el blog de luis enrique alcalá de sucre

la política como arte de carácter médico (y otras cosas)

Que no pase por debajo de la mesa

Portada de Mateo Manaure para las actas del simposio

Portada de Mateo Manaure para las actas del simposio

El año pasado se cumplieron 50 años de un evento excepcional: el simposio Desarrollo y Promoción del Hombre, organizado por el naciente Instituto para el Desarrollo Económico y Social (IDES) para presentarse en sociedad. Fueron sus líderes más destacados Arístides Calvani, primer presidente del instituto, Alfredo Anzola Montaubán, a la sazón Gerente de la Fundación Creole, y José Rafael Revenga, su mano derecha y Vicepresidente del IDES.

Entre el 13 y el 17 de julio de 1964, los afortunados asistentes atendimos, en el auditorio del Colegio de Ingenieros de Venezuela, las actuaciones de un insólito encierro de toros de fina casta: Ronald Clapham (Alemania), Simón Romero Lozano (Chile), Kenneth Boulding y Frederick Harbison (Estados Unidos), Jean Yves Calvez, Georges Celestin, Louis Lebret, Guy Lemmonier, Alfred Sauvy (Francia), Felix Morlion (Italia), Juan Pablo Terra (Uruguay), Roberto Álamo, Eloy Anzola Montaubán, Héctor Mujica y Arístides Calvani (Venezuela).

Bastaría recordar que el padre Lebret, fundador de Économie et humanisme, dirigía entonces el IRFED (Instituto Internacional para la Investigación y la Formación, la Educación y el Desarrollo), y era el autor de la famosa definición: «El desarrollo es la serie coordinada de pasos, para una población determinada, y para las fracciones de población que la componen, de una fase menos humana a una fase más humana, al ritmo más rápido posible y al costo menos elevado posible, manteniendo la solidaridad entre las poblaciones y subpoblaciones». O que Kenneth Boulding, economista, fuera cofundador de la Teoría General de Sistemas y autor de más de treinta libros, entre los que destacaban The Economics of Peace y el seminal Conflict and Defence, además de editor del Journal of Conflict Resolution. O que Alfred Sauvy era ya el Sumo Pontífice de la Demografía e inventor del concepto de Tercer Mundo, que designaba a los países que no estaban alineados ni con Washington ni con Moscú: «…car enfin, ce Tiers Monde ignoré, exploité, méprisé comme le Tiers Etat, veut lui aussi, être quelque chose». («…porque, en fin, ese Tercer Mundo ignorado, explotado, despreciado como el Tercer Estado, también quiere ser algo»).

Nunca desde entonces se ha reunido en el país una masa crítica intelectual tan poderosa como la que el IDES ensambló hace cincuenta años y un año. A partir de los ricos e iluminadores insumos de esa pléyade de pensadores, los participantes trabajamos en grupos de discusión e intervinimos en la sesión plenaria, y fuimos testigos de un cotejo sorprendente: el padre Jean Yves Calvez, autor de La Pensée de Karl Marx, disertó a cuatro manos con Héctor Mujica—la principal autoridad intelectual del Partido Comunista de Venezuela—acerca de La economía como respuesta a las necesidades del hombre. Mujica inició sus palabras con este testimonio: «Creo que los amigos del IDES me han escogido para presidir esta sesión precisamente porque soy un militante, soy un hombre comprometido con una ideología y un partido revolucionario, el Partido Comunista de Venezuela, desde mi adolescencia». La apertura y tolerancia del liderazgo político y, sobre todo, empresarial de la época en Venezuela—era el primer año de la presidencia de Raúl Leoni—, que había dado origen, un año antes, al Dividendo Voluntario para la Comunidad y a su Declaración de Responsabilidad Social de la Libre Empresa, adelantándose treinta y seis años a la conciencia social corporativa que se consolidara mundialmente hacia el año 2000, se ponían de manifiesto en esa inusual conjunción de marxólogo y marxista. (No faltó quien sugiriera que Alfredo Anzola Montaubán era un comunista disfrazado).

………

La obra de Harbison & Myers

La obra de Harbison & Myers

Frederick Harbison fue quien tal vez trajera las más prácticas recomendaciones. (Su conferencia se produjo en la segunda sesión dedicada a Promoción de soluciones operacionales). Experto en desarrollo de recursos humanos, acababa de publicar con Charles Myers el libro Education, Manpower and Economic Growth, obra en la que se defendía la estrategia de desarrollar recursos humanos de alto nivel, luego de mostrar convincentemente que su densidad era el indicador más significativo de un país desarrollado. Harbison abrió su disertación, en la mañana del 17 de julio de 1964, con estas palabras:

Entre las naciones latinoamericanas, Venezuela es evidentemente la más rica en términos de ingreso nacional per cápita y también en términos de recursos nacionales para su población. Venezuela ha gozado consistentemente durante las últimas dos décadas de una tasa de crecimiento muy alta. Efectivamente, en términos de tasa de crecimiento, Venezuela se encuentra entre el 5 y el 10 por ciento de los países de más rápido crecimiento en el mundo. Se podría decir que, entre los países del mundo entero, Venezuela, en términos de su ingreso nacional es ya un país semi-avanzado. Evidentemente, tiene la capacidad para unirse, en un futuro no demasiado distante, al grupo de las naciones económicamente más avanzadas del mundo. Pongamos de lado, de una vez por todas, la idea de que Venezuela es un país pobre o un país subdesarrollado. Venezuela está en el proceso de convertirse en un país muy avanzado, y los venezolanos deberían tener conciencia de ese hecho y enorgullecerse de él. Sin embargo, me permito sugerir que la verdadera riqueza de una nación no son sus recursos minerales, su capital material o sus reservas de divisas extranjeras, sino más bien la etapa de desarrollo y la mentalidad de su población. Si un país no desarrolla a su población, a sus recursos humanos, sus proyectos de desarrollo económico estarán condenados al fracaso.

Medio siglo después, está claro que perdimos ese tren. (Las dos décadas previas aludidas por Harbison van del último año de Medina Angarita, pasando por la Junta presidida por Betancourt, la presidencia de Gallegos, la junta de Delgado Chalbaud y la presidencia de Pérez Jiménez, hasta el período democrático de Betancourt, concluido el mismo año del simposio).

Pero ese tren todavía pasa por nuestra estación. Cuando soplan vientos de cambio en Venezuela, vale la pena recordar su diagnóstico y su récipe: «…aunque Venezuela está acercándose a la etapa de una economía avanzada, su capacidad de desarrollar recursos humanos de alto nivel está muy subdesarrollada. (…) Tiene que desarrollar su propia capacidad de formación de este tipo de personal. Y esto significa, no sólo la expansión de la educación primaria y secundaria, no solamente el ingresar masas indiferentes de estudiantes a las universidades, sino la creación de institutos modernos de investigación, de educación postuniversitaria, de alta calidad, elevación de los niveles de excelencia en la universidad y en los programas avanzados para desarrollar aun más a los gerentes, ingenieros, técnicos y científicos, en el transcurso de su empleo profesional. En este siglo XX, de la explotación de los conocimientos, ninguna nación puede esperar alcanzar la prosperidad sin desarrollar la excelencia y la calidad a través de todo su sistema educativo».

Más tarde, el Plan Mariscal de Ayacucho, liderado por Leopoldo López Gil bajo la primera presidencia de Carlos Andrés Pérez, fue acertada concreción de la estrategia harbisoniana. Hoy, sin embargo, una proporción alarmantemente grande de nuestros recursos de alto nivel alimenta la dotación profesional de países escogidos por venezolanos para la emigración. (Luego de derrotar a los moros, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla la emprendieron contra los judíos—médicos, comerciantes, artesanos—, a los que expulsaron de España, y ellos buscaron refugio en la tolerante Constantinopla. El gran sultán Salim preguntaba entonces a sus ministros acerca del prestigio político del monarca español: «¿Cómo pueden llamar sabio a este Fernando, que ha empobrecido sus dominios para enriquecer los míos?»).

A mí me tomaría 33 años señalar—en Si yo fuera Presidente—una osada pero posible meta nacional:

A fines del siglo pasado, y siguiendo el ejemplo de varias naciones europeas, Antonio Guzmán Blanco decretó la obligatoriedad de la educación elemental o primaria para todos los ciudadanos de Venezuela. Para la época del gobierno de Marcos Pérez Jiménez el título de bachiller todavía significaba algo, al punto de que funcionarios públicos con el rango de directores de ministerio eran tan sólo bachilleres. Eso ya no es suficiente hoy en día; por esto creo que el Estado venezolano debe apuntar a una meta aún más ambiciosa: que el habitante venezolano promedio pueda alcanzar un nivel de conocimientos equivalente por lo menos a tres años de educación superior.

