por Luis Enrique Alcalá | Ene 13, 2014 | Notas, Política |

Gallup registra que los independientes son mayoría en EEUU (Fuente: www.politico.com)
Forty-two percent of Americans now identify as politically independent—the highest percentage recorded by Gallup in the last 25 years. This makes sense at a time when Congress’s approval ratings remain in single digits.
Ian Bremmer – 5 Stats That Explained The World This Week
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El pasado 26 de diciembre, la cadena CNN dio cuenta de la encuesta que encargó a ORC International sobre el desempeño del Congreso de los Estados Unidos. Dos terceras partes de los entrevistados opinaron que el 113º Congreso de los EEUU era el peor que hubieran visto. En la muestra, el 73% cree que ese Congreso no ha hecho nada por resolver los problemas del país. Keating Holland, el Director de Encuestas de CNN, expuso: «Las actitudes negativas se extienden a ambos lados del pasillo; el 52% cree que las políticas de los líderes demócratas del Congreso llevarían al país en dirección equivocada, mientras 54% piensa lo mismo de las políticas de los congresistas republicanos». (La misma cosa cree el 54% acerca de las políticas de Barack Obama). No debe ser una sorpresa, entonces, que la fracción de estadounidenses que no se alínean con los demócratas o los republicanos sea ahora, según mide Gallup, superior a la de los que sí lo hacen: 42% de independientes contra 31% de preferencia demócrata y 25% de inclinación republicana.
Es en todas partes que la política ideologizada hace agua; el día de su fallecimiento, le leímos a Carlos Fuentes: «¿Cómo responderá François Hollande a este nuevo desafío, el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha?» (Ver en este blog Habas en proceso de cocción).
A comienzos de octubre del año pasado, en medio del más reciente proceso electoral, Datanálisis registró 32% de electores venezolanos no alineados (frente a 35% con preferencias por el PSUV y 29% que simpatizaba con la MUD). La polarización no es Venezuela. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Dic 11, 2013 | Notas, Política |

El perturbado rostro del autor del autogol
Los resultados ofrecidos por el CNE indican una victoria del PSUV y sus aliados en la mayoría de los municipios del país, ya que obtuvieron 250 alcaldes, además de obtener la mayoría de los concejos municipales y mayoría de votos a nivel nacional con 5.216.522 votos para la alianza oficialista lo que representa 54,6%, mientras que la alianza opositora MUD obtuvo 4.373.910 votos para 46,4%.
Wikipedia en español
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Es ya proverbial el chiste de un argentino que evaluó positivamente el desenlace de la Guerra de las Malvinas: «¡Fabuloso, che! ¡Quedamos subcampeones!» Una psicología parecida se extiende en cabezas de la oposición, que pretenden que el gobierno perdió el «plebiscito» predicado por Henrique Capriles Radonski, autoungido jefe de campaña de todas las candidaturas de la Mesa de la Unidad Democrática en las elecciones municipales del pasado 8 de diciembre. María Corina Machado postula que los resultados confirman que «somos mayoría»—el plural de primera persona se refiere a los opositores—y replantea la recomendación de una asamblea constituyente; Francisco Suniaga declara: «Las elecciones del pasado domingo fueron una victoria para las fuerzas democráticas de la oposición. Obtuvo más votos absolutos que el gobierno (5.268.828 vs 5.111.336, según Últimas Noticias)…»; Celina Carquez pone el 10 de diciembre en El Nacional: «Una de las lecturas que se desprende de los resultados del domingo indica que la mayoría de los venezolanos decidió no apoyar las fórmulas de candidatos postulados por el PSUV para las 337 alcaldías. En total, 5.494.356 (51,31%) electores no apoyaron al Gobierno, mientras que el PSUV y sus aliados obtuvieron 5.213.190 (48,69%). El total de votos nulos alcanzó 412.977, lo que suma un total de votos escrutados de 11.120.603 con un total de 98,61% de actas recibidas».
Bueno, una mayoría mayor decidió no apoyar las fórmulas de candidatos postulados por la MUD: 6.746.693 votantes (60,7%) no sufragaron por sus candidatos. Capriles perdió el «plebiscito» al que apostó todos sus reales: «El 8 de diciembre tiene que ser un gran plebiscito para evaluar y decidir si gana la alternativa democrática. (…) El reto que tenemos es superar la votación del 14 de abril. (…) El ocho de diciembre quedará demostrado quién es mayoría”. Recordemos palabras de Luis Vicente León del 18 de agosto:
Está claro que el Gobierno ganará la mayoría de las alcaldías del país. Su penetración en poblaciones remotas, donde se escoge un alcalde con un puñado de votos, es evidente, frente a una oposición con ventaja en grandes centros poblados y pocos alcaldes. Pero el total de votos es otra cosa y ahí la batalla será campal. Si el Gobierno gana, dirá que el pueblo apoyó a Maduro y si pierde dirá que es un evento local que no pretende evaluar la gestión presidencial, mientras muestra el gráfico con su porcentaje de alcaldes. Pero es evidente que ganar o perder en el número de votos totales manda un mensaje político potente y la gente no debería ser tan bolsa como para no entenderlo, aunque con los años he comenzado a pensar que lo único realmente democrático… es la estupidez.
Con la estupidez de la idea plebiscitaria se regodea el gobierno. El mismo presidente Maduro tuiteó recomendando este video en YouTube:
Por supuesto, no se trataba de un plebiscito. El 8 de diciembre se escenificó un total de 337 elecciones locales, y en ellas el Polo Patriótico más que triplicó a la MUD en número de alcaldías obtenidas. Es verdad que la oposición profesional obtuvo más alcaldías que en 2008, cuando Hugo Chávez—el modelo para Capriles—se autoungiera como jefe de campaña de todas las candidaturas del oficialismo. Pero Capriles insistió en la interpretación del 8D como un evento de carácter nacional; él clavó el autogol en las redes de la MUD. Toda otra lectura es una falacia, un malabarismo engañoso típico de un mal perdedor.
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Es obvio que el oficialismo no cuenta con la mayoría del país; pudo llevar a las urnas a sólo 27,3% del total de 19.066.431 electores. Considerando las cifras de Wikipedia—la web del Consejo Nacional Electoral no dispone aún de las cifras definitivas—, no hay duda de que la oposición tuvo un desempeño inferior; sólo 22,9% de los electores inscritos votó por candidaturas postuladas por el consorcio opositor. Es razonamiento claramente tramposo sumarle 1.533.503 votos (13,8% de los votantes, 8% de los inscritos) por candidaturas no alineadas con ninguno de los extremos de la polarización. Lo mismo pudiera hacerse con los números del otro lado para decir que no votó por la MUD un total de 6.746.693 asistentes a las urnas, lo que supera en 2.372.783 su propia votación.
También es patente que los dos bloques polarizadores son de tamaño más o menos equivalente. La ventaja oficialista no es aplastante, pero aunque las capitales más importantes, según lo esperado, fueron ganadas por la oposición, el oficialismo obtuvo en ellas proporcionalmente más votación que la que obtuvo el 14 de abril. Por ejemplo, he aquí gráficos comparativos para el Municipio Sucre del estado Miranda y la ciudad de Maracaibo:

