La carga del Autobús Ligero

Actualización: Una voz entona una melodía disonante del coro formado por Hinterlaces, Consultores 30.11, IVAD, Dinámica Venezuela (51,4% Chávez-33% Capriles) y GIS XXI: se trata de la respetada Consultores XXI, que ayer 22 de marzo fue citada por Bloomberg según información telefónica aportada por Saúl Cabrera, su Vicepresidente. El diario El Universal recoge hoy lo publicado por la agencia estadounidense: «Según un estudio de opinión de la firma Consultores 21, el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, y el gobernador de Miranda y candidato opositor, Henrique Capriles Radonski, tienen un empate técnico cuando faltan siete meses para las elecciones presidenciales. Chávez y Capriles están empatados (46% a 45%) en la intención de voto, según la más reciente encuesta». Dice la nota que este dato proviene de una muestra de 2.000 entrevistados entre el 3 y el 13 de marzo. De Datanálisis, que terminó labor de campo hace cinco días, se conocerá su medición en breve.

Por su parte, El Nuevo Herald trae hoy la información de Consultores XXI y explicaciones adicionales de Patricia Ruggeri (Consultores XXI), Oscar Schemel (Hinterlaces) y José Antonio Gil (Datanálisis).

Briquet sabe lo que es imposible

denial. Psychology: failure to acknowledge an unacceptable truth or emotion or to admit it into consciousness, used as a defense mechanism: you’re living in denial.

Oxford American Dictionaries

En suma, un nuevo mensajero viene a traer malas noticias, muy malas, al candidato, la dirigencia y la clientela opositoras, que insisten en la polarización. Puesto a hacer mi propio pronóstico, creo que al menos el primero y la segunda se negarán a aceptar tan desalentadora lectura, con terco y estéril heroísmo.

HCF vs. HCR

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Los mecanismos de defensa clásicos, como los enumerara y describiera Sigmund Freud son, en orden decreciente de sofisticación, la sublimación, la proyección y la negación. El primero desvía o modifica el impulso instintivo de defensa de la culpa, para convertirlo en una actividad culturalmente superior o socialmente más aceptable. El segundo proyecta en otra persona la culpa que nos acosa; le atribuimos precisamente el defecto que tenemos. La negación es el mecanismo más primitivo; en el niño de corta edad lo lleva a decir «Yo no fui» cuando acaba de romper el jarrón, y en el adulto es una defensa que consiste, como dice el Diccionario Oxford, en un fracaso en reconocer una verdad o una emoción inaceptables o en admitirlas a la conciencia. Ante tres o cuatro reportes en fila que miden una considerable ventaja de Hugo Chávez sobre Henrique Capriles en lo tocante a intención de voto, han emergido ya las esperables negaciones.

Antonio Sánchez García, en artículo en el que ni siquiera escribe correctamente el apellido Radonski, cree despachar las mediciones calificándolas de «encuestas amañadas que enriquecen a personajillos inescrupulosos de muy triste fama». No ofrece ni un solo registro reciente que contradiga lo anunciado por Hinterlaces, Consultores 30.11 y, más recientemente, el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD).

Otros elaboran teoremas. Luego de la nota en este blog sobre lo mostrado por IVAD, un estimado amigo me interpeló por Twitter: «@doctorpolitico ¿te has preguntado cuántos votos representa el 26% que le da IVAD a Capriles?» Él mismo se contestó en un tweet dirigido a sus seguidores en general: «Según la encuesta IVAD, @hcapriles (ergo, la oposición) sacaría hoy 3.591.000 votos. Hay que ser descarados, carajo». Este estilo lingüístico no es característico en mi amigo, habitualmente de disposición muy educada, por lo que el ajo delata un estado emocional perturbado. En el fondo, se le hace difícil creer que la cifra que IVAD expresara en términos porcentuales sólo equivaliera al doble de los votos obtenidos por HCR el 12 de febrero; según su infundado razonamiento el total de un poco más de tres millones de votos emitidos en esa fecha ha sido automática e instantáneamente transferido a Capriles, y por tal razón le parece que la atribución de sólo medio millón más es un descaro de Félix Seijas.

Otra amiga me escribió diciendo que no entendía las encuestas. Si Capriles «iba» a ganar seguramente en Miranda, Carabobo, Zulia y el resto de los estados más poblados ¿cómo era posible que Chávez le sacara una ventaja tan grande? Otro más preguntó: «¿no decían todas las encuestas que en las primarias votarían entre un millón y un millón y medio y, en realidad, 3 millones de personas se movilizaron a votar? ¿Por qué creer en estas encuestas? El punto es ¿se puede creer en encuestas en un ambiente político tan viciado como el venezolano?» A la primera le pedí que me informara de dónde obtenía la información de que Capriles ganaría indefectiblemente en los centros más poblados. ¿De alguna encuesta de las que dice no entender? No he recibido respuesta. Al segundo le puse:

No es verdad que todas las encuestas predijeran 1,5 millones de votantes en las primarias. Primero, porque las encuestas no predicen; son tan sólo una fotografía—mejor o peor tomada—del estado de la opinión en un momento dado. Segundo, por mencionar sólo un caso, Consultores 21 midió (5 al 15 de diciembre de 2011) una intención de ir a votar de 28,05%; como puse en Dos instantáneas (24 de enero), «Si el registro de la encuesta de hace un mes se tradujera en la asistencia efectiva de 28% del registro electoral, se presentaría a las mesas primarias un total de 5.134.895 electores», lo que es bastante más de 3 millones y, por supuesto, mucho más que 1 millón y medio.

Ud. puede hacer lo que le plazca. Es su elección creer o no en las encuestas, y hacerse la pregunta que me envía cuando sus resultados no se conforman a sus deseos. En general, las encuestas de empresas más o menos serias—Datos, IVAD, Consultores 21, Alfredo Keller, Hinterlaces, Datanálisis—, con equivocaciones ocasionales, han medido correctamente los estados de opinión. Por ejemplo, absolutamente todas midieron que el gobierno saldría airoso del referendo revocatorio, a pesar de lo cual la Coordinadora Democrática, madre de la MUD, optó por «viciar el ambiente político venezolano» con la infundada acusación de fraude. Vea, por favor, Suma contra gentiles abstencionistas.

Ayer me tropecé con una amiga en la espera de una agencia bancaria. Admitía que la candidatura de Capriles parecía ser una causa perdida y de inmediato añadió: «Pero hay que seguir apoyándolo».

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Todas las personas mencionadas son, como el suscrito—por ahora—, meros observadores del proceso político venezolano. Hoy ha salido un profesional a contrarrestar el impacto letal de las cifras conocidas: nadie menos que el Jefe del Comando de Campaña de Capriles Radonski, Armando Briquet. En declaraciones ofrecidas al diario El Universal, dijo: «Mal podemos salirnos de nuestro foco para responder lo que ellos quieren que les respondamos sobre sus encuestas de PowerPoint. Estamos en la fase de conversar, buscar esos consensos que nos van a llevar al progreso y no vamos a salir de ahí porque salgan encuestadores vinculados al Gobierno a decir que nos están ganando con unas cifras absurdas. Ninguna elección en Venezuela ha quedado con ese resultado que ellos pretenden decir que está sucediendo». (Chávez ganó a Rosales en 2006 por unos 26 puntos de ventaja: 62,84% a 36,9%; IVAD habla de 29,9 puntos de ventaja de Chávez sobre Capriles, pero Hinterlaces ha medido la cosa en la ganga de 18%). Briquet atribuyó a «la desesperación por la avalancha que se ha generado en la alternativa democrática» lo que califica de insistencia en crear una matriz de opinión falsa. Y a continuación argumentó. «Las primarias del 12F fueron la encuesta más importante, esos más de tres millones de votantes representan más del 54% de la votación alternativa que sacamos en 2010. El Gobierno y el PSUV no han logrado nunca esa convocatoria».

La encuestadora de un golpista

Después mencionó a una sola encuestadora por nombre y apellido: GIS XXI, que dirige Jesse Chacón: «Cuando llega una encuestadora claramente identificada con el Gobierno, porque es un ex ministro el que la dirige, la gente no siempre dice lo que piensa». (Por cierto, este blog no se ha molestado en reportar cifras de esa firma). Finalmente adelantó su conclusión: «Ésta es una mentira más en la que el Gobierno se apoya para vender una realidad que no existe. Es imposible haber vivido las primarias y decir que eso es una minoría absoluta en Venezuela, eso no se compagina con la realidad». (Añadamos un comentario en la web de El Universal sobre las declaraciones de Briquet: «El chavismo no termina de entender el mensaje de la encuesta nacional más importante realizada en estos trece años: 52 vs. 48 en las elecciones de la AN»).