Llegamos a la elección de una nueva Asamblea Nacional luego de años de desentendimiento entre nuestras universidades y los poderes nacionales, de asedio oficial a nuestros centros superiores de conocimiento. Los nuevos diputados debieran colocar como su primera prioridad el aseguramiento de los fondos necesarios al rescate y reanimación de nuestras universidades, pues Harbison tenía razón y nunca es tarde para hacerle caso. LEA

………

Nota: al escribir estas líneas, he querido dedicarlas a José Rafael Revenga, Alfredo Anzola Méndez, Antonio D’Alessandro y Ana Blanco Díaz.

____________________________________________________________

 

 

Share This:

Yo no fui

Vestimenta color tierra ante un mar de rojo

Barreto: vestimenta color tierra ante un mar de rojo

 

En la herida París se reúne ahora el COP21, la conferencia de la Organización de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. El objetivo: establecer obligaciones legales a los países del mundo para reducir las emisiones de gases de invernadero, que son los principales responsables antropogénicos del deterioro del clima planetario. El villano más destacado es el dióxido de carbono, producido por actividades humanas que generan energía a partir de combustibles basados en carbono, básicamente el carbón, el petróleo y el gas natural.

No es descabellado pensar que Laudato si, la encíclica de Francisco I sobre el cuidado y preservación del medio ambiente, estuviera pensada para la audiencia parisina, puesto que la reunión estaba prevista como actividad de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC por sus siglas en inglés) y la undécima reunión de seguimiento del Protocolo de Kyoto (1997). También la tiene en la mira una coalición de líderes tecnológicos como Bill Gates (Microsoft), Mark Zuckerberg (Facebook), Jeff Bezos (Amazon), Richard Branson (Virgin Group), Marc Benioff (Salesforce) y Jack Ma (Alibaba Group), entre otros, quienes acaban de anunciar el establecimiento de un gigantesco fondo (la Breakthrough Energy Coalition de centenares de miles de millones de dólares), cuyo objetivo es el desarrollo de tecnologías energéticas asequibles y ecológicamente amistosas.

Venezuela será representada en París por Guillermo Barreto, el ministro venezolano para Ecosocialismo (?) y Agua, quien ha sostenido que nuestra república «exigirá ser compensada por los daños y pérdidas que el cambio climático ha causado en el país y de los que no es responsable». Consultado sobre las acciones emprendidas por Venezuela como contribución al control del cambio climático, destacó (para El Universal):

El programa más notorio es el de cambio de bombillos incandescentes por los ahorradores. Se han sustituido 230 millones, todos de forma gratuita y con fondos del Estado. Esto permite ahorrar energía y el número de emisiones de gases que van a la atmósfera. Venezuela cuenta con un sistema de energía hidroeléctrico (70%), lo cual disminuye los gases de efecto invernadero, pero a su vez nos hace vulnerables al cambio climático porque cuando hay sequía y bajan los niveles de los embalses, entonces se ve restringida nuestra energía. Por eso exigimos ser compensados, porque no somos los causantes del cambio climático. Y la inversión que estamos haciendo para proveer de agua potable a poblaciones afectadas es con fondos propios.

Pero Barreto deja de mencionar el hecho obvio de que somos un país productor de petróleo, es decir, de uno de los materiales con mayor responsabilidad en el deterioro del clima. Es como los países que producen cocaína o heroína; la culpa no es de ellos, es de los países consumidores. LEA

______________________________________________

 

Share This:

Carta al Secretario de la MUD

A veces no dice la verdad

En ocasiones manipula a conciencia

 

plebiscito Del lat. plebiscītum. 1. m. Resolución tomada por todo un pueblo por mayoría de votos. 2. m. Consulta que los poderes públicos someten al voto popular directo para que apruebe o rechace una determinada propuesta sobre una cuestión política o legal. 3. m. En la antigua Roma, ley que la plebe establecía a propuesta de su tribuno, separadamente de las clases superiores de la república, y que obligó al principio solo a los plebeyos, pero más tarde a todo el pueblo.

referéndum Del fr. referendum, y este del lat. referendum ‘lo que ha de ser consultado’, n. del gerundivo de referre ‘consultar’. 1. m. Procedimiento por el que se someten al voto popular leyes o decisiones políticas con carácter decisorio o consultivo.