Municipo Sucre – 14A y 8D

Maracaibo – 14A y 8D
La generalidad de los análisis de lado y lado continúa ignorando la proporción considerable de electores no alineados; medidos en 32% por Datanálisis a comienzos de octubre, se han manifestado en el voto de 13% de los sufragios por candidatos no alineados (con mucho menos recursos) y parte de la abstención de 41,6%. Lo mismo hacen el gobierno y la MUD; en su interés está proyectar una película en blanco y negro. Si se quisiera imitar el tramposo argumento de algunos, sería posible razonar que la gente no alineada es la suma de esos porcentajes: 54,6% del país. Eso sí sería una clara mayoría. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Nov 7, 2013 | Miscelánea, Notas, Política |

Se las consigue en todos lados (hacer clic sobre la foto para ampliar)
No debe descontarse a la ligera que el presidente Maduro haya recibido mensajes de ultratumba de parte de Hugo Chávez por vía ornitológica. Hace no mucho, James Lipton—Inside the Actors Studio—entrevistaba a Liam Neeson, el gran actor irlandés de La lista de Schindler, La misión, La guerra de las galaxias (Episodio 1)… Neeson refirió cómo, el día de la lejana muerte de su padre—un hombre que amaba a los pájaros—, su hermana fue visitada por una paloma y a él mismo se le apareció un pájaro que entró a su apartamento y se retiró luego de dar varias vueltas en la sala. El actor estima interesantes tales episodios.

Quedó igualito
Menos todavía podemos despreciar otros incidentes de los que existe constancia, como la emergencia del rostro de Chávez en un túnel de la Línea 5 (en construcción) del Metro de Caracas. Es cierto que ya no puede observarse in situ—»Así como apareció, desapareció», dijo Maduro—, pero perdura la prueba fotográfica, tomada por la cámara de un teléfono celular. Reportó el Presidente de la República: «Miren esta figura que les apareció a los trabajadores, pueden hablar con ellos (…) un rostro (…) ¿quién está en ese rostro? Una mirada; es la mirada de la Patria que está en todos lados, inclusive en fenómenos que no tienen explicación». Luego precisó: «Me mostraron un celular y en el celular tenían una foto y me dijeron: Mira Maduro, mira esta foto, la tomamos a las dos de la mañana de hace varios días; estábamos trabajando y de pronto nos apareció aquí, en este paredón de abajo, del hueco, una figura», y añadió conturbado: «Se me paran los pelos nada más de contarlo», antes de sentenciar: «Chávez está en todas partes, Chávez somos todos».

Positivo y negativo del rostro de Turín
Las huellas corporales de personajes célebres han sido documentadas en más de una ocasión; sin ir muy lejos, está el caso del Santo Sudario de Turín, la tela sobre la que habría quedado impresa una imagen de cuerpo entero de Jesús de Nazaret. La rendición en negativo de la imagen del rostro muestra una E—¿de enterrado?—que estaría invertida en el rostro real. Si esto es la impresión del cuerpo de un crucificado, es comprensible que permanezca en una tela antigua pues habría habido contacto directo del rostro con el material de lino. No es éste el caso de la efigie de Chávez; no está documentado que haya visitado en vida el túnel particular del Metro en el que fuera avistada su efigie, y tampoco que su cadáver haya sido paseado por esas profundidades.

