por Luis Enrique Alcalá | Abr 7, 2009 | Fichas, Política |

LEA, por favor
El lunes 3 de noviembre del año pasado, el suscrito tuvo el honor de dirigirse a un grupo selecto de venezolanos, en plan de ofrecer algunas nociones supuestamente útiles para la comprensión de la crisis económica mundial, así como otras pertinentes a la estimación del proceso político nacional.
Esta ficha de Martes Santo, la #236 de doctorpolítico, consiste en la reproducción, con pequeños ajustes necesarios a la preservación de confidencialidad, de la parte correspondiente a la crisis planetaria. Unas semanas antes de la exposición, el mismo grupo había escuchado dos estupendas caracterizaciones de sus aspectos económicos, financieros y energéticos.
De las pocas ideas que quien escribe pudo ofrecer, causó particular extrañeza una segunda reflexión: “El frenazo del crecimiento económico, expresado en el carácter recesivo de la crisis financiera y real, marca un tiempo de diástole, aprovechable para el examen y el aprendizaje”. En realidad, casi un mes antes (9 de octubre de 2008), la Carta Semanal #306 de doctorpolítico se atrevía a sugerir:
¿Qué tiene de malo que cada cierto tiempo haya una contracción de la economía? La terre entière agradecería que se le exigiera bastante menos por un rato. La Tierra diría que ya el calentamiento global que la quebranta pudiera hacerse repentinamente fiebre, y entonces las pérdidas económicas del mundo harían que las de estos días lucieran pálidas. Nadie imagina la fuerza devastadora de un deslave a escala de cordilleras enteras, un invierno nuclear de mediano tamaño llevado por huracanes más grandes y frecuentes desde el Mar Rojo hasta la masa norteamericana, tsunamis anchos en el Océano Índico o terremotos de 9 grados Richter en media Faja del Orinoco, carcomida la dermis llanera por una succión de petróleo que cava la mayor caverna de la Tierra. Lo que puedan terminar perdiendo las economías del mundo por los actuales deslaves financieros es juego de niños ante una pérdida geofísica de proporciones mundiales, así que pudiéramos aprovechar la contracción económica para pensar la economía. Es tiempo de frugalidad, tiempo de ensimismamientos.
No es fácil, por supuesto, alcanzar la calma en medio de la vorágine, o en una sociedad sometida por su propio Estado a un continuo sobresalto. Pero es preciso responder a la agitación con serenidad. Es la única forma de conseguir la interpretación tranquila de la que mane una decisión atinada. Estos días de tradicional receso pueden servir muy bien a tal propósito. LEA
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Ideas para la crisis
Asistimos a una crisis de crisis. Es trilladísimo lugar común que la peor de las maldiciones en China te desea que vivas una época interesante. La inestabilidad de muchos cambios se encargará de que afrontes innumerables y graves problemas. No es necesaria una maldición más específica.
Es rasgo de la época una condición a la que los médicos se refieren con el nombre de “hemorragia por capas”: se tiene la certeza de que sobrevendrán sangramientos, pero se ignora dónde y cuándo se presentarán. En 1982, Yehezkel Dror definió esta característica en los siguientes términos: “La sorpresa se ha hecho endémica”.
No podrá entenderse la crisis si se procura tomar distancia de ella (lo que, de paso, es imposible). Por lo contrario, debe uno adentrarse al mismo corazón del huracán, donde sabemos que reina la calma, propicia al examen sosegado de las cosas. En la esperanza de contribuir a ese examen se ofrece acá unas pocas reflexiones de la crisis en su nivel planetario.
Primera reflexión: En la gestación de la crisis mundial destacan eventos de magnitud cataclísmica que han resultado ser marcadores definitorios; por ejemplo, el desplome de la Unión Soviética y la reciente y súbita disminución de primacía de los Estados Unidos, entre otros.
A estas mutaciones de gran tamaño conviene añadir otras de distinto tenor, que dándose con un componente principalmente científico y tecnológico, hablan no tanto de preocupación como de esperanza.
La emergencia de una conciencia ecológica. Tan tarde como en 1969 se publicaba una colección de trabajos sobre el tema bajo el nombre La ciencia subversiva: ensayos hacia una ecología del hombre. En 1967, lo que sería la biblia predictiva del más prestigioso futurólogo—Herman Kahn, (The Hudson Institute)—The Year 2000: A Framework for Speculation on the Next Thirty-Three Years, no hacía mención alguna del tema ambiental en sus más de cuatrocientas páginas. Las nuevas generaciones, en cambio, vienen con una conciencia ecológica innata.
Los inicios de la conquista del espacio. El impresionante telescopio espacial Hubble se descompone en el espacio y los ingenieros de la NASA pueden arreglarlo a casi 600 kilómetros de distancia. Los chinos acaban de alunizar y, ayudados por ellos, hasta nosotros hemos puesto un satélite “bolivariano” en órbita.
La ingeniería genética. La promesa descomunal de una ingeniería que ni siquiera tenía nombre en 1979, que ya ha hecho el mapa del genoma humano, y, más en general, las nuevas tecnologías médicas. Hace pocos meses se transplantó, con total éxito funcional, dos brazos ajenos a un ciudadano alemán que el año pasado perdió los suyos en un accidente.
La Internet. Con seguridad, la más trascendente de las revoluciones, asentada sobre las propias de la computación y las telecomunicaciones. La polis planetaria en gestación construye su cerebro, en conexión sin precedentes, ya no pasiva como la de la televisión, de los habitantes del planeta. En Venezuela se estimaba a inicios de 2008 una población de cinco millones y medio de internautas, de los que casi las dos terceras partes corresponden a los estratos D y E. Para 1995, ya IBM de Venezuela había registrado esa vocación universal de modernidad en el pueblo venezolano, al conocer que la compra-venta de computadores personales de segunda mano en los barrios caraqueños movía más dinero que el mercado corporativo de computación.
Segunda reflexión: El frenazo del crecimiento económico, expresado en el carácter recesivo de la crisis financiera y real, marca un tiempo de diástole, aprovechable para el examen y el aprendizaje. Exactamente el mismo ideograma chino genera las nociones de crisis y oportunidad. El vocablo “crisis”, proveniente del griego, significa en esta lengua decisión. (Krinein, decidir). La decisión sensata debe ser precedida por la reflexión.
Tercera reflexión: Una idea de la profundidad y extensión de la crisis se obtiene al considerar que no sólo los procesos económicos y políticos se manifiestan críticamente. Igual cosa sucede con los sistemas de pensamiento. Prácticamente no hay ciencia que no haya experimentado o esté sufriendo una crisis de paradigmas. Cuando se creía que al fin había un modelo coherente de la materia—el Modelo Estándar (1967)—se descubre que sus leyes sólo describen el 4% de la materia presente en el universo. (La materia y la energía “oscuras”, de las que nada se sabe, componen el resto). Es a partir de 1959 cuando comienza la ciencia del caos, y después la de los sistemas complejos, la teoría de enjambres, etcétera, que ofrecen nuevos y poderosos marcos mentales que van desde la meteorología hasta la economía, pasando por la turbulencia de fluidos, la cosmología, el crecimiento de las ciudades, la cardiología y la psiquiatría, entre otras áreas del conocimiento. A empezar y pensar de nuevo. Hasta el campo religioso está en asedio. Escribió Teilhard de Chardin: “El siglo XX fue probablemente más religioso que cualquier otro. ¿Cómo pudiera no serlo, con tantos asuntos por resolver? El único problema es que todavía no ha encontrado un Dios que pueda adorar”. La imagen que las diversas y hermosas metáforas que son las religiones—budista, judía, cristiana, islámica, etcétera—proporcionan de Dios ya no son fácilmente implantables en conciencias del siglo XXI, que asumen la ciencia como piso natural de sus creencias.
Cuarta reflexión: Es imposible superar tan grande remolino sin la disposición a abandonar viejos paradigmas, algunos entre ellos los más queridos. No puede esperarse resultados nuevos de la repetición de los mismos procedimientos que nos han metido en problemas. Para ser una persona 21, que comprenda su siglo y lo maneje, es preciso ponerse al día con los más recientes marcos mentales proporcionados por la ciencia. Nuestros políticos convencionales, como en todo el mundo, son seres newtonianos, que comprenden la política en términos de espacios y fuerzas—“¿Hay espacio en Venezuela para una nueva fuerza política?”, se ha oído discutir—, y por tanto están constitucionalmente impedidos de entender la dinámica de los grandes sistemas complejos. A un alumno de cuarto grado puede aceptársele decir que el cuerpo humano se divide en cabeza, tronco y extremidades—la misma idea de una anatomía tripartita de gobierno, empresarios y trabajadores—pero no a un profesional de la Medicina.
Quinta reflexión: Resulta aconsejable un intento por estructurar la incertidumbre, puesto que no puede reducírsela por completo—la sorpresa se ha hecho endémica—y por tanto es útil un inventario de los problemas más importantes. Por ejemplo, el 13 de octubre The New Yorker ofrecía su decidido aval a la candidatura de Barack Obama en un largo editorial, donde decía: “La restauración estadounidense en asuntos exteriores requerirá un compromiso no sólo con la cooperación internacional, sino también con instituciones internacionales que puedan tratar el calentamiento global, las dislocaciones de lo que probablemente sea una crisis económica global que se profundiza, las enfermedades epidémicas, la proliferación nuclear, el terrorismo y otros desafíos más tradicionales a la seguridad. Muchos de los vehículos de la era de la Guerra Fría para el contacto y la negociación—las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el régimen del Tratado de No Proliferación Nuclear, la Organización del Tratado del Atlántico Norte—están moribundos, deteriorados u obsoletos”. Del enfoque fresco, zero budgeting, back to basics de estos problemas podrán surgir tratamientos distintos. En realidad, ningún país debiera poseer armas nucleares. Para prevenir escenarios de invasiones agresivas extraterrestres, o para demoler aerolitos amenazantes en imitación de Bruce Willis en Armagedón, la Organización de las Naciones Unidas debiera asumir un único control planetario de esta clase de armamentos.
luis enrique ALCALÁ
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por Luis Enrique Alcalá | Abr 2, 2009 | Cartas, Política |

Los últimos cuatro meses del proceso político nacional han puesto de manifiesto que el proyecto oficialista dista mucho de tener apoyo unánime entre los electores venezolanos. Éste es mayoritario, sí, y se mostró el 23 de noviembre con una mayoría de gobernaciones y, especialmente, de alcaldías obtenidas por candidatos oficialistas, así como a través de la aprobación de la enmienda que permite reelecciones indefinidas en el reciente referéndum del 15 de febrero.
Sin embargo, en lo tocante a los resultados del 23 de noviembre en materia de gobernaciones, el gobierno perdió algo de terreno en comparación con las que obtuvo el 30 de octubre de 2004, pues la oposición capturó tres gobernaciones adicionales (Carabobo, Miranda y Táchira) a las dos que tenía (Nueva Esparta y Zulia). A éstas debe añadirse la pérdida oficialista de dos bastiones municipales muy significativos: la Alcaldía Metropolitana de Caracas y la Alcaldía del Municipio Sucre del Estado Miranda.
A partir de tales resultados, y a pesar de que continúan siendo afectos al proyecto oficialista 18 gobernadores y 263 alcaldes, el gobierno nacional lanzó dos ofensivas simultáneas, dirigida la primera a erosionar las posibilidades de gestión de gobernadores y alcaldes de oposición y su ámbito de poder, y la segunda a obtener, por la vía de la enmienda constitucional, lo que realmente le interesaba del proyecto de reforma que fuera rechazado por muy exigua mayoría el 2 de diciembre de 2007: la reelección presidencial indefinida.
El 15 de febrero, 55% de los votos emitidos fue positivo para la enmienda propuesta, pero algo más de 5 millones de votantes (45%) se expresó en contra. Tanto porcentualmente como en números absolutos, resultó evidente que el presidente Chávez suscita una oposición muy voluminosa, de casi la mitad del país.
A pesar de esta circunstancia y de los llamados al diálogo y la cooperación de parte de gobernadores y alcaldes de oposición, y hasta de voces afectas al oficialismo (notablemente la de José Vicente Rangel), el presidente Chávez optó por arreciar su ofensiva, y adicionar el frente económico al político. Es decir, en obvia tergiversación de los significados electorales, transformó lo que era una decisión constituyente puntual en un cheque en blanco a favor de su agenda ideológica y la expansión de su poder a costa de factores públicos y privados que no le son favorables.
La ejecución de esta ofensiva ha sido implacable: empleando tanto la fuerza pública como los activistas de choque a su disposición, ha ordenado y practicado nuevas estatizaciones y expropiaciones y desatado el acoso simultáneo de los mandatarios regionales y locales de oposición, cuyo triunfo de noviembre le irritaba.
El despliegue de esta voracidad y agresividad coincide con la imposibilidad de diferir decisiones económicas contractivas e impopulares, y sirve para disimular estas últimas.
Es ante este panorama que quienes se propongan actuar políticamente, para proporcionar al país tratamientos eficaces a sus problemas públicos principales y superar tan pernicioso proceso, deben reunir la claridad e inteligencia necesarias a una doble tarea: la superposición de un nuevo discurso y una nueva gramática política a través de una especie diferente de organización política y voces frescas, y la contención de la agresividad gubernamental cotidiana mientras lo primero se completa.
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Por debajo del proceso oncológico de la dominación chavista, hay una condición patológica que lo precede y lo permitió: una insuficiencia política crónica (al menos desde 1984) y grave causada por la esclerosis paradigmática del liderazgo político convencional. El paradigma político prevaleciente es todavía el que entiende la política como lucha por el poder, desde un partido que no puede entenderse sino ubicado en algún punto del intervalo definido por los polos de extrema izquierda y derecha extrema. El chavismo es la exacerbación de ese concepto: la práctica de la Realpolitik hasta sus últimas consecuencias desde un izquierdismo infeliz, extremo y sin destino.
Tal paradigma puede ser sustituido, como comienza en la práctica a ocurrir aun antes de que las elaboraciones teóricas parezcan existir. (“La victoria de Obama no señala un desplazamiento ideológico en este país. Significa que el público americano se ha hartado de las ideologías”, escribió Roger Simon para Capitol News el 5 de noviembre de 2008). “Nicolás [Sarkozy] ha adoptado el bipartidismo no sólo con una gracia natural, sino también con un sincero abrazo de corazón. Él se yergue en el moderno molde post-ideológico”, opinó Tony Blair en la edición “Hombre del Año 2008” de TIME Magazine. “Pienso que recibimos un fuerte mandato de cambio… Esto significa un gobierno que no esté impulsado ideológicamente”, dijo Barack Obama en entrevista para la misma edición de la revista).
Es desarrollo conceptual fundamentalmente venezolano que el nuevo paradigma político, que sustituirá al prevaleciente, es de carácter clínico, y su aceptación está a punto, pues se percibe con claridad una reciente y creciente emergencia de su postulado fundamental y sencillo: que la Política sólo cobra sentido como el oficio de resolver los problemas de carácter público.
Pero la expresión efectiva de un paradigma político se lleva a cabo mediante el vehículo de una organización que lo practique y difunda. Es la construcción de una organización que porte y difunda ese paradigma la tarea política más importante del nivel estratégico.
Por mencionar un caso especialmente auspicioso de activo diseño, en la actualidad progresa, en labor de ingeniería genética, el desarrollo de una opción para la organización requerida. Las siguientes son algunas entre las hipótesis fundamentales que guían este desarrollo:
1. La organización no es un partido político convencional definido por una ideología, ni nace para oponerse o desplazar a los partidos. Se rige por una metodología y pueden pertenecer a ella miembros de partidos.
2. La organización no lo es de organizaciones, sino de ciudadanos.
3. La organización no se define como instrumento de la “comunidad opositora”, y su apelación universal pretende ayudar a subsanar el problema de un país dividido.
4. La misión fundamental de la organización es de la elevar la cultura política de la ciudadanía en general, y la de formar a personas con vocación pública en el arte de resolver problemas de carácter público, esto es, en Política.
5. La organización establecerá una unidad de desarrollo de políticas públicas (think tank), a ser sometidas a la consulta más amplia posible.
6. La organización facilitará la emergencia de actores idóneos para el ejercicio de las funciones públicas.
Quienes trabajan en el proyecto, que será sometido a la crítica abierta, estiman que su operatividad se producirá en un plazo no mayor de seis meses.
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Un problema distinto es la lidia cotidiana con el atropello gubernamental, la necesidad de contenerlo.
La contención del avasallamiento oficialista es posible, y en más de una ocasión se ha revelado como eficaz. En 1999 se obligó al Ejecutivo a rehacer la redacción del decreto que convocaba a referéndum para decidir si se elegiría una asamblea constituyente. Más recientemente (2008), el gobierno debió retroceder en la imposición de normas demagógicas de admisión a las universidades, el currículo “bolivariano”, la declaración de las FARC como insurgentes, la prohibición de aumentar el costo de los pasajes en Caracas, el cobro de la transmisión de videos de Venezolana de Televisión, la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia. (“Ley sapo”). Este mismo año debió mostrar a la comunidad judía venezolana, aunque fuera momentáneamente, solidaridad y cooperación tras el ataque a la sinagoga de Maripérez, y deslindarse, aunque fuera en meras palabras, de las operaciones del Colectivo La Piedrita.
Hoy más que nunca, cuando el gobierno busca reducir a la impotencia los mandatarios estadales y locales que no le obedecen, y vulnerar o eliminar de un todo a importantes centros de poder económico, es preciso organizarse para esa contención.
Dicho de otro modo, esta contención necesita un aparato especializado. Quienes asignan recursos financieros o comunicacionales deben propiciar su establecimiento y facilitar su acatamiento por actores autónomos.
Es este aparato el cliente necesario de una instancia que ha venido siendo propuesta con insistencia: la de una “sala situacional”. (Sobre todo desde que el presidente Chávez famosamente saludara y agradeciera la suya en la noche del 15 de febrero, y varias decenas de personas se levantaran a recibir el saludo y la gratitud). En verdad, conviene a un aparato de contención el auxilio de una función que recabe inteligencia, en posible anticipación de los movimientos del gobierno.
El aparato de contención debe responder a la guía de un jefe único. La solución no es una instancia suprema colegiada, como se probó ya con poco éxito en tiempos de la Coordinadora Democrática. Al jefe del aparato deberá darse autoridad y recursos para que establezca el estado mayor y las unidades funcionales que hagan falta. Deberá ser persona inteligente y experimentada, que comprenda la verdadera naturaleza de la guerra y no sea meramente algún fanfarrón que sólo atine a predicar valentías radicales e inviables con envoltura moralista. (No es la jefatura indicada la de quienes propugnan, carentes de toda imaginación política, recetas violentas que ni siquiera existen como posibilidad).
Esta jefatura no guarda relación alguna con una candidatura presidencial, y quien la ejerza no deberá pretender que ésta se desprende de su trabajo.
El aparato no debe exigir a gobernadores y alcaldes de oposición su participación en la lucha. Éstos deben en principio restringirse al cumplimiento de las funciones para las que fueron electos, y a la defensa de sus administrados y sus atribuciones, en ocasiones federados con colegas amenazados. Si el oficialismo abusa de los cargos que acumula involucrándolos en el combate partidista, no debe reproducirse esa conducta de este lado. El aparato puede y debe, eso sí, facilitar información a los gobernadores y alcaldes de oposición y defenderles.
El aparato de contención hará bien en alejarse del protocolo de acusación ritual que cada día añade unas cuantas páginas al prontuario del régimen, sin atinar a refutarlo. “Nuestra oposición ostensible acusa a Chávez, pero no le refuta. Los medios de comunicación del país debieran ofrecer espacio a un ejercicio argumental diferente al del mero discurso opositor. Y a quienes sean capaces de formularlo y decirlo”. (Carta Semanal #60 de doctorpolítico, 30 de octubre de 2003). “La pregunta realmente importante es, evidentemente, ¿qué hacer ante la aplanadora que Chávez ha puesto en movimiento? Hay algo que no es lo que debe hacerse, y es el mero señalamiento de una inconformidad… Una vez más: a Chávez se le acusa pero no se le refuta. Ocho años de desmanes incontenidos, en los que la oposición se ha limitado a engrosar un prontuario, a nutrir un catálogo de acusaciones, han puesto de manifiesto la ineficacia de tal estrategia”. (Carta Semanal #220, 11 de enero de 2007).
Una táctica para producir metódicamente las refutaciones necesarias es la de marcación individualizada sobre cada funcionario o vocero importante del gobierno, incluyendo, por supuesto, al propio presidente Chávez. “Los dispositivos de defensa en la práctica del fútbol adoptan básicamente una de dos configuraciones: la llamada marcación o defensa de zonas, por la que se asigna a cada jugador la responsabilidad de cubrir un determinado territorio del campo de juego, o la usualmente más eficaz marcación de hombre por hombre… En el fragor de la presente lucha política nacional pareciera que los opositores al gobierno han optado por una marcación de zona. Todo el mundo se mete con todo el mundo… Tal vez valga la pena intentar ahora una marcación hombre a hombre”. (Carta Semanal #77 de doctorpolítico, 11 de marzo de 2004).
Es claro que la labor de contención no se limita a la refutación del discurso oficial, y que debe incluir operaciones de otra naturaleza, incluyendo publicaciones, emisiones radiales y televisadas, protestas y otras acciones de calle, así como presiones sobre las instituciones públicas—a pesar de su obsecuencia—y comunicaciones e interacciones con actores internacionales.
luis enrique ALCALÁ
por Luis Enrique Alcalá | Abr 2, 2009 | LEA, Política |

Lewis Coser, el sociólogo estadounidense que dedicó gran parte de su vida de científico al estudio del conflicto, alertó una vez sobre los inconvenientes del excesivo secreto aun en el reino de lo militar. (The Dysfunctions of Military Secrecy, 1963). Fue capaz de mostrar cómo pueden suceder guerras estúpidas porque los contendientes están mal avisados acerca de las capacidades reales del adversario.
La informatización acelerada de la sociedad, con su consiguiente aumento de conciencia política de las poblaciones, está forzando cambios importantes en los estilos de operación política. El glasnost de Mikhail Gorbachov, como se ha dicho acá otras veces, más que una intención era una necesidad. El previo modelo de la Realpolitik requería, para su operación cabal, de la posibilidad de mantener discretamente oculta la mayoría de las decisiones políticas. Pero, en muchas ocasiones, hasta las operaciones que son intencionalmente diseñadas para ser administradas en secreto son objeto de descubrimiento, casi instantáneo, por gobiernos competidores, los medios de comunicación social u otros investigadores interesados.
La política moderna debe entenderse más como un juego de ajedrez, en el que cada contendor tiene información completa acerca de la cantidad de piezas en poder del oponente y su ubicación. (Hasta la estrategia es conocida: si un jugador de las piezas negras, en principio destinado a la defensa, elige responder con una Defensa Siciliana, definida por su primera jugada, quien mueve las blancas sabe que deberá atenerse a un opositor agresivo que no se resignará a un juego calmado). Lo que es crucial en esta clase de confrontaciones es que cada jugador ignora cuál será el próximo movimiento de su adversario. (Cosa que tiende a ocurrirle a los actores de la oposición en este país).
El tema es importante en sociedades en las que, como la nuestra, el poder político no respeta las esferas privadas y tampoco sigue las reglas de la urbanidad política convencional, que en algún grado moderan la suciedad de la lucha. Un gobierno que graba conversaciones, que espía directamente, que viola información confidencial de modo cotidiano, es un caso especial.
Pero aun en ese caso es poco útil hacerse paranoico. Naturalmente, la prudencia es una gran virtud, pero la conducta ganadora es la de concebir y ejecutar estrategias “insensitivas”, relativamente inmunes y estables.
Es posible formularlas. Dentro de toda su agresividad y patanería, el actual gobierno venezolano procura no rebasar ciertos límites. A pesar de su admiración por Fidel Castro, Hugo Chávez no ha usado el fusilamiento ante paredón como técnica de gobierno. (Por ahora).
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Mar 31, 2009 | Fichas, Política |

LEA, por favor
A Anabella Núñez de Anzola
La esquina caraqueña de Ánimas, en la Avenida Urdaneta, estará mañana de fiesta centenaria. El periódico que allí se edita, El Universal, publicó su primera edición el 1º de abril de 1909, cuando Caracas contaba con sólo cien mil habitantes. Cuatro páginas desprovistas de imagen componían el número, y su sobrio titular «de abrir» decía, en curiosa y premonitoria coincidencia de hace un siglo: «Reforma de la Constitución, Iniciativa popular, Ocaso del castrismo».
Hacía un año que un dictador andino fuera sustituido por otro. Luego vendrían tres más de esa tierra. El camino que nos ha traído hasta donde estamos, bajo dominación de un autoritario del piedemonte, se encuentra fielmente registrado en los mapas que vende El Universal todos los días desde entonces.
Hace treinta años—casi exactamente, el 17 de marzo de 1979—Amadís de Ambos Mundos—el Dr. Luis Teófilo Núñez Arismendi, socio de la editora de ese nombre—escribía un editorial tan característico de su pluma como hoy vigente. Algunos de sus críticos se atrevían a calificar a sus advertencias como superficiales, pero la verdad es que Núñez insistía en remachar lecciones elementales, las que, bien aprendidas, constituyen el alma de un pueblo sano.
Los puntazos de la lanza de Amadís versaban muy fecuentemente sobre economía, y su constancia pedagógica se encuentra ahora en la sofisticación financiera de un habitante de barrio típico, que compra dólares y adquiere computadoras para conectarse, por Internet, con el resto de un mundo que se une. Claro, sus alumnos de economía fueron siempre muchos. Bajo su dirección, El Universal fue constantemente el periódico de mayor circulación nacional en Venezuela.
La Ficha Semanal #235 de doctorpolítico reproduce el sucinto editorial de la fecha mencionada. Su título, simplemente: «Los dineros públicos». Comenzaba apenas el gobierno de Luis Herrera Campíns, y Núñez estaba dispuesto a darle, al menos, el beneficio de la duda. Pero treinta años después de la enseñanza, el actual gobierno no se sabe la lección, a pesar de su diáfana sencillez.
En tiempos de crisis económica mundial y local, la voz de Luis Teófilo Núñez hace falta.
Pero allí está, en manos del nieto homónimo, el periódico que Andrés Mata fundara hace una centuria. La distancia tecnológica entre el primer periódico y el de mañana es asombrosa—El Universal de ahora opera un estupendo y utilísimo sitio web—, y la influencia del diario, con bien ganada reputación de seriedad, es más grande que nunca. El periodismo venezolano, y el país entero, celebran la trayectoria de cien años.
LEA
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Amadís de Ánimas
El Gobierno no tiene un patrimonio propio, es sólo el administrador de los dineros públicos. La renta del Estado proviene, en nuestro país, principalmente de la riqueza minera de la Nación—petróleo, hierro, etc.—que es propiedad de los venezolanos, ya que es bueno recordar el significado de Nación: “Entidad jurídica formada por el conjunto de habitantes de un país regido por el mismo gobierno”.
Complementa la renta del Estado lo proveniente por concepto de impuestos directos o indirectos, que es dinero que sale del propio bolsillo de la población, directamente en el caso de impuestos tales como el impuesto sobre la renta, los derechos de frente, etc., y otros indirectamente, porque ellos contribuyen al encarecimiento del costo de los artículos de consumo.
También forman la renta del Estado los beneficios, cuando los hay, de las inversiones reproductivas hechas en las llamadas “Empresas del Estado” que, por haber sido constituidas con los dineros de la Nación, son “Empresas Públicas”, pertenecientes al público, adjetivo que también merece recordar su significado: “Público: perteneciente a todo el pueblo”.
De esto se desprende el absoluto derecho que tiene la población de exigir una correcta administración del dinero que le pertenece, y que ha confiado al gobierno para ser administrado, no en beneficio propio, ni de terceros, sino a favor del bienestar nacional.
Esclarecido este concepto y en virtud del mismo, es que se hace inadmisible que se utilice los dineros públicos en inversiones, supuestamente reproductivas, que se tornan en empresas públicas con pérdidas gigantescas; que se otorgue préstamos y dádivas fuera de nuestras fronteras, que ningún beneficio reportan a la colectividad; que se despilfarre el dinero en un tren burocrático exagerado, cuando ese mismo personal podría ser desplazado a otras actividades, donde rendiría una labor de mayor beneficio.
Venezuela es un país que requiere que todas sus disponibilidades sean orientadas a solventar, o al menos mejorar, sus grandes necesidades, como son: la salubridad, asistencia médica, educación y dotación de vivienda a esa gran parte de su población que carece de los recursos propios necesarios para ello; el buen funcionamiento de los servicios públicos; el desarrollo del campo, tanto en cría como en el agro, que representa el sustento diario de su población y su verdadera riqueza renovable.
Uno de los argumentos mas esgrimidos contra los gobiernos autocráticos ha sido el de la corrupción administrativa, el despilfarro de los dineros públicos, el manejo de los mismos como cosa propia, sin que se cumpla con ellos su verdadero objetivo.
Esperamos que el nuevo gobierno tenga claro el camino que ha de seguir, así como también el hecho irrefutable de que la población venezolana cada día esta más consciente de sus derechos y más dispuesta a exigir el respeto a ellos.
Luis Teófilo Núñez Arismendi
por Luis Enrique Alcalá | Mar 30, 2009 | Estudios, Política |

El peñero Ugueto
Telón de fondo
Los últimos cuatro meses del proceso político nacional han puesto de manifiesto que el proyecto oficialista dista mucho de tener apoyo unánime entre los electores venezolanos. Éste es mayoritario, sí, y se mostró el 23 de noviembre con una mayoría de gobernaciones y, especialmente, de alcaldías obtenidas por candidatos oficialistas, así como a través de la aprobación de la enmienda que permite reelecciones indefinidas en el reciente referéndum del 15 de febrero.
Sin embargo, en lo tocante a los resultados del 23 de noviembre en materia de gobernaciones, el gobierno perdió algo de terreno[i] en comparación con las que obtuvo el 30 de octubre de 2004, pues la oposición capturó tres gobernaciones adicionales (Carabobo, Miranda y Táchira) a las dos que tenía (Nueva Esparta y Zulia). A éstas debe añadirse la pérdida oficialista de dos bastiones municipales muy significativos: la Alcaldía Metropolitana de Caracas y la Alcaldía del Municipio Sucre del Estado Miranda.
A partir de tales resultados, y a pesar de que continúan siendo afectos al proyecto oficialista 18 gobernadores y 263 alcaldes, el gobierno nacional lanzó dos ofensivas simultáneas, dirigida la primera a erosionar las posibilidades de gestión de gobernadores y alcaldes de oposición y su ámbito de poder, y la segunda a obtener, por la vía de la enmienda constitucional, lo que realmente le interesaba del proyecto de reforma que fuera rechazado por muy exigua mayoría el 2 de diciembre de 2007: la reelección presidencial indefinida.
El 15 de febrero, 55% de los votos emitidos fue positivo para la enmienda propuesta, pero algo más de 5 millones de votantes (45%) se expresó en contra. Tanto porcentualmente como en números absolutos, resultó evidente que el presidente Chávez suscita una oposición muy voluminosa, de casi la mitad del país.
A pesar de esta circunstancia y de los llamados al diálogo y la cooperación de parte de gobernadores y alcaldes de oposición, y hasta de voces afectas al oficialismo (notablemente la de José Vicente Rangel), el presidente Chávez optó por arreciar su ofensiva, y adicionar el frente económico al político. Es decir, en obvia tergiversación de los significados electorales, transformó lo que era una decisión constituyente puntual en un cheque en blanco a favor de su agenda ideológica y la expansión de su poder a costa de factores públicos y privados que no le son favorables.
La ejecución de esta ofensiva ha sido implacable: empleando tanto la fuerza pública como los activistas de choque a su disposición, ha ordenado y practicado nuevas estatizaciones y expropiaciones y desatado el acoso simultáneo de los mandatarios regionales y locales de oposición, cuyo triunfo de noviembre le irritaba.
El despliegue de esta voracidad y agresividad coincide con la imposibilidad de diferir decisiones económicas contractivas e impopulares, y sirve para disimular estas últimas.
Es ante este panorama que quienes se propongan actuar políticamente, para proporcionar al país tratamientos eficaces a sus problemas públicos principales y superar tan pernicioso proceso, deben reunir la claridad e inteligencia necesarias a una doble tarea: la superposición de un nuevo discurso y una nueva gramática política a través de una especie diferente de organización política y voces frescas, y la contención de la agresividad gubernamental cotidiana mientras lo primero se completa. Si bien la solución de fondo, la salida estratégica a plazo duradero es el establecimiento de la nueva organización mencionada, no puede ser soslayado que la Nación requiere una oposición eficaz de todos los días, la gestión táctica de la batalla cotidiana con mejores instrumentos y configuraciones.
Es el propósito de esta presentación dar cuenta de trabajos en la primera dirección y ofrecer sugerencias tal vez útiles a la segunda.
La necesidad estratégica:
Por debajo del proceso oncológico de la dominación chavista, hay una condición patológica que lo precede y lo permitió: una insuficiencia política crónica (al menos desde 1984) y grave causada por la esclerosis paradigmática del liderazgo político convencional. El paradigma político prevaleciente es todavía el que entiende la política como lucha por el poder, desde un partido que no puede entenderse sino ubicado en algún punto del intervalo definido por los polos de extrema izquierda y derecha extrema. El chavismo es la exacerbación de ese concepto: la práctica de la Realpolitik hasta sus últimas consecuencias desde un izquierdismo infeliz, extremo y sin destino.
Tal paradigma puede ser sustituido, como comienza en la práctica a ocurrir[ii] aun antes de que las elaboraciones teóricas parezcan existir. Es desarrollo conceptual fundamentalmente venezolano que el nuevo paradigma político, que sustituirá al prevaleciente, es de carácter clínico, y su aceptación está a punto, pues se percibe con claridad una reciente y creciente emergencia[iii] de su postulado fundamental y sencillo: que la Política sólo cobra sentido como el oficio de resolver los problemas de carácter público.
Pero la expresión efectiva de un paradigma político se lleva a cabo mediante el vehículo de una organización que lo practique y difunda. Es la construcción de una organización que porte y difunda ese paradigma la tarea política más importante del nivel estratégico.
En la actualidad, se inicia en el IFEDEC, en labor de ingeniería genética, el desarrollo de una opción para la organización requerida. Las siguientes son las hipótesis fundamentales que guían este desarrollo:
- La organización no es un partido político convencional definido por una ideología, ni nace para oponerse o desplazar a los partidos. Se rige por una metodología y pueden pertenecer a ella miembros de partidos.
- La organización no lo es de organizaciones, sino de ciudadanos.
- La organización no se define como instrumento de la “comunidad opositora”, y su apelación universal pretende ayudar a subsanar el problema de un país dividido[iv].
- La misión fundamental de la organización es la de elevar la cultura política de la ciudadanía en general[v], y la de formar a personas con vocación pública en el arte de resolver problemas de carácter público, esto es, en Política.
- La organización establecerá una unidad de desarrollo de políticas públicas, a ser sometidas a la consulta más amplia posible.
- La organización facilitará la emergencia de actores idóneos para el ejercicio de las funciones públicas.
- La organización será establecida inicialmente en los espacios de Internet. El país contaba con 7.167.000 internautas a fines de 2008 (desde el nivel de 5.500.000 a comienzos de año), de los que más del 60% se ubican en las clases D y E. El 90% de esta población usa conexión de banda ancha.
- La organización deberá estar en condiciones operativas en un plazo no mayor de seis meses desde ahora, a tiempo para incidir determinantemente en las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional.
Mientras progresa el desarrollo de esta opción organizativa, el IFEDEC ofrecerá talleres para explicar con más detalle el concepto y su estado de elaboración.
La gestión de la batalla cotidiana:
La contención del avasallamiento oficialista es posible, y en más de una ocasión se ha revelado como eficaz[vi]. Hoy más que nunca, cuando el gobierno busca reducir a la impotencia los mandatarios estadales y locales que no le obedecen, y vulnerar o eliminar de un todo a importantes centros de poder económico, es preciso organizarse para esa contención[vii]. Dicho de otro modo, esta contención necesita un aparato especializado. Quienes asignan recursos financieros o comunicacionales deben propiciar su establecimiento y facilitar su acatamiento por actores autónomos.
Es este aparato el cliente necesario de una instancia que ha venido siendo propuesta con insistencia: la de una “sala situacional”[viii]. En verdad, conviene a un aparato de contención el auxilio de una función que recabe inteligencia, en posible anticipación de los movimientos del gobierno.
El aparato de contención debe responder a la guía de un jefe único. Al independizarse trece colonias del dominio de Jorge III de Inglaterra, no se produjo el nombramiento de trece generales en jefe, sino el de uno solo: Jorge Washington. Lo mismo debe hacerse en Venezuela ahora. La solución no es una instancia suprema colegiada, como se probó ya con poco éxito en tiempos de la Coordinadora Democrática. Al jefe del aparato deberá darse autoridad y recursos para que establezca el estado mayor y las unidades funcionales que hagan falta. Deberá ser persona inteligente y experimentada, que comprenda la verdadera naturaleza de la guerra y no sea meramente algún fanfarrón que sólo atine a predicar valentías radicales e inviables con envoltura moralista[ix].
Esta jefatura no guarda relación alguna con una candidatura presidencial, y quien la ejerza no deberá pretender que ésta se desprende de su trabajo. Eisenhower fue candidato ocho años después que concluyera la guerra que su jefatura militar ganara en Europa, y su mando se rodeó de discreción. Patton, que estaba bajo su mando, y MacArthur que operaba en el Pacífico, hasta Marshall en su momento, tuvieron más exposición pública que Eisenhower.
El aparato no debe exigir a gobernadores y alcaldes de oposición su participación en la lucha. Éstos deben en principio restringirse al cumplimiento de las funciones para las que fueron electos, y a la defensa de sus administrados y sus atribuciones, en ocasiones federados con colegas amenazados. Si el oficialismo abusa de los cargos que acumula involucrándolos en el combate partidista, no debe reproducirse esa conducta de este lado[x]. El aparato puede y debe, eso sí, facilitar información a los gobernadores y alcaldes de oposición y defenderles.
El aparato de contención hará bien en alejarse del protocolo de acusación ritual que cada día añade unas cuantas páginas al prontuario del régimen, sin atinar a refutarlo[xi]. El trabajo de fondo es el esbozado en la sección anterior: superponer al discurso chavista uno de nivel superior, capaz de extinguirlo. Pero mientras eso está disponible, es preciso construir refutaciones[xii].
Un método para producir metódicamente las refutaciones necesarias es la de marcación individualizada sobre cada funcionario o vocero importante del gobierno, incluyendo, por supuesto, al propio presidente Chávez. “Los dispositivos de defensa en la práctica del fútbol adoptan básicamente una de dos configuraciones: la llamada marcación o defensa de zonas, por la que se asigna a cada jugador la responsabilidad de cubrir un determinado territorio del campo de juego, o la usualmente más eficaz marcación de hombre por hombre… En el fragor de la presente lucha política nacional pareciera que los opositores al gobierno han optado por una marcación de zona. Todo el mundo se mete con todo el mundo… Tal vez valga la pena intentar ahora una marcación hombre a hombre”[xiii].
Es claro que la labor de contención no se limita a la refutación del discurso oficial, y que debe incluir operaciones de otra naturaleza, incluyendo publicaciones, emisiones radiales y televisadas, protestas y otras acciones de calle, así como presiones sobre las instituciones públicas—a pesar de su obsecuencia—y comunicaciones e interacciones con actores internacionales.
Apostillas:
- Es ya de cultura general la útil fórmula 80-20 de una “distribución de Pareto”: en términos gruesos, que usualmente el 20% de los factores producen el 80% de los resultados. A pesar de que la labor de construcción de una organización política, de código genético distinto del de un partido convencional, es la avenida estratégica de mayor profundidad, ineludible para la superación del actual y muy preocupante estado de cosas, y a pesar de que el suscrito está involucrado precisamente en esta tarea, es su recomendación que el 80% de los recursos obtenibles sea dedicado a la labor inmediata de contención. La tarea estratégica debe asumirse desde una compacta estructura de costos, informatizada, ágil, hasta que en operación normal pueda captar sus recursos de la Red. El 20% del “diezmo” debiera serle más que suficiente. Aprovecho aquí para ofrecerme como soldado para misiones que el jefe del aparato estime que pueda realizar. Esto es, por más que quiera trabajar en el largo plazo, estoy dispuesto a labores de contención en lo que sirva.
- Melquíades Pulido escribió hace poco a alguien: “Continuamos en la búsqueda de la letra de la ‘tesis política’.” A continuación añadió: “Esperemos que surjan los cantantes. La ventaja tuya es que puedes ser un cantautor”. Y es éste un concepto atinadísimo. No existe el programa de gobierno del Partido Republicano, como no existe el del partido Demócrata. Existen y existieron las plataformas de McCain y Reagan, las de Clinton y Obama. Las tesis políticas vienen encarnadas, por lo que es probablemente ilusorio componer la canción y su letra en un laboratorio para que luego cantantes que no la hicieron la interpreten. Si desplazamos el esfuerzo de un diseño consensual de la tesis, para buscar figuras concretas (cantautores) que de una vez traigan algo en la bola, resolveremos de un golpe el tema de la tesis y al mismo tiempo el “problema de la contrafigura” (You can’t fight somebody with nobody).
Luis Enrique Alcalá
NOTAS
[i] Diez días antes de la votación del 23 de noviembre, la Carta Semanal #311 de doctorpolítico concluía: “es razonablemente probable que la conclusión a la que llegará el 70% de la población que no es chavista será que el gobierno habrá visto reducirse su dominación el 23 de noviembre de 2008. Esto será suficiente, por ahora”. Tres semanas después (#314, 4 de diciembre de 2008) reportaba: “Luis Vicente León, Director de Datanálisis, ha apuntado con aguda penetración una razón del agite [la iniciativa de enmienda]: ‘Si él [Chávez] permitía que se incrustara la idea de que la oposición era fuerte por haber ganado en estados clave, las posibilidades de plantear la enmienda se le complicaban’. Está claro que el tema del 23 de noviembre no es uno que quiera seguir discutiendo”.
[ii] “La victoria de Obama no señala un desplazamiento ideológico en este país. Significa que el público americano se ha hartado de las ideologías”. (Roger Simon, Capitol News, 5 de noviembre de 2008). “Nicolás [Sarkozy] ha adoptado el bipartidismo no sólo con una gracia natural, sino también con un sincero abrazo de corazón. Él se yergue en el moderno molde post-ideológico”. (Tony Blair, TIME Magazine, edición “Hombre del Año 2008”). “Pienso que recibimos un fuerte mandato de cambio… Esto significa un gobierno que no esté impulsado ideológicamente”. (Barack Obama, TIME Magazine, edición “Hombre del Año 2008”).
[iii] El libro de John A. Vásquez, The power of power politics (1983), demuestra la crisis de ineficacia explicativa y predictiva del paradigma que concibe a la actividad política como proceso de adquisición, intercambio y aumento del poder detentado por un sujeto de cualquier escala. (Individuo, corporación, estado). Jeffrey Sachs dedica todo el capítulo cuarto (Clinical Economics), de su libro The End of Poverty (1985) a la siguiente proposición: «Propongo un nuevo método para la economía del desarrollo, una que llamo economía clínica, para subrayar las similitudes entre la buena economía del desarrollo y la buena medicina clínica».
[iv] El presidente Velásquez, luego de un inventario panorámico de nuestra historia política, diagnóstico así el 16 de febrero en la Peña: “El país está dividido”.
[v] Bárbara Tuchman (The March of Folly, 1984): “The problem may not be so much a matter of educating officials for government as educating the electorate to recognize and reward integrity of character and to reject the ersatz”. Neil Postman y Charles Weingartner, en Teaching as a subversive activity (1969), postulan que una función principalísima de la educación es proveer a los educandos con un “detector de porquerías”.
[vi] En 1999 se obligó al Ejecutivo a rehacer la redacción del decreto que convocaba a referéndum para decidir si se elegiría una asamblea constituyente. Más recientemente (2008), el gobierno debió retroceder en la imposición de normas demagógicas de admisión a las universidades, el currículo “bolivariano”, la declaración de las FARC como insurgentes, la prohibición de aumentar el costo de los pasajes en Caracas, el cobro de la transmisión de videos de Venezolana de Televisión, la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia. (“Ley sapo”). Este mismo año debió mostrar a la comunidad judía venezolana, aunque sea momentáneamente, solidaridad y cooperación tras el ataque a la sinagoga de Maripérez, y deslindarse, aunque sea en meras palabras, de las operaciones del Colectivo La Piedrita.
[vii] Cinco días después del referéndum revocatorio del 15 de agosto de 2004, estimaba la Carta Semanal #100 de doctorpolítico: “Sería ingenuo suponer que ahora Chávez no apretará una tuerca más. La ley de policía nacional, la amenaza de renacionalizar la CANTV (tiene los reales), la ley de contenidos, una nueva ley de cultos, la toma de las universidades y nuevas represiones penales contra sus más detestados oponentes, están a la vuelta de la esquina. Urge encontrar el modo de tomarle la zurda muñeca que empuñará la llave inglesa y dificultarle el opresivo giro con el que querrá expandir su totalitaria y quirúrgica manera de gobernar”.
[viii] Sobre todo desde que el presidente Chávez famosamente saludara y agradeciera la suya en la noche del 15 de febrero, y varias decenas de personas se levantaran a recibir el saludo y la gratitud.
[ix] No es la jefatura indicada la de quienes propugnan, carentes de toda imaginación política, recetas violentas que ni siquiera existen como posibilidad. Típicamente, trabajan con bajeza y anonimato en el descrédito de figuras que, como la de Teodoro Petkoff, reúnen los talentos requeridos.
[x] Cuando Chávez, al término de las elecciones del 23 de noviembre, anunció la ofensiva de la enmienda constitucional, se opinó en la Carta Semanal #314 de doctorpolítico, del 4 de diciembre pasado: “Es encomiable, por caso, el valiente y claro llamado de Jon Goikoetxea a vencer la pretensión continuista; tiene razón al estimar que el despropósito presidencial será derrotado. Pero carece de ella cuando convoca a los gobernadores y alcaldes opositores para que se sumen como protagonistas de la cruzada. Reporta El Universal: ‘Los gobernadores y alcaldes electos tendrán un papel importante que jugar, según el líder estudiantil’. Dijo Goikoetxea: ‘Ya estamos dispuestos a empezar, hay que hacerlo en coordinación con los representantes recientemente electos, porque tienen la legitimidad y la obligación; los escogimos no sólo para ser buenos gobernadores y alcaldes, sino para tomar la delantera en este proceso, para que sean voceros y defensores de la libertad en Venezuela’. Es una interpretación fundamentalmente equivocada. De nuevo, si se criticaba a HacheChé porque quiso nacionalizar unas elecciones de ámbito local, resultaría inconsistente que ahora se convoque a gobernantes estadales y municipales a involucrarse en la inminente confrontación”.
[xi] “Nuestra oposición ostensible acusa a Chávez, pero no le refuta. Los medios de comunicación del país debieran ofrecer espacio a un ejercicio argumental diferente al del mero discurso opositor. Y a quienes sean capaces de formularlo y decirlo”. (Carta Semanal #60 de doctorpolítico, 30 de octubre de 2003). “La pregunta realmente importante es, evidentemente, ¿qué hacer ante la aplanadora que Chávez ha puesto en movimiento? Hay algo que no es lo que debe hacerse, y es el mero señalamiento de una inconformidad… Una vez más: a Chávez se le acusa pero no se le refuta. Ocho años de desmanes incontenidos, en los que la oposición se ha limitado a engrosar un prontuario, a nutrir un catálogo de acusaciones, han puesto de manifiesto la ineficacia de tal estrategia”. (Carta Semanal #220, 11 de enero de 2007).
[xii] Como fuera, por caso, el eficaz trabajo de Beatriz Adrián (Globovisión) sobre el tema de las remuneraciones de los asambleístas.
[xiii] Citas tomadas de la Carta Semanal #77 de doctorpolítico, 11 de marzo de 2004.
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