Nota del día 08/07/10: Caliente, caliente…

Nunca existió

Un panel de evaluación compuesto por los profesores Geoffrey Boulton, Peter Clarke y James Norton, junto con el Sr. David Eyton, establecido en Gran Bretaña bajo el mando de Sir Muir Russell para examinar el caso al que se puso el nombre de Climategate, dio a conocer ayer su informe final de 160 páginas sobre la controversia en la que se vieron envueltos investigadores de la Universidad de East Anglia, acusados de falsificar datos sobre el cambio climático de la tierra para sostener impropiamente la tesis del calentamiento global. Estos científicos conformaban el equipo de la Unidad de Investigación Climática (Climatic Research Unit, CRU) de la universidad mencionada, y un conjunto de imprudentes correos electrónicos cruzados entre ellos, fue sustraído en noviembre de 2009 y publicado en la Internet para alborozo de quienes se oponen a la idea de que nuestro planeta se esté calentando.

El affaire causó un escándalo y un alud de acusaciones promovidas por los escépticos del calentamiento global; con típica flema inglesa, se comisionó a Russell, un destacado educador y servidor público en Inglaterra, para dirigir el exhaustivo examen que hizo el panel—una verdadera “comisión de la verdad”—de toda la evidencia disponible, incluyendo extensas declaraciones de los involucrados en el asunto.

La conclusión fundamental del informe Russell dice escuetamente: “Sobre las acusaciones específicas hechas contra la conducta de los científicos de CRU, encontramos que su rigor y honestidad como científicos no está en duda”. Punto.

La exoneración total de los investigadores de la CRU ya ha producido las primeras reparaciones. Phil Jones, un climatólogo de renombre que fue la víctima principal de los infundios, ha recuperado un cargo muy parecido al que tenía en la unidad, de la que había sido suspendido.

Pero lo más importante del informe consiste en la certificación de que las evaluaciones ofrecidas por la CRU al Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) tienen fundamento científico. El panel concluyó: “No encontramos ninguna evidencia de conducta que pudiera socavar las conclusiones de las evaluaciones del IPCC”.

Son buenas noticias para la Universidad de East Anglia; malas noticias para el mundo, para nosotros. Incluso para los tercos, que persisten ignorando la evidencia científica acerca del cambio climático del único planeta que tenemos. LEA

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Nota del día 07/07/10: Un solo gobierno para el mundo

Organigrama muy provisional y cabeza abajo

No tenemos gobierno mundial. Hay una asociación de estados-nación, más bien tenue, en la Organización de las Naciones Unidas, y ciertamente han ido añadiéndose instituciones planetarias con autoridades hasta hace poco inexistentes. (La Corte Penal Internacional es el caso más destacado y significativo). Por otra parte, hay megaprocesos cuya presión va llevándonos a conformar, en algún momento no tan lejano, una polis del mundo. Hay un calentamiento global que todos causamos, desde una vaca en Abisinia hasta un fumador en Estocolmo, desde un tractorista en Wisconsin hasta un talador en la Selva Amazónica. El clima no reconoce fronteras. Hay, desde hace tiempo ya, corporaciones transnacionales, pero también crimen transnacionalizado, desde el más vulgar hasta el terrorista, incontenible por policías locales. Hay, también, un cerebro del mundo en construcción. Google procesa ya alrededor de mil quinientas millones de búsquedas por día, y todavía la Internet está en pañales. Nos preocupa Chávez, pero también Putin y Berlusconi, y se nos engurruña el corazón con un terremoto chileno o un ciclón birmano. El mundo es plano, argumenta Thomas Friedman.

Es necesario un pacto federal que transfiera a una autoridad central planetaria ciertas atribuciones. ¿Cuáles serían? ¿Quiénes serían las autoridades de ese Estado global? ¿Cómo se les elegiría? Debe haber una legislatura planetaria, tal vez construible sobre una reforma de la Asamblea de las Naciones Unidas, pero probablemente haya que sustituir el Consejo de Seguridad por un Senado Planetario, compuesto por miembros elegidos por los bloques de la “geotectónica política”. Hay ya grandes bloques en el planeta bajo autoridad única: EEUU, Rusia, China, India, Europa, Australia. Hay protobloques en América del Sur y África, así como subbloques en Centroamérica. Hay entidades que tienen más bien base religiosa, como el Islam, que agrupa a más de 1.200 millones de almas. ¿Cómo sería y cómo pudiera establecerse un gobierno mundial viable y beneficioso? ¿Cómo se pagará?

En la base de todo tendría que estar la conciencia de que en verdad somos, por encima de cualquier otra cosa, ciudadanos del planeta; la de que es una nueva soberanía planetaria, emanada del único pueblo del mundo, lo que dará base a un gobierno del mundo.

Pensarnos como ciudadanos del planeta, por otro lado, coloca en sus exactas proporciones de teatro bufo la gestión de nuestro gobierno nacional. Si sé que soy un ciudadano del mundo me percato más claramente de las pequeñeces intrascendentes de nuestra política, y veo con mayor nitidez la escasez de los discursos habituales. Se adquiere, con esa conciencia, el nivel correcto para el acceso a la modernidad y la superación de un proceso político generalmente mediocre.

Cuando Toynbee paseaba su mirada ancha por la historia del mundo, veía innumerables guerras de todo género y escala. Así como hacemos antropomorfismo de Dios—decir que somos creados a su imagen y semejanza es, en realidad, suponer presuntuosa y conmovedoramente que se nos parece—también lo hacemos de los animales, y hablamos del león como “el rey de la selva”, porque identificamos líder y combate, porque creemos consustancial a la política la lucha.

Pero vienen tiempos de acomodo y convergencia. Viene una nueva política. LEA

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Nota del día 06/07/10: Los billetes de Manacho

La economía del siglo XXI

Un despacho de Reuters, fechado el día de ayer (11:00 p. m. GMT) y firmado por Esteban Israel, reseña los “progresos” concretos de radicales partidarios del gobierno venezolano en la economía socialista del siglo XXI. De hecho, el artículo lleva por título: Un barrio de Venezuela lleva al socialismo más allá de Chávez.

El sector urbano al que alude ese título es el de la parroquia 23 de enero, y la nota lo considera en cierta medida un “laboratorio” socialista. (“Allí puede usted encontrar perros que se llaman Camarada Mao y hasta un lavado de carros socialista”).

Uno de los habitantes contactados por Israel fue un estudiante de Derecho que responde al nombre de Salvador Rooselt. Éste explicó que su grupo (Alexis Vive) le estaba propinando al monstruo capitalista un golpe en su metabolismo social, y describió un banco popular de próxima creación para conceder microcréditos y la emisión de una moneda comunal que vendrá en pequeñas piezas de cartulina. Ya tiene tiendas socialistas que venden la leche a precios descontados de hasta el 50% del precio regulado por el propio gobierno—se justifica el título empleado por Israel—, obtenida de productores recientemente estatizados, de nuevo por el gobierno. Es decir, las tiendas de Rooselt compiten capitalistamente con precios menores, practican el dumping capitalista.

El grupo Alexis Vive ha establecido una estación de radio, Radio Arsenal FM, en consonancia con el uso de un gobierno que crea comandos para batallas electorales y guerrillas comunicacionales, o es en general apoyado por sitios web con nombres como el de aporrea.org. Todo muy pacífico.

Y Rooselt cree que por allí anda el futuro; la moneda de cartón, que desprecia el desarrollo y sofisticación de una economía monetaria que tiene raíces de 5.000 años, sería la moneda del porvenir. (No dijo palabra ninguna sobre los telecajeros a leña que pudieran dispensar los cartoncitos, ni ha pensado cuánto puede durar una compañía que venda sus productos a la mitad del precio normal).

Rooselt cree que el Presidente de la República apoya sus iniciativas y “busca implementarlas al nivel nacional”.

Con una fe de esa clase, con esa conmovedora creencia en la virtud modernizante de los billetes de Monopolio, ahora sí es verdad que el país va a salir adelante. LEA

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Nota del día 05/07/10: Retrato del retatarabuelo

José Gabriel de Alcalá y Sánchez

Fue mi padre quien heredara un retrato de su tatarabuelo, José Gabriel de Alcalá y Sánchez, quien un día como hoy en 1811 firmara el Acta de Independencia de Venezuela en su carácter de diputado por la provincia de Cumaná (Nueva Andalucía). Su nieto, Sandalio de Alcalá y Alcalá, encargó la pintura para regalarla a su padre, José Miguel de Alcalá y Ramírez.

El óvalo al óleo que sobresale del arco dorado mide 59 centímetros en su eje vertical y 48 centímetros en el horizontal. Fue esa forma ovalada la que salvó al cuadro de ser expropiado—por ahora, en estos tiempos de “¡Exprópiese!”—por el gobierno de Raúl Leoni. Menca de Leoni se ocupó de formar una galería con los retratos de los diputados de 1811, y todos los demás eran rectangulares; el retrato de José Gabriel, entonces, fue copiado fielmente para adaptarlo a la forma de los restantes de sus colegas.

Sobresaliendo de la casaca, bajo la manga derecha, se nota la cinta tricolor del reloj de bolsillo con un remate en oro. Sobre la pulcra pechera almidonada y a la izquierda de la blanca corbata, del lado del corazón, un examen atento detalla un broche plateado con el compás y la escuadra de los masones, afiliación aconsejable a los revolucionarios como Bolívar, Miranda, Washington o Franklin.

Mi padre atesoraba ese retrato, y respiró aliviado cuando Carmen América Fernández Alcalá de Leoni devolvió la pintura al patrimonio familiar. En 1956, quiso poner el nombre del prócer al menor de sus hijos, mi hermano José Gabriel.

Primo del Gran Mariscal de Ayacucho—Antonio José de Sucre y Alcalá—, fue también diputado por Cumaná al Congreso de Cúcuta en 1821 y muere en Angostura en 1833. Ha debido ser querido por su gente si su nieto estimó que su hijo agradecería un retrato de su imagen. También es claro que sintió el llamado de lo público; además de sus diputaciones, fue Regidor y Síndico Procurador del Ayuntamiento de Cumaná, su ciudad natal, y ejerció el patronato y la administración del Hospital de Caridad en ella.

He querido recordarlo hoy, a 199 años exactos de su firma más importante. LEA

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Nota del día 04/07/10: El mayor de los hermanos

La unión de libertades es la fuerza

El 4 de julio de 1776 nació una gran nación, la más grande de los tiempos modernos, y aún lo es: los Estados Unidos de América. Antes de adoptar su actual Constitución (1787), que ha sido enmendada veintisiete veces, funcionó gracias a otro documento extraordinario: los Artículos de Confederación y Unión Perpetua. La redacción de éstos había sido iniciada en junio de 1776: estuvieron listos para ratificación en noviembre del año siguiente, la que fue completada en marzo de 1781. Su Artículo Cuarto, con característica concisión anglosajona, estableció de un plumazo la integración económica que ha costado a Europa más de medio siglo y que para los sudamericanos no ha podido completarse todavía.

La clave del asunto: en vez de crear órganos burocráticos que forzaran la integración, simplemente concedió a los “…habitantes libres de cada uno de esos Estados… todos los privilegios e inmunidades de los ciudadanos libres en los distintos Estados, y la gente de cada Estado tendrá libre ingreso y regreso hacia y desde cualquier otro Estado, y disfrutará en ellos todos los privilegios de comercio, sujeta a las mismas tasas, impuestos y restricciones de los habitantes de ellos, con tal de que tales restricciones no se extiendan tanto como para impedir la remoción de propiedad importada a un Estado, hacia cualquier otro Estado del que el propietario sea habitante…” En suma, los Artículos de Confederación establecieron la libertad de tránsito de personas y de bienes por todo el territorio de la unión, puesto que la confederación de los estados fue entendida como la unión perpetua de sus hombres y mujeres. La sustancia de los Estados Unidos no está en su gobierno; está en sus ciudadanos.

Al principio, el área ocupada por New Hampshire, la Bahía de Massachusetts, las Plantaciones de Rhode Island y Providence, Connecticutt, New York, New Jersey, Pennsylvania, Delaware, Maryland, Virginia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia, los signatarios de esos artículos lúcidos, alcanzaba tan sólo a 888.000 kilómetros cuadrados, una superficie total inferior a la de Venezuela. Faltaba por venir la gran expansión hacia el oeste.

Hoy son los Estados Unidos primus inter pares de las Naciones Unidas, y a pesar de intervenciones muy censurables de su política exterior a lo largo de su historia, el efecto civilizatorio neto de esa primera democracia moderna sobre el mundo ha sido grandemente beneficioso.

Como es natural en todo poderoso, desde el tiranosauro hasta el león, tiende a hacer uso de su poder; pero, comparados con cualquier otra nación de la tierra de cualquiera de sus épocas, los Estados Unidos han hecho de su enorme fortaleza un uso comedido. Se cumplen hoy 234 años de su nacimiento, y su gobierno está ahora en manos que responden a una conciencia que no es arrogante. Hay quienes no quieren ver este cambio portentoso porque se les va la coartada. LEA

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Nota del día 03/07/10: Los enjambres eficaces

Dijeron cuántos somos

Los rectores del Consejo Nacional Electoral dieron ayer su aprobación al Registro Electoral que determina el número de ciudadanos habilitados para votar el próximo 26 de septiembre, cuando será elegida una nueva Asamblea Nacional. Sin contar 57.010 venezolanos que residen fuera del país, y por tanto sólo elegirán representantes ante el Parlamento Latinoamericano, un total de 17.575.975 electores conforma el padrón electoral.

El reporte de El Universal sobre la decisión contiene una inconsistencia, pues después de ofrecer las cifras mencionadas, indica: “El total de inscritos en el RE, que incluye a quienes votarán para elegir los diputados de la AN y a los votantes en el exterior, alcanza los 17.772.768 electores”. La suma de las cifras previas arroja un total de 17.632.985, o 139.783 electores menos. En todo caso, el CNE ha anunciado que el registro definitivo estará disponible al público el próximo miércoles en su sitio web. (http://www.cne.gov.ve/ o http://www.cne.gob.ve/).

Este nivel del registro determina la cantidad de electores que es preciso reunir para causar los distintos referendos contemplados en la Constitución por iniciativa popular. El diez por ciento, o 1.777.277 electores (usemos la cifra superior, o incluso redondeemos a 1.800.000) es suficiente para convocar un referendo consultivo o uno abrogatorio. (Cuando se trata de la abrogación de un decreto-ley dictado por el Presidente de la República en virtud de una ley habilitante, bastará la mitad, 5% o 888.639; pongamos 900 mil).

Se requiere 15% de los electores debidamente inscritos en el Registro Electoral para someter a referendo un determinado proyecto de enmienda o de reforma al texto constitucional, y también “Los tratados, convenios o acuerdos internacionales que pudieren comprometer la soberanía nacional o transferir competencias a órganos supranacionales…”  (Artículo 73). Igual porcentaje es requerido para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente. Estamos hablando de 2.665.915 ciudadanos o, con ñapa, de 2.700.000

En cambio, la Constitución reserva la condición más astringente para la revocación del mandato de un funcionario electo: 20% de los electores de la circunscripción involucrada. Si se trata de la circunscripción nacional, la del Presidente de la República, por ejemplo, el requisito exige la firma de 3.554.554 electores; pongamos 3.600.000.

Esto último es la desafiante invitación que el presidente Chávez hace a cada rato. Ayer volvió a hacerla, en un acto para entregarle sus reales a ahorristas del Banco Federal, que él mismo intervino. Así dijo: “Si ellos dicen que este gobierno no sirve, que ya nadie quiere a Chávez, porqué no llamarán ahora mismo a un referéndum revocatorio. ¿Por qué no lo harán? Porque parece que las encuestas que han hecho tampoco les favorecen, porque ellos han acariciado como sacaron a Zelaya, el objetivo de ellos es Chávez, por cierto ayer cayó Chávez en Venezuela. Ya les voy a hablar de un Chávez que cayó por ahí”. (Se refería a Francisco Chávez, salvadoreño acusado de terrorismo en Cuba).

La mala conciencia de Chávez, su propia convicción acerca de la ineptitud de su gobierno, hace que invite a cada rato a su revocación, que es de lo poco que no puede hacer por sí mismo. LEA

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