CS #250 – Allons enfants de la Patrie

Cartas

Dicen los entendidos que no hay cosa más difícil, aun para los cantantes profesionales, que cantar una canción en francés, tan numeroso es el rango fonético de esa lengua, lleno de nasalidades y vocalizaciones intermedias, requerido de tres acentos distintos—agudo, grave y circunflejo—para representar matices de pronunciación diferentes a los de las vocales no acentuadas. Para quien el castellano sea la lengua materna, el asunto es verdaderamente dificultoso. Acostumbrado a una constancia fonética de cinco claras vocales, el idioma inglés, pero sobre todo el francés, le representan una cuesta parlante de pronunciada pendiente.

No debiera uno, por tanto, haber exigido a Hugo Chávez que dejara de pronunciar repetidamente Montesquiú—hacia 1999, ya no lo hace, pues va agotando el entusiasmo por los autores que menciona—en lugar del difícil Montesquieu. A fin de cuentas, Montesquiú suena a musiú. Si lo pronunciaba mal, por otra parte, lo escribía correctamente. Ese nombre, bien escrito, fue precisamente la primera palabra que pusiera en misiva dirigida a la Corte Suprema de Justicia cuando ya ésta había abierto las puertas, en decisión del 19 de enero de 1999, al referéndum que preguntaría a los Electores si era su voluntad convocar una asamblea constituyente. La Corte había opinado después que esta asamblea no podía ser considerada “originaria”, y a esta postura quiso oponerse Chávez en la carta aludida.

La Corte tenía razón. A este punto se había adelantado el suscrito en artículo publicado en Maracaibo en el diario La Verdad (Contratesis, 10 de septiembre de 1998):

La constituyente tiene poderes absolutos, tesis de Chávez Frías y sus teóricos. Falso. Una asamblea, convención o congreso constituyente no es lo mismo que el Poder Constituyente. Nosotros, los ciudadanos, los Electores, somos el Poder Constituyente. Somos nosotros quienes tenemos poderes absolutos y no los perdemos ni siquiera cuando estén reunidos en asamblea nuestros apoderados constituyentes. Nosotros, por una parte, conferiremos poderes claramente especificados a un cuerpo que debe traernos un nuevo texto constitucional. Mientras no lo hagan la Constitución de 1961 continuará vigente, en su especificación arquitectónica del Estado venezolano y en su enumeración de deberes y derechos ciudadanos. Y no renunciaremos a derechos políticos establecidos en 1961. Uno de los más fundamentales es, precisamente, que cuando una modificación profunda del régimen constitucional sea propuesta, no entrará en vigencia hasta que nosotros la aprobemos en referéndum.

Es así como la asunción de poderes absolutos por parte de una constituyente pretendidamente originaria, cuando el Poder Constituyente Originario reside en el pueblo y fue éste el que la creó—como órgano del Poder Constituido, por tanto—, fue una verdadera usurpación, y la eliminación del Senado en 1999 por parte de aquélla un acto írrito. Es incomprensible cómo la dirigencia opositora de la época aceptó algo así. Henrique Capriles Radonski continuó presidiendo la Cámara de Diputados hasta el año siguiente, como si la gravísima mutilación del Congreso de la República no hubiera ocurrido. Una cierta parálisis argumental caracteriza desde entonces a la oposición formal venezolana; pareciera que una pesada culpa admitida le impide refutar el muy defectuoso discurso chavista.

Pero cuando la Corte Suprema de Justicia intentó oponerse a la caracterización de la constituyente como “originaria”, Chávez remitió al máximo tribunal su particular interpretación. Esto reporta Carlos Sabino: “Cuando la Corte Suprema insinuó que la ANC no podía ser ‘originaria’ (es decir, plenipotenciaria) por cuanto eso no había sido aprobado en el referéndum correspondiente ni aparecía en la Constitución vigente, el presidente decidió elaborar una sesuda carta que mostraría a los recalcitrantes magistrados sus argumentos y sus razones. El discurso tenía cuatro páginas y, como a veces sucede, las dos últimas habían quedado en orden inverso. Todo el país vio por televisión cómo el presidente, después de leer las dos primeras cuartillas, pasó sin más a la cuarta, la leyó por completo y, dándose cuenta de que había llegado al final pero todavía le quedaba una página en la mano, leyó ésta—la tercera—y terminó así tranquilamente su alocución”.

La gaffe permite presumir que no fue Chávez quien redactara el enrevesado texto, aunque una hipótesis distinta es que su delirante retórica sugiere una redacción propia trasnochada, en madrugada apercibida de enciclopedias y diccionarios. En cualquier caso, la carta llevaba una intención política y una insegura demanda de reconocimiento. A pocas semanas de haber asumido la Presidencia de la República, Chávez parecía desesperar porque se le tuviese por persona culta, en especial si escribía a los supremos magistrados. De allí que redactara, por ejemplo: “…valoración que informa las pulsiones óntico-cósmica, cosmo-vital y racional-social inherentes al jusnaturalismo y su progresividad…”, o “La evidente isostasia de las masas tiende a romper toda resistencia, todo desequilibrio…”, o “El Estado investido de soberanía, en el exterior sólo tiene iguales, pero la justicia internacional no alcanza a quienes, por centrifugados, tendrían que ser mutilados (Ratzel; McKinder)”.

Además de estos autores, favoritos de los aficionados, como Chávez, a la geopolítica—Ratzel, por cierto, con su concepto del espacio vital (Lebensraum), fue asumido como justificador por los nazis—se cita en la misiva presidencial a Gaitán, al inevitable Bolívar, a Darwin y a musiú Montesquiú. Estos dos últimos apuntalarían la verdadera intención totalitaria, expuesta con las mayores crudeza y pomposidad en el último párrafo: “Inmerso en un peligroso escenario de Causas Generales que dominan el planeta (Montesquieu; Darwin), debo confirmar ante la Honorabilísima Corte Suprema de Justicia el Principio de la exclusividad presidencial en la conducción del Estado”. (La tipografía enfática es de Chávez).

Poco después, el órgano al que Chávez se dirigía como “honorabilísimo” sería víctima de sus primeros improperios. La Corte Suprema de Justicia se sintió obligada a responder el 12 de abril de 1999: “…la Corte Suprema de Justicia, en Pleno, examinó las declaraciones atribuidas al ciudadano Presidente de la República Hugo Chávez Frías, difundidas por la prensa nacional en esta fecha, en las cuales se refirió a esta Corte Suprema de Justicia, señalando que ‘no existe’ en ella ‘autoridad legítima y moral’…” “En virtud de las anteriores consideraciones, esta Corte Suprema de Justicia, declara: Primero: Rechaza categóricamente todas las expresiones en contra del Alto Tribunal de la República que excedan de la seria crítica de sus actos y se conviertan en ofensas e irrespeto, bajo ninguna circunstancia tolerable por esta Institución. Segundo: Exige al ciudadano Presidente de la República Hugo Chávez Frías cese en su actitud irrespetuosa y hostil contra la Corte Suprema de Justicia, a la cual le corresponde como función primordial preservar el Estado de Derecho, y la que en ejecución de sus atribuciones constitucionales y legales, cumple su labor jurisdiccional teniendo, como único límite, la recta aplicación del ordenamiento jurídico establecido”.

………

Los problemas de Chávez con la pronunciación francesa han llegado hasta estos días. Estando en Buenos Aires concedió una larga entrevista al programa Dos voces, transmitida el 8 de los corrientes por Todo Noticias, una especie de Globovisión argentina. Al iniciarse la segunda mitad de la transmisión, se pidió a Chávez que dijese si consideraba que Venezuela es un país socialista, y uno de los entrevistadores—Gustavo Sylvestre—introdujo la consideración de que “…para algunos ya [el socialismo] pasó de moda, las ideologías han muerto…”

En este terreno nuestro presidente se encontró a sus anchas, y así contestó: “Mira, el socialismo nunca morirá. Cristo vino al mundo a lanzar un proyecto socialista, perfectamente socialista: la igualdad… la igualdad, el amor entre los seres humanos… la hermandad… en la comunidad, la ecclesia… Así que eso nunca morirá”.

