Navidad 2013

Vasily Polenov: Belén (1882)

Vasily Polenov: Belén (1882)

 

Quien no tenga la Navidad en su corazón nunca la encontrará bajo un árbol. Roy L. Smith

No hay nada más triste en este mundo que despertarse la mañana de Navidad y no ser un niño. Erma Bombeck

Dejé de creer en Papá Noel cuando tenía seis años. Mi mamá me llevó a verlo en una tienda por departamentos y él me pidió un autógrafo. Shirley Temple

La Corte Suprema ha dictaminado que no puede haber una escena de la Natividad en Washington DC. No fue por razones religiosas; es que no pudieron encontrar tres hombres sabios y una virgen. Jay Leno

____________________________________________________________________________________

 

La Navidad y la música se llevan muy bien. (Ver en este blog No hay navidad sin cascanueces, Poco ruido y muchas nueces y Puer est natus in Bethlehem). Los venezolanos lo hemos aprendido desde niños a punta de aguinaldos y gaitas.

Aquí está un conjunto de piezas navideñas o decembrinas (la segunda es una excepción, metida de contrabando por razones muy delgadas). La combinación no tiene otro propósito que desear a los visitantes de este blog una Feliz Navidad.

Es conveniente comenzar por música desnuda de adorno orquestal, como lo es el canto gregoriano. El Coro de Monjes Benedictinos de Santo Domingo de Silos canta Genuit Puerpera Regem (Ha nacido el Niño Rey):

Genuit Puerpera Regem

Ahora, con el pretexto de los monjes, En el jardín de un monasterio, la pieza de música clásica ligera que lanzó a la fama al inglés Albert Ketelbey en 1915, es interpretada por la Orquesta del London Promenade que dirige Alexander Faris.

En el jardín de un monasterio

La hermosa y tranquilizante obra que sigue es el cuarto movimiento—Andante religioso—de la Suite al viejo estilo En tiempos de Holberg, de Edvard Grieg, compuesta originalmente para piano y luego orquestada por el compositor para conmemorar el segundo centenario del nacimiento del humanista noruego-danés Ludvig Holberg, y este caballero nació el 3 de diciembre de 1684. Herbert von Karajan conduce a la Orquesta Filarmónica de Berlín.

Andante religioso

Antes ha venido a este blog la pieza navideña Villancico de las campanas (o Campanas de Ucrania), y en esta ocasión se presenta en versión puramente orquestal a cargo de la Orquesta de Filadelfia dirigida por Eugene Ormandy. Su compositor es Mikola Leontovich.

Villancico de las campanas

En 1930, el año de su matrimonio, el maestro venezolano Juan Bautista Plaza compuso Campanas de Pascua, obra que terminaría de orquestar ocho años después. Pablo Castellanos dirige a la Orquesta Filarmónica Nacional.

Campanas de Pascua

Los músicos de Filadelfia y Eugene Ormandy retornan para ofrecernos Epifanía (La Befana), el movimiento que cierra la suite sinfónica Feste romane, de Ottorino Respighi.

Epifanía

La obra siguiente, El idilio de Sigfrido, fue interpretada por primera vez el 25 de diciembre de 1870. Es pieza compuesta por Richard Wagner como obsequio de cumpleaños para su esposa, Cósima Liszt, quien, aunque nacida el 24 de diciembre de 1837, lo celebraba siempre en día de Navidad. Horst Stein conduce a la Orquesta Sinfónica de Bamberg.

El idilio de Sigfrido

Los actos I y II de La bohème, de Giacomo Puccini, ocurren en noche de Natale, y es el segundo acto el que despliega los festejos estacionales del grupo de amigos bohemios en el Café Momus. Cristina Gallardo Domas, Marcelo Álvarez y Hei Kyung Hong, entre otros, cantan bajo la dirección de Bruno Bartoletti y con el acompañamiento de la Orquesta del Teatro alla Scala.

La bohème

No podía faltar acá, naturalmente, una nueva referencia a Cascanueces, el ballet navideño por excelencia de Pyotr Illich Tchaikovsky. Antal Doráti, uno de los mejores intérpretes de la música del ruso, dirige a la finísima Orquesta Real del Concertgebouw de Ámsterdam. Lo que sigue es un ensamblaje de la Coda, el Pas de deux y el Vals final y Apoteosis del último acto.

Cascanueces

Para cerrar con imágenes, he aquí el video de una de las sorpresas musicales callejeras organizadas por el catalán Banco Sabadell. No sólo en Venezuela se patina en Navidad. Así lo demuestra un grupo de jóvenes mientras suena primero el rock and roll y luego el Allegretto de la Séptima Sinfonía de Ludwig van Beethoven:

 

 

Joyeux Noël. LEA

______________________________________________________________

 

Share This:

La canción de la pobreza

Anne Hathaway, actriz primerísima

Anne Hathaway, actriz primerísima

 

puchero. m. coloq. Gesto o movimiento que precede al llanto verdadero o fingido.

Diccionario de la Lengua Española

______________________________________

 

Hay un instante de la película Los Miserables que la vale toda. Anne Hathaway pouts, hace un puchero demoledor. En ese momento, Fantine sabe que la despedirán injustamente de su mísero empleo y todas las consecuencias de una pobreza que recrecerá grandemente, sobre todo para su pequeña hija, para ella misma que la perderá a un orfanato, caen sobre su conciencia en un solo golpe de entendimiento. Hathaway está sintiendo el dolor de Fantine; de ningún otro modo hubiera podido producir el gesto.

No por nada ganó Anne Hathaway el premio de Actuación Sobresaliente como Actriz de Reparto del Screen Actors Guild, el mismo galardón (el Premio Oscar) de la Academia de Artes del Cine de los EEUU y la Academia Británica de Cine, y lo mismo por la Asociación de Críticos de Cine de Washington, el de los Críticos de Cine de Nueva York y el del Círculo de Críticos de Cine de Londres y también el de la Sociedad de Críticos de Cine de Houston y asimismo el Premio Satélite y el Globo de Oro. El juicio del mundo entero fue unánime: la actuación de Hathaway en la poderosa cinta Les Misérables ha quedado como una de las más memorables en toda la historia del cine.

Fantine canta en el musical de Claude-Michel Schönberg el número más hermoso de la obra, construida sobre la inmortal novela de Victor Marie Hugo. Se trata de I dreamed a dream, cuya melodía es desgarradoramente bella y su letra la más elocuente. Es lo que suena en el tráiler del filme que se pone a continuación (el puchero ocurre a los 3 minutos y 10 segundos):

………

En la emisión #54 de Dr. Político por Radio Caracas Radio, el 3 de agosto de este año, sonó el mismo tema en la desconsolada voz de Hathaway para dar fuerza a un argumento: que la pobreza venezolana, más allá de ser una misión para el gobierno, los empresarios en función social o las organizaciones no gubernamentales especializadas, es una tarea de la sociedad entera. (El programa completo puede ser escuchado en la correspondiente pestaña del blog). Acá se reproduce el fragmento pertinente:

Fragmento final de la emisión #54 de Dr. Político en RCR

Gracias a Victor Hugo, a Claude-Michel Schönberg, a Tom Hooper y Anne Hathaway por una huella imborrable. LEA

___________________________________________________________

 

Share This:

El concierto de Francisco

Michelangelo Merisi da Caravaggio: La incredulidad de Sto. Tomás

Michelangelo Merisi da Caravaggio: La incredulidad de Santo Tomás (clic sobre la imagen para ampliarla)

 

Por «invitación» de José Rafael Revenga, quien me introdujo a la poesía de Gerard Manley Hopkins

………………………………………

 

En música amo a Mozart, obviamente. Aquel ‘Et Incarnatus est’ de su Misa en Do es insuperable: ¡te lleva a Dios! Me encanta Mozart interpretado por Clara Haskil. Mozart me llena: no puedo pensarlo, tengo que sentirlo. A Beethoven me gusta escucharlo, pero prometeicamente. Y el intérprete más prometeico para mí es Furtwängler. Y después, las Pasiones de Bach. El pasaje de Bach que me gusta mucho es el Erbarme Dich, el llanto de Pedro de la Pasión según San Mateo. Sublime. Después, a distinto nivel, no de la misma intimidad, me gusta Wagner. Me gusta escucharlo, pero no siempre. La Tetralogía del anillo, dirigida por Furtwängler en la Scala el año 1950 es lo mejor que hay. Sin olvidar Parsifal dirigido el ’62 por Knappertsbusch”.

Francisco I – Entrevista de Civiltà Cattolica

___________________________________________

 

El gusto musical de Francisco I privilegia las piezas vigorosas, heroicas, prometeicas. Parece haber cristalizado en las décadas de 1950 y 1960, a juzgar por las grabaciones que más valora, y esto indica que su formación jesuítica fue crucial en el proceso: empezó su noviciado en 1958 y fue ordenado sacerdote en 1969 (aunque tomó sus votos perpetuos en 1973). Si tal cosa es un indicador de su personalidad, habrá que esperar un papado épico; quizás se habría entendido mejor con Hugo Chávez que con Nicolás Maduro.

Todos los compositores que nombró en su famosa entrevista a Civiltà Cattolica, por otra parte, son germánicos: Mozart (austríaco), Beethoven, Bach, Wagner (alemanes). Antes, descubrió sus aficiones literarias: Dostoyevsky, Hölderlin (otro alemán), Manzoni (por fin alguien próximo a su apellido italiano) y Gerard Manley Hopkins, converso inglés y jesuita como el Papa actual:

Glory be to God for dappled things—
For skies of couple-colour as a brinded cow;
For rose-moles all in stipple upon trout that swim;
Fresh-firecoal chestnut-falls; finches’ wings;
Landscape plotted and pieced—fold, fallow, and plough;
And all trades, their gear and tackle and trim.

