FS #235 – Amadís de Ánimas

Fichero

LEA, por favor

A Anabella Núñez de Anzola

La esquina caraqueña de Ánimas, en la Avenida Urdaneta, estará mañana de fiesta centenaria. El periódico que allí se edita, El Universal, publicó su primera edición el 1º de abril de 1909, cuando Caracas contaba con sólo cien mil habitantes. Cuatro páginas desprovistas de imagen componían el número, y su sobrio titular «de abrir» decía, en curiosa y premonitoria coincidencia de hace un siglo: «Reforma de la Constitución, Iniciativa popular, Ocaso del castrismo».

Hacía un año que un dictador andino fuera sustituido por otro. Luego vendrían tres más de esa tierra. El camino que nos ha traído hasta donde estamos, bajo dominación de un autoritario del piedemonte, se encuentra fielmente registrado en los mapas que vende El Universal todos los días desde entonces.

Hace treinta años—casi exactamente, el 17 de marzo de 1979—Amadís de Ambos Mundos—el Dr. Luis Teófilo Núñez Arismendi, socio de la editora de ese nombre—escribía un editorial tan característico de su pluma como hoy vigente. Algunos de sus críticos se atrevían a calificar a sus advertencias como superficiales, pero la verdad es que Núñez insistía en remachar lecciones elementales, las que, bien aprendidas, constituyen el alma de un pueblo sano.

Los puntazos de la lanza de Amadís versaban muy fecuentemente sobre economía, y su constancia pedagógica se encuentra ahora en la sofisticación financiera de un habitante de barrio típico, que compra dólares y adquiere computadoras para conectarse, por Internet, con el resto de un mundo que se une. Claro, sus alumnos de economía fueron siempre muchos. Bajo su dirección, El Universal fue constantemente el periódico de mayor circulación nacional en Venezuela.

La Ficha Semanal #235 de doctorpolítico reproduce el sucinto editorial de la fecha mencionada. Su título, simplemente: «Los dineros públicos». Comenzaba apenas el gobierno de Luis Herrera Campíns, y Núñez estaba dispuesto a darle, al menos, el beneficio de la duda. Pero treinta años después de la enseñanza, el actual gobierno no se sabe la lección, a pesar de su diáfana sencillez.

En tiempos de crisis económica mundial y local, la voz de Luis Teófilo Núñez hace falta.

Pero allí está, en manos del nieto homónimo, el periódico que Andrés Mata fundara hace una centuria. La distancia tecnológica entre el primer periódico y el de mañana es asombrosa—El Universal de ahora opera un estupendo y utilísimo sitio web—, y la influencia del diario, con bien ganada reputación de seriedad, es más grande que nunca. El periodismo venezolano, y el país entero, celebran la trayectoria de cien años.

LEA

Amadís de Ánimas

El Gobierno no tiene un patrimonio propio, es sólo el administrador de los dineros públicos. La renta del Estado proviene, en nuestro país, principalmente de la riqueza minera de la Nación—petróleo, hierro, etc.—que es propiedad de los venezolanos, ya que es bueno recordar el significado de Nación: “Entidad jurídica formada por el conjunto de habitantes de un país regido por el mismo gobierno”.

Complementa la renta del Estado lo proveniente por concepto de impuestos directos o indirectos, que es dinero que sale del propio bolsillo de la población, directamente en el caso de impuestos tales como el impuesto sobre la renta, los derechos de frente, etc., y otros indirectamente, porque ellos contribuyen al encarecimiento del costo de los artículos de consumo.

También forman la renta del Estado los beneficios, cuando los hay, de las inversiones reproductivas hechas en las llamadas “Empresas del Estado” que, por haber sido constituidas con los dineros de la Nación, son “Empresas Públicas”, pertenecientes al público, adjetivo que también merece recordar su significado: “Público: perteneciente a todo el pueblo”.

De esto se desprende el absoluto derecho que tiene la población de exigir una correcta administración del dinero que le pertenece, y que ha confiado al gobierno para ser administrado, no en beneficio propio, ni de terceros, sino a favor del bienestar nacional.

Esclarecido este concepto y en virtud del mismo, es que se hace inadmisible que se utilice los dineros públicos en inversiones, supuestamente reproductivas, que se tornan en empresas públicas con pérdidas gigantescas; que se otorgue préstamos y dádivas fuera de nuestras fronteras, que ningún beneficio reportan a la colectividad; que se despilfarre el dinero en un tren burocrático exagerado, cuando ese mismo personal podría ser desplazado a otras actividades, donde rendiría una labor de mayor beneficio.

Venezuela es un país que requiere que todas sus disponibilidades sean orientadas a solventar, o al menos mejorar, sus grandes necesidades, como son: la salubridad, asistencia médica, educación y dotación de vivienda a esa gran parte de su población que carece de los recursos propios necesarios para ello; el buen funcionamiento de los servicios públicos; el desarrollo del campo, tanto en cría como en el agro, que representa el sustento diario de su población y su verdadera riqueza renovable.

Uno de los argumentos mas esgrimidos contra los gobiernos autocráticos ha sido el de la corrupción administrativa, el despilfarro de los dineros públicos, el manejo de los mismos como cosa propia, sin que se cumpla con ellos su verdadero objetivo.

Esperamos que el nuevo gobierno tenga claro el camino que ha de seguir, así como también el hecho irrefutable de que la población venezolana cada día esta más consciente de sus derechos y más dispuesta a exigir el respeto a ellos.

Luis Teófilo Núñez Arismendi

Share This:

Contribución a la Peña de Luis Ugueto Arismendi (3)

El peñero Ugueto

El peñero Ugueto

Telón de fondo

Los últimos cuatro meses del proceso político nacional han puesto de manifiesto que el proyecto oficialista dista mucho de tener apoyo unánime entre los electores venezolanos. Éste es mayoritario, sí, y se mostró el 23 de noviembre con una mayoría de gobernaciones y, especialmente, de alcaldías obtenidas por candidatos oficialistas, así como a través de la aprobación de la enmienda que permite reelecciones indefinidas en el reciente referéndum del 15 de febrero.

Sin embargo, en lo tocante a los resultados del 23 de noviembre en materia de gobernaciones, el gobierno perdió algo de terreno[i] en comparación con las que obtuvo el 30 de octubre de 2004, pues la oposición capturó tres gobernaciones adicionales (Carabobo, Miranda y Táchira) a las dos que tenía (Nueva Esparta y Zulia). A éstas debe añadirse la pérdida oficialista de dos bastiones municipales muy significativos: la Alcaldía Metropolitana de Caracas y la Alcaldía del Municipio Sucre del Estado Miranda.

A partir de tales resultados, y a pesar de que continúan siendo afectos al proyecto oficialista 18 gobernadores y 263 alcaldes, el gobierno nacional lanzó dos ofensivas simultáneas, dirigida la primera a erosionar las posibilidades de gestión de gobernadores y alcaldes de oposición y su ámbito de poder, y la segunda a obtener, por la vía de la enmienda constitucional, lo que realmente le interesaba del proyecto de reforma que fuera rechazado por muy exigua mayoría el 2 de diciembre de 2007: la reelección presidencial indefinida.

El 15 de febrero, 55% de los votos emitidos fue positivo para la enmienda propuesta, pero algo más de 5 millones de votantes (45%) se expresó en contra. Tanto porcentualmente como en números absolutos, resultó evidente que el presidente Chávez suscita una oposición muy voluminosa, de casi la mitad del país.

A pesar de esta circunstancia y de los llamados al diálogo y la cooperación de parte de gobernadores y alcaldes de oposición, y hasta de voces afectas al oficialismo (notablemente la de José Vicente Rangel), el presidente Chávez optó por arreciar su ofensiva, y adicionar el frente económico al político. Es decir, en obvia tergiversación de los significados electorales, transformó lo que era una decisión constituyente puntual en un cheque en blanco a favor de su agenda ideológica y la expansión de su poder a costa de factores públicos y privados que no le son favorables.

La ejecución de esta ofensiva ha sido implacable: empleando tanto la fuerza pública como los activistas de choque a su disposición, ha ordenado y practicado nuevas estatizaciones y expropiaciones y desatado el acoso simultáneo de los mandatarios regionales y locales de oposición, cuyo triunfo de noviembre le irritaba.

El despliegue de esta voracidad y agresividad coincide con la imposibilidad de diferir decisiones económicas contractivas e impopulares, y sirve para disimular estas últimas.

Es ante este panorama que quienes se propongan actuar políticamente, para proporcionar al país tratamientos eficaces a sus problemas públicos principales y superar tan pernicioso proceso, deben reunir la claridad e inteligencia necesarias a una doble tarea: la superposición de un nuevo discurso y una nueva gramática política a través de una especie diferente de organización política y voces frescas, y la contención de la agresividad gubernamental cotidiana mientras lo primero se completa. Si bien la solución de fondo, la salida estratégica a plazo duradero es el establecimiento de la nueva organización mencionada, no puede ser soslayado que la Nación requiere una oposición eficaz de todos los días, la gestión táctica de la batalla cotidiana con mejores instrumentos y configuraciones.

Es el propósito de esta presentación dar cuenta de trabajos en la primera dirección y ofrecer sugerencias tal vez útiles a la segunda.

La necesidad estratégica:

Por debajo del proceso oncológico de la dominación chavista, hay una condición patológica que lo precede y lo permitió: una insuficiencia política crónica (al menos desde 1984) y grave causada por la esclerosis paradigmática del liderazgo político convencional. El paradigma político prevaleciente es todavía el que entiende la política como lucha por el poder, desde un partido que no puede entenderse sino ubicado en algún punto del intervalo definido por los polos de extrema izquierda y derecha extrema. El chavismo es la exacerbación de ese concepto: la práctica de la Realpolitik hasta sus últimas consecuencias desde un izquierdismo infeliz, extremo y sin destino.

Tal paradigma puede ser sustituido, como comienza en la práctica a ocurrir[ii] aun antes de que las elaboraciones teóricas parezcan existir. Es desarrollo conceptual fundamentalmente venezolano que el nuevo paradigma político, que sustituirá al prevaleciente, es de carácter clínico, y su aceptación está a punto, pues se percibe con claridad una reciente y creciente emergencia[iii] de su postulado fundamental y sencillo: que la Política sólo cobra sentido como el oficio de resolver los problemas de carácter público.

Pero la expresión efectiva de un paradigma político se lleva a cabo mediante el vehículo de una organización que lo practique y difunda. Es la construcción de una organización que porte y difunda ese paradigma la tarea política más importante del nivel estratégico.

En la actualidad, se inicia en el IFEDEC, en labor de ingeniería genética, el desarrollo de una opción para la organización requerida. Las siguientes son las hipótesis fundamentales que guían este desarrollo:

  1. La organización no es un partido político convencional definido por una ideología, ni nace para oponerse o desplazar a los partidos. Se rige por una metodología y pueden pertenecer a ella miembros de partidos.
  2. La organización no lo es de organizaciones, sino de ciudadanos.
  3. La organización no se define como instrumento de la “comunidad opositora”, y su apelación universal pretende ayudar a subsanar el problema de un país dividido[iv].
  4. La misión fundamental de la organización es la de elevar la cultura política de la ciudadanía en general[v], y la de formar a personas con vocación pública en el arte de resolver problemas de carácter público, esto es, en Política.
  5. La organización establecerá una unidad de desarrollo de políticas públicas, a ser sometidas a la consulta más amplia posible.
  6. La organización facilitará la emergencia de actores idóneos para el ejercicio de las funciones públicas.
  7. La organización será establecida inicialmente en los espacios de Internet. El país contaba con 7.167.000 internautas a fines de 2008 (desde el nivel de 5.500.000 a comienzos de año), de los que más del 60% se ubican en las clases D y E. El 90% de esta población usa conexión de banda ancha.
  8. La organización deberá estar en condiciones operativas en un plazo no mayor de seis meses desde ahora, a tiempo para incidir determinantemente en las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional.

Mientras progresa el desarrollo de esta opción organizativa, el IFEDEC ofrecerá talleres para explicar con más detalle el concepto y su estado de elaboración.

La gestión de la batalla cotidiana:

La contención del avasallamiento oficialista es posible, y en más de una ocasión se ha revelado como eficaz[vi]. Hoy más que nunca, cuando el gobierno busca reducir a la impotencia los mandatarios estadales y locales que no le obedecen, y vulnerar o eliminar de un todo a importantes centros de poder económico, es preciso organizarse para esa contención[vii]. Dicho de otro modo, esta contención necesita un aparato especializado. Quienes asignan recursos financieros o comunicacionales deben propiciar su establecimiento y facilitar su acatamiento por actores autónomos.

Es este aparato el cliente necesario de una instancia que ha venido siendo propuesta con insistencia: la de una “sala situacional”[viii]. En verdad, conviene a un aparato de contención el auxilio de una función que recabe inteligencia, en posible anticipación de los movimientos del gobierno.

El aparato de contención debe responder a la guía de un jefe único. Al independizarse trece colonias del dominio de Jorge III de Inglaterra, no se produjo el nombramiento de trece generales en jefe, sino el de uno solo: Jorge Washington. Lo mismo debe hacerse en Venezuela ahora. La solución no es una instancia suprema colegiada, como se probó ya con poco éxito en tiempos de la Coordinadora Democrática. Al jefe del aparato deberá darse autoridad y recursos para que establezca el estado mayor y las unidades funcionales que hagan falta. Deberá ser persona inteligente y experimentada, que comprenda la verdadera naturaleza de la guerra y no sea meramente algún fanfarrón que sólo atine a predicar valentías radicales e inviables con envoltura moralista[ix].

Esta jefatura no guarda relación alguna con una candidatura presidencial, y quien la ejerza no deberá pretender que ésta se desprende de su trabajo. Eisenhower fue candidato ocho años después que concluyera la guerra que su jefatura militar ganara en Europa, y su mando se rodeó de discreción. Patton, que estaba bajo su mando, y MacArthur que operaba en el Pacífico, hasta Marshall en su momento, tuvieron más exposición pública que Eisenhower.

El aparato no debe exigir a gobernadores y alcaldes de oposición su participación en la lucha. Éstos deben en principio restringirse al cumplimiento de las funciones para las que fueron electos, y a la defensa de sus administrados y sus atribuciones, en ocasiones federados con colegas amenazados. Si el oficialismo abusa de los cargos que acumula involucrándolos en el combate partidista, no debe reproducirse esa conducta de este lado[x]. El aparato puede y debe, eso sí, facilitar información a los gobernadores y alcaldes de oposición y defenderles.

El aparato de contención hará bien en alejarse del protocolo de acusación ritual que cada día añade unas cuantas páginas al prontuario del régimen, sin atinar a refutarlo[xi]. El trabajo de fondo es el esbozado en la sección anterior: superponer al discurso chavista uno de nivel superior, capaz de extinguirlo. Pero mientras eso está disponible, es preciso construir refutaciones[xii].

Un método para producir metódicamente las refutaciones necesarias es la de marcación individualizada sobre cada funcionario o vocero importante del gobierno, incluyendo, por supuesto, al propio presidente Chávez. “Los dispositivos de defensa en la práctica del fútbol adoptan básicamente una de dos configuraciones: la llamada marcación o defensa de zonas, por la que se asigna a cada jugador la responsabilidad de cubrir un determinado territorio del campo de juego, o la usualmente más eficaz marcación de hombre por hombre… En el fragor de la presente lucha política nacional pareciera que los opositores al gobierno han optado por una marcación de zona. Todo el mundo se mete con todo el mundo… Tal vez valga la pena intentar ahora una marcación hombre a hombre”[xiii].

Es claro que la labor de contención no se limita a la refutación del discurso oficial, y que debe incluir operaciones de otra naturaleza, incluyendo publicaciones, emisiones radiales y televisadas, protestas y otras acciones de calle, así como presiones sobre las instituciones públicas—a pesar de su obsecuencia—y comunicaciones e interacciones con actores internacionales.

Apostillas:

  1. Es ya de cultura general la útil fórmula 80-20 de una “distribución de Pareto”: en términos gruesos, que usualmente el 20% de los factores producen el 80% de los resultados. A pesar de que la labor de construcción de una organización política, de código genético distinto del de un partido convencional, es la avenida estratégica de mayor profundidad, ineludible para la superación del actual y muy preocupante estado de cosas, y a pesar de que el suscrito está involucrado precisamente en esta tarea, es su recomendación que el 80% de los recursos obtenibles sea dedicado a la labor inmediata de contención. La tarea estratégica debe asumirse desde una compacta estructura de costos, informatizada, ágil, hasta que en operación normal pueda captar sus recursos de la Red. El 20% del “diezmo” debiera serle más que suficiente. Aprovecho aquí para ofrecerme como soldado para misiones que el jefe del aparato estime que pueda realizar. Esto es, por más que quiera trabajar en el largo plazo, estoy dispuesto a labores de contención en lo que sirva.
  2. Melquíades Pulido escribió hace poco a alguien: “Continuamos en la búsqueda de la letra de la ‘tesis política’.” A continuación añadió: “Esperemos que surjan los cantantes. La ventaja tuya es que puedes ser un cantautor”. Y es éste un concepto atinadísimo. No existe el programa de gobierno del Partido Republicano, como no existe el del partido Demócrata. Existen y existieron las plataformas de McCain y Reagan, las de Clinton y Obama. Las tesis políticas vienen encarnadas, por lo que es probablemente ilusorio componer la canción y su letra en un laboratorio para que luego cantantes que no la hicieron la interpreten. Si desplazamos el esfuerzo de un diseño consensual de la tesis, para buscar figuras concretas (cantautores) que de una vez traigan algo en la bola, resolveremos de un golpe el tema de la tesis y al mismo tiempo el “problema de la contrafigura” (You can’t fight somebody with nobody).

Luis Enrique Alcalá


NOTAS

 

[i] Diez días antes de la votación del 23 de noviembre, la Carta Semanal #311 de doctorpolítico concluía: “es razonablemente probable que la conclusión a la que llegará el 70% de la población que no es chavista será que el gobierno habrá visto reducirse su dominación el 23 de noviembre de 2008. Esto será suficiente, por ahora”. Tres semanas después (#314, 4 de diciembre de 2008) reportaba: “Luis Vicente León, Director de Datanálisis, ha apuntado con aguda penetración una razón del agite [la iniciativa de enmienda]: ‘Si él [Chávez] permitía que se incrustara la idea de que la oposición era fuerte por haber ganado en estados clave, las posibilidades de plantear la enmienda se le complicaban’. Está claro que el tema del 23 de noviembre no es uno que quiera seguir discutiendo”.

[ii] “La victoria de Obama no señala un desplazamiento ideológico en este país. Significa que el público americano se ha hartado de las ideologías”. (Roger Simon, Capitol News, 5 de noviembre de 2008). “Nicolás [Sarkozy] ha adoptado el bipartidismo no sólo con una gracia natural, sino también con un sincero abrazo de corazón. Él se yergue en el moderno molde post-ideológico”. (Tony Blair, TIME Magazine, edición “Hombre del Año 2008”). “Pienso que recibimos un fuerte mandato de cambio… Esto significa un gobierno que no esté impulsado ideológicamente”. (Barack Obama, TIME Magazine, edición “Hombre del Año 2008”).

[iii] El libro de John A. Vásquez, The power of power politics (1983), demuestra la crisis de ineficacia explicativa y predictiva del paradigma que concibe a la actividad política como proceso de adquisición, intercambio y aumento del poder detentado por un sujeto de cualquier escala. (Individuo, corporación, estado). Jeffrey Sachs dedica todo el capítulo cuarto (Clinical Economics), de su libro The End of Poverty (1985) a la siguiente proposición: «Propongo un nuevo método para la economía del desarrollo, una que llamo economía clínica, para subrayar las similitudes entre la buena economía del desarrollo y la buena medicina clínica».

[iv] El presidente Velásquez, luego de un inventario panorámico de nuestra historia política, diagnóstico así el 16 de febrero en la Peña: “El país está dividido”.

[v] Bárbara Tuchman (The March of Folly, 1984): “The problem may not be so much a matter of educating officials for government as educating the electorate to recognize and reward integrity of character and to reject the ersatz”. Neil Postman y Charles Weingartner, en Teaching as a subversive activity (1969), postulan que una función principalísima de la educación es proveer a los educandos con un “detector de porquerías”.

[vi] En 1999 se obligó al Ejecutivo a rehacer la redacción del decreto que convocaba a referéndum para decidir si se elegiría una asamblea constituyente. Más recientemente (2008), el gobierno debió retroceder en la imposición de normas demagógicas de admisión a las universidades, el currículo “bolivariano”, la declaración de las FARC como insurgentes, la prohibición de aumentar el costo de los pasajes en Caracas, el cobro de la transmisión de videos de Venezolana de Televisión, la Ley de Inteligencia y Contrainteligencia. (“Ley sapo”). Este mismo año debió mostrar a la comunidad judía venezolana, aunque sea momentáneamente, solidaridad y cooperación tras el ataque a la sinagoga de Maripérez, y deslindarse, aunque sea en meras palabras, de las operaciones del Colectivo La Piedrita.

[vii] Cinco días después del referéndum revocatorio del 15 de agosto de 2004, estimaba la Carta Semanal #100 de doctorpolítico: “Sería ingenuo suponer que ahora Chávez no apretará una tuerca más. La ley de policía nacional, la amenaza de renacionalizar la CANTV (tiene los reales), la ley de contenidos, una nueva ley de cultos, la toma de las universidades y nuevas represiones penales contra sus más detestados oponentes, están a la vuelta de la esquina. Urge encontrar el modo de tomarle la zurda muñeca que empuñará la llave inglesa y dificultarle el opresivo giro con el que querrá expandir su totalitaria y quirúrgica manera de gobernar”.

[viii] Sobre todo desde que el presidente Chávez famosamente saludara y agradeciera la suya en la noche del 15 de febrero, y varias decenas de personas se levantaran a recibir el saludo y la gratitud.

[ix] No es la jefatura indicada la de quienes propugnan, carentes de toda imaginación política, recetas violentas que ni siquiera existen como posibilidad. Típicamente, trabajan con bajeza y anonimato en el descrédito de figuras que, como la de Teodoro Petkoff, reúnen los talentos requeridos.

[x] Cuando Chávez, al término de las elecciones del 23 de noviembre, anunció la ofensiva de la enmienda constitucional, se opinó en la Carta Semanal #314 de doctorpolítico, del 4 de diciembre pasado: “Es encomiable, por caso, el valiente y claro llamado de Jon Goikoetxea a vencer la pretensión continuista; tiene razón al estimar que el despropósito presidencial será derrotado. Pero carece de ella cuando convoca a los gobernadores y alcaldes opositores para que se sumen como protagonistas de la cruzada. Reporta El Universal: ‘Los gobernadores y alcaldes electos tendrán un papel importante que jugar, según el líder estudiantil’. Dijo Goikoetxea: ‘Ya estamos dispuestos a empezar, hay que hacerlo en coordinación con los representantes recientemente electos, porque tienen la legitimidad y la obligación; los escogimos no sólo para ser buenos gobernadores y alcaldes, sino para tomar la delantera en este proceso, para que sean voceros y defensores de la libertad en Venezuela’. Es una interpretación fundamentalmente equivocada. De nuevo, si se criticaba a HacheChé porque quiso nacionalizar unas elecciones de ámbito local, resultaría inconsistente que ahora se convoque a gobernantes estadales y municipales a involucrarse en la inminente confrontación”.

[xi] “Nuestra oposición ostensible acusa a Chávez, pero no le refuta. Los medios de comunicación del país debieran ofrecer espacio a un ejercicio argumental diferente al del mero discurso opositor. Y a quienes sean capaces de formularlo y decirlo”. (Carta Semanal #60 de doctorpolítico, 30 de octubre de 2003). “La pregunta realmente importante es, evidentemente, ¿qué hacer ante la aplanadora que Chávez ha puesto en movimiento? Hay algo que no es lo que debe hacerse, y es el mero señalamiento de una inconformidad… Una vez más: a Chávez se le acusa pero no se le refuta. Ocho años de desmanes incontenidos, en los que la oposición se ha limitado a engrosar un prontuario, a nutrir un catálogo de acusaciones, han puesto de manifiesto la ineficacia de tal estrategia”. (Carta Semanal #220, 11 de enero de 2007).

[xii] Como fuera, por caso, el eficaz trabajo de Beatriz Adrián (Globovisión) sobre el tema de las remuneraciones de los asambleístas.

[xiii] Citas tomadas de la Carta Semanal #77 de doctorpolítico, 11 de marzo de 2004.

_______________________________________________________________

 

Share This:

CS #325 – Pinochávez

Cartas

En su primera alocución presidencial al país desde el Salón Ayacucho del Palacio de Miraflores, todavía en febrero de 1999, Hugo Chávez hizo la primera de sus promesas de austeridad. Entonces no sufría de elefantiasis discursiva. La alocución no fue demasiado larga, pero lo suficiente como para condenar ante el país televidente de esa noche, y la concentración de personalidades en la sala, la propiedad pública de activos excesivos como automóviles, algunos blindados—ofreció uno en venta a Marcel Granier, amenazándole de modo poco velado—, y aviones. Todavía no había pasado por su apetito el antojo del Airbus A319CJ, su avión, por el que Venezuela invirtió 172 millones de bolívares de hoy si CADIVI le autorizara, que lo haría, 80 millones de dólares a la tasa de 2,15 (172.000 millones de aquellos a los que estuvimos acostumbrados desde el inicio del control de cambios, hacen ya seis años). Es bueno leerlo con guarismos: Bs. 172.000.000.000. Es como si el presidente Chávez se hubiera ganado el equivalente de 57 billetes del Kino Táchira únicos el domingo pasado, y los hubiera cambiado por un avión.

Ahora dice: “Se prohíbe el gasto suntuario o superfluo en el sector público nacional: primero, la adquisición de servicio de telefonía celular y de discado directo internacional, así como el uso de Internet; hay que cuidar lo que se tiene y revisarlo bien, y ver dónde hay exageración: por ejemplo, en el uso de teléfonos celulares”. Reporta María Lilibeth Da Corte en El Universal: “Chávez dijo que en Miraflores tenían la costumbre de dar relojes o arreglos florales en cumpleaños y en tono jocoso comentó que ahora recibirán una felicitación firmada por él”.

Ahora dice: “Cuidado con las tarjetas de crédito; todo eso tiene que ser recogido, revisado, rectificado. Así como la adquisición y alquiler de vehículos ejecutivos”.

Ahora dice: “Prohibido asignación de misiones oficiales al exterior: sólo con la autorización del Vicepresidente Ejecutivo y previa exposición de motivos que justifique tal aprobación, solo así podrá cualquier funcionario del gobierno estar haciendo asignaciones de misiones al exterior”.

Ahora dice: “Material promocional, publicidad y publicaciones que no se correspondan con las actividades que cumplan ese órgano o ese ente; todo eso queda prohibido”. (Ya no más, es de suponer, gigantografías con su efigie para propósitos de culto personal en, por ejemplo, las paredes exteriores de las distintas sedes del SENIAT, ni publicidad electoral, que no se corresponde con las actividades que debieran cumplir los entes de la administración pública. ¿Será por esto que las elecciones de concejales han sido diferidas?)

Ahora dice (se traduce aquí de nota de Associated Press): “Debemos poner fin a los megasalarios, a los megabonos”. Y añade: “Quien quiera ser rico que se vaya a otro lado”. Y vive del aire. Según explicó, gana 2.800 bolívares al mes. La mitad de ese sueldo lo envía a la hija menor (las demás tampoco comen), y la otra mitad es convertida en becas para niños pobres. Es el gobierno entero el culpable de boato innecesario, salvo él, que es un sacrificado.

Ahora dice: “Luchemos contra eso sin descanso, a la raíz de la vieja cultura del derroche y el gasto irresponsable; ahorremos hasta el ultimo bolívar que debe ser para solucionar y ayudar tantos problemas de la gran deuda social que nos dejó todo el pasado capitalista neoliberal”. (¿Es que no forman parte del pasado los diez años que ya lleva mandando?)

Hugo Chávez ha necesitado que se desate y desarrolle una crisis económica y financiera de magnitudes planetarias inusitadas, que se estreche gravemente el ingreso del fisco nacional, para firmar un decreto que debía desde hace diez años. Le tomó cuatro años y medio darse cuenta del tamaño de “la gran deuda social que nos dejó todo el pasado capitalista neoliberal”. Fue en 2003, cuando enfrentaba la posibilidad de perder su cargo por revocación, cuando inventó las misiones que comenzarían a pagar esa deuda. Cinco años y medio después, a los diez de su primera y antepenúltima toma de posesión, es cuando llega a pensar que su administración pudiera tener un problema de gastos suntuarios o superfluos. (¿Será que pasa tanto tiempo fuera del país que, en cuanto llega, tiene que ocuparse del análisis de los proyectos de magnicidio en su contra y no pudo percatarse hasta ahora del desperdicio presupuestario?)

………

En su campaña de 1998 Hugo Chávez fustigó a todo el pasado político venezolano por corrupto, y esto fue una de las coartadas de su abusiva intentona de 1992. Pero todavía en 2006, el día que inscribió su candidatura a su primera (y última) reelección, formuló su pretensión como una petición a los electores: que le ayudaran a “continuar la lucha contra la corrupción”. Tres años más tarde se despereza y comienza a estirar su musculatura anticorruptelas con la presentación de una nueva coartada. Y justifica así la centralista deglución de puertos y aeropuertos estadales: “Ahora tenemos un reto nosotros, recuperarlos para ponerlos eficientes y más eficientes al servicio de la causa nacional; y para acabar en estos espacios con lo que ya dije: mafias, ladrones, traficantes, contrabandistas, etcétera. ¡Lucha a muerte contra las mafias enquistadas y contra los viejos vicios! Eso es el reto que tenemos por delante”. (La corrupción sólo existiría donde perdió las elecciones en noviembre pasado).

A comienzos de 2007, cuando se aprestaba a dar uno de sus zarpazos, esta vez contra la telefonía privada con la estatización de la CANTV, Chávez puso a Jesse Chacón, su peón más empleado, a propalar una falsa razón de la medida. (Venía de explicar a unos cuantos presidentes sudamericanos, en Brasil, que se iba a ver forzado a estatizar la empresa, porque era estratégica y porque grababan sus conversaciones). Chacón adujo que “la falta de cobertura en gran parte del país es producto de la posición del dominio del principal operador, que ha limitado con prácticas restrictivas la entrada de nuevos operadores”. En el papel y disfraz de Ministro del Poder Popular para las Telecomunicaciones, Chacón acusó a la CANTV de impedir la libre competencia, sin que esto se demostrara jamás. (Procompetencia nunca procesó un expediente en tal sentido y, en cualquier caso, si la CANTV era algo cercano a un monopolio ¿qué es ahora en manos del Estado?)

Pero este modo falaz no es nuevo. Una de sus reiteradas explicaciones, cuando intenta defender su infeliz ocurrencia del 4 de febrero de 1992, es que el frustrado levantamiento de esa fecha se produce como rectificación “bolivariana” de los acontecimientos del 27 y el 28 de febrero de 1989. La lógica chavista procede más o menos de este modo: primero, Simón Bolívar había señalado que un ejército sería maldito si enfilaba las armas contra su pueblo; segundo, Carlos Andrés Pérez ordenó al ejército venezolano enfilar sus armas contra el pueblo en 1989; tercero, en consecuencia, la asonada del 4 de febrero no fue otra cosa que el castigo merecido por el pecado perecista. Eso es mentira. Mentira dicha con el mayor desparpajo, con el mayor irrespeto por la inteligencia y la memoria de ese pueblo que él dice defender. Durante su breve prisión en el penal de Yare, cuando no preveía aún el posterior desarrollo de los acontecimientos y por tanto se encontraba algo descuidado, Hugo Chávez Frías admitió que el grupo que encabezó el intento de golpe de Estado de 1992 llevaba muchos años conspirando, por lo menos seis años antes de que se produjeran los disturbios de 1989, la excusa que después ofreciera como explicación.

Esto es la constante y característica principal de la dominación de Chávez: la falta de apego a la verdad, la ligereza para difamar, el cinismo de sus explicaciones. En dos platos: Hugo Chávez—y con él unos cuantos de sus personeros—es un mentiroso contumaz.

Y su mentira favorita es la difamatoria. No puede haber, dice, cinco millones de ricachones en Venezuela, y sólo quien fuera ricachón pudo haber votado contra su capricho continuista el 15 de febrero. Por tanto, es su astuta deducción, la mayor parte de la votación contraria se debe al engaño de millones por parte de unos medios ricachones (uno en particular, aunque su audiencia no pase de 6%) que manipulan la verdad.

¿Puede creerse, entonces, a quien negara inclinaciones socialistas ante una pregunta directa en una reunión con hombres de negocios de la ya lejana campaña de 1998? (Chávez negó tenerlas, y contestó que no era socialista sino bolivariano). ¿Qué puede sacarse en claro del siguiente intercambio (año 2000) con El Mundo de España? “Presidente, ¿es usted comunista? No tengo nada de comunista, pero respeto el comunismo, porque los comunistas no son esos diablos que siempre nos han dicho que eran. Son gente que quiere la justicia social, como yo”.

………

“La duración”, señalaba Anne Morrow Lindbergh, “no es una prueba de verdad o falsedad”. Una década de dominación chavista no convierte en verdaderos sus argumentos.

Y una conducta típicamente asociada al mentiroso es la evasión. Chávez sabe eludir los debates incómodos, evita la confrontación argumental con quienes pueden revolcarlo. Alude sarcásticamente con indirectas, por ejemplo, al Editor del diario Tal Cual, Teodoro Petkoff, pero no se atreve a enfrentarlo o siquiera a nombrarlo. Sabe que saldría muy mal parado. No se le ocurriría debatir con Fernando Egaña, prefiere ignorar lo que denuncia Argelia Ríos, ni de casualidad comenta lo que aquí se escribe y le llega.

De resto, desempeña el papel de valiente, de héroe valeroso que se enfrenta, con el pecho desnudo (tras el chaleco antibalas), al mayor de los contendores, el imperio, y sale airoso ante conspiraciones regionales separatistas.

Pero no tiene el valor de debatir; sólo el de imponer por la fuerza, con gas del bueno, lo que es incapaz de fundar sobre la razón.

luis enrique ALCALÁ

Share This:

FS #234 – Guerra avisada

Fichero

LEA, por favor

La Cátedra Pío Tamayo y el Centro de Estudios de Historia Actual de la Universidad Central de Venezuela publicaron hace poco, con motivo del próximo centenario del periódico El Universal (fundado por Andrés Mata en abril de 1909), un trabajo del profesor Agustín Blanco Muñoz: El combate de Amadís en El Universal y frente al país.

Se trata de una introducción y un buen número de entrevistas: cinco a Luis Teófilo Núñez Arismendi, el protagonista y, en el epílogo, una entrevista a Carlos Croes, ex jefe de redacción del periódico y otra a María Inés Basmagi, secretaria de Núñez. Completa la obra una recopilación de editoriales que éste firmaba con el seudónimo que todo el mundo sabía era suyo: Amadís. (Se incluye los cinco últimos, publicados en El Nacional luego de disolverse la sociedad de Núñez Arismendi, cuya parte heredara de su padre Luis Teófilo Núñez Gómez, con el actual Andrés Mata Osorio).

Luis Teófilo Núñez Arismendi fue un prolífico editorialista, como lo atestiguan las casi cuatrocientas páginas del volumen ocupadas por la recopilación. Nadie más escribió tanto en funciones de editor, y Núñez Arismendi ejerció una gran influencia en la opinión nacional y, por ende, en las decisiones políticas, precisamente porque él había dejado claro que no buscaba posiciones públicas. En esto siguió la guía paterna. A Blanco Muñoz explicó: “Además siempre sentí que mi padre trataba de orientarme en ese sentido. No se me olvida, y en eso yo tenía como 12 años, cuando, conversando con él mientras se vestía para salir a una cena, me preguntó: ¿qué quieres ser cuando sea grande? A lo que contesté: Presidente de Venezuela”. Y luego aclara: “…lo que me sorprendió e impactó fue su respuesta: ¿por qué Presidente de Venezuela cuando es más importante ser director de ‘El Universal’? La presidencia de Venezuela dura sólo cinco años y la dirección del periódico es vitalicia”.

Esta entrega #234 de la Ficha Semanal de doctorpolítico es en verdad una microficha (1.758 caracteres). Ninguna ha sido tan corta. Corresponde al argumento de la lanza de Amadís del 16 de octubre de 1979: “El odio y la incomprensión pueden generar aquí una guerra fratricida”. No había concluido aún el primer año del gobierno de Luis Herrera Campíns.

Es sorprendente leer esta selección, pues pareciera describir las actuales circunstancias nacionales. Treinta años más tarde, se pregunta uno por qué la temida guerra civil no ha sucedido. Y uno espera que la advertencia de Núñez Arismendi, repetida por estos días, no equivalga al cuento del lobo, que no se creyó hasta que ocurriera.

LEA

Guerra avisada

Es sorprendente como los venezolanos podemos generar tanto odio, como nos cegamos y nos dejamos arrastrar por el odio poniendo en peligro la estabilidad de la Patria y nuestra personal seguridad.

El odio y la incomprensión pueden llegar hasta engendrar guerras fratricidas. Estamos viviendo momentos muy difíciles, como consecuencia de lo que hoy se ha dado por llamar “reconcomio” de las fracciones políticas mas importantes del país, que han sido precursoras y baluarte de nuestra democracia.

Las acusaciones de uno al otro, los agravios personales que han sobrepasado el limite del ámbito político, impulsado con regocijo por los enemigos de la democracia, magnificado por los medios de comunicación para aumentar la audiencia y venta de sus órganos publicitarios, está carcomiendo la base de las instituciones del país, desmoralizando a los venezolanos y haciéndoles perder su fe en el futuro del sistema democrático y por ende el de la nación.

La majestad del poder se ha perdido, ya no se cree ni en la palabra del Presidente de la República ni en la imparcialidad del Poder Judicial. Todo parece amañado por la intriga política.

A los gobernantes se les acusa de corruptos, a la empresa privada de explotadora, a las autoridades policiales de atracadores, a los jueces de manipular la justicia por razones políticas o de corrupción, a los médicos de extorsionadores e inhumanos, etc.

A dónde se cree que pueda conducirnos esta situación que estamos viviendo, además del estado de ánimo que ella esta produciendo en todos los venezolanos que no somos políticos, ni aspiramos a serlo, que sólo exigimos el derecho que tenemos a vivir en un clima de relativa tranquilidad y seguridad.

El odio ciega. Por ello los que no estamos envueltos en ese sentimiento y mantenemos la visión clara de las cosas, tenemos la obligación de hacer un llamado de alerta al ciego, que ha perdido hasta el bastón que pueda indicarle que está al borde de un precipicio, y que no sólo está en peligro de caer en él, sino de arrastrar consigo a muchos otros que no son más que espectadores impotentes para una acción salvadora.

Luis Teófilo Núñez Arismendi

Share This:

LEA #324

LEA

Desplante de autócrata lo de arrebatar a los estados el control de los puertos y aeropuertos. Nada nuevo bajo el sol, en cualquier caso. Ya Antonio Guzmán Blanco prometió en su tiempo convertir a Maracaibo en “playa de pescadores”, según cuenta Juan Besson en su Historia del Zulia. Una escritora más reciente detalla: “Así… del gobierno central en Caracas emanó una orden para fusionar a Zulia y Falcón, y ya para abril de 1883 el Zulia había pasado a ser sólo una sección de la entidad federal Falcón, cuya capital era la aldea falconiana Capatárida, situada—qué conveniente— a mitad de camino entre Coro y Maracaibo. Las operaciones del célebre puerto de Maracaibo fueron degradadas a mero cabotaje hacia Puerto Cabello”. (Nacha Sucre, Alicia Eduardo: Una parte de la vida, de próxima publicación por la Fundación Empresas Polar).

El Consejo Legislativo del Zulia ha declarado al estado en emergencia, pero más allá de la amenaza de “desenmascarar al Presidente, para colocarlo en su lugar ante el pueblo y demostrarles a todos quién gobierna al país”, que fue lo que ofreciera Eliseo Fermín, Presidente del parlamento regional, uno no ve cuál resistencia práctica pudiera oponer el cuerpo legislativo estadal, y las autoridades ejecutivas, al designio absolutista. En 1899 el Zulia probó a rebelarse contra la férula de otro dictador, Cipriano Castro, quien no tardó en someter por la fuerza a los zulianos. (“La desolación se apoderaría de Maracaibo. La ciudad fue sitiada por tres vapores de guerra y varias goletas armadas. Fue profundamente violentado el estado de derecho, lo que acrecentó el odio contra Castro, y se siguió luchando en algunos distritos del Zulia y conspirando en su capital”. Nacha Sucre, op. cit.)

De pasar la resistencia a rebelión, Hugo Chávez procedería a reprimirla con la fuerza. Después de aquella amenaza inconclusa contra Colombia, y dada la imposibilidad de medirse contra las fuerzas del imperio, Chávez podría por fin probar a los Sukhoi en combate, ordenando que bombardeen Maracaibo como Franco lo hizo con Guernika. Ésta es la clase de valiente combate al que Chávez se atreve.

Él entiende—lo ha dicho más de una vez muy didácticamente—la política como lucha, como guerra. Claro, sólo lucha contra contrincantes débiles y más pequeños a los que arrebata sus recursos, con la complicidad cobarde de los diputados nacionales. Sólo tiene valor para el combate desigual, en el que lleve una abrumadora ventaja.

Lucha, sí, pero contra enemigos atados o impedidos de otro modo. ¡Valiente valentía!

LEA

Share This: