por Luis Enrique Alcalá | Nov 21, 2014 | Notas, Política |

Datanálisis – octubre 2014
Por primera vez en los últimos tiempos, los partidos de oposición en su conjunto superan al oficialismo por 4,5 puntos en la medición de identificación partidista que realiza Datanálisis, a pesar de que en total descendieron tres décimas de preferencias. Es el desplome del PSUV, reflejo del descrédito gubernamental—67,5% evalúa negativamente la gestión de Maduro, incluyendo 45% de chavistas—, lo que produce el resultado. Lo único que crece es la proporción de venezolanos que no se identifican con ningún partido o se definen como independientes. (Si se suma a éstos quienes no respondieron y quienes dicen no saber—8,8% y 1,7%, respectivamente—la cosa sube a 61,9%). Datanálisis ha medido aparte las preferencias por la Mesa de la Unidad Democrática, como si fuera un partido más, lo que tiene sentido porque en las elecciones municipales de diciembre de 2013 hubo una tarjeta de la Unidad. En abril, la MUD registró 9,3%, mientras que el mes pasado cayó a 7,2%. En el lapso considerado aumentaron su participación Primero Justicia (de 3,5 a 5,1) y Acción Democrática (de 2,7 a 3,8); entretanto, disminuyeron Un Nuevo Tiempo (2,5 a 2,0), Voluntad Popular (2,7 a 2,1), COPEI (0,8 a 0,2, igualado con la tolda de Antonio Ledezma) y Proyecto Venezuela (0,4 a 0,1). Las divisas, no monetarias o deportivas sino partidistas, siguen su caída en Venezuela. Una clara mayoría pareciera clamar por una nueva proposición política, siendo que los independientes superan al PSUV por 34,9 puntos y a la MUD por 30,4. En abril, los independientes excedían por 1,4% al PSUV y la MUD sumados; en octubre, esa ventaja ha ascendido a 13,9%. (Ver en este blog, del 8 de octubre, El mercado político nacional). LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Oct 2, 2014 | Notas, Política |

Por Robert Serra y por el país
Al día siguiente de la muerte de Danilo Anderson, la Carta Semanal de doctorpolítico emitió un número extra (113A), cuyo texto—País desconocido—se reproduce a continuación a propósito del asesinato del diputado Robert Serra:
José Vicente Rangel estaba allí, también Isaías Rodríguez, Juan Barreto. Jesse Chacón y Andrés Izarra, Cilia Flores e Iris Varela, Vladimir Villegas y Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez y Darío Vivas. Todos estaban allí, en el sitio del atentado. Es natural que allí estuvieran.
Pero eché en falta las caras de Julio Borges, de Pompeyo Márquez, de los alcaldes de Baruta, Chacao y El Hatillo, de Enrique Mendoza, de Henry Ramos Allup y Eduardo Fernández. Allí debieron estar y no estuvieron. Tan sólo aparecieron los opositores José Luis Farías, diputado de Solidaridad, y Claudia Mujica, defensora de los ex fiscales del ministerio público destituidos por el fiscal general Isaías Rodríguez, para expresar su repudio al crimen. Tal vez los otros llamaron a celulares del gobierno para un contacto humano.
Cuando ocurrió el “carmonazo”, no hubo de parte de los más ostensibles líderes de la oposición una condena suficiente, contundente e inequívoca de ese vergonzoso episodio. Esta vez no puede pasar lo mismo. Si algo quedase de Coordinadora Democrática, debiera convocar hoy mismo a una de esas marchas que antes preconizaba, para expresar el más claro y amplio repudio al asesinato monstruoso del fiscal Danilo Anderson. Si alguna sensatez y responsabilidad política reposaran en los que una vez fueron—ya no lo son—los líderes de la oposición, hoy mismo debieran aproximarse al gobierno y acercarse al pueblo para un gesto de patria, para una elevación por sobre las terribles diferencias y para la construcción de unanimidad nacional en la condena a tan criminal y estúpida acción. Para condenar que hace nada salía en prensa nacional un obituario y conmemoración del manco coronel von Stauffenberg en el que se sugería, con obvia intención local, que el magnicidio de tiranos, con palabras de ilustres romanos y hasta de un doctor de la Iglesia, es de suyo moralmente meritorio. Para cesar en este juego demencial de muerte.