All things counter, original, spare, strange;
Whatever is fickle, freckled (who knows how?)
With swift, slow; sweet, sour; adazzle, dim;
He fathers-forth whose beauty is past change:
Praise him.

Pied Beauty (Belleza multicolor, 1877)

La placa Hopkins (clic amplía)

La placa Hopkins (clic amplía)

Este último poeta pareció tener tendencias homosexuales, centradas en Digby Mackworth Dolben, a quien conoció en 1865. Le dedicó una secuencia de sonetos publicada bajo el título The beginning of the end:

The sceptic disappointment and the loss
A boy feels when the poet he pores upon
Grows less and less sweet to him, and knows no cause

Hopkins pasó por esa turbación de alma que concluyó en 1867, cuando Dolben murió ahogado, y en todo caso el episodio es de su vida anglicana, antes de su conversión al catolicismo. Pero tal vez la elevación de espíritu manifiesta en sus poemas sea lo que mueve a Francisco I a admirarlo, y a declarar:

Durante el vuelo en que regresaba de Río de Janeiro dije que si una persona homosexual tiene buena voluntad y busca a Dios, yo no soy quién para juzgarla. (…) Una vez una persona, para provocarme, me preguntó si yo aprobaba la homosexualidad. Yo entonces le respondí con otra pregunta: «Dime, Dios, cuando mira a una persona homosexual, ¿aprueba su existencia con afecto o la rechaza y la condena?» Hay que tener siempre en cuenta a la persona. Y aquí entramos en el misterio del ser humano. En esta vida Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición.

………

He aquí un concierto según el programa elaborado por Jorge Mario Bergoglio, Papa, con las grabaciones que especificó y otras que se aproximan a sus gustos y son de la época que prefiere.

Stader

Stader

Primero que nada, de la Gran Misa en Do menor (KV 427) de Wolfgang Amadeus Mozart, un fragmento del Credo: Et incarnatus est, en la voz de María Stader, a quien acompaña la Orquesta Sinfónica RIAS de Berlín que dirige Gustav König. La grabación es de 1957.

Et incarnatus est

Haskil

Haskil

El papa Francisco dijo amar a Mozart, lo que me permitió saludar a Gustavo Sucre Eduardo S. J. con la noticia el mismo día de la publicación de la entrevista (19 de septiembre) en las revistas jesuitas de todo el mundo. Para el padre Sucre,* hay buenos compositores, grandes compositores y luego está Mozart. (Atendió mi llamada y me hizo notar con típico humor que el Papa es infalible). Francisco I expresó su preferencia por las interpretaciones de Clara Haskil de la música mozartiana. Pongo, pues, el 1er. movimiento del poderoso Concierto para piano y orquesta #20 en Re menor (KV 466), tocado por ella en 1950 junto con la Orquesta Sinfónica de Winterthur conducida por Henry Swoboda.

Allegro

Ingeniero de la película Prometeo

De la película Prometeo (clic amplía)

El Sumo Pontífice llamó prometeico (el más) a Wilhelm Furtwängler, el gran director de orquesta alemán, luego de decir que le gustaba escuchar a Beethoven prometeicamente. Es seguramente una de sus cumbres interpretativas la versión que grabó en 1954 de la Quinta Sinfonía (op. 67 en Do menor), con la Orquesta Filarmónica de Berlín. He aquí su primer movimiento.

Allegro con brio

Ludwig

Ludwig

Después de Mozart y Beethoven no podía hacer otra cosa que nombrar a Johann Sebastian Bach, de cuya obra cumbre—La Pasión según San Mateo—escogió evocar el aria Erbarme dich, el llanto de Pedro: Erbarme dich, mein Gott, um meiner Zähren willen! («¡Ten piedad, Dios mío, considerando mis lágrimas!»). En la versión que sigue, Otto Klemperer dirige en 1962 a la Orquesta Philharmonia para acompañar a la finísima mezzosoprano Christa Ludwig.

Erbarme dich

Furtwängler

Furtwängler

Konetzni

Konetzni

Entonces acude dos veces a Richard Wagner: primero, con un aprecio general por la tetralogía de El anillo de los nibelungos en manos de Furtwängler, cuando la dirigió en Milán en 1950 con la Orquesta de la Scala. Es de esta ejecución, grabada en vivo, la Escena final de El ocaso de los dioses, la ópera que cierra el épico ciclo. La estupenda mezzosoprano Hilde Konetzni canta acá la desolada meditación de Gutrune a la muerte de Sigfrido; luego, la orquesta magistralmente conducida por Furtwängler se encarga de cerrar el tercer acto, la ópera y la tetralogía con un trozo de música suprema. En él resurge el leitmotiv de la redención por el amor, en lo que, a juicio de quien escribe, es el momento más sublime de toda la música occidental.

