La palabra del padre

El hombre de las uñas largas

 

Con agradecimiento a Richard Louis Smith, totalmente criollo

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El Presidente de la República no ha ocultado nunca su veneración por Fidel Castro, a quien trata como padre y consejero. No pocos venezolanos han admirado y admiran al dictador cubano; a la venida de Castro como invitado especialísimo de Carlos Andrés Pérez para su segunda toma de posesión, le dio a novecientos once «trabajadores de la cultura» del país por publicar un manifiesto de reconocimiento en el que se leía entre otras cosas: «…afirmamos que Fidel Castro, en medio de los terribles avatares que ha enfrentado la transformación social por él liderizada y de los nuevos desafíos que implica su propio avance colectivo, continúa siendo una entrañable referencia en lo hondo de nuestra esperanza, la de construir una América Latina justa, independiente y solidaria». Eso era, en 1989, retórica chavista. (Vea en este blog Manifiesto que algunos quisieran olvidar. Le sorprenderá encontrar nombres como los de Elías Pino Iturrieta o Milagros Socorro entre los firmantes).

En enero de 1967, la revista Playboy entrevistó por vez primera a Castro. (Luego lo haría en agosto de 1985. Además de explícitas fotografías de hermosas mujeres, la revista de Hugh Hefner traía de vez en cuando valiosas piezas literarias, como capítulos de libros nuevos de Vonnegut o García Márquez y entrevistas a gente como John F. Kennedy o el propio Castro). Esta entrada traduce algunos fragmentos de la primera entrevista, conducida por el periodista Lee Lockwood.

………

PLAYBOY: Cuando llegó al poder en 1959, ¿creyó que Cuba y los EEUU se llevarían mejor que lo que han hecho en realidad?

CASTRO: Sí, ésa era una de mis ilusiones. En ese tiempo, creíamos que el programa revolucionario sería llevado a cabo con un grado importante de comprensión de parte del pueblo de los Estados Unidos. Creíamos que, porque era justo, sería aceptado. Pensábamos en el pueblo de los Estados Unidos, que de alguna manera su opinión influiría las decisiones del gobierno.

PLAYBOY: ¿Tuvo mucho que ver la subsecuente hostilidad del gobierno norteamericano con la creación de una atmósfera receptiva del comunismo en Cuba?

CASTRO: Eso creo, en la misma forma que los actos amistosos de la Unión Soviética también ayudaron. Nos enseñó algo que no habíamos entendido claramente al inicio: que nuestros verdaderos aliados, los únicos que podían ayudarnos a hacer nuestra propia revolución, no eran sino aquellos países que habían tenido recientemente la suya.

PLAYBOY: Sin embargo, algunos observadores han caracterizado su desarrollo en tanto comunista como en gran medida una serie de reacciones de su parte a una serie de actos hostiles por los EEUU; es decir, que los EEUU, en efecto, le forzaron a usted y a Cuba a entrar al campo comunista.

CASTRO: Los Estados Unidos, con su política exterior imperialista, constituyen parte de las circunstancias contemporáneas que hacen a la gente revolucionaria en todas partes.

(…)

PLAYBOY: Dondequiera que los EEUU han intervenido militarmente desde la Segunda Guerra Mundial, ha sido para defender a las naciones subdesarrolladas de la amenaza de la subversión o agresión comunista.

CASTRO: ¿Por qué ven al comunismo como una amenaza?

PLAYBOY: Para decirlo simplemente, la posición de nuestro gobierno es que el objetivo del comunismo internacional es esclavizar a los pueblos, no liberarlos.

CASTRO: Eso es un punto de vista absolutamente erróneo. Miremos al caso de Cuba: los Estados Unidos quieren «liberar» a Cuba del comunismo pero, en realidad, Cuba no quiere ser «liberada» del comunismo. Para «liberar» a Cuba del comunismo, los Estados Unidos organizaron a los seguidores de Batista, la gente más reaccionaria de este país: torturadores, conspiradores, ladrones, explotadores de todos los tipos. Los organizó, los adiestró y los armó para que vinieran a «liberar» al pueblo de Cuba. Pero ninguno de estos contrarrevolucionarios consideró alguna vez las necesidades del pueblo cubano. No habían resuelto los problemas del desempleo, la ignorancia, la falta de cuidado médico, la pobreza y la miseria que existió antes de la revolución.*

(…)

PLAYBOY: ¿Ha habido alguna disminución de las actividades contrarrevolucionarias en Cuba desde la Crisis de los Misiles?

CASTRO: No, la CIA mantiene sus actividades incesantemente y con todos los recursos posibles. Trabaja sistemáticamente con todos los cubanos que ahora están en los Estados Unidos, con los parientes y amigos de los contrarrevolucionarios que están allí, tratando de organizar constantemente redes de información, espionaje y contrarrevolución. No hacemos públicas muchas de las noticias acerca de las actividades de la CIA. Muchas veces sabemos cuándo llegan agentes. Estamos siempre capturando agentes, lanchas, botes, equipo de radiocomunicación.

PLAYBOY: ¿Qué hacen con los agentes que capturan?

CASTRO: Lo mismo que hicimos con los prisioneros capturados en Bahía de Cochinos.

PLAYBOY: ¿Cuántos presos políticos mantienen ustedes en este momento?

Acto cultural en un presidio cubano

CASTRO: Aunque normalmente no damos esta clase de información, voy a hacer una excepción con usted. Creo que debe haber aproximadamente 20.000. [Según Time (5 de octubre de 1965), la cifra se acerca más a 50.000]. Esta cantidad comprende todos aquellos sentenciados por los tribunales revolucionarios, incluyendo no sólo aquellos sentenciados por actividades contrarrevolucionarias, sino también los condenados por delitos contra el pueblo durante el régimen de Batista, y muchos casos que no tienen nada que ver con actividades políticas, como malversación, robo o atraco, que en razón de su carácter fueron transferidos a los tribunales revolucionarios. Desafortunadamente, tendremos que tener prisioneros contrarrevolucionarios durante muchos años.

PLAYBOY: ¿Por qué?

CASTRO: En un proceso revolucionario no hay neutrales: sólo hay partidarios de la revolución o enemigos de ella. En todo gran proceso revolucionario ha sucedido así; en la Revolución Francesa, en la Revolución Rusa, en nuestra revolución.**

(…)

PLAYBOY: ¿Hasta qué punto el currículum de las escuelas cubanas incluye el adoctrinamiento político?

CASTRO: Lo que usted llama adoctrinamiento político pudiera llamarse más correctamente educación social; después de todo, nuestros niños están siendo educados para vivir en una sociedad comunista. Desde una tierna edad, debe desestimulárseles de todo sentimiento egoísta en el disfrute de las cosas materiales,*** como el sentido de la propiedad individual, y estimulárseles hacia el mayor esfuerzo común posible y el espíritu de cooperación. Por consiguiente, deben recibir una educación no sólo científica sino también una educación para la vida social y una amplia cultura general.

PLAYBOY: ¿Hay un intento de enseñar materias tales como arte y literatura y su crítica desde el punto de vista marxista?

CASTRO: Tenemos muy poca gente calificada que pudiera tratar siquiera de dar una interpretación marxista de los problemas del arte. Pero, como revolucionario, es mi entender que una de las preocupaciones fundamentales debe ser que todas las manifestaciones de la cultura sean colocadas al servicio del hombre, desarrollando en él todos los sentimientos más positivos. Para mí, el arte no es un fin en sí mismo. El hombre es su fin; hacer al hombre más feliz, hacer al hombre mejor.

PLAYBOY: ¿Hay algún intento de ejercer control sobre la producción artística en Cuba, de literatura, por ejemplo?

CASTRO: No, pero un libro que no creyéramos que tiene algún valor no tendría chance de ser publicado.

PLAYBOY: En otras palabras, ¿un autor que escribiera una novela que contuviera sentimientos contrarrevolucionarios no podría ser publicado en Cuba?

CASTRO: No por los momentos.

(…)

PLAYBOY: A la mayoría de los observadores externos le parece que cualquiera que tenga un punto de vista substancialmente diferente de la línea oficial acerca de la política exterior norteamericana—o casi cualquier otra cosa—tiene muy poca oportunidad de expresarse en la prensa de aquí. Parece, de hecho, ser ella un brazo del gobierno.

CASTRO: Lo que usted dice es verdad. Hay muy poca crítica. Un enemigo del socialismo no puede escribir en nuestros periódicos, pero no lo negamos, y no vamos por ahí proclamando una hipotética libertad de prensa cuando en realidad no existe, como hacen ustedes.

PLAYBOY: Esto trae a colación un punto de vista común en los EEUU de que usted es un dictador absoluto, que no sólo los intelectuales sino tampoco el pueblo cubano tiene voz en su gobierno y que no hay señales de que esto vaya a cambiar. ¿Desea comentar?

CASTRO: En lo que concierne a que el pueblo tenga una voz en el gobierno, somos marxistas y vemos al Estado como un instrumento de la clase gobernante para ejercer el poder. En Cuba, la clase gobernante consiste de los trabajadores y los campesinos; es decir, de los trabajadores manuales e intelectuales, dirigidos por un partido que está compuesto por los mejores hombres entre ellos. Nosotros organizamos nuestro partido con la participación de todos los trabajadores en todos los campos del trabajo, que expresan sus opiniones de una manera completamente libre: en las asambleas, proponiendo y apoyando a aquellos que creen debieran ser los miembros del partido u oponiéndose a quienes creen no debieran serlos. Usted preguntó también por el poder concentrado en una persona. La cuestión es: al conducir al pueblo, ¿he actuado de forma unilateral? ¡Nunca! Todas las decisiones que han sido tomadas, absolutamente todas, han sido discutidas por los líderes principales de la revolución.****

(…)

PLAYBOY: La adoración al héroe que sienten por usted, en opinión de muchos observadores externos que han visto la ferviente recepción que usted recibe en enormes mítines públicos, tiene una intensidad mística, casi religiosa. ¿Cree usted que eso es verdad?

CASTRO: Hasta cierto punto, quizás principalmente entre los agricultores, pero en el contacto personal no me tratan así. Visito muchos lugares. Hablo mucho con los agricultores. Voy a sus casas y ellos me tratan con gran naturalidad en modo muy amistoso e informal, lo que significa que este asunto del misticismo no existe en persona. En vez de cualquier tipo de reverencia, hay un cierto sentimiento de familiaridad.

PLAYBOY: ¿Es esta familiaridad realzada por los miles de retratos y fotografías idealizadas e inspiracionales de usted que son colocadas prominentemente en casi todo hogar cubano y edificio público?

CASTRO: No sé si usted está consciente de que una de las primeras leyes aprobadas por el gobierno revolucionario, en atención a proposición mía, fue un edicto contra la erección de estatuas de cualquier líder vivo y la colocación de su fotografía en oficinas gubernamentales. Esa misma ley ha prohibido dar el nombre de cualquier líder vivo a cualquier calle, cualquier parque o cualquier pueblo en Cuba. Creo que en ningún lado, en circunstancias como las nuestras, se ha promulgado una resolución similar, y eso fue una de las primeras leyes aprobadas por la revolución.*****

Un pequeño retrato en un estante

Ahora, usted verá, en muchos hogares y escuelas y sitios públicos, una pequeña fotografía en un marco pequeño en un estante o una esquina del escritorio. Pero ¿de dónde viene la mayor parte de esas fotografías? De revistas, de periódicos, de carteles relacionados con alguna reunión oficial. Alguna gente ha hecho incluso un negocio con las fotografías, imprimiendo las que le gustan y vendiéndolas en la calle. Pero todo esto ha ocurrido—y cualquiera puede verificarlo—sin que haya habido iniciativa oficial de ninguna clase.

Y permítame decir, finalmente, que no experimento ninguna satisfacción personal cuando leo algunas de las cualidades que elogiosamente se me atribuye en la prensa.****** Nunca he gastado un solo segundo de placer en esas cosas.

PLAYBOY: ¿Qué papel espera usted mismo jugar en el gobierno en el futuro, una vez que el partido esté plenamente establecido y la constitución en efecto?

CASTRO: Creo que por unos pocos años más figuraré como el líder del partido. Si yo dijera que no quisiera eso, la gente diría que estoy loco. Pero ¿quiere que hable sinceramente? Trataré de hacerlo en el menor tiempo posible. Me atraen otras cosas que no son actividades oficiales. Creo que todos nosotros debiéramos retirarnos relativamente jóvenes. No propongo esto como un deber sino como algo más: un derecho.*******

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NOTAS DEL BLOG

*Es posible defender que el pueblo cubano está ahora mejor cuidado en su salud y es más educado (que la educación sea la correcta es otra cosa). Pero el desempleo, la pobreza, la miseria son problemas irresueltos.

**Las revoluciones producen arbitrariamente una película en blanco y negro, maniquea, artificial, según la cual sólo hay revolucionarios y contrarrevolucionarios. En Francia, esa paranoia condujo al Reino del Terror, y en Rusia a los diez millones de muertos atribuibles a Stalin, en el orden de magnitud de la población total de Cuba.

***Como los más finos habanos Cohíbas que fumaba. Al concluir la entrevista, dijo Castro: «Me es más difícil imaginarme como un hombre viejo que como estadista retirado, por la privación que sería para mí no poder escalar montañas, nadar, pescar con arpón y ocuparme en todos los otros pasatiempos que disfruto».

****Castro no sería un dictador porque todas sus decisiones fundamentales habrían sido «discutidas por los líderes principales de la revolución». Esto es, por quienes le debían obediencia.

*****La Asamblea Nacional venezolana, obviamente, no ha aprobado una ley parecida.

******En una prensa en la que sólo pueden escribir sus partidarios.

*******Fidel Castro entregó el mando del régimen cubano a su hermano Raúl en 2006, y la entrevista fue hecha en 1967; «el menor tiempo posible» duró casi cuarenta años. Cuarenta y siete, si se cuenta desde 1959.

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COMENTARIO FINAL

A todas luces, el chavoma es dolencia menos aguda o más lenta que el fideloma. Chávez permite cierto grado de prensa libre, no ha estatizado aún—por ahora, como diría él mismo—la totalidad de las empresas privadas, tolera la participación electoral de opositores en elecciones, pierde algún referendo, elecciones parlamentarias y las de ciertas gobernaciones y no tiene, ciertamente, veinte mil o cincuenta mil presos políticos. En una sola cosa es Castro más benévolo: el culto a su personalidad parece ser algo menos descarado. Por lo demás, Chávez, como revolucionario, miente tanto como Castro. Él mismo lo ha admitido:

El 13 de enero de este año todavía incipiente, Chávez torturaba a los televidentes venezolanos con una alocución de más de siete horas y media desde la Asamblea Nacional. Se trataba de su informe de gestión al concluir el ejercicio de 2008, al que convirtió en panegírico de los diez años que ya lleva en el poder, que asumió por vez primera el 2 de febrero de 1999. Entre los asistentes que no pudieron despegarse de sus asientos estaban, como es natural, los diputados mismos y las barras convocadas para el apoyo ruidoso y borreguil, pero también sufrieron el excesivo y autobiográfico abuso los miembros del cuerpo diplomático acreditado en el país. Entre otras barbaridades, éstos debieron escuchar la explicación acerca de cómo el presidente Chávez mentía, por propia admisión, una veintena de años atrás.

En efecto, en uno de sus peculiares recuentos históricos, el recuerdo de Hugo Chávez regresó a febrero de 1989, cuando Carlos Andrés Pérez asumía por segunda vez la Presidencia de la República. Chávez aludió específicamente al acto de toma de posesión de Pérez en el Teatro Teresa Carreño, el fastuoso acto que mereció el cognomento de “coronación” e irritó a una población muy exigida, a la que días después se le aumentaría el precio de la leche y el pan, y el del transporte público al producirse el aumento del precio de la gasolina; a esa población que reaccionaría airada con el “Caracazo” del 27 y 28 de febrero de ese año. Recordó Chávez, incluso, que Fidel Castro, su “padre”, estaba entre los circunstantes que aplaudían a Pérez. Entonces, el Presidente de la República contó a quienes apenas comenzaban la sufriente audición, y a quienes en ese momento lo veían y escuchaban por radio o televisión, cómo es que él era quien aplaudía más frenéticamente, aunque por supuesto conspiraba ya activamente, para que se le tuviera por persona afecta al régimen. Esta confesión la expuso con orgullo satisfecho, como si el engaño fuera travesura meritoria, inmoralidad necesaria a la revolución que todo lo absuelve. (Ver Carácter del reo, Carta Semanal #319 de doctorpolítico, 12 de febrero de 2009).

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APÉNDICE

Gracias a la acuciosidad del Dr. José Rafael Revenga, puede este blog reproducir el texto de una carta que Fidel Castro enviara a Franklin Delano Roosevelt el 6 de noviembre de 1940, un día después de ser reelecto—el único Presidente de los EEUU tres veces elegido, antes de la 22ª Enmienda de 1951, que restringió las presidencias a sólo dos períodos—con un récord de 449 votos electorales. (Obama acaba de obtener 303). En su carta, Fidel Castro pareciera quitar dos años a su edad; dice tener doce pero, habiendo nacido el 13 de agosto de 1926, tenía catorce entonces. Eso puede haber sido un error involuntario porque, como él mismo dice y reitera, he doesn’t «know very English»; también pudiera ser una exhibición precoz de su propensión a mentir. Acá se reproduce el texto en inglés y se incluye los facsímiles de las páginas de una misiva escrita cuando Fidel Castro era pitiyanqui. (Solicita al Presidente de los EEUU que le envíe un billete de diez dólares porque nunca había visto uno—tal vez para suscitar compasiva ternura en Roosevelt inventó lo de doce años—y le ofrece mostrarle las mejores minas de Mayarí, provincia de Oriente, en caso de que el demócrata necesitara hierro para construir barcos). La carta fue manuscrita en papelería del Colegio de Dolores de Santiago de Cuba, regentado por sacerdotes jesuitas.

Transcript

Santiago de Cuba

Nov 6 1940

Mr Franklin Roosvelt, President of the United States.

My good friend Roosvelt I don’t know very English, but I know as much as write to you. I like to hear the radio, and I am very happy, because I heard in it, that you will be President for a new (periodo). I am twelve years old. I am a boy but I think very much but I do not think that I am writting to the President of the United States. If you like, give me a ten dollars bill green american, in the letter, because never, I have not seen a ten dollars bill green american and I would like to have one of them.

My address is: 

Sr. Fidel Castro
Colegio de Dolores.
Santiago de Cuba
Oriente. Cuba

I don’t know very English but I know very much Spanish and I suppose you don’t know very Spanish but you know very English because you are American but I am not American.

(Thank you very much)

Good by. Your friend,

(Signed)

Fidel Castro

If you want iron to make your sheaps ships I will show to you the bigest (minas) of iron of the land. They are in Mayarí. Oriente Cuba.

Página 1 (clic para ampliar)

Página 2

Página 3

LEA

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Más vale tarde que nunca

Hay que consultar a la Corona

El sábado 27 de octubre de 2012, hace tres días, dediqué el segundo segmento de la emisión de esa fecha del programa Dr. Político, que se transmite por Radio Caracas Radio, a iniciar la consideración del tema del bendito poder comunal, que promete tomar nuevos aires con el reclamo que Hugo Chávez hiciera a su equipo de gobierno a poco de ser reelecto el pasado domingo 7: «¿Dónde está la comuna? ¿Acaso es sólo para el Ministerio de la Comuna? Voy a tener que eliminarlo porque piensan que le toca a éste nada más. Hemos asumido que el problema de las comunas es de un ministerio y eso es un gravísimo error que seguimos cometiendo. (…) No se ven por ningún lado y tampoco el espíritu comunal, que es hasta más importante. ¿Será que yo seguiré clamando en el desierto por cosas como ésta?” (20 de octubre).

Hay una Ley Orgánica de las Comunas, aprobada por la Asamblea Nacional el 13 de diciembre de 2010; el oficialismo no podía esperar: el 26 de septiembre de ese año se había elegido un nuevo cuerpo legislativo que entraría en funciones el 5 de enero del año siguiente, y ya no dispondría entonces de las dos terceras partes de las curules, necesarias para el trámite de una ley orgánica según el Artículo 203 de la Constitución. Al estilo útil de la legislación chavista, un conjunto de definiciones precede a la mayor parte del articulado de esa ley; en el numeral 10 de su artículo 4 se lee: «Estado comunal: Forma de organización político-social, fundada en el Estado democrático y social de derecho y de justicia establecido en la Constitución de la República, en la cual el poder es ejercido directamente por el pueblo, a través de los autogobierno [sic, en el Nº 6.011 Extraordinario de la Gaceta Oficial] comunales, con un modelo económico de propiedad social y de desarrollo endógeno y sustentable, que permita alcanzar la suprema felicidad social de los venezolanos y venezolanas en la sociedad socialista. La célula fundamental de conformación del estado comunal es la Comuna».

Es clarísimo que esa previsión y, por consiguiente la ley entera, son inconstitucionales. Por una parte, la Constitución establece en su Artículo 168: «Los Municipios constituyen la unidad política primaria de la organización nacional…» Luego, el texto constitucional no menciona ni una sola vez la noción o el término «comuna», como tampoco las palabras «socialista» o «socialismo». En cambio, dice cosas como la siguiente, en el Artículo 102: «La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes de pensamiento».

A pesar de esto, el Presidente de la República insiste en hablar del tema en forma engañosa, falaz. En alocución del día 26 citó como «demostración» de que las comunas son entidades previstas en la Constitución, el Artículo 308 de ésta, que dice: «El Estado protegerá y promoverá la pequeña y mediana industria, las cooperativas, las cajas de ahorro, así como también la empresa familiar, la microempresa y cualquier otra forma de asociación comunitaria para el trabajo, el ahorro y el consumo, bajo régimen de propiedad colectiva, con el fin de fortalecer el desarrollo económico del país, sustentándolo en la iniciativa popular. Se asegurará la capacitación, la asistencia técnica y el financiamiento oportuno». No hay que ser tan aventajado como Hugo Chávez para entender que una cosa es proteger o promover formas de asociación comunitaria y otra muy distinta construir un «Estado comunal», que tampoco es lo mismo que un «Estado de asociaciones comunitarias»; si se siguiera su «lógica» pudiera concluirse que ha sido autorizado suficientemente para establecer un «Estado de cajas de ahorro».

No nos protegerá de tal despropósito el Tribunal Supremo de Justicia. Su propia Sala Constitucional ya ha demostrado que es capaz de mutilar la Constitución cuya integridad debiera preservar a toda costa. (Ver en este blog Constitución amputada). Lo único práctico y conducente es apelar al juicio y voluntad de la Corona, que es el Pueblo, el Poder Constituyente Originario, el enjambre ciudadano.

Necesitamos celebrar un referendo consultivo sobre estas pretensiones del presidente reelecto. En el día de ayer, ha dicho en entrevista de Noticias 24 el Secretario General de Acción Democrática, el Sr. Henry Ramos Allup (quien habló de varios temas políticos del día con inteligencia y sensatez): “Ojalá se hiciera una especie de referéndum, donde independientemente de campañas, de discursos y de carisma se le pregunte a los ciudadanos si quieren un régimen parecido al comunismo cubano”. He aquí el audio de esa breve declaración (la entrevista completa puede escucharse en la web de Noticias 24):

Ramos Allup

Es curioso, porque dos días antes yo había recordado por Radio Caracas Radio que expresé, no un deseo como Ramos Allup, sino una proposición concreta a ese respecto en 2009: «La mayoría abundante que no quiere un régimen socialista para Venezuela debiera apoyar la convocatoria, por iniciativa popular, de un referéndum consultivo sobre dicha posibilidad…» (En Parada de trote, Carta Semanal #341 de doctorpolítico, 23 de julio de 2009). Acá está el fragmento de la emisión #16 de Dr. Político por RCR:

Dr. Político

¿Será que Ramos Allup pone el dial de su radio en 750AM los sábados a mediodía? Probablemente sus declaraciones de ayer sean una coincidencia insignificante y, en todo caso, él pudiera refugiarse en el dictum de Jorge Luis Borges: «Uno crea sus propios precursores». Lo cierto es que esto consta en la página 368 de Las élites culposas:

…lo que era una recomendación de perfecta lógica política [el referendo sobre el socialismo], fue torpedeado insistentemente, con evaluaciones ligeras o interesadas y aun con descaradas mentiras. (…) Dos personas importantísimas para mí (…) encontraron mucha virtud en la idea. (…) también entendía la solidez del concepto estratégico y, gracias a él, hasta Lewis Pérez llegó a aceptarlo. Pero Henry Ramos Allup dijo a este último que la cosa era una locura.

No tiene la menor importancia la paternidad de la idea, como tampoco la secuencia contradictoria de Ramos Allup. Lo que es importante, obviamente, es la convocatoria del referendo y su celebración. Pero creo además que esa convocatoria, por iniciativa popular—menos de dos millones de firmas, que son medio millón menos que las recabadas en 2004 (con un registro electoral más pequeño) para el referendo revocatorio—, no deberá provenir de «la oposición», de la Mesa de la Unidad Democrática o de Acción Democrática u otro partido cualquiera que la integre. Esa iniciativa no debe partir sino de una asociación civil de propósito único: el de convocar un referendo consultivo sobre la implantación caprichosa e inconstitucional de un régimen socialista en Venezuela. Por supuesto, bienvenido sea el apoyo de opinión del inteligente Secretario General de Acción Democrática, que en 1999 se postulara para una diputación a la Asamblea Constituyente fuera de AD, por iniciativa propia. (Cf. Luis Enrique Alcalá: Las élites culposas, Libros Marcados, pág. 118). Pero la acción de convocatoria no debe ser una decisión de la MUD porque, entre otras cosas, hay gente sinceramente convencida de las bondades del socialismo que también apoyaría ese referendo. (Ver en este blog Doctrina del referendo sobre el socialismo, 9 de junio de 2010).

Es hora de que la Corona se pronuncie. De haber encontrado la proposición apoyo suficiente cuando fue formulada, hace más de tres años, jamás hubiera podido aprobarse el adefesio de la Ley Orgánica de las Comunas. Pero bueno, como dice el título de esta nota, más vale tarde que nunca. LEA

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Mimesis del adversario

Otra vez se tocan los extremos

 

Nosotros tenemos que participar, movernos. La lucha es luchando.

Henrique Capriles Radonski, en el estilo de Manuel Rosales

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En alguna parte observó G. W. F. Hegel que en el transcurso de la lucha los enemigos terminan por parecerse. Hay mucho, por ejemplo, de Carlos Andrés Pérez en Hugo Chávez, aunque algunos argüirán, no sin razón, que en lo tocante a megalomanía el segundo ha sobrepasado con creces a su precursor. Chávez fue el complemento perfecto de George W. Bush y se le parecía mucho, sobre todo en eso de sentirse ungido de la historia. Asimismo es notable la adopción de una agresividad irracional en gente opositora, que en principio rechaza a Chávez—de nuevo no sin razón—por su permanente modelación de la violencia.

Tenemos ahora un caso que Hegel consideraría de librito en esto de rivales que hacen mimesis. Se trata de un candidato a gobernador que se refirió a su contendiente como «aburrido», prosiguiendo así en su descripción: «Un bate quebrado, trasnochado, que da sueño…» Parecen cosas de Chávez ¿no es así? ¿No era Chávez quien descalificaba tempranamente a Henrique Capriles Radonski por «majunche»? (DRAE: Ven. De calidad inferior, deslucido, mediocre). ¿No era Capriles quien reclamaba reiteradamente el estilo insultante del Presidente de la República?

Pues bien, las caracterizaciones de aburrido, bate quebrado, trasnochado y somnífero fueron endilgadas por Capriles Radonski a Elías Jaua el pasado domingo 28 de octubre, ayer. Parece que Hegel tenía razón (al menos en este punto); Capriles imita ahora a Chávez y a la perfección, al decir: «Un bate quebrado, trasnochado, que da sueño no va a gobernar el estado Miranda, eso se los aseguro». Cuidado, que antes aseguró que sería presidente.

En su campaña instantánea por la reelección en Miranda, Capriles Radonski ha dado pruebas de su inteligencia mimética; ahora habla de «corazón» a cada rato, reforzando sin proponérselo la fatuidad de Hugo Chávez, el «corazón de su patria». También admite inadvertidamente saber que no puede proporcionar un liderazgo nacional, cuando proclama: «Yo tengo una sola lucha: mejorar la calidad de vida del pueblo mirandino».

El empleo de contrafigura de Hugo Chávez, demostrada la incompetencia de Capriles, está vacante. LEA

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Lo que dijeron los demóscopos

Los más pelados

 

Esto no puede ser. Alguien está mintiendo.

Saúl Cabrera, Vpdte. de Consultores 21

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En 1980, el físico estadounidense Alan Guth introdujo una corrección de gran importancia al modelo cosmológico del Big Bang: postuló una etapa inicial de la gran explosión, creadora del cosmos, a una tasa de expansión grandemente acelerada. En esa etapa primitivísima del Big Bang (desde 10-36 a 10-33 segundos), el universo bebé habría crecido en volumen por un factor de 1078; se la ha llamado con el nombre de inflación cósmica. La corrección del modelo resolvió más de un problema suscitado por la formulación original.

La campaña de Henrique Capriles Radonski también tuvo una etapa de inflación, sólo que no ocurrió al principio. En la recta final del esfuerzo, la brecha de ventaja de Hugo Chávez Frías pareció reducirse con velocidad apreciable y creciente, y esto fue registrado por todas las encuestadoras del país (hasta las muy sesgadas Gis XXI y Consultores 30.11). Hinterlaces, por ejemplo, presentó su último Monitor País con un escenario segundo que reducía a nueve puntos la ventaja del presidente en ejercicio. Pero esa inflación no fue suficiente; de haber contado con dos meses más de campaña, quizás Capriles hubiera rebasado a su contendor en intención de voto, y si mi abuela tuviera ruedas…

He aquí una tabla de las últimas mediciones de intención de voto por un grupo de encuestadoras, ordenado de menor a mayor según su discrepancia con las cifras del boletín leído anoche, poco después de las 10 p. m., por la rectora Tibisay Lucena desde la sede del Consejo Nacional Electoral.

La más acertadas van más arriba

Una de ellas «se equivocó» por menos de medio punto; otra por un error de más de 12, sólo que totalmente invertida en cuanto al ganador efectivo. Para nuestro aprendizaje ciudadano conviene recordar cuáles de estas encuestadoras fueron ferozmente vilipendiadas durante la campaña que ya es cosa del pasado. Algunas debieran recibir nuestra satisfacción, y estoy seguro de que se conformarían con un discreto respeto. LEA

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Consummatum est

Quien progresó fue él

Veremos claramente un día que el triunfo es la derrota.

Henrik Ibsen

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Una hora antes de que la campaña electoral de 2012 concluyera oficialmente, el jueves 4 de octubre (Día de San Francisco), Venezolana de Televisión transmitía en vivo una entrevista en Miraflores al Presidente de la República; lo propio hacía Globovisión con Henrique Capriles Radonski, Gobernador del estado Miranda, candidato de la oposición. Fue muy instructivo alternar entre ambas señales, para percatarse de que así como hablaron ambos contendientes han debido ser los discursos de la campaña que entonces tocaba a su fin. Ambos entregaron disertaciones elevadas.

No pude encontrar error de importancia en las cosas que le escuchaba a Capriles; antes bien, creí que dijo cosas muy bien dichas. Contestó con gran altura una pregunta acerca de cuál creía que era el mayor logro del presidente Chávez, si es que veía alguno; dijo, sin la menor mezquindad, que sin duda su mayor acierto fue llevar el problema de las necesidades sociales a un primer plano. También dijo que para aprender a ganar era preciso aprender a perder.

Ahora debe Capriles decidir—en pocas horas—si se presentará a la reelección a la Gobernación de Miranda, donde tendría una plataforma de recursos y operaciones, o la declinará para intentar fungir como líder de la oposición. Esto último no es tan fácil, contando con el  carácter de archipiélago de la Mesa de la Unidad Democrática, de la que ha dicho Henry Ramos Allup que no es un sitio donde se comparte principios o ideales, tan sólo propósitos. (Los de derrotar a Chávez). Aun en su propio partido, Primero Justicia, no le será fácil convencer a Julio Borges—que ha diferido ya dos veces su propia aspiración presidencial y se va poniendo viejo—de que le permita mandar. Amanecerá y veremos.

Pero Capriles ha tenido una indudable ganancia, al haber superado con creces el desempeño electoral de Manuel Rosales quien, por cierto, regresó a refugiarse en la Gobernación del Zulia para ejercer el liderazgo opositor a medio tiempo, por tiempo brevísimo. El comando de Capriles, y el mismo candidato, supieron insuflar en el electorado de oposición un hálito triunfalista, y en la recta final de la campaña ejecutaron un envión que a última hora redujo muy significativamente la brecha que por largos meses lo separaba de la primera posición en las encuestas. Que la ventaja de Chávez haya sido ligeramente menor de dos dígitos*—54, 42% contra 44,97%, o 9,45%—debe atribuirse a Capriles y la gente de su comando, así como a los miles de voluntarios que contribuyeron con su esfuerzo. También, claro, a la mala campaña que Chávez hizo: de contenido agotado y repetitivo.

Hay factores estructurales en el resultado del 7 de octubre, y puede comentárselos con mayor extensión. Este blog lo hará; de Chávez me ocuparé más adelante, pero hoy va mi reconocimiento a Henrique Capriles Radonski por una campaña de gran gallardía, con la que ha crecido inmensamente como político. LEA

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*La diferencia final alcanzó dos dígitos: 10,84% (55.11% a 44.27%). Las cifras de arriba corresponden al primer boletín emitido por el CNE, poco después de las 10 p. m. del 7 de octubre.

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