No hace mucho tiempo… desde que Per Bak y su grupo de colaboradores del Centro de Investigaciones Thomas Watson de IBM registraran lo que pasaba en un modelo a escala de avalanchas orográficas. Con un aparato tan sensible que era capaz de hacer caer arena grano por grano sobre una superficie circular, observaban la formación de colinas con una determinada “pendiente crítica”, a partir de la cual la caída de un solo grano de arena podía provocar avalanchas.
A través de la historia, las guerras y las interacciones pacíficas pueden haber dejado al mundo en un estado crítico en el que los conflictos y la agitación social se diseminan como avalanchas. La criticidad autorganizada puede incluso explicar cómo se propaga la información a través de las redes neurales del cerebro. No es una sorpresa que las tormentas de cerebros puedan ser detonadas por pequeños eventos.
Per Bak & Kan Chen, Scientific American, Criticidad autorganizada, enero de 1991
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The 2010 Salang avalanches consisted of a series of at least 36 avalanchesthat struck the southern approach to the Salang tunnel, north of Kabul, Afghanistan on February 8 and 9, 2010, burying 3.5 km (2.1 miles) of road, killing at least 172 people and trapping over 2,000 travellers. They were caused by a freak storm in the Hindu Kush mountains located in Afghanistan.
Wikipedia: On this day – February 8
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Un tweet de hoy desencadena, con exactamente 140 caracteres,la pequeña avalancha de este artículo. Dice: «De materializarse el fraude electoral que anda revoloteando por ahí ¡en Venezuela habrá una hecatombe y se abrirán las puertas del infierno!»
Al instante de leerlo entendí. No habrá fraude electoral. Hugo Chávez es de temperamento épico. Eso significa que le importa mucho cómo será recordado por la historia. No quiere ser recordado como un hombre que retuvo fraudulentamente el poder.
¿Ventajista? Sí. No dará la más mínima ventaja a sus adversarios. ¿Agresivo? Por supuesto. Él cree que la gente sólo aprende a golpes, y como cree que él tiene algo que enseñar… ¿Contradictorio? Definitivamente. Dentro de su cabeza cae una caudalososa cascada de pulverulentas ocurrencias arenosas, y las más recientes pueden negar las anteriores porque el tormentoso discurrir las retuerce; pero su autocontradicción es honesta. Lo último que dice es lo que cree. Cuando Yehezkel Dror enumeró los rasgos de un gobernante «enloquecido»—en Crazy States: A Counterconventional Strategic Problem, 1971—, propuso éstos: «1. tiene objetivos muy agresivos en contra de otros; 2. mantiene un profundo e intenso compromiso con esos objetivos (dispuesto a pagar un alto precio por su logro y correr grandes riesgos); 3. está imbuido de un sentido de superioridad frente a la moralidad convencional y las reglas habitualmente aceptadas de la conducta internacional (dispuesto a la inmoralidad e ilegalidad en términos convencionales en nombre de ‘valores superiores’); 4. exhibe un comportamiento lógicamente consistente dentro de tales paradigmas; 5. lleva a cabo acciones externas que impactan la realidad (incluyendo el uso de símbolos y amenazas)».
Pero fraudulento no. Ni siquiera hizo fraude en 2007, cuando su estratégico proyecto de reforma constitucional fue desechado por apenas un punto porcentual. Él es hombre de historia, y quiere que se escriba acerca de la elevación de su carácter personal. Su revolución bonita no debe ser manchada por la trampa. No habrá fraude electoral.
Quien gane o pierda en 2012 habrá ganado o perdido en realidad. Por eso no habrá hecatombe; sólo el alud de los votos, una tormenta anómala. Las avalanchas traen la calma, y de la desordenada lluvia puede surgir el orden del canto, allá en África, la urbanización vecina. LEA
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I hear the drums echoing tonight
But she hears only whispers of some quiet conversation
She’s coming in 12:30 flight
The moonlit wings reflect the stars that guide me towards salvation
I stopped an old man along the way,
Hoping to find some old forgotten words or ancient melodies
He turned to me as if to say, Hurry boy, It’s waiting there for you
It’s gonna take a lot to take me away from you
There’s nothing that a hundred men or more could ever do
I bless the rains down in Africa
Gonna take some time to do the things we never have
The wild dogs cry out in the night
As they grow restless longing for some solitary company
I know that I must do what’s right
As sure as Kilimanjaro rises like Olympus above the Serengeti
I seek to cure what’s deep inside, frightened of this thing that I’ve become
Hurry boy, she’s waiting there for you
It’s gonna take a lot to take me away from you
There’s nothing that a hundred men or more could ever do
I bless the rains down in Africa, I bless the rains down in Africa
I bless the rains down in Africa, I bless the rains down in Africa
I bless the rains down in Africa
Gonna take some time to do the things we never have
La gente de Dublín con apellido Edwards (castellanizado como Eduardo en las Islas Canarias en 1739) tiene un blasón cuyo lema reza: “Con Dios todo, sin Dios nada”. (Cum Deo Omnia Nihilque Sine Deo). Para Roland Carreño, Dios ha sido sustituido por la Constitución de la República “Bolivariana” de Venezuela. En una cuña promocional del programa Buenas noches, que Globovisión transmite, dice: “Fuera de la Constitución nada; dentro de la Constitución todo”.
Se trata de una fórmula incorrecta; sobre la Constitución, fuera de ella, está el Poder Constituyente Originario, el Pueblo en explícita condición de Soberano supraconstitucional. Ésta es noción fundamental de la teoría de la democracia y, particularmente, de la doctrina constitucional venezolana (19 de enero de 1999).
Aun tal soberanía no es ilimitada; la soberanía popular está constreñida, primeramente, por los derechos humanos. (Ni siquiera un referendo popular de abstención cero y votación positiva unánime puede ordenar que se me caiga a palos). Una constitución cualquiera no es la creadora de esos derechos; ellos existen en cada persona por el sólo hecho de ser humana. Las constituciones no hacen otra cosa que reconocerlos y, más modernamente, en la conciencia de que los derechos humanos son progresivos. La humanidad crece y cambia, y por ello crecen también sus derechos.
Luego, la soberanía de una nación, esto es, de sus ciudadanos, no es la única. Hay otras naciones de soberanía equivalente, y por tal razón los pactos válidamente establecidos entre ellas también la limitan. De resto, el Enjambre Soberano de la ciudadanía puede hacer cualquier cosa; la Constitución sólo limita a los poderes constituidos, no al Poder Constituyente que le dio origen.
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En la Carta Semanal #95 de doctorpolítico(No ha pasado nada, 15 de julio de 2004), se escribía:
No hace mucho tiempo… desde que Per Bak y su grupo de colaboradores del Centro de Investigaciones Thomas Watson de IBM registraran lo que pasaba en un modelo a escala de avalanchas orográficas. Con un aparato tan sensible que era capaz de hacer caer arena grano por grano sobre una superficie circular, observaban la formación de colinas con una determinada “pendiente crítica”, a partir de la cual la caída de un solo grano de arena podía provocar avalanchas. Largos períodos de observación documentaron la regularidad de una distribución con sentido intuitivamente previsible: que una secuencia larga de granos de arena cayendo sobre la colina genera un buen número de pequeños aludes; que en menor medida ocurren aludes de mediano tamaño; que son posibles avalanchas de gran talla, aunque muy poco frecuentes. Y, dicho sea de paso, que no se observó jamás ninguna avalancha que desmorone la colina íntegra.
Los grupos humanos, como los ríos y las montañas, como la población de huracanes y la de terremotos, también son asiento de episodios caóticos de pequeña, mediana y gran magnitud. Y también pueden ser expuestos a tensiones que agraven la intensidad de esos episodios… Los enjambres humanos, que a diferencia de las piedras y las arenas cuentan con un creciente grado de intercomunicación, están gradualmente adquiriendo la capacidad de catastrofizar a escala transnacional. No es solamente el comercio lo que se globaliza: también el alcance de la conflictividad social. No está lejos el día de un 27F a escala subcontinental o intercontinental.
Un año antes, en la carta #42 (La crisis como antifaz, 26 de junio de 2003), se anticipaba:
A la larga, una sociedad informatizada… aprenderá a exigir de sus sucesores una utilidad de soluciones a problemas públicos, y por tanto forzará un cambio al paradigma médico de la política: que el político procurará la salud de su comunidad con su aporte a la solución de problemas públicos.
¿Es que podemos afirmar que falta mucho para que ocurran “caracazos” a escala planetaria, continental o subcontinental? ¿Podemos decir que son imposibles? Por más que avancen las tecnologías del poder, el poder último es el de la humanidad, que perfectamente puede manifestarse en alteraciones del orden público a escala del mundo, como la misma tierra parece alterar el clima, la marcha de los océanos, el vulcanismo, en reclamo por nuestras agresiones. Pobladas simultáneas en las principales ciudades suramericanas tendrían efectos tan drásticos y extensos como los del Niño.
Un tsunami político se ha desatado en el mundo árabe y no ha cesado. Comenzó al norte de África, en Túnez; alcanzó al Yemen; llegó a tierra de faraones, donde la inundación de ciudadanos egipcios está dando al traste con una dictadura de 30 años; ha hecho que el Rey de Jordania ponga sus bardas en remojo y, poco después, que parezca inminente la llegada de la ola a Siria. Ahora Hosni Mubarak, otrora hombre fuerte de Egipto, se ha visto forzado a declarar que no buscará otra reelección en las previstas elecciones de septiembre de este año. Ya no podrá gobernar “hasta el 2021”, pero es muy poco probable que llegue a septiembre.
Este cambio a escalas gigantescas, político-telúricas, es de las mejores noticias en lo que va de siglo XXI, pues es la juventud árabe que no es religiosamente fundamentalista, de orientación secular, modernizada por Internet, favorable a la ecualización del derecho de las mujeres, la que se ha hartado de las dominaciones unipersonales, despóticas. Es el alma de un pueblo de 1.200 millones de almas lo que se rebela, un pueblo que un día fue el pináculo de la cultura occidental, albacea de la sabiduría grecorromana que trasladó a Europa. No es una revolución islámica, teocrática; es la Revolución del Jazmín.
El mundo aprende porque Internet teje los circuitos neuronales del cerebro del mundo (expresión y pronóstico de Yehezkel Dror). Es la socialización no socialista que profetizara Pierre Teilhard de Chardin. Y como se trata de un fenómeno global, de un caracazo “a escala planetaria, continental o subcontinental”, puede cruzar también el Atlántico y llegar a costas de Cuba… o de Venezuela.
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Acá tenemos un despotismo más breve, de sólo doce años. Pero vuelve el país mayoritario a desear la cesación del mando de Hugo Chávez. Así lo quería en 2002, y la torpeza de Pedro Carmona, y el suicida paro petrolero, y la incompetencia de una oposición que no ha cambiado sino de Coordinadora Democrática a Mesa de la Unidad Democrática—con algún aprendizaje, aunque insuficiente—, llevaron al fracaso en el referendo revocatorio de 2004. Como en Egipto, una elección presidencial venezolana está en el horizonte; la reincidencia del presidente Chávez en su incompetente, arbitrario y canceroso modo de gobernar, sin embargo, pudiera hacer que el Enjambre Soberano se canse mucho antes y se africanice.
Cuando, a comienzos de 2002, se barajaba ya las cartas de una posible remoción presidencial—renuncia, enmienda de recorte de período, nueva constituyente—, recordé la doctrina constitucional venezolana establecida en jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia para proponer unDecreto de Abolición del Pueblo Soberano. No es imposible que el tsunami árabe alcance costas venezolanas, y convendría tener a mano un cauce racional, enteramente constitucional (no todo lo que es constitucional está contenido en la Constitución, dijo la Corte el 19 de enero de 1999), para eludir los manejos de actores indeseables que querrían colarse en un fenómeno caótico que causara la cesantía de Hugo Chávez.
Pero la cosa puede suscitarse de modo más enjambroso. EnSalir de la caja(25 de marzo de 2004), escribía:
Esto es, la calle puede perfectamente, por aclamación, abolir el régimen del teniente coronel. (En situación de retiro). En cuanto cada protestante ciudadano, en abrumadora mayoría, se percatara de que ya no marcha para solicitar la renuncia del déspota o meramente expresarle su rechazo, sino para, premunido y consciente de su derecho como componente del Pueblo Soberano, abolir su satrapía, la manifestación equivaldría—referéndum en sauvage—al decreto formal”.
A lo mejor no somos tan pacientes como los egipcios, que esperaron treinta años. LEA
23 de enero de 1958: inmediaciones de la Seguridad Nacional
A los forasteros les parecía que los espartanos habían vendido su alma. No sólo oprimían a sus siervos, sino que habían entregado gran parte de su libertad a su maquinaria militar. Culturalmente, sus vidas eran estériles. Mucho antes, los espartanos habían sido conocidos por sus poetas, su música y su alfarería y sus armas fundidas en bronce. Los poetas de toda Grecia habían competido todos los otoños en un festival espartano. Pero en la época de su apogeo, Esparta era un páramo cultural. Su capital era una simple colección de aldeas, con apenas algún bello templo. Para los espartanos, la música eran simplemente canciones de guerra y el sonido de las flautas cuando marchaban a la batalla.
James C. Davis
La increíble historia de la humanidad
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Hoy han salido a la calle manifestaciones oficialistas y opositoras para conmemorar los acontecimientos del 23 de enero de 1958. Todos sabemos que ese hito marcó el inicio de la vida democrática venezolana (luego del breve interregno de 1947-48). Uno de los dos lados no tiene autoridad moral para festejar, y dos videos, ambos llenos de distorsión, lo comprueban. El primero exhibe cómo presentó hoy Telesur la historia a partir de entonces, con una carga de adulteración esperada de un medio oficialista. (Ni siquiera tiene como son los datos más elementales: la locución señala que la Junta Patriótica se formó a raíz del derrocamiento de Pérez Jiménez, a quien correctamente califica de dictador, cuando esa agrupación clandestina estuvo muy activa antes del hecho y fue un factor decisivo en la conclusión del régimen. Tampoco fue, como afirma el locutor, una alianza de civiles y militares). El video de Telesur dice que la democracia antes de Chávez sumió a Venezuela en la miseria. ¿Qué pudiera decirse de la dictadura cubana, favorita del régimen actual, que ha mantenido en la miseria al pueblo de Cuba durante 52 años, ante la que la pobreza que hubiera habido en Venezuela para 1998 resultaba ser opulencia envidiable para los cubanos? También «reporta» el canal gobiernero que la democracia pre-chavista (toda ella) habría impuesto una agenda «neoliberal» (vigente sólo durante el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez). ¿Sería neoliberal la decisión del mismo Pérez de nacionalizar la industria petrolera venezolana en 1975, cosa que ha permitido al incompetente gobierno de Chávez financiar su resentida farsa del socialismo del siglo XXI?
Pero el segundo video es increíble. El amo de Telesur, canal que celebra la mascarada oficialista de marchar para festejar la caída del dictador en 1958, se encarga de exponer ante una asamblea de militares venezolanos que Pérez Jiménez fue ¡el mejor presidente que tuvo el país! (Antes de su propia pasantía, por supuesto). La tesis de Chávez es que Pérez Jiménez, pobrecito, fue desacreditado por ser militar, como los espartanos.
CoolChannel TVes un canal venezolano de televisión por Internet, que tiene en su parrilla el programa La Sexta República, conducido por Eduardo Semtei. El 13 de enero fui invitado a grabar una entrevista con Semtei para ese programa. Resultó ser una conversación en la que se planteó, naturalmente, diversos aspectos del problema político venezolano e, incluso más importante, una iniciativa política concreta, de la que se encuentra bastante material en este blog: la convocatoria, por iniciativa popular, y la celebración de un referendo consultivo sobre el establecimiento en nuestra nación de un régimen político-económico socialista, que es la coartada principal del actual gobierno venezolano. Al anfitrión le pareció que la proposición tenía mucho sentido. Acá está, en cuatro segmentos de video (con algunos segundos de negro al inicio), la entrevista grabada, que puede ser vista también pulsando el enlace directo a la entrevista en el sitio web de Cool Channel TV. (El nuevo atuendo del entrevistado, menos incongruente que el de la entrevista con William Echeverría, incluye un inmovilizador de hombro de última moda, necesario para sanar una fractura triple de la cabeza del húmero derecho, acaecida en la tarde del pasado 24 de diciembre). LEA
Las Ciencias Políticas están de luto en Venezuela; ya no está con nosotros Mauricio Báez Cabrera. Durante muchos años fue Profesor Titular del postgrado en Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar, la institución que amó por sobre toda otra cosa. Respetado y querido por colegas y alumnos, lo dio todo por esa casa de estudios, a la que incluso quiso donar su estupenda biblioteca.
Mauricio fue un profesor insigne; por sus venas corría la docencia y el alimento que tomaba era el de la investigación. Tenía un instinto inerrante en la apreciación de la opinión pública, y tino en el juicio de nuestro proceso político. Él, que ostentaba un Ph. D. en Ciencias Políticas de la Universidad de Pensilvania, nunca dejó de aprender; después de su jubilación se había empeñado en obtener un Doctorado en Historia, otra de sus pasiones. Quedó pendiente sólo la culminación de la tesis de grado. Lo que nunca quedó pendiente fue su seriedad, su responsabilidad académica, su amistad. A él debo agradecerle su paciencia y su lealtad, su consejo, su incesante estímulo.
El Dr. Báez dejó obra interesante y rara, publicada en libros y revistas de su disciplina. Varios trabajos dedicó a los conflictos en América Latina, un tema de escasa bibliografía. (Acción y reacción en la política internacional: El conflicto de Leticia; Los orígenes de la guerra fría; El conflicto boliviano-paraguayo del Chaco; Universalismo y regionalismo: El colapso del régimen guatemalteco del Presidente Jacobo Arbenz; La guerra de la Confederación peruano-boliviana (1836-1839) y la teoría y práctica del balance de poder). Era un integracionista decidido; dirigió el Centro de Estudios de América Latina de la USB, desde donde organizó importantes eventos. Con la prudencia característica del científico, expresaba su verdadero sueño en cita final de Simón Bolívar:
Queda a nosotros los americanos encontrar una respuesta a la afirmación del Mariscal Sucre, en el sentido de que “todos los americanos hemos construido nuestros edificios políticos sobre arena”, y partiendo de una perspectiva que pueda acercar las ilusiones a las realidades y aleccionados por las experiencias acumuladas desde la ruptura de la unidad del mundo hispano y luso parlante, ahora estar cerca de “ver formada en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”. (Teoría y práctica del balance de poder en las relaciones internacionales – Los tiempos de Simón Bolívar).
Mauricio cultivaba un hermoso parral en la terraza de su habitación en La Carlota, de la que fue vecino ejemplar y apreciadísimo. Comía unas pocas de las uvas resultantes, y llegó a hacer vino con ellas; pero ahora lo cuidaba por una sola razón: para que los pájaros que lo visitaban, seguros de ser bienvenidos, tuvieran alimento. Siempre me recordó a Francisco de Asís; era igualmente bondadoso.
Ha partido, pues, un gran venezolano, un gran amigo y consejero. Lloro por su ausencia. LEA
desvergüenza.
1. f. Falta de vergüenza, insolencia, descarada ostentación de faltas y vicios.
2. f. Dicho o hecho impúdico o insolente.
Diccionario de la Real Academia Española
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Una de dos: o el presidente Chávez es un caso agudo de bipolaridad semántica, que puede sostener en la cabeza sin que le explote dos cosas enteramente contrarias, o es un desvergonzado que se reserva el privilegio de la inconsistencia. En el primer caso sería una personalidad desdoblada: no, como pretende, la reencarnación de héroes o santos, sino calco del famoso personaje doble de Robert Louis Stevenson: el Dr. Jekyll y Mr. Hyde.
En la presentación anticipada y típicamente irregular de la Memoria y Cuenta de su cargo en 2010, fue hoy en la Asamblea Nacional casi el Dr. Jekyll, todo un caballero. Antes de dirigirse a la tribuna de oradores estrechó la mano de diputados de la oposición y a alguno, Eduardo Gómez Sigala, le palmeó el brazo. (Gómez Sigala devolvió este saludo). Una vez al habla, dijo a esos diputados: «Me parece maravillosa la ocasión de vuestro regreso… Me da mucho gusto saludarles, diputados de oposición. De verdad, sin ninguna ironía. Qué bueno es encontrarse entre humanos… Señores de la oposición: ustedes creen que soy un verdadero demonio, con el que no se puede hablar, y nosotros creemos que ustedes son unos demonios con los que no se puede hablar. Echemos los demonios y que viva lo humano, las ideas, el debate… No perdamos esta nueva oportunidad, el espacio es de ustedes, yo desde mi puesto de combate vengo a ponerme a disposición de ustedes… Finalmente, todos somos venezolanos. Ni ustedes se van a ir de aquí ni nosotros tampoco».
Escasamente diez días antes, cuando se instalara la nueva Asamblea, decía a un mitin de sus seguidores: «Me pareció muy bien, además, que estuvieran allí, haciendo acto de presencia, junto a los diputados revolucionarios, un grupo de diputados electos por las corrientes reaccionarias, electos por la corriente contrarrevolucionaria de la derecha venezolana. ¡Que hablen, que nuestros diputados los triturarán con el discurso de la verdad, como hoy ocurrió!». (La palabra triturarán fue proferida con efectos especiales de voz, en tono de arenga. Entonces estaba en ciclo de Mr. Hyde).
Pero esta hipótesis de la doble personalidad no es sostenible. Primero, porque también hoy destiló veneno, aun en medio de su fase conciliatoria. Es verdad que atribuyó la culpa de la distancia entre gobierno y oposición a terceros factores, como reporta Ocarina Espinoza en el sitio web de El Universal: «Volvió sobre la teoría que maneja de que la oposición y el chavismo están irreconciliados porque hay intereses ajenos al país a los que les conviene esa enemistad». Pero al saludar por primera vez a los representantes opositores ya había dicho: “Me parece maravillosa la ocasión de vuestro regreso, algunos son nuevos, algunos son ya fraguados desde centros de mucho poder, internacional y también interno, empeñados en que nosotros seamos incapaces de dialogar, de darnos la mano, empeñados en que Venezuela caiga de nuevo en la desestabilización, empeñados en que ustedes crean, señores de la oposición, que yo soy un verdadero demonio”. Antes había hecho una chocante distinción: «…revolucionarios, revolucionarias, no revolucionarios, no revolucionarias. A todos les doy mi saludo de respeto».
Luego, la explicación de personalidad escindida no se sostiene porque esta farsa tenía por objeto presentar una trampa como si se tratara de un acto magnánimo. Soltó entonces la bomba noticiosa: «Soy capaz de solicitar a esta Asamblea Nacional la derogatoria de esa Ley» (la habilitante). Propuso que su lapso de vigencia se reduzca de dieciocho meses a cinco, pues estima que «hasta en cinco meses podemos hacer las leyes que tenemos que hacer para enfrentar la emergencia; no tengo ningún problema. Cuatro o cinco meses, porque lo que necesito son instrumentos especiales para enfrentar una emergencia». Es decir, que lo que pensaba atapuzarnos en año y medio puede administrarlo en menos de medio.
La ley habilitante que él mismo solicitó y predicó sobre la emergencia de las lluvias no tiene mucho que ver con damnificados, que lo han sido mayormente por el incumplimiento gubernamental de metas y promesas en materia de vivienda. La verdad es que Hugo Chávez tenía ganas, hace tiempo, de su cuarta habilitación para legislar por decreto. El 25 de julio de 2009 ya decía a la Asamblea Nacional: «Ni una sola ley contrarrevolucionaria para el 15 de diciembre… si ustedes consideran que para ello requieren refuerzos, entonces habilítenme de nuevo y vamos acelerando por aquí y por allá». En ese momento no había ninguna emergencia.
Como tampoco estaba declarada todavía el 12 de octubre del año pasado, cuando el sitio web del PSUV anunciaba: «El diputado electo por la circunscripción 2 de Caracas a la Asamblea Nacional (AN), Robert Serra, aseguró este lunes en el programa transmitido por Venezolana de Televisión (VTV) ‘Despertó Venezuela’, que el parlamento actual debería otorgar una ley habilitante al mandatario Hugo Chávez: ‘Así el presidente podrá avanzar en el andamiaje jurídico, lo que permitirá desmontar el Estado burgués y crear el revolucionario’, argumentó». Ni siquiera está declarada a estas alturas, como ha podido hacerse en uso de la atribución presidencial del Artículo 338 de la Constitución.
La pena del pueblo es para Chávez una coartada. (Ver en este blog, para más detalle, Sí vamos a hacer algo). El presidente de la novísima y falsa reconciliación— «Cuando aquí estemos haciendo una ley, cuando el gobierno tome una medida que no tenga la mas sólida oposición de la burguesía es porque no sirve, es porque sería inútil porque aquí estamos en el medio de la lucha de clases: burgueses y proletarios. Ellos allá, nosotros aquí. Es una batalla por la vida, es la batalla de la historia… la llamada conciliación siempre termina siendo la puñalada contra las espaldas del pueblo proletario» (25 de julio de 2009, cuando empezaba a pedir la cuarta ley habilitante)—ha leído encuestas, simplemente; sabe que además de la imposición del socialismo, su carácter pendenciero causa mucho rechazo; sabe de la dramática zambullida en popularidad de Evo Morales; sabe de la caída del autócrata tunecino, forzada por la protesta popular; sabe que su sala situacional ha alertado sobre la propensión creciente a una explosión social en Venezuela. (Ver en este blog Runrunes prospectivos).
Por eso recula por segunda vez en once días; porque no le gustan estas premoniciones de su derrota electoral en 2012, porque cree que los venezolanos somos idiotas y no guardamos memoria de su incesante pendencia. Además, porque ya prepara el rasgado de sus vestiduras. «Yo tendí mis brazos amorosos, éticos, a esos parlamentarios no revolucionarios, burgueses, fraguados en el exterior, contrarrevolucionarios, y ellos no quisieron abrazarme, ni decirme que yo soy el mejor presidente que este país ha tenido. A mí, que después de dos o tres períodos más, me gustaría entregar mi cargo a una mujer».
Escudado tras la desvergüenza
Cuidado con dejarse adormecer por tal encantamiento de serpientes. No proviene del Dr. Jekyll, apaciguado temporalmente al haberse saciado con la violencia de Mr. Hyde. La cosa es meramente producto de la desvergüenza. Por esto, cuando muestra una debilidad que quiere aparentar prudencia de estadista, cuando posa como gente de diálogo, hay que seguir apretando. LEA
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