Música preludial

Los cuatro primeros compases del Preludio en Do mayor de J. S. Bach

Si se me preguntara qué es la música, diría que ella es el Preludio #1 en Do mayor de El clavecín bien temperado de Juan Sebastián Bach. La pieza es de una extrema simplicidad: consiste en una sucesión de acordes arpegiados—cada una de las cinco notas básicas de su diseño melódico podría ser tocada simultáneamente con las otras—que construyen tensiones armónicas resueltas con eficaz nobleza. Es tan perfecta, que el gran melodista francés Charles Gounod la tomó como base armónica de su hermosísimo Ave María. Oigamos primero al virtuoso israelí Tzvi Erez tocando el preludio de Bach al piano. Después, una versión de la pieza de Gounod por una combinación inusual de músicos: Yo Yo Ma toca en su violonchelo la melodía del francés mientras las notas de Bach son increíblemente cantadas por Bobby McFerrin, el mismo que vendiera tantas copias de Don’t worry; be happy.

Preludio en Do mayor

Ave María

En el conjunto al que el preludio anterior pertenece (Libro I, BWV 846) hay un total de veinticuatro piezas; Bach escribió una para cada tonalidad de las escalas mayores y menores. El mismo procedimiento siguió Federico Chopin en el grupo de sus Preludios del op. 28. Naturalmente, el #1 es asimismo en Do mayor. (Interpretado aquí por Ivo Pogorelich). El solemne número 20 es, por lo contrario, en Do menor; también es una breve serie de acordes tocada tres veces, forte, piano, pianissimo (con un crescendo a forte al cerrar. Lo toca maravillosamente Vladimir Ashkenazy).

Preludio en Do mayor

Preludio en Do menor

Podemos regresar a Bach para continuar en la búsqueda de nobleza musical. Uno de sus sobrecogedores preludios corales—piezas litúrgicas breves basadas en una melodía simple—es el clasificado con el número 721 en el catálogo general de su obra: Erbarm dich mein, o Herre Gott. (Ten piedad de mí, oh Señor Dios). Pocas piezas pueden representar mejor la serena confianza en la misericordia divina, propia de las religiones cristianas. Raymond Leppard dirige con gran gusto la Orquesta de Cámara Inglesa. (Hace poco, el 11 de marzo, fue el mismo preludio colocado en este blog: Concierto barroco. Esto da idea de cuánto me gusta).

Preludio coral

Portada de las Suites para violonchelo de Bach

Bach compuso para varios instrumentos, naturalmente, entre ellos el violonchelo. Sus Seis suites para violonchelo solo, redescubiertas y lanzadas a la fama por Pablo Casals—las encontró a sus 13 años en una casa de empeño en Barcelona—, permanecen entre las mejores composiciones para ese instrumento. De nuevo, es Yo Yo Ma quien toca el Preludio de la Suite #1.

Preludio de la Suite #1

Es, por supuesto, uno de los más famosos preludios de la historia el Preludio en Do sostenido menor, de Sergei Rachmaninoff, que llegó a adquirir nombres fantásticos, como El Día del JuicioLas campanas de Moscú. Es una de sus cinco Morceaux (piezas) de fantaisie, compuestas cuando tenía 19 años de edad. Ese preludio se convirtió con rapidez en la marca de fábrica del concertista y compositor, al punto de que las audiencias de sus recitales le exigían a voz en cuello: «¡Do sostenido!» Rachmaninoff admitió alguna vez que esta costumbre había llegado a fatigarle. El pianista estadounidense Van Cliburn, ganador del Premio Tchaikovsky de Moscú, es el encargado de tocarlo para nosotros.

Preludio en Do sostenido menor

Del mismo compositor es muy popular el Preludio en Sol menor, el #5 del op. 23. Un lenguaje musical español permea toda la pieza, pero es especialmente notable en el contrapunto melancólico de su sección media. Emil Gilels, grabado en concierto, es ahora el ejecutante. (Para escuchar la extraordinaria versión de Vladimir Horowitz, véase en este blog Titán del piano).

Preludio en Sol menor

Aprovechemos el contacto ruso para escuchar el Preludio en Re bemol mayor de Reinhold Glière, el #1 de su op. 43, a cargo de Anthony Goldstone y luego el Preludio #1 en Do mayor de Dmitri Shostakovich, por Alexander Melnikov.