Bueno, recapitulemos comenzando por precisar esto último, que es argumento también usado por Sánchez García: «Es la impunidad de uno de los más graves crímenes de opinión y manipulación de la conciencia ciudadana que hayamos sufrido. Tolerado y hasta auspiciado incluso por las dirigencias opositoras, al extremo de que la misma encuestadora puede cubrir las demandas del gobierno y de la oposición, como sucede con muchas de ellas. En especial de las utilizadas en este caso, en que irrumpen en los medios, a días de que la oposición demostrara estar en posesión de un 30% de población electoral dura, fácilmente dimensionable al 52% obtenido en las elecciones parlamentarias de hace algunos meses, la insólita noticia de que Chávez aventaja a Capriles por 30 puntos».

Las elecciones del 26 de septiembre de 2010 contabilizaron 48,13% de los votos a favor del PSUV y sus aliados y 47,22% para los candidatos de la MUD. El PPT corrió aparte—Henri Falcón no había desechado de un todo su pretensión de ubicarse como líder de los no alineados—y obtuvo 3,14% de la votación. Es la suma de MUD y PPT lo que da 50,36% para lo no chavista, no 52%. La diferencia está en los votos nulos.

Pero es que no hay una correlación impepinable entre la votación de una elección presidencial y una para elegir otros cuerpos o mandatarios. Por ejemplo, en dos elecciones separadas por menos de un mes, las elecciones de gobernadores en 1998 (8 de noviembre) y las presidenciales de ese mismo año (6 de diciembre), la suma de votos a favor del MVR (14,26%), el MAS (10,42%), el PCV (0,68%) y PPT (3,01%) alcanzó a 28,37% en la primera oportunidad. Veintiocho días más tarde, la coalición nucleada alrededor del MVR llevó a Hugo Chávez, por primera vez, a la Presidencia de la República con 56,2% de la votación, o el doble en términos porcentuales de la elección regional.

Por otra parte, que el gobierno y el PSUV no hayan logrado nunca reunir a tres millones de votantes en unas elecciones primarias para seleccionar su candidato presidencial pudiera deberse al hecho simple de que jamás las han hecho para ese fin, puesto que Hugo Chávez prefiere ungirse a sí mismo. (En las que hizo para determinar sus candidatos en 2010 a la Asamblea Nacional, el PSUV reunió a 2.575.000 votantes). Y sugerir que los entrevistados por GIS XXI contestan con aprensión, suena a una explicación ad hoc que no cuestiona las cifras en sí mismas que haya podido obtener, así como destacar que el 12 de febrero votó el 54% de los que eligieron diputados de la MUD y el PPT equivale a reconocer que en esa fecha dejó de reportarse el 46% de los votantes de oposición.

Finalmente, ni mis angustiados corresponsales, ni el furibundo Sánchez García, ni el jefe Briquet han aducido un solo número proveniente de alguna otra encuestadora. Por lo menos para el público que se nutre de noticias en los medios de comunicación, las encuestadoras Datos, Datanálisis, Consultores 21 y Alfredo Keller protagonizan ahora una película silente, tal vez en la moda de The artist, ganadora del Oscar (y no precisamente Schemel). Todas ellas, Sr. Briquet, acostumbran usar el más difundido programa de presentaciones: MS PowerPoint.

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La amiga que insistió en que había que apoyar a Capriles a pesar de lo que indican los registros de opinión conocidos hasta ahora, no quiere bajarse del «Autobús del Progreso» que parece dirigirse inercialmente a un mortal precipicio. No deja de haber hermosura en su propensión al martirio, pero le sugeriría considerar el más famoso episodio de la generalmente absurda Guerra de Crimea.

El 25 de octubre de 1854 tuvo lugar la batalla de Balaklava. Tropas inglesas, francesas y turcas sitiaban Sebastopol, y el ejército ruso intentó romper el asedio y descalabrar el suministro británico desde el mar. (Negro). Dos empujones iniciales fueron repelidos, pero en un momento del tercero una orden mal emitida o interpretada condujo al desastre. Se ordenó que la caballería inglesa participara en un asalto especial, el que tenía como propósito impedir que los rusos pudieran salvar sus cañones en la previsible retirada. La misión recayó sobre la Brigada Ligera de Caballería, mandada por lord Cardigan y compuesta por un poco menos de setecientos jinetes, en su mayoría gente muy joven. Así cargaron, armados con lanzas y sables, cayendo sobre las baterías eslavas para verse irremisiblemente bombardeados por artillería desde todos los flancos. El resultado fue, por supuesto, una carnicería; Cardigan relataría después en un discurso: «En los dos regimientos que tuve el honor de conducir, todo oficial, con una excepción, fue o muerto o herido, o su corcel fue cañoneado bajo su monta o lesionado». Los que lograron reagruparse a duras penas, inexplicablemente sin apoyo inglés pero con el misericordioso rescate de los franceses, pudieron salvar apenas 195 caballos. Bajas humanas: 245 entre muertos y heridos, más de la tercera parte del cuerpo ligero.

Fue un momento táctico de tal dramatismo que tiene nombre propio escrito con mayúsculas—Carga de la Caballería Ligera—e inspiró, entre otras cosas, himnos, investigaciones parlamentarias, dos películas (1936 y 1968) y referencia en otras dos (The Eagle Has Landed, Saving Private Ryan), innumerables ensayos, varias piezas de música rock y los versos inmortales de Alfred Lord Tennyson: «¡Adelante, la Brigada Ligera! ¿Alguno desfalleció? No, aunque el soldado supiera que alguien cometió un error, no era cosa suya replicar, ni preguntarse el por qué, sólo cumplir con su deber y morir». (Theirs not to reason why / Theirs but to do and die). Jóvenes hermosamente uniformados fueron, en hermoso sacrificio, pasto de cañones.

Nada de lo antedicho pretende negar todo mérito en el esfuerzo de Capriles; debe aceptarse que el asunto es conmovedor. Miles de personas trabajan ahora noche y día para potenciar su candidatura con dedicación digna de mejor causa. Pero el mariscal francés Pierre Bosquet, destacado actor en la guerra de Crimea, herido él mismo, se pronunció sobre la suicida Carga de la Brigada Ligera en estos términos: «C’est magnifique, mais ce n’est pas la guerre». LEA

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Schemel, el aguafiestas (actualizado)

Actualización: La encuestadora—Consultores 30.11—que comanda Germán Campos hace con frecuencia, por encargo del gobierno, estudios con muestras bastante mayores que las habituales de mil o mil doscientos entrevistados. Hoy (12 de marzo) anunció por Venevisión sus últimos resultados: la intención de voto para el 7 de octubre es de 57,5% a favor de Hugo Chávez, y de 26,6% a favor de Henrique Capriles Radonski. La ventaja del actual titular de la Presidencia de la República es de casi 31 puntos porcentuales. (Hugo Chávez regresa de Cuba antes de la llegada a ésa de Benedicto XVI, quien no podrá administrarle la Unción de los Enfermos).

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Con todo y tumor, Chávez será candidato… y resultaría electo

 

 

Cuenta la leyenda que en un antiguo y remoto país del oriente había un rey muy cruel y, por lo tanto, injusto. Todo aquello que lo fastidiara lo destruía de inmediato. Así también, cada vez que recibía un mensajero proveniente de los confines de su reino, si este le traía una mala noticia lo hacía matar de inmediato. De esta manera, confundiendo el mensaje con el mensajero y la realidad con la sombra de la misma, logró que nadie se atreviera a decirle lo que realmente pasaba. Fue así que ni siquiera se enteró de que había dejado de ser rey, tal era el pánico que aún provocaba ese tipo de comentarios. Fue así también que cuando su pueblo lo condenó a muerte ni el verdugo se atrevió a comunicarle la sentencia. Nadie sabe si tuvo tiempo de sorprenderse cuando su cabeza cayó sin anuncio previo.

Carlos Besanson

No matar al mensajero

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El futuro es plural. Antes de convertirse en presente para colapsar rápidamente como pasado, es posible el acontecimiento de cosas disímiles.

No todo es posible, sin embargo. No es posible, por ejemplo, que Rómulo Betancourt sea de nuevo candidato a la Presidencia de la República, ni tampoco Aristóbulo Istúriz o Nelson Mezerhane. No es posible que el mundo se acabe en 2012, a pesar de los crédulos y supersticiosos, y tampoco que la Academia de Ciencias Físicas y Matemáticas acoja en su seno a la Federación Venezolana de Astrólogos. En verdad, son sólo unos pocos cauces de un delta de posibilidades los que pueden desaguar la actual situación política nacional, que el 7 de octubre se convertirá en momento electoral. La estructura del futuro no es un abanico de superficie continua sobre la que sea posible trazar, en principio, un número infinito de escenarios. La disposición del futuro es arborificada.

Por supuesto, no es imposible que el régimen venezolano se desplome súbitamente antes de la fecha de los previstos comicios; tampoco que se produzca la falta absoluta del Presidente de aquí a allá. Pero lo que parece la boca más ancha, el Caño Araguao de la política nacional, se destaca en el mapa del cartógrafo Oscar Schemel, que a juicio del Chamán del Guaraira Repano es el «mejor conceptualizador» y explicador entre nuestros encuestólogos. (El mismo chamán, cuyos certeros augurios hemos publicado varias veces en este blog, se animó hace una semana a sugerir que el presidente Chávez permanezca en Cuba, alargando su estancia terapéutica en la isla de los Castro, para recibir el 26 de marzo la visita de Benedicto XVI y solicitarle la Unción de los Enfermos—antes Extremaunción—en lo que sería, sin duda, un sacramento de lujo, administrado por nadie menos que el Sumo Pontífice).

Hinterlaces, la firma de Schemel, recogió datos entre el 24 de febrero y el 1º de marzo para componer su Monitor País del 5 de los corrientes. Este estudio, por consiguiente, es posterior a la celebración de las primarias opositoras (12 de febrero) y al anuncio del nuevo tumor en la humanidad presidencial, acaecido a la conclusión del Carnaval.

Aprobación en ascenso (clic amplía)

El efecto de esta noticia ha sido, como era de prever, positivo para la evaluación del Primer Mandatario como gobernante… y también como candidato. Dice Hinterlaces: «Sube de 64% (enero 2012) a 66% la valoración positiva de la gestión del presidente Chávez. Casi 7 de cada 10 venezolanos aprueban la labor presidencial». Y también apunta: «6 de cada 10 venezolanos está «de acuerdo» con la gestión del Presidente Chávez y un tercio del país está en «desacuerdo». La enfermedad vuelve a concentrar la atención en el liderazgo personal de Chávez y desplaza el cuestionamiento de las fallas de gestión».

Sorprende de lo encontrado por Schemel el incremento, favorable a Chávez, en las clases más altas de la población. La décima lámina del Resumen Ejecutivo del reciente estudio asienta:

EVALUACIÓN DE LA GESTIÓN PRESIDENCIAL

Entre enero y febrero, observamos que en la clase E y quienes se autodefinen como independientes hay un desplazamiento de una «valoración de balance crítico» a una «posición de respaldo» a la gestión del Presidente Chávez.

Desde octubre, hemos venido observando un aumento en la valoración positiva de la gestión del Presidente Chávez en el grupo AB.

El rechazo a la gestión del Presidente Chávez tiende a concentrarse en la clase media C+.

Este movimiento de la opinión no podía dejar de causar efecto sobre la intención de voto en los actuales momentos. Naturalmente, el efecto de las elecciones primarias de la Mesa de la Unidad Democrática prestó algo de aliento a la figura de Henrique Capriles Radonski, quien se colocó a sólo 12 puntos por debajo de Chávez—49% a 37%—una semana después de las primarias (19 de febrero), recortando la distancia del promedio de las encuestas en tres puntos. Pero ahora ha crecido la ventaja del adelantado a 18 puntos sobre, hasta ahora, su único contendor.

