Kissinger sobre la situación ucraniana

Henry Kissinger

 

Cómo puede terminar la crisis de Ucrania

por Henry Kissinger

 

La discusión pública sobre Ucrania tiene que ver con la confrontación. Pero ¿sabemos adónde vamos?  He visto En mi vida cuatro guerras comenzadas con gran entusiasmo y apoyo público, todas las cuales no supimos terminar y de tres de las cuales nos retiramos unilateralmente. La prueba de la política es cómo termina, no cómo comienza.

Con demasiada frecuencia, la cuestión de Ucrania se plantea como un enfrentamiento: si Ucrania se une al Este o al Oeste. Pero para que Ucrania sobreviva y prospere, no debe ser un puesto de avanzada de ninguno de los lados contra el otro; debe funcionar como un puente entre ellos.

Rusia debe aceptar que tratar de forzar a Ucrania a convertirse en un satélite y, por lo tanto, una nueva modificación de las fronteras de Rusia condenaría a Moscú a repetir su historia de ciclos autocumplidos de presiones recíprocas con Europa y Estados Unidos.

Occidente debe entender que, para Rusia, Ucrania nunca puede ser simplemente un país extranjero. La historia rusa comenzó en lo que se llamó la Rus de Kiev. La religión rusa se extendió desde allí. Ucrania ha sido parte de Rusia durante siglos, y sus historias ya estaban entrelazadas antes de esa fecha. Algunas de las batallas más importantes por la libertad rusa, comenzando con la Batalla de Poltava en 1709, se libraron en suelo ucraniano. La Flota del Mar Negro, el medio de Rusia para proyectar su poder en el Mediterráneo, tiene su base en arrendamiento a largo plazo en Sebastopol, en Crimea. Incluso disidentes tan famosos como Aleksandr Solzhenitsyn y Joseph Brodsky insistieron en que Ucrania era una parte integral de la historia rusa y, de hecho, de Rusia.

La Unión Europea debe reconocer que su burocrática morosidad, y la subordinación del elemento estratégico a la política interna en la negociación de la relación de Ucrania con Europa, contribuyeron a convertir una negociación en una crisis. La política exterior es el arte de establecer prioridades.

Los ucranianos son el elemento decisivo. Viven en un país con una historia compleja y una composición políglota. La parte occidental se incorporó a la Unión Soviética en 1939, cuando Stalin y Hitler se repartieron el botín. Crimea, el 60 por ciento de cuya población es rusa, pasó a formar parte de Ucrania recién en 1954, cuando Nikita Jruschov, ucraniano de nacimiento, la otorgó como parte de la celebración del tricentenario de un acuerdo ruso con los cosacos. Occidente es mayoritariamente católico; el este es en gran parte ortodoxo ruso. En el oeste se habla ucraniano; en el este habla principalmente ruso. Cualquier intento de un ala de Ucrania de dominar a la otra, como ha sido el patrón, conduciría eventualmente a una guerra civil o una ruptura. Tratar a Ucrania como parte de una confrontación Este-Oeste hundiría durante décadas cualquier posibilidad de llevar a Rusia y Occidente, especialmente Rusia y Europa, a un sistema internacional cooperativo.

Ucrania ha sido independiente por solo 23 años; anteriormente había estado bajo algún tipo de dominio extranjero desde el siglo XIV. No es sorprendente que sus líderes no hayan aprendido el arte del compromiso, y menos aún el de la perspectiva histórica. La política de Ucrania posterior a la independencia demuestra claramente que la raíz del problema radica en los esfuerzos de los políticos ucranianos por imponer su voluntad en partes recalcitrantes del país, primero por una facción, luego por la otra. Ésa es la esencia del conflicto entre Viktor Yanukovich y su principal rival política, Yulia Tymoshenko. Representan las dos alas de Ucrania y no han estado dispuestos a compartir el poder. Una política sabia de EE. UU. hacia Ucrania buscaría una manera de que las dos partes del país cooperen entre sí. Debemos buscar la reconciliación, no el predominio de una facción.

Rusia y Occidente, y mucho menos las diversas facciones de Ucrania, no han actuado según este principio. Cada uno de estos actores ha empeorado la situación. Rusia no sería capaz de imponer una solución militar sin aislarse, en un momento en que muchas de sus fronteras ya son precarias. Para Occidente, la satanización de Vladimir Putin no es una política; es una coartada para la ausencia de una.

Putin debiera percatarse de que, cualesquiera que sean sus quejas, una política de imposiciones militares produciría otra Guerra Fría. Por su parte, los Estados Unidos necesitan evitar el tratamiento de Rusia como un aberrante al que debe enseñársele pacientemente las reglas de conducta establecidas por Washington. Putin es un estratega serio, montado sobre premisas de la historia rusa. La comprensión de los valores y la psicología de los EE. UU. no es sus punto fuerte. La comprensión de la historia y la psicología rusas tampoco ha sido un punto fuerte de los legisladores estadounidenses.

Los líderes de todos los bandos deben volver a examinar los resultados, no competir en posturas. Ésta es mi noción de un resultado compatible con los valores y los intereses de seguridad de todas las partes:

    • Ucrania debiera tener derecho a elegir libremente sus asociaciones económicas y políticas, incluso con Europa.
    • Ucrania no debiera unirse a la OTAN, una posición que asumí hace siete años, cuando se trató el punto por última vez.
    • Ucrania debe tener la libertad de crear cualquier gobierno compatible con la voluntad expresa de su pueblo. Los sabios líderes ucranianos optarían entonces por una política de reconciliación entre las diversas partes de su país. A nivel internacional, debieran adoptar una postura comparable a la de Finlandia. Esta nación no deja dudas sobre su fiera independencia y coopera con Occidente en la mayoría de los campos, pero evita cuidadosamente la hostilidad institucional hacia Rusia.
    • Es incompatible con las reglas del orden mundial existente que Rusia se anexe Crimea. Pero debiera ser posible poner la relación de Crimea con Ucrania sobre una base menos tensa. Con ese fin, Rusia reconocería la soberanía de Ucrania sobre Crimea. Ucrania debiera reforzar la autonomía de Crimea en elecciones celebradas en presencia de observadores internacionales. El proceso incluiría eliminar cualquier ambigüedad sobre el estado de la Flota del Mar Negro en Sebastopol.

Éstos son principios, no prescripciones. Las personas familiarizadas con la región saben que no todos son aceptables para todas las partes. La prueba no es la satisfacción absoluta sino la insatisfacción equilibrada. Si no se logra alguna solución basada en estos u otros elementos comparables, se acelerará la deriva hacia la confrontación. El tiempo para eso llegará muy pronto.

  • Kissinger fue Secretario de Estado de 1973 a 1977. Este artículo se publicó por primera vez en The Washington Post en 2014.

_____________________________________________________________

 

Share This:

Guerra en Ucrania

El mapa del NYT marca catorce sitios bombardeados en Ucrania

 

Lo que sigue ha sido traducido de correo del servicio de noticias proporcionado esta mañana por The New York Times (a las 7:51 a. m. hora de Caracas)

___________________________

 

Ha comenzado la guerra europea más significativa en casi 80 años

 

 

Temprano esta mañana en Ucrania, las tropas rusas cruzaron la frontera y los aviones y lanzamisiles rusos atacaron ciudades y aeropuertos ucranianos. Los ataques abarcaron gran parte del país, mucho más allá de las provincias fronterizas donde ha habido enfrentamientos esporádicos entre las naciones durante años.

El gobierno de Ucrania lo llamó “un ataque a gran escala desde múltiples direcciones”.

Se escuchó explosiones en Kiev, la capital, así como en más de una docena de otras ciudades. En un aeropuerto en las afueras de Kiev, los ataques con cohetes se dirigieron a aviones de combate ucranianos estacionados. En la ciudad portuaria sureña de Odessa, las tropas rusas llegaron desde el mar. En Lutsk, en la esquina noroeste de Ucrania, más cerca de Polonia que de Rusia, también se informó de explosiones.

Los ucranianos se apresuraron a refugiarse en las estaciones de autobús y metro. En Kiev, la gente empacó sus autos y esperó en largas colas por gasolina antes de salir de la ciudad. En el este de Ucrania, se formaron filas en cajeros automáticos y gasolineras.
“Es pánico, ¿no lo ves?” Yevheni Balai le dijo a Michael Schwirtz de The Times, señalando una cola de ucranianos ansiosos parados afuera de un banco cerrado en Slovyansk, en la parte este del país. “Han obtenido exactamente lo que querían los del otro lado: pánico y desestabilización”, dijo.

“Hemos vivido ocho años de guerra interminable”, dijo a The Times una mujer que dirige un banco de sangre en el este de Ucrania. “No hay a dónde correr. Toda Ucrania está explotando”.

Los detalles

Vladimir Putin, el presidente ruso, describió la invasión como “una operación militar especial” en lugar de una guerra, y Rusia dijo que los civiles no serían atacados. Pero Putin ha mentido repetidamente en el período previo a la invasión, y no estaba claro si esos comentarios tenían algún significado.

El Ministerio de Defensa de Rusia afirmó haber desactivado todas las defensas aéreas y bases aéreas de Ucrania alrededor de las 8 a.m. hora local, según Anton Troianovski, jefe de la oficina de The Times en Moscú. (Ucrania está siete horas por delante de Nueva York).

Putin advirtió a otros países que interferir con la invasión traería “consecuencias como nunca antes han experimentado en su historia”. Algunos analistas se preguntaron si esa línea equivalía a una amenaza de usar armas nucleares.

Poco antes de las 7 a. m. hora local, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, declaró la ley marcial y pidió a la gente que se quedara en casa y mantuviera la calma.

Las fuerzas ucranianas derribaron seis cazas rusos y un helicóptero durante intensas batallas para mantener el control de las ciudades, dijo un alto funcionario militar ucraniano. Las tropas ucranianas también afirman haber repelido, por el momento, los avances rusos sobre dos ciudades importantes: Chernihiv, en el norte, cerca de Bielorrusia, y Kharkiv, en el noreste, cerca de la frontera con Rusia.

El presidente Biden condenó el ataque “no provocado e injustificado”, calificándolo de “una guerra premeditada que traerá una pérdida catastrófica de vidas y sufrimiento humano”. Dijo que hoy anunciaría “sanciones severas” contra Rusia.

Tanto los demócratas como los republicanos en el Capitolio pidieron a Estados Unidos que apoye a Ucrania. “Si Putin no paga un precio devastador por esta transgresión, nuestra propia seguridad pronto estará en riesgo”, dijo el senador Chris Murphy, demócrata de Connecticut. El senador Ted Cruz, un republicano de Texas, dijo: “Estados Unidos apoyará a nuestros aliados ucranianos”, con ayuda continua, y responsabilizará a Putin.

La OTAN llevará a cabo una sesión de emergencia esta mañana, según Steven Erlanger de The Times. “La OTAN hará todo lo necesario para proteger y defender a todos los aliados”, dijo Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN. Ucrania no es miembro de la OTAN, pero su creciente cercanía con Estados Unidos y Europa occidental ha enfurecido a Putin.

Mientras Putin anunciaba la invasión, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas estaba en medio de una reunión de emergencia. Resultó en una escena notable, ya que los diplomáticos reaccionaron a la noticia. “No hay purgatorio para los criminales de guerra”, dijo el embajador de Ucrania a su homólogo ruso. “Se van directo al infierno, embajador”.

El gobierno de China buscó mantener su delicado acto de equilibrio en la crisis, reiterando los llamados a la diplomacia y aprobando las importaciones de trigo ruso, lo que podría suavizar el impacto de las sanciones occidentales.

En los mercados globales, el precio del petróleo superó los 100 dólares el barril. Los índices bursátiles asiáticos bajaron un 3 por ciento a las 6:20 a. m., hora del Este.

Daniel Dale de CNN ha compilado una lista de reporteros en Ucrania. Muchos rusos sienten una profunda inquietud por ir a la guerra. En Times Opinion, Richard Haass escribe: “Occidente debe mostrarle a Putin lo equivocado que está al elegir la guerra”.

………

(De correo ulterior)

NOTICIAS DE ÚLTIMA HORA

Actualizaciones en vivo: el gobierno de Ucrania prometió una «defensa total» cuando Rusia atacó a más de una docena de ciudades y pueblos en todo el país por tierra, aire y mar. (jueves, 24 de febrero de 2022 9:32 a. m. EST)

Funcionarios ucranianos dijeron que Rusia disparó misiles de crucero y balísticos contra aeródromos y cuarteles militares cerca de la capital, Kiev.

En tierra, las tropas rusas cruzaron la frontera con Ucrania en múltiples áreas a la vez.

_____________________________________________________________

 

Share This:

Otra vez

Ilustración de portada

 

De nuevo somos foco de interés para el Grupo Internacional de Crisis, en extenso estudio de esta fecha sobre nuestro estira y encoge entre gobierno y oposición. De seguidas, el resumen inicial:

Conclusiones principales

¿Qué hay de nuevo? La lucha por la supremacía política en Venezuela, que en algún momento fue un asunto de política interna, se ha convertido en una constante fuente de discordia geopolítica. En parte debido al deterioro de la crisis humanitaria, éste sigue siendo un asunto preocupante para los países vecinos. La reciente disposición de los partidos venezolanos a negociar les podría permitir a los actores internacionales desempeñar un papel más constructivo.

¿Por qué importa? Los actores externos no pueden imponer el fin de la disputa entre el gobierno del presidente Nicolás Maduro y la oposición. Pero las dos partes tampoco pueden resolver la crisis sin el consentimiento tácito y, preferiblemente, la participación activa de las potencias mundiales, incluidos EE. UU., la UE, Rusia y China.

¿Qué se debe hacer? Las conversaciones entre el gobierno y la oposición, actualmente suspendidas, requerirán mediación externa, apoyo constante por parte de los aliados extranjeros de ambas partes, al igual que compromisos de apoyo financiero y técnico en caso de que finalmente se alcance un acuerdo.

Resumen ejecutivo

Más de dos décadas de agitación política en Venezuela han resultado involucrando a gran parte del mundo. La disputa entre los gobiernos del autoproclamado socialista Hugo Chávez (1999-2013) y su sucesor Nicolás Maduro, por un lado, y una alianza de oposición por el otro, se propagó primero por América Latina y desde entonces se ha convertido en una disputa global. A principios de 2019, el presidente de EE. UU., Donald Trump, con el apoyo de la principal corriente de oposición, intentó abiertamente derrocar a Maduro a través de la estrategia de “máxima presión”: sanciones económicas severas, aislamiento diplomático y vagas amenazas de intervención militar. El intento fracasó. Pero trazó una clara línea divisoria entre los Estados que apoyan a Maduro, incluidos Rusia y China, y casi 60 otros países que respaldaron la iniciativa estadounidense y la “presidencia interina” del líder opositor Juan Guaidó. Tres años después, el país vive un estancamiento político y una fuerte crisis humanitaria. Pero las dos partes volvieron a la mesa de negociación en 2021. Los aliados extranjeros de ambos lados deben respaldar con urgencia los posibles esfuerzos, actualmente suspendidos, para lograr una solución negociada para Venezuela.

Chávez, un consumado populista carismático, se valió del petróleo barato, generosas finanzas y actos de solidaridad para cultivar un círculo de aliados cercanos en América Latina y el mundo, entre los que destaca Cuba. Al mismo tiempo, satanizó a quienes se oponían a su gobierno, en particular a EE. UU. y sus acólitos. Pero poco después de su muerte en 2013, el inicio de una devastadora recesión económica intensificó el conflicto político interno venezolano y lo extendió mucho más allá de sus fronteras. Los países vecinos absorbieron la mayor parte del masivo éxodo de migrantes, actualmente estimado en seis millones de personas, quienes huían de la pobreza y del colapso de los servicios públicos. Mientras tanto, el crimen organizado y grupos armados colombianos intentaron obtener ganancias en negocios ilícitos y la complicidad de las desfinanciadas fuerzas de seguridad del otro lado de la frontera, lo que desató la ira de Bogotá. Los dos Estados rompieron relaciones en 2019.

El gobierno venezolano afinó su aparato de seguridad estatal y adoptó una postura más represiva, por lo que EE. UU. endureció sus sanciones a partir de 2015 contra funcionarios estatales y posteriormente las amplió para dirigirlas a sectores económicos completos. Múltiples países de Europa y América Latina se unieron a esta causa después de que Maduro fuera reelecto en 2018 en medio de unas elecciones boicoteadas por la oposición y acusaciones de fraude. Estos eventos llevaron a la Asamblea Nacional controlada por la oposición a nombrar a Guaidó como jefe de Estado en enero de 2019. Decenas de Estados reconocieron su nuevo “gobierno interino”.

Los partidarios de Maduro lo defendieron de inmediato, lo que provocó un enardecido enfrentamiento en la escena internacional. Moscú, que ya respaldaba financiera, militar y diplomáticamente a Caracas, le ayudó a evadir las sanciones y bloqueó las iniciativas de EE. UU. con las que pretendía promover medidas punitivas en el Consejo de Seguridad de la ONU. Beijing también ha invertido mucho en Venezuela, a menudo a su pesar, pero de igual manera se sumó a los esfuerzos para proteger al gobierno de Maduro. Turquía e Irán, por su parte, se convirtieron en socios económicos cruciales del agobiado Estado sudamericano.

Tres años después de que Guaidó reclamara la presidencia y los aliados internacionales de Venezuela se dividieran en bloques rivales, los gobiernos extranjeros pueden estar ahora posicionados para fomentar, en lugar de obstaculizar, una solución pacífica para la crisis. El gobierno y la oposición reanudaron las negociaciones facilitadas por Noruega en agosto de 2021 en Ciudad de México, aunque el gobierno suspendió su participación dos meses después. La participación de la comunidad internacional está contemplada explícitamente en el memorando de entendimiento firmado al inicio de las conversaciones. Rusia y los Países Bajos han sido invitados como “acompañantes” del proceso. También está previsto un Grupo de Amigos, compuesto por un número igual de aliados de cada parte; sin embargo, aún no se ha definido la composición de este grupo ni el papel que desempeñarán los países que lo integren. 

Los diálogos comenzaron en medio de un clima internacional que es, de algún modo, más favorable para un acuerdo que en cualquier otro momento del pasado reciente. Bajo la presidencia de Joe Biden, Washington adoptó una postura más multilateral y modificó la política de “máxima presión” de Trump, lo que ha permitido una alineación mucho más estrecha entre EE. UU., Canadá y la UE con respecto a Venezuela. América Latina está dividida más equitativamente que antes y, con algunas excepciones, menos decidida a expulsar a Maduro de su cargo. Con cada vez menos apoyo a la reivindicación de Guaidó a la presidencia interina y el colapso del gobierno aparentemente improbable, Rusia y China pueden estar menos preocupadas por el cambio de régimen y los efectos que pueda tener en su posición global, y más interesadas en rescatar sus devaluadas inversiones.

Aun así, lograr un consenso a través de la división que genera la crisis venezolana no es nada fácil dadas las tensas relaciones entre las principales potencias, que sólo han empeorado por el enfrentamiento sobre Ucrania. EE. UU. percibe la creciente presencia de Rusia y China en América Latina como una amenaza. Ni Moscú ni Beijing están dispuestos a contemplar un acuerdo que represente una clara ganancia estratégica para Washington, en especial si además perjudica sus intereses económicos.

Para lograr que las distintas potencias extranjeras hagan concesiones será necesario adaptarse a sus principales intereses y límites. EE. UU. tiene un pequeño pero influyente grupo de cabildeo sobre Venezuela que se opondrá activamente a cualquier acuerdo que considere demasiado indulgente con Maduro. Cuba y otras naciones del Caribe necesitarán garantías de que sus necesidades energéticas serán satisfechas. Rusia y China intentarán obtener garantías para sus inversiones, especialmente en el sector energético, y para el pago de las deudas bilaterales. Bogotá estará inconforme con cualquier acuerdo que no aborde el tema del refugio que los grupos armados dedicados a la economía ilícita en Colombia han encontrado en Venezuela.

Pero estas dificultades no deben ocultar el evidente interés de los aliados de ambas partes por encontrar una salida para el estancamiento. Con este objetivo, ellos deben exhortar a sus pares venezolanos a volver a la mesa de negociaciones y trabajar de buena fe para lograr un acuerdo; y deben ofrece incentivos, en especial al lado del gobierno, para alcanzarlo. También deben estar preparados para prestar distintos tipos de asistencia para sortear obstáculos y garantizar el progreso de las conversaciones, desde paquetes de ayuda financiera hasta apoyo a reformas de seguridad interna o justicia, o comprometiéndose a verificar el cumplimiento de un acuerdo final.

La fractura geopolítica ha hecho que sea fácil para ambas partes en Venezuela recurrir a sus aliados extranjeros en busca de apoyo, en lugar de hacer concesiones a sus opositores nacionales. Pero mientras el país esté sumido en una emergencia socioeconómica extrema, todos los interesados tienen más que ganar con una solución pacífica y negociada a esta prolongada crisis.

Caracas/Bogotá/Bruselas, 17 de febrero de 2022

………

(Para descargar el informe completo en formato .pdf).

_____________________________________________________________

 

Share This:

La bondad nunca se equivoca

En papel con membrete de la Fundación Casa de Bello. (Clic sobre la imagen para ampliar).

 

Había yo cumplido 44 abriles (eneros) cuando recibí la carta reproducida arriba, que atesoro. Don Pedro Grases habita mi Olimpo particular como uno de sus más importantes dioses. En enero de este año de doses reiterados cumplí uno más que los que reporta al escribir: «Te admiro tu decisión de bajar a la arena y pelear por el bien público. Yo me siento lejos de esta tentación. Además estoy en vísperas de mis 78 abriles, o sea que toda moderación es poca». Viviría otros diecisiete.

El primer día de este mes recordé de nuevo a esa gigantesca divinidad, cuando puse:

Es en este sentido práctico, plenamente realista, que Don Pedro Grases, el gran catalán venezolano, afirmaba en su septuagésimo cumpleaños: “La bondad nunca se equivoca”. Para quien había logrado escapar de la muy real y concreta tragedia de la Guerra Civil Española, eso no era poesía, sino constatación práctica.

Perdóneseme la insistencia en él y en la vocación que admitiera en mis Memorias prematuras (Krisis). LEA

………

terciar. Dicho de una cosa o de la oportunidad de hacerla: Presentarse casualmente. Si se tercia, le hablaré de nuestro asunto.

Diccionario de la Lengua Española

 

_____________________________________________________________

 

Share This:

Nuevo reporte del ICG

Un grupo serio

 

El pasado 27 de enero, el International Crisis Group publicó un nuevo informe sobre Venezuela—El tímido repliegue de Maduro desestabiliza a la oposición—(la versión en español es descargable como archivo en formato .pdf en este enlace: Commentary / Latin America & Caribbean).

A continuación, algunos extractos del reporte y comentarios de este blog. Primeramente, el sumario del informe y su primer párrafo:

El estancamiento político entre el gobierno del presidente Maduro y la oposición ha generado una emergencia humanitaria en Venezuela. En este extracto del Watch List 2022, Crisis Group insta a la UE y a sus Estados miembros a mantener contacto con todos los grupos de oposición, trabajar con el gobierno para restablecer la política representativa y el Estado de Derecho, apoyar los esfuerzos internacionales para las negociaciones y aumentar la ayuda internacional. 

Venezuela permanece inmersa en una compleja crisis humanitaria que tiene como ingrediente principal el estancamiento político entre el gobierno del presidente Nicolás Maduro y una oposición cada vez más fragmentada. EE. UU. y un puñado de sus aliados cercanos continúan reconociendo a Juan Guaidó, el expresidente de la Asamblea Nacional, como el legítimo jefe de Estado interino del país. Pero la autoridad de Guaidó sobre la alianza multipartidista, Plataforma Unitaria, que nominalmente lidera, se ha debilitado desde que las polémicas elecciones legislativas de diciembre de 2020 (boicoteadas por los principales partidos de la oposición) le devolvieron el control del parlamento a Maduro. El fracaso de la estrategia con la que Guaidó pretendía sacar a Maduro del poder a través de presiones externas (principalmente estadounidenses) ha hecho que él sea tan poco popular como el presidente. La decisión de la Plataforma de participar en las elecciones locales y regionales del 21 de noviembre de 2021, a pesar de las objeciones de Guaidó, aumentó su aislamiento, especialmente después de que se negara a hacer campaña por los candidatos de esta alianza. Acusaciones de corrupción en el manejo de los activos de Venezuela en el extranjero por parte de su “gobierno interino” han deteriorado aún más la unidad de la oposición.

En materia de la situación nacional, luego de llamarla «emergencia humanitaria», explica:

La economía venezolana se ha contraído en un 80 por ciento desde que el presidente Maduro asumió el cargo en 2013, provocando un éxodo masivo de más de seis millones de venezolanos. La combinación de corrupción, mala gestión y colapso económico ha acabado con la infraestructura del país, lo que provoca frecuentes apagones a gran escala, problemas crónicos en el suministro de agua y energía, el colapso del transporte público y privado, y una deficiencia crítica de servicios médicos. Las sanciones económicas de EE. UU., particularmente las dirigidas a la industria petrolera, han exacerbado la situación. Bajo la administración de Maduro, las estadísticas que el Estado venezolano publica son esporádicas e inverificables, lo que dificulta los esfuerzos para determinar el verdadero alcance en todos los aspectos, desde los daños económicos hasta la delincuencia y el impacto de la pandemia de COVID-19. Una encuesta anual realizada por las principales universidades del país estima que el nivel de pobreza es del 94 por ciento.

Más adelante, habla de «desorden en la oposición»:

Un acuerdo de último momento entre los principales partidos de la oposición le permitió a Guaidó renovar su controversial mandato como “presidente interino” justo antes de que expirara el 5 de enero. Su argumento se basa en que la Asamblea Nacional elegida democráticamente para el periodo 2016 – 2021 sigue siendo el verdadero parlamento del país, a pesar de la elección de una nueva legislatura en diciembre de 2020 en unas elecciones que la principal corriente de oposición boicoteó y desestimó como una farsa. Pero la oposición se encuentra profundamente dividida y es poco funcional. Su liderazgo, incluido Guaidó, ha sido objeto de severas críticas internas por denuncias de corrupción e incompetencia en la gestión de los activos de Venezuela en el extranjero.

Es de notar que en esos fragmentos la designación de Guaidó viene ahora entrecomillada, como se reitera más adelante:

El fracaso de la campaña de “máxima presión” liderada por EE. UU. para derrocar a Maduro, centrada en el respaldo extranjero (en especial el de Washington) a la “presidencia” de Guaidó, sanciones económicas e individuales y el boicot electoral, convenció a la Plataforma Unitaria de participar en las elecciones locales y regionales en noviembre de 2021.

(…)

La primera tarea de la UE y sus Estados miembros, junto con otros actores externos que buscan poner fin a la crisis de Venezuela, es exhortar a las distintas facciones de la oposición a tomar esta ruta, haciendo énfasis en un cambio gradual y un diálogo con el gobierno de Maduro y sus aliados extranjeros. En la medida de lo posible, deben promover avances hacia una mayor unidad de la oposición y evitar insistir en el apoyo al “gobierno interino”, cuya autoridad sobre el grueso de la oposición y su papel como agente movilizador de lealtad política probablemente continúe disminuyendo.

Es decir, el importante grupo de vigilancia de conflictos—ahora sigue más de setenta en el mundo—emite una inequívoca señal de duda respecto de las pretensiones de Juan Guaidó, que este blog ha desmontado desde el 23 de enero de 2019. (Ver, por caso, Más usurpador será usted).

Sigue ignorando, no obstante, al actor fundamental: el Pueblo en su carácter de único poder supraconstitucional de la Nación. LEA

_____________________________________________________________

 

Share This:

Un nuevo capítulo para Crisis Group: mensaje de la presidenta y CEO, Dra. Comfort Ero

(A continuación, se reproduce íntegramente el primer mensaje de la nueva presidenta y directora ejecutiva jefe de Crisis International Group, una organización muy respetada por este blog).


 

El 24 de diciembre, el Consejo Directivo de Crisis Group nombró a la Dra. Comfort Ero como presidenta y directora ejecutiva de la organización. En este mensaje inaugural, la Dra. Ero expone su visión, objetivos y la vocación personal que impulsa su carrera en la prevención de conflictos violentos.

 

Un nuevo y joven liderazgo

 

A menudo me preguntan cómo sería mi carrera profesional si tuviera que empezar de nuevo. Mi respuesta siempre es la misma: no sería muy diferente. Es una vocación, no una carrera; no es un empleo, sino un servicio público. Así es como veo mi trabajo con International Crisis Group.

Mis padres, quienes trabajaban en salud pública y educación, y eran voluntarios en su iglesia, me inculcaron la idea de servir al bien común. Nací en Londres, pero me enviaron a pasar los años más formativos en la Nigeria de la posguerra, donde fui criada por mis abuelos y tíos maternos. Mis familiares en Nigeria tendrían una gran influencia en la persona en la que me convertí. Mi tía mayor, antropóloga, fue especialmente importante. Ella despertó mi interés por comprender el lugar de África en el mundo, así como en las relaciones internacionales en general, y en particular sobre cómo encontrar soluciones a los conflictos y forjar la paz entre los Estados.

Los temas de la guerra y la paz han estado en el centro de mi educación y mi trabajo. Recuerdo escuchar a familiares y amigos contar historias sobre los devastadores efectos del conflicto de Biafra, mientras estudiaba la ruptura de la antigua Yugoslavia y el genocidio de Ruanda. Lo que me impulsó en mi camino desde la Organización de las Naciones Unidas en el Reino Unido (donde hice una pasantía), al Instituto Internacional de Estudios Estratégicos del King’s College de Londres, la Misión de la ONU en Liberia y el Centro Internacional para la Justicia Transicional fue el deseo de ayudar a reducir los devastadores costos humanitarios, sociales y económicos de la guerra y encontrar formas justas y sostenibles de prevenir la repetición de conflictos.

 

«Bajo mi dirección, todo lo que haga Crisis Group permanecerá enfocado en esta única misión: evitar que las personas mueran y sufran a causa de la guerra».

 

En este sentido, Crisis Group, con su misión de prevenir guerras y poner fin a conflictos violentos mediante análisis rigurosos, recomendaciones prácticas y una incidencia focalizada, es un hogar natural. Me siento sumamente orgullosa de dirigir una organización cuya metodología se basa en la investigación hecha en países afectados por conflictos y que requiere que los analistas se pongan en los zapatos de otros. Bajo mi dirección, todo lo que haga Crisis Group permanecerá enfocado en esta única misión: evitar que las personas mueran y sufran a causa de la guerra. Como hija de padres cuya generación conoce de cerca el costo de la guerra y como alguien que fue testigo de primera mano de sus consecuencias, esta misión es profundamente personal para mí.

Es un privilegio tomar el timón de esta extraordinaria organización y trabajar con más de 135 brillantes colaboradores, al igual que con los más de 30 voluntarios, procedentes de países de todo el mundo, en un momento en el que la demanda de las ideas de Crisis Group es enorme y creciente. Formuladores de políticas en gobiernos, organizaciones internacionales y en otros organismos recurren cada vez más a nosotros para obtener análisis matizados, pragmáticos y empáticos, pero al grano. Nuestro acceso a formuladores de políticas en todo el mundo, y nuestra presencia sobre el terreno, nos sitúa en una posición ideal para responder al cambiante panorama geopolítico y a las crecientes tensiones entre potencias mundiales y regionales. En un mundo donde las masacres quedan impunes de manera rampante, donde las insurgencias yihadistas se expanden con frecuencia sin control, donde es muy común que potencias externas se entrometan y obstruyan la diplomacia, donde un número récord de personas mueren de hambre y son desplazadas, en gran parte debido a la guerra, y donde el Consejo de Seguridad de la ONU está cada vez más estancado y no logra hacer su trabajo, la labor de Crisis Group es más vital que nunca. A pesar de todos los desafíos, seguimos viendo y exponiendo formas realistas de prevenir, mitigar y resolver conflictos violentos.

Lideraré una organización en crecimiento, que da lo mejor de sí para prevenir, mitigar y poner fin a conflictos violentos al ayudar a dar forma a la manera como los actores y los responsables de la formulación de políticas entienden y responden a los conflictos. Protegeré la posición de Crisis Group como el primer referente para el análisis de conflictos, la principal fuente de ideas frescas sobre las crisis más destacadas del momento y una voz vital y a menudo solitaria que llama la atención sobre guerras olvidadas.

Al mismo tiempo, el próximo capítulo de la organización será testigo de una importante evolución. Me complace especialmente asumir la presidencia en un momento de emocionante innovación, iniciada por mis predecesores Jean-Marie Guéhenno y Rob Malley. Nuestro trabajo sobre el futuro de los conflictos y asuntos de género sigue siendo prioritario y, junto con nuestro equipo directivo, trabajaré para avanzar en esta importante nuevas líneas de investigación, sin descuidar nuestro enfoque central en la cobertura regional a profundidad. Para ayudar a garantizar una mejor integración del trabajo temático y regional, tengo previsto implementar un centro de innovación de expertos especializados en riesgos emergentes. Estos pueden incluir temas que ya hemos empezado a cubrir, como la seguridad climática, o nuevas áreas como la guerra cibernética o remota, inseguridad alimentaria o salud pública en relación con la dinámica de los conflictos. El centro generará investigaciones pioneras a través de toda la organización, así como nuevas ideas de financiación destinadas a atraer grandes apuestas y un mayor apoyo filantrópico para resolver algunos de los problemas más complejos de nuestro tiempo. Estos expertos apoyarán la respetada labor de nuestros seis programas regionales. También me propongo garantizar que, donde sea necesario, profundicemos y ampliemos nuestra presencia regional, de modo que sigamos siendo un socio confiable y valorado en materia de paz y seguridad a nivel mundial.

 

Quiero amplificar nuestra voz y hacer más visible nuestra metodología e impacto

 

También tengo otras prioridades. Planeo darle un sentido de urgencia a nuestro trabajo de alertas tempranas. Vamos a renovar y ampliar nuestro rastreador mensual de conflictos mundiales CrisisWatch, que lleva diecinueve años operando, generando productos tecnológicamente avanzados que resaltan las amenazas e instan a los formuladores de políticas a actuar con prontitud. Quiero amplificar nuestra voz y hacer más visible nuestra metodología e impacto. Crisis Group se concentrará aún más en identificar los cambios de políticas específicos que queremos ver en relación con un conflicto determinado y en utilizar nuestras herramientas de incidencia y comunicación de manera más estratégica para llevar a cabo esos cambios. La creación de alianzas con organizaciones hermanas, cuando sea aconsejable, también será vital si queremos lograr cambios en las políticas. Espero destinar mayores recursos de incidencia y comunicaciones a nuestros programas regionales, descentralizando así algunas de estas importantes funciones. De esta manera construiremos sobre los éxitos de los programas de África y América Latina, donde tenemos relaciones sólidas con organismos regionales tales como la Unión Africana y hemos observado una estrecha interacción con medios de comunicación, especialmente con la prensa en español.

Gracias a nuestro Consejo Directivo, que nos ha impulsado a aprovechar nuestro gran acceso y a crear un espacio para una diplomacia más creativa, nuestro trabajo detrás de cámaras (al reunir a las partes para encontrar puntos en común) también crecerá. En los últimos años, hemos ayudado a patrocinar iniciativas de diálogo valiosas en el Golfo, América Latina y el sur de Asia, entre otros lugares. Tras hacer un balance de nuestros esfuerzos de diálogo hasta la fecha, trazaremos un camino para profundizar en esta importante labor, basándonos siempre en la demanda y en un claro sentido de nuestro valor agregado.

Me siento particularmente honrada de dirigir Crisis Group, ya que seguiré los pasos de Gareth Evans, Louise Arbour, Jean-Marie Guéhenno y Rob Malley. Cada una de sus presidencias han contribuido inmensamente a situarnos en la posición que ocupamos, y a construir la reputación de la que gozamos actualmente como la organización de prevención de conflictos más importante del mundo. Estos anteriores líderes de Crisis Group me han inspirado, asesorado y empoderado, ayudándome así en mi camino para convertirme en la nueva presidenta de Crisis Group. Estoy especialmente agradecida con Rob, quien dejó la organización en tan buen estado. Gracias a su liderazgo y al apoyo de nuestro Consejo Directivo, hemos evolucionado de manera rápida y positiva en los últimos años.

También tengo la fortuna de que nuestro nuevo vicepresidente ejecutivo, Richard Atwood, haya liderado una exitosa transición durante el último año. Bajo la dirección de nuestro Consejo Directivo, que nos empoderó a Richard y a mí para dirigir la organización en el ínterin, nuestro sólido equipo directivo y toda la familia de Crisis Group se unieron con entusiasmo para mantener el ritmo, la calidad, la intensidad y la visibilidad del trabajo que los encargados de formular políticas y nuestros donantes esperan de nosotros, lo cual continuará bajo mi liderazgo.

Espero trabajar con nuestros donantes actuales y continuar despertando su interés con soluciones audaces en las que puedan invertir, al igual que atraer e involucrar a otros nuevos donantes en nuestra crucial labor para salvar vidas. Veo a los gobiernos, fundaciones y filántropos que trabajan con nosotros como socios en ese esfuerzo, así como importantes bases de apoyo para Crisis Group. Los desafíos a los que nos enfrentamos también les quitan el sueño, ya que las crisis a menudo les afectan directamente.

 

«La equidad de género ha mejorado en la organización en los últimos años, especialmente en los niveles directivos, pero aún podemos mejorar».

 

Al asumir el liderazgo de Crisis Group, soy consciente de las importantes conversaciones que se están llevando a cabo en muchas instituciones sobre diversidad, equidad e inclusión, especialmente en un momento en el que una pandemia global ha agravado la desigualdad y nos ha obligado a replantearnos la manera en la que trabajamos, nos comunicamos y nos tratamos unos a otros. La equidad de género ha mejorado en la organización en los últimos años, especialmente en los niveles directivos, pero aún podemos mejorar. Tenemos que hacer más para garantizar que nuestro personal represente mejor a los países en los que trabajamos. Como directora del Programa para África, al igual que otros directores regionales, le di gran importancia a lograr este objetivo y como presidenta de Crisis Group continuaré esforzándome para garantizar que nuestro personal sea un reflejo de la diversidad de los lugares que cubrimos.

Un equipo feliz es un equipo productivo. Debemos invertir en nuestro activo más preciado: nuestra gente, no sólo nuestros expertos más respetados y visibles, sino también los que desempeñan funciones básicas detrás de cámaras y que permiten que nuestros programas brillen. Esto es vital para mí y es algo que estamos analizando muy de cerca en Crisis Group. Parte de esto consiste en garantizar que nuestros paquetes de compensación sean competitivos y que el personal reciba una remuneración adecuada y se sienta inspirado a permanecer más tiempo en la organización a través de una trayectoria profesional clara. También invertiré en flujos de trabajo eficientes y crearé más oportunidades para conectar a nuestro personal global entre sí para proteger nuestro preciado sentido de comunidad.

Agradezco al presidente de Nigeria Muhammadu Buhari por su declaración sobre mi nombramiento y su reconocimiento al papel de Crisis Group en la formulación de políticas que construirán un mundo más pacífico. Estoy inmensamente orgullosa de ser la primera presidenta africana de Crisis Group y la segunda mujer, después de Louise. Agradezco las muestras de apoyo que he recibido de personas de todo el mundo y me honra recibir sus amables palabras sobre lo que mi nombramiento significa para ellos. Estoy especialmente en deuda con varias mujeres que me alentaron y prepararon para el liderazgo. Mi éxito también es suyo.

Termino con un mensaje para mis colegas, la familia de Crisis Group: mi liderazgo es un testimonio de su éxito; juntos podemos alcanzar nuevas alturas, abrir nuevos caminos y continuar cumpliendo la misión de los fundadores de Crisis Group establecida hace más de un cuarto de siglo para salvar vidas en un mundo desgarrado por la guerra y la violencia. Espero liderar junto a ustedes en el formidable desafío que supone esta misión.¶

_____________________________________________________________

 

Share This: