Vicente Emilio Sojo dirige aguinaldos del Orfeón Lamas en Sta. Teresa. Evencio Castellanos al órgano.
Los carnavales de 1928 en Caracas vieron nacer un movimiento político y un movimiento cultural. Del primero, naturalmente, se habla más; de él surgieron con el tiempo los partidos políticos del siglo XX venezolano. Pero por esos mismos días nació lo que conoceríamos y apreciaríamos luego como el Orfeón Lamas. Vicente Emilio Sojo, los hermanos Emilio y José Antonio Calcaño, su primo Miguel Ángel Calcaño—dueño de un oído absoluto—, Juan Bautista Plaza y William Werner recorrieron calles caraqueñas en comparsa, disfrazados a la usanza ucraniana, y cantaron en ellas para sorpresa y goce de los transeúntes. El año anterior, un grupo vocal ucraniano había cantado en el Teatro Municipal de Caracas y de esta presentación concibieron la idea de cantar juntos. Luego decidieron honrar la memoria de José Ángel Lamas (1775-1814), el compositor de la pieza venezolana clásica de nuestra Semana Santa: Popule meus. He aquí su comienzo en rendición del ensemble coral y orquesta de la Camerata Barroca de Caracas, bajo la dirección de Isabel Palacios.
Popule meus
El padre Sojo
Probablemente fue mejor compositor que Lamas la estrella de la Escuela de Chacao, Juan Manuel Olivares. El padre Sojo—Pedro Palacios y Sojo, tío abuelo de Simón Bolívar—, estableció la primera escuela de música en Venezuela y llamó a Olivares, ya sabio en composición, para codirigirla con él. El Orfeón Lamas es acompañado por la Orquesta Sinfónica Venezuela mientras los conduce el gigantesco Vicente Emilio Sojo, fundador de ambas agrupaciones y también de Acción Democrática (música y política), en el hermosísimo Stabat Mater de Olivares.
Stabat Mater
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La felicidad coral
El canto de varias voces reunidas en coro, coral, orfeón—voz que viene de Orfeo, el dios griego que era músico y protector del teatro—es una de las invenciones humanas más satisfactorias. Es estupendo oír una agrupación profesional, pero asimismo es muy remunerador participar en una que se forme con aficionados. Me consta porque fui, con mi limitado y nada pulido registro de barítono, miembro de una coral que dirigía Eduardo Plaza Aurrecoechea (sobrino de Juan Bautista e hijo de Eduardo Plaza Alfonzo, también compositor); cantar con otros, puedo certificar, es una incomparable fuente de alegría.
Por otra parte, la cantidad de obras para coro es enorme, sobre todo si se agrega las piezas provenientes del inagotable folclor de los pueblos de la Tierra. Seguramente los fundadores de lo que sería el Orfeón Lamas cantaron en aquel carnaval las Campanas de Ucrania—Eduardo la dirigía estupendamente—, la hermosa pieza de Nikola Leontovich que suena a continuación aunque no, por supuesto, por los revoltosos músicos de la Generación del 28, sino por el fino coro de los Niños Cantores de Viena.
Campanas de Ucrania
Con la última pieza, obviamente, me he salido del luto de la Semana Santa buscando regocijo. Antes de seguir con el jolgorio, pues, retornemos a la pasión y a la muerte con grandes números corales, todos del rito cristiano. Primeramente, una pieza que no es propiamente cuaresmal, aunque sí de tono lóbrego a pesar de su tema: el Ave María de Sergei Rachmaninoff, cantada a cappella por el Coro del Nuevo Colegio de Oxford.
Ave María
Ecce Homo – Antonello da Messina (1473)
Luego, entremos de lleno en el tema de estos días con el coral O Haupt voll Blut und Wunden (Oh, Sagrada Cabeza herida) de la Pasión según San Mateo, obra cumbre de Juan Sebastián Bach. Lo interpretan el Coro y la Orquesta Barroca de la Sociedad Bach de Holanda que dirige Ton Koopman.
O Haupt voll Blut und Wunden
La sobrecogedora majestad de lo que acabamos de oír sólo puede ser seguida por música de un compositor de calidad equivalente: Wolfgang Amadeus Mozart. Su última obra—KV 626—fue su Requiem; una leyenda sostiene que lo compuso al presentir su muerte. De esta grandiosa pieza, oigamos el vigoroso Kyrie y Rex tremendæ. Karl Bohm dirige la Orquesta Filarmónica de Viena y su coro.
Kyrie
Rex tremendæ
Fue Eduardo Plaza Aurrecoechea quien me hizo conocer el Requiem en Re menor, op. 48 de Gabriel Fauré. Es un concepto enteramente distinto del convencional; en el último de sus números, In paradisum, son las almas que comparten la gloria divina quienes cantan en el cielo, y por tanto la obra de Fauré no concluye con tristeza. Aquí cantan ese final gozoso los miembros del Coro del Colegio del Rey de Cambridge.
In paradisum
Pero salgamos definitivamente del luto con una pieza para coro y orquesta que todos conocemos: el vibrante Aleluya del oratorio El Mesías, de Georg Friedrich Händel. Colin Davis está a cargo del Coro y Orquesta de la Sinfónica de Londres.
Aleluya
La versión londinense de Muti
Es muy distinta deidad la aludida en O Fortuna, el número que abre la mágica cantata escénica Carmina Burana, de Carl Orff. Hay numerosas grabaciones de la obra, pero una particularmente vigorosa es la interpretación de Riccardo Muti al frente de la Orquesta Filarmonia y su coro.
O Fortuna
Sergei Prokofiev hizo la música para la película de un tocayo suyo, Sergei Einsenstein, sobre el héroe épico ruso Alexander Nevsky. Lo que sigue es la Canción de Alexander Nevsky, en versión de la Orquesta y Coro de la Sinfónica de Londres con André Previn a la batuta.
Canción de Alexander Nevsky
Si Nevsky y sus jinetes pudieron salvar a Rusia de una invasión de caballeros teutones, Finlandia ha tenido que defenderse muchas veces de los rusos. El poema sinfónico de Jan Sibelius con el nombre de su país fue compuesto como protesta a la creciente censura de prensa que imponía, a fines del siglo XIX, el Imperio Ruso. Contiene como sección final lo que él llamara Himno Finlandia, que aunque no es el himno oficial de los finlandeses es, sin duda, una de sus más importantes piezas patrióticas. Acá se reproduce justamente esa sección final en las voces del Coro del Tabernáculo Mormón, en compañía de la Orquesta de Filadelfia y la conducción de Eugene Ormandy.
Finlandia
Y para remachar la tesis de que es sabrosísimo cantar en multitud, cierra esta entrada coral con la #1 de las marchas ceremoniales Pompa y Circunstancia, de Edward Elgar. Es tradicional que la temporada de los conciertos Promenade, que tienen lugar en el Royal Albert Hall de Londres, concluya con esta enérgica y elegante pieza. El público se une con alegre entusiasmo al coro y a la orquesta para palmear y cantar, como buenos imperialistas, Land of Hope and Glory, Mother of the Free, / How shall we extol thee, who are born of thee? / Wider still and wider shall thy bounds be set; / God, who made thee mighty, make thee mightier yet. / God, who made thee mighty, make thee mightier yet. El video que sigue es de la clausura del año pasado, cuando la ejecución fue transmitida a varios parques en Inglaterra, donde miles se unieron al coro. Acá se ve la ejecución por los Cantores, el Coro y Orquesta de la Sinfónica de la BBC, dirigidos por Edward Gardner, y la multitudinaria escena en Hyde Park.
La política no es una ciencia: es una profesión. Es un arte, un oficio. Como tal, puede aprenderse. Del mismo modo que la medicina es una profesión y no una ciencia, aunque de hecho se apoya en las llamadas ciencias médicas, que no son otra cosa que las ciencias naturales enfocadas al tema de la salud y la enfermedad de la especie humana. Es así como la política debe ser entendida como profesión, aunque existan ciencias políticas, como la sociología, exactamente en el mismo sentido en que el derecho es una ciencia y la abogacía es lo que resulta ser la profesión, el ejercicio práctico.
La informatización acelerada de la sociedad, con su consiguiente aumento de conciencia política de las poblaciones, está forzando cambios importantes en los estilos de operación política. El Glasnost (transparencia) de Mikhail Gorbachov, más que una intención, era una necesidad. El previo modelo de la Realpolitik requería, para su operación cabal, de la posibilidad de mantener, discretamente ocultas, la mayoría de las decisiones políticas. Pero hasta las operaciones que son intencionalmente diseñadas para ser administradas en secreto son objeto de descubrimiento, casi instantáneo, por los medios de comunicación social.
Son condiciones muy diferentes aquellas que definen el contexto actual del actor político. El tiempo que separa la acción política de la evaluación política que de ella hacen los gobernados se ha acortado considerablemente, por señalar sólo uno de los cambios más determinantes. Es así como esta actividad humana atraviesa por un intenso período de reacomodo conceptual.
Si el paradigma médico puede servir para una reformulación de la actividad política, el concepto de qué es lo que puede ser descrito como una sociedad normal resulta ser noción central de todo el tema. Se trata de limpiar de carga ideológica y de pasión el acto evaluativo sobre el estado general de una sociedad determinada.
Por ejemplo, una definición de sociedad normal se verá expuesta a cambios de significado con el correr del tiempo, así como la definición de hombre sano ha variado en el curso de la historia. No puede ser la misma concepción de salud la prevaleciente en una sociedad en la que la esperanza de vida alcanzaba apenas a los treinta años, que la que es exigible en una que extiende la longevidad con las nuevas tecnologías médicas.
La distribución normal
Del mismo modo, una cosa era la sociedad normal alcanzable a fines del siglo XVIII y otra muy distinta la asequible a las tecnologías políticas de hoy en día. Por ejemplo, es innegable el hecho de que la mayoría de las naciones del planeta exhibe una distribución del ingreso que dista bastante de lo que una curva de distribución normal describiría. Igualmente, la intensidad democrática promedio, aún en naciones desarrolladas, está bastante por debajo del grado de participación que las tecnologías de comunicación actuales permitirían. Convendrá discutir, por tanto, el tema de los límites psicológicos, tecnológicos y económicos de la democracia.
Psicológicos, porque no es dable pensar en una reedición literal de la asamblea griega clásica, en la que la agenda total de las decisiones públicas atenienses era manejada por la totalidad de los ciudadanos. Hay límites a la idoneidad del procedimiento democrático y hay decisiones, la mayoría de ellas técnicas, que son indudablemente mejor manejadas por los especialistas. De todas formas, se habla hoy de una democracia deliberativa, que va incluso más allá de la democracia participativa.
Tecnológicos, porque es la tecnología la que dibuja el borde de lo que es posible en principio. El avance de las redes de comunicación permite prever una creciente frecuencia de procedimientos de referéndum para una mayor gama de decisiones públicas. Y al entreverse la posibilidad, la presión pública por acceder a ese grado de participación no se hará esperar. Venezuela, por caso, que no hizo referendo alguno bajo la constitución de 1961—durante 38 años—ya ha tenido cinco entre 1999 y el presente.
Económicos, porque obviamente las instituciones políticas tienen un costo de inserción y un costo de operación. No es posible hacer todo.
Pero en cualquier caso, el cambio de paradigma político está en proceso. William Schneider ha escrito (Para entender el neoliberalismo, 1989): «Los que solucionan problemas viven en una cultura política altamente intelectualizada que respeta la pericia y la competencia. Esto no significa que practiquen una política libre de valores. Varios miembros de la generación del 74 a los que entrevisté se sentían ofendidos cuando se les calificaba de tecnócratas, y prácticamente cada uno de ellos hacía demasiado hincapié en su compromiso con los valores liberales. Sin embargo, no los distinguen sus valores sino su manera de enfocar la política. Los que solucionan problemas practican una política de ideas. Los demócratas más tradicionales se consideran defensores; la suya es una política de intereses».
Sería inconveniente aprender una política que sólo se concibe como conciliación de intereses cuando justamente esa política está, poco a poco, dando paso a una política de ideas y soluciones. LEA
Abajo se incluye la lámina de Datanálisis sobre intención de voto. La diferencia medida por la encuestadora a favor de Hugo Chávez Frías es de 13,3 puntos sobre Henrique Capriles Radonski. La encuesta registra una altísima disposición a ir a votar (91,8%). Entre quienes apoyan a Chávez, 26,3% se autodefine como votante no alineado; en el caso de Capriles, esto ocurre con 21%. No puede esperarse milagros del candidato opositor en este segmento.
Del gran Forges
Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos.
Jorge Luis Borges
Funes el memorioso
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En nada es procedimiento científico promediarlas mediciones de varias encuestadoras sobre una misma cosa. En apariencia escrutan lo mismo, pero cada investigadora de opinión usa su propia técnica de muestreo y formula sus propias preguntas. Un promedio, sin embargo, es un dato ilustrativo, en particular si las diferencias no son tan grandes entre los datos.
Así, por ejemplo, se hizo en El milagro del Marne, el artículo principal de la Carta Semanal #214 de doctorpolítico, emitida tan sólo tres días antes—30 de noviembre—de las elecciones presidenciales de 2006:
No hay, en consecuencia, buenas razones para votar por Chávez, que insiste en reivindicar la bondad de un abuso, pero a pesar de esta situación, la mayoría de las encuestas registra, a mediados de este mes que hoy concluye, una partición de 60% de la intención de voto a favor de Chávez y 40% a favor de Rosales. Son otros criterios los empleados por la mayoría de los electores. (AP/Ipsos, 59%-27%; Consultores 21, 58%-41%; Datanálisis, 53%-26%; Datos, 55%-28%; Evans McDonough, 57%-35%; Keller, 52%-48%; Penn, Schoen & Berland, 48%-42%; Zogby/Universidad de Miami, 60%-31%. Si dejamos de lado a la única “encuestadora” que da como triunfador a Rosales—CECA, que el año pasado quiso vendernos que después de Diosdado Cabello el preferido como posible sucesor de Chávez, con 17,2% de preferencias, era ¡Oswaldo Álvarez Paz! También sostenía que Enrique Tejera París disfrutaba de ¡14,3% de apoyo para su candidatura!—y a la polémica encuesta realizada por profesores de la Universidad Complutense de Madrid, que vuelve a dar ventaja a Chávez de entre 15 a 20 puntos, las cifras inventariadas arrojan un promedio de 55,25% para éste y 34,75% para Rosales. Sumados estos promedios totalizan 90% de las preferencias, y entonces todavía habría 10% de indecisos. Llevados, finalmente, a escala de 100, los promedios de las encuestas dan a Chávez 61% y a Rosales 39%).
Conviene recordar los números de la votación efectiva del 3 de diciembre de 2006: Hugo Chávez Frías, 62,84% (digamos 63%); Manuel Rosales 36,90% (pongamos 37%). Es decir, a la postre el poco riguroso promedio terminó teniendo valor predictivo.
Ya se conocen las diferencias medidas por ocho encuestadoras en la intención de voto para el próximo 7 de octubre. A las ya publicadas—Hinterlaces, Dinámica Venezuela, Consultores 30.11, GIS XXI, IVAD, Consultores 21—se añade la medición de Datanálisis (sobre trabajo de campo concluido el Día de San José), que arroja 44% a favor de Hugo Chávez Frías y 31% a favor de Henrique Capriles Radonski, y la respuesta obtenida a regañadientes de alguien muy cercano a Joe Saade, el Presidente de la firma Datos, quien se la ofreció: una ventaja de 16 puntos a favor del actual Presidente de la República. (No pude hablar con Alfredo Keller; estará fuera del país hasta el 11 de abril, cuando se cumple una década de una inmensa gesta popular y, al día siguiente, la de una infamia).
Ventaja y discrepancia
En este grupo, el promedio de la diferencia a favor de Chávez es de casi exactamente 20 puntos (20,025%). Supongamos que para calmar a los extremistas dejamos afuera la encuestadora de Jesse Chacón—golpista del 27 de noviembre de 1992—y a Consultores XXI, firma asociada por algunos a la campaña de Capriles. Entonces el promedio es de 21 puntos a favor de Chávez.
Forges: La vie en rose
La variación entre las encuestas es también ilustrativa. El desvío promedio de la media es de 8,4 puntos, y Consultores 21 tiene una lejanía del grupo significativamente superior al doble de eso. Supera en distancia del promedio por seis puntos a GIS XXI, la que da mayor ventaja a Chávez. De las encuestadoras más respetables Hinterlaces está a dos puntos del promedio y Datos a cuatro. Y si dejamos a las cuatro del medio—Datos, Dinámica Venezuela, Hinterlaces e IVAD—, el promedio baja a 20,575%: veinte puntos. De las dos centrales, creo más a Hinterlaces: dieciocho puntos le lleva Chávez a Capriles y éste, en seis meses, tiene que recortarlos. Cada mes, tiene que añadir 3% de los electores a su favor—y Chávez ninguno—para empatar.
Hay diferencias, ciertamente. Diferencia de cifras, de muestras, diferencia de preguntas, de fechas, de encuestadoras. Diferencia de ventaja. Probablemente Chávez no le lleva 33 puntos a Capriles (sólo 26 puntos le sacó a Rosales), pero le lleva una ventaja de dos dígitos; no de uno, uno solito, 1.
Hay diferencias, sin duda. Son diferencias que Capriles tendrá que olvidar, todos esos detalles inmediatos—El Universal (Elvia Gómez) certificó hoy que Capriles «Declinó entrar en detalles sobre las encuestas»—para poder pensar en la única diferencia que debe importarle: la que hay entre Chávez y él. LEA
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HCF favorito de las clases D y E, Capriles de las AB y C
A mi hijo Luis Armando, quien hoy se casa religiosamente
Parece seguro que la causa principaldel retraso (dos años y nueve meses) en conseguir el sí de mi esposa es que la hubiera espantado desde un principio. Enamorado con angustia desde la noche en que la conocí, le dejé caer como primera cosa tres páginas y media mecanografiadas de Disquisiciones sobre un tema de arepera, el 3 de junio de 1976. La había visto por vez primera el 11 de mayo, y en una visita a la arepera Las Tres Esquinas—en la intersección de la Avda. Rómulo Gallegos con la Cuarta de Los Palos Grandes—acompañados de Eduardo Plaza Aurrecoechea, mi compadre, y Gisela Marrero Santana, nuestra futura comadre (que apostó en 1979 una caja de champaña que no ha pagado a que Nacha Sucre y yo no duraríamos seis meses de casados), emergió en la noche del 2 de junio una tesis corrosiva y escéptica acerca de las posibilidades del amor.
Comoquiera que yo necesitaba que me quisiera, me pareció harto inconveniente permitir que las cínicas tesis de esa noche permanecieran sin refutación: «La renuncia a construir el futuro. La reducción de uno mismo a caja de resonancia que depende de la cuerda exterior y no de sí misma. Ésa es la más grande declaración de inferioridad que pueda hacer una persona. Sólo aquél que rescata puede inventar. Se necesita, siempre, inventar el amor. Con un realismo orgulloso y apasionado, que también viva el presente con fruición».
Era inevitable que quien todavía no era mi señora se formara la impresión de que mi cerebro estaba, en verdad, tostado. (Ya la habían informado de que yo era medio loco). ¿A quién se le ocurría cortejar de esa manera? Pronto confirmaría su hipótesis.
En agosto volvía por mis fueros; me propuse como su tutor privado para un curso al que llamé El hombre y su mundo. Es decir, pretendía darle clases que tuvieran el objetivo de «Ofrecer una visión global de la información disponible en 1976 para la comprensión de ese fenómeno llamado hombre y el mundo en el que se desenvuelve y contribuye a crear». Entonces fueron once páginas escritas a máquina las que dejé en su casa, que contenían el esquema del curso y la lección introductoria. Naturalmente, el programa nunca se llevó a cabo. ¿A quién se le ocurre semejante locura?
Esas páginas han sido preservadas en una gran carpeta de argollas que recopila mis ocurrencias escritas durante el asedio, el que culminó en éxito el 22 de febrero de 1979. Dice el comienzo de la lección inicial:
Imaginemos lo siguiente: un delfín—podría haber sido cualquier otro animal—desarrolla súbitamente una capacidad intelectual diferente a la que le impele naturalmente a curiosear lo que le rodea. Cruza así una tenue frontera psicológica y empieza a hacerse curioso de sí mismo. Empieza a cuestionarse de repente, de las múltiples formas como los hombres habitúan preguntarse cosas a sí mismos.
Comunicación entre especies inteligentes (Gaby Espino y un delfín)
Supongamos que ese delfín mutante se plantease cuestiones como éstas: «¿Por que nací? ¿Para qué vivo? ¿A quién le importo? ¿Qué relación tengo con esos puntos luminosos que veo cuando nado de noche en la superficie? ¿De qué estoy hecho? ¿Por qué floto yo y no flota ya aquella embarcación hundida? ¿Por qué me disgustan tales y cuales delfines y me gustan tales otros, en particular, muy en particular, aquella delfina de chillido ronco? [Nacha, of course, que era contralto del coro que dirigía Eduardo] ¿Por qué demonios (quizás diría ‘por qué tiburones’) debe pesar sobre mí la contradicción de querer ser libre e inmortal y encontrarme limitado y perecedero?» Etcétera, etcétera, etcétera.
El delfín estaría en una situación relativamente más cómoda que la nuestra, si continuamos imaginando que se encuentra un día con un hombre y se le hace posible «hablarle». Contaría con un interlocutor distinto a él, superior a él en la escala zoológica, que podría verlo desde afuera y suministrarle una información objetiva que quizás le facilitara la contestación de esas preguntas.
No estiremos demasiado el ejemplo porque tiene obvias limitaciones. Volveremos a la consideración de algunas de esas fallas. Por ahora esa escueta fábula incompleta (no ha tenido ni conclusión dramática ni moraleja) nos sirve para ilustrar simplemente que cuando el ser humano, un ser humano concreto, se hace preguntas similares, no cuenta con la conversación posible (al menos hasta ahora) con otro ser de mayor calibre intelectual que él mismo.
