el blog de luis enrique alcalá de sucre
la política como arte de carácter médico (y otras cosas)La Batalla de la Cachucha
Que el empleo de una gorra se haya convertido en el issue central de una campaña electoral a la que le quedan sólo dos meses, revela la vacuidad del debate político en Venezuela. Los frenéticos mensajes por Twitter y las declaraciones solemnes en Facebook parecieran conferir a tan ridículo tema una calidad sustancial que, por supuesto, no tiene. Una gorra como la que ahora se objeta a Capriles forma parte del paisaje venezolano desde hace largos años. La ocupación de rectoras del Consejo Nacional Electoral con este asunto intrascendente indica la altura de sus intereses.
Los símbolos patrios debieran ser propiedad de los ciudadanos. Con tal de que no se les profane, todo venezolano debiera tener derecho a lucirlos como le venga en gana. Pero en el fondo, conferir carácter sagrado a unos colores, a unas estrellas (siete u ocho) o a un caballo al que se le tuerce su posición original es primitivismo enteramente inútil, y su empleo en torneos electorales es una vulgar manipulación de la psiquis popular.
Como lo es, por ejemplo, insertar en la discusión electoral un lejano parentesco con algún hijo ilegítimo de Juan Vicente Bolívar. Ninguna genealogía confiere a nadie una autoridad especial, y las cabalgatas de Henrique Salas Römer en 1998 desde Valencia, porque «en Carabobo empezó Venezuela», no eran argumento válido en la conquista del voto.
Obviamente, no hay manipulador más descarado que el Presidente de la República. Hugo Chávez ha intentado secuestrar símbolos patrios y próceres muertos, ha creído que puede monopolizarlos en una necrofilia que fija la coartada de su dominación en el pasado, y si el capriloradonskismo ahora presenta la Batalla de la Cachucha, los venezolanos nos hemos cansado de ver al candidato del PSUV enfundado en chaquetas tricolores que ocultan el chaleco antibalas de rigor.
Capriles Radonski tiene derecho a sus cachuchas. Comenzó a usarlas cuando ya no presidía la extinta Cámara de Diputados; por un tiempo las lució en imitación de Enrique Mendoza vueltas al revés, como receptor de un equipo de béisbol. (Tal vez supuso que tal cosa convenía para hacer política en el estado Miranda, cuyos pobladores ya se habían habituado al tocado del otrora gobernador; luego las habrá enderezado para todo lo contrario: deslindarse de un rayado Mendoza). Al candidato de la MUD le ha dado, desde hace años, por tapar su cabeza, y esto es uno de sus derechos. Antes que Venezuela se retire definitivamente del sistema interamericano de derechos humanos, debiera considerar Capriles introducir ante la Corte Interamericana en Costa Rica un recurso que preserve la protección de su cerebro con tejido tricolor.
¡Qué triste esta campaña intrascendente! El candidato del PSUV repitiendo un discurso agotado y simplista, agresivo y megalómano, ocupado—él, que era águila que no cazaba moscas—en genealogías que lo irritan, declarándose con fatuidad «el corazón de su patria». El de la MUD empeñándose en imitar la manipulación psicohistórica con su Comando Tricolor y sus camisas y gorras tricolores. Ya antes había usado la copia; el 16 de agosto de 2009, en emulación de Chávez, que todo lo relaciona con Bolívar, proponía la constitución del «Comando Moral y Luces» para dirigir un intento de referendo abrogatorio—que era constitucionalmente imposible—de la Ley Orgánica de Educación.
Una pobre y tediosa campaña, protagonizada por candidatos insuficientes que estudian cómo atrapar al elector con símbolos entrañables. LEA
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La página web del diario El Universal trae hoy, 7 de agosto de 2012, una nota de «análisis» que incide sobre el tema de la entrada precedente. Aquí se la reproduce íntegra a continuación:
ELECCIONES 2012 | Análisis
Bolívar, Sean Penn y la gorra ponen sabor a la campaña electoral
El analista John Magdaleno, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración de Caracas (IESA), señala que «los formatos de comunicación» de los dos principales aspirantes «son bastantes convencionales» y no está habiendo «grandes innovaciones» en la campaña con vistas a las elecciones presidenciales del 7 de octubre.
EL UNIVERSAL
martes 7 de agosto de 2012 11:43 AM
Caracas.- A falta de dos meses y un día para las elecciones en Venezuela, la polémica sobre una gorra del candidato opositor, Henrique Capriles, la presencia del actor estadounidense Sean Penn y las sempiternas utilizaciones de la imagen de Bolívar aliñan una campaña electoral muy previsible y poco espectacular.
El presidente venezolano y candidato a la reelección, Hugo Chávez, con sus continuos actos multitudinarios y actividades transmitidas por televisión, y Capriles, inmerso en una maratón de mítines masivos en localidades y ciudades de todo el país, repiten hace semanas el mismo patrón con el fin de conquistar el voto el 7 de octubre, reseñó EFE.
Chávez encabezó ayer un acto de Gobierno en el centro del país, que, como es habitual, fue transmitido en cadena obligatoria de radio y televisión.
Acusado reiteradamente por sus detractores de usar políticamente esa prerrogativa que le confiere su condición de jefe de Estado, Chávez comenzó su intervención recordando que estaban en cadena para que, dijo: «no hablemos de campaña electoral ni nada de eso, porque a veces a alguien se le sale algo por la emoción».
Luego, en declaraciones a medios del Estado, aseguró que se presentaba a su tercera reelección para tratar de lograr la «irreversibilidad» del proceso que encabeza desde 1999.
En tanto, después de varios días encabezando decenas de actos con comunidades en pueblos y ciudades, Capriles recurrió hoy a la red social en internet Twitter para hacer algunos comentarios y acusar a Chávez, el «candidato del continuismo», de desesperar porque «14 años después sólo él cree sus mentiras».
Para el analista político John Magdaleno, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración de Caracas (IESA), «los formatos de comunicación» de estos aspirantes «son bastantes convencionales» y no está habiendo «grandes innovaciones» en la campaña con vistas a las elecciones presidenciales del 7 de octubre, a las que se presentaron otros cinco candidatos.
Así las cosas, la polémica suscitada por la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de amonestar públicamente a Capriles por la gorra con los colores y las estrellas de la bandera venezolana que lleva habitualmente ha centrado buena parte del debate político en las últimas jornadas en Venezuela.
El CNE acusó a Capriles de no atender los exhortos que han hecho para que los candidatos no usen los símbolos patrios en actos de campaña. «Acá asesinan más de 50 venezolanos todos los días y el tema para el Gobierno es la gorra que yo uso!», indicó el candidato presidencial opositor al respecto.
Por su parte, Chávez considera que lo de la gorra supone una evidencia del desconocimiento de las instituciones y denunció una «intención burguesa» de desestabilización y golpismo.
El fin de semana fue el actor estadounidense Sean Penn el elemento noticioso en un acto de campaña de Chávez en Valencia (centro del país), en el que se paseó con un afiche del presidente venezolano, con quien trabaja en programas de ayuda para Haití.
Para Magdaleno, «una campaña tiene que generar noticias para ser atractiva para los medios», aunque da por sentado que en la medida en que se acerque la fecha de las elecciones se irán levantando las cartas escondidas de los candidatos, tanto en términos de anuncios como en el tono de su discurso.