Henrique Capriles Radonski: ligero ascenso y peor caída

El cuadro es realmente desalentador para la población opositora. El mismo 12 de febrero por la noche, conocidas ya las esperanzadoras cifras anunciadas por Teresa Albánez, multada por incendiaria, se comentó aquí: «En todo caso, los próximos tres meses indicarán si existe alguna posibilidad de que Capriles supere a Chávez en las elecciones que sobrevendrán en ocho; ya algunas encuestas han mostrado la disminución de la ventaja de Chávez a números de un solo dígito, cuando hasta hace nada le adjudicaban 15 puntos sobre Capriles. Este blog desea a Capriles la mejor de las suertes. Ojalá logre un desempeño convincente a breve plazo». (Triunfo rotundo).

Parece que al plazo más breve no se ha producido todavía ese desempeño que pudiera convencer, y que la oposición se encamina a una derrota que quizás no sea tan grave como la que experimentara con la candidatura de Manuel Rosales, que el 3 de diciembre de 2006 perdió hasta en el Zulia (en todo el territorio nacional, sólo pudo ganar en el municipio Maracaibo).

Esperanzas puestas en un tercero

Falta, no obstante, un buen trecho por recorrer. Hay que continuar observando el curso de la opinión para saber si el Caño Araguao mantiene el caudal que ahora se le mide, si lo aumenta o experimenta disminución. Digamos, hasta el 12 de mayo, tres meses de desempeño posterior a las primarias. Entonces habrá que decidir si es aconsejable dirigirse al matadero para acompañar al Gobernador de Miranda, quien deberá abandonar este cargo para el 1º de julio. Una medición de Hinterlaces pareciera desestimular en algo la imaginación de una tercera candidatura: la de un outsider, o de un «independiente» en terminología de la encuestadora. Casi la mitad de los entrevistados cree que ese tercero o tercera no tendría chance aunque, naturalmente, la pregunta fue formulada para el caso de que Chávez no pudiera ser candidato y, también, en ausencia de una figura concreta. (La suma de quienes creen que sí lo tendría—37%, equivalente al apoyo a Capriles luego de su triunfo primario—y quienes dicen no saber o no contestaron alcanza a 51%).

Con todos los buenos deseos de este blog para Capriles Radonski, acá se dijo hace un año (El pelotón opositor) acerca de quienes pescueceaban ya—Herman Escarrá, Oswaldo Álvarez Paz, Eduardo Fernández, María Corina Machado, Ramón Guillermo Aveledo, Cecilia Sosa, Cecilia García Arocha, Pablo Pérez, Henrique Capriles Radonski, Julio Borges, Leopoldo López, Manuel Rosales, César Pérez Vivas, Henri Falcón, Henrique Salas Feo, Henry Ramos Allup, Miguel Ángel Rodríguez, Teódulo López Meléndez, etcétera, etcétera, etcétera—para alzarse con la candidatura de oposición: «Puede señalarse en cada uno de ellos algunas bondades, sin la menor duda, pero pareciera que ellas son insuficientes para la tarea de alcanzar la Presidencia de la República en un cotejo que, indefectiblemente, incluirá la candidatura de Hugo Chávez, quien repetirá y ampliará su comportamiento ventajista. No es un candidato ‘normal’ quien puede derrotar al Presidente en ejercicio. Menos suficientes todavía serían esas bondades para manejar acertadamente el Poder Ejecutivo Nacional en las condiciones esperables para 2013, en el improbable caso de que éste cayera en sus manos».

Medición del 27 de octubre al 3 de noviembre de 2011

Claro que al reportar (Reiteraciones con pretexto), el 11 de noviembre del año pasado, la medición del Instituto Venezolano de Análisis de Datos publicada el día anterior por el diario El Nacional—intención de voto para Chávez de 49,3% ante 37,1% que votaría en su contra—, una amable dama caraqueña preguntó a quien le hiciera llegar mi artículo: «¿Qué credibilidad tiene LEA? Si no tiene mucha y su visión es siempre pesimista, no me parece muy válido este artículo y menos difundirlo».

Eso es bastante más inocuo que matar al mensajero, por más que haya quienes deseen la desaparición de Oscar Schemel o Félix Seijas. Me ofrezco solidariamente para ser sacrificado en su compañía. A fines de tal solidaridad, excitaré a la jauría opositora reproduciendo un trozo del artículo principal de la Carta Semanal #100 de doctorpolítico (Bofetada terapéutica), posterior en cuatro días al infructuoso referendo revocatorio del 15 de agosto de 2004:

Si tuviéramos, Dios no lo permita, un pariente con tan grave dolencia que ameritara la atención de toda una junta médica; si este cuerpo de facultativos intentase primero una cierta terapéutica y con ella provoca a nuestro familiar un paro cardiaco; si a continuación prescribe un segundo tratamiento que le causa una crisis renal aguda; si, finalmente, aplica aún una tercera prescripción que desencadena en nuestro deudo un accidente cerebro-vascular, con toda seguridad no le querremos más como médicos.

Y esta es la estructura del problema con la Coordinadora Democrática. La constelación que se formó alrededor de ella, no sin méritos que hemos reconocido, nos llevó primero a la tragedia de abril de 2002, luego a la sangría suicida del paro, finalmente a la enervante derrota del revocatorio. (Para no agregar al inventario una nutrida colección de derrotas menores). No hay vuelta de hoja. No podemos atender más nunca a esa dirigencia.

Mala praxis

Y eso que todavía no había decidido la locura de abandonar la elección de Asamblea Nacional en 2005 y reivindicar después que la abstención de 75% era ¡un sonado éxito! (Schemel, por cierto, había medido 71% de posible abstención en octubre de 2005, un mes antes de la estampida de Fila de Mariches que desencadenara Henry Ramos Allup y que, por tanto, añadiera a lo sumo 4% a la ausencia de votantes). Todavía, tampoco, había producido esa misma dirigencia la menesterosa candidatura de Manuel Rosales, ni la inexplicable derrota del 15 de febrero de 2009 ante la enmienda constitucional de reelección indefinida u otros fracasos menores. Hasta el 15 de agosto de 2004, sólo había fracasado en la elección de diputados constituyentes, en el referendo de 1999 sobre la Constitución, la presidencial de 2000, el Carmonazo, el suicida paro petrolero y el referendo revocatorio.

Se trata de la misma gente, de los mismos conceptos estratégicos. No ha atinado a otra cosa que a concebirse como oposición—Henry Ramos Allup: “La política suele hacer extraños compañeros de cama. Hoy compartimos propósitos, no ideales ni visiones”—, no ha podido hacer otra cosa que acusar a Chávez, incapaz de refutar su discurso, que es lo que siempre se ha necesitado. Ahora parece que el candidato que recibió 1.800.000 votos el 12 de febrero—y que por tanto tendría que añadir 5.200.000 el 7 de octubre para ganarle a Chávez—ha decidido no confrontarlo, proyectarse como «chavista light» y eludir pacíficamente el combate. No es imposible que con tal estrategia logre su propósito. Aquí mismo se dijo el 12 de febrero: «Tampoco puede haber duda de que una presidencia de Capriles Radonski, a pesar de sus limitaciones, sería muy preferible a la continuación de Chávez en el poder. Es posible, por otra parte, que una mayoría del electorado crea el 7 de octubre que conviene la paz al país; si Capriles se distingue por algo de la opción continuista es, precisamente, porque representaría la disolución del clima pugnaz y agresivo que ha caracterizado el tiempo de Chávez. Quizás eso sea suficiente».

Realmente no lo creo. Esa posibilidad lleva el cauce de un caño muy secundario de nuestro delta político. El Caño Araguao sigue siendo un triunfo de Chávez el 7 de octubre de 2012, seguido por su falta absoluta—por muerte o incapacitación por razones de salud—en un plazo no mayor de tres años, lo que implicaría una nueva elección. (Artículo 233 de la Constitución). Si los factores que pueden impulsar otra candidatura se cierran en sus actuales posiciones, quizás logren entrar en razón al momento de que Chávez no esté para presidir la República. De todos modos, y por si acaso, se recomienda por enésima vez la lectura de Retrato hablado (30 de octubre de 2008). Allí se describe los rasgos de una contrafigura con posibilidades de ser exitosa.

Por ahora, estoy dispuesto a morir a manos de un rey cruel e injusto, que mata mensajeros. LEA

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Para descargar este artículo en .pdf: Schemel, el aguafiestas

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