Ante esta declaración, el segundo entrevistador—Marcelo Bonelli—intentó precisar: “Pero ¿qué quiere decir? ¿Que el cristianismo es socialismo?” Chávez prosiguió impertérrito, cómodo: “Sí, sí. Teilhard (el Presidente dijo Tallar) de Chardin (el Presidente pronunció un tolerable Shardán), el gran téologo—tú lo debes haber leído—, con un profundo raciocinio demostró que el socialismo y el cristianismo van de la mano. El capitalismo es anticristiano. Ve, Cristo llegó con un látigo, a sacar los mercaderes del templo”.


………

Más, sin embargo, que problemas de fonación Chávez confronta unos de mucha mayor importancia: los de comprensión.

Jesús de Nazaret no “llegó” con un látigo. Chávez hace que un episodio específico del relato evangélico, la expulsión de los mercaderes del templo, predomine como conducta típica o principio programático. Jesús no llegó a expulsar mercaderes del templo, sino a exponer una rica doctrina del amor, que requiere muchas más páginas que las necesarias para describir su violencia cuando se trataba de la profanación de la casa de Dios.

Menos aún llegó para expulsar mercaderes: en un episodio entre cientos de episodios muy distintos, expulsó con fiereza a quienes lucraban su religión judía desde puestos de buhonero que afeaban la entrada del templo divino. Pero Jesús habló en sus sermones afectuosamente de personas ricas y tuvo más de un amigo rico—Lázaro, por ejemplo—, porque si no fuera así no se hubiera dado ni la Última Cena. Jesús abrazaba a mercaderes sin empacho, considerándoles profesionales necesarios, perfectamente capaces de bondad. Y también, dicho sea de paso, daba al César lo que es del César. Ni el episodio evangélico de los mercaderes del templo contiene el tono más frecuente de Jesús, ni éste vino a “lanzar” un proyecto socialista.

Luego, Teilhard no era un teólogo. Era un sub-teólogo, sí; su obra permite al habitante de este siglo una imagen de Dios más admisible que una zarza ardiendo o un ojo inscrito en un triángulo. Pero su profesión, aparte de la de sacerdote, era la de paleontólogo. Fue también, si se quiere, un gran místico, aunque en serenos—y no por eso menos intensos—términos fenomenológicos, y no en los poéticos de Teresa de Jesús. Más de una vez se halló en medio de una excavación sin los medios litúrgicos para oficiar misa—en su época obligación diaria de los curas—, y entonces escribió en Himno al Universo: “Porque una vez más, Señor, no ya en los bosques del Aisne, sino en las estepas de Asia, yo no tengo ni pan, ni vino, ni altar, me elevaré sobre los símbolos justamente hasta la pura majestad de lo Real y te ofreceré, yo tu sacerdote, sobre el altar de la Tierra entera, el trabajo y la pena del mundo”. Palo’e misa, sí señor.

No se puede decir, sin embargo, que con raciocinio profundo Teilhard de Chardin demostrara nada como lo que Chávez entiende. Para empezar, difícilmente puede demostrar nada lo que es una especulación; grande, bella, sugerente, poderosa, pero especulación al fin. La interpretación de El Fenómeno Humano, la obra cumbre del jesuita francés, en toda su hermosa y persuasiva espectacularidad, no es algo de lo que la ciencia más apacible pudiera decir quod erat demostrandum.

Tampoco “llegó” Teilhard con un programa socialista en la mano, mucho menos un manifiesto comunista. A lo que Teilhard llama “Socialización” es a un proceso que dará paso a una mente colectiva del planeta, a una reflexión simultánea de la humanidad, no a la estatización de compañías privadas o la constitución de cooperativas.

Para sostener estas aseveraciones nada mejor que el propio Teilhard explicando La esencia del Fenómeno Humano, al hablar de su libro capital. En esa introducción, una vez repasados los rasgos del fenómeno, escribe imponentemente: “Reunidos entre sí y con otros muchos, estos diversos indicios me parece constituyen una prueba científica seria de que el grupo zoológico humano (en conformidad con la ley universal de centro-complejidad), lejos de derivar biológicamente, a través de una individualización desencadenada, hacia un estado de granulación creciente, o tal vez de orientarse (por medio de la astronáutica) hacia un sustraerse a la muerte mediante una expansión sideral, o sencillamente de declinar hacia una catástrofe o hacia la senescencia, se dirige en realidad, mediante la ordenación y convergencia planetarias de todas las reflexiones elementales terrestres, hacia un segundo punto crítico de Reflexión, colectivo y superior: un punto más allá del cual (precisamente porque es crítico) no podemos ver nada de manera directa; pero también un punto a través del cual podemos pronosticar (conforme he explicado) el contacto entre el Pensamiento, nacido de la involución sobre sí de la trama de las cosas, y un foco trascendente ‘Omega’, principio a la vez irreversibilizante, motor y colector de esta involución”.

(Debe notarse que la monumental cita precedente está formada por sólo tres oraciones gramaticales, concatenadas de modo tal que sólo requieren un punto: el final. La impresión que causa este trozo es la de una dificultad insalvable, pero puede recordarse acá lo escrito el 4 de octubre de 2005, en la Ficha Semanal #66 de doctorpolítico: “Se necesita, pues, algún trabajo para penetrar esa literatura francesa del ensayo que es a la vez ciencia y filosofía, ambas en envoltura poética que para colmo no es clásica, ni siquiera romántica, pues ha surgido después de que los franceses inventaran el impresionismo y descubrieran el surrealismo. Al suscrito, sin ir muy lejos, le cuesta bastante desentrañar esos textos à la manière française. Hace muchos años debí dedicar algo más de un mes a comprender—creo que cabalmente—lo que Pierre Teilhard de Chardin quería decir en su introducción a ‘El Fenómeno Humano’, unas seis páginas. Pero una vez que quebré el código particular del autor, de allí en adelante la lectura se hizo cristalina”. La parsimoniosa lectura del fragmento transcrito conduce a esa diafanidad en la comprensión. Hasta Chávez pudiera entenderlo, si se lo propusiera).

Si los hombres debemos permitir que pase lo que Teilhard avizora, él no ha dicho que tal cosa sea prerrogativa del César. No hay nada en ese concepto teilhardiano que niegue o prohíba la individualidad. De lo que Teilhard habla, dicho en lenguaje actual, es de propiedades emergentes, de la inteligencia colectiva de los enjambres. Es éste un tema en torno al cual hay gran actividad, en muchas disciplinas. La Internet encarna el medio técnico para la realización de la Socialización, y de esto se habla con mucha seriedad. La Universidad de Princeton sostiene un Global Conscience Project, que lleva a cabo experimentos para registrar influencias que provienen de “mentes colectivas”: “Una Red Global de dispositivos electrónicos produce continuamente una secuencia de datos al azar. Sutiles patrones en los datos están ligados a eventos que causan pensamientos compartidos y emociones en millones de personas. Los resultados desafían ideas comunes respecto del mundo, y también indican que no pueden ser atribuidos a fuerzas físicas ordinarias o campos electromagnéticos”. (Entre los eventos que estuvieron correlacionados con alteraciones marcadas de la azarosa secuencia de datos estuvieron, por supuesto, los ataques hiperterroristas del 11 de septiembre de 2001, el estrellamiento del avión en Wellstone y la crisis de los rehenes en Chechenia).

También hay un Co-Intelligence Institute, que define su materia así: “El término ‘co-inteligencia’ se refiere a una forma compartida, integrada de inteligencia que encontramos en nosotros y a nuestro alrededor cuando estamos vivos más vibrantemente. También se encuentra en las culturas que se sostienen armoniosamente con la naturaleza y el vecino. La co-inteligencia se manifiesta cuando quiera que reunimos nuestras inteligencias personales para producir resultados que son más perspicaces y poderosos que la suma de nuestras perspectivas individuales”. Esto es, la co-inteligencia es más que nuestras inteligencias individuales, pero no puede existir sin ellas. En la medida en que se quiera sustituirla por una inteligencia central única el enjambre queda sometido y anulado, y ya no habrá co-inteligencia, ya no será la Socialización de Teilhard.

Pero es que, claro, el Instituto de Co-Inteligencia también alerta sobre la co-estupidez, que define de este modo: “La ‘co-estupidez’ describe la incapacidad colectiva de grupos, comunidades, organizaciones y sociedades para ver lo que está ocurriendo dentro de ellos y a su alrededor, y para tratar eficazmente lo que encuentran. Es lo opuesto de la inteligencia colectiva”.

