Los M&M’s son pequeños pedazos de chocolate con leche revestidos de azúcar, producidos por Mars Incorporated, populares en muchos países alrededor del mundo.
Nicolás Maduro aprovecha ahora las circunstancias políticas para plantear de nuevo su candidatura. Dos son sus principales iniciativas, siendo la más llamativa la purga iniciada hace unos días con la defenestración de Tareck El Aissami, La gran enciclopedia de la red de redes nos informa:
El 18 de marzo de 2023, el presidente Nicolás Maduro a través de la Policía Nacional Contra la Corrupción (PNCC) llevó a cabo una serie de arrestos y allanamientos a funcionarios públicos implicados en casos de corrupción. Entre ellos se encontraba Joselit Ramírez, jefe de la Superintendencia Nacional de Criptoactivos (Sunacrip) y director de Despacho de El Aissami, y que además fue identificado por medios de comunicación como una persona de su confianza, quien se encuentra solicitado por la justicia de Estados Unidos, acusado de la desaparición, según fuentes oficiales, de 3.500 millones de dólares provenientes de ingresos petroleros.También el coronel Antonio Pérez Suárez y el teniente coronel José Ramos Chirinos fueron arrestados en el operativo, además del diputado Hugbel Roa, todos señalados como parte del círculo político de El Aissami. Esta operación contó con el apoyo del diputado Diosdado Cabello, en nombre del Partido Socialista Unido de Venezuela.
La periodista Ibéyise Pacheco mencionó que se debe a un conflicto interno entre la facción chavista encabezada por los hermanos Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y Delcy Rodríguez, vicepresidenta de la República contra el grupo encabezado por El Aissami. Esta tesis fue respaldada por el ex fiscal Zair Mundaray, quien señaló también a Cabello como parte de esta confrontación dentro del gobierno, aliado a los hermanos Rodríguez. A raíz de este caso, el 20 de marzo de 2023, El Aissami renunció al cargo de ministro del Poder Popular de Petróleo.
Ha descubierto Maduro, pues, que hay corrupción en su gobierno.
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Su segunda maniobra ya la empleó antes. Escribe Florantonia Singer en El País de España:
Hace meses que la idea de un adelanto de las elecciones presidenciales en Venezuela se ha venido deslizando desde el chavismo. Este jueves Nicolás Maduro ha vuelto a ponerla sobre el tapete. “No sabemos si las elecciones presidenciales serán este año o el próximo. Guárdenme ese secreto”, dijo durante la conmemoración del 13 de abril de 2002, el día en que Hugo Chávez regresó al poder después del breve golpe de Estado perpetrado en su contra.
En este blog puede leerse la comunicación del 23 de septiembre de 2019—Je m’accuse—que se me ofreció hacer llegar a Sebastián Piñera, entonces Presidente de Chile y creo que nunca le llegó. Allí puse entre muchas otras cosas:
Se ha dicho que la elección de Maduro es ilegítima, por diversas razones. La primera es que fue electo para su segundo período el 20 de mayo de 2018, en presunta contravención de lo constitucional y legalmente previsto; ciertamente, la fecha contravino la costumbre electoral venezolana, pero ni la Constitución ni la Ley Orgánica de Procesos Electorales prescriben una fecha específica a la elección de Presidente.
Por otra parte, Singer destaca en su nota:
A la vuelta de cinco años, la maniobra de 2018 se encuentra con un contexto diferente, en el que los que impusieron las sanciones económicas más duras han hecho gestos para flexibilizarlas en un escenario energético en el que el petróleo venezolano se ha vuelto relevante tras el veto impuesto a Rusia por la guerra en Ucrania. Maduro también ha sacado provecho de los cambios de gobierno en la región y también del descalabro que ha vivido la oposición tras la disolución del Gobierno interino encarnado por Juan Guaidó que hacía de contrapoder.
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Del lado opositor, se ha reducido grandemente la nómina de precandidatos, que en octubre del año pasado alcanzaban la veintena de nombres. Una persona destaca con sus difamaciones semanales contra Maduro: María Corina Machado. (Aclaratoria: difamar es para el Diccionario de la Lengua Española Desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama. Eso no es lo mismo que calumniar: Atribuir falsa y maliciosamente a alguien palabras, actos o intenciones deshonrosas. Imputar falsamente un delito). Es de Irene Roche esta frase: «Es un hombre débil, inseguro y deshonesto aquel que busca parecer realizado no por su propio esfuerzo sino difamando a otros». Claro, María Corina Machado no es un hombre).
El servicio de noticias de Costa del Sol FM recogió la más reciente—19 de abril, fecha patria—que destaca, como casi todas, por frases efectistas poco concretas, como la que titula la entrega: Hasta el final no es quedarse por el camino, es desmontar la tiranía. La tesis: El socialismo es oscuridad.
No importa cuánta plata entre, el socialismo siempre termina en pobreza, oscuridad, violencia y en familias separadas, aseguró María Corina, expresando que el país está acogiendo con emoción la primera propuesta de desarrollo de Venezuela no socialista, la primera propuesta y proyecto de desarrollo del país con una visión liberal, donde no es el Estado el rico y el dueño de todo sino al contrario, es la familia, el individuo y la sociedad y el Estado es subsidiaria de ella.
Si queremos acabar con el hambre, con la miseria, con servicios de pésima calidad y con la peor educación de América Latina, nosotros tenemos que poner a este país a producir, sumó Machado sobre la Venezuela Tierra de Gracia que ella busca construir.
La líder política concluyó que tenemos que lograr que en Venezuela se genere riqueza, pero que esa riqueza vaya al ciudadano que es quien la trabaja y eso solamente puede hacerse en una economía abierta con el liberalismo.*
Acá podemos divertirnos con un fragmento de Realpolitik en viñetas(25 de octubre de 2011), un ejercicio en caricaturas casi enteramente imaginarias:
Escena en el amplio gabinete de campaña de María Corina Machado. “María Corina—le dice su consejera de confianza, una dama profesional que no para de hablar—, no tienes idea de cómo ha pegado el eslogan Viene María. Yo te lo había dicho: Viene María Corina habría sido demasiado largo, y se habría desaprovechado la conexión religiosa. Tú sabes, por la asociación con Cristo viene. No es nada malo que te identifique la gente con la Virgen María, la mamá de Cristo, que de que viene viene. Y tenemos que repartir a nuestra lista de correos el artículo de Axel Capriles; ése donde dice que los Indignados son capitalistas. Se ve que le encanta tu lema de Capitalismo Popular. A él no le importa que exista Alianza Popular, de Álvarez Paz; Voluntad Popular, de Leopoldito; o que COPEI se haya llamado hasta hace poco—ya se dejó de eso—Partido Popular. Hay también una Vanguardia Popular ¿no? Pero eso no importa; nadie ha tenido los ovarios de hablar de Capitalismo Popular, de enfrentar ideología socialista con ideología capitalista. A nadie se le había ocurrido hablar de Capitalismo Popular. ¡Genial! ¡Ah, mira! La canción María, María, que hace la rima con mayoría, ha pegado también. Gusta mucho, porque de verdad somos mayoría. Por eso es que el gafo de Henrique está bien equivocado cuando dice que es mejor no meterse mucho con Chávez. ¡Qué riñones! Si somos mayoría, con él es con quien tenemos que meternos. Y dígame esa gente que dice que pobrecito, que se está muriendo de cáncer. ¡Ojalá se muera hoy, no juegue! Pero óyeme, el viernes fui a una fiesta en Los Chorros y un chamo tenía tu canción en el iPod y la puso y la bailamos todos: ¡María, María! ¡Una nota! Me acordé de West Side Story; ¡que maravilla de película! Tú no habías nacido cuando la estrenaron en el cine Broadway. Y también…” En este punto, la candidata, algo mareada, interrumpió la entusiasta catarata y dijo: “Perdona, pero tengo que ir al baño”.
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Como dijera Arturo Pérez Reverte, «Yo no tengo ideología, amigo mío. Yo lo que tengo es biblioteca».
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María, María, la canción a la que alude la asesora de MCM (Mínimo Común Múltiplo) en la viñeta transcrita arriba.
LEA
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* El mismo día de la muerte de Carlos Fuentes (15 de mayo de 2012), se publicaba simultáneamente en Madrid y Ciudad de México su último artículo: Viva el socialismo, pero… En él preguntaba: “¿Cómo responderá François Hollande a este nuevo desafío, el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha?” La ideología debe ser suplantada por la metodología, una metodología clínica para un oficio cuyo fin es resolver problemas de carácter público.(Una especie política nueva, 11 de marzo de 2015).
La india Tibisay. Parque Los Chorros de Milla, Estado Mérida, Venezuela.
Tulio Febres Cordero (1860-1938) fue el responsable de la fábula de las Cinco Águilas Blancas, que explicarían los cinco grandes picos cubiertos de nieve de nuestra Cordillera de Los Andes. Se llamaba Tibisay una de las cinco que habrían cubierto con su color blanco los picos de la Sierra Nevada de Mérida.
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El 15 de diciembre de 2018, en el programa #327 de Dr. Político en Radio Caracas Radio, mencioné una serie de resultados electorales que incluía un importantísimo incidente político acaecido en diciembre de 2007:
Era entonces la Rectora Presidente del Consejo Nacional Electoral la Dra. Tibisay Lucena, recientemente fallecida. Fue ella quien tuvo el valor de participar a Hugo Chávez que sus estratégicos proyectos de reforma constitucional habían sido derrotados por mayorías minúsculas. El entonces gobernante se refirió primero a tales resultados calificándolos como una «victoria pírrica«; luego, en acto celebrado en el auditorio de la Academia Militar de Fuerte Tiuna, tal vez sintiéndose en confianza que le permitía un lenguaje cuartelero, se refirió a ella como «una victoria de m…»
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El suscrito estudió los primeros tres años de Medicina en la Universidad de Los Andes. Alguna madrugada regresábamos Santos Erminy Capriles, Carlos Ruiz Diez, Tomás Fossi Villasmil y yo de alguna arepera, luego de una noche de estudio, cuando llegamos a la plaza que culminaba la Quinta Avenida de Mérida en una plazoleta con un busto de Febres Cordero. Una súbita idea hizo que pidiera a Santos que detuviera el vehículo, lo que hizo. Entonces me quité el calzoncillo y subí, ayudado por Tomás, para colocarlo como gorro en la cabeza del poeta. (La idea no era tan original. Ya había puesto un enorme sostén a la estatua de María Lonza en Caracas—entonces en la Autopista Francisco Fajardo—un grupo de bomberos voluntarios de la Universidad Central de Venezuela, entre los que estaba Charles Brewer Carías). Nunca fuimos descubiertos, aunque el busto sería mudado de sitio.
Ésta es una reciente declaración del presidente Biden: «Soy un hombre de la Segunda Enmienda, yo mismo tengo dos escopetas. Mis hijos tienen escopetas, pero todo el mundo cree que la segunda enmienda es absoluta. No puedes ir y comprar un arma automática, no puedes tener una ametralladora, no puedes tener un lanzallamas. ¿Por qué permitimos que estas armas de guerra estén en nuestras calles y en nuestros colegios?»
¿A qué se refiere? A esto:
La Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, adoptada el 15 de diciembre de 1791 como parte de su Estatuto de Derechos—Bill of Rights—, estableció: «Siendo necesaria a la seguridad de un Estado libre una Milicia bien regulada, no deberá infringirse el derecho del pueblo de guardar y portar Armas»).
Hace mucho que cualquiera milicia de alguno de los estados de esa unión, considerablemente aumentada con el tiempo, haya participado en la “defensa” de los Estados Unidos. La muy larga serie de conflictos militares en los que ese país se ha involucrado a lo largo de su historia se ha desenvuelto prácticamente toda fuera de sus fronteras, sin milicianos. El comodoro Perry que llevó la presión estadounidense al Japón del siglo XIX no comandaba milicianos, sino militares de profesión llevados tan lejos en una flota profesional. No se constituye con milicianos el Comando Aéreo Estratégico de los EEUU, ni son milicianos los tripulantes y operadores de sus buques de guerra. La premisa de la Segunda Enmienda ha desaparecido y, en consecuencia, también debiera desaparecer su corolario. Una nación racional no debe sostener como derecho de ningún ciudadano, esté o no en sus cabales, la libre adquisición y porte de armas. La Segunda Enmienda debe ser repelida. (Ya los Estados Unidos han hecho esto antes: la Décima Octava enmienda de 1919, que desató la epidemia gangsteril con la Prohibición, fue repelida por la Vigésima Primera, en 1933).
Joe Biden parece sugerir que las endémicas matazones por gente armada en los EEUU son otra cosa si son causadas por munición de escopetas, por guáimaros, diríamos en Venezuela. Me permito ofrecerle esta lista de 491 instituciones educativas en las que ha habido tiroteos indiscriminados que han causado centenares de muertes: Escuelas EEUU. No muchas de las muertes causadas lo fueron por ametralladoras o lanzallamas.
Y ayer mismo fueron asesinadas en un banco de Louisville, Kentucky, cinco personas inocentes con un arma semiautomática, la que estrictamente no entra en las que serían proscritas por Joe Biden. («No puedes ir y comprar un arma automática»).
Es la propia Segunda Enmienda la que amenaza la seguridad del Estado libre norteamericano.
LEA
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Actualización:
A medida que la violencia armada continúa su marcha sombría en todo Estados Unidos, la escala de la crisis se vuelve cada vez más clara. Una nueva encuesta informa esta asombrosa cifra: uno de cada cinco adultos estadounidenses ha tenido un miembro de la familia asesinado por un arma.
Y eso no es todo. Uno de cada seis estadounidenses ha sido testigo de un tiroteo; entre los adultos negros, es uno de cada tres.
Esos son algunos de los hallazgos de la encuesta de Kaiser Family Foundation publicada esta semana en medio de los actos de violencia armada más nuevos y recientes. El lunes, un hombre armado mató a cinco personas en un banco de Kentucky. Dos semanas antes, Nashville, Tennessee, fue escenario de un horrible tiroteo en una escuela que dejó seis muertos, incluidos tres niños de 9 años.
La gran mayoría de los adultos estadounidenses encuestados informaron que les preocupa, al menos a veces, que ellos o un ser querido sean víctimas de la violencia armada. Entre las personas negras e hispanas, uno de cada tres se preocupa todos los días, o casi. Los padres de niños menores de 18 años se preocupan más que otros adultos.
El jurista italiano defiende una Constitución de la Tierra como la única manera realista de afrontar los problemas que, como las pandemias o el cambio climático, desbordan las fronteras
Confinado en su casa de Roma, el filósofo y jurista italiano Luigi Ferrajoli piensa en la forma que tendrá el mundo cuando pase la pandemia. El cambio climático, las armas nucleares, el hambre, la falta de medicamentos, el drama de los migrantes y, ahora, la crisis del coronavirus evidencian un desajuste entre la realidad del mundo y la forma jurídica y política con la que tratamos de gobernarnos. Los problemas globales no están en las agendas nacionales. Pero de su solución “depende la supervivencia de la humanidad”, afirma Ferrajoli, ex magistrado y uno de los referentes de la Filosofía del Derecho del último medio siglo europeo. El 21 de febrero, víspera del primer contagio local contabilizado en Italia, el autor de Constitucionalismo más allá del estado (Trotta, 2018) y Manifiesto por la igualdad (Trotta, 2019) defendió en la histórica biblioteca Vallicelliana de la capital una Constitución de la Tierra ante unas 200 personas. La pandemia –con su “terrible balance diario de muertos”—hace aún más visible y urgente la carencia de instituciones globales adecuadas, dice en esta entrevista por correo electrónico. Respecto a la Unión Europea, su optimismo estratégico no excluye la crítica frontal: “Si la UE se respetara a sí misma podría haber hecho mucho más”, dice. Sus respuestas las ha traducido, como casi toda su obra en español, el ex magistrado del Tribunal Supremo Perfecto Andrés Ibáñez.
PREGUNTA: Usted reclamó recientemente un “constitucionalismo planetario”. ¿En qué consiste y cómo se articula?
RESPUESTA. Son problemas globales que no forman parte de la agenda política de los gobiernos nacionales y de cuya solución, solo posible a escala global, depende la supervivencia de la humanidad: el salvamento del planeta del cambio climático, los peligros de conflictos nucleares, el crecimiento de la pobreza y la muerte de millones de personas cada año por la falta de alimentación básica y de fármacos esenciales, el drama de los centenares de miles de migrantes y, ahora, la tragedia de esta pandemia. De esta banal constatación, nació hace un año la idea de dar vida a un movimiento político —cuya primera asamblea tuvo lugar en Roma el 21 de febrero— dirigida a promover una Constitución de la Tierra, que instituya una esfera pública internacional a la altura de los desafíos globales y, en particular, funciones e instituciones supranacionales de garantía de los derechos humanos y de la paz.
¿Y por qué es oportuno reclamar ese constitucionalismo planetario en una situación de emergencia como la del coronavirus?
Porque espero que, precisamente, esta emergencia del coronavirus provoque un despertar de la razón, generando la plena consciencia de nuestra fragilidad y de nuestra interdependencia global. Esta emergencia tiene un rasgo que la diferencia de las demás. A causa de su terrible balance diario de muertos en todo el mundo, hace aún más visible e intolerable que cualquier otra emergencia la falta de adecuadas instituciones globales de garantía, que tendrían que haberse introducido en actuación de esa embrionaria constitución mundial formada por las diversas cartas internacionales de los derechos humanos. Por eso, hace más urgente y más compartida que cualquier otra catástrofe la necesidad de un constitucionalismo planetario que colme semejante laguna, mediante la creación, no tanto de instituciones de gobierno, que está bien que sigan confiadas sobre todo a los estados, sino de funciones e instituciones globales de garantía de los derechos humanos.
“Una Unión Europea que se respetase a sí misma podría hacer mucho más”
¿Qué papel puede jugar Europa, desde el punto de vista jurídico, en esta crisis?
La Unión Europea debería haberse hecho cargo de la crisis desde el principio. El propio Tratado sobre el Funcionamiento de la Unión lo prevé: su artículo 168, tras afirmar que «la Unión garantizará un alto nivel de salud humana», establece que «los Estados miembros, en colaboración con la Comisión, coordinarán entre sí sus políticas» y que «el Parlamento Europeo y el Consejo podrán adoptar medidas de fomento destinadas a proteger y mejorar la salud humana y, en particular, a luchar contra las pandemias transfronterizas». El artículo 222, titulado «Cláusula de solidaridad», establece que «la Unión y los Estados miembros actuarán conjuntamente y con espíritu de solidaridad cuando un Estado miembro sea víctima de una catástrofe natural».
Y, desde el punto de vista político, ¿estamos asistiendo a un retorno a la soberanía nacional en Europa?
Francamente, espero que no. Como ya he dicho, emergencias globales como la del coronavirus deben afrontarse en la medida de lo posible a escala supranacional, no solo en garantía de la igualdad en derechos de todos los ciudadanos europeos, sino también de su eficacia, que depende en buena parte de la coherencia y homogeneidad de las medidas. Pero sucede que los 27 países miembros van cada uno por su lado, con diferentes estrategias, en la demagógica defensa de una insensata soberanía nacional. El resultado es que bastará que uno de ellos adopte en uso de su «soberanía» medidas inadecuadas, para generar el riesgo de contagio en los demás.
¿Qué consecuencias puede tener eso para el futuro de la Unión Europea?
Depende de las respuestas que sean capaces de dar las instituciones europeas. La Comisión Europea —que tiene, entre sus componentes, un comisario para la salud, otro para la cohesión y otro más para la gestión de las crisis— todavía está a tiempo de coordinar las estrategias de los distintos países de la Unión, en actuación de los artículos del Tratado a los que me he referido. Si no lo hace, dará otra prueba de su ineptitud, como institución capaz de imponer sacrificios solo en garantía de la estabilidad presupuestaria pero no de la salud y la vida de los ciudadanos.
“La democracia no admite excepciones”
Las diferentes versiones del estado de alarma, de emergencia o —más densamente— estado de excepción, ¿en qué medida son compatibles con la democracia?
R. La democracia no admite excepciones. Es por lo que considero un mérito de la Constitución italiana que no prevea estados de alarma, de emergencia o de excepción lo que, sin embargo, no le ha impedido disponer igualmente las limitaciones a la libertad de circulación y de reunión necesarias para frenar el contagio. En Europa tenemos disciplinas heterogéneas, compatibles con la democracia si no se cometen abusos. En España, el artículo 116 de la Constitución prevé «los estados de alarma, de excepción y de sitio» bajo el control parlamentario y conforme a la Ley Orgánica 4/1981.
¿Y cómo debe o puede responder la UE, políticamente, ante este desafío?
Desempeñando el papel de coordinación y adoptando las medidas homogéneas de las que he hablado. Pero una Unión Europea que se respetase a sí misma podría hacer mucho más. Podría tomar, a escala global, la iniciativa de proponer la transformación de la actual Organización Mundial de la Salud en una efectiva institución global de garantía de esta, dotada de los medios y poderes necesarios para tal fin. No solo para gestionar de manera racional las pandemias, sino también para llevar a los países pobres los 460 fármacos esenciales que, desde la Conferencia de Alma Ata de 1978, ella misma estableció que deberían ser accesibles a todos, y cuya falta provoca cada año 8 millones de muertos. No solo. Junto a este fragmento de constitucionalismo planetario, la Unión Europea, a partir de la terrible lección del coronavirus, podría promover la creación de otras instituciones globales de garantía. Por ejemplo, undemanio(¿dominio?) planetario para la tutela de bienes comunes como el agua, el aire, los grandes glaciares y las grandes forestas; la prohibición de las armas convencionales a cuya difusión se deben, cada año, centenares de miles de homicidios y, más aún, de las armas nucleares; el monopolio de la fuerza militar en manos de la ONU; un fisco global capaz de financiar los derechos sociales a la educación, la salud y la alimentación básica, proclamados en tantas cartas internacionales. Parecen hipótesis utópicas. En cambio, son las únicas respuestas racionales y realistas a los grandes desafíos de los que depende el futuro de la humanidad.¶
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Nota de este blog: En Avant-Garde Politician – Leaders for a New Epoch (2014), Yehezkel Dror postula la necesidad perentoria de una «Constitución de la Humanidad»; en eso concurrimos, pero diferimos en el modo de aprobarla. Dror, acostumbrado a moverse en los corridors of power, la imagina redactada y pactada por gobiernos del mundo, mientras que quien escribe, como minúsculo ciudadano del planeta, exige que sea aprobada y promulgada en un referendo planetario, y una aplicación blockchain que aloje una consulta de esa escala es perfectamente posible. (Cadenas de libertad, 7 de septiembre de 2017).
El grupo industrial al que dediqué nueve años de mi vida
En la primera de mis dos etapas en Corimón (1968-1974), mi oficina quedaba al lado de la de Ramón Illarramendi Ochoteco, primero Tesorero y luego Gerente General de la empresa. Me desempeñaba entonces en mi triple calidad de Gerente de la Fundación Neumann, Asistente de la Presidencia y Secretario de las Juntas Directivas de las subsidiarias de la Corporación Industrial Montana. Esa tercera función la llenaba haciendo las minutas de las reuniones y al poco tiempo las dirigía a sus destinatarios, para abreviar, no con los nombres completos sino con las iniciales de los miembros de las juntas. Así, HN correspondían a Hans Neumann, LN a su hermano Lotar, FP a Francisco Pick, RR a Rodolfo Rotter, GS a Gerardo Sichel, LR a Leonid Rozental, PJP a Pedro José Pick, WAC a William A. Conkright—todo el mundo lo llamaba Bill, para evitar las iniciales WC—, NK a Norman Kalén… En tal asignación, Ramón pasó a ser RIO.
Era un hombre de muy buen humor, a veces negro en la época que empezaron a circular los «chistes crueles». (Un gran amigo de juventud me obsequió un folleto de «sick jokes», que empezaba por registrar que un reportero entrevistaba a la esposa de Abraham Lincoln, quien fuera asesinado en representación del teatro Ford de Washington por John Wilkes Booth en 1865. El entrevistador habría preguntado a la viuda: «Y apartando lo demás, Sra. Lincoln… ¿qué le pareció la obra?») Ramón me comentaba el deceso de la esposa de un importante ejecutivo venezolano, con quien había tenido catorce hijos: «¡Por fin N. N. encontró un método para el control de la natalidad!»
Fue Ramón quien me obsequiara la tabla que abajo se reproduce. Según él, era un útil auxiliar en la selección de personal para una empresa, pues clasificaba a los entrevistados según su calidad general, manejo del tiempo, iniciativa, adaptabilidad y habilidad de comunicarse.
De vez en cuando te recuerdo, Ramón, y a tu primo Ramón Adolfo Illarramendi, persona muy cercana a Rafael Caldera Rodríguez. LEA
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