La desembocadura

El delta primario de las posibilidades

El delta primario de las posibilidades (clic para ampliar)

 

El formalismo matemático (fractales) sobre el que se asienta la teoría de la complejidad, en cambio, permite describir el futuro como una estructura arborificada o ramificada, como una arquitectura discontinua en la que unos pocos futuros posibles actúan como cauces o “atractrices” por los que puede discurrir la evolución del presente. (…) Es así como aun en condiciones de extrema complejidad es posible tanto predecir el futuro como seleccionarlo. Por el lado de la predicción social, el problema es ahora un asunto de identificación de las atractrices actuantes en un momento dado. Por el lado de la acción, se trata de evitar ciertas atractrices indeseables y de seleccionar alguna atractriz conveniente o, más allá, de crear una nueva atractriz altamente deseable.

Los rasgos del próximo paradigma político

La forma seria y responsable de considerar el futuro político es (…) imaginarlo como el delta de un río. Está formado por brazos o caños diversos, los que no llevan todos el mismo caudal. Los más caudalosos son los más probables.

Futuro en ramas

Un río que desemboca en año bisiesto.

Las élites culposas (Portada)

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La atención del país es unifocal: se clava sobre la sucesión presidencial. Al haber alertado Hugo Chávez Frías sobre su falta absoluta como Presidente de la República, una natural explosión de especulaciones ha caído sobre la psiquis nacional. Sabedor de que sería así, el presidente Chávez vino expresamente a amarrar el indócil futuro político inmediato. Por eso dijo—como el Padre, por el pico del Espíritu Santo, sobre Jesús de Nazaret en el Jordán—de Nicolás Maduro: «Este es mi hijo bien amado en quien he puesto todas mis complacencias».

Hugo Chávez sabe que de no actuar con decisión, inequívocamente, pudiera desatarse una lucha por el poder entre Maduro y Diosdado Cabello, para empezar. Elías Jaua pensaría cosas, como Adán Chávez, Jorge Rodríguez y José Vicente Rangel. Su alocución de la noche del sábado congela estas tensiones y asegura, al menos a corto plazo, que una guerra intestina no dé al traste con su revolución. Pero el testamento anunciado establece ya la premisa mayor de todo el análisis del asunto: Chávez Frías no llegará a 2019 en funciones presidenciales, y esto obliga a la realización de una nueva elección de Presidente.

La Constitución ha excavado los cauces de los tres caños que desaguan desde la desembocadura de la falta absoluta; fija el mapa del delta primario.

Artículo 233. Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato.

Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional.

Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente o Presidenta de la República durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal y directa dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva.

En los casos anteriores, el nuevo Presidente o Presidenta completará el período constitucional correspondiente.

Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva asumirá la Presidencia de la República hasta completar el mismo.

Es sobre este mapa deltano que el Presidente ha trazado su preferencia: que sea Nicolás Maduro quien lo suceda como líder de su proyecto político.

Para que esto tenga alta probabilidad de asentarse como realidad, el factor tiempo es esencial. A corto plazo, nadie dentro del chavismo, ninguno de los líderes alternos, tiene posibilidad real de contradecir la voluntad expresada por el épico jefe. Nadie podría conspirar para serruchar las patas de la silla de Maduro con una narrativa necesaria que fuera convincente o, al menos, suficientemente persuasiva. Tampoco podría la Mesa de la Unidad Democrática reabrir el juego candidatural celebrando nuevas elecciones primarias; a plazo breve (no mayor de año y medio), la MUD tendría que morir con Capriles Radonski, a pesar de las insinuaciones de Antonio Ledezma y las apetencias de María Corina Machado y otros muchos pretendientes. Cualquier otra cosa causaría un considerable desconcierto en el mercado natural de la oposición, al que se le aseguró hasta el 6 de octubre que Capriles era el político que podría con Chávez y enrumbaría al país hacia un futuro mejor, que había un camino.

Esto se sabía desde hace tiempo; este blog lo anticipó el 12 de abril (hace ocho meses) en La segunda elección:

En consecuencia, vendría una segunda elección presidencial después de que Capriles haya sido derrotado. Él querrá presentarse a esa elección y la Mesa de la Unidad Democrática tendrá, como se dice, que morir con él. No va a organizar otras primarias, y Datanálisis vendría en su auxilio con mediciones—del 29 de febrero al 7 de marzo—que lo visualizan ganador ante los previsibles sustitutos de Chávez: Capriles 33,4%-Jaua 29,5%; Capriles 33,7%-Maduro 23,3%; Capriles 34,4%-Cabello 20,4%. A pesar de esto, las ganas de otros candidatos diferidos renacerán con fuerza y argumentarán que Capriles ya tuvo su oportunidad y fue vencido. Él dirá que su vencedor ya no existe.

La medición de Datanálisis ha quedado invalidada, no tanto por la derrota de Capriles (habrá que ver qué destino le espera el domingo de esta semana en Miranda) como porque ya el propio Chávez ha sacado a Cabello y Jaua del juego; ya no tendría la encuestadora que preguntar por tres teóricos cotejos, sólo por uno: Capriles vs. Maduro. Y lo más probable es que, a corto plazo, Maduro le ganara la elección a Capriles.

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Estando en el interés del gobierno moverse en el fast track, y no pareciendo posible que haya magníficas noticias médicas, tal vez su plan sea que Chávez tome posesión (anulando cualquier interinato de Cabello) para renunciar en pocos días o semanas y forzar el tránsito electoral según el tercer párrafo del Artículo 233, el más caudaloso de los caños del delta político. Los esfuerzos que le fueren posibles serían dedicados a buscar el voto por Maduro. (El Chamán del Guaraira Repano apunta que pudiera hasta tomar posesión en La Habana: un traslado de Luisa Estella Morales y unas cuantas firmas electrónicas bastarían, de acuerdo con los precedentes establecidos). La figura de Chávez se equipararía a la de Fidel Castro: un enfermo que se resiste a morir y se reserva meter la cuchara cuando lo estime imprescindible.