 Götterdämmerung – Escena final

Knapperstbusch

Knappertsbusch

La última cosa musical que menciona Francisco I es la última ópera wagneriana, Parsifal, el héroe de la búsqueda del Santo Grial, y especifica la versión de Hans Knappertsbusch en 1962. Es la que se trae acá; dirige nada menos que la Orquesta del Festival de Bayreuth. (Es en esta ciudad de Franconia donde se escenifica anualmente un festival para representar exclusivamente las óperas de Wagner). He aquí, para el final del concierto franciscano, la Escena final de la ópera postrera.

Escena final de Parsifal

………

 

 

Encore: Francisco I, una vez que cesaron sus confesiones musicales, declaró que su película favorita era La strada, obra cimera de Federico Fellini (1954). El video insertado a continuación trae imágenes del filme mientras suenan sus bellísimos temas musicales.


………

Crucifixión blanca

Crucifixión blanca

El pintor favorito del papa Francisco es Caravaggio, y Marc Chagall, en especial su Crucifixión blanca, lo conmueve. De ese ajusticiamiento portentoso nace la fuerza del cristianismo, de la idea del sacrificio de Dios para salvarnos de la condenación. Caravaggio pinta la herida—que mana Lumen fidei y convence a Tomás—en el costado de Jesús, pero ha habido en el mundo mucha gente cuyo sufrimiento fue más doloroso que la cruz. Hay hoy muchas más heridas, y más profundas heridas; Francisco lo sabe, y es eso lo que le ocupa. LEA

………

* …Gustavo Sucre S. J., verdadera columna vertebral de la Universidad Católica Andrés Bello, su Decano de la Facultad de Economía y su Secretario por muchos años. La universidad quiso premiarle con un especialísimo Doctorado Honoris Causa en Derecho pues, como cuenta el jurista José Luís Aguilar Gorrondona, quería ser abogado y sacrificó su interés al de la universidad, que tenía demasiados hombres de leyes cuando carecía de quienes supieran ciencia económica. No hay misas que den más paz y más sucintas que las que oficia, en cuyos escuetos y pertinentes sermones nunca falta una balsámica nota de humor. (Del prólogo al libro Alicia Eduardo – Una parte de la vida, de Nacha Sucre).

_______________________________________________

 

Share This:

Para empezar…

Así se dice próxima apertura en catalán

Así se dice próxima apertura en catalán

Hay piezas musicales que son portaestandartes. Abren una colección de piezas, una ópera, un ballet u otra clase de obras. He aquí unas cuantas instancias.

Prekudio al Te deum: parte de violín

Prekudio al Te Deum: parte de violín

Comencemos por la Introducción al Te Deum en Re mayor, H. 146, de Marc-Antoine Charpentier (1643-1704). Tal como es de esperar, es una música alegre: un Te Deum es un himno de acción de gracias, propio de celebraciones. (En Tosca, de Puccini, el Primer Acto cierra con uno equivocado; el oficialismo italiano de la época—el barón Scarpia incluido—celebra lo que creyó una victoria contra Napoleón, pero la cosa resultó al revés, y esto último se revela en el Acto Segundo). Charpentier descolló en el Barroco por la calidad de sus composiciones; para muestra, este botón que no por nada fue escogido por la Unión Radiofónica Europea como su tema insignia. Aquí lo interpreta la Orquesta de Cámara Inglesa conducida por Raymond Leppard.
Te Deum

El Rey del Barroco musical, tal vez de toda la música occidental, es el grandísimo Johann Sebastian Bach (1685-1750). Cuatro fueron las suites orquestales que compuso, y a ellas se las llama en alemán Ouvertüren, pues todas tienen como número inicial una obertura, que ya no preludiaba una ópera sino una suite de danzas u otras piezas. Ese término se emplearía más adelante para designar obras independientes que presagiaban la forma que se conocería como poema sinfónico. (Por ejemplo, la pieza perfecta de Tchaikovsky: la Obertura-Fantasía Romeo y Julieta). Aun así, se suponía que debían iniciar un concierto, delante del resto de las piezas que lo compusieran. De la Suite Orquestal#3 en Re mayor (BWV 1.068) de Bach, escuchemos su grandiosa Obertura por la Akademie für Alte Musik de Berlín con la dirección de Bernhard Forck.
Suite Orquestal #3

El tercer gran líder—Mozart fue el segundo—de la música noble de Occidente, Ludwig van Beethoven (1770-1827), compuso varias oberturas: Egmont, Coriolano, Leonora I, II y III, Las ruinas de Atenas, La consagración de la casa… Su ópera principal es Fidelio, para la que compuso una obertura que aquí escucharemos en versión de Riccardo Muti al frente de la Orquesta de Filadelfia.
Fidelio

