La utopía plebiscitaria

Nota añadida al final

Boleta del referéndum sobre la anexión de Austria en 1938

Boleta algo sesgada del plebiscito sobre la anexión de Austria por Hitler en 1938

 

plebiscito. (Del lat. plebiscītum). 1. m. Resolución tomada por todo un pueblo a pluralidad de votos. 2. m. Consulta que los poderes públicos someten al voto popular directo para que apruebe o rechace una determinada propuesta sobre soberanía, ciudadanía, poderes excepcionales, etc. 3. m. Ley que la plebe de Roma establecía separadamente de las clases superiores de la república, a propuesta de su tribuno. Por algún tiempo obligaba solamente a los plebeyos, y después fue obligatoria para todo el pueblo.

Diccionario de la lengua española

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En Venezuela se ha desplazado el sentido de la palabra plebiscito, para enfatizar la opción entre Ja y Nein, entre Sí y No. Como la primera vez que se usara esa expresión en Venezuela fue para designar el celebrado el 15 de diciembre de 1957—al suspender las elecciones presidenciales y plantear la mera prolongación del mandato de Marcos Pérez Jiménez—, el término adquirió connotaciones peyorativas: lo entendíamos como el acto de un dictador. Ramón Escovar Salom llegó a argumentar que los partidarios del presidente Chávez ¡no debían votar en el referendo revocatorio de 2004! porque “se convertiría un referendo—DRAE: referéndum. (Del lat. referendum, gerundivo de referre). 1. m. Procedimiento jurídico por el que se someten al voto popular leyes o actos administrativos cuya ratificación por el pueblo se propone—en un plebiscito”. (Ver Críticas demofóbicas, en la Carta Semanal #66 de doctorpolítico, 11 de diciembre de 2003).

Ahora ha propuesto Henrique Capriles Radonski la adulteración de las venideras elecciones municipales para interpretarlas como un plebiscito sobre la satisfacción del país entero con el Poder Ejecutivo Nacional. “El líder”—Führer—de la oposición, supuestamente partidario de la descentralización, crítico del estilo centralizador del oficialismo chavista, intenta convertir unas elecciones que de suyo son locales en un evento de significación nacional; es decir, centraliza. Antes, y en imitación fiel de la actuación de Hugo Chávez en las elecciones regionales y municipales de 2008, se autopropuso como jefe de campaña de todas las candidaturas municipales de la Mesa de la Unidad Democrática, “la cual aceptó” luego de unos pocos días de deliberación; es decir, centraliza.

La pregunta de Mario Villegas, 290813

Naturalmente, la jugada, pretendidamente ingeniosa, se inscribe en la prédica de Capriles luego del 14 de abril: que le robaron las elecciones, que este gobierno no va a durar seis años, que hay que votar masivamente en su contra el 8 de diciembre: ”Desde ya debemos ir organizándonos, para convertir esto en un proceso nacional con la finalidad de tener alcaldes comprometidos con el pueblo y el progreso. Al frente de las alcaldías hay muchos enchufados con una pésima gestión de gobierno y esa lucha tenemos que darla sobre la base de la participación. El reto que tenemos es superar la votación del 14 de abril. Tenemos que entender que la trampa se vence con más participación. (…) El ocho de diciembre quedará demostrado quién es mayoría”. (2 de junio de 2013). En otra ocasión indicó: “Quedó demostrado que si ganamos por poco te roban la elección”, implicando que, según él, habría ganado el 14 de abril por una mínima diferencia, y también: “Lo que quedó demostrado es lo podrido que está el Gobierno”. Asimismo: “Aquí ya quedó demostrado que la mayoría de los venezolanos ya apostó por un cambio”. Igualmente, sentenció con apropiación indebida: “La Vinotinto nos ha demostrado que sí se puede ganar y que sí nos podemos unir”. (Tal vez lo que quedó demostrado fue que se quedó pegado en lo de quedó demostrado).* Quod erat demonstrandum.

No obstante, a pesar de esa insistencia euclidiana, ni Capriles ni la Mesa de la Unidad Democrática han demostrado en ningún caso que hubo fraude electoral el 14 de abril; han alegado que lo hubo, por supuesto, y el núcleo duro de sus partidarios ha asumido tal alegato como dogma de fe. Así, han retrotraído las cosas a 2004, cuando Henry Ramos Allup gritara fraude en la madrugada del 16 de agosto de aquel año—ver Bofetada terapéutica—, ante la claudicación de Enrique Mendoza. Bastante más tarde (9 de marzo de 2011), declaraba a Ciudad CCS, menos seguro:

—Se le pasó un episodio, también muy mediático y protagonizado por usted directamente: la denuncia de fraude en el revocatorio de 2004… ¿Consiguió las pruebas?

—No fue una fanfarronada. Hablé por forfeit, porque nadie más quiso hablar y todos me distinguieron con el “honor”, casi que me empujaron. Había que decirle algo al país, era un penoso deber. Tomé escrupulosa nota de lo que me pidieron que dijera para que luego no me dejaran embarcado. ¿Por qué no hablé con las pruebas en la mano? Bueno, eso es como que a ti te atraquen y a los dos minutos te pregunten el nombre del atracador y la marca de la pistola. Era imposible, pero el estudio se hizo y aquí están las pruebas, en este libro (Los secretos del referéndum revocatorio del 2004, en el que el entrevistado figura como autor, junto a Enrique Mendoza, César Pérez Vivas, Gerardo Blyde, Pompeyo Márquez, Timoteo Zambrano y Gabriel Puerta, publicado en 2009). Yo no sé si es exacto o fehaciente, pero el trabajo lo hicieron técnicos bien capaces, y es muy verosímil.

 (DRAE: verosímil. 1. adj. Que tiene apariencia de verdadero).

Mes y medio después de la declaración de fraude en 2004, una considerable abstención opositora produjo la captura oficialista de 21 entre 23 gobernaciones en juego. También se eligió alcaldes ese 31 de octubre; Carlos Ocariz aceptó famosamente su derrota y declaró valientemente que no había perdido por fraude, sino por una diferencia de 1.500 votos que la abstención de los opositores causara. (Ver, sobre los manidos pretextos de fraude electoral, Suma contra gentiles abstencionistas).

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Ahora ve por lo menos tres

Ahora ve por lo menos tres

Es fácil de entender que Capriles busque mantenerse como el líder de la comunidad opositora, montado sobre la ficción de que ganó por pocos votos las elecciones del 14 de abril; no objetó las del 7 de octubre ni las del 16 de diciembre del año pasado, cuando fue el único candidato originalmente opositor que preservó su gobernación (con una votación menor que la que obtuviera en 2008—50,35% contra 53,13%—aunque superior en 0,84% que la que Miranda le dió en las presidenciales de 2012: 49,51%.) Como no piensa permitir que el gobierno actual dure seis años, como las encuestas muestran la erosión del apoyo popular a Nicolás Maduro y la posibilidad de que el 8 de diciembre (a pesar de que la oposición no obtendría la mayoría de triunfos municipales) la votación sumada nacionalmente pudiera ser mayoritariamente de oposición, está empeñado en un curso de desconocimiento del Presidente de la República; Capriles Radonski se ha convertido en Capriles Obrador.

Ahora bien, ¿qué podría hacer si en verdad se produjere el segundo escenario que propone Francisco Pérez Gómez en su insustancial estudio, Análisis de resultados electorales y proyecciones para las elecciones municipales de diciembre de 2013? (“La oposición obtiene 20 nuevos municipios con una mayoría general de 51% del registro electoral nacional equivalente a 4,7 millones de electores”. El primer escenario que considera es éste: “El oficialismo obtiene 15 nuevos municipios para un total de 254 con una mayoría general de 53% del registro electoral equivalente a 5,3 millones de electores”). No podría hacer ninguna otra cosa que propaganda reciclada de su actual doctrina: “¿Se fijan que sí somos mayoría, que nos robaron el 14 de abril?” A partir de un “plebiscito” ganado por uno o dos puntos no tendría la fuerza necesaria como para producir la caída inmediata del gobierno de Maduro, ni siquiera para añadir convicción a la tesis indemostrada de que ganó en abril. Quienes desde la oposición voten con la esperanza de que el 8 de diciembre será el fin del régimen se quedarán con los crespos hechos.

El 10 de agosto de este año, Capriles anunciaba un combo McDonald’s: dijo que había que pasar por el 8 de diciembre para ver “si se convoca una reforma, enmienda, revocatorio o constituyente”. Ya esta última, vista la poca acogida de la supersticiosa idea, la ha desechado desinflando a María Corina Machado, su competidora, que rompió lanzas por ella. Quedan tres caminos, sin embargo; aún no sabe en qué palo ahorcarse. LEA

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*A la 1:24 p. m. de hoy, El Universal puso en su web el siguiente titular: Capriles: Caso de avión con droga demuestra lo “putrefacto” del Gobierno. ¿Será que J. J. Rendón—según un amigo un gran sloganeer—le ha recomendado pasar de enchufes a demostraciones?

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MUD, MUD, MUD, es hora de partir

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Un archipiélago de islotes que se creen islas

¡MUD, MUD, MUD! Es hora de partir
¡MUD, MUD, MUD! Camino de perder
Los partidos bajan desde el terraplén

(Con la melodía de Din, din, din)

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terraplén. (Del fr. terre-plein, y este del lat. terra y planus). 1. m. Macizo de tierra con que se rellena un hueco, o que se levanta para hacer una defensa, un camino u otra obra semejante. 2. m. Desnivel con una cierta pendiente.

Diccionario de la Lengua Española

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Un amable y experto amigo obtendría conclusiones muy interesantes en un análisis del lenguaje corporal de los retratados en la fotografía de la hospitalidad copeyana: la mano izquierda volteada de Antonio Ledezma, la torva mirada de Julio Borges, alejada del centro de atención de los demás, el rostro desconfiado de Andrés Velásquez, etcétera. Por cierto, la denominación de Partido Popular para COPEI, aunque reciente, ya no es válida. Se la adoptó para agradecer a José María Aznar su ayuda financiera en tiempos cuando los demócrata-cristianos alemanes recortaban su apoyo, en vista del barranco en que se ha venido ahondando el partido fundado por Rafael Caldera, Q. E. P. D. Pero quien pase con frecuencia por delante de la sede de la urbanización El Bosque (rebasados los restaurantes chinos) habrá notado que, luego de dos apariciones en fachada, una larga y una corta (según la facción que controlara la proverbial botella vacía), ha vuelto a decirse en el muro delantero que allí funciona un partido social cristiano.

El partido COPEI fue el primero en realizar un congreso ideológico; luego lo celebrarían Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo (en ocasión cuando Diosdado Cabello lo proponía también para el Movimiento Quinta República, predecesor del Partido Socialista Unido de Venezuela). Se celebraría en octubre de 1986, en las instalaciones del Hotel Ávila de Caracas. Algo más de un año antes, el 12 de junio de 1985, Gustavo Tarre Briceño me invitó a almorzar, sabedor ya de que por entonces yo promovía la formación de una organización política que portara un código genético distinto de los partidos convencionales. Allí me planteó, en su nombre y el de Eduardo Fernández, que participara activamente en la preparación del congreso:

Por lo que respecta al congreso ideológico tuve que declinar, pues Gustavo me había dicho que les hacía falta un nivel intermedio, sociológico, entre un nivel principista y filosófico que estaba confiado a Enrique Pérez Olivares y Arístides Calvani, y un nivel de políticas específicas del que se ocupaban diferentes comisiones. Gustavo creía, y me aseguró que también Eduardo, que yo era el indicado para establecer un “puente” entre esos dos niveles. En esas condiciones, expliqué, lo que se me pedía era involucrarme en algo en lo que yo no creía, puesto que pensaba que la política ya no podía seguir “deduciéndose” a partir de un piso principista y abstracto de principios ideológicos generales. (Krisis: Memorias Prematuras).

Más tarde, escribí Estudio copeyano (19 de junio de 1994). Allí me ocupé más explícitamente de sugerir un patrón de metamorfosis de COPEI que dejara atrás toda pretensión ideológica:

El futuro es plural, el futuro es ramificado. No todas las ramas del futuro de COPEI son desastrosas. Al menos es concebible que, después de una serie tan larga de traspiés y fracasos electorales, COPEI esté dispuesto a la metamorfosis y el aprendizaje. (…) La historia nos muestra, con implacable reiteración, la verdad de la falibilidad humana. No existe en el mundo en ninguna de sus épocas un movimiento político, un régimen o concepto gubernamental exitoso que no fuese luego presa de la entropía, de la tendencia al envejecimiento y el deterioro. (…) Pero también es posible al quehacer humano la metamorfosis de sus organizaciones. (…) Los tiempos del futuro próximo determinarán si COPEI es capaz de aprovechar una nueva oportunidad de transformación o si desaparecerá como importante factor de la actividad política en Venezuela.

Bueno, hoy COPEI está poco menos que desaparecido. En las elecciones del 16 de este mes, este partido obtuvo un total nacional de 227.104 votos, o un poco menos de 2,6% de los votantes.

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Antes de desahuciar por entero a los actores políticos que tanto han contribuido al establecimiento de la democracia en Venezuela y al desarrollo de sus principales instituciones, intenté llamar su atención con dos textos en 2009. El primero, Nacimiento o conversión (4 de junio), comenzó argumentando así:

Observada a distancia clínica, Venezuela presenta la superposición de un proceso oncológico a una condición previa de insuficiencia política. (Médicamente, una insuficiencia cardiaca alude a la enfermedad caracterizada por una deficiencia en el bombeo de la sangre que debe hacer el corazón; una insuficiencia renal a la incapacidad de los riñones de filtrar la sangre como es necesario. Cuando el aparato público de una nación—los poderes públicos a toda escala—no resuelven los problemas públicos, única actividad que justificaría su existencia, puede hablarse con toda propiedad de un caso de insuficiencia política).

La patología política venezolana más preocupante, sin duda, es el chavoma: el proceso canceroso, invasivo y maligno que la amenaza, últimamente de modo acelerado. Es el cuadro clínico más agudo y peligroso. La atención del país se ha concentrado de modo más que natural en este proceso desde que Hugo Chávez llegara al poder en Venezuela. Pero reducido el chavoma, aun por medios clínicos, no quirúrgicos, el cuadro de insuficiencia continuaría manifestándose.

Hay que cambiarlos

Hay que cambiarlos

La etiología de esa insuficiencia no debe buscarse en una intencionalidad culpable en el político profesional promedio—que a fin de cuentas es un animal de cuarenta y seis cromosomas y, por eso mismo, de cualidad moral equidistante del santo y el felón—sino en su esclerosis paradigmática. Es la impertinencia de los paradigmas políticos prevalecientes, acompañada de una pertinaz resistencia a abandonarlos, la causa, como en casi todas partes del mundo, de nuestra insuficiencia política.

Los miembros más importantes de la constelación de paradigmas que guían la práctica política convencional son el concepto de Realpolitik (política de poder) y la “necesidad” de ubicarse en un punto del continuo cuyos polos son la extrema derecha y la extrema izquierda.

Esto último es lo que cede cada vez más, de modo inexorable. A pesar de la insistencia de Chávez en el socialismo y de los Vargas Llosa en el liberalismo, lo que es tendencia de mayor masa e inercia es el “moderno molde postideológico” (expresión de Tony Blair). Hoy en día pudiera decirse que ser socialista—a lo Bernard-Henri Lévy—no es ser estatista sobre principios marxistas, sino preocuparse por la “anormal” distribución de la riqueza en la mayoría de las regiones de la tierra. Si el buen socialista de antaño fue estatista es porque creía que la estatización era una terapéutica eficaz; el buen socialista de hoy admite al mercado como sistema fundamentalmente natural y a la libre empresa como sistema superior al manejo centralizado de la economía, aunque ambos deban ser objeto de corrección cada cierto tiempo.

En cambio, la idea básica de la Realpolitik, que en el fondo la política no es otra cosa que una lucha por el poder, es más difícil de erradicar, sobre todo en nosotros, que debemos sufrir las obsesiones de un Presidente de la República que lleva esa noción a extremos enervantes. No obstante, para allá va la cosa.

Luego, discutiendo el modo de tratar esa patología, avizoré un posible rol para partidos que hoy se combinan en la Mesa de la Unidad Democrática, la coalición que se opone a Hugo Chávez:

Una cosa así sólo puede provenir de un discurso esencialmente diferente, de una nueva especie de organización política.

Pero esto último puede ser alcanzado de dos maneras. La más radical es la construcción de esa nueva opción desde cero, la inauguración de una asociación política fresca. La otra es la metamorfosis de organizaciones existentes, y en principio ésta sería la ruta más económica. Hasta una entidad tan rayada como la sucursal venezolana de Stanford Bank es apetecible por un banquero de lujo, José María Nogueroles, y seguramente le sacará provecho a su adquisición.

Claro está, esta segunda posibilidad sólo es viable—esto sí una “política realista”—a partir de la disposición de los actuales partidos democráticos a transformarse en especímenes políticos inéditos, y entonces tendrían que autorizar que en ellos se practicara lobotomía frontal e implante de nuevos circuitos conceptuales, en los que venga impreso un paradigma clínico de la política.

Sería necesaria mucha valentía y una elevación grande, en nuestros políticos convencionales, para lograr lo que se necesita a partir de una metamorfosis de lo existente. Pero ¿quién sabe? A lo mejor el aprendizaje de diez años de sobresaltos y desafueros, de ineficacia y de fracaso, ha puesto las conciencias políticas a punto de caramelo.

