Tratamiento del chavoma

Química tumoral

 

 

En esta entrada, la número 1.001 del blog, se encuentra un nuevo archivo de audio: la lectura por el autor de la sección final del estudio DICTAMEN 2010, correspondiente al tratamiento del chavoma. En el estudio mismo se justificaba la elección del término así: «El término oncológico se emplea para destacar que la patología chavista no fue inoculada al país por un agente o vector externo, sino que procede de las propias entrañas de la nación, estaba en su seno. También, por supuesto, para designar su carácter pernicioso e invasivo, que ha ido penetrando extensamente los tejidos social e institucional trastocándolos y destruyéndolos».

He aquí el audio:

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La visita de Orión

P-3A "Orión" del escuadrón VP49 de patrullaje del mar

Para el mito griego, Orión era el gran cazador, a quien todos los animales temían; muere irónicamente—en algunas versiones—al ser picado por un enorme alacrán, que aun así es bastante más pequeño que un toro o un león. La astronomía de ese mismo pueblo nombró dos constelaciones celestes, justamente, en honor a Orión—cuyo arco apunta apropiadamente hacia la cabeza del Toro (Tauro) para enfatizar su vocación cinegética—y Escorpión, que aparece por el este cuando la figura de Orión desaparece en el poniente, en perfecta concordancia con la leyenda. La constelación es mejor divisada en los trópicos, donde estamos, durante los meses de noviembre a febrero, cuando estamos.

La Marina de los Estados Unidos no puso demasiada atención al sino de Orión, al escoger ese nombre para designar a su actual equipo estándar de patrullaje marítimo: el Lockheed P-3. Le bastaba su fama homérica de cazador destacado. Y es uno de este tipo de aparatos el que, Hugo Chávez asegura tropicalmente, penetró espacio aéreo venezolano en dos incursiones, ayer viernes 8 de enero de 2010: una de quince minutos y una de diecinueve minutos. El Presidente de la República añadió que dos aviones caza F16 de la Fuerza Aérea de Venezuela interceptaron al intruso y lo escoltaron cortésmente fuera de nuestros cielos.

El relato presidencial es consistente con su tesis, expuesta en Copenhague el mes pasado durante la cumbre mundial sobre el calentamiento global, acerca de la presunta y conjunta intención de Holanda y los Estados Unidos de intervenir militarmente en Venezuela. Con su peculiar sentido del calendario histórico, Chávez escogió el 17 de diciembre, aniversario de la muerte de Bolívar, para asegurar que ambas naciones conspiraban para agredir al país desde Aruba y Curaçao, islas vecinas desde las que militares norteamericanos operan vuelos de patrullaje antidrogas sobre el Caribe. Con igual consistencia, las cancillerías estadounidense y holandesa han negado esa acusación.

En materia de la concreta denuncia de ayer, los Estados Unidos equipararon al Presidente de la República con una sargenta de la Fuerza Aérea de su Comando Sur estacionada en Miami, Shanda De Anda, para responder (por correo electrónico): «Podemos confirmar que ningún avión militar de los Estados Unidos entró hoy al espacio aéreo venezolano. En seguimiento de nuestra política, no volamos sobre el espacio aéreo de una nación sin previos consentimiento o coordinación». Esto, naturalmente, puede que sea una política reciente; los Estados Unidos tienen una larga historia de sobrevuelos no autorizados. (Por ejemplo, la Embajada de la República Popular China en los Estados Unidos afirmó, el 4 de abril de 2001, que un avión de reconocimiento EP-3, estadounidense, penetró tres días antes espacio aéreo chino sobre la provincia de Hainan y que, como Venezuela, China ordenó a dos de sus cazas militares aproximarse al avión para vigilarlo. El comunicado de la embajada señala que el aparato estadounidense violó regulaciones de vuelo y enfiló contra uno de los aviones chinos, causando su estrellamiento y la pérdida del piloto. Luego de la colisión, el EP-3 aterrizó, sin consentimiento de los chinos, en el aeropuerto militar de Lingshui. Naturalmente, los Estados Unidos sostuvieron que su avión se encontraba en espacio aéreo internacional).

Veinticuatro horas antes del anuncio del incidente denunciado por el presidente Chávez, Roy Daza, quien preside la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional, había revelado la existencia de la grabación de un intercambio entre la torre de control del aeropuerto de Maiquetía y un piloto estadounidense, que confirmaría la presencia de un avión de los Estados Unidos, en mayo de 2009, dentro del espacio aéreo nacional. El piloto en cuestión indica no haber estado consciente de haber penetrado nuestro espacio aéreo—200 kilómetros adentro, según el gobierno venezolano—, y asegura estar de regreso a su base en Curaçao.

Es justamente desde Curaçao que habría despegado el P-3 Orión denunciado por Chávez. Su primera penetración está precisada a las 12:55 p. m. de ayer y, luego de haber sido escoltado fuera de nuestro espacio aéreo, habría regresado a la 1 y 37 minutos para una incursión segunda de 19 minutos de duración.

De acuerdo con el análisis venezolano, la penetración estadounidense perseguiría la fabricación de un incidente, un casus belli, que justificaría una agresión militar abierta y completa contra nuestro país. Es difícil dar credibilidad a esta motivación. A menos que Barack Obama esté dominado por una personalidad realmente retorcida, el Presidente de los Estados Unidos no es guerrerista, y estos son tiempos en los que las intervenciones militares estadounidenses, particularmente en Afganistán, están siendo grandemente exigidas. No se ve con facilidad la ventaja que obtendrían los Estados Unidos de una guerra contra Venezuela, país que, a pesar de su permanente retórica insultante, no ha dejado de suplir fielmente con su petróleo al mercado del norte, y tampoco ha dejado de importar productos norteamericanos. Una intervención militar de los Estados Unidos en Venezuela haría un daño incalculable a las relaciones del decadente gigante con América Latina, e incluso países habitualmente críticos de Chávez, como Colombia, Perú y Chile, se verían forzados a repudiar una aventura tal.

No deja de preocupar, sin embargo, que la política exterior estadounidense hacia América Latina, que prometía la reparación del estado en que la dejó George W. Bush, exhiba como rasgo más destacado el aumento de la presencia militar de los Estados Unidos en Colombia, asunto que ha irritado a la región y ha suscitado también internamente oposición en este último país. De haber ocurrido el incidente descrito por el presidente Chávez (y no tenemos base para ponerlo en duda), debe ser rechazado por todos nosotros, independientemente de nuestra posición política interna. Y Chávez, si no fuera quien es y fuera un verdadero estadista, hubiera debido convocar a los representantes de la leal oposición a Su Majestad, para informarles y exigir su apoyo en nombre de los intereses nacionales. Eso es conducta imposible: para Chávez, sus opositores internos forman parte de la misma conspiración. Tal acusación es falsa, por supuesto, pero, es triste decirlo, en Venezuela hay quienes se alegrarían de una ocupación de Venezuela por los Estados Unidos.

Además, la credibilidad de lo reportado ayer por Chávez se debilita gracias a él mismo. Como los griegos clásicos, Chávez es mitómano, y en este caso la especie de un proyecto agresor estadounidense-colombiano-holandés sirve a su política interior necesitada de distracción. El cuento del lobo se le aplica; son tantas las veces que ha denunciado cosas parecidas que no se le cree aunque diga la verdad.

En todo caso, nunca antes de Chávez estuvo Venezuela tan asediada, real o imaginariamente. En cierto sentido, el cuadro es enteramente creado por él; basta considerar su inocultable apoyo a los insurgentes colombianos, combatientes contra un gobierno tan legítimamente electo como el suyo y profundamente involucrados en el narcotráfico. El segundo mito de Orión tiene autor conocido.

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No era tan fuerte

Pura pérdida

El bolívar fuerte no lo era tanto, a juzgar por la devaluación ordenada y anunciada ayer por el Presidente de la República.

Volvemos a los tiempos de RECADI (Régimen de Cambio Diferencial) en la época de Jaime Lusinchi. Apartando el mercado paralelo del “dólar permuta”, en el que Chávez prometió intervenir y PDVSA es el principal oferente, ahora habrá dos pisos oficiales de intercambio de las monedas venezolana y estadounidense.

El misericordioso dólar CADIVI, a Bs. F. 2,15 por unidad, ha fenecido, y en su lugar, como una ameba que se divide, han quedado un dólar a Bs. F. 2,60 y otro, el “petrolero”—váyase a saber por qué este nombre tan inadecuado—, a Bs. F. 4,30, en burda psicología que aspira a sugerir que hemos regresado a los tiempos “del cuatro treinta”, del “ta barato, dame dos”. La tasa menos exigente se aplicará a “sectores prioritarios como salud, alimentación, y ciencia y tecnología. También abarcará a las importaciones del sector público, remesas familiares, estudiantes en el exterior, consulados y embajadas acreditadas en el país, jubilados, pensionados y algunos otros casos especiales”. (Yaneth Fernández, El Universal). El resto de la economía deberá hacer cola en CADIVI para obtener dólares a 4,30, lo que en todo caso es una ganga para quienes se vieron forzados a pagar bastante más para financiar sus importaciones en el mercado informal, al haberse producido gran viscosidad y hasta clausura de los canales de la casa de cambios oficial.

Desde el punto de vista estrictamente macroeconómico, se trata de una medida largamente esperada que será bien recibida internacionalmente. Walter Molano, analista de BCP Securities, cree que “ayuda al alivio de los achaques fiscales del país y lo pone en un pie macroeconómico más firme”. La posición de la deuda venezolana debiera mejorar. Por otro lado, las empresas venezolanas pasan súbitamente a ser más competitivas, con menores precios de sus productos exportables y una competencia interna de la importación en desventaja. Como es característico en él, el presidente Chávez presentó la cosa como decisión que marca una nueva época: “Lo que queremos con estas medidas es estimular la política exportadora; que Venezuela sea un país que exporte y dejar de estar dependiendo exclusivamente del petróleo”.

Pero, primeramente, resulta descarada esa declaración en un gobierno que no ha hecho otra cosa que reforzar el esquema petrolero-rentista de la economía nacional, al tiempo que ha sometido a asedio terrorista a la economía no petrolera. Luego, no estamos ya en momentos de recetas económicas simplistas, y la momentánea ventaja que se confiera a los exportadores se demostrará insuficiente. Tan temprano como en 1986, la economista Carlota Pérez (edición aniversaria de la revista Número) alertaba: “Claro que la tasa de cambio es una variable importante para una política ex­portadora y no niego que su manipulación sea eficaz para algunos productos y por cierto tiempo. Pero, como estrategia sólida y permanente esa ruta no es más que un espe­jismo. Sin entrar a discutir el problema del alto contenido importado de nuestra pro­ducción industrial, en el mundo actual la mano de obra barata ya no basta ni para in­vadir los mercados de importación ni para atraer la inversión extranjera. Ya es dema­siado tarde para emprender ese camino”.

Por encima de todo, sin embargo, la decisión devaluadora favorece globalmente al gobierno, cuyo ingreso principal ocurre justamente en dólares. Le serán más fácil, al menos, dos cosas: pagar a valor inferior sus obligaciones con proveedores y gastar más bolívares debilitados en año electoral. Más difícil, en cambio, se hará su cacareada “lucha” contra la corrupción. Quienes tengan los contactos adecuados comprarán a 2,60 y venderán a 4,30, y de esa ganancia saldrán las comisiones que alimentan a la chavoburguesía.

Del otro lado está el pueblo, que no come vallas publicitarias que proliferarán en la inminente campaña. La inflación aumentará, y los venezolanos veremos, una vez más, cómo este gobierno se prefiere a sí mismo sobre los habitantes del país.

Cuando la gente del MBR-200 conspiraba, criticaba acerbamente a RECADI, al Viernes Negro, a la corrupción, a la situación general de la economía, a la inflación. Todo esto, creía, justificaba su alzamiento. ¿Qué merecería un Viernes Rojo? ¿No debiera Hugo Chávez deponerse a sí mismo?

LEA

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9 leyes divinas

Kevin Kelly

Kevin Kelly es autor de dos libros concernientes al nuevo mundo en el que entramos. Son lectura estimulante, y seguramente debatible. En Out of Control (The New Biology of Machines, Social Systems and the Economic World, 1994), Kelly reporta el intrincado panorama que contempla, y que comenzara a ver cuando fue editor del interesantísimo Whole Earth Catalogue (1968-1972), publicación señera de la contracultura norteamericana de la época y que Steve Jobs considerase predecesora conceptual de la World Wide Web. (Kelly se convirtió en pensador de gran influencia, potenciado por la revista impresa y online que fundó: Wired Magazine). Luego vino New Rules for the New Economy: 10 Radical Strategies for a Connected World (1999). Tanto Out of Control como New Rules se encuentran gratuitamente íntegros en Internet.

Para esta nueva ficha se ha seleccionado, del último capítulo de Out of Control, Las Nueve Leyes de Dios, una sugestiva recopilación de los principios de operación característicos de los sistemas complejos viables. (Traducción de DoctorPolítico). La palabra recopilación es adecuada; Kelly es menos un pensador original que un recopilador y divulgador del desarrollo reciente en sistemas cibernéticos (inteligencia artificial, robótica), aunque son de su propia cosecha conexiones sorprendentes. Algunos de los conceptos, pues, no son tan nuevos. Por ejemplo, la séptima de las “leyes de Dios” aconseja desconfiar de lo óptimo. Pues bien, en julio de 1972, vino Yehezkel Dror por primera vez a Venezuela a dictar un Taller para Tomadores de Decisiones de Alto Nivel. Su presencia causó tanta curiosidad, que sesiones informales con el maestro de las Policy Sciences tendieron a proliferar antes de que partiera. Una de ellas se celebró en la casa de Gustavo Vollmer Herrera, y allí Dror, como un dios cualquiera, legisló precisamente buscar lo preferible en lugar de lo óptimo. Ricardo Zuloaga le informó, entonces, que el mismo principio compone desde hace mucho tiempo el refranero castellano, que dice: “Lo mejor es enemigo de lo bueno”.

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(Quien quiera leer en español un poco más acerca de las ideas de Kevin Kelly, puede consultar en este blog las Fichas Semanales #90 y #255, del 21 de marzo de 2006 y el 18 de agosto de 2009, respectivamente).

LEA

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Las 9 leyes de Dios

Distribuye el ser. El espíritu de una colmena, la conducta de una economía, el pensamiento de un supercomputador, y la vida en mí están distribuidos en una multitud de unidades menores (las que en sí mismas pueden ser distribuciones). Cuando la adición de las partes puede sumar más que las partes, entonces ese ser extra (ese algo que proviene de la nada) está distribuido entre las partes. Cuando quiera que hallamos algo proveniente de la nada, lo encontramos surgiendo de un campo de muchas piezas pequeñas en interacción. Todos los misterios que creemos más interesantes—la vida, la inteligencia, la evolución—se encuentran en el suelo de grandes sistemas distribuidos.

Controla de abajo hacia arriba. Cuando todo está conectado con todo en una red distribuida, todo ocurre a la vez. Cuando todo sucede a la vez, problemas amplios que se mueven con rapidez simplemente rebasan cualquier autoridad central. Por tanto, la gobernanza del conjunto debe surgir de los más humildes actos interdependientes realizados localmente, y no de un comando central. Una turba puede dirigirse a sí misma, y en el territorio del cambio rápido, masivo y heterogéneo, sólo una turba puede dirigir. Para obtener algo de nada, el control debe descansar en la base dentro de la simplicidad.

Cultiva rendimientos crecientes. Cada vez que usamos una idea, un lenguaje o una destreza, la fortalecemos, la reforzamos y la hacemos más probable de ser empleada de nuevo. Esto es lo que conocemos como retroalimentación positiva o efecto de bola de nieve. El éxito procrea éxito. En los Evangelios, se encuentra este principio de dinámica social: “A aquellos que tienen, más se les dará”. Cualquier cosa que altere su ambiente para aumentar la producción de sí mismo, está jugando el juego de los rendimientos crecientes. Y todo gran sistema sostenible juega ese mismo juego. La ley opera en la economía, en la biología, en la ciencia de la computación y en la psicología humana. La vida en la Tierra altera a la Tierra para obtener más vida. La confianza construye confianza. El orden genera más orden. Los que tienen, obtienen.

Crece por acreción. El único modo de hacer un sistema complejo que funcione es comenzar por un sistema simple que funcione. Los intentos de instalar una organización altamente compleja—tal como la inteligencia o una economía de mercado—, sin criarla, conducirá inevitablemente al fracaso. El ensamblaje de una pradera toma tiempo, aun cuando se tenga todas las piezas. Se necesita tiempo para dejar que cada componente se pruebe a sí mismo contra los otros. Se crea la complejidad, por tanto, ensamblándola incrementalmente a partir de módulos simples que pueden operar independientemente.

Maximiza las fronteras. La creación del mundo está en la heterogeneidad. Una entidad uniforme debe adaptarse al mundo con revoluciones ocasionales que estremecen la tierra, una de las cuales la matará con seguridad. Por otro lado, una entidad diversa, heterogénea, puede adaptarse al mundo en una miríada de mini-revoluciones diarias, permaneciendo en un estado de agitación permanente pero nunca fatal. La diversidad favorece los bordes remotos, las afueras, las esquinas escondidas, los momentos de caos y las aglomeraciones aisladas. En los modelos económicos, ecológicos, evolutivos e institucionales, una sana frontera acelera la adaptación, aumenta la capacidad de recuperación y es, casi siempre, la fuente de las innovaciones.

Honra tus errores. Un buen truco sólo funcionará un cierto tiempo, hasta que todo el mundo lo esté haciendo. Avanzar a partir de lo ordinario requiere un juego nuevo o un nuevo territorio. Pero el proceso de salir fuera del método, juego o territorio convencionales es indistinguible del error. Aun el acto más brillante del genio humano es, a fin de cuentas, un acto de ensayo y error. “Ser un error y ser desterrado es parte del diseño de Dios”, escribió el visionario poeta William Blake. El error, azaroso o deliberado, debe convertirse en parte integral de cualquier proceso de creación. La evolución puede ser pensada como una gestión sistemática del error.

No procures óptimos; ten objetivos múltiples. Las máquinas simples pueden ser eficientes; no así la maquinaria compleja adaptativa. Una estructura compleja tiene muchos señores, y ninguno de ellos puede ser servido en exclusividad. Antes que luchar por la optimización de alguna función, un sistema grande podrá sobrevivir sólo satisfaciendo (consiguiendo algo suficientemente bueno) a una multitud de funciones. Por ejemplo, un sistema adaptativo debe transar entre la explotación de una ruta conocida de éxito (la optimización de una estrategia vigente) y la distracción de recursos para explorar nuevas rutas (y por ende perder energía en la búsqueda de métodos menos eficientes). Tan vasta es la mezcla de los impulsos de una entidad compleja, que es imposible desentrañar las verdaderas causas de su supervivencia. La supervivencia es una meta de múltiples puntas. La mayoría de los organismos tiene tantas puntas que bruscas variaciones terminan funcionando, más que versiones precisas de proteínas, genes y órganos. Al crear algo de la nada, olvida la elegancia; si funciona es hermoso.

Busca el desequilibrio permanente. Ni la constancia ni el cambio incesante soportan la creación. Una buena creación, como el jazz, debe balancear una fórmula estable con frecuentes notas inarmónicas. El equilibrio es la muerte. No obstante, a menos que un sistema se estabilice en un punto de equilibrio, no sería mucho mejor que una explosión súbita y la muerte. Una Nada, por consiguiente, es a la vez equilibrio y desequilibrio. Un Algo es el desequilibrio persistente—un estado continuo de surfing para siempre en el borde, sin detenerse y sin caer. Alojado en ese umbral líquido reside el santo grial de la creación y la búsqueda de todos los dioses aficionados.

Cambia al mismo cambio. El cambio puede ser estructurado. Es esto lo que los grandes sistemas complejos hacen: coordinar el cambio. Cuando se construye sistemas extremadamente grandes a partir de sistemas complicados, entonces cada sistema comienza a influir y, en último término, a cambiar la organización de los otros sistemas. Es decir, si las reglas del juego se componen de abajo hacia arriba, es entonces probable que las fuerzas interactuantes del nivel inferior alterarán las reglas a medida que el juego progresa. Con el tiempo, las mismas reglas del cambio cambiarán. La evolución, en su significado cotidiano, tiene que ver con cómo una entidad cambia en el tiempo. Una evolución más profunda, como pudiera definirse formalmente, trata acerca de cómo las reglas del cambio de entidades en el tiempo cambian ellas mismas con el tiempo. Para obtener lo máximo a partir de la nada, uno necesita tener reglas autocambiantes.

Kevin Kelly

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El líder ético

Christopher Hodgkinson es el autor de Administrative Philosophy: Values and Motivations in Administrative Life (1996), un libro que es descrito como «puente entre la literatura técnica de la teoría administrativa y el discurso filosófico». La preocupación central de Hodgkinson es el reino de los valores, pero no en terreno aislado, sino conectados prácticamente con el ejercicio humano. Antes, escribió La filosofía del liderazgo (The Philosophy of Leadership, 1983). De esta obra, se toma dos sucintos párrafos, que concentran la esencia de una postura ética correcta del líder, para componer esta nueva ficha.

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El actor no debe atarse afectivamente al resultado sino al proceso… El compromiso es con la obra misma; con la carrera y no con el premio; con la batalla y no con la victoria. El trabajo se vuelve en este sentido intrínsecamente honorable y satisfactorio a través de un proceso de compromiso moral y comprensión.

La indiferencia debe entenderse acá, naturalmente, en un sentido especial. No es que al líder no le importe. Al líder le importan y tienen que importarle los resultados, especialmente aquellos resultados humanos y organizacionales en los que tiene responsabilidad plena o parcial. A lo que, en razón del honor, debe ser indiferente es a los resultados de las acciones en tanto le afecten personalmente. Suponiendo que su curso de acción sea correcto, que ha descubierto cuál es su deber y cumplido con él, lo que es entonces un asunto de indiferencia, de despreocupación, es su propio éxito o fracaso. Ése es el ideal. Su propio ego debe dejar de importar, tiene que ser eliminado de la ecuación de las variables organizacionales. Tiene que ser trascendido. Y aunque esto pueda parecer escandalosamente idealista, esa praxis es también posible.

Christopher Hodgkinson

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