Hasta ahora «el formato de presentación del presidente es el que se ha venido planteando en todos los casos (…) el formato de presentación de Capriles es el mismo, el de los actos multitudinarios con un recorrido (…), y las puestas en escena no varían esencialmente», dijo.
Otro de los elementos que marcaron esta primera fase de la campaña fue la presentación del nuevo rostro de Simón Bolívar y la polémica que puso encima de la mesa un genealogista que aseguró que el candidato opositor tenía parentesco con el Libertador.
Chávez replicó que, si fuera verdad ese nexo, el supuesto árbol familiar vincularía a Capriles con Fernando Bolívar, un sobrino del Libertador, a quien, aseguró el presidente, «su tío siempre lo reprendió porque era borracho, era jugador, le gustaba la plata y era un corrupto, lamentablemente».
Una de las causas para todas estas jaranas es, según el analista Vladimir Villegas, constituyente en la redacción de la Constitución de 2000, que «no ha habido un debate político de altura, porque el Gobierno no lo ha permitido» y ha llevado el discurso al terreno del insulto y el improperio.
Paradójicamente el mayor elemento de distracción de los últimos meses, el cáncer de Chávez, ha desaparecido del debate político, a pesar de que muchos pronosticaban hace meses que ese sería el elemento dominante de cara a los comicios.
«Yo no creo que esta elección la vaya a decidir la enfermedad del presidente, esta campaña la van a decidir los votos», sostuvo Villegas.
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Encuesta interesante
Una encuesta del mes de junio, de la que PDVSA sería cliente (no nos consta), revela un margen menor de ventaja de Hugo Chávez sobre Henrique Capriles Radonski que el que mide la mayoría de las encuestadoras (entre 15 % y 20%). La firma DatinCorp levantó datos en 2.380 entrevistas realizadas entre el 15 y el 25 de junio de 2012. Política América Group se alió a la anterior para elaborar el llamativo informe Tablero Político Electoral. Dice el estudio:
La campaña electoral venezolana comienza oficialmente con un escenario candidatural relativamente estancado. La tendencia del voto de los venezolanos no ha variado nada en Junio respecto a Mayo. Hugo Chávez sigue conservando un apoyo del 46% de los electores, mientras que Henrique Capriles sigue respaldado por el 39%. Es una diferencia de 7 puntos entre ambos candidatos, que no puede calificarse como irreversible, pues hay algunos factores que pueden hacer variar el escenario.
Aunque algunos lectores de este blog cuestionan que los encuestadores vayan más allá de las meras cifras, otros aprecian sus interpretaciones; por esto se ofrece acá el archivo recibido hace poco por Dr. Político en formato .pdf de fácil lectura. (Enlace para descargarlo más abajo. A partir de la página 30 se corta la información correspondiente a los datos regionalmente desagregados).
Este blog no dispone de criterios para sostener que la encuesta de DatinCorp sea más confiable o ajustada que otras que ha publicado, aunque llama la atención la estratificación de la muestra por niveles sociales. En la página 22 de la presentación, se explica que esta estratificación atendió a las viviendas de los entrevistados y que la muestra se compuso con 49% de viviendas en los estratos D y E. Pero estas capas de población, sumadas, no son menores de 70%. (En 2006, la firma Datos reportaba esta distribución: Nivel socioeconómico ABC+, 4%; Nivel C-, 15%; Nivel D, 23%; Nivel E, 58%. Es decir, 81% entre D y E). La muestra de DatinCorp, por consiguiente, habría subrepresentado a estos estratos que justamente tienden a ser más favorables al presidente Chávez).
Pero este blog estima pertinente recordar esta observación del 5 de julio en ¿Una tragedia inescapable?:
…si, como parece irremediable, Chávez ganare el 7 de octubre, sería más sano que no sacara demasiada ventaja a Capriles y que su propia votación resultara disminuida mientras la abstención, signo de inconformidad con los dos polos, fuese de proporción cercana a la que los candidatos recaben. Por ejemplo, Chávez 38%, Capriles 32%, abstención 30%.
Es decir, se consideró acá un triunfo de Chávez por un margen de unos 6 puntos, lo que está bastante cerca de la diferencia de 7% registrada por DatinCorp, suponiendo que su medición haya sido estadísticamente válida.
Bueno, amanecerá y veremos. LEA
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Para descargar TABLERO ESTRATEGICO ELECTORAL VENEZUELA JUNIO 2012
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Fanfarria y ceremonia
Las celebraciones pomposas siempre han sido acompañadas de música apropiada a la circunstancia. De allí, por caso, el nombre de las cinco marchas ceremoniales compuestas por Edward Elgar (1857-1934): justamente, Pompa y Circunstancia. La #1 es la más popular de todas; a su elegante tema se la ha puesto letra, y los ingleses saben cantarla como el himno Land of hope and glory. (Ver en este blog el final de Voces en multitud, para un video de su ejecución desde el Royal Albert Hall y el canto simultáneo de un gentío en Hyde Park). Ha sido usada hasta la saciedad para sugerir musicalmente poder o éxito, como en una cuña de la televisión venezolana de la salsa de tomate Heinz, famosa por la deseable viscosidad que hace lenta su salida del frasco. He aquí la marcha #4 en Sol mayor de Elgar, a cargo de la Orquesta Filarmónica de Londres dirigida por el gran director húngaro Sir Georg Solti (1912-1997).
Elgar
Pero bastan unos pocos compases para sugerir solemnidad o importancia al sonido de una breve fanfarria (DRAE: 1.f. Conjunto musical ruidoso, principalmente a base de instrumentos de metal. 2. f. Música interpretada por esos instrumentos). Un ejemplo elocuente es proporcionado por la Fanfare pour précéder La Péri, del compositor francés Paul Dukas (1865-1935), conocido del público general por su familiar El aprendiz de brujo, que el dibujo animado de Walt Disney (1901-1966) inmortalizara en Fantasía (1940). La Péri, o La flor de la inmortalidad es un ballet que Dukas compuso en 1912. La fanfarria de Dukas requiere el concurso de tres trompetas, cuatro trompas, tres trombones y una tuba.
Dukas
Otras fanfarrias despliegan más poder, y la más poderosa de todas es la que abre el poema sinfónico Así hablaba Zaratustra (Also sprach Zarathustra) de Richard Strauss (1864-1949), inspirado en la obra del mismo nombre por Federico Nietzsche (1844-1900). De nuevo, ha sido usada muchas veces; la recordamos en la apertura de 2001: Odisea del espacio, la gran película de Stanley Kubrick (1928-1999) sobre guión convertido posteriormente a novela de Arthur C. Clarke (1917-2008), pero también, nuevamente, en cuñas para televisión de los relojes marca Rolex. Otra vez Georg Solti dirige, en este caso la Orquesta Sinfónica de Chicago, en la sobrecogedora fanfarria. La nota fundamental de la pieza es un Do a 32 hercios, prácticamente en el límite del oído humano para frecuencias graves, tocada en el pedal de un gran órgano de tubos.