Todavía trataría de despertar las conciencias partidistas dos meses después, el 13 de agosto de 2009, con el artículo Bomba de fusión. El procedimiento de este trabajo fue comparar puntos en dos documentos provenientes de partidos distintos y encontrarlos sustancialmente idénticos, para identificar después las fuentes: el “Decálogo del militante copeyano” (23 de junio de 2009), redactado por Eduardo Fernández y “Democracia Social, Bases Ideológicas del Partido Un Nuevo Tiempo” (7 de abril de 2008). Hecha la constatación de similaridad, me atreví a sugerir:

En el seno del socialcristianismo venezolano ha habitado por largo tiempo la añoranza de la reunificación. Tal vez—han creído unos cuantos, en alguna misa campal que se dijera en el amigable jardín del IFEDEC en Boleíta Norte—pudiera descender en lenguas de fuego el Espíritu Santo sobre los cráneos de Luis Ignacio Planas, Henrique Salas, Julio Borges y Juan José Caldera y suscitar la unificación de COPEI, Proyecto Venezuela, Primero Justicia y lo que haya podido quedar de Convergencia. Mucho sabría agradecerlo la Fundación Konrad Adenauer.

En verdad, si se examina el documento doctrinario de Primero Justicia (construido sobre texto original de Julio Borges), tampoco es posible encontrar en él diferencia alguna sustancial con los postulados copeyanos. Otra vez, dicen lo mismo.

Pero la renuencia a esta reunión familiar es grande. Tal vez sea más fácil una primera unión entre exponentes de la democracia cristiana y la socialdemocracia—¡perdón, la democracia social!—visto que no guardan entre sí diferencias ideológicas insalvables y, por lo contrario, tienen muy numerosas coincidencias. Si, como postula cada una de esas fuerzas con tenacidad, lo ideológico es lo más importante de un partido, ¿no sería una carambola de bola a bola, no estaría de anteojito una conjugación de un partido de la democracia social con uno de la democracia cristiana que se alimenten, en el fondo, de una misma formulación ideológica?

La unión, no la unidad

La unión, no la unidad

En la escena corporativa los mergers (fusiones) son expediente cotidiano, enteramente habitual. Exxon y Mobil, Pfizer y Warner-Lambert, Bell Atlantic y GTE, AOL y Time Warner, Boeing y McDonnell Douglas, Sandoz y Ciba-Geigy, Citicorp y Travelers Group, JP Morgan Chase y Bank One Corp., BP y Amoco, Deutsche Bank y Bankers Trust y, para no hacer esta enumeración interminable, un larguísimo etcétera, eran entidades separadas que luego de su fusión fueron sólo una, a pesar de que todas tenían culturas corporativas bastante distintas. Supieron superar y absorber sus diferencias en procura de un propósito mayor.

Se nos pone que pudiera formarse una bola de nieve si se comenzara por la fusión de COPEI y Un Nuevo Tiempo. Al inicio percibimos que sus planteamientos ideológicos dicen las mismas cosas. ¿Qué explicación seria pudieran ofrecerle al país para que, en momentos tan menguados y peligrosos como los actuales, insistieran en seguir caminos separados?

Dijo Rómulo Betancourt en su último discurso público, en el partido que fundó, antes de morir: “Puede llegar el momento en que nosotros [debamos]… plantearnos la necesidad de un gobierno de concentración nacional, en el cual estén representados los dos partidos de mayor auditorio en la Nación…”

En apresurado regreso al realismo, sin embargo, cerré el trabajo con una salvedad:

Resulta obvio que el camino sugerido aquí es de difícil realización, y es innecesario enumerar los obstáculos que surgirían—protagonismos, preferencia por cabeza de ratón sobre cola de león, historia de disgustos interpersonales—, pero la hora lo exige. Fue Nelson Mandela quien dijera, en tiempos aun más duros: “Siempre parece imposible hasta que se hace”. (It always seems impossible until it’s done).

La hora lo exige, y es de temer que la benéfica iniciativa de la Mesa de Unidad no sea suficiente ante el avasallamiento político más procaz y ventajista que el país haya visto. El 4 de junio de este año se escribía aquí (#334): “Sería necesaria mucha valentía y una elevación grande, en nuestros políticos convencionales, para lograr lo que se necesita a partir de una metamorfosis de lo existente. Pero ¿quién sabe? A lo mejor el aprendizaje de diez años de sobresaltos y desafueros, de ineficacia y de fracaso, ha puesto las conciencias políticas a punto de caramelo”.

Quien sea lector habitual de esta carta sabe que desde ella se ha predicado la emergencia de una nueva especie política: una organización transideológica—post-ideológica, diría Tony Blair—de código genético distinto al de un partido convencional. Pareciera entonces un contrasentido que ahora proponga la fusión de dos raíces ideológicas diferentes. No es tal; en la conjugación de estos componentes diversos pero afines puede estar la mayor facilidad, precisamente, para dejar atrás lo ideológico y asumir un paradigma clínico de la política.

También, la fusión sugerida sería una sorpresa política de marca mayor, y ya es hora de que las sorpresas dejen de ser monopolio del gobierno que nos invade y atropella.

………

Si ahora hay, luego del descalabro del 16 de diciembre que siguió al fracaso del 7 de octubre, llamados al examen de conciencia—Ramón Guillermo Aveledo: “Todos los partidos tienen que reflexionar, es nuestra obligación”—, sería lo serio que la Mesa de la Unidad Democrática abriera una instancia de pensamiento concienzudo, que no esté limitado por las cajas perceptuales acostumbradas. El examen debe ser radical, pues la cosa no es la de meramente verificar el nivel táctico o procedimental. Es necesaria una lógica de presupuesto de base cero:

Fue bajo el Secretario de Defensa de John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson, el genio ejecutivo Robert Strange McNamara, que se introdujera el concepto de “presupuesto de base cero” (zero-base budgeting) al seno de la administración pública de los Estados Unidos. Formaba parte de un conjunto de métodos para la planificación y la toma de decisiones que Charles Hitch, el Contralor del Departamento de Defensa, instauró bajo instrucciones de McNamara. (PPBS, Programming, Planning and Budgeting System. Johnson ordenó su extensión al resto de la administración federal). Era algo así como lo siguiente: el comandante de la Sexta Flota llegaba al Departamento de Defensa para entrevistarse con el jefe, a quien decía como estaba acostumbrado: “Señor Secretario: he aquí el presupuesto de la Sexta Flota para 1961. El incremento respecto del año anterior es de sólo siete por ciento. Permítame explicar esa diferencia”. Pero McNamara interrumpía y contestaba: “No, Almirante. Lo que necesito que me explique en su integridad es todo el gasto de la Sexta Flota. Quiero que me lo justifique por entero, desde cero. Podemos empezar por esto: ¿para qué se necesita la Sexta Flota? ¿No podríamos obtener lo que ella logra con algo distinto y mejor?”

Zero-base. Back to basics. Square one. El ABC, la cartilla. Por ese procedimiento, McNamara forzaba a toda unidad significativa del aparato militar estadounidense a reflexionar sobre su propia existencia. Y ésa es la misma pregunta que la Nación debe hacerle a la política. Inocentemente, frescamente ¿para qué es necesaria la política? (Política elemental, 1º de febrero de 2007).

Es hasta ese nivel elemental que una reflexión responsable de la Mesa de la Unidad Democrática debiera llegar. Ella, y los partidos que la componen, deben saber que su esencia ha sido sobrepasada por los hechos, que si no emprenden una metamorfosis radical, creadora de una organización política cualitativamente distinta, se verán reducidos a la insignificancia. En particular, una reflexión de esa clase debe prohibirse a sí misma que su propósito sea la derrota de Hugo Chávez y el chavismo. Tiene que definirse con fines que tendrían sentido aun si Chávez no hubiera existido.
(El 23 de los corrientes, en un artículo mayormente lúcido en El Nuevo País—Los resultados del 16D—, Henry Ramos Allup reitera el error de óptica, la falla de origen de la MUD: “Las dos derrotas electorales sufridas por la Oposición hay que analizarlas con responsabilidad, lo cual supone apartar explicaciones acomodaticias o dirigidas a echarle la culpa al otro, no importa a quien perjudique si nos lleva al objetivo de derrotar al Gobierno”).

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Cuando se dibujaba, en febrero de 1985, una organización política de otra especie, proveniente de una mutación conceptual, de una revolución mental—“…la actual crisis política venezolana no es una que vaya a ser resuelta sin una catástrofe mental que comience por una sustitución radical de las ideas y concepciones de lo político”—, se explicaba acerca de su composición:

Los miembros de la Sociedad Política de Venezuela serán todas aquellas personas que manifiesten el deseo de serlo, conozcan su normativa y consientan en acatarla. En particular, no obstará para ser miembro de la Sociedad Política de Venezuela que una persona sea miembro de algún partido, del mismo modo que no se impedirá la entrada por razones de religión, sexo, raza, edad o cualquier otro criterio similar. Las ideologías son expresión de valores como lo son las posturas religiosas. Las diferencias ideológicas y prácticas entre los partidos venezolanos se han ido atenuando hasta el punto de que constituyen ofertas poco distinguibles, fenómeno que conocen y comentan aun algunos líderes de tales organizaciones. (Proyecto: La Sociedad Política de Venezuela, 8 de febrero de 1985).

