por Luis Enrique Alcalá | Sep 30, 2004 | LEA, Política |

El argumento definitivo de quienes piensan que el 15 de agosto hubo más «Síes» que «Noes», su postulado final, una vez que se les expone que era muy posible que el gobierno ganara el referendo, es del tenor siguiente: «Yo estoy convencido de que hubo fraude». Con esto saldan cualquier discusión.
Así declara Pompeyo Márquez la semana pasada, y así lo recoge El Universal: «En la rueda de prensa ofrecida en la Quinta La Unidad, Márquez aseguró que los opositores están convencidos de que el 15 de agosto ‘no hubo derrota electoral, sino un robo electoral’.»
La rueda de prensa es toda una pieza de surrealismo inconsistente, corriente literaria que viene a superar el ya añejo realismo mágico. Dos declaraciones de Márquez, ejecutivo principal de una Coordinadora Democrática que se deshace en jirones, son especialmente sorprendentes.
La primera es la siguiente lamentable admisión: «No pusimos énfasis específico en la previsión y combate del fraude electrónico. No se construyó un repertorio de conductas para enfrentar el fraude desde el punto de vista técnico, jurídico y en la calle. Reconocemos públicamente tales errores, carencias y omisiones». Por esto tituló, aun más escuetamente, El Universal: «Incurrimos en errores que impidieron detectar el fraude». (El Caballero Blanco de Lewis Carroll: «Estaba pensando en un plan de teñirme los bigotes de verde, y usar luego un tan grande abanico, que no pudieran ser vistos»).
Uno debe recordar la profusa colección de advertencias que se hicieron llegar a la Coordinadora Democrática sobre el carácter ventajista y abusivo del gobierno, manifestado especialmente de manera obvia en una larga serie de acciones del CNE en contra de la ciudadanía y que todos sabemos, más o menos, de memoria. Uno puede recordar cómo fue que por ese entonces se despreció el valiente esfuerzo de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, cuando la CD insistió en participar en el proceso, y Pompeyo Márquez fue el vocero más enérgico, el defensor más denodado de la «rendija» de los reparos, el que explicaba en regaño a los ciudadanos que «político que no negocia no es político».
Pero asimismo Márquez dio pie, desde la desunida Quinta La Unidad, para que El Universal reportara que los miembros de la CD «Destacaron también sus logros, tales como el haberle impuesto al Gobierno el referendo revocatorio ‘que acorraló al régimen’ por lo que no tuvo otro camino que acometer ‘el fraude electoral’.» Ya no recuerda que en la difunta Mesa de Negociación y Acuerdos la CD quiso «imponer» más bien una enmienda constitucional para el recorte del período, y que en todo caso habrá sido el gobierno el que se acorraló a sí mismo, que llevó a esa mesa justamente la opción del referendo revocatorio.
Surrealismo político, definitivamente.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Sep 9, 2004 | LEA, Política |

Fernando Londoño, ex Ministro del Interior de Álvaro Uribe Vélez, inveterado articulista, abogado de causas conservadoras y empresas transnacionales actuantes en Colombia, la ha emprendido con gran ferocidad contra su compatriota, César Gaviria, en artículo que publicara el diario colombiano El País en su edición del pasado 31 de agosto: Así paga el diablo.
La invectiva de Londoño comienza por registrar los mezquinos, insultantes, malagradecidos e inmerecidos epítetos dirigidos por Hugo Chávez a Gaviria, a raíz de que el Secretario General de la Organización de Estados Americanos advirtiera vicios en el proceso revocatorio que culminara el 15 de agosto en Venezuela, a pesar de que no estuviera en condiciones que le permitieran una ética certificación de fraude.
Londoño ha comprobado con su filípica que es, tanto como Chávez, eficaz con el insulto, aunque más elegante (como era de esperarse), y que también se le parece en la inconsistencia de su raciocinio. Acusa a Gaviria de «haber servido bien» a Chávez, cuando son justamente las observaciones de Gaviria lo que detonara la nueva procacidad del presidente venezolano, y cuando el camino que señalara es precisamente el que ahora, tres semanas después del referendo, la Coordinadora Democrática, por boca de Tulio Álvarez, emprende con fuerza recrecida como único modo de desconocer el resultado de la consulta popular.