En suma, aun cuando los pronósticos médicos dieran a Chávez uno o dos años más de vida—el gobierno de los Estados Unidos estima (según dato que me aporta el agente de negocios del Arcángel San Gabriel) que durará hasta septiembre u octubre de 2013—dejaría la Presidencia; humanamente se habría ganado el reposo conveniente a la preparación de su muerte, y continuar al frente del gobierno lo sumergería en un pozo de decisiones impostergables, varias de ellas muy económicamente desagradables. Por la misma razón, sería políticamente de la mayor conveniencia que Maduro las tomara después de haber sido electo, es decir, pronto.

Entretanto, ya figuras de oposición pintan a Maduro con colores casi tan apetecibles como los que adornarían a Capriles. Eduardo Fernández ha propuesto que se conceda al Vicepresidente «el beneficio de la duda»; según él, ha demostrado ser «proclive al diálogo».

Él río está revuelto y sobran pescadores. LEA

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Nota. En el gráfico, las probabilidades adjudicadas son ilustrativas y no, naturalmente, mediciones precisas. Por ejemplo, se considera muy poco probable que el presidente Chávez no llegue a tomar posesión, menos que la probabilidad de que supere cuatro años del período. También, que se cree más probable que Maduro derrote a Capriles si la nueva elección se produce a breve plazo, y que a plazo mediano (después de año y medio), ni la candidatura de Maduro ni la de Capriles son seguras. En el muy improbable caso de que la falta absoluta ocurra luego de cumplidos cuatro años del período, una probabilidad menor de 100% (se ha colocado 70%) quiere decir que no es seguro que Maduro concluya el período aunque legalmente llegue a ser investido como Presidente.

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Horror vacui (Actualizado)

Al final de la entrada se ha insertado una actualización a partir de notificaciones procedentes de la dirección de Twitter @GrupoLaColinaAC. Se ha añadido un tuit de Nelson Ramírez Torres y mi respuesta por correo electrónico.

La secuencia de implosión de una torre industrial

…admite inadvertidamente saber que no puede proporcionar un liderazgo nacional, cuando proclama: «Yo tengo una sola lucha: mejorar la calidad de vida del pueblo mirandino». El empleo de contrafigura de Hugo Chávez, demostrada la incompetencia de Capriles, está vacante.

Mimesis del adversario

We are not amused

Victoria de Inglaterra

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Más aborrece un vacío la política que la naturaleza. El campo opositor está de nuevo sin cabeza indiscutida y se mueven ostensiblemente algunos, y más discretamente otros, para postularse a esa función capital.

La aspiración más notoria es la de María Corina Machado, ciertamente la cabeza más articulada entre los precandidatos opositores que compitieron, el 12 de febrero, por el estandarte presidencial de la Mesa de la Unidad Democrática. Evaluando correctamente que Henrique Capriles Radonski no tiene cómo imponerse como líder de la oposición, ha iniciado una intensa campaña de reposicionamiento; ahora declara sobre todo y, más sintomáticamente, ha emitido una proclama que redactó, como la reina Victoria, en plural mayestático: “Tenemos la determinación de construir la Venezuela donde estos valores imperen y estamos dispuestos a liderar esta transformación. (…) Nos corresponde a nosotros asumir esta responsabilidad y liderar esta ineludible tarea”.

Leopoldo López, a su vez, ha emprendido una campaña de apoyo personal a los candidatos opositores a las gobernaciones, en apariciones sucesivas estado por estado. Otros maniobran de modo menos aparente: el persistente Eduardo Fernández (candidato que Lewis Pérez y Luis Miquilena reservaban en caso de que la candidatura Capriles no hubiera despegado) y Henry Ramos Allup, convencido de que los muchachos pusieron la torta del 7 de octubre, que parece ser promovido por los medios de Rafael Poleo como la única posible contrafigura de Hugo Chávez. También hay quienes acusan a Ramón Guillermo Aveledo de introducir cambios en la estructura de la MUD en preparación de una eventual candidatura suya, mientras él se queja de haber sido dejado solo y sin apoyo, principalmente financiero. Diego Arria se limita a publicar un libro: La hora de la verdad (¿toda la verdad y nada más que la verdad?)

Claro que Capriles Radonski no comparte el desahucio que se hace de su persona política e intentará repetir como candidato. Muchos opositores de a pie, que invirtieron una afiebrada fe en el candidato perdedor, creen que hay mucho Capriles para rato, que hizo una campaña extraordinaria, que el muchacho se portó muy bien. Pero si se hiciera una votación que calificara los puntos de Capriles en el examen de octubre, por más benévola que fuese probablemente rendiría que tuvo un buen desempeño, pero no tan bueno como para postularlo una segunda vez. No es para tanto.

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¿Por qué esta anticipada precampaña presidencial? ¿No sería la próxima elección de Primer Magistrado en 2018? La razón está en una lectura más o menos general, compartida por chavistas y opositores: que Chávez no podrá cubrir cuatro años de su nuevo período—después de los cuales el Vicepresidente Ejecutivo en funciones completaría lo que falte—, y entonces sobrevendría, si la Constitución no fuere alterada, una nueva elección. (Ver en este blog La segunda elección, entrada del 12 de abril de 2012). También el campo oficialista se preocupa y reacomoda ante esa posibilidad. En cualquier caso, nada convencional emergerá destacadamente hasta después del 16 de diciembre, una vez que se haya recompuesto por causa de las elecciones el mapa regional.

