FS #97 – Einstein comunista

Fichero

LEA, por favor

La revista norteamericana Monthly Review fue fundada en el año de 1949, y es una publicación de marcado sesgo izquierdista. Aún hoy se define como un espacio dedicado a la crítica del capitalismo. Su número inaugural salió a la luz en el mes de mayo de 1949, y contenía entre otros artículos uno firmado por nadie menos que Alberto Einstein, bajo el título «¿Por qué el socialismo?»

El análisis ofrecido por el más grande genio de la física del siglo veinte es clásicamente marxista, y no exento de ingenuidad. Luego de una crítica del sistema capitalista que en algún punto es inexacta, formula problemas o riesgos del socialismo para los que no ofrece la menor solución.

Einstein no fue ajeno al tema político. No sólo remitió la famosa carta a Franklin Delano Roosevelt que induciría el establecimiento del Proyecto Manhattan—el desarrollo de la bomba atómica por los Estados Unidos—para luego arrepentirse, sino que opinaba en esta y otras materias con alguna frecuencia. En una carta posterior a Harry Truman le decía: «No sé con qué armas se peleará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta se peleará con palos y piedras».

Era escéptico acerca de la influencia de la razón sobre la política. Así opinó, por ejemplo: «Todos los que entre nosotros nos preocupamos por la paz y el triunfo de la razón y la justicia debemos estar agudamente conscientes de cuán poco influyen la razón y el bien honesto sobre los eventos del campo político». Tal vez por esto, con ocasión de inscribirse como miembro de la Federación Americana de Maestros en 1938, recomendó: «Considero importante, de hecho urgentemente necesario, que los trabajadores intelectuales se unan, tanto para proteger su propio status económico, como para asegurar su influencia sobre los eventos del campo político». Es decir, en glosa de Marx y Engels, intelectuales del mundo uníos.

Tan notorio era el interés que Einstein tenía por lo político, que aunado a su indiscutible prestigio de científico y hombre bondadoso valió que se le ofreciera ser el primer presidente del naciente estado de Israel en 1948, cosa que de inmediato rechazó sabiamente.

La Ficha Semanal #97 de doctorpolítico ofrece la traducción completa del artículo de Alberto Einstein para el primer número de Monthly Review.

LEA

Einstein comunista

¿Es aconsejable que alguien que no sea un experto en temas económicos y sociales exprese sus puntos de vista sobre el tema del socialismo? Creo que sí lo es por varias razones.

Consideremos en primer lugar el asunto desde el punto de vista del conocimiento científico. Pudiera parecer que no hay diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos de ambos campos intentan descubrir leyes de aceptación general para un circunscrito grupo de fenómenos para hacer lo más clara posible la interconexión de estos fenómenos. Pero en realidad sí existen tales diferencias metodológicas. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía se dificulta por la circunstancia de que los fenómenos observados están a menudo afectados por muchos factores, que son muy difíciles de evaluar por separado. Además, la experiencia, que se ha acumulado desde el comienzo del llamado período civilizado de la vida humana ha sido, como es bien sabido, grandemente influida y limitada por causas que no son en ningún caso de naturaleza exclusivamente económica. Por ejemplo, la mayoría de los grandes estados de la historia deben su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron a sí mismos, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Tomaron para sí el monopolio de la propiedad de la tierra y nombraron a una casta sacerdotal de sus propias filas. Los sacerdotes, en control de la educación, hicieron de la división en clases de la sociedad una institución permanente y crearon un sistema de valores por los que la gente, en gran medida inconscientemente, se guiaba en su comportamiento social.

Pero la tradición histórica es, por así decirlo, de ayer; en ninguna parte hemos realmente vencido lo que Thorstein Veblen llamó la «fase depredadora» del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase, y aun las leyes que podamos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Ya que el propósito real del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

En segundo lugar, el socialismo está dirigido hacia un fin socio-ético. La ciencia, sin embargo, no puede crear fines y, menos aún, inculcarlos en los seres humanos. Pero los fines en sí mismos son concebidos por personalidades de elevados ideales y—si estos fines no nacen muertos, sino vitales y vigorosos—son adoptados y promovidos por aquellos muchos hombres que, medio inconscientemente, determinan la lenta evolución de la sociedad.

Por estas razones, debiéramos estar prevenidos para no sobrestimar a la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos; y no deberemos suponer que los expertos son los únicos que tienen un derecho a expresarse sobre cuestiones que afectan a la organización de la sociedad.

Innumerables voces han venido afirmando por algún tiempo que la sociedad humana atraviesa una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente destrozada. Es característico de una tal situación que los individuos sientan indiferencia e incluso hostilidad hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Con el fin de ilustrar lo que quiero decir, permítaseme registrar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de una nueva guerra, que en mi opinión pondría seriamente en peligro la existencia de la humanidad, y enfaticé que sólo una organización supranacional ofrecería protección de ese peligro. A lo que mi visitante, muy calmada y fríamente, repuso: «¿Por qué te opones tan profundamente a la desaparición de la raza humana?»

Estoy seguro de que hasta hace tan sólo un siglo nadie hubiera hecho tan ligeramente una observación de esa clase. Es la observación de un hombre que ha luchado en vano para lograr un equilibrio dentro de sí mismo y más o menos ha perdido la esperanza de tener éxito. Es la expresión de una dolorosa soledad y un aislamiento que tanta gente sufre en estos días. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?