Y especifica: “Es importante entender, no obstante, que decir que un grupo o sociedad se esté comportando co-estúpida o co-inteligentemente no dice nada acerca de la inteligencia de los individuos involucrados. Algunos de los grupos más co-estúpidos están compuestos por gente brillante, que usa su brillantez para socavarse los unos a los otros de forma que nada sumen”. Es posible creer, inteligentemente, en la co-estupidez de que un socialismo es la solución a todos los males de la civilización pre-planetaria.

Finalmente, puede decirse asimismo que hay gente inteligente en el país que cree, poco inteligentemente, que cuando Chávez se refiere a Tallar o Montesquiú sabe de lo que está hablando.

LEA

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FS #157 – La piel de mula

Fichero

LEA, por favor

Naturalmente, ha sido la comidilla política en Venezuela, Argentina y el resto del mundo, el pintoresco episodio de un maletín lleno de dólares—1.720 millones de bolívares a la tasa de Cadivi, 3.440 millones a la del mercado paralelo—incautado en el aeropuerto de Aeroparque, en Buenos Aires, por autoridades aduaneras argentinas. Ya habría bastado para suscitar interés el reparto de actores de la película: ejecutivos públicos argentinos y venezolanos, un empresario privado venezolano—la mula portadora—y el hijo de un vicepresidente de PDVSA. Pero el incidente ocurrió, para mayor realce, en momentos cuando Hugo Chávez se encontraba en Buenos Aires, durante una visita de Estado a Néstor Kirchner.

Hugo Chávez ha descubierto, como antaño Isaac Newton, una fuerza universal, esta vez no gravitacional sino política: el imperialismo norteamericano. Este importante vector de la polis planetaria explicaría absolutamente todo; no se necesita identificar otras causas. En el caso de los dólares transportados de contrabando al país sureño, Chávez vio de inmediato la mano del imperio. Así lo declaró tempranamente, en cuanto fuera asediado por periodistas argentinos interesados en su opinión sobre lo acontecido. No dijo que el suceso fuese preocupante, ni que hubiera de ser investigado hasta clarificarlo por completo, ni tampoco pareció preocuparse porque una mancha afeara al gobierno argentino y la campaña presidencial de la Sra. Kirchner. Él ya tenía claro que en esto debía verse la trama de una nueva maniobra del gobierno de George W. Bush en su contra.

Entonces, alguna agencia estadounidense, en operación encubierta, habría colocado casi ochocientos mil dólares en un maletín del ciudadano venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson y convencido a Diego Uzcátegui—padre de Daniel Uzcátegui, el acompañante y avalista de Antonini—de solicitar cupo al sur en avión fletado por funcionarios argentinos, para que se embarcasen con ellos tres ejecutivos de PDVSA, su propio hijo y, con él, el Sr. Antonini. La misma agencia gringa, en perfecto remate de su golpe maestro, habría alertado a los aduaneros en Buenos Aires para que interceptaran a Antonini y registraran su equipaje de mano. Éste es el cuento chino que Chávez pretende que creamos.

La Ficha Semanal #157 de doctorpolítico se atiene a reproducir tres reportajes publicados en el diario argentino La Nación. Los dos primeros, uno de Mariano Obarrio y otro de Hugo Alconada Mon, son del sábado 11 de los corrientes; el tercero, también de Obarrio, apareció en La Nación al día siguiente, domingo 12 de agosto.

La lectura de este material ofrece interés porque en esos trabajos hay matices y detalles muy reveladores, como los que describen, por ejemplo, el abusivo tratamiento de agentes de la guardia personal de Hugo Chávez en tierra extraña, o el grado de malestar causado por la raya que el asunto representa para el gobierno de Kirchner.

En el texto de la tercera nota se ha corregido el apellido de los Uzcátegui, que el periodista Obarrio escribía «Uzcateguy».

LEA

La piel de mula

El caso de la valija causa tensión entre Kirchner y Chávez

Mariano Obarrio

Hugo Chávez rechazó el pedido argentino de dar explicaciones por el escándalo de la sospechosa valija. El presidente Néstor Kirchner llegó a esta ciudad para celebrar una cumbre sobre energía junto con sus colegas de Venezuela y de Bolivia, Evo Morales. Pero quería una aclaración de Chávez, que lo ayudara a capear la tormenta. El socio bolivariano se negó tajantemente.

“Allá ustedes con sus percepciones”, cortó en seco el mandatario venezolano a los medios argentinos, entre ellos LA NACION, que lo abordaron para transmitirle la inquietud que allí mismo mostraban funcionarios argentinos.

Desde el lado venezolano, entonces, persiste el hermetismo. ¿Quién es y qué hacía Guido Alejandro Antonini Wilson, el empresario que intentó ingresar en la Argentina el sábado, a las 3 de la madrugada, con una valija que contenía 800.000 dólares sin declarar? Iba, junto con funcionarios de la petrolera estatal venezolana Pdvsa, en un avión rentado por el gobierno argentino. Por el caso, Kirchner echó anteayer a Claudio Uberti, hombre de máxima confianza del ministro Julio De Vido.

“Yo no sé por qué hay tanto empeño en darle a esto una dimensión que no tiene”, respondió Chávez a la prensa. Y cuando LA NACION le puntualizó el pedido público de funcionarios argentinos, Chávez alzó la voz: “No te voy a hacer declaraciones, si ya te lo dije”. Uno de sus custodios de camisa roja tomó del brazo a este cronista y lo retiró con violencia. No fue mucho más útil hablar con el canciller bolivariano, Nicolás Maduro: “No hay nada que aclarar. Dedíquense a temas más importantes, como el energético”, despachó a LA NACION.

El reclamo público a Venezuela fue formulado desde anteayer por el Gobierno. Y ayer, bien temprano, fue reiterado por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, el ministro de Planificación, De Vido, y en forma reservada por otros funcionarios. Sólo se sabe que Antonini es amigo de los directivos chavistas de Pdvsa y que viajaba en el mismo avión privado que los funcionarios de confianza de Kirchner.

El clima de tensión era fácil de percibir en Tarija. Terminado el acto del enésimo lanzamiento de la integración energética entre la Argentina, Bolivia y Venezuela, cuyos avances reales son escasos, Kirchner se retiró, literalmente, por la puerta de atrás del anfiteatro del hotel Los Parrales. No quería hablar con los periodistas. Quedó, pues, en el más puro hermetismo, la charla de 15 minutos que había mantenido con Chávez antes de la ceremonia que se realizó en el lujoso hotel de la capital de este estado petrolero.

El Presidente llegó puntualmente a las 10, de no muy buen humor. Se lo veía circunspecto; fue al día siguiente de haber tenido que expulsar a Uberti, un operador de su confianza en la diplomacia con Venezuela.

Kirchner llegó aquí acompañado por De Vido, el canciller Jorge Taiana y el ministro del Interior, Aníbal Fernández, además del titular de Enarsa, Exequiel Espinosa, el hombre que alquiló el avión privado en el que entró al país Antonini. Fue llamativo que no hubiera integrado la comitiva la primera dama y candidata presidencial, Cristina Kirchner.

El mismo De Vido dijo a LA NACION a paso rápido, al llegar al hotel: “Hemos pedido y hablado con ellos [el gobierno de Venezuela] para que hagan una aclaración como corresponde”.

—¿Quién era el empresario Antonini? —se le preguntó.

—Son ellos los que lo tienen que decir. Nosotros sabemos lo que dice el comunicado de Enarsa: que subió al avión y que ignorábamos quién era.

—Pero venía acompañando al hijo del vicepresidente de Pdvsa.

—Sí, exactamente. Esperemos a ver qué tienen ellos para decir.

Y se dirigió a su habitación. En medio de ese nervioso arribo, Kirchner también fue interceptado en el lobby por la prensa argentina. “¿Cómo se siente con lo que pasó con la valija?”, le preguntó una cronista.

“Bárbaro. Nosotros no tenemos nada que ver”, replicó Kirchner. ¿Está enojado con De Vido? “Yo no me enojo con nadie”. ¿Se le van a pedir explicaciones a Venezuela? “Todos sabrán quiénes dicen la verdad y quiénes mienten. Ésa es la realidad”. Y se escabulló.

Consultado un alto funcionario sobre si el tema se abordaría en una cumbre bilateral con Chávez, respondió: “¿Y a vos qué te parece?” Y se fue.

Luego de unos minutos, Kirchner y Chávez descendieron a un subsuelo del hotel para conversar. Tras 25 minutos, regresaron a la planta baja. Chávez pasaba el brazo derecho por encima del hombro de De Vido, en forma paternal. No había rostros festivos. Todos se dirigieron al acto de integración energética, tema que sí produce un sentido de hermandad entre ellos, y todos hicieron profesión de fe bolivariana, incluido Kirchner.

Mientras tanto, los allegados de Kirchner comentaban en el lobby que el Presidente no estaba enojado con Uberti porque creyera que estaba “involucrado en un hecho ilícito”, sino porque “dejó subir en el avión a cualquiera sin saber quién era y qué cargaba en la valija”. Luego del acto, vendrían los desplantes de Chávez y Maduro. Nada de aclaraciones, pese a que lo pedía el “compañero Kirchner”.

Los hombres de la seguridad del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, imponen respeto por su despliegue. Pero también por sus valijas. Son de gran tamaño, capaces de contener armamento, siempre listo para ser usado ante un posible atentado contra Chávez. Por donde transita el líder bolivariano se ponen en línea, con rostro circunspecto, observan los alrededores, los jardines, los montes. Y ayer cortaban el paso de los pasajeros hacia sus habitaciones en el hotel donde se realizó la reunión entre Néstor Kirchner, Chávez y Evo Morales.

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En Miami nadie quiere decir dónde está el señor de la valija

Hugo Alconada Mon

El misterio sobre dónde está el valijero continúa. Cuatro días después de que, según el Gobierno, viajó a Uruguay, sus abogados insistieron en que está en esta ciudad, pero su familia dijo a LA NACION que sigue “en el exterior”. Y el interrogante no es anecdótico, como quizá parezca.

Si Guido Alejandro Antonini Wilson, de 46 años, se encontrara aún en la Argentina, como él dijo a LA NACION por teléfono anteanoche, la Justicia podría citarlo a declarar. Si tras una escala por Aruba recaló en Venezuela, como sostienen algunas versiones, podría obtener refugio o estar en serios problemas, y si volvió a Estados Unidos, podría ser detenido.

“No creo que sea tan estúpido como para volver a Florida”, dijo a LA NACION un ex alto funcionario de la administración Bush. Añadió que las autoridades norteamericanas podrían tener interés en detenerlo y “exprimirlo” de información.

“Si en la valija llevaba dólares y es ciudadano norteamericano, como trascendió, tiene que explicarlo porque puede ser lavado de dinero”, comentó el ex funcionario. Y tomó en cuenta el cariz político del asunto: “Hay que ver si el gobierno argentino le pide colaboración al norteamericano y si éste tiene interés en meterse en un caso en el que Hugo Chávez ya lo acusó de estar involucrado”.

Apenas nacido el escándalo, Chávez dijo que “el imperialismo” estaba detrás de los dólares y que era “falso de toda falsedad” que el asunto tuviera que ver con su comitiva.

Periodistas cercanos a su gobierno, como Mario Silva, buscaron ligarlo al antichavista Isaac Pérez Recao, que vive aquí, y a una empresa de armas, Armor Holdings, al circular la versión de que había ido a Buenos Aires en busca de contactos para esa firma. Eso es incorrecto. “Hasta donde sé, no tenemos un empleado bajo ninguno de esos nombres”, refutó Shannon.

Smith, vocero de BAE Systems, la dueña de Armor, cuando LA NACION consultó si alguien llamado Guido y/o Alejandro y Antonini (y/o Wilson) trabajó o trabaja como empleado o contratista.

Sí es seguro que la esposa de Antonini, Jacqueline Regnault, vive con él en el complejo de condominios de lujo de Key Biscaine. Ella o algún otro familiar mandó decir ayer a LA NACION que Antonini “no está aquí” y que “continúa fuera del país”.

A dos kilómetros de allí, en una bellísima residencia con marina propia en uno de los canales de la isla, un joven afirmó 15 minutos después que “el señor salió, pero vuelve en un par de horas”, cuando se le preguntó por Antonini. Dos horas más tarde, una empleada doméstica comentó que en la casa -valuada en US$ 3,9 millones- no vivía ningún Antonini desde hacía al menos un año: “Aquí vive la familia Durán”. Durán sería Franklin Durán, con quien Antonini comparte el amor por los autos: participaron juntos en un rally por Europa a bordo de un Porsche auspiciado por Venoco, compañía en la que Durán y otro venezolano, Carlos Kauffman, son accionistas.

Lazos chavistas

Kauffman es recordado en Caracas por su notable enriquecimiento durante el gobierno chavista. Adquirió al menos un avión, un helicóptero ·y hasta compró una Ferrari”, de color rojo, “y le puso un sello en su ventana trasera que decía ¡¡¡No!!!, la consigna de Chávez cuando fue el referéndum revocatorio”, contó a LA NACION un conocido periodista desde Caracas.

La relación entre Antonini y Durán no se acaba en la pasión por los autos. La casa donde vive Durán figura en registros de Miami como propiedad de Antonini. Allí constituyó domicilio legal su firma Foxdelta Investments, junto con otro socio, Wladimir Abad. Los mismos registros muestran que “el valijero” y Kauffman compartieron al menos un domicilio comercial en el 9° piso de una torre en el 1155 de la calle Brickell Bay. Pero ya la desactivaron, confirmó LA NACION.

Abad o un homónimo cobró notoriedad un mes atrás, cuando la agencia de lucha contra las drogas norteamericana, la DEA, confiscó un avión que estaba a nombre de American Food Grain, propiedad de Abad, Arturo Minarro y el empresario Ricardo Fernández Barruecos, por supuestas irregularidades en los papeles.

Fernández Barruecos es también dueño de Proarepa, una firma favorecida por el gobierno chavista, con contratos multimillonarios para programas de distribución de alimentos.

Los abogados de Antonini quieren extremar el bajo perfil de su cliente, tras el despegue meteórico de su patrimonio desde que 10 años atrás vendía repuestos al por menor—y al contado—para tractores agrícolas, detalló ayer El Nuevo Herald.

La venta de maquinaria agrícola a Venezuela fue uno de los grandes anuncios que hizo el gobierno argentino, allá por junio de 2003.

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Kirchner reclama una disculpa de Chávez

Espera la renuncia del vicepresidente de la petrolera Pdvsa

Mariano Obarrio

El presidente Néstor Kirchner le pidió anteayer a su par de Venezuela, Hugo Chávez, y espera de él, que haga un “gesto tajante” que, además de traducirse en una disculpa pública, derive en la renuncia del vicepresidente de la empresa petrolera venezolana, Pdvsa, Diego Uzcátegui Matheus, un hombre clave del chavismo.

Por ese motivo, la tensión bilateral podría crecer. Fuentes oficiales muy cercanas a Kirchner revelaron ayer a LA NACION que ese pedido se debe a que el Gobierno sabe que Uzcátegui Matheus fue quien pidió que Guido Alejandro Antonini Wilson viajara en polémico vuelo privado alquilado por Enarsa, el 4 de agosto último.

Ese ciudadano venezolano fue quien entonces intentó ingresar en el país 800.000 dólares sin declarar. En el mismo avión privado viajaba el director del Occovi, Claudio Uberti, el presidente de Enarsa, Ezequiel Espinosa, tres directivos de Pdvsa y Daniel Uzcátegui Matheus, hijo del vicepresidente de la petrolera bolivariana.

“Fue Uzcátegui Matheus quien le pidió a Uberti si podía llevar a Buenos Aires a cinco directivos de Pdvsa”, confió una fuente a LA NACION. “Y entre esos cinco directivos había dos que no lo eran y él no lo dijo”, se indignan en la Casa Rosada. Uno era Daniel Uzcátegui Matheus y el otro era Antonini Wilson, que portaba la valija.

El escándalo le costó la cabeza a Uberti, de relación muy estrecha con Diego Uzcátegui, con quien anudaba todos los convenios energéticos bilaterales. Ahora, en Balcarce 50, piden ese “gesto de reciprocidad”: la cabeza de Uzcátegui.

En los despachos muy cercanos a Kirchner no descartan que el ingreso de dinero sin declarar «pudiera ser parte de un negocio de Uberti». Y admiten que “se debería establecer hasta qué punto estaba desinformado Julio De Vido”, el ministro de Planificación, de quien Uberti dependía hasta su renuncia. Más allá de ello, Uberti siempre gozó de la confianza de Kirchner para centralizar las negociaciones con Venezuela. Y el Presidente sólo lo desplazó una vez desatado el escándalo, el jueves último.

