Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos a una comenzaron a excusarse. (…) Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.
Lucas – 14: 16-23
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Intervenir la sociedad con la intención de moldearla involucra una responsabilidad bastante grande, una responsabilidad muy grave. Por tal razón, ¿qué justificaría la constitución de una nueva asociación política en Venezuela? ¿Qué la justificaría en cualquier parte?
Una insuficiencia de los actores políticos tradicionales sería parte de la justificación si esos actores estuvieran incapacitados para cambiar lo que es necesario cambiar. Y que ésta es la situación de los actores políticos tradicionales es justamente la afirmación que hacemos. Y no es que descalifiquemos a los actores políticos tradicionales porque supongamos que en ellos se encuentre una mayor cantidad de malicia que lo que sería dado esperar en agrupaciones humanas normales. Los descalificamos porque nos hemos convencido de su incapacidad de comprender los procesos políticos de un modo que no sea a través de conceptos y significados altamente inexactos. Los desautorizamos, entonces, porque nos hemos convencido de su incapacidad para diseñar cursos de acción que resuelvan problemas realmente cruciales. El espacio intelectual de los actores políticos tradicionales ya no puede incluir ni siquiera referencia a lo que son los verdaderos problemas de fondo, mucho menos resolverlos. Así lo revela el análisis de las proposiciones que surgen de los actores políticos tradicionales como supuestas soluciones a la crítica situación nacional, situación a la vez penosa y peligrosa.
Pero junto con esa insuficiencia en la conceptualización de lo político debe anotarse un total divorcio entre lo que es el adiestramiento típico de los líderes políticos y lo que serían las capacidades necesarias para el manejo de los asuntos públicos. Por esto, no solamente se trata de entender la política de modo diferente, sino de permitir la emergencia de nuevos actores políticos que posean experiencias y conocimientos distintos.
Las organizaciones políticas que operan en el país no son canales que permitan la emergencia de los nuevos actores que se requieren. Por lo contrario, su dinámica ejerce un efecto deformante sobre la persona política, hasta el punto de imponerle una inercia conceptual, técnica y actitudinal que le hacen incompetente políticamente. Hasta ahora, por supuesto, el país no ha conocido opciones diferentes, pero, como bien sabemos, aún en esas condiciones los registros de opinión pública han detectado grandes desplazamientos en la valoración popular de los actores políticos tradicionales, la que es cada vez más negativa. Por evidencia experimental de primera mano sabemos que los actores políticos tradicionales están conformados de modo que sus reglas de operación se oponen a los cambios requeridos en conceptos, configuraciones y acciones políticas. Por esto es que es necesaria una nueva asociación política: porque de ninguna otra manera saludable podría proveerse un canal de salida a los nuevos actores políticos.
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No basta, sin embargo, para justificar la aparición de una nueva asociación política la más contundente descalificación de las asociaciones existentes. La nueva asociación debe ser expresión ella misma de una nueva forma de entender y hacer la política y debe estar en capacidad de demostrar que sí propone soluciones que escapan a la descalificación que se ha hecho de las otras opciones. En suma, debe ser capaz de proponer soluciones reales, pertinentes y factibles a los problemas verdaderos.
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El texto que antecede, inicio del Documento Base a ser discutido en un «Congreso para la formación de una nueva asociación política», fue escrito hace más de 31 años, en febrero de 1985. En la nota de presentación—fue publicado en las doscientas copias que se hicieron del número 16 del Informe Krisis, que producía mensualmente por la época—, se leía: “…la actual crisis política venezolana no es una que vaya a ser resuelta sin una catástrofe mental que comience por una sustitución radical de las ideas y concepciones de lo político». En Krisis – Memorias prematuras (1986), volvería sobre el concepto: «… la revolución que necesitamos es distinta de las revoluciones tradicionales. Es una revolución mental antes que una revolución de hechos que luego no encuentra sentido al no haberse producido la primera. Porque es una revolución mental, una ‘catástrofe en las ideas’, lo que es necesario para que los hechos políticos que se produzcan dejen de ser insuficientes o dañinos y comiencen a ser felices y eficaces. Por eso creo que las élites deben hacerse revolucionarias». Pero no hubo quienes quisieran someterse a la lobotomía implicada: “Todavía hay AD y COPEI para mucho rato”, escuché. Treinta y un años más tarde, la resistencia a la idea de que hay que hacer algo distinto de la MUD o los partidos que la componen, distinto, naturalmente, del PSUV, tal vez haya incluso recrecido, a pesar de esta lectura:
Y ésa es la tragedia política de Venezuela: que sufre la más perniciosa dominación de nuestra historia—invasiva, retrógrada, ideologizada, intolerante, abusiva, ventajista—mientras los opositores profesionales se muestran incapaces de refutarla en su discurso y superarla, pues en el fondo emplean, seguramente con mayor urbanidad, el mismo protocolo de política de poder afirmada en la excusa de una ideología cualquiera que, como todas, es medicina obsoleta, pretenciosa, errada e ineficaz. Su producto es mediocre. (Epílogo a Las élites culposas, 2012).
