por Luis Enrique Alcalá | May 24, 2012 | Argumentos, Política |
Comienzo a escribir esto a las 5:22 a. m. de hoy. A mis 69 años despierto temprano, pero habrá sido mi Ángel de la Guarda la causa de que abriera repentinamente los ojos a las 3 menos diez minutos de la madrugada. Algo hizo que me sentara ante el computador y abriera mi aplicación de correo electrónico. Un mensaje que entró en mi buzón a las 2:43 a. m. tenía este título: Pillaron a Oscar Schemel» de Hintelaces. Tan patriótica y mal escrita advertencia llevaba un escueto texto; primero: La prueba de que Hinterlaces de Oscar Shemel , Pasa a ser asalariado del PSUV !Ruedalo! Después de una imagen que pretendía ser facsimilar de un documento del Ministerio de Comunicación e Información, esto: Hinterlaces, una empresa del grupo «Comunismo Corporation manipulation services». Finalmente, el remate: “Las botas solo aplastan a quienes se arrastran y nada pueden contra las conciencias elevadas” Padre Ugalde.

El «documento» supuestamente incriminador
La anatomía preliminar y somera del «documento» revela un burdo trabajo de falsificación: no hay, por supuesto, firma de nadie en lo que pretende ser un punto de cuenta de Dora Rojas, Directora General de Responsabilidad Social y Producción Nacional Independiente, para Andrés Izarra, Ministro del Poder Popular para la Comunicación y la Información. El texto habla de sendos foros en Argentina y España (no especifica ciudades ni títulos) cuyo propósito sería «proyectar en la prensa internacional los resultados de las encuestas electorales, así como propiciar encuentros con actores claves y periodistas». Ya esto último es risible; recientemente las agencias Reuters y EFE han publicado «resultados de las encuestas electorales» que molestan a la campaña de Capriles Radonski sin necesidad de viajes de nadie. (Hasta Business Week, del Grupo Bloomberg, admite hace diez horas en un artículo en general sesgado a su favor: «Capriles ha emergido de una relativa oscuridad para alcanzar un empate estadístico en una encuesta de marzo conducida por Consultores 21 en Caracas, mientras otras encuestas conceden al titular una ventaja de dos dígitos»).
Al «foro» en Argentina, que contaría «con el apoyo de la Universidad de la (sic) Plata» y se llevaría a cabo el 31 de los corrientes, asistirían «los encuestadores venezolanos Germán Campos y Juan Scorza», mientras que «por Argentina participarán especialista (sic) e intelectuales para abordar temas como el control informativo, entre otros». En cambio, el 8 de junio se celebraría un segundo foro «en España conjuntamente con la Universidad Complutense»,* y en él tomarían parte Germán Campos y, of course, Oscar Schemel.

Alejandro Fonseca de Cabudare
Las dos líneas finales de la falsificación dicen: «En este sentido se solicita la autorización para tramitar todo lo concerniente a boletos aéreos, hospedaje, viáticos y bolso de gastos imprevisto, de los invitados…» Allí concluye el patrañoso texto, supuestamente emitido el 21 de mayo, el mismo día de las declaraciones de Tomás Guanipa aduciendo la existencia del “Punto de Cuenta que será entregado al ministro de Comunicación e Información, por parte de la directora de Responsabilidad Social y Producción Nacional, en el que se solicita el financiamiento de viajes a Argentina y España, de los encuestadores Germán Campos de Consultores 3011 y Oscar Schemel de Hinterlaces, para que vayan a hablar de los datos falseados en las que dan como ganador indiscutible del 7-O al actual presidente de la República”. La fecha en la imagen distribuida por correo y desde la dirección de Twitter de Alejandro Fonseca, dirigente estudiantil de la Universidad Fermín Toro en Cabudare, estado Lara, está escrita con un tipo de letra distinto del tipo sans serif empleado en el resto de la falsedad.
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Naturalmente, las aviesas mentes que cocinaron esta mentira** esperan que Oscar Schemel pierda la calma y desespere por obtener desmentidos de las universidades Complutense y de La Plata, muy prestigiosas, por cierto. Pero es Guanipa, el acusador, sobre quien recae la carga de la prueba; eso puede enseñarle Julio Borges, abogado que saltó a la fama simulando ser un juez sabio e imparcial en un viejo programa de televisión, su jefe. Es a ellos dos a quienes corresponde demostrar su insinuación calumniosa e insidiosa. Son ellos, y quienes repitan su difamación, quienes tendrían que comprobar fehacientemente, sin espacio para la duda, que Schemel, como insinúan cobardemente, construye datos falsos para ayudar al candidato del PSUV.
Recibí el correo mencionado al comienzo de un querido amigo al que llamaré para reconvenirle y reclamarle; con frecuencia me habla con solemnidad acerca de la importancia y necesidad de lo que él llama «los valores», que según él «se han perdido». Le exigiré que los encuentre para que nunca más me envíe cochinadas de esa calaña.
Quisiera tener acceso al MINCI para sustraer copias de la forma que allí emplean para presentar puntos de cuenta, aunque no es esto tan necesario, en la época de Photoshop, para una travesura que me divierte realizar. Por este medio convoco a concurso a diseñadores gráficos que me suministren imágenes construidas, y por supuesto falsas, de tres puntos de cuenta que deberán solicitar fondos para, primero, un viaje a Miami de la Sra. Rosa Junyent de Borges y su esposo, el Dr. Julio Borges Iturriza, padres del mandamenos de Primero Justicia; segundo, para el agasajo que Tomás Guanipa prepara el próximo 31 de mayo en honor del Sr. Embajador de Irán en Venezuela; tercero y último, para sufragar el palangre de «especialista y autoridades» de la Universidad Fermín Toro en Cabudare que escriban los peores insultos a Henrique Capriles Radonski, la familia Capriles y el Circuito Radonski. (Se dice que a Julio Borges y a Leopoldo López les interesa que Capriles pierda para eliminarlo como competidor; de allí que no corrijan lo que a todas luces es una campaña incompetente. No creo que el primero de ellos se preste para esa retorcida traición).
