por Luis Enrique Alcalá | Mar 19, 2014 | Notas, Política |

Vista de Petare – Jorge Silva, Reuters
En el día de San José, la agencia Reuters ha publicado una nota de Brian Ellsworth que pinta una actitud de oposición en Petare que es muy diferente de las protestas de Chacao. Es una historia del municipio cuyo Alcalde es Carlos Ocariz. El 4 de noviembre de 2004, reportaba la Carta Semanal #111 de doctorpolítico:
De los juveniles de Primero Justicia tal vez quien haya alcanzado más proyección política es, paradójicamente, el perdedor Carlos Ocariz. A menos de cuarenta y ocho horas de las votaciones concedió la victoria a su adversario, no sin destacar que había perdido por sólo 1.500 votos. De los ‘tres justicieros’ postulados a alcaldías caraqueñas (…) fue el único que se midió en municipio de población mayormente proletaria, y estuvo a punto de ganar. Se ve claramente que hizo un buen trabajo.
Y el 10 de julio de 2008 decía la Carta #294: “…Carlos Ocariz—por quien el suscrito votará para la Alcaldía del Municipio Sucre, justamente por su valentía al decir cosas ‘políticamente incorrectas’, como que en octubre de 2004 había perdido las elecciones por abstención opositora y no por fraude gobiernista—…”
El 30 de septiembre de 2007, ponía Luis Vicente León en su acostumbrado artículo dominical: “Carlos Ocariz lo entendió en carne propia cuando perdió la alcaldía de Sucre no porque era minoría, ni por que nadie lo robó, sino porque su mercado natural no votó, pensando que era imposible ganar, cuando la historia está llena de ejemplos que indican que nada, en política, es imposible”.
Por considerarlo de interés, se coloca acá, sin autorización, el texto de Ellsworth traducido. Ojalá no me demanden él, Jorge Silva, que tomó la fotografía, o Reuters (o todos a una). LEA
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LOS BARRIOS DE VENEZUELA ELUDEN LAS PROTESTAS CON TRABAJO COMUNITARIO
Los activistas de oposición en los barrios del este de Caracas esperan desbancar al presidente Nicolás Maduro, pero no cerrando calles o quemando cauchos. Se proponen construir parques y reparar calles para mostrar que la oposición puede hacer más por los vecindarios pobres que los socialistas gobernantes.
Los barrios de la capital casi no han visto las barricadas humeantes y las manifestaciones violentas que han afectado las áreas de clase media por más de un mes, en los peores disturbios de una década en la nación sudamericana de la OPEP.
En los recrecidos barrios de Petare, un laberinto empinado de viviendas de ladrillo rojo que fuera una vez baluarte del fallecido líder socialista Hugo Chávez, los organizadores de la oposición dicen que los que lanzan piedras están extraviados.
“No queremos ni violencia ni calles cerradas; así no es cómo vamos a salir de este presidente”, dice Junior Pantoja, un concejal que trabaja en Petare con el partido Primero Justicia.
“Hemos ganado a más chavistas que los que usted se imagina. ¿Cómo? Trabajando. Eso es más eficaz que marchar”.
En Petare y otros barrios que marcan las laderas al extremo este de Caracas, muchos ven los disturbios como el renacer de protestas de calle que comenzaron hace 12 años en un esfuerzo fallido por abollar el atractivo del carismático Chávez, que murió de cáncer el año pasado.
Petare, compuesto de centenares de vecindarios que van desde ranchos de zinc hasta hogares humildes pero embellecidos, ha sido un ejemplo de cómo la oposición puede usar políticas lúcidas para desafiar al gobierno aun en zonas empobrecidas.
Un alcalde de oposición ganó el distrito en 2008, aprovechando el descontento con el alcalde socialista en funciones y consolidando apoyos al prestar atención a los problemas de las comunidades pobres.
Esto marcó un cambio de enfoque para la oposición después de años de intentar la salida de Chávez con un golpe torpe, una huelga petrolera de dos meses y virulentos ataques verbales contra el presidente y sus partidarios.
Muchos venezolanos pobres dicen que apoyan las manifestaciones pacíficas contra la creciente inflación y la escasez crónica de productos. Pero también señalan que las protestas se han metido en su vida cotidiana y hacen poco para debilitar a Maduro.
La escasez de alimentos ha empeorado con el cierre de las calles, y la perturbación diaria del orden público ha impedido las entregas.
Mientras las barricadas cierran las calles y las protestas cierran o desvían las rutas del servicio de autobús, los residentes de los barrios, que de por sí enfrentan dificultades formidables para ir y venir de su trabajo, encuentran que ahora tienen que gastar más tiempo en tránsito.
Modelos de coexistencia
“Para mí, la oposición está dañando a su propia gente con todas estas barricadas”, dice José Guevara, de 44 años, quien trabaja en reparaciones y vive en Caucagüita, un vecindario en la cima de una colina de edificios altos y deteriorados en el tope de Petare.
Guevara dijo que, a pesar de ser un ardiente partidario de Maduro, apoya al alcalde opositor Carlos Ocariz porque se ha ocupado de arreglar la iluminación de las calles, recoger la basura y mejorar los caminos.
Aunque las protestas han desatado la animosidad partidaria en las áreas de clase media, los barrios como los de Petare son a menudo modelos de coexistencia donde los vecinos tratan las diferencias políticas como no más significativas que las fanaticadas de equipos deportivos rivales.
Los residentes alcanzaron un colorido compromiso al pintar la escalinata que lleva a la casa de Pantoja, alternando entre rojo y amarillo para incluir los colores del Partido Socialista gobernante y el partido Primero Justicia.
“No entiendo toda esta confrontación. No la creo necesaria”, dijo Pantoja, que juega en un equipo de bolas criollas del vecindario que atraviesa las líneas políticas.
“¿Usted cree que esa gente son mis enemigos porque piensan diferente?”
Quienes apoyan a Maduro y los críticos del gobierno en este vecindario también se reúnen ocasionalmente para juegos amistosos de “chapita”, una forma de béisbol improvisado en el que un bateador trata de darle con un palo a la tapa de una botella lanzada por el equipo contrario.
¿Qué sentido tiene?
Petare, originalmente una hacienda colonial del siglo 17, se llenó progresivamente con el establecimiento de ocupantes durante el siglo 20, hasta convertirse en un denso laberinto de calles estrechas con una población que va de la clase trabajadora hasta indigentes.
Mientras las partes de mayor progreso tienen calles pavimentadas y abundante comercio, los establecimientos más recientes son poco más que ranchos y caminos de tierra donde las líneas de electricidad cuelgan precariamente de troncos o árboles podados.
“No estoy de acuerdo con los que hacen todas esas marchas allá afuera porque, al final, ¿cuál es su sentido?”, preguntaba Rosmely Florián, de 39 años, ama de casa, de pie al frente de su modesto hogar en un establecimiento particularmente pobre que se llama Mariscal Sucre. Dijo que la única ayuda que la comunidad ha recibido es un puente de concreto que el municipio construye sobre una quebrada hasta la comunidad vecina.
Los opositores de línea dura como Leopoldo López, que el mes pasado fue encarcelado por ser la punta de lanza de las protestas nacionales, dicen que las protestas de calle son la única opción porque las instituciones del Estado están demasiado degradadas como para que el cambio democrático sea posible.
Los partidarios de Maduro dicen que la oposición busca desestabilizar su gobierno mediante violentos disturbios del orden público que han dañado espacios públicos y puesto en peligro vidas.
Las protestas arrancaron en serio a mediados de febrero después que tres personas fueran muertas tras una marcha de la oposición en Caracas.
Desde entonces, ha habido una combinación de marchas pacíficas y violentas refriegas, con jóvenes encapuchados que lanzan cocteles Molotov, erigen barricadas y queman basura.
La policía y la Guardia Nacional disparan gas lacrimógeno con gran cuidado, según el gobierno, pero los críticos denuncian esto como represión brutal, citando innumerables videos tomados con celulares que muestran a protestantes desarmados mientras son golpeados o violentados.
Las manifestaciones nocturnas en la plaza de la acomodada urbanización de Altamira parecen haber cedido después de que la Guardia Nacional tomara control del área esta semana. Las nubes de gas lacrimógeno han sido reemplazadas por reuniones pacíficas y hasta algo de arte escénico. Muchos ven esto todavía como una distracción de asuntos más apremiantes, incluyendo la escasez de productos básicos como harina de maíz, aceite de cocina y leche que los críticos del gobierno dicen que es la amenaza mayor al socialismo.
“Las casas de abasto están vacías, la gente no puede encontrar comida y gasta todo el día en colas. ¿Para qué necesitamos tantas protestas si la gente se da cuenta por sí misma de que el sistema no funciona?”, dice Ana Castro, de 33 años, una trabajadora municipal en Caucagüita. “No estoy de acuerdo con esta violencia que está destruyendo las pocas cosas buenas que nos quedan”.
(Reportaje de Brian Ellsworth; edición por Daniel Wallis y Andrew Hay).
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por Luis Enrique Alcalá | Mar 19, 2014 | Memorias, Política |

La cubierta que diseñara Aitor Muñoz Espinoza (clic para ampliar la imagen)
…un texto llamado a ser tomado en cuenta por quienes ahondan en el estudio del gran problema venezolano del poder.
Ramón J. Velásquez
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En la práctica agotada la primera edición de Las élites culposas, la situación de la industria gráfica nacional hace difícil una segunda. Por tal razón, he creído conveniente poner a disposición del público general su texto íntegro, ofreciendo acá el archivo en formato .pdf a partir del cual se imprimiera. Abajo, pues, hay un enlace para descargar el libro completo.
La obra es la historia de un cuarto de siglo de política venezolana, vista con los ojos de alguien que fue testigo o actor de reparto en unas cuantas de sus peripecias. Concluye el recuento a fines de 2012, habiéndolo comenzado poco antes de la campaña electoral de 1988. Vista en conjunto, la trayectoria recorrida permite explicarse la llegada del chavismo al poder. Un capítulo último intenta penetrar en el futuro, e incluye este juicio: «Y ésa es la tragedia política de Venezuela: que sufre la más perniciosa dominación de nuestra historia—invasiva, retrógrada, ideologizada, intolerante, abusiva, ventajista—mientras los opositores profesionales se muestran incapaces de refutarla en su discurso y superarla, pues en el fondo emplean, seguramente con mayor urbanidad, el mismo protocolo de política de poder afirmada en la excusa de una ideología cualquiera que, como todas, es medicina obsoleta, pretenciosa, errada e ineficaz. Su producto es mediocre».
Pero no es el libro una lectura pesimista, sino un llamado a la acción correctora:
Es de esperar que el pueblo venezolano aprenda de estos años terribles, tal como los alemanes—hoy la nación más sólida de Europa y no sólo económicamente—pudieron aprender de una de las dictaduras más espantosas que ha sufrido alguna parte de la humanidad. Pero no puede dejarse eso al azar. Es preciso educar al Pueblo, es necesario elevar su cultura política. Es ineludible hacer una política responsable y seria, que abreve de las más modernas nociones aportadas por la ciencia. Es urgente identificar y ayudar a liderazgos más modernos y clínicos. Es imperioso acercar recursos a cabezas nuevas que tienen otro enfoque de la tarea política, que discurren acerca de las implicaciones concretas de la vocación política desde nuevos paradigmas.
Esto es así porque la política ideológica está en crisis en todo el mundo; Carlos Fuentes dejó un último artículo antes de morir—Viva el socialismo. Pero…—; en él alude a «este nuevo desafío, el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha». Las peculiaridades del problema político venezolano impiden percatarse de ese problema de fondo.
Tal vez tenga razón Victoria De Stefano en su nota prologal a Las élites culposas:
…si bien registra las raíces del proceso, la cronología y secuencia de los acontecimientos con rigor de archivista, sin derrotismos y sin optimismos vacuos, sin sacrificar la anécdota pertinente y las esclarecedoras ironías o humoradas que muchas veces comportan, también se eleva por encima de ellas y, lo más importante, por encima de las tendencias en conflicto para un mejor diagnóstico de las opciones democráticas a las que, en nombre de su salud y sobrevivencia, debiera apostar nuestra voluntad colectiva.
Es con placer que obsequio a los lectores de este blog mis Memorias imprudentes. LEA
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Para descargar el libro v.8.0_Las élites culposas_v. imprenta para revisión_27.03.2012
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por Luis Enrique Alcalá | Mar 15, 2014 | Dr. Político en RCR, Política |

Sábados a mediodía en RCR 750AM
En el día de hoy, se transmitió por vez 86ª Dr. Político en RCR. Me ocupé de refutar algunos ataques infundados y de corte personal, y también reproduje la lectura de Exposición de motivos, una justificación del tratamiento referendario que estimo va al centro de la problemática política nacional y, por tal razón, puede iniciar «la tarea política profunda»: unir a un país dividido. Como siempre, he aquí el audio de esa transmisión. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Mar 14, 2014 | Argumentos, Política |

El Secretario de Estado que tiene una viga en el ojo
Una persona cercana se permitió publicar en mi «biografía» de Facebook el enlace a una nota de veusnoticias.com, que dice:
El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, aseguró hoy que su Gobierno se reserva la opción de imponer sanciones a Venezuela o invocar la Carta Democrática Interamericana de la OEA (Organización de Estados Americanos), pero confía en que otros países del continente puedan influir para que el diálogo en ese país avance. “Estamos preparados, si es necesario, para invocar la Carta Democrática Interamericana en la OEA e implicarnos de varias formas, con sanciones o de otra forma, pero la economía allí ya es bastante frágil”, dijo Kerry en una audiencia en el Comité de Gastos de la Cámara de Representantes.
Entonces comenté: «Debiera invocarla para detener la sistemática violación de derechos humanos por parte de los EEUU. Ver: http://www.nytimes.com/…/the-cia-torture-cover-up.html«. El enlace lleva a otra nota, esta vez en The New York Times, que da cuenta de cómo la senadora Dianne Feinstein, líder del Comité de Inteligencia del Senado de los Estados Unidos, acusó a su Agencia Central de Inteligencia de ocultar las torturas que ha administrado. La senadora Feinstein dijo, alegando que la CIA había borrado archivos pertenecientes a un informe del comité que preside en sus computadores: «Si el Senado puede desclasificar este informe, seremos capaces de asegurar que un brutal programa de detención e interrogación, nada americano, nunca más sea considerado o permitido».
Luego siguió un minidebate que copio a continuación, en el que participamos quien insertó la nota original (NN), otro allegado (XX) y el suscrito. (Se preserva incógnita la identidad de mis interlocutores y se copia sus comentarios sin corregirlos).
LEA: Y cualquier aplicación de la carta Democrática Interamericana requeriría el voto concurrente de las dos terceras partes de los estados miembros de la OEA. Tal vez tenga suerte Kerry, a pesar del precedente de la semana pasada, cuando 29 votos derrotaron las posturas de EEUU, Canadá y Panamá.
NN: Si no los agarra el chingo los agarra el sin nariz. Así es la vida….
LEA: El punto es que nuestros asuntos debemos resolverlos nosotros, y que los estadounidenses no tienen la menor autoridad moral para sermonear a nadie sobre derechos humanos. Algunos no olvidamos lo que hice notar el 31 de julio de 2003: «Pero en lo que sí se comportan los Estados Unidos como descarados hegemones es en su decisión de suspender su ayuda militar—incluyendo el adiestramiento—a 35 países que apoyan a la Corte Penal Internacional pero no han ‘exceptuado’ a los Estados Unidos de eventuales causas en su contra por genocidio y crímenes de guerra. Según la agencia Fox News, los Estados Unidos, que son signatarios del pacto que creó la corte el año pasado, ‘temen que (el tribunal) pueda procesar causas políticamente motivadas en contra de sus líderes militares y civiles’. La administración de Bush está muy dispuesta, naturalmente, a levantar las sanciones—que incluyen a Colombia y a seis países de Europa oriental—cuando los países en cuestión consientan en conceder bilateralmente inmunidad para los funcionarios estadounidenses. Ahora veremos si Uribe Vélez tiene pantalones y se resiste a esta torcida de brazo. Esto es, Bush exigía carta blanca ante cualquier abuso que pudieran cometer las tropas que envió a Afganistán e Irak, como las torturas horrendas de Abu Ghraib».
XX: Es curioso, algo que pudiese beneficiar a Venezuela es cuestionado por hechos reprobables que han comentido los EEUU y con los cuales que no comulgamos.Tendemos a olvidar las cosas buenas que EEUU ha hecho en beneficio de paises en medio de tragedias y desastres naturales. Yo, personalmente, quiero que seamos los venezolanos quienes resolvamos nuestros problemas, pero si tengo que escoger entre Cuba y UEUU husmeando en nuestros asuentos mi escogencia seria clara. Pensar que la gente que esta en el gobierno jugara con reglas claras y de caballeros, es lo mismo que afirmar que en Cuba hay democracia porque se celebran elecciones. Por primera vez en muchos años la situacion de Venezuela atrae la atencion internacional, para mi esto no es malo independientemente de cual sea el vehiculo a traves del cual se esta logrando. Ya nos tocara decidir si pagaremos el precio que esto nos cueste, pero estoy segyuro que ese precio sera menor que el que estamos pagando en estos momentos.
LEA: Pero es que no tenemos, XX, que escoger entre Cuba y los EEUU; precisamente lo hay que hacer es repudiar ambas intervenciones. Y lo que Kerry se muestra «preparado» a hacer pero no podrá, en ningún caso significaría, como lo pones, «beneficiar a Venezuela». Venezuela es los venezolanos, y una suspensión de nuestra presencia en la OEA, supuesto negado, en nada nos beneficia.
Es razonamiento falaz alejarse del punto en discusión—la autoridad moral de los EEUU para regañarnos cuando ellos mismos tienen un registro horrible de violación de derechos humanos—para introducir otros asuntos colaterales. Escribí el 3 de julio de 2003: “Es lamentable que una gran república como los Estados Unidos, seguramente la presencia civilizatoria más admirable del planeta desde la época del Imperio Romano, que alojan el sistema judicial más desarrollado y democrático del mundo, se comporten ahora como un autócrata planetario que miente sistemáticamente y además pretende, a punta de chantaje, ser inmune a posibles procesos del Tribunal Penal Internacional de La Haya. Si se tratara de que un país debe ser invadido porque sea gobernado por una dictadura violadora de los derechos humanos y armada hasta los dientes con armas de destrucción masiva ¿por qué los Estados Unidos no invaden a China?”
De modo que jamás he olvidado “las cosas buenas que EEUU ha hecho”; estoy hablando de las malas.
Y tampoco he argumentado en ninguna parte que “la gente que está en el gobierno jugará con reglas claras y de caballeros”. De nuevo, te alejas del punto y traes a la discusión asuntos que en nada justifican la arrogante pretensión del Sr. Kerry, que es lo discutido con la colocación de la nota de prensa por NN.
Es una postura supersticiosa creer que los pronunciamientos internacionales contra el gobierno de Maduro tendrán un efecto real, como tampoco el apoyo que pueda allegarle UNASUR le absolverá de sus culpas. Quienes festejan las declaraciones del Departamento de Estado, usualmente impertinentes, debieran preguntarse cómo pueden ayudar a quienes proponen tratamientos locales, sensatos y eficaces. (Ver Exposición de motivos: https://doctorpolitico.com/?p=38144). Eso sí es práctico. Lo que argumento no tiene nada de «curioso».
XX: En eso estamos totalmente de acuerdo, no tendriamos que escoger entre lo malo y lo peor. Tu y yo tenemos mas puntos de coinsidencia que de desacuerdo, aceptando que ambas cosas son saludables. Es verdad que tu opinion se centro en lo improcedente de la declaracion de Kerry y en la actitud de jueces del mundo que tienden a asumir los EEUU. Mi respuesta debio centrarse en eso, pero las emociones estan a flor de piel y salen de paseo cada vez que les damos oportunidad. En todo caso, en adicion a apoyar tu vision del derecho que asiste a Venezuela a que no haya inherencia de ningun otro pais en sus asuntos, expresare una opinion que no esta para nada relacionada con el link que compartiste ni con la opinion que expresaste. Como Venezolano, quiero Cuba fuera de nuestros asuntos y, para ser coherente, tambien quiero a EEUU fuera de esos asuntos tambien.
LEA: Es preciso que controlemos las emociones para que la cabeza fresca y serena piense la salida correcta. Una vez conocida, que vengan de nuevo las emociones para abrir su puerta.
NN: Que mala costumbre de querer igualar a los Estados Unidos de Norteamérica, con las peores piltrafas del mundo. Claro esta que la nación norteamericana ha cometido miles de injusticias y errores durante su historia. Pero no se puede ser tan mezquino y dejar de reconocer sus grandes aciertos. Yo como venezolana de nacimiento y norteamericana por elección me siento muy orgullosa de este pueblo noble que se ha sacrificado infinidad de veces pero ir en ayuda de la raza humana. Como ciudadana que paga puestos en este país muchas veces desearía que esos dineros no fuesen a recurrir necesidades externas, pero es que esta en la fibra de este país, el tratar de ayudar a su prójimo. Quizás para entenderlo se debe vivir en esta gran nación.
NN: Impuestos, «corrección»
LEA: Nadie ha igualado a los EEUU con ningún país. Dije de modo clarísimo que a mi juicio eran «seguramente la presencia civilizatoria más admirable del planeta desde la época del Imperio Romano». No sé, NN, a qué mala costumbre te refieres. Me he limitado a señalar, con datos irrebatibles, que los EEUU tienen un prontuario negrísimo en materia de violación de derechos humanos (y eso que no me referí a los peores tiempos de su esclavitud y segregación racial), y que por tal circunstancia el Sr. Kerry carece de autoridad moral para predicarlos. Mientras él quiere ocuparse de Venezuela, en el Senado de los EEUU se cuestiona los procederes de su Agencia Central de Inteligencia en materia de tortura horrenda y sus esfuerzos por ocultarla. Lo único que he dicho es que el Sr. Kerry debe callarse la boca en este punto. Ni la maldad de los Castro o la de Maduro absuelven la de los EEUU. Por supuesto, ni es maldad tuya ni de la mayoría de los estadounidenses, sino de los gobiernos que ustedes han elegido. El punto es, como dicen los evangelios, que es procedimiento moralmente incorrecto ver la paja en el ojo ajeno mientras se tiene la viga en el propio. Tú misma has puesto: «la nación norteamericana ha cometido miles de injusticias y errores durante su historia». Son bastantes más que las enteramente repudiables que han sido cometidas por los más recientes gobiernos venezolanos. Y cuando su propaganda sostiene que fueron a Irak desinteresadamente «para ayudar a la raza humana», Alan Greenspan admite: «la guerra en Irak es en gran medida por el petróleo”, y George W. Bush buscó la inmunidad de militares o funcionarios de los EEUU que pudieran ser responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad ante la Corte Penal Internacional de La Haya, y para lograrlo torció algunos brazos en el planeta: los de 35 países, para ser específicos, los que en ningún caso son «las peores piltrafas del mundo» y tampoco quiero «igualar a los Estados Unidos de Norteamérica». Y ahora el gobierno de esos mismos EEUU espía a todo el mundo, sus ciudadanos y sus aliados incluidos, y la CIA destruye documentos del Senado que investiga sus más que inhumanos métodos. Todo lo que exijo es: no nos sermoneen, ciudadanos y gobernantes de los EEUU, y tú eres «por elección» ciudadana de ese país. Si la violación reiterada de los derechos humanos fuera motivo para intentar la abolición de un gobierno, hace mucho que los estadounidenses han debido establecer guarimbas insurrectas por todo su inmenso territorio.
Hasta allí, por ahora, ha llegado la discusión. LEA
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Para descargar como .pdf A propósito de John Kerry
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por Luis Enrique Alcalá | Mar 11, 2014 | Acciones, Política |
Actualización: se añade acá abajo el archivo de audio con mi lectura del texto que sigue. Si se pulsa sobre la letra i a la derecha del reproductor, se ingresará al sitio de ivoox, desde donde Ud. podrá descargar el archivo a su disco duro.
Referendo sobre el socialismo

Error en fecha de nacimiento: debe decir 11-01-43
Desde siempre me opuse al gobierno del difunto presidente Chávez, ante el que intenté mantener una posición clínica: siempre sostuve que la cura de la enfermedad del Estado venezolano, la de su aquejada economía, de la neurosis general de la psiquis venezolana, no podrá venir de una postura que sólo se entienda como oposición al actual gobierno y los que lo precedieron. He sostenido desde hace quince años que la mera negación del chavismo no es lo correcto, y que lo que hay que hacer es refutar las equivocaciones de su discurso y proponer lecturas alternas que las superen y sean remedio eficaz, a fin de que el país mismo y no el gobierno sea quien resuelva la mayoría de sus problemas.
Veo con preocupación y dolor esta fase de protesta, desorden, represión y exceso bilateral asimétrico en nuestro país, que ha interrumpido con impaciencia radical un incipiente proceso de diálogo del Ejecutivo Nacional con gobernadores y alcaldes, que fue un primer aporte de su lado para entendernos, y que comenzaba a dar frutos en el tratamiento de uno de nuestros mayores problemas: la inseguridad de los ciudadanos de Venezuela. La impaciencia no quería que se alcanzara ese progreso; mientras peor estuviéramos, más grande sería la crisis de gobernabilidad que acabaría con el gobierno, sin importar el sufrimiento que se causara. El Instituto Venezolano de Análisis de Datos ha conseguido recientemente 12% de radicales en los partidarios del gobierno y 9% de radicales de oposición, y nuestra actual realidad es que una quinta parte de la opinión impone su radicalidad al 80% de la población y hace muy difícil el regreso a la normalidad, aun dentro de nuestras acusadas diferencias de visión. Esto es una anormalidad que debe cesar; debemos repudiar ese chantaje extremista.
Pero a esa búsqueda airada de los radicales debe ofrecérsele una canalización eficaz, un foco constructivo, so pena de que los poderes públicos sean muy pronto desbordados. Por esto creo que es hora de convocar al Soberano, hoy en día el único actor capaz de traer el orden y el sosiego al país.
Es la médula del problema la intención oficial de implantar el socialismo en Venezuela. La Asamblea Nacional aprobó el pasado 4 de diciembre el Plan de la Patria, y éste propugna como segundo objetivo estratégico de esa patria “Continuar construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI”, y habla de una “transición al socialismo”. Gran parte de la propaganda oficial, por otro lado, se destina a convencer a la ciudadanía de que vamos “rumbo al socialismo”, y las facturas del servicio eléctrico son emitidas por una empresa que se presenta como socialista, y desde hace años las paradas de Metrobús anuncian lo mismo, así como las frecuentes gigantografías en las oficinas de PDVSA y el SENIAT, y las exposiciones de motivos de más de un decreto del Ejecutivo también lo declaran. Más allá de estos eslóganes y de las declaraciones de intención, el gobierno ha acusado frecuentemente a los empresarios de librar una “guerra económica”, cuando fue el propio presidente Hugo Chávez quien la declarara, el 2 de junio de 2010. Cito: “Me declaro en guerra económica. A ver quién puede más, ustedes burgueses de pacotilla o los que quieren la patria”. Ahora el presidente Maduro, con su invitación al Presidente de Fedecámaras y otros empresarios para que participen en la Conferencia de la Paz, ha descubierto un oasis más propicio al entendimiento y la cooperación, aunque no olvidemos que él mismo dijo el 13 de diciembre de 2012: “A Fedecámaras no vamos a darle dólares sino dolores”.
Ahora bien, nuestra tradición jurídica apela, en los dictámenes de nuestro Tribunal Supremo de Justicia y del resto de nuestro sistema judicial, al Diccionario de la Lengua Española para entendernos, para saber qué significan ciertos conceptos en sus sentencias y decisiones. Ese diccionario define socialismo así:
1. Sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes.
2. Movimiento político que intenta establecer, con diversos matices, este sistema.
3. Teoría filosófica y política del filósofo alemán Karl Marx, que desarrolla y radicaliza los principios del socialismo.
Y el presidente Chávez declaró el 15 de enero de 2010 en la Asamblea Nacional, en presencia del cuerpo diplomático acreditado en el país: “Y también soy marxista… Lo asumo. Yo cuando asumo, asumo”. De modo que no puede caber duda acerca de cuál socialismo es el que quiere construir el gobierno. Es el del diccionario.
Pero no es eso lo que está establecido en nuestra Constitución. Ella norma supremamente en su Artículo 112:
Todas las personas pueden dedicarse libremente a la actividad económica de su preferencia, sin más limitaciones que las previstas en esta Constitución y las que establezcan las leyes, por razones de desarrollo humano, seguridad, sanidad, protección del ambiente u otras de interés social. El Estado promoverá la iniciativa privada, garantizando la creación y justa distribución de la riqueza, así como la producción de bienes y servicios que satisfagan las necesidades de la población, la libertad de trabajo, empresa, comercio, industria, sin perjuicio de su facultad para dictar medidas para planificar, racionalizar y regular la economía e impulsar el desarrollo integral del país.
En argumentación de gente que pertenece a las filas oficialistas, la imposición del socialismo habría sido aprobada por el pueblo venezolano, pues el Plan de la Patria fue el programa de gobierno del presidente Chávez, reelecto por tercera vez el 7 de octubre de 2012. Sin embargo, razones distintas de la aprobación explícita de su programa pudieron llevar a más de ocho millones de electores a depositar su voto a favor del presidente Chávez.
Tampoco creo que el 2 de diciembre de 2007 se produjo un rechazo explícito al socialismo. En esa fecha, dos proyectos de reforma constitucional fueron rechazados, y aunque en sus sesenta y nueve artículos se colaba una media docena de menciones al socialismo, no es posible establecer a cuáles cosas específicas negaron su aprobación los electores que los repudiaron.
Pero el asunto es que el establecimiento de un régimen político-económico socialista no puede decidirse en una elección presidencial cuyo triunfador lo contemple en su programa de gobierno. Los venezolanos que votaron por el presidente Chávez, o quienes votaron por el presidente Maduro, no fueron convocados en su condición de Poder Constituyente Originario sino como simples electores, y este asunto, como quedó dicho, es de índole constitucional. Ni siquiera la Asamblea Nacional puede establecer una cosa así en una votación ordinaria, y tampoco en una extraordinaria.
Y no necesitamos una Constitución radicalmente distinta de la actual, y por eso no necesitamos una constituyente; no necesitamos dar más cargos ni más gastos ni más prerrogativas a unos apoderados constituyentes. Pero sí necesitamos un procedimiento constituyente, una consulta al Soberano en su condición de Poder Constituyente Originario.
El país necesita dilucidar de una vez por todas si quiere para sí un régimen político-económico socialista. La Carta de la Organización de los Estados Americanos pauta en el literal E de su Artículo 3º: “Todo Estado tiene derecho a elegir, sin injerencias externas, su sistema político, económico y social, y a organizarse en la forma que más le convenga”.
Es, entonces, un asunto de Estado, pero no de los poderes constituidos. Ya eso no pueden decidirlo esos poderes, el del Presidente incluido; ni siquiera el Tribunal Supremo de Justicia. Es el propio fundamento del Estado, su asiento y su esencia, el Poder Constituyente Originario, el Pueblo convocado como tal, el único poder que puede decidirlo.
Nosotros podemos convocar, en uso de la facultad que le atribuye el Artículo 71 de la Constitución a la iniciativa popular, un referendo consultivo para decidir sobre una pregunta simple e inequívoca a cada ciudadano: “¿Está Ud. de acuerdo con el establecimiento en Venezuela de un régimen político-económico socialista?”
Ésta es una consulta al Soberano que puede unirnos, mientras estamos hoy dispersos en una gama de opiniones que incluye los extremos más radicales, los que vuelvo a repudiar. Un socialista honesto y de vocación democrática, y los hay muchos, que crea que el socialismo es el mejor de los sistemas político-económicos, tendrá interés en saber si una mayoría de la Nación le acompaña en este punto de opinión, que no es una preferencia presidencial o municipal, y sabrá también acatar la decisión de la mayoría.
Del otro lado, habrá quien diga que la propiedad es un derecho humano y, por consiguiente, ella no puede ser conculcada ni por el Poder Constituyente Originario, limitado sólo, precisamente, por los derechos humanos y los tratados válidamente contraídos con soberanías equivalentes. Ese opositor sostendrá que no puede imponérsele un régimen socialista, en el que la propiedad de los medios de producción sea del Estado. Pero un socialista puede argumentar, con derecho equivalente, que en 1999 se le impuso un régimen capitalista, aunque, como sabemos, nuestra Constitución escogió en realidad una tercera vía, ni capitalista ni socialista.
Como escribí el 9 de junio de 2010: “…un rechazo del socialismo no es lo mismo que abrazar al capitalismo o ninguna otra ideología diferente; se trata de asuntos lógicamente independientes en un mundo que cada vez menos se ve en blanco y negro, en el que la riqueza multicolor de las diversidades culturales y de opinión nos promete, a pesar de todas las dificultades del momento en el planeta, un futuro mucho más satisfactorio”.
Las dudas mencionadas sólo pueden ser dirimidas por el depositario de la soberanía. Reitero, por tanto, mi petición con fundadas esperanzas en que ese referendo terminará de asentar la paz en la Nación. Levantémosnos y preguntémosnos si queremos el socialismo para Venezuela.
Y hagámoslo pronto, pues el país se descose y se hiere a sí mismo. El 2 de junio de 2010, el presidente Chávez desafiaba a sus opositores a convocar un segundo referendo revocatorio en su contra, poco antes de las elecciones que darían a luz a la actual Asamblea Nacional. Entonces dijo: “Aprovechan las elecciones y piden un referendo para el 26 de septiembre”, asegurando que el Consejo Nacional Electoral sería capaz de organizar el referéndum en cuatro meses. Estoy seguro de que nuestro Consejo Nacional Electoral está en capacidad de organizar el ya descrito en un tiempo equivalente o aun menor. Estoy seguro de que su mero anuncio haría que concurrieran sus opositores más racionales, a la espera de una decisión tan portentosa, y que los radicales se quedarían sin excusa.
Sería muy conveniente que supervisara ese referendo un Consejo Nacional Electoral compuesto de forma que estuviera representada mejor la composición de posiciones políticas del país, pero esto es un asunto que escapa de nuestras manos. Es la Asamblea Nacional la institución que ha incurrido en morosidad a este respecto. Pero, si pudiéramos expresar nuestra majestad soberana mañana, antes de que la Asamblea se pusiera al día, yo confiaría en la seriedad del actual CNE. No en balde fue Tibisay Lucena quien comunicara tersamente al país y al presidente Chávez, en la madrugada del 3 de diciembre de 2007, que una mayoría había rechazado su proyecto estratégico de reforma constitucional, ¡por una diferencia de 1,31%! (Lo que es menos, por cierto, que la ventaja por la que el presidente Maduro fue electo el 14 de abril del año pasado; él no es ilegítimo).
Y sería un bálsamo muy bienvenido por el país entero que, durante la campaña que nos llevaría al referendo, los numerosos y poderosos medios de comunicación del Estado abrieran espacio paritario a la manifestación de la postura contraria al socialismo, empezando por Venezolana de Televisión. Ellos deben dar cabida proporcional a la diversidad de opiniones de la República.
Ésta pudiera ser nuestra mejor oportunidad para actuar de una vez sobre la causa profunda de la disensión nacional. Podemos convocarnos a nosotros mismos si antes no lo hacen, sin subterfugios de ninguna clase, el Presidente de la República o la Asamblea Nacional, que tienen en esto la misma potestad que nosotros.
Si el Consejo Nacional Electoral tuviera la misma agilidad que el presidente Chávez le atribuía hace cuatro años, se pudiera celebrar la consulta exactamente el domingo 6 de julio de este año, un día después de conmemorar, una vez más, la firma del Acta de nuestra Independencia. Entonces, en ruta a esa consulta, que se aproveche la calma que sobrevendrá para recomponer nuestra maltrecha economía, que impone sufrimiento diario a los venezolanos, dentro del espacio de colaboración inaugurado por la Presidencia de la República.
Al visitante de este blog que sea elector venezolano y miembro del Poder Constituyente Originario, le pido que haga conocer por todos los medios a su alcance al Presidente de la República—que puede hacerlo sin más esfuerzo que su firma y la de los ministros que lo acatan—o a la Asamblea Nacional—que igualmente puede convocar por mayoría de sus integrantes—, o preferiblemente a ambos, su deseo de que el referendo tenga lugar, a ver si nos evitan los trabajos de convocarlo nosotros. Antes de declarar la guerra justa de los bolígrafos y las plumas, de las cédulas, huellas, firmas y fotografías, agotemos los medios más pacíficos: nuestra petición al Ejecutivo* y el Legislativo que nos están subordinados. A quien quiera sumarse a esta idea, desde dentro o fuera de Venezuela, pido que escriba manifestándolo a la dirección de correos de este blog. LEA
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*Es posible allegar correos a la Presidencia de la República por la dirección dggcomunicacional@presidencia.gob.ve
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Enlace para descargar en archivo de formato .pdf Exposición de motivos
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