Nota de Reuters

Vista de Petare - Jorge Silva, Reuters

Vista de Petare – Jorge Silva, Reuters

 

En el día de San José, la agencia Reuters ha publicado una nota de Brian Ellsworth que pinta una actitud de oposición en Petare que es muy diferente de las protestas de Chacao. Es una historia del municipio cuyo Alcalde es Carlos Ocariz. El 4 de noviembre de 2004, reportaba la Carta Semanal #111 de doctorpolítico:

De los juveniles de Primero Justicia tal vez quien haya alcanzado más proyección política es, paradójicamente, el perdedor Carlos Ocariz. A menos de cuarenta y ocho horas de las votaciones concedió la victoria a su adversario, no sin destacar que había perdido por sólo 1.500 votos. De los ‘tres justicieros’ postulados a alcaldías caraqueñas (…) fue el único que se midió en municipio de población mayormente proletaria, y estuvo a punto de ganar. Se ve claramente que hizo un buen trabajo.

Y el 10 de julio de 2008 decía la Carta #294: “…Carlos Ocariz—por quien el suscrito votará para la Alcaldía del Municipio Sucre, justamente por su valentía al decir cosas ‘políticamente incorrectas’, como que en octubre de 2004 había perdido las elecciones por abstención opositora y no por fraude gobiernista—…”

El 30 de septiembre de 2007, ponía Luis Vicente León en su acostumbrado artículo dominical: “Carlos Ocariz lo entendió en carne propia cuando perdió la alcaldía de Sucre no porque era minoría, ni por que nadie lo robó, sino porque su mercado natural no votó, pensando que era imposible ganar, cuando la historia está llena de ejemplos que indican que nada, en política, es imposible”.

Por considerarlo de interés, se coloca acá, sin autorización, el texto de Ellsworth traducido. Ojalá no me demanden él, Jorge Silva, que tomó la fotografía, o Reuters (o todos a una). LEA

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LOS BARRIOS DE VENEZUELA ELUDEN LAS PROTESTAS CON TRABAJO COMUNITARIO

Los activistas de oposición en los barrios del este de Caracas esperan desbancar al presidente Nicolás Maduro, pero no cerrando calles o quemando cauchos. Se proponen construir parques y reparar calles para mostrar que la oposición puede hacer más por los vecindarios pobres que los socialistas gobernantes.

Los barrios de la capital casi no han visto las barricadas humeantes y las manifestaciones violentas que han afectado las áreas de clase media por más de un mes, en los peores disturbios de una década en la nación sudamericana de la OPEP.

En los recrecidos barrios de Petare,  un laberinto empinado de viviendas de ladrillo rojo que fuera una vez baluarte del fallecido líder socialista Hugo Chávez, los organizadores de la oposición dicen que los que lanzan piedras están extraviados.

“No queremos ni violencia ni calles cerradas; así no es cómo vamos a salir de este presidente”, dice Junior Pantoja, un concejal que trabaja en Petare con el partido Primero Justicia.

“Hemos ganado a más chavistas que los que usted se imagina. ¿Cómo? Trabajando. Eso es más eficaz que marchar”.

En Petare y otros barrios que marcan las laderas al extremo este de Caracas, muchos ven los disturbios como el renacer de protestas de calle que comenzaron hace 12 años en un esfuerzo fallido por abollar el atractivo del carismático Chávez, que murió de cáncer el año pasado.

Petare, compuesto de centenares de vecindarios que van desde ranchos de zinc hasta hogares humildes pero embellecidos, ha sido un ejemplo de cómo la oposición puede usar políticas lúcidas para desafiar al gobierno aun en zonas empobrecidas.

Un alcalde de oposición ganó el distrito en 2008, aprovechando el descontento con el alcalde socialista en funciones y consolidando apoyos al prestar atención a los problemas de las comunidades pobres.

Esto marcó un cambio de enfoque para la oposición después de años de intentar la salida de Chávez con un golpe torpe, una huelga petrolera de dos meses y virulentos ataques verbales contra el presidente y sus partidarios.

Muchos venezolanos pobres dicen que apoyan las manifestaciones pacíficas contra la creciente inflación y la escasez crónica de productos. Pero también señalan que las protestas se han metido en su vida cotidiana y hacen poco para debilitar a Maduro.

La escasez de alimentos ha empeorado con el cierre de las calles, y la perturbación diaria del orden público ha impedido las entregas.

Mientras las barricadas cierran las calles y las protestas cierran o desvían las rutas del servicio de autobús, los residentes de los barrios, que de por sí enfrentan dificultades formidables para ir y venir de su trabajo,  encuentran que ahora tienen que gastar más tiempo en tránsito.

Modelos de coexistencia

“Para mí, la oposición está dañando a su propia gente con todas estas barricadas”, dice José Guevara, de 44 años, quien trabaja en reparaciones y vive en Caucagüita, un vecindario en la cima de una colina de edificios altos y deteriorados en el tope de Petare.

Guevara dijo que, a pesar de ser un ardiente partidario de Maduro, apoya al alcalde opositor Carlos Ocariz porque se ha ocupado de arreglar la iluminación de las calles, recoger la basura y mejorar los caminos.

Aunque las protestas han desatado la animosidad partidaria en las áreas de clase media, los barrios como los de Petare son a menudo modelos de coexistencia donde los vecinos tratan las diferencias políticas como no más significativas que las fanaticadas de equipos deportivos rivales.

Los residentes alcanzaron un colorido compromiso al pintar la escalinata que lleva a la casa de Pantoja, alternando entre rojo y amarillo para incluir los colores del Partido Socialista gobernante y el partido Primero Justicia.

“No entiendo toda esta confrontación. No la creo necesaria”, dijo Pantoja, que juega en un equipo de bolas criollas del vecindario que atraviesa las líneas políticas.

“¿Usted cree que esa gente son mis enemigos porque piensan diferente?”

Quienes apoyan a Maduro y los críticos del gobierno en este vecindario también se reúnen ocasionalmente para juegos amistosos de “chapita”, una forma de béisbol improvisado en el que un bateador trata de darle con un palo a la tapa de una botella lanzada por el equipo contrario.

¿Qué sentido tiene?

Petare, originalmente una hacienda colonial del siglo 17, se llenó progresivamente con el establecimiento de ocupantes durante el siglo 20, hasta convertirse en un denso laberinto de calles estrechas con una población que va de la clase trabajadora hasta indigentes.

Mientras las partes de mayor progreso tienen calles pavimentadas y abundante comercio, los establecimientos más recientes son poco más que ranchos y caminos de tierra donde las líneas de electricidad cuelgan precariamente de troncos o árboles podados.

“No estoy de acuerdo con los que hacen todas esas marchas allá afuera porque, al final, ¿cuál es su sentido?”, preguntaba Rosmely Florián, de 39 años, ama de casa, de pie al frente de su modesto hogar en un establecimiento particularmente pobre que se llama Mariscal Sucre. Dijo que la única ayuda que la comunidad ha recibido es un puente de concreto que el municipio construye sobre una quebrada hasta la comunidad vecina.

Los opositores de línea dura como Leopoldo López, que el mes pasado fue encarcelado por ser la punta de lanza de las protestas nacionales, dicen que las protestas de calle son la única opción porque las instituciones del Estado están demasiado degradadas como para que el cambio democrático sea posible.

Los partidarios de Maduro dicen que la oposición busca desestabilizar su gobierno mediante violentos disturbios del orden público que han dañado espacios públicos y puesto en peligro vidas.

Las protestas arrancaron en serio a mediados de febrero después que tres personas fueran muertas tras una marcha de la oposición en Caracas.

Desde entonces, ha habido una combinación de marchas pacíficas y violentas refriegas, con jóvenes encapuchados que lanzan cocteles Molotov, erigen barricadas y queman basura.

La policía y la Guardia Nacional disparan gas lacrimógeno con gran cuidado, según el gobierno, pero los críticos denuncian esto como represión brutal, citando innumerables videos tomados con celulares que muestran a protestantes desarmados mientras son golpeados o violentados.

Las manifestaciones nocturnas en la plaza de la acomodada urbanización de Altamira parecen haber cedido después de que la Guardia Nacional tomara control del área esta semana. Las nubes de gas lacrimógeno han sido reemplazadas por reuniones pacíficas y hasta algo de arte escénico. Muchos ven esto todavía como una distracción de asuntos más apremiantes, incluyendo la escasez de productos básicos como harina de maíz, aceite de cocina y leche que los críticos del gobierno dicen que es la amenaza mayor al socialismo.

“Las casas de abasto están vacías, la gente no puede encontrar comida y gasta todo el día en colas. ¿Para qué necesitamos tantas protestas si la gente se da cuenta por sí misma de que el sistema no funciona?”, dice Ana Castro, de 33 años, una trabajadora municipal en Caucagüita. “No estoy de acuerdo con esta violencia que está destruyendo las pocas cosas buenas que nos quedan”.

(Reportaje de Brian Ellsworth; edición por Daniel Wallis y Andrew Hay).

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Crónica trunca (y fe de erratas)

Video añadido al final

Nicolás Maduro tiende la mano a Jorge Roig

Nicolás Maduro tiende la mano a Jorge Roig

 

Comencemos por despejar el error. La siguiente afirmación mía—en Uno que se cae de inmaduro—estuvo equivocada: «Las teatrales proposiciones de paz de Maduro, los escenarios que concibe, son tan engorrosos como inadecuados». Luego, mi recomendación final, en esa misma entrada—»Es así como le sale urgentemente a Maduro un destello de estadista…», —ya se ha cumplido. El arranque de la Conferencia Nacional de la Paz que fue su iniciativa no ha podido ser más auspicioso; el tono más frecuente en los que intervinieron, comenzando por la breve alocución presidencial, y el clima general de la reunión, fueron de genuino deseo conciliador. Estas cosas dijo el Presidente:

Convoco a esta Conferencia Nacional de Paz a todos los venezolanos, sin condiciones. No les he puesto condiciones a ustedes para convocarlos, ni agenda. Yo los he convocado para que construyamos una agenda de paz entre todos. Esta convocatoria se basa en el diálogo y el respeto; por esa razón hemos abierto la casa para un debate lo más abierto y tolerante posible. Hagamos de la palabra un compromiso para intentar nuevos caminos de entendimiento. Pido la bendición de Dios a este esfuerzo. Tomemos en serio este llamado y sigamos llamando a quien hoy no acudió. Dejo abierto el debate y la participación a la Conferencia Nacional de la Paz.

La crónica es trunca porque no escuché todas las oraciones; encendí el televisor cuando concluía la destacada intervención de Pedro Pablo Fernández, y decidí no escuchar a la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia después de sus primeras frases; allí me quedé. Pero escuché cosas muy justas y atinadas, útiles y prudentes, y sentí orgullo de mi país, de mi gente. Estaba claro que a los asistentes los dominaba la preocupación por el terrible febrero que aún no ha concluido. La gran mayoría de las voces se mostró muy dispuesta a la rectificación. (Con algunas excepciones, todas del oficialismo. Por ejemplo, Diosdado Cabello, violento de origen y de desempeño, no pudo reprimir su sesgado recuento y su regaño; Aristóbulo Istúriz, menos agresivo, también mostró una sola cara de la moneda, al referirse a violencias opositoras ignorando la muy marcada del oficialismo; Jorge Rodríguez contó una historia parcial de angelitos socialistas e insistió en la división de pobres y ricos; otros menos destacados siguieron esa pauta politizada, como Wills Rangel, Presidente del Sindicato Bolivariano de Trabajadores Petroleros).

Los empresarios destacaron por sus verdades honesta y respetuosamente dichas; Jorge Roig, admitiendo errores pasados de la institución que preside, con su articulada y sucinta exposición, con claridad diagnóstica: «El país no está bien, Presidente»; Lorenzo Mendoza al negar la falsedad de que lo individual y lo colectivo deben negarse mutuamente y al pedir una «comisión de la verdad» en lo económico, con la autoridad y la experiencia del eficaz y responsable trabajo de las empresas que dirige.

El alcalde Miguel Cocchiola fue elocuente, con obvia sinceridad; el de Churuguara, Elisanower Depool, certificó que era de izquierda aunque no vistiera camisa roja, asentando así que el PSUV no tiene la exclusiva sobre las almas izquierdistas. Vladimir Villegas dijo cosas convincentes. Leopoldo Puchi puso certeros puntos sobre las íes. Luisa Ortega Díaz fue la más constructiva de las autoridades presentes, profesional, evidentemente equilibrada, la única que no escondió violaciones de algunos agentes del gobierno a los derechos humanos.

El trabajo continuará, en plenaria y comisiones.

En fin, a pesar de la notoria y torpe ausencia de la gente de los partidos de oposición y la central que los agrupa, fue una noche balsámica, que mucho hizo porque renaciera la esperanza de la nación.

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Pero la disposición al entendimiento debe acompañarse de la disposición a corregir. Ya el año pasado había hablado de diálogo con la oposición el Sr. Maduro, sólo que sujeto a «una profunda rectificación». Él aludía, por supuesto, a una rectificación opositora, no a una, aunque fuera superficial, de su propia postura. Naturalmente, hablaba como Presidente al que se la ha dicho ilegítimo. (Lorenzo Mendoza lo proclamó legítimo esta noche). Y, por supuesto, cuando propuso un tercer punto de repudio a la intervención de los EEUU en nuestros asuntos, ha podido complementarlo con lo mismo acerca de Cuba. También dijo: «No le vamos a pedir a nadie que se convierta al socialismo bolivariano», pero lo que ha debido prometer es que cesarán sus intentos por imponerlo. Si se muestra capaz de esto resistiendo, como una vez dijera, los chantajes de los radicales de izquierda, podrá seguir en su función de Jefe del Estado. Démosle el beneficio de la duda, como recomendara hace más de un año Eduardo Fernández, y que queden las últimas entradas de este blog como advertencias y las muertes de febrero como semilla de la paz. LEA

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Se cambia protesta por propuesta

La guía del gran empirista ingles

La guía del gran empirista ingles

 

Hoy reporta el diario El Universal: «Henrique Capriles Radonski cerró un acto de la Unidad Democrática que replanteó la agenda de exigencias que la oposición presenta al Gobierno nacional y que en adelante llenará de contenido las protestas de calle, que se mantendrán, pero con organización y disciplina, sin exponerse en las noches a los ataques de paramilitares y cesando con las guarimbas que generan caos. Al menos ese fue el acuerdo que pareció sellar la multitud con la dirigencia de la Unidad…» Algo de sensatez parece predominar ahora, una vez demostrado con un saldo sangriento que la vía rápida de López & Machado, a la que se había sumado Antonio Ledezma, fue una aventura irresponsable. Hasta este último se reubica con oportunista agilidad, al decir ayer ante la más reciente manifestación de la oposición caraqueña: “La salida a esta crisis está en la Constitución Nacional. Ése es el camino por donde no nos vamos a perder. Ése es el camino que está libre de encrucijadas inciertas, de atajos». O sea: «¡Yo no fui!».

He aquí la proposición opositora expuesta por Capriles:

1. Libertad y amnistía de todos los estudiantes, así como la libertad de Leopoldo López.

2. Medida humanitaria para Iván Simonovis y que se acabe la persecución y se permita el regreso de los exiliados.

3. Exigir el desarme inmediato de los paramilitares.

4. Constituir un grupo mixto, de diputados del oficialismo y de oposición, que con la Fiscalía General y los tribunales garanticen la justicia para los caídos y reprimidos, y el cese inmediato de la represión brutal a nivel nacional, especialmente contra el Táchira.

Para meros propósitos comparativos, ésta es la propuesta por Dr. Político 4 días antes (Desarreglos simétricos, 18 de febrero de 2014), ampliada con un nuevo primer punto en el programa #83 de Dr. Político en RCR, ayer, con antelación a la exposición del líder opositor:

1. El reconocimiento de la legitimidad del gobierno presidido por Nicolás Maduro.

2. El cese de la protesta y la represión, y la liberación de los estudiantes detenidos.

3. El repudio a cualquier intervención extranjera, sea ésta de Cuba o los EEUU, en los asuntos venezolanos, y a procedimientos de fuerza para sustituir al gobierno.

4. El refuerzo de los acuerdos bilaterales en materia del tratamiento de la inseguridad ciudadana.

5. Una nueva política económica diseñada sobre las bases recomendadas por economistas reconocidos.

6. La hibernación del Plan «de la Patria» hasta la celebración de un referendo en el que sea el Soberano quien decida si quiere para Venezuela un régimen político-económico socialista, que puede ser convocado por votación concertada de oficialismo y oposición en la Asamblea Nacional.

Al redactar el punto cuatro, pensaba específicamente en el desarme de los colectivos armados, cuya defensa por el presidente Maduro refuté ayer en el programa de radio ya mencionado.

Queda a potestad de los lectores el trabajo de comparación de las dos agendas. LEA

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¿Locura del gobernante o africanización del enjambre?

La impotencia más absoluta

La impotencia más absoluta (Imaginechina/Corbis)

Las abejas son usualmente inocuas hacia el hombre o las bestias. Pero son letales para el más grande de los animales. Hasta el mayor de los elefantes sucumbe a los mil aguijones envenenados de un enjambre. Como mil hipodérmicas sobre un hombre, cada una de las cuales inocula la milésima de una dosis mortal.

LEA #58, 16 de octubre de 2003

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Lo primero que el gobierno debe entender es que la continuación de su postura de defensa y agresión puede africanizar al enjambre ciudadano. Lo primero que debe entender su oposición es que puede llevarse a Maduro a conductas mucho peores. Empecemos por esto último.

Hace tres años—Neurochaparrón, 8 de febrero de 2011—recordé a un amigo, antiguamente mi tutor, y uno de sus libros:

Cuando Yehezkel Dror enumeró los rasgos de un gobernante “enloquecido”—en Crazy States: A Counterconventional Strategic Problem, 1971—, propuso éstos: “1. tiene objetivos muy agresivos en contra de otros; 2. mantiene un profundo e intenso compromiso con esos objetivos (dispuesto a pagar un alto precio por su logro y correr grandes riesgos); 3. está imbuido de un sentido de superioridad frente a la moralidad convencional y las reglas habitualmente aceptadas de la conducta internacional (dispuesto a la inmoralidad e ilegalidad en términos convencionales en nombre de ‘valores superiores’); 4. exhibe un comportamiento lógicamente consistente dentro de tales paradigmas; 5. lleva a cabo acciones externas que impactan la realidad (incluyendo el uso de símbolos y amenazas)”.

Y en Extemporaneidad oportuna lo había recordado antes (21 de octubre de 2004):

En entrevista concedida a fines de 1991 al Jerusalem Post, Dror comentaba sobre la conducta de Saddam Hussein. Así lo recoge Daniella Ashkenazy: “Saddam no es un loco en el sentido clínico, como a algunos les gustaría que creyéramos. Sus movimientos son impredecibles porque tiene un mind-set diferente que meramente parece loco a los occidentales.… Rehusándose a pensar lo impensable, los occidentales suponen que los estilos de confrontación se mantendrán dentro de limitaciones morales aceptadas”.

Hay que extremar el cuidado. Nadie debe dudar de que el presidente Maduro y sus asociados están dispuestos a pagar un alto precio por el logro de sus objetivos.

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Pero el gobierno debe percatarse de que pudiera estar ante una dinámica de avalancha, que es a lo que apuestan los opositores más radicales. Una bola de nieve puede crecer por acreción—DRAE: 1. f. Crecimiento por adición de materia, como en los depósitos minerales o los continentes—hasta alcanzar proporciones gigantescas, y una reiterada torpeza del gobierno puede desencadenar un proceso de ese tipo.

Los témpanos de hielo tienen una masa enorme. Es conocimiento que se adquiere en la infancia que la emergencia visible de las gigantescas y heladas moles son tan sólo “la punta del iceberg”, que 90% de la masa de hielo está bajo la superficie. No son cuerpos que se desplacen con agilidad. Por lo contrario, como corresponde a tan inertes magnitudes, se mueven con extrema lentitud. (…) Se trata de física elemental. Cuando una masa tan grande como la de, digamos, un supertanquero—10 o 15 veces el desplazamiento del Pilín León—se ha puesto en movimiento a su velocidad de crucero de 20 o más nudos, frenarla no es cosa sencilla. La enorme inercia requiere que decenas de kilómetros antes de atracar en el puerto de Rotterdam debe comenzarse a frenar, so pena de atravesar el puerto y la ciudad completa. Es así como la sociedad civil venezolana es el descomunal témpano de hielo, que flota lentamente en la dirección escogida, implacablemente. Es contra esta masa que un arrogante paquebote, un Titanic gubernamental teóricamente inundible, soberbio, ha escogido enfilar. (En la Carta Política Venezolana—predecesora de la Carta Semanal de doctorpolítico—, # 19, 26 de diciembre de 2002).

En la misma edición primitiva se encuentra esta otra advertencia naval:

Otro buque proclamado insumergible fue el acorazado Bismarck, de poderosa artillería y blindaje supuestamente impenetrable. En su primera batalla este ciclópeo buque militar despachó, sin recibir más que rasguños, al orgullo de la Armada británica, el crucero de combate Hood, hundiéndole con unos pocos y certeros cañonazos, y dejó tan maltrecho al compañero de éste, el acorazado Príncipe de Gales, que le hizo retirarse, azorado y herido, para no correr la misma suerte de la aniquilación. Al cabo de esta hazaña, el Bismarck puso insolente curso al sur, ahíto de victoria, para rodear en ruta atlántica la Península Ibérica y llegar a la costa francesa de Marsella para el reaprovisionamiento, en territorio bajo control alemán. Nunca llegó a su destino. No lejos de las costas españolas fue avistado por un pequeño avión de reconocimiento, que dio la alarma. Hacia el sitio se dirigió al punto una verdadera jauría compuesta de toda clase de buques de guerra, cada uno de los cuales era absolutamente incapaz de resultar victorioso en una confrontación individual con el gigante. Pero la jauría logró su objetivo. Como esos sabuesos más bien pequeños—los beagles—que en Venezuela se emplean para la caza del tigre guayanés, el Bismarck fue cercado por el enjambre aeronaval. Del asedio se pasó al ataque, y el invencible monstruo ya no pudo defenderse. Herido por obuses de cualquier calibre, por torpedos y metralla, el altanero acorazado sucumbió.

A partir de 2002, Hugo Chávez pudo superar un golpe de Estado que se montó sobre una protesta descomunal, un forúnculo agitado en Altamira, un paro liderado por la gerencia de PDVSA y un referendo revocatorio. Sin embargo, la desesperación ciudadana es hoy mayor que la de esa época, ya no hay misiones que inventar ni plata para financiarlas, y Maduro no es Chávez.

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A corto plazo, el estadista enloquecido lleva la ventaja. En Diagnóstico de nuestro tiempo (1943), uno de los grandes de la Sociología, Karl Mannheim, escribió:

…una nueva técnica militar permite una concentración de poder mucho más grande que la técnica de cualquier período anterior. Mientras que los ejércitos de los siglos dieciocho y diecinueve estaban equipados con rifles y cañones, nuestros ejércitos operan con bombas, aeroplanos, gas y unidades mecanizadas. Un hombre con un rifle amenaza a sólo unos pocos, pero un hombre con una bomba puede amenazar a mil. Esto significa que el cambio en la técnica militar contribuye grandemente a las probabilidades de dominación por una minoría.

Ahora bien, en la afligida Ucrania, donde nos llevan una ventaja de veinte muertos con sus protestas y su represión, el presidente Viktor Yanukovich, miembro del Partido Comunista ucraniano hasta 1991, se reunió anoche con líderes políticos de oposición y anunció que habían alcanzado un acuerdo de tregua para terminar los combates que han causado allá 26 muertes. Ambos lados del conflicto dijeron también que habían acordado reanudar negociaciones para un acuerdo estable. La reunión, informó The Washington Post, se celebró un día después de signos de desarreglo en el gobierno, que incluyeron la destitución del máximo jefe militar. Acá sólo se sustituyó el jefe del SEBIN. ¿No será hora de coger seña de los ucranianos? LEA

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La marcha de la insensatez

Plaza Venezuela de Caracas, 12 de febrero de 2014

Plaza Venezuela de Caracas, 12 de febrero de 2014, antes de la tragedia

 

«Everything one has a right to do is not best to be done.» This in essence was to be the Burke thesis: that principle does not have to be demonstrated when the demonstration is inexpedient*.

Barbara Tuchman, citando a Benjamín Franklin en The March of Folly

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No esperaré a que la verdad pueda ser establecida respecto de lo sucedido en Venezuela en este Día de la Juventud. Todavía esperamos por la «comisión de la verdad» sobre el 11 de abril de 2002. Ni siquiera esperaré dos días, hasta el Día de los Enamorados, el mismo de la cruenta Matanza de San Valentín. Ya he deliberado suficientemente como para adelantar una grave y muy desagradable y entristecida opinión: los acontecimientos del 12 de febrero de 2014, independientemente de las culpas concretas de las muertes y las heridas, muestran a las claras cuán equivocada y costosa ha sido la táctica escogida por Leopoldo López y María Corina Machado para capitalizar políticamente el innegable desasosiego de la comunidad venezolana.

Luis Vicente León había advertido hace seis días (¿Es la hora de los radicales?):

Si una fracción de la oposición tiene como punto de partida de sus acciones la idea de que son mayoría, sin realmente serlo (como demuestran aún las encuestas), sus esfuerzos no se orientarán a conquistar nuevos espacios, ni a convencer y conectar con las masas, ni a motivarlas para cambiar o integrarse en una lucha política —del tipo que sea— necesaria y legítima. Y ahí sí es verdad que será imposible convertirse en mayoría. Pensar que la incapacidad de ganar una elección (cualquiera que sea la razón) se resolverá intentando medios radicales, sin ser mayoría y sin motivar a la gente, frente a un gobierno mayoritario, populista y que tiene el monopolio de las armas y del poder, puede sonarle muy atractivo en el discurso a mucha gente que, quizás con razón, se encuentre desesperada, pero es tan ineficiente e imposible como el éxito de la política económica del gobierno nacional. Las dos son intrínsecamente malas.

La soledad de la vergüenza

La soledad de la vergüenza

La Mesa de la Unidad Democrática, por boca de Ramón Guillermo Aveledo, ha declarado sobre la tragedia de hoy:

La MUD condena sin reservas la violencia. Somos gente de paz. Repudiamos toda manifestación violenta. Si proponemos un cambio es para que los venezolanos podamos vivir en paz, sin exclusiones. Es indispensable que la investigación proceda con mucha objetividad, que el CICPC proceda con mucha objetividad, sin pasiones partidistas, no pueden actuar como órganos de un partido.

Ésa es, por supuesto, la posición correcta. Cuando Pedro Carmona Estanga emergió como Presidente de facto el 12 de abril de 2002, la Coordinadora Democrática no creyó necesario desaprobar su usurpación. Sólo Teodoro Petkoff repudió el monstruoso e inconstitucional decreto de ese día e, indirectamente, Primero Justicia se distanció de la locura al suspender de su militancia a un miembro suyo, que había aceptado un cargo ministerial en el efímero y espurio gobierno. De resto, ninguna otra entidad opositora, hasta el sol de hoy, ha condenado lo que se conoció después como Carmonazo o Carmonada. Es reconfortante que la MUD, su única hija, no pierda tiempo en marcar su distanciamiento de un impaciente y furibundo curso de acción, que condujo al desenlace sangriento de la jornada convocada por López y Machado con el visto bueno de Antonio Ledezma.

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A la muerte de Nelson Mandela, la nación sudafricana nos dio una hermosa y conmovedora lección: el «luto festivo»; en vez de llorar la partida de su Padre, celebró su vida con ella y para ella. A los venezolanos de esta fecha nos sale un luto reflexivo; nos toca meditar sobre los hechos de hoy.

No puede ocultarse lo pernicioso del régimen chavista, y la condición a la que ha sometido al país es repudiable en todo sentido. Es por ello que las ganas de mucho pueblo de protestarlo son harto explicables; el gobierno nos ha llevado a los límites de la exasperación. Pero mandar es muy preferible a protestar. La grave situación de la república, consecuencia de la necia intención de imponerle una camisa de fuerza socialista, sólo puede resolverla la Corona: el Soberano, el Poder Constituyente Originario. Éste es un poder supraconstitucional, sólo limitado por los derechos humanos y lo que la nación haya convenido con las soberanías equivalentes de otras naciones. Es éste el gigante que debe ser despertado para que hable, para que se pronuncie, para que manifieste su voluntad. No para que marche o fabrique pancartas, no para que golpee cacerolas o abuchee presidenticos en juegos de pelota, sino para que ordene.

No hay eventos electorales próximos en el calendario nacional; de allí la desesperación reseñada por León; pero siempre es tiempo de referendo. Podemos convocarlo cuando queramos. Más que nunca, es el tiempo de preguntar al Soberano si está conforme con la implantación en Venezuela de un régimen político-económico socialista, que es la coartada fundamental del actual gobierno y los que lo antecedieron desde 1999. (Hace dos días, en su amoroso programa Con el mazo dando, el Presidente de la Asamblea Nacional insistía, al comentar la «movida», la irresponsable «salida» de López & Machado, que «la salida» era el socialismo). Es hora de que hable Su Majestad.

Para esto es necesario, naturalmente, que el pueblo venezolano adquiera conciencia de Corona. Que se percate de que no tiene que desfilar para pedir o protestar, que no tiene que rogar pues puede mandar. Entonces bastará que diga tersamente, como la poderosa reina Victoria: «We are not amused»; cuando ella pronunciaba esas palabras, rodaban cabezas en Inglaterra. Bastará que digamos: «No estamos divertidos con el socialismo». LEA

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*inexpedient: desaconsejable. Sinónimos: counterproductive, feckless, useless, ineffectual, inefficient (contraproducente, irresponsable, inútil, ineficaz, ineficiente). Merriam-Webster English Dictionary.

 

Para descargar en archivo de formato .pdf: La marcha de la insensatez

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Cenizas en el alma

John Alberto Machado: la arquitectura bondadosa

John Alberto Machado: la arquitectura bondadosa

La bondad nunca se equivoca

Pedro Grases

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Nos han quitado a John Machado. Éramos un buen país porque él trabajaba por nosotros. Una inteligencia moderna y bondadosa, que nunca conoció la presunción, hacía mejor la patria, ésa que hace tiempo no es segura. Quienes lo conocimos fuimos benditos con su palabra luminosa, optimista y serena; él nos hizo mejores. Hoy es nuestro corazón un cementerio que recibe sus restos para siempre. LEA

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