Sin esguinces, sin condicionamientos. Eso le sale a cualquier liderazgo ejercido o por ejercer en Venezuela. Eso le sale al país entero. A cada venezolano, pero muy en especial a quienes forman opinión, a quienes hacen vida pública. Desde la Conferencia Episcopal Venezolana, que seguramente hablará de inmediato, hasta los feligreses de cualquier religión; desde los dueños de cada medio de comunicación del país hasta el más íngrimo de los reporteros; desde el más grande y próspero empresario, el más encumbrado académico o el más cotizado cantante, hasta el pulpero más sencillo, el maestro más humilde y el más alcanzado serenatero.
Quiero ver páginas enteras de comunicados de repudio en los periódicos. Quiero ver allí las firmas de Elías Pino Iturrieta y Pedro León Zapata, las de Albis Muñoz y Rafael Alfonzo, las de Teodoro Petkoff y Tulio Álvarez, las de María Corina Machado y Gerardo Blyde. Quiero oír a cada ONG condenar la brutalidad y el abuso, quiero ver el programa Aló Ciudadano con una banderita nacional a media asta, quiero una llamada de Silvino Bustillos para ofrecer su llanto, y la valiente asistencia de Napoleón Bravo y Ángela Zago a las exequias del fiscal preincinerado.
No hay ganancia ninguna en tan abominable atentado. Sólo en mentes enfermas puede caber la noción de que una puñalada tal al corazón venezolano, tal vergüenza y tal rabia, pueden servir a algún propósito. Hasta el nazi periférico Carl Schmitt escribía: “No existe objetivo tan racional, ni norma tan elevada, ni programa tan ejemplar, no hay ideal social tan hermoso, ni legalidad ni legitimidad alguna que puedan justificar el que determinados hombres se maten entre sí por ellos”.
Más allá de lo criminoso hay estupidez de lo más reconcentrada. Ya Bush la había cogido con Irak antes del 11 de septiembre. La monstruosidad del primer acto hiperterrorista de la historia galvanizó su ánimo, y ha llevado a las muchas muertes que sabemos. ¿Qué podrá estar pasando ahora por el afiebrado cerebro de Hugo Chávez, cuyo carácter es de por sí agresivo y propenso a la violencia? ¿Es que los “estrategas” de esta aberración terrorista quieren justamente desatar su ira? ¿Es que visualizan una política de etarras, eternizada en asesinatos que no sólo son criminales sino enteramente ineficaces políticamente hablando? ¿Qué es lo que se quiere? ¿Darle pretexto a un gobierno abusivo para que su represión sea más dura, para que la mordaza de la ley de contenidos sea apretada más, para que el seguimiento de los casos llevados por Anderson redoble su saña?
Claro que la neurosis de etiología política que nos domina desde que Chávez llegó al poder no dejará de sospechar que el crimen fue justamente un montaje gubernamental, la fabricación de una coartada para acelerar la tendencia totalitaria, para enfebrecer a la revolución. Claro que el peligro ha subido grandemente—el “riesgo país” debiera recrecer de inmediato—pues algún grupo armado paragubernamental, de esos que no cogen línea ni obedecen instrucciones—aunque sí a veces consignas—pudiera escoger un blanco representativo como represalia, y tratar el espantoso incidente como un Sarajevo del año 14, como un insulto que debe ser contestado con otro asesinato, con guerra.
Cilia Flores apuntaba a los reporteros desde Los Chaguaramos, con toda la razón pero sin ningún derecho, que una cosa tan consternante no está en el carácter venezolano, dado naturalmente a la paz. Porque tal declaración, si no totalmente cínica, es verdaderamente insólita. No ha habido en toda la historia de esta pobre ex provincia española un gobierno tan dado a la siembra del odio y la violencia como el que ella defiende. La semiótica fundamental del gobierno chavista es esencialmente agresiva e intolerante.
Si el 11 de septiembre de 2001, si las decapitaciones vídeoregistradas y difundidas por Al Jazeera, si las mutilaciones de rehenes, si todo esto es tan dantesco y de una proporción que casi acaba con el respeto que por nosotros mismos tenemos como especie, uno no puede dejar de preguntarse qué es lo que hacen los Estados Unidos para que un odio tan visceral y tan diabólico pueda habitar el corazón de bin Laden, los de sus kamikaze de líneas comerciales, los de radicales en Jihad que disparan a la cabeza de una mujer que dedicó su vida a trabajar por los iraquíes pobres.
Y uno se pregunta entonces: ¿es esto, Hugo Rafael, lo que tú querías? Porque Hugo Chávez ha venido preparando, abonando, sembrando, criando, estimulando, detonando la violencia. Es este país que ya no reconocemos el que su incontrolado e irresponsable verbo ha traído. Tú, Hugo Rafael, eres muy responsable de la muerte del fiscal Anderson. Tú inoculaste la fiebre.
Ahora veremos si es que de verdad puede llamársete líder. Si ahora que la muerte ha alcanzado a otro venezolano, esta vez a uno de tus más destacados oficiales políticos, eres capaz de erguirte, avergonzado de tu obra y refrenado en tu cólera, e impedir que este innecesario episodio se convierta en una escalada de violencia. ¿Es que necesitas otra comprobación de que nos llevas por rumbo equivocado? Si, como dices, el 11 de abril morigeró en algo tu terquedad ¿cuál es la lección que esta muerte te ofrece? ¿Serás capaz de aprenderla, o actuarás como aquellos a quienes criticas desde tus hábitos histriónicos?
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por Luis Enrique Alcalá | Oct 1, 2014 | Notas, Política |

El hombre del día
Es la hora de Jesús Torrealba. Tiene por delante una oportunidad de las que pocas veces se presentan en la vida: la posibilidad de conducir la metamorfosis de una organización política que, con logros importantes, todavía no ha sido capaz de convencer al número suficiente de electores como para superar el planteamiento socializante. En principio, lo viejo cabe dentro de lo nuevo pero no lo nuevo dentro de lo viejo:
…necesitamos nuevos contextos, nuevas organizaciones, para el aprovechamiento inteligente y concentrado de mucho talento político nacional. No es lo más eficaz, con perdón de la inscripción de Jon Goikoetxea en Primero Justicia, el procedimiento inverso de colocar un elemento nuevo en un ambiente viejo. El gurú de la sociología de la comunicación y la modernidad que fuera Marshall MacLuhan tuvo esto muy claro, y sugirió que un sillón Luis XV podía lucir estupendamente en el más moderno pent house de Manhattan, pero que un computador en el Palacio de Versalles reventaría su ambiente de un modo chocante e incomprensible. (Principal virtud, 19 de febrero de 2009).
Pero hay circunstancias en las que es posible detonar una transformación de lo antiguo. Así actuó, para bien de su país y el mundo entero, Mijaíl Gorbachov. Miembro del Partido Comunista soviético—fue su Secretario General a partir de 1985—, inició las reformas que terminarían la era del comunismo ruso; esto es, desde dentro del propio monstruo provocó su superación. Si Torrealba se limita a gerenciar el mismo negocio de antes, sin más aporte que su prestigiosa trayectoria de líder comunitario, su «apoliticidad»—que ha representado un refrescamiento instantáneo de la esperanza y el entusiasmo opositor—, sus dotes de comunicador, sin más que un giro estilístico, poco se habrá logrado. Claro que el solo deterioro del apoyo al gobierno pudiera redundar en un triunfo decisivo de la Mesa de la Unidad Democrática, pero esto ocurriría por rechazo de la incompetencia del gobierno presidido por Maduro, antes que por excelencia de la MUD. Claro que visto el desagrado casi universal en la ciudadanía, la tentación de conformarse con cualquier cosa que derrote al madurismo es muy grande, pero el alivio podría ser efímero. La ambición debe ser mayor que la suplantación del horror por la mediocridad.
Torrealba llega a la misma posición por segunda vez. En 2003 y 2004 se desempeñó como Coordinador y vocero de la Coordinadora Democrática, funciones que dejó abruptamente luego del fiasco del referendo revocatorio. (Es conjetura enteramente personal e indocumentada que, si los directivos de la organización de la que la MUD es hija única hubieran hecho más caso a Torrealba, las cosas hubieran sido bastante mejores). Ya en aquel momento destacaba por la claridad y contundencia de sus participaciones públicas. He aquí una muestra; el 2 de diciembre de 2003 declaró a una emisora colombiana, luego de que Súmate hubiera logrado recoger más de tres millones y medio de firmas para convocar ese referendo:
(La postura expresada por Torrealba en esa ocasión demuestra que entonces la oposición respetaba al árbitro electoral, y que admitió los controles que el Consejo Nacional Electoral impuso a ese proceso, lo que hoy en día es cuestionado por Voluntad Popular. El numeral quinto del Artículo 293 de la Constitución dice que es función del CNE «La organización, administración, dirección y vigilancia de todos los actos relativos a la elección de los cargos de representación popular de los poderes públicos, así como de los referendos»).