Strauss
Esta clase de música, pues, está diseñada para acompañar los actos de solemnidad, que cumplen función propagandística en busca de la exaltación de personajes poderosos. Antes estaba asociada a personajes de la realeza en sus distintas ceremonias, pero aun en países de gobierno republicano se las emplea para realzar a sus mandatarios. O ¿qué es, si no, la ejecución del Himno Nacional de Venezuela en honores al Presidente de la República? No otra cosa que la exaltación de ese funcionario como si estuviera por encima de los mortales ordinarios. Por fortuna, Aaron Copland (1900-1990) tuvo la ocurrencia de componer su Fanfarria para el hombre común, una celebración democrática del ciudadano de a pie. (Puede escuchársela en este blog por la Orquesta Sinfónica de Detroit bajo la batuta de Antal Doráti (1903-1988) en Música política y también por la Orquesta de Filadelfia que dirigía Eugene Ormandy (1899-1985) en Más música política. (Como Solti, Doráti y Ormandy eran húngaros. Algo sabrán de música en Hungría).
Así como Elgar, otro compositor inglés, William Walton (1902-1983), compuso marchas ceremoniales. Suya es la Marcha de la coronación Crown Imperial, compuesta en 1937 para la coronación de Jorge VI de Inglaterra (1895-1952), el rey tartamudo—representado por Colin Firth (1960), Oscar a la mejor actuación de 2010—, que era el padre de la actual reina Isabel II (1926). Aquí es interpretada por la Orquesta Sinfónica de Londres dirigida por Sir John Barbirolli (1899-1970).
Walton
No hay duda de que los temas, usualmente épicos, que Richard Wagner (1813-1883) escogía para sus óperas se prestan para la composición de música solemne. Tampoco dudamos que esta propensión a la grandiosidad se expresa elocuentemente en la Obertura de Los Maestros Cantores de Nuremberg. Quizás haya sido esa pieza ejecutada como nadie por los músicos de la Orquesta Filarmónica de Berlín, cuando eran dirigidos por el célebre Herbert von Karajan (1908-1989), austríaco de ascendencia macedonia. Es la versión que ahora podemos escuchar una de las muchas veces que tocaron la hermosa y noble pieza.
Wagner
Mucha música ceremonial y solemne fue compuesta por los rusos. Modesto Moussorgsky (1839-1881) produjo un ejemplo típico en su Introducción y polonesa a la ópera Boris Godunov, que nunca contó con la aprobación de la familia imperial. Vladimir Stasov (1824-1906) escribió a Nikolai Andreievitch Rimsky-Korsakov (1844-1908) una carta en 1888 en la que refiere cómo el zar Alejandro III (1845-1894), a quien se había presentado una lista de óperas a ser escenificadas en el invierno, tachó con su mano imperial la ópera de Moussorgsky, que había sido estrenada en 1874 en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo. No era para menos; entre las escenas de la obra estaba una en la que un policía zarista arremetía a rolazos contra gente de la plebe. Claudio Abbado (1933) dirige a la Filarmónica de Berlín.
Moussorgsky
Eugene Ormandy y sus músicos de Filadelfia nos ofrecen ahora la ejecución de dos piezas de similar carácter en tempo diferente: de Mikhail Ippolitov-Ivanov (1859-1935) la Procesión de los Sardar de sus Esbozos caucásicos, y de Rimsky-Korsakov la Procesión de los nobles de la ópera Mlada.
Ippolitov-Ivanov
Rimsky-Korsakov
Ya en el siglo XX, Sergei Prokofiev (1891-1953) compuso música de pompa, aunque en el primer ejemplo que se pone acá se trate de una sátira: su ópera El amor de las tres naranjas, de la que escucharemos su Marcha. Radio Caracas Televisión la empleó para musicalizar a fines de los cincuenta la presentación, los domingos por la noche, de su serie El Sr. Fiscal (District Attorney); esta música sonaba mientras la voz engolada de un locutor enumeraba con marcadas pausas las marcas de General Motors, el patrocinante del programa: «¡Chevrolet… Pontiac… Oldsmobile… Buick… Cadillac… Opel… Vauxhall… y camiones GMC… presentan El Sr. Fiscal!» Por otro lado, la música que reconoce la nobleza de dos familias veronesas shakespeareanas, los Montescos y Capuletos, es uno de los números más conocidos de un ballet de Prokofiev: Romeo y Julieta. Leonard Bernstein con la Orquesta Filarmónica de Nueva York y Riccardo Muti con la de Filadelfia, ejecutan estas piezas en sucesión.
Prokofiev (1)
Prokofiev (2)
Propongo que nos quedemos, para finalizar, a mitad de camino entre Rusia y Occidente. Alfred Newman (1901-1970) compuso mucha música para el cine, incluyendo la energizante Fanfarria de la 20th Century Fox. Es justamente ella la que suena antes de que, inmediatamente, surja el tema de la película Anastasia (Ingrid Bergman, Helen Hayes y Yul Brynner en 1956), también de su composición, en los instrumentos de la Orquesta Sinfónica Nacional de Washington que él mismo dirige. La historia de la archiduquesa rusa, presuntamente salvada por milagro de la masacre en Ekaterimburgo (1918) que acabó con la dinastía Romanov, fue retomada por los Estudios Fox de Animación, los que confiaron a David Newman (1954), hijo de Alfred, la música de su primer filme animado.
Newman
Como podemos ver, hasta los impostores han merecido música que celebra su pretendida nobleza. LEA
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En asiento de primera clase
Gracias a indicaciones expresas de Teodoro Petkoff, y recordatorios oportunos de Azucena Correa, su asistente, el diario Tal Cual asignó a su Coordinador de Política, Víctor Amaya, la tarea de entrevistarme sobre la publicación de la editorial Libros Marcados: Las élites culposas. Quedo muy agradecido a este inteligente periodista por la generosidad con la que trató mi obra y su exactitud al describir el propósito y el contenido de la misma. No ha podido recibir juicio más benévolo.
Al lado se reproduce una versión digital de la página que reservó el diario en su edición de hoy (25 de julio) al trabajo de Amaya; haciendo clic sobre ella se la amplía hasta la legibilidad, y también puede leérsela en el sitio web de Tal Cual, bajo el sugestivo título escogido por Amaya: Una nueva política.
Fue este periódico el que me facilitara la fotografía de su archivo para la portada del libro, sobre la que Pedro Penzini López insistió cuando me recibiera en Jueves de Libros, sección de su programa en Éxitos FM. (El audio de ésta, reproducido abajo, puede también ser escuchado en Conversaciones bibliológicas, junto con el de tres otras precedentes). Antes escribieron gentilmente sobre el libro Fernando Luis Egaña (Quinto Día), Eduardo Martínez (El Nuevo País) y Leopoldo Puchi (Últimas Noticias). Éste escribió: «Las élites culposas es el nuevo libro del director de la página web doctorpolitico.com, Luis Enrique Alcalá, en el que repasa los acontecimientos de las dos últimas décadas de nuestro país. Ciertamente, desde una óptica opositora a Chávez, pero que destaca por sus acertadas críticas de las extraviadas conductas de la oposición y por la búsqueda de nuevos paradigmas que guíen de manera más científica el quehacer político».
Jueves de Libros
Agradezco, pues, al Director de Tal Cual, a su Asistente y, sobre todo, a Víctor Amaya por su amable texto y a Saúl Uzcátegui por su fotografía, que no me desmejora. LEA
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Glosa aureliana
Mi querida niña: ¿cuándo vas a entender que la normalidad no es una virtud? Más bien denota falta de coraje moral.
