De sirios y sroyanos

Estuvieron de acuerdo en que no están de acuerdo

Estuvieron de acuerdo en que no están de acuerdo

 

“No se debe permitir al dictador iraquí que amenace a América y el mundo con venenos, enfermedades y gases horribles y con armas nucleares”. (George W. Bush, Cincinnatti, 7 de octubre de 2002). Hasta ahora nadie ha podido mostrar absolutamente nada que se parezca a lo descrito por Bush. En chiste que ha circulado por Internet, la Casa Blanca habría decidido suspender la tradicional búsqueda de huevos de Pascua en sus jardines, porque después de bin Laden, Hussein y las armas iraquíes de destrucción masiva, no necesita otra cosa que no pueda encontrar.

Carta Semanal #43 de doctorpolítico, 3 de julio de 2003

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El Jefe del Equipo de Barack Obama, Denis McDonough, ha declarado el 8 de septiembre que el gobierno estadounidense carece de «evidencia irrefutable, más allá de una duda razonable» sobre la responsabilidad del régimen de Bashar al-Hassad en el incidente del 21 de agosto a las afueras de Damasco, cuando la explosión de armas químicas dejó como resultado centenares de muertos. A pesar de esta admisión, McDonough quiso disminuir la significación de ese dato al argumentar: «Esto no es un tribunal de justicia. Y la inteligencia no funciona así. La prueba del sentido común dice que él [al-Hassad] es responsable por esto. Debiera ser tenido como responsable». (Reportado para Associated Press por Philip Elliott, quien redactó así: «…McDonough concedió que los Estados Unidos no poseen evidencia concreta de que Assad estuvo tras los ataques químicos»). Ni siquiera hay consenso sobre el número de víctimas; la inteligencia de los EEUU habla de 1.429 fallecidos, que incluirían 426 niños, y un representante de la coalición anti-Hassad asegura que el número es mayor. Pero el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, residenciado en Inglaterra y nutrido por una red de activistas antigubernamentales, reporta que sólo ha podido confirmar 502 muertes acaecidas el 21 de agosto. El sentido común aconseja no actuar drásticamente sobre base incierta.

Pero es ese estado de información lo que sostiene la postura de Vladimir Putin: lo que han aducido los EEUU no lo convence; no hay hasta el momento pruebas irrefutables de la culpa de al-Hassad. El Presidente de la Federación Rusa está, en esa posición, mucho más cerca del público estadounidense que el propio presidente Obama. Pew Research dio a conocer el martes de la semana pasada (3 de septiembre) su encuesta sobre el asunto: sólo 32% de los estadounidenses cree que Obama ha explicado claramente por qué los EEUU deben lanzar ataques militares contra Siria, y 48% está en contra de ellos ante 29% que los aceptan. El mismo día, una encuesta del Washington Post y ABC News encontraba 36% de apoyo a las intenciones punitivas de Obama pero una oposición de 59% de los consultados. (Igualmente, este estudio medía que sólo 27% apoyaba el suministro de armas a las fuerzas rebeldes de Siria, contra 70% que se oponía). Y hoy mismo, la cadena CNN ha dado a conocer su propia encuesta nacional (del 6 al 8 de septiembre: sus resultados aquí: 6a.poll.syria); éstas son sus principales preguntas y las respuestas:

Luego de reportes de que el gobierno sirio ha usado armas químicas para matar civiles en su país, el Congreso está considerando una resolución para autorizar una acción militar limitada en Siria. La resolución sólo autoriza una acción militar de 60 a 90 días y prohíbe el uso de tropas de los EEUU en un rol de combate en Siria. ¿Cree Ud. que el Congreso debe o no debe aprobar esa resolución?

Debe aprobarla: 39%

No debe aprobarla: 59%

Sin opinión: 2%

¿Estaría Ud. a favor o se opondría a ataques aéreos de los EEUU contra blancos militares en Siria si el Congreso aprueba esa resolución?

A favor: 43%

En contra: 55%

Sin opinión: 2%

¿Y estaría Ud. a favor o en contra de ataques aéreos de los EEUU contra blancos militares en Siria si el Congreso NO aprueba esa resolución?

A favor: 27%

En contra: 71%

Sin opinión: 1%

(Ver también la más reciente encuesta por The New York Times/CBS News, igualmente del 6 al 8 de septiembre).

Creo que puede adelantarse la conjetura de que la mayoría de la opinión mundial se manifestaría en proporciones similares.

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La retórica de Obama y su Secretario de Estado, John Kerry, emplea las hipérboles típicas de la industria publicitaria: «Estamos en nuestro momento Munich», dijo Kerry, aludiendo al pacto de 1938 en el que Neville Chamberlain y Édouard Daladier, reunidos con Adolfo Hitler y Benito Mussolini, accedieron a las pretensiones del penúltimo en Checoeslovaquia, con la esperanza de que sus concesiones evitaran una guerra europea. Un año después, Alemania invadía a Polonia y desencadenaba la Segunda Guerra Mundial. Pero la propaganda de Kerry es una falacia: Siria no tiene la capacidad militar de los nazis, y la preservación de la integridad checoeslovaca no hubiera, necesariamente, atenuado las ambiciones de Hitler; probablemente hubiera anexado a Alemania, de todos modos, el territorio de los sudeten y tal vez habría atacado a Polonia antes de 1939. Así no se puede hacer historia y no se debe hacer política.

Otra retórica es la del papa Francisco I, que envió el jueves 5 de septiembre una preocupada carta a los mandatarios de los países del G20 reunidos en San Petersburgo: «A los dirigentes presentes, a cada uno de ellos, hago un llamamiento desde el fondo de mi corazón para que ayuden a encontrar las vías para superar las posiciones de conflicto y para que abandonen el vano afán de una solución militar». Luego insistió en su homilía de la vigilia de ayuno y oración que convocara (7 de septiembre):

¡La violencia y la guerra nunca son el camino para la paz! Que cada uno mire dentro de su propia conciencia y escuche la palabra que dice: Sal de tus intereses que atrofian tu corazón, supera la indiferencia hacia el otro que hace insensible tu corazón, vence tus razones de muerte y ábrete al diálogo, a la reconciliación; mira el dolor de tu hermano—pienso en los niños, solamente en ellos…—, mira el dolor de tu hermano, y no añadas más dolor, detén tu mano, reconstruye la armonía que se ha roto; y esto no con la confrontación, sino con el encuentro. ¡Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad. Resuenen una vez más las palabras de Pablo VI: «Nunca más los unos contra los otros; jamás, nunca más… ¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra!» (Discurso a las Naciones Unidas, 4 octubre 1965: AAS 57 [1965], 881). «La Paz se afianza solamente con la paz; la paz no separada de los deberes de la justicia, sino alimentada por el propio sacrificio, por la clemencia, por la misericordia, por la caridad» (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1976: AAS 67 [1975], 671). Hermanos y hermanas, perdón, diálogo, reconciliación son las palabras de la paz: en la amada nación siria, en Oriente Medio, en todo el mundo. Recemos esta noche por la reconciliación y por la paz, contribuyamos a la reconciliación y a la paz, y convirtámonos todos, en cualquier lugar donde nos encontremos, en hombres y mujeres de reconciliación y de paz. Así sea.

Por quítame esas pajas

Quítame la pajita

Justo antes del Ángelus, condenó ayer, ante una multitud reunida en la Plaza de San Pedro, especialmente las guerras que se emprenden para vender armas, y dijo: «Esto implica, entre otras cosas, decir no al odio fratricida y a las mentiras de las que se sirve, a la violencia en todas sus formas, a la proliferación de armas y su comercio ilegal. Éstos son los enemigos que hay que combatir unidos y con coherencia, no siguiendo intereses que no sean los de la paz y el bien común».

Claro, Barack Obama no es católico. Sobre su psicología pesa que el 19 de agosto de 2012 trazó una «raya roja» para al-Hassad: que no usara armas químicas. Debe pensar que quedaría como un pusilánime si ahora, cuando cree que el presidente sirio cruzó la línea, no pelea. «Que a que no me quitas la pajita», dijo, y ahora cree que se la han quitado. Por supuesto, esto se expone de una manera menos obvia: «Si no respondemos a esta violación de una norma internacional estaremos enviando una señal a las naciones forajidas, los regímenes autoritarios y las organizaciones terroristas: que pueden desarrollar y emplear armas de destrucción masiva sin pagar las consecuencias».

Por fortuna, las más recientes noticias son más bien positivas: Kerry indicó que Siria pudiera evitar los ataques en su contra si entrega su arsenal químico, y Putin ha hecho la proposición formal de que esas armas sean entregadas a inspectores internacionales. El canciller sirio, Walid al-Moualem, ha manifestado en Moscú que su gobierno da la bienvenida a la propuesta rusa. (Ver nota de Reuters sobre este desarrollo). Parece que, after all, в конце концов, la bomba de tensión internacional puede ser desactivada y el honor de Obama salvado. El mismo Obama ha reaccionado ya, mientras mantiene su escepticismo: «…esto representa un desarrollo potencialmente positivo», llegando a calificarlo de «significant breakthrough», un progreso significativo. (Ver nota en The Washington Post). LEA

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La bipolaridad es curable

Cambio climático-político deshiela los polos

Cambio climático-político deshiela los polos en Venezuela

El dato político más decidor de los últimos tiempos fue aportado el último día de agosto por Eugenio G. Martínez en El Universal. Así anuncia el sumario de su nota: «En las elecciones municipales previstas el 8 de diciembre próximo, según el balance general anunciado tardíamente por el CNE, competirán 16.088 candidatos para el total de 2.972 cargos a elegir. La cantidad de aspirantes postulados entre la Mesa de la Unidad y el Gran Polo Patriótico se estima en 5.584, por lo cual 67% de los admitidos no cuentan con el aval de los dos bloques políticos».

Ya esto no es una medición de opinión proporcionada por Datanálisis, Hinterlaces o IVAD. Ahora se trata de un hecho político que corrobora la interpretación de Schemel en junio: “El país es mucho más homogéneo de lo que parece. La muerte del presidente Chávez está reconfigurando la cultura política, está desradicalizando y despolarizando a la sociedad venezolana, que se está moviendo más hacia el centro y está rechazando mayoritariamente las posiciones extremas”.

A pesar de esta realidad, Henrique Capriles ha planteado que las elecciones del 8 de diciembre próximo deberán ser entendidas como un «plebiscito»—DRAE: 1. m. Resolución tomada por todo un pueblo a pluralidad de votos. 2. m. Consulta que los poderes públicos someten al voto popular directo para que apruebe o rechace una determinada propuesta sobre soberanía, ciudadanía, poderes excepcionales, etc.—que determinaría los tamaños relativos de los polos de la película en blanco y negro: el «grande y patriótico» que apoya a Nicolás Maduro y el «unitario y democrático» que comanda el Gobernador del estado Miranda.

"Se parecen igualitos..."

«Se parecen igualitos…»

De este modo, Capriles incurre en imitación de conductas y posturas del difunto Hugo Chávez; para las últimas elecciones regionales (gobernaciones, alcaldías y concejales) del 23 de noviembre de 2008, Chávez se autoungió como jefe de campaña de todos los candidatos del socialismo, tal como Capriles se autopropuso respecto de los candidatos de oposición a las que vienen. Hace casi cinco años, comencé así la Carta Semanal #312 de doctorpolítico (20 de noviembre de 2008):

Aunque las candidaturas auspiciadas por Hugo Chávez triunfen en todas las alcaldías del país, aunque veintitrés gobernadores electos sean los que él quiso, aunque absolutamente todo cargo electivo a determinar el próximo domingo 23 de noviembre quedase en manos de algún partidario suyo, de estos hechos no se desprende que él queda libre para promulgar que se reelegirá indefinidamente. Primero, porque ya esa posibilidad fue negada el pasado 2 de diciembre, cuando una mayoría expresa del Poder Constituyente Originario negó tal pretensión; segundo, porque eso no es lo que se estará preguntando el próximo domingo. Ni de una totalidad de triunfos en los estados y municipios puede sacarse conclusiones sobre asuntos de exclusivo dominio nacional.

Luego vino, por supuesto, el referendo sobre la enmienda constitucional del 15 de febrero de 2009, que terminó aprobando la reelección indefinida, a pesar de que los estudios de opinión parecían indicar que el proyecto de enmienda sería derrotado. Creo que vale la pena refrescar lo siguiente:

Se habla ahora de sondeos recientes de la opinión que retratarían una pelea más o menos pareja entre el pro y el contra de la enmienda. En verdad, los sondeos posteriores a los trucos más obscenos—la ampliación de la reelegibilidad a todo funcionario por elección y la camuflada redacción final de la pregunta—están todavía en proceso. (La encuestadora Datos, por ejemplo, a pesar de lo que sugiriera hace poco algún articulista, no ha concluido el procesamiento de su encuesta). Pero los que fueron hechos en diciembre reflejan todos una ventaja marcada para la negativa.

Un estudio particularmente interesante fue el dirigido por Roberto Briceño León, John Magdaleno, Olga Ávila y Alberto Camardiel. Este esfuerzo combinó una encuesta nacional (22 de diciembre) y la realización de focus groups bastante especiales, pues fueron compuestos de modo que no se mezclaran partidarios del gobierno, sus opositores o gente no alineada con ninguno de esos polos.

Naturalmente, este estudio combinado encontró un cincuenta por ciento de claro rechazo a la enmienda, mientras que registró sólo treinta y seis por ciento de apoyo. (La gente más joven y la población femenina es la que más repudia la pretensión continuista; en términos etarios, el proyecto sólo tiene mayoría en las personas mayores de cincuenta y cinco años; en términos socioeconómicos, sólo el estrato E—numéricamente menor que el D—le da una mayoría de apoyo. También registra la conocida aprobación mayoritaria a la gestión de gobierno, 61,4%; pero al mismo tiempo computa en 52% la proporción de la población que tiene poca o ninguna confianza en Hugo Chávez).

Los focus groups arrojaron detalles muy significativos; tal vez el principal es la presencia de dudas e incomprensiones, hasta vergüenza, en los grupos conformados con partidarios del gobierno. La interpretación de la encuesta, por su parte, pone de manifiesto el carácter crucial de los electores no alineados ni con el gobierno ni con la oposición.

Quien escribe tuvo la fortuna de asistir a una rica presentación de Briceño León y Magdaleno sobre estos resultados. Como es su costumbre, no se limitaron a la medición y el diagnóstico, y enhebraron a partir de sus datos una serie, mayormente sensata, de recomendaciones estratégicas para afirmar el rechazo a la proposición continuista. Una recomendación específica llama la atención.

Briceño y Magdaleno, luego de expresar su convicción de que la inminente consulta ofrece una oportunidad para “reposicionar” a la oposición, argumentaron que era de la suprema importancia la elección de quienes debieran hacer ostensiblemente frente—fronting—al proyecto de enmienda. Hablaron de una disyuntiva—falsa, a mi manera de ver—entre estudiantes y líderes convencionales, dando a entender que no había otras voces posibles. (En intento pedagógico hablaron, debe reconocerse, de encontrar los “badueles” o “marisabeles” de 2009). Esto es, la recomendación de Briceño y Magdaleno es la de constituir un coro de tres voces: la de aquellos que aún no están listos (estudiantes), la de los rechazados (líderes convencionales), la de los saltadores de talanquera (“badueles” y “marisabeles”). ¿Es que no hay otras voces en Venezuela?

Llama la atención que, después de haber expuesto que sería decisiva la participación de los electores no alineados—el estudio combinado mide su tamaño a la par de quienes apoyan a Chávez y mayor que el de sus opositores, como lo han hecho desde hace al menos seis años todas las encuestadoras, en proporciones cambiantes que oscilan entre 35% y 50%—, no se saque la conclusión obvia. Antes que “badueles” o “marisabeles”, urge conseguir voces no alineadas, con discurso no alineado y argumentos no alineados para asestar el golpe definitivo a las pretensiones continuistas de Hugo Chávez. (En la Carta Semanal #316 de doctorpolítico, 22 de enero de 2009).

La enmienda que nunca debió prosperar

A esta prescripción no se le hizo caso, y el 15 de febrero de 2009—¡con una abstención de casi 30%!—resultó aprobada la enmienda propuesta por 54,16% de síes contra 45,13% de noes. Una vez más, los insuficientes conceptos estratégicos de la dirigencia opositora nacional condujeron a su derrota; una vez más, esa dirigencia dilapidó (como en 2004) una clara mayoría con su inepta conducción. Naturalmente, el gobierno hizo gala de su arraigada práctica ventajista, como en todo proceso electoral desde que el chavismo agarró por vez primera el coroto en diciembre de 1998.

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De nuevo, pues, la dirigencia opositora reitera su ineficaz planteamiento estratégico de polarización el que, por lo demás, no es otra cosa que la aceptación del planteamiento polarizante oficialista, solemne, ridículamente épico: Bolívar, la Patria, la Revolución, contra la derecha golpista, fascista y vendepatria. Y cuando digo la dirigencia opositora debiera decir la dirigencia encarnada en Capriles; es él, y no tanto la Mesa de la Unidad Democrática, el tesista plebiscitario, como es él el autoungido jefe de campaña de candidatos a unas elecciones locales («se parece igualito» a Chávez). La oposición venezolana se ha cansado de fustigar al oficialismo por su negación de lo alcanzado antes de 1999 en materia de descentralización, pero ahora niega ella misma esta doctrina al convertir elecciones que son de suyo locales en un «plebiscito», casi un referendo revocatorio del mandato de Maduro.

Los mecanismos constitucionales están a la disposición de iniciativas verdaderamente nacionales. Por ejemplo, basta la décima parte de los electores registrados para forzar un referendo consultivo sobre «materias de especial trascendencia nacional». (Artículo 71 de la Constitución). Si Capriles está tan seguro de comandar una marcada mayoría nacional, ¿por qué no, en vez de adulterar elecciones locales, recoge las firmas necesarias para preguntar al Poder Constituyente Originario si es su preferencia que Nicolás Maduro renuncie a su cargo, dado que aún no es tiempo para el doblemente costoso referendo revocatorio? (Posible a partir de 2016, con veinte por ciento de los electores como convocantes). En estos momentos, el Registro Electoral computa un total de 19.066.431 electores, por lo que 10% de ellos viene siendo 1.906.643 con capacidad de convocar un referendo consultivo. Ni siquiera necesita Capriles aplicar la abrumadora mayoría que dice tener; le bastaría solicitar las firmas de quienes votaron por él en las primarias de la MUD del 12 de febrero de 2012: un total de 1.911.648; le sobrarían 5.005 electores.

Teoría incompleta del plebiscito

Teoría incompleta del plebiscito

En una de las veces cuando planteó lo del pretendido carácter plebiscitario de las venideras elecciones municipales, Capriles reveló sus intenciones: “El 8 de diciembre será definitivo para lo que venga en Venezuela. Esos que están allí no van a estar seis años en el poder, tengan la plena seguridad”. Ha apostado a resultados que, aunque no lleguen a representar una mayoría de alcaldías para la oposición, sumados todos reflejen una mayoría nacional. En esto se siente apoyado por Luis Vicente León, quien ha dicho que el 8D contendrá un «componente plebiscitario». El 18 de agosto escribió en El Universal:

Está claro que el Gobierno ganará la mayoría de las alcaldías del país. Su penetración en poblaciones remotas, donde se escoge un alcalde con un puñado de votos, es evidente, frente a una oposición con ventaja en grandes centros poblados y pocos alcaldes. Pero el total de votos es otra cosa y ahí la batalla será campal. Si el Gobierno gana, dirá que el pueblo apoyó a Maduro y si pierde dirá que es un evento local que no pretende evaluar la gestión presidencial, mientras muestra el gráfico con su porcentaje de alcaldes. Pero es evidente que ganar o perder en el número de votos totales manda un mensaje político potente y la gente no debería ser tan bolsa como para no entenderlo, aunque con los años he comenzado a pensar que lo único realmente democrático… es la estupidez.

León especula sobre las interpretaciones oficialistas en uno u otro caso, pero no se refiere a las hipotéticas evaluaciones de Capriles, que pudieran ser éstas: si la votación total arrojare mayoría nacional de oposición revindicará la salida anticipada del gobierno («no van a estar seis años en el poder»), pero, si no logra esa mayoría, ¿va a repetir que le robaron las elecciones? ¿Hará otros viajes de turismo opositor al exterior? ¿Admitirá alguna vez lo que sus más radicales partidarios sostienen—quizás él mismo en privado, como María Corina Machado y Germán Carrera Damas—: que «esta gente» no sale por votos?

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Eugenio Martínez escribió el 31 de agosto: «En total para los comicios del 8 de diciembre el CNE admitió 1.964 candidaturas para burgomaestre. Considerando que los partidos que integran a la MUD presentaron 335 candidatos e igual cantidad inscribieron las organizaciones del GPP, existen 1.294 aspirantes (65,8%) que se presentarán a la contienda electoral sin el apoyo de los principales partidos del país». Se trataría entonces de un plebiscito entre opciones que sólo representan el 34,2% de las candidaturas. ¿Cuán representativa sería tal cosa? ¿Hasta cuándo se negará la realidad de que la polarización no es Venezuela? LEA

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Alto al fuego

La paz no necesita dudas

La paz no necesita dudas

 

Imagine all the people
 living life in peace… Imagine all the people
 sharing all the world…

John LennonImagine

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Condena de la hipocresía

Condena de la hipocresía

Un libro en octavo recortado con carátula verde, de tal vez 120 páginas de contenido, me llamaba desde la vitrina de una librería en la Avda. Independencia de Mérida, frente al Rectorado de la Universidad de Los Andes. Era Kalki o el futuro de la civilización, obra publicada en castellano por Doxa en 1954; su autor, Sri Radhakrishnan. Era el año de 1962 cuando la compré y la leí, pero no logro olvidar la página impar en la que resaltaba una condena de Radhakrishnan, que comenté en la Carta Semanal #38 de doctorpolítico (29 de mayo de 2003):

En Kalki: El futuro de la Civilización, Sri Radhakrishnan postulaba una convergencia, si se nos permite el uso del término, entre la civilización oriental—de la que él era, por supuesto, un representante—y la civilización occidental, predicción que por cierto no habría satisfecho a Mohatmas Gandhi en sus momentos de mayor ironía, pues a éste le preguntó una vez un periodista: “¿Qué opina Ud. de la civilización occidental?” Gandhi replicó: “Me parece una buena idea”. Radhakrishnan, en un pasaje del libro mencionado, discutía el fundamento ético del protocolo de Ginebra que proscribe el empleo de gases y armas bacteriológicas (1925) en los conflictos bélicos. No le parecía consistente que fuera permitido achicharrar a decenas de personas con bombas incendiarias o que fuese comme il faut atravesar el cerebro de alguien con una bayoneta, mientras se consideraba un atentado contra la urbanidad de la guerra el uso de un gas venenoso. Para Radhakrishnan esto equivalía a criticar a un lobo “no porque se comiese al cordero, sino porque no lo hacía con cubiertos”. Es decir, opinaba que el protocolo de Ginebra no era otra cosa que un ejercicio de hipocresía típicamente occidental.

«Según el Bhagavata puraná, Kalki vendrá al final de kali iugá—la era del demonio Kali (que no se debe confundir con la diosa Kalí)—montado en un caballo blanco, blandiendo una espada para matar a toda la humanidad (que estará completamente degradada) e iniciar una nueva satiá iugá—la era de la verdad—con los sabios que se han conservado puros en los Himalayas». (Wikipedia en Español).

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El mundo está en vilo por los acontecimientos de Ghouta, suburbio de Damasco en Siria bajo control rebelde, y sus posibles secuelas. Ya no se discute si el 21 de agosto armas químicas fueron empleadas allí—posiblemente la neurotoxina Sarín—, sino el número de víctimas—entre 300 y 1.700—y la autoría del ataque. Los representantes de la Mesa de la Unidad Democrática—Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Israel, Suecia y Turquía, junto con otros partidos menores—adjudicaron la culpa al gobierno sirio; los representantes del PSUV—el propio gobierno sirio, Irán y Rusia—acusaron a los rebeldes del ataque. (El incidente ocurrió casi un año exacto después de que Barack Obama dijera—el 19 de agosto de 2012—que el uso de armas químicas por parte del gobierno de Bashar al-Assad modificaría el «cálculo» de los Estados Unidos sobre el persistente conflicto civil sirio).

Ahora se espera los resultados de la observación de funcionarios de las Naciones Unidas en el área. Al principio, Assad negó el acceso a los inspectores, que se encontraban a unos 10 kilómetros del sitio envenenado; el 26 extendió el permiso a la inspección—luego de que la ONG Médicos Sin Fronteras contabilizara 355 muertes por armas químicas, el 24—y los funcionarios de la ONU fueron recibidos a tiros. El ejército de Hassad ha procedido a bombardear sistemáticamente el área del incidente, por lo que tal vez sea imposible encontrar una escena del crimen como lo quisiera CSI Miami.

Pero cuatro buques de guerra estadounidenses se aproximan a las costas sirias, mientras el Reino Unido reúne aviones ofensivos en Chipre, su base mediterránea. No se descarta que los EEUU e Inglaterra ataquen objetivos militares sirios en represalia por lo que han llamado una «absoluta aberración». Una operación de esa clase es sólo un castigo; no tendría como objetivo el derrocamiento del régimen de Assad, y si fuere dirigida, al menos en parte, contra los depósitos sirios de armas químicas posiblemente esparcería gases venenosos que pudieran matar más personas que las que murieron en Ghouta.

Los cadáveres de Gouta (clic amplía)

Los cadáveres de Ghouta (clic amplía)

Ese cuadro horrible es el resultado del pigmento con que se le pinta: el óleo de la Realpolitik. (Según la Enciclopedia Británica, esta clase de política “…postula que los estados buscan el engrandecimiento de su propio poder como un fin en sí mismo y que la búsqueda de ese poder se basa en la amenaza y el empleo de la fuerza militar y la coerción económica”). Es eso lo que el concepto convencional de la política—«los intelectuales, los sectores profesionales y empresariales, los líderes de la sociedad civil no pueden seguir de espaldas (…) a la realidad de los partidos que protagonizan la lucha por el poder”; Pedro Pablo Aguilar, 7 de junio de 1986—es perfectamente capaz de producir, porque la política «sería» así: «un peligroso escenario de Causas Generales que dominan el planeta (Montesquieu; Darwin)», según instruía Hugo Chávez a la Corte Suprema de Justicia en 1999. Bueno, en Siria este peligroso escenario darwiniano ya va por 100.000 muertos: en junio, 25.000 muertos (31,25%) eran del PSUV (soldados de Assad); 18.000 (22,5%) de la MUD (rebeldes) y 46,25% o ¡37.000 muertos eran civiles ajenos a la confrontación o Ni-ni! (Parecen números de IVAD: en julio, 34,8% de oficialistas, 23,2% de opositores, 42% de independientes no alineados).

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El mundo debe repudiar deliberadamente, con la mayor claridad y decisión, a los políticos que sólo saben pelear. En nuestro patio, una dolencia relativamente leve nos acosa cada día. Empalidece ante las tragedias siria y egipcia, por supuesto, pero tiene enferma a la psiquis nacional. Mutuas acusaciones y descréditos hablan de atentados reales o fabricados, corrupción oficialista u opositora, criminal negligencia industrial o traicioneros sabotajes, intenciones aviesas en la oposición o el gobierno. Asistimos a un teatro que no queremos contemplar y se nos impone: una guerra civil de baja intensidad. Una «patria segura» requiere también la seguridad psicológica, pero los asesores de imagen se han graduado en gerencia del espectáculo, y todos los días nos ofrecen un capítulo nuevo de su reality show más elaborado: La letrina nacional. (Descriptor de la Profra. María Eugenia García en Dr. Político #56 por Radio Caracas Radio, el 17 de este mes a punto de concluir).

Y esto consta en este blog en El causahabiente (4 de julio de 2013):

…en la quincuagésima emisión del programa Dr. Político por Radio Caracas Radio, sugerí al presidente Maduro la utilidad de verse en el espejo egipcio, cuatro días antes de que los militares depusieran el gobierno de Mohamed Morsi, que el domingo pasado cumplió escasamente un año de haber sido electo. Ayer, diecisiete millones de egipcios protestaban su gobierno en muchas de las ciudades de Egipto, y ese enorme enjambre ciudadano forzó su término y la transición en circunstancias que llaman a la preocupación. Wael Ghonim, un respetado ícono cívico en Egipto que había apoyado a Morsi hace un año, lo acusó de polarizar y paralizar al país, y opinó así: “Ningún país avanza cuando la sociedad está dividida de este modo, y el principal papel del Presidente de la República es unir, pero, desafortunadamente, el Dr. Morsi, el Presidente de la República, ha fracasado miserablemente en este objetivo”.

Si la paz va a llegar algún día a Egipto y Siria ¿qué excusa pudieran esgrimir nuestros operadores políticos convencionales para seguir sacándose los ojos entre sí? Hay que exigirles que depongan sus armas difamatorias y se sienten a conversar. Ya basta. LEA

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Habas en proceso de cocción

En todas partes cuecen habas

En todas partes cuecen habas

 

The Occupy movement is an international protest movement against social and economic inequality, its primary goal being to make the economic and political relations in all societies less vertically hierarchical and more flatly distributed.

Wikipedia

El Movimiento 15-M, también llamado Movimiento de los Indignados, es un movimiento ciudadano formado a raíz de la manifestación del 15 de mayo de 2011 (convocada por diversos colectivos), donde después de que 40 personas decidieran acampar en la Puerta del Sol esa noche de forma espontánea, se [produjo] una serie de protestas pacíficas en España, con la intención de promover una democracia más participativa alejada del bipartidismo PSOE-PP (PPSOE) y del dominio de bancos y corporaciones, así como una «auténtica división de poderes» y otras medidas con la intención de mejorar el sistema democrático.

Wikipedia en español

Si, al estilo de los Indignados europeos, los jóvenes que ni estudian ni trabajan en la Argentina decidieran reunirse para hacerse oír, difícilmente entrarían en la Plaza de Mayo: ya suman casi un millón de personas. Y cada vez son más: el Indec reconoce que el segmento conocido como ni-ni aumentó de 2003 a la fecha un 17%.

Manuel Torino – El boom de los jóvenes ni-ni: flagelo silencioso en Argentina

¿Cómo responderá François Hollande a este nuevo desafío, el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha? 

Carlos Fuentes – Viva el socialismo. Pero… (su último artículo)

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La cosa está que arde en casi todo rincón del mundo. Naturalmente, es en Egipto donde el desarreglo de los sistemas políticos produce hoy más dolor. (Gonzalo Pérez Petersen me observó que este país no tiene antecedentes de democracia; el único presidente que ha elegido en su historia—que penetra hasta el décimo milenio antes de Cristo—escogió conducirse como dictador y fue depuesto por unos militares que se comportan dictatorialmente y matan ciudadanos sin miramientos, ahora con apoyo de Arabia Saudita). Por más lejano que esté ese espejo, quienes en Venezuela aún recomiendan un golpe de Estado en el país y un gobierno militar debieran verse en él. No necesariamente una protesta popular desemboca en democracia, ni siquiera cuando ocurre en primavera.

En otras naciones, el descontento no se expresa, afortunadamente y todavía, con violencia, pero es evidente que un mal sistémico aqueja las repúblicas en muchas partes. He aquí una muestra representativa:

1. En los Estados Unidos, la aprobación del Congreso en la opinión ciudadana descendió en julio a 12%, según una encuesta de NBC y el Wall Street Journal (del 17 al 21 de ese mes); de modo más elocuente, el rechazo explícito del poder legislativo estadounidense alcanzó el 83%. Casi seis de cada diez votantes dijeron que en una próxima elección quisieran reemplazar a todos y cada uno de los actuales legisladores. La encuesta también mostró un descenso en la aprobación del trabajo del presidente Obama a 45%—a un punto de distancia de su peor calificación, en agosto de 2011—, unos tres puntos respecto del mes anterior.

2. El 11 de este mes de agosto publicó El País de Madrid un artículo de Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía Política en la Universidad del País Vasco; su título: ¿El final de los partidos? El investigador Ikerbasque argumenta:

La actual crisis de los partidos políticos, su descrédito, pérdida de relevancia o fragmentación, es manifestación de una crisis más profunda. Se acaba, a mi juicio, una era política que podríamos llamar “la era de los contenedores”. El mundo de los contenedores presuponía un contexto social estructurado en comunidades estables, con roles profesionales definidos y formas de reconocimiento y reputación consolidadas. En esa realidad social se gestaron esas máquinas políticas que son los partidos de masas clásicos. (…) Lo que se ha acabado es el control monopolístico del espacio público por parte de los partidos políticos, el partido-contenedor, pero en absoluto la necesidad de instancias de mediación en las que se forma la voluntad política. Una cosa es que los partidos y los sindicatos deban renovarse profundamente y otra que las conquistas sociales y de participación ciudadana puedan asegurarse sin organizaciones del estilo de los partidos y los sindicatos. Es evidente que los partidos actuales están muy lejos de cumplir satisfactoriamente tales expectativas; tras la crisis de los partidos estamos en la encrucijada de o bien hacer mejores partidos o bien ingresar en un espacio amorfo cuyo territorio será ocupado por tecnócratas y populistas, definiendo así un nuevo campo de batalla que sería todavía peor que el actual.

3. Por su parte, Marcos Aguinis escribía en La Nación de Buenos Aires hace cuatro días: «Gran parte de los argentinos manifiesta un creciente agobio. Ya no es sólo dolor por la inflexible decadencia política, económica y social, sino cansancio. Agotamiento. Nos hundimos sin haber sido ocupados por potencias extranjeras, ni haber padecido tsunamis catastróficos, ni ser masivamente asesinados por epidemias bíblicas, ni quemados por la lava de los volcanes. Nos hundimos por propia voluntad, al haber entregado por más de 70 años el timón de nuestra nave a una variopinta legión de malos o ineficaces dirigentes».

4. Atravesando la cordillera—informa Verónica Egui Brito en El Universal caraqueño (13 de agosto)—se observa esto (Coaliciones pierden apoyo de cara a comicios en Chile):

La clase política chilena enfrenta grandes desafíos, sobre todo la Alianza oficialista, luego de que dos aspirantes por la derecha se retiraran de la contienda después de que se realizara el proceso de la nominación de los candidatos presidenciales. Así resume la encuesta Adimark el mes de julio en Chile. Y en base a esto, destaca que las coaliciones políticas son quienes pierden mayor apoyo de las masas. Ambas tendencias disminuyen su popularidad por igual. La evaluación de la Concertación (partidos de centroizquierda que apoyan la candidatura de la expresidente Michelle Bachelet) tienen una valoración del 22%, cinco puntos menos en relación al mes anterior. Por su parte, la Alianza (partidos de derecha que conforman la coalición oficialista y respaldan a Evelyn Matthei) también cuenta con un respaldo del 22%, pero su caída es más significativa, de 13 puntos. El 64% de los chilenos desaprueba cómo ambas coaliciones están desarrollando su labor en la política nacional. En cuanto al poder legislativo, la opinión popular tampoco luce favorable. Los chilenos aprueban en un 18% al Senado y en un 17% a la Cámara de Diputados. Se mantienen con altísimos niveles de desaprobación: al Senado lo desaprueba el 72% de los encuestados y a la Cámara de Diputados el 71%.

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Castillo en Casa de América

Castillo temeroso en Casa de América

Hay gente que sólo encuentra imprudencia en estos extendidos procesos: «Leopoldo Castillo creyó ver, en la crítica de la sociedad española a los principales partidos políticos de su país, un grave peligro: que España siga un camino parecido al venezolano, en el que el descrédito de Acción Democrática y COPEI habría abierto la puerta a la llegada del chavismo en las elecciones de 1998. Lo malo no fue, según Castillo, que AD y COPEI se portaran mal sino decirlo; no la sordera de los políticos sino la locuacidad de quienes nos atrevimos a criticarlos». (A llorar p’al valle). Castillo dijo: «…no puedo [dejar de] formular una cierta crítica acá en España, cuando veo la cantidad de papeles con la sistemática corrupción, corrupción, corrupción de los partidos políticos; es que están destruyendo los dos grandes partidos políticos que son el sostén de la democracia. Algo así parecido ocurrió en nuestro país y el resultado fue fatal”). Tiene ilustres predecesores; un mediático defensor de postulados del radicalismo liberal—que ni siquiera sostiene ya su autor, Francis Fukuyama—ha exhibido su ceguera a este respecto con manifiesta constancia:

Moisés Naím, por ejemplo, publicó un estudio en inglés con el título The Venezuelan Story: revisiting the conventional wisdom. (“El cuento venezolano: una nueva mirada a la sabiduría convencional”, 2001), que se distribuyó por selectos lotes de direcciones electrónicas. Naím volvía a exhibir en ese trabajo una notable capacidad de confusión entre la dimensión de la síntesis y aquella de la simpleza, para rechazar la interpretación de Chávez como “evidencia de la fermentación de una reacción contra la globalización, el capitalismo al estilo estadounidense, la corrupción y la pobreza”. El propio Naím indicaba que su explicación de las cosas era contraria a esa lectura, a pesar de que “por la mayor parte, la situación de Venezuela es citada como una señal temprana de alerta sobre una reacción planetaria contra las ideas políticas, las políticas económicas y las relaciones internacionales que dominaron los años 90, esto es, la democracia liberal, las reformas de mercado y la globalización”. Naím sostenía que tal cosa no era cierta. En ninguna parte de su documento de 41 páginas Naím se refería a los múltiples otros signos de molestia planetaria contra, precisamente, ese “Consenso de Washington” cuyo descrédito prefirió ignorar. No mencionó para nada, por poner un caso, que desde hace ya un tiempo a esta parte, cada reunión internacional relacionada con esa manera de entender la globalización, es objeto de significativas manifestaciones de protesta. (Las que se conoce, por cierto, que no son organizadas por el MVR). La superficialidad de la tesis de fondo naimista se pone en evidencia en simplistas afirmaciones como ésta: “…la desaparición del sistema de partidos que dominó la política venezolana por más de cuatro décadas no fue un súbito colapso al estilo soviético que resultara de una excesiva concentración de poder en manos de una pequeña clique de políticos. Más bien ocurrió como consecuencia de la descentralización del poder político y económico que comenzó a fines de los 80”. Es decir, que según Naím habría sido la descentralización lo que trajo a Chávez. (No ha pasado nada, Carta Semanal #95 de doctorpolítico, 15 de julio de 2004).

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Hay otros puntos de vista

Hay quienes son más iguales que otros

¿Es sensato continuar creyendo que lo que nos pasa políticamente no es sino el asedio de una barbarie irracional, que una política «decente» se ha visto disminuida por la corrosiva crítica de una antipolítica criminal? ¿No sería más constructivo leer los omnipresentes signos de los tiempos, dejar de negarse al futuro? El futuro no es una aventura de Flash Gordon, el radio pulsera de Dick Tracy o la vestimenta de Los Supersónicos; también trae problemas, y muy serios. Son problemas inéditos y sus soluciones, por definición, no pueden ser convencionales. La respuesta que el país necesita no se hallará, por supuesto, en el seno del Partido Socialista Unido de Venezuela, pero tampoco al interior de la Mesa de la Unidad Democrática, cuyos dirigentes harían suyas estas palabras de Pedro Pablo Aguilar, antiguo Secretario General de COPEI: “Mi planteamiento es que los intelectuales, los sectores profesionales y empresariales, los líderes de la sociedad civil no pueden seguir de espaldas a la realidad de los partidos, y sobre todo, a la realidad de los partidos que protagonizan la lucha por el poder”. (El Nacional, 7 de junio de 1986). Menos aún se la encontrará en la inútil prosa de aplaudidos articulistas y opinadores que no pasan de competir, con los improperios más subidos, por el campeonato del descrédito ritual del gobierno, distribuidos en correos electrónicos que prometen casi todos los días: «¡Excelente artículo de Mengano; no tiene desperdicio!» Tampoco en la nueva colección de juristas que prosperan porque ya no se recibe la churrigueresca palabra «orientadora» del Dr. Escarrá, pues ha regresado a las mieles boliburguesas. No deberemos buscarla en novísimos y falsarios sitios web—dolartoday, por ejemplo, que escribe mal su nombre inglés—ni en los furibundos artículos de un «Coronel» que pontifica a segura distancia sobre presuntas obligaciones morales de una ciudadanía que tiene por cobarde. No servirá para nada poblar el espacio de Twitter y Facebook con neuróticas comprobaciones cotidianas de que el oficialismo es muy, pero muy maluco y ordinario.

Pero es que, además, en buena medida sufrimos en Venezuela nuestra cuota de futuro problemático por la supresión de las advertencias oportunas. Hace más de veintiocho años—uno antes de la declaración de Aguilar—que nuestras dolencias políticas fueron no sólo predichas sino explicadas, junto con una prescripción terapéutica que las habría curado con tiempo suficientísimo y nos habría ahorrado el trauma chavista:

Intervenir la sociedad con la intención de moldearla involucra una responsabilidad bastante grande, una responsabilidad muy grave. Por tal razón, ¿qué justificaría la constitución de una nueva asociación política en Venezuela? ¿Qué la justificaría en cualquier parte? Una insuficiencia de los actores políticos tradicionales sería parte de la justificación si esos actores estuvieran incapacitados para cambiar lo que es necesario cambiar. Y que ésta es la situación de los actores políticos tradicionales es justamente la afirmación que hacemos. Y no es que descalifiquemos a los actores políticos tradicionales porque supongamos que en ellos se encuentre una mayor cantidad de malicia que lo que sería dado esperar en agrupaciones humanas normales. Los descalificamos porque nos hemos convencido de su incapacidad de comprender los procesos políticos de un modo que no sea a través de conceptos y significados altamente inexactos. Los desautorizamos, entonces, porque nos hemos convencido de su incapacidad para diseñar cursos de acción que resuelvan problemas realmente cruciales. El espacio intelectual de los actores políticos tradicionales ya no puede incluir ni siquiera referencia a lo que son los verdaderos problemas de fondo, mucho menos resolverlos. Así lo revela el análisis de las proposiciones que surgen de los actores políticos tradicionales como supuestas soluciones a la crítica situación nacional, situación a la vez penosa y peligrosa. Pero junto con esa insuficiencia en la conceptualización de lo político debe anotarse un total divorcio entre lo que es el adiestramiento típico de los líderes políticos y lo que serían las capacidades necesarias para el manejo de los asuntos públicos. Por esto, no solamente se trata de entender la política de modo diferente, sino de permitir la emergencia de nuevos actores políticos que posean experiencias y conocimientos distintos. Las organizaciones políticas que operan en el país no son canales que permitan la emergencia de los nuevos actores que se requieren. Por lo contrario, su dinámica ejerce un efecto deformante sobre la persona política, hasta el punto de imponerle una inercia conceptual, técnica y actitudinal que le hacen incompetente políticamente. Hasta ahora, por supuesto, el país no ha conocido opciones diferentes, pero, como bien sabemos, aún en esas condiciones los registros de opinión pública han detectado grandes desplazamientos en la valoración popular de los actores políticos tradicionales, la que es cada vez más negativa. Por evidencia experimental de primera mano sabemos que los actores políticos tradicionales están conformados de modo que sus reglas de operación se oponen a los cambios requeridos en conceptos, configuraciones y acciones políticas. Por esto es que es necesaria una nueva asociación política: porque de ninguna otra manera saludable podría proveerse un canal de salida a los nuevos actores políticos. (Proyecto de la Sociedad Política de Venezuela – Documento Base – febrero de 1985).

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Pero, a estas alturas, quienes poseen medios para el apoyo de iniciativas políticas, y rechazan con muchísima razón la perniciosa y trasnochada involución del socialismo «del siglo XXI», sólo alcanzan a ver como tratamiento correcto de este mal el sostén de una dirigencia que se ha revelado una y otra vez como incompetente, y todo género de excusas se levanta ante las proposiciones de intentar rutas inéditas: «Así no se hacen las cosas», «No es oportuno, no es el momento»—nunca lo es—, «La unidad por encima de todo». Bastaría que unos pocos mecenas lúcidos colocaran sus apuestas en quienes han demostrado consistentemente poseer capacidad de predicción—rasgo esencial del «verdadero arte del Estado», al decir de Tocqueville—, imaginación y atrevimiento estratégico, marcos mentales modernos para la interpretación de lo político, respeto altruista por los gigantes que les han precedido y estabilidad ética. El costo de una solución correcta, eficaz, es una fracción de lo que se invierte desde hace décadas en operaciones políticas convencionales, irremisiblemente condenadas al fracaso. Todavía hay tiempo, pues el país se reacomoda alejándose de los extremos de una polarización que lo paraliza para dar paso, no a la antipolítica, sino a una política verdaderamente nueva. De no usarse ese tiempo con responsabilidad y conciencia, cosas egipcias pudieran ocurrirnos.

El asunto no es que Capriles se haya vuelto complaciente con el oficialismo, sino algo más profundo. Esa cosa automática, mediocre y equivocada que se ha dado en llamar caprilismo es, en rima simple, un espejismo. Los verdaderos actores idóneos no son quienes, a modo de curriculum vitæ, sólo blanden un anecdotario político que ahora es en gran medida irrelevante. Lo diagnosticó Stafford Beer en Platform for Change (1975): «El problema de nuestra sociedad es que los hombres aceptables ya no son competentes mientras los hombres competentes no son aceptables todavía».  LEA

Para descargar este artículo en formato .pdf: HABAS EN PROCESO DE COCCIÓN

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De los archivos

Oscar Wilde, víctima del prejuicio homofóbico

Oscar Wilde, víctima del prejuicio homofóbico

 

El señor hizo entonces caer azufre y fuego sobre sodoma y gomorra, destruyó ambas ciudades hasta los cimientos, así como toda la región, con todos sus habitantes y vegetación. Se mirase donde se mirase, sólo se veía ruinas, cenizas y cuerpos carbonizados. (…) Tengo un pensamiento que no me deja. Qué pensamiento, preguntó abraham, Pienso que había inocentes en sodoma y en las otras ciudades que fueron quemadas, Si los hubiera, el señor habría incumplido la promesa que me hizo de salvarles la vida, Los niños, los niños eran inocentes, Dios mío, murmuró abraham, Sí, será tu dios, pero no fue el de ellos. (…) El error es creer que la culpa ha de ser entendida de la misma manera por dios y por los hombres, dijo el otro ángel. En el caso de sodoma alguien la tuvo, y ése fue un dios absurdamente apresurado que no quiso perder tiempo apartando para el castigo solamente a los que, según su criterio, andaban practicando el mal, además, ángeles, dónde ha nacido esa peregrina idea de que dios, simplemente porque es dios, debe gobernar la vida íntima de sus creyentes, estableciendo reglas, prohibiciones, interdictos y otras patrañas del mismo calibre, preguntó caín, Eso no lo sabemos, dijo uno de los ángeles.

José Saramago – Caín

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A propósito de la homofobia manifiesta en diputados del PSUV a la Asamblea Nacional, traigo acá el registro de una polémica bilateral entre un lector del #288 de la Carta Semanal de doctorpolítico (29 de mayo de 2008) y el suscrito. Ella fue suscitada por el artículo breve—LEA, por favor—del número en cuestión. Se reproduce a continuación el debate comenzando por el artículo, mientras se protege la identidad del objetor con el anonimato. LEA

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LEA, por favor

El 15 de este mes de mayo la Corte Suprema de California decidió que los homosexuales tienen el mismo derecho que los heterosexuales para formar uniones estables a través del matrimonio. La decisión, dividida en cuatro contra tres, fue redactada por el Presidente del tribunal, el juez Ronald George, llevado al cargo por los republicanos. En ella se lee: “…incluso las prácticas sociales y tradiciones más familiares y generalmente aceptadas, enmascaran una injusticia y una desigualdad que frecuentemente no es reconocida o apreciada por aquellos que no son afectados directamente por esas prácticas o tradiciones”.

Manifestación homofóbica ante Corte Suprema de California

Homófobos ante la Corte Suprema de California

La decisión, por otra parte, hizo retroalimentación a la opinión pública. La encuestadora Field Poll preguntó por primera vez a los californianos si estaban de acuerdo con que los homosexuales pudieran casarse en 1977, cuando sólo 28% de los encuestados contestó afirmativamente y 59% se opuso. En 2006 se oponía el 50% y 44% se mostraba de acuerdo, pero en el más reciente sondeo (17 al 26 de mayo), poco después de la decisión tribunalicia, 48% se pronunció a favor del matrimonio de homosexuales y la oposición pasó a ser una minoría, aunque grande, de 46%. El director de Field Poll estima que la decisión judicial influyó para que los indecisos se sumaran al apoyo.

En estricto sentido, el matrimonio es un contrato civil entre dos personas. No es cualquier contrato, por supuesto; la legislación civil (y religiosa) de todos los países del mundo dedica muy extensa y especial consideración a su normativa, dado que la familia es tenida por “célula fundamental” de la sociedad. Pero, en principio, nada debiera obstar para que dos personas del mismo sexo conviniesen en un vínculo permanente, no porque sean de preferencia homosexual, sino porque son, por encima de todo, personas.

Naturalmente, la tradición judeo-cristiana incluye un fuerte tabú contra la homosexualidad. En otras culturas (la grecorromana, por ejemplo, o en más de una asiática), la práctica homosexual es entendida de otro modo. Los guerreros espartanos, poco sospechosos de falta de virilidad, la practicaban comúnmente, pues resultaba inconveniente acompañarlos de mujeres durante sus largas expediciones militares. En la novela Shogun, de James Clavell, es la misma esposa del caudillo japonés quien introduce un mancebo a la alcoba conyugal para regalar a su marido.

En verdad, una persona de orientación homosexual es tan normal como una que mida más de ciento ochenta centímetros de estatura, y los biólogos han observado la conducta homosexual en no menos de mil quinientas especies animales. En todo tiempo y lugar ha habido personas con esa preferencia, y ya es tiempo de que nuestra civilización deje de mirarlas como bichos raros. Dignísimas y muy meritorias personas han sido homosexuales: Alejandro Magno, el emperador Adriano, Miguelángel, Pedro Aretino, Giovanni Pico della Mirandola, Pyotr Illyich Tchaikovsky, Arturo Rimbaud, Marcel Proust, Sergei Diaghilev, Sir Laurence Olivier, Michael Tilson Thomas, Martina Navratilova, y entre nosotros Isaac Chocrón y John Lange, son unos poquísimos nombres de gran aporte a la cultura y la humanidad.

La legislación venezolana debiera prepararse a una modernización que reconozca el derecho matrimonial de nuestros conciudadanos con preferencia homosexual. LEA

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EL MATRIMONIO ENTRE HOMOSEXUALES

Mayo, 2008

Luis Enrique Alcalá, en su Carta Semanal de «Doctor Político», Nº 288, comenta la reciente decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos de admitir la legalización del matrimonio entre homosexuales.

LEA hace referencia en su artículo a las encuestas recogidas en California, demostrando que una mayoría relativa (48% vs 45%) aprueba la decisión de la Corte. Se pronuncia el autor en favor de la medida, alegando que se trata de un contrato social entre personas, con iguales derechos a todas las demás, arguye que el homosexualismo es una práctica muy antigua, sustentada por figuras importantes de escritores y artistas notables, común entre los aguerridos soldados espartanos. Termina sugiriendo la adopción de la medida de la Corte estadounidense por la legislación venezolana.

Con el debido respeto a la opinión expresada por el autor referido, quien esto escribe hace uso de su derecho de disentir para expresar el rechazo a la propuesta anterior.

Sin dejar de lado el sentido de la expresión atribuida a Don Miguel de Unamuno: «¡Oh Dios si es que existes, toma mi alma si es que la tengo!», nos aferramos aquí a la decisión irreversible de la Madre Naturaleza y de nuestro Padre Eterno, conjugando sus esfuerzos por establecer claras diferencias biológicas y psicofísicos entre los géneros masculino y femenino del Reino Animal, entre el cual nos contamos los humanos, como la única forma de permitir la procreación y extensión de las poblaciones. El hombre tiene órganos y hormonas sexuales de características completamente diferentes a los de la mujer, cuyas funciones de cópula entre uno y otra  son indispensables para dar origen a un nuevo ser.

No existe discusión posible sobre esta premisa fundamental de la vida.

Y si la aceptamos, es lógica también fundamental el considerar que la homosexualidad es una desviación de la misma premisa, apartándose de los procesos biológicos y psicofísicos mencionados, separándose igualmente de las normas instituidas por las civilizaciones desde sus tiempos primarios.

No es de extrañar que las grandes religiones consideraran como pecado mortal la relación homosexual. El Antiguo Testamento, en su Levítico 20:30, condena a muerte a sus practicantes. El Zend Avesta de los antiguos persas y el Corán lo prohíben, existiendo pena capital para los mismos en Arabia Saudita, Irán y Yemen. Sin embargo, tampoco extraña que se hayan registrado casos de homosexualismo entre los soldados de los antiguos ejércitos conquistadores, como los griegos macedonios de Alejandro Magno (no típicamente entre los espartanos, como dice LEA, puesto que estos no llegaron a guerras en tierras lejanas) y hasta en las mismas legiones del antiguo Imperio Romano.

Es un hecho que los hombres o mujeres jóvenes y adultos, sometidos y obligados a largas privaciones sexuales, tienden al desahogo de la abstención.

Igualmente cierto es que en varias de las «avanzadas» sociedades contemporáneas, particularmente entre ciertos grupos de artistas e intelectuales, otros de «alta» clase de gente adinerada y de jóvenes desprejuiciados «a la moderna», se ha tratado de desmitificar las normas consideradas como tabúes tradicionales y conservadores prevalecientes en las clases medias de las sociedades. El uso de drogas estupefacientes, las relaciones sexuales casuales y aquellas entre un mismo sexo, son actos que esta gente quieren imponer como demostración rabiosa de su protesta contra las mencionadas normas, consideradas por ellos como arcaicas y estúpidas.

A pesar que el autor de estas líneas no es un practicante regular de los preceptos de su religión católica y se confiesa opositor a ciertas rigideces de pautas que considera extremas dentro de la misma, continuará hasta el fin de su vida manteniendo en alto los principios de la fe cristiana, así como también la defensa más cumplida del derecho de otras personas al ejercicio de sus propias religiones. Igualmente continuará su más decidida vocación por la belleza y dulzura de nuestras hembras y la reciedumbre y hombría de los machos.

Aclaremos, no nos oponemos a la convivencia entre personas de un mismo sexo. Mientras no hagan demostraciones públicas desafiantes de sus hábitos y expresiones personales o intenten imponer en los demás sus propias costumbres, ellos podrán vivir en paz en nuestra vecindad. Pero si nos oponemos rotundamente a que nuestros niños presencien el acto de dos hombres o dos mujeres besándose en la boca en plena calle.

Estamos muy lejos a lo de permitir que las leyes otorguen a personas de un igual sexo los mismos privilegios que se extienden a los matrimonios entre hombres y mujeres, admitiéndoles formar y educar hijos adoptivos, seres que por demás nunca entenderán el porqué para ellos les está vedada y es innecesaria la existencia de un padre, diferente totalmente a la de una madre, cuya ternura jamás podrá ser igualada por ningún homosexual.

NN

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De: Luis Enrique Alcalá

Enviado el: Jueves, 29 de Mayo de 2008 06:35 p.m.

Para: NN

CC: XX

Asunto: Re: EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL

Hola, NN. Me resulta un tanto extraña tu manera de comunicarme tu pensamiento sobre el tema que comentas. En lugar de dirigirte a mí personalmente (y remitir copia a nuestro común amigo si es tu deseo involucrarlo), redactas tu comunicación como si se tratara del voto salvado en un debate parlamentario o en el seno de un cuerpo colegiado, aduciendo derechos a disentir. No hacía falta tanta solemnidad o distancia. En cualquier caso, me brindas oportunidad de añadir información a lo que fue tratamiento escueto de un tema ciertamente difícil, cuyo tratamiento conlleva, en muchos casos, despejar posturas prejuiciadas de muy longevo arraigo.

Una primera observación es que, como ha acontecido en ocasión anterior, no representas fielmente lo que escribo. En este caso obviaste anotar, al resumir mi exposición, el dato zoológico de no menos de 1.500 especies animales en las que se observa comportamiento homosexual.  (Bien documentado en unas 500). Comoquiera que aduces, primero que nada, un argumento de orden biológico, pudieras pasearte por el hecho que te apunto, sobre todo en combinación con la hipótesis religiosa fundamental: que lo que llamamos «naturaleza» es causado por un ente de intelecto superior, cuyo diseño establece la forma de la vida. A juzgar por los datos de la zoología—que incluyen la observación de predisposiciones genéticas a la homosexualidad incluso en especies tan elementales como la mosca Drosophila melanogaster—la conducta homosexual es parte constante e ineludible de la realidad natural y, por consiguiente, un postulado Creador habría querido las cosas así. Por otra parte, en las moscas, los peces, los delfines o los primates no humanos, no se registra casos de artistas, intelectuales, especímenes adinerados (no usan el dinero) o desprejuiciados o empleo consciente de drogas estupefacientes que pudieran explicar la conducta mencionada.

Alan Turing: genio matemático victimizado

Alan Turing: genio matemático victimizado

En la enumeración, pues, de lo que consideras las causas de la homosexualidad humana, es aparente un sesgo que la considera intrínsecamente pervertida. Tal cosa es evidente en el uso de comillas para las palabras «avanzadas», «alta», «a la moderna», y en la simplista hipótesis de que se trata todo de una rabieta de protesta contra ciertas normas, así como con tu creencia de que la homosexualidad es demográficamente más frecuente entre artistas e intelectuales. Si acaso, entre éstos hay más disposición a defender lo que sea su orientación sexual, precisamente porque se trata de personas comprometidas con el pensamiento y la creación, más renuentes a la discriminación en su contra.

Los datos demográficos dan que cerca de un 5% de las poblaciones humanas corresponde a gente con homosexualidad de por vida. (Por esto aludí a quienes miden más de uno ochenta, puesto que se trata aproximadamente de la misma proporción). Atribuir, como lo haces, esa terca realidad a desarreglos morales constituye una hipótesis fácil pero insatisfactoria. («Alfred Kinsey’s studies, Sexual Behavior in the Human Male and Sexual Behavior in the Human Female, found that the majority of humans have had homosexual experiences or sensations and are bisexual. The Kinsey Reports found that approximately four percent of adult Americans were predominantly gay or lesbian for their entire lives, and approximately 10 percent were predominantly gay or lesbian for some portion of their lives».)

Estás mal informado sobre los espartanos. A pesar de que no llegaran, como las tropas de Alejandro, hasta los confines de la India, mucho viajaron y guerrearon por toda la Península Helénica. (Guerras Médicas). De hecho, eran predominantemente de Esparta los que cruzaron un mar para invadir Troya. De todas formas, la costumbre que referí es cierta. Estudia un poco más de historia antes de encontrar equivocación en lo que dije. Los tebanos, por cierto, también incluían intencionalmente la homosexualidad en su concepto táctico. La Banda Secreta de Tebas, un cuerpo de élite de su ejército, estaba enteramente formada por parejas de homosexuales masculinos.

Hay profesiones que, como la militar, se prestan a la homosexualidad. Una de las más destacadas es precisamente la del sacerdocio. No ignoras la reciente publicidad respecto de sacerdotes y obispos que incurren en la práctica, así como en cuanto al problema, disciplinar y económico, que tal cosa representa para el Vaticano. Estando en 1989 en Maracaibo supe directamente por boca del Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis que al menos la tercera parte de su curia estaba compuesta por sacerdotes homosexuales. (Las otras dos, según su informe, eran un tercio que esperaba el deceso de Monseñor Roa, para lograr progreso luego de lo que consideraban su rígido liderazgo, y otro dedicado a las bebidas alcohólicas).

Lo que me lleva al tema religioso, que tiene tan destacada figuración en tus argumentos. En efecto, más de una religión incluye un tabú contra la homosexualidad. También, por supuesto, incluyen algunas tabúes contra la carne de cerdo o la vacuna (sagrada), y más de una prescribe la mutilación o la lapidación para ciertas conductas tenidas por pecaminosas. El hecho de que sean prescripciones religiosas no las hace justas o humanitarias, aun cuando postules «la defensa más cumplida del derecho de otras personas al ejercicio de sus propias religiones», que pueden incluir estupideces criminales como la de ojo por ojo y diente por diente, o la sujeción de la mujer.

En la religión católica, de la que te declaras poco practicante pero decidido partidario de su fe—al tiempo que haces divertida reivindicación de tu virilidad; totalmente innecesaria y gratuita, puesto que mi nota difícilmente la cuestionaba—hay mucha inconsistencia en materia de doctrinas sobre la sexualidad. La cosa ha variado y oscilado a lo largo de su historia, en la que han influido autoridades como la de San Agustín, que después de dedicarse por largos años a la parranda, la cogió por la gazmoñería y escribió unas «Confesiones» y asumió línea dura contra lo erótico.

La aparición de la Compañía de Jesús, para hacer Contrarreforma contra Lutero, que había tomado pareja, recrudeció la gazmoñería católica. Los jesuitas elaboraron una curiosísima doctrina, según la cual era posible pecar venialmente contra cualquier mandamiento, salvo el sexto. (A pesar de que, en teoría, el más grave pecado es el de soberbia, era posible incurrir en él en grado venial; en cambio, todo pecado de lujuria, así fuese mirar con deseo un trasero femenino, sería mortal).

Hasta la encíclica Casti connubii (Los castos esposos), de Pío XI, se tenía como único fin primario del matrimonio la procreación, que es argumento clave de tu exposición, y al amor sexual como un fin secundario definido como «remedio a la concupiscencia», es decir, a la supuesta tendencia humana a pecar, y se tenía por «los enemigos del alma» al «mundo, el demonio y la carne». Son innumerables las neurosis e histerias que esa prédica causó en quienes se creían pecadores por haber rozado el seno de la novia. Pío XI reconoció, sin embargo, que no sólo se remediaba la concupiscencia con la cópula, sino que también se lograba «la mutua ayuda de los cónyuges». Después de él (Pío XII en adelante) se equiparó esto último a la procreación para hablar de un doble fin primario. Estas posturas producían inconsistencias internas. El Código de Derecho Canónico, por caso, listaba dos clases de impedimentos al matrimonio. Los más leves, los impedientes, debían impedir el vínculo si se les conocía antes de la celebración del sacramento, pero no lo disolvían si la gente se casaba sin conocerlos. Los más fuertes, los dirimentes, disolvían el vínculo aun después de celebrado el rito y consumada la unión carnal. Pues bien, la esterilidad, que atentaría directamente contra el fin primario de la procreación, era sólo un impedimento impediente, mientras que la impotencia, que impide sólo la cópula y el goce de la «mutua ayuda» (no necesariamente la fecundación, que puede lograrse sin penetración), era tenido por impedimento dirimente.

En general, pues, las posiciones católicas acerca de lo erótico han rayado en lo absurdo, cuando no lo han rebasado. En un tiempo la doctrina católica consideraba que la completa abstinencia sexual era el estado más santo del hombre, y que el matrimonio se permitía sólo porque había quienes carecían de la fortaleza para la vida en castidad absoluta. Todavía en el siglo XX, José María Escrivá, fundador del Opus Dei, establecía una discriminación: los sacerdotes eran los oficiales de Cristo; los casados sólo sus soldados.

Obviamente, los aparatos sexuales sirven para la función reproductora, y el placer asociado a la cópula remunera evolutivamente la crucial función de la perpetuación de la especie. Obviamente, entonces, los homosexuales, masculinos o femeninos, no pueden procrear. Pero la actividad sexual es, me atrevería a afirmar, primero la búsqueda de placer o la expresión de amor de una persona por otra, y en contadas ocasiones la búsqueda intencional de prole. Ese placer—el orgasmo—es obtenible, por otra parte, en coyundas que no involucran el acoplamiento de un pene a una vagina, como ocurre con el sexo anal u oral, o las meras caricias manuales. (Esta circunstancia permitió a Bill Clinton argumentar, falazmente, que él no había tenido una relación sexual con Mónica Lewinski). En la inmensa mayoría de los casos las relaciones sexuales no se emprenden con fines meramente procreativos.

Hay otras posiciones, por supuesto. El Opus Dei enseña que sus miembros casados—los llamados «supernumerarios˝—deben hacer el amor pensando siempre que van a procrear. Esto es una interpretación estrecha del único fundamento para la idea (católica) de que el fin primario del matrimonio es la procreación. Tal noción tiene un único fundamento: la interpretación de que la procreación es un mandato directo de Dios, que habría dicho a Adán y Eva (mitología pura) en el Paraíso «Creced y multiplicaos». Hace décadas que asistí a un cursillo de teología dogmática, dirigido por un experto en Sagradas Escrituras cuyo nombre ya no recuerdo. Este letrado sacerdote advirtió que la interpretación bíblica era asunto de complejo cuidado, y tomó justamente esa oración divina para ilustrar el punto. En una sociedad de Primera Ola como la israelita primigenia, la mano de obra, y por ende una extensa prole, era el principal activo económico. De modo, pues, dijo el hermeneuta, que el deseo de proles extendidas era más una bendición y un buen augurio, y así Dios ha podido estar bendiciendo a Adán y Eva con la principal riqueza económica, la descendencia, antes que ordenándoles que se reprodujeran como acures. En suma, el experto en la Biblia ponía en duda el propio fundamento de la doctrina católica sobre el fin primario del matrimonio.

Martina Navratilova, grande del deporte blanco

Martina Navratilova, grande del deporte blanco

Es así como la actividad sexual no existe solamente para la procreación, y a través de ella puede establecerse con más fuerza, o con fuerza más natural, el vínculo amoroso entre dos personas, así sean estas homosexuales. Como dices, los homosexuales han sido condenados y discriminados en más de una latitud y un tiempo. Que cosas así ocurran, sin embargo, no equivalen a tener la condena y la discriminación por correctas. A comienzos del siglo XX, una mujer que osara fumar en una calle de Nueva York podía ir presa, como podía serlo, en varios de los estados norteamericanos, el hombre que exigiese a su mujer una caricia oral. Aquí hablamos de la nación más admirable de la modernidad, en la que equivocaciones tan monstruosas como ésas llevaron, por ejemplo, a toda una enmienda constitucional que prohibió el consumo de bebidas alcohólicas, «puestas por Dios» en la naturaleza para la celebración amigable.

Si una pareja heterosexual puede besarse en la vía pública, también tiene derecho a lo mismo una homosexual, pues no es menos humana que la primera y tiene derecho al amor. Entiendo que hay gente a la que esto le choca; también hay la que no quiere compartir el asiento de un autobús con un negro.

Admito tener dudas respecto de la posibilidad de adopción de niños por una pareja homosexual, lo que además no traté para nada en mi nota, que se limitó a sugerir que los homosexuales tienen derecho a establecer vínculos permanentes amparados y regidos por la ley. Como un infante proviene de un hombre y una mujer, lo deseable es que tenga padre y madre para criarlo. Pero, por una parte, hay sociedades o culturas en las que las familias son matricentradas, es decir, sin presencia de padre. Sin ir muy lejos, así es la sociedad venezolana en proporción mayoritaria, según escuché explicar recientemente al padre salesiano Alejandro Moreno, teólogo y psicólogo con décadas de residencia y trabajo en un barrio de Petare. Esa clase de familia, sostiene, es la familia venezolana normal.

Por la otra, puedo imaginar que sea preferible que un niño sea criado y amado por una pareja homosexual, masculina o femenina, antes que en un orfanato. La ternura no es, como sugieres, casi exclusiva de las mujeres que son madres. Tendré, pues, tu declaración a este respecto como expresión poética, aunque no por afirmación científica. Hay por la vida mucha mujer dura y castrante, seca, malévola, desnaturalizada, en la misma proporción que esos rasgos se hallarán en los hombres, independientemente de su orientación sexual.

Te dejo con un saludo y un sucinto inventario (Wikipedia) de diferencias fisiológicas y cognitivas—es decir, naturales o «puestas allí por Dios»—entre homosexuales y heterosexuales.

LEA

Recent studies have found notable differences between the physiology of gay people and non-gay people. There is evidence that:

    * The average size of the INAH-3 in the brains of gay men is approximately the same size as INAH 3 in women, which is significantly smaller, and the cells more densely packed, than in heterosexual men’s brains.

    * The suprachiasmatic nucleus was found by Swaab and Hopffman to be larger in gay men than in non-gay men, the suprachiasmatic nucleus is also known to be larger in men than in women.

    * The anterior commissure is larger in women than men, and larger in gay men than in non-gay men.

    * Gay men have, on an average, slightly longer and thicker penises than non-gay men.

    * Gay men’s brains respond differently to fluoxetine, a selective serotonin reuptake inhibitor.

    * The functioning of the inner ear and the central auditory system in lesbians and bisexual women are more like the functional properties found in men than in non-gay women (the researchers argued this finding was consistent with the prenatal hormonal theory of sexual orientation).

    * The startle response (eyeblink following a loud sound) is similarly masculinized in lesbians and bisexual women.

    * Three regions of the brain (medial prefrontal cortex, left hippocampus, and right amygdala) are more active in gay men than non-gay men when exposed to sexually arousing material.

    * Gay and non-gay people emit different armpit odors.

    * Gay men are more likely to have a counter-clockwise hair whorl pattern.

    * Gay and non-gay people’s brains respond differently to two human sex pheromones (AND, found in male armpit secretions, and EST, found in female urine).

    * Finger length ratios between the index and ring fingers may be different between non-gay and lesbian women.

Recent studies suggest the presence of subtle differences in the way gay people and non-gay people process certain kinds of information. Researchers have found that:

    * Gay men and lesbians are significantly more likely to be left-handed or ambidextrous than are non-gay men and women; Simon LeVay argues that because «[h]and preference is observable before birth… [t]he observation of increased non-right-handness in gay people is therefore consistent with the idea that sexual orientation is influenced by prenatal processes,» perhaps heredity.

    * Gay men and lesbians are more verbally fluent than heterosexuals of the same gender (but two studies did not find this result).

    * Gay men may receive higher scores than non-gay men on tests of object location memory (no difference was found between lesbians and non-gay women).

………

El 30/05/2008, a las 10:49 a.m., NN escribió:

Hola Luis Enrique, no me extraña en absoluto que te resulte un “tanto extraña” mi manera de comunicar mi pensamiento o el de cualquier otro que se oponga a tus criterios y opiniones, lo cual evidentemente no toleras. Solo puedo agregar que tu manera desdeñosa de descartar los argumentos de quien ose discrepar contigo y la arrogancia que demuestras en ello, no favorecen en lo mínimo tus aspiraciones políticas personales y perjudican notablemente tu labor como comunicador.

NN

P.D.: Me gustaría conocer las referencias específicas en la cuales fundamentas tu afirmación de que a no menos de a 1500 especies animales se les observa comportamiento homosexual, así como la fuente histórica en la cual fundamentas la práctica homosexual entre los espartanos.

………

Luis Enrique Alcalá
Para: NN
Cc: XX
Re: EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL

Hola, NN. Yo pudiera hacer apreciaciones sobre tu personalidad, tal como se revela en tus comunicaciones, en lugar de atenerme, que es lo que he hecho, a refutar tu argumentación. Esto no has podido hacerlo tú, y te refugias en observaciones de carácter personal, absolutamente impertinentes. (Carentes de pertinencia).

El dato sobre el comportamiento de militares espartanos lo escuché por primera vez de boca de mi profesor de Historia de las Instituciones, en 1963. Pero puedes comprobarlo tú mismo en el siguiente enlace:

http://en.wikipedia.org/wiki/Homosexuality_in_the_militaries_of_ancient_Greece

Lo referente a la cantidad de especies animales puedes cotejarlo en:

http://en.wikipedia.org/wiki/Homosexuality

Tal vez la lectura completa de estos artículos te permita entender la estructura de tus prejuicios.

Sabré agradecerte te abstengas de ulteriores comunicaciones conmigo.

Luis Enrique Alcalá

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A llorar p’al valle

Mar de lágrimas

Mar de lágrimas partidistas

Leopoldo Castillo creyó verA través de la mordaza—, en la crítica de la sociedad española a los principales partidos políticos de su país, un grave peligro: que España siga un camino parecido al venezolano, en el que el descrédito de Acción Democrática y COPEI habría abierto la puerta a la llegada del chavismo en las elecciones de 1998. Lo malo no fue, según Castillo, que AD y COPEI se portaran mal sino decirlo; no la sordera de los políticos sino la locuacidad de quienes nos atrevimos a criticarlos. (En mi caso y explícitamente ¡desde febrero de 1985, catorce años antes de la primera presidencia de Chávez!)

Castillo esgrime una pobre defensa de una política que hace crisis planetaria. Para él, Carlos Fuentes habría errado en su testamento; en artículo publicado el día de su muerte (15 de mayo de 2012) éste osó advertir a François Hollande de un nuevo desafío: «…el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha«. Es realmente irónico que quienes fueron los principalísimos responsables de la llegada de Hugo Chávez Frías a Miraflores quieran cargar la culpa a los que se preocuparon de advertir a tiempo la necesidad de corrección, que pretendan pasar factura a Ibsen Martínez y RCTV por la transmisión de un registro de la realidad: la magnífica telenovela Por estas calles. El pasticho socialista del chavismo-madurismo es, por supuesto, una trasnochada y pretensiosa ilusión, una receta que no puede traer sino fracaso, pero es igualmente desandado el acatamiento irreflexivo a una Mesa de la Unidad Democrática que en materia de fracaso es experta. No fue capaz de demostrar la existencia de un fraude electoral el pasado 14 de abril, y ahora irá a decir, como en aquella cuña del detergente Ariel, a instancias internacionales: ¡Mamá, Federico me está molestando!

Por esto el país se reacomoda políticamente. Félix Seijas (Instituto Venezolano de Análisis de Datos) ha incorporado a sus estudios de opinión un concepto muy útil, el de «bloques políticos estructurales», las agrupaciones fundamentales de la opinión en referencia a los polos del espectro partidista local. He aquí lo que midió en mayo y julio de este año:

IVAD en mayo y julio

Bloques políticos estructurales (IVAD en mayo y julio de 2013)

En proporciones

En proporciones

En sólo dos meses, el acompañamiento al bloque oficialista perdió 1,1 puntos y la simpatía por la oposición descendió en 3,4%; la agrupación de los independientes—Ni-ni, no alineados, como se quiera nombrarlos—captó esas disminuciones para crecer 4,5 puntos.

La solución al problema de una calidad deficiente de la política a nivel mundial no es acallar su crítica; es ofrecer un nuevo tipo de organización política, con código genético distinto al de los partidos tradicionales, que se dedican a una lucha por el poder con pretexto de una ideología y exhiben la conducta de solidaridades o descalificaciones automáticas.

Ese nuevo actor político, pues, requiere una valentía di­ferente a la que el actor político tradicional ha estimado necesaria. El actor político tradicional parte del princi­pio de que debe exhibirse como un ser inerrante, como al­guien que nunca se ha equivocado, pues sostiene que eso es exigencia de un pueblo que sólo valoraría la prepotencia. El nuevo actor político, en cambio, tiene la valentía y la honestidad intelectual de fundar sus cimientos sobre la realidad de la falibilidad humana. Por eso no teme a la crítica sino que la busca y la consagra. (Sociedad Política de Venezuela – Documento base: Tiempo de Incongruencia, febrero de 1985).

Quienes puedan ofrecer una organización política convincente recibirán, en primera instancia, el apoyo de ese enorme bloque independiente que es ahora más del 40% del país; luego sumarán el de gente afiliada a ambos polos, que está allí porque no conoce una opción satisfactoria.

LEA

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