el blog de luis enrique alcalá de sucre

la política como arte de carácter médico (y otras cosas)

Recordatorio

Blasón original

Episcopi: del Obispo

El Pueblo puede decidir elecciones presidenciales inmediatas. Si bien ellas no están consideradas en la Constitución venezolana, el referendo vinculante del 25 de abril de 1999* decidió la elección de una asamblea constituyente a pesar de que esta figura no estaba contemplada en la constitución vigente para la fecha. El referendo para ordenar desde nuestro poder supremo la celebración de elecciones anticipadas puede ser convocado por mayoría simple de la Asamblea Nacional, y prevé que el Presidente en ejercicio pueda presentar su candidatura; no es, por tanto, un referendo revocatorio disfrazado.

La Asamblea Nacional puede recuperar la validez de sus actos desincorporando a los diputados objetados, quienes ya han solicitado eso mismo, para dejar sin efecto la suspensión de esa validez por desacato al Tribunal Supremo de Justicia, y no los necesita para convocar la consulta. La proposición elude también el tema de huellas y firmas objetables, puesto que es la Asamblea Nacional quien convoca el referendo. Nosotros podemos ordenarle que lo haga en nuestra representación. Finalmente, esta posibilidad permite la llegada de un nuevo Presidente aunque ocurra después del 10 de enero de 2017.

(Prontas elecciones, 22 de octubre de 2016).

………

* La validez de esa consulta, base de la Constituyente, fue establecida por la Corte Suprema de Justicia el 19 de enero de ese mismo año, al promulgar la doctrina de que nuestro Poder Constituyente Originario es supraconstitucional. La Constitución no lo limita, pues ella existe porque nosotros le dimos el ser el 15 de diciembre de 1999.

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Cronología referendaria

 

De un trabajo escolar en Barquisimeto

De un trabajo escolar en Barquisimeto

 

La figura del referéndum popular en Venezuela comienza su existencia con la Constitución de 1961; su artículo 246 preveía una «reforma general» de ella misma, y el numeral 4 de esa norma establecía: «El proyecto aprobado se someterá a referéndum en la oportunidad que fijen las Cámaras en sesión conjunta, para que el pueblo se pronuncie en favor o en contra de la reforma». Luego vendría la inclusión (mayo de 1998) en la reforma a la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política (diciembre de 1997) de todo un nuevo título: VI. De los referendos, en el que se estableció el referendo consultivo «con el objetivo de consultar a los electores sobre decisiones de especial transcendencia nacional». (Art. 181).

El antepenúltimo

El antepenúltimo

Pero, antes de esto último, Rafael Caldera amenazó con un referendo «consultativo» al inicio de su segundo gobierno, cuando el Congreso de la República se negó a aprobar—con la principal oposición de COPEI—el segundo decreto de suspensión de garantías de 1994 a raíz de la crisis bancaria de ese año. Así recordé en Puro show (11 de noviembre de 2012):

En tal circunstancia, el gobierno amenazó con convocar un referendo para consultar al Pueblo acerca de la suspensión que pretendía, cuando aún no existía en la legislación venezolana la figura de referendos consultivos—Caldera prefería decir “consultativo”—, y dejó caer que José Guillermo Andueza, prestigioso jurista y Ministro de Relaciones Interiores, ya tenía una redacción del decreto de convocatoria de la consulta.

Entonces publicó el diario El Nacional los resultados de una encuesta telefónica que se le ocurrió hacer sobre el tema: 90% de los consultados apoyaba la suspensión de garantías. Ni corto ni perezoso, Luis Alfaro Ucero condujo las tropas parlamentarias de Acción Democrática en apoyo del decreto 285, que fue finalmente aprobado, dejando en deslucida posición a COPEI y a La Causa R, partidos que se opusieron. Juan José Caldera anunció en la Cámara del Senado que ya el referendo no sería necesario.

Por mi parte me sentí frustrado, y no porque las garantías quedaran suspendidas, sino porque la consulta popular no se había efectuado; por eso escribí Ahora tiene que consultar, el artículo principal del #6 de referéndum (publicación mensual que por entonces producía), el 8 de agosto de 1994. No me pareció ni serio ni acertado que el gobierno de Caldera reculara con el referéndum que amagara:

Este retroceso gubernamental tiene bastante de lamentable pues, como pudo evidenciarse, la ciudadanía creyó que había llegado la ocasión para participar directamente, por primera vez, en la adopción de una decisión de Estado. (…) …si el Gobierno declaró, por boca del Ministro Andueza, que ya tenía redactado un decreto para convocar a referéndum, ¿qué puede impedir que se redacte otro para consultar a los Electores sobre cualquier otro asunto, dado que según la doctrina Andueza habría bastado un acto del Ejecutivo para que se produjera la convocatoria? Si era posible convocar un referéndum “consultativo” sobre la suspensión de las garantías, es posible convocar un referéndum para consultar a los Electores sobre cualquier otra materia. A este respecto puede valer la pena considerar la siguiente idea: consultar a los Electores sobre los lineamientos generales del plan de desarrollo económico y social del Ejecutivo, el que hasta ahora, dicho sea de paso, es desconocido. La Constitución Nacional incluye ahora, gracias al Artículo 7º de su Enmienda Nº 2, la siguiente disposición: “El Ejecutivo Nacional en el transcurso del primer año de cada período constitucional, presentará para su aprobación, a las Cámaras en sesión conjunta, las líneas generales del plan de desarrollo económico y social de la nación”. En nuestra opinión, debiera ser a los Electores, no a las Cámaras del Congreso de la República, a quienes debiera solicitarse la aprobación de las “líneas generales del plan de desarrollo” del Ejecutivo. Esto, naturalmente, precisaría que la Constitución fuese modificada. No puede crearse de la noche a la mañana un carácter vinculante que colida con uno dispuesto expresamente en el texto constitucional. Pero si, como había argumentado el Gobierno, podía hacerse un referéndum no vinculante para consultar su diferendo con el Congreso, perfectamente puede celebrarse uno para el acto más esencial que puede haber en el ejercicio de la política: obtener la aquiescencia del Pueblo respecto del rumbo general del Estado de cuya soberanía es asiento.

………

Después de la creación del referendo consultivo en la reforma de la Ley del Sufragio en mayo de 1998, se han suscitado los siguientes eventos y propuestas (en orden cronológico):

1. El suscrito propuso el 20 de septiembre de 1998, en el #28 y último de referéndum (publicación mensual que produje entre febrero de 1994 y septiembre de 1998), un Primer Referendo Nacional, artículo en que esto argumenté:

Es así como pienso que compete ahora al Presidente de la República [Rafael Caldera] argumentar ante el Congreso la necesidad de la reforma, advirtiendo que convocará a referendo para decidir sobre la convocatoria de la Constituyente. (…) Una vez que se decida convocar a los Electores, al Poder Constituyente, para consultarlo sobre el tema discutido previamente, vale la pena aprovechar la excepcional ocasión para consultarle sobre otras materias de “especial trascendencia nacional”. Por una parte hay varias decisiones que revisten esa trascendencia y que vienen siendo insistentemente propuestas al país. Por la otra, una vez más, no estamos en condiciones de desperdiciar recursos. Hay que sacarle el jugo al Primer Referendo Nacional. Por ejemplo, hace ya varios años que se propone vender—en distintas modalidades y proporciones—una porción de las acciones que el Estado venezolano posee exclusivamente en su empresa más importante: Petróleos de Venezuela. (…) Por ejemplo, hace ya varios años que se propone implantar en Venezuela un régimen monetario conocido con el nombre de “caja de conversión”, el sustituto total o parcial del Banco Central de Venezuela que pondría moneda nacional en circulación en función estricta de las reservas en dólares—la divisa preferida por los proponentes—y de una tasa rígidamente fija. Pues bien, éstas son materias, sin ninguna duda, de “especial trascendencia nacional”. Es tan obvia su trascendencia que no es necesario demostrarla. Es difícil proponer cosas de mayor trascendencia—aunque las hay—y por tanto serían materia perfecta de un referendo. (…) En estos momentos la Constituyente se perfila como un gran proceso estabilizador. Pero también lo es el referendo mismo, la apelación directa a la opinión del Poder Constituyente, de los Electores de la Nación, para decidir sobre asuntos de nuestro más alto interés. En el fondo, más que una elección de representantes o mandatarios, es el referendo el acto supremo de una democracia. Es la participación total de la voluntad de los Electores en la toma de decisiones fundamentales.

El penúltimo

El penúltimo

2. El 25 de abril de 1999 se celebró un referendo consultivo para consultar a los venezolanos si deseaban la elección de una asamblea constituyente «con el objeto de transformar al Estado, crear un nuevo ordenamiento jurídico y redactar una nueva Constitución» (redacción que luego se preservaría en el Art. 347 de la Constitución ahora vigente). Esa consulta fue convocada por el presidente Chávez luego de que la Corte Suprema de Justicia resolviera un recurso de interpretación del Art. 181 de la Ley del Sufragio, que preguntaba justamente si podía empleárselo para consultar sobre una constituyente aunque la figura no estuviera contemplada en la Constitución vigente para la fecha. La doctrina establecida en su decisión del 19 de enero de 1999—el carácter supraconstitucional (no limitado por ninguna constitución) del Poder Constituyente Originario—había sido anticipada el 13 de septiembre del año anterior en artículo—Contratesis—que escribí para el diario La Verdad de Maracaibo (por la misma época que escribía en referéndum Primer Referendo Nacional):

Es preciso reformar la Constitución de 1961 para que pueda convocarse una constituyente (Brewer-Carías y otros), pues hay que preservar el “hilo” constitucional. Incorrecto. El artículo 250 de la constitución vigente, en el que fincan su argumento quienes sostienen que habría que reformarla antes, habla de algo que no existe: “Esta Constitución no perderá vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o fuere derogada por cualquier otro medio distinto del que ella misma dispone”. El texto de 1961 no dispone de medio ninguno para derogarla. Sólo menciona enmiendas o reforma general. No prescribe medio alguno para sustituirla por conceptos constitucionales cualitativamente diferentes. Además, el Poder Constituyente, nosotros los Electores, estamos por encima de cualquier constitución. Si aprobamos la convocatoria a una constituyente eso es suficiente.

Hace poco (1º de noviembre) recordé para un corresponsal cercano uno de mis frecuentes intentos frustrados:

A comienzos de 1999, habiendo notado que se había sometido a los portorriqueños una baraja de opciones constitucionales—statu quo como «estado libre asociado», independencia, conversión en el estado 51 de los EEUU—concebí un recurso de interpretación que llevé, muy mal asistido por una abogada inexperta, a la Sala Político-Administrativa de la CSJ, preguntando si podía emplearse el mismo Art. 181 de la Ley del Sufragio para someter directamente, sin pasar por Go—una asamblea constituyente—, un proyecto específico de nueva constitución. La redacción del recurso fue defectuosa, y fue rechazado sin pronunciamiento sobre el fondo del asunto al declararlo inadmisible sobre una technicality. (Abogados más competentes se negaron a asistirme; ya en ese tiempo una cobarde catatonia hizo que no quisieran comprometerse con un camino distinto del que tramitaba entonces Chávez). Hildegarde Rondón de Sansón emitió un voto salvado en el que opinaba que la Sala ha debido dar respuesta al punto de fondo por considerarlo de fundamental importancia. (Este concepto contradice, superándolo, lo que sostuve equivocadamente en 1995—en Comentario constitucional, el 12 de octubre, en el #16 de referéndum—: «…la única forma admisible de proveernos de una constitución nueva sería la de convocar una Asamblea Constituyente»).

3. El 15 de diciembre de 1999 se aprobó en referendo popular el proyecto de constitución formulado por la Asamblea Constituyente de ese año, promulgando la que ahora nos rige.

4. El 25 de febrero de 2002, propuse en el programa Triángulo de Televén un procedimiento para abolir el gobierno de Hugo Chávez con base en las firmas de una mayoría de los electores venezolanos. La más reciente redacción del Acta de Abolición (mayo de 2003) puede ser leída en este blog.

Fabricador de fulminantes

Fabricador de fulminantes

5. Desde fines de 2002, Primero Justicia intentó vender un referendo consultivo «no vinculante pero sí fulminante» sobre el deseo de los venezolanos de que Hugo Chávez renunciara a su cargo. (No podía ser vinculante por dos razones: primera, porque la Constitución establece el mecanismo revocatorio para el mismo fin; segunda, porque el Poder Constituyente Originario está limitado por los derechos humanos y la renuncia es una decisión personalísima, un derecho que entonces tenía Chávez y ningún otro podía ejercer por él).

Luego de que el paro empresarial de diciembre de 2001 y la marcha del 23 de enero de 2002 pusieran en evidencia que Chávez ya no contaba con apoyo mayoritario, Primero Justicia hizo la promoción de un recurso diferente: una enmienda constitucional para recortar el período. (El trabajo de diseño jurídico fue realizado previamente por el Dr. Juan Manuel Raffalli).* La incipiente presencia pública de la Coordinadora Democrática (antes de los acontecimientos de abril) se asoció con la idea de la enmienda, al punto de que piezas publicitarias en apoyo a la misma aparecieron en televisión bajo el patrocinio de la central opositora.

Los acontecimientos de abril del año pasado trastocaron grandemente percepciones y proyectos. Después de una recuperación más bien rápida en las filas de la oposición, Primero Justicia emergió con una idea diferente: un referendo consultivo. A sabiendas de que un referendo de esta clase no tendría efectos vinculantes—mientras sí los tendría, obviamente, un referendo revocatorio—el joven partido llevó a cabo una admirable campaña de recolección de firmas y entregó al Consejo Nacional Electoral planillas en número suficiente para la convocatoria. De nuevo, la Coordinadora Democrática aceptó la estrategia y promovió la iniciativa.

Todos sabemos que mientras la iniciativa del referendo consultivo estaba en progreso, el talibanismo opositor y el acicate pendenciero del gobierno indujeron a la Coordinadora Democrática y a la Gente del Petróleo a plantear el impaciente y suicida paro general de diciembre de 2002. A pesar de que se había decidido intentar el “no vinculante pero sí fulminante” referendo consultivo—que se celebraría en febrero de 2003—el más notorio liderazgo opositor procedió a torpedear la iniciativa, con la ilusión de que la parálisis nacional daría al traste con el gobierno aun antes de que el referendo se celebrase.

Poco antes de que el Tribunal Supremo de Justicia inmovilizara al Consejo Nacional Electoral** e interrumpiese el curso del referendo consultivo, Teodoro Petkoff, Eduardo Fernández y Baltazar Porras se reunían con Chávez, y el otrora “Tigre” revivía la idea de una enmienda para el recorte de período. Julio Andrés Borges se opuso ferozmente a la noción—a pesar de propugnarla meses antes—esgrimiendo un argumento razonable y otro deleznable. Borges tenía razón al señalar que faltaba muy poco para la supuesta realización del referendo consultivo, por lo que la consideración de la enmienda a esas alturas diluía fuerzas que debían concentrarse en éste. Al abundar en su rechazo a la enmienda, sin embargo, indicó que esta salida era defectuosa por cuanto dejaba “vivos” a otros poderes distintos del Ejecutivo, sin advertir que precisamente ese “defecto” estaba igualmente presente en su proposición del referendo consultivo.

Igualmente sabemos que el referendo consultivo, a pesar de contar con el número suficiente de firmas válidas, fue bruscamente interrumpido. Fue entonces cuando la Coordinadora Democrática optó por ofrecer, al mejor estilo McDonald’s, un combo de opciones para el “firmazo” privado (sin la anuencia o patrocinio de las maniatadas autoridades electorales) que tuvo lugar el domingo 2 de febrero, el día inicialmente previsto para la celebración del referendo consultivo.

El liderazgo opositor emitía, de esta forma, una señal de debilidad y confusión: el inequívoco mensaje de que no sabía en qué palo ahorcarse. Junto con pronunciamientos a favor de los ex empleados petroleros y de los medios de comunicación, junto con un documento para desconocer el gobierno, la Coordinadora ofrecía ahora la vieja receta de la enmienda de recorte de período (con papas fritas), una convocatoria a Constituyente (con queso) y, por primera vez, la convocatoria a referendo revocatorio (con tocineta) del mandato de Chávez y de varios diputados oficialistas.

Y ahora estamos en un punto en el que se exige toda la concentración opositora sobre la posibilidad constitucional del referendo revocatorio del mandato de Chávez a partir del 19 de agosto de este año, cuando sabíamos—o debíamos haber sabido—que esa posibilidad existía desde el 15 de diciembre de 1999.

Quienes ahora argumentan tersamente a favor de esta estrategia—no deja de ser razonable, reconocemos—son los mismos que guiaron a una desesperada sociedad civil por el tortuoso periplo que acabamos de recapitular. Son los mismos que nos aseguraron que la enmienda era la solución, luego el consultivo, después el paro y más adelante la vacuna polivalente del firmazo. ¿Qué pensarían los familiares de un paciente al que los curanderos recetasen en sucesión, con seguridades de curación en cada caso, radioterapia, quimioterapia, sangría y electroshock? (En Mandar, no pedir, artículo en la Carta Semanal #36 de doctorpolítico del 15 de mayo de 2003).

El mediador mediado

El mediador mediado

6. El 5 de febrero de 2003 propuse un Gran Referendo Nacional con el diseño de Un posible acuerdo político ante el ultimátum de abolición, que comenzaba afirmando: «Las heridas venezolanas son tantas y tan lacerantes, que no hay modo de curarlas sin una apelación perentoria al poder fundamental y originario del Pueblo, a través de un Gran Referendo Nacional». Vivíamos entonces un proceso de «negociación y acuerdos» entre gobierno y oposición con la mediación de la Organización de Estados Americanos y el Centro Carter, y entregué personalmente a César Gaviria el documento, que sujetaba a la disposición de Hugo Chávez la aquiescencia a la renuncia que pudiera expresar la mayoría de la población en un referendo como el propuesto por Primero Justicia; es decir, acordaría de antemano renunciar, so pena de sufrir la abolición de su gobierno. (La Gente del Petróleo pareció interesarse en el procedimiento de abolición pero su líder principal, Juan Fernández, se encargó de matar la iniciativa):

La mayoría ciudadana pronunciada contra Chávez en abril de 2002, aun disminuida por la Carmonada, parecía subsistir cuando se convocara el Paro Cívico Nacional sostenido, principalmente, sobre el paro petrolero. Arturo Castro tenía buenos contactos con la Gente del Petróleo, y al mismo tiempo creía en las bondades del tratamiento de abolición del gobierno. Por esto me propuso contactar a los líderes del paro en PDVSA para hacerles saber de esa avenida. Fuimos en enero de 2003 a una reunión convocada al efecto en un salón del Hotel Eurobuilding, muy cerca de lo que dio en llamarse Plaza de la Meritocracia, en la urbanización Chuao. Ya Horacio Medina había sido informado por Castro, y éste sabía por el primero de una cálida acogida preliminar de la idea. Esta posición de los petroleros fue confirmada al comienzo de la reunión, en la que Eddie Ramírez también manifestó su conformidad. Cuando estábamos ya adentrados en temas logísticos de la abolición, que Medina aseguró estaba en capacidad de resolver y manejar, apareció el muchacho de la película, catire y todo: Juan Fernández, la cara más visible de los petroleros en rebeldía. Este caballero aseguró que no sería necesario aplicar un tratamiento de abolición, puesto que el paro marchaba viento en popa y el gobierno caería irremisiblemente. No convenía, aseguró, complicar las cosas con un curso distinto de la huelga. (Las élites culposas).

7. El 15 de agosto de 2004, se celebró, con la heroica organización del esfuerzo por la asociación civil Súmate, un referendo revocatorio del mandato del presidente entonces en ejercicio, del que Hugo Chávez salió airoso. El resultado fue un verdadero baño de agua fría para la población opositora (ver Bofetada terapéutica, 19 de agosto de 2004), e inició una persistente prédica de fraude que a estas alturas persiste (ver Suma contra gentiles abstencionistas, 1º de enero de 2012), y además estableció una propensión a abstenerse de votar que favoreció repetidas veces a los postulados por el oficialismo en elecciones posteriores.

8. En su campaña electoral de 2006, Hugo Chávez hizo la promesa genérica del «socialismo del siglo XXI» e indicó que sometería a referendo popular la negativa a renovar la concesión a Empresas 1BC para operar Radio Caracas Televisión, promesa que no cumplió. El 18 de enero de 2007, invité a la dirigencia opositora a propiciar un referendo consultivo en la Carta Semanal #221 de doctorpolítico:

El socialismo del siglo XXI es la renacionalización de la CANTV, la estatización de todo el suministro eléctrico, la privación de su autonomía al Banco Central de Venezuela, la desaparición de las alcaldías, la terminación de la licencia de RCTV, el control de las operadoras de la Faja Petrolífera del Orinoco, el nombramiento ministerial de su hermano para que instruya a nuestros hijos en la ideología revolucionaria y mucho, pero mucho, gasto público. Pero estas medidas, expuestas con el mayor engreimiento, son en su concreción elementos de un programa de gobierno que pudo anunciar y no lo hizo, que pudo presentar en su campaña y no lo hizo. Y es que Chávez no hizo en realidad campaña, si es que por esto se entiende la exposición de un programa de gobierno para el que se busca apoyo o aquiescencia. Ninguno de esos elementos, que debieron ser explicados de antemano a los Electores, fue mostrado en modo alguno. El único mencionado, el cierre de Radio Caracas Televisión, iba a ser decidido por los mismos Electores en referendo consultivo.  (…) …nunca reveló, al escamotearlas deliberadamente, qué medidas se proponía instrumentar. Para ninguna de ellas tiene consentimiento electoral, ni siquiera para que pueda de nuevo legislar según su único entender. Y si no, que pruebe a consultarlas. Como Caldera en 1998, él tiene la facultad de llamar a un referendo consultivo, y nada impide que en un solo acto referendario se consulte más de una materia «de especial trascendencia nacional». (Artículo 71 de la Constitución). Pero claro, no está en la naturaleza de Chávez el procedimiento democrático. Lo de él es pantalla y decreto, así que ¿por qué no emprende la oposición la convocatoria de un amplio referendo por iniciativa popular? ¿Qué tal si el triunvirato Borges-Petkoff-Rosales que ha vuelto a reunirse pone orden nuevamente en la incipiente cacofonía opositora y se atreve, aunque sea esta vez, a una iniciativa política audaz, profunda, de aliento? ¿No y que somos cuatro millones de los que menos de la mitad tendría que firmar? ¿No es cierto que la mayoría de los venezolanos—Datanálisis dixit—no quiere ni dictadores ni “mares de la felicidad”? Ése es un referendo que pudiera muy bien ganarse para la democracia en Venezuela, que no es otra cosa que el respeto a la inteligencia de sus Electores.

El planteamiento interesó a Carolina Jaimes Branger, quien me invitó a exponer la idea, en el programa que por entonces conducía en Radio Caracas Radio, el 18 de enero de 2007. La entrevista fue transmitida una semana después.

9. El 2 de diciembre de 2007, se sometió a referendo aprobatorio dos proyectos de reforma constitucional, el uno presentado por el Presidente de la República y el otro por la Asamblea Nacional. Varios artículos contenían referencia explícita al socialismo, y se proponía la posibilidad de reelección presidencial indefinida. Ambos fueron rechazados por mayorías de muy delgada ventaja. (Proyecto A: 50,65% No y 49,35% Sí; Proyecto B: 51,01% No y 48,99% Sí). Tibisay Lucena presidía ya el Consejo Nacional Electoral.

10. El 15 de febrero de 2009, se sometió a referendo aprobatorio convocado por la Asamblea Nacional la posibilidad de reelegir indefinidamente al Presidente de la República, los gobernadores de los estados, los alcaldes y los diputados a la Asamblea. (Con ocasión del referendo de 2007, Hugo Chávez se había negado a esta ampliación con el pretexto de que los gobernadores y alcaldes que la exigían sólo querían «perpetuarse en el poder»):

Ahora, como sabemos—después de prometer que respetaría la voluntad popular que se expresara el 2 de diciembre de 2007 (que negó específicamente, entre otras cosas, la reelección indefinida); después de decir, a raíz de las elecciones del 23 de noviembre del año pasado, que no promovería la enmienda que ahora nos amenaza; después de “dar su permiso” al PSUV y al pueblo (en ese orden) para que introdujeran su proyecto por iniciativa popular y de que tomara al final el camino de la Asamblea Nacional (al percatarse de que no lograría las firmas necesarias; si hubiese más de cuatro millones de firmas a su favor ¿para qué se necesitaba a la Asamblea?); después de que considerara urgentísima (“La vía de la Asamblea Nacional tiene una ventaja: que es más rápida”) una modificación constitucional que no sería, en todo caso, requerida antes de cuatro años enteros—, Hugo Chávez estima que debe abrirse la reelección indefinida también a los alcaldes, los gobernadores, los diputados a la Asamblea Nacional y los miembros de los consejos legislativos estadales. ¿No habíamos quedado en que tal cosa sólo aseguraría la entronización de caudillos que buscarían perpetuarse en el poder? (Ensayos de la coral, 15 de enero de 2009).

La enmienda constitucional implicada recibió la aprobación del 54% de los votantes.

No al socialismo

No al socialismo

11. El 23 de julio de 2009, en la Carta Semanal #341 de doctorpolítico, propuse lo siguiente:

El actual gobierno, que tanto autobombo resuena para presentarse como defensor de una democracia “participativa”, quiso en realidad hacer más difícil la participación popular en las decisiones “de especial trascendencia nacional” a través de un referéndum. En el proyecto de reforma constitucional derrotado el 2 de diciembre de 2007, se dejaba idénticas las exigencias señaladas al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo para la convocatoria de un referéndum de esa clase, pero se pretendía duplicar el esfuerzo de los ciudadanos para lograr lo mismo, al proponer la elevación a veinte por ciento de los electores registrados para asegurar la iniciativa eficaz. Como el proyecto no resultó aprobado, bastarán ahora 1.700.000 firmas ciudadanas válidas para causar un referéndum sobre la siguiente pregunta: ¿Está usted de acuerdo con la implantación en Venezuela de un sistema político-económico socialista?

Sobre esta idea se volvió poco después de los inicios mismos de este blog (la última de las cartas semanales de doctorpolítico es del 17 de diciembre de 2009). Así, Doctrina del referendo sobre el socialismo es del 9 de junio de 2010. Para esa fecha, José Rafael Revenga había convencido de la bondad de la propuesta a Lewis Pérez, quien a su vez intentó convencer a Henry Ramos Allup. A Revenga y a mí nos informó del dictamen de Ramos: «¡Eso es una locura!» El 29 de octubre de 2012, éste expresaba su deseo de un referendo similar por Noticias 24 Radio; he aquí la grabación de sus palabras:

Desde el primer año de Dr. Político en RCR se presentó el asunto de un referendo sobre el socialismo a la consideración de los oyentes, a partir del programa #17 del 3 de noviembre de 2012. A la dirigencia opositora—Julio Borges, Jesús Torrealba, Henry Ramos Allup—se le ha ofrecido la iniciativa. (Al primero de los mencionados, en carta del 3 de marzo de 2015 se le dijo: «Tal vez conozcas que llevo algún tiempo promoviendo este tratamiento referendario pero, si acogieras estos planteamientos, yo no tendría inconveniente en permanecer tras el telón; es decir, no exigiría protagonismo alguno»).

12. El 5 de abril de 2014, en el programa #89 de Dr. Político en RCR, introduje la posibilidad de añadir al referendo sobre el socialismo una pregunta sobre la deseabilidad de aplicar el Art. 350 de la Constitución al gobierno presidido por Nicolás Maduro. Así expliqué la cosa en este blog al día siguiente (El Gran Referendo):

Es sólo en esta semana que concluye cuando entendí que la manera correcta de aplicar el Artículo 350 de la Constitución—El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos—es a través de un referéndum. (…) Tal postura explica la proposición de incluir una tercera pregunta en el referendo consultivo, que he venido recomendando como tratamiento correcto de la más aguda de nuestras enfermedades políticas: ¿Desconoce Ud. el gobierno presidido por el ciudadano Nicolás Maduro, por las razones descritas en el Artículo 350 de la Constitución?

13. Desde 2014, alerté—no fui el único—sobre la posibilidad de convocar un referendo revocatorio del gobierno de Nicolás Maduro; por ejemplo, en el programa especial de Y así nos va (RCR 750 AM) en el que conversé el 18 de noviembre de ese año con Nehomar Hernández. (Fue transmitido el 30 de diciembre). En Dos cepas del virus salidista (13 de febrero de 2015) expuse:

En menos de un año puede iniciarse la recolección de firmas para convocar un referendo revocatorio del mandato de Nicolás Maduro por iniciativa popular, y de los trámites necesarios sabe algo Ma. Corina Machado; su know how sería utilísimo para un esfuerzo de esa clase, pues en 2004 logró la convocatoria del referendo contra Chávez.

Pero la Mesa de la Unidad Democrática empezó a moverse con decisión de revocar en abril de este año, luego de superar oposiciones internas a tal posibilidad (en gran medida porque apoyarlo equivaldría a catapultar una vez más la precandidatura presidencial de Henrique Capriles Radonski, quien tuvo éxito en posicionarse como su campeón):

…no sólo procrastinan las rectoras maduristas; también lo hizo la Mesa de la Unidad Democrática que, en perfecto conocimiento de la previsible resistencia oficialista hacia el revocatorio, no inició el procedimiento el 11 de enero de este año y perdió meses preciosos, antes de optar por algo que debió estar decidido incluso antes de su triunfo electoral del 6 de diciembre de 2015. (Cf. Dèjá vu). Son muy responsables del (al menos) culposo retraso Henry Ramos Allup y Jesús Torrealba, que un mes después de la fecha que permitía constitucionalmente el comienzo del proceso, se quejaban de que un revocatorio era “muy engorroso”. Justamente por ese engorro han debido estar listos y arrancar temprano. (En El retorcido derecho de Lucena, 9 de agosto de 2016).

Diálogo para un acuerdo

Diálogo para un acuerdo

14. El 25 de abril de este año propuse el texto de un acuerdo entre la Asamblea Nacional y el Poder Ejecutivo en Plantilla del Pacto; allí sugería:

Cláusula Tercera. El Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo nacionales auspiciarán la celebración de un Gran Referendo Nacional, el que consultará en diversas materias de especial trascendencia nacional y será convocado por la Asamblea Nacional para su celebración el domingo 26 de junio de 2016. A los fines de la determinación de las preguntas del Gran Referendo Nacional, el Gobierno Nacional suministrará tres preguntas para someter a consulta. La Asamblea Nacional las incluirá y someterá igualmente tres preguntas, una de las cuales será: “¿Está Ud. de acuerdo con la implantación en Venezuela de un régimen político-económico socialista?” Esta específica consulta se hace necesaria por el encabezado estándar de los decretos emanados del Ejecutivo: “Con el supremo compromiso y voluntad de lograr la mayor eficacia política y calidad revolucionaria en la construcción del socialismo…”, y asimismo por la aprobación del “Plan de la Patria”, presentado como “segundo plan socialista”.

Cláusula Cuarta. El ciudadano Nicolás Maduro Moros se compromete a presentar su renuncia al cargo de Presidente de la República si, al celebrarse ese Gran Referendo Nacional, resultare negada la pregunta especificada en la cláusula anterior, lo que causaría de suyo la falta absoluta que será subsanada por la elección prevista en el Artículo 233 de la Constitución, al producirse aquélla antes de los cuatro años del presente período constitucional, que se cumplirán el 10 de enero de 2017.

15. El 22 de octubre argumenté en Prontas elecciones:

El Poder Constituyente Originario, el Pueblo llamado a referendo en ese carácter, tiene la potestad de superponerse a la Constitución y aprobar una norma que ella no contemple. En consecuencia, puede preguntársenos a Nosotros, la Corona, el Soberano, lo siguiente:

¿Está Ud. de acuerdo con la convocatoria a elecciones, en el plazo de tres meses a partir de esta fecha, que escojan al ciudadano que se encargue de la Presidencia de la República hasta el 10 de enero de 2019, elecciones ésas en las que podrá participar como candidato el ciudadano Nicolás Maduro Moros, actualmente en el cargo?

(…) Exijamos, en cambio, a la Asamblea Nacional que escuche el clamor del Pueblo que quiere elegir prontamente un nuevo presidente. Ella puede, por mayoría simple de 84 brazos alzados, convocar inapelablemente ese referendo tan lógicamente fundado como aconsejable. Debiera la Asamblea comprender, por su parte, que no debe ponerse en riesgo la iniciativa. El Tribunal Supremo de Justicia ha ignorado o suspendido las actuaciones del Poder Legislativo Nacional sobre la base de su desacato, al haber incorporado diputados cuya investidura el mismo tribunal declaró suspendida. Que desincorpore esos diputados, pues no son requeridos para formar una mayoría calificada de dos tercios; lo que se necesita es “el voto de la mayoría de sus integrantes”. (Lo más elegante sería que los diputados en cuestión soliciten ellos mismos a la directiva de la Asamblea su desincorporación).

Veinticuatro días después, los diputados por Amazonas solicitaron ser desincorporados de la Asamblea Nacional, y ésta ya no está en desacato del Tribunal Supremo de Justicia.

16. Ha propuesto por estos días Henrique Capriles Radonski que, como lo más probable es que un referendo revocatorio contra Nicolás Maduro no pueda celebrarse en 2016, la Asamblea Nacional proceda a modificar la constitución para sustituir la previsión del último parágrafo del Art. 233 de la Constitución: «Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva asumirá la Presidencia de la República hasta completar el mismo». Él sugiere que se extienda después del 10 de enero de 2017, cuando se cumplen los primeros cuatro años del período, lo postulado en el tercer parágrafo: «Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente o Presidenta de la República durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal y directa dentro de los treinta días consecutivos siguientes». Ahora bien, ninguna modificación de la Constitución entra en vigencia hasta que la apruebe el Pueblo en referendo convocado al efecto; por tanto, Capriles propone en verdad, aunque no lo haya dicho, no un referendo sino dos: el revocatorio y el aprobatorio de tal modificación.

17. El 18 de los corrientes, Diego Arria propuso que se llevara a referendo consultivo convocado por la Asamblea Nacional el texto de los acuerdos que sean alcanzados en el diálogo entre el gobierno y la Mesa de la Unidad Democrática, en analogía con el referendo colombiano sobre lo pactado entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Los anunciantes

Los anunciantes de la confusión

18. Ayer lunes 21 de noviembre, Voluntad Popular puso una nota en su web en la que se lee:

El coordinador nacional encargado de Voluntad Popular, diputado Freddy Guevara, propuso junto a otros líderes de la tolda naranja una nueva ruta para el cambio democrático, pacífico y constitucional. Señaló que a través de la Asamblea Nacional deberá impulsarse un referendo popular, en el cual transcurrida la etapa de recolección de firmas debe consolidarse en un juicio político que destituya a Nicolás Maduro, dando cumplimiento al artículo 333 que indica que es obligación de “todo venezolano restaurar el orden constitucional cuando este haya sido roto”.

Si un referendo es convocado «a través de la Asamblea Nacional» no se requiere una recolección de firmas, y no hay previsión constitucional alguna que contemple un «juicio político» de destitución del Presidente de la República. La opacidad de la incomprensible propuesta parece indicar que se trata de una reedición del referendo revocatorio con alguna disposición que lo permita. (?) Hoy me ha señalado una persona muy bien informada de los procesos en el seno de la oposición venezolana:

En cada partido hay tendencias. UNT está a favor de llegar al 2018; Falcón también y PJ/Borges. Claro, jamás lo dirán en público. El acto de hoy en Paseo Las Mercedes, organizado por Angel Oropeza, busca darle soporte al diálogo y a Chúo en particular (apoyo de la «Sociedad Civil»). PJ/Guanipa, que está del lado de Capriles, no se ha definido, al igual que Henry Ramos. El Grupo de los 15, liderizado en alguna medida por María Corina y casi todo VP, se decanta por una «consulta popular» y el juicio político en la asamblea. Pero de la asamblea, apartando las discusiones de las leyes, la tarima política por casos como los de PDVSA, los narcosobrinos… dudo que salga nada. La decisión del diálogo y ahora la desincorporación de los 3 diputados tiene molestos a VP, el G15 y Guarulla. El G15 y VP planean retomar el proceso de recolección de firmas (con un CNE paralelo) y hacer un acto de votación para realizar el Revocatorio. Capriles no ha dicho que no, pero tampoco que sí. (Ver artículo de Leopoldo Puchi con fecha de hoy y otro de Carlos Blanco).

 

Días antes, María Corina Machado se pronunciaba a favor de que el juicio político de Maduro se hiciera popularmente. (?)
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En cualquier caso, como se registrara en la más reciente emisión de Dr. Político en RCR, en la proliferación de proposiciones resalta una constante: la apelación al Pueblo. Por fin, se toma conciencia de que «Las heridas venezolanas son tantas y tan lacerantes, que no hay modo de curarlas sin una apelación perentoria al poder fundamental y originario del Pueblo…» Algo va a cuajar. LEA
………

 

* El 11 de abril del año pasado, en el programa #139 de Dr. Político en RCR, puse el procedimiento de enmienda a consideración, reconociendo la precedencia de PJ y Raffalli. Más tarde, caí en la cuenta de que el TSJ probablemente impediría el efecto buscado; escribí en Martes de Ramos—25 de noviembre de 2015—: “…el Tribunal Supremo de Justicia [no] toleraría la aplicación ‘retroactiva’ a Maduro de ese recorte, supuestamente a un período de cuatro años; en 2009 ya proponía el magistrado Francisco Carrasquero López a su Sala Constitucional que la reelección permitía ‘recompensar a quienes [el pueblo] estime como sus mejores gobernantes’. Si la Presidencia es un premio, ¿cómo podría quitarse a Maduro el suyo completo—hasta el 10 de enero de 2019—que se ganó en la rifa del 14 de abril de 2013?”. (En R de repitientes, 3 de febrero de 2016),

 

** Primero Justicia consideró entonces que la aprobación del proyecto de enmienda sería posible porque ya Luis Miquilena, quien controlaba unos cuantos diputados, había salido del gobierno en enero de 2002 y podría ofrecer su apoyo a una oposición minoritaria. Luego del Carmonazo de abril, PJ jugó con la idea de promoverla por iniciativa popular—15% de los electores—, pero cambió el rumbo con la proposición de un referendo “no vinculante pero sí fulminante”—que preguntaría si el Poder Constituyente Originario deseaba que Chávez renunciara—, para el que Súmate recogió firmas y que fuera aprobado por un CNE accidental presidido por Alfredo Avella Guevara. (Esa decisión fue invalidada por el Tribunal Supremo de Justicia al haberse producido con la incorporación tramposa de un rector del organismo—Leonardo Pizani—que había renunciado dos años antes). Finalmente, PJ se plegó a la idea del revocatorio. (En R de repitientes, 3 de febrero de 2016).

 

(Para descargar este trabajo en archivo de formato .pdf: cronologia-referendaria)

 

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Licitación en la Asamblea

 

Muerte y transfiguración

Muerte y transfiguración

La proliferación de proposiciones que postulan alguna clase de referéndum de los venezolanos permitió aconsejar que la Asamblea Nacional maneje una suerte de licitación política, organizando un referendo consultivo que eleve a la consideración del Pueblo varias «materias de trascendencia nacional». Ella puede recoger la variedad de propuestas y convocar la consulta múltiple, dado que sus decisiones tendrán validez al haber cesado el pretexto de su desacato, con la desincorporación, el pasado 15 de noviembre, de los diputados del estado Amazonas cuya investidura fue suspendida por el Tribunal Supremo de Justicia.*

El primero de los hermosos temas de Muerte y transfiguración, poema sinfónico de Richard Strauss, y la reposición del majestuoso tema del último movimiento del segundo Concierto para piano y orquesta de Sergio Rachmaninoff, fueron las piezas de la ofrenda musical del programa #223 de Dr. Político en RCR, cuyo archivo de audio se pone de seguidas:

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* Exijamos, en cambio, a la Asamblea Nacional que escuche el clamor del Pueblo que quiere elegir prontamente un nuevo presidente. Ella puede, por mayoría simple de 84 brazos alzados, convocar inapelablemente ese referendo tan lógicamente fundado como aconsejable. Debiera la Asamblea comprender, por su parte, que no debe ponerse en riesgo la iniciativa. El Tribunal Supremo de Justicia ha ignorado o suspendido las actuaciones del Poder Legislativo Nacional sobre la base de su desacato, al haber incorporado diputados cuya investidura el mismo tribunal declaró suspendida. Que desincorpore esos diputados, pues no son requeridos para formar una mayoría calificada de dos tercios; lo que se necesita es “el voto de la mayoría de sus integrantes”. (Lo más elegante sería que los diputados en cuestión soliciten ellos mismos a la directiva de la Asamblea su desincorporación). (Prontas elecciones, 22 de octubre de 2016, veinticuatro días antes de la desincorporación).

LEA

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Posverdad en la posmodernidad

 

Después de lo moderno

Después de lo moderno

 

La primera fuerza que dirige el mundo es la mentira.

Jean-François Revel – El conocimiento inútil

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Supe por José Rafael quien supo por Marena que el Diccionario Oxford había escogido como «palabra de 2016» el término «post-truth». Dice Wikipedia en su artículo Post-truth politics (traducción de este blog):

La política post-verdad (también llamada post-fáctica) es una cultura política en la que el debate se enmarca mayormente con apelaciones a la emoción inconexas con los detalles de las políticas, y por la afirmación repetida de alegatos cuya refutación fáctica se ignora. La post-verdad difiere de la contrastación y falsificación de la verdad tradicionales presentándolas como de importancia «secundaria».

A su vez, la gente del Diccionario Oxford informa: «[Post-verdad] se define como un adjetivo relativo a circunstancias en las que los hechos objetivos son menos influyentes en la conformación de la opinión pública que las apelaciones emocionales».

Volvamos a Wikipedia:

Precursor de la expresión

Precursor de la expresión en 2004

Un rasgo definitorio de la política post-verdad es que quienes están en campaña continúan repitiendo sus alegatos aunque los medios de comunicación o expertos independientes revelen su falsedad. Por ejemplo, durante la campaña del referendo sobre la Unión Europea en Gran Bretaña, Vote Salir sostuvo repetidamente que ser miembro de la Unión Europea costaba 350 millones de libras por semana. Esta cifra, que ignoraba el reintegro al Reino Unido y otros factores, fue descrita como «potencialmente engañosa» por la Autoridad Estadística del Reino Unido y como «insensata» por el Instituto de Estudios Fiscales, y rechazada en cotejos con los hechos de BBC News, Channel 4 News Full Fact. A pesar de esto, Vote Salir continuó usando la cifra como pieza central de su campaña hasta el día del referendo, después del cual adujo que el argumento sólo había sido «un ejemplo». (…) Michael Deacon, un cronista parlamentario de The Daily Telegraph, sintetizó el núcleo del mensaje de la política post-verdad así: «Los hechos son negativos. Los hechos son pesimistas. Los hechos son antipatrióticos». (…) En su modalidad más extrema, la política post-verdad puede hacer uso del conspiracismo. La crítica basada en hechos de una cierta campaña se atribuye a un enemigo poderoso—tales como el establishment, el Sionismo o los medios de comunicación más influyentes—que supuestamente buscan desacreditarla, lo que a su vez aleja a los votantes de esas fuentes de información. En esta forma de política post-verdad, los rumores falsos (como el «birther» o las teorías de conspiraciones musulmanas acerca del presidente Obama) se convierten en temas noticiosos de primera importancia.

El término post-verdad está muy bien puesto; es lo que viene después de la verdad; es decir, la verdad se ha dejado atrás, ha sido superada. Cuando el Diccionario Oxford escogió la expresión como palabra del año, hizo referencia a acontecimientos como, precisamente, el Brexit y la campaña de Donald Trump: «Its selection follows June’s Brexit vote and the US presidential election.» Las muy numerosas notas periodísticas sobre la campaña presidencial de este año en los Estados Unidos incluían frecuentemente secciones especiales de fact checking (cotejo con los hechos), o fueron enteramente redactadas con el fin de verificar si lo que decían los candidatos Trump y Clinton se ajustaba a la verdad. A pesar de ese ingente trabajo, muchos electores estadounidenses tragaron las post-verdades y contribuyeron a su difusión. No es poca la gente en el mundo que prefiere creer lo más estrafalario antes que un hecho cierto pero aburrido.

………

Por acá llevamos nosotros diecisiete años de post-verdades:

Razón tiene Fernando Egaña cuando dice: “Las armas más efectivas que ha tenido el señor Chávez y su supuesta ‘revolución bolivariana’, no están en el arsenal de las FAN, o en los reales de la bonanza petrolera, o en la legitimidad de origen. Se encuentran en un reducido conjunto de conceptos y categorías de pretensión político-histórica que han logrado imponer en la opinión pública, y que buena parte de sus adversarios repiten como verdades bíblicas”. Cuarta República, por ejemplo. (Mea culpa. Hemos usado el término más de una vez). Egaña nos explica lo que nos tragamos como marco lingüístico cada vez que admitimos la denominación cuarta república: «Como las primeras tres ocurren entre 1811 y 1830, y la quinta empezó propiamente el 15 de diciembre de 1999, entonces la ‘cuarta’ comprende los 168 años que incluyen el paecismo, la Federación, el dominio andino y el surgimiento de la democracia. Para la nueva enciclopedia del régimen son un mismo magma tenebroso que separa la gesta libertadora de la ‘revolución bolivariana’. Semejante mamarracho historiológico no resiste el menor soplido y, sin embargo, es la ‘versión oficial’ que el actual régimen difunde a diestra y siniestra, con el conformismo escandaloso de buena parte de la opinión pública y publicada”. (El método Bushávez, 22 de enero de 2004).

Pero el «otro lado» también es ducho en el lenguaje post-fáctico; por ejemplo, en la longeva prédica del presunto fraude en el referendo revocatorio contra Chávez. (Ver Bofetada terapéutica y, para un tratamiento más extenso, Suma contra gentiles abstencionistas). Es toda nuestra clase política quien alimenta una polémica fácticamente infundada en la población, que mayormente discute emociones porque se la estimula emocionalmente: «Chávez, el corazón de la patria», «Maduro es pueblo» o—como nos decía Manuel Rosales—»Atrévete».  Así es muy difícil conseguir caminos para la solución de nuestros males; mientras las verdades sean en verdad post-verdades, blandidas por gente disímil involucrada en una veintena (¿cincuentena?) de campañas personales diferentes, las decisiones públicas que deben ser tomadas responsablemente, con apego a los hechos, serán muy mal tomadas. Así no se puede.

Es una post-verdad decir que «lo que quiere» la Mesa de la Unidad Democrática—Aquiles Nazoa, que acuñara batebaño, habría escrito loquebusca—es una salida insurreccional, y tampoco es cierto que Nicolás I de Chavia es nacional colombiano, por más pre-moderno que pueda ser. LEA

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Primer paso

 

La pelea es sin los heridos

La pelea es sin los heridos

 

Puesto en Twitter y Facebook:

Primer paso (24 días después de cierta proposición; ver abajo): http://www.eluniversal.com/…/diputados-amazonas-solicitaron…

Ahora falta la convocatoria al Poder Constituyente Originario, la entidad supraconstitucional: https://doctorpolitico.com/?p=47761

La nota en El Universal:

 

Diputados de Amazonas solicitaron «dejar sin efecto» su proclamación

La Cámara aprobó prorrogar el lapso de postulaciones de la Comisión Especial que estudia la renovación de cargos en el CNE para que el Poder Ciudadano pueda presentar sus candidatos.

ELVIA GÓMEZ

15 de noviembre de 2016 17:10 PM

Actualizado el 15 de noviembre de 2016 17:46 PM

Caracas.- La Presidencia de la Asamblea Nacional (AN) se dio «por notificada» de la decisión de los diputados electos por el estado Amazonas, quienes informaron a la plenaria mediante una comunicación oficial su «voluntad de desincorporación del cargo por Amazonas» y que «quede sin efecto la juramentación del 28 de julio de 2016».

La notificación se produjo durante la Cuenta, al instalarse la plenaria de la AN la tarde de este martes.

«La Presidencia se da por notificada», dijo el diputado Henry Ramos Allup.

De inmediato, en otro punto de la Cuenta, se aprobó la prórroga solicitada por la Comisión Especial que preside el diputado Juan Guaidó (VP-Vargas), para que el Poder Ciudadano postule aspirantes a los dos cargos que en el Consejo Nacional Electoral se definirán el 4 de diciembre.

Ambos puntos atienden a los acuerdos anunciados el sábado como parte de las mesas de diálogo entre el Gobierno y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

El diputado Simón Calzadilla (MPV), primer vicepresidente de la AN, dijo que cumplida la desincorporación de los diputados, debe producirse esta misma semana la convocatoria a la repetición de las elecciones en esa entidad, como parte del acuerdo para superar la declaratoria de «desacato» determinado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) contra el Parlamento.

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Cuando se tiene soldados heridos (los diputados por Amazonas) es irresponsable pedirles que formen en la primera fila de batalla; debe licenciárseles para que se restablezcan. «Que [la AN] desincorpore esos diputados, pues no son requeridos para formar una mayoría calificada de dos tercios; lo que se necesita es ‘el voto de la mayoría de sus integrantes’. (Lo más elegante sería que los diputados en cuestión soliciten ellos mismos a la directiva de la Asamblea su desincorporación)». Prontas elecciones, 22 de octubre de 2016. LEA

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Un año después

Buen soporte del análisis

Buen soporte  para el análisis político

 

El viernes de esta semana, 18 de noviembre, se cumplirá un año de que unos pocos venezolanos competentísimos—en su campo profesional y en el discurrir político—aceptaran conversar en mi casa cuando eran inminentes las elecciones de Asamblea Nacional, tentados por la promesa de unas empanadas fuera de serie. Exactamente un año antes, Nehomar Hernández me entrevistaba para una emisión especial del programa «Y así nos va», que se transmite por Radio Caracas Radio (750 AM); la grabación de ese día, 18 de noviembre de 2014, fue puesta al aire el 30 de diciembre de ese año. En esa ocasión, repetí la predicción adelantada en el programa #119 de Dr. Político en RCR tres días antes: que el oficialismo perdería el control del Poder Legislativo Nacional. Pero ni en mi más optimista presunción había anticipado lo que sucedió: que los candidatos postulados por la Mesa de la Unidad Democrática ocuparían 112 curules, una mayoría de dos tercios. En el desayuno de hace casi un año exacto, sin embargo, escuchamos de uno de los asistentes la cifra de 111 diputados de la MUD, una predicción muy precisa. De esa sesión elaboré una minuta que remití a los invitados al día siguiente del gastronómico encuentro; hace unos minutos la reenvié al mismo grupo, junto con el registro de un rechazo creciente en la población opositora a lo acordado en la mesa de diálogo facilitada por el enviado de la Santa Sede y el trío de expresidentes reclutado por el gobierno. Así puse al destinatario principal:

El 18 de noviembre del año pasado (faltan cinco días para el primer aniversario) dijiste a un grupo de comedores de empanadas algo que quedó registrado en un aide-mémoire: «… J puso su mira sobre dos problemas que serían suscitados por acciones (campañas) del gobierno, a saber: 1. en procura de la desarticulación “por arriba” de la alianza de dirigentes de la MUD; 2. con el fin de ‘corresponsabilizar’ a la oposición como causante de la crisis nacional. (‘No nos aprobaron los recursos’)»En vista del nutrido y airado rechazo de los resultados del diálogo anunciados ayer, por parte de opositores «de a pie» (tal como se manifiestan intensamente en Facebook y Twitter), tal vez convenga añadir que se ha producido una «desarticulación por abajo». (Por supuesto, la de por arriba está funcionando, como lo atestigua el comunicado de Vente Venezuela).

He creído de interés a los lectores de este blog reproducir acá la minuta en cuestión.

………

 

AIDE MÉMOIRE 18/11/15 y APUNTES PRELIMINARES

 

La alimentación por empanadas quedó ayer ampliamente superada con la nutritiva exposición de M y los puntos resaltados por J.

M reforzó en nosotros la ya sólida expectativa de una pérdida del control oficialista de la Asamblea Nacional, al definir el proceso de crecimiento de la intención de voto a favor de candidatos opositores como un deslave. De hecho, aventuró su presunción personal de que la MUD alcanzará 111 diputados para una mayoría calificada de dos terceras partes, la que permitiría ejercer el máximo constitucional de facultades legislativas. (Ayer se supo de la más reciente medición de Datanálisis—octubre-noviembre—: oposición 63,2% vs. oficialismo 28,2%, para una ventaja de 35 puntos). Igualmente, destacó el asunto de la movilización y protección del voto, acerca de lo cual aseguró que hay aprendizaje y buenos preparativos de múltiples dolientes.

Mas allá de eso, presentó una película que muestra al enjambre ciudadano y sus sub-enjambres (estudiantes, empresarios informales…) en grado intenso e imaginativo de actividad. El país dista mucho de estar entregado. Esto es, sin duda, una buena y esperanzadora noticia; no hace mucho, me comunicaba un registro de la opinión que revelaba un país atemorizado y nihilista (“nada puede hacerse”), contraído a la esfera privada que se adaptaba a las colas de la escasez.

Factores extra-nacionales, añadió, contribuyen a la configuración del momento político: el aguacero sobre el gobierno de la ONU, la OEA y la OIT, junto con eventos como la defección y denuncias del fiscal Nieves y el apresamiento de familiares de la pareja presidencial en Haití y su secuela judicial. El gobierno está a la defensiva. M insertó que la figura de Leopoldo López inspira mucha desazón en el gobierno, pues su liberación equivaldría a que se desatara “un huracán”.

Asimismo, pronosticó un cuadro agravado de la situación económica en el primer trimestre de 2016, por factores tales como la desecación del sistema Guri y la sobreturbinación, que significará un agravamiento marcado en el suministro deficiente de electricidad, y una agudización de la oferta deficitaria de productos en el mercado nacional como consecuencia de las nuevas regulaciones en materia de precios “justos”, que han llevado a la cancelación de órdenes de importación de productores locales ante una rentabilidad negativa.

Finalmente, destacó cómo este proceso es la manifestación de un hartazgo con el sistema socializante y expresión de una necesidad sentida de cambio, de deseo mayoritario y concreto de salir del gobierno de Maduro cuanto antes. Así lo concretó luego al decir que, una vez ganada la Asamblea, la dirigencia opositora tendría que decidir si plantea un referendo revocatorio o la convocatoria de una asamblea constituyente.

………

En cambio, J puso su mira sobre dos problemas que serían suscitados por acciones (campañas) del gobierno, a saber: 1. en procura de la desarticulación “por arriba” de la alianza de dirigentes de la MUD; 2. con el fin de “corresponsabilizar” a la oposición como causante de la crisis nacional. (“No nos aprobaron los recursos”).

Por otra parte, insistió en la importancia de la presentación mediática del triunfo electoral a partir del hecho fundamental de un voto popular mayoritario y su mensaje básico: el país cambió.

Lo primero resuena con apuntes de M acerca de la inestabilidad intrínseca a la alianza de oposición, cuyos factores principales—Primero Justicia, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo—persiguen sus propias agendas y carecerían de candidatos que poner en el terreno en caso de una cesación anticipada de la administración actual. Esto es, no le costaría demasiado al gobierno provocar la desunión de la dirigencia opositora. (M dejó caer que se rumora insistentemente acerca de negocios de algunos líderes de la oposición con el gobierno; también que la significativa fracción de gente no alineada se adelgaza en la medida en que se acerca la fecha de las elecciones, por cuanto no percibe actores que pudieran satisfacer su anhelo, su “fantasía”).

Creo que lo señalado por J es muy perspicaz; se trata de problemas que seguramente se suscitarán. No estoy seguro, sin embargo, de que el gobierno pueda ser exitoso en sus intentos, especialmente en el punto de la corresponsabilidad opositora en la crisis: su intensa y reiterada prédica acerca de una “guerra económica” como culpable de la situación nacional* no ha sido creída. (Datanálisis en junio: mientras 47% de sus entrevistados responsabilizaba al presidente Maduro por la situación de desabastecimiento, 8% al gobierno o los ministros, 3,1% a los gobiernos regionales y 2,3% al PSUV—para un total de 60,4%—, sólo 0,6% culpaba a los empresarios nacionales y 0,7% al gobierno de los EEUU). No le arriendo, pues, la ganancia en el mecanismo freudiano de defensa psicológica con la proyección de su culpa en terceros.

En cambio, es más preocupante la situación de una alianza opositora pegada con saliva de loro, situación que no es nada nueva, por lo demás. Acá tendría el gobierno más probabilidades de incidir negativamente en desmedro del liderazgo opositor y sus declaradas intenciones de actuar unitariamente aunque, como dijeron J y M, se trata esencialmente de una liga estrictamente electoral.

Si queremos ir al fondo de la cosa, hay en este asunto una fundamental carencia de profundidad y eficacia estratégicas:

Y ésa es la tragedia política de Venezuela: que sufre la más perniciosa dominación de nuestra historia—invasiva, retrógrada, ideologizada, intolerante, abusiva, ventajista—mientras los opositores profesionales se muestran incapaces de refutarla en su discurso y superarla, pues en el fondo emplean, seguramente con mayor urbanidad, el mismo protocolo de política de poder afirmada en la excusa de una ideología cualquiera que, como todas, es medicina obsoleta, pretenciosa, errada e ineficaz. Su producto es mediocre. (Las élites culposas, marzo de 2012, p. 405).

El inminente triunfo opositor no se debe a que la oposición haya tenido aciertos notables, sino a las monstruosas nocividad e ineptitud del gobierno socialista. Datincorp preguntó en mayo de este año: “¿La solución de los problemas del país vendrá de…?” Y obtuvo estas respuestas: del oficialismo 17%, de la MUD 18%, de un nuevo liderazgo ¡56%! De modo similar, Venebarómetro obtuvo, para el 15 de septiembre, 86,8% de respuestas positivas a esta pregunta: “Ante el cuadro nacional que está viviendo el país en la actualidad ¿a Ud. le gustaría un cambio en la conducción del país?” De seguidas inquirió: “Y ese cambio le gustaría verlo conducido por…?” Los resultados: 11,3% de entrevistados que no supieron o no respondieron, “por los líderes de la MUD” 30,4%, “por un líder opositor sin que la MUD esté involucrada” 6,7%, por “otros líderes chavistas distintos al PSUV como Marea Socialista” 10,7%, y “por un independiente, otras personas distintas que conduzcan al país” 40,9%.

Por ahora, para M se trata de fantasías, pero si se cree que lo indicado sería trabajar en lo importante, la conclusión es obvia: ir en busca de liderazgos alternos sanos y competentes.

………

La convocatoria de una constituyente es una mala idea. Se ha aceptado sin mayor examen la idea chavista de que una constituyente es “originaria” y por tanto tendría poderes absolutos. Ya el 10 de septiembre de 1998 pudo escribirse en Contratesis (para La Verdad de Maracaibo):

La constituyente tiene poderes absolutos, tesis de Chávez Frías y sus teóricos. Falso. Una asamblea, convención o congreso constituyente no es lo mismo que el Poder Constituyente. Nosotros, los ciudadanos, los Electores, somos el Poder Constituyente. Somos nosotros quienes tenemos poderes absolutos y no los perdemos ni siquiera cuando estén reunidos en asamblea nuestros apoderados constituyentes. Nosotros, por una parte, conferiremos poderes claramente especificados a un cuerpo que debe traernos un nuevo texto constitucional. Mientras no lo haga, la Constitución de 1961 continuará vigente en su especificación arquitectónica del Estado venezolano y en su enumeración de deberes y derechos ciudadanos. Y no renunciaremos a derechos políticos establecidos en 1961. Uno de los más fundamentales es, precisamente, que cuando una modificación profunda del régimen constitucional sea propuesta, no entrará en vigencia hasta que nosotros la aprobemos en referéndum.

A mayor abundamiento, el 23 de enero de 2012 fueron suscritos por quienes se medirían en las primarias presidenciales de la MUD los Lineamientos del Programa de Gobierno de la Unidad Nacional, de los que vale la pena recordar tres estipulaciones seguidas:

44. La base normativa fundamental para el nuevo gobierno es la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la cual calificamos como una Constitución democrática, respetuosa del Estado de Derecho y de los derechos humanos.

45. Ella representa no sólo el punto de partida ineludible desde la perspectiva de la validez y vigencia formal de las normas, aunado ello a su ratificación popular, sino también una plataforma jurídica aceptable para el despliegue de las políticas de un gobierno democrático. Permite el funcionamiento de instituciones democráticas y garantiza los derechos humanos.

46. La prioridad político-institucional del nuevo gobierno no ha de cifrarse en el cambio global de esa Constitución, ni en la convocatoria de una Asamblea Constituyente.

Para el 7 de diciembre de 2013, veinticuatro horas antes de las elecciones municipales que Capriles presentó erróneamente como un plebiscito sobre el gobierno de Maduro, Leopoldo López y Ma. Corina Machado habían olvidado que firmaron tales lineamientos en señal de aquiescencia, pues publicaron un manifiesto sorpresivo fuera de la línea de la MUD, propugnando justamente una constituyente como medio de salir del actual sistema de gobierno, Maduro incluido. (Dos meses después lanzarían #lasalida). Vale la pena apuntar acá que tampoco tiene carácter referendario la elección próxima de Asamblea Nacional, como argumentara falazmente el 11 de octubre, en su artículo El socialismo va a referendo, el candidato José Guerra.

La noción está equivocada. Jamás unas elecciones (democracia representativa) equivaldrán a un referendo (democracia participativa); jamás fueron las elecciones municipales de 2013 un “plebiscito” acerca del gobierno de Nicolás Maduro, como intentara vender Henrique Capriles Radonski. Pretender algo así es adulterar el sentido constitucional de los actos electorales. El 6 de diciembre no está planteada esa disyuntiva, sino la de votar o no votar por alguno de los candidatos del circuito correspondiente. Si se quiere que algo sea tenido por un referendo consultivo debe serlo; no debe proponerse que las elecciones del 6D usurpen lo que tendría que ser una manifestación explícita del Soberano. (En Consideraciones sobre un texto de José Guerra).

Una cosa es que el rechazo general al actual gobierno venezolano informe mucha de la intención de voto antichavista y otra distintísima argumentar que el 6D tiene carácter referendario. Sostener esto, cuando no se quiso convocar un referendo que había sido recomendado largamente, es procedimiento tramposo y la mentira no se combate con otra mentira, sino sólo con la verdad.

Por lo que respecta a un referendo revocatorio, su convocatoria no es en ningún caso potestad de la Asamblea Nacional. Tal cosa sólo puede provenir de la iniciativa popular. (Artículo 72 de la Constitución).

Pero la Asamblea Nacional sí puede convocar referendos consultivos por mayoría simple, y esta opción estará al alcance de la próxima legislatura, a juzgar por los pronósticos electorales. Creo que esto es exigible a los nuevos diputados: que en la enorme crisis que habitamos se apele al Poder Supremo del Estado, el Poder Constituyente Originario, para que se escuche su voz.

Esto es algo a lo que la dirigencia política nacional, oficialista y opositora, se ha mostrado refractaria, mientras prefiere argüir vistosas falacias. LEA

………

* Monseñor Celli anunció como cosa acordada entre el gobierno y la Mesa de la Unidad Democrática que «de manera conjunta se buscará combatir ‘el sabotaje, boicot o agresión’ a la economía venezolana», lo que es un eufemismo para la noción de una «guerra económica».

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