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La aceptación de la tarea de coordinar la MUD por parte de Torrealba se conoció el pasado 24 de septiembre, dos días después de que la organización decidiera encargársela. En total ignorancia de que esta secuencia se daría, tuve el atrevimiento de sugerir en la edición #110 de Dr. Político en RCR (13 de septiembre) que convendría a la MUD traer un nuevo Secretario Ejecutivo que viniera con un programa de cambio, y que la modificación esencial sería un cambio de misión: en lugar de ser una mesa para unir a la oposición, que se propusiera serla para unir al país.
Hace unos días, en un sorprendente ejercicio de lucidez, por lo demás habitual en él, el Dr. Ramón J. Velásquez dibujó con hábil pincel grueso el trayecto histórico que nos ha traído a este insólito momento. Con toda la intención trazó la rúbrica de cierre: “El resultado de todo esto es que el país está dividido”. ¿Unir a “la oposición”, cuando la mitad de la nación no le está afiliada, sería la estrategia adecuada? Tal vez, pero la tarea política profunda es la de unir a ese país dividido. (Principal virtud).
En el fondo, es la «falla de origen» de la Mesa de la Unidad Democrática concebirse como una estructura de oposición, alienada en función de la existencia del enemigo. En marzo de 2011 dijo Henry Ramos Allup: “La política suele hacer extraños compañeros de cama. Hoy compartimos propósitos, no ideales ni visiones”, y el propósito era salir de Chávez. Desde 1998, el protocolo de actuación opositora fue acusar a Chávez y ahora lo es acusar a Maduro, varias veces al día. Pero lo que había que hacer era no tanto acusarlos sino refutar su discurso, y proponer una lectura clínica desde un plano discursivo superior; en otras palabras, más que oponerse a Chávez y su heredero, superponérseles.
Ahora podría cambiar Torrealba las cosas, y para lograrlo debiera procurar la metamorfosis—DRAE: Transformación de algo en otra cosa—de la Mesa de la Unidad Democrática. Y es ahora, ya mismo, cuando debe intentarlo; a corto plazo, la MUD no podría pagar el costo político de prescindir de Torrealba; sería la garantía de su dispersión. Es ahora cuando puede exigir e imponer.
El trabajo metamórfico es éste: convertir la Mesa de la Unidad Democrática en el Movimiento de la Unidad Democrática. No sólo se trata de preservar las siglas; el asunto es dejar atrás el esquema de organización de organizaciones, de «movimiento de movimientos», para establecer un movimiento de ciudadanos. Si el objetivo no fuera el de unir a la oposición sino el de unir al país, toda la cosa cobraría un sentido profundo y podría augurársele éxito. En 2016, Torrealba tiene que estar en capacidad de presentar un logro concreto: que el oficialismo haya perdido su mayoría en la Asamblea Nacional luego de las inminentes elecciones. Tal meta es alcanzable, pero hay que trabajar, y buena parte de ese trabajo es educativo. No hace falta convencer de esto último a quien es egresado del Instituto Pedagógico Nacional. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Sep 3, 2014 | Notas, Política |

Piano, piano… (Foto AFP: Francisco Batista)
El siguiente chiste de Eugenio, quien fuera un gran comediante catalán, ayuda a hacer el punto de este comentario:
El prisionero francés
Por supuesto que Nicolás Maduro hará todo lo posible por mantenerse en el poder, pero pareciera que para lograrlo está poco a poco desprendiéndose de personajes incómodos. Primero lo hizo con Jorge Giordani—en la carambola cayó un precipitado Héctor Navarro—, luego envió al exilio dorado de la ONU en Nueva York a una hija del difunto Hugo Chávez y, ahora, le ha arrebatado a Rafael Ramírez el poder inmenso que tenía como Presidente de PDVSA. En una travesura premonitoria del pasado 4 de febrero, se escribió en este blog: «Hoy tuve la fortuna de presenciar en Centroávila una certera presentación de Orlando Ochoa (…) Allí apuntó, reiteradamente, a PDVSA como la verdadera raíz del inmenso desarreglo económico nacional. Entonces pensé: la solución de la cosa no es salir de Nicolás Maduro; es salir de Rafael Ramírez». (Orlando curioso).