¿Qué podía hacer Gaviria, qué podía hacer el Centro Carter si la Coordinadora consintió en asistir a una prueba electoral viciada con los hechos a los que se refirió el vilipendiado Secretario General?
Es increíble esta nueva instancia de extremos que se tocan. Consterna constatar cómo la flojedad de lengua se encuentra por igual en el adánico déspota venezolano y el atildado ex ministro colombiano. Son igualmente irresponsables.
Hay alguna razón previa en el odio de Londoño, y lastima saber que ex ministro tan importante de nuestro vecino se deje dominar por tan tacaño motivo, y que el mesurado Uribe le tuviera en cargo tan delicado. Londoño es claramente enemigo de César Gaviria, a quien creo deber como venezolano buena parte de la muy relativa «paz» de Venezuela en los últimos dos años. Chávez es también enemigo obvio del Secretario General de la OEA. Sé que Chávez es cultor a ultranza de la Realpolitik, uno de cuyos axiomas elementales reza: «El enemigo de mi enemigo es mi amigo». Si, como es dolencia común en los ministros de relaciones interiores, Londoño es asimismo practicante de esa «política realista», pudiera terminar siendo amigo de Chávez, que es lo que parece.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Sep 2, 2004 | LEA, Política |
Por surcar mejor agua alza las velas
ahora la navecilla de mi ingenio,
que un mar tan cruel detrás de sí abandona;
y cantaré de aquel segundo reino
donde el humano espíritu se purga
y de subir al cielo se hace digno.
Los versos que anteceden corresponden a las dos primeras estrofas del Canto Primero del Purgatorio, Segunda Parte de La Divina Comedia, la obra magna de Dante Alighieri. He refrescado su lectura inducido por exacta caracterización de Mauricio Báez Cabrera, Doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Pensilvania, profesor del post grado en Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar, antes su Director.
El Dr. Báez tiene la propiedad de encapsular en sintéticas frases, a veces en una sola palabra sugestiva de una imagen también única, el significado de una compleja situación. Es como si hubiera dominado el arte de los haiku políticos. Hace pocos días observó: «Aquí estamos: en este purgatorio».
La imagen es perfecta, porque con un solo vocablo –purgatorio– tres ideas encuentran expresión: primera, que allí se sufre penas terribles, pues no son agradables las llamas que abrazan a las ánimas en pena; segunda, que estas penas no son eternas, que tienen término y no durarán por siempre; tercera, que de allí no se sale para bajar, sino para ascender al paraíso. Todo eso pudo sugerirlo el Dr. Báez con el íngrimo sustantivo de purgatorio.
……..
Pero además de la «metáfora Báez», reflejo especular de las tribulaciones políticas venezolanas y su futura dinámica, las circunstancias de una compatriota muy concreta llenan cabalmente la misma designación: Linda Loaiza, que pudo por fortuna librarse del infierno al que su victimario la sometiera con la mayor saña y sin la menor compasión, para ascender a un verdadero purgatorio que en los momentos la obliga a una huelga de hambre como único modo de que el terrible sistema judicial venezolano le ponga algo de atención. Cinco comunicaciones ha dirigido la Srta. Loaiza al omiso y desentendido «Defensor del Pueblo»—sólo diligente cuando de defender la «revolución» se trata—en las que expresa su grave preocupación por la posibilidad cierta de que su agresor, mediante triquiñuelas procedimentales, salga pronto en libertad, impune de un crimen continuado del que los animales más feroces se avergonzarían.
Linda Loaiza es símbolo de nosotros mismos y requiere nuestro apoyo. Es posible saludarla y solidarizarse con ella por conducto de correos electrónicos y es posible auxiliarle económicamente depositando nuestras contribuciones en la cuenta corriente abierta en Fondo Común, a nombre de la Fundación Amigos de Linda Loaiza.
Si a nosotros puede tomarnos todavía unos dos años salir del purgatorio político en el que nos encontramos—y del que no saldremos hasta que verdaderamente purguemos nuestras reiteradas equivocaciones sociales—es urgente librar a la Srta. Loaiza del suyo inmerecido, y exigir con toda nuestra fuerza ciudadana que se le haga justicia.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Ago 19, 2004 | LEA, Política |
El contenido del artículo principal de esta entrega #100 de la Carta Semanal de doctorpolítico posiblemente requiera establecer un perímetro de defensa, ante el terrible estado psicológico que ha cundido entre quienes adversamos el régimen presidido por Hugo Chávez Frías. Por esto quiero dejar constancia de los siguientes hechos.
Pocos días después del 4 de febrero de 1992, el diario El Globo me publicaba artículo en el que asentaba contundentemente mi opinión de que la asonada de aquel día era un evidente abuso de parte de Hugo Chávez y sus secuaces de conjura. (El día 3 de febrero me había publicado asimismo, la víspera del golpe cuya preparación ignoraba, un artículo en el que por enésima vez exigía la renuncia de Carlos Andrés Pérez).
En 1994 escribí, a raíz del sobreseimiento de la causa de los prisioneros de Yare, que han debido cumplir, contra lo concedido por Rafael Caldera, la pena exacta que las leyes venezolanas preveían en materia de rebelión.
En desayuno al que fui invitado en plena campaña electoral de 1998 (en las oficinas de la agencia de publicidad J. Walter Thompson) dije al mismísimo Hugo Chávez, expositor de circunstancia, que el titular del derecho de rebelión es una mayoría de la comunidad, y no una logia de una decena de comandantes que sin ningún derecho juraran alzarse ante los restos de un decrépito y patriótico samán. En la misma ocasión le quise hacer entender que si insistía en glorificar su criminal aventura de 1992 no tendría ningún sentido establecer un diálogo al que me invitaba, tras mi declaración primera, en compañía de William Izarra.
El 19 de agosto de ese mismo año escribía, para el diario La Verdad de Maracaibo, un artículo en el que se estableciera, por primera vez de modo público, una comparación entre la figura de Chávez Frías y la de Adolfo Hitler.
En enero de 1999, ya electo Chávez, me permití decir en voz tan alta que llegó a todo el auditorio, y en su presencia a distancia de dos metros, que estaba completamente equivocado en su concepto constituyente, en acto convocado en La Viñeta.
Durante todo el transcurso de su desgobierno, por escrito, por radio, por televisión, he hecho explícita mi consistente oposición a sus ideas y sus métodos. El 25 de febrero de 2002, por citar un solo caso, propuse un procedimiento para abolir su régimen en conocido programa matutino televisado.
En síntesis, no me gusta el animal político que es Chávez, como tampoco simpatizo con su simple personalidad, porque rechazo el abuso y la idea de que alguien se crea con derecho a imponer su inconsulta voluntad a todo un pueblo.
Es constancia que expido, en el número centenario de esta comunicación política semanal, a petición de nadie. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Ago 12, 2004 | LEA, Política |

Esta publicación no se ha caracterizado, precisamente, por su benevolencia hacia la central opositora de la Coordinadora Democrática. En múltiples ocasiones hemos hecho explícita nuestra crítica; en otras nuestra más sincera recomendación.
Hemos señalado que para ciertas evoluciones necesarias la organización pudiera estar genética o constitucionalmente impedida—porque es una organización de organizaciones en lugar de una organización de ciudadanos, porque aloja actores políticos convencionales que no han sido capaces de hacer metamorfosis y se conducen con arreglo a patrones que antaño produjeron grave deterioro político y permitieron la emergencia del chavoma, porque cometió graves y costosos errores estratégicos.
Pero no puede negarse verdades de bulto. Primero, como una vez apuntara Julio Borges, si la Coordinadora Democrática no existiese habría que inventarla, con lo que quería decir que esa central había aportado el inestimable servicio de asegurar una mínima coherencia en la conducción de la resistencia al chavismo. De no haber sido por ella esa oposición, extensamente fragmentada, se habría revelado enteramente ineficaz.
En segundo término, la Coordinadora ha permitido un inmenso esfuerzo logístico, sin el que los esfuerzos que superaron la tortuosa y criminal ruta marcada por el oficialismo del Consejo Nacional Electoral no hubieran sido posibles.
Para esta última tarea, por supuesto, el país ha sido bendecido con la madura, valiente y brillante presencia de Súmate, la que nos ha complacido notar y apoyar en más de una ocasión. La juventud y capacidad de su gente directiva es la mejor profecía de un futuro venezolano positivo.
Y ya que hablamos de juventud, sería mezquino desconocer el sereno y destacado aporte de los jóvenes ingenieros de Smartmatic que, superando la muy comprensible suspicacia de los venezolanos, han merecido el martes el reconocimiento de Francisco Diez en nombre del Centro Carter. Es un orgullo nacional que se hayan atrevido a vender y rendir su sobresaliente trabajo tecnológico—de clase mundial—en circunstancias tan difíciles.
Pero este hito democrático del 15 de agosto tiene detrás otros héroes incansables: nuestros profesionales de la comunicación y los medios donde trabajan, dos rectores específicos del CNE, la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, innumerables voluntarios de organizaciones no gubernamentales, los más capaces intelectuales del país, sus más agudos caricaturistas y humoristas, sus mejores artistas, sus empresarios y sindicalistas, sus dirigentes religiosos, los ciudadanos y ciudadanas de a pie… en fin, todo un país erguido ante el despotismo narcisista.
Independientemente del resultado del domingo, Venezuela tendrá motivo para sentirse orgullosa de sí misma.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Ago 5, 2004 | LEA, Política |

El pasado 31 de julio la Coordinadora Democrática invitaba a un acto en defensa de los «presos políticos del régimen de Chávez». Sitio de la concentración: frente al raigalmente popular edificio de Parque Cristal, en la populosa y popular barriada de Los Palos Grandes.
Claro, la sede del cuartel general opositor—la quinta Unidad—está ubicada en la populosa y popular barriada de Campo Alegre. Es una ubicación conveniente, si se toma en cuenta que de allí puede pasarse en segundos a la populosa y popular barriada del Caracas Country Club y puede irse a pie, con idéntica comodidad, a la raigalmente popular casa de fiestas La Esmeralda, en la que con alguna frecuencia la Gente del Petróleo escenificara reuniones y donde no mucho antes del 11 de abril de 2002 el pacto precursor del «consenso-país» y esas cosas fuera presentado a la Nación desde la bicefalia de Pedro Carmona Estanga y Carlos Ortega, cuyas manos fueran alzadas como las de boxeadores en tablas por «testigo» eclesial: Luis Ugalde S.J.
Luis Herrera Campíns, que no sólo sabe de los proverbiales—y míticos—»Torontos», hace tiempo que ha aconsejado al estado mayor de la más caracterizada central opositora «salir un poco del este de Caracas». El lunes de esta semana, en conversación con importantísimo líder nacional, recibimos la misma lectura. La presencia del «Sí» se restringe, al menos en la capital, al este de la ciudad. Aprovechando que iba en carro con vidrios muy oscuros, hizo un completo recorrido caraqueño. Se atrevió a penetrar hasta el territorio tupamaro-carapaica en la Parroquia 23 de Enero. Resultado de su veeduría: el «No» está presente en todo el este; el «Sí» brilla por su ausencia en el oeste.
Una vez más, por consiguiente, la dinámica del 15 de agosto estará determinada por la magnitud, la fuerza y la dirección de la mayor parte del enjambre ciudadano, no por lo que haga la Coordinadora Democrática. Mi interlocutor del lunes observó agudamente: «Mientras Chávez hace ofertas con pegada—misiones y esas cosas—la Coordinadora ofrece el académico expediente de un pacto de gobernabilidad».
A diez días del referendo revocatorio presidencial sólo queda esperar que el repliegue aparente del «Sí» corresponda al repliegue hidráulico de las más grandes marejadas, que se retiran de la línea de la costa y la dejan vacía justo antes de invadirla, recrecidas enormemente.
El Soberano está en manos de sí mismo.
LEA
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