Ojalá encuentren los diseñadores atractivo lo único que puedo ofrecer como primero y único premio de este concurso maluco: un ejemplar de mi libro Las élites culposas (¡de venta en librerías!) En el caso de Primero Justicia, se trata de una élite culpable. LEA
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*Agenda Complutense – junio 2012 (Otro ejemplar de mi libro a quien logre encontrar agendado el «foro» español al que Schemel asistiría).
**No había querido mencionar una posibilidad porque no me consta y no debo incurrir en conductas que critico, pero Guanipa ha señalado que obtuvo el presunto punto de cuenta de funcionarios del gobierno preocupados por las acciones de éste. Varios corresponsales me han preguntado si no pienso que la cizaña ha sido sembrada por el oficialismo y los ingenuos primojusticieros se han comido el cuento. No puedo decir que eso sea imposible. Si tal cosa hubiera ocurrido, no podría condenar a Guanipa y compañía por falsarios aunque sí echarles en cara que se chupan el dedo.
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por Luis Enrique Alcalá | May 22, 2012 | Argumentos, Política |

We can do it! We can slander!
Es un hombre débil, inseguro y deshonesto aquel que busca parecer realizado no por su propio esfuerzo sino difamando a otros.
Irene Roche
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No he tenido demasiados roces con eso que llaman guerra sucia. He sabido solamente de tres trucos o golpes bajos particulares, todos dentro de la familia socialcristiana que, según los Principios de la Democracia Cristiana de Enrique Pérez Olivares, debiera distinguirse por una moral política.
Durante la campaña electoral de 1993, subía por el comienzo de la Tercera Avenida de Los Palos Grandes, muy cerca de la Francisco de Miranda, cuando me tropecé con un simpático y voluminoso conocido— el Gordo M—que salía de Parque Cristal, donde quedaba la lujosa oficina de campaña de Oswaldo Álvarez Paz. (Antes había sido ocupada—era en realidad del banquero Gustavo Gómez López—por Eduardo Fernández, quien debió desalojarla abruptamente al perder en las elecciones primarias de febrero de ese año la candidatura presidencial copeyana a manos de su marabino compadre).
Al decirme que salía de la sede del comando, le señalé como coincidencia divertida que las oficinas de campaña de Rafael Caldera, ante quien Álvarez Paz terminaría perdiendo varios meses más tarde, quedaban en la acera de enfrente, en el más modesto y pequeño edificio Tecoteca. «Claro—respondió—, ¡y las tenemos cundidas de micrófonos para grabarles todo lo que dicen!»
Quisiera poder transmitir el alegre y complejo tono con el que me comunicó tal bajeza; una de las armónicas de su entusiasta voz era señal de que esperaba mis felicitaciones por la hazaña, lo juro. El Gordo M, claro, era hombre que disfrutaba lo soterrado y también lo violento: hacía años que me había mostrado, una noche en su casa, su colección de armas de guerra, entre las que destacaba un fusil automático Kalashnikov. Como diría Jimmy Hatlo, nunca falta alguien así.
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Álvarez Paz despojó a Fernández de su oficina porque jugó a decir, primero, que Rafael Caldera era el candidato ideal a la Presidencia de la República, con lo que disminuía al previo inquilino de Parque Cristal. La única condición que exigía al fundador de COPEI era que se lanzara dentro de su partido, y fue el hecho de que Caldera lo hiciera desde una alianza de partidos menores que rodeó a Convergencia, el pretexto para competir con su compadre por la candidatura copeyana. Pero en 1986, cuando ya eran evidentes las tensiones entre Caldera y Fernández por la candidatura verde en 1988 y se temía por la división de COPEI, Álvarez Paz declaró: «Prefiero una división a una hemiplejia». Luego añadió: «Caldera debe ponerse al frente de un movimiento nacional que trascienda los partidos». Es decir, el récipe para Convergencia, que censuraría en 1993 a modo de excusa para postularse.
Los esfuerzos de Álvarez Paz contra Fernández no dieron fruto entonces; éste derrotó a Caldera en 1987 en el Congreso Presidencial de su partido, celebrado en obra del gobierno de Caldera, el Poliedro de Caracas. Fernández fue el candidato de COPEI para las elecciones de 1988, y una de las primeras cosas que dispuso fue la constitución de un laboratorio de guerra sucia.
Sé por admisión y relato satisfecho de uno de sus miembros—en tono parecido al del Gordo M en lo de pescar elogios—algunos nombres de quienes lo componían y dos entre las varias tareas que se propusieron: prontamente se ocuparon en elaborar una lista de homosexuales de Acción Democrática; también en confeccionar una carta a este partido, simulando que era la que venía prometiendo enviar Luis Piñerúa Ordaz en denuncia de casos de corrupción, para darla a la circulación como si fuera de él. Aunque Piñerúa desmintiera su autoría, algo quedaría en creencias ciudadanas residuales.
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Mi primer tropezón concreto con alguna técnica de guerra sucia sucedió mucho antes. Por lo típico, creo que es útil reproducir a continuación la cuenta que di del suceso en Estudio copeyano, un artículo sobre la tragedia de COPEI que publiqué en octubre de 1994 en mi revista mensual referéndum, treinta años después de los incidentes narrados. He aquí los fragmentos pertinentes:
Era el año de 1964. Como todos los años, como en todas las universidades, la comunidad estudiantil de la Universidad Católica Andrés Bello se aprestaba para elegir las directivas de sus centros de estudiantes y de su federación de centros. Por aquella época el editor de esta publicación era independiente, aunque de tendencia socialcristiana. Algún trabajo hecho por mí en el seno del Movimiento Universitario Católico de las universidades de Mérida y Central de Venezuela, llevó a Eduardo Fernández, entonces Secretario General de la Juventud Revolucionaria Copeyana, a pedirme que coordinara un comité de cinco personas que manejaría la campaña de los candidatos copeyanos en esas elecciones de la UCAB de hace treinta años.
Por aquella época el grado de participación de la “base” en las decisiones de COPEI era bastante menor que la que es posible hoy, por lo que la determinación de quién sería el candidato del partido a la Presidencia de la Federación de Centros de Estudiantes estaba prácticamente en manos del Secretario General de la JRC. Cuando faltaban cuarenta y ocho horas para el cierre de la inscripción de planchas, COPEI todavía no había determinado la persona que sería presentada como candidato a esa posición de dirigencia estudiantil y tampoco existía ni una sola línea escrita o pensada respecto del programa que ese candidato inexistente presentaría al electorado como su oferta de trabajo.
Ante esta situación reuní en mi casa paterna, en Las Delicias de Sabana Grande (relativamente vecina a Punto Fijo, la casa de la familia Caldera) a dos de los miembros del comité copeyano de coordinación electoral de la UCAB, los hoy economistas Alejandro Suels y Rafael Peña. (Los restantes dos jamás trabajaron en nada). Allí les planteé que a mi juicio constituía una irresponsabilidad del partido presentar un candidato a última hora e improvisar a toda prisa, en la última madrugada del plazo, un programa de actividades. Eso era, dije, muy poco serio y por tanto contrario a toda ética política o, por lo menos, a la ética política que COPEI, en tanto partido demócrata cristiano, decía sustentar. Mi argumentación resultó persuasiva, por lo que Alejandro y Rafael estuvieron de acuerdo con mi siguiente proposición: que COPEI se abstuviera de presentar candidato a la Presidencia de la Federación de Centros, restringiéndose a presentar candidaturas a los centros de estudiantes de cada facultad, donde sí podía hablarse de un trabajo meritorio y una preocupación real por los problemas estudiantiles.
Al conocerse esta decisión en la jefatura de la JRC, naturalmente estalló una reacción inusitada. Comenzó a verse por los pasillos de la UCAB la figura de dirigentes copeyanos que no la visitaban desde hacía más de un año: Luis Herrera Campíns (a la sazón coordinador de las fracciones universitarias de COPEI), Edecio La Riva Araujo, y varios otros. Quien definitivamente no apareció por allá fue el Secretario General de la JRC, Eduardo Fernández. En cambio, ordenó la celebración de una asamblea de militantes copeyanos de la universidad, que presidió Adel Muhammad, como medio de buscar una salida a la crisis planteada.
Muhammad, quien hoy funge como Secretario de la Cámara de Diputados y antes como Presidente de CORPORIENTE durante el gobierno de Herrera Campíns, identificó el origen del problema en que Alejandro Suels y yo tendríamos una “concepción beatífica de la política”. Pedí la palabra, mientras blandía en una mano el libro de Enrique Pérez Olivares, Principios de la Democracia Cristiana. Expliqué que COPEI me había pedido que yo impartiese cursos sobre este tema principista a nuevos militantes del partido, y que en tales cursos el libro de Pérez Olivares era el libro de texto. Busqué en el capítulo de “principios para la acción” y leí lo correspondiente a “moral política”, moral sin la cual una organización demócrata cristiana no lo sería. Recuerdo también haber preguntado en esa reunión de hace treinta años, retóricamente: “Si no se hace caso a este principio de moral política, ¿qué diferencia entonces a COPEI de Acción Democrática?”
Sorprendentemente, un joven copeyano, que décadas más tarde ocuparía un puesto de Director en el Ministerio de Transporte y Comunicaciones del gobierno, otra vez, de Luis Herrera Campíns, (no lo identificaré en vista de la enormidad de lo que sigue), se levantó para proponer una solución práctica al problema. Su proposición consistía en redactar, reproducir y distribuir al estudiantado ucabista un comunicado en el que debía decirse que el retraso en la presentación de la candidatura copeyana se debía a maniobras obstruccionistas en el seno de la Comisión Electoral de la UCAB (su Consejo Supremo Electoral), la que estaría controlada por los oponentes. (Por aquellos años sólo había en la UCAB dos movimientos de cierta importancia: COPEI o Plancha 4, y la Plancha 2, de tendencia neoliberal y propiciada por Pedro Tinoco y la Electricidad de Caracas de la época, entre cuyos más notables miembros se encontraban los hoy doctores José Antonio Abreu y Marcel Granier. El candidato de la Plancha 2 a la Presidencia de la Federación de Centros era el bachiller Roberto Wallis Olavarría).
Obviamente, lo propuesto por el astuto protofuncionario de Herrera Campíns era una patraña, una vulgar calumnia, pues no otra cosa que la desidia copeyana era la razón del retraso en la postulación. En vista de la proposición pedí de nuevo la palabra para decir que si tal comunicado se redactaba y repartía yo mismo tomaría un megáfono para vocear por toda la universidad la falsedad del documento. Acto seguido, me retiré de la asamblea y pocos días después hice saber de mi apoyo a la candidatura de Roberto Wallis.
Este comunicado, por supuesto, nunca llegó a redactarse. COPEI presentó a su candidato a última hora, quien, como era de esperarse, resultó a la postre derrotado. Lo sintomático, sin embargo, era que un militante de COPEI pudiera con total libertad hablar en una asamblea del partido y proponer una cosa tan contraria a los principios de su doctrina sin que a nadie se le ocurriera pedir su pase inmediato al Tribunal Disciplinario.
La guerra sucia es vieja arma de algunos socialcristianos. Lamentablemente, de los que más de una vez han prevalecido como sus autoridades y candidatos.
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La «familia socialcristiana» en Venezuela no ha podido cumplir el sueño de reconstitución que muchos de sus miembros han compartido largamente. Además de COPEI y Convergencia, se cuentan en esa parentela Proyecto Venezuela, de Henrique Salas Römer (antaño persona muy cercana a Caldera), y Primero Justicia, el partido poseído por Julio Andrés Borges Junyent. Esta agrupación prometió y se tomó su tiempo para celebrar un congreso ideológico—en imitación del copeyano de 1986—que aprobara los principios doctrinarios del partido. Éstos no son otros que los de la democracia cristiana, idénticos a los que satisfarían a un copeyano o a un exigente miembro de Proyecto Venezuela o Convergencia.

Primero Julio
Dentro de Primero Justicia mismo no han faltado acusaciones de prácticas indecorosas, algunas de ellas lanzadas contra el propio Borges por quienes fueron destacados miembros de su partido. Cuando el actual jefe del comando de campaña del primojusticiero Capriles Radonski, el ex alcalde Leopoldo López Mendoza, amenazaba con formar Primero Justicia Popular (cosa que nunca hizo) denunció manejos indebidos y ventajistas de Borges. Ramón José Medina, factotum de la Mesa de la Unidad Democrática, acompañó a López en su herejía y solía decir (en presencia de Liliana Hernández, otra que abandonó al partido) que ahora PJ no significaba Primero Justicia, sino Primero Julio.
Bueno, es el Secretario General de esa atribulada tolda política, Tomás Guanipa, quien ha salido a decir que Oscar Schemel, de la encuestadora Hinterlaces, sería financiado por el Ministerio de Comunicación e Información para viajar a España y llevar los números que mostrarían a Capriles Radonski en su papel de candidato perdedor. Hinterlaces ha reaccionado de inmediato, con justa indignación, mediante un sencillo y contundente comunicado que puede ser descargado en el enlace puesto a continuación.
HINTERLACES RECHAZA CAMPAÑA SUCIA DE LA OPOSICION (21 Mayo 2012)
Fue Primero Justicia quien nació, no Hinterlaces, financiada por el sector público nacional. Es ampliamente sabido que cuando era el embrión de lo que es hoy, una mera ONG, recibió fondos de la PDVSA de Luis Giusti—quien entonces buscaba la candidatura a la Presidencia de la República—gestionados por la señora madre de Leopoldo López, ejecutiva de la empresa estatal en la que su propio hijo era asimismo empleado. No recuerdo que el Sr. Guanipa haya repudiado airadamente alguna vez esa falla de origen; tampoco que lo haya hecho Julio Borges.
Éste ha optado, además, por no acogerse al deseo de la población opositora—que mayoritariamente quiere una tarjeta única—para capitalizar, con tarjeta separada y alianza con Podemos, el hecho de que Capriles es militante del partido que conduce de modo tan personalista como Henry Ramos Allup el suyo. De este modo poco unitario busca que Primero Justicia emerja como el partido más grande de la oposición. Primero Primero Justicia.
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Parece ser decisión del comando de campaña de Capriles emprender la guerra sucia contra las encuestadoras que miden su largo retraso, sin importar que en el proceso dañen reputaciones logradas a pulso de trabajo serio y responsable.

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El problema no son las encuestas, sino el candidato; es él quien recaba los números que miden aquéllas. Hasta hace nada se había quedado pegado en lo de «no se puede gobernar por Twitter». Bueno, ayer reaccionó a un Corto y profundo de Rafael Poleo—No camina—en ráfagas de su cuenta—@hcapriles—por ese medio, para ofrecer clisés que usaba hace un tiempo Hugo Chávez, imitándolo una vez más: «Si los perros ladran es señal de que estamos cabalgando».
También intentó refugiarse en una tesis original de Primero Justicia (que este partido sería «la nueva política»). Así tuiteó: «Mientras más nos ataque la vieja política más claro que vamos muy pero muy bien», y también «La vieja política y el actual Gobierno son la misma miasma…», de nuevo imitando la propensión procaz del Presidente de la República. Pero Primero Justicia es vieja política, como lo es el candidato de la MUD; ambos practican una política entendida como lucha por el poder con la justificación de una ideología. Son política tan obsoleta como la de Hugo Chávez.
Ayer emitió Actualidad de Unión Radio una entrevista a Oscar Schemel hecha por Vladimir Villegas, el compañero de Kico Bautista en la transmisión en la que este señor se expresó insultantemente de Schemel y su firma sin ninguna base. Le salía a Schemel el derecho a réplica y la planta concedió responsablemente el espacio para que lo ejerciera. (Bautista no participó; tal vez creyó que arriesgaba la bofetada de un caballero tan corpulento como el encuestador).
Schemel habló por sí mismo y por su empresa, por sus empleados, por la reputación de todos ellos, pero también habló por todo profesional de la política que se guíe consistentemente por principios éticos, diciendo la verdad por la que muchas veces es atacado. Yo me siento agradecido del profesionalismo, la contundencia y la altura de sus palabras. Acá se oyen bajo este párrafo. Bien harían los miembros del alto mando de la Mesa de la Unidad Democrática en escucharlas y meditarlas unos minutos. Creo que les caería la locha, percatándose de que habla muchísimo mejor que Capriles. Y si pensaran en la definición de Alexis de Tocqueville en El Antiguo Régimen y la Revolución—consiste el verdadero arte del Estado en «una clara percepción de la forma como la sociedad evoluciona, una conciencia de las tendencias de la opinión de las masas y una capacidad para predecir el futuro»—sabrían que Schemel es, muchísimo más que Capriles, un estadista. Entonces se persuadirían: «¡Coño! ¡Schemel Presidente!» LEA
Entrevista a Oscar Schemel – 21/05/12
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por Luis Enrique Alcalá | May 20, 2012 | Argumentos, Política |

Diestra escondida y siniestra alzada
En una visita de 1977 al Instituto Brookings, vetusto think tank de la ciudad de Washington cuyo origen remonta a 1916, escuché de su Director que unas veces «la primera organización dedicada al análisis de políticas públicas al nivel nacional» era tenida por centro que favorecía a los demócratas o a los republicanos, según quién estuviera gobernando. Si un demócrata ejercía en la Casa Blanca, su estudio anual sobre el presupuesto federal de los EEUU parecía hecho por un republicano interesado en señalarle defectos; lo inverso ocurría cuando gobernaba un presidente republicano.
Desde siempre, la aplicación de la inteligencia externa a los asuntos de gobierno encuentra errores en éste con la misma rapidez con la que el gobierno cuestiona la intención del investigador. Cualquier disminución pública de un actor político suscita en éste un ataque al evaluador, la muerte del mensajero. Hace cinco años casi exactamente, cuando medía un descenso en el apoyo de la opinión pública al gobierno, Hinterlaces era atacada por un ministro del presidente Chávez:
Pero ahora Lara, en su nuevo papel de gran desmentidor, acomete la deconstrucción—ministro postmoderno—de los resultados de una encuesta recientemente revelada por Oscar Schemel, el Director de Hinterlaces. Muy apresuradamente ha salido el Sr. Lara a declarar que el estudio de opinión sólo sirve a intereses de clase y es una “mentira estadística”. El Gonzalo Barrios del régimen—con perdón de la memoria del Dr. Barrios—declaró: “Alguien habló una vez que hay en la vida mentiras capitales, veniales y estadísticas, por lo que creo que en Venezuela hace bastante tiempo y por razones de carácter político estamos frente a una mentira sistemática de la mentira estadística”. Igualmente insinuó que algunos dueños de encuestadoras, en función de sus posturas políticas, “inducen respuestas en la forma misma de formular la pregunta a la hora de hacer la entrevista al encuestado”. El Ministro del Poder Popular para Desmentidos y Rectificaciones no toma en cuenta que la metodología de Hinterlaces incluye el empleo de focus groups, en los que los participantes no están encajonados por preguntas cerradas y pueden explayarse al explicar lo que sienten.
¿Qué tiene de particular la encuesta en cuestión, que obliga al gobierno a tratar de descalificarla? Pues que registra una disminución de 9% en el apoyo a Chávez, y reporta que más o menos la tercera parte de quienes votaron por él el pasado 3 de diciembre está arrepentida. (En la Carta Semanal #237 de doctorpolítico, 17 de mayo de 2007).
Pero la oposición lastimada puede conducirse, de hecho lo hace frecuentemente, como un gobierno herido cuando escucha alguna verdad que no le gusta. No es eso nada nuevo. El 4 de octubre de 2007 quise salir en defensa de Luis Vicente León, Director Ejecutivo de Datanálisis, en la Carta Semanal #257 de doctorpolítico:
El diario El Universal publicó el pasado domingo 30 de septiembre dos piezas de gran claridad y valentía, ambas atribuidas al economista Luis Vicente León, el Director Ejecutivo de la encuestadora Datanálisis, que preside el sociólogo José Antonio Gil. La primera es su acostumbrado artículo dominical, que en esta ocasión dedicó a considerar las probabilidades de un nuevo éxito de Hugo Chávez con ocasión del inminente referéndum que considerará su proyecto de reforma constitucional, una vez que la Asamblea Nacional lo componga de manera definitiva. Escribe León: “…si le preguntamos a la población por los temas ‘candentes’ de la propuesta Chávez, conseguimos que éstos no logran motivar a la gente. Más de 50% rechaza la reelección continua; más de 80% cree que la propiedad privada es indispensable para generar empleos y más del 75% rechaza la idea de que sus autoridades sean nombradas a dedo por el Presidente. Bajo estos resultados, algunos analistas concluyen que la reforma perderá corrido. Ésta es una conclusión atrevida. Debemos considerar que lo que se está sometiendo a consideración no son sólo los elementos impopulares de concentración de poder. En este referéndum el Presidente agregó propuestas populares determinantes en la decisión del voto”. Luego advierte: “Miren la paradoja: durante años la oposición, siendo minoritaria, dio esperanzas falsas a su gente para motivarlos a votar y los frustró. Cuando los resultados le fueron adversos jugó a la abstención y acostumbró a una parte de los votantes a que no valía la pena participar, llenando el mercado de mitos y realidades sobre el sistema electoral. Pues ahora, cuando finalmente tiene una opción, su trabajo previo la desarma, el abstencionismo natural la entrampa y probablemente ocasionará que los resultados finales le sean tan adversos como siempre”.
La segunda pieza es una entrevista que le hace Clodovaldo Hernández. Éste pregunta: “Si la oposición reacciona, ¿podría ganar?” Responde León: “Ésta es la primera vez que la oposición tiene la oportunidad de oro para demostrar que la gente puede estar de acuerdo con Chávez pero no con todo lo que propone. Sin embargo, esta es una sociedad utilitaria y ahora es cuando vamos a ver a Chávez en acción. Por eso se muestra todos los días en cadena, entregando dinero. La estrategia será llevar a la gente a pensar que votar Sí o No es votar a favor o en contra de él. Así le endosará a la reforma parte de su popularidad. Y si todo eso fallara y el electorado siguiera dividido en partes iguales, la capacidad operativa de movilización del Gobierno el día cero es infinitamente superior a la de la oposición”. Pero apunta con mayor precisión: “Chávez sabe que la relación utilitaria no sirve para permanecer en el poder a largo plazo. Es como el amor comprado, efímero. Por eso insiste en lo ideológico. Según la última encuesta, 82% rechaza usar a Cuba como ejemplo para Venezuela, pero Chávez le cambió el nombre y ahora se llama Socialismo del Siglo XXI. Nadie, ni él, puede definirlo, pero es una branding strategy, una estrategia de marca impecable. Es como el casabe: a lo que le echas sabe”.
En el artículo, sin embargo, ha escrito, recordando por qué Carlos Ocariz no detenta el cargo de José Vicente Rangel Ávalos: “Carlos Ocariz lo entendió en carne propia cuando perdió la Alcaldía de Sucre no porque era minoría, ni porque nadie lo robó, sino porque su mercado natural no votó, pensando que era imposible ganar, cuando la historia está llena de ejemplos que indican que nada, en política, es imposible”.
Por decir cosas como ésa, valiente y responsablemente, Luis Vicente León ha sido atacado estúpidamente. Clodovaldo Hernández refiere: “En 2004, León quedó accidentalmente en medio de una marcha opositora y casi lo linchan. Había escrito un artículo—sin suficiente anestesia—en el que afirmaba que la estrategia de Chávez para reconectarse con el pueblo, a través de las misiones, había sido ‘exitosísima’. En el club al que asiste, una señora recogió firmas para que lo expulsaran”. Ésta es la clase de gente que rasga sus vestiduras porque se discrimina sobre la base de la “lista de Tascón”. Lo que hay que hacer con Luis Vicente León es darle las gracias.
En el mismo club donde se intentó expulsarlo se repetía como dogma de fe que León había comprado un costoso apartamento ¡en dólares y en efectivo! Ese dato—falso, por supuesto—pretendía ser indicio de su venalidad; el gobierno lo habría comprado. Un amigo cercano me pasó la información que le ofreciera su hija, agente de bienes raíces que manejó el inmueble en cuestión: el comprador del susodicho apartamento ni pagó en dólares ni mucho menos era Luis Vicente León. Pero debe haber aún más de una persona que jura que la transacción existía como aseguraba el chisme difamador y que de tal cosa se desprendería que León y Datanálisis exponen lo que el gobierno les ordena. ¿Quién se hará responsable del injustificable daño a sus reputaciones?
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Hay veces, por supuesto, cuando la descalificación de una encuestadora es menos venenosa, al producirse en términos aparentemente técnicos. La nota de Reuters—Chavez rival struggles to close gap in Venezuela race—reseñada acá hace diez días (Los hombres del barro), recoge esta manifestación del mismísimo candidato opositor, Henrique Capriles Radonski: “Capriles y sus asistentes se mofan de las encuestadoras, señalando que no predijeron la naturaleza de deslave de su triunfo en las primarias de febrero, con 62 por ciento, o la inesperadamente grande asistencia de 3 millones de votantes”. Como mostró Venevisión el 13 de febrero, en general los números de las encuestadoras estuvieron cerca de los resultados del día anterior; en particular, Hinterlaces reportó el 9 de febrero que Capriles pudiera ganar con 66%—obtuvo 64%—y que pudiesen ir a votar hasta 2.700.000 electores. O Capriles y su comando están mal informados o confían en la mala memoria a corto plazo de los ciudadanos; nosotros sufriríamos de un selectivo Mal de Alzheimer político del que los dirigentes habituales pueden aprovecharse.
El 18 de abril próximo pasado, Noticiero Digital insertó un artículo del Sr. Alex Pinto, partidario de Capriles: La verdad de las encuestas. Allí puso:
Entre la lluvia de encuestas que han salido por allí, me decidí a investigar cuál de todas había acertado, para luego decidir si creer o no en las encuestas. Encontré lo siguiente: – No se puede confiar en ninguna encuesta gringa sobre Venezuela, todas están sesgadas. El procedimiento que seguí fue averiguar cuál fue la ultima encuesta publicada por las firmas y armar la siguiente tabla, donde comparando con los resultados publicados por el CNE se puede calcular lo que yo llamo «El pelón», la diferencia de votos de ambos bloques en %. (…)
Luego, para ver quién acertó mas y quién tuvo más «pelones», hice otra tabla donde se compara la cantidad total de elecciones para las que publicó estudios con el total de aciertos (menos del 7% de error, que en realidad se traduce en un 3.5%) en un primer nivel, y en segundo nivel los que tuvieron menos del 9% (4.5%). (…)
Por último se tomó en cuenta los errores que cometieron algunas todas (sic) para clasificarlas. (…)
Con esto pude clasificar que las que estuvieron más cerca y las de menos errores «graves» son: 1ro IVAD; 2do HINTERLACES; 3ro DATANALISIS.
(GISXXI la descarté por tener pocos estudios y estar dirigida por Jesse Chacón). (…)
Cabe destacar que la peor o menos confiable de las encuestadoras de trayectoria es: Keller y Asociados.
Son precisamente las tres encuestadoras más atinadas según el ejercicio del Sr. Pinto, y también la firma Datos, las que optó por no nombrar un aviso pagado y sin responsable evidente que apareció hoy en la página 8 del cuerpo Ciudadanos del diario El Nacional. A media página, la pieza publicitaria pone al lado izquierdo: «Hasta en sus propias encuestas, Chávez va perdiendo apoyo», y soporta esta tesis con cifras de la encuestadora ConTExto, que atribuye al MinCI y GisXXI que, como es conocido, dirige Jesse Chacón. La primera habría medido 66% de intención de voto para Chávez en marzo de 2012 y de 53% dos meses después; la segunda tendría la cosa en 58% para septiembre del año pasado y en 55% para marzo de este año. No hay comparación con Capriles en este panel izquierdo del anuncio. En cambio, del lado derecho sí se compara a ambas figuras: en primer lugar, Consultores 21 encuentra en marzo de este año que Capriles supera a Chávez en lo tocante al agrado con su personalidad, 51% a 49%. A continuación, JDP Consultores mide dos puntos de ventaja de Capriles sobre Chávez en mayo: 46% a 44%, y en el mismo mes la Encuesta Predigmática asigna 49% a Capriles y 41% a Chávez.

El aviso en Tal Cual (21 de mayo, clic amplía)
Es decir, el aviso da por buenas las cifras de, pongamos, GisXXI para sostener que Chávez «sigue cayendo desde septiembre 2011». Pero quienes pagaron el aviso tomaron una cifra que Jesse Chacón indicó solamente para Caracas y prescindieron de poner lo que su encuestadora mide para Capriles. Dijo Chacón que la intención de voto a favor de Chávez “en región capital está en 55% y a nivel nacional en 57%, son 2 puntos de diferencia. Por Henrique Capriles votaría un 21% a nivel nacional y en la región capital un 22%”. Si GisXXI vale para apuntalar la tesis de que Chávez sigue cayendo ¿por qué no sirve para destacar que Capriles tendría nacionalmente 21% de intención de voto?
Pero es que no son mencionadas las encuestadoras que forman la columna vertebral de la credibilidad demoscópica venezolana; yo añadiría la firma Datos (16 puntos de ventaja para Chávez) a las tres mejor calificadas por el Sr. Pinto: IVAD (29,9% de ventaja para Chávez en marzo), Hinterlaces (18% de lo mismo en marzo, 19% en abril, hoy 22%), y Datanálisis (13,3% de Chávez sobre Capriles en marzo que pasó a 17% la semana pasada). Son estas encuestadoras, no JDP o Predigmática (desconocidas para quien escribe), las que consulta Reuters y ahora la agencia EFE, según nota de ayer reproducida por Noticias 24: Las encuestas siguen dándole malas noticias al candidato de la oposición Capriles Radonski.
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También ha intentado hoy el comando de campaña de Capriles convencer con una presentación de Eduardo Semtei (del equipo comunicacional de Capriles en llave con Kico Bautista), José Vicente Carrasquero (que no logró éxito como gerente de la campaña de Manuel Rosales en 2006) y Carlos Raúl Hernández, articulista. La web de Globovisión ha colocado un video en el que se escucha al último de los nombrados con una conmovedora argumentación: las encuestas medirían una ventaja abrumadora de la candidatura Chávez por el factor miedo, tal como ocurrió en Nicaragua en la campaña ganada por Violeta Chamorro, quien aparecía como perdedora en los estudios de opinión. Esta conjetura, presentada como argumento supuestamente definitivo, ya tiene telarañas; es el mismo wishful thinking de Alfredo Keller en 2004, cuando la madre de la MUD, la Coordinadora Democrática, se acercaba a una derrota en el reverendo revocatorio de ese año. Cuando era inminente el fracaso de Manuel Rosales, que Carrasquero recordará, la Carta Semanal #212 de doctorpolítico rememoraba la seudo explicación:
Alfredo Keller & Asociados pareciera servir para presentar ante empáticas audiencias un panorama lo más rosado posible para la campaña de Rosales, al decretar la existencia de un supuesto «empate técnico» a estas alturas—48% Chávez, 42% Rosales—que daría pie a la esperanza. Pero ya antes ha cumplido ese papel. Para la época del referendo revocatorio hablaba de un «voto oculto», como el que habría determinado años antes la victoria de Violeta Chamorro en Nicaragua ante un sandinismo atemorizador, aunque se cuidó de mencionarlo como una «posibilidad», curándose en salud. El tímido pronóstico de Keller llevaría a Ibsen Martínez a dedicar uno de sus estupendos artículos al tema, en el que aseguraba que el voto oculto existía y se manifestaría el 15 de agosto de 2004. Vistos los resultados del referendo, tuvo la hombría de ofrecer excusas a sus lectores en un nuevo artículo [El cementerio de los analistas], que además fue muy divertido.
Es explicable que el comando de campaña de Capriles quiera participar con tres divisiones—Consultores 21, JDP y Predigmática—y tres generales—Semtei, Hernández y Carrasquero—en lo que ha bautizado como «la guerra de las encuestas». Ha decidido que la verdad es su enemigo y ofrece falacias en lugar de argumentación lógica y datos confiables, escamoteando lo que no le conviene. En todo caso, alguien como Carrasquero ya está curtido en eso de equivocarse. El 29 de septiembre de 2006 decía con optimismo de la campaña de Rosales: «Las cosas marchan muy bien en Zulia, obviamente. También en Carabobo. En Lara, en Anzoátegui, en Monagas estamos avanzando a buen paso. Hay estados especialmente olvidados por el Gobierno, como Táchira, en la cual la vida cotidiana se ha deteriorado especialmente. Rosales tiene muchas simpatías ahí». Manuel Rosales perdió en Táchira, en Monagas, en Anzoátegui, en Lara, en Carabobo e incluso en Zulia, su propio estado; perdió en todo el país—Chávez le ganó con una ventaja de 26 puntos—menos en el municipio Maracaibo. Este blog apuesta a que Capriles ganará en más de un municipio el 7 de octubre de 2012, si es que llega a esa fecha como candidato. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | May 17, 2012 | Argumentos, Política |

Un ayatollah al servicio de Capriles que difama sin escrúpulos
Francisco (Kico o Kiko) Bautista emite sus comentarios de lunes a viernes por la señal Actualidad, del Circuito Unión Radio, durante hora y media. A este Tin Tán del periodismo venezolano le asiste en plan de carnal Marcelo su colega de profesión y antiguo izquierdismo, Vladimir Villegas. (Ya Villegas se ha dejado de eso que llaman chavismo). Ambos tienen el elitesco privilegio de transmitir noventa minutos diarios por esa potente emisora.
En el día de ayer, Bautista arremetió contra Oscar Schemel, el portaestandarte de la encuestadora Hinterlaces, mientras Villegas le ofrecía servilmente pies de pretendidas ingeniosidad y comicidad. La difamación alegre e irresponsablemente proferida fue el contenido de un poco más de doce minutos de infamia. Sin el menor asomo de prueba, Bautista acusó a Schemel de venalidad puesta a la orden del gobierno: «Schemel: ¿qué te pasa? Yo entiendo que te volviste loco con los reales, pero…», fue una de las pequeñeces que le dijo después de haber sugerido que era un sastre que hacía encuestas a la medida. A los hallazgos de Hinterlaces—que no son por supuesto halagadores para la candidatura de Henrique Capriles, cuyo aparato comunicacional cuenta precisamente con los servicios de Bautista—, los tildó de mentiras, y criticó que Schemel hubiera aceptado aparecer por Venezolana de Televisión. En pobre intento de demostrar more geometrica la «imposibilidad» de las cifras obtenidas por la encuestadora, aludió a las graves deficiencias de los servicios públicos (cosa evidente) y presentó el teorema impepinable de que por tal razón Hugo Chávez debía estar perdiendo en las encuestas. Creyó cuestionar la profesionalidad de Hinterlaces al afirmar que no hacía encuestas y que sólo tenía «una máquina para llamar por teléfono».
En el curso de su grave irresponsabilidad, «Kico» Bautista dio rienda suelta a su vocación por la caricatura y la exageración. Así, habló de las encuestadoras que dicen que Chávez tiene 400 (o 200) puntos, y cuando admitió que Chávez podía estar ganando reiteró que lo que no podía ser es que le llevara 30 puntos de ventaja a Capriles.
Empecemos con esto último a juzgar—eso es lo que merecen—los falsos testimonios de Bautista. Jamás ha adjudicado Hinterlaces una ventaja de 30 puntos al candidato del PSUV sobre el candidato de la MUD; en marzo encontró que esa diferencia era de 18% y en abril que había aumentado a 19 puntos. (Bautista dijo confiar en tres encuestadoras, de las que una era Datos, que realiza su Pulso Nacional; esta prestigiosa firma tenía a Chávez ganando en marzo por 16 puntos y Datanálisis, que no es de la devoción del pintoresco periodista, reportaba unos benévolos 13,3 puntos de distancia a favor del socialista; ahora ha medido 17%. Ninguna encuestadora, por supuesto, ha hablado de centenares de puntos de ventaja; eso son bufonadas y exageraciones de Bautista, ante el beneplácito y la sorna de Villegas).
Luego, Hinterlaces ha destacado, justamente, la aparente contradicción entre una gestión muy deficitaria del gobierno y la alta aprobación del jefe del PSUV, poniendo de manifiesto los mecanismos de este fenómeno: «La enfermedad del primer mandatario HIPER-PERSONALIZA el debate electoral, la atención pública se concentra en el liderazgo personal de Chávez y desplaza el cuestionamiento a su gestión». (Monitor País Abril 2012, Reporte Ejecutivo, lámina 10). Lo que le parezca natural al Sr. Bautista no es necesariamente lo que piensa la mayoría del país, y es una encuesta como las que hace Hinterlaces el instrumento para conocerla.
Finalmente, Bautista ha incurrido en grave perjuicio a Hinterlaces y a la persona de Schemel, colocando su reputación en entredicho sin aducir la más mínima prueba de que hayan reportado resultados falsos a cambio de dinero. Si yo fuera Schemel demandaría civil y penalmente a Bautista por sus infundios, por difamación e injuria, y si fuera directivo de Unión Radio procedería a su despido. No puede admitirse que se manche el prestigio de una empresa que depende de su reputación de seriedad para el giro normal de su legítimo negocio. (Hoy sugerí al presidente Chávez que despidiera a su inepta Ministra de Servicio Penitenciario; me parece que Bautista y ella son tal para cual).
Es una necedad cuestionar la realización de encuestas por vía telefónica; en el país que mucho pitiyanqui admira, los Estados Unidos de Norteamérica, esta clase de sondeos telefónicos es moneda de uso corriente; grandes medios de comunicación—The New York Times, The Washington Post, CNN—encargan comúnmente encuestas telefónicas a prestigiosas encuestadoras estadounidenses. (Dicho sea de paso, con muestras usualmente menores a las usadas generalmente en Venezuela). Pero es que además hace Hinterlaces trabajo de recolección en campo y, más todavía, focus groups con los que indaga en profundidad acerca de los motivos de los ciudadanos para sostener tal o cual opinión. Si una encuesta convencional es, como se ha dicho tantas veces, una fotografía instantánea de la opinión pública, el trabajo combinado de Hinterlaces equivale a la riqueza de información que obtiene una tomografía.
Y si Schemel fue a Venezolana de Televisión tal vez haya sido porque Globovisión, que en otras ocasiones lo ha invitado, últimamente no lo ha hecho. Pudiera ser que lo que tiene que decir no sea del agrado de la línea editorial-política de la aguerrida televisora.
Bautista, que pontifica con ignorancia sobre encuestas y encuestadoras—sugirió que Datanálisis argumenta contra Capriles ante financistas de su campaña—, tiene una trayectoria infortunada en ese campo. En 2004 debió abandonar su cargo de Director del entonces vespertino El Mundo cuando llevó a primera plana una encuesta pirata y amañada, enteramente construida, que pretendía que el mandato electoral de Chávez sería revocado por el voto popular. El mismo Bautista intentó explicar después en entrevista de Reportero 24:
—¿Qué ocurrió en el caso de su renuncia al diario El Mundo por la encuesta presuntamente falsa del referendo revocatorio de 2004?
—Yo me encontré en un sitio al rector (Antonio) París, el rector de la UCV en ese momento. Él me habló sobre una encuesta que había hecho la Facultad de Ciencias, y me contó todos los detalles. Me dio esa exclusiva, un tubazo. Luego yo me enteré de que eso fue un peine, me lo montaron, era algo planificado.
—¿Cómo es que un rector tan reconocido se prestó para eso?
—Eso fue lo que escuché.
—¿Y lo cree?
—Sí, lo creo plenamente. Detrás hubo gente que con esa encuesta calculó la jugada, precisamente para producir todo lo que ocurrió. Fue una jugada de José Vicente (Rangel) y otra gente que me pusieron esa concha de mango y yo me la tragué.
La vergüenza debiera limitar la ligereza de alguien que, por la medida chiquita, entonces disparó sin averiguar. LEA
Archivo de audio de Kico Bautista y Vladimir Villegas (16/05/12)
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por Luis Enrique Alcalá | May 17, 2012 | Argumentos, Política |

Debiera estar del otro lado
El Presidente de la República y próximo candidato del PSUV a la reelección fue quien tuvo la ocurrencia de nombrar a la diputada María Iris Varela Rangel, abogada de la República, al cargo de Ministra del Poder Popular para el Servicio Penitenciario. La funcionaria dejaba atrás una estela de agresividad incluso mayor que la de quien la nombrara, trayectoria que le valiera a Varela el apodo de Fosforito.
Entre las especialidades del Derecho que Varela estudió se encuentran las de Derecho Procesal Penal, Nuevo Proceso Penal en Sistema Acusatorio y Estudios en Criminalística. Académicamente, por tanto, pareciera estar bien preparada para su cargo y, como su militancia izquierdista en principio la acerca a los pobres, como lo son la mayoría de los reclusos en un penal cualquiera de Venezuela, doblemente indicada parecía para el cargo desde el que no ha podido mejorar la situación penitenciaria.
La rebelión del Retén de La Planta (Centro de Reeducación y Trabajo Artesanal) mantiene convulsionada a la ciudad de Caracas, que ya ha puesto un muerto y varios heridos por armas que incomprensiblemente se encuentran en poder de presos que las disparan hacia el exterior del recinto. El tránsito por la principal vía de la ciudad se interrumpe a cada rato, generando un mar de inconvenientes, mientras no son reducidos quienes debieran ser desarmados.
¿Es que la MPPSP se propone hacer esto? ¿O es que ella entiende que el «servicio penitenciario» no es un servicio a la sociedad sino un servicio a los presos, un room service en los penales? Uno puede imaginar que un gobierno que se apresta a dar una batalla electoral no quiere someter por la fuerza que es necesaria a los delincuentes que siguen delinquiendo, porque pudiera creársele un problema de «derechos humanos» en momentos cuando quiere abandonar, precisamente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Pero tal vez pueda considerar el presidente Chávez, en un receso de su reposo médicamente prescrito, lo que acaba de hacer Angela Merkel con un ministro a quien quiso atribuirle su más reciente fracaso electoral: destituirlo. Pudiera innovar destituyendo a su ineficaz ministra antes de las elecciones; en ella tiene a la chiva expiatoria perfecta en esto del fracaso de La Planta. LEA
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