À propos Caldera

Caldera y mi suegro estrechan sus manos

Caldera y mi suegro estrechan sus manos

 

En una de mis visitas al Dr. Rafael Caldera en sus oficinas del Escritorio Liscano, en 1990, quise expresarle mi empatía con su tenaz «postura de centro izquierda frente al imperio de una insolente moda de derecha» (ver en este blog El orgullo de ser venezolano), expresada concretamente en su exitosa conducción de la reforma a la Ley del Trabajo. (La original, de 1936, fue mayormente su obra, cuando tenía sólo veinte años de edad). Ese día le dije que cuando los más importantes líderes políticos parecían haber adoptado el punto de vista neoliberal, él era «el único que arrimaba una bola al mingo de los trabajadores», lo que a la postre resultaría ser una premonición. Una persistente inclinación mía a la travesura, sin embargo, me hizo aguarle la fiesta del elogio, al decirle: «Ahora, Dr. Caldera, permítame opinar que éste es un país sobrelegislado, y no estoy seguro de que una ley de más de trescientos artículos sea una buena idea». El sereno maestro no se inmutó, pero más tarde me cobraría la insolencia.

Mi señora asentó la factura en su blog (lamentablemente inactivo, por los momentos), en nota—Los juegos que nos unen—de la que tomé prestada la fotografía y que reproduzco entera a continuación:

El libro que Armando Sucre Eduardo sostiene con la mano izquierda está ahora en poder de mi esposo: El Arte de las 28 Piedras, de Alfredo Fernández Porras. (Muerto mi padre, mi mamá se lo regaló). Eduard Petreñas, Presidente fundador de la Federación Internacional de Dominó, ha escrito de él y de su obra: “Sabio del dominó y autor de un libro que es el catecismo dominocístico de muchos campeones. Es arte, el mejor pentagrama, el mejor libreto”, y el Presidente de la Federación Rusa de Dominó llamó al libro «la Biblia del Dominó». La obra recibió su bautizo en el Club Camurí Grande el 19 de noviembre de 1996 (ocasión que registra la fotografía), cuando ya el país había capeado la crisis bancaria que debió enfrentar Rafael Caldera al comenzar su segunda presidencia. En la dedicatoria puso Alfredo: «A mi gran compañero de lid». En efecto, tal vez hayan sido él y mi padre la pareja de dominó ganadora más brillante en la historia del club.

El Dr. Caldera fue el prologuista del libro y un razonable jugador de dominó, amén de miembro de Camurí. (El apartamento de él y Doña Alicia quedaba al extremo oeste del piso 6 del edificio Miramar, a pocos metros del 604, el de mis padres). Y hay una larga relación Caldera-Sucre; mi tío Andrés firmó el 13 de enero de 1946, junto con Caldera y una docena de primigenios socialcristianos, el acta constitutiva del partido COPEI en los altos de la Lavandería Ugarte en la Plaza de la Candelaria. Por su parte, Armando fue el pediatra de los Caldera-Pietri, y recibió el encargo de dirigir el Hospital de Niños J. M. De Los Ríos de manos de su amigo-presidente. (Ya había ejercido la Dirección de la Maternidad Concepción Palacios).

Antes de jugar dominó por las tardes, la rutina del club comenzaba para los varones mayores con el juego de bolas criollas al final de las mañanas, y Caldera, así como mi tío y mi padre, gustaba de intentar arrimes y boches. Una vez en la que mi esposo logró superar todas las bolas del Presidente de la República, éste declaró sin que viniera a cuento: «Luis Enrique es amigo mío, pero su suegro Armando es más amigo mío que él». Más allá de un buen número de votos, Caldera no ganó nada notable en Camurí, ni en bolas ni en dominó; ni un bingo, que se recuerde.

En cambio, como quedó dicho, Armando Sucre siempre estuvo en el podio de ganadores. Alfredo Fernández da cuenta de tal cosa en el apéndice de su libro: El dominó en Camurí.

