el blog de luis enrique alcalá de sucre
la política como arte de carácter médico (y otras cosas)Desactivemos la bomba
Las heridas venezolanas son tantas y tan lacerantes, que no hay modo de curarlas sin una apelación perentoria al poder fundamental y originario del Pueblo, a través de un Gran Referendo Nacional.
Gran Referendo Nacional, 5 de febrero de 2003
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La coincidencia de dos intervenciones de opinión, del general Padrino López, Ministro de Defensa, y de María Corina Machado, ayer—el primero en entrevista con José Vicente Rangel, a quien dijo que estaba «en proceso» un golpe de estado; la segunda en remitido de prensa (La patria reclama de todos sus ciudadanos el cumplimiento de nuestro deber) dirigido a los militares venezolanos—, me llevó a temer que Venezuela pudiera estar en una fase que pudiera llamarse pre-siria, en la antesala de una confrontación armada, de una guerra civil.
El mismo día, el diario El Nacional había publicado un preocupante trabajo de Hernán Lugo Galicia*—Maduro ordenó a la FANB crear este año Fuerzas de Acciones Especiales—, cuyo sumario afirmaba que «Padrino López instruyó al Estado Mayor Superior ‘acercar’ armas y municiones a la Milicia Bolivariana y amenazó con ‘rebelión popular’ antioligarquía». Algunos de los párrafos más descriptivos de la nota son los que siguen:
La Fuerza Armada Nacional Bolivariana forma sus filas, invierte en armas y elabora los planes para enfrentar a sus enemigos externos e interno, Estados Unidos y los adversarios del gobierno, ante la creencia del alto mando político-militar de Miraflores de una eventual “guerra de cuarta generación, guerra no convencional y estrategia de Estado fallido”.
Con este argumento, el Ministerio de la Defensa y el Comando Estratégico Operacional de la FANB (Ceofanb) crearán las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES). “Por instrucciones del Sr. Presidente y Comandante en Jefe de la FANB, este es el año de las Fuerzas de Acciones Especiales”, afirmó el ministro de la Defensa, general en jefe Vladimir Padrino López, ante los miembros del Estado Mayor Superior Ampliado el 5 de febrero, en una reunión en Fuerte Tiuna.
La expresión de Padrino López fue recogida, posteriormente, en el documento Guía de Planeamiento del Comandante Estratégico Operacional de la FANB ante las amenazas contra la independencia, soberanía y la integridad del espacio geográfico de la República Bolivariana de Venezuela. La guía consta de 17 líneas dirigidas a toda la estructura militar, con “obligatorio cumplimiento”, instó el titular castrense, según el documento de 10 páginas. (…) La “guía” señala que la nueva formación militar de Venezuela se nutre en la “guerra popular prolongada” (ideada por Mao Zedong), “la conjunción de las fuerzas del pueblo” (planteada por Võ Nguyên Giáp, jefe del Ejército Popular de Vietnam) y “la lucha revolucionaria”, impulsada por Hugo Chávez. (…) En el punto 14, Padrino López ordena lo siguiente: “Desconcentrar todo el armamento y munición que sea posible, con el objeto de acercarlos a las unidades y al pueblo, especialmente a la Milicia Bolivariana que las requiere para elevar su apresto operacional. Usar a lo máximo las instalaciones de la FANB existentes”. (…) En el documento, el Ministerio de la Defensa propone canalizar el descontento social, pues creen que la protesta no será contra el gobierno. “La rebelión de masas frente a la amenaza de la oligarquía”, es la idea que, desde Miraflores, se trabaja en pro del pueblo.
Por su parte, Machado creyó oportuno publicar una página entera en la que advierte y exige a los «Ciudadanos oficiales, soldados y guardias nacionales»:
La nación vive horas de dolor, incertidumbre e indignación. La que advertíamos en nuestros mensajes de 2015 y febrero de 2016 como una crisis humanitaria, hoy toma visos de explosión social, ante el hambre y la violencia; de crisis de seguridad ciudadana ante la criminalidad, desbordada en calles, ciudades y pueblos, que enluta los hogares y que a ustedes les alcanza diariamente, porque las bandas criminales los han marcado como objetivos para quitarles sus armas e infundirles temor. El país exige una respuesta frente a este escenario en el que la República se extingue.
El régimen, por órdenes cubanas, pretende transformarlos en un instrumento de represión contra su pueblo. Los militares cubanos en el Comando Estratégico Operacional (CEO), imparten instrucciones para que no cumplan su misión de defensa de la integridad territorial de la nación y los enfrenta a los ciudadanos, señalándolos como responsables de la debacle que ellos mismos causaron.
No se les permite combatir a la guerrilla que transita y vive en Amazonas, Apure, Barinas y Táchira, para que en Colombia haya paz, mientras que en Venezuela hay una guerra de la delincuencia contra los ciudadanos de bien. Se les impide actuar contra el narcotráfico, porque los altos mandos son parte de esa mafia. Se les prohíbe patrullar la zona en reclamación de nuestro Esequibo y ejercer nuestra soberanía. El apresto operacional se encuentra en un estado deplorable, porque no hay dotación, entrenamiento y equipamiento. Mueren los cadetes en prácticas de rutina y la FAN se desmantela ante sus ojos. Por ello, ante la ilegal pretensión de emplearlos ahora como carceleros y eventuales verdugos de un pueblo hambriento, en especial a la Guardia Nacional, es imperativo recordarles nuevamente cuál es la esencia de la FAN y qué espera la nación de sus ciudadanos militares.
Ustedes, hombres y mujeres de uniforme, juraron defender la patria con su propia vida si fuere necesario. En su actuación, no pueden olvidar que el respeto a los derechos humanos es universal y que su violación los hace reos de delitos que no prescriben en la legislación nacional e internacional. Para emplear las armas, deben exigir instrucciones precisas que les señalen los alcances y propósitos de esas operaciones; de lo contrario, se convierten en paramilitares al servicio de una banda criminal, no de la patria que les confió el monopolio de sus armas.
Confío en que existe una reserva moral en nuestras FAN. Confío en que los valores esenciales que les inspiran siguen vigentes y que es sólo una minoría la que recibe órdenes de un régimen extranjero, que se ha pervertido en actividades ilícitas y que hoy deshonra con sus acciones a la institucionalidad militar. La transición a la democracia requiere que cada ciudadano soldado permanezca leal a su juramento a la Constitución. Ustedes serán determinantes tanto para la reconstrucción de la FAN profesional que el país necesita, como para erradicar, con su firmeza y compromiso, a los grupos irregulares, y recobrar el control y la soberanía en todo el territorio nacional.
La nación les demanda hoy el cumplimiento de las palabras de nuestro padre de la patria Simón Bolívar: “Maldito el soldado que vuelva las armas contra su pueblo” y “La Libertad es el único objeto digno de sacrificio de la vida de los hombres”. Que el toque de silencio les recuerde su juramento y a quiénes deben su lealtad.
Tales son los líneas de la confrontación. La cosa no pinta nada bien.
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A comienzos de 2003, la situación política nacional estaba grandemente recalentada, al punto de que la Organización de Estados Americanos y el Centro Carter decidieron mediar entre gobierno y oposición luego del Carmonazo, la toma de la Plaza Francia en Altamira por militares rebeldes y el paro petrolero, que por entonces agonizaba. Incidentes violentos habían aumentado la temperatura del conflicto: iniciándose el paro, João de Gouveia asesinó a tres personas y dejó a otras incapacitadas en esa plaza el 6 de diciembre de 2002. Tres días después, en horas de la noche, eran simultáneamente atacadas Globovisión, RCTV, Meridiano Televisión y Venevisión, así como los medios del estado Aragua, el diario El Aragüeño y el canal regional TVS; el diario El Siglo fue rodeado amenazantemente. El canal Promar TV, en el estado Lara, también sufrió los ataques de los oficialistas, así como el diario El Impulso de Barquisimeto. Hordas violentas rodearon y tomaron las sedes de TV Táchira, Radio Valera y Radio San Juan de los Morros. Globovisión Zulia sufrió destrozos en sus instalaciones; por suerte, TVO Anzoátegui estaba cerrada y sufrió sólo daños en la fachada.
La mediación de César Gaviria, Jimmy Carter y sus respectivos auxiliares, logró reducir las tensiones y propiciar la constitución de una Mesa de Negociación y Acuerdos, en la que se acordó finalmente la celebración del referendo revocatorio que tendría lugar el 15 de agosto de 2004. Hoy hace igualmente falta un serio acuerdo político en Venezuela; todavía estamos a tiempo de evitar el derramamiento de sangre por diferencias políticas que cada vez son más encarnizadas.
La esencia del acuerdo es remitir los problemas al criterio definitivo del Poder Constituyente Originario, para que decida en referendo sobre lo que nos divide. (En una próxima entrada, lo que creo pudieran ser los términos del pacto y cuáles serían sus partes signatarias). LEA
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*Fue Hernán Lugo Galicia quien afirmara, en una nota en primera página de El Nacional, que el Alto Mando Militar había forzado la aceptación por Hugo Chávez de los resultados del referendo del 2 de diciembre de 2007, cuando se rechazó los proyectos de reforma constitucional de la Presidencia de la República y la Asamblea Nacional. El 5 de diciembre, Chávez se presentó en Fuerte Tiuna y desde allí desmintió la especie en términos altisonantes.
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La superstición constituyente
El espejismo de una constituyente como solución a los problemas nacionales fue el tema central de la emisión #193 de Dr. Político en RCR. Esta superstición se basa en los equivocados conceptos de Hugo Chávez sobre ese otro poder constituido, uno excepcional sin duda, pero nunca con poderes absolutos. El Aire en la cuerda de Sol—de la Suite Orquestal #3 de Juan Sebastián Bach—y el inicio del Segundo Movimiento de la Sinfonía #3 (Órgano) de Camille Saint-Saëns amenizaron la ocasión. He aquí el audio de la transmisión de hoy:
LEA
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Correo de hoy
Siendo que Chávez tiene el mayor control del poder posible en Venezuela—político, militar, económico—una oposición al estilo cacical debe fracasar. Es un brujo, no un cacique, quien puede suceder a Chávez a corto plazo. (2006). No es otro “tío tigre” menor que pretenda discutirle la posición alfa a Tío Tigre en su manada. Es Tío Conejo.
Carta Semanal # 131 de doctorpolítico
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Hace no muchos minutos que he enviado a una decena de amigos el texto que copio abajo, que por ahora remata un intercambio electrónico que ya lleva varios días. Creo que se explica, en gran medida, por sí solo.
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En toda esta conversación hay premisas más o menos encubiertas. Una de ellas, por supuesto, es que la diabólica Sala Constitucional interpretará el Derecho como le venga en gana. Esto no es así; aunque en sus más recientes decisiones hay mucho de razonamiento extrajurídico, enteramente político—por ejemplo, en la declaración de inconstitucionalidad en la reforma a la ley del BCV, incluyó la coartada de «guerra económica» en sus considerandos—, en general trata de guardar las formas y técnicas de uso longevo en el máximo tribunal. Gerardo Blyde, que forzó la reformulación del decreto de Chávez para el referendo de abril de 1999, es abogado y es opositor, y hasta él sugirió que podía haber inconstitucionalidad en varios artículos de la Ley de Amnistías.
Ha habido torpeza e ignorancia de la Constitución en la fracción opositora de la AN y las sigue habiendo; le convendría a esa gente recibir un taller sobre el texto fundamental, y a nosotros mismos. Así se evitaría, por ejemplo, cosas oídas recientemente, como que habría sido a partir del 14 de este mes (tercer aniversario de la elección de Maduro) cuando se podía iniciar el proceso revocatorio, sin considerar que el Art. 233 dice con total claridad: «el nuevo Presidente o Presidenta [proveniente de elección luego de la falta absoluta del Presidente antes de tomar posesión o antes de cumplir la mitad del período] completará el período constitucional correspondiente». Es decir, el período que empezó el 10 de enero de 2013, no el 14 de abril. (A veces dejo correr la sospecha paranoide; pensé que el defectuoso argumento pudiera ser útil a quienes—Torrealba, por ejemplo, o Ramos Allup—entorpecieron la posibilidad revocatoria durante todo un trimestre, perdiendo noventa días que a la postre pudieran resultar cruciales).
Que el gobierno tendría al TSJ de su lado era cosa requetesabida, cantada de antemano; no entiendo a qué viene la sorpresa. Era esperable que el TSJ se cuadrara con Maduro, pero es inexacta la noción de que la AN opositora es atacada gratuitamente sin que ella tenga nada que ver en el asunto, sólo por el hecho de «pensar distinto» en una «dictadura». Su Presidente desenterró el hacha de la guerra el mismo 5 de enero, al declarar en su discurso inaugural que era un «compromiso no transable» encontrar en seis meses el modo de terminar con el gobierno. A continuación, se ocupó del incidente de los retratos expulsados, desdiciendo de la majestad de la Presidencia de la Asamblea Nacional, que ha podido solicitar al Director de Servicios de la institución que se encargara discretamente de la cosa. (Para el único propósito de suscitar en las jaurías de Facebook y Twitter su aprobación con la frase estándar—»Se las cantó claritas»—y la declaración de amor de Claudio Nazoa que fuera tan frívolamente celebrada, como si fuera una estocada definitiva). Después vino el autogol del decreto de guerra económica, que excusó por palabras de Maduro, el enemigo, a quien no se le pregunta, como Churchill no preguntó a Hitler de cuánto tiempo disponía para tomar Normandía. Toda una nube de abogados argumentó incompetentemente que Ramos Allup disponía de ocho días, cuando una ley muy orgánica estipulaba 48 horas (visto a tiempo por M). El peligroso decreto adquirió vigencia por esa inexcusable omisión, y si no cobijó decisiones gravísimas es porque el gobierno está grandemente debilitado; a pesar de sus ladridos, no pudo expropiar a la familia de Lorenzo Mendoza. (Ya escucho el ingenioso retruque a esta última observación: «¡Pero Polar no hará más cerveza! ¡La está destruyendo por otras vías!»)
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Otra premisa es que la lucha contra el demonio político autorizaría en «nosotros»—siempre me ha preocupado ese plural de primera persona—una conducta tramposa; si es incorrecto entender a una constituyente como cuerpo con poderes absolutos, esto no importa, porque tenemos «el antecedente del 99» y «lo que es igual no es trampa».
Yo creo que imitar el mal conduce a cosas malas, indebidas. Al cierre de un artículo sobre las críticas a Dudamel y Abreu en 2007 (Conocimiento y opinión), puse lo siguiente:
Para quien escribe, el peor de los rasgos del presidente Chávez es, precisamente, la soberbia que exhibe en asuntos de moral personal y ciudadana. Él se siente y se proclama mejor que todos nosotros y él sabe lo que es bueno. Ser rico es malo; desprenderse de algunos dólares que le diera Kadaffi junto con algún diploma intrascendente es bueno. Sobre la convicción de superioridad moral asienta sus arbitrariedades.
Por supuesto, el gobierno buscó manipular los sentimientos del público al asociar su nuevo y redundante canal con la imagen admirada de Gustavo Dudamel. Este gobierno que dirige Chávez es un maestro en las artes de la manipulación. No está solo en la práctica, no obstante. ¿O qué eran las estampitas de la Virgen María que el ya poco recordado Juan Fernández blandía ante las cámaras durante el paro petrolero? ¿Qué era la insinuación del difunto y golpista cardenal Velasco, cuando decía en sermón catedralicio que los deslaves que sembraron muerte y destrucción en el estado Vargas eran un claro castigo de Dios a la soberbia presidencial?
Lo peor que puede hacer un opositor a Chávez es parecerse a él.
«Nosotros» debemos dar el ejemplo correcto. No nos sale lanzar rollos de papel higiénico a diputados oficialistas, ni dar discursos con una sábana de varios metros de papel en el que estaría enumerada una lista de casos de corrupción; ese histrionismo barato no ayuda en nada al país, a sus asediados y angustiados pobladores. ¿O es que no excita los peores instintos oficialistas que se hable en la Asamblea de «rectores tramposos» del CNE en la aprobación de la Ley de Referendos?
«Nosotros» debimos redactar un decreto de amnistía, no una ley, y no ayudó a nada la celosa declaración de Alfredo Romero, quien vio tardíamente la posibilidad (el 14 de diciembre) luego de haber anunciado un proyecto de ley una semana antes: “…este esfuerzo no puede estar sujeto a mezquindades, a luchas por protagonismos estériles ni a egoísmos de ningún tipo. De la lucha por la libertad, por los DDHH y contra la persecución política nadie es dueño ni protagonista exclusivo, así que este es un esfuerzo que es y será para todos los venezolanos”. (Ahora tenemos los resultados que tenemos, y en el juego nada gentil y fraternal en las entrañas de la MUD hay quien sugiere que el asunto se complicó adrede porque convendría a algunos que López siga preso).
«Nosotros» debimos aprovechar las facilidades del Decreto-Ley de Mensajes de Datos y Firmas Electrónicas en la Ley de Referendos, en vez de esperar ahora que, en una interpretación defectuosa del Art. 298, habrá que sumar seis meses de espera para celebrar un revocatorio.
El desempeño opositor, desde una lectura incorrecta del 6D, ha ayudado mucho a la exacerbación de la guerra de poderes. Esa lectura algo alucinada ha conducido a lo que miden Datanálisis y DatinCorp: «Desapareció la esperanza generada por el triunfo opositor el 6 de diciembre de 2015… Hay frustración en los venezolanos con la actuación de la nueva Asamblea Nacional, incluida la gestión del Presidente de la institución Henry Ramos Allup». (Palabras textuales de Jesús Seguías al 2 de febrero). Que no haya mucha queja, entonces.
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Pareciera insensato continuar esperando que algún día la oposición convencional la pegue; el reciente «cabildo abierto» fue un fracaso en términos de asistencia. Ganarse un Kino luce como más probable. Hay que hacer cosas distintas.
A fines de 2005, contribuí con un capítulo (Tío Conejo como outsider) al libro Chávez es derrotable, editado por Fausto Masó. Ese texto concluye así:
¿Es posible afirmar que en Venezuela existen, o tendrían que existir, ejemplares humanos que calcen los puntos enumerados hasta ahora, que no son todos? Sé que existen. Hay más de un venezolano de cultura actualizada, serena y capazmente comprensivo de la complicada y planetizada época que vivimos, provisto de modernos paradigmas, y que a un tiempo es buen líder y eficaz comunicador, en posesión de vocación pública alejada del resentimiento político o social y la mera ambición de poder, inteligente y profesional.
Pero ni siquiera tales rasgos serían bastantes. Una exigencia adicional es que el candidato viable, y por tanto apoyable, no esté aquejado por defectos que de obvio bulto le impedirían. Por ejemplo, no podría ser “cuartorrepublicano”, por más que las “viudas del paquete” o los políticos prechavistas pudieran coincidir con él o ella en más de una cosa. Tampoco podría ser, naturalmente, chavista, aunque su bagaje terapéutico pudiera coincidir, en grado siempre menos virulento, con desiderata sostenidos por Chávez, como pudieran ser el caso de la preferencia por un mundo multipolar o la democracia participativa.
Ahora bien, supongamos que tan peculiar personaje existiera y pudiera ser descubierto ¿es probable que se organice y obtenga el apoyo requerido para una campaña ineludible? Siendo lo que antecede las condiciones indispensables a una “sorpresa”—ocurrencia de un evento de baja probabilidad—para que sea exitosa ¿qué puede decirse de las probabilidades de tal aventura?
La condición crítica será seguramente la de disponibilidad de los recursos. Acá se enfrentaría un outsider con la incredulidad básica ante una aventura no convencional y con la tendencia conservadora que aun en casos de crisis encuentra difícil ensayar algo novedoso. Aquellos que pudieran dotar a un candidato como el descrito con los recursos suficientes estarán oscilando entre los extremos de más de un dilema.
Uno de los dilemas es el de seguridad vs. corrección. Se sabe de lo inadecuado de los actores políticos tradicionales, pero ante un planteamiento correcto por un outsider habría la incomodidad de abandonar lo conocido. Stafford Beer decía, refiriéndose a la sociedad inglesa de hoy, que su problema era que “los hombres aceptables ya no son competentes, mientras los hombres competentes no son aceptables todavía”. En forma similar Yehezkel Dror destaca otro dilema: si se quiere eficacia es necesaria una transparencia en los valores, la exposición descarnada de los mismos; si lo que se quiere, en cambio, es consenso, entonces es necesaria la opacidad de los valores, no discutirlos más allá de vaguedades y abstracciones.
Así, pues, se estaría ante un dilema de tradicionalidad vs. eficacia, de poder vs. autoridad. Es pronosticable que la mayoría de los actores con recursos, ante una solicitud de cooperación por parte de un outsider con tratamientos realmente eficaces, se pronunciaría por los términos dilemáticos más conservadores o “seguros”.
Pero es concebible que una minoría lúcida entre los mismos pueda proveer los recursos exigidos por una campaña poco costosa—no puede, no debe ser cara—en grado suficiente, al menos para cebar la bomba que pueda absorber los recursos totales del mercado político general, pues si la aventura cala en el ánimo del público, una multitud de pequeños aportes puede sustituir o complementar a un número reducido de aportes cuantiosos.
Pero el obstáculo principal consistirá en salvar la diferencia entre una percepción de improbabilidad y una de imposibilidad. Ni aun el menos conservador de los hombres dará un céntimo a una campaña de este tipo si considera que todo el esfuerzo sería inútil, si piensa que un resultado exitoso es, más allá de lo improbable, completamente imposible. El análisis que hemos hecho indica que, si bien el éxito de una aventura así es por definición improbable—a fin de cuentas se trataría de una sorpresa—no es necesariamente imposible, y que, por lo contrario, la dinámica del proceso político venezolano hace que esa baja probabilidad inicial vaya en aumento. Si esto es percibido de este modo, entonces tal vez las fuentes de apoyo necesarias quieran comportarse como un jugador racional de la ruleta con cien dólares en la mano. Apartará cincuenta dólares como reserva y de los cincuenta restantes apostará la mayoría, cuarenta y cinco quizás, a las posibilidades de mayor probabilidad: rojo (Chávez), negro (Borges), par (Smith), impar (Petkoff). Pero jugará cinco de los cien dólares en pleno al diecisiete negro (outsider), porque sabe que si la apuesta es de éxito menos probable, si pierde lo hace poco y si gana, en virtud del efecto multiplicador del pleno, obtendrá mucho más de lo que haya invertido.
Finalmente, y nuevamente en la analogía de los juegos, bastante dependerá de la lectura que se tenga de la crisis. Para aquellos para los que la abrumadora acumulación de evidencias no sea suficiente para creer que la crisis no es de carácter coyuntural y pasajero, solucionable con un paro mágico, la panacea 350 o la estupidez de un golpe, invasión o magnicidio, será lo indicado negar su apoyo al outsider. Sólo aquellos que ya se hayan convencido de que la crisis es estructural y profunda y requiere, por tanto, terapias no convencionales, podrán pensar como el buen jugador de dominó (o de bridge) que carezca de la información completa sobre la localización de las piezas o cartas claves. En esas condiciones un buen jugador identificará cómo tendría que darse esa ubicación de piezas para poder ganar la mano. Entonces jugará como si en verdad la disposición efectiva fuese esa única forma de ganar, rogando para que así sea, pues el éxito es crucial.
Perdonen que esto no haya cabido en una paginita (se me ha sugerido que esto es «mi problema»), y no estoy hablando de Rodríguez Torres. LEA
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Refutación de la calumnia
Principalmente se dedicó el programa #192 de Dr. Político en RCR a la defensa del mismo ante calumnias del Sr. Jesús Torrealba en su programa del lunes de esta semana, en respuesta a una de sus oyentes que sugirió que las mediciones que registran una disminución del apoyo a la oposición y un aumento del apoyo al gobierno desde la elección de Asamblea Nacional eran en gran parte mentirosas. Una de las piezas que componen la Danza de las horas de la ópera La Gioconda de Amilcare Ponchielli y algunos compases del famoso vals de Johann Strauss h., El Danubio azul, fueron la música de esta ocasión. Acá se pone el audio de esta transmisión de hoy:
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Actualización: en el programa mencioné un correo enviado al Sr. Torrealba el 24 de mayo del año pasado, al que no hizo el menor caso. Copio acá uno posterior, del 8 de octubre de 2015, del que tampoco tengo acuse de recibo. Gmail no me ha reportado que fuera devuelto por el servidor de correos de Torrealba.
Estimado Sr. Torrealba: a partir de una secuencia reseñada anteayer en mi blog (Irrupción constituyente), creo que debe darse un compromiso ante los electores de los candidatos a diputaciones de la Asamblea Nacional; esto es, iniciar su gestión con la convocatoria, por mayoría simple del Parlamento, de un referendo consultivo que obtenga el parecer del Soberano sobre la cuestión central de la política nacional: la implantación en Venezuela de un régimen socialista.
He argumentado que los electores tienen todo el derecho de exigir una cosa así a quienes ahora solicitan su voto para ser elegidos, y me propongo hacer todo cuanto esté a mi alcance para que un número apreciable de aquellos así lo entienda y lo reclame a partir del inicio de la campaña electoral de eventuales legisladores.
Aunque sostengo igualmente que un referendo sobre ese tema en particular debiera ser promovido por ambos lados de la diferencia, oficialismo y oposición (y también por candidatos independientes), es claro que tal cosa resultaría más natural a los candidatos opositores, tomado en cuenta que los estudios de opinión miden desde hace años una consistente y creciente mayoría de ciudadanos que no aprueban las pretensiones socializantes del Gobierno.
En mi estimación, cualquier candidato que se sume a la iniciativa aumentará por ese mismo hecho la propensión de votar a su favor, y por esto conjeturo que está en el interés de la Mesa de la Unidad Democrática incitar a sus postulados a acogerla.
El artículo citado de mi blog cierra con esta idea:
Siendo que la pretensión socialista es la excusa universal, la coartada general de todos los actos del gobierno, un rechazo masivo al socialismo en referendo debe forzar la renuncia de Nicolás Maduro al cargo que ahora ocupa. No podría sostenerse si se viera forzado a suprimir de papelería, gigantografías y carteles, de discursos y decretos, la especie de que se ocupa en la construcción del socialismo.
Naturalmente, un referendo revocatorio es el medio perfecto para alcanzar lo mismo, pero no puede ser convocado sino por los electores, en ningún caso por la Asamblea Nacional y, por otra parte, exige el doble del esfuerzo en caso de hacerse necesaria la iniciativa popular.
No escapa a su conocimiento que, más allá de la esperanza cifrada en que el oficialismo deje de controlar la Asamblea Nacional, una muy significativa mayoría nacional prefiere que el presidente Maduro deje de gobernar cuanto antes.
He querido poner a su consideración y, por su intermedio, a la de la Mesa y sus candidatos, esta clara posibilidad de contribuir decisivamente a la superación del problema político venezolano, actuando directamente sobre su meollo.
Quedo a la espera de conocer su opinión acerca de esta proposición.
Cordialmente
Luis Enrique Alcalá
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Otra confesión de parte
Noticiero Digital daba cuenta, el 12 de los corrientes, de una insólita intervención de Jesús Torrealba en un foro de la Fundación Espacio Abierto, cuyo Director es el político venezolano Luis Manuel Esculpi. (Antes del Movimiento Al Socialismo; inconforme con el apoyo de este partido a la candidatura de Hugo Chávez en 1998, formó Izquierda Democrática. Esculpi se alió luego con Francisco Arias Cárdenas en la formación del partido Unión; esta alianza se partió y Esculpi regresó a Izquierda Democrática, cuyos dirigentes principales acordaron mudarse a Un Nuevo Tiempo, Esculpi incluido). La nota de ND nos entera de lo siguiente:
[Torrealba] entró en consideraciones en torno al tema de la unidad. “Yo debo decir que desde el 3 de enero de este año la dirección política de la unidad democrática está severamente aquejada por falta de coherencia y organicidad”.
Torrealba se remontó al momento en que se logró el acuerdo de la tarjeta única en agosto de 2015; muy condicionado por la presión de Voluntad Popular, habida cuenta de los reclamos que hacía a partir de su condición de fenómeno electoral reciente y acelerado, y que fue lo que dio pie a su incorporación dentro del llamado G-4; el grupo de los cuatro partidos más representativos, en este caso, Primero Justicia, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular.
Lo definió como el corazón del comando de campaña, al que se le agrega la figura del Secretario Ejecutivo de la MUD, de modo que vino a ser el G-5, y que las cosas marcharon en armonía allí hasta el día 3 de enero cuando no se obtuvo un acuerdo para elegir al presidente de la AN, y que, por tanto, se tuvo que ir a una elección; que fue lo que produjo un impacto interno.
“Ese impacto fue que nuestros compañeros de Primero Justicia, mis hermanos, dijeron: ya va, el G-4 es una estructura que funciona sobre la base de la confianza, y esta confianza ha sido resquebrajada. Esto ya no es un G-4, sino que es un 3 contra 1”.
Añadió que a partir de ese momento el grupo ejecutivo tampoco ha podido funcionar; porque no tiene normas acerca de cómo tomar decisiones, y que en esta situación hemos atravesado un trimestre completo, y un trimestre, a su juicio, donde ha pasado de todo, y argumentó que estas cosas se permitía decirlas públicamente en su carácter de dirigente político independiente, porque hay la necesidad urgente de remediar esta situación; ya que la unidad no se trata de una conquista que le pertenece a los partidos políticos, sino a todos los venezolanos.
Debo admitir que, al leer tan desusada candidez en la grave confesión, llegué a pensar que Torrealba tal vez quiera que lo remuevan de sus responsabilidades como Secretario Ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática; lo que dijo fue público y, según la manida conseja de la política convencional, «los trapos sucios se lavan en casa». También pensé que la dirigencia de la MUD ni siquiera sabe administrar el éxito, pues no fue un logro pequeño la decisiva mayoría de escaños en la Asamblea Nacional. Luego recordé al «suicidio anómico» descrito en el famoso estudio de Émile Durkheim, que se desencadena por un súbito desequilibrio entre metas personales y recursos, así sea por la repentina adquisición de riqueza. (Mi tío me deja en herencia una fortuna y me pego un tiro).
Pero Torrealba avistó una posibilidad de futuro positivo; dice Noticiero Digital: «Propuso que la MUD se transforme [en] un gran movimiento de masas, que integre distintos sectores de la sociedad venezolana, y que sea nombrado un comando de campaña, donde los partidos políticos jueguen un papel de conducción; pero que antes la MUD debe prepararse para explicarle al país lo que se va a hacer, tan pronto se establezca un gobierno de transición».
Cuando se nombraba a Torrealba en el delicado cargo que desempeña como coordinador de la federación opositora, este blog publicó ¿Jesús Gorbachov? (1º de octubre de 2014). Allí se lee:
La aceptación de la tarea de coordinar la MUD por parte de Torrealba se conoció el pasado 24 de septiembre, dos días después de que la organización decidiera encargársela. En total ignorancia de que esta secuencia se daría, tuve el atrevimiento de sugerir en la edición #110 de Dr. Político en RCR (13 de septiembre) que convendría a la MUD traer un nuevo Secretario Ejecutivo que viniera con un programa de cambio, y que la modificación esencial sería un cambio de misión: en lugar de ser una mesa para unir a la oposición, que se propusiera serla para unir al país. (…) El trabajo metamórfico es éste: convertir la Mesa de la Unidad Democrática en el Movimiento de la Unidad Democrática. No sólo se trata de preservar las siglas; el asunto es dejar atrás el esquema de organización de organizaciones, de “movimiento de movimientos”, para establecer un movimiento de ciudadanos. Si el objetivo no fuera el de unir a la oposición sino el de unir al país, toda la cosa cobraría un sentido profundo y podría augurársele éxito.
A lo mejor no le fue posible a Torrealba exigir ese propósito a su llegada, como se le recomendara en el artículo que acaba de citarse: «Ahora podría cambiar Torrealba las cosas, y para lograrlo debiera procurar la metamorfosis—DRAE: Transformación de algo en otra cosa—de la Mesa de la Unidad Democrática. Y es ahora, ya mismo, cuando debe intentarlo; a corto plazo, la MUD no podría pagar el costo político de prescindir de Torrealba; sería la garantía de su dispersión. Es ahora cuando puede exigir e imponer».
Las indiscreciones de Torrealba en el foro de Esculpi pudieran consolidar esa dispersión de la Mesa de la Unidad Democrática, pues lo que ha hecho es desnudar públicamente las profundas divisiones en su seno. ¿Será en la oportunidad de su salida buscada que la metamórfica meta se haga posible? LEA
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Italia pregunta
La periodista Milagros Rodríguez tomó amablemente mi opinión, en fecha aniversaria del Carmonazo, para la agencia italiana de noticias ANSA. He aquí lo que registró con fidelidad de lo que dije:
…para Luis Enrique Alcalá, sociólogo y analista político, el panorama sigue luciendo «incierto para Venezuela hasta que no haya nuevos liderazgos competentes que emerjan y sepan qué es lo que tienen que decir y hacer».
«Estamos atrapados, lamentablemente, con problemas cotidianos muy agudos de desabastecimiento, inflación, que ya va a entrar en el rango de hiperinflación, con una inseguridad espantosa y entretanto la oposición y oficialismo lo que hacen es ponerse etiquetas», cuestionó Alcalá en diálogo con ANSA.
A su juicio el país se encuentra entre «la perniciosidad del oficialismo y la incompetencia de la oposición». «La dirigencia opositora no sabe en qué palo ahorcarse y por eso ofrece un combo de posibilidades, cuando lo que ha debido hacer es activar el 11 de enero el revocatorio, que es el mecanismo que la Constitución prevé para salir de un gobierno que no le convenga al pueblo», enfatizó.
«Se han perdido tres meses y el nudo de la cuestión política es la pretensión socializante del oficialismo; ése es el problema central que debe dilucidar el Poder Constituyente Originario en un referendo consultivo que la Asamblea, con mayoría simple, es decir con 84 diputados, puede hacer», destacó.
Gracias a Milagros y a ANSA. LEA
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