por Luis Enrique Alcalá | Feb 3, 2010 | Argumentos, Política |

Asesor y represor
El Grupo La Colina ante la llegada del experto en represión Ramiro Valdés para resolver la crisis eléctrica.
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Cuba no tiene nada que enseñar a Venezuela en materia de electricidad. El sistema eléctrico cubano es aproximadamente la décima parte del venezolano en términos de capacidad instalada y generación de energía, y su nivel de complejidad tecnológica es muchísimo menor al venezolano. Cuba tiene un sistema eléctrico basado en plantas térmicas, en su mayoría muy antiguas e ineficientes. Venezuela, por lo contrario, tiene un sistema de generación mixto y una extensa red de transmisión de alta tensión, con centros de consumo distribuidos en una amplia superficie.
Miente el presidente Chávez cuando dice que, debido a que Cuba tuvo problemas eléctricos muy graves en otras épocas, ese país está en capacidad de asesorar, apoyar o dirigir la solución de la actual crisis venezolana. La crisis cubana de electricidad no tiene nada que ver con la actual crisis eléctrica de Venezuela. El pueblo de Cuba ha sido sometido durante todos estos 50 años de dictadura comunista a un sistema de racionamiento PERMANENTE de todos los bienes y servicios necesarios para la vida de la sociedad cubana, incluyendo la electricidad. Los cubanos no tienen acceso, excepto los más cercanos a la burocracia en el poder, a equipos eléctricos y electrónicos domésticos como los que son comunes en Venezuela, ni tiene Cuba una industria manufacturera, petrolera, de aluminio o de servicios como la que existe en nuestro país. Cuba, bajo el régimen castrista, lamentablemente, es un país especialista en apagar luces, no en encenderlas.
La actual crisis eléctrica de Venezuela es el resultado acumulado de la incapacidad del Gobierno Nacional, que no ejecutó oportunamente los proyectos de generación y transmisión necesarios a pesar de contar con los recursos financieros; de la irresponsable desprofesionalización de las empresas eléctricas encargadas de generar, transmitir y distribuir electricidad, sustituyendo profesionales y técnicos de carrera por militantes del “proceso” sin suficientes credenciales; de la falta de mantenimiento, de la corrupción, y, en último lugar, de la sequía que afecta a nuestros principales ríos. Si hubiéramos contado con las plantas de generación térmica instaladas en condiciones adecuadas de disponibilidad y con las plantas en proceso de instalación listas en las fechas previstas, la sequía no nos hubiera afectado como lo está haciendo actualmente. En Bogotá no hay racionamiento, tampoco en Trinidad, ni en Curazao, ni en República Dominicana, ni en México. ¿O es que El Niño sólo afecta a Venezuela? Es un exabrupto comparar la situación de Cuba con la venezolana y pretender aplicar las soluciones cubanas a nuestro país.
La llegada de un personaje como Ramiro Valdés al frente de una delegación técnica cubana es un insulto a los venezolanos por dos razones. Primero porque la especialidad de Ramiro Valdés no es la electricidad ni la energía sino la represión del pueblo cubano, materia en la cual ha sido particularmente eficiente y exitoso. ¿O es que vino a asesorar al régimen en cómo reprimir las protestas que se producirán por falta de luz?
En segundo lugar, porque apelar a Cuba para resolver la crisis energética venezolana es desconocer o subestimar la capacidad de nuestros ingenieros, de nuestros profesionales, de nuestros técnicos y trabajadores, de nuestras empresas eléctricas, de nuestras empresas de ingeniería, para resolver los problemas y recuperar la condición del país mejor equipado de Latinoamérica desde el punto de vista eléctrico. Cuba es un país sumido en la oscuridad, y de ese país es muy poco lo que podemos aplicar para salir de la crisis de electricidad de Venezuela.
Esta misión cubana de última hora revela, también, el grado de desesperación del régimen que encabeza el presidente Chávez frente a una crisis que no puede resolverse a realazos, sino con un cambio completo de la lógica que guía al presidente y sus ministros: el sectarismo, el centralismo, la exclusión del sector privado, la desprofesionalización de las empresas, la lealtad en lugar de la capacidad y experiencia y el mito del socialismo. La llegada de Ramiro Valdés al frente de esta misión cubana es una demostración de la postración y obsecuencia del presidente Chávez ante Fidel Castro.
Lo que sí es seguro es que cualesquiera sean los resultados del veterano represor Ramiro Valdés y de su séquito, la crisis eléctrica causada por la negligencia e incapacidad del gobierno de Chávez va a traer una baja en la producción industrial y de los servicios, aumento del desempleo, caída de la disponibilidad de bienes y servicios y una significativa baja en la calidad de vida de todos los venezolanos.
Es un insulto al pueblo de Venezuela, a sus ingenieros, a sus técnicos y trabajadores, a sus empresas eléctricas y a sus empresas de ingeniería traer al país a un especialista en represión y a un equipo de técnicos de un país que está muy por debajo de Venezuela en materia de energía eléctrica y en muchos otros campos.
La llegada de Ramiro Valdés a Venezuela es un atentado inaceptable contra nuestra soberanía y dignidad.
Grupo La Colina
Caracas, 3 de febrero de 2010
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Nota 1: El suscrito ha consultado al Shamán del Guaraira Repano—muy molesto con la competencia de los brujos babalaos que asesoran al gobierno—sobre el significado de la visita de Valdés. Acababa de bajar del cerro y sabe ya que la causa de esta penetración es clara: el castrismo piensa que el gobierno venezolano se está cayendo, y manda al decano de sus verdugos para intentar su apuntalamiento. Y también me dijo: «Es esta visita, con el pretexto, la excusa, la coartada—sus ojos relampagueaban indignados—de la crisis eléctrica, que no puede creerse nadie, una visita preparada hace semanas, el verdadero motivo de la renuncia de Ramón Carrizales. Hasta allí le llegó lo de patria, socialismo o muerte». Éste fue el punto final: «Fidel sabe que Chávez se cae, ¡y Chávez también!» LEA
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Nota 2:
LA ASTUCIA DE RAÚL CASTRO Y LA EXTINCIÓN DEL COMANDANTE
En el enlace precedente (del blog Cuba Independiente) se encuentra la explicación del verdadero papel de Ramiro Valdés en Venezuela: el entorpecimiento de las nuevas comunicaciones electrónicas. Allí pone el Dr. Eugenio Yáñez:
«En este momento, sin embargo, lo que era entonces el ministerio de comunicaciones ha dejado de serlo hace tiempo: en la actualidad agrupa la informática y las comunicaciones, incluidas las telecomunicaciones, los servicios satelitales, el cable submarino, sistemas de interferencias electrónicas en ambas direcciones, y tiene en su ámbito lo relacionado con la base de espionaje electrónico de Lourdes, desactivada en la actualidad, pero para nada inutilizable en caso de decidirse su reactivación.
Además de que Granma señaló que los nuevos promovidos “continuarán desempeñando sus actuales responsabilidades al frente de los ministerios que dirigen”, sucede que el actual ministro del ramo es el Comandante Ramiro Valdés, lo que indica con certeza que no será reconstituido un sector de transporte y comunicaciones como el existente anteriormente, para ser atendido por Sierra Cruz, ni tampoco que Valdés asumiría otras responsabilidades en otro ministerio. La opción inversa, que Sierra Cruz fuera asignado a otro sector, no parece realista, además de por la nota de Granma, después de más de dos años en el ministerio de transportes, donde se ha ganado las simpatías de Raúl Castro.
Entonces la clave de los movimientos dependerá del nuevo papel del Comandante de la Revolución Ramiro Valdés, que no abandonaría en estos momentos el ministerio de informática y comunicaciones, donde ha desarrollado precisamente lo que necesitaba el régimen para afianzarse en el poder».
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La presencia de Valdés cobra sentido para apuntalar un régimen cuya estabilidad preocupa grandemente a los hermanos Castro. Su «asesoría eléctrica» es el antifaz que disfraza su verdadero aporte: entorpecer la comunicación electrónica del enjambre ciudadano de Venezuela. Ya Chávez dijo que lo que circulaba por esas vías eran mensajes «terroristas», y procura escarmentar en la cabeza ajena de su pana Ahmadinejad, que bastante trabajo ha pasado con Twitter. LEA
por Luis Enrique Alcalá | Feb 3, 2010 | Entrevistas, Política |

William Echeverría
Ya esta aquí completa—en tres segmentos sucesivos de video (6′ 11″, 6′ 39″ y 8′ 18″ respectivamente)—la entrevista que hiciera al suscrito William Echeverría, Presidente del Colegio Nacional de Periodistas, desde Globovisión. Fue grabada el miércoles 27 de enero de 2010 y transmitida dos días más tarde, el viernes 29, a partir de las 8:30 a. m.
Resultó ser una sorpresa que el Licdo. Echeverría no preguntara por la lucha estudiantil, la crisis de suministro eléctrico, las elecciones de Asamblea Nacional o la aguda situación de inseguridad, y que condujera la conversación sobre el tema de una Política Clínica.
Debo agradecerle esa perspicaz intuición; el programa atrajo audiencia inusitada hacia este blog y mucho interés sobre su asunto. Debo agradecer a Globovisión, por permitirme la reproducción en este sitio. Y a mi hermana, María Elena Alcalá, la grabación de la entrevista, su conversión en archivo digital y su segmentación en fragmentos admisibles en YouTube, el prodigioso servicio del que he tomado el código que hace posible verla desde aquí.
Pero también debo advertir que no tengo nada que ver con la presencia, en el escritorio de la escenografía, de una gorra del equipo Magallanes—honor al vencido—, al que el Licdo. Echeverría suscribe. Por lo contrario: león… león, león, león. LEA
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Primer segmento
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Segundo segmento
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Tercer segmento
por Luis Enrique Alcalá | Ene 29, 2010 | General, Política |

La solución de los problemas públicos
Ésta es la primera entrada de una serie de breves lecciones sobre los principios de la Política Clínica. Es el punto de vista asumido explícitamente por el suscrito desde 1984, y la aproximación que ha guiado las publicaciones de doctorpolítico. Entre los servicios que se anunciará prontamente en este blog, se encuentra un curso formal de Introducción a la Política Clínica, a ofrecer en varias ciudades del país.
(Aquí en archivo de audio):
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político, ca. 7. f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.
clínico, ca. 1. adj. Perteneciente o relativo al ejercicio práctico de la medicina basado en la observación directa de los pacientes y en su tratamiento.
Diccionario de la Real Academia Española
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Política Clínica (1)
Esencialmente, la Política Clínica es la práctica de la Política como un arte de carácter médico. De tan simple postulación, se desprende una buena cantidad de consecuencias.
Primero que nada, que la Política no es una ciencia; es un arte, un oficio, una ocupación, un métier, como la Medicina o la Ingeniería, que tampoco son ciencias, y mucho menos es la Política una ciencia deductiva, como la Geometría. (En un viejo y erróneo concepto, la Política se derivaría, como un teorema, a partir de primeros principios: las ideologías). Hay ciencias médicas, por supuesto—la Anatomía y la Histología, la Fisiología y la Fisiopatología, la Bioquímica y la Biofísica—, como se habla de “las ciencias de la Ingeniería” (Matemática, Física, Ciencia de los Materiales). Pero el médico y el ingeniero no son investigadores que contestan preguntas y expanden el campo del conocimiento teórico; son profesionales que resuelven problemas, son practicantes de un arte. Porque quieren ejercerlo responsablemente, buscan el auxilio de la ciencia, el modo más riguroso y serio de obtener conocimiento.
El arte de la Política es el de resolver problemas de carácter público. Muchos problemas humanos, la gran mayoría, encuentran solución en el intercambio privado: las interacciones de personas individuales que componen el reino del Derecho Civil o Mercantil. Otros adquieren una dimensión que escapa a esa capacidad de la interacción privada y afectan a grandes contingentes de personas, a pueblos enteros, incluso al mundo todo. Entonces se hacen necesarias las instancias que puedan tramitarlos, entenderlos y resolverlos: las instituciones públicas.
El diseño, la invención de las instituciones y su operación—mediante “las políticas”, ahora en plural—para resolver los problemas públicos, es la médula del arte de la Política. Ninguna otra cosa que la solución a esta clase de problemas justifica a los actores públicos: partidos y líderes, instituciones y ministros, estados y gobernantes. Es para eso, y solamente para eso, que las sociedades constituyen estados; ninguno se justifica sino por eso.
Por consiguiente, los dirigentes de los estados no son los jefes de los pueblos o sociedades; son quienes comandan un aparato institucional que resuelve problemas públicos, los que aquejan a las sociedades, a los pueblos. Un médico no es el jefe de sus pacientes; es su servidor, su consejero. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Ene 28, 2010 | Letras, Terceros |

Jacquetta Hawkes (1910-1966)
A Nacha, Eugenia, María Ignacia y Maya, las mujeres de mi vida.
En anteriores oportunidades he mencionado la fábula de Jacquetta Hawkes (Jessie Jacquetta Hopkins), arqueóloga británica de profusa vena poética: A Woman as Great as the World. Con admirable concisión, la aparición y desarrollo de la vida en el planeta—dinosaurios y glaciaciones incluidas—son presentados en una parábola con moraleja: la serísima advertencia al género humano, ocupado en molestar a la Tierra con su actividad destructiva y contaminante, acerca de la posibilidad de cataclismos que acaben con la vida. El conmovedor texto de Hawkes es ¡de 1953!, bastante antes de que la conciencia ecológica hiciera presencia significativa entre nosotros. (La obra que en su momento fuera tenida por biblia de la futurología—The Year 2000, de Herman Kahn, 1966—no hizo mención alguna, en sus centenares de páginas, del problema ambiental).
Nunca, sin embargo, había publicado su breve admonición, que encontré en 1973—mediante préstamo de Diego Arria Salicetti—en Subversive Science: Essays Towards an Ecology of Man (1969). Recuperada por mí hace poco, gracias a Internet, he hecho de ella una traducción apresurada, que aquí publico. Mi entusiasmo por la poderosa fábula me ha llevado a leerla en alta voz y grabarla. También he colocado a continuación el archivo de audio correspondiente. LEA
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Una mujer tan grande como el mundo
Había una vez una mujer tan grande como el mundo. Ella era de disposición plácida y, sabiéndolo todo, no tenía preocupaciones. De hecho, difícilmente hubiera estado consciente de su hermosa y completa existencia si no hubiera sido por el Viento visitante que venía a perturbar su paz. Él soplaba alrededor de donde ella yacía, inflando las nubes que lamían sus miembros ociosos; a veces la acariciaba tiernamente, su tacto como el de una mano firme que palpa el hueso y aviva la carne; a veces soplaría tormentoso hasta que su cabello ondeara entre las nubes. Cuando venía, siempre llenaba su mente con imágenes de sí misma suspendidas ante ella, que parecían, por su mera presencia, exigir una explicación. Ella deseaba que él no viniera a perturbarla, y cuando él no venía sentía hambre de él.
Algunas veces, aunque raramente, él llegaría como un remolino, reunido en un solo cetro, como espiral de vidrio derretido. Entonces le ordenaba que se abriera a él, y ella obedecía hasta sentir el desmayo de su conciencia, sorbida por las cuevas y lechos marinos de su ser. Después de estas visitaciones se sentía pesada, llena de bostezos y letargo, hasta que al fin abría sus muslos de nuevo, permitiendo la salida a una nueva creación.
Quizás su progenie serían peces: muchos suaves y simples con sus escamas plateadas, otros intrincados con aletas, barbas y espinas; algunos delicados y bellos, sus aletas y colas como velos de sedas irisadas; algunos feroces y feos, con rostros que eran máscaras de furia. O pudiera ser una fantástica creación de reptiles: monstruos acorazados gigantescos, armados como para resistir la colisión de planetas; o pájaros: cada especie alojando sus propios cantos y gritos, sus propias destrezas para formar nidos, y un plumaje específico hasta la más débil línea de la pluma más pequeña. Todas estas criaturas exhibían en cada una de sus partes la interminable inventiva, la inconmensurablemente poderosa imaginación del Viento generador; ellas se hacían una con la Mujer, acrecentando su belleza como un fino vestido.
El Viento estuvo lejos por muy largo tiempo; a la Mujer le pareció que habían transcurrido eones desde que él hubiera, meramente, soplado los canales del dorso de su mano o agitado una sola hebra de su frente. Toda su vieja resistencia a recibirlo había sido olvidada; sin él estaba inquieta y sin vida; su hermoso cuerpo empezó a tener frío, a congelarse y destruir su propia vida. Entonces, por fin el Viento estuvo sobre ella; ella escuchó sus rápidos suspiros y vio como las nubes se separaban ante él como un rebaño de ovejas primaverales. Él embistió entre ellas y, sin caricia ni ternura, la penetró; todas las partículas de su vaga conciencia de sí misma explotaron juntas, reforzadas, y barrieron su interior como si hubiese sido inundada por una ola cargada de guijarros.

Michael Thompson – Woman at rest (2009)
La Mujer quedó sumida en su pesadez usual; de hecho, era aun más profunda que nunca, mientras las imágenes que se le presentaban eran más que nunca claras y perturbadoras; se sintió más cerca de entender el secreto de su vida. Cuando llegó el tiempo de abrir sus muslos esperaba dar a luz una creación de maravilla insuperable, a criaturas más fuertes que los reptiles o más exquisitas que los pájaros. Cuando de su vientre surgieron feos espantapájaros, que caminaban torpemente en dos patas y de una vez empezaron a cubrirse con hojas y pieles, estuvo primero alicaída. Esta progenie, seguramente, no podría hacer nada para glorificarla y enriquecerla. Pero entonces la Mujer se extrañó al sentir en ella una nueva cosa desconcertante, una persistente conciencia de sí misma, como si el Viento estuviera siempre con ella, como si él estuviera presente entre los tejidos de su cuerpo. Y ella empezó a sentirse agradada por lo que había ocurrido, pensando, con una claridad que antes hubiera estado fuera de su alcance: “Ahora soy tan lista e imaginativa como el Viento; puedo ser su igual y ya no meramente su obediente querida, el instrumento que él toca”.
Pronto, sin embargo, descubrió que la nueva relación no le acomodaba; ella y el Viento se la pasaban peleando, golpeando con terribles tormentas, inundaciones, terremotos y volcanes en su furia. Algunas de sus peleas eran provocadas por los intentos de la Mujer de argüir lógicamente, algunas por sus celos al comprobar que el Viento gustaba de vagar entre las nuevas criaturas, susurrándoles y, sospechaba ella, acariciándoles. Pronto, además, las nuevas criaturas se hicieron molestas. Atormentaban su piel y su carne de cien modos con su incansable actividad; dañaban su física belleza mientras destruían la milenaria quietud de su mente.
Sus querellas con el Viento y sus celos, su incomodidad corporal y mental, fueron a la larga demasiado para la natural negligencia y el buen carácter de la Mujer. Su cuerpo era ella misma y suya la plenitud de ser. Se dio vueltas una y otra vez, se rascaba y se abofeteaba, y mientras se rascaba, se abofeteaba y se volteaba comenzó a reír. Rió mas fuerte, abandonándose totalmente a la risa.
Cuando se calmó, y las nubes pudieron de nuevo doblarse suavemente en su derredor, estuvo una vez más en paz, sabiéndolo todo y no importándole nada. Ni siquiera se preocupaba porque el Viento nunca regresara, incapaz de perdonarle su disoluta destrucción. Así como toda mujer puede disfrutar la visión de su carne limpia y tibia, estirada en el baño mientras rizos de vapor ascienden livianos del pálido paisaje de su cuerpo, ahora se examinó a sí misma apreciándose, sin hacer caso, mientras descansaba entre las nubes.
Jacquetta Hawkes
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por Luis Enrique Alcalá | Ene 26, 2010 | Argumentos, Política |

Antes de creerse el Pueblo
No se le habría ocurrido a Luis XIV, por supuesto, que se limitó a identificarse con el Estado. El prototipo del absolutismo se consideraba por encima del Pueblo y no habría podido ser marxista. Tampoco a Salvador Allende, quien sí lo era. A Chile llegó, para aconsejarle sobre la instalación de un gobierno computarizado, Stafford Beer, el prestigioso cibernetista inglés. En una sesión en la que Beer, armado de diagramas de flujo, explicaba al mandatario el sistema de información que supuestamente controlaría desde un centro la economía chilena toda, Allende preguntó—cuenta Beer en Platform for Change (1975)— qué era una cajita sin nombre que aparecía sobre una red de flujo, entre otras muchas cajas que se extendían por todo el diagrama. Beer explicó: “Esa cajita representa el pináculo de todo el sistema, esa cajita es usted, Señor Presidente”. Entonces Allende dijo: “Ah, pero si esa caja es la cima de todo el sistema esa caja no soy yo. Esa caja es el Pueblo”.
Chávez ha dicho: “Yo soy el Pueblo”. Es muy posible que en su crónico estado de alucinación así lo crea.
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De 1954 es Destination Unknown, una entre las decenas de novelas policíacas de la reina del género, Agatha Christie. Es ése el año cuando llega Hugo Chávez al mundo, y uno de los personajes del relato dice, premonitoriamente: “He llegado a la conclusión de que este lugar es manejado por un loco. Un loco, déjame decirte, puede ser muy lógico. Si eres rico y lógico, y también loco, por muy largo tiempo puedes tener éxito en vivir tu ilusión. Pero al final—se encogió de hombros—, al final esto se desintegrará. Porque, ve, lo que ocurre aquí no es razonable. Al final, lo que no es razonable debe siempre pagar sus cuentas”.
Un profeta más próximo—Yehezkel Dror, Crazy States (1971)—también certificó la posible coexistencia de lógica y locura. Los rasgos de un «Estado loco» serían los siguientes: 1. tiene objetivos muy agresivos en contra de otros; 2. mantiene un profundo e intenso compromiso con esos objetivos (dispuesto a pagar un alto precio por su logro y a correr grandes riesgos); 3. está imbuido de un sentido de superioridad frente a la moralidad convencional y las reglas habitualmente aceptadas de la conducta internacional (dispuesto a la inmoralidad e ilegalidad en términos convencionales en nombre de «valores superiores»); 4. exhibe un comportamiento lógicamente consistente dentro de tales paradigmas; 5. lleva a cabo acciones externas que impactan la realidad (incluyendo el uso de símbolos y amenazas). O sea, Dror pintó el retrato del Estado chavista cuando su ductor no era todavía mayor de edad.
Y está llegando la hora de pagar la cuenta. El espectáculo que ofrece el gobierno es de desintegración. Por más advertencias que Ramón Carrizales haga acerca de las razones «estrictamente personales» que le llevan, y también a su esposa, a separarse de su cargo—Vicepresidente Ejecutivo él, Ministra del Ambiente su consorte—en momentos tan delicados para el régimen, es un signo inequívoco de profundo malestar intestino. Cuando el gobierno enfrenta, incompetente, además de problemas tan persistentes como la criminalidad—que pretende conjurar atribuyendo su causa a una «burguesía» que la habría contratado—, una inflación explosiva provocada por la devaluación tardía con fines de fiscalismo electorero (sin que ceje el mercado paralelo), y una crisis de suministro eléctrico sólo atribuible a su desidia, que nadie menos que el Vicepresidente Ejecutivo de la República abandone el barco en estos precisos momentos es una señal de ingobernabilidad, de inestabilidad creciente.
De nuevo, la protesta juvenil se extiende como pólvora encendida con el paso de las horas. De nada vale la estúpida represión de jóvenes que expresan su opinión en un estadio con pancarta humorosa y beisbolística, antes de que la saña de Chávez y Cabello la emprendiera una vez más contra RCTV y reavivara el fuego del disgusto ciudadano. De nada vale que Rodolfo Sanz, Ministro de Industrias Básicas, afirme que todo está normal en Guayana, cuando una alianza de obreros, profesionales, pequeños empresarios y estudiantes mantiene a Puerto Ordaz varios días en pie de guerra contra «la destrucción de Guayana». De nada vale la táctica de amedrentamiento a base de expropiaciones.
Chávez no es el Pueblo, y éste se está levantando. LEA
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