Los hombres del barro

Johnny Vaughan y Steve Brooker (Pdte. de la Sociedad Mudlark)

A Mudlark is someone who scavenges in river mud for items of value, especially in London during the late 18th and 19th centuries. Mudlarks would search in the muddy shores of the River Thames during low tide, scavenging for anything that could be resold and sometimes, when occasion offered, pilfering from river traffic.

Wikipedia

………

scavenger. a. carroñero. b. persona que busca comida, etc. hurgando en los desperdicios.

www.wordreference.com

____________________

Uno tiene que ir a escarbar en barro extranjero, a veces, para conseguir información importante. La agencia Reuters publicó hoy (10 de mayo) en su web un artículo demoledor—Chavez rival struggles to close gap in Venezuela raceque obligará a los hombres de la MUD a decir que se ha vendido enteramente al gobierno. Varias perlas son dignas de notar en la pieza firmada por Andrew Cathorne.

La más dramática asegura que Datanálisis reveló hoy jueves que la ventaja que Chávez lleva a Capriles Radonski se ha ampliado: de 13,3% que reportó el mes anterior, esa distancia ha aumentado a 17% (43% para Chávez a 26% para Capriles). Es interesante notar que tal diferencia se produce aun cuando la candidatura de Chávez perdiera un punto; el problema es que Capriles perdió cinco. (Los indecisos crecieron entre ambas mediciones: de 25% a 31%). ¿Es Datanálisis, como Reuters, como este blog, chavista? ¿Lo será la gente de Wall Street? La nota dice: «El consenso general en Wall Street y los analistas políticos es que es improbable que Capriles derrote a Chávez bajo circunstancias normales debido a la conexión emocional del Presidente con los pobres, la duradera popularidad de sus políticas asistenciales y un repunte en la economía». Claro, después dice que las condiciones no son normales por la enfermedad de Chávez que, antes, ha señalado que lo favorece electoralmente. (Iván Gutiérrez ha hablado del «candidato pudiera»: «Es decir, aquel que si su adversario muere o no se presenta, ‘pudiera aumentar su chance’ según afirma un grupo de analistas tan sesudos que se los llevaron a Francia para que asesoraran a Sarkozy»).

Pero son muy sintomáticas las defensas de Capriles y su comando ante esta situación. Reuters indica: «Capriles y sus asistentes se mofan de las encuestadoras, señalando que no predijeron la naturaleza de deslave de su triunfo en las primarias de febrero, con 62 por ciento, o la inesperadamente grande asistencia de 3 millones de votantes». Bueno, la única encuestadora que ha pretendido la existencia de un «empate técnico» entre Capriles y Chávez, Consultores 21, midió (5 al 15 de diciembre de 2011) una intención de voto de 51% para Capriles en las primarias y 11,2% para Leopoldo López, que terminó apoyándolo; sumadas ambas cifras se obtiene 62,2%. Luego, en la misma oportunidad la misma encuestadora midió una intención de ir a votar equivalente a 28% de los entrevistados; si se hubiera presentado a las primarias 28% del registro electoral, se habría contabilizado una asistencia de 5.134.895 votantes, lo que es bastante más que 3 millones. (Ver en este blog Dos instantáneas, apunte del 24 de enero de este año). La encuestadora favorita del comando de Capriles se equivocó, por supuesto, pero no porque anticipara menos afluencia a las primarias, sino una mucho mayor (66% más que la efectiva el 12 de febrero).

Dicho sea de paso, creo muy posible que los 3 millones de votantes del 12 de febrero fueran una muy grande proporción de la población que se define como opositora, tomando en cuenta el carácter plebiscitario señalado por Oscar Schemel: «Más allá del objetivo de elegir al candidato único de la oposición, las Primarias se convirtieron finalmente en un Plebiscito, donde la motivación fundamental fue expresar el descontento y el malestar por la gestión del Presidente Chávez y de su gobierno». (Estratigrafía de la opinión, en este blog). Es decir, la población que puede tenerse por «mercado cautivo» de cualquier candidatura definida como de oposición debe andar algo por encima, no mucho, de esos tres millones de votantes.

Los MUD men, que escarban para encontrar algo que sea de valor, en general prefieren que hallazgos como el de Datanálisis, revelado por Reuters, no sean difundidos. LEA

_________

Share This:

Estratigrafía de la opinión

Recién salido del horno (un clic sobre cualquier imagen la amplía)

Empieza a sedimentar un segundo estrato de encuestas de opinión, realizadas con posterioridad a las elecciones primarias de la Mesa de la Unidad Democrática; por tanto, decidoras del impacto sobre la intención de voto de los venezolanos que ha tenido la candidatura que emergiera de aquellas votaciones: la de Henrique Capriles Radonski. Si la primera capa de mediciones indicó que Hugo Chávez aventajaba a Capriles por unos veinte puntos en promedio, lo que se sabe ya de la segunda no modifica sustancialmente la lectura desesperanzadora para el abanderado de la MUD, a pesar de que el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD) traiga noticias relativamente buenas para Capriles; si en marzo IVAD midió una brecha a favor de Chávez de 29,9%, ahora esta diferencia es de sólo 24,6%.

Este movimiento no se produce porque la intención de voto a favor de Chávez haya disminuido en los últimos treinta días; por lo contrario, ha aumentado: en marzo era de 56,5% y en abril es de 58,6%. Es decir, la candidatura de Chávez ha aumentado 2,1 puntos en el último mes. Pero Capriles ha crecido más en ese lapso (según IVAD); de 26,6% en marzo, la intención de voto a su favor se sitúa ahora en 34%, o 7,4 puntos de incremento en treinta días. En apariencia, un resultado muy alentador para la oposición; de crecer a este ritmo sin parar, la candidatura de Capriles sumaría en cinco meses un incremento de 37 puntos porcentuales, y entonces ganaría la elección ¡con 71%! ¡Sólo 29% de los electores votaría en octubre por Hugo Chávez! ¡La tortilla se habría volteado por completo!

Ahora bien, si la intención de voto por Chávez no está descendiendo ¿de dónde sale el aumento de la de Capriles? En marzo, los indecisos—más o menos equivalentes a la suma de los entrevistados que dicen no saber o no responden—representaban 26,9% de la muestra; ahora, ese segmento se ha reducido a 7,4%. Dicho de otro modo, el cambio pudiera interpretarse como una mayor captación de indecisos por parte de Capriles, lo que no es en sí una sorpresa; se puede decir que Chávez debe estar muy cerca de su techo. Éste habría captado sólo 12,4% de los indecisos en marzo, mientras que Capriles habría convencido a casi 44% de ellos. Tal cosa significa que la reserva de indecisos se ha adelgazado; ya sólo quedaría 7,4% de indecisos—lo que llama la atención por su exiguo tamaño a cinco meses de las votaciones; usualmente este porcentaje es mayor—, y ese porcentaje es exactamente el crecimiento experimentado por Capriles en el último mes. Si Capriles repitiera tal desempeño y Chávez no captara un indeciso más, entonces ya no habría más indecisos para convencer y Capriles sumaría 7,4 puntos a sus actuales 34, para alcanzar un techo teórico de 41,4, o 17,2 puntos por debajo de Chávez. (Claro, esto no toma en cuenta el caso de un crecimiento de Capriles dentro de un juego de suma cero contra Chávez, en el que lo que uno ganara el otro lo perdería).

………

No dispongo de otras cifras provenientes de IVAD; en cambio, he podido ponerme en las treinta láminas que componen el Resumen Ejecutivo del Monitor País (Reporte Electoral) de la firma Hinterlaces, del 21 de abril de 2012. (Abajo, un enlace permite descargarlas en .pdf). Este estudio corresponde a lo medido en 1.529 entrevistas directas en hogares, en una cobertura geográfica de toda la población urbana y rural del país según una muestra estratificada, semi-probabilística, polietápica y aleatoria que rinde un nivel de confianza de 95% y un error muestral máximo admisible de ±2,7%. Fueron sus variables de control la edad, el sexo y los niveles socio-económicos y educativos, y los datos fueron levantados entre el 10 y el 18 de este mes.

De una vez, traigamos el dato significativo global, comparable a lo que conocemos de IVAD. Para Hinterlaces, Chávez adelanta en 19 puntos de intención de voto a Capriles:

Intención de voto medida en abril de 2012

Ese registro es 1% superior al obtenido por la misma firma el mes anterior, cuando medía 52% a favor de Chávez y el mismo 34% para Capriles. (Una semana después de las primarias de oposición, Capriles recababa 37% de intención de voto y Chávez 49%; esta mayor cercanía—sólo 12 puntos de diferencia—se diluyó en poquísimos días, luego del anuncio de la recidiva del cáncer en la humanidad presidencial).

José Rafael Revenga describe la peculiaridad de Oscar Schemel, el capitán de Hinterlaces, con el siguiente cognomento: «el mejor conceptualizador de los encuestadores venezolanos». Es una opinión con la que concurro; Schemel no se limita a ofrecer el dato bruto, sino que explica su razón de ser, el proceso de psicología social que está detrás de los resultados, y lo que dice tiene sentido, cuadra con lo que un buen ojo clínico descubriría. Seguramente es la doble metodología de Hinterlaces lo que permite a Schemel la formulación de explicaciones convincentes; además de las encuestas convencionales, la firma reúne focus groups que le permiten profundizar en las razones de los ciudadanos representativos de posturas típicas para sostenerlas, sean éstos de simpatía oficialista, opositores o gente no alineada con ninguno de estos polos.

Tres quintas partes aprueban la gestión de Chávez

Las cifras de intención de voto encontradas por Hinterlaces tienen una base explicable en la evaluación de la gestión del Presidente. Para explicar el gráfico de la derecha que resume esa evaluación, la lámina 11 del Resumen Ejecutivo señala:

EVALUACIÓN DE LA GESTIÓN PRESIDENCIAL

La enfermedad del presidente Chávez borró definitivamente de la psiquis colectiva y de la agenda pública la exitosa movilización de las Primarias de la Oposición, anulando además el debate electoral.

Se impuso nuevamente una hiper-personalización del debate político-electoral en la figura del presidente.

El juicio crítico respecto a la gestión del Presidente Chávez fue desplazado por un juicio emocional y moral que se tradujo en respaldo incondicional.

La evaporación de las primarias de la MUD

Estructuralmente, pues, la posición del candidato de oposición no ha mejorado según Hinterlaces; ha tenido incluso un leve retroceso de 1% en el último mes en términos de su distancia respecto de la intención de voto a favor de Chávez. Vista la cosa dinámicamente en un lapso mayor—noviembre 2011 a la fecha—se percibe más fácilmente el problema (el gráfico se lee a lo árabe, de derecha a izquierda: lo más reciente es lo registrado en la primera columna de la izquierda). El significativo efecto de las primarias consistió en el acortamiento de la ventaja de Chávez, que pasó de 16% a 12% una semana después del evento electoral opositor; mas, en pocos días, Chávez superaba la cota anterior y se adelantaba con 18 puntos de ventaja.

Percepción de la gestión en los últimos cuatro años

Del mismo modo, demos profundidad temporal a la evaluación de la gestión presidencial. Para esto, Hinterlaces suministra una lámina que cubre desde el año 2008 hasta estos últimos días; es digna de ser tomada en cuenta la nota que pone abajo con algunas interrogantes. (Hacer clic sobre la lámina para ampliarla). Si alguno de los efectos que enumera se diese, el efecto negativo sobre la valoración de Chávez no se daría por mérito de Capriles sino por demérito propio, y podría sugerir a gente propensa al sabotaje la introducción de acciones que agravaran las situaciones en ella descritas o, simplemente, el estímulo a la percepción de que se agravan.

………

Son cosas como éstas las que encuentra la estratigrafía de la opinión más reciente. El papagayo tricolor no levanta vuelo más allá de cierto techo, y ésta es una situación harto conocida para los estudiosos de las campañas electorales en los países que las celebran. En 1983, Rafael Caldera, quien tenía una estatura y una sustancia muy superiores a las de Capriles Radonski (independientemente de las simpatías que suscitara), se dirigía irremisiblemente a su derrota a manos de Jaime Lusinchi, un candidato que objetivamente no le llegaba a los talones. En medio de la campaña, un pequeño respiro registrado por los estudios de opinión insufló un iluso triunfalismo en muchos miembros de su comando electoral. Referí este estado de ánimo y su equivocada interpretación en mis Memorias prematuras de 1986:

La campaña de Caldera, mostraban las encuestas, había logrado repuntar un poco. (Esto era lo que había despejado las aprensiones del comando de campaña). Sin embargo, dije, todo piloto sabe que se hace ascender un avión aumentando el flujo de combustible. Si el avión venía volando en un cierto “techo”, comienza a ascender. Pero sólo para colocarse en un nuevo techo; superior, por cierto, pero techo al fin. Y el problema era, no sólo que el nuevo techo conseguido no era suficiente, sino que el avión de Caldera ya no podía aumentar más el combustible porque ya no tenía otra cosa que ofrecer. (…) ¿Dónde estaba la gasolina necesaria para volver a subir de techo? No podría provenir del próximo anuncio del programa de gobierno, por lo que conocía de su mediocridad.

El avión opositor tiene su motor embanderado

Ésta parece ser, agravada, la misma situación que aflige a la candidatura de Capriles, que necesita mucho más que un tal «autobús del progreso» que no produce entusiasmo y se dirige inercialmente a un barranco. Si la apuesta de la oposición venezolana fuera la de cambiar oportunamente el autobús por un avión, su único motor, el candidato único que eligió el 12 de febrero, parece no generar empuje suficiente. (Hinterlaces e IVAD coinciden en atribuirle 34% de la intención de voto). Por cierto, ni Capriles ni su comando han hecho alusión alguna a lo que fuera cacareado hace apenas tres meses, el 23 de enero: el programa de gobierno de la «Unidad Democrática»; como en el caso de Caldera, no será de lo programático de donde vendrá el empuje extra para superar el actual techo de intención de voto. Lisa y llanamente, Capriles no calza los puntos de una contrafigura eficaz, no es gallo para Chávez, «no da», como decía Edmond Saade de Manuel Rosales un mes antes de las elecciones presidenciales de 2006.

Y es que tras esa candidatura insuficiente hay una limitación de origen: el hecho de que es la candidatura de la oposición. Es razonable suponer que la abstención de masa opositora el 12 de febrero de este año fue más bien baja, que fue a votar en las primarias una buena parte de la población que se define como de oposición. El movimiento favorable para Capriles, registrado por IVAD en el último mes, sería el crecimiento esperable de alguien que sacó 1.800.000 votos en dirección a los 3.000.000 de votos en la totalización. Hasta cierto punto es esto lo que explica Hinterlaces en una de sus conceptualizaciones características (láminas 28 y 29):

¿PRIMARIAS o PLEBISCITO? Más allá del objetivo de elegir al candidato único de la oposición, las Primarias se convirtieron finalmente en un Plebiscito, donde la motivación fundamental fue expresar el descontento y el malestar por la gestión del Presidente Chávez y de su gobierno. Los medios de comunicación destacaban la amplia participación de más de 3 millones de venezolanos, mucho más que el triunfo del candidato. De hecho, la comunicación de la oposición puso en segundo plano la elección del candidato único. Lo importante era protestar contra el presidente Chávez a través de la participación en estas Primarias. «Hay que ir a votar en las Primarias». Quienes participaron en este evento insistían más en manifestar su rechazo al Presidente Chávez que en su apoyo por cualquiera de los pre-candidatos. Hay que destacar que, con la elección del pre-candidato «menos confrontacional», el país opositor ha venido entendiendo o aceptando que no se puede vencer al Presidente Chávez desde una posición radical y extrema, opositora y anti-chavista. Visto como un Plebiscito, la participación ciudadana en este evento resulta limitada y explica el débil impacto que tuvo posteriormente sobre el respaldo electoral del candidato único de la oposición.

En la misma línea, Noticias 24 recogió el 22 de abril la primicia de José Vicente Rangel sobre la medición de IVAD ya reseñada, y citó algunas de sus palabras que a su vez citaban a Luis Vicente León:

El periodista acotó que el director de la encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León, señaló durante la reciente presentación de los resultados de los sondeos de la empresa que “se esperaba que la intención de votos por Capriles fuera superior a la suma de los precandidatos previo a las primarias, sin embargo, esto no pasó y aunque tres millones de votos fue buen resultado no dice nada porque para ganar el 7 de octubre se debe tener al menos 7 millones, resultado que se le hace cuesta arriba a Capriles”.

Hace un mes, la mayor parte de la dirigencia y la comunidad opositora prefirió ignorar, al menos ostensiblemente, la lectura de la mayoría de las encuestadoras, a pesar de que entre todas depositaron una capa de sedimento homogéneo que separa el estrato de los votos a favor de Chávez de los que Capriles recogería. La segunda capa está acumulándose y no parece haberse adelgazado. Ya van dos vaciados: IVAD e Hinterlaces; en los próximos días sabremos de otros. LEA

_________

Descargue el Resumen Ejecutivo del Reporte Electoral: MONITOR PAIS – ABRIL 2012

Share This:

La bomba Aponte

Cuando estaba enchufado, violaba derechos y era feliz

Un íntimo y competente amigo, profesional del Derecho, llamó para comentar la bomba política que representan las declaraciones de Eladio Aponte Aponte, ex Presidente de la Sala Penal del Tribunal Supremo de Justicia, concedidas al canal SoiTV y reproducidas por Globovisión y CNN en Español. El poco análisis que aquí se encuentra es el que logro recordar de mi conversación con el amigo, y se debe a su autorizado pensamiento.

Esencialmente, me dijo que estas declaraciones tienen una enorme gravedad, que influirá sobre el destino del caso que Diego Arria, por poner un caso, ha introducido contra el Presidente de la República ante la Corte Penal Internacional con sede en La Haya. No constituyen, precisó, una prueba directa, pero sí un indicio aportado por un testigo de calificación muy considerable. Es un ex magistrado del TSJ quien declara y, por si fuera poco, quien presidiera su Sala Penal. Corresponderá a los jueces de La Haya determinar si estos indicios pueden ser tenidos por prueba.

Aponte involucra directamente al presidente Chávez en la orientación de causas judiciales según sus conveniencias políticas, en franca violación de la autonomía del Poder Judicial. Incluso menciona una reunión periódica—semanal—en la oficina de la Vicepresidencia Ejecutiva para tales fines. Menciona también casos diversos, como el de los comisarios de la Policía Metropolitana para los que habría orden ejecutiva de mantenerlos en reclusión, el de la juez Afiuni (a quien señala como magistrada valiente), o algunos casos por los que recibía llamadas de Hugo Chávez, Raúl Isaías Baduel o Henri Rangel Silva, en procura de protecciones especiales para ciertos testigos o involucrados. En el proceso, Aponte se inculpa a sí mismo.

Mi amigo piensa que esta apertura ha suscitado interés del Departamento de Estado de los EEUU, sobre todo al considerar que el descrédito de la cúpula militar que se desprende de lo declarado por Aponte puede hacerle imposible a los altos oficiales chavistas su participación en un golpe de Estado. (Las declaraciones de Aponte se han producido dentro de un acuerdo con la Drug Enforcement Agency de los Estados Unidos).

Finalmente, estima que este candente caso beneficia electoralmente a Henrique Capriles Radonski, no por propio mérito, sino por grave demérito de su contrincante. Debiera verse un cambio en los registros de las encuestas a partir de ahora, aunque en el fondo no se trata de algo que no se supiera. En buena medida, el efecto dependerá de la credibilidad que suscite el ex magistrado—ver nota en El Universal—, y ya se ocupará el régimen de desacreditarlo más de lo que ha hecho. Entretanto, abajo está la entrevista completa a Eladio Aponte Aponte y un enlace para descargar la transcripción de la misma, tomada de El Universal, en formato .pdf. LEA


Entrevista completa a ex magistrado Aponte Aponte… por Globovision

Transcripción a .pdf APONTE-SoiTv

_________

Share This:

La segunda elección

Célula maligna metastásica

Bueno, yo veo la enfermedad del Presidente. Su cáncer.

Ramón J. Velásquez

RJV: «El siglo que he vivido», 3 de abril

El cáncer es una enfermedad muy triste y de proceso lento. No quiere decir que el presidente va a estar convaleciente en los próximos 15 días. Vamos a empezar a ver complicaciones serias a partir de noviembre. Una vez que presente complicaciones graves su expectativa de vida va a ser aproximadamente de 30 días.

José Rafael Marquina

El Observador de Uruguay, 7 de abril

_________________________

La memorable actuación del Presidente de la República en Jueves Santo, inmerso en la conmemoración de la Semana Santa, con lágrimas y plegarias por su salud, ha desatado una actividad presagiosa en las filas de la oposición, así como curiosidad de los medios internacionales. Hace una semana, en una misa celebrada en su presencia en Barinas, adonde llegó directamente desde su segunda sesión de radioterapia cubana, Chávez rogó al cielo con estas palabras: «Dame tu corona, Cristo, dámela, que yo sangro, dame tu cruz, cien cruces, que yo las llevo. Pero dame vida porque todavía me quedan cosas por hacer por este pueblo y esta patria. No me lleves todavía». En una nota sin firma, el diario El Universal reseña un trabajo de la agencia AFP y reporta: «Para Carlos Raúl Hernández, doctor en Sociología y máster en Ciencias Políticas de la UCV, lo que ocurrió en la misa fue ‘una especie de delirio místico’ que revela ‘un estado de desesperación emocional. En ese acto, extremadamente conmovedor, parece que hay la posibilidad de una salida (de Chávez) del escenario político’, dijo Hernández al diario El Universal».

Pero el presidente Chávez conoce que las vicisitudes de su enfermedad parecen haber reforzado su aceptación y la intención de voto a su favor. Ha leído las cosas que Oscar Schemel (Hinterlaces) anda midiendo desde hace tiempo: “El presidente Chávez (…) es un líder religioso, es un líder carismático, los juicios emocionales pesan más que los juicios racionales, el juicio moral pesa más que el juicio objetivo (…) de hecho, buena parte de los soportes que explican esta valoración positiva tiene que ver con la percepción de que Chávez es bueno, tiene buenas intenciones, quiere a los pobres, realmente quiere hacer cosas buenas por los pobres y tiene buenas ideas y proyectos”. El 5 de marzo, en una de las láminas del Reporte Ejecutivo de su encuesta más reciente, dice Hinterlaces: «6 de cada 10 venezolanos está «de acuerdo» con la gestión del Presidente Chávez y un tercio del país está en «desacuerdo». La enfermedad vuelve a concentrar la atención en el liderazgo personal de Chávez y desplaza el cuestionamiento de las fallas de gestión». (En julio del año pasado, por lo contrario, Datanálisis reportaba que la enfermedad presidencial no impactaba cuantitativamente la valoración de su gestión; más recientemente, el 19 de marzo, la ministra Mari Pili Hernández ha opinado que la enfermedad de Chávez no da dividendos políticos a los opositores). Lo cierto es que la rogativa de Chávez en Jueves Santo puede ser vista como una táctica histriónica que lo refuerza como líder religioso, al pedir la cruz y la corona del Nazareno, mientras insiste en el asunto que lo favorece en la intención de voto: su dolencia cancerosa.

De hecho, parece estrategia decidida del oficialismo esto de promover la figura de Chávez como santo redentor. El lunes 2 de abril recibí llamada de Madelein García, periodista de Telesur, para solicitarme una entrevista que ostensiblemente era para hablar de las últimas encuestas. Habiendo tratado en este blog tal asunto (Schemel, el aguafiestas, HCF vs. HCR, La carga del autobús ligero y Capriles el pensativo) estaba preparado para cualquier pregunta y no tenía razones para negarme. La conversación con la entrevistadora duró una hora; he aquí el resultado:

¿Debía sorprenderme? El 11 de enero de 2007 escribí en la Carta Semanal #220 de doctorpolítico: «…a juzgar por sus constantes identificaciones con Jesús de Nazaret y la repetición de sus críticas a muy conspicuos personajes de la iglesia católica venezolana, pudiera estar pensando—su megalomanía da para eso—en hacer, al estilo de Enrique VIII, una iglesia ‘bolivariana’ de la que él sea papa».

Sólo la incapacitación o muerte de Chávez antes del 7 de octubre impediría que ganase las elecciones presidenciales de este año. La ventaja que lleva a Capriles Radonski en las encuestas es prácticamente insuperable y, como hemos visto, aprovechará toda la intención de voto lastimosa y religiosa que pueda suscitar. También repartirá bolívares a granel; acaba de poner la guinda del aumento del salario mínimo, el que favorecerá a dos millones de jubilados. ¿Qué puede hacer Capriles? Ante el aumento reaccionó en Twitter: «Este Gobierno acabó con el empleo de calidad, nos toca muy pronto activar nuestra economía, generar confianza y crear millones de empleos». Hace unos días recomendó que el Presidente dejara de insultar y se acercara a Dios en Semana Santa. Al menos en lo segundo, Chávez le hizo caso.

………

José Rafael Marquina se ha posicionado como el arúspice médico del absceso pélvico; es una estrella mediática que opacó, enviándolo al olvido, a aquel Dr. Salvador Navarrete que causara tanta furia con sus declaraciones en los círculos chavistas. Ha decidido competir con Nelson Bocaranda—el Chacal de la Información—en esto de diagnosticar y pronosticar el padecimiento de Chávez sin verlo en su consultorio. Parece tener interés en demostrar que su deceso está a la vuelta de la esquina.

Ahora es su pronóstico más preciso que Chávez no sufrirá complicaciones serias hasta el mes de noviembre—esto es: después de las elecciones—y entonces morirá entre diciembre y enero. Si Marquina termina teniendo razón, entonces el futuro más probable es que pueda vencer en las elecciones de octubre y, como Presidente electo y en ejercicio, se produciría su falta absoluta antes de que tomara posesión o poco después. Veamos qué ha previsto la Constitución Nacional para tal circunstancia:

Artículo 233. Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato.

Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional.

Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente o Presidenta de la República durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal y directa dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva.

En los casos anteriores, el nuevo Presidente o Presidenta completará el período constitucional correspondiente.

Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva asumirá la Presidencia de la República hasta completar el mismo.

En consecuencia, vendría una segunda elección presidencial después de que Capriles haya sido derrotado. Él querrá presentarse a esa elección y la Mesa de la Unidad Democrática tendrá, como se dice, que morir con él. No va a organizar otras primarias, y Datanálisis vendría en su auxilio con mediciones—del 29 de febrero al 7 de marzo—que lo visualizan ganador ante los previsibles sustitutos de Chávez: Capriles 33,4%-Jaua 29,5%; Capriles 33,7%-Maduro 23,3%; Capriles 34,4%-Cabello 20,4%. A pesar de esto, las ganas de otros candidatos diferidos renacerán con fuerza y argumentarán que Capriles ya tuvo su oportunidad y fue vencido. Él dirá que su vencedor ya no existe.

Tal escenario no es una certeza; en verdad, la envergadura de la incertidumbre es bastante mayor. Hay una probabilidad no nula de que Chávez sea reelecto y pueda gobernar unos pocos años (no creo probable, sin embargo, que rebase los cuatro años del próximo período, lo que le permitiría a su Vicepresidente completarlo sin necesidad de nueva elección). Tampoco es nula la probabilidad de que se produzca la falta absoluta del Presidente antes del 7 de octubre de este año. La fábrica de rumores estuvo operando el lunes de esta semana (9 de marzo), en correos de fuente no identificada con los peores datos acerca de la salud de Chávez; también ese día, Nelson Bocaranda aseguró por Twitter que se celebraba en Cuba una reunión de militares venezolanos y cubanos para discutir «planes a seguir en caso de que Chávez no pueda seguir en campaña. Acciones de calle no están descartadas ¿Desespero?»

………

Lo cierto es que desde las elecciones del año 2000 los electores venezolanos hemos debido optar por sólo dos opciones, en campañas y comicios fuertemente polarizados. En uno de los dos polos se ha ubicado insistentemente Hugo Chávez: el candidato de un trasnochado y pernicioso socialismo militarista; en el otro, un candidato de oposición que se justifica esencialmente por la maldad del primero, pero que representa también una vieja manera de entender la política: la lucha por el poder con la coartada de una ideología. Manuel Rosales se decía partidario de la «democracia social», un intento mercadotécnico de no decir socialdemocracia. Capriles Radonski es militante de Primero Justicia, cuya definición ideológica—hizo todo un congreso para eso—es demócrata cristiana.

Vieja política: todas las ideologías son obsoletas como fundamentación de una política responsable, llámense «socialismo del siglo XXI» o «capitalismo popular». La época exige una política post-ideológica, transideológica. La probabilidad de una candidatura que exprese tal necesidad aumenta significativamente en el escenario delineado por el Dr. Marquina, y la ventana de oportunidad parece que estará abierta entre el próximo 8 de octubre y enero de 2017. LEA

_________

Share This:

RJV: «El siglo que he vivido»

Dos días después de la visita que reseño en esta entrada, llevé impreso su texto al Dr. Velásquez, a quien le gusta que le lea lo que escribo. Al concluir mi lectura le pregunté si había reproducido sus palabras con exactitud. «Sí; ¡fenomenal! Eso fue exactamente lo que dije». «¿Tengo, entonces, su imprimatur?», insistí para asegurarme. «¿Cómo no? ¡Por supuesto!», contestó.

La lucidez intacta en la suave palabra de Velásquez

 

Con un curioso criterio dogmático en Venezuela se alaba o condena sin términos medios. No se quiere ver la realidad en sus auténticos contornos. Pocos aceptan el hecho de que en cada hombre y en cada situación, la mezcla de lo bueno y lo malo, de lo grandioso y lo ridículo forman el clima natural de la historia. No quiere admitirse todavía por muchas personas el hecho simple de que la vida de los caudillos y los políticos, por la misma razón de serlo, deja de pertenecer a la familia, a la tribu, a la aldea para entregar el examen de sus actos e intenciones al público innumerable.

Ramón J. Velásquez

La caída del liberalismo amarillo

_________________________________

 

Nos recibió y nos dio buen café y mejor historia. Fui con José Rafael Revenga y Gonzalo Pérez Petersen a visitarle el 3 de abril, a las dos de la tarde. Antes de legarnos la lección que se había propuesto, se excusó por hacernos ir adonde nos esperaba sentado. «Tengo 96 años», dijo, «y esto trae a los hombres limitaciones; a esto sólo puede oponerse la resignación, pero he vivido un siglo». El énfasis que puso a estas últimas palabras signaba el título de la lección. «De niño fui testigo de dos invasiones del general Peñaloza al Táchira. Lo vi subido a un convertible en compañía del Presidente del estado y su Secretario de Gobierno».

Allí se produjo mi primera intervención infructuosa: «¿Era ese general Peñaloza antepasado del más reciente?» Pero Velásquez, sin hacerme caso, no detuvo su curso; no estaba en plan conversador sino en modo catedrático. Sin solución de continuidad, pasó de las invasiones inconsecuentes de Peñaloza a la muy significativa de la Revolución Liberal Restauradora, lanzada también desde Colombia—dijo la fecha—por Cipriano Castro el 23 de mayo de 1899. El resultado trascendente de este hecho fue la llegada al poder de su compadre, el general Juan Vicente Gómez.

«Gómez partió en dos a Venezuela», dijo, refiriéndose al tajo en la historia del país. «Castro y Gómez vinieron con soldados sin zapatos, pata en el suelo, de barriga al aire. Y la idea de Gómez fue darles botines y camisas. Tras eso vendrían los quepis y las normas, la educación de los militares y el petróleo. También un país unificado. Antes de Gómez, era natural que los andinos desconfiaran de los llaneros y éstos de los primeros; estaban aislados. Gómez se encargó de unir a San Cristóbal y Caracas con la Carretera Trasandina—cinco días se tardaba antes en llegar a Caracas—, y hubo carretera al Oriente y la conexión del Norte de Venezuela con los llanos».

Con la gesticulación de sus manos nos hacía saber que lo que había dicho ya contenía claves para el presente y que seguiría hablando. «Nacieron los partidos del siglo XX, porque los generales López Contreras y Medina Angarita no eran de vocación dictatorial. El Partido Comunista de Gustavo Machado y Salvador de la Plaza, que más tarde se dividiría para dar algo como La Causa R de Andrés Velásquez, o el MAS. Acción Democrática, cuyo origen en Barranquilla y Costa Rica fue la Agrupación Revolucionaria de Izquierda, se dividió en cuatro partes: AD, cuyo nombre se lo dio Rómulo Gallegos, el MIR, el ARS y el partido socialista de Luis Beltrán Prieto: el MEP. COPEI, que vino después de una temprana afirmación de la Iglesia, antes de Rafael Caldera, con la Juventud Católica, también se dividió, cuando su fundador creó un partido nuevo».

Ramón José Velásquez toleró dos o tres comentarios aparentemente informados de nosotros y retomó la narración para, también aparentemente, sólo marcar con algunos hitos el tránsito más reciente. La crisis de Diógenes Escalante, que vivió en primera fila como secretario del enloquecido candidato medinista. El segundo gobierno de Rómulo Betancourt, del que fue pivote principal como Secretario de la Presidencia: «Tuvimos que afrontar conspiraciones mensualmente». Entonces pareció proponernos una adivinanza, al añadir repentinamente: «Pero hay otro partido, muy importante».

J. V. Gómez: «Creo en la Mano Poderosa»

De nuevo, la pausa sugería que podíamos intercalar la respuesta, y pensé que se refería al partido de Medina Angarita y su eco de los años sesenta: el uslarismo. Así que pregunté: «¿El partido medinista?» Eludió contradecirme directamente y dijo, como si yo no hubiera hablado: «Es el partido de los militares», e hizo otra pausa, lapidaria. «Siempre ha estado allí, desde que Gómez calzó, vistió y educó a los soldados. Fíjese que ellos manejaron la crisis de Escalante, entonces con civiles. En una casa no muy lejana de ésta, el Dr. Edmundo Fernández los reunió en 1945—Vargas, López Conde, Pérez Jiménez—con Betancourt y Raúl Leoni. [Revenga, quien entonces era un niño, sabe del asunto porque Fernández era su suegro]. Pero después volvió ese partido a emerger, de nuevo con civiles, para derrocar a Marcos Pérez Jiménez y además uno de los suyos, el contralmirante Wolfgang Larrazábal, fue candidato presidencial». Terco y desatendido, acoté: «Y cuando usted fue Presidente, conspiraron en su contra».

No se dio por aludido. Venía el remate de una clarísima línea de historia: «Después permitieron los militares un largo período de civiles: Betancourt, Leoni, Caldera, Pérez y los otros. Y ahora tienen de nuevo directamente el poder, sólo que con un lenguaje del siglo XXI». La tesis no necesitaba ser nombrada: los militares conforman el partido más importante de la historia de Venezuela. El silencio del historiador formó el nuestro durante el minuto que empleó en escrutar nuestros rostros.

Decidí intentar una vez más la introducción de un tema; interpelé al anfitrión: «Y ¿cómo ve la campaña electoral de este año? ¿Qué le parece la candidatura de Capriles?» Creí ver en su boca un frugal esbozo de sonrisa y dijo: «Bueno, yo veo la enfermedad del Presidente. Su cáncer. Él ha dicho que tiene una hija que ha manifestado su interés en el destino del país, y también que piensa adquirir una finca en Barinas, distinta de la de su familia; que desde allí observará algún día los acontecimientos venezolanos. Vamos a ver qué sucede». O sea, ni media palabra sobre los manejos de la Mesa de la Unidad Democrática o la campaña de su candidato. Era como si no fueran términos de la actual ecuación de poder.

Hicimos referencias de aficionado a la única dinastía eficaz de nuestra historia, la de los Monagas, y señalamos que Henrique Salas Römer había establecido una regional en Carabobo—en 2003 lanzaba su precandidatura presidencial, la del «gallo» que era él mismo y, si no, la del «pollo», aludiendo a su hijo—y también mencionamos que Caldera no había sido exitoso en la promoción de su hijo Andrés.

Una hora había volado sin que nos hubiéramos percatado y comenzamos a despedirnos agradecidos. No nos dejó ir sin averiguar antes acerca de un libro mío, para el que ha escrito una generosa nota prologal. Cuando le dije que estaba muy próximo a salir a las librerías, José Rafael prometió: «Vendremos de nuevo, con un ejemplar para usted». Velásquez le tomó la palabra y aseguró haber disfrutado nuestra visita. Gracias, gracias, gracias, repetimos como súbditos de Su Suavidad mientras salíamos.

De sus manos heredamos la historia desnuda y desenredada que quiere legar a Venezuela. Tal vez sus silencios nos dijeron tanto como sus palabras. LEA

___________________________________________________________

 

Share This:

Capriles el pensativo (actualizado)

Abajo se incluye la lámina de Datanálisis sobre intención de voto. La diferencia medida por la encuestadora a favor de Hugo Chávez Frías es de 13,3 puntos sobre Henrique Capriles Radonski. La encuesta registra una altísima disposición a ir a votar (91,8%). Entre quienes apoyan a Chávez, 26,3% se autodefine como votante no alineado; en el caso de Capriles, esto ocurre con 21%. No puede esperarse milagros del candidato opositor en este segmento.

Del gran Forges

 

Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer. En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos.

Jorge Luis Borges

Funes el memorioso

______________

En nada es procedimiento científico promediar las mediciones de varias encuestadoras sobre una misma cosa. En apariencia escrutan lo mismo, pero cada investigadora de opinión usa su propia técnica de muestreo y formula sus propias preguntas. Un promedio, sin embargo, es un dato ilustrativo, en particular si las diferencias no son tan grandes entre los datos.

Así, por ejemplo, se hizo en El milagro del Marne, el artículo principal de la Carta Semanal #214 de doctorpolítico, emitida tan sólo tres días antes—30 de noviembre—de las elecciones presidenciales de 2006:

No hay, en consecuencia, buenas razones para votar por Chávez, que insiste en reivindicar la bondad de un abuso, pero a pesar de esta situación, la mayoría de las encuestas registra, a mediados de este mes que hoy concluye, una partición de 60% de la intención de voto a favor de Chávez y 40% a favor de Rosales. Son otros criterios los empleados por la mayoría de los electores. (AP/Ipsos, 59%-27%; Consultores 21, 58%-41%; Datanálisis, 53%-26%; Datos, 55%-28%; Evans McDonough, 57%-35%; Keller, 52%-48%; Penn, Schoen & Berland, 48%-42%; Zogby/Universidad de Miami, 60%-31%. Si dejamos de lado a la única “encuestadora” que da como triunfador a Rosales—CECA, que el año pasado quiso vendernos que después de Diosdado Cabello el preferido como posible sucesor de Chávez, con 17,2% de preferencias, era ¡Oswaldo Álvarez Paz! También sostenía que Enrique Tejera París disfrutaba de ¡14,3% de apoyo para su candidatura!—y a la polémica encuesta realizada por profesores de la Universidad Complutense de Madrid, que vuelve a dar ventaja a Chávez de entre 15 a 20 puntos, las cifras inventariadas arrojan un promedio de 55,25% para éste y 34,75% para Rosales. Sumados estos promedios totalizan 90% de las preferencias, y entonces todavía habría 10% de indecisos. Llevados, finalmente, a escala de 100, los promedios de las encuestas dan a Chávez 61% y a Rosales 39%).

Conviene recordar los números de la votación efectiva del 3 de diciembre de 2006: Hugo Chávez Frías, 62,84% (digamos 63%); Manuel Rosales 36,90% (pongamos 37%). Es decir, a la postre el poco riguroso promedio terminó teniendo valor predictivo.

Ya se conocen las diferencias medidas por ocho encuestadoras en la intención de voto para el próximo 7 de octubre. A las ya publicadas—Hinterlaces, Dinámica Venezuela, Consultores 30.11, GIS XXI, IVAD, Consultores 21—se añade la medición de Datanálisis (sobre trabajo de campo concluido el Día de San José), que arroja 44% a favor de Hugo Chávez Frías y 31% a favor de Henrique Capriles Radonski, y la respuesta obtenida a regañadientes de alguien muy cercano a Joe Saade, el Presidente de la firma Datos, quien se la ofreció: una ventaja de 16 puntos a favor del actual Presidente de la República. (No pude hablar con Alfredo Keller; estará fuera del país hasta el 11 de abril, cuando se cumple una década de una inmensa gesta popular y, al día siguiente, la de una infamia).

Ventaja y discrepancia

En este grupo, el promedio de la diferencia a favor de Chávez es de casi exactamente 20 puntos (20,025%). Supongamos que para calmar a los extremistas dejamos afuera la encuestadora de Jesse Chacón—golpista del 27 de noviembre de 1992—y a Consultores XXI, firma  asociada por algunos a la campaña de Capriles. Entonces el promedio es de 21 puntos a favor de Chávez.

Forges: La vie en rose

La variación entre las encuestas es también ilustrativa. El desvío promedio de la media es de 8,4 puntos, y Consultores 21 tiene una lejanía del grupo significativamente superior al doble de eso. Supera en distancia del promedio por seis puntos a GIS XXI, la que da mayor ventaja a Chávez. De las encuestadoras más respetables Hinterlaces está a dos puntos del promedio y Datos a cuatro. Y si dejamos a las cuatro del medio—Datos, Dinámica Venezuela, Hinterlaces e IVAD—, el promedio baja a 20,575%: veinte puntos. De las dos centrales, creo más a Hinterlaces: dieciocho puntos le lleva Chávez a Capriles y éste, en seis meses, tiene que recortarlos. Cada mes, tiene que añadir 3% de los electores a su favor—y Chávez ninguno—para empatar.

Hay diferencias, ciertamente. Diferencia de cifras, de muestras, diferencia de preguntas, de fechas, de encuestadoras. Diferencia de ventaja. Probablemente Chávez no le lleva 33 puntos a Capriles (sólo 26 puntos le sacó a Rosales), pero le lleva una ventaja de dos dígitos; no de uno, uno solito, 1.

Hay diferencias, sin duda. Son diferencias que Capriles tendrá que olvidar, todos esos detalles inmediatos—El Universal (Elvia Gómez) certificó hoy que Capriles «Declinó entrar en detalles sobre las encuestas»—para poder pensar en la única diferencia que debe importarle: la que hay entre Chávez y él. LEA

………

HCF favorito de las clases D y E, Capriles de las AB y C

Síntesis ejecutiva (.pdf) de la encuesta de Datanálisis en El Universal.

_________

Share This: