por Luis Enrique Alcalá | Feb 24, 2010 | Argumentos, Política |

Escudo de la OEA
Luego de que el Parlamento Europeo promulgara una resolución de urgencia (ver Europa contra Chávez) con graves observaciones acerca de la situación política venezolana, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, órgano oficial de la Organización de Estados Americanos, ha emitido hoy un serio informe sobre el estado de la democracia y los derechos humanos en nuestro país.
Fue justamente la última estipulación de la resolución del Parlamento Europeo (#12, del 12 de febrero de 2010) la de elevar al conocimiento del Secretario General de la OEA el texto de la misma. La comunidad internacional parece haber iniciado una marcha contra Hugo Chávez, quien debiera cuidarse. Dos días antes de la resolución europea, Associated Press difundió la siguiente noticia: «El Tribunal Penal Internacional de la Haya, había sustentado hasta ayer que sus sentencias no podían aplicarse a Jefes de Estado o de Gobierno que estuviesen en funciones. Hoy, en una sentencia que produce jurisprudencia, establece que Omar al-Bashir, presidente de Sudán y acusado de genocida, y cualquier otro funcionario incurso en delitos de DDHH, será juzgado aún estando en funciones».
A continuación, el comunicado de prensa de la OEA que anuncia la publicación del informe de la CIDH. Al final se encuentra un enlace para descargar el informe mismo en su totalidad. LEA
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COMUNICADO DE PRENSA
No. 20/10
cidh publica informe sobre venezuela
Washington, DC, 24 de febrero de 2010 – La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) publicó hoy el informe Democracia y Derechos Humanos en Venezuela.
La CIDH identifica una serie de aspectos que restringen el pleno goce de los derechos humanos. Entre otros, la CIDH analiza una serie de condiciones que evidencian la falta de una efectiva separación e independencia de los poderes públicos en Venezuela. El Informe hace referencia a que no se ha garantizado a todas las personas el pleno ejercicio de sus derechos con independencia de su posición frente a las políticas del gobierno. La Comisión encuentra además que se está utilizando el poder punitivo del Estado para intimidar o sancionar a personas en virtud de su opinión política. La Comisión considera que no existen las condiciones para que los defensores de derechos humanos y los periodistas ejerzan libremente su labor. Asimismo, la CIDH determina la existencia de un patrón de impunidad en los casos de violencia, que afecta de manera particular a los comunicadores sociales, los defensores de derechos humanos, los sindicalistas, las personas que participan en manifestaciones públicas, las personas privadas de su libertad, los campesinos, los pueblos indígenas y las mujeres.
En relación con los derechos económicos, sociales y culturales, la CIDH reconoce los logros del Estado relacionados con la progresiva vigencia de estos derechos, entre los que se destacan la erradicación del analfabetismo, la reducción de la pobreza, y el incremento en el acceso de los sectores más vulnerables a servicios básicos como la salud. Asimismo, la Comisión señala que existen serias falencias en materia de derechos sindicales así como también en relación con el derecho de los pueblos indígenas a su territorio.
La Comisión resalta que en aras de la realización de los derechos económicos, sociales y culturales en Venezuela no puede sacrificarse la vigencia de otros derechos fundamentales. Los derechos humanos constituyen un todo indisoluble y, conforme señala la Convención Americana en su preámbulo, “sólo puede realizarse el ideal del ser humano libre, exento del temor y de la miseria, si se crean condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y políticos”.
Al concluir el Informe, la Comisión considera que la intolerancia política, la falta de independencia de los poderes del Estado frente al ejecutivo, las restricciones a la libertad de expresión y a la protesta pacífica, la existencia de un ambiente hostil para el libre ejercicio de la participación política en disenso y para la actividad de monitoreo por parte de las organizaciones de derechos humanos, la inseguridad ciudadana, la violencia que afecta a las personas privadas de su libertad, a sindicalistas, a mujeres y a campesinos, y sobre todo la impunidad en la que se encuentran los casos de violaciones a los derechos humanos, son factores que contribuyen al debilitamiento del Estado de Derecho y la democracia en Venezuela y han tenido como consecuencia serias restricciones al pleno goce de los derechos humanos reconocidos en la Convención Americana.
La CIDH considera que el Estado debe aumentar sus esfuerzos para combatir estos desafíos y alcanzar una mejor y más efectiva protección de los derechos garantizados en la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
La CIDH elaboró este informe sin haber podido realizar una visita de observación a Venezuela debido a la negativa del Gobierno a otorgar su anuencia. La última visita de la Comisión a Venezuela se llevó a cabo en mayo de 2002. Las observaciones realizadas durante la visita fueron reflejadas en el informe que la CIDH publicó en diciembre de 2003. A partir de entonces la Comisión ha realizado múltiples gestiones en búsqueda de la anuencia del Estado para realizar una visita de observación. El hecho de que hasta la fecha el Estado se haya negado a permitir una visita de la CIDH no sólo afecta las facultades asignadas a la Comisión como órgano principal de la OEA para la promoción y protección de los derechos humanos, sino que debilita seriamente el sistema de protección colectivo creado por los Estados Miembros de la Organización.
La Comisión analiza en el informe la evolución de los derechos humanos en Venezuela a partir de información recibida a través de sus diversos mecanismos de protección. Asimismo, la Comisión fundamenta su análisis en información enviada por el Estado de Venezuela en atención a solicitudes de la Comisión.
La Comisión Interamericana reitera su ofrecimiento de colaborar con el gobierno, así como con la sociedad venezolana en su conjunto, a fin de dar cumplimiento efectivo a las recomendaciones contenidas en su informe y contribuir así con el fortalecimiento de la defensa y protección de los derechos humanos en un contexto democrático en Venezuela.
La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión está integrada por siete miembros independientes que se desempeñan en forma personal, que no representan a ningún país en particular y que son elegidos por la Asamblea General de la OEA.
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Acá puede pulsar para obtener el archivo .pdf con el informe completo de la CIDH sobre Venezuela.
por Luis Enrique Alcalá | Feb 23, 2010 | Argumentos, Política |

El cartel oficial de Invictus
El viernes de la semana pasada, 19 de febrero, mi señora y yo disfrutamos la más reciente película de Clint Eastwood, el filme Invictus, en el que destacan las actuaciones de Morgan Freeman, en el papel de Nelson Mandela, y Matt Damon como François Pienaar, el capitán del equipo de rugby de Sudáfrica que ganó la copa mundial de ese deporte en 1995.
El triunfo de los sudafricanos fue una doble proeza: por una parte, prácticamente nadie daba un medio, deportivamente hablando, por los Springbooks, el equipo de Pienaar; por la otra, el prolongado y agotador proceso de adiestramiento y victorias preliminares de los Springbooks debió desenvolverse en un país que venía del apartheid, y el equipo era visto, por la mayoría de la población negra, como símbolo de la era de dominación blanca.
Nelson Mandela, en contra de los consejos de sus más cercanos asesores, asumió un interés serísimo y constante en la marcha de los Springbooks hacia el triunfo. Sabía que un buen desempeño de sus jugadores era importantísimo para la unión de los sudafricanos, hasta hacía nada involucrados en una verdadera guerra civil. Primero se ocupó de revertir, con su elocuencia personal y la razón en sus palabras, una decisión unánime del Consejo de Rugby de Sudáfrica, que en efecto mandaba la disolución del equipo y la proscripción de su nombre y sus colores. Luego, antes de una visita sorpresa a los jugadores en vísperas del juego final, convoca a Pienaar a una conversación personal en la casa de gobierno, y allí le entrega el texto de un poema que, en su larga prisión de veintisiete años, le hizo ponerse “de pie, cuando lo que quería era tenderme”.
El poema en cuestión, Invictus, fue escrito en 1875 por el poeta inglés William Ernest Henley, y publicado por vez primera en 1888 sin el título con el que se ha hecho famoso. (Fue bautizado así por Arthur Quiller-Couch en 1900, para su edición de The Oxford Book of English Verse).
He aquí una traducción aventurada:
En la noche que me cubre,/Negra como mina de carbón de polo a polo,/Agradezco a los dioses que hayan sido/Por mi alma inconquistable.
Atrapado en el cepo circunstante/No hice muecas ni di gritos./Bajo los golpes del destino/Mi cabeza sangra, pero no se inclina.
Más allá de este lugar de ira y llanto/Acecha sólo el Horror sombrío,/Pero la amenaza de los años/Me encuentra y encontrará sin miedo.
No importa lo estrecho de la reja,/Ni el pergamino repleto de castigos,/Soy el dueño de mi sino:/Soy el capitán de mi alma.
Pero esto, a pesar del guión de Anthony Peckham, no fue lo que en verdad Mandela obsequió a Pienaar, aunque es cierto que el poema lo acompañó en sus numerosos días de presidio. Mandela regaló al capitán de los Springbooks, capitán de su alma, un fragmento del discurso que Teodoro Roosevelt pronunciara en 1910 ante el claustro de la Universidad de la Sorbona en París. Es su pasaje más citado, al punto de que el discurso entero es conocido ahora como El hombre en la arena. Aquí pongo una traducción imperfecta:
No es el crítico quien cuenta; no el hombre que señala los tropiezos del hombre fuerte, o dónde el hacedor de hazañas hubiera podido hacerlas mejor. El crédito pertenece al hombre que realmente está en la arena, con el rostro desfigurado por el polvo y el sudor y la sangre; que lucha con valentía; que yerra, que se queda corto una y otra vez, puesto que no hay esfuerzo sin error y sin quedarse corto; pero que verdaderamente pugna por hacer lo que hay que hacer; que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones; que se consume en una causa digna; que en el mejor de los casos conoce al fin el triunfo del gran logro y que, en el peor, si falla, por lo menos falló mientras se atrevió con grandeza, de modo que su sitio no estará nunca con esas almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni la derrota.
Eso es historia. Eso es lo que hace un líder. Nelson Mandela supo sacar, de los cuerpos y mentes de un equipo desahuciado, las energías que le hicieron el campeón del mundo, y el poema de Henley y la pieza de Roosevelt comparten un espíritu indómito, necesario para las grandes cosas. Que en Venezuela dejáramos que nuestro ánimo se apoque con las dificultades, cuando quien pasara casi treinta años encerrado por sus justos ideales jamás bajó la frente, sería causa de vergüenza.
Depende, por tanto, de la opinión que el líder tenga del grupo que aspira a conducir, el desempeño final de éste. Si el liderazgo nacional continúa desconfiando del pueblo venezolano, si le desprecia, si le cree holgazán y elemental, no obtendrá otra cosa que respuestas pobres congruentes con esa despreciativa imagen. Si, por lo contrario, confía en él, si procura que tenga cada vez más oportunidades de ejercitar su inteligencia, si le reta con grandes cosas, grandes cosas serán posibles. (En Este piazo’e pueblo, Carta Semanal #196 de doctorpolítico).
LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Feb 21, 2010 | Argumentos, Política |

El padre y el hijo de la música
Una fotografía publicada hoy agita la pasión farisaica: en ella aparecen reunidos José Antonio Abreu y Gustavo Dudamel con el Presidente de la República. La tentación es demasiado grande para almas mediocres. («La envidia es el rubor de la mejilla sonoramente abofeteada por la gloria ajena». José Ingenieros, El hombre mediocre). No pudieron dejar de sacar conclusiones necias, inútilmente moralizantes, de la sesión y retornaron las supuestamente cultas comparaciones con Wilhelm Furtwängler, Director de la Filarmónica de Berlín durante el período de los nazis en Alemania. En este blog se encuentra, sin mucha dificultad, la calificación del chavismo como proceso canceroso (Dictamen 2010), pero no se necesita mucha sagacidad para entender que el chavoma, por más pernicioso e invasivo que sea, es mucho menos virulento que el hitleroma. El régimen venezolano ha iniciado su duodécimo año; en doce años habían muerto ya, por obra de Hitler (1933-1945) seis millones de judíos en sistemática y despiadada exterminación y cincuenta millones de personas en la Segunda Guerra Mundial que el monstruo austriaco desatara. Hasta para rasgarse las vestiduras conviene adquirir el sentido de proporción.
Abreu es casi que la única, junto con Dudamel, referencia positiva remanente para los venezolanos. Los moralistas— que han escrito, desde la comodidad de ya largas residencias norteñas, cosas como ésta: «…la exhibición de cobardía moral que está dando la sociedad venezolana, con su pasividad y hasta masoquismo, representa un profundo descrédito para nuestro gentilicio»—, armados de una indignación pretendidamente superior y con gran inconsciencia, ya han salido con antorchas al incendio de quienes, con disciplina y amor venezolano, construyen patria grande aun en medio del odio mediocre del gobierno actual y sus peores oponentes. («Lo peor que puede hacer un opositor a Chávez es parecerse a él»).
Ya antes ha salido el suscrito en defensa de Abreu y Dudamel (Conocimiento y opinión, en la Carta Semanal #241 de doctorpolítico, del 14 de julio de 2007), y con orgullo ciudadano tradujo—Director del Pueblo, Ficha Semanal #169, del 6 de noviembre del mismo año—un extenso y elogioso trabajo sobre Dudamel, Abreu y El Sistema en The New York Times.
En el estudio citado—Dictamen 2010—se contempla la figura de Abreu como un posible sucesor balsámico de Chávez, en el caso no improbable de una falta absoluta anticipada del Presidente de la República. (En su sección última, también publicada como archivo de audio: Tratamiento del chavoma). Quienes ahora denuestan acaloradamente de él y de su más destacado pupilo hacen muy flaco servicio al país. Con alguna frecuencia podemos constatar que algunos observadores externos son más perceptivos que nosotros mismos. El 31 de agosto de 2009, José Antonio Abreu recibió de manos del rey Carl XVI Gustaf de Suecia el Premio Polar de Música, conferido por la Academia Real Sueca de Música. Esta academia dijo de él:
El Premio Polar de Música 2009 se concede al director, compositor y economista José Antonio Abreu. Impulsado por una visión de que el mundo de la música clásica puede ayudar a mejorar las vidas de los niños venezolanos, ha creado la red musical El Sistema, que ha ofrecido a cientos de miles las herramientas para superar la pobreza. La exitosa creación de José Antonio Abreu ha promovido valores tradicionales, como el respeto, la solidaridad y la humanidad. Su logro nos muestra lo que es posible cuando se hace de la música un terreno común y por eso mismo parte de la vida cotidiana de la gente. Simultáneamente, se ha dado a niños y padres, así como a los políticos, una nueva esperanza para el futuro. La visión de José Antonio Abreu sirve de modelo para todos nosotros.
LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Feb 19, 2010 | General, Política |

La solución de los problemas públicos
Ésta es la tercera entrada de una serie de breves lecciones sobre los principios de la Política Clínica. Es el punto de vista asumido explícitamente por el suscrito desde 1984, y la aproximación que ha guiado las publicaciones de doctorpolítico. Entre los servicios que se anunciará prontamente en este blog, se encuentra un curso formal de Introducción a la Política Clínica, a ofrecer en varias ciudades del país.
(Aquí en archivo de audio):
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político, ca. 7. f. Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.
clínico, ca. 1. adj. Perteneciente o relativo al ejercicio práctico de la medicina basado en la observación directa de los pacientes y en su tratamiento.
Diccionario de la Real Academia Española
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Política Clínica (3)
Las fuentes paradigmáticas más adecuadas a la Política Clínica están en la moderna Ciencia de los Sistemas Complejos, la que incluye la Teoría del Caos. Ella, a su vez, se maneja mejor con las llamadas “matemáticas fractales”, cuyo fundador consciente es Benoît Mandelbrot, matemático franco-americano nacido en Varsovia y autor de La Geometría Fractal de la Naturaleza (1982).
Un sistema complejo es un conjunto de muy numerosos componentes que interactúan entre sí. El clima de la tierra, por ejemplo, es un sistema complejo, como lo son el aparato circulatorio humano, la dinámica turbulenta de los fluidos, los mercados de valores, las sociedades en general y, naturalmente, el mismo universo entero. Las Ciencias Sociales clásicas procuraban construir modelos lineales y simples en imitación de la Física Clásica; ahora disponen de las estructuras conceptuales provistas por la Ciencia de la Complejidad, que son mucho más poderosas para modelar entes complejos como las sociedades y su desenvolvimiento histórico. Si Carlos Marx hubiera tenido a la mano la Ciencia de la Complejidad, nunca hubiera desarrollado su “materialismo histórico”.
Uno de los rasgos definitorios de los sistemas complejos es la presencia, en el conjunto, de “propiedades emergentes” que no están presentes en los componentes individuales y por esto son impredecibles a partir de ellos.
En ilustración de Ilya Prigogine, Premio Nóbel de Química: si ante un ejército de hormigas que se desplaza por una pared, uno fija la atención en cualquier hormiga elegida al azar, podrá notar que la hormiga en cuestión despliega un comportamiento verdaderamente errático. El pequeño insecto se dirigirá hacia adelante, luego se detendrá, dará una vuelta, se comunicará con una vecina, tornará a darse vuelta, etcétera. Pero el conjunto de las hormigas tendrá una dirección claramente definida.
Para la economía clásica, la mano misteriosa del mercado estaba basada en la eficiencia del decisor individual. Se lo postulaba como miembro de la especie homo œconomicus, hombre económicamente racional. Los modelos del comportamiento microeconómico postulaban competencia perfecta e información transparente. El mercado era perfecto porque el átomo que lo componía, el decisor individual, era perfecto. La propiedad del conjunto estaba presente en el componente.
Hoy en día, no es necesario suponer esa racionalidad individual para postular la racionalidad del conjunto: el mercado es un mecanismo eficiente independientemente y por encima de la lógica de las decisiones individuales.
Es esta característica natural de los sistemas complejos el más sólido fundamento de la democracia y el mercado. A pesar de la imperfección política de los ciudadanos concretos, la democracia sabe encontrar el bien común mejor que otras formas de gobierno; a pesar de la imperfección económica de los consumidores, el mercado es preferible como distribuidor social. LEA
por Luis Enrique Alcalá | Feb 17, 2010 | Argumentos, Económica, Política |
En los Estados Unidos existe mucha y justificada preocupación por el nivel de la creciente deuda federal, alimentada por un desmesurado déficit presupuestario. Lo importante, por supuesto, es cómo pudiera detenerse la hemorragia financiera del gobierno nacional de ese país. Pero desde el punto de vista de la evaluación política lo justo se obtiene con claridad respecto de las causas del fenómeno.

La guerra y la preferencia por las grandes compañías son la causa del déficit de los EEUU
En el gráfico a la izquierda, tomado de The Economist, es posible observar el comportamiento de ese déficit desde 2009, cuando Barack Obama comenzara su período, hasta 2019, en proyecciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso de los Estados Unidos. Son tres las bandas más gruesas, los caños de desagüe de mayor caudal. En primer término, la banda gris azulada registra el efecto de la recesión económica, que seguramente no puede ser atribuida a la administración del nuevo presidente. (Las relativamente moderadas bandas roja y beige corresponden a los programas de auxilio y estímulo económico; la primera incluye a las gigantescas y quebradas entidades de ahorro y préstamo— Fannie y Freddie—y el programa TARP: Troubled Asset Relief Program).
Pero los dos cauces verdaderamente gigantescos corresponden, primeramente, al gasto de las guerras en Irak y Afganistán (en amarillo) emprendidas por George W. Bush sobre bases, sobre todo la primera, verdaderamente irresponsables y abusivas. El segundo y más grande caudal (en azul) corresponde, finalmente, a los recortes impositivos característicos de la época de Bush: el beneficio descomunal que este presidente concediera, bajo la astuta designación de “alivio fiscal” (tax relief), a las grandes compañías estadounidenses.
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Un segundo indicador del desempeño comparado de las administraciones de Bush y Obama fue enviado anteayer en correos electrónicos procedentes de David Plouffe, Director de Organizing For America, la estructura de apoyo popular a Obama del Partido Demócrata.

La sangría de Bush comienza a ser restañada (un click sobre la imagen la amplía)
En este caso, las magnitudes graficadas son las de las pérdidas en empleos en los Estados Unidos, mes a mes, entre diciembre de 2007 y enero de 2010, según cifras obtenidas de la Oficina de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos. El gráfico, que abarca 26 meses, es elocuente: las máximas pérdidas se dieron en enero de 2009, el último mes del gobierno de Bush, luego de una trayectoria creciente. A partir de la presidencia de Obama, las pérdidas han ido disminuyendo marcada y consistentemente.
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El próximo dato es propiamente político. El Washington Post dio a conocer ayer su encuesta conjunta con ABC News respecto de la opinión popular que ha merecido una reciente decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos, que abriera los diques de contención a las empresas y sindicatos en materia de gasto en campañas electorales.
Con una mayoría de 5 a 4, la Corte decidió el 21 de enero que las corporaciones tenían el mismo derecho que las personas individuales a la hora de financiar campañas en apoyo de u oposición a candidatos particulares, revirtiendo así prohibiciones expresas mantenidas por décadas.
Pues bien, la encuesta del Post registró que 8 de cada 10 ciudadanos consultados están en desacuerdo con esa decisión. (Están “fuertemente opuestos” en 62% de los casos). Un 72% de los encuestados está a favor de restablecer las limitaciones derogadas.
Estas muy significativas mayorías tienen poco que ver con grupos demográficos, raza o edad e, incluso, con afiliación política o nivel de ingreso. Entre quienes se definen como demócratas, la oposición a la decisión judicial es de 85%, pero los republicanos la oponen en el 76% de los casos. (81% de los independientes expresó su oposición).
La nota del Post destaca que el líder de la minoría republicana en el Senado, y otros legisladores del mismo bando, han alabado la decisión y anunciado su futura oposición a cualquier intento de atenuar sus efectos. Pareciera que estos líderes conservadores andan buscando lo que no se les ha perdido. LEA
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