Diccionario de la Lengua Española

______________________________________

 

A raíz de declaraciones del Secretario Ejecutivo de la MUD que recoge hoy la Agencia EFE, le he remitido una comunicación cuyo contenido reproduzco de seguidas.

 

Estimado Sr. Torrealba:

La agencia EFE reporta este domingo declaraciones suyas en estos términos: «El jefe de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), alianza que aglutina a la mayoría de partidos opositores, añadió en una entrevista con el canal privado Televen que el Presidente Maduro se enfrentará el 6 de diciembre a un plebiscito más que a una elección para renovar los 167 escaños de la Asamblea Nacional (AN)». Más adelante abunda al citarlo textualmente:

«Ya a estas alturas la suerte está echada. Ya todo el mundo decidió qué va a hacer y todas las encuestas revelan que la intención de voto es muy alta, sobre todo en la base de la pirámide, en los sectores populares», donde la ciudadanía le «ha dado a estas elecciones un carácter prácticamente plebiscitario»,

No, Sr. Torrealba, Ud. sabe que eso no es así, entre otras cosas, porque Ud. no quiso. Ud. participó el 23 de mayo de este año, telefónicamente, en la transmisión #145 de Dr. Político en RCR, luego de que una oyente suya le propusiera hacer caso a mi reiterada recomendación de aprovechar la fecha del 6 de diciembre para celebrar, concurrentemente con las elecciones parlamentarias, una consulta referendaria. Ud. se molestó con la sugerencia—dijo: «Bueno, gracias a Ileana Bonsanto por usar este espacio para hacerle propaganda a otro»—y negó esa posibilidad con dos argumentos: 1. que para cruzar ese puente primero había que llegar al río; 2. que no vivimos en un cantón suizo.

En su misma línea negativa se inscribió antes Julio Borges, a quien envié comunicación el 1º de marzo para excitarle a que promoviera, en el seno de la Mesa de la Unidad Democrática, la celebración concurrente de un referendo consultivo sobre la implantación del socialismo del país, por la importancia del punto en sí y porque podía esperarse que fuera un estímulo de la propensión a votar. Borges ni siquiera ha acusado recibo a casi nueve meses de mi carta, en la que le puse: «Tal vez conozcas que llevo algún tiempo promoviendo este tratamiento referendario pero, si acogieras estos planteamientos, yo no tendría inconveniente en permanecer tras el telón; es decir, no exigiría protagonismo alguno». (Por cierto, una de las motivaciones para hacérsela llegar fue mi preocupación porque el psiquiatra chavista Jorge Rodríguez había asegurado, el 12 de febrero, que Borges había seleccionado los blancos que un mítico avión Tucano bombardearía en la ciudad de Caracas; seguramente fui ingenuo al imaginar que una cosa así pudiera protegerlo de algún modo).

Pero al menos Borges no ha intentado hasta ahora la línea falaz de José Guerra, que Ud. repite y que es la misma línea falaz de Henrique Capriles Radonski, quien quiso vender que las elecciones municipales del 8 de diciembre de 2013 eran un «plebiscito» sobre el gobierno de Nicolás Maduro, que si lo hubiera sido hubiera perdido el proponente. Guerra escribió el 11 de octubre: “Estoy entre quienes opinan que este 6 de diciembre, además de la elección de una nueva Asamblea Nacional, se celebra un referendo consultivo sobre el modelo económico que queremos transitar». Salí al paso de esta manipulación el mismo día, al escribir:

No están los electores convocados en su carácter de miembros del Poder Constituyente Originario para el próximo 6 de diciembre, así que el socialismo no va a referendo en esa fecha; lamentablemente, no se lo quiso convocar. Pero la Asamblea Nacional puede hacerlo por mayoría simple. Espero que el candidato Guerra prometa que en cuanto esté a su alcance procurará que así sea; cordialmente le invito a que nos comunique que tal es su decisión.

Como creí que mandaba la cortesía, al día siguiente le participé de mis Consideraciones sobre un texto de José Guerra en este blog y, como Borges, el economista candidato ha escogido no darse por aludido. En cambio, el semanario La Razón quiso entrevistarlo sobre nuestra diferencia de opinión y se negó a declarar, argumentando que no tenía tiempo «para echarle palo a todo mogote«.

Ahora vuelve Ud. a sugerir que dentro de una semana exacta se celebrará un plebiscito más que una elección. Esto es, Sr. Torrealba, procedimiento evidentemente tramposo. Lo que puede decirse responsablemente es que el manifiesto repudio a la gestión de Maduro influye decisivamente en la intención superior de voto por los candidatos de la MUD. Hasta allí, pues no se ha establecido la tesis de que los electores venezolanos estén muy contentos con la central opositora; Datincorp registró en mayo que una mayoría (56%) cree que las soluciones del país vendrán de nuevos liderazgos, antes que del oficialismo (17%) o de la oposición (¡18%!) Tiene Ud. razón al opinar: «hasta para dar un golpe de Estado hace falta tener un capital político y eso Maduro ya no lo tiene», pero no crea que la MUD sí lo ha reunido. Su inminente éxito no se debe tanto a su propio mérito como al espantoso demérito oficialista.

Antes de comentar recientes declaraciones (25 de noviembre) de Henry Ramos Allup, ya había expuesto en Los numeritos:

El PSUV pasará la factura del descalabro a Nicolás Maduro, y éste replicará que quienes perdieron las elecciones fueron los candidatos del partido; es decir, que el 6D no era un plebiscito sobre su gobierno (Henrique Capriles) o un referendo sobre el socialismo (José Guerra). Vienen, entre otras cosas, amargas reconvenciones de los socialistas entre sí. En el campo opositor, muchos generales reivindicarán el triunfo con no poca razón.

De modo, Sr. Torrealba, que me parece lamentable su argumento de que el próximo 6 de diciembre tendremos un plebiscito. En alguien que se negó, cuando se le propuso con tiempo, a facilitar el pronunciamiento real, efectivo, de la voz del Soberano, su insinuación es deshonesta. Ud. parece preferir con mucho una democracia meramente representativa que una participativa, y por eso disfraza a la primera de la segunda. El 11 de octubre sugerí:

…si el candidato Guerra quisiera que en verdad se consultara la preferencia del pueblo en pro o en contra del socialismo, podría comprometerse desde ya a que de resultar electo levantará su mano para formar una mayoría simple de colegas que apruebe la convocatoria de un verdadero referendo, no uno pretendido, acerca de asunto tan crucial. (…) También puede, naturalmente, intentar convencer a sus compañeros candidaturales de la MUD para que se comprometan de igual modo. Eso, si es que creen valiosa la participación popular real y directa para decidir “las materias de especial trascendencia nacional”.

La conciencia de cada diputado es una fortaleza privada, naturalmente, pero Ud. pudiera considerar una conducta equivalente y emplear su considerable influencia en lograr ese compromiso, que a mi criterio se le debe al Pueblo. Sólo cuando lo haga tendrá autoridad moral para hablar de plebiscitos.

Atentamente

 

luis enrique ALCALÁ

………

NOTA FINAL:

Es posible que se haya decidido en la MUD vender la especie falsa del referendo o plebiscito del 6D como truco ingenioso para producir una manipulación favorable de la conciencia de los electores; esto es, que la cosa sea ya una línea oficial de la MUD. Después de Guerra, y antes de las declaraciones de Torrealba, escuché la idea referendaria en persona a la que mucho estimo en mi propia casa. El 16 de octubre escribí a un apreciado amigo:

Nuestros políticos institucionalizados siguen conduciéndose desde la misma postura que hiciera explícita Pedro Pablo Aguilar en 1986:  “Mi planteamiento es que los intelectuales, los sectores profesionales y empresariales, los líderes de la sociedad civil no pueden seguir de espaldas a la realidad de los partidos, y sobre todo, a la realidad de los partidos que protagonizan la lucha por el poder». Esto es, no es que los políticos se han puesto de espaldas a la realidad social sino lo contrario; son los profesionales los que saben de «la dinámica de la política real» (expresión de Urbaneja), quienes son imprescindibles para hacernos notar que «no estamos en un cantón suizo» (Torrealba, Manuel Peñalver, ¿Gonzalo Barrios?), o para no dar importancia a que Luis Florido dijera falsa y manipuladoramente en septiembre del año pasado que había quedado «activado el Poder Constituyente Originario» porque, bueno, «eso es una frase política» (Velásquez), o sea, algo que se dice para causar un efecto conveniente aunque no sea verdad.

Es mi firme creencia que la mentira no se combate con otra mentira, sino sólo con la verdad. También creo que es un irrespeto a la ciudadanía la venta de interpretaciones falsas por mera conveniencia política.

LEA

___________________________________________

 

Share This:

A ocho días

La nobleza musical

La nobleza musical

La edición #172 de Dr. Político en RCR examinó cuatro rutas visualizadas por Henry Ramos Allup para «salir en breve del gobierno», según declarara el martes de esta semana. Ella sostuvo que es muy preferible la aprobación, por mayoría simple de diputados, de la convocatoria de un referendo consultivo sobre el socialismo, que es receta promovida ad nauseam por el programa y este blog. Fragmentos de los terceros movimientos de la Primera Sinfonía de Johannes Brahms y la Sexta Sinfonía de P. I. Tchaikovsky acompañaron la sesión de hoy. He aquí el audio de la emisión:

LEA

___________________________________________

Share This:

Registro barométrico

intención

Intención de voto (clic sobre la imagen la amplía)

 

Hace cinco días que Venebarómetro (Croes, Gutiérrez & Asociados) ha cerrado su encuesta especial sobre las elecciones parlamentarias, pues el trabajo de campo tomó del 8 al 22 de noviembre. Acá puede descargarse el reporte ejecutivo de la misma: Venebarometro NOViEMBRE 2015. PR.

Como era de esperarse, la medición recoge una mayoría de intención de voto a favor de candidatos de oposición, que supera por 15,1% a la que favorece los candidatos oficialistas. En comparación con el registro de octubre, se dio un aumento de preferencias por ambos bandos con el natural fortalecimiento de la polarización a medida que se acerca el 6 de diciembre. (De 3,6% a favor de los opositores y 2,7% por los chavistas; la intención a favor de los candidatos independientes se redujo en 3,8% y la indecisión pasó de 21,1% a 18,7%).

Los resultados confirman las mediciones de otras encuestadoras—hasta Oscar Schemel admitió: “difícilmente el chavismo logre mayoría parlamentaria”—y reflejan el descontento generalizado con la situación del país, mayormente atribuida a las políticas gubernamentales. En cualquier caso, no se espera que un triunfo opositor introduzca cambios positivos de mucha significación; esto es, se trata esencialmente de un voto castigo antes que de méritos de la coalición opositora. LEA

 

La situación nacional empeora

La situación nacional empeora (clic amplía)

 

Expectativas de progreso

Expectativas de progreso (clic amplía)

 

________________________________________________

 

Share This:

Martes de Ramos

Metiendo miedo al chavismo

Metiendo miedo al chavismo-madurismo

 

Henry Ramos Allup habló ayer martes a una asamblea de ciudadanos en San Bernardino y dijo esto: «Luego de las elecciones parlamentarias vendrá un debate político interno [en el oficialismo], una medición de fuerzas entre ellos y, a la larga, un resquebrajamiento que puede poner fin en breve al Gobierno, bien sea por la vía de referéndum revocatorio, enmienda constitucional, una Constituyente o la renuncia del Presidente».

Bueno, ese debate ha comenzado hace rato. Ana Elisa Osorio, miembro del PSUV, Diputada de Parlatino (como Ramos) y antes Ministra del Ambiente (del Poder Popular, naturalmente) acaba de conceder una entrevista a Infobae América, de Argentina, en la que declaró: «Creo que si en las elecciones tenemos un resultado adverso, debemos pedir la renuncia de la dirección del partido. Y no sólo la renuncia de la dirección del partido, sino del gabinete del presidente Nicolás Maduro. Sería necesario, para que haya un giro y que el proceso se vuelva proactivo, que resuelva, que escuche a la gente. Hoy el Gobierno no escucha a la gente, está en una burbuja, no ve las colas de la gente o no sabe que el descontento germina en ellas». Aún no llega a sugerir la renuncia del propio Maduro, pero está muy cerca: «Al presidente Maduro le tocó una situación difícil, no estaba preparado para ella. Bueno, en realidad, nadie estaba preparado para esta crisis. Todos aceptamos la decisión del presidente Chávez en cuanto a su sucesor, era importante que fuera respetado quien pudiera seguir este proceso. Ahora, una cosa es ser el elegido del presidente Chávez y otra cosa es ser presidente, pues». (La entrevista ya ha sido eliminada de la web argentina, pero puede ser leída en esta nota de La Verdad de Maracaibo, y muchos otros medios la reproducen parcialmente).

………

La baraja enumerada por Ramos Allup—revocación, enmienda (de recorte de período, supongo), constituyente, renuncia—debe ser sopesada con sosiego y seriedad. La revocación del mandato presidencial no compete en ningún caso a la Asamblea Nacional («Luego de las elecciones parlamentarias…», Henry dixit). El empleo de esa salida corresponde únicamente a la iniciativa popular, pues los diputados no eligieron a Maduro y éste no puede revocarse a sí mismo. Eso requeriría la recolección, y certificación por el Consejo Nacional Electoral, de 3.900.000 firmas de electores registrados. (1.500.000 más que las recolectadas para el referendo revocatorio de 2004).

La enmienda de recorte de período—propugnada originalmente por Primero Justicia a fines de 2001—sí puede ser desencadenada por los asambleístas; un 30% de los diputados (56 de una cámara de 167) puede introducir el proyecto que necesita la aprobación de la mayoría simple (84) para que, finalmente, sea sometido a la aprobación final de nosotros, los Electores, en referendo. También puede hacerlo el Presidente de la República, pero no es realista imaginar que querrá recortarse el mandato, y seguramente tampoco que el Tribunal Supremo de Justicia toleraría la aplicación «retroactiva» a Maduro de ese recorte, supuestamente a un período de cuatro años; en 2009 ya proponía el magistrado Francisco Carrasquero López a su Sala Constitucional que la reelección permitía “recompensar a quienes [el pueblo] estime como sus mejores gobernantes”. Si la Presidencia es un premio, ¿cómo podría quitarse a Maduro el suyo completo—hasta el 10 de enero de 2019—que se ganó en la rifa del 14 de abril de 2013?

La convocatoria de una constituyente es una mala idea. Se ha aceptado sin mayor examen la idea chavista de que una constituyente es “originaria” y por tanto tendría poderes absolutos. Ya el 10 de septiembre de 1998 pudo escribirse en Contratesis (para La Verdad de Maracaibo):

La constituyente tiene poderes absolutos, tesis de Chávez Frías y sus teóricos. Falso. Una asamblea, convención o congreso constituyente no es lo mismo que el Poder Constituyente. Nosotros, los ciudadanos, los Electores, somos el Poder Constituyente. Somos nosotros quienes tenemos poderes absolutos y no los perdemos ni siquiera cuando estén reunidos en asamblea nuestros apoderados constituyentes. Nosotros, por una parte, conferiremos poderes claramente especificados a un cuerpo que debe traernos un nuevo texto constitucional. Mientras no lo haga, la Constitución de 1961 continuará vigente en su especificación arquitectónica del Estado venezolano y en su enumeración de deberes y derechos ciudadanos. Y no renunciaremos a derechos políticos establecidos en 1961. Uno de los más fundamentales es, precisamente, que cuando una modificación profunda del régimen constitucional sea propuesta, no entrará en vigencia hasta que nosotros la aprobemos en referéndum.

A mayor abundamiento, el 23 de enero de 2012 fueron suscritos por quienes se medirían en las primarias presidenciales de la MUD los Lineamientos del Programa de Gobierno de la Unidad Nacional, de los que vale la pena recordar tres estipulaciones seguidas:

44. La base normativa fundamental para el nuevo gobierno es la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la cual calificamos como una Constitución democrática, respetuosa del Estado de Derecho y de los derechos humanos.

45. Ella representa no sólo el punto de partida ineludible desde la perspectiva de la validez y vigencia formal de las normas, aunado ello a su ratificación popular, sino también una plataforma jurídica aceptable para el despliegue de las políticas de un gobierno democrático. Permite el funcionamiento de instituciones democráticas y garantiza los derechos humanos.

46. La prioridad político-institucional del nuevo gobierno no ha de cifrarse en el cambio global de esa Constitución, ni en la convocatoria de una Asamblea Constituyente.

Para el 7 de diciembre de 2013, veinticuatro horas antes de las elecciones municipales que Capriles presentó erróneamente como un plebiscito sobre el gobierno de Maduro, Leopoldo López y Ma. Corina Machado habían olvidado que firmaron tales lineamientos en señal de aquiescencia, pues publicaron un manifiesto sorpresivo fuera de la línea de la MUD, propugnando justamente una constituyente como medio de salir del actual sistema de gobierno, Maduro incluido. (Dos meses después lanzarían #lasalida).

En cualquier caso, convocar a constituyente para salir de Maduro es, en palabras de Daniel Lara Farías, «matar cucarachas a mandarriazos». Una constituyente es sólo un método para someter al Poder Constituyente Originario un proyecto de constitución nueva; es decir, un texto constitucional al que no pueda arribarse por los procedimientos más ordinarios de enmiendas o reformas, porque se trate de introducir conceptos constitucionales enteramente distintos a los existentes. Para salir de un gobierno está, primariamente, el mecanismo electoral y también, por supuesto, el procedimiento revocatorio. Aquel ciudadano que crea, de todas maneras, que convenga rehacer todo mediante una constituyente previa, puede darse a la tarea de recoger casi tres millones de firmas (2.925.616 hoy), las mismas que podrían introducir un proyecto de enmienda de recorte de período (con las salvedades tribunalicias mencionadas).

 

Las opciones de Ramos... y una ñapa

Las opciones de Ramos… y una ñapa

 

………

La renuncia de Nicolás Maduro sólo puede producirla él, pero puede ser inducida. Creo desde hace tiempo que nada sería más eficaz a este respecto que la celebración de un referendo consultivo sobre la implantación en Venezuela de un régimen político-económico socialista. (DRAE: socialismo. Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes). Así, se escribió en Irrupción constituyente:

Siendo que la pretensión socialista es la excusa universal, la coartada general de todos los actos del gobierno, un rechazo masivo al socialismo en referendo debe forzar la renuncia de Nicolás Maduro al cargo que ahora ocupa. No podría sostenerse si se viera forzado a suprimir de papelería, gigantografías y carteles, de discursos y decretos, la especie de que se ocupa en la construcción del socialismo.

Los ciudadanos podemos convocar un referendo consultivo con la mitad de las firmas de un revocatorio y 50% menos que las necesarias para introducir una enmienda o convocar a una constituyente por iniciativa popular. ¡Y la Asamblea Nacional puede hacerlo por mayoría simple de diputados! Bastará que 84 brazos se levanten para forzar el referendo consultivo que sería tan seguro como un tiro al piso: hace ya un año, Datanálisis registró cuatro quintas partes del país convencidas de que el modelo socialista es una equivocación que debe ser corregida. A juzgar por el desplome oficialista en la opinión desde esa fecha, tan enorme mayoría debe ser aun superior.

Ése es, por tanto, el tratamiento preferible que Ramos Allup no ha considerado hasta ahora, y lo es por tres razones: 1. porque causaría la renuncia de Nicolás Maduro; 2. porque anularía la aprobación del Plan «de la Patria», un plan socialista, y todo decreto madurista encabezado así: “Con el supremo compromiso y voluntad de lograr la mayor eficacia política y calidad revolucionaria en la construcción del socialismo…”; 3. porque es lo profundamente democrático el pronunciamiento del Poder Constituyente Originario, del Pueblo, de la Corona, del Soberano, del Poder Supremo del Estado, acerca de esta crisis que la misma Ana Elisa Osorio definiera hace cuatro meses como «la peor crisis que hemos vivido en los últimos cuarenta años». ¿Creen o no creen nuestros políticos en la democracia participativa, en el Pueblo y en su sabiduría?

Es consideración que elevo, con mucho respeto, a quien tal vez presida la nueva Asamblea Nacional. LEA

______________________________________

Share This:

Share This: