Messa da Requiem

El compositor

El compositor

 

La ocasión de Semana Santa es buena para escuchar uno de los réquiems grandes, y seguramente es la Messa da Requiem de Giuseppe Verdi el más poderoso de la literatura musical de Occidente. El gran compositor italiano decidió completarlo al enterarse de la muerte (el 22 de mayo de 1873) de su admirado compatriota, el renombrado escritor Alessandro Manzoni.

Se tiene por la mejor entre las muchas grabaciones de la monumental obra la que aquí se coloca completa:

Se trata de la realizada entre mayo y junio de 1960 con la Orquesta Filarmónica de Viena y el Coro de Conciertos de la Sociedad de Amigos de la Música de Viena—Singverein der Gesellschaft der Musikfreunde in Wien—, dos fabulosas agrupaciones conducidas por el maestro Fritz Reiner. Los solistas también formaban un conjunto de fantasía: Jussi Bjoerling, el tenor de la voz de titanio; Giorgio Tozzi, el bajo; Leontyne Price, la soprano; Rosalind Elias, la mezzosoprano. Sería la última grabación importante de Bjoerling; tres meses después moría, a sus 49 años de edad, luego de haber sufrido previamente un mañanero infarto del corazón el 15 de marzo de ese mismo año. (Horas después del ataque, Bjoerling cantó, en el exigente papel de Rodolfo, La bohéme en el Covent Garden de Londres). Del cuarteto sólo sobreviven las damas; Tozzi falleció en 2011. Por lo que repecta a Reiner, murió en 1963, tres años después de la grabación; en octubre de 1960, un mes después del adiós del insuperable tenor sueco, también sufrió un ataque al corazón y su salud se deterioró marcadamente desde entonces.

El director

El director

Giuseppe Verdi (1813-1901) habría estado muy satisfecho con la grandiosa interpretación que estos gigantes hicieron de su Misa de Réquiem. LEA

 

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La soprano

La legendaria grabación

La legendaria grabación

El coro

El coro

La orquesta

La orquesta

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La mezzosoprano

El bajo

El bajo

El tenor

El tenor

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Kapellmeister

William Kapell en su elemento

William Kapell en su elemento

 

«Kapellmeister» is a German word designating a person in charge of music-making. The word is a compound, consisting of the roots Kapelle (“choir”, “orchestra”, or originally, “chapel”) and Meister (“master”).

Wikipedia

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La última gira de conciertos de William Kapell al exterior de los Estados Unidos, su tierra natal, se desarrolló en Australia, y en el concierto final interpretó la Sonata #2 de Federico Chopin—Si bemol menor, op. 35—, cuyo segundo movimiento es la famosa Marcha fúnebre, que interpreta acá:


El VH-BPE de BCPA que hacía el vuelo 304

El VH-BPE de BCPA que hacía el vuelo 304

Concluida la gira, Kapell tomó el vuelo 304 de British Commonwealth Pacific Airlines el 29 de octubre de 1953 para regresar a San Francisco, y murió en el estrellamiento del avión Douglas DC-6 a las afueras de la ciudad; tenía entonces sólo 31 años de edad.

Así desapareció quien fuera tenido por el mejor pianista estadounidense de su generación, un genio del piano que naciera en Nueva York el 20 de septiembre de 1922, hace 93 años. Sus progenitores mezclaron la sangre hispano-rusa del padre y la polaca de la madre para gestar esa maravilla, que ganó una primera competencia de piano a sus diez años y fue contratado en exclusiva por RCA Victor a los diecinueve.

Su pianismo era tan eléctrico como el del gran Vladimir Horowitz—quien admitió que no tenía nada que enseñar a su joven colega—, como se evidencia en esta rendición del Vals Mefisto, grabada en 1945 poco antes de que Kapell cumpliera 23 años:

A pesar de su corta fase de grabaciones (doce años tan sólo), Kapell dejó abundante registro de su arte. En 1998, RCA Victor editó nueve discos compactos de sus grabaciones autorizadas, y enriqueció ese tesoro en 2008 con el disco Kapell rediscovered, que contenía grabaciones hechas en Australia en la gira mencionada al comienzo. Pero tal vez sea la más famosa de ellas la que guarda la segunda grabación en el mundo—1946; Moura Lympany hizo la primera en Londres el año anterior—del Concierto para piano y orquesta en Re bemol mayor de Aram Khachaturian, con Serge Koussevitzky acompañándole al frente de la Orquesta Sinfónica de Boston. Es, sin duda, una obra ajustada a su temperamento como ejecutante, y su asociación con ella fue tan estrecha que poco después se le puso el sobrenombre de Khachaturian Kapell. Hela aquí:

Setenta y ocho años antes de Khachaturian, el noble Johannes Brahms había compuesto su Concierto para piano y orquesta #1 en Re menor, op. 15, cuyo primer movimiento es igualmente poderoso. Escuchemos la interpretación de este movimiento por Kapell, grabada en vivo del concierto en el que Dimitri Mitropoulos dirigiera la Orquesta Filarmónica de Nueva York en 1953, año de la muerte del pianista:

El repertorio de Kapell era amplísimo, extendiéndose de Bach a Shostakovich. Acá está su grabación del Preludio en Do sostenido menor, op. 34 #10 de este último:

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Los jóvenes músicos William Kapell y Leonard Bernstein

Pero seguramente fue su afinidad con la música de Sergei Rachmaninoff lo que más disfrutaran los seguidores de Kapell. Su interpretación de los conciertos segundo y tercero del compositor ruso alcanzó justa fama, como explica esta ejecución del último movimiento del Concierto #2 en Do menor, op. 18, la obra con la que Rachmaninoff emergiera de una paralizante depresión. (Leonard Bernstein, amigo personal de Kapell, dirigía ya la Orquesta Filarmónica de Nueva York el 18 de febrero de 1951, cuando la obra fue grabada en vivo):

Creo que es Rafael Sylva (Nuestro insólito universo) el cultor más fiel del arte de William Kapell en Venezuela. Uno de las tesoros de su abundante archivo discográfico era la Rapsodia sobre un tema de Paganini, el op. 43 de Rachmaninoff, con la Robin Hood Dell Orchestra—la Orquesta de Filadelfia en conciertos divulgativos especiales—bajo la batuta de Fritz Reiner. Seguramente casi todo el mundo ha escuchado su hermosísima Variación 18, un dulce tema del compositor que sudaba melodías. Pero cuando Rafael me hacía escuchar a Kapell en esta obra destacaba la variación siguiente, de endiablada digitación, la 19, y era invariable que empleara el sustantivo fiereza o el adjetivo diabólica para referirse a la ejecución del pianista ya desaparecido, declarando que nadie más la había tocado como él. En agradecimiento a quien debo una buena proporción de mi cultura musical, y en memoria del gran William Kapell, cerremos esta muestra de su arte con la inigualable rapsodia, una pieza perfecta irrepetiblemente ejecutada:

Gloria al Maestro de Capilla. LEA

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La música pictórica

Arvo Pärt: la partitura como lienzo, la batuta como pincel

Arvo Pärt: la partitura como lienzo, la batuta como pincel

 

La música es un universo; todo cabe en ella. Por supuesto, el arte pictórico, desde el figurativo hasta el abstracto, pasando por el cubista. Erik Satie sostenía que sus Gymnopédies se entendían mejor como un cuadro cubista: la misma cosa vista desde ángulos diferentes. He aquí las tres que compuso para comprobar su pretensión: en ejecución las dos primeras del fino pianista francés Philippe Entremont, la última en versión de la Orquesta de Cámara Orpheus según la instrumentación de Claude Debussy.

Gymnopédie #1 Lent et douloureux
Gymnopédie #2 – Lent et triste
Gymnopédie #3 – Lent et grave

También se puede, simplemente, musicalizar un ejercicio en cubismo con alguna obra que le sea afín. Por ejemplo, la Nana de Manuel De Falla acompaña acá el despliegue del Guernica de Pablo Picasso (mencionado en Las músicas azules), enriquecido con la tercera dimensión que propone la ilusión de la cinematografía:

 


El estupendo compositor estoniano Arvo Pärt también ha hecho música con esta idea de la yuxtaposición. Así ha creado Spiegel im spiegel (Espejo sobre espejo), en alusión a las imágenes especulares infinitas que se obtiene con el enfrentamiento de dos superficies bruñidas:

Spiegel im spiegel

Por su parte, el inglés Edward Elgar compuso un ciclo de cinco canciones a las que podríamos llamar Marinas en castellano (Sea pictures), para soprano y orquesta. Acá está la que a mi gusto es la más hermosa de ellas (la cuarta: Donde yacen los corales) en la voz de Jane Baker—Dame of the British Empire—acompañada por la Orquesta Sinfónica de Londres que dirige Sir John Barbirolli:

Where corals lie

grimes

La casa de Peter Grimes

Compatriota de Elgar, Benjamin Britten supo dar esencia de gélida pintura a los Cuatro Interludios marinos que compuso para su ópera Peter Grimes. (Apropiadamente, pues la acción transcurre en un pueblo ficticio de la costa este de Inglaterra en el muy frío Mar del Norte). Esto se hace más patente en el tercero de tal grupo: Luz de luna, que aquí interpreta la Orquesta Sinfónica de Boston (en la fría costa este de Nueva Inglaterra) bajo un director inusual: Leonard Bernstein.

Moonlight

Estando en campo operístico, recordemos que el señor Giacomo Puccini tuvo dos pintores como personajes. Marcello es el pintor en La Bohéme, y Mario Cavaradossi, su colega, es el protagonista de Tosca. Mientras este último pinta un cuadro de la Magdalena, canta el aria Recondita armonia hablando de su tarea, lo que nos ofrece pretexto para escuchar la voz única, invicta, la voz de titanio de Jussi Bjoerling:

Recondita armonia

V. Hartmann: El judío pobre

V. Hartmann: El judío pobre

Pero son los gloriosos Cuadros de una exposición, la maravillosa suite de Modesto Mussorgsky, la más explícita representación musical de la obra pictórica; en este caso, de la exposición de varios cuadros del pintor y arquitecto Viktor Hartmann, amigo del compositor y su aliado en la proposición de un arte esencialmente ruso. Originalmente compuesta para piano, fue orquestada, entre otros, por Maurice Ravel. Es su versión la más frecuentemente interpretada. (Acá la oímos por la Orquesta Sinfónica de Chicago, bajo la sabia batuta de Sir Georg Solti). Uno de los números de la suite de Mussorgsky (Promenade) se repite cada cierto tiempo—suena ya al inicio—para ilustrar cómo camina de un cuadro a otro el visitante de la exposición. Notables en la orquestación de Ravel son el retrato de una carreta de bueyes (Bydlo, en el original polaco) que se confía a un solo de tuba y uno de saxofón en Il vecchio castello.

Cuadros de una exposición

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Mussorgsky rockero

Mussorgsky rockero

Encore: Emerson, Lake & Palmer hicieron una versión en rock progresivo de la obra de Mussorgsky, e incluyeron un número—in the mood of a medieval minnesong*, informa Wikipedia—que no es del ruso sino de Greg Lake, el guitarrista del gran trío: The Sage. Cerremos con su hermosura este divertimento musical. (Letra incluida).

The Sage

I carry the dust of a journey
that cannot be shaken away
It lives deep within me
For I breathe it every day.

You and I are yesterday’s answers;
The earth of the past come to flesh,
Eroded by Time’s rivers
To the shapes we now possess.

Come share of my breath and my substance,
and mingle our stream and our times.
In bright, infinite moments,
Our reasons are lost in our rhymes.

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*Minnesang fue un tipo de canción lírica de los trovadores alemanes entre los siglos XII y XIV—los Minnesänger—, y era su tema el amor. (Minne, amor en la lengua germánica de la época).

LEA

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J. S. Bach, Arquitecto

 

Gil Leblanc: la arquitectura musical

 

La forma musical es muy importante en música y a menudo descuidada. La gente quiere ir directamente a componer una pieza, sin un plan, y dejar que la música la lleve adonde quiere ir. Pero sin una idea, sin un plano de lo que imagina será la pieza, inevitablemente se terminará con algo que parece incoherente o desarticulado.

Jon Brantingham

Un compositor, por supuesto, no añade pedazo por pedazo, como hace un niño al construir con cubos de madera. Él concibe toda la composición como una visión espontánea. Entonces procede como Miguel Ángel, que cinceló su Moisés del mármol sin bocetos, completo en todo detalle, formando así su material.

Arnold Schoenberg

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Además de los componentes obvios«músicos que doman nuestros corazones con armonía y ritmo…» (Will Durant: Los placeres de la filosofía)—, la forma y la textura organizan y dan relieve a la experiencia musical, definen el espacio sonoro y crean las esculturas que en ella habitan. La estructura se establece con pasajes organizados en secuencia por episodios o secciones, con repeticiones y motivos, con cambios de ritmo o tonalidad. (La más gigantesca de las estructuras musicales tardó veinticinco años en ser compuesta: el ciclo de cuatro óperas de Richard Wagner, agrupadas bajo el nombre general de El anillo del nibelungo, cuya ejecución completa consume quince horas. Uno pudiera decir que, más que arquitectura, este inmenso ciclo viene a ser verdaderamente un caso insólito de urbanismo musical).

En tiempos relativamente recientes, hubo compositores que consideraron las formas canónicas—la Forma Sonata, por ejemplo—como una prisión impuesta por el academicismo. Erik Satie (1866-1925), que entró tarde al conservatorio (a sus 40 años), rehusaba construir dentro de las obligantes cajas de las formas clásicas, al punto de que uno de sus profesores, Claude Debussy, le habría dicho: «¡Satie, traiga una composición que tenga forma!» El enfant terrible regresó pocos días después con Tres piezas en forma de pera.

Pero, en general, aun los compositores más vanguardistas siguen alguna forma musical, y no es desconocido el ciclo de canon y rebeldía que se repite una y otra vez en la historia del arte. La música del Renacimiento, el clasicismo o el dodecafonismo ocurren en acatamiento a reglas—nada más estricto que la música de Schoenberg—, mientras que los románticos y los compositores del Barroco hicieron música liberada de ataduras. Es, por supuesto, la figura cimera de la música barroca el Sr. Juan Sebastián Bach, y éste tuvo una concepción indudablemente arquitectónica de su labor. Verifiquémosla en una de sus mejores creaciones: el gran Magnificat en Re mayor, poseedor de una rica y definida estructura que no por eso dejó de ser una pieza de innovación.

Es una majestuosa casa de doce habitaciones bien conectadas. Aun escuchándola sin mucho análisis, percibimos su estructura; sabemos que estamos ante una obra de clara arquitectura musical. Acá está una estupenda versión que dirige Karl Richter, al frente del Münchener Bach Chor y la Münchener Bach Orchester:

Magnificat en Re mayor

Se trata del montaje musical del cántico Magnificat que encontramos en el Evangelio de San Lucas, una alegre exaltación de la Virgen María, que dio a luz al Salvador de los hombres, el Hijo de Dios:

Magnificat anima mea Dominum,/ et exultavit spiritus meus in Deo salvatore meo, / quia respexit humilitatem ancillae suae./ Ecce enim ex hoc beatam me dicent/ omnes generationes,/ quia fecit mihi magna,/ qui potens est,/ et sanctum nomen eius,/ et misericordia eius in progenies et progenies/ timentibus eum./ Fecit potentiam in brachio suo, dispersit superbos mente cordis sui;/ deposuit potentes de sede/ et exaltavit humiles;/ esurientes implevit bonis/ et divites dimisit inanes./ Suscepit Israel puerum suum,/ recordatus misericordiae,/ sicut locutus est ad patres nostros,/ Abraham et semini eius in saecula.*

La simetría en J. S. Bach

La simetría en J. S. Bach

Bach agrupa el texto evangélico en once de las secciones—la del centro el coro Fecit potentiam—y añade como número final el texto doxológico (una alabanza de la Divinidad, propia de la liturgia cristiana) del Gloria, que incluye el verso sicut erat in principio (como era en el principio). Esas palabras lo inspiraron a repetir, por primera vez en la historia de la música occidental, el material del inicio para cerrar la obra, y el efecto unificador de tal ocurrencia es indudablemente poderoso. No en vano, Douglas Hofstadter lo reunió con Maurits Escher, el artista plástico holandés, y con el gran matemático checo Kurt Gödel en una obra fascinante acerca de lógica y simetrías, cuya introducción lleva por nombre Una Ofrenda Lógico-Musical, tomado de la colección que Bach nombrara como Musikalisches Opfer y dedicara a Federico el Grande después de su esperada visita a Potsdam.

Los dos primeros números del Magnificat y los dos últimos están compuestos en la tonalidad de Re mayor, así como el centro ya señalado de la séptima sección, que viene enmarcado por dos secciones en Fa sostenido menor, precedido por la progresión Si menor, La mayor, Mi menor y seguido por Mi menor y Si menor. La asignación rítmica de los compases también muestra una estructura de alternación entre ternarios y cuaternarios. La forma general de la dinámica o volumen de la música es evidente en su espectro sónico:

Dinámica sonora del Magnificat

En suma, toda una catedral sonora. ¿Qué tal si lo volvemos a oír (y ver) en esta interpretación de Nikolaus Harnoncourt, que dirige el Concentus Musicus de Viena, con instrumentos de la época de Bach, y el Coro Arnold Schoenberg?

 


LEA

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*El Magnificat pudiera ser entendido como una oración socialista: Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

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Música para la boda de mi hija

San Juan Bautista de Guarame

San Juan Bautista de Guarame

El 20 de diciembre estuve en Guarame (Isla de Margarita) para entregar a Eugenia Josefina, la hija bien nacida, a quien ahora es su esposo: Francisco Javier González. Allí está la hermosa Iglesia de San Juan Bautista, en la que sonó la música que se pone a continuación:

 

Entrada del novio:

1. La glosa sinfónica (o suite) Margariteña es una poderosa obra del maestro Inocente Carreño, nacido en Porlamar en Día de los Santos Inocentes, ganador del Premio Nacional de Música en 1989. La pieza toma material de la música folclórica: Margarita es una lágrima (que un querubín derramó, y al caer en hondo piélago en perla se convirtió), el Canto del pilón, el Canto de velorio y los Tigüitigüitos. La Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar es dirigida aquí por Gustavo Dudamel.

Entrada de la novia:

2. Ricardo Wagner presentó su ópera Lohengrin (el Caballero del Cisne) en 1850, y es de su acto tercero la universalmente famosa Marcha nupcial, o Coro nupcial “Aquí viene la novia”. (Here comes the bride). Esta premiada versión para piano es un arreglo de Vicente Avella, músico venezolano residenciado en Los Ángeles.

Acto penitencial:

3. La melodía más dulce de la genial Carmina burana (Canciones del Beuern, el monasterio benedictino fundado en Baviera alrededor de 739) es la de su número 21: In trutina. En él, una mujer se debate entre la castidad y el amor. Carl Orff compuso esta “cantata escénica” entre 1935 y 1936. Aquí la interpreta la magnífica soprano estadounidense Renée Fleming.

Cruce de alianzas:

4. Canciones que me enseñó mi madre (Když mne stará matka zpívat učívala, en checo) es la cuarta y más hermosa de las Canciones gitanas de Antonín Dvořák. Originalmente compuesta para voz de soprano acompañada de piano, ha sido interpretada en varios arreglos. De nuevo, es Renée Fleming la cantante.

Ofertorio:

5. El Ave María de Charles Gounod consiste en una melodía del compositor francés sobre la base armónica del Preludio #1 del Clave bien temperado de Juan Sebastián Bach, la que canta precisa y sorprendentemente Bobby McFerrin mientras Yo-Yo Ma hace lo de Gounod en su maravilloso violonchelo.

Rito de la Paz:

6. Mykola Dmytrovych Leontovych, compositor ucraniano, completó su Villancico de las campanas (o Campanas de Ucrania) en 1904. Basó la pieza en el villancico folclórico de año nuevo Shchedryk (Noche generosa), que se cantaba en 13 de enero (el 1º de enero en el Calendario Juliano). Las primeras ejecuciones estuvieron a cargo de estudiantes de la Universidad de Kiev, y aquí la interpreta el coro de los Niños Cantores de Viena.

Comunión:

7. Entramada frente al mar, frente al mar de Margarita / Mar de la Virgen del Valle, mar de la Virgen bonita; así comienza la letra de la Canción de la Virgen del Valle, composición del maestro Simón Díaz, quien aquí la canta. Es, en cambio, Lucienne Sanabria la cantante de Gloria a la Virgen del Valle, del folclore margariteño recopilado por Miguel Rivera.

Firma del acta:

8Adeste fideles (Vengan fieles)* es un alegre y popular villancico atribuido generalmente a John Francis Wade, quien lo incluyó en sus Cantus diversi de 1751. Karel Mark Chichon dirige la Sinfónica de Viena y a las voces de Elina Garanča, Juan Diego Florez, Genia Kühmeier, Paul Edelmann, los Niños Cantores de Viena y el Chorus Viennensis.

Salida de los esposos:

9. La chispeante Marcha nupcial compuesta por Felix Mendelssohn Bartholdy en 1842 pertenece a su música incidental para El sueño de una noche de verano, comedia de William Shakespeare. La versión para arpa de la familiar pieza es ejecutada ahora por Lauren Baker.

Salida de los invitados:

10. No se conoce el autor del estupendo Aguinaldo margariteño que cierra la ceremonia, interpretado aquí por la combinación ganadora del Ensamble Gurrufío y la Serenata Guayanesa: Cantemos, cantemos con tesón y empeño / Que estos aguinaldos son margariteños.

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*El suscrito cantaba Adeste Fideles a boca cerrada para dormir a Eugenia, la Estrella de la Mañana, antes de que cumpliera un año. La cosa se hizo tradición al repetirla para el mismo fin con Anabella, la nieta.

LEA

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La música de la Madre

Somos campeones por España

Somos campeones por España

 

Uno ve el movimiento de los bailarines de Antonio Gades en la película Carmen, de Carlos Saura, y sabe que está frente a una sobrecogedora elegancia, ante una prestancia salerosa y poderosa…

La tesis de la elegancia

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¿No será más directo y sencillo hablar de Matria cuando queramos decir Madre Patria? ¿No debimos recordar a España este último domingo, Día de la Madre? Si hasta los franceses, grandes melodistas, fueron siempre fascinados por la música española ¿no nos sale esa música por los poros? ¿No es nuestra esta España, de Emmanuel Chabrier, tocada acá por la Orquesta Sinfónica de Londres que conduce el destacado director español Ataúlfo Argenta?
España

El pintor se pinta pintando

El pintor se pinta pintando (clic amplía)

¿Es que España importa más a los franceses que a los venezolanos? (Michel Foucault dedicó la sección inicial del capítulo III de Les mots et les choses, su obra cumbre, a Don Quijote—…él mismo es a semejanza de los signos. Largo grafismo flaco como una letra, acaba de escapar directamente del bostezo de los libros. Todo su ser no es otra cosa que lenguaje, texto, hojas impresas, historia ya transcrita. Está hecho de palabras entrecruzadas; pertenece a la escritura errante por el mundo entre la semejanza de las cosas—, y todo el capítulo primero al análisis de Las Meninas, la pintura fundamental de Diego Velásquez: En la gran voluta que recorre el perímetro del estudio, desde la mirada del pintor, con la paleta y la mano detenidas, hasta los cuadros terminados, nace la representación, se cumple para deshacerse de nuevo en la luz; el ciclo es perfecto). ¿No sentimos orgullo por Carmen, la inmortal ópera de Georges Bizet que Pedro Tchaikovsky tocaba al piano para solazarse mientras vivía, quince años antes de que existiera la primera versión discográfica? Ernest Guiraud, amigo de Bizet, compiló a la muerte de éste dos suites orquestales. La primera nos trae Preludio, Aragonesa, Interludio, Seguidilla, Los dragones de Alcalá y Canción del toreador. Oigámosla por Leonard Slatkin al mando de la Sinfónica de Saint Louis:
Suite #1

En Moscú se baila danzas de España

En Moscú se baila danzas de España

¿No introducía el propio Tchaikovsky números españoles en su música de ballet, como Danzas españolas en El Lago de los Cisnes y en Cascanueces? (Riccardo Muti con la Orquesta de Filadelfia y André Previn con la Sinfónica de Londres):
Danza
Chocolate

¿Y no aplaudían a rabiar los músicos de la Orquesta de San Petersburgo al criollito Nikolai Andreyevich Rimsky Korsakov al concluir cada número en el primer ensayo de su Capricho español? (Каприччио на испанские темы, o Capricho sobre temas españoles, aquí a cargo de Zubin Mehta y la Orquesta Filarmónica de Berlín).
Capricho

¿No fue el alemanísimo Richard Strauss quien compusiera el poema sinfónico Don Juan, que le dio su primer éxito con el público a sus veinticuatro años de edad?
Don Juan

¿O es que los estadounidenses—Dale Wasserman, Joe Darion y Mitch Leigh—no honraron a Don Quijote en The Man from La Mancha, cuyo inolvidable número The impossible dream canta ahora Plácido Domingo?
El sueño imposible

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Puede aprenderse

Puede aprenderse

Naturalmente, los compositores españoles hacen música española mejor que nadie. Por ejemplo, Pablo de Sarasate y Navascués compuso este Zapateado (Laszlo Kote al violín, Andras Korody dirige la Orquesta Filarmónica de Budapest):
Zapateado

En vena noble, es decir, española, Enrique Granados compuso la ópera Goyescas, de la que escuchamos su conocido Intermedio. Rafael Frühbeck de Burgos se pone al frente de la Orquesta del Teatro Lírico de Cagliari:
Intermedio

Por otra parte, pocos temas son tan elegantes para que una orquesta se afirme como El Corpus en Sevilla, de la suite Iberia, de Isaac Albéniz. Aquí lo oímos por la Orquesta de la Radio-Televisión Española, que dirige Enrique García Asensio:
Corpus

Si la cosa, en cambio, es la pura sabrosura, Lucero Tena aporta sus vivaces castañuelas al mismo García Asensio para el Intermedio de La boda de Luis Alonso, de Gerónimo Gutiérrez:
Boda

Poco antes de concluir, pidamos prestadas a Don Manuel de Falla sus dos suites de El Sombrero de Tres Picos. La vigorosa conducción de Riccardo Muti responde por la brillantez de la Orquesta de Filadelfia:
Sombrero

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Esto dijo Andrés Eloy Blanco en su Canto a España:

Y canten por la España ultramarina,
la que dirá a los siglos con su voz colombina
que el Imperio Español, no tiene fin,
¡porque aquí, Madre mía, son barro de tu barro,
lobeznos de Bolívar, cachorros de Pizarro,
nietos de Moctezuma, hijos de San Martín!

Somos la misma gente, y no puede ser que reneguemos de España los americanos: Esa mujer es buena. A ti, Madre, el canto de Plácido Domingo, uno entre los miles de tus hijos ilustres, para ofrecerte No puede ser, de la zarzuela de Pablo Sorozábal, La tabernera del puerto:

Rojo y gualda

Al rojo y el gualda aportamos el azul

¡Feliz Día de la Madre, Matria España! LEA

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