Plantilla del Pacto

El Pueblo es la solución

El Pueblo es la solución

 

El 5 de febrero de 2003 redactaba el suscrito Gran Referendo Nacional, una proposición de acuerdo entre las partes enfrentadas en ese momento: el gobierno que presidía Hugo Chávez y la Coordinadora Democrática. Estábamos en medio del paro organizado por la Gente del Petróleo, que coordinaba sus acciones, como lo hacían las organizaciones cúpula empresariales y sindicales, con la central opositora; el gobierno contaba, naturalmente, con los militantes del Movimiento V República, el resto del Polo Patriótico y unas cuantas unidades más combativas, como la que comandaba Lina Ron. Era una coyuntura que presagiaba guerra civil.

Hoy nos encontramos en una situación parecida—ver Desactivemos la bomba—, aunque los componentes no son exactamente los mismos; ahora no es la oposición algo que esté minoritariamente representado en la Asamblea Nacional, ahora la controla. Es por esto que la prescripción de hace trece años no puede ser aplicada de forma idéntica; en lugar de un acuerdo entre gobierno y oposición, lo que conviene al país es un pacto de los poderes públicos nacionales. Dice el segundo parágrafo del Artículo 136 de la Constitución: «Cada una de las ramas del Poder Público tiene sus funciones propias, pero los órganos a los que incumbe su ejercicio colaborarán entre sí en la realización de los fines del Estado». Asamblea Nacional y Gobierno, Tribunal Supremo de Justicia, Poder Ciudadano y Poder Electoral, están constitucionalmente obligados a acordarse en procura de los fines del Estado, que no son otros que los de la consecución de la paz y la prosperidad de la Nación. Es enteramente obvio que esa colaboración de los poderes sólo existe entre los no legislativos, y no siempre para «la realización de los fines del Estado», sino con frecuencia para sostener los fines de una parcialidad política: la socialista. La Asamblea Nacional está aislada y rodeada.

En cierto sentido, la misma Asamblea se buscó eso. La secuencia reciente se inicia el 5 de enero; Henry Ramos Allup dijo en su discurso inaugural como Presidente del Poder Legislativo Nacional:  “Ahora estamos dispuestos a dialogar en los términos públicos y honorables que debamos discutir. Eso sí, sin que cedamos en los propósitos que antes mencioné: recuperar nuestra autonomía como poder, ley de amnistía y reconciliación nacional y buscar nosotros, dentro del lapso de seis meses a partir de hoy, una salida constitucional, democrática, pacífica y electoral para la cesación de este gobierno. Esos compromisos no son transables”. Ni es tal cosa algo que compete al Poder Legislativo Nacional—somos los electores quienes podemos revocar el mandato de un Presidente en ejercicio—ni la lectura estratégica de Ramos Allup era correcta; su poder no era tan decisivo como creyó, como se ha comprobado con el muro infranqueable que la Sala Constitucional del TSJ ha levantado ante sus decisiones. Un amigo dijo hace días para describir la situación que el partido estaba 8 a 0—hasta hoy, cuando el TSJ ha declarado ya oficialmente que una enmienda que recorte el período presidencial no puede aplicarse retroactivamente a Maduro (como fuera anticipado acá el 25 de noviembre pasado en Martes de Ramos)—, aludiendo a los ocho «goles» que el oficialismo había marcado a la Asamblea Nacional (uno de ellos un autogol).

Pero todavía puede enmendarse la cosa. No es que el gobierno las tenga todas consigo; el rechazo a su gestión sigue siendo abrumador en la opinión general del país, y su debilidad se reflejó en que el amenazante decreto de emergencia económica no llegó a mayores; no pudo «radicalizar» la revolución. La declaradera de Padrino López es indicativa de que el gobierno se siente amenazado e inseguro.

Dos debilidades pudieran entender que les conviene transar. Por otra parte, acá se puso el 27 de agosto de 2013 (Alto al fuego):

El mundo debe repudiar deliberadamente, con la mayor claridad y decisión, a los políticos que sólo saben pelear. En nuestro patio, una dolencia relativamente leve nos acosa cada día. Empalidece ante las tragedias siria y egipcia, por supuesto, pero tiene enferma a la psiquis nacional. Mutuas acusaciones y descréditos hablan de atentados reales o fabricados, corrupción oficialista u opositora, criminal negligencia industrial o traicioneros sabotajes, intenciones aviesas en la oposición o el gobierno. (…) …en la quincuagésima emisión del programa Dr. Político por Radio Caracas Radio, sugerí al presidente Maduro la utilidad de verse en el espejo egipcio, cuatro días antes de que los militares depusieran el gobierno de Mohamed Morsi, que el domingo pasado cumplió escasamente un año de haber sido electo. (…) Wael Ghonim, un respetado ícono cívico en Egipto que había apoyado a Morsi hace un año, lo acusó de polarizar y paralizar al país, y opinó así: “Ningún país avanza cuando la sociedad está dividida de este modo, y el principal papel del Presidente de la República es unir, pero, desafortunadamente, el Dr. Morsi, el Presidente de la República, ha fracasado miserablemente en este objetivo”. Si la paz va a llegar algún día a Egipto y Siria ¿qué excusa pudieran esgrimir nuestros operadores políticos convencionales para seguir sacándose los ojos entre sí? Hay que exigirles que depongan sus armas difamatorias y se sienten a conversar. Ya basta.