Caricatura de Berlioz en el Wiener Theaterzeitung (1846)

Caricatura de Berlioz en el Wiener Theaterzeitung (1846)

Poco después del paso de Beethoven por la tierra emergería la música de Héctor Berlioz (1803-1869), un compositor adelantado a su época. Esto es más evidente en su sinfonía dramática Roméo et Juliette (1839), una obra sinfónico-coral de gran escala. Berlioz fue un gran orquestador—escribió el Grand traité d’instrumentation et d’orchestration modernes (1844), anticipador de los Principios de orquestación (1891) de Nikolai Andreievitch Rimsky-Korsakoff— y un director de orquesta que exigía conjuntos de enormes dimensiones, los que no se verían en Europa sino hasta la época de Gustav Mahler (1860-1911). Por ese rasgo fue caricaturizado más de una vez, al punto de que nadie menos que Gustave Doré se ocupó de él en una caricatura publicada en el Journal pour rire en 1850. Ahora nos ofrece la Introduction de Romeo y Julieta la Orquesta Sinfónica de Londres que dirige Colin Davis.

Roméo et Juliette

Otro poderoso compositor, esta vez el ruso Aleksandr Borodín (1833-1887), es el autor de la ópera El Príncipe Igor, de la que son especialmente populares sus Danzas Polovtsianas, o Danzas de los pólovtsy (cumanos), una tribu nómada que habitó a lo largo del Volga al norte del Mar Negro. El segundo tema de su Introducción es el de la canción Stranger in paradise, un número del musical de Robert Wright y George Forrest, Kismet, cuya música es enteramente de Borodín. El mítico Herbert von Karajan dirige la Orquesta Filarmónica de Berlín.

Danzas polovtsianas

Del mismo modo, lo primero que suena en la obra de Igor Stravinsky (1882-1971) Le Sacre du Printemps (La Consagración—o Rito—de la Primavera) es la Introduction de su Primera Parte (L’adoration de la Terre), cuyo tema es inicialmente expuesto por el fagote. La obra causó un escándalo durante su estreno en París (1913) con los Ballets Ruses de Sergei Dhiagilev y tal vez esa introducción haya sido inspirada en el comienzo de Prelude a l’aprés midi d’un faune (1894), obra de Claude Debussy sobre un poema de Stéphane Mallarmé. Para facilitar el cotejo, primeramente suena el número de Stravinsky (Pierre Boulez con la Orquesta de Cleveland) seguido del tema de Debussy.

Le Sacre du Printemps
L’après-midi d’un faune

Montaje del Ballet de San José, California

Montaje del Ballet de San José, California

Carl Orff regaló a los melómanos una obra extraordinaria: su cantata escénica Carmina Burana (Canciones del Beuern). Aunque la música (1935-36) está orquestada con la riqueza instrumental del siglo XX, Orff logró una ambientación melódica y rítmica que sugiere su origen medieval. (Las letras de los distintos números están tomadas de una colección de poemas de los siglos XI, XII y XIII, descubierta en 1803 en la Abadía Benedictina del Beuern, en Baviera. Orff compuso también Catulli Carmina y Trionfo di Afrodite para completar la trilogía Trionfi). La impar obra fue estrenada en Francfort en 1937, en su versión completa con danza. Desde entonces, el mundo no ha dejado de disfrutarla y admirarla; nada más apropiado: Orff sigue en ella su concepto de escena total, su Theatrum Mundi. Aquí nos entregan su número introductorio—O Fortuna, que se repite, como en el Magnificat de J. S. Bach, al final—, de la breve sección inicial de la obra (Fortuna Imperatrix Mundi), la Orquesta Sinfónica de Londres y su Coro bajo la dirección de André Previn.

O Fortuna

De la precedente riqueza musical pasemos a la simplicidad de la Entrada de las Waldszenen (Escenas del bosque. op. 82) de Robert Schumann (1810-1856), en ejecución de Rudolf Serkin.

Entrada

El inicio de un tema con variaciones es la exposición del tema mismo. (Una excepción es la Rapsodia sobre un tema de Paganini de Sergei Rachamninoff, que comienza por la primera variación precedida por una introducción). Está aquí el tema de las Variaciones para orquesta sobre un tema original (Enigma), del compositor inglés Edward Elgar (1857-1934), compuestas entre 1868 y 1869. Leonard Bernstein se encarga de dirigir a la Orquesta Sinfónica de la BBC para ofrecérnoslo.