Como caso excepcional es menester mencionar que Armando Sucre y Gustavo Márquez llegaron a ganar cinco torneos en menos de cinco años y por lo tanto son dignos de figurar en nuestro cuadro de honor y en los anales de la República [de Camurí]. Más aún, los últimos tres campeonatos ganados por esta pareja fueron en serie: Carnaval 85, Semana Santa 85 y Batalla de Carabobo 85. Ésta ha sido una de las grandes hazañas protagonizadas por una pareja en el Club. Como dato curioso, en el primero de los campeonatos ganados por Armando, inicialmente estaba comprometido con Julio Pacheco, quien no pudo acompañarlo. Así, entonces y telefónicamente, Gustavo y él acordaron hacer la poderosa llave. Más tarde Armando Sucre ha sido mi compañero de triunfos y derrotas. Ganamos tres torneos y desde 1994 no hemos podido alcanzar otro primer lugar. Ya lo lograremos.

Dos veces más lo menciona por manos inusuales en el mismo epílogo: «El Dr. Armando Sucre en dos oportunidades levantó 69 tantos en una mano, es decir, el máximo posible de levantar en siete piedras». Luego: «Muy curiosa resultó una mano jugada por la pareja conformada por el Dr. Carlos Obregón y Carlos Luis Peyer, contra la pareja integrada por el Dr. Armando Sucre y Germán Chuecos. El salidor fue Germán. Carlos Obregón jugó y pasaron los jugadores #3 y #4, y por el resto de la mano sólo intervinieron Obregón y Chuecos. Al terminar la misma los jugadores #3 y #4 conservaron las siete piedras. Ganó el jugador #2. Un caso realmente raro». (Sortario, el pediatra).

Otra generación Sucre es asimismo reseñada en el libro de Alfredo, quien cierra su obra con esta anécdota:

El cuento comienza con un campeonato de bolas criollas, en el que la final se juega a sangre y fuego, siendo uno de los equipos el conformado por Christian Borberg, Luis Valera, Ernesto Gramcko, Francisco Colonelli y Ricardo Castro. Este último, casado con Andreína Sucre, hija de Armando, estaba junto a ella, para aquel momento esperando un bebé: su primer varón después de dos hermosas hijas, Andreína e Isabella. Ante una jugada fundamental, Christian, uno de los mejores gineco-obstetras de Venezuela, le ofrece encargarse del parto, sin costo alguno, con la condición de que Castrico sorteara con felicidad una difícil jugada. Ricardo lo consigue y Christian, siempre atento a los llamados de su vocación, caballerosamente cumplió su palabra, en la ocasión en que nació Manuel Ignacio Castro. Hoy, el varón de la dinastía Castro Sucre.

En la quinta La Veguita hemos hecho dos torneos en memoria de Armando, con piedras que fueron de él y libretas con su nombre—mi esposo las mandó a imprimir en 1980 en la prensa del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas—y prácticamente todas las semanas se juega con la asistencia de mis cuñados. Mi marido admite que ya juego mejor que él, cuidándose al calificar: «Eso no es nada del otro mundo». En efecto, dos meses después de nuestro matrimonio, papá invitó a Luis Enrique a jugar con él en la verbena del Colegio San Ignacio de 1979. Lograron llegar al juego final contra mi tío Bernardo y el Cachete Medina, después de derrotar en zapatero a la pareja previa. Las partidas se jugaban a 150 puntos, e iban ganando 130 a 30, o algo así, cuando Armando pensó largamente antes de cerrar un seis indicando, of course, que tenía unos cuantos más. Cuando tocó el turno a su novato compañero, éste trancó la mano para una pérdida segura, cantada. No contento con eso, repitió la misma cosa en la mano siguiente, cuando mi padre pensó de nuevo largo tiempo antes de cerrar un cinco. Bueno, después no de uno sino de dos errores vino el hit, y Medina y Sucre (tío) se alzaron con la copa. Al regresar a la casa, papá entró furioso y me dijo: «¡Ese marido tuyo no sirve pa’un carajo!» NS

Recuerdo haber tomado la sentencia del patio de bolas como una velada advertencia; su significado habría sido: «Mira carajito: te tengo en la lista gris. Cuidado con pasar a la negra». Ahora que lo pienso, creo muy probable que la prodigiosa memoria del Dr. Caldera haya recordado lo del «mingo de los trabajadores» y la admonición haya salido sola, pues se produjo cuando él y varios esperábamos el arrime final alrededor del de Camurí. LEA

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Que no quepa duda

Estrenando programa

Estrenando programa

No creo que haya sido satisfactoria la respuesta de Nicolás Maduro a Ernesto Villegas en el programa Siete Preguntas, que éste conduce en Telesur, acerca de la sospecha de su doble nacionalidad.

Por una parte, reafirmó haber nacido en Caracas, pero sobre la cuestión de la nacionalidad de su señora madre adoptó una postura evasiva: «Mi mamá es familia de fronteras, en todo caso, a mí no me gusta estar refiriéndome a mi mamá. Yo la amo mucho, demasiado, como para estar tratando de caer en la charca que crean ellos [el canal colombiano Caracol]. Mi mamá es sagrada, y de ella sólo hablo desde mi corazón y hacia adentro». (Según nota de El Universal, cuyo sumario dice: «El jefe de Estado, Nicolás Maduro, reafirmó este lunes que es venezolano, ante los rumores sobre su supuesta nacionalidad colombiana. Sin embargo, no aclaró la nacionalidad de su madre»).

Antes se ha puesto en duda el lugar de nacimiento de Maduro. En 2013, el exembajador de Panamá ante la OEA, Guillermo Cochéz, presentó a la cadena colombiana NTN24 una supuesta partida de nacimiento del presidente Maduro y declaró: “Maduro nació en Cúcuta el 22 de noviembre de 1961 y no en Caracas”. Poco después, la Registraduría de Colombia investigó el documento presentado por Cochéz y llegó a la conclusión de que era falso, según informó Carlos Alberto Arias, Director Nacional de Identificación, quien señaló varias inconsistencias e irregularidades en la “prueba” de Cochéz. Pero el asunto ya no es dónde nació quien ahora ejerce la Presidencia de la República, sino si posee la nacionalidad colombiana porque sería hijo de mujer de esa nacionalidad. El Artículo 41 de la Constitución es muy claro: «Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad, podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República…» etcétera. La elección de Maduro sería nula, y nulos sus actos como Presidente, si fuese a la vez venezolano y colombiano que no hubiera renunciado a esta última nacionalidad.

Según argumentaron exrectores del Consejo Nacional Electoral en comunicación dirigida a Tibisay Lucena el 4 de este mes, Nicolás Maduro declaró a los fines del acta de defunción de su madre que ella había nacido en Rubio, estado Táchira. Luego añadieron: «…es público y notorio que la madre de Maduro no nació en el Táchira, sino en Colombia», sin aportar pruebas de tales publicidad y notoriedad. ¿Creía Nicolás Maduro en 1994, año del deceso de su progenitora, que algún día sería Presidente—o Vicepresidente Ejecutivo de la República, o Canciller o Presidente de la Asamblea Nacional—y que le convenía mentir en día tan doloroso cuando le habría bastado renunciar a su presunta nacionalidad colombiana?

Pero ¿qué significa «Mi mamá es familia de fronteras»? Eso no es suficiente; estando las cosas como están en el país, pienso que es obligación política y moral del presidente Maduro aclarar este asunto, de una vez por todas, en modo fehaciente. Si ama «demasiado» a su madre, eso es lo que debe hacer, y si no puede tranquilizarnos con sus decretos de emergencia económica, al menos que lo haga sobre esta cuestión. LEA

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Programa de agenda variada

Convocados a sesión dominical

Convocados a sesión dominical

 

La entrega #187 de Dr. Político en RCR manejó una amplia variedad de temas, desde la estrategia mixta de la Mesa de la Unidad Democrática para lograr la terminación anticipada del actual gobierno hasta el propuesto referendo sobre el socialismo, aclarando que los referendos consultivos sí son vinculantes. Hay que negar la prórroga de un innecesario decreto de emergencia económica. Con el mayor respeto, se sugirió a los electores del estado Bolívar considerar la revocación del mandato de su gobernador. En el mes de Tchaikovsky, sonaron en esta ocasión un fragmento del Adagio inicial del primer movimiento de su Sinfonía Patética y otro de su tercero: Allegro molto vivace. Como siempre, acá está disponible el archivo de audio de esta nueva transmisión:

LEA

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El orgullo de ser venezolano

Portada del libro recién editado

Portada del libro recién editado

Tuve en suerte de infancia ser vecino de Puntofijo, la casa de la 1ª Transversal de Las Delicias de Sabana Grande (hoy Avda. Solano López) de la familia Caldera-Pietri. En la historia política nacional, se ha inscrito indeleblemente porque alojó el pacto trascendental que parió en 1958 la república civil venezolana:

El Pacto de Punto Fijo era un acuerdo para echar las bases del sistema democrático en un país que, en toda su historia, sólo tuvo elecciones universales en 1947—anuladas rápidamente por otro golpe militar en noviembre del año siguiente—, y difícilmente podía incluir a un partido (PCV) que sostenía como punto de fe programática el esquema marxista-leninista para el establecimiento de una dictadura del proletariado. (…) El Pacto de Punto Fijo, pues, no fue nada vergonzoso; por lo contrario, estableció unas reglas de convivencia democrática y el compromiso de defenderla de cualquier intento de reventarla mediante acciones militares por parte de gente que se autoatribuye la propiedad del poder. (Retórica cuatrofeísta).

Aquella cercanía infantil me permitiría almorzar y hasta desayunar en esa casa que una vez fue blanco de una bomba del terrorismo perezjimenista, y establecer amistad temprana con la familia cuyo patriarca fue Rafael Caldera, a quien siempre quise y admiré. También lo he defendido de la estulticia, a pesar de ocasionales y naturales diferencias entre ambos:

Se ha repetido hasta el punto de convertirlo en artículo de fe que Rafael Caldera fue elegido Presidente de la República por el discurso que hizo en el Congreso en horas de la tarde del 4 de febrero de 1992. Esto es una tontería. Caldera hubiera ganado las elecciones de 1993 de todas formas. Sin dejar de reconocer que ese discurso tuvo, en su momento, un considerable impacto, Caldera hubiera ganado las elecciones porque representaba un ensayo distanciado de los partidos tradicionales cuando el rechazo a éstos era ya prácticamente universal en Venezuela y porque venía de manifestar tenazmente una postura de centro izquierda frente al imperio de una insolente moda de derecha. (…) Se ha dicho que la “culpa” de que Chávez Frías haya ganado las elecciones es de Rafael Caldera, porque el sobreseimiento de la causa por rebelión impidió la inhabilitación política del primero. Esto es otra simplista tontería. Al año siguiente de la liberación de Chávez Frías se inscribe una plancha del MBR en las elecciones estudiantiles de la Universidad Central de Venezuela, tradicional bastión izquierdista. La susodicha plancha llegó de última. Y la candidatura de Chávez Frías, hace exactamente un año, no llegaba siquiera a un 10%. La “culpa” de que Chávez Frías sea ahora el Presidente Electo debe achacarse a los actores políticos no gubernamentales que no fueron capaces de oponerle un candidato substancioso. (Tiempo de desagravio).

Y también, sobre la especie tontamente repetida de que habría impedido a las nuevas generaciones copeyanas: «…es cierto que Caldera negó su apoyo a su antiguo ‘delfín’—dijo el viejo líder: ‘Paso a la reserva’—, pero Fernández había mostrado antes alguna mezquindad cuando, a la inauguración del gobierno de Herrera, ofreció la ‘solidaridad inteligente’ del partido, en obvios distanciamiento y condicionamiento. A la postre, visto el desempeño de Herrera y Fernández, parece que Caldera tuvo razón». (Las élites culposas).

En ese libro anoté además acerca del magistral discurso del 4F: «…Rafael Caldera pronunció (…) uno de los mejores discursos de su vida, premunido de su condición de Senador Vitalicio».

Caldera estaba diciendo, valientemente, la verdad. Más valientemente continuó: “Es difícil pedirle al pueblo que se inmole por la libertad y por la democracia, cuando piensa que la libertad y la democracia no son capaces de darle de comer y de impedir el alza exorbitante en los costos de la subsistencia; cuando no ha sido capaz de poner un coto definitivo al morbo terrible de la corrupción, que a los ojos de todo el mundo está consumiendo todos los días la institucionalidad… El golpe militar es censurable y condenable en toda forma, pero sería ingenuo pensar que se trata solamente de una aventura de unos cuantos ambiciosos que por su cuenta se lanzaron precipitadamente y sin darse cuenta de aquello en que se estaban metiendo”. Tenía razón, como lo hemos comprobado los venezolanos hasta la saciedad. Cuatro días después del primer levantamiento militar de 1992, el diario El Nacional publicó un artículo firmado por Manuel Alfredo Rodríguez, llamado sencillamente “Caldera”. En éste expuso: “El discurso pronunciado por el Maestro Rafael Caldera el 4 de febrero, es un elevado testimonio de patriotismo y un diáfano manifiesto de venezolanidad y humanidad. Pocas veces en la historia de Venezuela un orador pudo decir, con tan pocas palabras, tantas cosas fundamentales y expresar, a través de su angustia, la congoja y las ansias de la patria ensangrentada”. Y para que no cupieran sospechas aclaró: “Nunca había alabado públicamente a Rafael Caldera, aunque siempre he tenido a honra el haber sido su discípulo en nuestra materna Universidad Central. Nunca he sido lisonjero o adulador, y hasta hoy sólo había loado a políticos muertos que no producen ganancias burocráticas ni de ninguna otra naturaleza. Pero me sentiría miserablemente mezquino si ahora no escribiera lo que escribo, y si no le diera gracias al Maestro por haber reforzado mi fe en la inmanencia de Venezuela”. Nada menos que eso después de declarar: “La piedra de toque de los hombres superiores es su capacidad para distinguir lo fundamental de lo accesorio y para sobreponerse a los dictados de lo menudo y contingente. Quien alcanza este estado de ánimo puede meter en su garganta la voz del común, y mirar más allá del horizonte”.

La misma fauna que cobra odiosamente a Caldera sus palabras, aplaude en Facebook éstas de Nelson Mandela: «La libertad es inútil si la gente no puede llenar de comida sus estómagos, si no puede tener refugio, si el analfabetismo y las enfermedades siguen persiguiéndole».

El 23 de enero de este año pude decir unas pocas cosas acerca de su benéfica trayectoria en la emisión #180 de Dr. Político en RCR.

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Esta nota ha sido suscitada por el amable correo que hoy recibiera de Andrés Caldera Pietri, el menor de sus hijos varones. (Como corresponde a mi edad, he tratado más frecuentemente a los mayores: Mireya, Rafael Tomás y Juan José Caldera Pietri). La comunicación incluía el enlace a una entrevista que le hizo Carolina Jaimes Branger con ocasión del enjundioso y hermoso libro acerca de la vida excepcional de su padre, repleto de entrañables fotografías familiares: Caldera – Con orgullo de ser venezolano. («Fui hecho cien por ciento en Venezuela»). Acá abajo, el audio de la cálida conversación:

Caldera: un venezolano de excepción

Caldera: «un venezolano de excepción». (clic amplía)

Igualmente vino con el correo electrónico de Andrés un conmovedor documento: una carta de Rómulo Betancourt a Doña María Eva de Liscano, la tía y madre de crianza de Rafael Caldera, huérfano a sus dos años de edad. Betancourt testifica en ella de su hijo: «…es un venezolano que a Venezuela honra».

De los Caldera Pietri puedo afirmar lo mismo que dije de los hermanos Sucre-Eduardo—Andrés, el mayor de éstos, firmó con Caldera el acta fundacional de COPEI el 13 de enero de 1946—en el prólogo a Alicia Eduardo: Una parte de la vida (Fundación Empresas Polar), el libro de mi esposa sobre sus abuelos paternos:

La nobleza, la solidaridad, la discreción, la alegría, el sentido de realidad, la noción del deber ineludible, la paciencia, el respeto del prójimo y lo ajeno, el espíritu de cuerpo, la seriedad, (…) la falta de pretensión y una orientación práctica y desenredada hacia la vida, son rasgos comunes a los Sucre Eduardo, y esa múltiple conjunción, reiterada doce veces, sólo puede explicarse en la labor paternal y maternal de Andrés y Alicia.

Los Caldera-Pietri sólo se explican a partir de la labor familiar de Rafael Caldera y Alicia Pietri, y su excelencia es la cosecha de su séxtuple siembra. Para muestra un botón; he obtenido permiso de Rafael Tomás (de Aquino) Caldera Pietri para obsequiar acá su luminoso estudio de El Principito, la obra cumbre de Antoine de Saint-Exupéry. Concluimos mi señora y yo su lectura, a cuatro manos, tan sólo el domingo pasado, y al leer su última línea prorrumpí en aplausos. Minutos después le escribía: «No sé como darte gracias por la hermosa y profunda epifanía de esta tarde, al leer tu profundo y hermoso texto. (Hay que ser un dulce y sabio artesano para haberlo escrito)».

He aquí lo que un fino espíritu puede ver en lo que otros no percibimos sino con su ayuda:

Existencia abierta

Viene una nueva edición impresa, y hará complementaria compañía al libro sobre su padre, hecho en Venezuela. LEA

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A cuatro manos

Un espacio inteligentemente balanceado

Un espacio inteligentemente balanceado

La web de contrapunto.com destacó a José Luis Carrillo para poner a Carlos Romero y a mí a tocar un joropo político en piano a cuatro manos, sobre el tema del reciente anuncio de la extrategia mixta y redundante de la Mesa de la Unidad Democrática para lograr la cesantía anticipada de Nicolás Maduro. El resultado fue el trabajo que se transcribe abajo. Puedo dar fe de la sintética fidelidad del periodista al representar lo que dije en Estrategia de la MUD puede revertirse en su contra. Esto será fácil de advertir si se coteja sus líneas con el audio de nuestra conversación telefónica, más extensa que la escritura, inserto bajo este párrafo. Sólo reivindiqué, al agradecerle su impecable trabajo, ser un político, no un analista, aunque de especie nueva—Politicus clinicus—que no es fácil de admitir. («Serán, precisamente, actores nuevos. Exhibirán otras conductas y serán incongruentes con las imágenes que nos hemos acostumbrado a entender como pertenecientes de modo natural a los políticos». Tiempo de incongruencia). Se notará que se me escapó una castiza palabra—a four-letter word, literally—, que en todo caso el DRAE registra y empleo en su quinta acepción: «5. interj. malson. U. para expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado». La anticipación mencionada de noviembre de 2014 por Radio Caracas Radio puede escucharse en Nehomar, el baqueano. Por su lado, el profesor Romero vislumbró desenlaces posibles en los que yo no había pensado; son muy dignos de cavilación seria, pues pudiera irse en Venezuela a cosas aun más graves que las que vivimos. LEA

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ESTRATEGIA DE LA MUD PUEDE REVERTIRSE EN SU CONTRA

 

José Luis Carrillo

 

Miércoles, 09 de Marzo de 2016 a las 7 a.m.

Luis Enrique Alcalá considera que la coalición no sabe «en qué palo ahorcarse». Carlos Romero afirma que el Gobierno no está agonizando

El pasado 5 de enero, en ocasión de la instalación de la nueva Asamblea Nacional (AN), el presidente del Legislativo, diputado Henry Ramos Allup, anunció que en un lapso de seis meses se le presentaría al país una propuesta para lograr el cambio de gobierno. Posteriormente la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) dio a conocer que se discutían varios mecanismos posibles para lograr la salida constitucional del presidente Nicolás Maduro, tales como como aprobar una enmienda a la Carta Magna que recortara el periodo presidencial a cuatro años; convocar un referendo revocatorio del mandato, exigir la renuncia del Jefe de Estado o activar una Asamblea Nacional Constituyente, opción que se descartó poco después.

Dos meses después y nueve días más tarde, la MUD ratificó que la decisión es trabajar en los tres frentes que se debatían. Es decir, se tomó una decisión que armoniza a todos los sectores dentro de la alianza opositora: por un lado Un Nuevo Tiempo (UNT), Voluntad Popular (VP) y Acción Democrática (AD), que se inclinan por la enmienda; y Primero Justicia (PJ), que defiende la opción del revocatorio.

Los analistas políticos Luis Enrique Alcalá y Carlos Romero conversaron con Contrapunto y advirtieron sobre los riesgos que está tomando la MUD al repetir pasos que llevaron al referendo revocatorio del año 2004, que culminó con la ratificación del entonces presidente de la República, Hugo Chávez.

Dejá Vu

El sociólogo e investigador Luis Enrique Alcalá considera que la posición de la MUD retrotrae al año 2003, cuando la ONG Súmate convocó un “firmazo” para que las electoras y los electores rubricaran a favor del mecanismo de su agrado, como el revocatorio, la constituyente, la renuncia y la enmienda constitucional.

“El impacto es la señal que emites de no saber en qué palo ahorcarte, lo que refleja que hay discrepancias en el seno de la MUD”, enfatizó Alcalá, quien sospecha que no se cierran filas a favor del referendo revocatorio porque parte de la iniciativa popular y esto le quitaría protagonismo a la MUD, la AN y los propios partidos.

La MUD ha debido ver hace años, antes de la elección de la Asamblea Nacional, que la manera de salir del señor Maduro es lo que dice la Constitución, un referendo revocatorio”, asegura el también conductor del programa “Doctor Político”.

Argumenta que aprobar la enmienda para recortar el periodo con el objetivo de que este año sea el término de la gestión de Maduro equivaldría a que en medio de un partido oficial de fútbol la FIFA diga que los juegos durarán 45 minutos y no 90.

“Aunque se haga el referéndum y la mayoría diga ‘sí queremos recortar el mandato a cuatro años’ el TSJ dirá ‘maravilloso, eso aplicará a partir de 2019, para el siguiente periodo porque el efecto de la ley no es retroactivo. Eso está visto, cantado, clarito. Lo de la enmienda es un espejismo”, apuntó.

En opinión de Alcalá los venezolanos están atrapados entre la malignidad de quienes gobiernan y la incompetencia e insuficiencia de la oposición.

Considera que una alternativa podría ser, como ha propuesto anteriormente, que se convoque un referendo consultivo (lo podría promover la AN) sobre la implementación de un modelo socialista en Venezuela. Asegura que el resultado sería vinculante.

 

Insubordinación

Carlos Romero, profesor e investigador del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela, coincide en señalar los peligros del camino escogido por la MUD.

A su juicio, la oposición corre el riesgo no solo de repetir la experiencia del revocatorio del año 2004, sino los errores de la izquierda en la década de 1960, cuando los partidos de esta tendencia fueron ilegalizados por el gobierno de Rómulo Betancourt.

“Es el inicio de una línea política diferente por parte de la oposición. Tiene una mezcla de voluntarismo y atrevimiento y tendría que explicarle a la comunidad internacional este giro”,indicó.

Explicó que ese componente voluntarista lo da el llamado a ejercer presión en la calle para forzar la renuncia del Jefe de Estado.

Estima el analista que la estrategia podría llevar a la oposición a “pisar el peine” de ser acusada de insubordinación.

“Hay que ir con mucha filigrana, porque si se va de las manos se puede propiciar que el régimen diga que la oposición se está colocando en el ámbito de la insurrección”, precisó.

Cuestiona Romero el imperativo de señalar que la salida del Presidente y el consiguiente cambio político deben darse este año 2016.

“La narrativa que se expresa en el comunicado de la MUD está orientada a presumir que el Gobierno del presidente Maduro está en su agonía y ese es el filo de la navaja. Particularmente no veo que el Gobierno esté agonizando”, comentó.

En este sentido, resaltó que el Gobierno, además del Ejecutivo, cuenta con otros poderes, como el Judicial, el Electoral y el Ciudadano, así como la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Pdvsa y 40% del electorado.

“Si se logra la enmienda o hay revocatorio, de todos modos tiene que haber elecciones”, recordó.

Advierte que al fijar plazos para el cambio se corre un gran riesgo, porque se dejan de lado los mecanismos constitucionales para los cambios, entre los cuales están las elecciones de gobernadores a realizarse este año 2016 y la de Presidente de la República en 2019.

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