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El acuerdo al que debe arribarse es esta vez uno entre el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo, compuesto sobre la plantilla de lo que propuse aquella vez:

ACUERDO DE LOS PODERES LEGISLATIVO Y EJECUTIVO NACIONALES DE VENEZUELA

Cláusula Primera. El Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo nacionales reconocen que el país atraviesa una seria crisis cuya solución debe ser sometida a la decisión del Pueblo de Venezuela, y que es necesario iniciar un período de recuperación que consolide la democracia venezolana y permita la superación de los problemas públicos de diversa índole que aquejan a la población.

Cláusula Segunda. El Poder Legislativo Nacional reconoce que no es una de sus facultades o propósitos la cesación del gobierno presidido por el ciudadano Nicolás Maduro Moros, elegido en libres comicios el 14 de abril de 2013 para completar el período constitucional iniciado el 10 de enero de 2013. El Poder Ejecutivo Nacional, a su vez, admite la legitimidad de la Asamblea Nacional, igualmente elegida por voluntad popular el 6 de diciembre de 2015.

Cláusula Tercera. El Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo nacionales auspiciarán la celebración de un Gran Referendo Nacional, el que consultará en diversas materias de especial trascendencia nacional y será convocado por la Asamblea Nacional para su celebración el domingo 26 de junio de 2016. A los fines de la determinación de las preguntas del Gran Referendo Nacional, el Gobierno Nacional suministrará tres preguntas para someter a consulta. La Asamblea Nacional las incluirá y someterá igualmente tres preguntas, una de las cuales será: «¿Está Ud. de acuerdo con la implantación en Venezuela de un régimen político-económico socialista?» Esta específica consulta se hace necesaria por el encabezado estándar de los decretos emanados del Ejecutivo: «Con el supremo compromiso y voluntad de lograr la mayor eficacia política y calidad revolucionaria en la construcción del socialismo…”, y asimismo por la aprobación del «Plan de la Patria», presentado como «segundo plan socialista».

Cláusula Cuarta. El ciudadano Nicolás Maduro Moros se compromete a presentar su renuncia al cargo de Presidente de la República si, al celebrarse ese Gran Referendo Nacional, resultare negada la pregunta especificada en la cláusula anterior, lo que causaría de suyo la falta absoluta que será subsanada por la elección prevista en el Artículo 233 de la Constitución, al producirse aquélla antes de los cuatro años del presente período constitucional, que se cumplirán el 10 de enero de 2017.

Cláusula Quinta. El Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo nacionales constituirán una comisión de enlace que determinará urgentes acciones coordinadas entre ambos para resolver o paliar la crítica situación referida en la Cláusula Primera de este acuerdo, en el espíritu de lo prescrito en el Artículo 136 de la Constitución.

Cláusula Sexta. El Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo nacionales reiteran su confianza en el Pueblo de Venezuela, que en su carácter de Poder Constituyente Originario, el poder supremo del Estado venezolano, sabrá disolver inconvenientes diferencias mediante sus decisiones en acto directo de democracia participativa.

Creo que contribuiría a la potabilidad de esta solución para el gobierno, que el Dr. Henry Ramos Allup presente de inmediato su renuncia al cargo de Presidente de la Asamblea Nacional. La credibilidad en las sanas intenciones de la oposición venezolana aumentaría grandemente con ese sacrificio.

Asimismo, el Partido Socialista Unido de Venezuela y la Mesa de la Unidad Democrática debieran contribuir al feliz tránsito del pacto dibujado arriba, mediante acuerdo en dos cláusulas propuestas en 2003:

Ambas partes acuerdan suspender la organización de manifestaciones públicas que no sean las propias a las cuestiones del Gran Referendo Nacional (…) y excitar a sus respectivos partidarios a respetar tal suspensión mientras se mantenga la validez del presente Protocolo de Entendimiento.

Ambas partes acuerdan moderar sus manifestaciones de propaganda adversaria en contribución a la creación de un clima de entendimiento nacional.

Pienso que deben eso al país. LEA

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Actualización: el 27 de abril, cuarenta y ocho horas después de la publicación original de esta nota, la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Venezuela emitió un comunicado, cuyo numeral noveno dice:

9. El respeto a la institucionalidad es un compromiso y una obligación moral irrenunciable. Los Poderes Públicos deben respetarse entre sí y articularse a favor de la nación. Lo contrario, el irrespeto y la permanente confrontación entre ellos, va en detrimento de la posibilidad real de solucionar los problemas que nos afectan a todos. Concretamente, el Poder Ejecutivo y la Asamblea Nacional, a más de respetarse y actuar según su respectiva autonomía, reconociendo el papel que a cada uno le corresponde, están llamados a dar al pueblo ejemplo de “encuentro y diálogo” en favor de la convivencia nacional. En esta misma línea, deben buscar, de manera conjunta, soluciones, que el pueblo reclama, a problemas de vital importancia: la recuperación económica general del país, el desabastecimiento de alimentos y medicinas, la falta de electricidad y calidad de los servicios públicos, la violencia y la inseguridad, la seguridad social de los adultos mayores, el problema de los llamados presos políticos. La Ley de amnistía es un clamor nacional e internacional y una contribución a la distensión social. Desconocer a la Asamblea Nacional es desconocer y pisotear la voluntad de la mayoría del pueblo.

Actualización 2: con fecha de hoy (2 de mayo) se conoció una nota publicada en inglés por Radio Vaticana, que se copia acá:

Pope Francis writes letter to Venezuelan President Maduro

02/05/2016 16:50

(Vatican Radio) Pope Francis has written a letter to Venezuelan President Nicolas Maduro in reference to the situation in the country. The chief of the Vatican Press Office, Father Federico Lombardi sj confirmed the news without giving information about the letter’s contents, on Monday.

Amid triple-digit inflation rates, Venezuela is undergoing one of the most serious economic crises of its history and basic goods and food are increasingly difficult to find. Shortages have led to smuggling and a thriving black market while power outages have led to looting.

«The Pope is following with great attention and participation the situation in Venezuela,” Lombardi said and cited the pontiff’s “most recent public remarks” and the “ample passage, very eloquent” which the Pope dedicated to Venezuela on Easter Sunday in the message before the Urbi et Orbi Blessing.

The Pope said: “With the weapons of love, God has defeated selfishness and death. His son Jesus is the door of mercy wide open to all. May his Easter message be felt ever more powerfully by the beloved people of Venezuela in the difficult conditions which they are experiencing, and by those responsible for the country’s future, that everyone may work for the common good, seeking spaces of dialogue and cooperation with all. May efforts be made everywhere to promote the culture of counter, justice and reciprocal respect, which alone can guarantee the spiritual and material welfare of all people.”

«The seriousness of the situation appears clearly from the recent Statement of Bishops on 27 April,” Fr. Lombardi stated.  “For his part, the Nuncio, S.E. Msgr. Giordano, has committed very clearly to encourage the dialogue desired by the Pope.”

“In this context, I can say that the Pope himself did recently have a personal letter given to President Maduro, with reference to the situation of the country,» Lombardi said.

Venezuelan Bishops press government to permit Church to help

In their 27 April statement, Venezuela’s bishops urged the government of President Maduro to allow the Church to bring in much-needed supplies such as food and medicine.

They warned that never before had the country suffered from such an “extreme lack of goods and basic food and health products” combined with “an  upsurge in murderous and inhuman crime, the unreliable rationing of electricity and water, and deep corruption in all levels of the government and society.”

They recalled that the government is duty-bound to “encourage all forms of assistance to its citizens” and to provide basic goods and services.

Authorization, the bishops said, “is urgently needed for private institutions in the country, such as Caritas or other programs of different religious denominations…to bring in food, medicine, and other basic needs from national and international aid groups, and to organize distribution networks in order to meet the urgent needs of the people.”

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Desactivemos la bomba

Una guerra civil con efectos de terremoto

Una guerra civil hace lo mismo que un terremoto en Siria

 

Las heridas venezolanas son tantas y tan lacerantes, que no hay modo de curarlas sin una apelación perentoria al poder fundamental y originario del Pueblo, a través de un Gran Referendo Nacional.

Gran Referendo Nacional, 5 de febrero de 2003

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La coincidencia de dos intervenciones de opinión, del general Padrino López, Ministro de Defensa, y de María Corina Machado, ayer—el primero en entrevista con José Vicente Rangel, a quien dijo que estaba «en proceso» un golpe de estado; la segunda en remitido de prensa (La patria reclama de todos sus ciudadanos el cumplimiento de nuestro deber) dirigido a los militares venezolanos—, me llevó a temer que Venezuela pudiera estar en una fase que pudiera llamarse pre-siria, en la antesala de una confrontación armada, de una guerra civil.

¿El padrino de Padrino?

¿El padrino de Padrino?

El mismo día, el diario El Nacional había publicado un preocupante trabajo de Hernán Lugo Galicia*Maduro ordenó a la FANB crear este año Fuerzas de Acciones Especiales—, cuyo sumario afirmaba que «Padrino López instruyó al Estado Mayor Superior ‘acercar’ armas y municiones a la Milicia Bolivariana y amenazó con ‘rebelión popular’ antioligarquía». Algunos de los párrafos más descriptivos de la nota son los que siguen:

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana forma sus filas, invierte en armas y elabora los planes para enfrentar a sus enemigos externos e interno, Estados Unidos y los adversarios del gobierno, ante la creencia del alto mando político-militar de Miraflores de una eventual “guerra de cuarta generación, guerra no convencional y estrategia de Estado fallido”.

Con este argumento, el Ministerio de la Defensa y el Comando Estratégico Operacional de la FANB (Ceofanb) crearán las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). “Por instrucciones del Sr. Presidente y Comandante en Jefe de la FANB, este es el año de las Fuerzas de Acciones Especiales”, afirmó el ministro de la Defensa, general en jefe Vladimir Padrino López, ante los miembros del Estado Mayor Superior Ampliado el 5 de febrero, en una reunión en Fuerte Tiuna.

La expresión de Padrino López fue recogida, posteriormente, en el documento Guía de Planeamiento del Comandante Estratégico Operacional de la FANB ante las amenazas contra la independencia, soberanía y la integridad del espacio geográfico de la República Bolivariana de Venezuela. La guía consta de 17 líneas dirigidas a toda la estructura militar, con “obligatorio cumplimiento”, instó el titular castrense, según el documento de 10 páginas. (…) La “guía” señala que la nueva formación militar de Venezuela se nutre en la “guerra popular prolongada” (ideada por Mao Zedong), “la conjunción de las fuerzas del pueblo” (planteada por Võ Nguyên Giáp, jefe del Ejército Popular de Vietnam) y “la lucha revolucionaria”, impulsada por Hugo Chávez. (…) En el punto 14, Padrino López ordena lo siguiente: “Desconcentrar todo el armamento y munición que sea posible, con el objeto de acercarlos a las unidades y al pueblo, especialmente a la Milicia Bolivariana que las requiere para elevar su apresto operacional. Usar a lo máximo las instalaciones de la FANB existentes”. (…) En el documento, el Ministerio de la Defensa propone canalizar el descontento social, pues creen que la protesta no será contra el gobierno. “La rebelión de masas frente a la amenaza de la oligarquía”, es la idea que, desde Miraflores, se trabaja en pro del pueblo.

Muy molesta

Muy molesta

Por su parte, Machado creyó oportuno publicar una página entera en la que advierte y exige a los «Ciudadanos oficiales, soldados y guardias nacionales»:

La nación vive horas de dolor, incertidumbre e indignación. La que advertíamos en nuestros mensajes de 2015 y febrero de 2016 como una crisis humanitaria, hoy toma visos de explosión social, ante el hambre y la violencia; de crisis de seguridad ciudadana ante la criminalidad, desbordada en calles, ciudades y pueblos, que enluta los hogares y que a ustedes les alcanza diariamente, porque las bandas criminales los han marcado como objetivos para quitarles sus armas e infundirles temor. El país exige una respuesta frente a este escenario en el que la República se extingue.

El régimen, por órdenes cubanas, pretende transformarlos en un instrumento de represión contra su pueblo. Los militares cubanos en el Comando Estratégico Operacional (CEO), imparten instrucciones para que no cumplan su misión de defensa de la integridad territorial de la nación y los enfrenta a los ciudadanos, señalándolos como responsables de la debacle que ellos mismos causaron.

No se les permite combatir a la guerrilla que transita y vive en Amazonas, Apure, Barinas y Táchira, para que en Colombia haya paz, mientras que en Venezuela hay una guerra de la delincuencia contra los ciudadanos de bien. Se les impide actuar contra el narcotráfico, porque los altos mandos son parte de esa mafia. Se les prohíbe patrullar la zona en reclamación de nuestro Esequibo y ejercer nuestra soberanía. El apresto operacional se encuentra en un estado deplorable, porque no hay dotación, entrenamiento y equipamiento. Mueren los cadetes en prácticas de rutina y la FAN se desmantela ante sus ojos. Por ello, ante la ilegal pretensión de emplearlos ahora como carceleros y eventuales verdugos de un pueblo hambriento, en especial a la Guardia Nacional, es imperativo recordarles nuevamente cuál es la esencia de la FAN y qué espera la nación de sus ciudadanos militares.

Ustedes, hombres y mujeres de uniforme, juraron defender la patria con su propia vida si fuere necesario. En su actuación, no pueden olvidar que el respeto a los derechos humanos es universal y que su violación los hace reos de delitos que no prescriben en la legislación nacional e internacional. Para emplear las armas, deben exigir instrucciones precisas que les señalen los alcances y propósitos de esas operaciones; de lo contrario, se convierten en paramilitares al servicio de una banda criminal, no de la patria que les confió el monopolio de sus armas.

Confío en que existe una reserva moral en nuestras FAN. Confío en que los valores esenciales que les inspiran siguen vigentes y que es sólo una minoría la que recibe órdenes de un régimen extranjero, que se ha pervertido en actividades ilícitas y que hoy deshonra con sus acciones a la institucionalidad militar. La transición a la democracia requiere que cada ciudadano soldado permanezca leal a su juramento a la Constitución. Ustedes serán determinantes tanto para la reconstrucción de la FAN profesional que el país necesita, como para erradicar, con su firmeza y compromiso, a los grupos irregulares, y recobrar el control y la soberanía en todo el territorio nacional.

La nación les demanda hoy el cumplimiento de las palabras de nuestro padre de la patria Simón Bolívar: “Maldito el soldado que vuelva las armas contra su pueblo” y “La Libertad es el único objeto digno de sacrificio de la vida de los hombres”. Que el toque de silencio les recuerde su juramento y a quiénes deben su lealtad.

Tales son los líneas de la confrontación. La cosa no pinta nada bien.

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Acuerdo en mayo de 2003 (clic para ampliar)

Acuerdo en mayo de 2003 (clic para ampliar)

A comienzos de 2003, la situación política nacional estaba grandemente recalentada, al punto de que la Organización de Estados Americanos y el Centro Carter decidieron mediar entre gobierno y oposición luego del Carmonazo, la toma de la Plaza Francia en Altamira por militares rebeldes y el paro petrolero, que por entonces agonizaba. Incidentes violentos habían aumentado la temperatura del conflicto: iniciándose el paro, João de Gouveia asesinó a tres personas y dejó a otras incapacitadas en esa plaza el 6 de diciembre de 2002. Tres días después, en horas de la noche, eran simultáneamente atacadas Globovisión, RCTV, Meridiano Televisión y Venevisión, así como los medios del estado Aragua, el diario El Aragüeño y el canal regional TVS; el diario El Siglo fue rodeado amenazantemente. El canal Promar TV, en el estado Lara, también sufrió los ataques de los oficialistas, así como el diario El Impulso de Barquisimeto. Hordas violentas rodearon y tomaron las sedes de TV Táchira, Radio Valera y Radio San Juan de los Morros. Globovisión Zulia sufrió destrozos en sus instalaciones; por suerte, TVO Anzoátegui estaba cerrada y sufrió sólo daños en la fachada.

La mediación de César Gaviria, Jimmy Carter y sus respectivos auxiliares, logró reducir las tensiones y propiciar la constitución de una Mesa de Negociación y Acuerdos, en la que se acordó finalmente la celebración del referendo revocatorio que tendría lugar el 15 de agosto de 2004. Hoy hace igualmente falta un serio acuerdo político en Venezuela; todavía estamos a tiempo de evitar el derramamiento de sangre por diferencias políticas que cada vez son más encarnizadas.

La esencia del acuerdo es remitir los problemas al criterio definitivo del Poder Constituyente Originario, para que decida en referendo sobre lo que nos divide. (En una próxima entrada, lo que creo pudieran ser los términos del pacto y cuáles serían sus partes signatarias). LEA

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*Fue Hernán Lugo Galicia quien afirmara, en una nota en primera página de El Nacional, que el Alto Mando Militar había forzado la aceptación por Hugo Chávez de los resultados del referendo del 2 de diciembre de 2007, cuando se rechazó los proyectos de reforma constitucional de la Presidencia de la República y la Asamblea Nacional. El 5 de diciembre, Chávez se presentó en Fuerte Tiuna y desde allí desmintió la especie en términos altisonantes.

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La superstición constituyente

El sabio rostro de Camille Saint-Saëns

El sabio rostro de Camille Saint-Saëns

El espejismo de una constituyente como solución a los problemas nacionales fue el tema central de la emisión #193 de Dr. Político en RCR. Esta superstición se basa en los equivocados conceptos de Hugo Chávez sobre ese otro poder constituido, uno excepcional sin duda, pero nunca con poderes absolutos. El Aire en la cuerda de Sol—de la Suite Orquestal #3 de Juan Sebastián Bach—y el inicio del Segundo Movimiento de la Sinfonía #3 (Órgano) de Camille Saint-Saëns amenizaron la ocasión. He aquí el audio de la transmisión de hoy:

LEA

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Correo de hoy

El verdadero dilema

El verdadero dilema es Tío Tigre o Tío Conejo

 

Siendo que Chávez tiene el mayor control del poder posible en Venezuela—político, militar, económico—una oposición al estilo cacical debe fracasar. Es un brujo, no un cacique, quien puede suceder a Chávez a corto plazo. (2006). No es otro “tío tigre” menor que pretenda discutirle la posición alfa a Tío Tigre en su manada. Es Tío Conejo.

Carta Semanal # 131 de doctorpolítico

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Hace no muchos minutos que he enviado a una decena de amigos el texto que copio abajo, que por ahora remata un intercambio electrónico que ya lleva varios días. Creo que se explica, en gran medida, por sí solo.

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En toda esta conversación hay premisas más o menos encubiertas. Una de ellas, por supuesto, es que la diabólica Sala Constitucional interpretará el Derecho como le venga en gana. Esto no es así; aunque en sus más recientes decisiones hay mucho de razonamiento extrajurídico, enteramente político—por ejemplo, en la declaración de inconstitucionalidad en la reforma a la ley del BCV, incluyó la coartada de «guerra económica» en sus considerandos—, en general trata de guardar las formas y técnicas de uso longevo en el máximo tribunal. Gerardo Blyde, que forzó la reformulación del decreto de Chávez para el referendo de abril de 1999, es abogado y es opositor, y hasta él sugirió que podía haber inconstitucionalidad en varios artículos de la Ley de Amnistías.

Ha habido torpeza e ignorancia de la Constitución en la fracción opositora de la AN y las sigue habiendo; le convendría a esa gente recibir un taller sobre el texto fundamental, y a nosotros mismos. Así se evitaría, por ejemplo, cosas oídas recientemente, como que habría sido a partir del 14 de este mes (tercer aniversario de la elección de Maduro) cuando se podía iniciar el proceso revocatorio, sin considerar que el Art. 233 dice con total claridad: «el nuevo Presidente o Presidenta [proveniente de elección luego de la falta absoluta del Presidente antes de tomar posesión o antes de cumplir la mitad del período] completará el período constitucional correspondiente». Es decir, el período que empezó el 10 de enero de 2013, no el 14 de abril. (A veces dejo correr la sospecha paranoide; pensé que el defectuoso argumento pudiera ser útil a quienes—Torrealba, por ejemplo, o Ramos Allup—entorpecieron la posibilidad revocatoria durante todo un trimestre, perdiendo noventa días que a la postre pudieran resultar cruciales).