Pero hay otros actores que no obedecen a una lógica electoralista. El general Carlos Julio Peñaloza construye ahora una denuncia por entregas; ella amenaza con detonar una bomba que pudiera causar la implosión de la Mesa de la Unidad Democrática y la resurrección del abstencionismo, al suscitar graves sospechas sobre la honestidad del Consejo Nacional Electoral, las fuentes de financiamiento de la MUD y la presencia de quintacolumnistas en su seno. Hasta ahora, las insinuaciones de Peñaloza—con obvias inexactitudes—se han centrado sobre la presentación de un sospechoso: el Grupo La Colina y su jefe, el ingeniero Juan Mijares, a quien Peñaloza vincula con Teodoro Petkoff.

Peñaloza ni siquiera está seguro de la procedencia del nombre del Grupo La Colina; éste viene de haberse reunido en La Colina Creativa en el campus de la Universidad Metropolitana (no de «la colina» en el de la Universidad Simón Bolívar donde funciona IDEA, un instituto de investigación liderado en sus inicios por exiliados del IVIC: Raimundo Villegas y sus asociados, mayormente familiares). Vicente Díaz, Rector del CNE, es miembro del grupo, que sufrió una pequeña escisión para separar de la fracción más numerosa a Alfredo Croes, Melquíades Pulido, Diego Blanco y Alberto Schaffernorth (NetUno). El denunciante hace arrancar la historia con la concesión de la banda de 800 MHz a BellSouth (Telcel, en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez), un espectro de frecuencias anteriormente asignado a las comunicaciones de las fuerzas armadas venezolanas.* Un cheque de 107 millones de dólares pagados por BellSouth no habría llegado jamás al Tesoro Nacional. (Mijares era en esos tiempos el Director de CONATEL). Y, por supuesto, Peñaloza apunta a la «penetración» de la MUD y, antes, de la Coordinadora Democrática por fichas de La Colina, y a la especie de fraude electrónico por parte del Consejo Nacional Electoral. Regresaríamos a las cosas que en 2004 decían Henry Ramos Allup o Súmate respecto del referendo revocatorio, a la desbandada de 2005 que también liderase el jefe de Acción Democrática.**

Los alegatos de Peñaloza—una cita de Luis Castro Leiva, por ejemplo, entresacada de su contexto—me hicieron recordar un pasaje del astrofísico Carl Sagan en Los dragones del Edén:

Detectar conspiraciones cuando no hay ninguna es un síntoma de paranoia; detectarlas cuando sí existen es un signo de salud mental. Un conocido mío dice que si uno no es un poco paranoico en los Estados Unidos hoy en día entonces está loco. (…) En cierta forma, la ciencia puede ser descrita como el pensamiento paranoico aplicado a la Naturaleza: buscamos conspiraciones naturales, conexiones entre datos aparentemente dispares. Nuestro objetivo es abstraer patrones de la naturaleza (pensamiento del hemisferio derecho), pero muchos patrones que se proponen de hecho no corresponden con los datos. Así, los patrones propuestos deben someterse a la criba del análisis crítico (pensamiento del hemisferio izquierdo). La búsqueda de patrones sin análisis crítico, tanto como un rígido escepticismo sin la búsqueda de patrones, son las antípodas de una ciencia incompleta. Una eficaz búsqueda del conocimiento requiere ambas funciones.

En suma, no pinta nada bien el clima que rodea a la Mesa de la Unidad Democrática. Sórdida cosa esta nueva denuncia de Peñaloza, que reduce al nivel de una bagatela los veinte mil bolívares de Wilmer Ruperti para Juan Carlos Caldera. (Éste ya vuelve a ofrecer declaraciones como si no hubiera pasado nada). ¿Quiénes emergerían, al deceso de la MUD, como sus herederos? LEA

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*El abogado Nelson Ramírez Torres ha publicado un libro—La traición encubierta—sobre este caso de Telcel, que involucra a Roberto Smith Perera (Venezuela de Primera) y a Diego Arria, enlace inicial entre BellSouth y los intereses de los Cisneros. (Al preguntársele por las fuentes de financiamiento para su participación en las primarias de la MUD, Arria señaló que eran la venta de sus acciones de Telcel. Ramírez Torres asegura que nunca las tuvo; a lo sumo habría obtenido un jugoso finder’s fee).

**En depósito del Consejo Nacional Electoral en Fila de Mariches, Primero Justicia presentó, a quien en verdad era un miembro del Grupo La Colina, como técnico suyo. Leopoldo González mostró, el 29 de noviembre de 2005, «que las máquinas de votación guardaban, en un profundo piso de su memoria, la secuencia de los votos registrados en ellas. El sorpresivo hallazgo no equivalía, por supuesto, a la determinación de la posibilidad de fraude electoral. La memoria de las máquinas almacenaba exactamente los votos que habían sido emitidos, sin adulterarlos en lo más mínimo. El problema era que en principio podía ser vulnerado el secreto del sufragio, si se efectuaba el cotejo de la secuencia guardada en las memorias de las máquinas de votación con el orden de registro de las máquinas captahuellas. (…) En una reunión de la peña de Luis Ugueto Arismendi del 3 de abril de 2006, Alfredo Croes, destacado miembro del Grupo La Colina, certificó que las máquinas de Smartmatic hacían exactamente lo que la empresa había ofrecido y que no era posible acceder a la secuencia de votación sin la connivencia de gobierno y oposición». (Las élites culposas, pág. 273 y nota 162). Para abrir esa memoria había que recomponer una llave partida en cinco trozos, uno de los cuales quedaba en poder del CNE, dos quedaban al PSUV y dos a la oposición.

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ACTUALIZACIONES

1. Desde la dirección de Twitter @GrupoLaColinaAC, recibí primero el siguiente tuit dirigido a @doctorpolitico: «SE DESTAPA ESCÁNDALO EN CORAL GABLES por ejercicio ilegal del corretaje bursátil, GENERAL VENEZOLANO involucrado sancionado». (Lunes 26 de noviembre, a las 10:51 a. m.)

Poco después, la dirección mencionada insistía: «SE DESTAPA ESCÁNDALO EN CORAL GABLES por ejercicio ilegal d corretaje bursátil, GENERAL VENEZOLANO sancionado POR la NASD». (A las 3:23 p. m. de ayer).

Una búsqueda somera en Google de «general venezolano escándalo Coral Gables NASD» no rindió resultados, por lo que envié tuit en estos términos: «¿Algún enlace a noticia sobre el caso en Coral Gables?» (A las 4:18 p. m.) La dirección mencionada respondió (ya ha borrado este tuit): finra.org/web/groups/ind…, dirección abreviada para http://www.finra.org/web/groups/industry/@ip/@enf/@da/documents/disciplinaryactions/p011982.pdf. También tuiteó: «d donde saca ud. q la ida d 3 personas del grupo laColina es fracción mayoritaria, cuando quedaron 150 dl grupo original?»

A esto último respondí: «Creo que Ud. (o Uds.) no leen con atención. Puse que cuatro (no tres) se separararon de la fracción mayoritaria». (Hoy, 27 de noviembre a las 9:39 a. m.) En efecto, arriba se lee: «Vicente Díaz, Rector del CNE, es miembro del grupo, que sufrió una pequeña escisión para separar de la fracción más numerosa a Alfredo Croes, Melquíades Pulido, Diego Blanco y Alberto Schaffernorth (NetUno)».

Pero entonces fui a leer el .pdf de un boletín de la NASD (siglas de la antigua National Association of Securities Dealers, Inc una corporación de carácter privado para autorregular la industria de corretaje de valores. Hoy en día, luego de una recomposición de julio de 2007, es conocida como Financial Industry Regulatory Authority, Inc.) En el boletín mencionado consta lo siguiente:

Carlos Julio Penaloza (CRD #2187279, Registered Principal, Coral Gables, Florida) submitted a Letter of Acceptance, Waiver, and Consent in which he was fined $7,500, and suspended from association with any NASD member in a principal capacity for 30 business days. Without admitting or denying the allegations, Penaloza consented to the described sanctions and to the entry of findings that he permitted another individual of his member firm to act in the capacity of a general securities representative by effecting securities transactions without being registered as a general securities representative and to act in the capacity of a general securities principal by acting as a branch manager without being registered as a general securities principal.

Penaloza’s suspension began September 20, 2004, and will conclude at the close of business October 29, 2004. (NASD Case #C10040091)

Es decir, hace un poco más de ocho años el general Peñaloza fue multado por valor de US$ 7.500 y recibió prohibición por un mes de actuar como corredor principal, por haber presuntamente autorizado a un empleado de su firma para actuar como representante principal sin haber estado registrado al efecto. La nota de NASD señala que Peñaloza ni admitió ni negó la acusación, aunque se sometió a las sanciones.

¿Es esto un «escándalo» (DRAE: Alboroto, tumulto, ruido) que «se destapa»? ¿Una multa de una organización privada—no de la Securities Exchange Comission—y una breve suspensión temporal? Lo cierto es que si se trata del Grupo La Colina defendiéndose del alegato en su contra que construye—a mi modo de ver, como sugerí, algo paranoicamente el general Peñaloza—es una defensa muy mala; el argumento ad hominem (matar al mensajero) es falacia de las más primitivas. El Grupo La Colina tendría que negar, en su defensa, las cosas que Peñaloza afirma, no intentar el descrédito del general tremebundo. Vale.

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2.A las 7:20 p. m. de ayer, el abogado Nelson Ramírez Torres puso el siguiente tuit conminatorio: «¿Por qué @DoctorPolitico señalaste paranoia del general Peñaloza? ¿Por su convicción de que en Venezuela hubo fraude electoral?» Así le contesté en correo que le dirigí anoche a las 8:42 p. m.:

Peñaloza hace arrancar el asunto en la época de La traición encubierta. Resulta obvio que al menos ha leído tu libro, quizás hablado contigo de estas cosas. Tan sólo por esto, si yo razonara como él, podría construir la vistosa teoría de una conspiración que los incluye a ambos y a Rafael Poleo; quizás también a a algunos golpistas, los únicos beneficiarios de una conseja que otra vez lleva a la conclusión de que el camino electoral está bloqueado.

La relación que intenta establecer entre el Grupo La Colina, fundado en 2005, a partir de una referencia de Castro Leiva a «la colina» muchos años antes y una cita de él sacada de contexto y que no significa lo que él quiere establecer, ya es signo de su ligereza al sugerir conexiones aviesas. Conocí a Castro Leiva, y puedo asegurarte que no era marxista ni aprobaba a Chávez.

No he leído tu libro; no sé si en él presentas dudas fundadas acerca de la conducta del Ing. Mijares en el asunto BellSouth. La MUD y su señora madre, la Coordinadora Democrática, se beneficiaron del apoyo de gente de La Colina. Fue Leopoldo González, un miembro de ese grupo, quien demostró en Fila de Mariches la posibilidad de que se vulnerara el secreto del voto. Sería un extraño proceder en personas que, según Peñaloza, trabajan para hacernos confiar en un sistema electoral que sería fraudulento.

El cuestionamiento de Petkoff, sobre evaluaciones superficiales de Ojo Electoral, no resiste el análisis; era conveniente una ONG tal luego de que Súmate se sumara a los golpistas que sostuvieron que en 2004 hubo otro fraude electoral.

