En vísperas del juicio final

Mohammad Modabber: El Día del Juicio Final (1897)

De nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Credo de Nicea-Constantinopla

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Los venezolanos tenemos fecha para el Juicio Final: el 7 de octubre. Ese día estará determinado el campeón de las elecciones presidenciales y el subcampeón—como la república de Evita y Cristina en la Guerra de las Malvinas—, pero también ascenderán al cielo unas encuestadoras y otras deberán dedicarse al llanto y el crujir de dientes en las tinieblas. Si algo ha sido característico del actual proceso electoral próximo a concluir, es la fiereza con la que se ha esgrimido la denigración más amarga contra las encuestadoras que no den números convenientes a los atacantes.

El fenómeno no es de exclusividad nacional; en los Estados Unidos se ha dado exactamente el mismo prodigio. Ayer escribía James Poniewozik para la web de TIME Magazine:

El concepto/teoría de la conspiración de que las encuestas electorales están «sesgadas» hacia un sobremuestreo de votantes demócratas—lo que significa que darían fuertes resultados falsos a favor de Obama—ha alcanzado, a través de los medios sociales y el Reporte Drudge, el status pleno de meme* en Internet. (Vaya a Twitter después de la publicación de cualquier encuesta importante, busque «encuesta Obama» o «encuesta Romney» y vea cómo su pantalla se llena con el rezongar de molestos estadígrafos aficionados acerca del muestreo «D + 9»). Y ahora los conspiracionistas del sondeo tienen su propio sitio web, UnSkewedPolls.com, que esencialmente toma las encuestas existentes y cambia los números de forma que Mitt Romney aparezca ganando. (…) Ciertamente, las encuestas pueden equivocarse. Pueden equivocarse en masa. (…) Pueden concebiblemente, incluso, equivocarse en masa en la misma dirección. (…)

Pero considérese lo que el meme «las encuestas están sesgadas» quiere hacernos creer. Que docenas de encuestadoras nacionales y locales están torciendo deliberadamente sus resultados para encontrar una proporción mayor de votantes demócratas que la que hay. (…) Y/o: que los votantes mismos—¿por culpa, corrección política o presión de sus pares?—se identifican como demócratas en mayor cantidad que la real. (…) Que firmas encuestadoras independientes, instituciones educativas, medios locales, medios nacionales… ¡están pujando para dar a Obama un segundo período! Más aún, que están reportando a conciencia resultados erróneos que no sólo pueden ser sino que, por definición, serán refutados por los votos reales. Los medios que confían en las encuestas por credibilidad, los encuestadores que apuestan a su precisión la propia existencia de su negocio, están dispuestos a reventarlo todo en unas pocas semanas sólo para dar a Obama cuatro años más. (…)

Supóngase que por acaso los resultados de esas encuestas «sesgadas» sean validados el día de la elección. ¿Cómo sabemos que el sesgo no influyó el resultado? ¿Que un redoble de tambores de encuestas positivas para Obama no lavó el cerebro de votantes que se unieron al tren, no secó las donaciones de campaña o deprimió la asistencia de republicanos a las urnas? (…)

Es por esto que esa clase de pensamiento es tan popular, por qué se disemina tan fácilmente y por qué, aparentemente, nadie en los EEUU volverá a creer que perdió en buena lid una cerrada elección importante. Esta clase de acusación de sesgo no es sólo una deliberada creencia simple; es un marco mental totalizante, ante el que cualquier prueba en contrario puede ser retorcida y convertida en una prueba de que la conspiración existe.

*meme. an element of a culture or system of behavior that may be considered to be passed from one individual to another by nongenetic means, esp. imitation.
• an image, video, phrase, etc. that is passed electronically from one Internet user to another.

(Oxford American Dictionaries).

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Intención de voto entre el 10 y el 22 de septiembre (clic amplía)

En la mañana de hoy, 26 de septiembre, Hinterlaces hizo la presentación de su más reciente Monitor-País, el reporte final sobre las elecciones presidenciales de 2012. (Descargue el MONITOR PAIS – SEPTIEMBRE 2012) Como acostumbra, convocó a rueda de prensa a las 10 a. m. en el hotel Marriott de El Rosal. Oscar Schemel fue el vocero habitual de su empresa y sus mediciones y, antes de presentarlas, destacó que Hinterlaces ha sido la más atacada y calumniada encuestadora en este «difícil proceso» de 2012. (También declaró que su firma no se dejaría intimidar por presiones de ninguno de los bandos enfrentados en la campaña electoral).

Escenario I de Hinterlaces

Hinterlaces recogió los datos integrados entre el 10 y el 22 de septiembre; su cierre, por tanto, se produjo hace cuatro días. En la presentación, Schemel dio detalles de la estratificación de la muestra según una media docena de criterios que la hacen extraordinariamente representativa de la población de electores. Desde la medición anterior, la brecha a favor de Hugo Chávez se redujo dos puntos, para situarse en 16 puntos de ventaja. (Chávez 50%, Capriles 34%). Ayer publicó Noticias 24 una nota con presunta cita de Schemel: “A día de hoy, la primera opción la tiene el presidente Chávez. Ese es nuestro escenario más probable. El escenario menos probable es el triunfo de Capriles y por brecha mínima”. No ha sido posible encontrar en la web de Reuters el trabajo supuestamente traducido por Noticias 24; en todo caso, el propio Schemel desmintió, sin aludir a la cita falsa, la noción de que Hinterlaces considere un escenario con Capriles como ganador. En la sesión de hoy, presentó dos escenarios: uno en el que Chávez gana por una ventaja de 14 a 16 puntos; otro en el que la brecha a su favor sería de 9 a 12 puntos.

Escenario II de Hinterlaces

Una vez concluida la presentación—precedida por video de Globovisón en el que Kico Bautista lo felicitaba por su precisión predictiva sobre las elecciones parlamentarias de 2010—, Schemel se permitió expresar deseos por una Venezuela reconstituida, en la que el diálogo gobierno-oposición se hiciera posible. Aun en el caso de 16 puntos a favor de Chávez, dijo, el desempeño opositor sería bastante mejor que el del pasado, y esto sería una realidad que el gobierno no debiera desconocer. («Todos ganaremos en esta elección»). La oposición, opinó, deberá aprender que hay una nueva cultura política nacional; el gobierno que su modelo muestra signos de agotamiento e ineficiencia y que es preciso abrir espacios para el intercambio repetuoso de las ideas. En cuanto terminó de hablar, dije en voz alta: «¡Schemel Presidente!» y no me quedé a escuchar las preguntas de los asistentes, que sonreían.

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Intención de voto según Consultores 21

Ya se conoce, por otra parte, el polo opuesto. Consultores 21 ha distribuido las láminas de su Estudio de Opinión Pública Nacional—descárguelas aquí: Consultores21-septiembre 2012correspondiente al lapso que va del 7 al 18 de septiembre. Esta prestigiosa encuestadora—de alguna manera ligada al comando de campaña de Capriles—se aventura a reportar una ventaja de menos de 1% (0,8%; 46,5% Capriles-45,7% Chávez) a favor del candidato de la Mesa de la Unidad Democrática cuando hace lo que llama «pregunta tradicional de intención de voto». Luego da cuenta del ejercicio de «simulación de voto secreto», con el que obtiene 2,4 puntos más a favor de Capriles, mientras la votación por Chávez permanece idéntica.

Simulación del voto

Consultores 21, pues, nos ha hecho el favor de medir el famoso «voto oculto»—el porcentaje de encuestados que por miedo no indicarían su preferencia por Capriles—en 2,4%. (Debe ser por eso que otros estudios han venido arrojando una brecha de dos dígitos. Si, por ejemplo, se le quita a Hinterlaces 2,4% de la intención de voto por Chávez, la brecha se reduciría a sólo 13,6%). El ejercicio mencionado instruye a cada entrevistado: «Voy a entregarle este tarjetón que es parecido a la (sic) que usará en las elecciones presidenciales del siete de octubre. Voy a dejarlo solo para que usted marque, sin que yo lo vea, por cuál tarjeta votaría usted si fuera a votar en las elecciones presidenciales. Luego de marcar con el bolígrafo, doble el tarjetón y métalo en esta bolsa donde hay otros tarjetones». Impresionante. Dramático. Con este ingenioso método, Capriles pasa a tener 3,2% de ventaja sobre Chávez. No está mal para un esfuerzo que requirió la simulación a 1.500 ciudadanos.

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Medición final de Varianzas

Es casi una imagen especular de Consultores 21 la que refleja el estudio de Varianzas (2.000 entrevistas) que lleva fecha del 7 al 20 de septiembre. (Descárguelo acá: varianzasult). Esta encuestadora mide una ventaja también muy estrecha; únicamente dos puntos, sólo que a favor de Chávez.

Por su parte, Datanálisis ha mostrado—por boca de Luis Vicente León—una ventaja de 10 puntos a favor de Chávez, según medición realizada entre el 25 de agosto y el 5 de septiembre (encuesta a 1.600 personas). León reportó una intención de voto de 49,4% por Chávez y 39,4% por Capriles, y destacó que el candidato de la loyal opposition ha recortado en diez puntos la diferencia entre mayo y septiembre (150 días). Tendría que completar lo mismo en 32 días (desde el 5 de este mes) para empatar. León remató descartando, según El Universal ayer, «que estos resultados puedan ser definitorios para las elecciones que están pautadas para el 7 de octubre debido a que aun está en desarrollo la campaña y ‘pueden ocurrir cambios’, pero reconoció que por primera vez Chávez, tras casi 14 años en el gobierno, enfrentará a un fuerte rival debido a que es el que más se le ha acercado en las encuestas».

Hay otros reportes, por supuesto, que no serán tomados aquí en consideración. (Gis XXI, Consultores 30.11, Predicmática, la extraña encuestadora ICS…) Tomadas en cuenta solamente las encuestadoras mencionadas hasta ahora, éste es el cuadro resumen de la brecha medida:

Resumen de la diferencia entre candidaturas

El 7 de octubre se sabrá si Luis Christiansen, Rafael Delgado Osuna, Luis Vicente León y Oscar Schemel bajarán al infierno o subirán al cielo. LEA

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Pastichos sinfónicos

Gustav Klimt: Friso de Beethoven (1901)

La música tonal a la que estamos acostumbrados se construye, por su mayor parte, con notas y acordes que pertenecen a una cualquiera de las 24 escalas mayores y menores, cada una de ellas hecha con siete notas ascendentes; Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si, por ejemplo, que forman la escala de Do mayor. Así, cuando decimos que una pieza está en la tonalidad de Do mayor, encontraremos que la mayoría de sus notas son de la escala que acabamos de describir y, comúnmente, concluye con el acorde fundamental o básico de Do mayor: Do, Mi, Sol. Lo mismo ocurre con las tonalidades menores; la escala de Do menor, por caso, se construye con la serie Do, Re, Mi bemol (un semitono más grave que Mi natural), Fa, Sol, La bemol y Si bemol. Por supuesto, dentro de una misma pieza la música puede «modular» de una tonalidad a otra, pero siempre regresa (en la música tonal) a la tonalidad principal.

En principio, pues, dos piezas diferentes en una misma tonalidad deben tener afinidad sonora; se convienen. (DRAE: convenir. 6. prnl. Ajustarse, componerse, concordarse). Esto es el pretexto para construir aquí un concierto para violín y orquesta y una sinfonía, armados ambos a partir de compositores y obras dispares con la única excusa de que han sido compuestos en una misma tonalidad.

Hagamos, primero, un Concierto para Violín y Orquesta en Re mayor. Hay muchos compuestos en esa tonalidad (Mozart, Beethoven, Brahms, Paganini, Tchaikovsky, Stravinsky, Prokofiev…) La razón es que la digitación de Re mayor en un violín es más cómoda que la de otras tonalidades. (Cualquiera que haya tocado Compadre Pancho en un modesto cuatro criollo habrá comenzado por Re mayor su aventura en ese instrumento; no exige mucho a los dedos de la mano izquierda de un principiante).