Más adelante (7 de mayo de 1985), tuve oportunidad de comentar en notas al proyecto de febrero:

Por último, participo del criterio expuesto por Diego Bautista Urbaneja en uno de sus recientes artículos: estamos en deuda con los actores políticos tradicionales. De mis notas al trabajo de febrero, la número 18 dice así:

“18. Los actores políticos tradicionales, por supuesto, han aportado muy importantes y beneficiosas transformaciones al desarrollo político nacional. Para empezar, la implantación misma de las más elementales nociones del juego democrático. Nuestro análisis no descalifica a los partidos tradicionales por un inventario de su actual negatividad, sino por la insuficiencia de su positividad. Sin embargo, es posible encontrar dentro de los planteamientos que circulan por los partidos venezolanos algunas ideas positivas, sobre todo ahora cuando han sentido la presión de la desfavorable opinión pública sobre ellos”.

Por esto creo que nuevamente debe intentarse que los actores políticos tradicionales den un salto, se aproximen a un nuevo paradigma, introduzcan cambios netos significativos.

La deliberación constructiva que propongo debe partir de esta premisa: cualquier intento de preservar el modelo federativo de la MUD estará condenado al fracaso. La gente de AD, Primero Justicia, COPEI, Un Nuevo Tiempo, etcétera, deberá entender que estos partidos deben desaparecer para dar origen a una organización radicalmente novedosa; la propia Mesa de la Unidad Democrática, por tanto, dejaría de existir, al no quedar nadie que federar.

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El día que debió acabarse el mundo escribí en este blog: “…por última vez recomendaré esta Navidad, a los partidos (…), un curso de acción que aproveche la considerable experiencia política de sus muchos dirigentes buenos”.

La experiencia es útil

La experiencia es útil (clic amplía)

En efecto, creo que las formaciones agrupadas en la MUD acumulan un considerable capital de experiencia y vocación política. Pero ese capital está encarnado en personas concretas; son ellas y no las organizaciones lo que hay que preservar. Quien escribe respeta y aprecia, por ejemplo, la sabiduría que se expresa en la serenidad y el tino diplomático de Ramón Guillermo Aveledo, la sinceridad de Henry Ramos Allup, el compromiso con la verdad de Eduardo Fernández, la valentía democrática de Julio Borges, la bondad de Henri Falcón o la seriedad de Arístides Hospedales.

Pero todos ellos están atados por las cadenas ideológicas, y por la superstición de que lo único posible es la lucha por el poder. A ellos les propongo que se fajen a construir una organización transideológica, diseñada más allá y por encima de Chávez, dedicada a la suprema labor política: la de resolver, del modo más responsable posible, los problemas públicos del país y sus divisiones territoriales. Pudiera ser su propósito el siguiente:

La Asociación tiene por objeto facilitar la emergencia de actores idóneos para un mejor desempeño de las funciones públicas y el de llevar a cabo operaciones que transformen la estructura y la dinámica de los procesos públicos nacionales a fin de: 1. Contribuir al enriquecimiento de la cultura y capacidad ciudadana del público en general y especialmente de personas con vocación pública; 2. Procurar la modernización y profesionalización del proceso de formación de las políticas públicas; 3. Estimular un acrecentamiento de la democracia en dirección de límites que la tecnología le permite; 4. Aumentar la significación y la participación de la sociedad venezolana en los nuevos procesos civilizatorios del mundo. (Proyecto de Acta Constitutiva de la Sociedad Política de Venezuela).

En esos fines no hay nada ideológico; tampoco se trata de una intención antipolítica. Por lo contrario, hay en ellos la voluntad de hacer la política que hoy es posible; no se trata de no hacer política, sino de hacerla bien hecha. Esto es una tarea separada de las decisiones que deben atender la actual coyuntura, que lleva entre otras cosas el germen de una nueva elección presidencial. Ya en Lo que hay que hacer (2 de abril de 2009), distinguía el problema de una organización de futuro de “la lidia cotidiana con el atropello gubernamental, la necesidad de contenerlo”:

Es desarrollo conceptual fundamentalmente venezolano que el nuevo paradigma político, que sustituirá al prevaleciente, es de carácter clínico, y su aceptación está a punto, pues se percibe con claridad una reciente y creciente emergencia de su postulado fundamental y sencillo: que la Política sólo cobra sentido como el oficio de resolver los problemas de carácter público.

Pero la expresión efectiva de un paradigma político se lleva a cabo mediante el vehículo de una organización que lo practique y difunda. Es la construcción de una organización que porte y difunda ese paradigma la tarea política más importante del nivel estratégico.

Por mencionar un caso especialmente auspicioso de activo diseño, en la actualidad progresa, en labor de ingeniería genética, el desarrollo de una opción para la organización requerida. Las siguientes son algunas entre las hipótesis fundamentales que guían este desarrollo:

1. La organización no es un partido político convencional definido por una ideología, ni nace para oponerse o desplazar a los partidos. Se rige por una metodología y pueden pertenecer a ella miembros de partidos.

2. La organización no lo es de organizaciones, sino de ciudadanos.

3. La organización no se define como instrumento de la “comunidad opositora”, y su apelación universal pretende ayudar a subsanar el problema de un país dividido.

4. La misión fundamental de la organización es de la elevar la cultura política de la ciudadanía en general, y la de formar a personas con vocación pública en el arte de resolver problemas de carácter público, esto es, en Política.

5. La organización establecerá una unidad de desarrollo de políticas públicas (think tank), a ser sometidas a la consulta más amplia posible.

6. La organización facilitará la emergencia de actores idóneos para el ejercicio de las funciones públicas.

Cuando eso se escribiera, parecía que hablaba en serio un importante político venezolano que llegara a la conclusión de que con las organizaciones de la MUD, con ella misma, “no se iba p’al baile”. Luego quiso crear una nueva organización política con “gente nueva”, como ¡Luis Miquilena!

Cumplo de esta manera mi ofrecimiento de un aguinaldo a la MUD, habitada por animales políticos con muchas cualidades. Tal vez se nieguen a discutir estas ideas, con la fórmula habitual de considerarlas románticas y decir que así no se hace política. Entonces me ocuparía de emitir clínicamente un parte de desahucio, como anticipo de una definitiva acta de defunción. LEA

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Para descargar esta entrada en formato .pdf: MUD, MUD, MUD

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La ruina de los jugadores

De la portada del diario Ciudad Ccs

De la portada del diario Ciudad Ccs

 

The term gambler’s ruin is used for a number of related statistical ideas: The original meaning is that a gambler who raises his bet to a fixed fraction of bankroll when he wins, but does not reduce it when he loses, will eventually go broke, even if he has a positive expected value on each bet. Another common meaning is that a gambler with finite wealth, playing a fair game (that is, each bet has expected value zero to both sides) will eventually go broke against an opponent with infinite wealth. (…) The most common use of the term today is for the unsurprising idea that a gambler playing a negative expected value game will eventually go broke, regardless of betting system.

Wikipedia

Quizás sea una explicación de tan marcado y reiterado fracaso el asunto de los tabiques que encierran la percepción y el pensamiento de la oposición. El chavismo es muy pernicioso, pero no por ese mismo hecho convierte en buenos a sus opositores; a ambos hay que dejarlos atrás.

Glosa aureliana, 23 de julio de 2012

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Dos gobernaciones en 2004, cinco en 2008, tres en 2012 para la oposición. De estas últimas, dos recayeron en disidentes del chavismo ligados en un tiempo a Patria Para Todos. Lara, en manos de Henri Falcón, que decía a Hernán Lugo-Galicia (El Nacional, 2 de mayo de 2010) cuando comenzaba su separación de Chávez: “Creo en la democracia, en un socialismo ético y productivo y en la Constitución”. Al mismo periodista, que le preguntó si era revolucionario, contestó: “Soy un ciudadano convencido de la necesidad de cambios estructurales. Una revolución es para construir, no para destruir. (…) No lo digo sólo yo. Lo dijo también, por citar un caso, Salvador Allende en 1970, al asumir la Presidencia de Chile”. (¿Será uno de sus héroes o modelos?) Amazonas, que dio al PPT en 2010 las únicas diputaciones que consiguiera ese partido, eligió a Liborio Guarulla, líder regional de la etnia baniva que forma parte del Movimiento Progresista de Venezuela, una formación política que contribuyó 0,7% de la votación del 7 de octubre por Henrique Capriles Radonski. (Constituida por ex militantes del PPT y Podemos, es decir, antiguos constituyentes del Polo Patriótico). Sólo Capriles es originalmente opositor, destacado miembro de Primero Justicia, un partido “centro-humanista”. Nada para la derecha, pues. Guarulla, Falcón y Capriles son tres gobernadores en ejercicio que preservaron sus cargos. César Pérez Vivas, Henrique Salas Feo, Morel Rodríguez y Pablo Pérez, cuatro que los perdieron.

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Ha sido vergonzosamente derrotada la Mesa de la Unidad Democrática. Nada puede ocultar la escala y extensión del triunfo rojo, ciertamente no las quejas sobre la oportunidad de las elecciones—Carlos Ocariz: “Muy mala fecha; estamos a ocho días de Nochebuena”—o las consabidas del ventajismo. Ramón Guillermo Aveledo concluye: “Todos los partidos tienen que reflexionar, es nuestra obligación”. Quienes deben estar reflexionando son los factores financieros de la oposición: han venido botando plata sistemáticamente desde 1998; tal vez hoy barrunten que será mejor que la coloquen en opciones verdaderamente nuevas; a los dirigentes de la MUD les sale adquirir lo que Rafael López-Pedraza llamó conciencia de fracaso.

En sí mismo, el concepto de la MUD es perdedor, puesto que repite mantras opositores mineralizados que se han demostrado consistentemente ineficaces: “Somos oposición”, “La unidad opositora es necesaria para vencer”, “Se necesita una organización de organizaciones”. Ante tales conceptos estratégicos, el chavismo ha ganado todas las confrontaciones electorales desde 1998 salvo el referendo de 2007, que perdió por la marcada abstención de sus simpatizantes habituales.

No se necesita una organización de organizaciones, un “movimiento de movimientos”; se necesita una organización o movimiento de ciudadanos, y no hay partido viejo (AD, COPEI) o invento político—Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo, Voluntad Popular, Alianza Bravo Pueblo—que pertenezcan a la MUD e insistan en su independencia que hayan podido entusiasmar a suficientes electores o superar al Partido Socialista Unido de Venezuela. El Instituto Venezolano de Análisis de Datos midió acerca de la afiliación o simpatía partidista en marzo de este año: el total de los partidos de oposición sumó 24,3%, mientras se registraba 28,2% de electores que no se pronunciaban por ningún partido y 3,8% de gente que no sabía o no respondió. Los electores no afiliados superaban a todas las fuerzas de la MUD al mes de sus primarias.

No es, pues, la unidad de partidos opositores, de los que el más fuerte lograba atraer en marzo a sólo 7,1% de las simpatías políticas, la fórmula ganadora. (¿Unir a “la oposición”, cuando la mitad de la nación no le está afiliada, sería la estrategia adecuada? Tal vez, pero la tarea política profunda es la de unir a ese país dividido. Principal virtud, 19 de febrero de 2009).

Lo que siempre ha hecho falta es una oferta política que deje atrás, claramente en la obsolescencia, al chavismo y a su oposición. Ella tiene que ser una idea que trascienda a toda ideología, una oferta transideológica. (“…este nuevo desafío, el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha…” Carlos Fuentes, en artículo publicado el día de su muerte).

El discurso requerido debe apagar el incendio por asfixia, cubriendo las llamas con una cobija. Su eficacia dependerá de que ocurra a un nivel superior, desde el que sea posible una lectura clínica, desapasionada de las ejecutorias de Chávez, capaz incluso de encontrar en ellas una que otra cosa buena y adquirir de ese modo autoridad moral. Lo que no funcionará es “negarle a Chávez hasta el agua”, como se recomienda en muchos predios. Dicho de otra manera, desde un metalenguaje político es posible referirse al chavismo clínicamente, sin necesidad de asumir una animosidad y una violencia de signo contrario, lo que en todo caso no hace otra cosa que contaminarse de lo peor de sus más radicales exponentes. Es preciso, por tanto, realizar una tarea de educación política del pueblo, una labor de desmontaje argumental del discurso del gobierno, no para regresar a la crisis de insuficiencia política que trajo la anticrisis de ese gobierno, sino para superar a ambos mediante el salto a un paradigma político de mayor evolución. (Retrato hablado, 30 de octubre de 2008).

La proposición del chavismo es decimonónica, incorrecta, perniciosa, pero estos rasgos no convierten a la de la MUD, que se reduce a la negación de Chávez— “La política suele hacer extraños compañeros de cama. Hoy compartimos propósitos, no ideales ni visiones”, Henry Ramos Allup, entrevista del diario Ciudad Ccs, 9 de marzo de 2011—, en una proposición acertada o viable.

El anacrónico experimento de Chávez representa los últimos estertores—imagen de Eduardo Fernández—de una política vieja que agoniza. Es la política del poder, que él lleva a su exacerbación; es la autodefinición política sobre un eje izquierda-derecha que ya no existe, a pesar del último pataleo de Bernard Henri-Lévy. (Left in Dark Times, 2008). Pero es la muerte de gigantes,* sin los que nunca hubiéramos divisado la tierra prometida. Como tales ¿por qué tendrían que sentirse mal por haber sido enormes e indispensables? Ellos construyeron las posibilidades que hoy tenemos. No se justifica entonces que entorpezcan el progreso, pretendiendo que lo que hacen, cada vez de eficacia menor, es lo único posible. Nos deben la libertad de crear, como ellos mismos en su momento lo hicieron, una cosa distinta. (Principal virtud).

El lunes 23 de febrero de 2009, ocho días después de que la oposición perdiera el referendo sobre la enmienda constitucional que permitió la reelección indefinida, el nombrado Eduardo Fernández hablaba a una venerable peña caraqueña en estos términos: “Yo estaba preparado para decir al presidente Chávez en la noche del 15 de febrero: ‘Ud. perdió, Renuncie’. Pero él no perdió; entonces, ¿a quién le pido la renuncia?” Agradezcamos a los viejos partidos lo que han contribuido a nuestra democracia, reconozcamos a Primero Justicia y a Un Nuevo Tiempo—y a otros menores inventos—la gallardía de su lucha, pero es hora de exigirles que se aparten. No más MUD.

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Hoy editorializa Analítica.com:

Pero tal vez lo más importante de la jornada es haber recuperado el liderazgo nacional de Henrique Capriles Radonski quien dio un salto mortal después de perder el 7/0 y no sólo salió ileso sino que venció al que fuera, hasta hace poco, el todopoderoso Vicepresidente de Chávez y al que se le había encomendado la tarea de vaporizar al que tuvo la osadía de desafiar y casi vencer al Comandante Supremo. (…) El juego está abierto y todo puede pasar ya que Chávez parece que ya no será parte de la  ecuación. El triunfo de ayer de Capriles es el resultado  de un enfrentamiento en el que daban por descontado el doble play, al poner en juego a favor de Jaua todos  los recursos del Estado. Es además una prueba de la tenacidad y sagacidad de este joven líder que supo asumir su riesgo con valentía para  demostrar, venciendo, que sigue existiendo un mejor camino para Venezuela.

Con algo más de vergüenza escribe Roberto Giusti: “La debacle sufrida por la oposición sólo tiene un atenuante: el triunfo de Henrique Capriles y eso es así por las circunstancias singulares que vive el país ante la enfermedad del Presidente Hugo Chávez”. Esto es, se insiste tercamente en reiterar un protocolo que lleva a la ruina de los jugadores.

Vistos por un Gato

Vistos por un Gato

Ayer me insinuaba el Chamán del Guaraira Repano que la dupla Capriles-Falcón pudiera ser una amenaza seria a la candidatura de Nicolás Maduro. (Quien ha trabajado ese pacto a dos, por cierto, no es Capriles sino Leopoldo López). Por primera vez, creo que este arúspice está equivocado como lo está Giusti y, sobre todo, como lo está mucho Analítica. Los triunfos locales no son trasladables al teatro nacional. (A veces, ni siquiera al mismo teatro local. En las elecciones parlamentarias de 2010, como se apuntó, el PPT pudo obtener dos diputados en Amazonas, pero Henri Falcón, afiliado entonces a ese partido, no pudo colocar ninguno por Lara). Capriles conservó ayer la gobernación de Miranda, pero no es este estado el único que vota en una elección presidencial y, con excepción suya y de Amazonas y Lara, el chavismo arrasó con todo lo demás a escala nacional.

Capriles conservó ayer la Gobernación de Miranda, con 50,35% de los votos. (En 2008 había obtenido el apoyo de 53,13% de los electores). El resultado es un avance de 0,84% respecto del 7 de octubre, cuando sólo obtuvo 49,51% de la voluntad mirandina. El mismo estado que lo ha reelegido como gobernador no creyó mayoritariamente que merecía la Presidencia dos meses y nueve días antes. Perdió nacionalmente esa elección por 11 puntos. (Dicho sea de paso: los vectores son entidades matemáticas que poseen tanto magnitud como dirección, e IVAD acertó en la dirección pero erró grandemente en magnitud; adjudicaba a Capriles una ventaja de 28,8% sobre Elías Jaua; Hinterlaces no estuvo tan errado en magnitud pero sí radicalmente equivocada en dirección, pues le adjudicaba a Jaua una ventaja de cinco puntos sobre Capriles. Ver en este blog Schemel, paisajista).

Pero el problema de fondo es que Capriles es, en contra de la opinión supersticiosa de muchos votantes de oposición, un pobre político. El 13 de diciembre clausuraba en Los Teques su más reciente campaña; entonces, cuando la psiquis nacional se concentraba en la lucha de Hugo Chávez contra la muerte, no se le ocurrió algo mejor que decir: “Por Miranda y por Venezuela me juego la vida”. Ayer ofreció, luego de votar, esta declaración inmortal: “No hay nada que dé más placer que mostrar el dedo con la tinta y sobre todo que le den a uno el chiquito”. Estas torpezas, imitación de Chávez hasta en la procacidad, son evidencia clarísima de que los procesos mentales de Capriles son harto deficientes, y de que la Mesa de la Unidad Democrática fue incapaz de poner en juego, no ya una contrafigura eficaz en la elección presidencial, sino alguien que tuviera dos dedos de frente. No más Capriles.

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Es necesario salirse de la caja opositora. Es urgente abandonar la holgazanería estratégica que deja a la MUD—y dejó a la fracasada Coordinadora Democrática, su madre, y antes a las candidaturas erróneas de Manuel Rosales y Henrique Salas Römer—la tarea para la que se ha mostrado como incompetente. El 8 de octubre, la revista TIME analizaba el triunfo de Chávez diciendo: “…el hecho de que la mayoría no lo rechazara habla menos del duro ventajismo de Chávez que del persistente fracaso de la oposición en ofrecer una alternativa convincente”. Dos meses después (10 de diciembre), al comentar la posibilidad de la falta absoluta del Presidente de la República, ponía en duda que la oposición supiera aprovechar el vacío calificándola con el adjetivo feckless: carente de iniciativa o fortaleza de carácter; irresponsable. (Lacking initiative or strength of character; irresponsible. Oxford American Dictionaries).

Quienes han venido apoyando con admirables constancia y lealtad a la esclerosada dirigencia opositora se encuentran hoy al borde de la ruina; deben jugar otro juego, apostar a cosas distintas. LEA

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*Antes, como epígrafe al texto, se había citado la frase de Isaac Newton: “Si vi más lejos fue porque me subí sobre los hombros de gigantes”. (If I have seen further it is by standing on ye sholders of Giants. [sic]. En carta a Robert Hooke, del 5 de febrero de 1676). Con esto se quería reconocer el inmenso aporte de unos políticos que ya no dan más, pero un día nos dieron lo que tenemos.

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APÉNDICE: El cuadro de abajo reúne los datos de la votación por estados de los mayores partidos de la oposición. De izquierda a derecha, se ha ordenado decrecientemente a los partidos por votación total en el país. Las cifras en rojo corresponden a la mayor votación en un estado de cada partido, en naranja la segunda mayor. Voluntad Popular ha superado por pocos votos a COPEI, colocándose como la cuarta de las organizaciones opositoras. Seis partidos obtuvieron su primera o segunda votación en el estado Miranda, cuatro en Lara y tres en Zulia.

MUD - Estados y partidos

MUD – Estados y partidos (clic para ampliar)

En 2012, Primero Justicia ha obtenido 27.315 votos más que URD ¡en 1958! URD obtuvo entonces el segundo lugar; Acción Democrática, para elegir a Rómulo Betancourt a la caída de Pérez Jiménez, obtuvo 1.284.092, o 353.298 más que PJ hoy, cincuenta y cuatro años después. ¡Y eso que entonces el registro electoral era de 2.913.801 ciudadanos! (El de ahora es de 18.903.143, lo que significa que PJ recibió el 16 de diciembre el equivalente de 4,92% de los votantes inscritos). La sola ventaja que AD le sacó a PJ hace 54 años es superior a la votación total de Voluntad Popular y a la de COPEI. Su votación total de aquel año supera la que el mismo partido obtuvo el 16 de diciembre por 782.456 votos. Eran tiempos mejores.

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Para descargar esta entrada en formato .pdf: La ruina de los jugadores

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Horror vacui (Actualizado)

Al final de la entrada se ha insertado una actualización a partir de notificaciones procedentes de la dirección de Twitter @GrupoLaColinaAC. Se ha añadido un tuit de Nelson Ramírez Torres y mi respuesta por correo electrónico.

La secuencia de implosión de una torre industrial

…admite inadvertidamente saber que no puede proporcionar un liderazgo nacional, cuando proclama: “Yo tengo una sola lucha: mejorar la calidad de vida del pueblo mirandino”. El empleo de contrafigura de Hugo Chávez, demostrada la incompetencia de Capriles, está vacante.

Mimesis del adversario

We are not amused

Victoria de Inglaterra

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Más aborrece un vacío la política que la naturaleza. El campo opositor está de nuevo sin cabeza indiscutida y se mueven ostensiblemente algunos, y más discretamente otros, para postularse a esa función capital.

La aspiración más notoria es la de María Corina Machado, ciertamente la cabeza más articulada entre los precandidatos opositores que compitieron, el 12 de febrero, por el estandarte presidencial de la Mesa de la Unidad Democrática. Evaluando correctamente que Henrique Capriles Radonski no tiene cómo imponerse como líder de la oposición, ha iniciado una intensa campaña de reposicionamiento; ahora declara sobre todo y, más sintomáticamente, ha emitido una proclama que redactó, como la reina Victoria, en plural mayestático: “Tenemos la determinación de construir la Venezuela donde estos valores imperen y estamos dispuestos a liderar esta transformación. (…) Nos corresponde a nosotros asumir esta responsabilidad y liderar esta ineludible tarea”.

Leopoldo López, a su vez, ha emprendido una campaña de apoyo personal a los candidatos opositores a las gobernaciones, en apariciones sucesivas estado por estado. Otros maniobran de modo menos aparente: el persistente Eduardo Fernández (candidato que Lewis Pérez y Luis Miquilena reservaban en caso de que la candidatura Capriles no hubiera despegado) y Henry Ramos Allup, convencido de que los muchachos pusieron la torta del 7 de octubre, que parece ser promovido por los medios de Rafael Poleo como la única posible contrafigura de Hugo Chávez. También hay quienes acusan a Ramón Guillermo Aveledo de introducir cambios en la estructura de la MUD en preparación de una eventual candidatura suya, mientras él se queja de haber sido dejado solo y sin apoyo, principalmente financiero. Diego Arria se limita a publicar un libro: La hora de la verdad (¿toda la verdad y nada más que la verdad?)

Claro que Capriles Radonski no comparte el desahucio que se hace de su persona política e intentará repetir como candidato. Muchos opositores de a pie, que invirtieron una afiebrada fe en el candidato perdedor, creen que hay mucho Capriles para rato, que hizo una campaña extraordinaria, que el muchacho se portó muy bien. Pero si se hiciera una votación que calificara los puntos de Capriles en el examen de octubre, por más benévola que fuese probablemente rendiría que tuvo un buen desempeño, pero no tan bueno como para postularlo una segunda vez. No es para tanto.

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¿Por qué esta anticipada precampaña presidencial? ¿No sería la próxima elección de Primer Magistrado en 2018? La razón está en una lectura más o menos general, compartida por chavistas y opositores: que Chávez no podrá cubrir cuatro años de su nuevo período—después de los cuales el Vicepresidente Ejecutivo en funciones completaría lo que falte—, y entonces sobrevendría, si la Constitución no fuere alterada, una nueva elección. (Ver en este blog La segunda elección, entrada del 12 de abril de 2012). También el campo oficialista se preocupa y reacomoda ante esa posibilidad. En cualquier caso, nada convencional emergerá destacadamente hasta después del 16 de diciembre, una vez que se haya recompuesto por causa de las elecciones el mapa regional.

Pero hay otros actores que no obedecen a una lógica electoralista. El general Carlos Julio Peñaloza construye ahora una denuncia por entregas; ella amenaza con detonar una bomba que pudiera causar la implosión de la Mesa de la Unidad Democrática y la resurrección del abstencionismo, al suscitar graves sospechas sobre la honestidad del Consejo Nacional Electoral, las fuentes de financiamiento de la MUD y la presencia de quintacolumnistas en su seno. Hasta ahora, las insinuaciones de Peñaloza—con obvias inexactitudes—se han centrado sobre la presentación de un sospechoso: el Grupo La Colina y su jefe, el ingeniero Juan Mijares, a quien Peñaloza vincula con Teodoro Petkoff.

Peñaloza ni siquiera está seguro de la procedencia del nombre del Grupo La Colina; éste viene de haberse reunido en La Colina Creativa en el campus de la Universidad Metropolitana (no de “la colina” en el de la Universidad Simón Bolívar donde funciona IDEA, un instituto de investigación liderado en sus inicios por exiliados del IVIC: Raimundo Villegas y sus asociados, mayormente familiares). Vicente Díaz, Rector del CNE, es miembro del grupo, que sufrió una pequeña escisión para separar de la fracción más numerosa a Alfredo Croes, Melquíades Pulido, Diego Blanco y Alberto Schaffernorth (NetUno). El denunciante hace arrancar la historia con la concesión de la banda de 800 MHz a BellSouth (Telcel, en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez), un espectro de frecuencias anteriormente asignado a las comunicaciones de las fuerzas armadas venezolanas.* Un cheque de 107 millones de dólares pagados por BellSouth no habría llegado jamás al Tesoro Nacional. (Mijares era en esos tiempos el Director de CONATEL). Y, por supuesto, Peñaloza apunta a la “penetración” de la MUD y, antes, de la Coordinadora Democrática por fichas de La Colina, y a la especie de fraude electrónico por parte del Consejo Nacional Electoral. Regresaríamos a las cosas que en 2004 decían Henry Ramos Allup o Súmate respecto del referendo revocatorio, a la desbandada de 2005 que también liderase el jefe de Acción Democrática.**

Los alegatos de Peñaloza—una cita de Luis Castro Leiva, por ejemplo, entresacada de su contexto—me hicieron recordar un pasaje del astrofísico Carl Sagan en Los dragones del Edén:

Detectar conspiraciones cuando no hay ninguna es un síntoma de paranoia; detectarlas cuando sí existen es un signo de salud mental. Un conocido mío dice que si uno no es un poco paranoico en los Estados Unidos hoy en día entonces está loco. (…) En cierta forma, la ciencia puede ser descrita como el pensamiento paranoico aplicado a la Naturaleza: buscamos conspiraciones naturales, conexiones entre datos aparentemente dispares. Nuestro objetivo es abstraer patrones de la naturaleza (pensamiento del hemisferio derecho), pero muchos patrones que se proponen de hecho no corresponden con los datos. Así, los patrones propuestos deben someterse a la criba del análisis crítico (pensamiento del hemisferio izquierdo). La búsqueda de patrones sin análisis crítico, tanto como un rígido escepticismo sin la búsqueda de patrones, son las antípodas de una ciencia incompleta. Una eficaz búsqueda del conocimiento requiere ambas funciones.

En suma, no pinta nada bien el clima que rodea a la Mesa de la Unidad Democrática. Sórdida cosa esta nueva denuncia de Peñaloza, que reduce al nivel de una bagatela los veinte mil bolívares de Wilmer Ruperti para Juan Carlos Caldera. (Éste ya vuelve a ofrecer declaraciones como si no hubiera pasado nada). ¿Quiénes emergerían, al deceso de la MUD, como sus herederos? LEA

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*El abogado Nelson Ramírez Torres ha publicado un libro—La traición encubierta—sobre este caso de Telcel, que involucra a Roberto Smith Perera (Venezuela de Primera) y a Diego Arria, enlace inicial entre BellSouth y los intereses de los Cisneros. (Al preguntársele por las fuentes de financiamiento para su participación en las primarias de la MUD, Arria señaló que eran la venta de sus acciones de Telcel. Ramírez Torres asegura que nunca las tuvo; a lo sumo habría obtenido un jugoso finder’s fee).

**En depósito del Consejo Nacional Electoral en Fila de Mariches, Primero Justicia presentó, a quien en verdad era un miembro del Grupo La Colina, como técnico suyo. Leopoldo González mostró, el 29 de noviembre de 2005, “que las máquinas de votación guardaban, en un profundo piso de su memoria, la secuencia de los votos registrados en ellas. El sorpresivo hallazgo no equivalía, por supuesto, a la determinación de la posibilidad de fraude electoral. La memoria de las máquinas almacenaba exactamente los votos que habían sido emitidos, sin adulterarlos en lo más mínimo. El problema era que en principio podía ser vulnerado el secreto del sufragio, si se efectuaba el cotejo de la secuencia guardada en las memorias de las máquinas de votación con el orden de registro de las máquinas captahuellas. (…) En una reunión de la peña de Luis Ugueto Arismendi del 3 de abril de 2006, Alfredo Croes, destacado miembro del Grupo La Colina, certificó que las máquinas de Smartmatic hacían exactamente lo que la empresa había ofrecido y que no era posible acceder a la secuencia de votación sin la connivencia de gobierno y oposición”. (Las élites culposas, pág. 273 y nota 162). Para abrir esa memoria había que recomponer una llave partida en cinco trozos, uno de los cuales quedaba en poder del CNE, dos quedaban al PSUV y dos a la oposición.

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ACTUALIZACIONES

1. Desde la dirección de Twitter @GrupoLaColinaAC, recibí primero el siguiente tuit dirigido a @doctorpolitico: “SE DESTAPA ESCÁNDALO EN CORAL GABLES por ejercicio ilegal del corretaje bursátil, GENERAL VENEZOLANO involucrado sancionado”. (Lunes 26 de noviembre, a las 10:51 a. m.)

Poco después, la dirección mencionada insistía: “SE DESTAPA ESCÁNDALO EN CORAL GABLES por ejercicio ilegal d corretaje bursátil, GENERAL VENEZOLANO sancionado POR la NASD”. (A las 3:23 p. m. de ayer).

Una búsqueda somera en Google de “general venezolano escándalo Coral Gables NASD” no rindió resultados, por lo que envié tuit en estos términos: “¿Algún enlace a noticia sobre el caso en Coral Gables?” (A las 4:18 p. m.) La dirección mencionada respondió (ya ha borrado este tuit): finra.org/web/groups/ind…, dirección abreviada para http://www.finra.org/web/groups/industry/@ip/@enf/@da/documents/disciplinaryactions/p011982.pdf. También tuiteó: “d donde saca ud. q la ida d 3 personas del grupo laColina es fracción mayoritaria, cuando quedaron 150 dl grupo original?”

A esto último respondí: “Creo que Ud. (o Uds.) no leen con atención. Puse que cuatro (no tres) se separararon de la fracción mayoritaria”. (Hoy, 27 de noviembre a las 9:39 a. m.) En efecto, arriba se lee: “Vicente Díaz, Rector del CNE, es miembro del grupo, que sufrió una pequeña escisión para separar de la fracción más numerosa a Alfredo Croes, Melquíades Pulido, Diego Blanco y Alberto Schaffernorth (NetUno)”.

Pero entonces fui a leer el .pdf de un boletín de la NASD (siglas de la antigua National Association of Securities Dealers, Inc una corporación de carácter privado para autorregular la industria de corretaje de valores. Hoy en día, luego de una recomposición de julio de 2007, es conocida como Financial Industry Regulatory Authority, Inc.) En el boletín mencionado consta lo siguiente:

Carlos Julio Penaloza (CRD #2187279, Registered Principal, Coral Gables, Florida) submitted a Letter of Acceptance, Waiver, and Consent in which he was fined $7,500, and suspended from association with any NASD member in a principal capacity for 30 business days. Without admitting or denying the allegations, Penaloza consented to the described sanctions and to the entry of findings that he permitted another individual of his member firm to act in the capacity of a general securities representative by effecting securities transactions without being registered as a general securities representative and to act in the capacity of a general securities principal by acting as a branch manager without being registered as a general securities principal.

Penaloza’s suspension began September 20, 2004, and will conclude at the close of business October 29, 2004. (NASD Case #C10040091)

Es decir, hace un poco más de ocho años el general Peñaloza fue multado por valor de US$ 7.500 y recibió prohibición por un mes de actuar como corredor principal, por haber presuntamente autorizado a un empleado de su firma para actuar como representante principal sin haber estado registrado al efecto. La nota de NASD señala que Peñaloza ni admitió ni negó la acusación, aunque se sometió a las sanciones.

¿Es esto un “escándalo” (DRAE: Alboroto, tumulto, ruido) que “se destapa”? ¿Una multa de una organización privada—no de la Securities Exchange Comission—y una breve suspensión temporal? Lo cierto es que si se trata del Grupo La Colina defendiéndose del alegato en su contra que construye—a mi modo de ver, como sugerí, algo paranoicamente el general Peñaloza—es una defensa muy mala; el argumento ad hominem (matar al mensajero) es falacia de las más primitivas. El Grupo La Colina tendría que negar, en su defensa, las cosas que Peñaloza afirma, no intentar el descrédito del general tremebundo. Vale.

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2.A las 7:20 p. m. de ayer, el abogado Nelson Ramírez Torres puso el siguiente tuit conminatorio: “¿Por qué @DoctorPolitico señalaste paranoia del general Peñaloza? ¿Por su convicción de que en Venezuela hubo fraude electoral?” Así le contesté en correo que le dirigí anoche a las 8:42 p. m.:

Peñaloza hace arrancar el asunto en la época de La traición encubierta. Resulta obvio que al menos ha leído tu libro, quizás hablado contigo de estas cosas. Tan sólo por esto, si yo razonara como él, podría construir la vistosa teoría de una conspiración que los incluye a ambos y a Rafael Poleo; quizás también a a algunos golpistas, los únicos beneficiarios de una conseja que otra vez lleva a la conclusión de que el camino electoral está bloqueado.

La relación que intenta establecer entre el Grupo La Colina, fundado en 2005, a partir de una referencia de Castro Leiva a “la colina” muchos años antes y una cita de él sacada de contexto y que no significa lo que él quiere establecer, ya es signo de su ligereza al sugerir conexiones aviesas. Conocí a Castro Leiva, y puedo asegurarte que no era marxista ni aprobaba a Chávez.

No he leído tu libro; no sé si en él presentas dudas fundadas acerca de la conducta del Ing. Mijares en el asunto BellSouth. La MUD y su señora madre, la Coordinadora Democrática, se beneficiaron del apoyo de gente de La Colina. Fue Leopoldo González, un miembro de ese grupo, quien demostró en Fila de Mariches la posibilidad de que se vulnerara el secreto del voto. Sería un extraño proceder en personas que, según Peñaloza, trabajan para hacernos confiar en un sistema electoral que sería fraudulento.

El cuestionamiento de Petkoff, sobre evaluaciones superficiales de Ojo Electoral, no resiste el análisis; era conveniente una ONG tal luego de que Súmate se sumara a los golpistas que sostuvieron que en 2004 hubo otro fraude electoral.

Hasta ahora, no he visto que Peñaloza o tú proporcionen ni una sola prueba seria de fraude electrónico el 7 de octubre. Tampoco sé si Peñaloza se tiene por cristiano; en todo caso, la tradición judeo-cristiana tiene por grave pecado “levantar falsos testimonios y mentir”.

Es a esas cosas a las que llamo paranoicas. (“Detectar conspiraciones cuando no hay ninguna es un síntoma de paranoia”. Carl Sagan).

Quiero añadir una apuesta: deme quien quiera probar la tarea de construir una teoría de conspiración cuyo protagonista sea cualquier persona más o menos conocida. En veinticuatro horas le presentaré un vistoso pasticho como el generado por Peñaloza, con insinuaciones tan flojas como “La trampa puede armarse después de la transmisión de la data desde las máquinas de votación a la sala de conteo del CNE”. (Artículo en su blog www.puestodecombate.org del 10 de agosto). En la emisión del sábado pasado de Dr. Político por Radio Caracas Radio, expresé opinión acerca de esta forma de “razonar”. He aquí el fragmento de 55 segundos del programa:

De Dr. Político en RCR – 24/11/12

Vale.

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Más vale tarde que nunca

Hay que consultar a la Corona

El sábado 27 de octubre de 2012, hace tres días, dediqué el segundo segmento de la emisión de esa fecha del programa Dr. Político, que se transmite por Radio Caracas Radio, a iniciar la consideración del tema del bendito poder comunal, que promete tomar nuevos aires con el reclamo que Hugo Chávez hiciera a su equipo de gobierno a poco de ser reelecto el pasado domingo 7: “¿Dónde está la comuna? ¿Acaso es sólo para el Ministerio de la Comuna? Voy a tener que eliminarlo porque piensan que le toca a éste nada más. Hemos asumido que el problema de las comunas es de un ministerio y eso es un gravísimo error que seguimos cometiendo. (…) No se ven por ningún lado y tampoco el espíritu comunal, que es hasta más importante. ¿Será que yo seguiré clamando en el desierto por cosas como ésta?” (20 de octubre).

Hay una Ley Orgánica de las Comunas, aprobada por la Asamblea Nacional el 13 de diciembre de 2010; el oficialismo no podía esperar: el 26 de septiembre de ese año se había elegido un nuevo cuerpo legislativo que entraría en funciones el 5 de enero del año siguiente, y ya no dispondría entonces de las dos terceras partes de las curules, necesarias para el trámite de una ley orgánica según el Artículo 203 de la Constitución. Al estilo útil de la legislación chavista, un conjunto de definiciones precede a la mayor parte del articulado de esa ley; en el numeral 10 de su artículo 4 se lee: “Estado comunal: Forma de organización político-social, fundada en el Estado democrático y social de derecho y de justicia establecido en la Constitución de la República, en la cual el poder es ejercido directamente por el pueblo, a través de los autogobierno [sic, en el Nº 6.011 Extraordinario de la Gaceta Oficial] comunales, con un modelo económico de propiedad social y de desarrollo endógeno y sustentable, que permita alcanzar la suprema felicidad social de los venezolanos y venezolanas en la sociedad socialista. La célula fundamental de conformación del estado comunal es la Comuna”.

Es clarísimo que esa previsión y, por consiguiente la ley entera, son inconstitucionales. Por una parte, la Constitución establece en su Artículo 168: “Los Municipios constituyen la unidad política primaria de la organización nacional…” Luego, el texto constitucional no menciona ni una sola vez la noción o el término “comuna”, como tampoco las palabras “socialista” o “socialismo”. En cambio, dice cosas como la siguiente, en el Artículo 102: “La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes de pensamiento”.

A pesar de esto, el Presidente de la República insiste en hablar del tema en forma engañosa, falaz. En alocución del día 26 citó como “demostración” de que las comunas son entidades previstas en la Constitución, el Artículo 308 de ésta, que dice: “El Estado protegerá y promoverá la pequeña y mediana industria, las cooperativas, las cajas de ahorro, así como también la empresa familiar, la microempresa y cualquier otra forma de asociación comunitaria para el trabajo, el ahorro y el consumo, bajo régimen de propiedad colectiva, con el fin de fortalecer el desarrollo económico del país, sustentándolo en la iniciativa popular. Se asegurará la capacitación, la asistencia técnica y el financiamiento oportuno”. No hay que ser tan aventajado como Hugo Chávez para entender que una cosa es proteger o promover formas de asociación comunitaria y otra muy distinta construir un “Estado comunal”, que tampoco es lo mismo que un “Estado de asociaciones comunitarias”; si se siguiera su “lógica” pudiera concluirse que ha sido autorizado suficientemente para establecer un “Estado de cajas de ahorro”.

No nos protegerá de tal despropósito el Tribunal Supremo de Justicia. Su propia Sala Constitucional ya ha demostrado que es capaz de mutilar la Constitución cuya integridad debiera preservar a toda costa. (Ver en este blog Constitución amputada). Lo único práctico y conducente es apelar al juicio y voluntad de la Corona, que es el Pueblo, el Poder Constituyente Originario, el enjambre ciudadano.

Necesitamos celebrar un referendo consultivo sobre estas pretensiones del presidente reelecto. En el día de ayer, ha dicho en entrevista de Noticias 24 el Secretario General de Acción Democrática, el Sr. Henry Ramos Allup (quien habló de varios temas políticos del día con inteligencia y sensatez): “Ojalá se hiciera una especie de referéndum, donde independientemente de campañas, de discursos y de carisma se le pregunte a los ciudadanos si quieren un régimen parecido al comunismo cubano”. He aquí el audio de esa breve declaración (la entrevista completa puede escucharse en la web de Noticias 24):

Ramos Allup

Es curioso, porque dos días antes yo había recordado por Radio Caracas Radio que expresé, no un deseo como Ramos Allup, sino una proposición concreta a ese respecto en 2009: “La mayoría abundante que no quiere un régimen socialista para Venezuela debiera apoyar la convocatoria, por iniciativa popular, de un referéndum consultivo sobre dicha posibilidad…” (En Parada de trote, Carta Semanal #341 de doctorpolítico, 23 de julio de 2009). Acá está el fragmento de la emisión #16 de Dr. Político por RCR:

Dr. Político

¿Será que Ramos Allup pone el dial de su radio en 750AM los sábados a mediodía? Probablemente sus declaraciones de ayer sean una coincidencia insignificante y, en todo caso, él pudiera refugiarse en el dictum de Jorge Luis Borges: “Uno crea sus propios precursores”. Lo cierto es que esto consta en la página 368 de Las élites culposas:

…lo que era una recomendación de perfecta lógica política [el referendo sobre el socialismo], fue torpedeado insistentemente, con evaluaciones ligeras o interesadas y aun con descaradas mentiras. (…) Dos personas importantísimas para mí (…) encontraron mucha virtud en la idea. (…) también entendía la solidez del concepto estratégico y, gracias a él, hasta Lewis Pérez llegó a aceptarlo. Pero Henry Ramos Allup dijo a este último que la cosa era una locura.

No tiene la menor importancia la paternidad de la idea, como tampoco la secuencia contradictoria de Ramos Allup. Lo que es importante, obviamente, es la convocatoria del referendo y su celebración. Pero creo además que esa convocatoria, por iniciativa popular—menos de dos millones de firmas, que son medio millón menos que las recabadas en 2004 (con un registro electoral más pequeño) para el referendo revocatorio—, no deberá provenir de “la oposición”, de la Mesa de la Unidad Democrática o de Acción Democrática u otro partido cualquiera que la integre. Esa iniciativa no debe partir sino de una asociación civil de propósito único: el de convocar un referendo consultivo sobre la implantación caprichosa e inconstitucional de un régimen socialista en Venezuela. Por supuesto, bienvenido sea el apoyo de opinión del inteligente Secretario General de Acción Democrática, que en 1999 se postulara para una diputación a la Asamblea Constituyente fuera de AD, por iniciativa propia. (Cf. Luis Enrique Alcalá: Las élites culposas, Libros Marcados, pág. 118). Pero la acción de convocatoria no debe ser una decisión de la MUD porque, entre otras cosas, hay gente sinceramente convencida de las bondades del socialismo que también apoyaría ese referendo. (Ver en este blog Doctrina del referendo sobre el socialismo, 9 de junio de 2010).

Es hora de que la Corona se pronuncie. De haber encontrado la proposición apoyo suficiente cuando fue formulada, hace más de tres años, jamás hubiera podido aprobarse el adefesio de la Ley Orgánica de las Comunas. Pero bueno, como dice el título de esta nota, más vale tarde que nunca. LEA

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