La luminosa lección del Coronel

Un poco más de dos años antes de ser ascendido a General de la Compañia de Jesús, el 14 de agosto de 2014, el padre Arturo Sosa habló en el Centro de Fe y Culturas de Medellín* sobre el tema venezolano. Su certero análisis acerca de nuestra situación no ha perdido vigencia, salvo en un punto: Sosa afirmó entonces que el estatismo centralista de Venezuela, con tendencia a ser dictatorial, tenía apoyo de las masas; en un año y cuatro meses—6 de diciembre de 2015—ese apoyo se había perdido, y los registros de opinión miden la minoría electoral que hoy puede reivindicar. Pero eso no es su equivocación, pues hasta abril de 2013 y más aún en diciembre de ese año, cuando el oficialismo triunfara decididamente en las elecciones municipales, todavía había un apoyo mayoritario al gobierno. Eso, y la vida del país, es lo que Nicolás Maduro se ha empeñado en destruir.

Es una lástima que nuestra Constitución impida el ejercicio de la Presidencia de la República a quien no sea de estado seglar; no tengo dudas de que Arturo Sosa Abascal la ejercería con sabiduría, eficacia y justicia. He aquí el registro audiovisual de su espectacular conferencia, clarísima, imperdible. (Vale la pena cada minuto; veála a pantalla completa y registre su gesticulación veraz y su mirada, de la que Arturo Peraza S. J. dice que le enseñó a mirar a Dios en los ojos de los pobres):

 

 

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* «Una fundación que promueve la reflexión y el debate sobre la crisis ética de la sociedad y la apropiación de valores que garanticen el compromiso con la justicia, la equitativa y la pluralidad».

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De Arturo sobre Arturo

 

El 3 de septiembre de este año tuve el honor de conversar con el padre Arturo Peraza S. J., Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela, en el programa #212 de Dr. Político en RCR; la ocasión permitió que nos ofreciera una compacta reseña de la presencia de los jesuitas en el país, que este mes de octubre cumple un siglo completo. Abajo se transcribe—con mínimos ajustes al original en la página web de la Congregación 36 de los jesuitas—el testimonio de su felicidad por la ascensión de Arturo Sosa Abascal al cargo de Padre General de la Compañía de Jesús, con evidentes admiración, cariño y gratitud.

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El General en Jefe

El rey Arturo, General en Jefe

 

“Me enseñó a mirar a Dios en los ojos de los pobres” – Arturo Peraza S. J. sobre el Padre General.

 

Escrito por Arturo Peraza S. J., Provincial de Venezuela.

Hoy puedo contar que durante cuatro días muchos compañeros me hicieron una y otra vez, de formas distintas esta pregunta: ¿quién es Arturo Sosa? Nunca había tenido que hablar tantas veces y particularmente tantas veces en inglés sobre una persona. Se trataba de repeticiones de una historia personal que en la medida que se repetía iba trayendo más recuerdos y a la vez una serena certeza interior de que realmente era alguien a quien yo veía como General.

Mientras yo estaba en el noviciado y en filosofía era un jesuita admirado por su capacidad. Era ya en ese tiempo una persona que tenía resonancia en los medios venezolanos. Fue nuestro profesor en la filosofía política, cercano y bastante exigente. Al segundo año de mi magisterio (período en el cual los jesuitas nos integramos a la vida apostólica de la Compañía y en algunos casos como el mío también se realizan estudios especiales, en mi caso Derecho) me envían a la comunidad Manuel Aguirre y pasa Arturo a ser mi acompañante espiritual por cuatro años. Esta experiencia marcó una fuerte cercanía que me permitió conocer la hondura espiritual de mi tocayo. Me vienen a la mente las celebraciones comunitarias en las cuales compartimos la Palabra y nuestras experiencias, en una comunidad conformada por cinco o seis miembros. En ellas Arturo explayaba su cercana relación con Dios como papá (incluso usar el término papito), como misericordioso y como Dios de la historia de nuestro pueblo que nos invita a leer los signos de los tiempos en la vida de nuestra gente. Me viene a la mente sus misas de domingo en el templo de La Pastora donde toda la comunidad también compartía la homilía para que al final Sosa concluyera con una suerte de síntesis y aportes personales.