Otro ángulo que muestra dos caras
Pero expertos forenses pudieran hacer estudios de la métrica en la foto del celular para corroborar que se trata de la imagen del presidente fallecido. Hay quien ha señalado que hasta la verruga presidencial aparece nítidamente en ella; otros, pasándose de vivos, han creído invalidar esta circunstancia al señalar que esa excrecencia facial la tenía el muerto del otro lado, sin considerar que se trataría de una imagen especular, no fotográfica; para explicar el asunto de la E invertida en el presunto rostro de Jesús, anota Wikipedia en Español: «Hay que tener en cuenta que, a diferencia de una foto, la imagen en el sudario sería la impresión directa del cuerpo sobre la tela, de tal manera que su lado derecho (a la izquierda en la imagen) correspondería a la izquierda del rostro real». Tal cosa significa que la imagen registrada se manifestó en el muro por impacto directo de una proyección ectoplásmica de Hugo Chávez y que, como la cara muestra los ojos abiertos, el evento ha debido producirse mientras seguía con vida.
No faltarán los incrédulos de oficio que señalarán que siempre es posible distinguir un rostro o un caballo o un hipótamo en una nube o alguna superficie con rastros irregulares y difusos o que, si se trata de una cara verdadera, muchas otras personas pudieran tener rasgos coincidentes con los de la foto exhibida por el presidente Maduro. Otros, más irreverentes aún, dirán que es apropiado que fuera encontrada en localización subterránea, como correspondería a alguien que esté en el infierno.
A estos desconfiados opondré mi propio descubrimiento—se me paran los pelos nada más de contarlo—: la fotografía que encabeza esta nota—Three in bed, del fotógrafo Iain Blake, residenciado en Escocia—apareció al azar en la pantalla de mi computador, tras una distraída búsqueda de Stumble! por Internet, y en ella veo ¡no menos de siete veces la figura de Chávez!
Descontemos los guijarros menores—sorprendentemente, parecen dedos de pies—y numeremos las piedras de izquierda a derecha y de arriba abajo; de la número 1 hasta la número 5 están en la fila superior; de la 6 hasta la 11 en la inferior. En la primera se nota la figura del Corazón de la Patria—ya detenido—tras unas persianas, pero se observa claramente que blande algo en su mano izquierda, tal vez el loro con el que se retrató hace varios años. En la rojiza número 2 (cuadrante superior) puede observarse el rostro esquemático de Chávez con birrete universitario, como usó en actos varios en el país; de nuevo, parece haber una impresión de la verruga, algo chorreada, en la ubicación correcta, la misma de la foto de la Línea 5. La piedra número 3 (ya roja-rojita) exhibe, en mi opinión, la imagen más impresionante entre todas: Chávez, de pie, con su inconfundible boina, lee un libro tras una barrera blanquecina; sus piernas están indudablemente vestidas por pantalones de camuflaje y terminan enfundadas en botas militares. La que sigue me confunde; creo ver cosas distintas en ella cada vez que la veo, pero la número 5 lo representa desnudo, como los héroes antiguos, y el puño izquierdo (según Wikipedia) alzado como símbolo de la lucha contra el imperio.

Piedra 1

Piedra 2

Piedra 3
En la fila inferior la piedra número 6 lleva inscrito su rostro hacia abajo y el borde derecho, ataviado con tricornio de prócer; la siguiente muestra dos caras, una arriba y una abajo, y no he podido decidir cuál es cuál. Una vez más, es el índice enhiesto de la mano izquierda de Chávez lo que nos señala el rumbo al socialismo en la piedra 8, y la novena lo muestra de niño, asomado a un muro con los pelos erizados por el destino que presentía. No logro ubicar su imagen en las dos últimas piedras, quizás porque están más lavadas, pero añado este dato: mi difunta madre encontró el caparazón de una chinche de monte con la imagen de la Virgen de Coromoto, y monseñor Ferreira, entonces Párroco de El Recreo, a quien llevó el hallazgo en una cajita, le dio permiso a su devoción estrictamente personal; no debía predicar el milagro más allá de nuestra casa.

Piedra 4

Piedra 5

Piedra 6

Piedra 7

Piedra 8

Piedra 9
Creo haber demostrado que Chávez, como Maduro dice, está en todas partes, doquiera que alguien quiera verlo. Más de un venezolano lo encontraba hasta en la sopa. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Sep 20, 2013 | Notas, Política |