Es fácil elevar esas preguntas, pero difícil contestarlas con algún grado de certidumbre. Debo tratar, no obstante, lo mejor que pueda, aunque estoy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y emprendimientos son a menudo contradictorios y oscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

El hombre es al mismo tiempo un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, intenta proteger su propia existencia y la de aquellos que le son más cercanos, satisfacer sus deseos personales y desarrollar sus capacidades innatas. Como ser social, busca ganar el reconocimiento y el afecto de sus congéneres, compartir sus placeres, confortarlos en su pena y mejorar sus condiciones de vida. Sólo la existencia de estos diversos emprendimientos, a menudo en conflicto, explica el carácter especial de un hombre, y su combinación específica determina el grado hasta el que un individuo puede lograr un equilibrio interno y contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estos dos impulsos esté, en mayor grado, fijada por la herencia. Pero la personalidad que emerge al final está grandemente formada por el ambiente en el que un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad, y por su valoración de particulares tipos de conducta. El concepto abstracto de «sociedad» significa para el ser humano individual la sumatoria de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y toda la gente de generaciones anteriores. El individuo es capaz de pensar, sentir, emprender y trabajar por sí mismo, pero depende tanto de la sociedad—en su existencia física, intelectual y emocional—que es imposible pensar en él, o entenderlo, fuera de la sociedad. Es la «sociedad» la que le da al hombre alimento, vestido, un hogar, las herramientas de trabajo, el lenguaje, las formas del pensamiento y la mayoría del contenido del pensamiento; su vida se hace posible a través de la labor y los logros de los muchos millones pasados y presentes que se ocultan tras la pequeña palabra «sociedad».

Es evidente, por tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho de la naturaleza que no puede ser abolido—tal como en el caso de las hormigas y las abejas. No obstante, mientras que el proceso vital entero de las hormigas y las abejas está fijado por rígidos instintos hereditarios, el patrón social y las interrelaciones de los seres humanos son muy variables y susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad para hacer nuevas combinaciones, el don de la comunicación oral han hecho posible desarrollos entre los seres humanos que no vienen dictados por necesidades biológicas. Estos desarrollos se manifiestan en las tradiciones, las instituciones y las organizaciones; en la literatura, en los logros científicos y de ingeniería, en las obras de arte. Esto explica cómo, en un cierto sentido, el hombre puede influir su vida a través de su propia conducta, y que en este proceso el pensamiento y el deseo conscientes pueden jugar un papel.

El hombre adquiere al nacer, a través de la herencia, una constitución biológica que podemos considerar fija e inalterable, incluyendo lasa urgencias naturales que son características de la especie humana. Adicionalmente, durante su vida adquiere una constitución cultural, la que adopta de la sociedad a través de la comunicación y otros muchos tipos de influencias. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, está sujeta a cambio y determina en gran medida la relación entre el individuo y la sociedad. La antropología moderna nos ha enseñado, a través de la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que la conducta social de los seres humanos puede diferir grandemente, dependiendo de los patrones culturales prevalecientes y los tipos de organización que predominen en la sociedad. Es sobre esto que quienes luchan por mejorar la condición del hombre basan sus esperanzas: los seres humanos no estamos condenados, por causa de su constitución biológica, a aniquilarnos los unos a los otros o a estar a merced de un destino cruel y autoinflingido.

Si nos preguntamos cómo pueden cambiarse la estructura de la sociedad y la actitud cultural del hombre para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos estar conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que somos incapaces de modificar. Como mencioné antes, la naturaleza del hombre no está, para todo propósito práctico, sujeta a cambio. Más aún, los desarrollos tecnológicos y demográficos de los siglos más recientes han creado condiciones que permanecerán. En poblaciones establecidas y relativamente densas con los bienes que son indispensables a su continuada existencia, una extrema división del trabajo y un aparato productivo altamente centralizado son absolutamente necesarios. Ya no vivimos la época—que en retrospectiva parece tan idílica—cuando los individuos o los grupos pequeños podían ser completamente autosuficientes. Es sólo una pequeña exageración decir que hoy en día la humanidad constituye una comunidad planetaria de producción y consumo.

He llegado al punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Concierne a la relación del individuo con la sociedad. El individuo se ha hecho más consciente que nunca de su dependencia de la sociedad. Pero no experimenta esta dependencia como algo positivo, como un nexo orgánico, como una fuerza protectora, sino más bien como una amenaza a sus derechos naturales, e incluso a su existencia económica. Más aún, su posición en la sociedad es tal que los impulsos egoístas de su constitución se acentúan constantemente, mientras que sus impulsos sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera sea su posición en la sociedad, sufren este proceso de deterioro. Prisioneros sin saberlo de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solitarios, impedidos del disfrute ingenuo, simple, no sofisticado de la vida. El hombre puede encontrar significado en la vida, breve y peligrosa como es, sólo dedicándose él mismo a la sociedad.

La anarquía económica de la sociedad capitalista como existe hoy es, en mi opinión, el verdadero origen del mal. Vemos delante de nosotros una enorme comunidad de productores, de las que sus miembros están sin cesar luchando para privarse los unos a los otros del producto de su labor colectiva, no por la fuerza, sino en general mediante el fiel cumplimiento de reglas legalmente establecidas. A este respecto es importante es importante darse cuenta de que los medios de producción—es decir, toda la capacidad productiva que se necesita para producir bienes de consumo así como bienes de capital adicionales—puede legalmente ser, y en su mayor parte lo es, la propiedad privada de individuos.