En la Casa Rosada relatan que el 3 del actual Uberti y Diego Uzcátegui participaron de un almuerzo en el que terminaron de anudar todos los convenios energéticos que Chávez y Kirchner anunciarían en Buenos Aires el lunes último. A los postres, el vicepresidente de Pdvsa le preguntó al ex responsable del Occovi:

—Claudio, tengo cinco directivos de Pdvsa que tienen que ir al Cono Sur. ¿Tú no los puedes llevar en tu avión a Buenos Aires?

—Sí, cómo no. Salimos a las 6 de la tarde.

Uberti—siempre según la versión de la Casa Rosada—sólo se enteró en el aeropuerto de Maiquetía de que dos de esos pasajeros no pertenecían a Pdvsa: Daniel Uzcátegui y Antonini Wilson.

Indignación

“Pedimos que renuncie, porque Uzcátegui sabía que dos no eran directivos. Y Uberti afirma que él dijo ‘cinco directivos’. Chávez sabe el daño que le hizo a Kirchner”, señaló a LA NACION una fuente oficial de la Presidencia.

Diego Uzcátegui no es un funcionario cualquiera, ni es sólo el vicepresidente de Pdvsa. Es también el presidente de la filial argentina de Pdvsa y de la empresa Petrolera del Conosur SA. No era un desconocido para la Casa Rosada. Todavía hay incertidumbre acerca de si Chávez aceptará desprenderse de Uzcátegui. “El Presidente lo pidió y así lo espera”, señaló otra fuente.

Pero el líder bolivariano no le garantizó nada durante la reunión a solas que mantuvieron durante 20 minutos, anteayer, en Tarija, Bolivia. Según fuentes cercanas al jefe del Gabinete, Alberto Fernández, Chávez ensayó un pedido de disculpas, pero en forma privada, ante las recriminaciones de Kirchner por el silencio del bolivariano.

“Se pretende que las disculpas sean públicas y tajantes, además del gesto de renuncia del vicepresidente de Pdvsa”, confirmó esa fuente.

Por ahora no hubo gestos concretos de Chávez. Sólo existió una tibia declaración del presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, que anteayer, tras la tensa cumbre Kirchner-Chávez, prometió una investigación para esclarecer el escándalo.

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LEA #249

LEA

Las bolas de cristal de los economistas procuran por todos los medios atisbar el futuro de Venezuela. Analistas locales, pero también muchos internacionales, mantienen una estrecha atención sobre el desempeño económico del país.

Así por ejemplo, la Unidad de Inteligencia del Economist prevé una desaceleración en el crecimiento del producto nacional bruto en el período 2007-2008. Su más reciente reporte sobre Venezuela, actualizado en el mes de julio, señala: “Deficiencias en el ambiente decisional y una estabilización del ingreso fiscal se combinarán para producir una desaceleración del crecimiento del PNB en el período del pronóstico. Ya en 2007 se ha hecho esto evidente, con el crecimiento más lento del primer trimestre en los últimos cuatro años: 8,8%. … El gasto fiscal creció marcadamente en la segunda mitad de 2006 ante la pendiente elección presidencial, y el estímulo a los gastos de los consumidores que esto proveyó continúa, amplificado por una fuerte reducción de la tasa del IVA y otro aumento grande en el salario mínimo nominal. Pero a medida que progresa el período del pronóstico, se hará más difícil al gobierno mantener una postura fiscal expansionista ante un debilitamiento del ingreso fiscal. Al propio tiempo, el crecimiento del salario real se hará negativo, y el desempleo crecerá a medida que el ambiente se haga más difícil para los negocios. El resultado será una ulterior desaceleración del crecimiento del consumo privado, aun cuando los subsidios directos del gobierno, los controles de cambio (que canalizan el consumo hacia la compra de activos fijos), y una alta inflación (que promueve el consumo contra el ahorro) debiera proveer un piso para el crecimiento del gasto de los consumidores. …prevemos un crecimiento más lento del PNB, de cerca de 6% en 2007 y 4% en 2008”.

Los ojos de los zurdos, naturalmente, ven la cosa de otro modo. Un think tank izquierdista de Washington, el Center for Economic and Policy Research, ha emitido en julio un reporte del que son autores su Co-Director, Mark Weisbrot, y el economista Luis Sandoval. El informe—La economía venezolana en los años de Chávez—sostiene que las evaluaciones estándar sobre el desempeño económico de Venezuela están equivocadas. Así pone: “Venezuela ha experimentado un crecimiento muy rápido desde el piso de la recesión de 2003, y creció 10,3 por ciento el año pasado. La visión más frecuente de esta expansión es que es un ‘boom petrolero’ alimentado por altos precios del petróleo, como en el pasado, y que se dirige a una ‘ruptura’. Se presume que el inminente colapso resultará de una eventual declinación de los precios petroleros o por causa de una mala gerencia gubernamental de la política económica. Hay mucha evidencia que contradice esta sabiduría convencional”.

El estudio es profuso en datos, tablas y gráficos, y destaca indicadores de estabilidad y progreso. Por ejemplo, apunta: “El gobierno ha planificado conservadoramente con respecto a los precios del petróleo: por ejemplo, para 2007 el presupuesto prevé el barril de petróleo a US$ 29, o 52% por debajo del promedio de US$ 60,2 que obtuvo el crudo venezolano el año pasado”. Asimismo nota: “… Venezuela tiene un gran cojín de reservas de las que tomar antes de que una declinación de los precios petroleros comience a apretar sus finanzas. Una declinación de los precios del petróleo de 20 por ciento o más pudiera ser absorbida de las reservas internacionales oficiales, las que, a US$ 25,2 mil millones son suficientes para pagar casi toda la deuda externa venezolana. Esto no incluye otras cuentas gubernamentales offshore, las que se estima en el rango de otros 14 a 19 mil millones de dólares. Con su baja deuda externa (14,6 por ciento del PNB), el gobierno pudiera también recurrir a los mercados de crédito internacional en la eventualidad de una declinación de los precios del petróleo. Más aún, no parece probable un colapso de los precios petroleros en el futuro previsible. El pronóstico a corto plazo de la Agencia de Información de Energía de EEUU del 10 de julio proyecta precios del petróleo de US$ 65,56 por barril para 2007 y de US$ 66,92 para 2008”.

Aunque los fragmentos escogidos de ambos informes hablan de cosas diferentes, es obvio también que el punto de vista y las conclusiones de ambos son igualmente distintas. Dicen los izquierdistas: “Esta favorable situación macroeconómica también ha dejado al gobierno con mucha flexibilidad para tratar la inflación y el desequilibrio relacionado de la tasa de cambios. Puesto que el gobierno está comprometido a mantener un crecimiento sólido, no parece probable que frenará drásticamente el crecimiento económico para reducir la inflación, como se hace comúnmente. Esto es especialmente cierto porque no ha agotado otras alternativas. Por tanto, en los momentos no parece que la actual expansión económica vaya a concluir en algún momento del futuro próximo. Lo que se ha ganado en reducción de la pobreza, empleo, educación y salud en los años más recientes probablemente continuará dándose junto con la expansión”. Y esto sí contradice la predicción del Economist, cuya Intelligence Unit ya había pronosticado, erróneamente, un precio promedio de US$ 55,3 en 2007 y uno de US$ 48 en 2008 para el crudo Brent. Y eso que lo tienen enfrente, en el Mar del Norte.

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CS #249 – ¿Mandado hecho?

Cartas

El público conoce poco de los estudios de opinión política que se ha llevado a cabo recientemente en el país, puesto que los publicitados son sólo dos y su trabajo de campo se efectuó durante el mes de junio. Tan sólo el estudio Monitor Socio-Político, de la encuestadora Hinterlaces, dirigida por Oscar Schemel, y el de IVAD (Instituto Venezolano de Análisis de Datos), cuyo Director es Félix Seijas (Director de la Oficina Nacional de Estadísticas del gobierno de Jaime Lusinchi), han logrado traspasar las barreras de su clientela privada para emerger en los medios de comunicación social.