Preludio en Re bemol mayor

Preludio en Do mayor

El autor de las Bachianas Brasileiras

Un hermoso ejemplo de estas piezas preludiales, anticipo de más música, es el Preludio #1 para guitarra del gran compositor brasileño Heitor Villa-Lobos. Julian Bream lo toca con gran sentimiento a continuación.

Preludio #1

Ya que nuestra entrada se ha latinizado, cerrémosla con la buena música del gran maestro francés, el Papa del Impresionismo musical: Claude Debussy. En primer lugar, de su Primer Libro de Preludios, el que llamó poéticamente La niña de los cabellos de lino, que nos interpreta la estupenda concertista Moura Lympany. La culminación es el muy hermoso Preludio a la siesta de un fauno, inspirado en un poema homónimo de Stéphane Mallarmé. La Orquesta Sinfónica de Londres es conducida por el mítico director Leopold Stokowski.

Preludio del Libro I

Preludio a la siesta de un fauno

Que esta selección sea el preludio de otras por venir, organizadas para su agrado. LEA

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Las virtudes esperadas

Cada átomo en el viento o el desierto

Cada átomo en el aire y el desierto

La octava emisión de Dr. Político en RCR se concentró en el tema de las virtudes esperables y exigibles en un político: responsabilidad, humildad, compasión y honestidad. Por segunda vez se escuchó música en el programa: el Poema de los átomos de Armand Amar. De seguidas, el archivo de audio correspondiente a la ocasión:

ای روز برا که ذره ها رقص کنند
آن کس که از او چرخ و هوا رقص کنند
جانها ز خوشی بی سر و پا رقص کنند
در گوش تو گویم که کجا رقص کنند
هر ذره که در هوا یا در هامون است
نیکو نگرش که همچو ما مفتون است
هر ذره اگر خوش است اگر محذون است
سرگشته خورشید خوش بی چون است

 

¡Oh día, levántate! / Gracias a Él el universo danza. / Las almas danzan, abrumadas del éxtasis. / Susurrará en tu oído dónde les lleva el baile. / Todos los átomos en el aire y el desierto lo saben, parecen locos. / Cada átomo, feliz o miserable, / Se enamora del sol, del que nada puede ser dicho.

LEA

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La muerte de los Armstrong

 

Blasón de los Armstrong

La  explosión trágica en Amuay distrajo a los venezolanos del fallecimiento de Neil Armstrong, el astronauta por antonomasia, acaecido el mismo día 25 de agosto. Fue el primer hombre en pisar la superficie de nuestro satélite natural, el 21 de julio de 1969. Piloto de combate y piloto de prueba, lo caracterizaba un temperamento imperturbable con el que salió airoso de más de una situación comprometida.

Armstrong abandonó su posición de piloto del programa espacial de la NASA después de la exitosa expedición lunar que galvanizó a todo el planeta. Luego de una responsabilidad ejecutiva, se dedicó durante ocho años a la docencia en la Universidad de Cincinatti. En 1972, visitaba el pueblo escocés de Langholm, cuna del Clan Armstrong. Ha debido ser una familia revoltosa, pues allí se le enteró de una ley no revocada todavía después de 400 años: el Juez de Paz debía ahorcar a cualquier Armstrong que encontrara en el pueblo.

El emblemático astronauta desechó toda oferta para involucrarse en política, como algunos de sus colegas hicieron. Desconfiaba del gobierno federal y defendía los derechos de los estados miembros de la unión norteamericana. Repudiaba la idea de que los Estados Unidos fuesen el policía del mundo.

Durante el lanzamiento del vuelo Apolo 11, el corazón de Armstrong alcanzó fácilmente 110 pulsaciones por minuto; en 1991, ese corazón sufrió un infarto leve, y más tarde el bloqueo de sus arterias coronarias requirió el pasado 7 de agosto una intervención quirúrgica. Complicaciones derivadas de la operación terminaron con su vida dieciocho días después. Era un gran paso para un hombre, uno pequeño para la eternidad. Ahora, reunido a sus 82 años de fructífera vida con Frank Sinatra, le escucha cantar: Fly me to the moon / Let me play up there with those stars / Let me see what life is like / On Jupiter and Mars

Sinatra

Armstrong

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Lance Armstrong, siete veces ganador de la Vuelta a Francia, Premio Príncipe de Asturias, fundador de Atletas por la Esperanza y la Fundación Lance Armstrong para ayudar a pacientes con cáncer—él mismo lo ha padecido—, ha decidido no defenderse de las enésimas acusaciones de dopaje en su contra, esta vez formuladas por la Agencia Anti-dopaje de los Estados Unidos. Ahora es un héroe caído.

Es muy probable que la Agencia Mundial Anti-dopaje, que ha expresado apoyo a la agencia estadounidense y sostenido su derecho a imponer penalidades, confirme la sentencia de esta última contra el más famoso de los ciclistas. Armstrong será despojado de sus títulos y de todo premio, medalla y puntaje obtenido desde el 1º de agosto de 1998. Sin duda, una triste noticia.

Mientras estos dramas de los Brazofuerte llegaban a su culminación, el príncipe Harry de Inglaterra, hijo de Carlos y Lady Diana, nieto de la reina Isabel II, fue fotografiado en situación orgiástica en Las Vegas, de donde regresó apresuradamente a su país de origen. El prestigio inglés, bastante recuperado a raíz de las recientes Olimpíadas, ha sido seriamente dañado.

No existe aún una agencia anti-dopaje de la realeza, pero el incidente reaviva la pregunta: vista esa conducta, o la que recientemente ha manifestado un rey español que mata elefantes en compañía de su amante, a su propio hermano menor con un revólver accidentalmente disparado y tiene yernos de dudosa conducta, ¿qué utilidad o justificación tienen las monarquías europeas? En 1976, el príncipe Bernardo de Holanda, consorte de la reina Juliana, recibió algo más de un millón de dólares de la compañía aeronáutica Lockheed para que favoreciera la compra de sus aviones. El «derecho divino de los reyes» pareciera incluir el derecho a la criminal frivolidad de las monarquías. Encima hay que pagarles para que Juan Carlos patrocine la Copa del Rey y su hijo mayor dé premios a ciclistas de dudoso logro. Son los Armweak. LEA

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Un país incendiado

El fuego debe apagarse también en la pasión electoral

La tragedia de Amuay ha acontecido en el peor de los ambientes: el de elecciones inminentes en una sociedad amargamente polarizada. La propensión a emplear el incidente como argumento electoral es muy elevada: factores de oposición intentarán un mayor descrédito del gobierno, con la esperanza de lograr una reversión de las tendencias de la intención de voto como la que diera, en 48 horas, la victoria a Rodríguez Zapatero en España. Ya ha escrito Yon Goicoechea para Noticias 24: «El Comandante candidato conoce perfectamente los estragos políticos que un ‘accidente’ como este puede causar (¿Recuerdan el revés que sufrió el PP luego del ataque terrorista en el metro de Madrid?), por lo que seguramente responderá de la forma habitual: incriminando». De su lado, el gobierno ya asoma la hipótesis de un sabotaje criminal. No hace muchos días que Chávez declarara en el estado Vargas que había un sector golpista de la oposición, y José Vicente Rangel escribió para Telesur (Montando la trampa, cuatro días antes de las mortales explosiones): «La trampa—de eso se trata—la montan cuidadosamente—con escalamiento y nocturnidad—, los sectores ultras de la oposición ante la pasividad de los demócratas que en su seno se inhiben, como ya ocurrió con los planes golpistas del Fede-carmonismo en 2002 y cuando adoptaron la decisión suicida de abstenerse en las elecciones parlamentarias. (…) Hay un trasfondo logístico que garantiza el montaje: ayuda exterior como nunca se vio en el país y empleo a fondo de los medios. Y existe otro aspecto oculto: articulación de una política militar destinada a desestabilizar a la institución y la preparación de grupos de acción para operar en la calle al conocerse resultados adversos».

El luctuoso incidente en la mayor refinería del país puede deberse, en principio, a tres clases distintas de factores: deficiencias de mantenimiento o de los sistemas de seguridad; un accidente imprevisible, eso que las compañías de seguros llaman «acto de Dios» (un rayo, una iguana…); un sabotaje criminal. Debiera una investigación responsable y exhaustiva, libre de sesgo electoral, determinar a cuál de esas causas se debió el holocausto.

Hay sólo una manera de acercarse a tal desiderátum: la conformación de una comisión nacional con participación de oficialistas y opositores, tal como la que jamás llegó a constituirse para dilucidar lo acontecido el 11 de abril de 2002. La iniciativa debe partir del gobierno. Si entrare la sensatez en la cabeza presidencial, si quisiera el actual presidente ser un verdadero jefe de Estado, debiera invitar a la Mesa de la Unidad Democrática para integrar el cuerpo de investigación.

Claro que el tratamiento mediático, con intención electoral de parte y parte de la contienda, es, lamentablemente, el curso más probable, para aumento de la crispación de una psiquis nacional ya neurotizada. Pero el país agradecería gestos recíprocos de elevación en esta hora de dolor. Con ocasión del atentado asesino contra el fiscal Danilo Anderson, escribí en la Carta Semanal #113 A (Extra) de doctorpolítico (País desconocido, 21 de noviembre de 2004):

José Vicente Rangel estaba allí, también Isaías Rodríguez, Juan Barreto. Jesse Chacón y Andrés Izarra, Cilia Flores e Iris Varela, Vladimir Villegas y Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez y Darío Vivas. Todos estaban allí, en el sitio del atentado. Es natural que allí estuvieran.

Pero eché en falta las caras de Julio Borges, de Pompeyo Márquez, de los alcaldes de Baruta, Chacao y El Hatillo, de Enrique Mendoza, de Henry Ramos Allup y Eduardo Fernández. Allí debieron estar y no estuvieron. Tan sólo aparecieron los opositores José Luis Farías, diputado de Solidaridad, y Claudia Mujica, defensora de los ex fiscales del ministerio público destituidos por el fiscal general Isaías Rodríguez, para expresar su repudio al crimen. Tal vez los otros llamaron a celulares del gobierno para un contacto humano.

Cuando ocurrió el «carmonazo», no hubo de parte de los más ostensibles líderes de la oposición una condena suficiente, contundente e inequívoca de ese vergonzoso episodio. Esta vez no puede pasar lo mismo. Si algo quedase de Coordinadora Democrática, debiera convocar hoy mismo a una de esas marchas que antes preconizaba, para expresar el más claro y amplio repudio al asesinato monstruoso del fiscal Danilo Anderson. Si alguna sensatez y responsabilidad política reposaran en los que una vez fueron—ya no lo son—los líderes de la oposición, hoy mismo debieran aproximarse al gobierno y acercarse al pueblo para un gesto de patria, para una elevación por sobre las terribles diferencias y para la construcción de unanimidad nacional en la condena a tan criminal y estúpida acción. Para condenar que hace nada salía en prensa nacional un obituario y conmemoración del manco coronel von Stauffenberg en el que se sugería, con obvia intención local, que el magnicidio de tiranos, con palabras de ilustres romanos y hasta de un doctor de la Iglesia, es de suyo moralmente meritorio. Para cesar en este juego demencial de muerte.

Sin esguinces, sin condicionamientos. Eso le sale a cualquier liderazgo ejercido o por ejercer en Venezuela. Eso le sale al país entero. A cada venezolano, pero muy en especial a quienes forman opinión, a quienes hacen vida pública. Desde la Conferencia Episcopal Venezolana, que seguramente hablará de inmediato, hasta los feligreses de cualquier religión; desde los dueños de cada medio de comunicación del país hasta el más íngrimo de los reporteros; desde el más grande y próspero empresario, el más encumbrado académico o el más cotizado cantante, hasta el pulpero más sencillo, el maestro más humilde y el más alcanzado serenatero.

Quiero ver páginas enteras de comunicados de repudio en los periódicos. Quiero ver allí las firmas de Elías Pino Iturrieta y Pedro León Zapata, las de Albis Muñoz y Rafael Alfonzo, las de Teodoro Petkoff y Tulio Álvarez, las de María Corina Machado y Gerardo Blyde. Quiero oír a cada ONG condenar la brutalidad y el abuso, quiero ver el programa Aló Ciudadano con una banderita nacional a media asta, quiero una llamada de Silvino Bustillos para ofrecer su llanto, y la valiente asistencia de Napoleón Bravo y Ángela Zago a las exequias del fiscal preincinerado.

No hay ganancia ninguna en tan abominable atentado. Sólo en mentes enfermas puede caber la noción de que una puñalada tal al corazón venezolano, tal vergüenza y tal rabia, pueden servir a algún propósito. Hasta el nazi periférico Carl Schmitt escribía: «No existe objetivo tan racional, ni norma tan elevada, ni programa tan ejemplar, no hay ideal social tan hermoso, ni legalidad ni legitimidad alguna que puedan justificar el que determinados hombres se maten entre sí por ellos».

Pero también puse:

Y uno se pregunta entonces: ¿es esto, Hugo Rafael, lo que tú querías? Porque Hugo Chávez ha venido preparando, abonando, sembrando, criando, estimulando, detonando la violencia. Es este país que ya no reconocemos el que su incontrolado e irresponsable verbo ha traído. Tú, Hugo Rafael, eres muy responsable de la muerte del fiscal Anderson. Tú inoculaste la fiebre.

Ahora veremos si es que de verdad puede llamársete líder. Si ahora que la muerte ha alcanzado a otro venezolano, esta vez a uno de tus más destacados oficiales políticos, eres capaz de erguirte, avergonzado de tu obra y refrenado en tu cólera, e impedir que este innecesario episodio se convierta en una escalada de violencia. ¿Es que necesitas otra comprobación de que nos llevas por rumbo equivocado? Si, como dices, el 11 de abril morigeró en algo tu terquedad ¿cuál es la lección que esta muerte te ofrece? ¿Serás capaz de aprenderla, o actuarás como aquellos a quienes criticas desde tus hábitos histriónicos?

Hay, es evidente, personas en nuestro país que razonan desde el odio y el desprecio. En estos días algunas han expresado: «¡Ojalá hayan muerto en Amuay un poco de negros chavistas!» Tan desalmada postura puede encontrarse—no es monopolio nuestro—en el país que muchos de ellos envidian: la nación que alojó la invención y los desmanes del Ku Klux Klan y los asesinos de Martin Luther King y los Kennedy. Hay opositores ultrosos como los que denuncia Rangel.

Pero el gobierno no puede entenderse a sí mismo como el gestor monolítico de una «revolución bonita». En sus filas hay también gente de inclinación asesina, así como caimanes al acecho del poder que hoy detenta su líder nominal. Más de uno busca, desde dentro del gobierno, su caída—ver en este blog Infidencias riesgosas—, y si hubo un atentado criminal en Amuay es posible que oficialistas extraviados fueran los verdaderos responsables.

Es por encima de esa capa perversa que los venezolanos queremos ver, ahora mismo, la elevación de sus líderes; de bando y bando. LEA

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Un país con desorden bipolar

 

El güisqui apropiado a la política nacional

maniqueísmo. 2. m. peyor. Tendencia a interpretar la realidad sobre la base de una valoración dicotómica.

Diccionario de la Lengua Española

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En uno de estos últimos sábados conseguí en el cuarto de control de Radio Caracas Radio a un personaje que se creyó autorizado a conminarme sobre mi intención de voto para el 7 de octubre, aduciendo elevados y patrióticos propósitos. El voto es secreto, por supuesto, y mucha de la cháchara opositora se ocupa de denunciar su presunta violación por las famosas máquinas captahuellas del Consejo Nacional Electoral. Pero la consistencia no es virtud frecuente en nuestra política polarizada, y quien me interpelaba se siente cruzado de la campaña de Capriles Radonski. Todo aquel que no esté con él, supone, es muy deficiente en virtud ciudadana.

Una postura parecida conocí en la mañana de hoy, al leer una comunicación electrónica que llegó a mi buzón anoche a las 9 y 21 minutos. Es característica del maniqueísmo en el que se pretende se inscriba todo elector de la República. La película política de Venezuela se filma, según gente así, en blanco y negro, y esto justificaría su visión dicotómica. Por considerarla típica y, por razones pedagógicas, reproduzco de seguidas su correo y mi contestación, enviada hoy a las 8:27 a. m. Naturalmente, preservaré incógnita la identidad de mi corresponsal. (Tampoco editaré los ocasionales errores que comete en su escritura).

Buenas noches Sr. Alcalá,

Le escribo para decirle que disfruto su programa en RCR750 pues lo encuentro edificante.  A través de su programa Doctor Político me entere de su blog y lo leo con frecuencia pues lo encuentro interesante así como informativo. Todo lo que usted analiza es muy pertinente y aplicable para nuestra realidad política y económica.  Sin embargo desde que empecé a escuchar y leer sus ideas me ha parecido que su posición es mucho de teoría y poco de practica para esta nuestra situación, tan compleja que vivimos en estos momentos, en Venezuela.

Por ejemplo, no logro entender su posición con respecto a los esfuerzos y el trabajo de la oposición Venezolana para hacer algo constructivo que nos saque del berenjenal en el cual vivimos ahora. Porque cree usted que Henrique Capriles Radonski tiene «algunas bondades, sin la menor duda, pero pareciera que ellas son insuficientes para la tarea de alcanzar la Presidencia de la República en un cotejo que, indefectiblemente, incluirá la candidatura de Hugo Chávez, quien repetirá y ampliará su comportamiento ventajista».  No es perfecto, sin duda alguna, pero ningun ser humano es perfecto.  Sin embargo desde mi punto de vista tiene una visión, tiene un plan de como alcanzarla, y crucialmente sabe que no lo puede hacer solo (reconoce sus limitaciones), que para hacerlo bien tiene que rodearse de gente que puede hacerlo bien.

Mi pregunta para usted es: ¿Porque no Capriles Radonski?  Usted obviamente difiere, le pregunto entonces: ¿Quien es ese superheroe que nos rescataría, segun usted? Porque según usted «No es un candidato *normal* quien puede derrotar al Presidente en ejercicio».  ¿Que es exactamente lo que tiene el actual presidente que lo hace sobre-natural? ¿Que es lo que en su opinión lo hace invencible? Para mi sus palabras son tan ineficaces como sus ideas están incompletas, cuando leo su análisis sobre la oposición no puedo evitar pensar que por mas progresista que sea su discurso sus ideas verdaderas están con un salvador, un todo poderoso – un caudillo mas.  Es esto lo que usted propone? Venezuela ha sido ahogada desde siempre por caudillos todo-poderosos.

Sus exposiciones en la radio y sus artículos, sobre todo, hablan de la necesidad de políticos que puedan resolver problemas y de políticas que sirvan ese fin, usted ha leído mucho sobre teorías de caos y es versado en la sabiduría de los enjambres, usted propone un «paradigm shift»….todas ideas tan lucidas y tan aplicables a nuestros problemas y sin embargo toda esa lucidez es entorpecida por esa mania muy nuestra de creer que hay «alguien» super-dotado que es la única persona que nos puede salvar de nuestro auto-inducido caos político y económico.  Sera que usted, tan leído, ¿cree en caudillos a estas alturas Sr. Alcala?

Lo que necesitamos en Venezuela es darnos cuenta que cada uno de nosostros es responsable de construir el país que queremos, no hay nadie que nos pueda salvar.  Si cada uno de nosotros no hacemos lo que esta a nuestro alcance para construir hora a hora, día a día la comunidad, la sociedad y el país que soñamos y que nos merecemos estamos perdidos.  Es por esto que le pregunto: ¿Porque no un Henrique Capriles Radonski? El es normalito como usted y yo ¿Porque no un cualquiera de nosotros? La respuesta en la cual estoy pensando Sr. Alcalá es que cualquier Venezolano que se lo proponga puede, cualquiera con una visión, un plan y un buen gabinete lo puede lograr.  ¿No cree usted en la necesidad de un «paradigm shift», no cree usted en la sabiduría de los enjambres?  Capriles Radonski y cada persona que conforma la oposición actual en Venezuela son imperfectos – como lo son todos los seres humanos – y cada una de esas personas individualmente son menos que idóneos para muchas cosas pero en conjunto y concertadamente pueden alcanzar lo inalcanzable y ejecutar un plan mejor para todos.  ¿Que a Ud. no le parece? ¿Porque no se une a la «sabiduria del enjambre» y ayuda con su sabiduria?  Le ruego no piense que digo esto último jocosamente.

Para una persona de tanta lectura, trayectoria y experiencia yo encuentro realmente triste el hecho de que usted critica con amplia aptitud a la actual administración y usa sus conocimientos para mirar desde un caballo muy alto los esfuerzos de la oposición actual.  Ninguna de estas posiciones lo compromete, es muy fácil criticar ¿Con quien esta usted Sr. Alcalá? Ni con Dios ni con el diablo, parece.  ¿Sueña usted con una Venezuela diferente?  ¿Que esta haciendo usted para promover ese paradigm shift que necesitamos? ¿Que le parecería usar sus habilidades para impartir critica constructiva? ¿Le importa tan poco la suerte del país?

Sus ideas son muy eruditas y hasta acertadas, en mi opinión, pero parece que no las aplica a su país, prefiriendo plasmarlas en un papel.  Que triste que la nueva generación de políticos en este país nuestro no pueda contar con su actuación en el ruedo y que tampoco pueda contar con un silencio cortez de su parte sino que tenga que sufrir sus distantes criticas.

He aquí mi respuesta:

Buenos días, Sra. NN. Le agradezco sus generosas opiniones acerca de las cosas que digo y escribo. Son unas cuantas; me dedico a pensar la Política con dedicación casi exclusiva desde 1983. Tan sólo en mi blog hay ahora 1.295 entradas (a partir de febrero de 1970) y 1.198 de ellas son de política. A fines de abril se publicó un libro mío—Las élites culposas—, el que cubre un cuarto de siglo de política venezolana. Su lectura pudiera contestar muchas, si no todas, entre las preguntas que me hace.

El «berenjenal en el cual vivimos ahora» se debe en una gran medida a la oposición actual, que antes fue gobierno. Ella forma parte de eso que debemos dejar atrás; no todo lo que se opone al actual régimen es positivo. La maldad de Hitler no excusa la mía. Y no se trata de ser perfecto, sino de ser adecuado. La frase que Ud. cita fue escrita en marzo de 2011, mucho antes de que la Mesa de la Unidad Democrática celebrara las elecciones de las que saliera la candidatura de Capriles.

Como Ud. dice, la política no es cuestión de héroes aislados, de salvadores individuales. Es por esto que mi primera proposición política explícita (febrero de 1985) fue la de una organización política con un código genético distinto del de un partido convencional. En la formulación de sus propósitos se lee:

La Asociación tiene por objeto facilitar la emergencia de actores idóneos para un mejor desempeño de las funciones públicas y el de llevar a cabo operaciones que transformen la estructura y la dinámica de los procesos públicos nacionales a fin de: 1. Contribuir al enriquecimiento de la cultura y capacidad ciudadana del público en general y especialmente de personas con vocación pública; 2. Procurar la modernización y profesionalización del proceso de formación de las políticas públicas; 3. Estimular un acrecentamiento de la democracia en dirección de límites que la tecnología le permite; 4. Aumentar la significación y la participación de la sociedad venezolana en los nuevos procesos civilizatorios del mundo.

Podrá Ud. ver que ya hace 27 años redactaba el asunto en plural, y que consideraba de la mayor importancia no sólo la dedicación de políticos profesionales bien preparados, sino la participación crucial de los ciudadanos en general. No hay en eso nada de mesianismo o añoranza de salvadores.

A lo largo de 29 años de intensa dedicación al problema político, me he ocupado de elevar proposiciones concretas (incluyendo la asociación mencionada, en cuya conceptualización invertí dos años del análisis más serio y sosegado), por lo que yerra Ud. al suponer que mi preocupación es únicamente teórica. En 1986, propuse un grupo de tratamientos concretos en el trabajo que llamé Dictamen. En época más reciente, y para mencionar sólo unos pocos ejemplos, propuse (sin éxito, debo admitir) que el presidente Caldera convocara en 1998 un referendo sobre una constituyente (lo hizo después Chávez para generar un proceso muy diferente del que hubiera podido ser); en 2002, un procedimiento de abolición del gobierno de Chávez, que expuse, por ejemplo, al Sr. Julio Borges (acompañado de Gerardo Blyde y Liliana Hernández) al considerar que Primero Justicia pudiera ser el vehículo correcto para su promoción (fue rechazado para optar por el iluso procedimiento de enmienda constitucional para el recorte del período, que Primero Justicia, el partido del Sr. Capriles, promovía entonces); en 2009, un referendo consultivo sobre el socialismo que parara el trote a Chávez (de nuevo rechazado por distintos dirigentes de oposición) cuando todas las encuestas medían un rechazo popular a las pretensiones socializantes.

De esta escueta enumeración pudiera Ud. colegir dos cosas: la primera, que no es cierto que mi posición «es mucho de teoría y poco de práctica», puesto que he puesto en la mesa proposiciones políticas concretas, tratamientos específicos; segunda, que ninguna de ellas depende de un Mesías, que en todas hay una apelación al enjambre ciudadano, al pueblo, a la Corona.

Pero también puede notar que la dirigencia opositora no se caracteriza, precisamente, por su imaginación estratégica o por el atrevimiento político. Puede Ud. escuchar, si le place, la entrevista que me hiciera Carolina Jaimes Branger a comienzos de 2007 para un testimonio sobre este punto.

En lo tocante al problema particular de la candidatura Capriles, le recomiendo la lectura de Retrato hablado, que le aclarará mis criterios respecto de una contrafigura viable, de la que enumero los rasgos que estimo imprescindibles. Es mi firme impresión que el Sr. Capriles carece de esos rasgos. Se trata, por lo demás, de un texto elaborado en octubre de 2008, cuando la candidatura Capriles no soñaba con su existencia.

En general, Sra. NN, he trazado una trayectoria como político clínico que se ha enfrentado a reiterados rechazos de la dirigencia que nos ha traído a Chávez y se ha mostrado repetidamente incapaz de derrotarlo; por eso me comunico directamente con el enjambre ciudadano, a través de los modestos medios de mi blog y, ahora, con mi programa de radio sabatino. Luego de décadas de desatención, he optado por abandonar el papel de brujo de los caciques para ensayar el de brujo de la tribu. Los reclamos que Ud. me hace llegar desde una postura rayana en la falta de respeto no tienen la menor justificación. Ud. no me conoce bien; tampoco me ha leído suficientemente. Lo que es triste es que gente que se dice demócrata, y por tanto debiera ser respetuosa de las opiniones de los demás, se arrogue el derecho de cuestionarles en su conducta sin haber refutado en lo más mínimo las tesis que sostienen.

En uno de los trabajos cuyo enlace he marcado (Retrato hablado), escribí:

Es preciso, por tanto, realizar una tarea de educación política del pueblo, una labor de desmontaje argumental del discurso del gobierno, no para regresar a la crisis de insuficiencia política que trajo la anticrisis de ese gobierno, sino para superar a ambos mediante el salto a un paradigma político de mayor evolución.

Reivindico mi derecho democrático de sostener esa opinión sin que personas como Ud. crean tener autorización para hacerme reclamos personales. Estoy abierto, eso sí, a lo que pudiera Ud. señalar de erróneo en puntos como ése. En 1995 compuse y juré cumplir un Código de Ética que incluye la siguiente estipulación:

*Consideraré mis apreciaciones y dictámenes como susceptibles de mejora o superación, por lo que escucharé opiniones diferentes a las mías, someteré yo mismo a revisión tales apreciaciones y dictámenes y compensaré justamente los daños que mi intervención haya causado cuando éstos se debiesen a mi negligencia.

*No dejaré de aprender lo que sea necesario para el mejor ejercicio del arte de la Política, y no pretenderé jamás que lo conozco completo y que no hay asuntos en los que otras opiniones sean más calificadas que las mías.

Mis posiciones, que Ud. estima con tanto desdén, sí me comprometen: mi compromiso es con la verdad, y ésta no es una película maniquea en blanco y negro. A lo largo de mi dedicación a la política he pagado el costo de la incomprensión con privaciones muy concretas para mí y para mi familia. Opiniones como la suya son, lamento decirlo, bastante comunes. A pesar de eso, no me dejo vencer por la amargura aunque, naturalmente, no creo que deba ofrecer excusas por lo que pueda haber estudiado y aprendido. Si Ud. quiere entenderme mejor, le invito a leer un artículo que compuse para explicar este fenómeno: Hallado lobo estepario en el trópico. Es de mayo del año pasado; tardé veintiocho años en defenderme.

Atentamente

Luis Enrique Alcalá

……….

No concibo la menor esperanza de que esta entrada haga que cesen las conminaciones maniqueas. LEA

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