Hablando de precipitaciones y salidas, ya varias voces han salido a desestimar los «no anuncios» del presidente Maduro. En verdad, lo que prometió anunciar fue un «sacudón» de su gobierno, y el mero arabesco lateral* de Ramírez es en sí mismo una fuerte movida de mata. ¿Quién sostendrá que es compensación para el antiguo zar petrolero la jefatura que ahora tiene sobre María Gabriela Chávez?
Sólo hizo un anuncio concreto en política económica: la unificación en una sola cuenta en el Banco Central de Venezuela de las divisas que maneja el gobierno, incluidas las de FONDEN y el Fondo Chino. Nos hemos quejado de la opacidad de estos fondos; ¿no habrá acá alguna mejora? De resto, partió la Revolución «Bolivariana» en cinco pedazos; de éstos, la Revolución Económica se producirá “dentro de nuevas reglas de juego verdaderamente ventajosas para el desarrollo de una economía autónoma, diversificada, avanzada, armónica, con capacidad de satisfacer las necesidades materiales de nuestro país”. Ahí cabe cualquier cosa, incluso consolidar la conciliación y cooperación con los empresarios privados. Tal vez lo demás sea retórica necesaria para apaciguar la ortodoxia de los socialistas duros.
Así se prepara Maduro, poco a poco, para enfrentar la esperada decisión del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias (órgano del Banco Mundial), que pronto pudiera imponer a Venezuela la duplicación de su deuda externa al fallar a favor de Exxon-Mobil, Conoco-Phillips y Gold Reserve. LEA
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*Noción de Laurence J. Peter, en El Principio de Peter. A quien haya alcanzado en una organización su nivel de incompetencia, puede desplazársele lateralmente en el organigrama a una posición en la que no puede hacer mucho daño.
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por Luis Enrique Alcalá | Jun 24, 2014 | Notas |

La despedida del Maestro de la República
Cuando el gran Pedro Grases fue entrevistado por Rafael Arráiz Lucca tres meses y tres días antes de su deceso, habló a éste de quiénes habían sido sus amistades. Lo que Grases dijo desde la punta de la lengua fue: “Entre mis amigos, Ramón J. Velásquez ha sido de los más entrañables”. Cuando el Dr. Velásquez recibía de la Universidad de Los Andes el Doctorado Honoris Causa en Historia, dijo Grases de él: “Su integridad humana, formada en la tradición tachirense, fue modelando su carácter de hombre probo, recio, honesto, intransigente con el error y la picardía…” Grases es el dueño de un aforismo con el que cerró otra entrevista, que el diario El Universal le hizo con motivo de sus setenta y cinco años: “La bondad nunca se equivoca”. La certificación que hiciera un hombre así del Dr. Velásquez es, por consiguiente, sólida como la cordillera de su cuna.
Testigo excepcional
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Con la noticia de la muerte de Ramón J. Velásquez, amaneció hoy enlutada Venezuela. Uno de sus hombres más completos, de los más benéficos, de los más pedagógicos, se ha despedido cuando faltaban cinco meses para que cumpliera 98 años; durante una de las visitas que le hice redondeó la cosa: «He vivido un siglo».
Como político, tanto como historiador, estuvo siempre cuidándonos, advirtiéndonos, señalándonos el camino. No es fácil conseguir otro nombre que representara mejor lo bueno del país. Poseedor de una memoria histórica infalible, escribió libros imprescindibles; protagonista él mismo, su trayectoria fue ejemplar, viril, meritoria, sabia, sus lecciones claras, dirigidas a lo esencial:
Hace unos días, en un sorprendente ejercicio de lucidez, por lo demás habitual en él, el Dr. Ramón J. Velásquez dibujó con hábil pincel grueso el trayecto histórico que nos ha traído a este insólito momento. Con toda la intención trazó la rúbrica de cierre: “El resultado de todo esto es que el país está dividido”. (Principal virtud. Carta Semanal #320 de doctorpolítico, 19 de febrero de 2009).
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Ramón José Velásquez toleró dos o tres comentarios aparentemente informados de nosotros y retomó la narración para, también aparentemente, sólo marcar con algunos hitos el tránsito más reciente. La crisis de Diógenes Escalante, que vivió en primera fila como secretario del enloquecido candidato medinista. El segundo gobierno de Rómulo Betancourt, del que fue pivote principal como Secretario de la Presidencia: “Tuvimos que afrontar conspiraciones mensualmente”. Entonces pareció proponernos una adivinanza, al añadir repentinamente: “Pero hay otro partido, muy importante”.
De nuevo, la pausa sugería que podíamos intercalar la respuesta, y pensé que se refería al partido de Medina Angarita y su eco de los años sesenta: el uslarismo. Así que pregunté: “¿El partido medinista?” Eludió contradecirme directamente y dijo, como si yo no hubiera hablado: “Es el partido de los militares”, e hizo otra pausa, lapidaria. “Siempre ha estado allí, desde que Gómez calzó, vistió y educó a los soldados. Fíjese que ellos manejaron la crisis de Escalante, entonces con civiles. En una casa no muy lejana de ésta, el Dr. Edmundo Fernández los reunió en 1945—Vargas, López Conde, Pérez Jiménez—con Betancourt y Raúl Leoni. Pero después volvió ese partido a emerger, de nuevo con civiles, para derrocar a Marcos Pérez Jiménez y además uno de los suyos, el contralmirante Wolfgang Larrazábal, fue candidato presidencial”. Terco y desatendido, acoté: “Y cuando usted fue Presidente, conspiraron en su contra”.
No se dio por aludido. Venía el remate de una clarísima línea de historia: “Después permitieron los militares un largo período de civiles: Betancourt, Leoni, Caldera, Pérez y los otros. Y ahora tienen de nuevo directamente el poder, sólo que con un lenguaje del siglo XXI”. La tesis no necesitaba ser nombrada: los militares conforman el partido más importante de la historia de Venezuela. El silencio del historiador formó el nuestro durante el minuto que empleó en escrutar nuestros rostros. (RJV: «El siglo que he vivido», 9 de abril de 2012).
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Mi familia debe agradecer su distinguida gentileza, expresada en notas generosas para un libro mío y un artículo sobre uno de mi señora. (Sólo pagamos cuando regaló su persona a nuestra casa en algunos desayunos—uno con pisca andina—y con unos pocos dulces de leche de cabra coriana que llevé a la quinta Regina). Por eso pensé para él un tratamiento sugerido por el que se dirige a los papas: Su Suavidad.
Fue un amigo el que se nos ha ido, más que un maestro. Murió como quiso, en día de batalla. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | May 8, 2014 | Complejidad, Física, Notas, Política |

René Magritte dice chapeau
A comienzos de los setenta, yo trabajaba en la Corporación Industrial Montana, como asistente de Hans Neumann. Una tarde, leía en la oficina un ejemplar de Scientific American. Me invadió una emoción casi mística al ver fotografías pareadas de la colisión de galaxias reales y de su simulación en computador: eran parecidísimas. Los ojos se me humedecieron. Sentí la urgencia de enseñar al Sr. Neumann la evidencia de lo maravilloso que es el cerebro humano y fui hasta su despacho, hablándole con fervor de la noticia.
Algo más sosegadamente, he visto ayer que científicos de los vecinos Instituto de Tecnología de Massachusetts y la Universidad de Harvard* lograron un riquísimo modelo de la evolución de nuestro universo, desde 12 millones de años a partir del Big Bang hasta la fecha, 14 mil millones de años después. La simulación despliega galaxias, huecos negros, estrellas, cúmulos que además cambian según su composición química, pues el modelo incluye ese refinamiento. Aunque tendrá que ser—y podrá ser—afinado, ya es en su estado actual un resultado majestuoso. Si hoy creemos que podrá tenerse un mapa dinámico del universo entero, tal vez algún día podamos incluso repararlo.
He aquí el video promocional del Proyecto Illustris, que sólo se obtiene en inglés. (Algo ayuda activar los subtítulos—cc en la barra de control—, aunque en numerosos puntos están mal. Por supuesto, es lo más remunerador ver este video a pantalla completa).
* En realidad, el equipo agrupó investigadores de otros centros de los EEUU, Inglaterra y Alemania:
Department of Physics, Kavli Institute for Astrophysics and Space Research, Massachusetts Institute of Technology; Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics; Heidelberg Institute for Theoretical Studies; Zentrum für Astronomie der Universität Heidelberg; Kavli Institute for Cosmology, and Institute of Astronomy, Cambridge UK; Space Telescope Science Institute, Maryland; Institute for Advanced Study, Princeton.
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La segunda maravilla es una reciente precisión de Ramón Guillermo Aveledo, suscitada por declaraciones de Roberta Jacobson, la en general entrometida Sub Secretaria de Estado para América Latina de los Estados Unidos. La Sra. Jacobson dijo que dirigentes opositores pedían a los EEUU que no se aplicara sanciones a Venezuela.
La respuesta oficial de la Mesa de la Unidad Democrática es impecable. Ojalá nuestro Tribunal Supremo de Justicia redactara así. De seguidas, el texto de la MUD:
Con motivo de las afirmaciones de la Secretaria de Estado Adjunta Roberta Jacobson ante el Comité de Asuntos Exteriores del Senado de su país, el Secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática estimó que es necesario dejar perfectamente claras varias cuestiones, las cuales pasó a enumerar:
1.- La Mesa de la Unidad trabaja por un cambio pacífico, democrático y constitucional en nuestro país. Un camino en el cual los protagonistas somos los venezolanos.
2.- La comunidad internacional puede ayudarnos en esta lucha, pero en ningún caso podemos aspirar a que nos sustituya. Existen unos valores que inspiran la convivencia entre las naciones, que deben ser defendidos eficazmente en todas partes. Para la paz y el progreso de América Latina, es necesaria una Venezuela de paz y progreso. Nuestra región, nuestro hemisferio y el mundo, entienden que el respeto a los Derechos Humanos es la base de la convivencia. Por eso se ha desarrollado la tutela internacional de los Derechos Humanos, de la cual por cierto el actual gobierno de Venezuela ha querido librarse, en perjuicio de nosotros sus ciudadanos.
La situación venezolana ha generado preocupación en el mundo entero. En su abrumadora mayoría los pronunciamientos de gobiernos, parlamentos, partidos e internacionales de partidos y organizaciones internacionales han sido por el respeto a los Derechos Humanos, la vigencia de la Constitución y la necesidad del diálogo entre venezolanos. Los cancilleres de Brasil, Colombia y Ecuador, y el Nuncio Apostólico de Su Santidad participan en el diálogo político como terceros de buena fe.
3.- En estas convicciones, la Mesa de la Unidad no cree que los ciudadanos deban pagar los fracasos y culpas del Gobierno y sufrir consecuencias perjudiciales en sus vidas, adicionales a las ya gravosas que les ocasionan las malas decisiones de las autoridades, por lo tanto ha sido consistente en su rechazo a medidas que perjudiquen al pueblo, como sanciones o embargos a toda una nación. Es nuestra posición, pública y abierta. Se refiere a cualquier país y, desde luego, al nuestro. La historia de esas políticas es una de ineficacia.
4.- Eso nada tiene que ver con las consecuencias personales que los gobernantes o cualquier titular de autoridad, debe enfrentar por sus actos. Por ejemplo, si la legislación internacional, o la de un país en el ámbito de su territorio, prevén sanciones a personas concretas por violaciones a Derechos Humanos o por actos de corrupción, nadie tiene derecho a arroparse en la bandera nacional para exigir una protección que no merece. Nunca un vocero de la Mesa de la Unidad ha planteado a funcionario de país alguno que se dicten sanciones que hagan que el pueblo pague las culpas de sus gobernantes. Tampoco que se exonere a personas de asumir la responsabilidad que acarrea su conducta.
Por todo lo anterior, dijo Aveledo, la Señora Secretaria Adjunta debe aclarar el alcance de su respuesta, pues se presta a equívocos indeseables. Las posiciones de la Unidad son públicas y conocidas. Ningún vocero de la MUD ha solicitado a funcionario norteamericano alguno lo que hoy ha trascendido en los medios. Y si alguna organización o individuo de la sociedad civil lo ha hecho, es bajo su responsabilidad y debe asumirla.
¡Bravo! ¡Gracias por tan clara dignidad! LEA
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