Algunos analistas han querido descalificar las cifras conocidas de Hinterlaces, argumentando que su muestra no es representativa y que su técnica de levantamiento telefónico de datos no es confiable. A sus resultados, de hecho, ha querido oponérsele los hallazgos de IVAD, sobre todo porque ambas encuestadoras difieren en cuanto al apoyo que acompañaría el desempeño del presidente Chávez. (IVAD sostiene que se mantiene en altos niveles e incluso habría ascendido desde el pasado 3 de diciembre, mientras que Hinterlaces registra su descenso en proporción importante).

En efecto, las cifras de Hinterlaces provienen de 990 entrevistas telefónicas en sólo quince estados del país (recogidas entre el 15 y el 24 de junio), pero esta metodología no tiene por qué despreciarse. Hinterlaces, ciertamente, sabe de su negocio muestral y, cuando afirma que su margen de error es de tres por ciento, debe darse crédito a sus resultados. Debe tomarse en cuenta, por otra parte, que es costumbre de Hinterlaces hurgar más profundamente en la opinión nacional, al administrar frecuentes focus groups que permiten desentrañar la estructura argumental de cada punto de opinión.

IVAD, por su parte, recogió su muestra—1.200 entrevistas directas—entre el 10 y el 18 del mismo mes de junio, y reivindica un margen de error de 2,4%. (Una muestra mayor conduce, naturalmente, a un error muestral inferior, si permanecen iguales las restantes condiciones).

Son dos estudios de opinión, entonces, independientes entre sí, efectuados por dos empresas inconexas, competidoras, las que emplearon metodologías suficientemente distintas. ¿Hay algo en lo que coincidan?

Pues sí. Cuando Hinterlaces pregunta, “¿Está de acuerdo o en desacuerdo con la reforma electoral propuesta por el presidente Chávez, que le permitiría presentarse a reelección indefinidamente?”, obtiene 63% de desacuerdo. Cuando la pregunta la hace IVAD—“¿Está de acuerdo o en desacuerdo con la reelección indefinida de Chávez como presidente?”—registra 64,7% de desacuerdo. Ambas empresas consiguen que cerca de las dos terceras partes de los encuestados se oponen a la pretensión de reelección indefinida de Chávez. (Hinterlaces divide el resto en 19% que está de acuerdo con esa reforma específica y 18% de indecisos; IVAD reporta, sencillamente, 30,7% de acuerdo con esa reforma). Al menos en este punto, por consiguiente, no sirve la medición de IVAD para invalidar el registro de Hinterlaces. Una clara mayoría nacional se opone a dominaciones vitalicias, y no sólo en términos abstractos o generales, sino en referencia concreta a la persona de Hugo Chávez Frías.

………

La pretensión de perpetuarse en el poder no es, en absoluto, nueva en Chávez; no comenzó poco después del 3 de diciembre de 2006, cuando fuese reelecto por segunda vez a la Presidencia de la República. Desde la campaña para su primera reelección, en julio de 2000 contra la muy particular oposición de Francisco Arias Cárdenas, anda diciendo por todo el país que se propone gobernar la república hasta el año 2021. En característica acción preparatoria—Chávez anticipa sin tapujos sus intenciones—ha repetido hasta la náusea esa fecha—faltan catorce años más—como el límite temporal de su dominación. Tanto es así, que los periodistas Joaquín Pereira y Williams Agüero redactaron una entrevista imaginaria—Chávez 2021: Crónica de una hamaca anunciada—que se celebraría en Sabaneta de Barinas el 28 de julio—día del cumpleaños del actual Presidente—de ese año reiteradamente nombrado.

¿Qué tiene de especial el año de 2021? Pues que en él se cumplirían doscientos años de la Batalla de Carabobo, el evento militar que consolidó la Independencia de Venezuela. Chávez, como sabemos todos, concede gran significado a nuestras fechas históricas, dada su inclinación por lo épico. El movimiento conspirativo que dirigió junto con Arias Cárdenas y otros militares de graduación media prestó juramento ante los restos del Samán de Güere en 1983, cuando se cumplían doscientos años del nacimiento de Simón Bolívar (justamente por eso se llamó MBR 200), y afloró en la asonada del 4 de febrero de 1992, en plena celebración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América—festejo que echó a perder con la insurrección—y que Chávez considera el comienzo de un genocidio de medio milenio. Sería entonces en el año 21 del siglo 21, el primero del milenio nuevo, cuando Chávez consentiría en ser sustituido por un sucesor.

¿Es eso posible, visto lo que Seijas y Schemel han medido?

………

A partir de fines del año 2001, cuando Chávez se alineó ostensiblemente con Sadam Hussein poco después de los mega-atentados de Nueva York y ofreció los frutos—49 leyes—de la primera ley habilitante decretada en su favor, la popularidad de Chávez sufrió un primer descenso vertiginoso. El 23 de enero de 2002 marcó, con una multitudinaria marcha opositora, el momento preciso en que una mayoría nacional se pronunciaba por su salida del poder. Poco después, el 11 de abril del mismo año, una manifestación aún más grande sirvió de pretexto para que una conspiración lo depusiera por el efímero lapso de 47 horas. Durante todo 2002 y buena parte de 2003, año en que arrancaron las “misiones” del gobierno, las mismas encuestadoras que hoy miden lo que miden encontraban que la mayor parte del país estaba contra Chávez. Una desatinada dirigencia opositora dilapidó este decisivo capital político, y el 15 de agosto de 2004 fracasó estrepitosamente en su intento de revocarle el mandato por referendo popular. El efecto de las misiones, una superiorísima organización de campaña, y los errores del “carmonazo” y el paro empresarial-petrolero, terminaron por voltear la tortilla a favor de Chávez. Al poco tiempo, la organización Súmate, que había nacido al calor de la fe en la eficacia de los actos electorales y recogía firmas ciudadanas en “firmazos” y “reafirmazos”, se pasaba al bando de los escépticos electorales y propiciaba abstenciones.

Es esta actitud la que hoy comenta la periodista Mari Pili Hernández, conocida pro Chávez, en artículo en El Nacional. Hernández se queja: “Me molesta muchísimo el hecho de que frente a cada derrota que Chávez le propina a la oposición, lo único que ésta atina a decir es que la robaron, que le hicieron fraude, que el Presidente tiene controlado el CNE, y toda una serie de  excusas más que se resumen en la pretensión de hacer creer que todo el mundo tiene la culpa de su debacle, menos ellos”. En el cuerpo de su breve artículo, ofrece testimonio de sus experiencias como dirigente intermedia del Partido Socialista Único de Venezuela para concluir que son una realidad las cifras que computan en más de cinco millones de militantes la afiliación a ese movimiento. Desde su sesgada perspectiva, señala que en tanto se construye el PSUV la oposición está de asueto: “Mientras que los opositores están de vacaciones en Miami, en Aruba, en Grecia o en cualquier otro destino distinto a su propio país, los revolucionarios están construyendo el partido más grande y más interesante que se haya constituido en toda la historia de América Latina”. Y remata: “¿Cuándo venga el próximo proceso electoral en Venezuela, quién cree usted que salga victorioso, los que están en Miami o los que todos los fines de semana se están reuniendo aquí en Venezuela, organizándose como partido, escribiendo los estatutos de una organización novedosa y adaptada a los criterios de una democracia del siglo XXI? Creo que la respuesta es obvia. Después no digan que no se los dije”. El próximo proceso electoral, por cierto, es el referendo previsto sobre la reforma constitucional que pudiera abrir las puertas a la dominación vitalicia de Chávez, directamente hasta 2021 y luego, como Gómez, por sucesor interpuesto.

¿Se trata sólo de apreciación interesada esta descripción de una oposición en reposo vacacional? Hay al menos un dirigente opositor que coincide con ella. Un despacho de la agencia EFE, fechado el sábado 4 de agosto, daba cuenta de una “Modesta marcha opositora en apoyo a RCTV Internacional”, convocada por el autodenominado Comando Nacional de la Resistencia. El más conspicuo entre sus líderes, Oscar Pérez, se dirigió a la “modesta” asistencia y le dijo: “Vamos a seguir en las calles, no importa cuántos seamos, no importa cuántos se hayan ido a la playa, aquí estamos nosotros para alzar nuestra voz en contra de Chávez”. La parte, así, ha confesado.

Quizás sea peor todavía que el mismo despacho inserte cáusticos comentarios acerca de las actuales intenciones de las Empresas 1BC. Dice el cable de EFE: “La marcha de hoy fue convocada a pesar de que el Tribunal Supremo aceptó el pasado miércoles un amparo de la Cámara Venezolana de Televisión por Suscripción (Cavetesu) que permitió a RCTV Internacional mantener su señal para los suscriptores por cable. La decisión del Supremo, que fue celebrada por los trabajadores de RCTV, según imágenes transmitidas por ese canal, disgustó a sus directivos que la calificaron de ‘un nuevo atropello’. A falta de otras explicaciones para esta aparente contradicción analistas políticos señalaron que la directiva del canal esperaba del Supremo una decisión adversa para que RCTV Internacional tuviese que salir del aire. Añadieron que mantener en cable la programación que RCTV tenía en señal abierta, como actualmente hace, es económicamente insostenible a mediano plazo, porque los ingresos publicitarios de un canal por cable son diez veces inferiores, en el mejor de los casos, a los de un canal que transmite en señal abierta. Según esa explicación, y ante la imposibilidad económica de seguir manteniendo la programación que RCTV tenía en abierto, la directiva deseaba el revés ante el Supremo para poder atribuir el cierre, y el fin de esa etapa, a una medida oficial”.

………

Pero otra noticia permite, quizás, algo más de optimismo. El diario El Universal reporta desde anoche: “Los partidos políticos que hacen oposición al gobierno de Hugo Chávez están adelantando contactos para unificar posiciones y comunicarle al país próximamente una estrategia que haga frente a la reforma constitucional que ha propuesto el mandatario y que apunta, según sus propios anuncios, a su perpetuación en el cargo”. Esto es, parece posible una nueva coordinación de la oposición formal en torno al rechazo de la reforma constitucional, y este rechazo, si atendemos a Schemel y Seijas, tendría el mandado hecho.

Cuidado. Muchos juraban que el mandado estaba hecho para el referendo revocatorio del año 2004, y una nueva “coordinadora democrática” pudiera, por lo contrario, consolidar la imagen de que quienes se oponen a la reforma constitucional son los mismos que sostuvieron el funesto intento de Pedro Carmona Estanga y el suicida paro petrolero, los mismos que fracasaron en el revocatorio, los mismos que entregaron, con su retirada, la Asamblea Nacional íntegra al chavismo, los mismos que apoyaron la ineficaz candidatura de Manuel Rosales. Es decir, los perdedores.

Sería mejor que un movimiento independiente de los partidos de oposición, una asociación de propósito único, asumiera la conducción de la campaña contraria a la reelección indefinida de Chávez, en los términos simples esbozados por Fausto Masó que fueran comentados en la entrega anterior de esta carta. Es una lástima que ya Súmate no sirva para estas cosas. Habría que tomar en cuenta, por lo demás, el tenebroso anatema de Oswaldo Álvarez Paz, quien ha escrito que “desprecia” a quienes propugnen la participación en el referendo que considerará la reforma de la Constitución que propondrá el gobierno. ¿Cuántos venezolanos querrán arriesgar el Purgatorio que les augura tan preclaro e imprescindible líder, si consienten en ir a votar?

Mientras esto ocurre, el país experimenta una bonanza económica sin precedentes, manifestada en niveles de consumo nunca vistos en cuanto a magnitudes y en cuanto a universalidad de clases sociales en participación. Quienes nunca tuvieron lo que hoy disfrutan no tienen sino buenas razones para desear la perpetuación del nuevo estado de cosas, que les ha significado progreso personal y familiar. Y eso que todavía el gobierno no ha entrado en verdadera campaña a favor de la reforma constitucional. Ya gastará mucho, pero muchísimo real en el intento.

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FS #156 – El mejor gobierno

Fichero

LEA, por favor

La doctrina del justo medio, concepción medular de Aristóteles (384-322 a. de C.), le sirve como criterio para decidir cuál es la mejor forma de gobierno, que expone en el capítulo 11 del Libro IV de su obra Política. (Reproducido en esta Ficha Semanal #156 de doctorpolítico). In media virtus es la fórmula latina que recoge el precepto aristotélico. Se trata de un principio sereno, propio de un hijo de médico—Nicómaco—que probablemente recibió de su padre, y practicó tempranamente llegado a Atenas, el arte de la Medicina.

No se trata, sin embargo, de una aurea mediocritas, ni de un tibio promedio entre extremos evitados. Eugenio Trías nos explica: “Siempre recordaré a un viejo profesor del entonces vigente curso de preuniversitario que, con una regla en la mano, explicaba la doctrina aristotélica de la virtud colocando el puntero en posición horizontal. Señalaba entonces el centro y decía: ‘El medio justo no está aquí, no es este punto medio indiferente’. Luego colocaba el mismo puntero en posición vertical. Y señalaba el extremo más alto del mismo: ‘Aquí se halla el justo medio’, nos decía. El justo medio es lo más excelso, añadía, ya que es el lugar de la virtud, que en griego significa excelencia”.

La conclusión de Aristóteles es sencilla: los mejores estados son aquéllos en los que la clase media es la más grande. En la Carta Semanal #57 de doctorpolítico (9 de octubre de 2003), puede leerse un eco de esta preferencia médica por la clase media: “Desde el punto de vista de la Medicina Política resulta muy importante tener una noción clara de qué es una sociedad normal. Los estudiantes de Medicina, antes de estudiar la enfermedad, deben aprender primero cómo está organizado y cómo funciona un organismo sano. A eso dedican dos años de estudio. ¿Qué es una sociedad normal para la Medicina Política? En materia de renta, de riqueza o de pobreza, una sociedad normal ostentará una distribución estadística normal: unos cuantos serán muy ricos, un poco más serán ricos, muchos más serán una clase media muy amplia, bastante menos serán pobres y muy pocos serán muy pobres. En los extremos, la mucha riqueza y la mucha pobreza son tan resistentes como escasos componentes de la realidad de una sociedad normal”.

En el texto de Aristóteles reproducido acá hay una referencia al Libro I de su Ética a Nicómaco, donde enuncia el siguiente principio: “…el bien del hombre resulta ser la actividad del alma de acuerdo con la virtud…” También alude a Focílides, que compartía su opción por la clase media. Éste era un hombre considerado, que aconsejaba: “No comprimas con mucha fuerza y vigor la mano de un niño tierno”. Pero asimismo conocía la fuerza del enjambre ciudadano, y así apuntaba: “El pueblo, el fuego y el agua no pueden ser domados nunca”.

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El mejor gobierno

Debemos ahora preguntar cuál es la mejor constitución para la mayoría de los estados, y la mejor vida para la mayoría de los hombres, sin suponer un estándar de virtud que esté por encima de las personas ordinarias, ni una educación que esté excepcionalmente favorecida por la naturaleza y las circunstancias, ni un estado ideal que es sólo una aspiración, sino tomando en consideración la vida que la mayoría es capaz de compartir, y la forma de gobierno que pueden lograr los estados en general. por lo que atañe a aquellas aristocracias, como se les llama, o bien quedan más allá de las posibilidades de la gran mayoría de los estados, o se aproximan al llamado gobierno constitucional, y por consiguiente no requieren una discusión aparte. Y, de hecho, la conclusión a la que llegamos respecto de todas estas formas reposa sobre las mismas bases. Puesto que, si lo que se dijo en la Ética es verdad, que la vida feliz es la vida según la virtud vivida sin impedimento, y que la virtud es un medio, entonces la vida que está en un medio, y en un medio asequible a cada uno, debe ser la mejor. Y los mismos principios de la virtud y el vicio son característicos de las ciudades y las constituciones; porque la constitución es en imagen la vida de la ciudad.

Ahora, en todos los estados hay tres elementos: una clase es muy rica, otra es muy pobre, y una tercera en un medio. Se admite que la moderación y el medio son lo mejor, y por tanto claramente será mejor poseer los bienes de fortuna en moderación; porque en esa condición de vida los hombres están más dispuestos a regirse por racional principio. Pero aquél que sobresalga en belleza, fuerza, nacimiento o riqueza o, por el otro lado, aquél que sea muy pobre, o muy débil, o muy sin gracia, encuentra difícil guiarse por racional principio. De estos dos, un tipo se convierte en violentos y grandes criminales, el otro en forajidos y pequeños malhechores. Y dos clases de ofensa corresponden a ellos, la una cometida por violencia, la otra por delincuencia. De nuevo, es menos probable que la clase media se aleje de la norma, o que ambicione por ella en exceso, cosas que son ambas injurias al estado. De nuevo, aquellos que tienen demasiados bienes de fortuna, fortaleza, riqueza, amistades y otras cosas similares, no están dispuestos a someterse a la autoridad ni son capaces de hacerlo. El mal comienza por casa; puesto que cuando son jóvenes, por razón del lujo en el que son criados, nunca aprenden, ni siquiera en la escuela, el hábito de la obediencia. Por otra parte, los muy pobres, que están en el extremo opuesto, son también degradados. De forma que una clase no puede obedecer, y puede gobernar sólo despóticamente; la otra no sabe mandar y debe ser gobernada como esclava. Así surge una ciudad, no de hombres libres, sino de amos y esclavos, los unos desdeñando, los otros envidiando; y nada puede ser más fatal a la amistad y el buen compañerismo en los estados que esto: puesto que el buen compañerismo nace de la amistad; cuando los hombres están en enemistad los unos con los otros, preferirían no compartir siquiera el mismo sendero. Pero una ciudad debiera estar compuesta, en lo posible, de iguales y similares; y éstos son generalmente las clases medias. De donde, la ciudad que esté compuesta de ciudadanos de clase media está necesariamente constituida según los elementos que decimos son la materia de la que el estado naturalmente consiste. Y ésta es la clase de ciudadanos que está más segura en un estado, pues no ansían, como los pobres, los bienes de sus prójimos; ni tampoco otros ansían los suyos, como el pobre ansía los bienes del rico; y como ni conspiran contra otros, ni son tampoco objeto de conspiración, pasan por la vida con seguridad. Sabiamente predicó entonces Focílides: “Muchas cosas son mejores en el medio; yo deseo ser de condición media en mi ciudad”.

Es así manifiesto que la mejor comunidad política está formada por ciudadanos de la clase media, y que un estado de esta clase tenderá a ser bien administrado mientras la clase media sea grande, y en lo posible más fuerte que las otras dos clases juntas o, al menos, mayor que cada una por separado; puesto que la adición de la clase media inclina la balanza, e impide que alguno de los extremos se haga dominante. Es entonces grande la buena fortuna de un estado en el que los ciudadanos tienen una propiedad moderada y suficiente; porque donde algunos poseen mucho, y los otros nada, puede surgir una democracia extrema, o una oligarquía pura; o puede surgir una tiranía de cualquiera de los extremos,—sea de la más incontrolada de las democracias o de una oligarquía; pero no es muy probable que provenga de las constituciones intermedias o de aquéllas que se les parezcan. Más adelante explicaré la razón de esto, cuando hable de las revoluciones en los estados. La condición media de los estados es claramente la mejor, puesto que ninguna otra está libre de conflicto; y donde la clase media es grande es menos probable que haya facciones y disensiones. Por una razón similar los estados grandes están menos propensos a las facciones que los pequeños, porque en ellos la clase media es grande; mientras que en los estados pequeños es fácil dividir todos los ciudadanos en dos clases de ricos y pobres, y dejar nada en el medio. Y las democracias son más seguras y más permanentes que las oligarquías, puesto que tienen una clase media que es más numerosa y tiene una mayor participación en el gobierno; porque cuando no hay clase media, y los pobres exceden grandemente en número, surgen problemas, y el estado pronto llega a su fin. Una prueba de la superioridad de la clase media es que los mejores legisladores han sido de condición media; por ejemplo, Solón, como atestiguan sus propios versos; y Licurgo, porque no era un rey; y Carondas, y casi todos los legisladores.

Estas consideraciones nos ayudarán a entender por qué la mayoría de los gobiernos son o democráticos u oligárquicos. La razón es que la clase media es rara vez numerosa en ellos, y cualquiera sea el partido, sea el de los ricos o el de la gente común, que rebasa la media y predomina, hará la constitución a su modo, y así surge bien sea la oligarquía o la democracia. Hay otra razón—el pobre y el rico pelean el uno con el otro, y cualquiera sea el lado que gane, en vez de establecer un gobierno justo o popular, considerará la supremacía política como el premio de la victoria, y un partido establecerá una democracia y el otro una oligarquía. Más aún, los dos partidos que tuvieron la supremacía en la Hélade miraron sólo al interés de su propia forma de gobierno, y establecieron en los estados, los unos, la democracia, los otros la oligarquía; pensaron en su propia ventaja, y en absoluto en el público. Por estas razones, la forma intermedia de gobierno raramente, si acaso, ha existido, y entre sólo unos pocos. Sólo un hombre entre todos aquéllos que alguna vez gobernaron en la Hélade fue inducido a conceder esta constitución intermedia a los estados. Pero ahora se ha convertido en un hábito, entre los ciudadanos de los estados, ni siquiera preocuparse de la igualdad; todos los hombres buscan la dominación o, si son conquistados, están dispuestos a someterse.

Lo que, entonces, es la mejor forma de gobierno, y lo que la hace la mejor, es evidente; y de todas las demás constituciones, dado que decimos que hay muchas clases de democracia y muchas de oligarquía, no es difícil ver cuál es la primera y cuál tiene el segundo u otro lugar en el orden de la excelencia, ahora que hemos determinado cuál es la mejor. Porque aquello que esté más cerca de lo óptimo debe por necesidad ser mejor, y lo que esté más lejos será peor, si juzgamos absolutamente y no relativamente a condiciones dadas; digo “relativamente a condiciones dadas”, puesto que un gobierno particular debe ser preferible, pero otra forma pudiera serlo para alguna gente.

Aristóteles

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LEA #248

LEA

La Electricidad del Poder Popular para Caracas ha puesto en práctica un agresivo sistema de cobranzas a sus usuarios, y éste es el único cambio que se haya notado en la empresa recientemente estatizada. El suscrito habla acá como consumidor, que además de recibir las facturas del servicio por correo, permitió a la empresa—cuando era privada—remitir mensajes a su teléfono celular que informaran del monto adeudado, quince días y cinco días antes de su vencimiento.

Pero hace dos meses se añadió un nuevo procedimiento: ahora llama telefónicamente un empleado o empleada de la empresa rouge, petite rouge, con un buen número de preguntas a la mano, cuyas respuestas ya conoce, para advertir que la factura vencerá dentro de cuatro días. Dos veces ya he tenido que informar al molesto interlocutor que recibo tanto la factura impresa como los mensajes a mi teléfono móvil, y que ni necesito ni he autorizado a la empresa a que penetre la privacidad de mi hogar con fastidiosas llamadas de cobro anticipado. La última vez he pedido que se tome nota de mi deseo de que no sigan molestando. El mes próximo sabré del caso que habrán hecho de mi requerimiento de paz.

Ayer por la mañana, sin embargo, justamente de regreso de una oficina de Elepopopcar para pagar la factura veinticuatro horas antes de su vencimiento, encontré en mi casa una hoja impresa con una reiteración de la advertencia. Al 30 de julio aparecía en ella una deuda por vencer el 2 de agosto—sólo registraba el monto del servicio eléctrico, sin reportar lo correspondiente a aseo urbano, que también cobran—e intimaba su pago. Al número de cuenta-contrato, por cierto, le faltaba una cifra, aunque el resto de los datos parecía estar correcto. (Titular del contrato, dirección de domicilio, monto adeudado).

Empecé a preguntarme, entonces, cómo se habría inflado el costo operativo de la empresa a pocas semanas de haber pasado a manos de la gestión chavista, y cuántos nuevos empleados habrían recrecido la nómina de sueldos y salarios. Seguramente, además, el mensajero que trajo la última intimación, a quien no pude ver para informarle que ya no debía nada, ha debido venir con su inevitable atuendo de franela roja, por lo que presumo que un gasto considerable en franelas contribuye ahora a una reducción de la rentabilidad corporativa.

Un reexamen del papel impreso me ofreció la clave de esta más reciente presión: bajo el logotipo de la empresa y su razón social pude leer su novísimo lema: “Iluminando el camino al socialismo”. Esto es, la verdadera razón de haber contratado a alguien y haberlo vestido de rojo—en algún número significativo—es de orden propagandístico. Como el escuálido gobierno no tiene, pobrecito, suficientes canales de comunicación para vocear sus imposiciones ideológicas, debe incurrir en el costo de imprimir desde un computador el millón y tantos volantes que distribuye, mediante entrega personalizada, con el estúpido lema.

Cuando la empresa era privada no fastidiaba tanto, y tampoco nos penetraba con mensajes favorables al capitalismo salvaje.

LEA

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