Hasta ahora, no he visto que Peñaloza o tú proporcionen ni una sola prueba seria de fraude electrónico el 7 de octubre. Tampoco sé si Peñaloza se tiene por cristiano; en todo caso, la tradición judeo-cristiana tiene por grave pecado «levantar falsos testimonios y mentir».

Es a esas cosas a las que llamo paranoicas. («Detectar conspiraciones cuando no hay ninguna es un síntoma de paranoia». Carl Sagan).

Quiero añadir una apuesta: deme quien quiera probar la tarea de construir una teoría de conspiración cuyo protagonista sea cualquier persona más o menos conocida. En veinticuatro horas le presentaré un vistoso pasticho como el generado por Peñaloza, con insinuaciones tan flojas como «La trampa puede armarse después de la transmisión de la data desde las máquinas de votación a la sala de conteo del CNE». (Artículo en su blog www.puestodecombate.org del 10 de agosto). En la emisión del sábado pasado de Dr. Político por Radio Caracas Radio, expresé opinión acerca de esta forma de «razonar». He aquí el fragmento de 55 segundos del programa:

De Dr. Político en RCR – 24/11/12

Vale.

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Candidatos en estado

Aveledo en Noticias 24 Radio

Las candidaturas de oposición a las gobernaciones de estado en 2004 (un mes y medio después del referendo revocatorio) obtuvieron dos de veintitrés puestos en disputa: Zulia (Manuel Rosales) y Nueva Esparta (Morel Rodríguez). En 2008 avanzaron hasta cinco (Zulia, Nueva Esparta, Táchira, Carabobo y Miranda) y lograron adicionalmente la Alcaldía Metropolitana. El oficialismo perdía terreno. Con las defecciones de Henri Falcón en Lara y el «Gato» Briceño en Anzoátegui, Ramón Guillermo Aveledo saca las cuentas y concluye que siete gobernaciones están en manos de la oposición. Por esto declaró a Noticias24 Radio: “Si obtenemos menos (de las siete gobernaciones que actualmente tiene la oposición) es un revés. Si obtenemos las que tenemos es un triunfo y si obtenemos más va a ser un gran triunfo”.

El Presidente de Datincorp

No fue exactamente un contrapunto, pues no coincidió con Jesús Seguías, Presidente de Datincorp, en el estudio de la emisora-web, pero éste dijo a Nestor Luis González que una de las ventajas del presidente Chávez es que se le enfrenta una oposición incompetente, “pues no puede ser que ante un Gobierno calificado como malo, ellos permanezcan estancados”. Para compensar, Seguías observó: “El Presidente se arriesgó al postular personas que no son de esos estados y nunca han vivido allí y esa decisión política es un riesgo, por ello en algunas regiones su victoria no es tan clara”. A pesar de esta advertencia, opina Seguías que «Chávez mantiene un control muy sólido de su población electoral y es poco probable que la oposición aumente o sostenga las gobernaciones que posee actualmente». A su juicio, pues, ocurriría lo que Aveledo llama «un revés». Otro.

Cosa distinta es el piso de las alcaldías. El desempeño opositor fue peor en él en las últimas elecciones:

No hay ni uno solo de los estados del país en el que las opciones opositoras o disidentes ganaran una mayoría de las alcaldías. En Apure, Portuguesa, Sucre, Vargas y Yaracuy (más el Distrito Capital) ni una sola alcaldía recayó en candidatos de oposición o disidentes del chavismo. He aquí una lista de los estados seguidos por dos números; el primero es el número de sus municipios en los que se eligió alcalde, mientras que el segundo es el de las alcaldías obtenidas por candidatos del PSUV: Anzoátegui, 21, 18; Apure, 6, 6; Aragua, 18, 17; Barinas, 12, 11; Bolívar, 11, 8; Carabobo, 13, 11; Cojedes, 9, 7; Delta Amacuro, 4, 3; Falcón, 25, 22; Guárico, 15, 12; Lara, 9, 8; Mérida, 23, 18; Miranda, 20, 15; Monagas, 13, 12; Nueva Esparta, 11, 6; Portuguesa, 14, 14; Sucre, 15, 15; Táchira, 29, 16; Trujillo, 19, 16; Vargas, 1, 1; Yaracuy, 12, 12; Zulia, 19, 13. (Carta Semanal #313 de doctorpolítico, 27 de noviembre de 2008).

Lo más vistoso y poderoso, naturalmente, es el nivel de las gobernaciones. (De la de Zulia salió la candidatura de Rosales y de la de Miranda surgió Capriles). Por esto el gobierno ha puesto en funcionamiento una táctica novedosa y otra más conocida: la «campaña paraguas» del «proceso constituyente» para la elaboración del «Segundo Plan Socialista», una gran producción teatral y tramposa y, por otro lado, el enlodamiento de la reputación de los más visibles candidatos de la oposición. Así, Diosdado Cabello ataca a Henri Falcón con insinuaciones de malversación, Elías Jaua hace lo propio frente a Henrique Capriles Radonski y se acaba de anunciar una investigación a Pablo Pérez y algunos de sus colaboradores por presunto enriquecimiento ilícito.

Por ahora, sin embargo, las encuestas parecen indicar que esta última táctica no hace mucha mella en los estados en poder de la oposición. IVAD ha medido (19 a 29 de octubre) una ventaja de más de 8 puntos en Zulia de Pablo Pérez sobre Francisco Arias Cárdenas (50,8% contra 42,1%), una ventaja de 21,5% a favor de Capriles en Miranda sobre Jaua y hasta GIS XXI tiene a Henri Falcón ganando cómodamente en Lara (según medición del 29 de octubre al 5 de noviembre) sobre Luis Reyes Reyes, quien no parece percibir la realidad y asegura que el estado es rojo-rojito. Otros estados donde la oposición tiene posibilidades de progresar son Amazonas, Bolívar y Sucre. Pero «el Pollo» Henrique Salas Feo parece encaminarse a la derrota frente a Francisco Ameliach (IVAD: 37,7% ante 42%). La dinastía Gallo-Pollo de los Salas—que irónicamente se justificaba porque habría acabado con la adeca hegemonía Celli en Carabobo—toca a su fin.

En todo caso, la oposición no logrará un avance dramático, por lo que no podrá alcanzar siquiera la mitad de las gobernaciones. El mapa seguirá mostrándose muy enrojecido pero, bueno, Aveledo estima que perder con un score de 15 goles a 8 sería «un gran triunfo». Es cuestión de terminología, pero lo que necesita la Mesa de la Unidad Democrática no es obtener, aunque más eficientemente, un nuevo fracaso. LEA

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ADDENDA

El 11 de octubre, tres días después de las elecciones presidenciales, Manuel Felipe Sierra me entrevistó para su programa en Noticias24 Radio sobre el tema de las elecciones regionales del 16 de diciembre. He aquí el audio de esa entrevista:

Con Manuel Felipe Sierra – Noticias 24 – 11/10/12

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Mimesis del adversario

Otra vez se tocan los extremos

 

Nosotros tenemos que participar, movernos. La lucha es luchando.

Henrique Capriles Radonski, en el estilo de Manuel Rosales

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En alguna parte observó G. W. F. Hegel que en el transcurso de la lucha los enemigos terminan por parecerse. Hay mucho, por ejemplo, de Carlos Andrés Pérez en Hugo Chávez, aunque algunos argüirán, no sin razón, que en lo tocante a megalomanía el segundo ha sobrepasado con creces a su precursor. Chávez fue el complemento perfecto de George W. Bush y se le parecía mucho, sobre todo en eso de sentirse ungido de la historia. Asimismo es notable la adopción de una agresividad irracional en gente opositora, que en principio rechaza a Chávez—de nuevo no sin razón—por su permanente modelación de la violencia.

Tenemos ahora un caso que Hegel consideraría de librito en esto de rivales que hacen mimesis. Se trata de un candidato a gobernador que se refirió a su contendiente como «aburrido», prosiguiendo así en su descripción: «Un bate quebrado, trasnochado, que da sueño…» Parecen cosas de Chávez ¿no es así? ¿No era Chávez quien descalificaba tempranamente a Henrique Capriles Radonski por «majunche»? (DRAE: Ven. De calidad inferior, deslucido, mediocre). ¿No era Capriles quien reclamaba reiteradamente el estilo insultante del Presidente de la República?

Pues bien, las caracterizaciones de aburrido, bate quebrado, trasnochado y somnífero fueron endilgadas por Capriles Radonski a Elías Jaua el pasado domingo 28 de octubre, ayer. Parece que Hegel tenía razón (al menos en este punto); Capriles imita ahora a Chávez y a la perfección, al decir: «Un bate quebrado, trasnochado, que da sueño no va a gobernar el estado Miranda, eso se los aseguro». Cuidado, que antes aseguró que sería presidente.

En su campaña instantánea por la reelección en Miranda, Capriles Radonski ha dado pruebas de su inteligencia mimética; ahora habla de «corazón» a cada rato, reforzando sin proponérselo la fatuidad de Hugo Chávez, el «corazón de su patria». También admite inadvertidamente saber que no puede proporcionar un liderazgo nacional, cuando proclama: «Yo tengo una sola lucha: mejorar la calidad de vida del pueblo mirandino».

El empleo de contrafigura de Hugo Chávez, demostrada la incompetencia de Capriles, está vacante. LEA

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La torta

La torta de la oposición

 

Bote salvavidas: Lancha que sirve para que se ahoguen juntos los que se iban a ahogar por separado.

Enrique Jardiel Poncela – Para leer mientras sube el ascensor

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No hay democracia sin partidos, repetía Ramón Guillermo Aveledo el 6 de octubre para la web de El Nacional y su originalísima sentencia era rebotada, con entusiasmo, en el espacio virtual por frenéticos tuits de esa misma fecha. A juzgar por ese concepto, la Mesa de la Unidad Democrática hace honor a su nombre, pues son más o menos treinta partidos sus miembros; es mucha democracia.

Para la elección del 7 de octubre, no todos los partidos—algunos entran y salen, otros se fusionan o cambian el nombre—fueron con tarjeta propia. Los venerables AD y COPEI, por ejemplo, así como Proyecto Salas Gallo-Pollo (perdón, Proyecto Venezuela), optaron por no exponerse al conteo y decidieron «ir con» la tarjeta MUD Unidad. Otros han añadido la palabra o el concepto de unidad a sus denominaciones: Unidad para Venezuela, MIN Unidad, Unidos Visión Venezuela, Unidad DR, Unidad NOE. (En la lista oficial de la MUD aparece también el vetusto nombre de Unión Republicana Democrática). Muchos fueron los que quisieron montarse en el bote salvavidas, en el autobús del progreso.

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He aquí una tabla que registra el desempeño de las distintas tarjetas el pasado domingo:

Votación para Capriles Radonski por tarjetas

(Los votos reportados luego para Capriles Radonski fueron 6.499.575, vs. 8.136.637 para Chávez Frías. La proporción de las distintas tarjetas de la MUD no varía sustancialmente).

 

Resulta claro que Primero Justicia alcanzó su objetivo: siendo que el candidato de la MUD es miembro suyo, quiso ir con tarjeta propia para medirse y emerger, circunstancialmente, como el «primer partido de la oposición». Esa jugada era, obviamente, un tiro al piso. La gran mayoría de los votantes sabe que Capriles es un primojusticiero, y era natural que una buena cantidad de los votos a su favor desaguara por el canal de su partido. PJ—Primero Julio, al decir de Leopoldo López y Ramón José Medina—estuvo muy cerca de la votación por la tarjeta unitaria y diez puntos por encima de Un Nuevo Tiempo, que es porcentualmente la ventaja que Chávez obtuvo sobre su contendor. (Ahora se razona que esa diferencia es un gran progreso del autobús respecto de la elección de 2006—cuando Chávez superó a Rosales por 26 puntos—, y que la pérdida no fue por mucho; los estrategas zulianos pudieran aducir lo mismo en esto de determinar cuál es el principal partido de la oposición. Ya lo harán).

Las tres primeras tarjetas (MUD, PJ, UNT) representaron el 80% (79,8%) de la votación a favor de Capriles. Si se considera las cinco primeras, añadiendo el «popular» partido de Leopoldo López—ex Primero Justicia, ex Un Nuevo Tiempo—y Avanzada Progresista, refugio de los ex chavistas Ismael García, Henri Falcón, el «Gato» Briceño y algunos ex adecos y otros izquierdistas menores, se alcanza 90,9% de los votos de la oposición. Así se repartió la torta, y ya Moverse no puede moverse más, porque llegó en el último lugar.

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Las reacciones dignas en el mundo opositor llaman a no rendirse; así razonan los dirigentes de la MUD y el candidato mismo, tanto Julio Borges como Teodoro Petkoff: que Chávez tiene a «la mitad del país en contra», que el vaso está medio lleno. No alcanzan al obvio corolario: que Capriles tiene más de la mitad de la población en contra. Y ahora se escucha lo mismo que se decía tras la elección presidencial de 2006, cuando se creyó que Rosales era el líder que a la oposición le faltaba. (Ver la Lectura recomendada de esta semana en este blog: Medio líder). Ahora se cree haber encontrado esa figura en Capriles, sobre todo porque tuvo un desempeño mejor que el del zuliano. Si éste no ganó en ningún estado del país (sólo en el municipio Maracaibo), Capriles superó a Chávez en Mérida y Táchira, que eran los únicos estados—más Trujillo—donde COPEI, fundado en 1946, ganaba tradicionalmente con la afluencia del gomecismo (hegemonía andina) desplazado por la revolución protagonizada por militares y Acción Democrática en 1945. Son cosas que se han dicho antes: luego del revocatorio de 2004, la elección de gobernadores en 2008 y la minoría en la Asamblea Nacional en 2010. La MUD casi que celebra, como aquel entusiasmado argentino luego de la Guerra de las Malvinas: «¡Che, quedamos subcampeones!»

El precursor en su carraca

Ahora bien, como Manuel Rosales, Capriles tendría que ejercer el tal liderazgo de la oposición en el tiempo que le dejaría el ejercicio de la Gobernación del Estado Miranda (¿medio tiempo?), si es que gana la elección decembrina en la que ha decidido participar 72 horas después de cesar como candidato presidencial. Tendrá por competidor a Elías Jaua, en un estado que se suponía suyo y en el que no pudo ganarle a Hugo Chávez, quien lo superó por unos siete mil votos. A comienzos de 2007, cuando una buena parte de opositores entendidos creía con fe de bretona que Rosales era ese líder que la oposición «tanto había buscado», el Dr. Ramón J. Velásquez mostró su molestia por la nueva candidatura del zuliano a la Alcaldía de Maracaibo. (El segundo parágrafo del Artículo 160 de la Constitución especificaba entonces que los gobernadores en ejercicio sólo podían presentarse una vez a la reelección, y Rosales ya había sido reelecto el 31 de octubre de 2004). El ex Presidente dijo a una reunión de una fracción de aquellos entendidos: «¿No y que era un líder nacional? ¿Cómo es eso de refugiarse en una alcaldía? ¡Jefe es jefe!» Capriles sigue los pasos de Rosales con su mismo justificativo: Más vale pájaro en mano que cien volando. (En realidad treinta, el número de partidos que componen la MUD). El franciscanismo de Capriles no llega hasta prescindir así como así del presupuesto del estado Miranda.

¿No es una de las críticas que se hace a Hugo Chávez que además de su cargo público ejerce muy activamente la jefatura del oficialismo como Presidente del PSUV?

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Un automatismo que no deja de ser conmovedor postula que «lo que hay que hacer», «lo que tenemos que hacer», es preservar el «capital político» obtenido el 7 de octubre. Esto es una ilusión de base lingüística: la mera conjunción del sustantivo capital y el adjetivo político. Ese capital fue gastado íntegramente el domingo pasado; Chávez no tiene un «capital» de ocho millones de votos ni Capriles uno de seis millones y medio. (Como no tenía siquiera el capital de 53,11% de electores mirandinos que lo eligieron en 2008; el domingo obtuvo el apoyo de 49,51%). En cada campaña hay que empezar de nuevo; la conciencia de la gente no es un mineral cristalizado para siempre. Y la primera persona del plural en «tenemos» se refiere, por supuesto, a quienes se definen como antichavistas. Esta gente alienada (fuera de sí, referida a algo externo y no a sí misma, sin sustancia propia) puede conformarse con el liderazgo del «Flaco»—como hay innumerables referencias en Twitter y Facebook a Capriles Radonski—por el mero hecho de que él no es Chávez, pero la cosa no será tan fácil en el seno de la central opositora. Dicho sea de paso, en una de sus ineficaces imitaciones de Chávez, Capriles adquirió la costumbre de referirse a él mismo en tercera persona, y hablaba en su mítines del «Flaco» y de «Capriles» o «Capriles Radonski». David Owen anotó como uno de los rasgos de lo que llamó enfermedad hibrística la «tendencia a hablar de sí mismos en tercera persona o con el plural mayestático». (In Sickness and in Power, 2008).

Tampoco se acerca la aprobación de la oposición organizada al volumen de votos obtenidos por Capriles el 7 de octubre. En la cuarta semana de septiembre, Datanálisis levantó los datos de su Tracking telefónico nacional; en el rubro de autodefinición política encontró un 42% de entrevistados que se identificaban con el oficialismo o chavismo—menos que el 54% que terminó sufragando por Chávez—y sólo 17,6% que lo hacían con la oposición o el antichavismo; 33,4% se denominó Ni-Ni y 7% no supo o no contestó. Claro que Datanálisis no es la encuestadora favorita de los opositores, aquella que habló primero de «empate técnico» y luego, para el 2 de octubre, de la victoria de Capriles por 4,6% de ventaja. («Alguien está mintiendo». Saúl Cabrera, Vicepresidente de Consultores 21). Los votos por Capriles no son de la Mesa de la Unidad Democrática.

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Una cosa es el liderazgo del capriloradonskismo y otra muy distinta el de los factores formales de oposición, reunidos en la Mesa de la Unidad Democrática. Esta organización de organizaciones o «movimiento de movimientos»—lo que se necesita es una organización de ciudadanos—dista mucho de ser un movimiento homogéneo. En famosa entrevista a Ciudad Ccs—un diario al que también han concedido sus declaraciones Julio Borges y Eduardo Fernández, entre otros opositores—dijo Henry Ramos Allup (9 de marzo de 2011): «Bueno, la política suele hacer extraños compañeros de cama. Hoy compartimos propósitos, no ideales ni visiones».

La cosa está entre Ramones

Por otra parte, la MUD misma, su secretaría, es objeto de competencia. Ya se comenta que Ramón José Medina buscará postularse como sucesor de Ramón Guillermo Aveledo, y ésta sería sólo una de las luchas internas en su seno. No todos querrán admitir a Capriles como líder único de la oposición, y más de uno querrá ser candidato presidencial en 2018 o aun antes, si es que una incapacitación de Chávez da paso a una nueva elección según lo contemplado en el Artículo 233 de la Constitución: «Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. (…) Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente o Presidenta de la República durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal y directa dentro de los treinta días consecutivos siguientes».

Pero peor aún es que la MUD no ha logrado desprenderse de su imagen de vieja política, por más que Capriles dijera en su campaña que la había superado. La MUD es hija de la extinta Coordinadora Democrática, a juzgar por su composición:

Mapas genéticos de madre e hija única y heredera

 

El 60% de las organizaciones que componían la Coordinadora Democrática forma ahora parte de la Mesa de la Unidad Democrática; en cualquier caso, sus miembros más importantes y vocales: Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Acción Democrática, COPEI, Movimiento al Socialismo, La Causa R, Proyecto Venezuela. Entre las que estaban y no están han desaparecido algunas; otras han cambiado de nombre o se han fundido, y entre las que están y no estaban hay un buen número que no existía cuando se despachaba los asuntos de la oposición desde la quinta Unidad en la popular y populosa barriada de Campo Alegre.

Cuatro días después del referendo revocatorio de 2004, la Carta Semanal #100 de doctorpolítico estableció un símil que precedía a una conclusión:

Si tuviéramos, Dios no lo permita, un pariente con tan grave dolencia que ameritara la atención de toda una junta médica; si este cuerpo de facultativos intentase primero una cierta terapéutica y con ella provoca a nuestro familiar un paro cardiaco; si a continuación prescribe un segundo tratamiento que le causa una crisis renal aguda; si, finalmente, aplica aún una tercera prescripción que desencadena en nuestro deudo un accidente cerebro-vascular, con toda seguridad no le querremos más como médicos.

Y ésta es la estructura del problema con la Coordinadora Democrática. La constelación que se formó alrededor de ella, no sin méritos que hemos reconocido, nos llevó primero a la tragedia de abril de 2002, luego a la sangría suicida del paro, finalmente a la enervante derrota del revocatorio. (Para no agregar al inventario una nutrida colección de derrotas menores). No hay vuelta de hoja. No podemos atender más nunca a esa dirigencia.

La hija y heredera de aquella otra organización de organizaciones, que no de ciudadanos, ha vuelto a fracasar. La misma dirigencia que entregó íntegra al gobierno la Asamblea Nacional en 2005 y fue incapaz de obtener una mayoría de curules en la de 2010—tampoco numérica: PSUV 48,13%, MUD 47,22%—, la organización que ni siquiera existía en 2007 cuando el gobierno perdió, fundamentalmente por abstención entre sus filas, el referendo sobre las reformas constitucionales de 2007, la que en el mejor de sus intentos hasta ahora logró cinco de veintitrés gobernaciones en 2008, ha aplicado un nuevo tratamiento que no cura al paciente de su chavoma.

Si la oposición tuvo su mejor desempeño desde 1998 es porque esta vez derrotar a Chávez era más fácil que nunca. Un artículo en TIME Magazine del día siguiente a la elección apuntaba:

Pero los venezolanos tenían más razones que nunca para votar en contra de Chávez en estas elecciones—delitos violentos y rampantes que han significado para el país la tasa más alta de homicidios de América del Sur, la mala gestión económica que ha producido una de las tasas de inflación más altas del mundo, la corrupción oficial que ha comenzado a recordar a los venezolanos la sordidez que Chávez condenara cuando llegó al poder—, y el hecho de que la mayoría no lo rechazara habla menos del duro ventajismo de Chávez que del persistente fracaso de la oposición en ofrecer una alternativa convincente.

Se trata de la misma gente. Es gente, hay que reconocerlo, muy consistente: volvió a poner la torta, aunque haya sido una torta más pequeña. LEA

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