Una democracia vieja
impertinente. (Del lat. impertĭnens, -entis). 1. adj. Que no viene al caso, o que molesta de palabra o de obra.
Diccionario de la lengua española
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Aunque Eduardo Fernández me invitó cordial y generosamente a hacerlo, decliné intervenir en la presentación del breve informe—Análisis de resultados electorales y proyecciones para las elecciones municipales de diciembre de 2013—de Francisco Pérez Gómez, investigador al servicio del Centro de Políticas Públicas IFEDEC, que el primero preside. Previamente, le había consultado si estaba prevista la participación de los asistentes al acto; no lo estaba, y por eso opté por no alterar la programación del evento. Luego de que Pérez Gómez presentara el estudio, Fernández tomó la palabra. No pude escuchar todo lo que dijo; recibí un mensaje y debí ausentarme después de los primeros diez minutos de su exposición. Esto ocurrió el 17 de los corrientes.
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Un ejercicio inútil
El estudio es prácticamente inútil, pues parte de un vicio insalvable: las cifras de votación sobre las que se funda el laborioso trabajo son de las últimas elecciones presidenciales (7 de octubre de 2012 y 14 de abril de 2013), no de elecciones municipales. La estructura, la dinámica, el significado político son distintísimos en una elección presidencial y una colección de elecciones municipales simultáneas. Pudiera argumentarse, claro, que las más recientes cifras municipales son demasiado antiguas: las de las elecciones del 23 de noviembre de 2008. En verdad, resultaría muy aventurado pronosticar a partir de sus resultados; a fin de cuentas, en cinco años ha corrido muchísima agua bajo el puente. Pero es que Pérez Gómez ni siquiera se molestó en considerar la elección regional del 16 de diciembre del año pasado, que pudiera ser más pertinente al haber sido más cercana al nivel municipal y más reciente que la elección nacional del 7 de octubre. Quizás prefirió no recordar la paliza recibida por la oposición a escasamente una semana del festejo navideño (ver La ruina de los jugadores), que fue de pronóstico; su espacio se contrajo a menos del alcanzado el 30 de octubre de 2004, al preservar únicamente la gobernación de Miranda. (Sólo otras dos gobernaciones dejó de capturar el oficialismo, y ambas fueron a manos de disidentes del chavismo: Henri Falcón y Liborio Guarulla). El PSUV obtuvo en diciembre, además de 20 gobernaciones, mayoría parlamentaria en 22 de 23 consejos legislativos estadales, incluyendo Lara y Miranda.
Al adoptar como base votaciones de carácter nacional, y sin decirlo, el análisis de Pérez Gómez mete la cuchara a favor de la peregrina tesis de Capriles Radonski: que las elecciones del 8 de diciembre próximo serían un plebiscito. Acerca de esto plantea dos escenarios principales, para los que no ofrece ningún valor de probabilidad (aunque dijo que el trabajo era esencialmente cuantitativo): que el oficialismo saque más votos en suma nacional que la oposición, que se dé el resultado inverso. En la sección final del libro de 152 páginas, los describe: «el oficialismo obtiene 15 nuevos municipios para un total de 254 con una mayoría general de 53% del registro electoral equivalente a 5,3 millones de electores», y «la oposición obtiene 20 nuevos municipios con una mayoría general de 51% del registro electoral nacional equivalente a 4,7 millones de electores». Tales cosas, repito, están fundadas en un análisis a nivel de votaciones en municipios de dos elecciones presidenciales, no municipales y ni siquiera regionales.
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Que las elecciones municipales pueden ser muy distintas de las elecciones nacionales, e incluso de las regionales, puede colegirse de las celebradas en 2008. En ese año, la oposición venezolana hizo que el gobierno perdiera terreno en materia de gobernaciones; venía de detentar sólo dos (Nueva Esparta y Zulia) y llegó a conquistar cinco (añadió Carabobo, Miranda y Táchira), para adjudicarse el 21% de las 23 del país. Pero fui el primer sorprendido del resultado a nivel municipal, y de esto dejé constancia en la Carta Semanal #313 de doctorpolítico (27 de noviembre de 2008):
…en contra de lo supuesto por esta publicación—“De hecho, luce probable que en términos porcentuales el avance opositor sea mayor en el ámbito municipal que en el estadal”—las candidaturas de oposición obtuvieron el 26% de las gobernaciones disputadas (tomando a la Alcaldía Metropolitana de Caracas como una), pero sólo el 18% de las alcaldías en juego (58 de 321, incluyendo la ganada por Antonio Ledezma). No hay ni uno solo de los estados del país en el que las opciones opositoras o disidentes ganaran una mayoría de las alcaldías. En Apure, Portuguesa, Sucre, Vargas y Yaracuy (más el Distrito Capital) ni una sola alcaldía recayó en candidatos de oposición o disidentes del chavismo.
Estos hechos están totalmente ausentes del estudio de Pérez Gómez, como también lo están dos importantísimos datos recientes: 1. que se ha registrado—IVAD, entre mayo y julio de 2013—un aumento marcado del segmento no alineado de la opinión nacional, en detrimento de los polos presuntamente plebiscitarios: oficialismo -1,1% para 34,8% de afiliación, oposición -3,4% para 23,2%, independientes (ni-ni, no alineados) +4,5% para ¡42% de afiliación! (ver en este blog A llorar p’al valle); 2. que las dos terceras partes de las candidaturas a alcalde admitidas por el Consejo Nacional Electoral no han sido postuladas ni por el oficialismo ni por la oposición (ver La bipolaridad es curable). Informaciones tan pertinentes como ésas no entran en consideración en los escenarios de Pérez Gómez, cosa que los hace definitivamente irrelevantes.
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Alcancé a escuchar de Eduardo Fernández la confirmación de esa bipolaridad y su adhesión a la lectura de las elecciones del 8 de diciembre como definitivas y cruciales. El 12 de este mes, en entrevista que me hiciera Manuel Felipe Sierra para su espacio en Noticias 24 Radio, dediqué 19 segundos a esta clase de declaraciones:
Análisis – 12 de septiembre de 2013
No usó el término «plebiscito, pero Fernández dijo que el país estaba ante una disyuntiva: la de una implosión por causas principalmente económicas (en lo que tiene razón) y la «construcción serena de una alternativa democrática, una solución pacífica, constitucional, electoral, civilizada, popular». (Seis adjetivos).
Era práctica ritual de muchos economistas venezolanos reunirse en diciembre de cada año durante el segundo período de Caldera—usualmente en el IESA—para echar predicciones sobre la inflación y la tasa de cambio del año siguiente. Los periodistas hacían su agosto, pues cada economista de alguno de estos “paneles de expertos” estaba muy dispuesto a conceder declaraciones. La declaración estándar era algo más o menos como lo siguiente: “Lo que propongo es un verdadero programa económico integral, armónico, coherente y creíble”.
Ya el mero hecho de que tal afirmación se compusiera de un solo sustantivo y cinco adjetivos debía llamar a la sospecha. Pero, por otra parte, una sencilla prueba podía evidenciar que se trataba, en realidad, de una seudoproposición. La prueba consiste, sencillamente, en construir la proposición contraria, la que en este caso rezaría así: “Propongo un falso programa económico desintegrado, inarmónico, incoherente e increíble”. Resulta evidentísimo que nadie en su sano juicio se levantaría en ningún salón a proponer tal desaguisado. Ergo, la proposición original no propone, en realidad, absolutamente nada. (En Consenso bobo).
Lo municipal es muy importante, propuso Fernández, aduciendo que el 19 de abril de 1810 se dio el primer paso hacia nuestra Independencia con un hecho municipal, que habría sido continuado por la enfermedad del centralismo. (Había anunciado que haría algo de historia, en la que «tuvimos—plural mayestático—una participación protagónica». Aludía a su discurso del 5 de julio de 1987—pronunciado «desde la más alta tribuna de la República»—y recordó que entonces había propuesto una «democracia nueva»).
Bueno, como expliqué al comienzo, no pude escuchar todo lo que Fernández dijo, pero mientras lo oía reflexionaba: primero, antes de 1810 ocurrieron las rebeliones de José Leonardo Chirinos y Gual y España, así como la invasión de Miranda; segundo, el acontecimiento municipal del 19 de abril tuvo lugar en el centro, en la ciudad central de la Capitanía General de Venezuela y fue entonces, si se quiere, un hecho político «centralista»; tercero, la Primera República se estableció al año siguiente y los protagonistas de tal cosa no fueron los municipios sino las siete provincias representadas por estrellas en nuestra antigua bandera; cuarto, esa república fracasó en 1812 frente a las tropas de Monteverde, y sólo después de muchos hechos militares, nada municipales, lo republicano vino a estabilizarse en 1830. Oyéndole recordé, naturalmente, el lema de la «democracia nueva»—junto con el autoimpuesto sobrenombre del «Tigre»—de su campaña de 1988, adelantado para superar el «pacto social» de Jaime Lusinchi, otro eslogan que por entonces fenecía. Cuatro años más tarde, Fernández cumplía una promesa: la de ofrecer un «paquete alternativo» a la política económica de Carlos Andrés Pérez, casi unánimente rechazada en el país a las alturas de 1991. Entonces lo propuso, pocos días después de la asonada de Hugo Chávez: «una economía con rostro humano».
Eduardo Fernández presiente el colapso del actual gobierno, a lo que sucedería una nueva elección presidencial, y estima correctamente las carencias políticas de Henrique Capriles Radonski. Con todo derecho, cree que él sería el estadista indicado para aprovechar el hipotético vacío y construir pacientemente una «alternativa democrática y constitucional» etcétera; de aquí su actividad recientemente recrecida. Pero él, como también lo es muchísimo el chavismo, es la democracia vieja. LEA
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Sobre las consabidas ofertas de novedad política, vale la pena considerar esta demostración española (a pantalla completa):
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por Luis Enrique Alcalá | Jun 28, 2013 | Notas, Política |

No le reconocen su capacidad de Canciller
…puede decirse que Bush ha dado la alternativa a María Corina Machado. Con la entrevista del martes, Machado pasa a ocupar un indiscutido primer lugar en el liderazgo político venezolano, opacando los municipales intentos de Julio Borges, por ejemplo. Aunque se cuida muy bien de mencionar siquiera la idea de una candidatura, es claro que se ha posicionado con más fuerza que nadie con este viaje norteño.
Carta Semanal #140 de doctorpolítico (2 de junio de 2005)
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Fragmento difundido de conversación Machado-Carrera Damas
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Según se ha sabido por grabación ilegal y abusiva de una conversación entre María Corina Machado y el historiador Germán Carrera Damas, la lideresa opositora se siente frustrada porque no se le permite conducir la representación internacional ejecutiva de la Mesa de la Unidad Democrática. Según sus palabras, Ramón Guillermo Aveledo no quiere aflojar ese coroto, «quiere los dos sombreros». Y esto después de que Machado estableciera de una vez por todas que, si a Henrique Capriles Radonski lo recibió el Presidente de Colombia, a ella la recibió el Presidente de los Estados Unidos, ¡nadie menos que el mismísimo George W. Bush!
Claro que no todo el mundo aprobó la entrevista Bush-Machado. En la misma fecha del epígrafe, Milagros Socorro escribió en El Nacional:
Lo peor de todo son las rodillitas. Esas manzanas de mármol (minuciosamente depiladas) asomando de la minifalda, un look entre ejecutivo y sexy, muy al uso entre las jóvenes ambiciosas del momento. Están las sandalitas, desparpajadas, audaces, veraniegas. Pero lo descorazonador son esas rodillas apretadas para hacer más llevadero el piconcito, esas rodillas ateridas porque a su lado no se encuentra un buen muchacho, un “admirador”, como se decía antes, un amante tierno y caballeroso sino el hombre más poderoso de la Tierra, el más frío cuando toca ordenar un bombardeo, uno de los más sedientos a la hora de los bloody marys… Y allí, a su lado, con cara de colegiala elegida para recitarle un poema al general Perón de visita en el plantel, está María Corina Machado, con una sonrisita forzada porque algo dentro de sí debía estarle advirtiendo que en ese momento cometía el peor error de su vida. (Ay, María Corina, qué fastidio, 2 de junio de 2005).
Al quejarse con Carrera Damas—éste le dijo que su aislamiento por la MUD es «una grosería»—, adjudicó a Aveledo los rasgos de mezquindad y pequeñez, pero también aseveró que el Secretario Ejecutivo de la MUD fue a decir al Departamento de Estado de los EEUU «que la única manera de salir de esto es provocar y acentuar una crisis, un golpe de Estado o un autogolpe… o un proceso de atornillamiento y domesticación donde se genera un sistema de control social total». A esto, el historiador pregunta: «Se está poniendo bajo el amparo del Imperio. ¿No?» (Antes había concurrido con la opinión de Machado acerca de las presuntas mezquindad y pequeñez de Aveledo: «Yo lo he tenido sentado allí, y él me dio esa impresión también». Igualmente aprobó la tesis de Machado de que «el golpe ya ocurrió»; en entrevista en Santiago de Chile, Machado dijo el 29 de mayo: «…el golpe militar ya tuvo lugar, porque el señor Maduro al final es una marioneta del gobierno cubano…»)
De nuevo, Machado lleva la ventaja histórica sobre Aveledo:
El miércoles 5 de abril de 2006, una reunión extraordinaria de la peña más longeva de Caracas, cuyo anfitrión es Luis Ugueto Arismendi, antiguo Ministro de Hacienda de Luis Herrera Campíns, se convocaba para escuchar a María Corina Machado, quien había solicitado la sesión con urgencia. Unas setenta personas, entre quienes me encontraba, asistieron a la exposición de la indiscutible líder de Súmate.
Machado comenzó con el enunciado de la premisa mayor de su presentación: nos hallábamos enfrentados a un gobierno que no creía en la alternabilidad democrática, uno que jamás entregaría el poder si lo llegare a perder en elecciones. La premisa no fue más comentada ni expandida durante toda la exposición, aunque proyectó su sombra sobre todo el resto de lo argumentado.
Luego, describió a grandes rasgos el mecanismo de primarias y rebatió, de forma persuasiva, los inconvenientes que usualmente se oponían a la idea de las mismas. Lo que más enfatizó, sin embargo, fue la exigencia de que el candidato más votado tendría que convertirse en el sumo adalid de la lucha por condiciones electorales confiables para retirarse de las elecciones, no con 5% en las encuestas, sino con 40% gracias a las primarias, lo que era preferible y sí “tendría impacto”, en caso de “ser necesario”.
Fue luego de todo eso que se suscitó una ronda de intervenciones de algunos asistentes. Uno de ellos argumentó que el gobierno no era demócrata y por tanto jamás sería derrotable por vía electoral—la premisa mayor del inicio—, razón por la cual “lo que había que hacer” era crear, mediante el retiro de la candidatura, una “crisis de gobernabilidad” que pudiera ser aprovechada por otros factores de poder que acabaran con el régimen. Entonces, María Corina Machado se dirigió al ponente de la receta descrita para decirle: “Pues mira, eso es exactamente lo que estamos buscando”.
(Las élites culposas, Libros Marcados, 2012, pág. 284).
De modo que si el asunto es representar en Washington la estrategia de provocar una crisis de gobernabilidad en Venezuela como «única manera de salir de esto», Aveledo—a quien Machado le reconoce la posesión de «una capacidad de chantaje enorme» (?)—no es sino una segunda edición. Ella cree, naturalmente, que es mejor la primera edición; que para sentarse «con los actores claves, llevándoles información clave» para que el Congreso de los EEUU «reaccione», que para reunirse con «el Departamento de Estado, con los senadores, o con personas que puedan tener capacidad de influencia y posicionar una línea radical (como me califican), confrontacional, no dialogante, no electoral», ella lo haría mucho mejor que el barquisimetano. Ya predicaba eso siete años antes de la presunta representación de Aveledo, sólo diez meses después de su reunión con George W. Bush.
Claro que hay otras diferencias; a Machado le pareció «terrible» que Aveledo declarase en bienvenida de una mejora de las relaciones entre Venezuela y los Estados Unidos, con ocasión del encuentro de Elías Jaua y John Kerry. (Carrera Damas admitió haber sentido «ganas de llorar» con la declaración del jefe de la MUD. A criterio de este blog, ella fue una de las posturas más atinadas de Aveledo y el consorcio que coordina).
Pero no fue Aveledo solamente quien recibió las cándidas críticas de Machado; también Henrique Capriles Radonski. Machado considera que Capriles falló gravemente al desactivar la marcha de protesta contra los resultados electorales del 14 de abril, programada para el 17 de ese mismo mes. Machado mencionó «al grupo que está alrededor de Capriles» como alineado con el mensaje que Aveledo supuestamente habría entregado en Washington. Machado prometió dotar a Carrera Damas con una dirección electrónica segura para enviarle información—»este correo»—y no «aparecer como que [está] socavando o conspirando contra Henrique». Bueno, nos quedamos sin conocer qué pudiera minar al «gran líder» de la oposición venezolana.
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Por supuesto que la grabación Machado-Carrera es una intromisón vil e ilegal. Blanca Rosa Mármol opinó que esa grabación no sería admisible como prueba en un juicio, «a menos que fuese un seguimiento autorizado por el tribunal para evitar la comisión de un delito”. Pero es que el gobierno no pretende llevar a juicio a María Corina Machado ni a Ramón Guillermo Aveledo, o Henrique Capriles Radonski o Germán Carrera Damas sobre la base del audio ilícito, sino entorpecer las relaciones en el seno de la MUD y desacreditar lo que considera una mera pose democrática. Es, por otra parte, de conocimiento público que desde hace tiempo el oficialismo interviene conversaciones indiscriminadamente; por ejemplo, aquella comunicación de 2002 entre Carlos Andrés Pérez y Carlos Ortega, en la que el Presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela recibió el consejo de coordinarse con Pedro Carmona Estanga. Un poco más de dos años después, el 25 de julio de 2004, el diario El Nacional publicaba una entrevista a Pérez en la que éste asentaba «que el gobierno de Chávez sólo cesaría mediante la aplicación de violencia en su contra y que él, Carlos Andrés Pérez, estaba personalmente involucrado en una conspiración que la ejercería». (Carta Semanal #97 de doctorpolítico, 29 de julio de 2004).
Quizás no recordemos cosas como ésas o aun anteriores; por ejemplo, el video de la extorsión del abogado Braulio Jatar—asesor de Douglas Dáger, copeyano, entonces Presidente de la Comisión de Contraloría de la Cámara de Diputados—al empresario Camilo Lamaletto en 1991. Pero desde el año pasado hemos presenciado un verdadero festival de grabaciones, mayormente de audio. Primero fue el video de Juan Carlos Caldera en el acto de recibir dinero en efectivo—que no reportó al Consejo Nacional Electoral—de parte del boliburgués Wilmer Ruperti; luego vino el opus magnum de Mario Silva y sus delaciones a un agente extranjero, y más tarde supimos de los manejos de Ruperti y Heliodoro Quintero. Ahora el audio delictivamente obtenido de la conversación de María Corina Machado con Germán Carrera Damas es uno más, y debe saludarse, al menos, que no emerjan en él indicios de corrupción, como sí los hay abundantemente en los tres anteriores.
Pero Machado se encuentra ahora en una posición política extremadamente difícil ante quienes son los dos dirigentes más importantes de la oposición: Ramón Guillermo Aveledo y Henrique Capriles Radonski. ¿Quién de estos dos le concederá confianza en lo sucesivo? Ahora verá Machado que el consejo de Carrera Damas le será aplicado: va ser ella quien será driblada. Mientras ella ande en lo que llamó «avanzando mi cosa», su entendimiento con ambos líderes será una pura e hipócrita apariencia.
Y su cosa es alcanzar la Presidencia de la República. En cuanto Capriles perdió la elección del 7 de octubre del año pasado contra Hugo Chávez y suponía la supervivencia del reelecto, decidió reelegirse él como Gobernador de Miranda. Machado no perdió tiempo:
Más aborrece un vacío la política que la naturaleza. El campo opositor está de nuevo sin cabeza indiscutida y se mueven ostensiblemente algunos, y más discretamente otros, para postularse a esa función capital. La aspiración más notoria es la de María Corina Machado, ciertamente la cabeza más articulada entre los precandidatos opositores que compitieron, el 12 de febrero, por el estandarte presidencial de la Mesa de la Unidad Democrática. Evaluando correctamente que Henrique Capriles Radonski no tiene cómo imponerse como líder de la oposición, ha iniciado una intensa campaña de reposicionamiento; ahora declara sobre todo y, más sintomáticamente, ha emitido una proclama que redactó, como la reina Victoria, en plural mayestático: “Tenemos la determinación de construir la Venezuela donde estos valores imperen y estamos dispuestos a liderar esta transformación. (…) Nos corresponde a nosotros asumir esta responsabilidad y liderar esta ineludible tarea”. (Horror vacui, 25 de noviembre de 2012).
La fase terminal de la enfermedad de Chávez «cambió el contexto» y desbarató sus planes, y Capriles no tiene entre los suyos el relevo de su propia figura por Machado, menos ahora, cuando la candidez de ésta le ha servido en bandeja de plata su anulación. Más pendiente debe estar de Aveledo; el Chamán del Guaraira Repano me aseguró que el Secretario Ejecutivo de la MUD espera, como caimán en boca de caño, el desplome definitivo del errático liderazgo de Capriles para lanzarse como el próximo candidato de la oposición.
Por lo demás, es una lástima que María Corina Machado no hubiera recibido una lección de hace casi veinte años:
El texto de John R. Vásquez, The power of power politics, destaca la crisis de ineficacia explicativa y predictiva del paradigma que concibe a la actividad política como proceso de adquisición, intercambio y aumento del poder detentado por un sujeto de cualquier escala. (Individuo, corporación, estado). Aun cuando su investigación se centra sobre la inadecuación de esa visión en el campo académico de las ciencias políticas, este fenómeno tiene su correspondencia en el campo de la política práctica. (A fin de cuentas, lo que la baja capacidad predictiva de ese paradigma significa es que en la práctica política el estilo de la Realpolitik parece, al menos, haber entrado en una fase de rendimientos decrecientes).
Una de las razones para esta situación de crisis del paradigma del poder por el poder, puede ser encontrada en la informatización acelerada del planeta y sus consecuencias. La Realpolitik ha necesitado siempre del secreto para garantizar su eficacia. Pero en los últimos tiempos hemos sido testigos del descubrimiento y exposición pública de los más elaborados planes de ocultamiento político. Un caso particularmente notable fue el del financiamiento de la Administración Reagan a los «contras» en Nicaragua. Un complicadísimo y retorcido esquema de ocultamiento, que involucraba a insospechables aliados momentáneos (Irán, que para los efectos de relaciones públicas era enemigo de los Estados Unidos), resultó ser imposible de ocultar.
Por esto es que el glasnost, la política de «transparencia» declarada por Gorbachov en la antigua Unión Soviética, más que un deseo inspirado en valores éticos, era una necesidad. Ante el asedio de los medios de comunicación, que se ha unido a las previsibles acciones de los adversarios políticos que intentan descifrar las intenciones del contrario, el actor político de hoy se ve forzado, cada vez más, a determinar sus planes suponiendo que van a ser, a la postre, conocidos públicamente. La política de hoy tiende a parecerse cada vez más a un juego de ajedrez, en el que cada oponente posee información completa acerca de la cantidad, calidad y ubicación de las piezas del contendor. (Los rasgos del próximo paradigma político, referéndum #0, febrero de 1994).
Sin embargo, no sólo es Machado quien está en problemas. Después de su desprevenida manifestación, tanto Aveledo como Capriles necesitan controlar el daño infligido a su planteamiento ostensible: que la Mesa de la Unidad Democrática y quien fuera su candidato presidencial, su candidato a gobernador y, de nuevo, su candidato presidencial en un período de catorce meses, han escogido la ruta electoral por razones de principio, que no andan en procura de la desestabilización del gobierno de Nicolás Maduro.
Cierro estas consideraciones con un audio más amable, un epílogo musical. LEA
María Cristina me quiere gobernar
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por Luis Enrique Alcalá | May 17, 2013 | Miscelánea, Notas, Terceros |

Gustavo Sucre Eduardo entre Laureano Márquez, César Miguel Rondón… e Ignacio de Loyola
Al padre Gustavo Sucre S. J., verdadera columna vertebral de la Universidad Católica Andrés Bello, su Decano de la Facultad de Economía y su Secretario por muchos años. La universidad quiso premiarle con un especialísimo Doctorado Honoris Causa en Derecho pues, como cuenta el jurista José Luís Aguilar Gorrondona, quería ser abogado y sacrificó su interés al de la universidad, que tenía demasiados hombres de leyes cuando carecía de quienes supieran ciencia económica. No hay misas que den más paz y más sucintas que las que oficia, en cuyos escuetos y pertinentes sermones nunca falta una balsámica nota de humor.
Prólogo a Alicia Eduardo: Una parte de la vida
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Seguramente como secuela de un exitosísimo e insólito espectáculo del que fuera moderador, César Miguel Rondón entrevistó al padre Gustavo Sucre, queridísimo tío de mi esposa. En la Universidad Católica Andrés Bello, la casa de este sacerdote jesuita, Rondón había dirigido las Confesiones del Padre Sucre, que fueron sacadas de su buche por el hábil inquisidor Laureano Márquez. Tuve la suerte de estar con mi familia en la atestada Aula Magna de la universidad y reír indeteniblemente. No es en nada inexacto decir que esa reciente noche (25 de febrero) el cura superó con creces al humorista.
Esta mañana, la emisora Éxitos FM transmitió una conversación amable y divertida con este cura impar. Su hermano Gonzalo fue el único de los que pudo competir con él en el ingenio de su buen humor, pero Gustavo es la destilación—¿por aquello del güisqui?—de los Sucre Eduardo, de quienes pudo decirse:
…para hablar con propiedad de los Sucre Eduardo se requeriría oficio de antropólogo, puesto que hay una cultura Sucre Eduardo. Seguramente es su primer rasgo distintivo la religiosidad. Don Andrés y Doña Alicia fueron católicos fervientes, y decir Sucre Eduardo es decir Loyola, y no sólo por el deporte. En recuerdo del cura Gustavo también Hernando habría considerado el sacerdocio como vocación, tal como le confiara en una carta, y son las innumerables misas en familia, en fechas especiales del santoral o en recuerdo de los muertos, ocasión a la vez de recogimiento y regocijo, y no pocas terminan en condumio copioso, recientemente en areperas.
La nobleza, la solidaridad, la discreción, la alegría, el sentido de realidad, la noción del deber ineludible, la paciencia, el respeto del prójimo y lo ajeno, el espíritu de cuerpo, la seriedad, la pasión deportiva, el tino para conseguir consortes, la falta de pretensión y una orientación práctica y desenredada hacia la vida, son rasgos comunes a los Sucre Eduardo, y esa múltiple conjunción, reiterada doce veces, sólo puede explicarse en la labor paternal y maternal de Andrés y Alicia.
He aquí el audio del trabajo Sucre-Rondón:
Gustavo Sucre con César Miguel Rondón
Poquísimas entradas de este blog me han permitido más alegría. LEA
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