Tema

La esposa de Weill estrenó el pael de Anna I

La esposa de Weill estrenó el papel de Anna I

Nadie discutirá que un prólogo es lo que viene antes de otro texto más largo, y hay obras cantadas que lo tienen. Uno famosísimo es el de la ópera Los Payasos, de Ruggiero Leoncavallo (1857-1919), la más famosa de sus obras. El gran barítono y bajo Ettore Bastianini se encarga de certificar que los artistas son gente de carne y hueso. De seguidas, Gisela May, acompañada por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Leipzig que conduce Herbert Kegel, nos trae el Prólogo de Los siete pecados capitales (en alemán, Die sieben Todsünden), un ballet chanté que surgió de la colaboración en 1933 (el año de la llegada de Adolf Hitler al poder en Alemania) del dramaturgo Bertolt Brecht, el músico Kurt Weill y el coreógrafo George Ballanchine. La ocasión trajo el alejamiento de Brecht y Weill; el primero quiso que esta historia de una esquizofrénica (Anna), ambientada en los Estados Unidos, siguiera un tratamiento marxista y Weill impuso un enfoque psicoanalítico. (La composición de Weill trae su habitual reminiscencia de la música de cabaret).

I Pagliacci

Los siete pecados capitales

Arriba se mencionó de pasada el concepto de poema sinfónico, una obra que sigue un poema, una narración o algún elemento pictórico en su desarrollo. Quien primero empleara el término fue el compositor y virtuoso húngaro Franz Liszt (1811-1886). Él mismo compuso trece obras de esa clase, y Les Préludes (d’aprés Lamartine), la tercera de ellas, se ocupa de representar musicalmente una oda del poeta francés en sus Nouvelles méditations poétiques. Es el poema sinfónico más popular de Liszt; el informe radial del ejército alemán (Wehrmachtbericht) en la Segunda Guerra Mundial, así como el noticiero Die Deutsche Wochenschau, emplearon la marcha final como su tema musical. La fina Orquesta Filarmónica de Viena es dirigida acá por Giuseppe Sinopoli.

Les Préludes

Pietro Mascagni

Pietro Mascagni

Un verdadero Preludio es el que introduce la ópera Cavalleria rusticana, la exitosa composición breve de Pietro Mascagni (1863-1945) que frecuentemente se graba junto con Los payasos. Aquí suena en los instrumentos de la Orquesta Filarmónica de Praga dirigidos por Friedemann Riehle. Daniel Barenboim queda a cargo de la Orquesta de París para interpretar otro muy importante, con el que cierra esta entrega de músicas introductorias: el Preludio a los Maestros Cantores de Nuremberg, la solemne composición de Richard Wagner (1813-1883). Es tan bueno, que a pesar de ser un preludio funciona perfectamente como epílogo.

Cavalleria Rusticana

Maestros Cantores

Bueno, ahora que quince magníficos músicos nos han preludiado quince veces, es hora de que nos pongamos a hacer algo muy importante. LEA

_________

Share This:

Canciones de película

El cine es el gran mecenas de la música

El cine es el gran mecenas de la música

Cómo escuchar la música es un libro escrito en 1939 por Aaron Copland, el compositor estadounidense de Billy the Kid, Primavera Apalache, el Salón México y la Fanfarria para el hombre común. Lo leí en la traducción al español que publicara en 1955, como uno de sus Breviarios, el Fondo de Cultura Económica de México. Es la mejor ayuda textual que conozco para la apreciación de la música culta (clásica o académica) y su décimo capítulo, añadido para la segunda edición inglesa (1957) es La música de películas. En él se ocupa del «ámbito relativamente nuevo de la música para películas y su relación con el cinéfilo». Copland, por tanto, estimó que la música del cine es un tesoro de considerable importancia, y este blog apuntó el 3 de septiembre de 2010 en Música para ver: «…antes hubo cortes reales, ducales, condales que sostenían el trabajo de los buenos músicos, e iglesias que podían contratar un Kapellmeister que se encargara de tocar órgano, dirigir coro y orquesta y, de paso, componer una que otra cantata, como hizo Juan Sebastián Bach para cada día del año litúrgico. Es decir, había que empatarse con la realeza o la nobleza, o con los apoderados de Dios en la tierra, para hacer música y comer al mismo tiempo. Pero ahora son las cortes de Hollywood o Bollywood o Cinecittà las que hacen económicamente posible mucha música bien compuesta».

Wilson, Bogart, Bergman

Wilson, Bogart, Bergman

Naturalmente, las canciones son parte destacada de la música fílmica; muchas películas son en gran medida recordadas por su canción más representativa. Éste es el caso, por ejemplo, de la famosa Casablanca (Ingrid Bergman y Humphrey Bogart, 1942), el drama romántico que dominó toda una era y hacía suspirar a mi madre, casada ese mismo año, y a toda otra dama de su generación. As time goes by (A medida que el tiempo pasa), compuesta por Herman Hupfeld (1931) para el musical de Broadway Everybody’s Welcome, fue cantada en el filme e inmortalizada por Dooley Wilson, que la canta abajo. Por poco no se produce esta feliz conjunción fílmico-musical: la música de la película se debe a Max Steiner, de resonante éxito con las partituras de Lo que el viento se llevó, quien quiso sustituir la composición de Hupfeld por una canción propia, pero ya se había filmado escenas con la canción que perduró e Ingrid Bergman ya se había cortado el pelo para trabajar en otra producción (¿Por quién doblan las campanas?), lo que hizo imposible el cambio.

As time goes by

Fred Astaire y Ginger Rogers fueron una pareja extraordinaria de la actuación y el baile en varias comedias musicales. La que les reportó más fama fue Top hat (Sombrero de copa, 1935), y es de esta película la muy popular canción Cheek to cheek (Mejilla contra mejilla), una composición de Irving Berlin que se distinguió como la canción #1 de ese año. Su penetración cultural no cesó entonces; la canción se escucha en El paciente inglés, Rain Man y La rosa púrpura de El Cairo, entre otras películas, y ha sido interpretada por innumerables cantantes, que incluyen a la gran Ella Fitzgerald. Acá suena en versión de Frank Sinatra.

Cheek to cheek

Treinta y nueve años transcurrirían entre El maravilloso mundo del Mago de Oz, la fantástica narración (1900) de L. Frank Baum y la exitosa película El Mago de Oz (1939) que lanzó a la fama a Judy Garland. Es una de las canciones más apreciadas de toda la historia del cine Over the rainbow (a veces referida como Somewhere over the rainbow, En algún punto del arco iris). Una lista construida por la Fundación Nacional para las Artes (National Endowment for the Arts) de los Estados Unidos y la Asociación de la Industria de la Grabación (RIAA, Recording Industry Association of America) la colocó en el primer lugar de las canciones del siglo XX, y el American Film Institute la considera the greatest movie song of all time. Harold Arlen hizo la pegajosa melodía y E. Y. Harburg su letra. Oigamos a Judy Garland en la versión original.

Over the rainbow

Madre e hija

Madre e hija

La Sra. Garland tuvo una hija, y esta cría es nadie menos que Liza Minnelli. La conocimos todos a raíz de su inolvidable actuación y su maravilloso canto en Cabaret, la película de Bob Fosse que la convirtió en estrella internacional en 1972. Siendo que estuvo más o menos basada en un musical de teatro del mismo nombre, y que buena parte de la trama se desarrolla en un club nocturno—en Alemania de 1931, con la sombra de los nazis que llegarían al poder dos años más tarde—, hubo oportunidad para muchos números musicales, por su mayor parte cantados por Minelli. Hela aquí en una de sus canciones principales: Mein Herr. La música es de John Kander y la letra de Fred Ebb.

Mein Herr

Los musicales, por supuesto, se prestan frecuentemente para ser llevados al cine. Son muchos los ejemplos que recordamos. Evoquemos cuatro en sucesión. En primer lugar, cantada por la reina Julie Andrews, la canción inicial en The sound of music, la película que había que ver «con quien esté más cerca de tu corazón», según la publicidad. Ella no es otra que The hills are alive, la expansiva canción de los maestros del musical, Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II.

The hills are alive

Luego, Jimmy Bryant canta María, la canción principal de West Side Story, inolvidable musical y película sobre música de Leonard Bernstein, el carismático Director, por muchos años, de la Orquesta Filarmónica de Nueva York. Siendo Bernstein quien era, las melodías en su obra son musicalmente refinadas. María, por caso, está compuesta en una escala lidia, uno de los modos del Canto Gregoriano, que contiene intervalos de tres tonos consecutivos (de Fa a Si, por ejemplo). Era una de las canciones favoritas de mi hermana María Elena, quizás porque dice su nombre veintisiete veces; cantaba muy mal sus graves notas iniciales y reíamos mucho por eso.

María

Un año antes de La novicia rebelde (The sound of music), nos cautivó en las salas de cine una adaptación de My Fair Lady, a su vez adaptación de la pieza teatral de George Bernard Shaw, Pigmalión. Se trata del musical cumbre de Alan Jay Lerner (letras) y Frederick Loewe (música). En las tablas, era Julie Andrews la protagonista, pero George Cukor optó por confiar el papel de Eliza Doolittle a Audrey Hepburn, quien tuvo que doblar la voz de Marni Nixon. Un enamorado de Eliza, Freddy Eynsford-Hill, fue representado por Jeremy Brett, tan incompetente para el canto como Hepburn. Fue Bill Shirley, a quien le escuchamos de seguidas On the street where you live, el barítono que oímos en el estupendo filme.

On the street where you live

Jerome Kern se distinguió como compositor de canciones memorables, e hizo pareja con Otto Harbach para producir Roberta en 1933. En 1935, ya había sido este musical adaptado al cine con los inevitables Fred Astaire y Ginger Rogers, y en la película Irene Dunne se encargó de cantar la maravillosa canción que lleva por nombre Smoke gets in your eyes. Nadie la ha cantado mejor que Tony Williams, el tenor líder del grupo The Platters. Es esta versión la que podemos escuchar ahora.

Smoke gets in your eyes

Nickie (Grant) y Terry (Kerr)

Nickie (Grant) y Terry (Kerr)

Una novela rosa fue la película An affair to remember (Algo para recordar, Cary Grant y Deborah Kerr, 1957), considerada entre las películas más románticas de la historia. Asociada a su éxito viene la canción del mismo nombre, compuesta por Harry Warren con letra proporcionada por Leo McCarey y Harold Adamson. La vi en el cine Broadway, de Chacaíto, el año de su estreno. (A los 14 años, ya se lo admitía a uno en funciones de besuqueo libre). Vic Damone cantó en la película y canta aquí.

An affair to remember

Autumn leaves, acá en la voz de Johnny Mathis y la orquesta de Henry Mancini, nació en 1945 como Les feuilles mortes, una canción compuesta por el húngaro-francés Joseph Kosma, con letra del poeta y guionista Jacques Prévert. Al año siguiente, Yves Montand la presentaba en el filme Les portes de la nuit y, en 1956, Nat King Cole cantaba en inglés la canción para una película homónima protagonizada por Joan Crawford. En castellano seguimos el título francés: Las hojas muertas. Su conocimiento es prácticamente universal.

Autumn leaves

El prolífico Irving Berlin viene de nuevo a esta entrada con Blue skies, originalmente una adición de última hora a un musical de Richard Rodgers y Lorenz Hart: Betsy. Esta canción tiene un honroso lugar en el primer largometraje sonoro de la historia, The jazz singer (1927), cantada por el mítico Al Jonson. La versión que aquí sigue nos llega en la inconfundible voz de Ella Fitzgerald.

Blue skies

Al estrellato de un viaje

Al estrellato de un viaje

En 1967, como cohete interplanetario, quedaba lanzada la carrera cinematográfica de Dustin Hoffman desde la película The graduate, con Anne Bancroft y Katharine Ross como partenaires. La música fue provista por el genial dúo de Simon & Garfunkel, y Mrs. Robinson fue la canción titular del filme. Ellos, of course, la interpretan de seguidas.

Mrs. Robinson

La monumental película Titanic, realización de James Cameron, trajo una canción de contrabando. Cameron no quería ninguna canción, para no hacer concesiones «comerciales», así que James Horner, que había compuesto el tema empleado instrumentalmente en varias escenas, añadió la letra escrita por Weston Hughes y logró que Céline Dion grabara un demo. En momento apropiado, hizo que Cameron escuchara My heart will go on, y éste finalmente aceptó que la canción sonara en su obra maestra. La gran artista canadiense la canta ahora.

My heart will go on

La misma Céline une su voz a la de Andrea Bocelli para interpretar The prayer, que ganara un Globo de Oro como Mejor Canción Original en la película Quest for Camelot (En busca de Camelot, 1998). David Foster, Carole Bayer Sager, Alberto Testa y Tony Renis formaron el eficaz equipo que compuso y escribió la canción.

The prayer

El submarino amarillo

El submarino amarillo

Un experimento en animación fue The yellow submarine, una película de 1968 con música enteramente por The Beatles, quienes cantaron los distintos números del filme y actuaron en sus secuencias de cierre. Su canción insignia lleva el mismo nombre.

Yellow submarine

Ha llegado el momento de cerrar esta muestra muy incompleta de canciones de película. Para la clausura, escuchemos When you wish upon a star, la canción escrita por Leigh Harline y Ned Washington para Pinocho, del genio de la animación Walt Disney. Este tema se convertiría con el tiempo en el emblema aural de los programas de televisión de los Estudios Disney. Hacemos el encargo de cantarla al Maestro Satchmo, el gran Louis Armstrong. LEA

When you wish upon a star

_________

Share This:

El acre blanco

acre1. (Del ingl. acre; cf. lat. ager ‘campo’). 1. m. Medida inglesa de superficie equivalente a 40 áreas y 47 centiáreas.

Dicionario de la Lengua Española

___________________________

Sobre un poemaEl cántaro roto—de Octavio Paz, el lanzado Eric Whitacre compuso una obra para coros in situ y virtuales que la interpretan en un evento de TED (Technology, Entertainment, Design), el gran movimiento de conferencias compactas. Antes, como él mismo explica en una breve introducción, ya había dirigido un coro virtual de 4.000 cantantes en todas partes del mundo, ensamblados uno por uno. (Whitacre explica la técnica en este otro video). Es la música de todo un planeta. LEA

_________

Share This: