De los archivos

Oscar Wilde, víctima del prejuicio homofóbico

Oscar Wilde, víctima del prejuicio homofóbico

 

El señor hizo entonces caer azufre y fuego sobre sodoma y gomorra, destruyó ambas ciudades hasta los cimientos, así como toda la región, con todos sus habitantes y vegetación. Se mirase donde se mirase, sólo se veía ruinas, cenizas y cuerpos carbonizados. (…) Tengo un pensamiento que no me deja. Qué pensamiento, preguntó abraham, Pienso que había inocentes en sodoma y en las otras ciudades que fueron quemadas, Si los hubiera, el señor habría incumplido la promesa que me hizo de salvarles la vida, Los niños, los niños eran inocentes, Dios mío, murmuró abraham, Sí, será tu dios, pero no fue el de ellos. (…) El error es creer que la culpa ha de ser entendida de la misma manera por dios y por los hombres, dijo el otro ángel. En el caso de sodoma alguien la tuvo, y ése fue un dios absurdamente apresurado que no quiso perder tiempo apartando para el castigo solamente a los que, según su criterio, andaban practicando el mal, además, ángeles, dónde ha nacido esa peregrina idea de que dios, simplemente porque es dios, debe gobernar la vida íntima de sus creyentes, estableciendo reglas, prohibiciones, interdictos y otras patrañas del mismo calibre, preguntó caín, Eso no lo sabemos, dijo uno de los ángeles.

José Saramago – Caín

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A propósito de la homofobia manifiesta en diputados del PSUV a la Asamblea Nacional, traigo acá el registro de una polémica bilateral entre un lector del #288 de la Carta Semanal de doctorpolítico (29 de mayo de 2008) y el suscrito. Ella fue suscitada por el artículo breve—LEA, por favor—del número en cuestión. Se reproduce a continuación el debate comenzando por el artículo, mientras se protege la identidad del objetor con el anonimato. LEA

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LEA, por favor

El 15 de este mes de mayo la Corte Suprema de California decidió que los homosexuales tienen el mismo derecho que los heterosexuales para formar uniones estables a través del matrimonio. La decisión, dividida en cuatro contra tres, fue redactada por el Presidente del tribunal, el juez Ronald George, llevado al cargo por los republicanos. En ella se lee: “…incluso las prácticas sociales y tradiciones más familiares y generalmente aceptadas, enmascaran una injusticia y una desigualdad que frecuentemente no es reconocida o apreciada por aquellos que no son afectados directamente por esas prácticas o tradiciones”.

Manifestación homofóbica ante Corte Suprema de California

Homófobos ante la Corte Suprema de California

La decisión, por otra parte, hizo retroalimentación a la opinión pública. La encuestadora Field Poll preguntó por primera vez a los californianos si estaban de acuerdo con que los homosexuales pudieran casarse en 1977, cuando sólo 28% de los encuestados contestó afirmativamente y 59% se opuso. En 2006 se oponía el 50% y 44% se mostraba de acuerdo, pero en el más reciente sondeo (17 al 26 de mayo), poco después de la decisión tribunalicia, 48% se pronunció a favor del matrimonio de homosexuales y la oposición pasó a ser una minoría, aunque grande, de 46%. El director de Field Poll estima que la decisión judicial influyó para que los indecisos se sumaran al apoyo.

En estricto sentido, el matrimonio es un contrato civil entre dos personas. No es cualquier contrato, por supuesto; la legislación civil (y religiosa) de todos los países del mundo dedica muy extensa y especial consideración a su normativa, dado que la familia es tenida por “célula fundamental” de la sociedad. Pero, en principio, nada debiera obstar para que dos personas del mismo sexo conviniesen en un vínculo permanente, no porque sean de preferencia homosexual, sino porque son, por encima de todo, personas.

Naturalmente, la tradición judeo-cristiana incluye un fuerte tabú contra la homosexualidad. En otras culturas (la grecorromana, por ejemplo, o en más de una asiática), la práctica homosexual es entendida de otro modo. Los guerreros espartanos, poco sospechosos de falta de virilidad, la practicaban comúnmente, pues resultaba inconveniente acompañarlos de mujeres durante sus largas expediciones militares. En la novela Shogun, de James Clavell, es la misma esposa del caudillo japonés quien introduce un mancebo a la alcoba conyugal para regalar a su marido.

En verdad, una persona de orientación homosexual es tan normal como una que mida más de ciento ochenta centímetros de estatura, y los biólogos han observado la conducta homosexual en no menos de mil quinientas especies animales. En todo tiempo y lugar ha habido personas con esa preferencia, y ya es tiempo de que nuestra civilización deje de mirarlas como bichos raros. Dignísimas y muy meritorias personas han sido homosexuales: Alejandro Magno, el emperador Adriano, Miguelángel, Pedro Aretino, Giovanni Pico della Mirandola, Pyotr Illyich Tchaikovsky, Arturo Rimbaud, Marcel Proust, Sergei Diaghilev, Sir Laurence Olivier, Michael Tilson Thomas, Martina Navratilova, y entre nosotros Isaac Chocrón y John Lange, son unos poquísimos nombres de gran aporte a la cultura y la humanidad.

La legislación venezolana debiera prepararse a una modernización que reconozca el derecho matrimonial de nuestros conciudadanos con preferencia homosexual. LEA

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EL MATRIMONIO ENTRE HOMOSEXUALES

Mayo, 2008

Luis Enrique Alcalá, en su Carta Semanal de «Doctor Político», Nº 288, comenta la reciente decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos de admitir la legalización del matrimonio entre homosexuales.

LEA hace referencia en su artículo a las encuestas recogidas en California, demostrando que una mayoría relativa (48% vs 45%) aprueba la decisión de la Corte. Se pronuncia el autor en favor de la medida, alegando que se trata de un contrato social entre personas, con iguales derechos a todas las demás, arguye que el homosexualismo es una práctica muy antigua, sustentada por figuras importantes de escritores y artistas notables, común entre los aguerridos soldados espartanos. Termina sugiriendo la adopción de la medida de la Corte estadounidense por la legislación venezolana.

Con el debido respeto a la opinión expresada por el autor referido, quien esto escribe hace uso de su derecho de disentir para expresar el rechazo a la propuesta anterior.

Sin dejar de lado el sentido de la expresión atribuida a Don Miguel de Unamuno: «¡Oh Dios si es que existes, toma mi alma si es que la tengo!», nos aferramos aquí a la decisión irreversible de la Madre Naturaleza y de nuestro Padre Eterno, conjugando sus esfuerzos por establecer claras diferencias biológicas y psicofísicos entre los géneros masculino y femenino del Reino Animal, entre el cual nos contamos los humanos, como la única forma de permitir la procreación y extensión de las poblaciones. El hombre tiene órganos y hormonas sexuales de características completamente diferentes a los de la mujer, cuyas funciones de cópula entre uno y otra  son indispensables para dar origen a un nuevo ser.

No existe discusión posible sobre esta premisa fundamental de la vida.

Y si la aceptamos, es lógica también fundamental el considerar que la homosexualidad es una desviación de la misma premisa, apartándose de los procesos biológicos y psicofísicos mencionados, separándose igualmente de las normas instituidas por las civilizaciones desde sus tiempos primarios.

No es de extrañar que las grandes religiones consideraran como pecado mortal la relación homosexual. El Antiguo Testamento, en su Levítico 20:30, condena a muerte a sus practicantes. El Zend Avesta de los antiguos persas y el Corán lo prohíben, existiendo pena capital para los mismos en Arabia Saudita, Irán y Yemen. Sin embargo, tampoco extraña que se hayan registrado casos de homosexualismo entre los soldados de los antiguos ejércitos conquistadores, como los griegos macedonios de Alejandro Magno (no típicamente entre los espartanos, como dice LEA, puesto que estos no llegaron a guerras en tierras lejanas) y hasta en las mismas legiones del antiguo Imperio Romano.

Es un hecho que los hombres o mujeres jóvenes y adultos, sometidos y obligados a largas privaciones sexuales, tienden al desahogo de la abstención.

Igualmente cierto es que en varias de las «avanzadas» sociedades contemporáneas, particularmente entre ciertos grupos de artistas e intelectuales, otros de «alta» clase de gente adinerada y de jóvenes desprejuiciados «a la moderna», se ha tratado de desmitificar las normas consideradas como tabúes tradicionales y conservadores prevalecientes en las clases medias de las sociedades. El uso de drogas estupefacientes, las relaciones sexuales casuales y aquellas entre un mismo sexo, son actos que esta gente quieren imponer como demostración rabiosa de su protesta contra las mencionadas normas, consideradas por ellos como arcaicas y estúpidas.

A pesar que el autor de estas líneas no es un practicante regular de los preceptos de su religión católica y se confiesa opositor a ciertas rigideces de pautas que considera extremas dentro de la misma, continuará hasta el fin de su vida manteniendo en alto los principios de la fe cristiana, así como también la defensa más cumplida del derecho de otras personas al ejercicio de sus propias religiones. Igualmente continuará su más decidida vocación por la belleza y dulzura de nuestras hembras y la reciedumbre y hombría de los machos.

Aclaremos, no nos oponemos a la convivencia entre personas de un mismo sexo. Mientras no hagan demostraciones públicas desafiantes de sus hábitos y expresiones personales o intenten imponer en los demás sus propias costumbres, ellos podrán vivir en paz en nuestra vecindad. Pero si nos oponemos rotundamente a que nuestros niños presencien el acto de dos hombres o dos mujeres besándose en la boca en plena calle.

Estamos muy lejos a lo de permitir que las leyes otorguen a personas de un igual sexo los mismos privilegios que se extienden a los matrimonios entre hombres y mujeres, admitiéndoles formar y educar hijos adoptivos, seres que por demás nunca entenderán el porqué para ellos les está vedada y es innecesaria la existencia de un padre, diferente totalmente a la de una madre, cuya ternura jamás podrá ser igualada por ningún homosexual.

NN

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De: Luis Enrique Alcalá

Enviado el: Jueves, 29 de Mayo de 2008 06:35 p.m.

Para: NN

CC: XX

Asunto: Re: EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL

Hola, NN. Me resulta un tanto extraña tu manera de comunicarme tu pensamiento sobre el tema que comentas. En lugar de dirigirte a mí personalmente (y remitir copia a nuestro común amigo si es tu deseo involucrarlo), redactas tu comunicación como si se tratara del voto salvado en un debate parlamentario o en el seno de un cuerpo colegiado, aduciendo derechos a disentir. No hacía falta tanta solemnidad o distancia. En cualquier caso, me brindas oportunidad de añadir información a lo que fue tratamiento escueto de un tema ciertamente difícil, cuyo tratamiento conlleva, en muchos casos, despejar posturas prejuiciadas de muy longevo arraigo.

Una primera observación es que, como ha acontecido en ocasión anterior, no representas fielmente lo que escribo. En este caso obviaste anotar, al resumir mi exposición, el dato zoológico de no menos de 1.500 especies animales en las que se observa comportamiento homosexual.  (Bien documentado en unas 500). Comoquiera que aduces, primero que nada, un argumento de orden biológico, pudieras pasearte por el hecho que te apunto, sobre todo en combinación con la hipótesis religiosa fundamental: que lo que llamamos «naturaleza» es causado por un ente de intelecto superior, cuyo diseño establece la forma de la vida. A juzgar por los datos de la zoología—que incluyen la observación de predisposiciones genéticas a la homosexualidad incluso en especies tan elementales como la mosca Drosophila melanogaster—la conducta homosexual es parte constante e ineludible de la realidad natural y, por consiguiente, un postulado Creador habría querido las cosas así. Por otra parte, en las moscas, los peces, los delfines o los primates no humanos, no se registra casos de artistas, intelectuales, especímenes adinerados (no usan el dinero) o desprejuiciados o empleo consciente de drogas estupefacientes que pudieran explicar la conducta mencionada.

Alan Turing: genio matemático victimizado

Alan Turing: genio matemático victimizado

En la enumeración, pues, de lo que consideras las causas de la homosexualidad humana, es aparente un sesgo que la considera intrínsecamente pervertida. Tal cosa es evidente en el uso de comillas para las palabras «avanzadas», «alta», «a la moderna», y en la simplista hipótesis de que se trata todo de una rabieta de protesta contra ciertas normas, así como con tu creencia de que la homosexualidad es demográficamente más frecuente entre artistas e intelectuales. Si acaso, entre éstos hay más disposición a defender lo que sea su orientación sexual, precisamente porque se trata de personas comprometidas con el pensamiento y la creación, más renuentes a la discriminación en su contra.

Los datos demográficos dan que cerca de un 5% de las poblaciones humanas corresponde a gente con homosexualidad de por vida. (Por esto aludí a quienes miden más de uno ochenta, puesto que se trata aproximadamente de la misma proporción). Atribuir, como lo haces, esa terca realidad a desarreglos morales constituye una hipótesis fácil pero insatisfactoria. («Alfred Kinsey’s studies, Sexual Behavior in the Human Male and Sexual Behavior in the Human Female, found that the majority of humans have had homosexual experiences or sensations and are bisexual. The Kinsey Reports found that approximately four percent of adult Americans were predominantly gay or lesbian for their entire lives, and approximately 10 percent were predominantly gay or lesbian for some portion of their lives».)

Estás mal informado sobre los espartanos. A pesar de que no llegaran, como las tropas de Alejandro, hasta los confines de la India, mucho viajaron y guerrearon por toda la Península Helénica. (Guerras Médicas). De hecho, eran predominantemente de Esparta los que cruzaron un mar para invadir Troya. De todas formas, la costumbre que referí es cierta. Estudia un poco más de historia antes de encontrar equivocación en lo que dije. Los tebanos, por cierto, también incluían intencionalmente la homosexualidad en su concepto táctico. La Banda Secreta de Tebas, un cuerpo de élite de su ejército, estaba enteramente formada por parejas de homosexuales masculinos.

Hay profesiones que, como la militar, se prestan a la homosexualidad. Una de las más destacadas es precisamente la del sacerdocio. No ignoras la reciente publicidad respecto de sacerdotes y obispos que incurren en la práctica, así como en cuanto al problema, disciplinar y económico, que tal cosa representa para el Vaticano. Estando en 1989 en Maracaibo supe directamente por boca del Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis que al menos la tercera parte de su curia estaba compuesta por sacerdotes homosexuales. (Las otras dos, según su informe, eran un tercio que esperaba el deceso de Monseñor Roa, para lograr progreso luego de lo que consideraban su rígido liderazgo, y otro dedicado a las bebidas alcohólicas).

Lo que me lleva al tema religioso, que tiene tan destacada figuración en tus argumentos. En efecto, más de una religión incluye un tabú contra la homosexualidad. También, por supuesto, incluyen algunas tabúes contra la carne de cerdo o la vacuna (sagrada), y más de una prescribe la mutilación o la lapidación para ciertas conductas tenidas por pecaminosas. El hecho de que sean prescripciones religiosas no las hace justas o humanitarias, aun cuando postules «la defensa más cumplida del derecho de otras personas al ejercicio de sus propias religiones», que pueden incluir estupideces criminales como la de ojo por ojo y diente por diente, o la sujeción de la mujer.

En la religión católica, de la que te declaras poco practicante pero decidido partidario de su fe—al tiempo que haces divertida reivindicación de tu virilidad; totalmente innecesaria y gratuita, puesto que mi nota difícilmente la cuestionaba—hay mucha inconsistencia en materia de doctrinas sobre la sexualidad. La cosa ha variado y oscilado a lo largo de su historia, en la que han influido autoridades como la de San Agustín, que después de dedicarse por largos años a la parranda, la cogió por la gazmoñería y escribió unas «Confesiones» y asumió línea dura contra lo erótico.

La aparición de la Compañía de Jesús, para hacer Contrarreforma contra Lutero, que había tomado pareja, recrudeció la gazmoñería católica. Los jesuitas elaboraron una curiosísima doctrina, según la cual era posible pecar venialmente contra cualquier mandamiento, salvo el sexto. (A pesar de que, en teoría, el más grave pecado es el de soberbia, era posible incurrir en él en grado venial; en cambio, todo pecado de lujuria, así fuese mirar con deseo un trasero femenino, sería mortal).

Hasta la encíclica Casti connubii (Los castos esposos), de Pío XI, se tenía como único fin primario del matrimonio la procreación, que es argumento clave de tu exposición, y al amor sexual como un fin secundario definido como «remedio a la concupiscencia», es decir, a la supuesta tendencia humana a pecar, y se tenía por «los enemigos del alma» al «mundo, el demonio y la carne». Son innumerables las neurosis e histerias que esa prédica causó en quienes se creían pecadores por haber rozado el seno de la novia. Pío XI reconoció, sin embargo, que no sólo se remediaba la concupiscencia con la cópula, sino que también se lograba «la mutua ayuda de los cónyuges». Después de él (Pío XII en adelante) se equiparó esto último a la procreación para hablar de un doble fin primario. Estas posturas producían inconsistencias internas. El Código de Derecho Canónico, por caso, listaba dos clases de impedimentos al matrimonio. Los más leves, los impedientes, debían impedir el vínculo si se les conocía antes de la celebración del sacramento, pero no lo disolvían si la gente se casaba sin conocerlos. Los más fuertes, los dirimentes, disolvían el vínculo aun después de celebrado el rito y consumada la unión carnal. Pues bien, la esterilidad, que atentaría directamente contra el fin primario de la procreación, era sólo un impedimento impediente, mientras que la impotencia, que impide sólo la cópula y el goce de la «mutua ayuda» (no necesariamente la fecundación, que puede lograrse sin penetración), era tenido por impedimento dirimente.

En general, pues, las posiciones católicas acerca de lo erótico han rayado en lo absurdo, cuando no lo han rebasado. En un tiempo la doctrina católica consideraba que la completa abstinencia sexual era el estado más santo del hombre, y que el matrimonio se permitía sólo porque había quienes carecían de la fortaleza para la vida en castidad absoluta. Todavía en el siglo XX, José María Escrivá, fundador del Opus Dei, establecía una discriminación: los sacerdotes eran los oficiales de Cristo; los casados sólo sus soldados.

Obviamente, los aparatos sexuales sirven para la función reproductora, y el placer asociado a la cópula remunera evolutivamente la crucial función de la perpetuación de la especie. Obviamente, entonces, los homosexuales, masculinos o femeninos, no pueden procrear. Pero la actividad sexual es, me atrevería a afirmar, primero la búsqueda de placer o la expresión de amor de una persona por otra, y en contadas ocasiones la búsqueda intencional de prole. Ese placer—el orgasmo—es obtenible, por otra parte, en coyundas que no involucran el acoplamiento de un pene a una vagina, como ocurre con el sexo anal u oral, o las meras caricias manuales. (Esta circunstancia permitió a Bill Clinton argumentar, falazmente, que él no había tenido una relación sexual con Mónica Lewinski). En la inmensa mayoría de los casos las relaciones sexuales no se emprenden con fines meramente procreativos.

Hay otras posiciones, por supuesto. El Opus Dei enseña que sus miembros casados—los llamados «supernumerarios˝—deben hacer el amor pensando siempre que van a procrear. Esto es una interpretación estrecha del único fundamento para la idea (católica) de que el fin primario del matrimonio es la procreación. Tal noción tiene un único fundamento: la interpretación de que la procreación es un mandato directo de Dios, que habría dicho a Adán y Eva (mitología pura) en el Paraíso «Creced y multiplicaos». Hace décadas que asistí a un cursillo de teología dogmática, dirigido por un experto en Sagradas Escrituras cuyo nombre ya no recuerdo. Este letrado sacerdote advirtió que la interpretación bíblica era asunto de complejo cuidado, y tomó justamente esa oración divina para ilustrar el punto. En una sociedad de Primera Ola como la israelita primigenia, la mano de obra, y por ende una extensa prole, era el principal activo económico. De modo, pues, dijo el hermeneuta, que el deseo de proles extendidas era más una bendición y un buen augurio, y así Dios ha podido estar bendiciendo a Adán y Eva con la principal riqueza económica, la descendencia, antes que ordenándoles que se reprodujeran como acures. En suma, el experto en la Biblia ponía en duda el propio fundamento de la doctrina católica sobre el fin primario del matrimonio.

Martina Navratilova, grande del deporte blanco

Martina Navratilova, grande del deporte blanco

Es así como la actividad sexual no existe solamente para la procreación, y a través de ella puede establecerse con más fuerza, o con fuerza más natural, el vínculo amoroso entre dos personas, así sean estas homosexuales. Como dices, los homosexuales han sido condenados y discriminados en más de una latitud y un tiempo. Que cosas así ocurran, sin embargo, no equivalen a tener la condena y la discriminación por correctas. A comienzos del siglo XX, una mujer que osara fumar en una calle de Nueva York podía ir presa, como podía serlo, en varios de los estados norteamericanos, el hombre que exigiese a su mujer una caricia oral. Aquí hablamos de la nación más admirable de la modernidad, en la que equivocaciones tan monstruosas como ésas llevaron, por ejemplo, a toda una enmienda constitucional que prohibió el consumo de bebidas alcohólicas, «puestas por Dios» en la naturaleza para la celebración amigable.

Si una pareja heterosexual puede besarse en la vía pública, también tiene derecho a lo mismo una homosexual, pues no es menos humana que la primera y tiene derecho al amor. Entiendo que hay gente a la que esto le choca; también hay la que no quiere compartir el asiento de un autobús con un negro.

Admito tener dudas respecto de la posibilidad de adopción de niños por una pareja homosexual, lo que además no traté para nada en mi nota, que se limitó a sugerir que los homosexuales tienen derecho a establecer vínculos permanentes amparados y regidos por la ley. Como un infante proviene de un hombre y una mujer, lo deseable es que tenga padre y madre para criarlo. Pero, por una parte, hay sociedades o culturas en las que las familias son matricentradas, es decir, sin presencia de padre. Sin ir muy lejos, así es la sociedad venezolana en proporción mayoritaria, según escuché explicar recientemente al padre salesiano Alejandro Moreno, teólogo y psicólogo con décadas de residencia y trabajo en un barrio de Petare. Esa clase de familia, sostiene, es la familia venezolana normal.

Por la otra, puedo imaginar que sea preferible que un niño sea criado y amado por una pareja homosexual, masculina o femenina, antes que en un orfanato. La ternura no es, como sugieres, casi exclusiva de las mujeres que son madres. Tendré, pues, tu declaración a este respecto como expresión poética, aunque no por afirmación científica. Hay por la vida mucha mujer dura y castrante, seca, malévola, desnaturalizada, en la misma proporción que esos rasgos se hallarán en los hombres, independientemente de su orientación sexual.

Te dejo con un saludo y un sucinto inventario (Wikipedia) de diferencias fisiológicas y cognitivas—es decir, naturales o «puestas allí por Dios»—entre homosexuales y heterosexuales.

LEA

Recent studies have found notable differences between the physiology of gay people and non-gay people. There is evidence that:

    * The average size of the INAH-3 in the brains of gay men is approximately the same size as INAH 3 in women, which is significantly smaller, and the cells more densely packed, than in heterosexual men’s brains.

    * The suprachiasmatic nucleus was found by Swaab and Hopffman to be larger in gay men than in non-gay men, the suprachiasmatic nucleus is also known to be larger in men than in women.

    * The anterior commissure is larger in women than men, and larger in gay men than in non-gay men.

    * Gay men have, on an average, slightly longer and thicker penises than non-gay men.

    * Gay men’s brains respond differently to fluoxetine, a selective serotonin reuptake inhibitor.

    * The functioning of the inner ear and the central auditory system in lesbians and bisexual women are more like the functional properties found in men than in non-gay women (the researchers argued this finding was consistent with the prenatal hormonal theory of sexual orientation).

    * The startle response (eyeblink following a loud sound) is similarly masculinized in lesbians and bisexual women.

    * Three regions of the brain (medial prefrontal cortex, left hippocampus, and right amygdala) are more active in gay men than non-gay men when exposed to sexually arousing material.

    * Gay and non-gay people emit different armpit odors.

    * Gay men are more likely to have a counter-clockwise hair whorl pattern.

    * Gay and non-gay people’s brains respond differently to two human sex pheromones (AND, found in male armpit secretions, and EST, found in female urine).

    * Finger length ratios between the index and ring fingers may be different between non-gay and lesbian women.

Recent studies suggest the presence of subtle differences in the way gay people and non-gay people process certain kinds of information. Researchers have found that:

    * Gay men and lesbians are significantly more likely to be left-handed or ambidextrous than are non-gay men and women; Simon LeVay argues that because «[h]and preference is observable before birth… [t]he observation of increased non-right-handness in gay people is therefore consistent with the idea that sexual orientation is influenced by prenatal processes,» perhaps heredity.

    * Gay men and lesbians are more verbally fluent than heterosexuals of the same gender (but two studies did not find this result).

    * Gay men may receive higher scores than non-gay men on tests of object location memory (no difference was found between lesbians and non-gay women).

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El 30/05/2008, a las 10:49 a.m., NN escribió:

Hola Luis Enrique, no me extraña en absoluto que te resulte un “tanto extraña” mi manera de comunicar mi pensamiento o el de cualquier otro que se oponga a tus criterios y opiniones, lo cual evidentemente no toleras. Solo puedo agregar que tu manera desdeñosa de descartar los argumentos de quien ose discrepar contigo y la arrogancia que demuestras en ello, no favorecen en lo mínimo tus aspiraciones políticas personales y perjudican notablemente tu labor como comunicador.

NN

P.D.: Me gustaría conocer las referencias específicas en la cuales fundamentas tu afirmación de que a no menos de a 1500 especies animales se les observa comportamiento homosexual, así como la fuente histórica en la cual fundamentas la práctica homosexual entre los espartanos.

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Luis Enrique Alcalá
Para: NN
Cc: XX
Re: EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL

Hola, NN. Yo pudiera hacer apreciaciones sobre tu personalidad, tal como se revela en tus comunicaciones, en lugar de atenerme, que es lo que he hecho, a refutar tu argumentación. Esto no has podido hacerlo tú, y te refugias en observaciones de carácter personal, absolutamente impertinentes. (Carentes de pertinencia).

El dato sobre el comportamiento de militares espartanos lo escuché por primera vez de boca de mi profesor de Historia de las Instituciones, en 1963. Pero puedes comprobarlo tú mismo en el siguiente enlace:

http://en.wikipedia.org/wiki/Homosexuality_in_the_militaries_of_ancient_Greece

Lo referente a la cantidad de especies animales puedes cotejarlo en:

http://en.wikipedia.org/wiki/Homosexuality

Tal vez la lectura completa de estos artículos te permita entender la estructura de tus prejuicios.

Sabré agradecerte te abstengas de ulteriores comunicaciones conmigo.

Luis Enrique Alcalá

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Un encargo inacabado

Mi esposa ante el busto de Las Delicias

Mi esposa ante el busto de Las Delicias

In memoriam Ricardo Zuloaga

Mi infancia transcurrió en la urbanización Las Delicias de Sabana Grande. Allí jugué pelota en la calle, comí pomagás y bailé trompos en la «placita», con los muchos amigos que vivían en el vecindario. La casa paterna—16-1 de la Calle Los Mangos, luego bautizada Alcalareña—estaba a una cuadra de la plaza, y frente a ella esperaba a eso de las siete de la mañana el autobús del colegio. El rocío y la neblina mañaneros que humedecían y escondían sus arbustos eran parte de un clima caraqueño que ha desaparecido con el desarrollo de la ciudad.

Fue en esa plaza donde sufrí mi primera de cinco fracturas, en el codo, a mis doce años. Salté ineptamente un seto que enredó mis pies y quedé en el suelo un buen rato, mirando incongruentemente el busto de Rafael Arévalo González que marcó nuestro tiempo infantil desde el centro de la plaza. Fue después cuando leí Memorias de un venezolano de la decadencia, el libro de José Rafael Pocaterra que mi padre atesoraba; por él supe que el caballero que presidía los juegos de la pandilla de Las Delicias había sido un héroe. No podía prever entonces que un empeño de Don Ricardo Zuloaga me regresaría esos recuerdos.

A fines de 2009 llamó Ricardo a la casa; había concluido la lectura de Alicia Eduardo: Una parte de la vida y creyó que mi esposa, la autora, era indicadísima para componer una biografía novelada de Arévalo o, al menos, curar una reedición de sus memorias, que habían sido editadas en 1977 sin demasiado cuidado. Un desayuno de consultas de nosotros tres con Ramón J. Velásquez, Carolina Jaimes Branger y Milagros Socorro produjo la decisión: se trabajaría las memorias, dejando para más adelante la posibilidad de la novela biográfica. Esta circunstancia me permitió cooperar en el proyecto, pues carezco de la habilidad narrativa de mi señora; a cuatro manos acometimos la tarea en 2010, y me tocó aportar un preámbulo que se pone abajo. (También se incluye al final un enlace para descargar el trabajo entregado a la Fundación Ricardo Zuloaga en formato .pdf).

Fue tal vez el último proyecto de Ricardo Zuloaga; todavía espera la edición que acometan los descendientes de Arévalo. LEA

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De las Memorias de Rafael Arévalo González pudiera decirse lo mismo que de la Octava Sinfonía de Franz Schubert: que son una obra inconclusa. Así las llama, por cierto, Luis Villalba Villalba, redactor de una introducción de casi ochenta páginas—un verdadero estudio—a la primera edición de la Editorial Mediterráneo (1977).

Parece que las comienza en 1933; por referencia directa de él mismo, las escribía en 1934, un año antes de morir. Sólo él hubiera podido completarlas. No sólo es que son incompletas en el recuento de su vida y que dejó de contar en el texto que logró escribir muchos episodios, sino que su artesanía está inacabada, especialmente en lo tocante a claridad cronológica. Pero la pluma de Arévalo era elegante, incisiva y amena; las muchas cosas que refiere tocan al lector de manera vívida, y logran transportarle a la circunstancia y la angustia que él vivió con la fortaleza del titanio.

Las Memorias de Arévalo son, por sobre todo, una historia política de Venezuela. En ellas hay poca o ninguna referencia al paisaje, a la geografía; son, a la manière de Theodore Zeldin, historia emocional. También son un solo recuento: el de la lucha de una conciencia recta contra los poderes más retorcidos e implacables. Es la historia de la valentía de un hombre.

Esta nueva edición de las Memorias de Arévalo fue suscitada por el Dr. Ricardo Zuloaga. Habiendo conocido la versión de 1977, encontró en ellas una lección permanente de indoblegable rectitud, capaz de arriesgar la existencia misma por la verdad y por lo que es justo. Entonces hizo que la Fundación Ricardo Zuloaga encargara una nueva edición que las hiciera más legibles—la primera consiste de un solo texto continuo, sin capítulos—y que proporcionara contexto con notas apropiadas.

Éste es el resultado: las 207 páginas seguidas de la primera edición han sido reorganizadas en 33 capítulos de más fácil digestión y, a las dos notas a pie de página proporcionadas por el propio Arévalo, se ha añadido 115 notas que ofrecen la referencia necesaria para desenmarañar y entender el complejo tejido de personajes y ambiciones ante el que la honestidad del heroico periodista se manifestó con tenacidad indómita.

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Joaquín Crespo, Antonio Guzmán Blanco, Raimundo Andueza Palacio, Juan Pablo Rojas Paúl, Ignacio Andrade, Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez son los presidentes venezolanos que definen el acontecer político nacional en el tiempo de Rafael Arévalo González. Forman una secuencia trágica, con honrosísimas y muy escasas excepciones a una historia de apetencia por el poder que es dirimida con primitiva violencia armada, no por los caminos avanzados de la competencia cívica. Aquellos personajes se rodean de corruptas y muchas veces incapaces camarillas, y poco hay de encomiable en la sucesión de períodos de gobierno en su época, poco que pueda ser causa de orgullo para los venezolanos de hoy, aunque sí de preocupación al encontrar en aquella Venezuela del cambio de siglo—fin de siècle y Belle Époque que el delirio de Guzmán Blanco pretendió emular en medio de su peculado—conductas y procesos que no han sido erradicados a estas alturas del siglo XXI.

Es ante ese cuadro que se desarrolla la existencia de Rafael Arévalo González, es por ese contexto que el contraste de su digno proceder se hace más agudo, como los blancos dientes de un perro que está muerto en el camino.

La serenidad del héroe

La serenidad del héroe

Arévalo fue, primordialmente, un político, en el viejo sentido de la raíz griega que nos da los vocablos de polémica y polemólogo. Ejerció ese noble arte desde la tribuna del periodismo que, por propia admisión, no le interesaba tanto cuando fue posible respirar, durante el segundo gobierno de Crespo, una relativa libertad de expresión. Eran las dificultades lo que estimulaba a Arévalo; mientras más arriesgada era la protesta más dispuesto estaba a proferirla.

Era un tiempo de formas todavía románticas, y Arévalo descuella con el modernismo de su prosa, argumentalmente hábil, sólidamente dirigida a lo substancial de los entuertos que combatía. Su atrevimiento estuvo siempre acompañado de una astucia expositiva que dificultaba hacerle prisionero sin desfachatez. Era buen psicólogo; en más de una anécdota muestra el rápido cálculo de las emociones que varias veces le permitió salirse con las suyas. En el tiempo del telégrafo, tan importante como la Internet de hoy para las comunicaciones, Arévalo dominaba la tecnología y la gerencia del invento. Era de inteligencia poco común.

Arévalo ha sido llamado ingenuo por algunos; aseguran que lo fue al proponer en 1913 la candidatura presidencial de Félix Montes, enfrentándola al apetito continuista de Juan Vicente Gómez. La lectura de su artículo en El Pregonero no encuentra en él ingenuidad alguna; es la brutalidad implacable de Gómez el origen de una reclusión de ocho años para el franco periodista y ciudadano que sufriría otras trece prisiones, para un total de veintisiete años de encierro, el cuarenta por ciento de su vida. Una maleta siempre dispuesta en su casa tenía el siguiente membrete: Rafael Arévalo – La Rotunda.

Otros consiguen en sus memorias arrogancia. Rafael Arévalo González (1866-1935) sufrió, como todo hombre excepcional, el peso de su extraordinaria inteligencia; a ella va indisolublemente unida, ineludible, la conciencia clara de sus propias capacidades, y no podía escapar a su entendimiento que la mayoría de los hombres no se conducía con su valor y su diligencia. Arévalo, en consecuencia, escribió más bien con modestia lo que pudo acerca de su vida ejemplar, no para la promoción de su propia figura, sino como testimonio doloroso de la constante bajeza política de su país.

Fue la suya una vida valiente, pues no entraba inconsciente en el peligro. Tenía los pies firmemente plantados sobre una tierra peligrosa, y siempre supo a qué represalias se exponía con su comportamiento. Es la humanidad entera, no sólo la sociedad venezolana, la que debe agradecer y atesorar la trayectoria ejemplar de Rafael Arévalo González.

Pues él arriesgó todo—familia, posesiones (modestas), salud y vida—por la justicia enfrentándose una y otra vez al despotismo. La Enciclopedia Británica publicó en 1963 la colección Gateway to the Great Books, en cuyo Tomo 4 reproduce la obra Un enemigo del pueblo, de Henrik Ibsen. Acerca de ella dice: «Un hombre solo de pie, con la justicia de su lado contra el tirano, es una figura dramática familiar y poderosa. Pero también existe en la vida real. A menudo sufre la derrota personal, incluso la muerte. Pero su acción heroica no perece con él. Ella perdura, y hace a la vida más justa y habitable para el resto de nosotros. El idealismo, pues, en lugar de ser tonto e impráctico, puede resultar al final el único camino práctico». Es ése el veredicto exacto sobre la vida del inolvidable héroe de Río Chico.

Luis Enrique Alcalá

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Memorias R. Arévalo G

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A llorar p’al valle

Mar de lágrimas

Mar de lágrimas partidistas

Leopoldo Castillo creyó verA través de la mordaza—, en la crítica de la sociedad española a los principales partidos políticos de su país, un grave peligro: que España siga un camino parecido al venezolano, en el que el descrédito de Acción Democrática y COPEI habría abierto la puerta a la llegada del chavismo en las elecciones de 1998. Lo malo no fue, según Castillo, que AD y COPEI se portaran mal sino decirlo; no la sordera de los políticos sino la locuacidad de quienes nos atrevimos a criticarlos. (En mi caso y explícitamente ¡desde febrero de 1985, catorce años antes de la primera presidencia de Chávez!)

Castillo esgrime una pobre defensa de una política que hace crisis planetaria. Para él, Carlos Fuentes habría errado en su testamento; en artículo publicado el día de su muerte (15 de mayo de 2012) éste osó advertir a François Hollande de un nuevo desafío: «…el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha«. Es realmente irónico que quienes fueron los principalísimos responsables de la llegada de Hugo Chávez Frías a Miraflores quieran cargar la culpa a los que se preocuparon de advertir a tiempo la necesidad de corrección, que pretendan pasar factura a Ibsen Martínez y RCTV por la transmisión de un registro de la realidad: la magnífica telenovela Por estas calles. El pasticho socialista del chavismo-madurismo es, por supuesto, una trasnochada y pretensiosa ilusión, una receta que no puede traer sino fracaso, pero es igualmente desandado el acatamiento irreflexivo a una Mesa de la Unidad Democrática que en materia de fracaso es experta. No fue capaz de demostrar la existencia de un fraude electoral el pasado 14 de abril, y ahora irá a decir, como en aquella cuña del detergente Ariel, a instancias internacionales: ¡Mamá, Federico me está molestando!

Por esto el país se reacomoda políticamente. Félix Seijas (Instituto Venezolano de Análisis de Datos) ha incorporado a sus estudios de opinión un concepto muy útil, el de «bloques políticos estructurales», las agrupaciones fundamentales de la opinión en referencia a los polos del espectro partidista local. He aquí lo que midió en mayo y julio de este año:

IVAD en mayo y julio

Bloques políticos estructurales (IVAD en mayo y julio de 2013)

En proporciones

En proporciones

En sólo dos meses, el acompañamiento al bloque oficialista perdió 1,1 puntos y la simpatía por la oposición descendió en 3,4%; la agrupación de los independientes—Ni-ni, no alineados, como se quiera nombrarlos—captó esas disminuciones para crecer 4,5 puntos.

La solución al problema de una calidad deficiente de la política a nivel mundial no es acallar su crítica; es ofrecer un nuevo tipo de organización política, con código genético distinto al de los partidos tradicionales, que se dedican a una lucha por el poder con pretexto de una ideología y exhiben la conducta de solidaridades o descalificaciones automáticas.

Ese nuevo actor político, pues, requiere una valentía di­ferente a la que el actor político tradicional ha estimado necesaria. El actor político tradicional parte del princi­pio de que debe exhibirse como un ser inerrante, como al­guien que nunca se ha equivocado, pues sostiene que eso es exigencia de un pueblo que sólo valoraría la prepotencia. El nuevo actor político, en cambio, tiene la valentía y la honestidad intelectual de fundar sus cimientos sobre la realidad de la falibilidad humana. Por eso no teme a la crítica sino que la busca y la consagra. (Sociedad Política de Venezuela – Documento base: Tiempo de Incongruencia, febrero de 1985).

Quienes puedan ofrecer una organización política convincente recibirán, en primera instancia, el apoyo de ese enorme bloque independiente que es ahora más del 40% del país; luego sumarán el de gente afiliada a ambos polos, que está allí porque no conoce una opción satisfactoria.

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A través de la mordaza

Fue gracias a Gonzalo Pérez Petersen que supe de esta conversación en la madrileña Casa de América. En ella guía Antonio Gárate, periodista de Radio Televisión Española, las muy claras y precisas intervenciones de Yoani Sánchez, Leopoldo Castillo y Carlos Pagni acerca de las vicisitudes de la libertad de prensa en Iberoamérica y en estos tiempos. He aquí el registro en video del conversatorio del pasado 27 de julio.

 

El tema del programa de la Casa de América, muy apropiadamente, es el del 3er. movimiento de la Sinfonía #9 (del Nuevo Mundo), del compositor bohemio Antonín Leopold Dvořák. LEA

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Lo que se viene

El pescozón de mardo a Capriles (El Nuevo País)

El pescozón de Mardo a Capriles (El Nuevo País)

Ni el Gobierno ni la Oposición lograron una movilización masiva en su convocatoria de ayer. Más apretada la concentración opositora y evidente el uso de recursos del Estado por parte del oficialismo, pero nada del otro mundo. Arriba, Capriles, camisa azul, cuando llama al diputado Mardo, leit motiv del evento, a compartir con él la tribuna. Abajo, Maduro en su estrategia de identificarse con Chávez. Ni lo primero mueve al pueblo opositor ni lo segundo es creído por el pueblo chavista.

El Nuevo PaísA media máquina, 4 de agosto de 2013

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Algún profundo estratega de la Mesa de la Unidad Democrática habrá dicho hace días: «Hay que calentar la calle». La retirada de Capriles del 17 de abril—convocó y desconvocó una marcha de protesta—fue reclamada por la parte más airada del pueblo opositor y también por algunos de sus dirigentes; notablemente, por María Corina Machado, grabada en conversación con Germán Carrera Damas. Fue ése el primer punto que trataron y el primero en que coincidieron. De allí la convocatoria a la concentración en defensa de Richard Mardo.

Como era de esperarse, el oficialismo inventó una marcha para el mismo sábado 3 de agosto de la concentración opositora en Los Ruices; es su táctica habitual. Pero, como registra El Nuevo País, ni la MUD ni el gobierno lograron interesar a la ciudad de Caracas, que siguió su vida sabatina como si la cosa no fuera con ella. Hay una fatiga, un aburrimiento derivado de la repetición, nada original, de esta clase de eventos.

Maduro centró su oferta en la recién estrenada lucha contra la corrupción. (Aunque el invento no tiene nada de nuevo; cuando Hugo Chávez inscribió su candidatura en 2006, salió del Consejo Nacional Electoral para declarar que su postulación convocaba al pueblo a ayudarlo a «continuar la lucha contra la corrupción». Siete años después, Maduro tiene que remendar la tela de la vieja bandera). Capriles defendió a Richard Mardo, pero centró su mensaje en el logro de un triunfo en las elecciones del próximo 8 de diciembre, no sin indicar que pudiera intentarse una asamblea constituyente el año que viene.

Esto es una aventura que ha venido siendo propuesta, con insistencia creciente en los últimos tiempos, en predios opositores, principalmente por Julio César Moreno León—ver en este blog La imaginación al poder para una crítica de la idea—, y el propio Capriles anticipó en su programa semanal de TV digital el 18 de junio: «No descartemos que en el futuro se lleve a cabo un proceso constituyente, porque para que este país pueda funcionar no solo basta con cambiar el Presidente. Aquí tiene que cambiar el sistema judicial, los alcaldes, el CNE, la Fiscalía, la Contraloría, tiene que venir un cambio absoluto». Bueno, para cambiar esos poderes no es necesaria una asamblea de esa clase; bastaría con ganar las elecciones municipales y las próximas de Asamblea Nacional, el órgano que elige todo lo demás. Una constituyente es para cambiar la Constitución por una nueva, y con ocasión de los Lineamientos para el Programa de Gobierno de la Unidad Nacional (23 de enero de 2012), Capriles refrendó lo siguiente:

44. La base normativa fundamental para el nuevo gobierno es la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la cual calificamos como una Constitución democrática, respetuosa del Estado de Derecho y de los derechos humanos.

45. Ella representa no sólo el punto de partida ineludible desde la perspectiva de la validez y vigencia formal de las normas, aunado ello a su ratificación popular, sino también una plataforma jurídica aceptable para el despliegue de las políticas de un gobierno democrático. Permite el funcionamiento de instituciones democráticas y garantiza los derechos humanos.

Claro que se tiene la idea equivocada de que una constituyente es «originaria», con poder suficiente para repetir el abuso inconstitucional de la Preeliminación del Senado en 1999, antes de que la Constitución vigente hubiera sido aprobada y promulgada por el referendo popular del 15 de diciembre de ese año. (Oportunidad en la que no se registra reclamo de alguna importancia de Capriles, que entonces presidía la Cámara de Diputados).

Una plúmbea mediocritas, entonces, caracteriza a la política que ofrecen gobierno y oposición. El primero no termina de asentar el liderazgo de Maduro, lo que se refleja en encuestas (IVAD; Datanálisis, Varianzas) que encuentran una hipotética derrota suya ante Capriles si se repitiera las elecciones del 14 de abril. La segunda no ha demostrado al país que ese día le robaron las elecciones a Capriles.

Con tal de que no me preeliminen...

Con tal de que no me preeliminen…

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Pero lo que viene no son elecciones presidenciales, sino municipales. La última vez que se eligió alcaldes fue en 2008, junto con los gobernadores de los estados. El 23 de noviembre de ese año, el gobierno perdió terreno al nivel estadal, pues la oposición añadió tres gobernaciones a las alcanzadas en 2004 y la Alcaldía Metropolitana. El suscrito presumió, equivocadamente, que lo mismo ocurriría en materia municipal, pero el oficialismo conquistó el 82% de las alcaldías, dejando a las candidaturas opositoras sólo 58 de las 321 en disputa. Del mismo modo, luego de las elecciones presidenciales del 7 de octubre del año pasado, el desempeño opositor en las elecciones de gobernadores del siguiente 16 de diciembre empeoró; la oposición regresó a tener solamente dos de veintitrés gobernaciones. El propio Capriles, que pudo superar a Elías Jaua por 4,01%, obtuvo una votación porcentual menor que la que sacara en 2008.

De modo que la cosa no está cantada, a pesar de la ventaja de Capriles sobre Maduro en los últimos sondeos de opinión; se trata de unas elecciones diferentes. Me abstendré de predecir para no repetir mi error de 2008, aun cuando creo que la oposición conquistará más alcaldías que en aquel año. En cualquier caso, Varianzas ha medido en junio-julio 42,7% de simpatías por el PSUV y sólo 24,5% por Primero Justicia, el más grande fragmento de la MUD (Un Nuevo Tiempo 6,5%, Voluntad Popular 5%, AD 4,4%, COPEI 1,4%).

Ahora bien, conviene mirar con atención un caso particular: la candidatura de Antonio Ecarri a la Alcaldía del Distrito Libertador. Ecarri fue derrotado, según la MUD, por Ismael García en las primarias del 12 de febrero de 2012 con una diferencia de 500 votos, y él ha aducido votaciones irregulares que no pueden ser comprobadas a la destrucción de los cuadernos electorales por parte de la central opositora. Es decir, Ecarri reclama lo mismo que Capriles respecto de la última elección presidencial.

¿Puede la conciencia de Ecarri tolerar que quien fuera chavista por mucho tiempo, artífice de la «Lista Maisanta»—análoga a la Lista de Tascón—se convierta en alcalde en el centro de la capital? No parece ser el caso, y se da por seguro que en estos días presentará su fresca candidatura fuera de la federación opositora.

La dirigencia de oposición, y buena parte de sus seguidores, se ha mostrado constantemente dispuesta, no sólo a recibir a la disidencia del chavismo, sino a permitir que se conviertan sus miembros más conspicuos en dirigentes suyos: los generales Rosendo y Lameda, Alfredo Peña (primer Ministro de la Secretaría de la Presidencia de Chávez, diputado constituyente y Alcalde Metropolitano elegido en planchas de Chávez), Alejandro Armas (pretendiente miquilenista a la candidatura presidencial opositora en caso de que Chávez fuera revocado en 2004), Margarita López Maya (que trataba con sorna a quien osara oponerse al difunto presidente), Henri Falcón (que quiso posicionarse antes de su notorio ingreso a la MUD como líder de los no alineados), etcétera. Ismael García es otro caso más de ésos que apoyaron por tiempo considerable al oficialismo chavista y ahora son tenidos por héroes a los que se debe seguir.

Si se materializa la candidatura de Ecarri, estaremos ante una jugada con vocación de más amplia significación: una candidatura que no se identifica ni con el gobierno ni con su leal oposición. Su discurso puede hacerle anclar en el universo no alineado, y luego captar intención de voto de ambos polos. Pudiera ganar, y entonces se habría demostrado que no es necesaria «la unidad», ese monopolio mítico de la oposición, para derrotar al chavismo.

Un tal desenlace sería portentoso: sería el modelo a tomar en cuenta cuando llegue la próxima elección presidencial.

LEA

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Lo que sigue es el archivo de audio de una entrevista con Manuel Felipe Sierra por Radio Venezuela, en la misma fecha de esta entrada. Sierra introdujo el tema de Ecarri. Tres días después, quiso enfocar en Noticias 24 Radio las venideras elecciones municipales.

 Radio Venezuela, 05/08/13
 Noticias 24 Radio, 08/08/13
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La torpeza de la deshonestidad

Reunido con el pinochetismo

Reunido en Chile con el pinochetismo

Hubo que coordinar un encuentro privado de Sebastián Piñera y Henrique Capriles Radonski, en una cena en la casa del senador chileno Jovino Novoa (Unión Demócrata Independiente), para que no se confundiera la conversación con un acto oficial en el Palacio de La Moneda. (El gobierno de Chile ha reconocido formalmente al presidido por Nicolás Maduro). Hasta la segunda patria de Andrés Bello llegó el líder opositor venezolano, supuestamente para reclutar apoyo a la impugnación de las elecciones del pasado 14 de abril. Luego iría a Lima, declaradamente con el mismo propósito, y allí lo importante era que Ollanta Humala es no sólo el Presidente de Perú, sino de la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR; Capriles esgrimió precisamente, durante ese nuevo viaje de turismo de oposición, la idea de que no se habría realizado la auditoría electoral que UNASUR habría «acordado»: «En Unasur hubo un compromiso, no se cumplió, allí estuvieron los presidentes, no se cumplió lo que fue un compromiso frente a los venezolanos, no frente a una opción sino frente a los venezolanos».

También conversó con Eduardo Alfredo Juan Bernardo Frei Ruiz-Tagle, expresidente demócrata-cristiano y por tanto ideológicamente afín a Primero Justicia, el partido de Capriles hasta nuevo aviso, pero la reunión más significativa se efectuó con las directivas de los partidos de la Alianza por Chile (Todos Somos Chile), Renovación Nacional (RN) y Unión Demócrata Independiente (UDI). Son éstas las formaciones que apoyan a Piñera, uno de los líderes principales de RN. Ésta nace en 1982 y fue soporte del Régimen Militar liderado por Augusto Pinochet; la UDI surgió en 1987 e hizo campaña a favor del siniestro dictador chileno en el plebiscito del año siguiente. Ambas son partidos de derecha. Ésos fueron los apoyos ostensibles a la causa de Capriles en tierras chilenas; Michelle Bachelet, quien con toda probabilidad repetirá en la Presidencia de Chile, declinó reunirse con él por «problemas de agenda». Capriles comentó algo desarticuladamente: «Esta ha sido una visita preparada sin tanto tiempo de antelación y creemos que la presidenta Bachelet, que nos informó, pues bueno lamentamos no tener la oportunidad de conversar en esta ocasión, pero estoy seguro que en el futuro habrá otras oportunidades».

En Perú recibió el espaldarazo de Alan García, otro expresidente, quien le dijo: «La democracia es una trayectoria de larga paciencia. Usted va a triunfar, porque enfrenta un modelo que divide a la población y que se equivoca cada día más en su afán de la manipulación y el insulto. Es un modelo del siglo pasado. Le doy la bienvenida a mi patria y espero que el Presidente del Perú y de Unasur, pueda escuchar su versión». Humala no escuchó la versión de Capriles, pero éste reiteró su tesis general en declaraciones a los medios, no sin intentar una razón persuasiva: «Unasur acordó la auditoría. Esa auditoría nunca se hizo y el presidente Humala es el presidente pro témpore hasta el mes de septiembre de Unasur. Lamentaríamos mucho si Ollanta Humala no nos dispensa unos minutos para hablar con él, no tanto por ser presidente de Perú, sino por ser presidente de Unasur». Tuvo que lamentar que el mandatario peruano no le concediera ni un minuto.

Veamos, entonces, que fue lo que acordó UNASUR el pasado 19 de abril:

El Consejo de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de UNASUR, reunido en sesión extraordinaria en Lima:

1.- Expresa su felicitación al pueblo venezolano por su masiva participación en la elección presidencial del 14 de abril último, que ratifica su vocación democrática y saluda al Presidente Nicolás Maduro por los resultados de los comicios y su elección como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

2.- Insta a todos los sectores que participaron en el proceso electoral a respetar los resultados oficiales de la elección presidencial emanados del Consejo Nacional Electoral (CNE), autoridad venezolana competente en la materia.

3.- Ratifica en la línea de lo señalado en la Declaración de la Misión Electoral de UNASUR a Venezuela del 15 de abril último, que todo reclamo, cuestionamiento o procedimiento extraordinario que solicite algunos de los participantes del proceso electoral, deberá ser canalizado y resuelto dentro del ordenamiento jurídico vigente y la voluntad democrática de las partes. En tal sentido, toma nota positiva de la decisión del Consejo Nacional Electoral de implementar una metodología que permita la auditoría del total de las mesas electorales.

4.- Hace un llamado a deponer toda actitud o acto de violencia que ponga en riesgo la paz social del país y expresa su solidaridad con los heridos y las familias de las víctimas fatales del 15 de abril del 2013. Invoca asimismo al diálogo y a contribuir a preservar un clima de tolerancia en beneficio de todo el pueblo venezolano.

5.- Acuerda la designación de una comisión de UNASUR para acompañar la investigación de los hechos violentos del 15 de abril del 2013.

Lima, 19 de abril 2013

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Un estudiante de castellano medianamente apto entendería de la lectura del acuerdo precedente que UNASUR 1. reconoció a Nicolás Maduro como Presidente legítimo de Venezuela; 2. exhortó a la oposición a reconocer los resultados oficiales y la competencia y autoridad del Consejo Nacional Electoral; 3. enfatizó como única vía admisible para reclamos la determinada por los instrumentos legales pertinentes (Ley Orgánica de Procesos Electorales y su Reglamento General); 4. consideró como signo positivo el anuncio del CNE relativo a la ampliación de la auditoría prevista en la ley al total de mesas de votación. Ningún estudiante de castellano de aceptable competencia podría deducir del acuerdo de UNASUR que esta organización supranacional «acordó» o «exigió» que la auditoría electoral venezolana debía proceder según las pretensiones de la Mesa de la Unidad Democrática y el candidato perdedor. Y, hay que decirlo, la auditoría aprobada por el CNE, ya cumplida satisfactoriamente a cabalidad, es la que permite la LOPE (ver en este blog Las reglas de juego, 24 de abril de 2013); ésta menciona el cotejo de cuadernos electorales para casos del contencioso electoral, es decir, en caso de impugnaciones específicas, no como procedimiento universal según peregrina idea de la MUD-Capriles. Y debe añadirse que éstos distan mucho de haber probado la perpetración de un fraude electoral el día 14 de abril.

¿Cómo explicar que Capriles pretenda convencer a mandatarios de UNASUR de que aprobaron algo distinto de lo que están perfectamente conscientes? ¿A quién busca engañar? Su tramposa argumentación es poco seria, poco responsable, intelectualmente deshonesta; hay quien diría que es aun peor: torpe, pues aduce razones fácilmente refutables. Un verdadero estadista no procedería de ese modo, pero ya he opinado—entrevista de Clodovaldo Hernández para Ciudad CCS—el 3 de septiembre de 2012: “Capriles no tiene altura, preparación ni carácter para ser un estadista”.

LEA

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