María Corina Machado, en Caracas el pasado 31 de enero. Andrea Hernández Briceño (Bloomberg)
Tomado de
de España
La oportunidad de María Corina Machado, la “dama de hierro” de la oposición venezolana
Después de años al margen de la estrategia de la oposición, la política del ala más radical de la derecha encabeza los primeros sondeos de las primarias
María Corina Machado llevaba un tiempo al margen de la estrategia de la oposición venezolana. La política del ala más radical de la derecha se había convertido en una de las voces más críticas contra los movimientos de las fuerzas democráticas en los últimos años. Esa posición a la contra podría beneficiarle ahora. La crisis en la que se encuentra la oposición, aún más desnortada tras el fin del llamado gobierno interino en diciembre, ha colocado a Machado en cabeza de las encuestas para las primarias que se celebrarán en octubre. Una cita clave de la que saldrá el candidato que se enfrentará a Nicolás Maduro en las presidenciales de 2024.
La fundadora del partido Vente Venezuela ha sido en estos años la cabeza más visible del sector más intransigente del antichavismo. Se ha negado a entablar negociaciones políticas con la plana dirigente bolivariana; no ha querido formalizar alianzas con sectores específicos de la oposición argumentando reservas éticas; y ha mantenido un irreductible discurso en defensa de la propiedad privada. Suele llamar delincuentes a los miembros de la clase política oficialista y parece convencida de que será imposible concretar un regreso a la legalidad democrática sin que en algún momento haya que recurrir a la fuerza.
El chavismo, como es de suponer, la detesta con especial encono (le ha levantado varios expedientes legales y le impuso la prohibición de salir del país), si bien Nicolás Maduro ha decidido ignorarla en los últimos años. Para el militante chavista de base, Machado es la embajadora de los intereses estadounidenses y las clases altas. También colecciona antagonismos en los sectores más blandos de la oposición, en su mayoría proclives a negociar algunas demandas con Maduro a cambio de ciertas mejoras y estabilidad. Sin embargo, un discurso coherente en el tiempo se ha ganado ahora la simpatía de muchas personas.
María Corina Machado (Caracas, 1967) es ingeniero industrial y tiene una especialización en Finanzas en el Instituto de Estudios Superiores de Administración, IESA, la escuela de negocios más importante del país. La mayor de cuatro hermanas, está divorciada y tiene tres hijos, que viven en el exterior. Mantiene una relación sentimental con el abogado Gerardo Fernández. Pertenece a una familia de mucho abolengo local. Su padre, Henrique Machado Zuloaga, que acaba de fallecer, fue un importante empresario del sector metalúrgico, y su familia fue fundadora de la antigua Electricidad de Caracas, una de las grandes corporaciones de capital nacional del siglo XX. Las empresas de la familia Machado, particularmente las siderúrgicas Sivensa y Sidetur, han sido expropiadas y destruidas por la administración chavista. Su madre, Corina Parisca, conocida y apreciada en la sociedad civil, es psicóloga.
Machado ha sido una de las políticas venezolanas que ha cultivado con mayor método un discurso abiertamente anticomunista. Eso le ha permitido captar muchos seguidores de la diáspora venezolana. En las redes sociales, sus posturas son defendidas por las expresiones asilvestradas de la derecha nacional, los llamados Magazolanos. En 2012 fundó un partido, Vente Venezuela, e intentó darle fundamentos programáticos: economía de mercado, Estado mínimo, garantías sociales, privatización, protagonismo empresarial, con un discurso nacionalista que está muy arraigado en las clases altas de tradición en el país.
Caracterizada en ocasiones como la expresión de la ultraderecha venezolana, el discurso de Machado no tiene sesgo religioso, ni fomenta prejuicios, ni estigmatiza minorías o levanta argumentos conservadores en el terreno social. Aunque sea verdad que algunos de sus seguidores sí lo hacen. No le gusta mucho que le lleven la contraria, afirma una fuente que la trató de cerca. Tiene mucho magnetismo y encantos personales en la conversación. Es muy disciplinada, exigente, pero respetuosa. Está rodeada de un grupo de activistas que la admira mucho. Dirigentes jóvenes que han consumido íntegros sus postulados.
En los últimos tiempos ha ido desprendiéndose de su elegante vestir para andar casi permanentemente en vaqueros y tenis, con una camiseta con el logotipo de su partido, visitando pueblos y barriadas populares. Tiene una sonrisa muy amplia, habitual en sus conversaciones privadas. Detrás de sus modales educados hay un epicentro férreo, una especie de licuado de acero: una persona con un carácter muy fuerte, rígida en sus interpretaciones, con una visión predestinada de sí misma, que privilegia el valor personal como un atributo. Una persona a la que le cuesta mucho ceder en sus posiciones y negociar.
Machado tiene unas relaciones deterioradas con la mayoría de los dirigentes importantes de la oposición venezolana actual. Sus críticos la acusan de enredar los acuerdos unitarios haciendo planteamientos imposibles de ejecutar y de minar la confianza popular en el voto en provecho propio. En 2010, fue electa diputada con una alta votación.
En 2004, fundó Súmate, una instancia que significó su ingreso a la vida pública y que se convirtió en una conocida ONG vinculada a la oposición, famosa por su posición contralora en los primeros años de Hugo Chávez. Durante mucho tiempo, ha tenido cerca a Germán Carrera Damas, historiador y prominente intelectual, como uno de sus mentores. Atiende también los consejos de Carlos Blanco, economista y político opositor, exministro en los años 90.
Tuvo claro desde muy temprano cuál es la verdadera cara del régimen chavista, como se evidenció después, en la crisis de 2017, eso hay que reconocérselo, afirma un conocido analista financiero que ahora simpatiza con sus postulados. Tendíamos a verla como una persona que saboteaba la unidad de la oposición. Y no, ella sabía en qué andaban algunos políticos opositores, las componendas con el chavismo, la corrupción. No lo aprobaba. Ahí tiene todo un punto a favor. ¶
Alonso Moleiro – El País de España
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Addendum
Escena en el amplio gabinete de campaña de María Corina Machado. “María Corina—le dice su consejera de confianza, una dama profesional que no para de hablar—, no tienes idea de cómo ha pegado el eslogan Viene María. Yo te lo había dicho: Viene María Corina habría sido demasiado largo, y se habría desaprovechado la conexión religiosa. Tú sabes, por la asociación con Cristo viene. No es nada malo que te identifique la gente con la Virgen María, la mamá de Cristo, que de que viene viene. Y tenemos que repartir a nuestra lista de correos el artículo de Axel Capriles; ése donde dice que los Indignados son capitalistas. Se ve que le encanta tu lema de Capitalismo Popular. A él no le importa que exista Alianza Popular, de Álvarez Paz; Voluntad Popular, de Leopoldito; o que COPEI se haya llamado hasta hace poco—ya se dejó de eso—Partido Popular. Hay también una Vanguardia Popular ¿no? Pero eso no importa; nadie ha tenido los ovarios de hablar de Capitalismo Popular, de enfrentar ideología socialista con ideología capitalista. A nadie se le había ocurrido hablar de Capitalismo Popular. ¡Genial! ¡Ah, mira! La canción María, María, que hace la rima con mayoría, ha pegado también. Gusta mucho, porque de verdad somos mayoría. Por eso es que el gafo de Henrique está bien equivocado cuando dice que es mejor no meterse mucho con Chávez. ¡Qué riñones! Si somos mayoría, con él es con quien tenemos que meternos. Y dígame esa gente que dice que pobrecito, que se está muriendo de cáncer. ¡Ojalá se muera hoy, no juegue! Pero óyeme, el viernes fui a una fiesta en Los Chorros y un chamo tenía tu canción en el iPod y la puso y la bailamos todos: ¡María, María! ¡Una nota! Me acordé de West Side Story; ¡que maravilla de película! Tú no habías nacido cuando la estrenaron en el cine Broadway. Y también…” En este punto, la candidata, algo mareada, interrumpió la entusiasta catarata y dijo: “Perdona, pero tengo que ir al baño”.
Rafael Tomás Caldera Pietri lleva el nombre y el apellido de su padre, pero también el de Santo Tomás de Aquino, el «Doctor Angélico», canonizado en 1323. Hoy se acercó por mi casa a obsequiarme—debo decirle que su obra ya no cabe en mis estantes—dos libros de su autoría: Educar en Venezuela y El poder y la justicia—Para jóvenes políticos. Es de este último, cuya primera edición es de este año recién nacido, que reproduzco la décima sección de su primer capítulo, pues su lectura me hizo reflexionar sobre mi propia lucha política, lo que agradezco profundamente aunque ya yo no sea joven.
No puede haber acción política buena sin sabiduría práctica, sin rectitud en la búsqueda de la justicia, sin conocimiento de las circunstancias en las cuales nos toca actuar. Sin embargo, para conservar la sabiduría práctica debemos tener una cualidad imprescindible, de la que se habla poco: la fortaleza.
Necesitamos fortaleza para soportar los golpes adversos de la Fortuna y no dejarnos vencer por ellos. Fortaleza para luchar contra la corriente y abrir camino a los ideales que guían nuestra acción. Necesitamos fortaleza, también, bajo forma de constancia, sin la cual los mejores proyectos no llegan nunca a ser realizados.
Sólo Dios gobierna el destino, no los hombres. Puede uno tener un plan de gobierno bien pensado, que se vea frustrado por una catástrofe natural. Un terremoto, cuya intensidad y capacidad de daño pueden sobrepasar todas las estimaciones razonables dentro de un plan de contingencia. O una guerra entre diversas naciones, que de algún modo nos afecta. O una pandemia. Cualquier cambio grave en las circunstancias exige en el político mucho temple para no perder el rumbo.
Debe ser capaz de luchar contra la opinión adversa. Unas veces serán prejuicios ancestrales, otras una matriz divulgada por los grupos que han controlado los medios de comunicación o el poder del Estado. Hemos conocido la lucha de Gandhi, la de Martin Luther King, la de Vaclav Havel o Nelson Mandela. Resulta fácil, y grato, evocar tales luchas cuando han culminado con 1éxito. Pero no puede minimizarse el esfuerzo que les ha costado. Sufrimientos, fatiga, cárcel, contradicción, muerte violenta. Quien quiera estar siempre tranquilo, será mejor que se dedique a ver televisión y olvide su ideal y su compromiso de mejorar las cosas en este mundo.
Pero requiere también constancia, que no es sino otro nombre de la fortaleza. Mantener en el tiempo el empeño para alcanzar los objetivos. Quizá los venezolanos somos más inclinados a soñar que a llevar a la realidad nuestros sueños. A lo mejor es consecuencia de haber tenido, por el petróleo, una ilusión de riqueza. O acaso la costumbre de buscar la ayuda del Estado para toda actividad que queremos emprender. O quizás—sería más grave—una falta de responsabilidad personal, de asumir de verdad el proyecto de vida como algo propio.
No puede dejar de preocuparnos ver, todos los días, cómo se enfocan los problemas que padecemos como algo a lo que basta con dar soluciones técnicas. Éste se equivocó, o lo hizo mal: vamos a cambiarlo por otro que lo haga mejor. ¿No será, sin embargo, que muchos de de esos problemas, buena parte de ellos, derivan de nuestra falta de responsabilidad personal?
Antes mencioné la corrupción que, sin duda, es un problema ético. Pero mencioné también la indiferencia. Porque cuando procuramos hacer nuestra vida sin preocuparnos verdaderamente por los problemas de los demás—ocurre en los estratos más ricos de la población y ocurre también en los estratos más pobres—¿cómo podemos pretender que mejore la vida del país, que Venezuela alcance el desarrollo que debería tener.
Hay una vara para medir la responsabilidad personal que no falla: la capacidad de arrepentirse, de decir no sólo “me equivoqué”, sino “tuve la culpa”. ¿Somos capaces de reconocer la culpa que tenemos de muchos de los males que padece nuestra sociedad? ¡Qué fácil resulta decir la culpa es del Imperio, o de los partidos políticos, o de los corruptos! ¡Qué fácil es tomar la justicia no como guía sino como pretexto, como arma de lucha para una campaña! Pero si mido las acciones en términos de resultados, y los resultados en términos de conveniencia propia, la conclusión será la amargura, el fracaso, la frustración. Sólo el arrepentimiento—por lo que hemos hecho mal y por lo que hemos dejado de hacer—puede sanarnos, porque significa asumir, con la responsabilidad, la libertad de una vida verdaderamente personal. ¶
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Rafael Tomás produce como el Doctor de la Iglesia que anticipó su segundo nombre; no en balde es miembro de la Academia Pontificia Santo Tomás de Aquino, y siendo que asimismo es Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua, entenderá que al texto antecedente lo llame sermón.
sermón
Del lat. sermo, -ōnis ‘conversación’, ‘lenguaje coloquial’, ‘lengua, estilo’.
m. Discurso cristiano u oración evangélica que predica el sacerdote ante los fieles para la enseñanza de la buena doctrina. Diccionario de la Lengua Española.
La radical María Corina Machado o el comediante Rausseo lideran el comienzo de la carrera por las primarias opositoras en Venezuela
Los venezolanos expresan su rechazo a los políticos tradicionales en las primeras encuestas de la consulta para el 22 de octubre
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El descalabro que ha vivido la oposición venezolana en los últimos meses ha colocado a liderazgos menos tradicionales, incluso impensables hace un tiempo, al frente de la carrera por las primarias del 22 de octubre para escoger el candidato que enfrentará a Nicolás Maduro en las presidenciales de 2024. Una política del espectro más conservador y radical, María Corina Machado, y el comediante Benjamín Rausseo, mejor conocido por su personaje Er Conde del Guácharo, lideran las intenciones de votos entre opositores en distintos sondeos de opinión. Esto ocurre cuando el 66,2% de los encuestados en el mes de enero por More Consulting describen la situación del país como mala.
La oposición intenta recomponerse luego de haberle complicado al Gobierno la partida en los últimos tres años con el cerco internacional y las sanciones, un forcejo en el que la coalición terminó aún más fragmentada. El proceso de primarias parte, sin embargo, con 30% de disposición a participar entre opositores y no alineados, en un escenario en el que el Gobierno ha perdido la fortaleza que logró durante los primeros siete meses de 2022, cuando logró mantener la economía estable. Maduro todavía retiene entre un 26 y 30% de aprobación, lejos de sus peores años de popularidad.
La composición del país que define la encuesta de More Consulting dibuja un 43,4% de no alineados, 31,5% de opositores y 25,1% de seguidores del oficialismo. Entre todos, un 86% quiere un cambio político. Al comienzo de la carrera por las primarias, los venezolanos expresan su rechazo a los políticos tradicionales. Machado ha logrado figurar de primera entre opositores y no alineados, en opinión de Luis Vidal, director de More Consulting, porque la gente no le atribuye responsabilidades sobre los errores cometidos por la dirigencia opositora que estuvo al frente los últimos años. Ella es muy sólida en un grupo que comparte sus ideas, pero su techo de crecimiento es bajo, y no va a poder morder muchos votos de los no alineados, de quienes vienen decepcionados del chavismo o de los que están obstinados de la confrontación, añade.
El economista y analista político Luis Vicente León, socio director de la firma Datanálisis, asegura que por el momento hay una medición de pequeños candidatos, pero todavía es difícil señalar a uno que lidere realmente. La elección primaria la ganará quien pueda fundamentar alianzas, más que candidatos aquí hay bloques de opinión. Un sector político moderado, de diversas gradaciones, de enorme tamaño, que incluye a Manuel Rosales, a Capriles, a Acción Democrática. María Corina es la líder del grupo radical, y viene creciendo, sin dudas. También Juan Guaidó buscará alianzas en torno a su figura.
El actuario y especialista en estadísticas Félix Seijas, de la firma Delphos, y Jesús Seguías, director de la firma Datincorp, también reconocen que Machado se abre paso con inusitada claridad en los números. Machado tiene muchos atributos personales y ha crecido en nuestros sondeos, dice Seguías. Pero tiene un porcentaje modesto, todavía, unos 17 puntos. Está capitalizando un enorme descontento a partir del fracaso del gobierno interino. Su postura radical le coloca un techo a su candidatura. La gran mayoría del país quiere un desenlace natural, por la vía pacífica, que se deroguen las sanciones internacionales.
Para Seijas, Machado ha mantenido estratégicamente su postura estos años: estar al margen, en el sector radical. El fracaso del G4 le acerca una oportunidad y ella está suavizando su discurso para presentarse como una alternativa. Tiene posibilidades. En el electorado hay un ambiente parecido al de los años 90, cuando emergió la figura de Hugo Chávez. Hay desencanto, la sociedad parece estar buscando una cosa nueva. Aunque ella no es, en rigor, ninguna outsider.
Ese lugar de outsider podría ocuparlo Er Conde del Guácharo, un abogado, empresario del espectáculo, músico y comediante que ya coqueteó con la política como candidato presidencial en 2006, cuando Chávez estaba en su mejor momento, una contienda de la que se retiró finalmente y luego volvió a postularse para un cargo de gobernador y solo obtuvo 4% de los votos. León atribuye el vuelo que ha tomado Rausseo, a un sector irreverente, que necesita un castigo a la política formal, que busca un personaje para desahogar su rabia. Pero no es un estadista, no es Macron, sino un personaje extravagante, como la Cicciolina, el mismo Volodimir Zelensky. Pero ese segmento puede crecer, añade.
Este tablero de juego con el que inicia el ciclo hacia las primarias no es una expresión de antipolítica, dice Vidal. Los venezolanos están muy dispuestos a votar, no están despolitizados, pero ahora parece que son más selectivos en las peleas que va a dar.
Primarias amenazadas
Esta semana, el mismo día en que se anunció la fecha de las primarias, Nicolás Maduro tuvo una participación en el programa Con el mazo dando de Diosdado Cabello, desde donde el operador político del Partido Socialista Unido de Venezuela dicta lineamientos que suelen levantar el caos en la oposición. Las cabezas del chavismo no evitaron el tema de las primarias y se aventuraron a pronosticar que no se realizarían. Yo dije desde el primer momento que aquí no va a haber primarias. Esto es una forma de ganar tiempo. Mis pronósticos son sin truco ni maña, dijo Cabello. a lo que Maduro asintió.
El Gobierno pondrá obstáculos a cualquier cosa que ayude a la oposición a consolidar una plataforma que pueda lucir convincente, apunta Seijas. La elección de un líder fortalece claramente las opciones de la oposición, y el chavismo necesita la dispersión del liderazgo. Unas primarias exitosas significarían eso, y eso es lo que el chavismo quiere evitar. La oposición tiene que jugar inteligentemente. En el discurso, al menos, Maduro parece haber replegado sus gestos de amplitud y durante la misma conversación con Cabello esta semana aseguró que no había razones para volver a la mesa de negociaciones en México, donde la oposición está pujando por mejores condiciones para competir electoralmente.
La incorporación del Consejo Nacional Electoral a la realización de las primarias será un factor decisivo en la carrera y en la evolución del liderazgo de María Corina Machado, que se opone a que la institución sea parte del proceso interno. El Gobierno podría dar el respaldo logístico a las primarias con el CNE y esto descalabraría a Machado en la delantera, una opción que ha empezado a sonar fuerte en sectores populares. Unos comicios autogestionados por la oposición implican un esfuerzo logístico grande y complejo, que comprometer la participación. Y ahí la oposición se pone ante un nuevo dilema. Aunque el Gobierno sigue teniendo un rechazo mayoritario, de cara a un posible cambio político en Venezuela las posibilidades de que la oposición se quede atascada en sus fragmentaciones están en todos lados. ¶
Precandidato de nuevo: el dueño de este rostro de estadista
Una nota publicada inicialmente por Analítica.com, fue reproducida el 17 de este mes por el servicio de noticias de Costa del Sol FM. Su título: «Er Conde del Guácharo; Benjamín Rausseo, encabeza las encuestas como outsider». Pone entre otras cosas:
Ajeno a la política, aunque no del todo, el empresario y comediante muestra un rostro distinto a la historia política de Venezuela de cara a las próximas elecciones primarias opositoras. Luis Vicente León, economista y presidente de Datanálisis enumeró a los líderes de la oposición que encabezan las encuestas ante las venideras elecciones en las que figura Benjamín Rausseo.
En declaraciones a Unión Radio, el economista aseguró que «el gran reto de la oposición es reconectar con el público y revivir en los ciudadanos el interés por la política», aseguró también que «solo el 9% de los venezolanos creen que la oposición puede generar un cambio político en los próximos 11 meses».
Son cuatro nombres los que lideran las encuestas con un porcentaje muy repartido en la población. León aseguró que en el puesto #1 aparece Benjamin Rausseo «Er conde», porque es la imagen del outsider, porque no es un político tradicional. Sin embargo, afirmó que «sigue siendo pequeño, tiene niveles de 30% pero aparece por encima de la política».
Cuando todavía no habían concluido las horas aciagas del 11 de abril de 2002, el ex comandante Francisco Arias Cárdenas, ex Embajador del gobierno de Hugo Chávez Frías ante las Naciones Unidas en Nueva York, hoy Presidente de la Comisión Presidencial para la Delimitación de Áreas Marinas y Submarinas con la República de Colombia y Otros Temas, visitó los estudios de Radio Caracas Televisión para pronunciar con la mayor contundencia gravísimas acusaciones contra el Presidente de la República. (…) Antes, en la campaña electoral del año 2000 y como candidato contra Chávez, tildó a éste de “gallina”. Eran los tiempos de una oposición insólita, que consideró gran astucia apoyar a otro golpista de 1992 contra Chávez porque era “cuña del mismo palo”. (De modo parecido, otros apoyaron en 2006 la efímera candidatura de Benjamín Rausseo, el “Conde del Guácharo”, porque lucía igualmente astuto oponerle alguien de procacidad equivalente).
Benjamín Rausseo Rodríguez (Musipán, 26 de enero de 1961) es un comediante, político, actor, profesor, abogado, músico, y empresario venezolano, experto en el «stand up comedy», reconocido nacional e internacionalmente por su personaje Er Conde del Guácharo. Hasta finales de 2004, Benjamín Rausseo no había mostrado públicamente un interés por participar en la política venezolana, y no fue hasta que un grupo de amigos políticos y empresarios que estimulados por las recomendaciones que publicaban los sondeos de opinión acerca de la necesidad de que la oposición venezolana al Gobierno de Hugo Chávez contara con un candidato presidencial que tuviera como atributos una forma de comunicación efectiva y que fuera conocido y popular entre los estratos más pobres de la sociedad venezolana le propusieran su apoyo para ingresar a la contienda electoral que se daría en el 2006. (…) Al concretarse el apoyo de todos los partidos y de los medios de comunicación al Señor Manuel Rosales, Benjamín optó por retirarse de la contienda electoral dos semanas antes de las elecciones, dando libertad a sus seguidores para votar por el candidato de su preferencia. Además, después de su retiro explicó que no pediría a sus seguidores que apoyaran a ningún bando, que el venezolano es libre y se caracteriza por expresar lo que siente. Rausseo se presentó como candidato a la gobernación de Anzoátegui, en las elecciones regionales de 2008, pero obtuvo menos de 4% de los votos.
Admito que Rausseo es más divertido que Nicolás Maduro.
En aviso por correo electrónico de hoy, The New York Times me enteró de lo siguiente: «Gustavo Dudamel, uno de los más grandes maestros del mundo, dejará la Filarmónica de Los Ángeles para dirigir la Filarmónica de Nueva York. Dudamel, un carismático director de 42 años, tomará el podio de la Filarmónica en 2026, en un gran triunfo para la orquesta».
Hace un poco más de quince años, se reprodujo acá un extenso artículo de la revista del mismo periódico neoyorquino—Conductor of the People (DIRECTOR DEL PUEBLO)—escrito por Arthur Lubow. Al inicio asentaba:
En 2004, Gustavo Dudamel, que para ese entonces era virtualmente desconocido fuera de su nativa Venezuela, participó en la primera Competencia Internacional de Dirección Orquestal Gustav Mahler, para directores menores de 35 años. Uno de los jurados en Bamberg, Alemania, era Esa-Pekka Salonen, Director Musical de la Filarmónica de Los Ángeles. “Llegué un poco más tarde que el resto del jurado, y para las semifinales ya había mucha excitación con él”, dijo Salonen. A sus 23 años, Dudamel era no sólo un competidor inusualmente joven, sino que esa sesión con la Sinfónica de Bamberg marcaba la primera vez que dirigía una orquesta profesional. Lucía impertérrito. “Uno es joven e inexperto, pero de algún modo debe crear un aura de confianza y autoridad”, me explicó Salonen recientemente. “Gustavo no se preocupa por la autoridad. Se preocupa de la música, que es exactamente la aproximación correcta. La orquesta es seducida a tocar bien para él, en lugar de ser forzada”. Después de que el premio fuera concedido a Dudamel, Salonen telefoneó a Deborah Borda, Presidenta de la Filarmónica de Los Ángeles. “Me dijo: ‘Deborah, no vas a creer este muchacho de Venezuela que ganó la competencia’,” me refirió Borda. “Yo pregunté: ‘¿Cómo es él?’ Y me dijo: ‘Es un animal de la dirección. Consigámoslo de una vez para un concierto en la concha acústica’.”
Dudamel ni siquiera tenía un agente. Primero encontró uno, luego Borda lo contrató para un concierto de verano al aire libre en la Concha Acústica de Hollywood. “Cuando llegó nos acercábamos al final de la temporada en la concha, hacía 43 grados, la orquesta se aprestaba a sus vacaciones… y fue eléctrico”, recuerda Borda. De inmediato lo contrató para una fecha de suscripción regular en Disney Hall y, entretanto, se embarcó en lo que llama “una odisea de dos años” para verlo trabajar con orquestas por toda Europa. Para Borda, que buscaba candidatos que un día sucedieran a Salonen, el punto crucial llegó mientras observaba un ensayo de Dudamel con la orquesta de La Scala de Milán en la Quinta Sinfonía de Mahler (que era la pieza que había dirigido en la competencia de Bamberg). “Ésa es una gran orquesta de óperas, pero uno no piensa de ella que sea una gran agrupación para Mahler”, dice Borda de La Scala. “Cuando comenzaron a tocar sonaban a Verdi. Al final sonaban a Viena, con el verdadero sonido mahleriano klezmer, judío, grave. Eso fue peso pesado, un verdadero crisol para un director joven”. La única pregunta que quedaba en su mente era la de saber como le iría en Disney Hall cuando debutara, lo que ocurrió en enero de este año. Después de una entusiasta respuesta de los ejecutantes y la audiencia, le ofreció a Dudamel un contrato por cinco años como Director Musical, para comenzar en la temporada 2009-10.
Había la sensación de que ella se había alzado con el Man o’ War o el Secretariat de la pista de carreras de la música clásica. Dudamel, ahora con 26 años, es el joven músico más comentado en el mundo. Sir Simon Rattle, el Director Principal de la Filarmónica de Berlín, lo ha llamado “el director impresionantemente más dotado que yo haya conocido nunca”. En tiempos cuando las compañías disqueras recortan sus ediciones orquestales, Dudamel ha recibido un apetecible contrato con la Deutsche Grammophon y sacado dos CDs de sinfonías de Beethoven y Mahler. Siendo ya una presencia frecuente en las salas europeas, comenzará el próximo mes su más extensa aparición en los Estados Unidos, para presentarse en Los Ángeles, San Francisco, Boston y, por primera vez, en Nueva York, con la Filarmónica de Nueva York y, en Carnegie Hall, con su propia Orquesta Juvenil Simón Bolívar de Venezuela.
¿Hay un riesgo en comprometer una orquesta con un líder que todavía está relativamente poco probado? En esta etapa de su carrera, Dudamel posee un repertorio limitado, enfocado en los familiares centroeuropeos (Beethoven, Mahler) y los poco interpretados latinoamericanos (Arturo Márquez, José Pablo Moncayo, Oscar Lorenzo Fernández). Tampoco está probada su capacidad para las tareas administrativas y de relaciones públicas que las orquestas norteamericanas requieren de sus directores musicales. Pero la Filarmónica de Los Ángeles tiene una historia de contratos con dinámicos directores jóvenes (Salonen tenía 34 cuando comenzaba allí, y Zubin Mehta sólo 26), de forma que uno pudiera decir que tomar riesgos es parte de su tradición. También tiene sentido un director latinoamericano en el condado de Los Ángeles, donde en términos gruesos la mitad de la población es hispana. “Es excitante para la gente de aquí”, dice Borda.
Al escoger a Dudamel, la Filarmónica de Los Ángeles se está aliando también con una impar y exitosa experiencia educativa, de la que su nuevo Director Musical es el producto más ilustre; esta semana la filarmónica anunciará planes de inaugurar un programa, la “Orquesta Juvenil de Los Ángeles”, que toma directamente su modelo de un prototipo venezolano. La Orquesta Juvenil de Los Ángeles comenzará con muchachos entre las edades de 8 a 12 años en un distrito desaventajado del centro de la ciudad, pero su meta última es mucho mayor: proveer un instrumento musical y un lugar en una orquesta juvenil a todo joven del condado de Los Ángeles que lo quiera. Borda dice haber sido inspirada por su visita a Caracas a fines del año pasado. En vívido contraste con la situación en los Estados Unidos, donde se ha suprimido de los currículos escolares los programas de educación artística, al tenerlos por ornamento innecesario, el sistema venezolano provee a los niños de todo el país una plaza en una orquesta, sin importar cuán pobres o problemáticos sean sus antecedentes. Y los resultados han sido asombrosos. Le pregunté a Borda si había sido sorprendida por alguna cosa durante su visita a Venezuela. Me dijo: “No había imaginado que derramaría tantas lágrimas como lo hice”.
Hace poco [Cornelis Zitman] me escribió para solidarizarse con la defensa de José Antonio Abreu y Gustavo Dudamel, asumida por Carolina Jaimes Branger. A pesar de su energía de titán, Cornelis se excusó con la más grande delicadeza por ser un holandés que no tendría derecho de opinar sobre asuntos venezolanos. A este gigante respetuoso le aseguré que él, que había escogido a esta tierra para poner sobre ella su hogar, dándonos pretexto entonces para el mayor orgullo, tenía más derecho y autoridad que muchos nacidos en ella. «Que haya gente o políticos entre nosotros que pueden ser tan radicales, estúpidos y atrevidos de criticar al amigo Maestro Abreu y su discípulo Gustavo Dudamel es una vergüenza nacional», había escrito.
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Basta de hablar de música y músicos. Oigamos a Dudamel dirigir el famoso Bolero de Maurice Ravel.
«La obra de Ravel es interpretada por la grande y noble Orquesta Filarmónica de Viena—siempre entre las mejores del mundo—, que sigue la batuta de Gustavo Dudamel. Es una brillante rendición, en la que es patente el genio del director venezolano al coaccionar a un gran ejecutante para que rinda una interpretación fuera de lo común. El solo del primer trombón de la orquesta vienesa, Dietmar Küblböck, que se inicia a los 9 minutos y 17 segundos, es un ejemplo de este talento de Dudamel para sacar lo mejor de un músico excepcional; lleva una calidad jocosa, un tumbao, diríamos en criollo, que habría hecho las delicias del compositor». Anticipo musical, 13 de julio de 2016).
En esta fecha se cumplen treinta y un años de la asonada golpista dirigida en Caracas por Hugo Chávez Frías y en Maracaibo por Francisco Arias Cárdenas, que empañara el Quinto Centenario del Descubrimiento de América.* Para una conmemoración reflexiva, se pone acá un fragmento de El grado cero de la escritura, de Roland Barthes. (Siglo XXI Editores S. A., Buenos Aires, 1973).
No hay duda de que cada régimen posee su escritura, cuya historia está todavía por hacerse. La escritura, siendo la forma espectacularmente comprometida de la palabra, contiene a la vez, por una preciosa ambigüedad, el ser y el parecer del poder, lo que es y lo que quisiera que se crea de él; una historia de las escrituras políticas constituiría por lo tanto la mejor de las fenomenologías sociales. Por ejemplo, la Restauración elaboró una escritura de clase, gracias a la cual la represión se daba inmediatamente como una condena surgida espontáneamente de la “Naturaleza” clásica: los obreros reivindicadores eran siempre “individuos”, los rompehuelgas, “obreros tranquilos” y la servilidad de los jueces se transformaba en la “vigilancia paterna de los magistrados” (en nuestros días el “golismo”** llama “separatistas” a los comunistas). Vemos aquí que la escritura funciona como una buena conciencia y que tiene por misión el hacer coincidir fraudulentamente el origen del hecho y su avatar más lejano, dando a la justificación del acto la caución de su realidad. Este hecho de escritura es por otra parte propia de todos los regímenes autoritarios; es lo que se podría llamar la escritura policial; se conoce, por ejemplo, el contenido eternamente represivo de la palabra “Orden”.
La expansión de los hechos políticos y sociales en el campo de la conciencia de las Letras produjo un nuevo tipo de escribiente, situado a mitad de camino entre el militante y el escritor, extrayendo del primero una imagen ideal del hombre comprometido, y del segundo una escritura militante enteramente liberada del estilo y que es como un lenguaje profesional de la “presencia”. En esa escritura abundan las sutilezas. Nadie negará que existe, por ejemplo, una escritura “Esprit” o una escritura “Temps Modernes”. El carácter común de esas escrituras intelectuales, es que aquí el lenguaje, de lugar privilegiado, tiende a devenir el signo autosuficiente del compromiso. Alcanzar una palabra cerrada por el empuje de todos aquellos que no la hablan, es afirmar el movimiento de una elección, sostener esa elección; la escritura se transforma aquí en la firma que se pone debajo de una proclama colectiva (que por lo demás uno no redactó). Adoptar así una escritura—se podría decir mejor asumir una escritura—, es economizar todas las premisas de la elección, manifestar como adquiridas todas las razones de esa elección. Toda escritura intelectual es por lo tanto el primero de los “saltos del intelecto”. En vez de un lenguaje idealmente libre que no podría señalar mi persona y dejaría ignorar totalmente mi historia y mi libertad, la escritura a la que me confío es ya institución; descubre mi pasado y mi elección, me da una historia, muestra mi situación, me compromete sin que tenga que decirlo. La forma se hace así más que nunca un objeto autónomo, destinado a significar una propiedad colectiva prohibida, y ese objeto tiene valor de ahorro, funciona como una señal económica gracias a la cual el escribiente impone sin cesar su conversión sin trazar nunca la historia de ella.
Esta duplicidad de las escrituras intelectuales de hoy, está acentuada por el hecho de que, a pesar de los esfuerzos de la época, la Literatura nunca pudo ser enteramente liquidada: forma un horizonte verbal siempre prestigioso. El intelectual no es más que un escritor mal transformado y, a menos de sumergirse y de hacerse para siempre un militante que ya no escribe (alguna vez lo hicieron, por definición olvidados), no puede sino volver a la fascinación de escrituras anteriores, transmitidas a partir de la Literatura como un instrumento intacto y pasado de moda. Por lo tanto, estas escrituras intelectuales son inestables, siguen siendo literarias en la medida en que son impotentes y sólo son políticas por su obsesión de compromiso. En suma, se trata todavía de escrituras éticas, done la conciencia del escribiente (no nos atrevemos a decir, del escritor), encuentra la imagen apaciguante de la salvación colectiva.
Pero, del mismo modo en que, en el estado presente de la Historia, toda escritura política sólo puede confirmar un estado policial, toda escritura intelectual puede instituir únicamente una para-literatura, que no se atreve a decir su nombre. Están en un callejón sin salida, sólo pueden remitir a una complicidad o a una impotencia, es decir, de todos modos, a una aberración.¶
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* En 1984, la segunda revista en llamarse Válvula en Venezuela publicó el texto de una conferencia de Arturo Úslar Pietri en la Casa de Venezuela en Tenerife. Ella llevó por títuloLa Comunidad Hispánica en el mundo de hoy. Éstas son sus palabras de cierre:
Faltan pocos años para 1992. Ese año celebraremos el Quinto Centenario del Descubrimiento de América. ¿Cómo lo vamos a celebrar? ¿Con los discursos tradicionales, con los desfiles que hemos hecho siempre, con un gran jolgorio, llenándonos la boca con las glorias pasadas? ¿O lo vamos a celebrar quietamente, sólidamente, orgullosamente diciendo: a los quinientos años del Descubrimiento hemos creado realmente una nueva circunstancia mundial, nos hemos puesto de acuerdo y desde ahora, en las grandes familias de pueblos, al mismo nivel de la familia anglosajona, de la eslava o de la asiática, está la familia de los pueblos ibéricos y está desempeñando un papel de primer orden?
Esa sería la celebración digna del Quinto Centenario del Descubrimiento que nos aguarda dentro de escasos años. Es una invitación a que trabajemos para ello, a que desde hoy nos quitemos las telarañas de los ojos, a que pensemos menos en la dimensión nacional y regional y más en la global. Yo vengo aquí a estas Islas que son puente natural entre América y Europa y que están como una lección viva de lo que puede hacerse y debe hacerse para estar en las dos orillas, a recordarles estos hechos que conocemos pero que tal vez por familiares olvidamos. Y a invitarlos a esta gran empresa que es la más grande ofrecida y abierta a esta familia de los pueblos poseedores de la cultura ibérica.
La “hipótesis de Sapir-Whorf” en el campo lingüístico sugiere que los lenguajes imponen, por decirlo así, una metafísica sobre sus parlantes. Es decir, por el mero hecho de hablar español—más propiamente, castellano—pensamos en alguna forma diferente de cómo piensa el inglés o el bantú. Por ejemplo, en castellano diferenciamos con facilidad entre las nociones de “ser” y de “estar”. Los pobres angloparlantes están impedidos de ese pensamiento, pues con “to be” están condenados a decir ambas cosas de una vez, de modo indisoluble. Uno no piensa “en chino”, sino que “piensa chino”.
Esto es: incluso para decir barrabasadas Evo Morales y Hugo Chávez emplean el español, piensan en español, piensan español. Si fuesen lógicamente consistentes, Morales debiera amenazar en quechua y Chávez despotricar en pemón. Debieran negar sus nombres, pues Morales no es apellido inca ni Chávez es caribe. Debieran resistir los micrófonos y las cámaras, puesto que son de marca Sennheiser o Ikegami, en lugar de modelos Paramaconi XC o Atahualpa Special Edition.
Si al encuentro de la civilización occidental con una miríada de tribus por su mayor parte dispersas y enemistadas entre sí, éstas “aportaron” un continente físico que de todos modos les quedaba grande, los españoles en Hispanoamérica contribuyeron precisamente con eso, con civilización. No hay manera de que Chávez siquiera formule una sola idea si no es a partir de los hechos de Losada o Garci González de Silva.
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** Barthes hace referencia al movimiento político que apoyara al general Charles De Gaulle, quien visitara nuestro país en 1964, el primer año de la presidencia de Raúl Leoni. Cada vez que viene De Gaulle a mi cerebro recuerdo esta anécdota apócrifa (¿chiste?):
Se cuenta que la Iglesia Católica francesa estaba preocupada por la evidente soberbia del general De Gaulle, y solicitó al Arzobispo de París que tomara cartas en el asunto. Éste llamó al Presidente de Francia para que se confesara con él, y al señalarle que su principal pecado era la inmodestia le puso por penitencia que asistiera el siguiente domingo a la misa de las 11 a. m. en Notre Dame, la más concurrida, y se acercara sin escolta y sin condecoraciones a depositar un ramillete de flores a los pies del Santísimo. De Gaulle obedeció, y fue a dejar su ofrenda floral con una tarjeta manuscrita. Concluida la misa, el Arzobispo fue a ver y leyó la tarjeta, que decía: «De la Primera Persona de Francia a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad».
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