el blog de luis enrique alcalá de sucre
la política como arte de carácter médico (y otras cosas)La voz del relevo
Claro y raspao
En fecha de hoy, el diario TalCual trae un contundente editorial con al firma de su Director, el aguerrido Teodoro Petkoff. Se reproduce abajo en su totalidad esta denuncia de los procedimientos de un hombre que torpedea los apurados esfuerzos del presidente Nicolás Maduro por construir espacios de diálogo. Quizás no deba sorprender esa actitud de Diosdado Cabello; a fin de cuentas, Mario Silva dijo a un agente cubano que el Presidente del PSUV quería serrucharle el piso a Maduro. En el primer día de marzo, dije en Dr. Político por RCR que Cabello debiera contribuir a la paz de la nación renunciando a la Presidencia de la Asamblea Nacional. El texto de TalCual refuerza el sentido de mi sugerencia. LEA
NO NOS CALLARÁN
Como ya lo había anunciado, el presidente de la Asamblea Nacional decidió embestir contra TalCual. Por más que conocemos bien la trayectoria del sujeto en cuestión la naturaleza de su demanda y la sádica ferocidad de ésta superaron todas nuestras expectativas y, según eminentes abogados consultados, prácticamente no tiene antecedentes en el país, tales son los niveles de absurdo legal que alcanza.
Se trata, muy sintéticamente, de una acusación penal por difamación agravada, que implica de dos a cuatro años de cárcel más serias penalidades en dinero no sólo contra Carlos Genatios, autor del artículo de opinión que da lugar a la querella, sino también contra los cuatro miembros de la junta directiva de la Compañía Editorial La Mosca Analfabeta, propietaria de este diario, conformada por Teodoro Petkoff, Manuel Puyana, Francisco Layrisse y Juan Antonio Golía.
Además se solicitan medidas cautelares que implican la presentación semanal de los nombrados ante el Tribunal y la prohibición de salir del país sin previa autorización de éste. La jueza Bárbara Gabriela César Siero, responsable de juzgado vigésimo noveno de primera Instancia del Área Metropolitana de Caracas, ha aceptado sin reparos la notable acusación, incluidas las medidas cautelares solicitadas.
Pero expliquemos de qué se trata: en un artículo de nuestro colaborador externo Carlos Genatios le atribuye al señor Cabello la frase, entrecomillada, «si no les gusta la inseguridad, váyanse».
La tal frase fue ampliamente comentada en su momento, dada su vesania. Al parecer, Cabello la desmintió con posterioridad. Asunto obviamente del cual no se enteró Genatios, ni tendría por qué enterarse necesariamente, nadie está obligado a consultar todos los medios todos los días. Ese es el pecado que merece tan desaforados castigos.
Y no se puede dejar de señalar que un país donde ya es el más común de los lugares el decir que el lenguaje político se ha encanallado de la manera más vil, desde las alturas más altas del poder mismo, en primer y decisivo lugar, el señor Cabello se ha destacado por ser uno de sus más aguerridos y constantes militantes.
Se podría hacer, a lo mejor la hacemos nosotros, una antología de la gigantesca cantidad de improperios que ha proferido contra sus adversarios políticos, tarea sin duda muy ardua. Baste recordar que refiere habitualmente a Henrique Capriles, líder de unos cuantos millones de venezolanos, como asesino fascista.
Por supuesto, los rusos también juegan, suele recibir igualmente respuestas de similar calibre. Este aguerrido combatiente de la palabra hecha puñal no ha sido demandado por nadie ni ha demandado a sus respondones.
La cosa es con TalCual , esa incomprensible iracundia sobre una nimiedad que entre gente medianamente respetuosa de la libertad de expresión si acaso merecía una breve réplica.
Y es con TalCual porque jamás en la historia del periodismo nacional se ha considerado a un periódico como responsable de la opinión de un articulista externo a éste. Y, de hecho, con la fiereza que indican las medidas cautelares contra cinco honorables ciudadanos.
Se trata evidentemente de un artero ataque contra la libertad de expresión, contra uno de los pocos medios independientes y críticos que están quedando. Después de las compras boliburguesas de medios, la escasez de papel para la libertad, los atropellos de CONATEL, las amenazas incesantes, la censura pura y dura.
Nosotros, por supuesto, vamos a luchar en todos los terrenos, desde el legal y el gremial hasta la convocatoria de la opinión nacional e internacional. En especial apelaremos a algo que nos enorgullece sobremanera, los muchos lectores constantes y fraternos que tenemos.
Pero sabemos que contaremos con el país democrático todo que no dejará de ver este asunto como el problema de una empresa (es lo más distante a lo que somos, desgraciadamente) sino como un ataque a la esencia misma de la democracia, a la libertad de expresión en fase terminal en este tremedal que vivimos.
Teodoro Petkoff
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Intercambio en Facebook
“Pocos días después del 4 de febrero de 1992, el diario El Globo nos publicaba artículo en el que asentábamos contundentemente nuestra opinión de que la asonada de aquel día era un evidente abuso de parte de Hugo Chávez y sus secuaces de conjura. (El día 3 de febrero nos había publicado asimismo, la víspera del golpe cuya preparación ignorábamos, un artículo en el que por enésima vez exigíamos la renuncia de Carlos Andrés Pérez).
En 1994 escribimos, a raíz del sobreseimiento de la causa de los prisioneros de Yare, que creíamos que han debido cumplir, contra lo concedido por Rafael Caldera, la pena exacta que las leyes venezolanas preveían en materia de rebelión.
En desayuno al que fuéramos invitados en plena campaña electoral de 1998 (en las oficinas de la agencia de publicidad J. Walter Thompson) dijimos al mismísimo Hugo Chávez, expositor de circunstancia, que el titular del derecho de rebelión es una mayoría de la comunidad, y no una logia de una decena de comandantes que sin ningún derecho juraran alzarse ante los restos de un decrépito y patriótico samán. En la misma ocasión le quisimos hacer entender que si insistía en glorificar su criminal aventura de 1992 no tendría ningún sentido establecer un diálogo al que me invitaba, tras mi declaración primera, en compañía de William Izarra.
El 19 de agosto de ese mismo año escribíamos, para el diario La Verdad de Maracaibo, un artículo en el que se estableciera, por primera vez de modo público, una comparación entre la figura de Chávez Frías y la de Adolfo Hitler.
En enero de 1999, ya electo Chávez, nos permitimos decir en voz tan alta que llegó a todo el auditorio, y en su presencia a distancia de dos metros, que estaba completamente equivocado en su concepto constituyente, en acto convocado en La Viñeta.
Durante todo el transcurso de su desgobierno, por escrito, por radio, por televisión, hemos hecho explícita nuestra consistente oposición a sus ideas y sus métodos. El 25 de febrero de 2002, por citar un solo caso, propusimos un procedimiento para abolir su régimen en conocido programa matutino televisado.
En síntesis, no nos gusta el animal político que es Chávez, como tampoco simpatizamos con su simple personalidad, porque rechazamos el abuso y la idea de que alguien se crea con derecho a imponer su inconsulta voluntad a todo un pueblo”.
“Desde que entró, en mala hora, Hugo Rafael Chávez Frías a la política venezolana, el 4 de febrero de 1992, este ciudadano se ha conducido, constantemente, como un modelo agresivo. Por supuesto, por sus actos de esa fecha, que fueron armados para la agresión. Pero también en su campaña electoral de 1998, cuando ofrecía freír cabezas de adecos y copeyanos; también el 4 de febrero de 1999—cuarenta y ocho horas después de haber jurado sobre una constitución a la que declaró, frente a su padre, moribunda, en revelación de su carácter despiadado—cuando emplazó a la Presidenta de la Corte Suprema de Justicia para que aceptara el robo por necesidad; también cuando sugirió a Marcel Granier que su vida corría peligro; también cuando escribía cartas, en plan de colega revolucionario, al terrorista criollo Illich Ramírez Sánchez, alias ‘El Chacal’; también cuando incitó agresiones de otros, como las de la banda de Lina Ron, a la que declaraba luchadora meritoria; también cuando despidió con sorna a los ejecutivos de PDVSA; también cuando insulta a mandatarios extranjeros e instituciones públicas y organizaciones no gubernamentales en cualquier parte del globo; también cuando excita las invasiones de propiedades privadas, como él mismo hace en aplicación del ‘método Chaz’; también cuando amenaza a quienes se le opongan con el empleo de la fuerza armada; también cuando compra armas—fusiles, helicópteros, submarinos—y establece contingentes de reservistas más grandes que el ejército regular; también cada vez que golpea la palma de su mano diestra con el puño siniestro; también cuando no cesa de hablar de guerra, de magnicidio, de guerrilla, de resistencia; también cuando ofrece la expropiación a cuanto factor social no se alinee con su voluntad; también cuando acuña el lema de ‘patria, socialismo o muerte’.
Cualquier cosa positiva que Chávez haya podido traer a su pueblo es anulada por esta permanente modelación de la violencia, por cuanto aquí el daño que infiere es a lo psíquico de nuestra sociedad. No hay, pues, nada que pueda salvar a las administraciones de Chávez en el registro de la historia, y esto debe ser explicado a sus partidarios en nuestra ciudadanía. Uno pudiera invitarles a que hicieran una lista de los aciertos de Chávez, pues por más larga que fuese sería reducida a la insignificancia al cotejarla con su perenne modelación de la violencia y la agresión, que deja cicatrices en el espíritu de la Nación. ¿Cómo puede disminuir la delincuencia en un país cuyo presidente la modela, exacerbando el azote que lacera por igual a sus partidarios y sus opositores? ¿Qué asaltante no se sentirá ‘dignificado’ por la conducta presidencial, cuya agresividad y cuyo desprecio por la propiedad puede tomar por modelos?” (Carta Semanal de Dr. Político #244, 5 de julio de 2007).
Cuando la Sra. Bracho-Gandica habla de hedores rojo-rojitos no sabe de lo que está hablando.
La mención a George W. Bush es la de un presidente de los EEUU que los historiadores de su país calificaron como el peor de toda su historia. El 31 de julio de 2003 hice notar esto:
“Pero en lo que sí se comportan los Estados Unidos como descarados hegemones es en su decisión de suspender su ayuda militar—incluyendo el adiestramiento—a 35 países que apoyan a la Corte Penal Internacional pero no han ‘exceptuado’ a los Estados Unidos de eventuales causas en su contra por genocidio y crímenes de guerra. Según la agencia Fox News, los Estados Unidos, que son signatarios del pacto que creó la corte el año pasado, ‘temen que (el tribunal) pueda procesar causas políticamente motivadas en contra de sus líderes militares y civiles’. La administración de Bush está muy dispuesta, naturalmente, a levantar las sanciones—que incluyen a Colombia y a seis países de Europa oriental—cuando los países en cuestión consientan en conceder bilateralmente inmunidad para los funcionarios estadounidenses. Ahora veremos si Uribe Vélez tiene pantalones y se resiste a esta torcida de brazo”. Esto es, Bush exigía carta blanca ante cualquier abuso que pudieran cometer las tropas que envió a Afganistán e Irak, como las torturas horrendas de Abu Ghraib.
Más aún, un documento más fundamental que esa carta, pues es el documento constitucional de la OEA (Carta de la Organización de los Estados Americanos), estipula en el literal E del Artículo 4 en el Capítulo II (Principios): “Todo Estado tiene derecho a elegir, sin injerencias externas, su sistema político, económico y social, y a organizarse en la forma que más le convenga, y tiene el deber de no intervenir en los asuntos de otro Estado. Con sujeción a lo arriba dispuesto, los Estados americanos cooperarán ampliamente entre sí y con independencia de la naturaleza de sus sistemas políticos, económicos y sociales”.
El viento en contra
Video de la llegada de Raúl Castro a Maiquetía. El gobierno hablará de sabotaje cocinado en el Imperio.
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Función de reestreno
Actualización: mientras Caracas, en reiteración de la torpeza, era sobrevolada una vez más por aviones de guerra necrofílicos, se añadió al final el audio (inicialmente con mucho nivel de ruido) de la entrevista que me hiciera esta mañana Leonor Roquett para Noticias 24 Radio. (La nota que presenta la conversación en su web está en Luis Enrique Alcalá pide escuchar al Soberano).
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La gente de Nalgas y Libros tuvo ayer la amabilidad de insertar en Twitter esta recomendación: «Si le interesa la política venezolana, no deje de ver esta entrevista a @doctorpolitico sobre ‘Las élites culposas’ – ow.ly/ucLL4«. En su momento, el 6 de septiembre de 2013, el video de la misma fue montado en este blog. (Entrevistas en Noticias 24 Radio). Mi memoria la creía más antigua, gracias a la profusión de eventos por recordar en esta nación hiperpolitizada. («Por esos días, pregunté a mi señora cuándo había sido la muerte de la Sra. Márquez, esposa de Manasés Capriles, dueño del periódico El Siglo en Maracay. Me contestó: ‘¿Hace como un mes?”’ cuando hacían nueve días exactos del suceso. La numerosa colección de escándalos de la primera mitad de 1991 nos hacía empujar cada nuevo evento hacia un pasado más remoto que el verdadero». En la duodécima nota al pie de Las élites culposas).
Agradezco a Néstor Luis González el reestreno de la entrevista que me hiciera en Viernes de libros, y su generosa fe en la vigencia de nuestra conversación. LEA
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Con Leonor Roquett (4 de marzo de 2014, 10:15 a. m.)
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Un tigrito ausente
A todos los soñadores alrededor del mundo mirando esta noche, en lugares como Ucrania y Venezuela, quiero decir que estamos aquí, como ustedes, luchando para hacer posibles sus sueños, para vivir lo imposible. Estamos pensando en ustedes esta noche.
Jared Leto – Premio Oscar al Mejor Actor de Reparto
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No es lo mismo esperar que algo ocurra que tener esperanza. La emoción cundió por la sala cuando Lupita Nyong’o se enteró de su galardón como Mejor Actriz de Reparto, que evidentemente no esperaba. Fue una noche coronada por el Oscar a la Mejor Película, que fue concedido a 12 años de esclavitud, la historia de una larga injusticia concentrada sobre un hombre, y fue una noche de producción cuidadosa e inteligente de la esperada ceremonia: la 86ª Premiación de los Oscar de la Academia de Artes y Ciencias del Cine de los Estados Unidos.
El epígrafe recoge la única mención de anoche a la situación venezolana, en labios de Jared Leto, Mejor Actor de Reparto. En la inauguración de la Conferencia de la Paz (26 de febrero) auspiciada por el presidente Maduro, el Sr. Carlos Bardasano, Presidente de Venevisión, habló aun menos tiempo que el actor para prometer: «Cuenten con los medios de comunicación». Con Venevisión no contamos anoche, y ya hemos confirmado que no podremos contar con ella en lo sucesivo. Esto fue lo que Maduro y Bardasano no quisieron que escucháramos:
Venevisión interrumpio una tradición de varias décadas para plegarse cobardemente al silencio preferido por el gobierno nacional, y todo para impedir una frase nada incendiaria, más bien inocua. Si a ver vamos, la propaganda oficialista hubiera podido apropiarse del saludo de Leto; ha podido decir, desde su constante pretensión de superioridad, que quienes sueñan y se empeñan en hacer lo imposible son los chavistas. Es una verdadera vergüenza que Venevisión haya negado su señal a palabras tan inofensivas. LEA
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