La renuncia de Diosdado Cabello

Sábados a mediodía en RCR 750AM

Sábados a mediodía en RCR 750AM

Dr. Político ha alcanzado ya 84 emisiones en Radio Caracas Radio. El audio de la transmisión de hoy se encuentra abajo. Temas: El Sr. Cabello no debe presidir la Asamblea Nacional. Miedo, ira, amor y deber; el reconocimiento del otro. LEA

 

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La voz de la sensatez

Una pluma lúcida

Una pluma lúcida

 

 

Es un honor para este blog reproducir a continuación el artículo de Eduardo Fernández que hoy publica el diario Últimas Noticias. Pocas lecciones pueden ser tan útiles en este momento de la vida nacional.

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CINCO CONSPIRADORES

El Gobierno no necesita seguir averiguando quiénes están conspirando. No hay nada más desestabilizador que las políticas del Gobierno

Dedico este espacio a denunciar a cinco conspiradores. Ellos son: la inflación, el desabastecimiento, la corrupción, la inseguridad y la división entre los venezolanos.

El Gobierno no necesita seguir averiguando quiénes están conspirando. No hay nada más desestabilizador que las políticas del Gobierno, que se traducen en una creciente indignación popular.

Si el Gobierno no acaba con la inflación, la inflación acabará con el Gobierno. Si el Gobierno no acaba con el desabastecimiento, el desabastecimiento acabará con el Gobierno. Si el Gobierno no acaba con la inseguridad, la inseguridad acabará con el Gobierno. Si el Gobierno no acaba con la corrupción, la corrupción acabará con el Gobierno. Y si el Gobierno no acaba con la división de los venezolanos entre buenos y malos hijos de la Patria, la división entre los venezolanos acabará con el Gobierno.

Pero si estos cinco factores se presentan juntos y si, además, el Gobierno no hace nada para enfrentarlos y, por el contrario, todos los días hace lo necesario por agravarlos, más temprano que tarde se producirá una conmoción social y un colapso de lo poco que queda de vida institucional.

La inflación se acaba con disciplina fiscal y con aumento de la producción de bienes y servicios en el país. El desabastecimiento se acaba estimulando el aparato productivo interno y promoviendo inversiones de capitales nacionales e internacionales. La corrupción se reduce dramáticamente acabando con el control de cambio y con todas las trabas que entorpecen la marcha de la economía. La inseguridad se reduce mejorando la educación y promoviendo empleos decentes. La división de los venezolanos entre buenos y malos hijos de la patria disminuye el día en que el Presidente de la República modere su lenguaje, el presidente de la Asamblea Nacional haga lo propio y los líderes de la oposición también.

Todos hablamos de diálogo. El papa Francisco y la Conferencia Episcopal nos aconsejan diálogo. Salvo algunos energúmenos inútiles, todos los venezolanos creemos en la conveniencia del diálogo. Pero, para que exista diálogo, es indispensable reconocer la existencia del otro y renunciar a todo tipo de violencia, comenzando por la violencia verbal.

Eduardo Fernández

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Crónica trunca (y fe de erratas)

Video añadido al final

Nicolás Maduro tiende la mano a Jorge Roig

Nicolás Maduro tiende la mano a Jorge Roig

 

Comencemos por despejar el error. La siguiente afirmación mía—en Uno que se cae de inmaduro—estuvo equivocada: «Las teatrales proposiciones de paz de Maduro, los escenarios que concibe, son tan engorrosos como inadecuados». Luego, mi recomendación final, en esa misma entrada—»Es así como le sale urgentemente a Maduro un destello de estadista…», —ya se ha cumplido. El arranque de la Conferencia Nacional de la Paz que fue su iniciativa no ha podido ser más auspicioso; el tono más frecuente en los que intervinieron, comenzando por la breve alocución presidencial, y el clima general de la reunión, fueron de genuino deseo conciliador. Estas cosas dijo el Presidente:

Convoco a esta Conferencia Nacional de Paz a todos los venezolanos, sin condiciones. No les he puesto condiciones a ustedes para convocarlos, ni agenda. Yo los he convocado para que construyamos una agenda de paz entre todos. Esta convocatoria se basa en el diálogo y el respeto; por esa razón hemos abierto la casa para un debate lo más abierto y tolerante posible. Hagamos de la palabra un compromiso para intentar nuevos caminos de entendimiento. Pido la bendición de Dios a este esfuerzo. Tomemos en serio este llamado y sigamos llamando a quien hoy no acudió. Dejo abierto el debate y la participación a la Conferencia Nacional de la Paz.

La crónica es trunca porque no escuché todas las oraciones; encendí el televisor cuando concluía la destacada intervención de Pedro Pablo Fernández, y decidí no escuchar a la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia después de sus primeras frases; allí me quedé. Pero escuché cosas muy justas y atinadas, útiles y prudentes, y sentí orgullo de mi país, de mi gente. Estaba claro que a los asistentes los dominaba la preocupación por el terrible febrero que aún no ha concluido. La gran mayoría de las voces se mostró muy dispuesta a la rectificación. (Con algunas excepciones, todas del oficialismo. Por ejemplo, Diosdado Cabello, violento de origen y de desempeño, no pudo reprimir su sesgado recuento y su regaño; Aristóbulo Istúriz, menos agresivo, también mostró una sola cara de la moneda, al referirse a violencias opositoras ignorando la muy marcada del oficialismo; Jorge Rodríguez contó una historia parcial de angelitos socialistas e insistió en la división de pobres y ricos; otros menos destacados siguieron esa pauta politizada, como Wills Rangel, Presidente del Sindicato Bolivariano de Trabajadores Petroleros).

Los empresarios destacaron por sus verdades honesta y respetuosamente dichas; Jorge Roig, admitiendo errores pasados de la institución que preside, con su articulada y sucinta exposición, con claridad diagnóstica: «El país no está bien, Presidente»; Lorenzo Mendoza al negar la falsedad de que lo individual y lo colectivo deben negarse mutuamente y al pedir una «comisión de la verdad» en lo económico, con la autoridad y la experiencia del eficaz y responsable trabajo de las empresas que dirige.

El alcalde Miguel Cocchiola fue elocuente, con obvia sinceridad; el de Churuguara, Elisanower Depool, certificó que era de izquierda aunque no vistiera camisa roja, asentando así que el PSUV no tiene la exclusiva sobre las almas izquierdistas. Vladimir Villegas dijo cosas convincentes. Leopoldo Puchi puso certeros puntos sobre las íes. Luisa Ortega Díaz fue la más constructiva de las autoridades presentes, profesional, evidentemente equilibrada, la única que no escondió violaciones de algunos agentes del gobierno a los derechos humanos.

El trabajo continuará, en plenaria y comisiones.

En fin, a pesar de la notoria y torpe ausencia de la gente de los partidos de oposición y la central que los agrupa, fue una noche balsámica, que mucho hizo porque renaciera la esperanza de la nación.

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Pero la disposición al entendimiento debe acompañarse de la disposición a corregir. Ya el año pasado había hablado de diálogo con la oposición el Sr. Maduro, sólo que sujeto a «una profunda rectificación». Él aludía, por supuesto, a una rectificación opositora, no a una, aunque fuera superficial, de su propia postura. Naturalmente, hablaba como Presidente al que se la ha dicho ilegítimo. (Lorenzo Mendoza lo proclamó legítimo esta noche). Y, por supuesto, cuando propuso un tercer punto de repudio a la intervención de los EEUU en nuestros asuntos, ha podido complementarlo con lo mismo acerca de Cuba. También dijo: «No le vamos a pedir a nadie que se convierta al socialismo bolivariano», pero lo que ha debido prometer es que cesarán sus intentos por imponerlo. Si se muestra capaz de esto resistiendo, como una vez dijera, los chantajes de los radicales de izquierda, podrá seguir en su función de Jefe del Estado. Démosle el beneficio de la duda, como recomendara hace más de un año Eduardo Fernández, y que queden las últimas entradas de este blog como advertencias y las muertes de febrero como semilla de la paz. LEA

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Para descargar en archivo de formato .pdf Crónica trunca (y fe de erratas)

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La voz del Soberano

La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo

La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo. (Artículo 5 de la Constitución Nacional).

Pero mandar es muy preferible a protestar. (…) Para esto es necesario, naturalmente, que el pueblo venezolano adquiera conciencia de Corona. Que se percate de que no tiene que desfilar para pedir o protestar, que no tiene que rogar pues puede mandar.

La marcha de la insensatez

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Un referendo consultivo sobre la conveniencia de establecer el socialismo en Venezuela, coartada primaria de Chávez y Maduro, tendría como resultado una resonante derrota de la pretensión oficialista. En octubre, se midió un apoyo al socialismo de sólo 34% de la opinión. En enero, y a pesar del triunfo del PSUV en las elecciones municipales, esta preferencia había colapsado a niveles de 20%. (Hasta Oscar Schemel, desde su creciente sesgo pro gubernamental, admitió sin ofrecerme cifras que los estudios de Hinterlaces habían registrado el corolario: que había aumentado el apoyo al «capitalismo». Lo considera natural: en épocas de grandes problemas económicos, «la gente vuelve su mirada a las empresas» en busca de solución). Aun una mayoría de quienes se definen como socialistas o chavistas rechazan a un Estado comunal; he aquí una medición recentísima de Venebarómetro—encuesta encargada al Instituto Venezolano de Análisis de Datos por Croes, Gutiérrez & Asociados—, concluida el 28 de enero de este año:

Lámina 1

Rechazo del Estado comunal (clic amplía)

Claro que los proyectos de reforma constitucional de 2007, que incluyeron en 69 artículos cinco menciones al socialismo en tramposa redacción de contrabando, fueron derrotados por una diferencia muy pequeña: 1,31% en el caso del proyecto presidencial—4.504.354 votos de rechazo ante 4.230.699 de aprobación—y 2,02% sobre el presentado por la Asamblea Nacional. Ésta es la historia:

Apenas emitido el resultado parcial oficial, el presidente Hugo Chávez reconoció la victoria del No y expresó A quienes votaron por mi propuesta y a quienes votaron contra mi propuesta, les agradezco y les felicito porque han comprobado que éste es el camino. Ojalá se olviden para siempre de los saltos al vacío, de los caminos de la violencia, de la desestabilización. Además repitió la frase del fallido golpe de Estado de 1992 «por ahora…», haciendo referencia que por el momento no se había logrado el objetivo.

El presidente venezolano pese a reconocer su derrota también dijo: No retiro ni una sola coma de esta propuesta, esta propuesta sigue viva, ya que anunció que seguirían trabajando en favor del Proyecto de Reforma Constitucional para «construir la democracia socialista».

Más tarde, ese mismo día, declaró que consideraba que tal vez Venezuela todavía no estaba madura para el socialismo, refirió «Quizás no estamos maduros para empezar un proyecto socialista, sin temores. No estamos listos todavía para emprender un Gobierno abiertamente socialista». También declaró que «la abstención nos derrotó», resaltando el hecho de que a pesar de que tres millones de personas decidieron no apoyarlo de nuevo en este referendo, tampoco apoyaron a la oposición. Este reconocimiento quedó desvirtuado por las propias acciones políticas emprendidas por Chávez y su partido, cuando llevaron adelante la mayoría de las propuestas rechazadas en el referéndum mediante la aprobación de leyes por decreto, las cuales son rechazadas por la mayoría opositora por inconstitucionales. (Wikipedia).

Lúcidamente, incluso Fidel Castro llegó a decir al fallecido presidente: «Hugo: no puede haber cuatro millones y medio de oligarcas en Venezuela».

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La multiplicación y reiteración de las protestas y manifestaciones, así sean pacíficas y dirigidas puntualmente—una marcha de mujeres vestidas de blanco para repudiar la violencia de la Guardia Nacional «Bolivariana»—, no tienen la potencia ni la sustancial corrección de un explícito referendo sobre el socialismo. Un reciente focus group (también del IVAD, Félix Seijas) revela la magnitud de los extremos radicales: 12% es de chavistas y 9% de opositores. Hay en Venezuela unos 19 millones de electores, y esos porcentajes equivalen a 2.280.000 chavistas enfurecidos y 1.710.000 opositores airados. No todos salen a la calle, tal vez 10% de cada polo, pero 228.000 socialistas y 171.000 opositores son perfectamente capaces de mantener al país en vilo y suscitar destrucción y muerte en momentos cuando amenaza un colapso económico del país.

Y quienes explotan y manipulan políticamente a la población ya son una clara minoría. Venebarómetro midió así las preferencias políticas: PSUV, 34%; Primero Justicia, 5,7%; AD, 3,8%; Un Nuevo Tiempo, 3%; COPEI, 1,1%; Voluntad Popular, 1,0%; PCV, 0,7%; Proyecto Venezuela, 0,4%; PPT, 0,1%, Otros, 2,0%. ¡Por ninguno se pronunció 44,0%! (Les regalamos 4,8% que no supo o no quiso responder). Ya no deben hablar por nosotros; necesitamos otras voces, no alineadas, para que surja en Venezuela un nuevo concepto de organización política.

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El titular de la corona

El titular de la corona

El efecto de un rechazo claro y contundente al socialismo, en una sola respuesta regia y no bajo una nube confusa de 69 artículos, sería inmediato. De suyo, quedaría derogado el Plan «de la Patria» y cualquier otra ley que hable de socialismo; el gobierno tendría que retirar, so pena de desacato a la Corona, toda publicidad relativa al socialismo—no más carteles en las paradas de Metrobús y en los vagones del Metro de Caracas, no más gigantografías en las paredes de PDVSA y oficinas del SENIAT, o menciones en los recibos de CORPOELEC—y cualquier alusión al socialismo en los discursos oficiales. Es por eso que el gobierno, que siempre reta con un revocatorio, jamás ha querido convocar un referendo frontal sobre el socialismo.

Digámoslo de una vez por todas: el gobierno tendría que renunciar, pues habría recibido un poderoso golpe directo al plexo solar. Siendo que toda su altanera justificación es el bendito socialismo «del siglo XXI», se le haría imposible continuar. Entonces vendría una nueva elección de Presidente, para terminar el período constitucional que expirará en 2019. Para que su gobierno excepcional fuese viable, no podría provenir de los extremos. En 2002 se probó la locura de sustituir negro (Chávez) por blanco (Carmona). Fue un delirio que duró 36 horas.

Tal cosa es mucho más civilizada y democrática que un extendido acné de protestas dispersas, crecientemente irritadas. Es lo correcto. Es el comportamiento de un Soberano serio. Es la voz inteligente de la Corona, la única que puede saldar, de una vez por todas, el nudo de la cuestión con una decisión que terminará uniendo a una nación dividida, pues en el referendo podrán participar los sinceros partidarios del socialismo y quienes lo rechazan, incluso en su convocatoria.

Venezuela no estará nunca madura para el socialismo. Maduro tampoco. LEA

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Para descargar estudio de Venebarómetro en .pdf Venebarometro Febrero 2014 – DEFINITIVA

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Uno que se cae de inmaduro

Actualizado mediante nota al pie con pronunciamiento del papa Francisco hoy, 26 de febrero

Maduro: "La Guardia ha estado apegada a la ley".

Maduro: «La Guardia ha estado apegada a la ley».

 

Their three outstanding attitudes—obliviousness to the growing disaffection of constituents, primacy of self-aggrandizament, illusion of invulnerable status—are persistent aspects of folly.

Barbara Tuchman, sobre la insensatez política en The March of Folly

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Uno casi añora a Hugo Chávez. Su sucesor se ocupa, en medio de un país conflagrado, de bailar con su esposa, decretar asuetos conmemorativos de nuestra más grave conmoción social y augurar que el inminente carnaval «va a ser muy feliz con los niños disfrazados». Ya él está disfrazado de estadista, pero la máscara no se le sostiene. Hasta la izquierda lo respeta poco; Heinz Dieterich sentenció, cuando le preguntaron en octubre pasado si Maduro podría terminar su mandato: «No creo, no le veo ningún futuro. Lo idóneo sería dejarlo formalmente como presidente para que eche sus rollos en plazas públicas, pero entregar la conducción de facto a un colectivo de gente capaz de salvar al bolivarianismo».

El ciclo de protesta y represión ha actuado como un biombo de angustia que disimula la granada económica que le explota en la cara, una crisis profunda y aguda que fue creada por el propio gobierno. Y aunque, por encanto, cesaran las protestas en este instante, su permanencia en el poder por mucho tiempo se ha hecho muy improbable. De nuevo Dieterich, desde su perspectiva socialista: «Todo economista venezolano bueno—keynesiano, neoliberal o marxista—sabe que hay sólo dos o tres opciones posibles. Pero, la actitud de autosuficienca del círculo gobernante es tal que no escucha razones científicas ni de sentido común».

Una cesación anticipada del mando de Maduro—antes de que la revocación de su mandato sea constitucionalmente posible, en 2016—puede venir de dos maneras: por un golpe militar que anticipe la generalización del caos y quiera preservar sus privilegios (es decir, el destino de Mohamed Morsi); por su renuncia, a la que puede verse forzado a la ucraniana. Sólo en el segundo caso se celebraría una nueva elección presidencial en breve plazo. La gravedad del asunto haría inviables candidaturas como la de Cabello o Rangel, de un lado, y la de Capriles o López & Machado C. A. del otro, y estas últimas no serían toleradas en Fuerte Tiuna; si los militares se abstuvieran de la acción directa, tal cosa no impedirá que presionen e impongan condiciones.

La actual guerra, aún no siria o libia, se libra entre dos facciones minoritarias; la mayoría del país quería paz y espera, sin saber de dónde vendrían, voces no alineadas con discurso no alineado que puedan unir a una nación dividida.

“El Tercer Lado” es la fórmula que William Ury, experto internacionalmente reconocido en negociación de conflictos, propone para el encuentro de una salida pacífica en Venezuela. Según su enfoque, los conflictos se dan entre dos polos antagónicos y extremos, incluidos dentro de un “tercer lado” que representa a la comunidad general. Y ésta, que no participa directamente en el combate, es la más afectada. (Dato de Ury: las guerras de hoy en día, a diferencia de las clásicas, se caracterizan porque nueve de cada diez muertes son de civiles “ajenos” a la confrontación). El récipe de Ury: es preciso fortalecer el “tercer lado” para lograr la paz. (Cuentas por cobrar, 30 de octubre de 2003).

Bailando—¿silbando?—en la oscuridad

Bailando—¿silbando?—en la oscuridad

Pero lo que más crece, y muy rápidamente, es la desaprobación del gobierno de Maduro—the growing disaffection of constituents, que sólo hace teatro de la pacificación: «Lo primero que el gobierno debe entender es que la continuación de su postura de defensa y agresión puede africanizar al enjambre ciudadano. (…) …el gobierno debe percatarse de que pudiera estar ante una dinámica de avalancha, que es a lo que apuestan los opositores más radicales. Una bola de nieve puede crecer por acreción—DRAE: 1. f. Crecimiento por adición de materia, como en los depósitos minerales o los continentes—hasta alcanzar proporciones gigantescas, y una reiterada torpeza del gobierno puede desencadenar un proceso de ese tipo». (¿Locura del gobernante o africanización del enjambre?, 20 de febrero de 2014). Cuando Yoel Acosta Chirinos y Carlos Guyón Celis, alzados de 1992, declararon el pasado 4 de febrero que la situación actual del país es peor que cuando insurgieron—»Hoy hay peores condiciones que las que había en el momento del alzamiento, porque se ha sumado a la corrupción, a la inseguridad, al alto costo de la vida, un desasosiego total de la población»—, y cuando José Gregorio Vielma Mora, otro insurgente de la misma fecha aciaga, se apresura a declarar ayer que él no forma parte «del régimen» y condena el sobrevuelo de cazas de guerra sobre Táchira como un «exceso inaceptable», queda clarísimo que gobernar se le hace cada vez más difícil al Sr. Maduro.

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Las teatrales proposiciones de paz de Maduro, los escenarios que concibe, son tan engorrosos como inadecuados: «una Conferencia Nacional de Paz y Convivencia de la Patria, para un diálogo profundo de desarrollo económico, de paz, para aislar a la violencia y violentos. Vamos a convocar al movimiento diputados, estudiantil [sic], mujeres, sexodiversidad [sic], principales dirigentes de la clase obrera, cultores, pintores, intelectuales, productores agrícolas, empresarios, iglesias y organismos de Fe». Ha olvidado enfermeras, deportistas, bomberos, actores, médicos, psiquiatras (muy necesarios), cantantes, reposteros, publicistas y colectivos armados. (Etcétera).

Su única esperanza es reunir, a puertas discretamente cerradas, un embajador suyo—¿José Vicente Rangel, que ya dirigió la parte oficialista de la Mesa de Negociación y Acuerdos en 2003?—, auxiliado por dos asesores, con un embajador de la Mesa de la Unidad Democrática—¿Ramón Guillermo Aveledo? ¿Eduardo Fernández?—con el mismo auxilio, en presencia de un acompañante externo o mediador. Su única esperanza es que estos plenipotenciarios firmen un acuerdo sobre bases como las expuestas en Se cambia protesta por propuesta (23 de febrero de 2014). Aun así, tanto la protesta como la represión han desbordado el control de las partes formalmente en disputa, por lo que la paz tardaría en llegar, cuando los locos se tranquilicen (si es que lo hacen).

Es natural que el gobierno recele de la iglesia católica venezolana como posible árbitro—presente en el ring para asegurar que los contendientes se entren a golpes sin morder, sin dar codazos o cabezazos, sin pegar bajo el cinturón, en cumplimiento de las reglas del marqués de Queensberry—; a fin de cuentas, el difunto cardenal Velasco aseguró que los deslaves de Vargas eran castigo divino de la soberbia presidencial y participó en el Carmonazo, y la Conferencia Episcopal Venezolana se hizo representar por Luis Ugalde S. J., en la previa reunión de La Esmeralda, para que levantara las manos de Carlos Ortega y Pedro Carmona Estanga cuando anunciaran su programa para un «gobierno de transición». Pero podría confiar en el papa Francisco, que en la exhortación apostólica Evangelii gaudium incluyo párrafos condenatorios del capitalismo salvaje que parecen tomados de un documento del PSUV.

Del otro lado, fue Henrique Capriles Radonski quien planteara de primero la intercesión papal; en su visita al Vaticano, dijo al pontífice que «auspiciara un diálogo en Venezuela entre el Gobierno y la oposición, para superar la polarización». (El Universal, 7 de noviembre de 2013).*

El procedimiento tiene famosos antecedentes: el papa Julio II fue quien confirmara, por la bula Ea quae pro bono pacis (1506), el Tratado de Tordesillas que delimitó las tierras españolas y las portuguesas en América, y en 1984 se firmó en la Ciudad del Vaticano el acuerdo que concluyó el diferendo del canal Beagle, entre Argentina y Chile. (Maduro puede identificarse con Kirchner y Capriles con Piñera).

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Es así como le sale urgentemente a Maduro un destello de estadista, buscando superar la predicción de Dieterich: «Si el gobierno de Maduro/Cabello no toma medidas inteligentes y drásticas de manera inmediata en lo económico y político, tiene los meses contados. Bajo esa premisa consideramos que no llegará más allá de marzo/abril 2014″. LEA

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*En el día de hoy (miércoles 26 de febrero de 2014), el papa Francisco exhortó a los venezolanos a la búsqueda del perdón y la paz. Éstas fueron sus palabras, al término de la acostumbrada audiencia general de los miércoles:

Sigo con particular preocupación lo que está sucediendo en estos días en Venezuela. Anhelo vivamente que cesen cuanto antes las violencias y hostilidades y que todo el pueblo venezolano, empezando por los responsables políticos e institucionales, no escatimen esfuerzos para favorecer la reconciliación nacional, a través del perdón mutuo y del diálogo sincero, en el respeto de la verdad y de la justicia, capaz de afrontar temas concretos para el bien común. (La Nación de Argentina).

Para descargar archivo en formato .pdf Uno que se cae de inmaduro

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