Me enseñó a mirar a Dios en los ojos de los pobres, en la seriedad de los análisis para comprender la realidad que nos rodeaba, para mirar en la historia del país un modo de entender nuestro presente y los caminos de futuro. El analista Arturo puede ser leído superficialmente en sus escritos desde el ejercicio fenomenológico de descripción de la realidad y de propuestas, pero quien lo conoce sabe que hay mucho más. Debajo del texto hay un deseo de buscar y encontrar signos de la invitación de Dios en este tiempo, lecturas de los caminos que van ahondando en los seres humanos en su trascendencia, así como busca la misma trascendencia de la historia que vivimos. Yo diría me enseñó qué significa una fe encarnada.

Esta fe encarnada se puede encontrar en sus escritos y en su seriedad intelectual, pero aún más se puede encontrar en su modo de cercanía con todos, especialmente la gente más sencilla. En La Pastora los pobres viven en las quebradas y allá abría un camino de compromiso. Nuestra casa era un lugar de puertas abiertas a la comunidad popular que nos rodeaba, a la gente de las quebradas, en especial a los jóvenes del sector. Muchos eran amigos de Arturo. Por eso él no hablaba desde los libros simplemente, sino desde el corazón de esa gente que nos rodeaba. Luego será en la frontera venezolana, pero es una historia que describiré un poco más adelante.

Cuando concluí mis estudios de Derecho y por lo tanto mis experiencias de maestrillo, me encuentro que no sólo me mudo yo, sino que se muda también mi tocayo, pero él como mi superior del teologado. Un año me acompañará en ese proceso, pero pronto llegará el anuncio de que se le hacía Provincial de Venezuela. Era el año de 1996. Durará como Provincial hasta el año 2004. En este tiempo le regala a la Provincia el proceso de discernimiento que nos permitió construir el aún vigente Plan Apostólico de la Provincia de Venezuela. Un plan de visión para 20 años. La verdad es que resulta algo insólito que en un país como Venezuela en donde todo parece cambiar constantemente, nosotros hayamos podido conducirnos por un plan en el que nos reconocemos con facilidad todo este tiempo. Sus opciones nos siguen pareciendo clarificadoras y en especial la voluntad de trabajar en colaboración con otros y otras, que consideremos el sujeto apostólico de la Provincia (laicos y jesuitas), amén de la necesidad de trabajar en red. En él es claro la voluntad de colaborar en la constitución de organizaciones populares y civiles autónomas que puedan ser sujeto del proceso político, social y económico venezolano (tarea que hoy en día es más compleja que cuando comenzamos), entregar los ejercicios como don recibido y promover el fortalecimiento de los laicos y los jóvenes como sujetos en nuestra Iglesia.

En ese plan es claro que deseamos comprometernos con los pobres de nuestro país y un tema que aparece es la frontera. Se trataba de una novedad en ese tiempo. Teníamos presencia en el Alto Apure (Guasdualito, El Nula, La Victoria, El Amparo y Ciudad Sucre) Se asumió el reto del trabajo en la frontera como un trabajo de frontera humana, apostólica y social. La realidad de refugiados, la presencia de grupos irregulares de distinto signo, el comercio legal y no tan legal, especialmente de la gasolina, la realidad campesina y otros elementos se constituyeron en un llamado para la Provincia toda (Parroquia, Fe y Alegría, SJR y otros). Arturo al final de su provincialato es destinado a la Universidad Católica del Táchira (en la frontera) y asume el propósito de hacer de ésta una universidad de frontera en frontera.

Conocí a un Arturo en una de sus mejores facetas de creatividad e integración. Recibió una universidad de aproximadamente 4.000 estudiantes y la trasformó en una universidad de 9.000 estudiantes, lo que implicó hacer un nuevo campus en el contexto de una Venezuela donde ya había claros signos de crisis para los sectores productivos, encubierta por la riqueza petrolera. Recibió una universidad que era una buena escuela, pero que sólo se miraba a sí misma, y la abrió a toda la realidad de la frontera en términos de relacionarla con las comunidades vecinas, con la diócesis, con nuestras parroquias de frontera, con las escuelas de Fe y Alegría en la zona, con la realidad de refugiados, con el mundo campesino pobre, etc. Una relación que pasaba por la investigación y la publicación de datos sobre la zona, hasta el compromiso directo con acciones tendientes al cambio. Fue un camino que hizo con toda la comunidad jesuítica que lo acompañaba en la zona y con muchos laicos y laicas que de múltiples formas se sumaron en ese sueño.

De ese camino brotó en un encuentro, en el que yo participo como recién nombrado Provincial, el nacimiento de la Red Apostólica Interprovincial Fronteriza (RAIF). Una vinculación entre las provincias de Venezuela y Colombia para abordar nuestra frontera común en términos de evangelización encarnada que quiere reconocer la subjetualidad propia de quienes habitan en nuestra frontera. Arturo, a pesar de sus múltiples obligaciones (entre las que cabe destacar el ser consejero del P. General Adolfo Nicolás, Rector, Superior de la comunidad), asume la responsabilidad de animar esta red. Y como había hecho antaño con la Provincia, convoca a los diversos agentes pastorales de ambos lados de la frontera para soñar un camino que nos vinculará, considerando especialmente que durante ese tiempo se dio una particular agria relación entre el mandatario de Venezuela en ese entonces (Hugo Chávez Frías) y el de Colombia (Álvaro Uribe).

Pero no quiero olvidar quizás un detalle más humano. Mientras todo esto ocurría, en la comunidad Pedro Fabro (así se llama la comunidad de la universidad de la cual era superior Arturo) vivía un jesuita mayor que había sido un excelente profesor de teología especialmente en el área de Cristología: José Cruz Ayestarán. Lamentablemente tenía la cabeza algo perdida, pero en vez de enviarlo a nuestra enfermería, Arturo asumió el compromiso, mientras fuera posible, de acompañarlo y tenerlo en la comunidad. Todos los días preparaba las pastillas que debía tomar y se aseguraba que se las había tomado, sabía llevar con buen humor algunas impertinencias, que la condición de este compañero producía, y preocuparse con los demás de hacerlo sentir en casa. Igual Arturo era cercano a los estudiantes de la universidad, a la gente de nuestras parroquias de El Nula, Ciudad Sucre, Guasdualito y sus caseríos, a los laicos de los equipos de Fe y Alegría. Era su modo de expresar ese Dios papá, misericordioso y comprometido.

Me costó aceptar (aunque nada podía hacer) que el General (que ya lo había defendido en dos ocasiones anteriores de cargos internacionales) se lo llevara para Roma a dirigir las casas internacionales. Era claro que era una de nuestras expresas prioridades según la CG 35 y Arturo como buen jesuita simplemente asumió. Entre otras cosas debo decir que le tocó dejar a su mamá, que ya para ese momento (2014) tenía 90 años. Siempre que había consejo nacional de rectores él aprovechaba y la visitaba, pero esas visitas ahora se distanciaron a una vez al año, y al Skype. Quiero reconocer a Margarita Abascal de Sosa lo que ella también ha hecho, que es mucho.

Y en esos cuatro días narré una y otra anécdota, tratando de trasmitir una experiencia y junto con mi hermano Johnny Veramendi quien tiene mucho que contar, tratamos de forma honesta de contestar eso que nos preguntaban: ¿Quién es Arturo Sosa?

Arturo Peraza S. J. es el Provincial de Venezuela y elector – junto con Johnny Veramendi – en la Congregación General 36.

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218 veces

Rapsoda postmoderno

Rapsoda postmoderno

La reunión #218 de los oyentes con el programa Dr. Político en RCR versó sobre la aberrante decisión del 11 de este mes de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, por la que usurpa funciones de la Asamblea Nacional claramente adjudicadas a ésta por la Constitución Nacional. Igualmente, se ofreció mentís empírico a una declaración del presidente Maduro acerca de una presunta pérdida del capital político opositor que se manifestó el pasado 6 de diciembre. Complementaron la ocasión nociones de Clifford Irving y John Erskine sobre la ética de la creencia y la obligación moral de ser inteligentes. Cavatina, pieza de Stanley Myers para la película El Cazador (Robert De Niro, Meryl Streep) y Blowin’ in the wind, de Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016, amenizaron la sesión de hoy, cuyo audio puede ser escuchado acá:

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Buenos amigos

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Arturo Peraza S. J. felicita a Arturo Sosa S. J.

 

Primero fue la noticia de la elevación de Mons. Baltazar Porras al Colegio de Cardenales de Roma, una dignidad merecidísima que llena de orgullo a los hombres y mujeres de religión en Venezuela. Pocos nombramientos fueron más gratos para el papa Francisco, pues Porras es el prelado venezolano que mantiene desde hace largos años la más estrecha amistad con el jefe de la Iglesia Católica mundial. A los pocos días, llega esta noticia de Arturo Sosa Abascal como Padre General de la Compañía de Jesús, un cargo planetario igualmente merecido.

La amistad en la misión

La amistad en la misión

Ambos prelados tienen una dilatada trayectoria eclesial y democrática, y el país está feliz por el reconocimiento que se ha hecho de su obra. Desde sus nuevas dignidades ayudarán a su atribulada nación.

He aquí la nota en la web de los jesuitas:

Arturo Sosa SJ, 31° Superior General de la Compañía de Jesús

14 Octubre 2016

La 36ª Congregación General de la Compañía de Jesús ha elegido al Padre Arturo Sosa Abascal, SJ de la Provincia de Venezuela, como nuevo Superior General.

El P. Arturo Sosa nació en Caracas (Venezuela) el 12 de noviembre de 1948. Es delegado para la Curia y las casas y obras interprovinciales de la Compañía de Jesús en Roma, y es Consejero del Padre General. Es licenciado en Filosofía por la Universidad Católica Andrés Bello (1972) y doctor en Ciencias Políticas por la Universidad Central de Venezuela. El P. Sosa habla español, italiano e inglés, y entiende el francés.

En la Congregación General 35 celebrada en 2008 fue elegido por el Padre General Adolfo Nicolás como Consejero General. Y en 2014 se incorporó a la Curia de la Compañía de Jesús en Roma como delegado para la Curia y las casas y obras interprovinciales de la Compañía de Jesús en Roma. Se trata de instituciones que dependen directamente del Padre General de los Jesuitas y para las que nombra a un delegado. Entre ellas se encuentran, además de la Curia General, la Pontificia Universidad Gregoriana, el Pontificio Instituto Bíblico, el Pontificio Instituto Oriental, el Observatorio Vaticano, así como diversos Colegios Internacionales y Residencias.

Entre 1996 y 2004 fue Superior Provincial de los Jesuitas en Venezuela. Anteriormente había sido coordinador del apostolado social en este país y director del Centro Gumilla, un centro de investigación y acción social de los jesuitas en Venezuela.

El P. Arturo Sosa cuenta con una larga trayectoria de dedicación a la docencia y la investigación. Ha desempeñados diversos cargos y funciones en el ámbito universitario. Ha sido profesor y miembro del Consejo Fundacional de la Universidad Católica Andrés Bello y Rector de la Universidad Católica del Táchira durante 10 años. Especialmente ha ejercido la investigación y la docencia en el campo de las ciencias políticas, en diferentes centros e instituciones, como la Cátedra de Teoría Política Contemporánea y la Cátedra de Cambio Social en Venezuela en la Escuela de Ciencias Sociales. Ha sido investigador en el Instituto de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela y, en la misma universidad, profesor de la Escuela de Estudios Políticos en la Cátedra de Historia de la ideas Políticas de Venezuela. En 2004 fue profesor invitado por el Centro para Estudios de América Latina de Georgetown University, en Estados Unidos y fue profesor de la Cátedra de Pensamiento Político Venezolano de la Universidad Católica del Táchira. Ha publicado diferentes obras, especialmente sobre historia y política venezolana.

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Aún en tema colombiano

Con música de Michel Legrand

Con música de Michel Legrand

La cita #217 con Dr. Político en RCR fue dedicada a comentar el resultado referendario del pasado domingo en Colombia, resaltando la elevación del liderazgo colombiano de ambos lados de la cuestión, que augura la construcción de un acuerdo que satisfaga a todos. Naturalmente, la gran noticia de ayer—el Premio Nobel de la Paz conferido al presidente Juan Manuel Santos—fue punto de atención. En mes de música de cine, se escuchó el tema de Michel Legrand para la agridulce película Verano del 42 (1971), y el tema Anastasia, de Alfred Newman, para el filme del mismo nombre (1956). Éste es el archivo de audio de la transmisión de hoy:

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El mundo amaneció mejor

Prescindamos por un momento de la mezquindad

Prescindamos por un día de la mezquindad

 

La noticia por la Agencia EFE:

 

norwayEl Premio Nobel de la Paz para 2016

El Comité Nobel Noruego ha decidido conferir el Premio Nobel de la Paz para 2016 al Presidente Colombiano Juan Manuel Santos por sus resolutos esfuerzos para llevar a su fin una guerra civil de más de 50 años, una guerra que ha costado las vidas de al menos 220.000 colombianos y desplazado cerca de seis millones de personas. El premio debe ser igualmente visto como un tributo al pueblo colombiano que, a pesar de grandes privaciones y abusos, no ha abandonado la esperanza de una paz justa, y a todas las partes que han contribuido al proceso de paz. No menos se paga este tributo a los representantes de las incontables víctimas de la guerra civil.

El presidente Santos inició las negociaciones que culminaron en el acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las guerrillas de las FARC, y ha buscado consistentemente hacer que el proceso de paz progrese. Muy consciente de que el acuerdo era controversial, fue el instrumento que asegurara que los electores colombianos pudieran pronunciar su opinión acerca del acuerdo de paz en un referéndum. El resultado del voto no fue lo que el presidente Santos deseaba: una estrecha mayoría de más de 13 millones de colombianos que dieron sus votos dijo no al acuerdo. Este resultado ha creado gran incertidumbre sobre el futuro de Colombia. Hay un peligro real de que la guerra civil se encienda de nuevo. Esto hace más importante que las partes, encabezadas por el presidente Santos y el líder de la guerrilla Rodrigo Londoño, continúen respetando el cese al fuego.

El hecho de que una mayoría de votantes dijera no al acuerdo de paz no necesariamente significa que el proceso de paz esté muerto. El referéndum no fue un voto a favor o en contra de la paz. Lo que rechazó el lado del “No” no fue el deseo de paz, sino un específico acuerdo de paz. El Comité Nobel Noruego enfatiza la importancia del hecho de que el presidente Santos está invitando ahora a todas las partes a participar en un diálogo nacional de amplia base con el fin de avanzar en el proceso de paz. Incluso quienes se opusieron al acuerdo de paz han dado la bienvenida a ese diálogo. El Comité Nobel espera que todas las partes asumirán su cuota de responsabilidad y participarán constructivamente en las próximas conversaciones de paz.

El logro de un balance entre la necesidad de reconciliación nacional y el aseguramiento de justicia para las víctimas será un reto particularmente difícil. No hay respuestas simples acerca de cómo esto podrá lograrse. Hasta ahora, un aspecto importante del proceso colombiano de paz ha sido la participación de los representantes de las víctimas de la guerra civil. Han causado una profunda impresión los testimonios de valentía y voluntad de los representantes de las víctimas sobre las atrocidades cometidas y su confrontación a quienes las perpetraron desde cada lado del conflicto.

Al conferir el Premio de la Paz de este año al presidente Juan Manuel Santos, el Comité Nobel Noruego desea alentar a todos los que luchan por lograr la paz, la reconciliación y la justicia en Colombia. El Presidente mismo ha hecho claro que continuará trabajando por la paz hasta su último día en funciones. El Comité tiene la esperanza de que el Premio de la Paz le dará fuerzas para tener éxito en esta exigente tarea. Más aún, es la esperanza del Comité que, en los años por venir, el pueblo colombiano coseche los frutos del actual proceso de paz y reconciliación. Sólo entonces será el país capaz de manejar retos tan importantes como los de la pobreza, la injusticia social y el crimen asociado a las drogas.

La guerra civil en Colombia es una de las más prolongadas guerras civiles de los tiempos modernos, y el único conflicto armado que subsiste en las Américas. Es la firme creencia del Comité Nobel Noruego que el presidente Santos, a pesar del voto mayoritario por el “No” en el referéndum, ha llevado el sangriento conflicto significativamente cerca de una solución pacífica, y que se ha puesto mucho de las bases tanto para la verificación del desarme de las guerrillas de las FARC como para un histórico proceso de fraternidad nacional y reconciliación. Sus esfuerzos para promover la paz cumplen así los criterios y el espíritu del testamento de Alfred Nobel.

Oslo, 7 de octubre de 2016

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(Traducción de este blog de la versión inglesa de la nota de prensa del Comité Nobel Noruego, no habiendo sido posible traducirla del noruego. ¡Qué vivan los escandinavos! ¡Viva por siempre la memoria de Alfred Nobel! ¡Viva Colombia! ¡Viva Juan Manuel Santos! LEA).

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