El anómalo programa #143

Sábados a mediodía en RCR 750AM

Sábados a mediodía en RCR 750AM

En fecha de hoy se transmitió la edición #143 de Dr. Político en RCR, la que tuvo una participación aumentada de los oyentes, en compensación por fallas en la conducción del programa del sábado pasado. Se aprovechó la ocasión para anunciar el Taller de Política Clínica en el Centro Internacional de Actualización Profesional de la Universidad Católica Andrés Bello. Continuando el mayo pianístico, Rêverie de Claude Debussy y un fragmento del Concierto para piano y orquesta de Alexander Scriabin sonaron en la emisión. Acá está el audio de esta nueva transmisión:

 

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¿Antipolítica?

Estas cosas pasan

Estas cosas pasan

 

Sir George Conway procedió con gravedad. Las frases caían fácilmente de sus labios: la extrema delicadeza de la posición del gobierno, los intereses del público, la solidaridad del partido, la necesidad de presentar un frente unido, el poder de la prensa, el bienestar del país… Todo sonaba bien y no significaba nada. Para él, las palabras se habían convertido en un medio para oscurecer los hechos, no para revelarlos. Era competente en el arte de la frase útil; es decir, la frase que caiga en el oído como un alivio pero esté totalmente vacía de contenido.

Agatha Christie – Los trabajos de Hércules

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Tal vez la enfermedad más grave de la sociedad venezolana es su inclinación, aparentemente inevitable, a criticarse y rechazarse a sí misma. Es una exhortación insistente, permanente, a buscar, destacar y amplificar lo negativo. (…) Al nivel del ciudadano común repetimos ese patrón de conducta de muchos entre los líderes venezolanos. Repetimos los rumores más estrambóticos y las opiniones más pesimistas.

La peor enfermedad referéndum, octubre de 1995

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Muchas personas trabajadoras, honestas y patrióticas llegan a sentir el aguijón de la desesperanza y buscan mudarse a otras latitudes para dejar de ver los problemas que aquejan a los venezolanos, para no pensar más en eso, para escapar a las trabas que un sistema anacrónico y disfuncional impone a su actividad empresarial o profesional.

In memoriam Augusto Mijares referéndum, agosto de 1994

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La política puede ser, en efecto, congelada en ineficacia a través del estéril proceso de perpetuar el conflicto en el medio de cultivo de una sociedad culpable. Es por esto que una de las tareas principales para una nueva manera de conducir el negocio político es la búsqueda de líderes, partidos o instituciones políticas de una clase diferente, que puedan hacer surgir la expiación o absolución general de una sociedad.

El estado de la psiquis venezolana: síndrome de la sociedad culpable Dictamen, junio de 1986

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Leopoldo Castillo creyó ver—A través de la mordaza—, en la crítica de la sociedad española a los principales partidos políticos de su país, un grave peligro: que España siga un camino parecido al venezolano, en el que el descrédito de Acción Democrática y COPEI habría abierto la puerta a la llegada del chavismo en las elecciones de 1998. Lo malo no fue, según Castillo, que AD y COPEI se portaran mal sino decirlo; no la sordera de los políticos sino la locuacidad de quienes nos atrevimos a criticarlos. Castillo esgrime una pobre defensa de una política que hace crisis planetaria. Para él, Carlos Fuentes habría errado en su testamento; en artículo publicado el día de su muerte (15 de mayo de 2012) éste osó advertir a François Hollande de un nuevo desafío: “…el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha“. Es realmente irónico que quienes fueron los principalísimos responsables de la llegada de Hugo Chávez Frías a Miraflores quieran cargar la culpa a los que se preocuparon de advertir a tiempo la necesidad de corrección, que pretendan pasar factura a Ibsen Martínez y RCTV por la transmisión de un registro de la realidad: la magnífica telenovela Por estas calles. El pasticho socialista del chavismo-madurismo es, por supuesto, una trasnochada y pretensiosa ilusión, una receta que no puede traer sino fracaso, pero es igualmente desandado el acatamiento irreflexivo a una Mesa de la Unidad Democrática que en materia de fracaso es experta.

A llorar p’al valle – 8 de agosto de 2013

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…la refutación del discurso presidencial debe venir por superposición. El discurso requerido debe apagar el incendio por asfixia, cubriendo las llamas con una cobija. Su eficacia dependerá de que ocurra a un nivel superior, desde el que sea posible una lectura clínica, desapasionada de las ejecutorias de Chávez, capaz incluso de encontrar en ellas una que otra cosa buena y adquirir de ese modo autoridad moral. Lo que no funcionará es “negarle a Chávez hasta el agua”, como se recomienda en muchos predios. Dicho de otra manera, desde un metalenguaje político es posible referirse al chavismo clínicamente, sin necesidad de asumir una animosidad y una violencia de signo contrario, lo que en todo caso no hace otra cosa que contaminarse de lo peor de sus más radicales exponentes. Es preciso, por tanto, realizar una tarea de educación política del pueblo, una labor de desmontaje argumental del discurso del gobierno, no para regresar a la crisis de insuficiencia política que trajo la anticrisis de ese gobierno, sino para superar a ambos mediante el salto a un paradigma político de mayor evolución.

Retrato hablado – 30 de octubre de 2008

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Refutaciones

En Radio Caracas Radio los sábados a mediodía

En Radio Caracas Radio los sábados a mediodía

La emisión #142 de Dr. Político en RCR sirvió para refutar abundantemente dos afirmaciones de Diego Bautista Urbaneja: que el tratamiento de un referendo consultivo sobre el socialismo no formaba parte de «la dinámica de la política real» y que una política clínica constituía un «mundo terminológico». Iniciando un mes de mayo pianístico, sonaron en el programa dos fragmentos del Concierto de Varsovia, una hermosa pieza del compositor inglés Richard Addinsell. He aquí el audio de la transmisión de hoy:

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El medio es el medio

El texto que sigue es el de un artículo que se me solicitara para el segundo número de la revista VOTA, una publicación digital bilingüe (español-portugués) de comunicación y marketing político que fuera lanzada en Ciudad de México en diciembre de 2014, desde la IV Cumbre Mundial de Comunicación Política. La crisis de la Imagen Política fue el tema central adoptado para su segunda edición.

 

Quien tiene que hacerlo bien es el cliente

Quien tiene que hacerlo bien es el cliente

 

Si hay una crisis de la imagen política en una sociedad intensamente comunicada no es por el medio; medios hay ahora como nunca antes. Si hay una crisis de la imagen es por el mensaje. Es lo que produce la imagen lo que está en crisis, no su proyección.

Los mercadólogos políticos pueden ser los más competentes, pero si los políticos no tienen mensaje pertinente en el campo temático o en el personal, la imagen política seguirá en crisis. Uno habla de crisis en un cierto espacio cuando las acciones que allí se ponen en práctica ya no funcionan. En verdad, cuando la innovación se ha hecho imprescindible.

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La crisis del mensaje político es planetaria porque la política misma está en crisis, la profesión política está en crisis. Madrid y Ciudad de México publicaron el mismo día de la muerte de Carlos Fuentes su último artículo. (Viva el socialismo. Pero…) En él preguntaba: «¿Cómo responderá François Hollande a este nuevo desafío, el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha?»

Las ideologías han perdido su poder de producir soluciones. El registro de la Organización Internacional del Trabajo hace tiempo que superó el millón de oficios diferentes en el mundo. ¿Cómo puede un partido representar en la única categoría de trabajadores una riqueza así, una complejidad de esa escala? Ya no vivimos la Revolución Industrial, cuando toda ideología se inventara; ahora vivimos la de la Internet, la telefonía móvil, las tabletas, las interacciones instantáneas, las enciclopedias democráticas, las apps. La de la biogenética, la cirugía mínimamente invasiva, la posibilidad de introducir al planeta especies vegetales o animales nuevas. La de una sonda espacial posada sobre un cometa, la comprobación experimental de la «partícula de Dios» o Bosón de Higgs, la fotografía cada vez más extensa y detallada de los componentes del cosmos, la materia oscura, la geometría fractal y las ciencias de la complejidad. La de la explosión de la diversidad cultural, la del referendo, del escrutinio inmisericorde de la privacidad de los políticos y el espionaje universal. La del hiperterrorismo, las agitaciones políticas a escala subcontinental, el cambio climático. Nada de esta incompleta enumeración cabe en una ideología, en la cabeza de Stuart Mill, Marx, Bernstein o León XIII. Cualquier ideología—la pretensión de que se conoce cuál debe ser la sociedad perfecta o preferible y quién tiene la culpa de que aún no lo sea—es un envoltorio conceptual enteramente incapaz de contener ese enorme despliegue de factores novísimos y revolucionarios. Ésta es una revolución de revoluciones.

Uno puede buscar consuelo en la hermosura sentimental. Nos dice Ryszard Kapuściński: «Caídas las grandes ideologías unificadoras y, a su manera, totalitarias, y en crisis todos los sistemas de valores y de referencia apropiados para aplicar universalmente, nos queda, en efecto, la diversidad, la convivencia de opuestos, la contigüidad de lo incompatible. Puede derivarse de todo ello una conflictividad abierta y sanguinaria, arcaica, el enfrentamiento difuso, el renacimiento de los localismos y de los más feroces tribalismos, pero también podría surgir un lento aprendizaje de la aceptación de lo distinto a uno mismo, de la renuncia a un centro, a una representación única. Como el arte posmoderno nos enseña, quizás podríamos darnos cuenta de que hay espacio para todos y que nadie tiene más derecho de ciudadanía que los demás. (En Los cínicos no sirven para este oficio»).

Pero es preciso ir más allá: hay asuntos cuya verdad no depende de la mera diversidad. Es misión profesional de la política establecer su conexión con la verdad, y hoy en día los marcos mentales que soportan la idea de la política como lucha por el poder han dejado de funcionar. (Ver John Vasquez The Power of Power Politics, 1983). Son marcos mentales más recientes, derivados de las ciencias de la complejidad y el caos, de las avalanchas, de los enjambres, aquellos que pueden ofrecer la gramática necesaria, ésa que Arturo Úslar Pietri ansiaba en artículo suyo de 1991: «Toda una retórica sacramentalizada, todo un vocabulario ha perdido de pronto significación y validez sin que se vea todavía cómo y con qué substituirlo. Hasta ahora no hemos encontrado las nuevas ideas para la nueva situación».

Esas ideas existen: no son otra cosa que una aproximación clínica a la Política, como arte que se ocupe de soluciones a problemas públicos, exigible por una sociedad cada vez más informatizada.

Necesitamos políticos nuevos: exhibirán otras con­ductas y serán incongruentes con las imágenes que nos hemos acostumbrado a entender como pertenecientes de modo natural a los políticos. Por esto tomará un tiempo aceptar que son los actores políticos adecuados, los que tienen la compe­tencia necesaria, pues, como ha sido dicho, nuestro problema es que «los hombres aceptables ya no son competentes mientras los hombres competentes no son aceptables todavía». (Ver De caciques y de úslares, 18 de octubre de 2005).

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En noviembre de 1974, un ministro venezolano reunió un grupo al que planteó su intención de optar por la Presidencia de la República en las siguientes elecciones. Uno de sus invitados le habló así: “En tu anuncio distingo dos problemas diferentes. No me interesa el primero de ellos: cómo llegarías a ser presidente, con cuánta publicidad, cuántos mítines. Me parece más importante el segundo: ¿qué harías tú como presidente? ¿Por qué los venezolanos votaríamos por ti?” El interpelado se recuperó con rapidez y contestó: “Aquel presidente que se rodee de gentes tan capaces como las que están acá será un gran presidente”. No necesitaba tener contenido; su ambición debía bastar para construir una imagen ganadora.

La mera mercadotecnia política no es suficiente. No bastó peinar como Evita Perón a Irene Sáez, otrora Miss Universo, o hacer muñecas Barbie con su efigie. La imagen no puede sustituir el contenido; especialmente en política, el medio no es el mensaje. LEA

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*Stafford Beer, Platform for Change, 1975.

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Punto de cuenta

En RCR (750 AM) los sábados a mediodía

En RCR (750 AM) los sábados a mediodía

Después de establecer un procedimiento para facilitar la ventilación responsable de reclamos al programa, la edición #141 de Dr. Político en RCR ofreció a los oyentes un informe de gestiones ante varios actores políticos y de opinión acerca de la proposición de procurar la palabra del Poder Constituyente Originario en tiempo de aguda crisis nacional. El referendo sobre una enmienda constitucional para establecer un período presidencial de tres años puede ser convocado con la mayor facilidad por el Presidente de la República en Consejo de Ministros; esto le permitiría contribuir grandemente a la paz de la Nación. De Bedrich Smetana se escuchó el hermoso tema principal de su poema sinfónico Moldava, y los acordes de la Introducción del ballet La bella durmiente, de P. I. Tchaikovsky, sonaron en el segmento final de la transmisión de hoy.

Éste es el audio de la emisión:

LEA

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