Para propósitos de sencillez, en la discusión que sigue llamaré «trabajadores» a todos aquellos que no comparten la propiedad de los medios de producción, aunque esto no se corresponde con el uso acostumbrado del término. El dueño de medios de producción está en una posición de comprar el poder laboral de los trabajadores. Empleando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que pasan a ser propiedad del capitalista. El punto esencial de este proceso es la relación entre los que el trabajador produce y lo que recibe en pago, ambas cosas medidas en términos de valor real. En la medida en la que el contrato de trabajo es «libre», lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y los requerimientos de mano de obra del capitalista en relación con la cantidad de trabajadores que compiten por empleos. Es importante entender que aun teóricamente la remuneración del trabajador no está determinada por el valor de su producto.

El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte por la competencia entre capitalistas, y en parte porque el desarrollo tecnológico y la creciente división del trabajo estimulan la formación de grandes unidades de producción a expensas de las más pequeñas. El resultado de estos desarrollos es una oligarquía de capital privado que no puede ser contrarrestada ni siquiera por una sociedad organizada democráticamente. Esto es cierto en tanto los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, en gran medida financiados o influidos por otros medios por capitalistas privados que, para todo propósito práctico, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo no protegen suficientemente los intereses de las secciones menos privilegiadas de la población. Más aún, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados controlan inevitablemente, directa o indirectamente, las fuentes principales de información (la prensa, la radio, la educación). Es por tanto extremadamente difícil, y de hecho en muchos casos imposible, que el ciudadano individual llegue a conclusiones objetivas y haga uso inteligente de sus derechos políticos.

La situación prevaleciente en una economía basada en la propiedad privada del capital está por consiguiente caracterizada por dos principios fundamentales: primero, que los medios de producción (capital) son de propiedad privada y sus dueños disponen de ellos como crean conveniente; segundo, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe tal cosa como una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, mediante largas y amargas luchas políticas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada del «libre contrato de trabajo» para ciertas categorías de trabajadores. Pero considerada en su conjunto, la economía actual no difiere mucho del capitalismo «puro».

La producción se lleva a cabo para la ganancia, no para el uso. No hay previsión para que todos aquellos capaces y dispuestos a trabajar estén siempre en una posición de encontrar empleo; casi siempre existe un «ejército de desempleados». El trabajador está siempre temeroso de perder su empleo. Dado que los desempleados y los trabajadores pobremente remunerados no proveen un mercado rentable, se restringe la producción de bienes de consumo, y la consecuencia es un gran sufrimiento. El progreso tecnológico frecuentemente redunda en más desempleo, antes que en un alivio de la carga de trabajo para todos. El motivo del lucro, junto con la competencia entre los capitalistas, es responsable por una inestabilidad en la acumulación y utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un gigantesco desperdicio del trabajo, y a esa parálisis de la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

Creo que esta parálisis de los individuos es el peor de los males del capitalismo. Todo nuestro sistema educativo sufre de este mal. Una exagerada actitud competitiva se inculca al estudiante, que es adiestrado para adorar el éxito adquisitivo como preparación para su futura carrera.

Estoy convencido de que hay sólo un camino de eliminar tan grandes males, y que esto es a través del establecimiento de una economía socialista, acompañada de un sistema educativo que debe estar orientada a metas sociales. En una economía tal, los medios de producción son poseídos por la sociedad misma y empleados de modo planificado. Una economía planificada, que ajusta la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo que debe hacerse entre todos los capaces de trabajar y garantizaría un medio de vida a todo hombre, mujer y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias habilidades innatas, intentaría desarrollar en él un sentido de responsabilidad por sus congéneres en lugar de la glorificación del poder y del éxito en nuestra sociedad actual.

Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es aún el socialismo. Una economía planificada como tal puede ser acompañada de la completa esclavitud del individuo. El logro del socialismo requiere la solución de algunos problemas socio-políticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, en vista de una centralización del poder político y económico de gran alcance, impedir que la burocracia se haga todopoderosa y arrogante? ¿Cómo se puede proteger los derechos del individuo y de esta manera asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?

La claridad acerca de los fines y problemas del socialismo es de gran significación en nuestra era de transición. Dado que, en las actuales circunstancias, una discusión libre y desembarazada de estos problemas ha caído bajo un poderoso tabú, considero que la fundación de esta revista es un servicio público importante.

Albert Einstein

Share This:

LEA #189

LEA

Apunta muy atinadamente el Dr. Bernardo Paúl que así como Teodoro Petkoff escribió el libro Las dos izquierdas, cabría que alguien escribiera un ensayo sobre «las dos derechas». Una de éstas sería la convencional, la que había adoptado un curso de acomodación y entendimiento con el bipartidismo de Acción Democrática y COPEI, sin aspirar a una participación política activa y directa. La otra, que tuvo su expresión más refinada en el movimiento «desarrollista» que liderase Pedro R. Tinoco, hijo, siempre ha buscado construir partidos y candidaturas de derecha.

En las actuales circunstancias electorales no ha aparecido todavía quien pretenda levantar esa bandera. Pero todavía hay tiempo—una semana—para insertarse en el cronograma delineado por Súmate, si es que éste forma parte de un diseño de conjunto dirigido justamente a proveer el estrado a una candidatura de esa clase. (Según Alejandro Plaz, la logística exigiría que el jueves 15 de junio, «a más tardar», estén definidos los nombres de los candidatos, en caso de que se quiera celebrar elecciones primarias el domingo 30 de julio).

Ahora bien, el avezado encuestólogo Alfredo Keller ha ofrecido declaraciones a Unión Radio (recogidas parcialmente por el diario Reporte de la Economía), en las que arranca por establecer que «el elegido» o mesías político no ha aparecido aún. Keller menciona haber medido que siete de cada diez venezolanos está esperando todavía la emergencia de un líder que pueda oponerse a Chávez, que hay una creciente demanda por esa figura. Ergo, Keller implica que ninguno de los presentes en la palestra calza los puntos necesarios.

Al destacar, además, que 64% de la población electoral quiere elecciones primarias, Keller añade que el elegido debe venir hablando claro, y que debe ser de nuevo origen porque los viejos partidos han desaparecido.

¿Estará haciendo Keller el papel de San Juan Bautista, respecto de una candidatura nítidamente derechista de inminente aparición? ¿Marcel Granier, tal vez, o su representante Eladio Lárez? (El periodista-editor Miguel Salazar reportó hace un par de semanas que Lárez habría aparecido con estupendos y sorprendentes números de aceptación en recientes estudios de opinión). ¿Habrá sido el «movimiento 4D»—Marcel Granier, Oscar García Mendoza, María Corina Machado, Antonio Sánchez García, Oswaldo Álvarez Paz y unas cuantas decenas más de personas reunidas en el Ateneo de Caracas para presentar el «Mandato del Pueblo a la Nación»—el germen de un verdadero partido de derecha por la calle del medio?

Quizás se razone que nadie le ganará a Chávez las elecciones de diciembre, y entonces no importaría si un candidato de derecha surge incluso ante el que emerja del acuerdo de Borges, Petkoff y Rosales. ¿Quién manda a Borges, un tipo chévere de derecha a reunirse con un ex adeco como Rosales y un escritor que, como Petkoff, se describe como de izquierda buena?

LEA

Share This:

CS #189 – Ménage à trois

Cartas

Puede decirse que el acontecimiento político de la semana—a pesar de la escasa cobertura que el ciudadano Leopoldo Castillo diera al evento—es la rueda de prensa ofrecida conjuntamente por Teodoro Petkoff, Julio Borges y Manuel Rosales. Esto es, en el ámbito local, pues previamente el triunfo electoral de Alan García en las elecciones presidenciales de Perú impactó nuestra propia escena, con malas noticias para Chávez que, al igual que Castillo, los medios gobiernistas—Venezolana de Televisión, Telesur y el diario Vea—procuraron ocultar.

Ya es la tercera vez—antes en Maracaibo y Margarita, territorios de gobierno no chavista—que los mismos mosqueteros presentan un frente común, luego de que Súmate irrumpiera con pretensiones de dueña del teatro electoral opositor. Ahora desde Caracas, el trío que concita más adeptos, muy por encima del resto de los pretendientes, emitió el lunes un haz de señales de indudable fuerza e impacto. (Un estudio de opinión de Eugenio Escuela obtiene de datos levantados entre el 6 y el 13 de mayo pasado, que el 88,26% de los consultados cree que el candidato de la oposición será uno de los tres: Borges, 13,02; Petkoff, 33,39; Rosales, 41,85).

La mise en scène de la declaración conjunta fue en sí misma significativa. Petkoff ocupó el centro de la trinidad (no tan santísima) y fue el encargado de leer el comunicado que contenía sus acuerdos. Luego de la lectura continuó notándose una cierta deferencia de Borges y Rosales hacia Petkoff. Cuando éste anunció que se abría un período de preguntas cuyas respuestas se repartirían entre los tres, Rosales le dijo: «Usted es quien tiene la batuta». Mientras se producía una formulación de parte de un periodista, poco después, Borges se inclinó a Petkoff para preguntarle si quería que él manejara la pregunta en cuestión. (En la primera comunicación conjunta la batuta la tenía Rosales, naturalmente, pues era el anfitrión en Maracaibo).

Por otra parte, no eran tres tristes tigres. Los rostros de los precandidatos irradiaban gran satisfacción, y permiten pensar que lo que presentaron fue sólo la punta del iceberg, es decir, que han arribado ya a acuerdos más profundos, y que lo ofrecido deberá esperar su maduración en la opinión pública antes de que se revele el resto de los compromisos.

La esencia de lo anunciado consiste en el acuerdo de los tres protagonistas en postular un candidato único de oposición y el apoyo de los restantes a quien resulte ser el abanderado definitivo. A esto lo llaman un «acuerdo de unidad nacional» (¿AUN?) que precedería al «gobierno de unidad nacional» (¿GUN?) montado sobre un proyecto que trascienda las elecciones del próximo 3 de diciembre. Vale la pena trascribir in toto el importante documento—que no fue reproducido ni siquiera parcialmente por El Universal y El Nacional—leído por Petkoff:

El difícil momento histórico que hoy vivimos y la dramática situación que vive el país exige que pensemos en todos los venezolanos, sin discriminaciones de ningún tipo, y plantea la necesidad de colocar al país y al interés nacional por encima de todo interés particular.

Por ello, hoy lunes 5 de junio, Julio Borges, Manuel Rosales y Teodoro Petkoff hemos resuelto anunciar la celebración del siguiente acuerdo de unidad nacional:

Primero: inscribir en el CNE un solo candidato que se enfrente al actual gobierno, para lo cual se privilegiará la búsqueda de un acuerdo unitario entre los factores representados. Este candidato de consenso deberá ser seleccionado antes del 31 de julio de 2006 y, para ello, se creará una comisión encargada de facilitar la conformación de un gobierno de unidad nacional. En todo caso, las elecciones primarias tendrían lugar entre el 30 de julio y el 6 de agosto de 2006.

Segundo: hemos resuelto trascender las fronteras de las elecciones presidenciales de diciembre de este año y plantear un proyecto nacional para el corto, mediano y largo plazo. Para ello, hemos decidido conformar una comisión mixta, con representantes de los tres comandos de campaña, encargada de proponer un acuerdo de gobernabilidad, expresado en un programa mínimo de gobierno que deberá ser cumplido una vez que el candidato unitario llegue a la Presidencia de la República. En este acuerdo serán materias de urgente atención la promoción de empleos, el combate eficaz contra la inseguridad, la rápida construcción de viviendas, el mejoramiento de la atención médica, el mejoramiento de la calidad de la educación y el combate contra la corrupción, entre otras. El principal objetivo del acuerdo de gobernabilidad será concretar nuestro compromiso para reducir la pobreza en los próximos seis años, así como de cara al año 2015, conforme a los «Objetivos de Desarrollo del Milenio» que ha presentado la Organización de Naciones Unidas.

Tercero: fijar una posición conjunta sobre las condiciones electorales imprescindibles para participar en la elección presidencial de diciembre de este año, lo cual incluye principalmente la eliminación de las captahuellas y los cuadernos electrónicos, la apertura de las cajas y el escrutinio de las papeletas de votación, una auditoría profesional y confiable del Registro Electoral Permanente (REP) y su posterior depuración en plazos oportunos, así como la entrega del mismo en los términos previstos por las leyes. Es inadmisible el desmejoramiento de las condiciones obtenidas en las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional de diciembre del año pasado (2005).

En vista de que existen dos proposiciones de auditorías no excluyentes, le exigimos al CNE que considere la posibilidad de tomar, simultáneamente, elementos de ambos proyectos de auditoría y, así, brindarle al país un REP auditado y confiable.

Cuarto: una comisión se encargará de preparar la organización de un proceso de elecciones primarias, que sería activado en caso de no lograrse el consenso deseado. Este equipo propondría las condiciones para la participación de los candidatos en dicha consulta y estaría integrada inicialmente por seis miembros, tres de los cuales representarán a cada uno de los candidatos, mientras que los tres miembros restantes serían representantes de las ONG que poseen competencia y conocimiento sobre esta materia. Las ONG cuyos representantes ya han aceptado integrar esta comisión son Súmate, el Grupo La Colina y Queremos Elegir.

Quinto: promover la constitución de un equipo común de campaña, de modo tal que podamos potenciar nuestros talentos y esfuerzos al logro de los objetivos comunes que hemos señalado.

Sexto: promover los mecanismos de enlace, consulta y participación que sean necesarios con el objeto de integrar y escuchar la opinión de los otros precandidatos que hayan presentado sus nombres.

Confiamos en que este acuerdo contribuirá enormemente a la construcción de una nueva esperanza para la mayoría de los venezolanos que desean ponerle fin a la incertidumbre, a la intolerancia, al odio, a la discriminación y hacer realidad el derecho que tenemos todos de vivir mejor. Las naciones que progresan son aquellas que están en paz. Venezuela necesita paz y un acuerdo de unidad nacional. Este es nuestro compromiso con el país.

Como puede verse, se trata de una manifestación bien pensada. Al día siguiente de la declaración le expresaron su apoyo la Causa R y el Polo Democrático. (Dos formaciones de izquierda). Pero fue tan bien pensada que Súmate reviró, así como varios de los restantes precandidatos, que en profusión de piñata han ido emergiendo sin que todavía pueda asegurarse que el pescueceo haya concluido. (Hay algunos entre ellos cuya aspiración es comprensible: Cecilia Sosa, por caso, que debe estar poniendo sus barbas o bardas en remojo con la noticia de la solicitud de la Fiscalía de una medida privativa de libertad en contra de Allan Randolph Brewer Carías, por su presunta participación en la redacción de los decretos de Pedro Carmona Estanga. La Dra. Sosa ha sido acusada de lo mismo, y naturalmente busca ahora el manto protector que le prestaría una actividad candidatural, aunque a la postre no le sirva de mucho).

La postura de Súmate es explicable: el acuerdo es, para una organización que aspiraba a ser la estrella del proceso electoral, una clara capiti diminutio. Los tres mosqueteros no han rechazado el mecanismo de primarias postulado por Súmate, pero lo relegan a remedio de última instancia en caso de que por otros métodos—razonamiento político, consenso, encuestas, decantación, fue la enumeración de Petkoff—no hubiere sido posible arribar al candidato unitario. Luego, aunque hubiera primarias, Súmate dejaría de disfrutar el monopolio que pretendía ejercer sobre ellas, pues tendría que integrarse con dos «pares», que es como se presenta a Queremos Elegir y el Grupo La Colina. Parado su trote de esta manera, los voceros de Súmate que han expresado su desacuerdo—Alejandro Plaz, principalmente—no se han atrevido a rechazar su equiparación con las otras ONG, pero han argumentado que el esquema tripartito del lunes es discriminatorio respecto de los restantes candidatos y «el universo de votantes que apoyan a otros aspirantes».

Y estos otros aspirantes no tardaron en reaccionar. Según reporta El Universal ayer, Cecilia Sosa, William Ojeda, Vicente Brito, Froilán Barrios, Enrique Tejera París y Sergio Omar Calderón conversaron para generar «una respuesta común» a las «pretensiones del bloque que componen Julio Borges, Teodoro Petkoff y Manuel Rosales, al suscribir el acuerdo de unidad nacional que desplaza el método de las Primarias como principal sistema de selección del candidato único y que limita la participación de los otros aspirantes». (Estos precandidatos también discriminaron pues, por mencionar dos nombres, ni Angulo ni Smith participaron de esta conversación disidente. Dicho sea de paso, la candidatura de Smith ha sido golpeada de muerte por el retiro del apoyo que le prestaba Visión Emergente, liderada por Cipriano Heredia, la organización que el ex ministro de Pérez había buscado porque Venezuela de Primera no es un partido político nacional con arreglo a la definición legal).

Es así como Súmate está ahora, de facto, aliada con el chiripero candidatural. Nada puede ocultar que Borges, Petkoff y Rosales son quienes, entre el conjunto de candidaturas aparentes, descuellan en las encuestas, y que ninguno entre los restantes alcanza cotas significativas de apoyo o intención de voto a su favor. Es inconsistente, pues, que el grupo de protestantes aduzca que «las Primarias son el sentir y el deseo de la población, como lo reflejan las encuestas (Keller, Hinterlaces), los ciudadanos ya se han pronunciado», puesto que esas mismas encuestas, y todas las demás, reflejan que Sosa, Calderón, Tejera, Smith, Ojeda, Brito y un considerable etcétera, no tienen nada que buscar, en vista de sus microscópicos desempeños. Como ellos mismos dicen, los ciudadanos ya se han pronunciado.

Pero no sólo coincidieron con Súmate en el reclamo expuesto, sino en la finalidad misma de las primarias, según lo entiende la organización de Machado y Plaz. Así dicen que el acuerdo tripartito del lunes «no contribuye con la necesidad de legitimar un liderazgo que encabece la lucha por las condiciones electorales cristalinas». No dicen, nótese, que la finalidad es obtener un candidato que se oponga al «incumbente», que en principio debiera ser lo fundamental, sino que la misión real es la confrontación del sistema electoral, sin tomar en cuenta que el pacto BPR precisamente hizo referencia explícita al tema de las condiciones electorales. (Y también especificó que promovería «los mecanismos de enlace, consulta y participación que sean necesarios con el objeto de integrar y escuchar la opinión de los otros precandidatos que hayan presentado sus nombres», por lo que la queja expuesta carece de sentido).

Hay, pues, una suerte de nuevo Pacto de Punto Fijo. Es, hasta ahora, lo más importante que ha ocurrido en el campo opositor en lo que va de año. De paso confirma que Rosales está corriendo, puesto que habla de integrar «los tres comandos de campaña». (Este punto, por cierto, había sido levantado por el Grupo La Colina, en un análisis de las avenidas para seleccionar el candidato unitario que no favorecía el método de primarias, precisamente porque haría imposible la integración de los comandos).

En estimación de esta publicación, existe un protocolo secreto que forma parte del acuerdo BPR, y que éste incluye la convicción de que Rosales no debe ser el candidato. Si esto es así, el plomo en el ala que más de una vez se ha mencionado acá como vulnerador de una candidatura del gobernador zuliano—su cohonestación de la inconstitucionalidad de Carmona Estanga—sería en gran medida neutralizado. A fin de cuentas, y en todo caso, los peruanos perdonaron sus pecados a Alan García, ante la peligrosidad de la figura de Humala. Rosales habría pecado y no se ha arrepentido, pero son mucho peores los pecados de Chávez, y éste es incapaz de arrepentimiento.

LEA

Share This:

FS #96 – Programa de liberación

Fichero

LEA, por favor

En el año de 1963, el Frente de Liberación Nacional—que integraban entre otras organizaciones el Partido Comunista de Venezuela, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria y las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional—publicó su Programa de Acción. En su sección VI (UN GOBIERNO NACIONALISTA Y DEMOCRÁTICO) se definía: «El FLN no es una organización comunista, ni este programa plantea hoy una solución comunista al país. Pero queremos declarar categóricamente que en sus filas están presentes todos los sectores progresistas, comunistas o no, marxistas en general y demócratas en actitud de coincidir en las tareas que informan esta plataforma de acción del FLN». Esto es, proclama que no es comunista pero no se compromete a no serlo en el futuro.

En efecto, antes declara: «Es necesario afirmar en todos los tonos que el gobierno nacional y democrático no será un gobierno para aplicar medidas comunistas. Por la sencilla razón de que lo planteado en Venezuela son medidas de carácter nacionalista y democráticas, que abran cauce a la liberación nacional en marcha hacia el socialismo». Y también hacía una promesa limitada en el tiempo: «el apoyo más resuelto tendrán los capitalistas nacionales por parte de un gobierno nacionalista y democrático. Durante todo un período no habrá contradicción entre ese desarrollo industrial en manos privadas y el desarrollo de las industrias básicas en poder del Estado».

En cuanto a las inversiones foráneas decía no tener nada en contra, y aun respecto de las norteamericanas afirmaba: «estas inversiones serán respetadas, siempre y cuando el gobierno norteamericano adopte una actitud comprensiva y respetuosa al derecho que tenemos los venezolanos a dotarnos del gobierno que más creamos conveniente».

La Ficha Semanal #96 de doctorpolítico reproduce las dos últimas secciones, VIII y IX (LAS FUERZAS DE LA REVOLUCIÓN VENEZOLANA SON INVENCIBLES; LAS TAREAS DEL PUEBLO), precedidas del fragmento correspondiente a la política internacional del gobierno propugnado por el Frente de Liberación Nacional. Su retórica es inevitablemente semejante a la actualmente ordinaria en el gobierno venezolano.

Las contradicciones son patentes: en política internacional Venezuela «procurará tener y mantener relaciones diplomáticas con todos los estados que integran la gran comunidad de pueblos del mundo, sin consideración de su régimen interno.» Tal redacción, naturalmente, buscaba romper la doctrina Betancourt de no relaciones con gobiernos no electos democráticamente y estaba muy pensada sobre el caso de Cuba. Pero al mismo tiempo dice el FLN que iría «contra toda forma de política que desconozca la dignidad del hombre, la democracia o la justicia.», es decir, lo negado precisamente en Cuba.

Las menciones del texto a Arcaya e Iragorry (el documento escribe este apellido con i latina al final) delatan la proximidad de Unión Republicana Democrática, que durante el período de la insurgencia armada fue la rebeldía light y defensora del Frente de Liberación Nacional en escenarios como el Congreso de la República.

LEA

Programa de liberación

POLÍTICA INTERNACIONAL: el FRENTE DE LIBERACIÓN NACIONAL hace suya la plataforma sobre política exterior contenida en el discurso pronunciado por el canciller Ignacio Luis Arcaya, ante el Cuerpo Diplomático en febrero de 1959.

Estos puntos se pueden sintetizar así:

1.- Cooperación internacional de lo económico, cultural y político sobre bases de igualdad y sincero respeto de tratados y obligaciones y a todo el orden jurídico internacional.

2.- Afirmación y firme defensa de nuestra independencia y de los intereses nacionales de Venezuela.

3.- No intervención. Venezuela procurará tener y mantener relaciones diplomáticas con todos los estados que integran la gran comunidad de pueblos del mundo, sin consideración de su régimen interno.

4. Política internacional de franca simpatía y solidaridad hacia los pueblos que luchan por su independencia y autodeterminación; y contra toda forma de política que desconozca la dignidad del hombre, la democracia o la justicia.

El gobierno nacionalista y democrático al aplicarlo se guiará por el respeto a la soberanía de los otros pueblos, por relaciones amistosas con todos los pueblos del mundo socialista al igual que con el mundo capitalista, una política de coexistencia pacífica y de estrechas relaciones con los países latinoamericanos, con el pueblo norteamericano y, a su cabeza, sus sectores progresistas y revolucionarios. Las relaciones internacionales del gobierno nacionalista y democrático se guiarán por el principio de la coexistencia pacífica, de que la paz es la tarea fundamental de todos los pueblos del mundo en lo que respecta a la esfera de sus relaciones internacionales (Carta de la ONU); Venezuela recobrará, de esta manera, su voz propia en los organismos internacionales, dejando de ser simplemente títere de los funcionarios norteamericanos en esos organismos internacionales.

………

VIII. LAS FUERZAS DE LA REVOLUCIÓN VENEZOLANA SON INVENCIBLES

El FRENTE DE LIBERACIÓN NACIONAL declara que las fuerzas nacionales de la revolución venezolana son invencibles.

Nuestro movimiento es un movimiento nacionalista, democrático y revolucionario. Brota de las propias condiciones nacionales. Se nutre, en lo fundamental, de las fuerzas internas. Nada más falso y calumnioso que obedezcamos órdenes extranjeras, sirvamos a potencias extranjeras, o seamos simples copias de otros movimientos revolucionarios triunfantes.

La inmensa mayoría de nuestro pueblo quiere un gobierno nacionalista y democrático.

La inmensa mayoría de nuestro pueblo quiere una revolución que ponga fin al coloniaje, al atraso, a la pobreza.

En la actualidad, sólo una minoría se opone a estas aspiraciones. Y esa minoría es la que se encuentra en el poder. Desalojarla de allí sería satisfacer los anhelos de la mayoría. Sería la única manera de colocar en armonía el poder político con las aspiraciones nacionalistas y democráticas de nuestro pueblo.

Pero al mismo tiempo que disponemos de poderosas fuerzas internas, representadas en la clase obrera, en los campesinos, en la pequeña burguesía nacional; representadas en hombres y mujeres de las más diversas ideologías en el campo civil, también contamos con oficiales patriotas, así como con un instrumento armado como son las FALN; al mismo tiempo, repetimos, que contamos con ello, nos podemos apoyar en la existencia del campo socialista, en el movimiento obrero de los países capitalistas y en los movimientos de liberación nacional que sacuden a todo el mundo capitalista.

La unión de nuestras fuerzas internas con esas fuerzas externas colocan a nuestros enemigos en una situación difícil, hace apuntar con más decisión hacia la victoria de la revolución venezolana.

Al mismo tiempo que somos un movimiento profundamente nacionalista nos inspiramos en el más amplio internacionalismo, para decirlo con las frases de Don Mario Briceño Iragorri.

Los movimientos liberadores triunfantes, han demostrado a la faz de la tierra que pueden encontrar apoyo en otras áreas, especialmente en el mundo socialista, en los países neutrales y en los países liberados del colonialismo. Nuestro movimiento no despreciará tales hechos objetivos y acudirá a ellos en demanda de ayuda y solidaridad, para acortar nuestros sacrificios, para acelerare nuestras tareas emancipadoras y de justicia social.

El FRENTE NACIONAL DE LIBERACIÓN tiende su mano esperanzada a todos los movimientos nacionales liberadores y socialistas del mundo entero en demanda de solidaridad moral y material; en demanda de apoyo político y diplomático en los organismos internacionales; en demanda de popularizar nuestras luchas y certeza de que conquistaremos la victoria.

IX. LAS TAREAS DEL PUEBLO

Las grandes masas populares tienen que tomar en sus manos esta plataforma del FRENTE DE LIBERACIÓN NACIONAL, hacerla suya, difundirla por todos los medios a su alcance.

La línea del FLN es una línea de masas. Esto significa hacer comprender a las amplias masas su papel en la historia, señalarle sus tareas principales en un momento dado. El FLN le dice a nuestro pueblo: hoy la tarea fundamental es la de conquistar un gobierno nacionalista y democrático que inicie la recuperación del país, que abra cauce a un desarrollo independiente de Venezuela.

Hay tareas comunes para todos los patriotas venezolanos:

1.- Formar Comités del FLN en todos los sitios donde se puedan agrupar tres o cuatro personas. Esos Comités tendrán funciones varias:

a) Difundir la plataforma de acción del FLN.

b) Difundir las luchas políticas de las masas.

c) Difundir las acciones de las FALN.

d) Levantar la solidaridad con los combatientes guerrilleros.

e) Levantar la solidaridad con los secuestrados y perseguidos políticos, sindicales y militares, haciéndoles sentirse rodeados del afecto popular.

f) Difundir los órganos de publicidad del FLN (EL PATRIOTA) y de las FALN (PUEBLO Y REVOLUCIÓN). Hacer propaganda por todos los medios.

g) Establecer contactos con los soldados, clases y oficiales; con policías y guardias nacionales, convencerlos de que no disparen contra el pueblo, que se sumen a nuestra justa y hermosa causa.

h) Formar pequeños destacamentos de las FALN que puedan operar, a través de su propia iniciativa, en los momentos de crisis aguda y de combates callejeros.

i) Recabar las informaciones (en los Ministerios, dependencias oficiales, organismos y represivos, en todas partes) para el FLN y para las FALN.

j) Guardar los secretos conspirativos del movimiento: no dar nombres, ayudar a esconder las armas, los materiales de propaganda; esconder a los combatientes.

POR EL FRENTE DE LIBERACIÓN NACIONAL

EL COMITÉ POLÍTICO

Share This:

LEA #188

LEA

Al Gore se ha reciclado como líder mundial con su cruzada contra el calentamiento planetario. (Ver http://www.climatecrisis.net). Otros dirigentes no andan en lo mismo, y prefieren proferir advertencias distintas. Por ejemplo, Condoleezza Rice ha comunicado que su gobierno pudiera sumarse a las conversaciones europeas con Irán sobre el desarrollo de su energía nuclear, siempre y cuando este país convenga en permitir una verificación internacional de que ha detenido su programa de enriquecimiento de uranio.

Cualquier ciudadano medianamente informado sabe lo que contestará directamente el presidente Amahdinejad o por boca de su ministro de relaciones exteriores: que la condición estipulada por Rice es sencillamente inadmisible. Por consiguiente, el Departamento de Estado de los Estados Unidos sabe lo mismo y, en ulterior consecuencia, ha formulado una proposición que sabe será rechazada.

¿Qué busca el gobierno de Bush? ¿Poder decir que Irán rehúsa el diálogo? Resulta por la medida chiquita ominoso que nadie menos que Henry Kissinger, en almuerzo organizado por el Diario Digital de Lisboa el pasado 12 de mayo, se sintiera en la obligación de advertir que una invasión de Irán «sería una pesadilla». ¿Es que Kissinger, quien ocupara destacadamente la posición de Rice en un gobierno también republicano—Nixon—conoce datos que sugieren alguna inminencia a tal respecto? (Kissinger, por cierto, ha vuelto a la escena con la reciente publicación de unas doce mil páginas de notas y memorandos de su paso por el Departamento de Estado. En uno de ellos recogió algo que manifestó al liderazgo chino poco antes del cese de la guerra de Viet Nam: que si los Estados Unidos podían vivir con un régimen comunista en China también podrían vivir con un régimen comunista en Indochina. Lo único que pedía es que los norvietnamitas no pretendieran cogerse a Viet Nam del Sur demasiado pronto después de una retirada de las tropas norteamericanas, para que la reputación de los Estados Unidos no se afectara demasiado).

Mientras, por estos lares el especialista Alberto Garrido asegura que el Caribe ya está tomado militarmente por los Estados Unidos, que la escala de sus ejercicios navales en la zona y su dotación de efectivos y armamento es realmente desusada.

Los chinos consideran la peor maldición de todas desear a sus enemigos que vivan una época importante.

LEA

Share This: