Repite Pinocho Guaidó

 

Reproduzco de un reportaje del día de ayer en Panorama (Guaidó: Asumo la tarea de reunir las fuerzas democráticas para forzar una solución):

“Los convoco a organizarnos desde ya para que a partir del 5 de enero alcemos la voz en las calles de Venezuela y el mundo para luchar por la salvación de nuestro país y exigir el cumplimiento del mandato popular. Necesitamos la fuerza, tanto la de los miembros de nuestra Fuerza Armada como de la comunidad internacional, pero la fuerza debe usarse para llegar a una solución que permita no solo recuperar la libertad, si no también garantizar la estabilidad necesaria para reconstruir a Venezuela”. Ese planteamiento hizo la noche de este domingo 27 de diciembre, a través de un mensaje grabado en sus redes sociales, el líder opositor Juan Guaidó, quien además es reconocido como presidente (e) de Venezuela por poco más de 50 países. La convocatoria además fue extensiva a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a la que  pidió “respaldar el próximo 5 de enero a la legítima Asamblea Nacional en su defensa de la soberanía y la Constitución”. (…) “Asumo la tarea de reunir las fuerzas democráticas nacionales e internacionales para lograr forzar una solución”, agregó. (…) “Agradezco a la Asamblea Nacional que ayer (sábado 26) dio un paso firme en respeto a la Constitución y en defensa de nuestra gente, la extensión constitucional del mandato hasta lograr lo que hoy unifica a los venezolanos y el mundo que nos acompaña, elecciones realmente libres”.

 

 

…es claramente violatorio de la Constitución el tal “Estatuto de Transición” aprobado por la Asamblea Nacional el 5 de febrero de este año, como es falaz el argumento de que Guaidó sería el encargado de la Presidencia de la República al aducir una lectura interesadamente distorsionada del Art. 233 de la Constitución, e igualmente el que sostiene que la Asamblea Nacional puede autorizar la invasión por fuerzas militares de alguna potencia extranjera por otra distorsión, esta vez del numeral 11 del Artículo 187. (“Corresponde a la Asamblea Nacional… Autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país”). Una misión militar, típicamente de cooperación técnica con la Fuerza Armada Nacional, no es una invasión y, de todos modos, el Diccionario de la Lengua Española define autorizar así: “Dar o reconocer a alguien facultad o derecho para hacer algo”. Ese “alguien” es el Ejecutivo Nacional— que está presidido por Nicolás Maduro, no por Juan Guaidó—, es el Ejecutivo el que solicitaría la autorización de la Asamblea Nacional para una misión que hubiera acordado con algún gobierno foráneo; la cosa no es que por su cuenta la Asamblea Nacional pueda establecer misiones militares de cualquier país extranjero. Ella no puede autorizarse a sí misma. (Política falaz, 7 de mayo de 2019).

 

 

El diputado Guaidó ha podido, cuando claramente fuera—en 2019; ya no—Presidente de la Asamblea Nacional, convocar por mayoría simple de ella un referendo consultivo del Pueblo, el único poder supraconstitucional, para ordenar nuevas elecciones presidenciales, disolver la Asamblea Constituyente o rechazar el socialismo. Nunca lo hizo. Ni su “cabildo abierto” ante el que se proclamara inconstitucionalmente presidente encargado, ni su “consulta popular” son un pedimento claro y expreso al poder supremo del Estado venezolano.

 

Quizás le venga mejor, en vista de sus vínculos y acuerdos con Donald Trump, esperar al próximo mes de abril, cuando los anglosajones celebran el equivalente de nuestro Día de los Inocentes, su April Fools’ Day. LEA

 

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* Concepto mal plagiado del Acta de Abolición y Estatuto de Transición, propuestos por primera vez por el suscrito el 25 de febrero de 2002.
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