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Nacha cree que hay vida inteligente en muchos otros planetas del paisaje universal. Imagina que en cuanto establezcamos contacto con alguno, un baño sideral de modestia recaerá sobre nosotros, haciendo que muchos de los dolorosos conflictos humanos del mundo actual dejen de tener sentido. Acompaño su fe en la premisa;en diciembre de 1990 escribí:
Otras intuiciones pertinentes nos vienen, como de contrabando, junto con el tema de “los otros”: la presencia de otros seres inteligentes en el universo. Los astrofísicos consideran muy seriamente la posibilidad de vida inteligente extraterrestre. En realidad, dado el gigantesco número de estrellas y galaxias, contadas por centenares de millones, la hipótesis de que estamos solos en el cosmos resulta, decididamente, una conjetura presuntuosa.
Hasta ahora no hay resultado positivo de los incipientes intentos por establecer comunicación con seres extraterrestres, a pesar de la seriedad científica de tales intentos. (Por ejemplo, el proyecto OZMA, que incluyó la transmisión hacia el espacio exterior de información desde el gran radiotelescopio de Arecibo*, en Puerto Rico, en códigos que se supone fácilmente descifrables por una inteligencia “normal”).
¿Qué consecuencias podría esto tener para, digamos el paradigma cristiano, hasta cierto punto asentado sobre una noción de unicidad del género humano en el universo? Aun antes de cualquier contacto del “tercer tipo”, la mera posibilidad del encuentro ejerce presión sobre los postulados actuales de al menos algunas—las más “personalizadas”—entre las religiones terrestres.
En otra dirección, ¿qué alteraciones impensadas podrían producirse en el sentimiento trascendental y religioso del hombre si efectivamente se llegara a construir “inteligencias artificiales” operacionalmente indistinguibles de la de un ser humano? ¿Qué nuevas nociones éticas, qué nuevas figuras de derecho requeriría un hecho tal? ¿Tal vez una bula pontificia que declare—como en Short circuit II, la película reciente—la “humanidad” de estos seres sintéticos? ¿Sería admisible su esclavización? ¿Es la especie humana la última fase de la evolución biológica, o será una nueva especie una combinación de metales y cerámicas que hayamos programado con inteligencia y con capacidad de autorreproducción?
*(En 1978, en viaje exploratorio para la posible adquisición de una planta de anhídrido ftálico en la que Corimón, donde trabajaba, se había interesado, llegué a las afueras de Arecibo. El Gerente General de la fábrica obtuvo permiso para sobrevolar en su avioneta, conmigo adentro, el sobrecogedor radiotelescopio, suspendido en el aire sobre una excavación parabólica de cien metros de diámetro. Todavía Nacha no me hacía caso).
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Por mi parte, encuentro sentido a la hipótesis o principio de Gaia. DiceWikipedia:
James Lovelock cumplirá 93 años
La hipótesis Gaia, también conocida como teoría Gaia o principio Gaia, propone que todos los organismos y sus ambientes inorgánicos en la Tierra están estrechamente integrados para formar un único sistema complejo, que mantiene las condiciones para la vida en el planeta. [Destacado de este blog]. La investigación científica de la hipótesis Gaia se enfoca en la observación de cómo la biósfera y la evolución de las formas de vida contribuyen a la estabilidad de la temperatura global, la salinidad de los océanos, el oxígeno en la atmósfera y otros factores de habitabilidad en una homeostasis** preferible. La hipótesis Gaia fue formulada por el químico James Lovelock y co-desarrollada por la microbióloga Lynn Margulis en los años setenta. Inicialmente recibida con hostilidad por la comunidad científica, es ahora estudiada en las disciplinas de geofisiología y ciencia del sistema Tierra, y algunos de sus principios han sido adoptados en campos tales como biogeoquímica y ecología de sistemas. Esta hipótesis ecológica ha inspirado asimismo analogías e interpretaciones diversas en ciencias sociales, política y religión bajo una vaga filosofía y movimiento.
No me he inscrito en tal movimiento, pero sigue informando Wikipedia: «…la Hipótesis Gaia ha sido soportada por varios experimentos científicos, así como provisto unas cuantas predicciones útiles, de allí que debe hacerse referencia a ella como la teoría Gaia. De hecho, una investigación más amplia contradijo la hipótesis original, en el sentido de que no es sólo la vida sino el sistema entero de la Tierra que hace la regulación».
Bueno, si no es descabellado entender a la Terre entière*** de Teilhard de Chardin como un superorganismo que mantiene una homeostasis que permite la vida en su superficie y sus océanos, sus ríos y cavernas, puedo yo permitirme una conjetura: el universo entero es un megasuperorganismo en el que fenómenos como la Tierra acontecen.
**(DRAE: homeostasis. 1. f. Biol. Conjunto de fenómenos de autorregulación, que conducen al mantenimiento de la constancia en la composición y propiedades del medio interno de un organismo. 2. f. Autorregulación de la constancia de las propiedades de otros sistemas influidos por agentes exteriores).
***Puisque, une fois encore, Seigneur, non plus dans les forêts de l’Aisne, mais dans les steppes d’Asie, je n’ai ni pain, ni vin, ni autel, je m’élèverai par-dessus les symboles jusqu’à la pure majesté du Réel, et je vous offrirai, moi votre prêtre, sur l’autel de la Terre entière, le travail et la peine du Monde. Pierre Teilhard de Chardin: La Misa sobre el Mundo, primera parte de Himno al Universo.
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David Kaiser, Marvin Minsky y Ed Fredkin en MIT
EnProyecto Fénix: Teología conjetural, Edward Fredkin hizo su aparición con la idea de un computador coextensivo al universo, que una inteligencia ha dotado de un programa que ha puesto a correr «para ver qué pasa». (Recordemos que la filosofía digital de Fredkin sostiene que lo biológico se explica por lo químico, lo químico por lo físico y esto último sería sólo comprensible en términos de información). Conversando con el autor de Three Scientists and their Gods, Robert Wright, es requerido por éste, que admite una inclinación teleológica, la preferencia por una visión que postula una intencionalidad o propósito en ese «proyecto» informático universal: «Desde su punto de vista, la razón por la que todo esto ha ocurrido… es porque algo se propuso resolver un problema por simulación ¿no es así?» Fredkin responde: «…uno debe ver dónde fue que [ese algo] puso sus recursos. Los puso en las galaxias y las estrellas. (…) Puede que haya más sistemas interesantes que los que conocemos. ¿Quién sabe lo que ocurre en el interior de una estrella? La idea de que todo lo que vemos en ella es un trozo de total desperdicio cósmico, natural y azaroso, y que nosotros somos el único material ordenado por estos lados es muy inverosímil. Así que creo que hay algo mucho más complejo en las estrellas y galaxias que lo que reconocemos».
Le faltó el salto final. ¿No es mucho más complejo todavía el universo entero? ¿No mantendrá esta Hipergaia una homeostasis descomunal que permite que haya millones de galaxias, formadas de innumerables estrellas que atraen planetas en los que puede darse la vida como la conocemos? ¿No será el universo todo, él mismo, un inmenso organismo vivo?
De tener algo viviente una escala cósmica sería prácticamente imposible que no tuviera inteligencia y, si esto fuera así, espero que algún día nos hable, como nosotros podremos algún día hablar a los delfines, y conteste nuestras más azoradas inquietudes. Probablemente aquel delfín conjetural nos vería como dioses; yo no tendría inconveniente en llamar Dios al universo entero si se dignara dirigirme la palabra. LEA
Una discusión recentísima sobre la mentalidad de criaturas no humanas es la de Robert W. Lurz, Mindreading Animals: The Debate over What Animals Know about Other Minds, MIT Press, 2011. Una reseña de esta obra por Kristin Andrews se lee enNotre Dame Philosophical Reviews.
Actualización: Una voz entona una melodía disonante del coro formado por Hinterlaces, Consultores 30.11, IVAD, Dinámica Venezuela (51,4% Chávez-33% Capriles) y GIS XXI: se trata de la respetada Consultores XXI, que ayer 22 de marzo fue citada por Bloomberg según información telefónica aportada por Saúl Cabrera, su Vicepresidente. El diario El Universal recoge hoy lo publicado por la agencia estadounidense: «Según un estudio de opinión de la firma Consultores 21, el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, y el gobernador de Miranda y candidato opositor, Henrique Capriles Radonski, tienen un empate técnico cuando faltan siete meses para las elecciones presidenciales. Chávez y Capriles están empatados (46% a 45%) en la intención de voto, según la más reciente encuesta». Dice la nota que este dato proviene de una muestra de 2.000 entrevistados entre el 3 y el 13 de marzo. De Datanálisis, que terminó labor de campo hace cinco días, se conocerá su medición en breve.
Por su parte,El Nuevo Heraldtrae hoy la información de Consultores XXI y explicaciones adicionales de Patricia Ruggeri (Consultores XXI), Oscar Schemel(Hinterlaces) y José Antonio Gil (Datanálisis).
Briquet sabe lo que es imposible
denial. Psychology: failure to acknowledge an unacceptable truth or emotion or to admit it into consciousness, used as a defense mechanism: you’re living in denial.
Oxford American Dictionaries
En suma, un nuevo mensajero viene a traer malas noticias, muy malas, al candidato, la dirigencia y la clientela opositoras, que insisten en la polarización. Puesto a hacer mi propio pronóstico, creo que al menos el primero y la segunda se negarán a aceptar tan desalentadora lectura, con terco y estéril heroísmo.
Los mecanismos de defensa clásicos, como los enumerara y describiera Sigmund Freud son, en orden decreciente de sofisticación, la sublimación, la proyección y la negación. El primero desvía o modifica el impulso instintivo de defensa de la culpa, para convertirlo en una actividad culturalmente superior o socialmente más aceptable. El segundo proyecta en otra persona la culpa que nos acosa; le atribuimos precisamente el defecto que tenemos. La negación es el mecanismo más primitivo; en el niño de corta edad lo lleva a decir «Yo no fui» cuando acaba de romper el jarrón, y en el adulto es una defensa que consiste, como dice el Diccionario Oxford, en un fracaso en reconocer una verdad o una emoción inaceptables o en admitirlas a la conciencia. Ante tres o cuatro reportes en fila que miden una considerable ventaja de Hugo Chávez sobre Henrique Capriles en lo tocante a intención de voto, han emergido ya las esperables negaciones.
Antonio Sánchez García, en artículo en el que ni siquiera escribe correctamente el apellido Radonski, cree despachar las mediciones calificándolas de «encuestas amañadas que enriquecen a personajillos inescrupulosos de muy triste fama». No ofrece ni un solo registro reciente que contradiga lo anunciado por Hinterlaces, Consultores 30.11 y, más recientemente, el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD).
Otros elaboran teoremas. Luego de lanota en este blogsobre lo mostrado por IVAD, un estimado amigo me interpeló por Twitter: «@doctorpolitico ¿te has preguntado cuántos votos representa el 26% que le da IVAD a Capriles?» Él mismo se contestó en un tweet dirigido a sus seguidores en general: «Según la encuesta IVAD, @hcapriles (ergo, la oposición) sacaría hoy 3.591.000 votos. Hay que ser descarados, carajo». Este estilo lingüístico no es característico en mi amigo, habitualmente de disposición muy educada, por lo que el ajo delata un estado emocional perturbado. En el fondo, se le hace difícil creer que la cifra que IVAD expresara en términos porcentuales sólo equivaliera al doble de los votos obtenidos por HCR el 12 de febrero; según su infundado razonamiento el total de un poco más de tres millones de votos emitidos en esa fecha ha sido automática e instantáneamente transferido a Capriles, y por tal razón le parece que la atribución de sólo medio millón más es un descaro de Félix Seijas.
Otra amiga me escribió diciendo que no entendía las encuestas. Si Capriles «iba» a ganar seguramente en Miranda, Carabobo, Zulia y el resto de los estados más poblados ¿cómo era posible que Chávez le sacara una ventaja tan grande? Otro más preguntó: «¿no decían todas las encuestas que en las primarias votarían entre un millón y un millón y medio y, en realidad, 3 millones de personas se movilizaron a votar? ¿Por qué creer en estas encuestas? El punto es ¿se puede creer en encuestas en un ambiente político tan viciado como el venezolano?» A la primera le pedí que me informara de dónde obtenía la información de que Capriles ganaría indefectiblemente en los centros más poblados. ¿De alguna encuesta de las que dice no entender? No he recibido respuesta. Al segundo le puse:
No es verdad que todas las encuestas predijeran 1,5 millones de votantes en las primarias. Primero, porque las encuestas no predicen; son tan sólo una fotografía—mejor o peor tomada—del estado de la opinión en un momento dado. Segundo, por mencionar sólo un caso, Consultores 21 midió (5 al 15 de diciembre de 2011) una intención de ir a votar de 28,05%; como puse en Dos instantáneas (24 de enero), «Si el registro de la encuesta de hace un mes se tradujera en la asistencia efectiva de 28% del registro electoral, se presentaría a las mesas primarias un total de 5.134.895 electores», lo que es bastante más de 3 millones y, por supuesto, mucho más que 1 millón y medio.
Ud. puede hacer lo que le plazca. Es su elección creer o no en las encuestas, y hacerse la pregunta que me envía cuando sus resultados no se conforman a sus deseos. En general, las encuestas de empresas más o menos serias—Datos, IVAD, Consultores 21, Alfredo Keller, Hinterlaces, Datanálisis—, con equivocaciones ocasionales, han medido correctamente los estados de opinión. Por ejemplo, absolutamente todas midieron que el gobierno saldría airoso del referendo revocatorio, a pesar de lo cual la Coordinadora Democrática, madre de la MUD, optó por «viciar el ambiente político venezolano» con la infundada acusación de fraude. Vea, por favor,Suma contra gentiles abstencionistas.
Ayer me tropecé con una amiga en la espera de una agencia bancaria. Admitía que la candidatura de Capriles parecía ser una causa perdida y de inmediato añadió: «Pero hay que seguir apoyándolo».
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Todas las personas mencionadas son, como el suscrito—por ahora—, meros observadores del proceso político venezolano. Hoy ha salido un profesional a contrarrestar el impacto letal de las cifras conocidas: nadie menos que el Jefe del Comando de Campaña de Capriles Radonski, Armando Briquet. En declaraciones ofrecidas al diario El Universal, dijo: «Mal podemos salirnos de nuestro foco para responder lo que ellos quieren que les respondamos sobre sus encuestas de PowerPoint. Estamos en la fase de conversar, buscar esos consensos que nos van a llevar al progreso y no vamos a salir de ahí porque salgan encuestadores vinculados al Gobierno a decir que nos están ganando con unas cifras absurdas. Ninguna elección en Venezuela ha quedado con ese resultado que ellos pretenden decir que está sucediendo». (Chávez ganó a Rosales en 2006 por unos 26 puntos de ventaja: 62,84% a 36,9%; IVAD habla de 29,9 puntos de ventaja de Chávez sobre Capriles, pero Hinterlaces ha medido la cosa en la ganga de 18%). Briquet atribuyó a «la desesperación por la avalancha que se ha generado en la alternativa democrática» lo que califica de insistencia en crear una matriz de opinión falsa. Y a continuación argumentó. «Las primarias del 12F fueron la encuesta más importante, esos más de tres millones de votantes representan más del 54% de la votación alternativa que sacamos en 2010. El Gobierno y el PSUV no han logrado nunca esa convocatoria».
La encuestadora de un golpista
Después mencionó a una sola encuestadora por nombre y apellido: GIS XXI, que dirige Jesse Chacón: «Cuando llega una encuestadora claramente identificada con el Gobierno, porque es un ex ministro el que la dirige, la gente no siempre dice lo que piensa». (Por cierto, este blog no se ha molestado en reportar cifras de esa firma). Finalmente adelantó su conclusión: «Ésta es una mentira más en la que el Gobierno se apoya para vender una realidad que no existe. Es imposible haber vivido las primarias y decir que eso es una minoría absoluta en Venezuela, eso no se compagina con la realidad». (Añadamos un comentario en la web de El Universal sobre las declaraciones de Briquet: «El chavismo no termina de entender el mensaje de la encuesta nacional más importante realizada en estos trece años: 52 vs. 48 en las elecciones de la AN»).
Bueno, recapitulemos comenzando por precisar esto último, que es argumento también usado por Sánchez García: «Es la impunidad de uno de los más graves crímenes de opinión y manipulación de la conciencia ciudadana que hayamos sufrido. Tolerado y hasta auspiciado incluso por las dirigencias opositoras, al extremo de que la misma encuestadora puede cubrir las demandas del gobierno y de la oposición, como sucede con muchas de ellas. En especial de las utilizadas en este caso, en que irrumpen en los medios, a días de que la oposición demostrara estar en posesión de un 30% de población electoral dura, fácilmente dimensionable al 52% obtenido en las elecciones parlamentarias de hace algunos meses, la insólita noticia de que Chávez aventaja a Capriles por 30 puntos».
Las elecciones del 26 de septiembre de 2010 contabilizaron 48,13% de los votos a favor del PSUV y sus aliados y 47,22% para los candidatos de la MUD. El PPT corrió aparte—Henri Falcón no había desechado de un todo su pretensión de ubicarse como líder de los no alineados—y obtuvo 3,14% de la votación. Es la suma de MUD y PPT lo que da 50,36% para lo no chavista, no 52%. La diferencia está en los votos nulos.
Pero es que no hay una correlación impepinable entre la votación de una elección presidencial y una para elegir otros cuerpos o mandatarios. Por ejemplo, en dos elecciones separadas por menos de un mes, las elecciones de gobernadores en 1998 (8 de noviembre) y las presidenciales de ese mismo año (6 de diciembre), la suma de votos a favor del MVR (14,26%), el MAS (10,42%), el PCV (0,68%) y PPT (3,01%) alcanzó a 28,37% en la primera oportunidad. Veintiocho días más tarde, la coalición nucleada alrededor del MVR llevó a Hugo Chávez, por primera vez, a la Presidencia de la República con 56,2% de la votación, o el doble en términos porcentuales de la elección regional.
Por otra parte, que el gobierno y el PSUV no hayan logrado nunca reunir a tres millones de votantes en unas elecciones primarias para seleccionar su candidato presidencial pudiera deberse al hecho simple de que jamás las han hecho para ese fin, puesto que Hugo Chávez prefiere ungirse a sí mismo. (En las que hizo para determinar sus candidatos en 2010 a la Asamblea Nacional, el PSUV reunió a 2.575.000 votantes). Y sugerir que los entrevistados por GIS XXI contestan con aprensión, suena a una explicación ad hoc que no cuestiona las cifras en sí mismas que haya podido obtener, así como destacar que el 12 de febrero votó el 54% de los que eligieron diputados de la MUD y el PPT equivale a reconocer que en esa fecha dejó de reportarse el 46% de los votantes de oposición.
Finalmente, ni mis angustiados corresponsales, ni el furibundo Sánchez García, ni el jefe Briquet han aducido un solo número proveniente de alguna otra encuestadora. Por lo menos para el público que se nutre de noticias en los medios de comunicación, las encuestadoras Datos, Datanálisis, Consultores 21 y Alfredo Keller protagonizan ahora una película silente, tal vez en la moda de The artist, ganadora del Oscar (y no precisamente Schemel). Todas ellas, Sr. Briquet, acostumbran usar el más difundido programa de presentaciones: MS PowerPoint.
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La amiga que insistió en que había que apoyar a Capriles a pesar de lo que indican los registros de opinión conocidos hasta ahora, no quiere bajarse del «Autobús del Progreso» que parece dirigirse inercialmente a un mortal precipicio. No deja de haber hermosura en su propensión al martirio, pero le sugeriría considerar el más famoso episodio de la generalmente absurda Guerra de Crimea.
El 25 de octubre de 1854 tuvo lugar la batalla de Balaklava. Tropas inglesas, francesas y turcas sitiaban Sebastopol, y el ejército ruso intentó romper el asedio y descalabrar el suministro británico desde el mar. (Negro). Dos empujones iniciales fueron repelidos, pero en un momento del tercero una orden mal emitida o interpretada condujo al desastre. Se ordenó que la caballería inglesa participara en un asalto especial, el que tenía como propósito impedir que los rusos pudieran salvar sus cañones en la previsible retirada. La misión recayó sobre la Brigada Ligera de Caballería, mandada por lord Cardigan y compuesta por un poco menos de setecientos jinetes, en su mayoría gente muy joven. Así cargaron, armados con lanzas y sables, cayendo sobre las baterías eslavas para verse irremisiblemente bombardeados por artillería desde todos los flancos. El resultado fue, por supuesto, una carnicería; Cardigan relataría después en un discurso: «En los dos regimientos que tuve el honor de conducir, todo oficial, con una excepción, fue o muerto o herido, o su corcel fue cañoneado bajo su monta o lesionado». Los que lograron reagruparse a duras penas, inexplicablemente sin apoyo inglés pero con el misericordioso rescate de los franceses, pudieron salvar apenas 195 caballos. Bajas humanas: 245 entre muertos y heridos, más de la tercera parte del cuerpo ligero.
Fue un momento táctico de tal dramatismo que tiene nombre propio escrito con mayúsculas—Carga de la Caballería Ligera—e inspiró, entre otras cosas, himnos, investigaciones parlamentarias, dos películas (1936 y 1968) y referencia en otras dos (The Eagle Has Landed, Saving Private Ryan), innumerables ensayos, varias piezas de música rock y los versos inmortales de Alfred Lord Tennyson: «¡Adelante, la Brigada Ligera! ¿Alguno desfalleció? No, aunque el soldado supiera que alguien cometió un error, no era cosa suya replicar, ni preguntarse el por qué, sólo cumplir con su deber y morir». (Theirs not to reason why / Theirs but to do and die). Jóvenes hermosamente uniformados fueron, en hermoso sacrificio, pasto de cañones.
Nada de lo antedicho pretende negar todo mérito en el esfuerzo de Capriles; debe aceptarse que el asunto es conmovedor. Miles de personas trabajan ahora noche y día para potenciar su candidatura con dedicación digna de mejor causa. Pero el mariscal francés Pierre Bosquet, destacado actor en la guerra de Crimea, herido él mismo, se pronunció sobre la suicida Carga de la Brigada Ligera en estos términos: «C’est magnifique, mais ce n’est pas la guerre».LEA
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