Alice Hoffman
Practical Magic
…la refutación del discurso presidencial debe venir por superposición. El discurso requerido debe apagar el incendio por asfixia, cubriendo las llamas con una cobija. Su eficacia dependerá de que ocurra a un nivel superior, desde el que sea posible una lectura clínica, desapasionada de las ejecutorias de Chávez, capaz incluso de encontrar en ellas una que otra cosa buena y adquirir de ese modo autoridad moral. Lo que no funcionará es “negarle a Chávez hasta el agua”, como se recomienda en muchos predios. Dicho de otra manera, desde un metalenguaje político es posible referirse al chavismo clínicamente, sin necesidad de asumir una animosidad y una violencia de signo contrario, lo que en todo caso no hace otra cosa que contaminarse de lo peor de sus más radicales exponentes. Es preciso, por tanto, realizar una tarea de educación política del pueblo, una labor de desmontaje argumental del discurso del gobierno, no para regresar a la crisis de insuficiencia política que trajo la anticrisis de ese gobierno, sino para superar a ambos mediante el salto a un paradigma político de mayor evolución.
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Hace poco trajo este blog referencia a una noticia contenida en Rayuela, la novela cumbre de Julio Cortázar. Ella nos informa de peceras con tabiques de vidrio transparente, en la que los peces que nadan allí tropiezan una y otra vez con ellos, pues no pueden distinguirlos del agua. Al cabo de una serie de frustraciones, los animales aprenden y dan vuelta antes de chocar. Luego, retirados los tabiques, continúan creyendo que no pueden pasar de un lado al otro: «Llegar hasta un punto en el agua, girar, volverse, sin saber que ya no hay obstáculo, que bastaría seguir avanzando…»
Los humanos pensamos desde cajas de percepción; nuestros marcos mentales nos impiden ver cosas que debieran resultar obvias. La oposición política venezolana funciona dentro de una caja que ha limitado su capacidad de formular estrategias eficaces, y la más esclavizante de todas es, justamente, que ella se piensa como oposición. Para los dirigentes de oposición, y la inmensa mayoría de sus seguidores, no hay otra cosa política distinta de la aborrecida presencia de Hugo Chávez, Presidente de la República «Bolivariana» de Venezuela. La Mesa de la Unidad Democrática es una coalición antichavista; Henry Ramos Allup, con característica franqueza, admitió en marzo del año pasado (en declaraciones al diario Ciudad Ccs) que Acción Democrática no compartía “ni ideales ni visiones” con los restantes partidos de la MUD: “La política suele hacer extraños compañeros de cama. Hoy compartimos propósitos, no ideales ni visiones”, y el propósito fundamental de la central opositora es salir de Chávez cuanto antes. Su clientela política piensa lo mismo, en muchos casos con radicalidad aun mayor. (Ver en este blog Enfermo típico). La película que exhibe la oposición está filmada en blanco y negro; naturalmente, también la que presenta el oficialismo. El simplismo de ambas posturas las hace mutuamente complementarias.
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Aurelio Useche Kislinger aportó a este blog un extenso comentario a El ojo clínico, en el que argumenta con un catálogo de razones, típicas de la caja perceptual opositora, para poner en duda las mediciones de la opinión pública que registran una amplia ventaja de Hugo Chávez sobre Henrique Capriles Radonski (Datanálisis, 15,3 puntos; Datos, 16 puntos; Hinterlaces, 17 puntos; IVAD, 20,3 puntos). Su última línea concluye: «…me vienen dudas de si las encuestas están reflejando la realidad». Para hacer justicia a los argumentos de Useche, he creído conveniente dedicar esta entrada a glosar su comentario, y le avisé de este método en mi contestación provisional. Glosemos, pues, el comentario del Ing. Useche párrafo por párrafo.
Luis Enrique: no comparto tu visión pesimista, tan determinante, sobre un triunfo de Capriles. Sin desmeritar en lo absoluto tus comentarios e interpretaciones, sería muy importante que tus lectores tuvieran la oportunidad de ver las encuestas en su presentación integral. Ello permitiría observar con plenitud la información y cifras que ellas contienen.
La adjudicación de etiquetas calificativas, como «pesimista», es argumentalmente inválida y constituye una de las falacias más elementales. Chávez usa esa técnica con profusión («escuálido», «majunche»). No tengo acceso a las presentaciones integrales de ninguna encuestadora; no soy cliente de ninguna de ellas. Ofrezco en este blog la información que llega a mis manos, y en el mejor de los casos ella se contrae a unas pocas láminas o «resúmenes ejecutivos». Pero tal vez el Ing. Useche no haya leído el archivo de la última presentación en rueda de prensa de Hinterlaces, que puede ser descargado en formato .pdf al pie de El ojo clínico, y se haya limitado a la lectura de este artículo.
He venido observando en algunos de los encuestadores cierto afán de protagonismo por su frecuente presencia en los medios, en los cuales, además de entregar los resultados que, a su criterio, son los más relevantes de sus investigaciones, también emiten juicios de valor que los coloca más en el rol de políticos activos que investigadores de opinión. Y, desde luego, son opiniones, respetables, que constituyen un sesgo en la percepción sobre la opinión pública.
En verdad, no logro encontrar en las intervenciones públicas de algunos encuestadores ningún «juicio de valor». (Corrijo: Datanálisis y Consultores 21, así como Keller, se expresan frecuentemente con sesgo favorable a la oposición). Veo, en cambio, sus interpretaciones de los datos que obtienen, lo que me parece no sólo legítimo, sino útil. En tales intervenciones, seguramente hacen gravitar su conocimiento de primera mano acerca de las «presentaciones integrales» que se echaba en falta en el punto anterior. Y a veces se aventuran a criticar errores de campaña, que los respectivos comandos están en libertad de ignorar. Los encuestadores pueden ser legítimamente «asesores políticos»: Gallup, por ejemplo, se define como compañía consultora basada en investigación de opinión; Pew Research como un think tank; IPSOS tiene una división de «asuntos públicos» capaz de asesorar políticamente; National Opinion Research Center (Universidad de Chicago) lista entre sus capacidades Policy Analysis and Recommendations y algo que llama Technical Assistance, etcétera.
Se ha tratado el caso del chavismo y Chávez, similar al fanatismo religioso. Chávez ha logrado captar a buena parte de la opinión venezolana por su facilidad de expresión, utilizando frases y términos muy parecidos al lenguaje común de la población. Ello sucedió con AD y su principal líder Rómulo Betancourt. AD fue (ya no lo es) el movimiento político de mayor seguimiento en el país. No hay que olvidar al Juan Bimba con su cara feliz, con un bollo de pan en el bolsillo. Ahora tenemos modos más sofisticados: neveras, TV, lavadoras, cocinas, dádivas en dinero, empleo y sueldo sin trabajar. Pero además, un gran temor por la evidente coacción del gobierno. ¿Cuántos de esas camisas rojas van obligados a las manifestaciones de apoyo a Chávez?
Chávez es bastante más que un político con facilidad de expresión y términos del habla popular, en la que usualmente no se consigue referencias a conceptos de Antonio Gramsci o Montesquieu. Ha convertido—Francisco Toro Ugueto dixit—el «discurso salvaje» descrito por José Manuel Briceño Guerrero (El laberinto de los tres minotauros) en un discurso de poder. Chávez «ha adquirido una estatura mundial que, independientemente de su corrección, es superior a la de cualquier candidato emergido o emergente y a la de cualquier otro presidente venezolano de la historia, en verdad segunda sólo tras la de Bolívar». (Tío Conejo como outsider). Gústenos o no, su comparación con Betancourt es muy insuficiente. Y no deja de haber resonancias religiosas en la fanática aceptación de Capriles como otro Arcángel San Miguel, encargado por Jehová mismo para reducir al nuevo Luzbel que es Chávez a la condición de Lucifer, eternamente condenado al llanto y crujir de dientes. Basta una visita al espacio de Twitter para encontrar innumerables caracterizaciones de Capriles en términos muy cercanos a la superstición. (En 2004, la psicóloga Magaly Villalobos encontró parecido a este respecto entre el chavismo santero y las estampitas marianas que Juan Fernández blandía en época del suicida paro petrolero). Los gobiernos anteriores a Chávez usaban la dádiva sistemáticamente: Plan de Emergencia de Wolfgang Larrazábal o Programa Materno-Infantil de Rafael Caldera. En todos los casos era criticable cuando se la empleaba como herramienta de clientelismo político, cosa que Chávez no inventó, aunque ciertamente la ha exacerbado a proporciones tumorales. Si no neveras, las latas de leche y las planchas de zinc fueron instrumentos proverbiales de la política previa a Chávez. Puestos en plan de exigencia cuantitativa—»¿Cuántos de esas camisas rojas van obligados a las manifestaciones de apoyo a Chávez?»—, convendría que el Ing. Useche precisara una cifra para la cantidad de los que reciben «sueldo sin trabajar»; en los gobiernos anteriores a la larga dominación chavista, hablábamos de los «reposeros».
Desde luego, son millones de gentes recibiendo esos beneficios del gobierno, que no pueden expresarse en libertad, cuando en reuniones, encuestas, focus groups, son invitados a dar su opinión. No entro a debatir si los métodos y diseño de muestras son incorrectos o no. Más bien me refiero al ambiente de libertad de opinión restrictiva que existe en el país. Y nadie olvida los efectos negativos de la lista de Tascón. Y a un cierto temor infundado muy calladamente sobre el secreto del voto. Desearía saber cuáles serían los resultados de una encuesta en Cuba o en la URSS, en su tiempo.
¡Ah, una cifra precisa! Millones de gentes. He visto videos de focus groups conducidos por Hinterlaces en los que ciudadanos catalogables en las clases D y E se expresan libremente en apoyo a la propiedad privada. (Dos fueron colocados en el Tragaluz de este blog, y están a la orden de quienes los requieran). La infame Lista de Tascón actúa desde la época del referendo revocatorio (2004), y no por eso las encuestas han medido equivocadamente la intención de voto. El ventajismo y los métodos sucios del oficialismo no son cosa nueva pero, en general, los venezolanos supimos, gracias a las encuestas, quiénes serían triunfadores y quiénes perdedores en los numerosos cotejos electorales celebrados desde esa fecha, incluyendo la derrota del gobierno en 2007. La comparación con Cuba o la URSS es, de nuevo, desproporcionada. El chavoma, por fortuna, es bastante más benigno que el fideloma o el stalinoma.
En estos últimos años, como bien lo expresas en tu libro, han existido errores y omisiones en la actuación de la dirigencia política por errores de percepción; sin embargo, las elecciones primarias me han convencido de que existen cambios muy favorables. Y es que 3,5 millones de venezolanos manifestaron su opinión. Y esta encuesta, con esta muestra, es un indicio invalorable de la opinión pública.
La Mesa de la Unidad Democrática es, indudablemente, un progreso respecto de su señora madre: la Coordinadora Democrática. Hay una distancia considerable en el nivel de competencia de Enrique Mendoza y el de Ramón Guillermo Aveledo, y éste habría sido un mejor candidato de la MUD que Capriles Radonski. Pero las primarias de la MUD no fueron una encuesta; por definición, un evento de esa clase es sesgado, pues convoca a los opositores de Chávez. (La menos cuidadosa de las encuestas procura que su muestra de entrevistados sea representativa de la población general). Tampoco es cierto que votaron en aquéllas 3,5 millones de venezolanos. La asistencia exacta fue de 3.079.284 votantes. El exigente Ing. Useche no debió meter de contrabando la participación de 420.716 electores faltantes. En cuanto a su significación, tal asistencia equivale a 16,79% del registro electoral de enero de 2012 (18.338.913 electores inscritos). En su momento, defendí a Consultores 21—en Dos instantáneas—de una interpretación inexacta de sus datos. Alguien escribió en Twitter: “Consultores 21 calcula que 28% del RE irá a primarias”. La encuestadora tan sólo registró que, en su medición del 5 al 15 de diciembre de 2011, unos 561 entrevistados de una muestra de 2.000 ciudadanos—28,05%—indicaron “alto nivel de seguridad de participación” en las elecciones primarias de la oposición del 12 de febrero. En ningún momento aludió Consultores 21 al registro electoral ni postuló que tal cifra era un pronóstico. Pero si los críticos de algunas encuestadoras fuesen consistentes, ciertamente han debido echar en cara a Consultores 21 este «error» de 67% respecto de la base de votantes efectivos. Por otra parte, la numerosa asistencia a las primarias pudiera haber equivalido a una muy alta proporción de la clientela opositora, y entonces habría que recorrer una distancia de al menos 4.000.000 de votos adicionales para aspirar al triunfo. En cualquier caso, el Ing. Useche pareciera repetir «errores de percepción» de la «dirigencia política» que hace equivaler, como si no hubiera otra, a la de oposición.
He sido un crítico del inicio de la campaña de Capriles, no respondiendo a los ataques desmesurados de Chávez, al llamarlo majunche, o el de Jorge Rodríguez acerca de las náuseas que le generan al escuchar y ver a Capriles. Capriles venía haciendo un papel de bobalicón. Ello por la influencia de los ex chavistas en la MUD, sobre sus temores sobre la conveniencia de atacar a Chávez. Afortunadamente, ha habido un cambio y observo a Capriles con disposición a debatir y refutar a Chávez. Ojalá logre hacerlo con mayor determinación.
Capriles Radonski entendió, como su comando de campaña y quizás toda la dirigencia de la MUD, que era una táctica que le llevaría a la derrota dejar entender que clausuraría las «misiones» del gobierno. Para salir al paso de las dudas, llegó a anunciar una «Ley de Misiones», asunto que de todas formas no tocaría al Presidente de la República sino a la Asamblea Nacional, a menos que el abanderado de la MUD esté previendo ser beneficiario de una de esas leyes habilitantes que son tan criticadas. Así reiteró uno de esos «errores de percepción» que entiende que el considerable apoyo a Chávez se reduce a un interés clientelar. La misma idea se expresó en 2006 con la oferta bandera de Teodoro Petkoff—el «Cesta-Ticket Petrolero»—, reciclada en la tarjeta «Mi Negra» de Manuel Rosales. Arriesgo una conjetura de la que no tengo pruebas: al Ing. Useche no le consta que la idea de Capriles obedezca a la influencia de los ex chavistas en la MUD (Ismael García o Henri Falcón, por ejemplo). Y al expresar un deseo—Insha’Allah—indica a las claras que se ubica en uno de los dos polos de la película en blanco y negro, nítidamente dentro de la caja de oposición. (Para evitar esto, no es en absoluto necesario meterse dentro de la del oficialismo). Además, si Capriles Radonski tuviera la menor capacidad de refutar a Chávez, ¿por qué habría esperado a esta fecha desde que emergiera a la escena política en 1999?
Ha tenido, por lo menos, la intención de denunciar el modelo rentista petrolero, ya agotado en Venezuela. Pero todavía existen muchos venezolanos, pobres, ricos, empleados, profesionales que desean ver a un país con tipo de cambio subsidiado, tasas de interés reguladas por el BCV, crédito del Estado, pero en otras manos. Y es que esos tiempos no volverán. Es necesario que futuros políticos tomen a la economía como centro de su debate, y que procuren hacer riqueza para salir de la pobreza y acabar ese mito de que somos un país rico.
Estoy de acuerdo con el Ing. Useche en la necesidad de dejar atrás el modelo rentista petrolero, que las sucesivas administraciones de Chávez sólo han exacerbado. Sin embargo, me cuesta creer que Capriles, que ha propuesto consagrar las misiones en ley especial, tenga una firme voluntad en este sentido. Y, otra vez, ¿sobre cuál base demoscópica establece el Ing. Useche que «muchos venezolanos»—¿cuántos son? ¿Cuántos pobres, cuántos ricos, cuántos empleados, cuántos profesionales?—sienten el deseo que describe?
Hace unos años atrás, con motivo del referéndum para la reelección de Chávez, una dama que hacía la limpieza en casa decía: “A mí no me gusta Chávez, pero Ud. podrá comprender que él me regaló la nevera, la lavadora, la tv y la cocina”. Ahora, estas elecciones ocurren en un ambiente muy distinto, con mucho más evidencia de la población sobre el fracaso de Chávez, el temor es mayor. El abuso de la opinión pública sobre la gestión de Chávez, y las posibilidades de poner en peligro los ingresos del gobierno, tanto de empleados, contratistas y la coacción desde el gobierno son factores que pesan, indudablemente. En procesos anteriores, hasta 1999, habia más libertades y menos temor.
El radicalismo y el revanchismo son factores que pesan en esta ocasión. Por ello no estoy seguro, me vienen dudas de si las encuestas están reflejando la realidad.
Bueno, una golondrina no hace verano. El recurso anecdótico a la declaración de una empleada doméstica en la casa del Ing. Useche no puede ser generalizado al estatus de ley de la sociología venezolana. No hay modo de inferir a partir de ese único caso que no hay gente que apoye a Chávez por razones distintas. De nuevo, es un acertado señalamiento del clientelismo que evidentemente practica el gobierno, asunto antes cubierto. Pero cabe preguntar al Ing. Useche, que cuestiona a nuestros encuestadores, ¿es que ha hecho él algún estudio de opinión científicamente diseñado que le permita afirmar que ahora «el temor es mayor»? ¿Pudiera ofrecernos él, en «presentación integral», los detalles de su estratificación, nivel de confianza y margen estadístico de error? En este punto, la crítica al gobierno que atinada y legítimamente sustenta es extrapolada, sin decirlo, a la postulación de un mítico voto oculto que pudiera manifestarse el 7 de octubre para dar un triunfo a Capriles. Es hipótesis vieja; en 2004, fue adelantada por Alfredo Keller para augurar un triunfo opositor en el referendo revocatorio de ese año, y su campeón fue Ibsen Martínez, quien ahora escribe artículos de apariencia erudita en los que intenta invalidar, entre alusiones irrelevantes y altaneras de intención ofensiva, los estudios de opinión pública que miden mayor intención de voto por Hugo Chávez, sobre la base de ocasionales y escasos errores pasados. Su lógica, aplicada a sí mismo, lo descalificaría.
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El Ing. Useche ha hecho un favor a los lectores de este blog: el de presentar sugerentemente el catálogo de motivos por los cuales negarse a la aceptación de una realidad simple. La gran mayoría de los registros de opinión en Venezuela, como lo han destacado sin queso que alabar varios medios extranjeros y agencias noticiosas como Associated Press y Reuters, reporta que la candidatura de Chávez Frías lleva una ventaja muy significativa a la candidatura de Capriles Radonski, y sólo faltan 76 días para el 7 de octubre. Si no está esa mayoría unánimemente equivocada, este candidato segundo tendría que sacar de la manga recursos milagrosos para siquiera empatar la votación.
Con argumentos como los del Ing. Useche, se consuelan quienes piensan políticamente dentro de la caja perceptual de los partidos de oposición y sus seguidores. Su esquema retórico es la proyección de un deseo, wishful thinking. Naturalmente, el que se esté en minoría no significa que se esté en el error. Pero algún significado tendrá que IVAD haya contabilizado (5 al 15 de julio) en 18% el voto opositor duro, ante 46,9% del chavismo firme o que, muy similarmente, Hinterlaces también consiga 18% de apoyo al total de los partidos de la MUD, frente a 42% a favor del PSUV.
Quizás sea una explicación de tan marcado y reiterado fracaso el asunto de los tabiques que encierran la percepción y el pensamiento de la oposición. El chavismo es muy pernicioso, pero no por ese mismo hecho convierte en buenos a sus opositores; a ambos hay que dejarlos atrás. LEA
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El ojo clínico
El bioanálisis es verdaderamente una gran cosa. Los exámenes de laboratorio son en extremo útiles; precisan cuantitativamente la cantidad de bilurrubina no conjugada en la sangre, pero el ojo clínico sabe que hay un problema de la función biliar con sólo ver el color amarillento de la piel. Lo mismo hacen las encuestas; si la muestra de población es tomada con esmero, con una buena estratificación, registran con bastante exactitud el estado de la opinión pública. Hablemos, pues, de dos exámenes de esa opinión relativamente recientes.
El más antiguo fue recogido el lunes 16 de julio por la inoportuna Reuters, en nota de Diego Ore y Daniel Wallis que reprodujeron varios medios internacionales. Por ejemplo, el Chicago Tribune, titulando Venezuela’s Chavez maintains poll lead over rival. Escribieron esos periodistas:
El presidente venezolano Hugo Chávez mantuvo una ventaja de 15 puntos porcentuales sobre su rival opositor Henrique Capriles en una encuesta cuidadosamente vigilada que se publicara el lunes, a menos de tres meses de la elección presidencial del 7 de octubre. El estudio de junio por la respetada encuestadora Datanálisis mostró 46,1 por ciento de votantes que apoyan a Chávez y 30,8 por ciento por Capriles, mientras que el resto estaba indeciso o no respondió. (…) Su ventaja de 15,3 puntos porcentuales fue ligeramente menor que el 15,9 por ciento registrado por Datanálisis en mayo, pero todavía dentro del margen de error de 2,7 puntos porcentuales. (…) La mayoría de los encuestadores mejor conocidos de Venezuela da a Chávez una ventaja de dos dígitos sobre Capriles, quien está prometiendo poner fin a las políticas estatistas y radicales y establecer una administración de ‘izquierda moderna’ al estilo brasileño.
Los números de Datanálisis implican que Capriles Radonski debiera, junto con un estancamiento de la candidatura socialista, crecer 1% cada cinco días para lograr un empate. Al cubrir la misma encuesta, Noticias 24 informó: «Según los números de la firma Datanálisis, la intención de voto a favor del militar retirado se incrementó en 2,5 puntos porcentuales, a 46,1 por ciento en junio respecto al mes anterior; mientras que Capriles subió 3,1 puntos a 30,8 por ciento en ese lapso». (Destacado de la agencia). Capriles, pues, logró un aumento neto de 0,6% en treinta días; o sea, su eficacia tendría que ser diez veces mayor en lo que queda de campaña si quisiera empatar.
La gente de Datanálisis hizo todo lo posible por no desanimar al campo caprilista. En la divulgación de la encuesta a una audiencia sin chavistas, José Antonio Gil Yépez hizo una comparación de corte «teórico» entre las ofertas de Chávez y Capriles para presentar favorablemente al segundo de los candidatos. Noticias 24 registró sus palabras:
“Los modelos de sociedad entre los candidatos Chávez y Capriles son muy distintos, de inclusión–excluyente versus inclusión–incluyente». Así lo definió, según la teoría sociológica y política y concluye que la propuesta del candidato oficialista es un Modelo de Comunidad Primitiva y en el caso del aspirante de la Mesa de la Unidad, plantea un Modelo de Sociedad Moderna. (…) «El margen de ventaja de Capriles está en su capacidad de acompañamiento y trabajo en equipo y las ventajas de Chávez radican en el dinero y las manipulaciones desinformadas“.
Por su parte, Luis Vicente León ofreció esperanzas para Capriles: «Chávez arranca la carrera en el puesto uno; eso no quiere decir que quien arranque en el puesto uno llegue en el puesto uno, lo que tiene es una ventaja de arranque» (El Universal, martes 17 de julio), y pintó la tierra prometida en el terreno de los indecisos: «Dijo que en apenas una semana de campaña los indecisos se redujeron 6% y de este sector 55% se fue al candidato opositor».
Bueno, no en una semana; la comparación de Datanálisis es referida a lo que midió un mes antes, y no toda la reducción de indecisos en un poco menos de 6%—5,6%; de 28,7% a 23,1%—fue a Capriles; 45% de este 6% aproximado se pronunció por Chávez. Si todo el 23% de indecisos remanentes se decantare en las mismas proporciones observadas el último mes—45% para Chávez y 55% para Capriles—, el candidato opositor terminaría añadiendo 12,65% a la intención de voto a su favor, mientras que Chávez obtendría 10,35% de esa supuesta decisión; en ese caso hipotético de cero indecisos, de difícil cristalización (ver en este blog ¿Una tragedia inescapable?), Capriles lograría una votación total de 43,45%, mientras que Chávez obtendría 56,45%, para una ventaja final de 13 puntos. (Otra manera de decir la misma cosa: si Chávez perdiera ventaja, en los 81 días que faltan para la elección, en la misma proporción que Datanálisis midiera en un mes, terminaría reduciéndola en 1,62% y ganaría entonces con una brecha de sólo 13,68 puntos, lo que sería una ganga, pero no como para que la Mesa de la Unidad Democrática decida poner una fiesta). A modo de consolación, León destacó algo que El Universal registró: «Dijo que la diferencia que tiene en contra el aspirante opositor no es irreversible, pero es importante, no obstante recuerda que la encuesta de arranque en la campaña de 2006 entre Chávez y Manuel Rosales, le daba al Presidente 46 puntos de ventaja y terminó en 26%». Es decir: «No se preocupe, Capriles Radonski, que la paliza no va a ser tan dolorosa».
Noticias 24 dio detalles técnicos: «La encuesta se realizó del 14 al 23 de junio con una muestra de 1.300 entrevistados en hogares, con un margen de error de +/- 2,72 puntos porcentuales», y cerró con una comparación: «La encuestadora GIS XXI, del ex ministro del actual gobierno Jesse Chacón, arroja 34,8 puntos de diferencia a favor de Chávez, mientras que Hinterlaces reduce esa ventaja a 21%. Al contrario, Consultores 21 asegura que ambos candidatos están igualados en 46% de preferencia».
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En efecto, Hinterlaces reportó 21 puntos de diferencia en su Monitor País del mes anterior, con datos levantados entre el 14 y el 26 de junio. (Ver en este blog No sólo números, explicaciones). Ahora ha ofrecido, una vez más en presentación en el Hotel Marriott (hoy, 18 de julio), las mediciones de un estudio de seguimiento (tracking poll presidencial) concluido el pasado sábado 14 de julio. Veamos qué dice este último examen bionalítico.
La brecha entre los candidatos—al igual que midiera Datanálisis—disminuyó entre junio y julio, para pasar de 21% a 17%. Chávez bajó de 52 puntos a 47, y Capriles de 31 a 30. Y es que Hinterlaces, al contrario de la encuestadora de Gil & León que midió un crecimiento de ambas candidaturas y una disminución de los indecisos, registró un descenso de los candidatos y un movimiento ascendente de los indecisos, de 13% a 20%. (Más 3% de entrevistados que indicaron que no votarían por ninguno de los dos candidatos; sumados estos últimos a los indecisos, se obtiene la cifra de Datanálisis: 23%). Oscar Schemel dijo que a la distancia de poco más de dos meses de la fecha de los comicios, ya era posible proyectar los resultados electorales polarizados; es decir, retirando de la cuenta a quienes no han decidido aún por quién votarán. Las cuentas le dan a Chávez triunfador con 61% de los votos efectivos contra 39% de Capriles, lo que, recordó, correspondía a las proporciones que se han mantenido bastante estables del oficialismo y la oposición desde hace varios años.
También a diferencia de Datanálisis, Hinterlaces interpreta el papel de los indecisos como irrelevante a la hora de afectar los resultados. Para Hinterlaces, los indecisos no cambiarán los resultados del 7 de octubre. Schemel exhibió una lámina que escudriña la estructura de esta categoría. Dice la nota de prensa entregada hoy a los asistentes a su rueda de prensa:
El más reciente Monitor País de Hinterlaces arrojó un incremento de los indecisos de 13% a 20% en un mes. El análisis de los resultados del estudio revela que la mitad de este segmento podría abstenerse de votar, por lo que no incidirán en los comicios del 7 de octubre. El 75,8% de los indecisos no se identifica con ningún partido político; el 52,05% no apoya a ninguno de los candidatos y 49,32% no se identifica con «los ideales de ninguno de ellos». De la misma manera, las simpatías de los indecisos se distribuyen equilibradamente. Un 19,63% piensa que el presidente Chávez tiene las mejores ideas y proyectos y un 18,26% cree que quien las tiene es Henrique Capriles, mientras 22,37% cree que «ninguno de los dos» y un 39,73% «no sabe o no responde».
En síntesis, Oscar Schemel no pudo dorarle la píldora a Capriles Radonski, como hizo Luis Vicente León, haciéndole creer que los indecisos pudieran darle la victoria. En cambio, señaló al segmento de 34% de entrevistados con postura crítica ante el gobierno como el verdadero mercado a conquistar por cualquiera de los dos comandos de campaña.
Significativamente, a escasos 81 días de las votaciones del 7 de octubre, hay una proporción considerable de ciudadanos que no han decidido su voto, como también un porcentaje elevado de gente no alineada, en el sentido de no estar convencida por las ofertas de los partidos, sean éstos del lado oficialista o de la oposición. La última medición de Hinterlaces, recién salida del horno, obtuvo los siguientes porcentajes de apoyo a los partidos—pregunta: ¿Con cuál partido político se identifica Ud. más actualmente?—: PSUV, 38%; Primero Justicia, 7%; Un Nuevo Tiempo, 4%; Acción Democrática, 2%; Otros (con menos de 1%), 2%; con todos los partidos de oposición, 3%; ¡con ninguno, 42%! (No sabe o no contesta el 2% de la muestra). El partido NNN—Ninguno-No sabe-No contesta—, con 44%, supera por 6 puntos al partido del Presidente. Casi la mitad de los venezolanos pide a gritos una oferta que supere la mediocridad de las organizaciones existentes.
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Estos registros no sorprenden a un ojo clínico adiestrado. (El buen clínico conoce el funcionamiento del cuerpo humano; el buen político el del cuerpo social). El 10 de marzo de 2011—¡hace un año, cuatro meses y ocho días!—se escribió en este blog (El pelotón opositor):
…por supuesto, muchos nombres suenan como posibles candidatos. Además de los ya nombrados, puede enumerarse con facilidad a Eduardo Fernández, María Corina Machado (2,5% según IVAD), Ramón Guillermo Aveledo, Cecilia Sosa, Cecilia García Arocha, Pablo Pérez (6,3%), Henrique Capriles Radonski (7,3%, en el primer lugar)…
(…)
Puede señalarse en cada uno de ellos algunas bondades, sin la menor duda, pero pareciera que ellas son insuficientes para la tarea de alcanzar la Presidencia de la República en un cotejo que, indefectiblemente, incluirá la candidatura de Hugo Chávez, quien repetirá y ampliará su comportamiento ventajista. No es un candidato “normal” quien puede derrotar al Presidente en ejercicio. Menos suficientes todavía serían esas bondades para manejar acertadamente el Poder Ejecutivo Nacional en las condiciones esperables para 2013, en el improbable caso de que éste cayera en sus manos.
Quienquiera hubiese practicado con responsable seriedad una política clínica habría arribado a la misma impresión diagnóstica y el pronóstico que de ella se deriva. No hay modo de que Capriles Radonski alcance la Presidencia de la República, y eso lo sabe más de un opositor inteligente. Entre avezados financistas de su campaña, hace rato que lo dan por perdedor; aunque recomienden seguir con el espectáculo hasta el final, ya saben que lo mejor que pueden hacer es prepararse a mediano plazo para una segunda elección, cuando se produzca la falta absoluta del Presidente de la República antes de los cuatro años contados a partir de la cuarta toma de posesión de Hugo Chávez.
Otros, menos inteligentes, dirigen sus baterías contra el Consejo Nacional Electoral, como un equipo de la Eurocopa que, en lugar de atacar la meta del contrario en procura de goles, se dedicara a quejarse del árbitro y los jueces de línea.* Es táctica de derrotado, la misma que en 2004 proclamó un fraude que jamás se comprobara; con eso logró apenas un aumento de la abstención oposicionista y la derrota en 21 de 23 estados el 30 de octubre de ese mismo año. Por lo demás, reman contra la corriente, como lo hizo otro Henrique al oponerse al proceso constituyente en 1998, cuando las encuestas medían una opinión mayoritaria a su favor. Hinterlaces midió en junio 71% de opinión positiva del Consejo Nacional Electoral, cifra que se coloca en 70% en el estudio de seguimiento presentado hoy. No luce aconsejable arrendar la ganancia a los impenitentes acusadores del CNE. LEA
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*El rector electoral Vicente Díaz ha escrito la siguiente nota:
En Venezuela no es posible, por ningún método, alterar la voluntad de los electores expresada en votos. Quien tenga los votos ganará, y así será proclamado.
Algunos hechos que fundamentan esta afirmación. Sólo unos pocos, dado lo limitado del espacio.
Registro Electoral: no es cierto que haya millones de electores inventados. Nuestro registro es plenamente consistente con la cantidad de población. Y tiene el mismo perfil de cobertura que los principales países de la Región. Lo que pasa es que ya Venezuela no es un país joven. Los partos por mujer pasaron de más de 5 hace 30 años, a poco más de 2 en la actualidad.
Votación: no se puede alterar el voto, ni agregársele votos a la máquina. El elector comprueba su voto con el comprobante que le da la máquina y lo deposita en la caja de resguardo. Al terminar la votación se imprimen los resultados, se cuentan cuántos electores sufragaron según el cuaderno de votación y se agrega a mano al acta de escrutinio, se conecta la máquina y se transmiten los resultados; esa acta se le entrega a los testigos de los partidos, qiuienes la reportan a sus comandos. Luego de todo esto se sortean manualmente las cajas que se abrirán para la auditoría ciudadana. Si se alteraran los votos se comprobaría en el conteo manual, nunca ha sucedido. No puede suceder. Y si se le agregaran votos, no coincidirían los votantes (registrados a mano) con los votos. Por cierto, la máquina es bidireccional, siempre ha sido. No es un secreto. Es una garantía de seguridad, pero siempre está desconectada, hasta la transmisión.
Totalización: no se pueden alterar los votos Ya no tiene capacidad de transmision inalámbrica, es como un teléfono fijo: si no se conecta no transmite. Y todo esto se verifica exaustivamente en las auditorías de producción y predespacho, por los técnicos en la transmisión ni en la sala de totalización. No hay salas de totalización paralelas y clandestinas. La de la Bolivariana siempre ha existido, es de respaldo; es auditada y certificada por los técnicos representantes de los candidatos, y al igual que en la de Plaza Caracas siempre hay testigos de los partidos. La del antiguo Teleport está por inaugurarse, se acaba de construir, nunca ha funcionado. Además, y principalmente, ni que las rectoras y yo quisiéramos cambiar los resultados podríamos hacerlo: el boletín de totalización incluye las hojas complementarias con el resultado acta por acta y mesa por mesa. La totalización es la suma de los resultados de cada mesa. No se puede cambiar el total sin cambiar los de las mesas. Los de las mesas no se pueden cambiar porque todos los partidos tienen las actas.
Por razones de espacio no puedo hablar de tonterías como el cable submarino o el satélite Simón Bolivar. Tal vez más adelante vuelva sobre el tema. Y con toda seguridad escribiré en torno al SAI. Estoy a la orden para conversar sobre cualquiera de estos temas.
Las puertas de mi oficina, mi correo y mi tuiter están a la orden para aclarar dudas o escuchar sugerencias.
@vicentedz
Rectoriavd@cne.gob.ve
(Recibido de Sadio Garavini di Turno)
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Para descargar .pdf del Tracking Presidencial de Hinterlaces: MCS – MONITOR PAIS – JULIO 2012 – REPORTE ELECTORAL (18-07-2012)
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