Que el gobierno tendría al TSJ de su lado era cosa requetesabida, cantada de antemano; no entiendo a qué viene la sorpresa. Era esperable que el TSJ se cuadrara con Maduro, pero es inexacta la noción de que la AN opositora es atacada gratuitamente sin que ella tenga nada que ver en el asunto, sólo por el hecho de «pensar distinto» en una «dictadura». Su Presidente desenterró el hacha de la guerra el mismo 5 de enero, al declarar en su discurso inaugural que era un «compromiso no transable» encontrar en seis meses el modo de terminar con el gobierno. A continuación, se ocupó del incidente de los retratos expulsados, desdiciendo de la majestad de la Presidencia de la Asamblea Nacional, que ha podido solicitar al Director de Servicios de la institución que se encargara discretamente de la cosa. (Para el único propósito de suscitar en las jaurías de Facebook y Twitter su aprobación con la frase estándar—»Se las cantó claritas»—y la declaración de amor de Claudio Nazoa que fuera tan frívolamente celebrada, como si fuera una estocada definitiva). Después vino el autogol del decreto de guerra económica, que excusó por palabras de Maduro, el enemigo, a quien no se le pregunta, como Churchill no preguntó a Hitler de cuánto tiempo disponía para tomar Normandía. Toda una nube de abogados argumentó incompetentemente que Ramos Allup disponía de ocho días, cuando una ley muy orgánica estipulaba 48 horas (visto a tiempo por M). El peligroso decreto adquirió vigencia por esa inexcusable omisión, y si no cobijó decisiones gravísimas es porque el gobierno está grandemente debilitado; a pesar de sus ladridos, no pudo expropiar a la familia de Lorenzo Mendoza. (Ya escucho el ingenioso retruque a esta última observación: «¡Pero Polar no hará más cerveza! ¡La está destruyendo por otras vías!»)

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Otra premisa es que la lucha contra el demonio político autorizaría en «nosotros»—siempre me ha preocupado ese plural de primera persona—una conducta tramposa; si es incorrecto entender a una constituyente como cuerpo con poderes absolutos, esto no importa, porque tenemos «el antecedente del 99» y «lo que es igual no es trampa».

Yo creo que imitar el mal conduce a cosas malas, indebidas. Al cierre de un artículo sobre las críticas a Dudamel y Abreu en 2007 (Conocimiento y opinión), puse lo siguiente:

Para quien escribe, el peor de los rasgos del presidente Chávez es, precisamente, la soberbia que exhibe en asuntos de moral personal y ciudadana. Él se siente y se proclama mejor que todos nosotros y él sabe lo que es bueno. Ser rico es malo; desprenderse de algunos dólares que le diera Kadaffi junto con algún diploma intrascendente es bueno. Sobre la convicción de superioridad moral asienta sus arbitrariedades.

Por supuesto, el gobierno buscó manipular los sentimientos del público al asociar su nuevo y redundante canal con la imagen admirada de Gustavo Dudamel. Este gobierno que dirige Chávez es un maestro en las artes de la manipulación. No está solo en la práctica, no obstante. ¿O qué eran las estampitas de la Virgen María que el ya poco recordado Juan Fernández blandía ante las cámaras durante el paro petrolero? ¿Qué era la insinuación del difunto y golpista cardenal Velasco, cuando decía en sermón catedralicio que los deslaves que sembraron muerte y destrucción en el estado Vargas eran un claro castigo de Dios a la soberbia presidencial?

Lo peor que puede hacer un opositor a Chávez es parecerse a él.

«Nosotros» debemos dar el ejemplo correcto. No nos sale lanzar rollos de papel higiénico a diputados oficialistas, ni dar discursos con una sábana de varios metros de papel en el que estaría enumerada una lista de casos de corrupción; ese histrionismo barato no ayuda en nada al país, a sus asediados y angustiados pobladores. ¿O es que no excita los peores instintos oficialistas que se hable en la Asamblea de «rectores tramposos» del CNE en la aprobación de la Ley de Referendos?

«Nosotros» debimos redactar un decreto de amnistía, no una ley, y no ayudó a nada la celosa declaración de Alfredo Romero, quien vio tardíamente la posibilidad (el 14 de diciembre) luego de haber anunciado un proyecto de ley una semana antes: “…este esfuerzo no puede estar sujeto a mezquindades, a luchas por protagonismos estériles ni a egoísmos de ningún tipo. De la lucha por la libertad, por los DDHH y contra la persecución política nadie es dueño ni protagonista exclusivo, así que este es un esfuerzo que es y será para todos los venezolanos”. (Ahora tenemos los resultados que tenemos, y en el juego nada gentil y fraternal en las entrañas de la MUD hay quien sugiere que el asunto se complicó adrede porque convendría a algunos que López siga preso).

«Nosotros» debimos aprovechar las facilidades del Decreto-Ley de Mensajes de Datos y Firmas Electrónicas en la Ley de Referendos, en vez de esperar ahora que, en una interpretación defectuosa del Art. 298, habrá que sumar seis meses de espera para celebrar un revocatorio.

El desempeño opositor, desde una lectura incorrecta del 6D, ha ayudado mucho a la exacerbación de la guerra de poderes. Esa lectura algo alucinada ha conducido a lo que miden Datanálisis y DatinCorp: «Desapareció la esperanza generada por el triunfo opositor el 6 de diciembre de 2015… Hay frustración en los venezolanos con la actuación de la nueva Asamblea Nacional, incluida la gestión del Presidente de la institución Henry Ramos Allup». (Palabras textuales de Jesús Seguías al 2 de febrero). Que no haya mucha queja, entonces.

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Pareciera insensato continuar esperando que algún día la oposición convencional la pegue; el reciente «cabildo abierto» fue un fracaso en términos de asistencia. Ganarse un Kino luce como más probable. Hay que hacer cosas distintas.

A fines de 2005, contribuí con un capítulo (Tío Conejo como outsider) al libro Chávez es derrotable, editado por Fausto Masó. Ese texto concluye así:

¿Es posible afirmar que en Venezuela existen, o tendrían que existir, ejemplares humanos que calcen los puntos enumerados hasta ahora, que no son todos? Sé que existen. Hay más de un venezolano de cultura actualizada, serena y capazmente comprensivo de la complicada y planetizada época que vivimos, provisto de modernos paradigmas, y que a un tiempo es buen líder y eficaz comunicador, en posesión de vocación pública alejada del resentimiento político o social y la mera ambición de poder, inteligente y profesional.

Pero ni siquiera tales rasgos serían bastantes. Una exigencia adicional es que el candidato viable, y por tanto apoyable, no esté aquejado por defectos que de obvio bulto le impedirían. Por ejemplo, no podría ser “cuartorrepublicano”, por más que las “viudas del paquete” o los políticos prechavistas pudieran coincidir con él o ella en más de una cosa. Tampoco podría ser, naturalmente, chavista, aunque su bagaje terapéutico pudiera coincidir, en grado siempre menos virulento, con desiderata sostenidos por Chávez, como pudieran ser el caso de la preferencia por un mundo multipolar o la democracia participativa.

Ahora bien, supongamos que tan peculiar personaje existiera y pudiera ser descubierto ¿es probable que se organice y obtenga el apoyo requerido para una campaña ineludible? Siendo lo que antecede las condiciones indispensables a una “sorpresa”—ocurrencia de un evento de baja probabilidad—para que sea exitosa ¿qué puede decirse de las probabilidades de tal aventura?

La condición crítica será seguramente la de disponibilidad de los recursos. Acá se enfrentaría un outsider con la incredulidad básica ante una aventura no convencional y con la tendencia conservadora que aun en casos de crisis encuentra difícil ensayar algo novedoso. Aquellos que pudieran dotar a un candidato como el descrito con los recursos suficientes estarán oscilando entre los extremos de más de un dilema.

Uno de los dilemas es el de seguridad vs. corrección. Se sabe de lo inadecuado de los actores políticos tradicionales, pero ante un planteamiento correcto por un outsider habría la incomodidad de abandonar lo conocido. Stafford Beer decía, refiriéndose a la sociedad inglesa de hoy, que su problema era que “los hombres aceptables ya no son competentes, mientras los hombres competentes no son aceptables todavía”. En forma similar Yehezkel Dror destaca otro dilema: si se quiere eficacia es necesaria una transparencia en los valores, la exposición descarnada de los mismos; si lo que se quiere, en cambio, es consenso, entonces es necesaria la opacidad de los valores, no discutirlos más allá de vaguedades y abstracciones.

Así, pues, se estaría ante un dilema de tradicionalidad vs. eficacia, de poder vs. autoridad. Es pronosticable que la mayoría de los actores con recursos, ante una solicitud de cooperación por parte de un outsider con tratamientos realmente eficaces, se pronunciaría por los términos dilemáticos más conservadores o “seguros”.

Pero es concebible que una minoría lúcida entre los mismos pueda proveer los recursos exigidos por una campaña poco costosa—no puede, no debe ser cara—en grado suficiente, al menos para cebar la bomba que pueda absorber los recursos totales del mercado político general, pues si la aventura cala en el ánimo del público, una multitud de pequeños aportes puede sustituir o complementar a un número reducido de aportes cuantiosos.

Pero el obstáculo principal consistirá en salvar la diferencia entre una percepción de improbabilidad y una de imposibilidad. Ni aun el menos conservador de los hombres dará un céntimo a una campaña de este tipo si considera que todo el esfuerzo sería inútil, si piensa que un resultado exitoso es, más allá de lo improbable, completamente imposible. El análisis que hemos hecho indica que, si bien el éxito de una aventura así es por definición improbable—a fin de cuentas se trataría de una sorpresa—no es necesariamente imposible, y que, por lo contrario, la dinámica del proceso político venezolano hace que esa baja probabilidad inicial vaya en aumento. Si esto es percibido de este modo, entonces tal vez las fuentes de apoyo necesarias quieran comportarse como un jugador racional de la ruleta con cien dólares en la mano. Apartará cincuenta dólares como reserva y de los cincuenta restantes apostará la mayoría, cuarenta y cinco quizás, a las posibilidades de mayor probabilidad: rojo (Chávez), negro (Borges), par (Smith), impar (Petkoff). Pero jugará cinco de los cien dólares en pleno al diecisiete negro (outsider), porque sabe que si la apuesta es de éxito menos probable, si pierde lo hace poco y si gana, en virtud del efecto multiplicador del pleno, obtendrá mucho más de lo que haya invertido.

Finalmente, y nuevamente en la analogía de los juegos, bastante dependerá de la lectura que se tenga de la crisis. Para aquellos para los que la abrumadora acumulación de evidencias no sea suficiente para creer que la crisis no es de carácter coyuntural y pasajero, solucionable con un paro mágico, la panacea 350 o la estupidez de un golpe, invasión o magnicidio, será lo indicado negar su apoyo al outsider. Sólo aquellos que ya se hayan convencido de que la crisis es estructural y profunda y requiere, por tanto, terapias no convencionales, podrán pensar como el buen jugador de dominó (o de bridge) que carezca de la información completa sobre la localización de las piezas o cartas claves. En esas condiciones un buen jugador identificará cómo tendría que darse esa ubicación de piezas para poder ganar la mano. Entonces jugará como si en verdad la disposición efectiva fuese esa única forma de ganar, rogando para que así sea, pues el éxito es crucial.

Perdonen que esto no haya cabido en una paginita (se me ha sugerido que esto es «mi problema»), y no estoy hablando de Rodríguez Torres. LEA

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Refutación de la calumnia

El gran valsista vienés

El gran valsista vienés

Principalmente se dedicó el programa #192 de Dr. Político en RCR a la defensa del mismo ante calumnias del Sr. Jesús Torrealba en su programa del lunes de esta semana, en respuesta a una de sus oyentes que sugirió que las mediciones que registran una disminución del apoyo a la oposición y un aumento del apoyo al gobierno desde la elección de Asamblea Nacional eran en gran parte mentirosas. Una de las piezas que componen la Danza de las horas de la ópera La Gioconda de Amilcare Ponchielli y algunos compases del famoso vals de Johann Strauss h., El Danubio azul, fueron la música de esta ocasión. Acá se pone el audio de esta transmisión de hoy:

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Actualización: en el programa mencioné un correo enviado al Sr. Torrealba el 24 de mayo del año pasado, al que no hizo el menor caso. Copio acá uno posterior, del 8 de octubre de 2015, del que tampoco tengo acuse de recibo. Gmail no me ha reportado que fuera devuelto por el servidor de correos de Torrealba.

Estimado Sr. Torrealba: a partir de una secuencia reseñada anteayer en mi blog (Irrupción constituyente), creo que debe darse un compromiso ante los electores de los candidatos a diputaciones de la Asamblea Nacional; esto es, iniciar su gestión con la convocatoria, por mayoría simple del Parlamento, de un referendo consultivo que obtenga el parecer del Soberano sobre la cuestión central de la política nacional: la implantación en Venezuela de un régimen socialista.

He argumentado que los electores tienen todo el derecho de exigir una cosa así a quienes ahora solicitan su voto para ser elegidos, y me propongo hacer todo cuanto esté a mi alcance para que un número apreciable de aquellos así lo entienda y lo reclame a partir del inicio de la campaña electoral de eventuales legisladores.

Aunque sostengo igualmente que un referendo sobre ese tema en particular debiera ser promovido por ambos lados de la diferencia, oficialismo y oposición (y también por candidatos independientes), es claro que tal cosa resultaría más natural a los candidatos opositores, tomado en cuenta que los estudios de opinión miden desde hace años una consistente y creciente mayoría de ciudadanos que no aprueban las pretensiones socializantes del Gobierno.

En mi estimación, cualquier candidato que se sume a la iniciativa aumentará por ese mismo hecho la propensión de votar a su favor, y por esto conjeturo que está en el interés de la Mesa de la Unidad Democrática incitar a sus postulados a acogerla.

El artículo citado de mi blog cierra con esta idea:

Siendo que la pretensión socialista es la excusa universal, la coartada general de todos los actos del gobierno, un rechazo masivo al socialismo en referendo debe forzar la renuncia de Nicolás Maduro al cargo que ahora ocupa. No podría sostenerse si se viera forzado a suprimir de papelería, gigantografías y carteles, de discursos y decretos, la especie de que se ocupa en la construcción del socialismo.

Naturalmente, un referendo revocatorio es el medio perfecto para alcanzar lo mismo, pero no puede ser convocado sino por los electores, en ningún caso por la Asamblea Nacional y, por otra parte, exige el doble del esfuerzo en caso de hacerse necesaria la iniciativa popular.

No escapa a su conocimiento que, más allá de la esperanza cifrada en que el oficialismo deje de controlar la Asamblea Nacional, una muy significativa mayoría nacional prefiere que el presidente Maduro deje de gobernar cuanto antes.

He querido poner a su consideración y, por su intermedio, a la de la Mesa y sus candidatos, esta clara posibilidad de contribuir decisivamente a la superación del problema político venezolano, actuando directamente sobre su meollo.

Quedo a la espera de conocer su opinión acerca de esta proposición.

Cordialmente

Luis Enrique Alcalá

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LEA

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