La Red de redes tiene muchas plazas y calles, y también innumerables caminos y vallados. En este blog se colocará en breve la versión actualizada—en 1985 faltaban 10 años para el advenimiento de la Internet en Venezuela—de la asociación proyectada.LEA
El triunfo de la negación en Colombia cayó como sorpresa inesperada sobre las expectativas del mundo; hace tan sólo cuatro días, The Guardianreportaba desde Inglaterra: «La mayoría de las encuestas recientes muestra que un 66% de los votantes aprobará el acuerdo». El importante medio británico no esperaba que los colombianos protagonizaran lo que pareció inicialmente ser su propio Brexit. Ban Ki Moon, John Kerry y el papa Francisco no se esperaban el resultado, que en los primeros segundos parecía colocar a Colombia en un despeñadero.
Pero, rápidamente, el liderazgo colombiano reaccionó con mensajes esperanzadores de las principales partes involucradas. En brevísima y concreta alocución, el presidente Juan Manuel Santos se apresuró en ser “el primero en reconocer este resultado donde una mitad del país dijo Sí y la otra mitad del país ha dicho que No. Como Jefe de Estado soy el garante de la estabilidad de la Nación y esta decisión democrática no debe dañar dicha estabilidad; como presidente conservo intactas mis facultades y mi intención de buscar la paz”. Y luego de prometer que la procurará hasta «el último minuto» de su mandato, anunció: «El cese del fuego y de hostilidades bilateral y definitivo sigue vigente y seguirá vigente». Sobrepuesto a la derrota después de cuatro años de laboriosas negociaciones, ofreció: «Mañana mismo (lunes) convocaré a todas las fuerzas políticas, en particular a las que se manifestaron por el ‘No’, para escucharlas y abrir espacios de diálogo para determinar el camino a seguir. Vamos a decidir entre todos cuál es el camino que debemos tomar para que esa paz sea posible».
Que se les dé protección a las FARC
Después de esa alocución presidencial, Álvaro Uribe habló con igual altura: “Queremos aportar a un gran pacto nacional. Nos parece fundamental que en nombre de la paz no se creen riesgos a los valores que la hacen posible: la libertad, la justicia institucional, el pluralismo, la confianza en el emprendimiento privado, acompañado de una educación universal, de calidad, como cabeza de la política social. Queremos contribuir a un acuerdo nacional, que nos escuchen las razones. Sabemos que nuestros compatriotas del ‘Sí’, al recibir el mensaje de nuestra buena voluntad, nos escucharán y los escucharemos; pedimos lo mismo al Gobierno, a sus negociadores y a la comunidad internacional”. Y sintetizó su agenda: “Pedimos que no haya violencia, que se les dé protección a las FARC y que cesen todos los delitos, incluidos el narcotráfico y la extorsión”.
Londoño lee una promesa
La guinda: desde La Habana, transmitió Rodrigo Londoño (Timochenko), el máximo jefe guerrillero, la postura de su organización: «Las FARC mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro. Al pueblo colombiano que sueña con la paz, que cuente con nosotros. ¡La paz triunfará!»
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El pueblo de Colombia ha hablado, reído y, sobre todo, llorado; sobre su pronunciamiento, sus líderes han encontrado base para la constancia pacificadora en una lección al mundo y, especialmente, a la dirigencia política venezolana, enredada en una diatriba ritual—»el gobierno lo que quiere», «lo que busca la oposición», etc.—que en nada sirve a la solución de nuestros numerosos y agudos problemas.
Una lección más fundamental aún es ésta: es preciso confiar en el Pueblo; si tan portentoso consenso dirigencial fue posible, ello se debe a que los políticos colombianos optaron por remitir la cuestión al arbitrio popular. «Las heridas venezolanas son tantas y tan lacerantes, que no hay modo de curarlas sin una apelación perentoria al poder fundamental y originario del Pueblo, a través de un Gran Referendo Nacional«. (5 de febrero de 2003. Ver también ¿Qué espera la Asamblea Nacional?, 8 de marzo de 2016, y Plantilla del Pacto, 25 de abril de 2016).
Los pueblos pueden ciertamente equivocarse; no es verdad que la voz del Pueblo sea la voz de Dios. Hasta las más maravillosas «creaciones divinas»—un cerebro humano, por caso, enfermo de Mal de Alzheimer o simplemente preso de la pasión—pueden decidir cosas incorrectas. Pero ningún otro sistema que no sea la democracia se equivoca menos.
…la más moderna y poderosa corriente del pensamiento científico en general, y del pensamiento social en particular, ha debido admitir esta realidad de los sistemas complejos: que éstos –el clima, la ecología, el sistema nervioso, la corteza terrestre, la sociedad– exhiben en su conjunto “propiedades emergentes” a pesar de que estas mismas propiedades no se hallen en sus componentes individuales. En ilustración de Ilya Prigogine, Premio Nobel de Química: si ante un ejército de hormigas que se desplaza por una pared, uno fija la atención en cualquier hormiga elegida al azar, podrá notar que la hormiga en cuestión despliega un comportamiento verdaderamente errático. El pequeño insecto se dirigirá hacia adelante, luego se detendrá, dará una vuelta, se comunicará con una vecina, tornará a darse vuelta, etcétera. Pero el conjunto de las hormigas tendrá una dirección claramente definida. Como lo ponen técnicamente Gregoire Nicolis y el mismo Ilya Prigogine en Exploring Complexity (Freeman, 1989): “Lo que es más sorprendente en muchas sociedades de insectos es la existencia de dos escalas: una a nivel del individuo y otra a nivel de la sociedad como conjunto donde, a pesar de la ineficiencia e impredecibilidad de los individuos, se desarrollan patrones coherentes característicos de la especie a la escala de toda la colonia”. Hoy en día no es necesario suponer la racionalidad individual para postular la racionalidad del conjunto: el mercado es un mecanismo eficiente independientemente y por encima de la lógica de las decisiones individuales. Es esta característica natural de los sistemas complejos el más poderoso fundamento de la democracia y el mercado. A pesar de la imperfección política de los ciudadanos concretos, la democracia sabe encontrar el bien común mejor que otras formas de gobierno; a pesar de la imperfección económica de los consumidores el mercado es preferible como distribuidor social. (Marcos para la interpretación de la libre empresa en Venezuela, 9 de enero de 2004).
Dos temas trató el programa #216 de Dr. Político en RCR: la oposición al Acuerdo de Paz entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que mañana va a referendo de los ciudadanos colombianos, y la extraviada pretensión de la Ministra de la Mujer, Gladys Requena, y otros dirigentes del marxismo-chavismo-madurismo de levantar la inmunidad parlamentaria del Presidente de la Asamblea Nacional sobre la base de una pretendida misoginia, que le impelería a combatir a las rectoras y magistradas del Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Suprema de Justicia. En mes de música del cine, se escuchó primero el tema Drowning de Abel Korzeniowski para la película Un hombre soltero, protagonizada por Colin Firth, y el dulce tema de La lista de Schindler, realización cumbre de Steven Spielberg que musicalizara el gran John Williams. Acá abajo, el archivo de audio de esta sesión:
Imagine Peace Tower, torre de luz en Islandia en homenaje a John Lennon
Acabo de ver en Facebook un ejemplo más de esos mensajes pretenciosos, presuntamente sofisticados en materia histórica, con la obvia intención uribista de desacreditar los acuerdos que ponen fin a más de medio siglo de guerra en Colombia. Éste es su texto, que acompaña a una foto de Neville Chamberlain en la que blande el ignominioso Pacto de Munich:
Chamberlain, primer ministro británico, exhibe orgullosamente un ACUERDO DE PAZ firmado por Hitler, quien para ello había exigido que Checoslovaquia le fuera ENTREGADA. La Segunda Guerra Mundial produjo después la muerte de casi 70 millones de personas.
Quien presentó esa perla de sabiduría histórica (Bernardino Mejía) añadió: «Muchos imbéciles siguen creyendo en esa falsa Paz. A través de los tiempos, esto solo ha traído esclavitud, miseria y muertes!!!» Se me ocurrió comentar:
Así como ese pacto resultó muy mal—«Never to go to war with one another again», anunció Chamberlain—, muchos otros acuerdos de paz fueron exitosos. Es procedimiento defectuoso en razonamiento político extraer conclusiones universales de casos especiales. Por mencionar un solo caso: «The Peace of Westphalia (German: Westfälischer Friede) was a series of peace treaties signed between May and October 1648 in the Westphalian cities of Osnabrück and Münster effectively ending the European wars of religion. These treaties ended the Thirty Years’ War (1618–1648) in the Holy Roman Empire, and the Eighty Years’ War (1568–1648) between Spain and the Dutch Republic, with Spain formally recognizing the independence of the Dutch Republic». (Wikipedia, Peace of Westphalia). ¿No escribió John Lennon Give peace a chance?
Manuel Felipe Sierra quiso conversar hoy conmigo en el programa Venezuela al Día, que conduce en Radio Venezuela de lunes a viernes. Abriendo con temas internacionales, luego dirigió la conversación hacia las circunstancias políticas venezolanas. Acá está el archivo de audio (calidad deficiente) de la sesión:
Uno de los puntos que procuré resaltar es el razonamiento sofista común en personalidades del oficialismo, y fijé la atención sobre las muy extraviadas declaraciones de Blanca Eekhout, recogidas por nota de ayer en El Universal:
“Realizar el referendo este año es imposible porque estarías pasando por encima de la Constitución, por encima de la voluntad de buena parte de la población venezolana y por encima de la democracia”. Así lo indicó Blanca Eekhout, vicepresidenta de Movimientos Sociales del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), quien aseguró que la oposición está utilizando el revocatorio presidencial para “desestabilizar” al país, para “tener un sector de la población radicalizado e intentar imponer a través del fraude una acción violenta”. (…) “Si ellos (oposición) creyeran en el referendo, hubiesen hecho a tiempo la solicitud y no habrían incurrido en un fraude tan vergonzoso como el que hicieron para recoger el 1% de las firmas». La también coordinadora del Gran Polo Patriótico (GPP) se refirió al proceso de recolección del 20% de manifestaciones de voluntad y dijo que debe hacerse por estados para que la opinión de todos los ciudadanos sea reconocida.“Si es por circunscripción nacional, eso implica que habrá ciudadanos que no serán considerados (…) El 20% puede ser recogido en tres o cuatro estados dejando así sin reconocimiento a unos 20 restantes que no apoyan la medida, en tal sentido es justo que la recolección se dé tomándolos a todos en cuenta”. (…) “Es una elección de carácter nacional pero que expresa la voluntad de todo un pueblo donde no hay estados de segunda ni de primera».
Admitamos que la Mesa de la Unidad Democrática se movilizó con retraso en la promoción del referendo revocatorio—Henry Ramos Allup y Jesús Torrealba, por ejemplo, cantaban a dúo que el revocatorio era «muy engorroso» hasta el mes de abril, cuando debió iniciarse la cosa el 10 de enero—, pero nadie ha comprobado la existencia de fraude por parte de la MUD en la recolección de firmas de la fase previa; las firmas «inválidas» han podido ser sembradas por el partido que Eekhout vicepreside y el número que se alega (¿2.000? ¿3.000?) no puede aducirse para invalidar la correcta y heroica expresión de 1.900.000 ciudadanos, a quienes ahora se castiga con despidos de sus empleos públicos o la negación de bolsas de comida irregularmente provistas por los patrióticos, endógenos, protagónicos, biométricos y, en general, esdrújulos CLAPs.
Es de imposible comprensión eso de que la realización del referendo revocatorio en 2016, como lo quiere una enorme mayoría de ciudadanos, sería pasar «por encima de la Constitución», y ciertamente no es de una «buena parte de la población venezolana» la voluntad de cuatro rectoras oficialistas en el Consejo Nacional Electoral. Tampoco se entiende por qué es «desestabilizar al país» el empleo de un mecanismo expresamente previsto en la Constitución que, por eso mismo, no es una «acción violenta». Y no se necesita «fraude» para nada; tan sólo la expresión de un sentir nacional que ya han medido recientes estudios de opinión en niveles de 88% favorable a la revocación.
La «opinión de todos los ciudadanos» es reconocida justamente porque se la consulta nacionalmente; la Nación, Sra. Eekhout, está compuesta por todos los ciudadanos, y por consiguiente hacerlo como la Constitución establece, en circunscripción nacional, no conduce a la desconsideración de ningún ciudadano, ni a la distinción entre «estados de segunda ni de primera», en ningún caso.
La exdiputada Eekhout propone sofismas—Diccionario de la Lengua Española: Razón o argumento falso con apariencia de verdad—de muy mediocre factura. Nadie creerá, licenciada (en Artes con mención Cine), el torpe guión fílmico para la ficción que propone: que el 20% constitucionalmente estipulado pudiera recabarse en tres o cuatro estados—u oyó o le habrán advertido del cálculo de Dr. Político en RCR del pasado sábado; tal vez le hayan encargado refutarme—»dejando así sin reconocimiento a unos 20 restantes que no apoyan la medida». Todos los estados, licenciada, apoyan la revocación; ni siquiera Portuguesa, su estado de origen y exrrepresentación, mucho menos veinte, escapan al repudio de Nicolás Maduro, a quien Ud. insiste en proclamar como ¡»el único garante de la paz en el país»! LEA
En la transmisión #215 de Dr. Político en RCR del día de hoy, se examinó el anuncio del Consejo Nacional Electoral de esta semana, el que desató una importante ola de rechazo en todo el país, al entenderse de una nota de prensa del CNE que no habría referendo revocatorio hasta el mes de febrero y que, además, cada entidad federal tendría que recabar 20% de electores en su circunscripción para que el referendo fuera convocado. El trámite de estos asuntos fue suavizado con la Danza de Aisha, del ballet Gayané de Aram Khachaturian, y el vals Voces de Viena de Johann Strauss hijo. Acá abajo está el audio de la sesión:
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