Compuso lo que le dio la gana

El primer movimiento de nuestro Concierto potpourri para violín y orquesta, Allegro moderato, es del opus 35 de Pyotr Illich Tchaikovsky. Compuesto en 1878 a orillas del Lago de Ginebra—donde el compositor se recuperaba del desastre de su matrimonio—fue completado en un mes y luego revisado. Tardó tres años en estrenarse y no fue muy auspiciosamente recibido; algunos críticos lo encontaron «largo y pretencioso», incluso «olorosamente ruso» como obra que «hedía al oído». (Las metáforas olfativas son de Eduard Hanslick, un influyente crítico de la época). Tchaikovsky había pensado dedicarlo a su alumno de composición, el violinista Iosif Kotek, quien le había aconsejado técnicamente en varias partes del solista, pero creyó que el tributo se entendería mal, como prueba de una relación amorosa con su discípulo, la que de todos modos tuvo por un tiempo. Terminó dedicándolo a Leopold Auer, quien se sorprendió y agradeció la distinción, aunque sólo consideró de valor el primer movimiento y se excusó de estrenarlo en marzo de 1879. Fue finalmente presentado al público en Viena por Adolph Brodsky, y en éste recayó la dedicatoria definitiva. En todo caso, esta obra se ha convertido en uno de los más apreciados conciertos de violín, y es ciertamente uno de los de mayor dificultad. Henryk Szerying toca de seguidas su primer movimiento mientras Antal Doráti dirige la Orquesta Sinfónica de Londres.

Allegro moderato

La nobleza humana y musical

Exactamente el mismo año en que se compuso el concierto anterior, Johannes Brahms concluía su Concierto en Re mayor para violín y orquesta, que dedicó al gran violinista Joseph Joachim. El día de Año Nuevo de 1879, Joachim estrenaba en Leipzig el concierto, al que contribuyó con asesoría técnica y consideraba uno de los cuatro más grandes conciertos para violín de la música alemana. El virtuoso ejecutante fue quien determinó el curioso programa: comenzaría con el Concierto, también en Re mayor, de Ludwig van Beethoven y concluiría con el de Brahms. Éste comentó que había demasiado Re mayor en la sesión. Tal como con Tchaikovsky, el concierto de Brahms fue criticado por los entendidos, quienes se apresuraron a calificarlo como un «concierto contra el violín». Pero el público lo recibió con entusiasmo, mientras continuaban las críticas. Acá oiremos el segundo movimiento, Adagio, en el violín de Itzhak Perlman «contra» la Orquesta Sinfónica de Chicago dirigida por Carlo Maria Giulini. (Este movimiento era la razón por la que el violinista español Pablo de Sarasate se negaba a tocar la obra; no quería estar en el proscenio sosteniendo el violín mientras escuchaba «al oboe tocar la única melodía del Adagio»). Advertencia de una trampa: aunque el concierto, en su conjunto, pertenece a la tonalidad de Re mayor, el Adagio está armado en la de Fa mayor, que se conviene con la tonalidad principal.

Adagio

Sordo, pero no mudo

Podemos aprovechar la ocurrencia de Joseph Joachim para cerrar el mosaico de conciertos de violín con el de Ludwig van Beethoven que, como ha quedado dicho, también fue compuesto en Re mayor. Éste, su opus 61, fue completado en 1806 y estrenado el mismo año en Viena. No fue bien recibido y desapareció del circuito de conciertos, hasta que Joachim lo tocara, cuando tenía 12 años—en 1844, diecisiete años después de la muerte del compositor—, acompañado de una orquesta dirigida por Félix Mendelssohn Bartholdy. Al igual que la obra de Brahms, son el primero y el tercer movimiento los segmentos que están en Re mayor; el movimiento lento está en Sol mayor. Es el último movimiento—Rondó-Allegro—el que aquí interpreta, de nuevo, Itzhak Perlman con Daniel Barenboim al frente de la Orquesta Filarmónica de Berlín.

Rondó – Allegro

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Bueno, hagamos ahora una sinfonía. Me apetece componer una en Mi menor, y la ensamblaré con movimientos de Brahms, Khachaturian, Rachmaminoff y Dvořák.

Comenzaré por la cuarta y última sinfonía de Johannes Brahms, una de sus más nobles composiciones (op. 98). Le tomó un año escribirla; fue estrenada en concierto dirigido por el compositor el 25 de octubre de 1885, en Meiningen. El necio de Eduard Hanslick volvió a repetir su desaprobación. Del primer movimiento que aquí se escucha—Allegro non troppo—en los instrumentos de la Sinfónica (no Filarmónica) de Viena conducidos por Wolfgang Sawallisch, el arrogante crítico dijo: «Durante todo este movimiento tuve la sensación de recibir una paliza de manos de gente increíblemente inteligente». Bueno, la sinfonía es muy inteligente y Hanslick merecía sin duda ser apaleado.

Allegro non troppo

Los sonidos de Armenia

En agudo contraste con el movimiento anterior, el segundo—Allegro risoluto—de la Sinfonía #2 de Aram Khachaturian (de la Campana) introduce los típicos ritmos y armonías armenias de este compositor soviético, dueño de una rica paleta orquestal. (El apodo de la sinfonía se debe al uso de campanas en un motivo del primer movimiento que se repite en el movimiento final). Es el propio compositor quien dirige a la Orquesta Filarmónica (no Sinfónica) de Viena, uno de los primeros conjuntos musicales del mundo. (A lo largo del movimiento se escucha el sonido del piano como miembro de una sinfónica, no como solista, cosa del todo impensable en la época de Brahms).

Allegro risoluto

El hombre melodioso

El tercer movimiento—Adagio—de la Segunda Sinfonía en Mi menor, op. 27 de Sergei Rachmaninoff, es característico del compositor. Su marca de fábrica es la dulzura de sus melodías, que producía copiosamente. Uno de sus grandes intérpretes fue Eugene Ormandy, quien dirige para nosotros, en la que puede ser la versión definitiva de la sinfonía, el lujoso sonido que supo extraer de la opulenta Orquesta de Filadelfia. En ese movimiento también puede apreciarse la textura contrapuntística de muchas de las obras de Rachmaninoff: el canto simultáneo de dos melodías distintas, a cual más bella.

Adagio

El visitante de América

La conclusión de nuestra abigarrada sinfonía en Mi menor queda confiada al compositor bohemio Antonín Dvořák. De su Sinfonía #9 (del Nuevo Mundo, antes Sinfonía #5) es su cuarto movimiento (Allegro con fuoco) el cierre de este experimento. La Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart es dirigida aquí por Gustavo Dudamel, ciertamente un director con fuoco, en concierto ante Benedicto XVI y buena parte de la Curia Romana. Como se sabe, la sinfonía de Dvořák fue llamada del Nuevo Mundo porque la compuso durante su estadía en los Estados Unidos entre 1892 y 1895, cuando dirigió la orquesta del Conservatorio de Nueva York; melodías del folk afroamericano se colaron en sus compases. Es un movimiento digno de clausurar nuestro concierto.

Allegro con fuoco

¿Encore? Está bien. Para no salirnos de la tonalidad de Mi menor, he aquí el primer movimiento—Allegro piacevole—de la Serenata para cuerdas de Edward Elgar, a cargo de Vernon Handley y la Orquesta Filarmónica de Londres.
Allegro piacevole

Ya es hora de conseguir una buena arepera. Buen provecho. LEA

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Fotografías de otoño

Medición de Datanálisis entre el 10 y el 16 de septiembre

El 18 de septiembre, la asistente de Teodoro Petkoff rebotaba a unos pocos destinatarios una nota de prensa del «Bloque de Prensa Nacional» con el siguiente asunto: Encuestadora Datos: Capriles Radonski acorta brecha a 3.92% con Hugo Chávez. Puesta así la cosa, el lector desprevenido pensaría que se trataba de una medición de la venerable empresa de Edmond Saade y su hijo, Joseph «Joe».

No es tal; el texto de la comunicación comienza diciendo: «El presidente de la República, Hugo Chávez, cuenta con una leve ventaja de 3.92 puntos porcentuales sobre su rival Henrique Capriles Radonski en la intención de voto para las elecciones de octubre en Venezuela, la brecha entre ambos candidatos presidenciales disminuyó a comparación con el estudio anterior de la encuestadora Datos del Grupo 6to Poder». El asunto es que al «grupo»nucleado alrededor del semanario 6to. Poder (Leocenis García), le ha dado por ordenar encuestas que organiza su «asesor general», el encuestador de larga data Eugenio Escuela. (El 25 de julio, ya anunciaba el semanario de García: «6to Poder Datos presenta su nueva medición presidencial: Chávez 41% y Capriles 35%»).

Un poco más de un mes antes, el 22 de junio, el diario Tal Cual publicaba una advertencia de la encuestadora Datos de verdad verdad verdaíta:

La encuestadora Datos señala que…  «En un momento como este de coyuntura electoral, es posible que surjan empresas que quieran tomar ventaja del reconocimiento que nuestra marca Datos tiene en el entorno nacional, por lo que los invitamos a ser cuidadosos en revisar las fuentes y contactarnos en caso de dudas o inquietudes».

Esto no significa, por supuesto, que las mediciones de Eugenio Escuela no tengan validez.

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A pesar de su propia encuesta, el mismo semanario titulaba el día antes de la nota de prensa referida: IVAD: La intención de voto para Hugo Chávez es de 50,3% sobre 32,2% de Capriles. Había tomado la información de lo presentado por José Vicente Rangel en su programa semanal por televisión. Ésta es la nota de 6to Poder:

Caracas, 17 de septiembre de 2012 * La brecha a favor del candidato, Hugo Chávez, es de 18,1%, reveló la última encuesta del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD).

La intención de voto para el actual jefe de Estado es de 50,3%, mientras que para el abanderado de la derecha, Henrique Capriles, 32,2%.

La intención de voto hacia el representante de la oposición ha bajado en los últimos cuatro meses: en junio de este año, la intención de voto para Capriles era de 32,5%; en julio, 32%; en agosto aumentó moderadamente a 32,4% y en septiembre el apoyo bajó nuevamente a 32,2%.

La encuesta, realizada entre el 2 y 10 de septiembre, contó con un universo de 1200 entrevistados, así lo informó José Vicente Rangel en su programa dominical.

En el ítem de voto simulado, secreto e inclinación de los indecisos, los resultados fueron: Chavez 55,4%; Capriles 35,9%; no sabe/ No responde 8,7% y la brecha a favor del mandatario nacional es de 19,5%.

En el capriloradonskismo no faltará quien descalifique estos resultados del Instituto Venezolano de Análisis de Datos, más cuando han sido anunciados por el destacado chavista Rangel. Sin embargo, el Director de Tal Cual ha salido antes en defensa de Félix Seijas, el Presidente de IVAD. Así lo exponía Orlando Ochoa Terán en otro semanario—Quinto Día—el 18 de marzo del año pasado (Encuestadoras y conflictos de intereses):

En un ambiente de libre mercado el éxito y el prestigio de las encuestadoras dependen de su credibilidad y sus resultados. En países de instituciones débiles se fabrican encuestadoras para fines de propaganda y hacerse cómplices del poderoso de turno.

El tema lo han actualizado el general Gonzalo García Ordóñez y Teodoro Petkoff, en una disputa que se centra en la encuestadora IVAD del profesor Félix Seijas. Para García Ordoñez, cuando IVAD decidió trabajar para la oposición y el gobierno “entró en un dilema ético insoluble” que se refleja en un sesgo hacia el oficialismo como lo prueban las imprecisiones de sus cifras y una supuesta táctica de favorecer al presidente Chávez con un 50% de respaldo para que “no cause sorpresa un resultado torcido” cuando las encuestas tengan un mayor impacto.

Teodoro, por su parte, admite que mantiene una “larga y cordial relación de amistad con Seijas” y “da fe de su solvencia profesional así como de su integridad personal”. Cuando los resultados favorecían a Chávez, alega Teodoro, y coincidían con los registros previos de Seijas entonces “circulaba la especie estúpida de que Chávez ganaba con fraude”. No objeta que el gobierno sea también cliente de IVAD porque no se trata de una “empresa filantrópica sino comercial” y para enfatizar este aserto acude a una extraña analogía: “Reclamarle (a IVAD) que entre sus clientes está el gobierno es como reclamarle al general García Ordoñez el sueldo que cobraba como embajador del gobierno de Chávez en Bolivia”.

¿Habrá cambiado a estas alturas la radical opinión de Petkoff?

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Ahora se conoce la medición fresquita de otra encuestadora, Datanálisis. Se trata de la cuarta entrega de su Tracking telefónico nacional. (Una encuesta telefónica de 1.200 llamadas realizada entre el 10 y el 16 de septiembre, que pretende tener un error muestral máximo de 2,77% hacia arriba o hacia abajo). Bueno, este sondeo registra una ventaja de Chávez sobre Capriles de 14,7 puntos. (Intención de voto por Chávez de 43,8%; por Capriles 29,1%). El diario El Universal prefirió—Eugenio Martínez, 18 de septiembre—reportar la medición como si el problema fuera una elección por la Gobernación de Miranda: Capriles aventaja por 16 puntos a Chávez en Miranda – Según Datanálisis 52.4% de los electores de Miranda votarían por Capriles Radonski y 36,7% apoyarían a Hugo Chávez. Es un consuelo adelantado, sin duda, para insuflar ánimo en los seguidores de la oposición.

Preferencias partidistas de los venezolanos (clic amplía)

Datanálisis continúa reportando un nivel desusadamente elevado de indecisos: no contesta el 14,4% de los encuestados, no sabe el 8,8%, prefiere otro candidato el 2,5% y no votaría por ninguno el 1,5%, para un total de 27,2%. La encuestadora estima en 7% los indecisos que pudieran pronunciarse por Capriles y en 10,8% quienes lo harían por Chávez. Recalculada la intención de voto con la incorporación de estos electores, las cuentas le dan a Datanálisis una votación a favor de Chávez de 54,6% contra 36,1% a favor de Capriles, o una brecha de 18,5% entre la medalla de oro y la de plata. Esto deja 9,7% a la abstención; si estas cifras teóricas se trasladan sobre el registro electoral de 19.119.036 inscritos, se abstendrían 1.778.070 electores, votarían por Chávez 10.438.994 y por Capriles 6.901.972. Y esto último sería 2,24 veces la votación total de las primarias de la MUD del 12 de febrero—¡Bravo, Aveledo! ¡Bravo, Albánez!—y 3,61 veces la votación por Capriles—¡Bravo, Briquet! ¡Bravo, Guanipa! ¡Bravo, Caldera!—en aquellas elecciones preliminares.

Una vez más, la dirigencia opositora habría sido incapaz de derrotar al gobernante más pernicioso de toda la historia venezolana. Hay algo fundamentalmente equivocado en su planteamiento, en sus premisas estratégicas, comenzando por comprenderse a sí misma como la mera negación de Chávez.

Al futuro mediato, no obstante, hay esperanza. La lámina 18 del tracking de Datanálisis reporta la afiliación política de sus encuestados, y la suma de los que clasifica como Ni-Ni (33,4%) y quienes no saben o no contestan (7%) rinde, aun en medio de la polarización y a 17 días de la votación, un total de 40,4%, prácticamente a la par del chavismo (42%) y 2,3 veces la cantidad de los que se pronuncian como antichavistas o de oposición (18%). He allí el mercado primario para una iniciativa moderna que captaría, si su planteamiento fuere correcto (transideológico, satisfactorio y convincente), mucha gente de la que ahora se incluye en cualquiera de los dos polos.

Manos a la obra. LEA

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Enlace para descargar láminas de Datanálisis: Tracking electoral – Semana 4

(Hinterlaces presentará sus últimos resultados el próximo miércoles 26 de septiembre. Como siempre, aquí estarán).

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Relectura económica

Un plan que lucía razonable

Hasta 1973, la economía venezolana creció serena y consistentemente, a ritmo sensato, dentro del marco de la democracia. A comienzos de ésta (1959) el Estado venezolano propició una reforma agraria, pero también una política de industrialización que implicaba un explícito e importante estímulo a la actividad económica privada.

A partir de 1974 el país experimentó un crecimiento desmedido, cuyas consecuencias seguimos sufriendo a la fecha. En ese año se había cua­druplicado, en cuestión de meses, el valor de las exportaciones energéti­cas venezolanas, a raíz del embargo árabe de fines de 1973. Es conveniente enfatizar este hecho: el crecimiento de la década 1973-83 no se debió a factores buscados por Venezuela, sino a causas totalmente exógenas determinadas por terceros actores internacionales, entre las que debe anotarse además la profusa y espléndida oferta de financia­miento internacional de la época.

Cualquier economía, por más sana que fuese, enfermaría de importancia si se viera inundada de esa forma por tan desorbitada y repentina for­tuna. De hecho, se conoce con el nombre de “enfermedad holandesa” a procesos de este tipo, para designar la dolencia económica en la que el súbito influjo de ingreso petrolero y ayuda internacional puede destruir la economía. (En los años 70 la explotación de petróleo en el Mar del Norte generó una inundación, esta vez de dólares, en Holanda. La divisa holandesa se revalorizó sustancialmente, encareciendo sus exportaciones no petroleras hasta el punto de hacerlas no competitivas. Al mismo tiempo la importación se hizo barata, y los altos salarios del sector pe­trolero causaron su elevación en otros segmentos de la economía. Estas fuerzas se combinaron para causar estragos en la actividad privada no petrolera).

De modo que sufrimos una enfermedad por factores no endógenos. Su­frimos un atragantamiento e indigestión de divisa extranjera. (En 1963 el Primer Curso de Dirigentes Campesinos del Instituto Venezolano de Ac­ción Comunitaria se celebraba en Caracas, con una duración de un mes. A los pocos días de haberse iniciado la angustia cundía entre los directi­vos del instituto, pues la gran mayoría de los dirigentes campesinos asistentes habían enfermado de aguda dolencia digestiva. El temor inicial de una intoxicación causada por presuntos alimentos descompuestos dio paso después a la comprensión de la causa real de la epidemia: los asis­tentes al curso rara vez habían comido tres veces diarias, y la ingesta normal que ofrecía el IVAC representaba un marcado salto en la dieta habitual de los enfermos. Lo que en principio es bueno puede perfecta­mente hacerse pernicioso en la práctica, en ciertas condiciones).

Y tampoco es que la gestión económica pública de la época no intentó protegerse de la enfermedad. La creación del Fondo de Inversiones de Venezuela pretendió ser el remedio que el gobierno de los EEUU prescribiría en Irak, luego de invadirlo, para precisamente buscar esa protección. (“En Irak sus funcionarios se pre­ocupan porque el influjo de dólares empuje hacia arriba el valor de la mo­neda local y dispare los salarios hasta el punto de que la manufactura y otras industrias no petroleras languidezcan… Entre los remedios que la administración Bush está considerando para contrarrestar la enfermedad holandesa está la creación de un fondo para estabilizar el ingreso petro­lero del gobierno incluso ante fluctuaciones en los precios del crudo…” Mi­chael M. Phillips, U.S. Tries to Gird Iraq for the Perils of Oil-Cash Glut, The Wall Street Journal, 19 de enero de 2004).

Debe apuntarse, por otra parte, que la República de Venezuela trató de emplear el excedente de ingresos en inversión económicamente razona­ble. En 1975 cualquier economista del planeta hubiera recomendado al gobierno venezolano que hiciera lo que precisamente emprendió: el desa­rrollo, mediante concentradas e importantes inversiones, de sus “venta­jas comparativas”. Si Venezuela se caracterizaba, además de por su ele­vado ingreso petrolero, por una abundancia de minerales de hierro y aluminio en una región bendita por la presencia de energía hidroeléctrica abundante y relativamente barata, entonces hacia allí debía ir la inver­sión pública. El Plan IV de SIDOR fue el programa emblemático de esa política. (Naturalmente, el primer uso del chorro inicial de dólares fue la adquisición de la industria petrolera misma en 1975, cuando se expropió a las transnacionales del petróleo. Decir que la «cuarta» república estaba «vendida al imperio» es una grosera distorsión. Ya antes de ese hecho fundamental durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, Rafael Caldera había denunciado el tratado comercial de Venezuela con los Estados Unidos).

11 años después del Plan IV

Pero nadie, ningún experto económico en el mundo entreveía entonces que una profunda transformación de la economía mundial estaba en marcha y haría eclosión en los últimos años del siglo XX. Así, hubo que esperar a 1986 para leer un comentario como el siguiente: “«La Revolución Industrial estuvo en gran medida basada en mejoras radicales en los métodos de modificación de materiales básicos tales como el algodón, la lana, el hierro y más tarde el acero. Desde en­tonces, continuas mejoras en las técnicas de producción han hecho dispo­nible un creciente número de productos basados en mate­riales a un nú­mero mayor de mercados. De hecho, desde la Revolución Industrial un aumento en el consumo de materiales ha sido un signo de crecimiento económico… En años recientes parece haberse producido un cambio fun­damental en este patrón de crecimiento. En Norteamérica, Europa Occi­dental y Japón la expansión económica continúa, pero la demanda por muchos materiales básicos se ha estabilizado. Pareciera que los países industriales han alcan­zado una encrucijada. Ahora están saliendo de la Era de los Materiales, que abarcó los dos siglos siguientes al advenimiento de la Revolución Industrial, y se están adentrando rápidamente en una nueva era en la que el nivel de uso de los materiales ya no constituye un indicador importante de progreso económico». (Eric D. Larson, Marc H. Ross y Robert H. Williams, Beyond the Age of Materials, Scienti­fic American, junio de 1986).

Sólo entonces advirtieron: “Dado que el procesamiento de los materia­les básicos consume mucho más energía por dólar de unidad producida que lo que lo hacen las actividades de fabricación intermedia y final, aún un pe­queño cambio en el procesamiento puede tener un profundo efecto en la energía consumida por la industria (que en 1984 representó dos quintas partes de toda la energía consumida en los Estados Unidos). Nuestro aná­li­sis sugiere que la producción agregada de materiales en los Estados Unidos permanecerá en términos gruesos constante entre 1984 y el año 2000 (cuando se la mide en términos de kilogramos de producto pondera­dos por la energía consumida en fabricar cada producto). Ya que espera­mos que la industria mejorará su eficiencia en el uso energético a una tasa de entre 1 a 2 por ciento por año durante ese período, el resultado puede muy bien ser una disminución en el consumo industrial de energía, quizás en tanto como 20%…»

Finalmente concluyeron: «Como cualquiera otra profunda transformación histórica, traerá consigo beneficios así como pesa­dos costos para aquellos que han hecho una inversión en la era que ter­mina. Los países industria­les están siendo testigos de la emergencia de una sociedad centrada en la información, en la que el crecimiento económico está dominado por produc­tos de alta tecnología que tienen un contenido de materiales relativamente bajo. En esta sociedad los materiales básicos continuarán siendo usados, y a muy altas tasas si se les compara con las tasas de otras sociedades. El hecho económico crítico es que su uso ya no estará creciendo. En los años por venir, el éxito y el fra­caso económicos estarán determinados por la capacidad de adaptarse a esta realidad”.

Pero eso no lo sabía nadie en 1974. Aun doce años más tarde los autores del trabajo reseñado formulaban su visión en términos tentativos. (“Puede ser que la nueva era llegue a ser la Era de la Información, aunque es probablemente demasiado temprano para bauti­zarla con alguna segu­ridad»).

En suma, fuimos atacados desde 1973 por patología económica de origen extraño y no sabíamos que poner todos los huevos en la cesta de Gua­yana crearía rigideces de tanta consideración que aún gravitan sobre no­sotros. Esta lectura es importante para desmontar la impresión estándar que se tiene de nuestro desempeño económico general en tanto sociedad: que exhibimos una conducta esencialmente censurable. Dentro de una general propensión nacional a la autodenigración, una interpretación in­correcta de la trayectoria económica venezolana contribuye a la entroni­zación de un marco cognitivo asfixiante e injusto. LEA

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Presunción de inocencia

Julio Borges anuncia la suspensión de Juan Carlos Caldera

A Luis Penzini Fleury, amigo de los valores

Toda persona se presume inocente mientras no se pruebe lo contrario.

Numeral 2 del Art. 49 de la Constitución Nacional

Damage control is a term used in the Merchant Marine, maritime industry and navies for the emergency control of situations that may hazard the sinking of a ship. (…) As well, it has been adopted for use in politics and media to describe a need to suppress information or employ spin doctors to represent a response to a situation.

Wikipedia

Wilmer Ruperti (…) es un empresario, inversionista y magnate del transporte marítimo venezolano, fundador, presidente y Director ejecutivo de Global Ship Management, compañía naviera líder en el transporte petrolero en Venezuela, que posee contratos con PDVSA, para la distribución del crudo en el resto de Latinoamérica.

Wikipedia en Español

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La Realpolitik es cosa muy seria. Nos dice Wikipedia: «Realpolitik se refiere a la política o la diplomacia basada primariamente en el poder y en factores y consideraciones prácticas y materiales, antes que en nociones ideológicas o moralistas o premisas éticas». Guerra es guerra, pues. La justificación implícita de la «política realista» es, en su límite, la siguiente: “A mí me gustaría que las cosas fuesen de otro modo, pero mi oponente, que en la prác­tica es todo aquel que no me está subor­dinado, es una persona a quien debo entender como perpetuamente en procura del engrandecimiento de su propio poder como un fin en sí mismo, y convencido de que la base de su poder descansa sobre la amenaza y el empleo de la fuerza física o la coerción económica. Es así como estoy moralmente justificado, por autopreservación, para em­plear cualquier medio de ganarle; es así como estoy moralmente obligado a ganar. Lo único inmoral es no ganar”.

La última frase me fue dicha varias veces, a modo de regaño, por un dirigente copeyano durante la campaña de Rafael Caldera en 1983. Luego de explicar a sus alumnos los principios de la Democracia Cristiana, los profesores del IFEDEC acostumbraban advertirles (me lo confió quien fuera su Director General a comienzos de los noventa): «Pero en política hay que sacar sangre». La Realpolitik nos enseña que otra cosa es chuparse el dedo. Por eso, un candidato presidencial de COPEI estableció en su momento un laboratorio de guerra sucia que, entre otras cosas, elaboró para fines non sanctos una lista de homosexuales en Acción Democrática. Hasta quienes dicen regirse por una «ética política»—uno de los «principios para la acción» enumerados por Enrique Pérez Olivares en sus Principios de la Democracia Cristiana—han adoptado esa práctica.

Ese modo de entender la política no es invento venezolano. En todo el planeta se admite la guerra sucia, se la justifica. En 2008, recibí del amigo y mentor Yehezkel Dror su estupendo trabajo The New Ruler: Leadership for the 21st Century. Leí con agrado su recomendación de sustituir la raison d’État por la raison d’humanité, pero debo admitir que me chocó leer su décimo cuarto consejo práctico a los «nuevos gobernantes»: «Para todo lo que hagas, por más válido que sea en sí mismo, necesitas mucho poder. Inevitablemente, tendrás que usar estratagemas que pueden ser inmorales. Úsalas con moderación y pon cuidado extra para no permitir que envenenen tu mente».

Dror me indicó una vez con toda claridad que no apreciaba a Bárbara Tuchman. Ella había escrito en La marcha de la locura: «Éste es el persuasivo argumento de la Realpolitik que, como la historia ha mostrado a menudo, tiene un corolario: que el proceso de obtener poder emplea medios que degradan o brutalizan a quien los emplea, que despierta para darse cuenta de que aquél ha sido poseído a expensas de la virtud, del propósito moral».

La gente que hace política desde el marxismo, por supuesto, no es en absoluto ajena a los procedimientos de guerra sucia. La revolución absorbe la inmoralidad de cuanto sea conveniente para garantizar su triunfo; el mismo Dror había señalado (1971) los rasgos característicos de un crazy State: «1. tiene objetivos muy agresivos en contra de otros; 2. mantiene un profundo e intenso compromiso con esos objetivos (dispuesto a pagar un alto precio por su logro y correr grandes riesgos); 3. está imbuido de un sentido de superioridad frente a la moralidad convencional y las reglas habitualmente aceptadas de la conducta internacional (dispuesto a la inmoralidad e ilegalidad en términos convencionales en nombre de ‘valores superiores’); 4. exhibe un comportamiento lógicamente consistente dentro de tales paradigmas; 5. lleva a cabo acciones externas que impactan la realidad (incluyendo el uso de símbolos y amenazas)».

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El video incriminador

El affaire Caldera ha caído como una bomba. No es sólo el acto registrado de unas manos en la masa; lo que dice en la grabación que fue planeada es más incriminador todavía. En el intercambio con el interlocutor oculto—Caldera lo identifica como Luis Peña, quien sería asistente de Wilmer Ruperti—el militante de Primero Justicia suspendido da cuenta de supuestos esfuerzos personales, que no habrían cuajado todavía (el 20 de junio de 2012), para concertar un encuentro de Ruperti con Henrique Capriles Radonski. (De hecho, el video muestra la insistencia del presunto representante en ese preciso punto).

Dos meses y veintitrés días tardó la pieza de video en hacer presencia pública. ¿Qué pasó desde que fuera producida? ¿Es Ruperti, suponiendo que sea en verdad él el financista, una pieza clave en un esfuerzo largamente preparado para dañar a la candidatura Capriles o, simplemente, alguien que como Richard Nixon registra sus conversaciones en medios audiovisuales de modo rutinario? ¿Sería verdad que entonces veía posibilidades al candidato opositor y, entendiendo ahora que Chávez triunfaría, optó después por comprometer a Caldera? Todo esto es especulación pura, pero no hay en el video nada que incrimine directamente a Capriles; ha podido Caldera hacer creer a «Ruperti» que había hablado con el candidato del encuentro sin haberlo hecho.

Lo cierto es que Primero Justicia y el propio candidato han ejecutado un correcto e instantáneo control de daños; el partido al suspender—no ha sido expulsado aún—a Caldera de su militancia, el segundo al excluir al cuestionado político de las labores de campaña con declaraciones, si no totalmente convincentes, al menos bastante persuasivas.

Y nadie se chupa el dedo como para no evaluar, realistamente, que la difusión del video tiene como propósito afectar la campaña de la oposición. (Ver evaluación de Reuters). Prácticamente todo político en el mundo necesita y recibe apoyo financiero privado para sus campañas. (Hasta Jesús de Nazaret recibió apoyo de amigos ricos; por ejemplo, para sufragar la Última Cena. Supongo que no habremos olvidado el financiamiento de bancos españoles a la primera campaña electoral de Hugo Chávez, en 1998). Otra cosa será constatar si hubo algo ilegal en la recepción de los cuarenta mil bolívares que Caldera dice haber adquirido de Ruperti. Pero la pregunta en los seguidores de Capriles es si el incidente ha dañado sus posibilidades electorales de manera irreversible. Es una sorpresa como ésa lo que puede alterar tendencias de la intención de voto a favor del más pintado, a game changer.

El 28 de junio advirtió Hinterlaces al presentar sus resultados de ese mes: “sólo una sucesión de ‘eventos extraordinarios’ que ocasionen conmoción pública y que mediante una intervención mediática programada provoquen un clima de ‘angustia persecutoria’ y ‘neurosis colectiva’ podrían modificar la actual correlación de fuerzas electoral y reducir la brecha». A su Presidente, Oscar Schemel, le defendí de la acusación de Tomás Guanipa—a la derecha de Borges en la foto disciplinaria—como receptor de viáticos y pasajes del gobierno; lo había conocido hacía poco, como había querido desde hace tiempo al considerar sus análisis intelectualmente valiosos, y lo mostrado por Guanipa tenía todos los visos de un montaje. Schemel se mostró conmovido, agradeciéndome en una emotiva nota. Poco después, conocedor de mi trayectoria profesional en el periodismo, solicitó mi opinión profesional sobre la viabilidad de un nuevo semanario en el país que un grupo inversionista consideraba, añadiendo que también evaluaba la adquisición de Canal i, precisamente la televisora que Ruperti montó al comprar Puma TV. Emití opinión negativa, al decirle que eso equivaldría, en esta era de televisión por Internet, a la compra de «un huevo de dinosaurio», y pensé que el canal debía estar en dificultades para que fuera puesto en venta; espero que Ruperti no me cobre si le eché a perder el negocio. (Some of Canal i’s presenters include Carlos Escarrá, a pro-Chávez congressperson and member of the United Socialist Party of Venezuela, and Julio Borges, the leader of Justice First, the second largest opposition party. Wikipedia). Con el video de Caldera recibiendo billetes, traga ahora Guanipa, en dosis muy recrecida, su propia medicina.

La descripción de Hinterlaces venía como anillo al dedo para suponer que la tragedia de Amuay (25 de agosto) podía reducir o, tal vez, borrar de un todo la ventaja que Chávez ha venido disfrutando según la mayoría de las encuestadoras. Sin embargo, José Antonio Gil Yépez declaró el 11 de este mes a Noticias 24 Radio: «… en medio de la tragedia de Amuay el Gobierno supo disminuir los daños, no así la oposición que tuvo muy bajo perfil”. (En mi opinión, la dirigencia opositora se abstuvo, con bastante altura, de una actitud carroñera). Pero la asimetría ventajista del gobierno es evidente: cuando parlamentarios de oposición propusieron que la Asamblea Nacional debatiera el incendio de la refinería, su idea fue bloqueada de inmediato; no ha ocurrido lo mismo para una investigación propuesta por el oficialismo sobre la imprudencia de Juan Carlos Caldera. En criterio de Diosdado Cabello, Presidente de la AN, una contribución política de cuarenta mil bolívares tiene más importancia que las pérdidas humanas y financieras en Amuay.

El obsequio de Ruperti

Si fuera en verdad Wilmer Ruperti el contribuyente de Caldera, es difícil de entender cómo se acepta una suma tan pequeña de un generoso financista del gobierno. Tan sólo en la donación que le hiciera de dos pistolas que fueron de Simón Bolívar, el empresario naviero gastó la suma de un millón y medio de dólares en una subasta. El propio Caldera ha dicho de sí mismo que pecó de ingenuidad y en eso tiene razón; por la medida chiquita, ha debido cobrar bastante más por su finder’s fee.

Ayer faltaban 24 días para la elección del 7 de octubre. Alguna o varias encuestadoras intentarán medir el impacto que la exposición del incómodo video ha tenido sobre la intención de voto de los electores venezolanos. La rápida reacción de Capriles y su partido ha debido aminorar en algo el daño. Lo que no tendrá fácil reparación es la nueva lesión a la psiquis nacional, que contempla espantada el bajo nivel de la política en el país. La corrupción no es nueva, ni aquí ni en el mundo. Piénsese en aquel video de la extorsión a Camilo Lamaletto, por un abogado asesor del Presidente de la Comisión de Contraloría del antiguo Congreso de la República. Pero estas cosas como el maletín de Antonini Wilson, las actuaciones del magistrado Aponte, los banqueros prófugos, el caso Makled y la miseria cobrada por Caldera emiten un hedor que asquea a los venezolanos, y el vaho proviene de ambos polos. Ésa es, hoy, nuestra política; nos consuela que después viene mañana. LEA

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