por Luis Enrique Alcalá | Nov 21, 2012 | Argumentos, Política |

Aveledo en Noticias 24 Radio
Las candidaturas de oposición a las gobernaciones de estado en 2004 (un mes y medio después del referendo revocatorio) obtuvieron dos de veintitrés puestos en disputa: Zulia (Manuel Rosales) y Nueva Esparta (Morel Rodríguez). En 2008 avanzaron hasta cinco (Zulia, Nueva Esparta, Táchira, Carabobo y Miranda) y lograron adicionalmente la Alcaldía Metropolitana. El oficialismo perdía terreno. Con las defecciones de Henri Falcón en Lara y el «Gato» Briceño en Anzoátegui, Ramón Guillermo Aveledo saca las cuentas y concluye que siete gobernaciones están en manos de la oposición. Por esto declaró a Noticias24 Radio: “Si obtenemos menos (de las siete gobernaciones que actualmente tiene la oposición) es un revés. Si obtenemos las que tenemos es un triunfo y si obtenemos más va a ser un gran triunfo”.

El Presidente de Datincorp
No fue exactamente un contrapunto, pues no coincidió con Jesús Seguías, Presidente de Datincorp, en el estudio de la emisora-web, pero éste dijo a Nestor Luis González que una de las ventajas del presidente Chávez es que se le enfrenta una oposición incompetente, “pues no puede ser que ante un Gobierno calificado como malo, ellos permanezcan estancados”. Para compensar, Seguías observó: “El Presidente se arriesgó al postular personas que no son de esos estados y nunca han vivido allí y esa decisión política es un riesgo, por ello en algunas regiones su victoria no es tan clara”. A pesar de esta advertencia, opina Seguías que «Chávez mantiene un control muy sólido de su población electoral y es poco probable que la oposición aumente o sostenga las gobernaciones que posee actualmente». A su juicio, pues, ocurriría lo que Aveledo llama «un revés». Otro.
Cosa distinta es el piso de las alcaldías. El desempeño opositor fue peor en él en las últimas elecciones:
No hay ni uno solo de los estados del país en el que las opciones opositoras o disidentes ganaran una mayoría de las alcaldías. En Apure, Portuguesa, Sucre, Vargas y Yaracuy (más el Distrito Capital) ni una sola alcaldía recayó en candidatos de oposición o disidentes del chavismo. He aquí una lista de los estados seguidos por dos números; el primero es el número de sus municipios en los que se eligió alcalde, mientras que el segundo es el de las alcaldías obtenidas por candidatos del PSUV: Anzoátegui, 21, 18; Apure, 6, 6; Aragua, 18, 17; Barinas, 12, 11; Bolívar, 11, 8; Carabobo, 13, 11; Cojedes, 9, 7; Delta Amacuro, 4, 3; Falcón, 25, 22; Guárico, 15, 12; Lara, 9, 8; Mérida, 23, 18; Miranda, 20, 15; Monagas, 13, 12; Nueva Esparta, 11, 6; Portuguesa, 14, 14; Sucre, 15, 15; Táchira, 29, 16; Trujillo, 19, 16; Vargas, 1, 1; Yaracuy, 12, 12; Zulia, 19, 13. (Carta Semanal #313 de doctorpolítico, 27 de noviembre de 2008).
Lo más vistoso y poderoso, naturalmente, es el nivel de las gobernaciones. (De la de Zulia salió la candidatura de Rosales y de la de Miranda surgió Capriles). Por esto el gobierno ha puesto en funcionamiento una táctica novedosa y otra más conocida: la «campaña paraguas» del «proceso constituyente» para la elaboración del «Segundo Plan Socialista», una gran producción teatral y tramposa y, por otro lado, el enlodamiento de la reputación de los más visibles candidatos de la oposición. Así, Diosdado Cabello ataca a Henri Falcón con insinuaciones de malversación, Elías Jaua hace lo propio frente a Henrique Capriles Radonski y se acaba de anunciar una investigación a Pablo Pérez y algunos de sus colaboradores por presunto enriquecimiento ilícito.
Por ahora, sin embargo, las encuestas parecen indicar que esta última táctica no hace mucha mella en los estados en poder de la oposición. IVAD ha medido (19 a 29 de octubre) una ventaja de más de 8 puntos en Zulia de Pablo Pérez sobre Francisco Arias Cárdenas (50,8% contra 42,1%), una ventaja de 21,5% a favor de Capriles en Miranda sobre Jaua y hasta GIS XXI tiene a Henri Falcón ganando cómodamente en Lara (según medición del 29 de octubre al 5 de noviembre) sobre Luis Reyes Reyes, quien no parece percibir la realidad y asegura que el estado es rojo-rojito. Otros estados donde la oposición tiene posibilidades de progresar son Amazonas, Bolívar y Sucre. Pero «el Pollo» Henrique Salas Feo parece encaminarse a la derrota frente a Francisco Ameliach (IVAD: 37,7% ante 42%). La dinastía Gallo-Pollo de los Salas—que irónicamente se justificaba porque habría acabado con la adeca hegemonía Celli en Carabobo—toca a su fin.
En todo caso, la oposición no logrará un avance dramático, por lo que no podrá alcanzar siquiera la mitad de las gobernaciones. El mapa seguirá mostrándose muy enrojecido pero, bueno, Aveledo estima que perder con un score de 15 goles a 8 sería «un gran triunfo». Es cuestión de terminología, pero lo que necesita la Mesa de la Unidad Democrática no es obtener, aunque más eficientemente, un nuevo fracaso. LEA
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ADDENDA
El 11 de octubre, tres días después de las elecciones presidenciales, Manuel Felipe Sierra me entrevistó para su programa en Noticias24 Radio sobre el tema de las elecciones regionales del 16 de diciembre. He aquí el audio de esa entrevista:
Con Manuel Felipe Sierra – Noticias 24 – 11/10/12
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por Luis Enrique Alcalá | Nov 16, 2012 | Argumentos, Política |

Cuando sólo le habían entregado la portada de su propuesta (Web del «Programa de la Patria»)
REFERÉNDUM CONSULTIVO SOBRE EL SOCIALISMO
El 15 de noviembre, intenté infructuosamente hacer llegar al Presidente de la República la carta que se transcribe abajo, empleando los medios dispuestos en el sitio web plansocialistadelapatria.org.ve. Al fracasar, probé a enviarla por correo a una dirección electrónica del Despacho de la Presidencia:
Estimados Señores de la Dirección General de Gestión Comunicacional del Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia: habiendo confrontado dificultades aparentemente insalvables para confirmar mi inscripción en el sitio web plansocialistadelapatria.org.ve, aunque seguí instrucciones recibidas en correo enviado a mí desde la dirección de correo electrónico sistema@plansocialistadelapatria.org.ve a la 1 y 45 minutos de la tarde de hoy, solicito a Uds. se sirvan hacer llegar a tal sistema la sugerencia que copio abajo, en atención a la invitación hecha desde la Vicepresidencia Ejecutiva de la República para que los ciudadanos, miembros del Poder Constituyente Originario, hagan llegar sus ideas para el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2019.
Mi comunicación rebotó con esta advertencia de cantv.net:
—– Transcript of session follows —–
… while talking to correo.presidencia.gob.ve.:
DATA
<<< 550 5.1.1 <dggcomunicacional@presidencia.gob.ve>: Recipient address rejected: presidencia.gob.ve
550 5.1.1 <dggcomunicacional@presidencia.gob.ve>… User unknown
<<< 554 5.5.1 Error: no valid recipients
Antes había recibido el siguiente correo de la web del «proceso constituyente»:
Hola, acabas de solicitar una cuenta en plansocialistadelapatria.org.ve. Para activar tu nueva cuenta debes hacer click o copiar y pegar el siguiente enlace en la barra de tu navegador:
https://plansocialistadelapatria.org.ve/programapatrio/accounts/activate/ 156a567fcb394752fd29807c2eb1053b62046297/
Si no solicitaste una cuenta no te preocupes, has caso omiso de este mensaje, no recibiras más correos de nuestra parte y la cuenta expirará automaticamente en siete días.
(Les faltó el acento en «recibirás»y conjugaron el verbo haber en lugar de hacer). Entonces quise comunicarles: Lo siento. He tratado varias veces y el navegador indica: URL no encontrado. Este correo fue de nuevo rebotado a mi dirección con indicación parecida al primer rechazo:
<<< 550 5.7.1 <sistema@plansocialistadelapatria.org.ve>… Relaying denied. Proper authentication required.
550 5.1.1 <sistema@plansocialistadelapatria.org.ve>… User unknown
Opto, pues, por reproducir a continuación el contenido de mi carta a Hugo Chávez Frías. Tal vez pueda hacerla llegar impresa a Miraflores, a ver si es recibida en la Prevención del palacio. ¿Habrá alguien que pueda ofrecerme un mensajero? LEA
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Caracas, 15 de noviembre de 2012
Al Sr. Hugo Chávez Frías
Presidente de la República
Su Despacho
Excelentísimo Sr. Presidente: agradezco la invitación que ha hecho Ud. a todos los ciudadanos de Venezuela para que se le haga llegar ideas pertinentes al plan de desarrollo nacional que tiene previsto presentar, el próximo 10 de enero de 2013, a la Asamblea Nacional. También aprovecho la misma circunstancia para someter a Ud. una consideración en ese sentido.
La convocatoria es a participar en la elaboración del Plan «Socialista» de la Nación 2013-2019. El término «socialista» es empleado por Ud. y su equipo de colaboradores con muy marcada frecuencia, así como está presente en publicidad del SENIAT, PDVSA o el Metro de Caracas, para mencionar sólo unos pocos casos de la propaganda gubernamental. También emerge en piezas de legislación como la Ley Orgánica de las Comunas: «…un modelo económico de propiedad social y de desarrollo endógeno y sustentable, que permita alcanzar la suprema felicidad social de los venezolanos y venezolanas en la sociedad socialista». (Numeral 10 del Artículo 4).
Ahora bien, en ningún momento ha sido consultada al Pueblo, explícitamente, la implantación de un régimen socialista en Venezuela. Es verdad que en los proyectos de reforma constitucional de 2007 se incluyó el concepto en algunos artículos: en la modificación al Artículo 70 del proyecto de su despacho (sobre los medios de participación para la construcción del socialismo), quería añadirse los Consejos del Poder Popular—consejos comunales, consejos de trabajadores, consejos campesinos, etcétera—como medio de participación y protagonismo del pueblo. También, en el proyecto presentado por la Asamblea Nacional, la modificación propuesta del Artículo 103 (sobre el derecho a la educación), quiso añadirse una mención a los principios humanísticos del socialismo «bolivariano».
Como Ud. debe recordar, ambos proyectos fueron rechazados por una mayoría; aunque delgada, mayoría al fin. (Más de una vez he argumentado, incluso públicamente, que su reconocimiento de esa decisión popular habla muy bien de Ud.) En esa ocasión, Ud. declaró: «Quizás no estamos maduros para empezar un proyecto socialista, sin temores. No estamos listos todavía para emprender un Gobierno abiertamente socialista».
He venido sugiriendo—por primera vez en 2009, luego durante una buena parte de 2010 y en este año—que la decisión acerca de la conveniencia de un régimen socialista para el país es de tal monta que no puede ser confiada a los órganos del Poder Público; es decisión que corresponde al Pueblo, en su carácter permanente de Poder Constituyente Originario.
Me propongo, junto con otros ciudadanos interesados, promover la convocatoria, por iniciativa popular, de un referendo consultivo sobre la materia, para hacer a quienes componen el Poder Constituyente la siguiente pregunta: «¿Está Ud. de acuerdo con la implantación en Venezuela de un régimen político-económico socialista?»
Así formulada, la pregunta es suficientemente clara, gracias a que Ud. y numerosos funcionarios de su gobierno y partidarios suyos, en otros órganos del Estado y desde el Partido Socialista Unido de Venezuela y sus aliados, han definido en múltiples intervenciones y documentos, y en múltiples oportunidades, que es justamente su propósito la instauración en el país de un régimen de esa naturaleza.
Ahora bien, Sr. Presidente, está entre sus facultades convocar referendos consultivos en Consejo de Ministros, y pudiera ahorrarnos el laborioso proceso de la convocatoria popular si consintiere en hacer esa convocatoria. Es, por tanto, mi proposición para su inclusión en el plan de desarrollo de la Nación que Ud. presentará a la Asamblea Nacional, que proceda a convocar el referendo descrito. Como he argumentado el 9 de junio de 2010, es «un asunto de meridiana claridad que los ciudadanos o los dirigentes políticos que suscriban a las distintas corrientes socialistas deben ser los primeros interesados en que se celebre una consulta de esa naturaleza: está en su interés procurar que una mayoría democrática sirva de fundamento a sus intenciones programáticas”. En particular, Ud. y su gobierno debieran tener ese interés, entre otras cosas porque lo que la Constitución denomina (Art. 236, Numeral 18) el Plan Nacional de Desarrollo, Ud. y su gobierno han querido llamarlo Plan Socialista de la Nación.
Tengo la esperanza de que Ud. pueda atender el razonamiento que antecede y proceda a la convocatoria del referendo que propongo.
Queda de Ud.
Atentamente
luis enrique ALCALÁ
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por Luis Enrique Alcalá | Nov 13, 2012 | Argumentos, Política |

Un politólogo que pontifica desde la confusión
Debo dar el beneficio de la duda a Nicmer Evans, politólogo de moda, y a Ulises Daal, Director de Investigación y Asesoría en Políticas Sociales de la Asamblea Nacional. Pudiera ser que Pedro Pablo Peñaloza, aunque lo dudo, hubiera transcrito mal declaraciones suyas sobre algunas reacciones críticas a la pieza de teatro que lleva el escueto nombre de Proceso Constituyente para la Elaboración Colectiva del Plan Socialista de la Nación 2013-2019. Claro que respeto el profesionalismo de Peñaloza, desde que el 1º de agosto de 2005 su constancia arrancara a Alejandro Plaz, entonces capo de Súmate, la admisión de que no se podía demostrar fraude en el revocatorio de 2004. En esta ocasión creo que debo llamar su atención a un error importante en su nota «Proceso constituyente está permanentemente abierto». El problema, creo, es que ha entrado—inadvertidamente, supongo—en la novísima trampajaula terminológica del oficialismo. Peñaloza escribe hoy 13 de noviembre en el diario El Universal: «El poder constituyente avanza. (…) El fin de semana pasado demostró estar vivito y coleando». De la redacción de esta nota de Peñaloza se desprende que se ha tragado, si no el cuento, al menos la nomenclatura del gobierno. Claro que están más confundidos el gobierno mismo y, especialmente, Evans y Daal. La glosa será útil para justificar esta última afirmación.
Escribe Peñaloza: «El poder constituyente no ha fenecido, está permanentemente activo», subraya el politólogo Nicmer Evans, defensor de la revolución bolivariana. Por supuesto que no ha fenecido, pero la buena salud del Poder Constituyente Originario no es una concesión del Estado, que debe estarle por entero subordinado. No depende para nada de esta piratería del «proceso constituyente». Mientras haya una nación venezolana tendrá existencia ese poder, aunque Hugo Chávez no le pida que le mande papelitos. Y sugiero a Peñaloza que ponga más atención a la terminología chavista para no consagrarla; la escritura correcta es revolución «bolivariana«, esto es, llamada «bolivariana», con el adjetivo escrito entre comillas. (Ver en este blog la coletilla a Reivindicación de la clínica).

Buzón «constituyente» rojo rojito
Escribe Peñaloza: El chavismo en pleno, encabezado por ministros, gobernadores y candidatos, llevó adelante el «proceso constituyente» del Segundo Plan Socialista de la Nación 2013- 2019. Se trataría, según explicaron sus promotores, de abrir un debate nacional para que todos los venezolanos nutran con sus ideas el programa de Gobierno que el presidente Hugo Chávez aplicará en el próximo sexenio. Ningún debate ha sido abierto. Cada ciudadano que quiera empatarse en el sarao enviará sus ideas individualmente y, según explicó Jorge Giordani abundando en la patraña, “El inicio de este debate público permitirá que el pueblo venezolano aporte sus ideas para ser evaluadas por el Presidente de la República…» Será él quien debatirá, en soledad,* consigo mismo las ideas que se le envíen. La cosa no pasa de ser un gigantesco buzón de sugerencias, típicos de las empresas estadounidenses y base de numerosas comedias de Hollywood y caricaturas de prensa.
Escribe Peñaloza: «El llamado al ‘proceso constituyente’ es la utilización de una consigna que ratifica la intención de movilizar la discusión del plan de la patria», ilustra el experto. (?) Acá se traiciona Evans; consigna es (nos dice el DRAE): «En agrupaciones políticas, sindicales, etc., orden que una persona u organismo dirigente da a los subordinados o afiliados». Es una consigna, además, electorera. Es el intento de usar incorrecta y engañosamente la marca «constituyente». Es la campaña «paraguas» de la elección de gobernadores. Y en ningún caso es el plan de la patria; si acaso, el del «corazón de su patria». La Patria no lo ha elaborado, y nadie puede hablar por ella.
Escribe Peñaloza: Evans aclara que Chávez no está convocando a una Asamblea Nacional Constituyente para modificar la Carta Magna. «El Presidente está llamando al país para discutir el uso de los recursos, solicita la incorporación de elementos puntuales para el desarrollo y la concreción del plan», acota el académico. Tal vez sea únicamente Henrique Capriles Radonski quien necesite esa aclaratoria, a juzgar por sus reacciones al asunto: El gobernador Henrique Capriles Radonski alertó que la posible Constituyente que evalúa el Ejecutivo Nacional en el marco del Plan de la Nación Socialista es un «golpe» a la Constitucional [sic] aprobada en 1999. (El Universal, nota del 12 de noviembre).
Escribe Peñaloza: Ulises Daal, director de investigación y asesoría en políticas sociales de la Asamblea Nacional, señala que el proceso constituyente implica que «el pueblo ejerza de manera permanente su soberanía». Si se tratara de ejercer la soberanía, el Pueblo tendría que aprobar el bendito plan de desarrollo, no estar constreñido a enviar sugerencias.
Escribe Peñaloza: El numeral 18 del artículo 236 de la Constitución, establece que el Jefe de Estado tiene entre sus atribuciones y obligaciones «formular el Plan Nacional de Desarrollo y dirigir su ejecución previa aprobación de la AN». Daal resalta que antes de someter su propuesta a consideración de la Cámara, Chávez ha resuelto impulsar la democracia participativa y protagónica abriendo una consulta popular inédita. Claro, con papelitos o mensajes protagónicos insertados en la web dispuesta al efecto.
Escribe Peñaloza: El funcionario [Daal] cita el artículo 62 de la Constitución, que reza: «La participación del pueblo en la formación, ejecución y control de la gestión pública es el medio necesario para lograr el protagonismo que garantice su completo desarrollo». Exactamente: para que algún ciudadano o asociación remita al Presidente de la República ideas que él, en su soberana y solitaria majestad, considerará si incluye en su plan, no se requiere ni invitación ni autorización presidencial, mucho menos el espectáculo que se ha montado; bastaba un simple anuncio de Miraflores.
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No basta para que algo sea un proceso constituyente que alguien, así sea el Poder Ejecutivo Nacional, lo designe como tal. En Política, y en Derecho Constitucional, constituyente es lo que constituye una república, lo que le da el ser, lo que establece su marco general de actuación. Nuestra república está constituida desde 1811, y ha sido reconstituida con cada nueva constitución, la última vez el 15 de diciembre de 1999. Es una distorsión manipuladora el uso adjetival del término para referirse al vistoso teatro—montado en función sabatina de estreno en varias salas por el gobierno (aunque no en las del Circuito Radonski)—de esta pomposa e insignificante «participación protagónica». Esta película sólo tiene un protagonista, Hugo Chávez; ni siquiera tiene actriz principal. Maduro, Giordani, Evans y Daal son actores de reparto; los ciudadanos somos extras del espectáculo.
Por lo demás, Nicolás Maduro, en su carácter de Vicepresidente Ejecutivo de la República, precisó hoy que el proceso «constituyente» estará abierto ¡todo un mes completo! Debo, pues, reformular mi cálculo de Puro show: si tan sólo uno de cada diez electores (representatividad de 10%) enviare una única idea al Presidente de la República, éste tendría que considerar un poco más de un millón ochocientas mil sugerencias en ese lapso-ultimátum de treinta días; es decir, tendría que leerse 60.000 mensajes diarios. Esperemos, por su salud física y mental, que las proposiciones sean breves. Quizás puedan enviarse en tuits de 140 caracteres cada uno.**
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*Al comienzo de su primer gobierno, Hugo Chávez cerró una famosa carta a la Corte Suprema de Justicia con estas consideraciones: «Esas son las razones por las cuales el Jefe de Estado conduce, en soledad, la política exterior y, en soledad, es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Nacionales. Inmerso en un peligroso escenario de Causas Generales que dominan el planeta (Montesquieu; Darwin), debo confirmar ante la Honorabilísima Corte Suprema de Justicia el Principio de la exclusividad presidencial en la conducción del Estado». (Destacado del presidente Chávez). Nada puede contradecir más frontalmente el Artículo 62 citado por Daal.
**Un total de aproximadamente 420.000 palabras diarias.
LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Nov 11, 2012 | Argumentos, Política |

Muy atentamente
(Al final de esta entrada se ha insertado una actualización)
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A Orlando Amaya
Gran parte de las desgracias de nuestra vida nacional se debe al empirismo, al desconocimiento de las razones fundamentales que rigen la marcha de las sociedades, de las empresas y las industrias, en fin, a la ignorancia petulante, vestida de suficiencia.
Santiago Key-Ayala
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Voy de cuento. Era el año de 1994, y el segundo gobierno de Rafael Caldera había emitido un segundo decreto de suspensión de garantías, fundado en la mala situación en que la gravísima crisis bancaria de ese año había colocado al país. El Congreso de la República, acicateado por COPEI—ardido porque su líder fundador le había ganado las elecciones del año anterior—, se negó a repetir la aprobación que había concedido al primer decreto. («El Congreso, en manos de la oposición, no estuvo de acuerdo con este segundo decreto, y el 22 de julio procedió a restituir todas las garantías suspendidas, salvo la contenida en el Artículo 96, a cuya suspensión había prestado su aquiescencia con ocasión del decreto de febrero. (…) El gobierno no se conformó con esto, y emitió el mismo día un nuevo decreto de suspensión—No. 285—con idéntico alcance. El guante del desafío había sido recogido». Luis Enrique Alcalá: Las élites culposas, Editorial Libros Marcados, 2012).
En tal circunstancia, el gobierno amenazó con convocar un referendo para consultar al Pueblo acerca de la suspensión que pretendía, cuando aún no existía en la legislación venezolana la figura de referendos consultivos—Caldera prefería decir «consultativo»—, y dejó caer que José Guillermo Andueza, prestigioso jurista y Ministro de Relaciones Interiores, ya tenía una redacción del decreto de convocatoria de la consulta.
Entonces publicó el diario El Nacional los resultados de una encuesta telefónica que se le ocurrió hacer sobre el tema: 90% de los consultados apoyaba la suspensión de garantías. Ni corto ni perezoso, Luis Alfaro Ucero condujo las tropas parlamentarias de Acción Democrática en apoyo del decreto 285, que fue finalmente aprobado, dejando en deslucida posición a COPEI y a La Causa R, partidos que se opusieron. Juan José Caldera anunció en la Cámara del Senado que ya el referendo no sería necesario.
Por mi parte me sentí frustrado, y no porque las garantías quedaran suspendidas, sino porque la consulta popular no se había efectuado; por eso escribí Ahora tiene que consultar, el artículo principal del #6 de referéndum (publicación mensual que por entonces producía), el 8 de agosto de 1994. No me pareció ni serio ni acertado que el gobierno de Caldera reculara con el referéndum que amagara:
Este retroceso gubernamental tiene bastante de lamentable pues, como pudo evidenciarse, la ciudadanía creyó que había llegado la ocasión para participar directamente, por primera vez, en la adopción de una decisión de Estado.
(…)
…si el Gobierno declaró, por boca del Ministro Andueza, que ya tenía redactado un decreto para convocar a referéndum, ¿qué puede impedir que se redacte otro para consultar a los Electores sobre cualquier otro asunto, dado que según la doctrina Andueza habría bastado un acto del Ejecutivo para que se produjera la convocatoria?
Si era posible convocar un referéndum “consultativo” sobre la suspensión de las garantías, es posible convocar un referéndum para consultar a los Electores sobre cualquier otra materia. A este respecto puede valer la pena considerar la siguiente idea: consultar a los Electores sobre los lineamientos generales del plan de desarrollo económico y social del Ejecutivo, el que hasta ahora, dicho sea de paso, es desconocido.
La Constitución Nacional incluye ahora, gracias al Artículo 7º de su Enmienda Nº 2, la siguiente disposición: “El Ejecutivo Nacional en el transcurso del primer año de cada período constitucional, presentará para su aprobación, a las Cámaras en sesión conjunta, las líneas generales del plan de desarrollo económico y social de la nación”.
En nuestra opinión, debiera ser a los Electores, no a las Cámaras del Congreso de la República, a quienes debiera solicitarse la aprobación de las “líneas generales del plan de desarrollo” del Ejecutivo. Esto, naturalmente, precisaría que la Constitución fuese modificada. No puede crearse de la noche a la mañana un carácter vinculante que colida con uno dispuesto expresamente en el texto constitucional.
Pero si, como había argumentado el Gobierno, podía hacerse un referéndum no vinculante para consultar su diferendo con el Congreso, perfectamente puede celebrarse uno para el acto más esencial que puede haber en el ejercicio de la política: obtener la aquiescencia del Pueblo respecto del rumbo general del Estado de cuya soberanía es asiento.
Obviamente, nada de lo que antecede fue atendido. Tomaría más de tres años que el Congreso, en reforma de diciembre de 1997, introdujera el enteramente nuevo Título VI (De los referendos) a la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política, que finalmente creó en nuestra legislación los referendos consultivos. (La Constitución de 1961 sólo contemplaba un referéndum aprobatorio de cualquier «reforma general» del texto constitucional).
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Estas cosas vienen a cuento porque el Vicepresidente Ejecutivo de la República acaba de anunciar (10 de noviembre) el inicio de un proceso «constituyente» para la confección del plan de gobierno 2013-2019. Como es costumbre nomencladora, etiquetadora del gobierno que sirve, ahora constituyente significa algo que no es constituyente. Veamos las propias palabras de Nicolás Maduro:
La carga que tiene el concepto de constituyente en nuestra Constitución va mucho más allá de una Asamblea Constituyente, se trata del poder del pueblo para crear, recrear, fundar y refundar patria, para ejercer soberanía de manera permanente con la Constitución como instrumento fundamental de trabajo, como guía de navegación para esta generación y las que se están formando. (…) Sabemos que en cada barrio, centro de trabajo, taxi, liceo, universidad, esquina se ha acumulado un patrimonio de ideas, experiencias y realizaciones que nos coloca en una situación especial para abordar la elaboración del plan de gobierno. (…) Este es un enorme proceso de aprendizaje de formación y autoformación que exige apartar tiempo para el estudio en los colectivos, grupos de base, ministerios, alcaldías y gobernaciones. Este es un gran proceso para ordenar el pensamiento político y para ordenar y mejorar la calidad de la acción política de cada uno de nosotros.
Ocarina Espinoza, periodista de El Universal, reportó: «Dijo [Maduro] que desde el año 2006 la población que ha votado por el presidente Hugo Chávez lo ha hecho con la conciencia de que lo que se espera para el país es el desarrollo de un plan socialista y esta es la hora de participación para concretarlo». Por su parte, Noticias 24 anota: “El Comandante Chávez nos ordenó que echemos andar a partir de hoy aquí en Caracas y simultáneo [quiso decir «echemos a andar» y simultáneamente] con todo el territorio nacional, lo que hemos denominado Proceso Constituyente para la Elaboración Colectiva del Plan Socialista de la nación 2013-2019″. También ofreció algo por lo que cabe felicitarlo: “Nosotros vamos a extenderle la mano a todos los venezolanos y candidatos que por alguna razón no votaron por Chávez, a ellos también tenemos que tenderle la mano”. (Todavía no está muy afinada la cosa esta de participación de los opositores; en el mismo acto en el que Maduro llevó la voz cantante, el Ministro de Ciencia y Tecnología, Jorge Arreaza, especificó: «Todos los revolucionarios tenemos no sólo el derecho sino el deber de incorporarnos para sumar, nutrir, aportar, construir en colectivo y generar este proceso constituyente desde las bases». Parece que no tienen ese derecho o deber quienes no sean «revolucionarios»). La periodista Espinoza destacó asimismo estas palabras de Arreaza: «en ningún país del mundo se da una convocatoria tan amplia, tan incluyente como la que se está dando en estos momentos en Venezuela». Maduro ya había preguntado: «Digan ustedes cuándo habían sido convocados en la historia de nuestro país por un líder de nación para que hagamos un solo plan, el plan de la patria se podría decir».
Entonces Jorge Giordani completó con pretenciosidad el panegírico de ocasión:
A partir de este momento se inicia un proceso constituyente, nunca visto en nuestra historia. Tendrá repercusiones no solamente en los próximos años, sino que puede ser un ejemplo para los países que están en crisis y ven en este proceso [revolucionario] esperanzas, y materializar las suyas.
………

Chamán Plan (clic para ver título del libro)
¿En qué consiste el asunto en la práctica? El anuncio de este portentoso proceso fue todo un espectáculo mediático; simultáneamente—no simultáneos—con la participación de Maduro, varios candidatos oficialistas a las gobernaciones metieron su cuchara televisada: Adán Chávez desde Barinas o, acompañado por Rafael Ramírez en Mérida, Alexis Rodríguez. Este último informó, según el reportaje de Ocarina Espinoza «que el plan será presentado el próximo 10 de enero ante la Asamblea Nacional para que se convierta en ley «, y Noticias 24, al reportar la intervención de Giordani, reprodujo esto: «El inicio de este debate público permitirá que el pueblo venezolano aporte sus ideas para ser evaluadas por el Presidente de la República, Hugo Chávez Frías, y ser incluidas en el segundo plan socialista 2013-2019 que será presentado el 10 de enero de 2013 ante la Asamblea Nacional». Espinoza escuchó a Arreaza decir: «una de las formas de sistematizar las propuestas que se recogerán a lo largo del país será a través de la página web www.plandelapatria.org.ve. Tiene que haber homogeneidad en la sistematización de las propuestas para poder llegar a las conclusiones más importantes». (Pruebe el enlace para ser recibido con un clásico saludo comunista: «Camarada, a continuación te saldrán las siguientes ventanas…»)
En síntesis, envíe Ud. sus «ideas» para un plan de desarrollo nacional de seis años de vigencia por carta, correo electrónico o a través de las «ventanas» de la web mencionada—allí tendrá que tramitar una autenticación—; eso sí, hágalo pronto, porque el Presi tiene que entregar la tarea en menos de dos meses, el 10 de enero del año que está a punto de comenzar.
Ya sólo eso pone de manifiesto que todo el asunto es una patraña, gato por liebre: si a uno de cada diez electores—por tanto con muy baja representatividad—se le ocurriera enviar, digamos, una sola idea simple, Chávez y su equipo tendrían que procesar casi dos millones de sugerencias. Supongamos que debemos dejarle al menos una semana para redactar lo que presentaría en la Asamblea Nacional el 10 de enero; dispondría entonces de 54 días para su consideración, a razón de 37.000 proposiciones diarias. Por supuesto, Chávez sólo aprobaría lo que esté alineado con su ideología y su intención; por eso no me molestaré en enviarle una idea simplísima: olvidarse de las comunas. (Si la Mesa de la Unidad Democrática quisiera fastidiar el vistoso y engañoso proceso, instruiría a la masa opositora a la que Maduro tiende la mano para que inundara la web del «Plan de la Patria» con millones de participaciones contrarias al «Estado comunal». Esto es más constructivo que las inútiles disquisiciones del «líder nacional» Henrique Capriles Radonski acerca de la constitucionalidad de esta «constituyente»).
Todo el asunto, que por supuesto no tiene nada de constituyente, no busca sino dos objetivos: uno, a corto plazo, es el de armar ese falso tinglado como propaganda electoral para las elecciones de gobernadores; otro, más peligroso, a mediano plazo, el de pretender mediante burda falacia que el «Plan Socialista» ha sido aprobado por el Poder Constituyente Originario, que ese plan castroso es producto de una «constituyente». Este objetivo se ha hecho patente en la reiteración insistente de una mentira: «que desde el año 2006 la población que ha votado por el presidente Hugo Chávez lo ha hecho con la conciencia de que lo que se espera para el país es el desarrollo de un plan socialista» (Nicolás Maduro). Es falsedad repetida ahora por numerosos voceros del gobierno, su jefe incluido, lo que revela que es consigna emitida por el despacho presidencial. La única vez que se consultó explícitamente a los Electores acerca de algo que incluyó, de contrabando, menciones del socialismo—en el referendo de 2007 sobre las reformas propuestas por Miraflores y el Palacio Legislativo—, el rechazo fue la expresión mayoritaria.
Si hubiera real voluntad de fundar el plan de desarrollo nacional—que en este caso es de subdesarrollo—en la decisión popular, el gobierno debiese convocar a un referendo para que la población se pronunciara sobre lo que ahora cocina, como propuse el 8 de agosto de 1994, hace dieciocho años. La petulante caricatura que ahora propone el gobierno no tiene la menor originalidad, como pretende y, por supuesto, la menor sustancia. Es un grosero engaño.
Lo que tenemos que hacer—como antídoto para esta anestesia irresponsable y pretenciosa, para esa demagogia vacía—es convocar, por iniciativa popular, un referendo consultivo sobre la implantación arbitraria y caprichosa de un régimen socialista en el país. Por algo el gobierno no lo ha hecho. LEA
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ACTUALIZACIÓN: El Sr. Iván Gutiérrez ha escrito un artículo (El debate sobre las Comunas) que así comienza: «Tiene razón el Presidente, en la Constitución Nacional aprobada en 1999 quedó establecida la vía para promover formas colectivas y sociales de producción. De allí que la propuesta que está haciendo está ajustada a derecho. Quienes se oponen a ella han escogido dos caminos: Asustar con el fantasma del Comunismo y señalar que las alcaldías y gobernaciones serán borradas del mapa por el Estado Comunal». (Ver acá Más vale tarde que nunca).
Pero el 28 de mayo la Agencia Venezolana de Noticias dejó constancia de que Aristóbulo Istúriz, candidato del Presidente de la República para la Gobernación de Anzoátegui, declaró: «Organización y conciencia social son las principales características que debe tener una comuna para que pueda consolidarse como el poder popular que acabará con el estado capitalista burgués. (…) El estado capitalista burgués hay que desmontarlo, ese Estado piramidal, jerarquizado que tiene arriba el poder nacional, después al poder estadal, después al municipal, luego al parroquial y abajo, de último, al pueblo aplastado». Meses después, el 26 de octubre, se conoció información adicional acerca de los propósitos del asunto, en palabras de Istúriz en una reunión con trabajadores de Anzoátegui: «Estoy seguro, les juro que con un sistema de comuna hay menos inseguridad que sin un sistema de comuna. Cada comuna tiene que ser capaz de garantizar la seguridad en su ámbito. No es lo mismo que el consejo comunal. Hablo de comuna».
Bueno, el DRAE viene en nuestro auxilio para entender la distinción establecida por Istúriz; así define: comuna. (Del fr. commune). 1. f. Conjunto de personas que viven en comunidad económica, a veces sexual, al margen de la sociedad organizada. 2. f. Forma de organización social y económica basada en la propiedad colectiva y en la eliminación de los tradicionales valores familiares.
La primera acepción alude a la comuna hippie, típica en los EEUU de la década de los años sesenta. No creo que sea esto lo que Hugo Chávez y Aristóbulo Istúriz preconizan; el sentido en el que este último enfatiza que no habla de consejos comunales es la segunda acepción que ofrece el diccionario. Los valores familiares «tradicionales» son, por supuesto, «burgueses», y deben ser eliminados. (La admisión de Istúriz revela que lo de los consejos comunales no fue sino un truco de ablandamiento previo, en ningún caso una institución definitiva).
Vale la pena registrar que Istúriz ya ha incurrido antes en definiciones dudosas, como cuando argumentaba que la educación venezolana, a través del currículum «bolivariano», debía «estar alineada con el proyecto de país». (Ver en este blog ¿Alineación o alienación?, del 21 de abril de 2005, y también Roña a la vista, del 3 de abril de 2008). En el primero de los artículos puse: «La educación, maestro Istúriz, con lo único que tiene que estar alineada es con la verdad»).
Ahora habla, de nuevo tramposamente, el gobierno de un «proceso constituyente» para referirse al buzón de sugerencias que ha abierto para recibir ideas de la gente sobre el nuevo plan de desarrollo nacional. No es un estreno; mucho antes el oficialismo ha empleado el término de constituyente para engañar incautos. En Roña a la vista, advertí hace más de cuatro años para referirme a la imposición del mentado currículum «bolivariano»:
Esta grosera manipulación viene convenientemente reforzada por el empleo de otras marcas, que pretenden monopolizar y enrostrarnos los chavistas. Así pasa, por ejemplo, con la idea de “Constituyente Educativa”. La palabra “constituyente” se había valorizado mucho como marca para 1999, y cualquier cosa que se propusiese con ese nombre debía ser, por asociación publicitaria, en principio buena y recomendable. Es así como basta decir, en la introducción mencionada del proyecto curricular, que una constituyente educativa—harto sesgada—determinó que la reforma de 1997 fue salvajemente capitalista para que se tenga tamaña injusticia por verdad.
La distorsión terminológica y la manipulación falaz son técnicas harto frecuentes en el uso chavista. Me atrevo a recomendar al Sr. Gutiérrez, quien tiene suficiente cabeza como para admitir al final de su texto que las recientes «migraciones» en el Registro Electoral «constituyen una torpeza política de padre y señor mío», que no se deje engañar. El gobierno no tiene el monopolio de la preocupación por la pobreza, y principalmente la usa como coartada de su dominación. Vale.
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por Luis Enrique Alcalá | Nov 6, 2012 | Argumentos, Política |

El hombre de las uñas largas
Con agradecimiento a Richard Louis Smith, totalmente criollo
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El Presidente de la República no ha ocultado nunca su veneración por Fidel Castro, a quien trata como padre y consejero. No pocos venezolanos han admirado y admiran al dictador cubano; a la venida de Castro como invitado especialísimo de Carlos Andrés Pérez para su segunda toma de posesión, le dio a novecientos once «trabajadores de la cultura» del país por publicar un manifiesto de reconocimiento en el que se leía entre otras cosas: «…afirmamos que Fidel Castro, en medio de los terribles avatares que ha enfrentado la transformación social por él liderizada y de los nuevos desafíos que implica su propio avance colectivo, continúa siendo una entrañable referencia en lo hondo de nuestra esperanza, la de construir una América Latina justa, independiente y solidaria». Eso era, en 1989, retórica chavista. (Vea en este blog Manifiesto que algunos quisieran olvidar. Le sorprenderá encontrar nombres como los de Elías Pino Iturrieta o Milagros Socorro entre los firmantes).
En enero de 1967, la revista Playboy entrevistó por vez primera a Castro. (Luego lo haría en agosto de 1985. Además de explícitas fotografías de hermosas mujeres, la revista de Hugh Hefner traía de vez en cuando valiosas piezas literarias, como capítulos de libros nuevos de Vonnegut o García Márquez y entrevistas a gente como John F. Kennedy o el propio Castro). Esta entrada traduce algunos fragmentos de la primera entrevista, conducida por el periodista Lee Lockwood.
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PLAYBOY: Cuando llegó al poder en 1959, ¿creyó que Cuba y los EEUU se llevarían mejor que lo que han hecho en realidad?
CASTRO: Sí, ésa era una de mis ilusiones. En ese tiempo, creíamos que el programa revolucionario sería llevado a cabo con un grado importante de comprensión de parte del pueblo de los Estados Unidos. Creíamos que, porque era justo, sería aceptado. Pensábamos en el pueblo de los Estados Unidos, que de alguna manera su opinión influiría las decisiones del gobierno.
PLAYBOY: ¿Tuvo mucho que ver la subsecuente hostilidad del gobierno norteamericano con la creación de una atmósfera receptiva del comunismo en Cuba?
CASTRO: Eso creo, en la misma forma que los actos amistosos de la Unión Soviética también ayudaron. Nos enseñó algo que no habíamos entendido claramente al inicio: que nuestros verdaderos aliados, los únicos que podían ayudarnos a hacer nuestra propia revolución, no eran sino aquellos países que habían tenido recientemente la suya.
PLAYBOY: Sin embargo, algunos observadores han caracterizado su desarrollo en tanto comunista como en gran medida una serie de reacciones de su parte a una serie de actos hostiles por los EEUU; es decir, que los EEUU, en efecto, le forzaron a usted y a Cuba a entrar al campo comunista.
CASTRO: Los Estados Unidos, con su política exterior imperialista, constituyen parte de las circunstancias contemporáneas que hacen a la gente revolucionaria en todas partes.
(…)
PLAYBOY: Dondequiera que los EEUU han intervenido militarmente desde la Segunda Guerra Mundial, ha sido para defender a las naciones subdesarrolladas de la amenaza de la subversión o agresión comunista.
CASTRO: ¿Por qué ven al comunismo como una amenaza?
PLAYBOY: Para decirlo simplemente, la posición de nuestro gobierno es que el objetivo del comunismo internacional es esclavizar a los pueblos, no liberarlos.
CASTRO: Eso es un punto de vista absolutamente erróneo. Miremos al caso de Cuba: los Estados Unidos quieren «liberar» a Cuba del comunismo pero, en realidad, Cuba no quiere ser «liberada» del comunismo. Para «liberar» a Cuba del comunismo, los Estados Unidos organizaron a los seguidores de Batista, la gente más reaccionaria de este país: torturadores, conspiradores, ladrones, explotadores de todos los tipos. Los organizó, los adiestró y los armó para que vinieran a «liberar» al pueblo de Cuba. Pero ninguno de estos contrarrevolucionarios consideró alguna vez las necesidades del pueblo cubano. No habían resuelto los problemas del desempleo, la ignorancia, la falta de cuidado médico, la pobreza y la miseria que existió antes de la revolución.*
(…)
PLAYBOY: ¿Ha habido alguna disminución de las actividades contrarrevolucionarias en Cuba desde la Crisis de los Misiles?
CASTRO: No, la CIA mantiene sus actividades incesantemente y con todos los recursos posibles. Trabaja sistemáticamente con todos los cubanos que ahora están en los Estados Unidos, con los parientes y amigos de los contrarrevolucionarios que están allí, tratando de organizar constantemente redes de información, espionaje y contrarrevolución. No hacemos públicas muchas de las noticias acerca de las actividades de la CIA. Muchas veces sabemos cuándo llegan agentes. Estamos siempre capturando agentes, lanchas, botes, equipo de radiocomunicación.
PLAYBOY: ¿Qué hacen con los agentes que capturan?
CASTRO: Lo mismo que hicimos con los prisioneros capturados en Bahía de Cochinos.
PLAYBOY: ¿Cuántos presos políticos mantienen ustedes en este momento?

Acto cultural en un presidio cubano
CASTRO: Aunque normalmente no damos esta clase de información, voy a hacer una excepción con usted. Creo que debe haber aproximadamente 20.000. [Según Time (5 de octubre de 1965), la cifra se acerca más a 50.000]. Esta cantidad comprende todos aquellos sentenciados por los tribunales revolucionarios, incluyendo no sólo aquellos sentenciados por actividades contrarrevolucionarias, sino también los condenados por delitos contra el pueblo durante el régimen de Batista, y muchos casos que no tienen nada que ver con actividades políticas, como malversación, robo o atraco, que en razón de su carácter fueron transferidos a los tribunales revolucionarios. Desafortunadamente, tendremos que tener prisioneros contrarrevolucionarios durante muchos años.
PLAYBOY: ¿Por qué?
CASTRO: En un proceso revolucionario no hay neutrales: sólo hay partidarios de la revolución o enemigos de ella. En todo gran proceso revolucionario ha sucedido así; en la Revolución Francesa, en la Revolución Rusa, en nuestra revolución.**
(…)
PLAYBOY: ¿Hasta qué punto el currículum de las escuelas cubanas incluye el adoctrinamiento político?
CASTRO: Lo que usted llama adoctrinamiento político pudiera llamarse más correctamente educación social; después de todo, nuestros niños están siendo educados para vivir en una sociedad comunista. Desde una tierna edad, debe desestimulárseles de todo sentimiento egoísta en el disfrute de las cosas materiales,*** como el sentido de la propiedad individual, y estimulárseles hacia el mayor esfuerzo común posible y el espíritu de cooperación. Por consiguiente, deben recibir una educación no sólo científica sino también una educación para la vida social y una amplia cultura general.
PLAYBOY: ¿Hay un intento de enseñar materias tales como arte y literatura y su crítica desde el punto de vista marxista?
CASTRO: Tenemos muy poca gente calificada que pudiera tratar siquiera de dar una interpretación marxista de los problemas del arte. Pero, como revolucionario, es mi entender que una de las preocupaciones fundamentales debe ser que todas las manifestaciones de la cultura sean colocadas al servicio del hombre, desarrollando en él todos los sentimientos más positivos. Para mí, el arte no es un fin en sí mismo. El hombre es su fin; hacer al hombre más feliz, hacer al hombre mejor.
PLAYBOY: ¿Hay algún intento de ejercer control sobre la producción artística en Cuba, de literatura, por ejemplo?
CASTRO: No, pero un libro que no creyéramos que tiene algún valor no tendría chance de ser publicado.
PLAYBOY: En otras palabras, ¿un autor que escribiera una novela que contuviera sentimientos contrarrevolucionarios no podría ser publicado en Cuba?
CASTRO: No por los momentos.
(…)
PLAYBOY: A la mayoría de los observadores externos le parece que cualquiera que tenga un punto de vista substancialmente diferente de la línea oficial acerca de la política exterior norteamericana—o casi cualquier otra cosa—tiene muy poca oportunidad de expresarse en la prensa de aquí. Parece, de hecho, ser ella un brazo del gobierno.
CASTRO: Lo que usted dice es verdad. Hay muy poca crítica. Un enemigo del socialismo no puede escribir en nuestros periódicos, pero no lo negamos, y no vamos por ahí proclamando una hipotética libertad de prensa cuando en realidad no existe, como hacen ustedes.
PLAYBOY: Esto trae a colación un punto de vista común en los EEUU de que usted es un dictador absoluto, que no sólo los intelectuales sino tampoco el pueblo cubano tiene voz en su gobierno y que no hay señales de que esto vaya a cambiar. ¿Desea comentar?
CASTRO: En lo que concierne a que el pueblo tenga una voz en el gobierno, somos marxistas y vemos al Estado como un instrumento de la clase gobernante para ejercer el poder. En Cuba, la clase gobernante consiste de los trabajadores y los campesinos; es decir, de los trabajadores manuales e intelectuales, dirigidos por un partido que está compuesto por los mejores hombres entre ellos. Nosotros organizamos nuestro partido con la participación de todos los trabajadores en todos los campos del trabajo, que expresan sus opiniones de una manera completamente libre: en las asambleas, proponiendo y apoyando a aquellos que creen debieran ser los miembros del partido u oponiéndose a quienes creen no debieran serlos. Usted preguntó también por el poder concentrado en una persona. La cuestión es: al conducir al pueblo, ¿he actuado de forma unilateral? ¡Nunca! Todas las decisiones que han sido tomadas, absolutamente todas, han sido discutidas por los líderes principales de la revolución.****
(…)
PLAYBOY: La adoración al héroe que sienten por usted, en opinión de muchos observadores externos que han visto la ferviente recepción que usted recibe en enormes mítines públicos, tiene una intensidad mística, casi religiosa. ¿Cree usted que eso es verdad?
CASTRO: Hasta cierto punto, quizás principalmente entre los agricultores, pero en el contacto personal no me tratan así. Visito muchos lugares. Hablo mucho con los agricultores. Voy a sus casas y ellos me tratan con gran naturalidad en modo muy amistoso e informal, lo que significa que este asunto del misticismo no existe en persona. En vez de cualquier tipo de reverencia, hay un cierto sentimiento de familiaridad.
PLAYBOY: ¿Es esta familiaridad realzada por los miles de retratos y fotografías idealizadas e inspiracionales de usted que son colocadas prominentemente en casi todo hogar cubano y edificio público?
CASTRO: No sé si usted está consciente de que una de las primeras leyes aprobadas por el gobierno revolucionario, en atención a proposición mía, fue un edicto contra la erección de estatuas de cualquier líder vivo y la colocación de su fotografía en oficinas gubernamentales. Esa misma ley ha prohibido dar el nombre de cualquier líder vivo a cualquier calle, cualquier parque o cualquier pueblo en Cuba. Creo que en ningún lado, en circunstancias como las nuestras, se ha promulgado una resolución similar, y eso fue una de las primeras leyes aprobadas por la revolución.*****

Un pequeño retrato en un estante
Ahora, usted verá, en muchos hogares y escuelas y sitios públicos, una pequeña fotografía en un marco pequeño en un estante o una esquina del escritorio. Pero ¿de dónde viene la mayor parte de esas fotografías? De revistas, de periódicos, de carteles relacionados con alguna reunión oficial. Alguna gente ha hecho incluso un negocio con las fotografías, imprimiendo las que le gustan y vendiéndolas en la calle. Pero todo esto ha ocurrido—y cualquiera puede verificarlo—sin que haya habido iniciativa oficial de ninguna clase.
Y permítame decir, finalmente, que no experimento ninguna satisfacción personal cuando leo algunas de las cualidades que elogiosamente se me atribuye en la prensa.****** Nunca he gastado un solo segundo de placer en esas cosas.
PLAYBOY: ¿Qué papel espera usted mismo jugar en el gobierno en el futuro, una vez que el partido esté plenamente establecido y la constitución en efecto?
CASTRO: Creo que por unos pocos años más figuraré como el líder del partido. Si yo dijera que no quisiera eso, la gente diría que estoy loco. Pero ¿quiere que hable sinceramente? Trataré de hacerlo en el menor tiempo posible. Me atraen otras cosas que no son actividades oficiales. Creo que todos nosotros debiéramos retirarnos relativamente jóvenes. No propongo esto como un deber sino como algo más: un derecho.*******
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NOTAS DEL BLOG
*Es posible defender que el pueblo cubano está ahora mejor cuidado en su salud y es más educado (que la educación sea la correcta es otra cosa). Pero el desempleo, la pobreza, la miseria son problemas irresueltos.
**Las revoluciones producen arbitrariamente una película en blanco y negro, maniquea, artificial, según la cual sólo hay revolucionarios y contrarrevolucionarios. En Francia, esa paranoia condujo al Reino del Terror, y en Rusia a los diez millones de muertos atribuibles a Stalin, en el orden de magnitud de la población total de Cuba.
***Como los más finos habanos Cohíbas que fumaba. Al concluir la entrevista, dijo Castro: «Me es más difícil imaginarme como un hombre viejo que como estadista retirado, por la privación que sería para mí no poder escalar montañas, nadar, pescar con arpón y ocuparme en todos los otros pasatiempos que disfruto».
****Castro no sería un dictador porque todas sus decisiones fundamentales habrían sido «discutidas por los líderes principales de la revolución». Esto es, por quienes le debían obediencia.
*****La Asamblea Nacional venezolana, obviamente, no ha aprobado una ley parecida.
******En una prensa en la que sólo pueden escribir sus partidarios.
*******Fidel Castro entregó el mando del régimen cubano a su hermano Raúl en 2006, y la entrevista fue hecha en 1967; «el menor tiempo posible» duró casi cuarenta años. Cuarenta y siete, si se cuenta desde 1959.
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COMENTARIO FINAL
A todas luces, el chavoma es dolencia menos aguda o más lenta que el fideloma. Chávez permite cierto grado de prensa libre, no ha estatizado aún—por ahora, como diría él mismo—la totalidad de las empresas privadas, tolera la participación electoral de opositores en elecciones, pierde algún referendo, elecciones parlamentarias y las de ciertas gobernaciones y no tiene, ciertamente, veinte mil o cincuenta mil presos políticos. En una sola cosa es Castro más benévolo: el culto a su personalidad parece ser algo menos descarado. Por lo demás, Chávez, como revolucionario, miente tanto como Castro. Él mismo lo ha admitido:
El 13 de enero de este año todavía incipiente, Chávez torturaba a los televidentes venezolanos con una alocución de más de siete horas y media desde la Asamblea Nacional. Se trataba de su informe de gestión al concluir el ejercicio de 2008, al que convirtió en panegírico de los diez años que ya lleva en el poder, que asumió por vez primera el 2 de febrero de 1999. Entre los asistentes que no pudieron despegarse de sus asientos estaban, como es natural, los diputados mismos y las barras convocadas para el apoyo ruidoso y borreguil, pero también sufrieron el excesivo y autobiográfico abuso los miembros del cuerpo diplomático acreditado en el país. Entre otras barbaridades, éstos debieron escuchar la explicación acerca de cómo el presidente Chávez mentía, por propia admisión, una veintena de años atrás.
En efecto, en uno de sus peculiares recuentos históricos, el recuerdo de Hugo Chávez regresó a febrero de 1989, cuando Carlos Andrés Pérez asumía por segunda vez la Presidencia de la República. Chávez aludió específicamente al acto de toma de posesión de Pérez en el Teatro Teresa Carreño, el fastuoso acto que mereció el cognomento de “coronación” e irritó a una población muy exigida, a la que días después se le aumentaría el precio de la leche y el pan, y el del transporte público al producirse el aumento del precio de la gasolina; a esa población que reaccionaría airada con el “Caracazo” del 27 y 28 de febrero de ese año. Recordó Chávez, incluso, que Fidel Castro, su “padre”, estaba entre los circunstantes que aplaudían a Pérez. Entonces, el Presidente de la República contó a quienes apenas comenzaban la sufriente audición, y a quienes en ese momento lo veían y escuchaban por radio o televisión, cómo es que él era quien aplaudía más frenéticamente, aunque por supuesto conspiraba ya activamente, para que se le tuviera por persona afecta al régimen. Esta confesión la expuso con orgullo satisfecho, como si el engaño fuera travesura meritoria, inmoralidad necesaria a la revolución que todo lo absuelve. (Ver Carácter del reo, Carta Semanal #319 de doctorpolítico, 12 de febrero de 2009).
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APÉNDICE
Gracias a la acuciosidad del Dr. José Rafael Revenga, puede este blog reproducir el texto de una carta que Fidel Castro enviara a Franklin Delano Roosevelt el 6 de noviembre de 1940, un día después de ser reelecto—el único Presidente de los EEUU tres veces elegido, antes de la 22ª Enmienda de 1951, que restringió las presidencias a sólo dos períodos—con un récord de 449 votos electorales. (Obama acaba de obtener 303). En su carta, Fidel Castro pareciera quitar dos años a su edad; dice tener doce pero, habiendo nacido el 13 de agosto de 1926, tenía catorce entonces. Eso puede haber sido un error involuntario porque, como él mismo dice y reitera, he doesn’t «know very English»; también pudiera ser una exhibición precoz de su propensión a mentir. Acá se reproduce el texto en inglés y se incluye los facsímiles de las páginas de una misiva escrita cuando Fidel Castro era pitiyanqui. (Solicita al Presidente de los EEUU que le envíe un billete de diez dólares porque nunca había visto uno—tal vez para suscitar compasiva ternura en Roosevelt inventó lo de doce años—y le ofrece mostrarle las mejores minas de Mayarí, provincia de Oriente, en caso de que el demócrata necesitara hierro para construir barcos). La carta fue manuscrita en papelería del Colegio de Dolores de Santiago de Cuba, regentado por sacerdotes jesuitas.
Transcript
Santiago de Cuba
Nov 6 1940
Mr Franklin Roosvelt, President of the United States.
My good friend Roosvelt I don’t know very English, but I know as much as write to you. I like to hear the radio, and I am very happy, because I heard in it, that you will be President for a new (periodo). I am twelve years old. I am a boy but I think very much but I do not think that I am writting to the President of the United States. If you like, give me a ten dollars bill green american, in the letter, because never, I have not seen a ten dollars bill green american and I would like to have one of them.
My address is:
Sr. Fidel Castro
Colegio de Dolores.
Santiago de Cuba
Oriente. Cuba
I don’t know very English but I know very much Spanish and I suppose you don’t know very Spanish but you know very English because you are American but I am not American.
(Thank you very much)
Good by. Your friend,
(Signed)
Fidel Castro
If you want iron to make your sheaps ships I will show to you the bigest (minas) of iron of the land. They are in Mayarí. Oriente Cuba.

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Página 3
LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Oct 30, 2012 | Acciones, Argumentos, Política |

Hay que consultar a la Corona
El sábado 27 de octubre de 2012, hace tres días, dediqué el segundo segmento de la emisión de esa fecha del programa Dr. Político, que se transmite por Radio Caracas Radio, a iniciar la consideración del tema del bendito poder comunal, que promete tomar nuevos aires con el reclamo que Hugo Chávez hiciera a su equipo de gobierno a poco de ser reelecto el pasado domingo 7: «¿Dónde está la comuna? ¿Acaso es sólo para el Ministerio de la Comuna? Voy a tener que eliminarlo porque piensan que le toca a éste nada más. Hemos asumido que el problema de las comunas es de un ministerio y eso es un gravísimo error que seguimos cometiendo. (…) No se ven por ningún lado y tampoco el espíritu comunal, que es hasta más importante. ¿Será que yo seguiré clamando en el desierto por cosas como ésta?” (20 de octubre).
Hay una Ley Orgánica de las Comunas, aprobada por la Asamblea Nacional el 13 de diciembre de 2010; el oficialismo no podía esperar: el 26 de septiembre de ese año se había elegido un nuevo cuerpo legislativo que entraría en funciones el 5 de enero del año siguiente, y ya no dispondría entonces de las dos terceras partes de las curules, necesarias para el trámite de una ley orgánica según el Artículo 203 de la Constitución. Al estilo útil de la legislación chavista, un conjunto de definiciones precede a la mayor parte del articulado de esa ley; en el numeral 10 de su artículo 4 se lee: «Estado comunal: Forma de organización político-social, fundada en el Estado democrático y social de derecho y de justicia establecido en la Constitución de la República, en la cual el poder es ejercido directamente por el pueblo, a través de los autogobierno [sic, en el Nº 6.011 Extraordinario de la Gaceta Oficial] comunales, con un modelo económico de propiedad social y de desarrollo endógeno y sustentable, que permita alcanzar la suprema felicidad social de los venezolanos y venezolanas en la sociedad socialista. La célula fundamental de conformación del estado comunal es la Comuna».
Es clarísimo que esa previsión y, por consiguiente la ley entera, son inconstitucionales. Por una parte, la Constitución establece en su Artículo 168: «Los Municipios constituyen la unidad política primaria de la organización nacional…» Luego, el texto constitucional no menciona ni una sola vez la noción o el término «comuna», como tampoco las palabras «socialista» o «socialismo». En cambio, dice cosas como la siguiente, en el Artículo 102: «La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes de pensamiento».
A pesar de esto, el Presidente de la República insiste en hablar del tema en forma engañosa, falaz. En alocución del día 26 citó como «demostración» de que las comunas son entidades previstas en la Constitución, el Artículo 308 de ésta, que dice: «El Estado protegerá y promoverá la pequeña y mediana industria, las cooperativas, las cajas de ahorro, así como también la empresa familiar, la microempresa y cualquier otra forma de asociación comunitaria para el trabajo, el ahorro y el consumo, bajo régimen de propiedad colectiva, con el fin de fortalecer el desarrollo económico del país, sustentándolo en la iniciativa popular. Se asegurará la capacitación, la asistencia técnica y el financiamiento oportuno». No hay que ser tan aventajado como Hugo Chávez para entender que una cosa es proteger o promover formas de asociación comunitaria y otra muy distinta construir un «Estado comunal», que tampoco es lo mismo que un «Estado de asociaciones comunitarias»; si se siguiera su «lógica» pudiera concluirse que ha sido autorizado suficientemente para establecer un «Estado de cajas de ahorro».
No nos protegerá de tal despropósito el Tribunal Supremo de Justicia. Su propia Sala Constitucional ya ha demostrado que es capaz de mutilar la Constitución cuya integridad debiera preservar a toda costa. (Ver en este blog Constitución amputada). Lo único práctico y conducente es apelar al juicio y voluntad de la Corona, que es el Pueblo, el Poder Constituyente Originario, el enjambre ciudadano.
Necesitamos celebrar un referendo consultivo sobre estas pretensiones del presidente reelecto. En el día de ayer, ha dicho en entrevista de Noticias 24 el Secretario General de Acción Democrática, el Sr. Henry Ramos Allup (quien habló de varios temas políticos del día con inteligencia y sensatez): “Ojalá se hiciera una especie de referéndum, donde independientemente de campañas, de discursos y de carisma se le pregunte a los ciudadanos si quieren un régimen parecido al comunismo cubano”. He aquí el audio de esa breve declaración (la entrevista completa puede escucharse en la web de Noticias 24):
Ramos Allup
Es curioso, porque dos días antes yo había recordado por Radio Caracas Radio que expresé, no un deseo como Ramos Allup, sino una proposición concreta a ese respecto en 2009: «La mayoría abundante que no quiere un régimen socialista para Venezuela debiera apoyar la convocatoria, por iniciativa popular, de un referéndum consultivo sobre dicha posibilidad…» (En Parada de trote, Carta Semanal #341 de doctorpolítico, 23 de julio de 2009). Acá está el fragmento de la emisión #16 de Dr. Político por RCR:
Dr. Político
¿Será que Ramos Allup pone el dial de su radio en 750AM los sábados a mediodía? Probablemente sus declaraciones de ayer sean una coincidencia insignificante y, en todo caso, él pudiera refugiarse en el dictum de Jorge Luis Borges: «Uno crea sus propios precursores». Lo cierto es que esto consta en la página 368 de Las élites culposas:
…lo que era una recomendación de perfecta lógica política [el referendo sobre el socialismo], fue torpedeado insistentemente, con evaluaciones ligeras o interesadas y aun con descaradas mentiras. (…) Dos personas importantísimas para mí (…) encontraron mucha virtud en la idea. (…) también entendía la solidez del concepto estratégico y, gracias a él, hasta Lewis Pérez llegó a aceptarlo. Pero Henry Ramos Allup dijo a este último que la cosa era una locura.
No tiene la menor importancia la paternidad de la idea, como tampoco la secuencia contradictoria de Ramos Allup. Lo que es importante, obviamente, es la convocatoria del referendo y su celebración. Pero creo además que esa convocatoria, por iniciativa popular—menos de dos millones de firmas, que son medio millón menos que las recabadas en 2004 (con un registro electoral más pequeño) para el referendo revocatorio—, no deberá provenir de «la oposición», de la Mesa de la Unidad Democrática o de Acción Democrática u otro partido cualquiera que la integre. Esa iniciativa no debe partir sino de una asociación civil de propósito único: el de convocar un referendo consultivo sobre la implantación caprichosa e inconstitucional de un régimen socialista en Venezuela. Por supuesto, bienvenido sea el apoyo de opinión del inteligente Secretario General de Acción Democrática, que en 1999 se postulara para una diputación a la Asamblea Constituyente fuera de AD, por iniciativa propia. (Cf. Luis Enrique Alcalá: Las élites culposas, Libros Marcados, pág. 118). Pero la acción de convocatoria no debe ser una decisión de la MUD porque, entre otras cosas, hay gente sinceramente convencida de las bondades del socialismo que también apoyaría ese referendo. (Ver en este blog Doctrina del referendo sobre el socialismo, 9 de junio de 2010).
Es hora de que la Corona se pronuncie. De haber encontrado la proposición apoyo suficiente cuando fue formulada, hace más de tres años, jamás hubiera podido aprobarse el adefesio de la Ley Orgánica de las Comunas. Pero bueno, como dice el título de esta nota, más vale tarde que nunca. LEA
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