por Luis Enrique Alcalá | Ago 16, 2012 | Argumentos, Política |

En todas partes se refleja el corazón de la patria
Según reporta el diario El Universal—Alejandra Hernández apoyada en Sara Carolina Díaz—, el «corazón de su patria» dijo que su triunfo electoral le convenía a los ricos, que su éxito del próximo 7 de octubre le conviene a «la burguesía» porque «le garantiza a los ricos que puedan seguir haciendo su vida tranquilamente». Ya lo saben, caballeros empresarios: no habrá más expropiaciones; tranquilos, que no habrá mucho más de las mil y pico que hasta ahora han sido ejecutadas.
También argumentó: «Si ustedes ven las encuestas, incluso en el sector socioeconómico llamado A, que son los más ricos, Chávez saca ahí como 30%. No es que todos los ricos están contra Chávez. No, porque hay muchos ricos que tienen conciencia de que Chávez está haciendo un trabajo para todos, para estabilizar al país y eso le conviene a ellos».
En In sickness and in power (Praeger, 2008) David Owen propuso un inventario de catorce rasgos que definen lo que llamó enfermedad «hibrística» (del griego ὕβρις): “Una carrera hibrística procede más o menos por el siguiente cauce. El héroe obtiene gloria y aclamación por haber logrado un éxito desusado en contra de las probabilidades. La experiencia se le sube a la cabeza: comienza a tratar a los demás, meros mortales ordinarios, con desprecio y desdén, y desarrolla tal confianza en su propia capacidad, que comienza a creerse capaz de cualquier cosa. Este exceso de confianza en sí mismo le lleva a interpretar equivocadamente la realidad que le rodea y a cometer errores». Uno de los rasgos de esta patología es el siguiente: «Una tendencia a hablar de sí mismos en tercera persona o con el plural mayestático». Otro es: «Una propensión narcisista a ver el mundo primariamente como una arena en la que pueden ejercer poder y buscar gloria, antes que un lugar con problemas que necesitan se les aproxime de manera pragmática y no autorreferencial». Otro: «Una manera mesiánica de hablar acerca de lo que hacen y una tendencia a la exaltación». Otro: «Una preocupación excesiva con la imagen y la presentación». Otro: «Una identificación de sí mismos con el Estado, hasta el punto de considerar la perspectiva y los intereses de los dos como idénticos». Otro: «Una tendencia a permitir que su ‘gran visión’, especialmente su convicción de la rectitud moral de un determinado curso de acción, obvie la necesidad de considerar otros aspectos, como la factibilidad, el costo y la posibilidad de consecuencias indeseadas; una terca renuencia a cambiar de curso». Bueno, parece que Chávez quiere cambiar el suyo.
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Un nuevo correo ha llegado a este blog, realmente conmovedor. Se atribuye su contenido a Juan Carlos Zapata, Director de Descifrado, cosa que al blog no le consta. En todo caso, alguien lo escribió y algunos lo circulan a direcciones electrónicas de opositores a modo de silbido en la oscuridad, para infundir ánimos desde una ilusión que llevará a la depresión post partum del 8 de octubre o a la reedición del grito de fraude; en cualquier caso, con desmembramiento de la Mesa de la Unidad Democrática. He aquí su texto:
La tendencia de Capriles ganador se confirma. Hay varios elementos en juego.
Primero, dos encuestas ya dan a Capriles por delante. Una de ellas, Consultores 21, le da 6 puntos de ventaja.* El resultado ha asombrado a los mismos encuestadores, que antes de hacer el anuncio van a hacer otro estudio para confirmar.
Segundo, el Gobierno maneja números dispares. Pero ya en ninguno aparece Chávez barriendo, como era el caso hace un par de meses. En la oficina de Oswaldo Cisneros manejan esta información: Chávez gana por un punto. Pero ya se sabe lo que significa un punto cuando el candidato que sube es Capriles.
Tercero, esto se complementa con una información que tengo del alto gobierno colombiano, cuyos estudios también le dan la victoria a Capriles. Estos análisis los lleva a cabo el Ministerio de la Defensa. Se supone que son fidedignos, por las relaciones—por ahora buenas—con el gobierno de Chávez.
Cuarto, por otro lado, hace una semana, en una reunión privada, Antonio Ledezma señaló que la de Capriles es una victoria irreversible. ¿No va a ser tan irresponsable para decir algo así? El mismo Capriles por primera vez ha señalado que el final no será cerrado.
Quinto, para finalizar, hay que unir estos datos con el comportamiento errático de Chávez y el Comando Carabobo. Los actores del Comando están desaparecidos. Suspenden y mueven actos. La intervención de Chávez en Valencia le ha hecho mucho daño interno. Mover a Maduro para poner como candidato de Carabobo a Ameliach y de manera autoritaria, en un mitin, genera más que resquemores. Desconfianza. Dicen fuentes internas del chavismo que lo de Ameliach es imposición de Diosdado Cabello, cuyos apetitos andan desbocados. Tiene un doble problema Chávez: ya no puede prometer, y no hay obras que inaugurar. El discurso hacia la clase media y el sector privado cae en saco roto. El chavismo y Chávez ya no crecen.
Sexto, este es un punto que agrego hoy domingo, porque ayer, en San Cristóbal, Chávez volvió a dudar de uno de sus candidatos para la gobernación. No está seguro de Tarek El Aissami para el Táchira. La excusa son las ocupaciones del Ministro. Lo evidente es esto: ya el Presidente no es el portaviones de otros tiempos. Antes, candidato que impusiera en una región, candidato que arrancaba con ventaja. Ahora, sus decisiones generan problemas internos. Y sus candidatos no generan entusiasmo. Lo de Tarek no es nuevo. Ya rodaba en Táchira que no se confirmaba como abanderado. De modo que la jornada de ayer fue provechosa para Capriles en Bolívar. Y de dudas para Chávez en Táchira. Carabobo, Táchira, Anzoátegui, Monagas… Muchas dudas juntas…
*Según testimonio de Fortuny, Guzmán & Asociados de hace diez días (Contrapunto de encuestadores), Consultores 21 «desmintió que fuera cifra suya una ventaja de cuatro puntos del candidato opositor sobre el oficialista, como se ha afirmado insistentemente en las redes sociales». Ahora se atribuye a Zapata el conocimiento de una ventaja de seis puntos medida por la misma encuestadora.
«Un Argumentum ad verecundiam, argumento de autoridad o Magister dixit es una forma de falacia. Consiste en defender algo como verdadero porque quien lo afirma tiene autoridad en la materia». (Wikipedia en Español). En el texto atribuido a Zapata abunda esta clase de argumentación falaz: dos encuestas, Consultores 21, Oswaldo Cisneros, el Ministerio de Defensa colombiano, Antonio Ledezma. Muchas falacias juntas…
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Intención de voto (28 de julio al 5 de agosto; clic amplía)
En la sala del hotel Marriott encontré a Juan Eduardo Smith Perera (hermano de Roberto), Director de Noticiero Digital y, lo que creo muy significativo, a Robert Bottome, el Presidente de Veneconomía, denodado defensor de la empresa privada. También asisitieron dos asesores de la Embajada de los Estados Unidos y me fue presentado el Sr. Benjamín Tripier, de la firma de consultoría gerencial NTN. Asistí en compañía de Teódulo López Meléndez. Uno también puede aducir, falazmente, autoridades para sostener que no estaría esa gente allí de pensar que Oscar Schemel recibe viáticos del gobierno y por tal razón adulteraría sus cifras; todos habíamos ido a ser testigos de la rueda de prensa de hoy, en la que Hinterlaces presentó su estudio Monitor País (enlace a un archivo en formato .pdf de las láminas abajo) correspondiente al levantamiento que hiciera entre el 28 de julio y el 5 de agosto.
El dato que todos esperábamos era el de la intención de voto por Chávez y Capriles. Por el primero, el 48% se inclinó a favor, 30% por el segundo; la brecha es de 18 puntos, anunció Schemel a 52 días de la votación. Para empatar, Capriles tendría que tener una ganancia neta de 1% cada tres días; él solo: esto no es una carrera de relevos. Alea jacta est, como habría dicho Suetonio a Julio César. LEA
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Enlace para descargar láminas de Hinterlaces: MCS – MONITOR PAIS – AGOSTO 2012 – REPORTE ELECTORAL (16-08-2012)
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por Luis Enrique Alcalá | Ago 13, 2012 | Argumentos, Política |

Saludo de amor (Edward Elgar) al cierre de juegos impecables en Londres
Salut d’amour
aberration(n.) something that differs from the norm (In 1974, Poland won the World Cup, but the success turned out to be an aberration, and Poland have not won a World Cup since).
world-english.org
aberración. (Del lat. cient. aberratio, -onis). 1. f. Grave error del entendimiento. 2. f. Acto o conducta depravados, perversos, o que se apartan de lo aceptado como lícito. 3. f. Astr. Desvío aparente de los astros, resultante de la combinación de la velocidad de la luz con la de los movimientos de la Tierra. 4. f. Biol. Desviación del tipo normal que en determinados casos experimenta un carácter morfológico o fisiológico. 5. f. Ópt. Imperfección de un sistema óptico que produce una imagen defectuosa.
Diccionario de la Lengua Española
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La impresionante clausura de los Juegos Olímpicos de Londres puso de relieve su magnífica organización. La capital inglesa alojó durante 17 días los mejores atletas de 204 países, sin que incidente alguno empañara las 303 competencias que compusieron las trigésimas Olimpíadas. Lord Coe—el barón Sebastian Newbold Coe—, él mismo ganador de cuatro medallas olímpicas, encabezó el Comité Organizador que hizo un trabajo extraordinario; sus palabras finales en la ceremonia de cierre, británicamente parcas, fueron: «Lo hicimos bien». El conde belga Jacques Rogge, Presidente del Comité Olímpico Internacional, cerró las suyas con un simple «Gracias, Londres».
El 26 de julio registraron los medios internacionales los vistosos comentarios de Mitt Romney, el candidato del Partido Republicano en las próximas elecciones de Presidente de los Estados Unidos, de visita en Inglaterra. Romney, reportó el diario londinense The Telegraph, había elevado «su tendencia a meter la pata» al declarar que, a causa de preocupaciones de seguridad, era «difícil saber como resultarían» los juegos. A modo de fundamentación del imprudente comentario, Romney dijo que había hallado «unas cuantas cosas desconcertantes» y abundó: «Los cuentos acerca de personal insuficiente en la compañía privada de seguridad, la supuesta huelga de funcionarios de inmigración y aduana, no son obviamente algo alentador».
David Cameron, el primer ministro inglés, de tendencia política afín a la de Romney, no perdió tiempo en clavar un dardo a quien aún no había recibido: «Estamos acogiendo unos Juegos Olímpicos en una de las ciudades más ocupadas, más activas, más bullentes de cualquier parte del mundo. Por supuesto, es más fácil si se celebra los Juegos Olímpicos en medio de la nada», aludiendo a Salt Lake City, la capital de los mormones—Romney es uno—, donde el estadounidense presidió los juegos de invierno en 2002. Por su parte, el Alcalde de Londres, Boris Johnson, dirigiéndose a una concentración de 60.000 personas que asistían en Hyde Park al relevo final que trajo la antorcha olímpica a Londres, dijo a los asistentes: «Hay un tipo llamado Mitt Romney que quiere saber si estamos listos». Entonces arengó, arrancando rechiflas del público: «¿Estamos listos? ¡Sí, lo estamos!» En efecto, los londinenses estuvieron listos.
Romney quiso después, torpemente, enmendar el capote y declaró de nuevo:»Mi experiencia en relación con las Olimpíadas es que es imposible que no ocurran errores en absoluto. Por supuesto, habrá errores de vez en cuando, pero ellos quedan ensombrecidos por las extraordinarias demostraciones de coraje, carácter y determinación de los atletas». Es decir, los competidores rescatarían a los organizadores, sus atónitos anfitriones.
El republicano mormón estaba muy equivocado, tanto en protocolo como en su agorera profecía. Su visión, parece ser, sufre de aberración.
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Ayer llegó por correo electrónico a este blog el siguiente mensaje:
Encuesta del C N E De buena fuente y fidedigna, confidencial encuesta que maneja el C.N.E: AMAZONAS CHAVEZ: 42% CAPRILES: 39% N/S.N/C 19% ANZOATEGUI CHAVEZ: 28% CAPRILES: 59% N/S.N/C 12% APURE CHAVEZ: 44% CAPRILES: 43% N/S.N/C 13% BARINAS CHAVEZ: 44% CAPRILES: 45% N/S.N/C 11% BOLIVAR CHAVEZ: 41% CAPRILES: 45% N/S.N/C 14% CARABOBO CHAVEZ: 24% CAPRILES: 63% N/S.N/C 13% COJEDES CHAVEZ: 45% CAPRILES: 41% N/S.N/C 14% DELTA AMACURO CHAVEZ: 42% CAPRILES: 37% N/S.N/C 21% FALCON CHAVEZ: 34% CAPRILES: 55% N/S.N/C 11% GUARICO CHAVEZ: 37% CAPRILES: 41% N/S.N/C 22% LARA CHAVEZ: 33% CAPRILES: 54% N/S.N/C 13% LIBERTADOR-CARACAS CHAVEZ: 38% CAPRILES: 50% N/S.N/C 12% MERIDA CHAVEZ: 34% CAPRILES: 53% N/S.N/C 14% MIRANDA CHAVEZ: 23% CAPRILES: 66% N/S.N/C 11% MONAGAS CHAVEZ: 36% CAPRILES: 49% N/S.N/C 15% NUEVA ESPARTA CHAVEZ: 33% CAPRILES: 54% N/S.N/C 13% PORTUGUESA CHAVEZ: 38% CAPRILES: 57% N/S.N/C 15% SUCRE CHAVEZ: 31% CAPRILES: 44% N/S.N/C 15% TACHIRA CHAVEZ: 28% CAPRILES: 59% N/S.N/C 13% TRUJILLO CHAVEZ: 31% CAPRILES: 44% N/S.N/C 16% VARGAS CHAVEZ: 37% CAPRILES: 41% N/S.N/C 12% YARACUY CHAVEZ: 27% CAPRILES: 55% N/S.N/C 18% ZULIA CHAVEZ: 25 (Allí se cortaba el texto).
También ayer, los comentaristas en español de la transmisión de los Juegos de Londres por DirecTV señalaron como el más significativo triunfo latinoamericano en la impecable justa planetaria la actuación de Rubén Limardo, el esgrimista venezolano que ganó la Medalla de Oro en su especialidad de espada, la primera de algún latinoamericano desde 1904. Hace pocos días, el Chamán del Guaraira Repano comentó, de visita en la sede de Acción Democrática en La Florida, que las declaraciones de Limardo en apoyo a Hugo Chávez habían debido reportarle a éste unos tres puntos porcentuales más en la intención de voto.
Esperaremos los números de una próxima «encuesta» para la desinformación y la esperanza del capriloradonskismo, la nueva aberración que seguramente será adjudicada, en tanto contratante, al Comando Estratégico Operacional, que tiene bastante plata para ordenar estudios demoscópicos y se asustará mucho cuando se confirme que su jefe perderá por 39 puntos en Carabobo. Sobre esa nueva medición, que nos llegará de fuente fidedigna y buena, valdrá la pena averiguar la opinión que merecerá a Mitt Romney. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Ago 6, 2012 | Argumentos, Política |

De la página web Dinámica Venezuela
En el día de hoy llegó a las manos del suscrito un informe atribuido a Fortuny, Guzmán & Asociados que lleva por título Todo indica que Capriles va a ganar. No según ellos, sino de acuerdo con las esperanzas de Consultores 21, la encuestadora que trabaja para el candidato de la Mesa de la Unidad Democrática.
El informe, de fecha 6 de agosto de 2012, indica en nota al pie de su portada: «Fortuny & Asociados prohíbe la reproducción total o parcial de este informe…» Tal advertencia impide que el Blog de Dr. Político ofrezca a sus lectores el archivo .pdf recibido, y le impone referirse a su contenido en paráfrasis, no mediante la cita textual.
La gente de Dinámica Venezuela—Escenarios políticos y económicos con actualizaciones trimestrales—hace un reconocimiento a la seriedad de Consultores 21 y sus pasados aciertos, presentándola como la encuestadora que sirve al comando de Capriles Radonski; antes, destaca, lo apoyó en lo tocante a mediciones de opinión en las elecciones primarias de la MUD y previamente en las elecciones de Gobernador en el estado Miranda. Por su parte, Fortuny, Guzmán & Asociados encargan sus estudios de la opinión al Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD), y admiten que esta firma usualmente es contratada por el oficialismo.
El informe referido da cuenta de un cordial cotejo de cifras e interpretaciones de FG&A con la gente de Consultores 21, llevado a cabo el viernes 3 de agosto, y expone con imparcialidad los argumentos de esta última empresa para su anticipación de un triunfo de Capriles.
Consultores 21 cree, por ejemplo, que si se enfrenta a Hugo Chávez en el mismo terreno de previos combates electorales y con un candidato similar a los anteriores, el candidato-presidente ganaría por ventaja abrumadora. Por tal razón, la encuestadora indaga si tales condiciones se repiten ahora.
En lo tocante al candidato, Consultores 21 cree que Capriles es un candidato muy distinto de los otros candidatos de oposición (Salas Römer, Arias Cárdenas, Rosales). Su desempeño sería superior: la encuestadora mide igualados a Chávez y Capriles en las respuestas a la pregunta ¿Estaría Ud. dispuesto a votar por…?, y señala que Rosales nunca superó 40% en la misma pregunta. Después aduce que por primera vez Chávez no supera a su contendor en la totalidad de 24 rasgos descriptivos: en esta oportunidad, habría un «empate técnico» en 18 de los rasgos y de los seis restantes Chávez aventajaría a Capriles en cuatro y la situación inversa se manifestaría en dos.
En lo atinente al terreno de la confrontación, Consultores 21 también encuentra diferencias con procesos anteriores. La valoración de optimismo de la población era superior en anteriores elecciones que ahora, y las expectativas serían hoy inferiores a las del pasado. Terreno y candidato, apunta la encuestadora, son ahora diferentes. (Consultores 21, por cierto, adjudica a Chávez 2% de ventaja—dentro del error muestral—en intención de voto, con 48% a favor de Chávez sobre 46% en favor de Capriles, y 6% de entrevistados que no saben o no responden. La encuestadora desmintió que fuera cifra suya una ventaja de cuatro puntos del candidato opositor sobre el oficialista, como se ha afirmado insistentemente en las redes sociales).
Las proyecciones favorables para Capriles de Consultores 21 se centran en el encuadramiento de la campaña: si ésta lograre establecerse en términos de presente vs. futuro, la encuestadora cree que Capriles ganaría con facilidad. Consultores 21 espera un punto de quiebre dentro de los próximos treinta días. También adjudica un punto clave de la contienda en la votación que llegue a darse en el Distrito Capital.
Una diferencia importante entre IVAD y Consultores 21 se establece en la composición de la muestra de ambas encuestas. La segunda usa una muestra que supera a la primera en la representación de la clase media—y cree que quien gane el voto de la clase media ganará la elección—; la primera da mayor representación a los estratos más pobres, que tienden a votar mayoritariamente por Chávez. Un árbitro pudiera decidir cuál es la representación más correcta: Datanálisis reportó en enero de este año una composición de 2,5% a 3% en las clases A y B, 17% en clase C, 38% en clase D y 42% en clase E. Usted puede sacar sus propias conclusiones. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Ago 5, 2012 | Política |

De la raison d’État a la raison des cachuches
Que el empleo de una gorra se haya convertido en el issue central de una campaña electoral a la que le quedan sólo dos meses, revela la vacuidad del debate político en Venezuela. Los frenéticos mensajes por Twitter y las declaraciones solemnes en Facebook parecieran conferir a tan ridículo tema una calidad sustancial que, por supuesto, no tiene. Una gorra como la que ahora se objeta a Capriles forma parte del paisaje venezolano desde hace largos años. La ocupación de rectoras del Consejo Nacional Electoral con este asunto intrascendente indica la altura de sus intereses.
Los símbolos patrios debieran ser propiedad de los ciudadanos. Con tal de que no se les profane, todo venezolano debiera tener derecho a lucirlos como le venga en gana. Pero en el fondo, conferir carácter sagrado a unos colores, a unas estrellas (siete u ocho) o a un caballo al que se le tuerce su posición original es primitivismo enteramente inútil, y su empleo en torneos electorales es una vulgar manipulación de la psiquis popular.
Como lo es, por ejemplo, insertar en la discusión electoral un lejano parentesco con algún hijo ilegítimo de Juan Vicente Bolívar. Ninguna genealogía confiere a nadie una autoridad especial, y las cabalgatas de Henrique Salas Römer en 1998 desde Valencia, porque «en Carabobo empezó Venezuela», no eran argumento válido en la conquista del voto.

Ya debe tener pijamas tricolores
Obviamente, no hay manipulador más descarado que el Presidente de la República. Hugo Chávez ha intentado secuestrar símbolos patrios y próceres muertos, ha creído que puede monopolizarlos en una necrofilia que fija la coartada de su dominación en el pasado, y si el capriloradonskismo ahora presenta la Batalla de la Cachucha, los venezolanos nos hemos cansado de ver al candidato del PSUV enfundado en chaquetas tricolores que ocultan el chaleco antibalas de rigor.

También tiene derecho a la camisa
Capriles Radonski tiene derecho a sus cachuchas. Comenzó a usarlas cuando ya no presidía la extinta Cámara de Diputados; por un tiempo las lució en imitación de Enrique Mendoza vueltas al revés, como receptor de un equipo de béisbol. (Tal vez supuso que tal cosa convenía para hacer política en el estado Miranda, cuyos pobladores ya se habían habituado al tocado del otrora gobernador; luego las habrá enderezado para todo lo contrario: deslindarse de un rayado Mendoza). Al candidato de la MUD le ha dado, desde hace años, por tapar su cabeza, y esto es uno de sus derechos. Antes que Venezuela se retire definitivamente del sistema interamericano de derechos humanos, debiera considerar Capriles introducir ante la Corte Interamericana en Costa Rica un recurso que preserve la protección de su cerebro con tejido tricolor.
¡Qué triste esta campaña intrascendente! El candidato del PSUV repitiendo un discurso agotado y simplista, agresivo y megalómano, ocupado—él, que era águila que no cazaba moscas—en genealogías que lo irritan, declarándose con fatuidad «el corazón de su patria». El de la MUD empeñándose en imitar la manipulación psicohistórica con su Comando Tricolor y sus camisas y gorras tricolores. Ya antes había usado la copia; el 16 de agosto de 2009, en emulación de Chávez, que todo lo relaciona con Bolívar, proponía la constitución del «Comando Moral y Luces» para dirigir un intento de referendo abrogatorio—que era constitucionalmente imposible—de la Ley Orgánica de Educación.
Una pobre y tediosa campaña, protagonizada por candidatos insuficientes que estudian cómo atrapar al elector con símbolos entrañables. LEA
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La página web del diario El Universal trae hoy, 7 de agosto de 2012, una nota de «análisis» que incide sobre el tema de la entrada precedente. Aquí se la reproduce íntegra a continuación:
ELECCIONES 2012 | Análisis
Bolívar, Sean Penn y la gorra ponen sabor a la campaña electoral
El analista John Magdaleno, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración de Caracas (IESA), señala que «los formatos de comunicación» de los dos principales aspirantes «son bastantes convencionales» y no está habiendo «grandes innovaciones» en la campaña con vistas a las elecciones presidenciales del 7 de octubre.
EL UNIVERSAL
martes 7 de agosto de 2012 11:43 AM
Caracas.- A falta de dos meses y un día para las elecciones en Venezuela, la polémica sobre una gorra del candidato opositor, Henrique Capriles, la presencia del actor estadounidense Sean Penn y las sempiternas utilizaciones de la imagen de Bolívar aliñan una campaña electoral muy previsible y poco espectacular.
El presidente venezolano y candidato a la reelección, Hugo Chávez, con sus continuos actos multitudinarios y actividades transmitidas por televisión, y Capriles, inmerso en una maratón de mítines masivos en localidades y ciudades de todo el país, repiten hace semanas el mismo patrón con el fin de conquistar el voto el 7 de octubre, reseñó EFE.
Chávez encabezó ayer un acto de Gobierno en el centro del país, que, como es habitual, fue transmitido en cadena obligatoria de radio y televisión.
Acusado reiteradamente por sus detractores de usar políticamente esa prerrogativa que le confiere su condición de jefe de Estado, Chávez comenzó su intervención recordando que estaban en cadena para que, dijo: «no hablemos de campaña electoral ni nada de eso, porque a veces a alguien se le sale algo por la emoción».
Luego, en declaraciones a medios del Estado, aseguró que se presentaba a su tercera reelección para tratar de lograr la «irreversibilidad» del proceso que encabeza desde 1999.
En tanto, después de varios días encabezando decenas de actos con comunidades en pueblos y ciudades, Capriles recurrió hoy a la red social en internet Twitter para hacer algunos comentarios y acusar a Chávez, el «candidato del continuismo», de desesperar porque «14 años después sólo él cree sus mentiras».
Para el analista político John Magdaleno, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración de Caracas (IESA), «los formatos de comunicación» de estos aspirantes «son bastantes convencionales» y no está habiendo «grandes innovaciones» en la campaña con vistas a las elecciones presidenciales del 7 de octubre, a las que se presentaron otros cinco candidatos.
Así las cosas, la polémica suscitada por la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de amonestar públicamente a Capriles por la gorra con los colores y las estrellas de la bandera venezolana que lleva habitualmente ha centrado buena parte del debate político en las últimas jornadas en Venezuela.
El CNE acusó a Capriles de no atender los exhortos que han hecho para que los candidatos no usen los símbolos patrios en actos de campaña. «Acá asesinan más de 50 venezolanos todos los días y el tema para el Gobierno es la gorra que yo uso!», indicó el candidato presidencial opositor al respecto.
Por su parte, Chávez considera que lo de la gorra supone una evidencia del desconocimiento de las instituciones y denunció una «intención burguesa» de desestabilización y golpismo.
El fin de semana fue el actor estadounidense Sean Penn el elemento noticioso en un acto de campaña de Chávez en Valencia (centro del país), en el que se paseó con un afiche del presidente venezolano, con quien trabaja en programas de ayuda para Haití.
Para Magdaleno, «una campaña tiene que generar noticias para ser atractiva para los medios», aunque da por sentado que en la medida en que se acerque la fecha de las elecciones se irán levantando las cartas escondidas de los candidatos, tanto en términos de anuncios como en el tono de su discurso.
Hasta ahora «el formato de presentación del presidente es el que se ha venido planteando en todos los casos (…) el formato de presentación de Capriles es el mismo, el de los actos multitudinarios con un recorrido (…), y las puestas en escena no varían esencialmente», dijo.
Otro de los elementos que marcaron esta primera fase de la campaña fue la presentación del nuevo rostro de Simón Bolívar y la polémica que puso encima de la mesa un genealogista que aseguró que el candidato opositor tenía parentesco con el Libertador.
Chávez replicó que, si fuera verdad ese nexo, el supuesto árbol familiar vincularía a Capriles con Fernando Bolívar, un sobrino del Libertador, a quien, aseguró el presidente, «su tío siempre lo reprendió porque era borracho, era jugador, le gustaba la plata y era un corrupto, lamentablemente».
Una de las causas para todas estas jaranas es, según el analista Vladimir Villegas, constituyente en la redacción de la Constitución de 2000, que «no ha habido un debate político de altura, porque el Gobierno no lo ha permitido» y ha llevado el discurso al terreno del insulto y el improperio.
Paradójicamente el mayor elemento de distracción de los últimos meses, el cáncer de Chávez, ha desaparecido del debate político, a pesar de que muchos pronosticaban hace meses que ese sería el elemento dominante de cara a los comicios.
«Yo no creo que esta elección la vaya a decidir la enfermedad del presidente, esta campaña la van a decidir los votos», sostuvo Villegas.
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por Luis Enrique Alcalá | Jul 23, 2012 | Argumentos, Política |

Afuera se piensa mejor
Mi querida niña: ¿cuándo vas a entender que la normalidad no es una virtud? Más bien denota falta de coraje moral.
Alice Hoffman
Practical Magic
…la refutación del discurso presidencial debe venir por superposición. El discurso requerido debe apagar el incendio por asfixia, cubriendo las llamas con una cobija. Su eficacia dependerá de que ocurra a un nivel superior, desde el que sea posible una lectura clínica, desapasionada de las ejecutorias de Chávez, capaz incluso de encontrar en ellas una que otra cosa buena y adquirir de ese modo autoridad moral. Lo que no funcionará es “negarle a Chávez hasta el agua”, como se recomienda en muchos predios. Dicho de otra manera, desde un metalenguaje político es posible referirse al chavismo clínicamente, sin necesidad de asumir una animosidad y una violencia de signo contrario, lo que en todo caso no hace otra cosa que contaminarse de lo peor de sus más radicales exponentes. Es preciso, por tanto, realizar una tarea de educación política del pueblo, una labor de desmontaje argumental del discurso del gobierno, no para regresar a la crisis de insuficiencia política que trajo la anticrisis de ese gobierno, sino para superar a ambos mediante el salto a un paradigma político de mayor evolución.
Retrato hablado
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Hace poco trajo este blog referencia a una noticia contenida en Rayuela, la novela cumbre de Julio Cortázar. Ella nos informa de peceras con tabiques de vidrio transparente, en la que los peces que nadan allí tropiezan una y otra vez con ellos, pues no pueden distinguirlos del agua. Al cabo de una serie de frustraciones, los animales aprenden y dan vuelta antes de chocar. Luego, retirados los tabiques, continúan creyendo que no pueden pasar de un lado al otro: «Llegar hasta un punto en el agua, girar, volverse, sin saber que ya no hay obstáculo, que bastaría seguir avanzando…»
Los humanos pensamos desde cajas de percepción; nuestros marcos mentales nos impiden ver cosas que debieran resultar obvias. La oposición política venezolana funciona dentro de una caja que ha limitado su capacidad de formular estrategias eficaces, y la más esclavizante de todas es, justamente, que ella se piensa como oposición. Para los dirigentes de oposición, y la inmensa mayoría de sus seguidores, no hay otra cosa política distinta de la aborrecida presencia de Hugo Chávez, Presidente de la República «Bolivariana» de Venezuela. La Mesa de la Unidad Democrática es una coalición antichavista; Henry Ramos Allup, con característica franqueza, admitió en marzo del año pasado (en declaraciones al diario Ciudad Ccs) que Acción Democrática no compartía “ni ideales ni visiones” con los restantes partidos de la MUD: “La política suele hacer extraños compañeros de cama. Hoy compartimos propósitos, no ideales ni visiones”, y el propósito fundamental de la central opositora es salir de Chávez cuanto antes. Su clientela política piensa lo mismo, en muchos casos con radicalidad aun mayor. (Ver en este blog Enfermo típico). La película que exhibe la oposición está filmada en blanco y negro; naturalmente, también la que presenta el oficialismo. El simplismo de ambas posturas las hace mutuamente complementarias.
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Aurelio Useche Kislinger aportó a este blog un extenso comentario a El ojo clínico, en el que argumenta con un catálogo de razones, típicas de la caja perceptual opositora, para poner en duda las mediciones de la opinión pública que registran una amplia ventaja de Hugo Chávez sobre Henrique Capriles Radonski (Datanálisis, 15,3 puntos; Datos, 16 puntos; Hinterlaces, 17 puntos; IVAD, 20,3 puntos). Su última línea concluye: «…me vienen dudas de si las encuestas están reflejando la realidad». Para hacer justicia a los argumentos de Useche, he creído conveniente dedicar esta entrada a glosar su comentario, y le avisé de este método en mi contestación provisional. Glosemos, pues, el comentario del Ing. Useche párrafo por párrafo.
Luis Enrique: no comparto tu visión pesimista, tan determinante, sobre un triunfo de Capriles. Sin desmeritar en lo absoluto tus comentarios e interpretaciones, sería muy importante que tus lectores tuvieran la oportunidad de ver las encuestas en su presentación integral. Ello permitiría observar con plenitud la información y cifras que ellas contienen.
La adjudicación de etiquetas calificativas, como «pesimista», es argumentalmente inválida y constituye una de las falacias más elementales. Chávez usa esa técnica con profusión («escuálido», «majunche»). No tengo acceso a las presentaciones integrales de ninguna encuestadora; no soy cliente de ninguna de ellas. Ofrezco en este blog la información que llega a mis manos, y en el mejor de los casos ella se contrae a unas pocas láminas o «resúmenes ejecutivos». Pero tal vez el Ing. Useche no haya leído el archivo de la última presentación en rueda de prensa de Hinterlaces, que puede ser descargado en formato .pdf al pie de El ojo clínico, y se haya limitado a la lectura de este artículo.
He venido observando en algunos de los encuestadores cierto afán de protagonismo por su frecuente presencia en los medios, en los cuales, además de entregar los resultados que, a su criterio, son los más relevantes de sus investigaciones, también emiten juicios de valor que los coloca más en el rol de políticos activos que investigadores de opinión. Y, desde luego, son opiniones, respetables, que constituyen un sesgo en la percepción sobre la opinión pública.
En verdad, no logro encontrar en las intervenciones públicas de algunos encuestadores ningún «juicio de valor». (Corrijo: Datanálisis y Consultores 21, así como Keller, se expresan frecuentemente con sesgo favorable a la oposición). Veo, en cambio, sus interpretaciones de los datos que obtienen, lo que me parece no sólo legítimo, sino útil. En tales intervenciones, seguramente hacen gravitar su conocimiento de primera mano acerca de las «presentaciones integrales» que se echaba en falta en el punto anterior. Y a veces se aventuran a criticar errores de campaña, que los respectivos comandos están en libertad de ignorar. Los encuestadores pueden ser legítimamente «asesores políticos»: Gallup, por ejemplo, se define como compañía consultora basada en investigación de opinión; Pew Research como un think tank; IPSOS tiene una división de «asuntos públicos» capaz de asesorar políticamente; National Opinion Research Center (Universidad de Chicago) lista entre sus capacidades Policy Analysis and Recommendations y algo que llama Technical Assistance, etcétera.
Se ha tratado el caso del chavismo y Chávez, similar al fanatismo religioso. Chávez ha logrado captar a buena parte de la opinión venezolana por su facilidad de expresión, utilizando frases y términos muy parecidos al lenguaje común de la población. Ello sucedió con AD y su principal líder Rómulo Betancourt. AD fue (ya no lo es) el movimiento político de mayor seguimiento en el país. No hay que olvidar al Juan Bimba con su cara feliz, con un bollo de pan en el bolsillo. Ahora tenemos modos más sofisticados: neveras, TV, lavadoras, cocinas, dádivas en dinero, empleo y sueldo sin trabajar. Pero además, un gran temor por la evidente coacción del gobierno. ¿Cuántos de esas camisas rojas van obligados a las manifestaciones de apoyo a Chávez?
Chávez es bastante más que un político con facilidad de expresión y términos del habla popular, en la que usualmente no se consigue referencias a conceptos de Antonio Gramsci o Montesquieu. Ha convertido—Francisco Toro Ugueto dixit—el «discurso salvaje» descrito por José Manuel Briceño Guerrero (El laberinto de los tres minotauros) en un discurso de poder. Chávez «ha adquirido una estatura mundial que, independientemente de su corrección, es superior a la de cualquier candidato emergido o emergente y a la de cualquier otro presidente venezolano de la historia, en verdad segunda sólo tras la de Bolívar». (Tío Conejo como outsider). Gústenos o no, su comparación con Betancourt es muy insuficiente. Y no deja de haber resonancias religiosas en la fanática aceptación de Capriles como otro Arcángel San Miguel, encargado por Jehová mismo para reducir al nuevo Luzbel que es Chávez a la condición de Lucifer, eternamente condenado al llanto y crujir de dientes. Basta una visita al espacio de Twitter para encontrar innumerables caracterizaciones de Capriles en términos muy cercanos a la superstición. (En 2004, la psicóloga Magaly Villalobos encontró parecido a este respecto entre el chavismo santero y las estampitas marianas que Juan Fernández blandía en época del suicida paro petrolero). Los gobiernos anteriores a Chávez usaban la dádiva sistemáticamente: Plan de Emergencia de Wolfgang Larrazábal o Programa Materno-Infantil de Rafael Caldera. En todos los casos era criticable cuando se la empleaba como herramienta de clientelismo político, cosa que Chávez no inventó, aunque ciertamente la ha exacerbado a proporciones tumorales. Si no neveras, las latas de leche y las planchas de zinc fueron instrumentos proverbiales de la política previa a Chávez. Puestos en plan de exigencia cuantitativa—»¿Cuántos de esas camisas rojas van obligados a las manifestaciones de apoyo a Chávez?»—, convendría que el Ing. Useche precisara una cifra para la cantidad de los que reciben «sueldo sin trabajar»; en los gobiernos anteriores a la larga dominación chavista, hablábamos de los «reposeros».
Desde luego, son millones de gentes recibiendo esos beneficios del gobierno, que no pueden expresarse en libertad, cuando en reuniones, encuestas, focus groups, son invitados a dar su opinión. No entro a debatir si los métodos y diseño de muestras son incorrectos o no. Más bien me refiero al ambiente de libertad de opinión restrictiva que existe en el país. Y nadie olvida los efectos negativos de la lista de Tascón. Y a un cierto temor infundado muy calladamente sobre el secreto del voto. Desearía saber cuáles serían los resultados de una encuesta en Cuba o en la URSS, en su tiempo.
¡Ah, una cifra precisa! Millones de gentes. He visto videos de focus groups conducidos por Hinterlaces en los que ciudadanos catalogables en las clases D y E se expresan libremente en apoyo a la propiedad privada. (Dos fueron colocados en el Tragaluz de este blog, y están a la orden de quienes los requieran). La infame Lista de Tascón actúa desde la época del referendo revocatorio (2004), y no por eso las encuestas han medido equivocadamente la intención de voto. El ventajismo y los métodos sucios del oficialismo no son cosa nueva pero, en general, los venezolanos supimos, gracias a las encuestas, quiénes serían triunfadores y quiénes perdedores en los numerosos cotejos electorales celebrados desde esa fecha, incluyendo la derrota del gobierno en 2007. La comparación con Cuba o la URSS es, de nuevo, desproporcionada. El chavoma, por fortuna, es bastante más benigno que el fideloma o el stalinoma.
En estos últimos años, como bien lo expresas en tu libro, han existido errores y omisiones en la actuación de la dirigencia política por errores de percepción; sin embargo, las elecciones primarias me han convencido de que existen cambios muy favorables. Y es que 3,5 millones de venezolanos manifestaron su opinión. Y esta encuesta, con esta muestra, es un indicio invalorable de la opinión pública.
La Mesa de la Unidad Democrática es, indudablemente, un progreso respecto de su señora madre: la Coordinadora Democrática. Hay una distancia considerable en el nivel de competencia de Enrique Mendoza y el de Ramón Guillermo Aveledo, y éste habría sido un mejor candidato de la MUD que Capriles Radonski. Pero las primarias de la MUD no fueron una encuesta; por definición, un evento de esa clase es sesgado, pues convoca a los opositores de Chávez. (La menos cuidadosa de las encuestas procura que su muestra de entrevistados sea representativa de la población general). Tampoco es cierto que votaron en aquéllas 3,5 millones de venezolanos. La asistencia exacta fue de 3.079.284 votantes. El exigente Ing. Useche no debió meter de contrabando la participación de 420.716 electores faltantes. En cuanto a su significación, tal asistencia equivale a 16,79% del registro electoral de enero de 2012 (18.338.913 electores inscritos). En su momento, defendí a Consultores 21—en Dos instantáneas—de una interpretación inexacta de sus datos. Alguien escribió en Twitter: “Consultores 21 calcula que 28% del RE irá a primarias”. La encuestadora tan sólo registró que, en su medición del 5 al 15 de diciembre de 2011, unos 561 entrevistados de una muestra de 2.000 ciudadanos—28,05%—indicaron “alto nivel de seguridad de participación” en las elecciones primarias de la oposición del 12 de febrero. En ningún momento aludió Consultores 21 al registro electoral ni postuló que tal cifra era un pronóstico. Pero si los críticos de algunas encuestadoras fuesen consistentes, ciertamente han debido echar en cara a Consultores 21 este «error» de 67% respecto de la base de votantes efectivos. Por otra parte, la numerosa asistencia a las primarias pudiera haber equivalido a una muy alta proporción de la clientela opositora, y entonces habría que recorrer una distancia de al menos 4.000.000 de votos adicionales para aspirar al triunfo. En cualquier caso, el Ing. Useche pareciera repetir «errores de percepción» de la «dirigencia política» que hace equivaler, como si no hubiera otra, a la de oposición.
He sido un crítico del inicio de la campaña de Capriles, no respondiendo a los ataques desmesurados de Chávez, al llamarlo majunche, o el de Jorge Rodríguez acerca de las náuseas que le generan al escuchar y ver a Capriles. Capriles venía haciendo un papel de bobalicón. Ello por la influencia de los ex chavistas en la MUD, sobre sus temores sobre la conveniencia de atacar a Chávez. Afortunadamente, ha habido un cambio y observo a Capriles con disposición a debatir y refutar a Chávez. Ojalá logre hacerlo con mayor determinación.
Capriles Radonski entendió, como su comando de campaña y quizás toda la dirigencia de la MUD, que era una táctica que le llevaría a la derrota dejar entender que clausuraría las «misiones» del gobierno. Para salir al paso de las dudas, llegó a anunciar una «Ley de Misiones», asunto que de todas formas no tocaría al Presidente de la República sino a la Asamblea Nacional, a menos que el abanderado de la MUD esté previendo ser beneficiario de una de esas leyes habilitantes que son tan criticadas. Así reiteró uno de esos «errores de percepción» que entiende que el considerable apoyo a Chávez se reduce a un interés clientelar. La misma idea se expresó en 2006 con la oferta bandera de Teodoro Petkoff—el «Cesta-Ticket Petrolero»—, reciclada en la tarjeta «Mi Negra» de Manuel Rosales. Arriesgo una conjetura de la que no tengo pruebas: al Ing. Useche no le consta que la idea de Capriles obedezca a la influencia de los ex chavistas en la MUD (Ismael García o Henri Falcón, por ejemplo). Y al expresar un deseo—Insha’Allah—indica a las claras que se ubica en uno de los dos polos de la película en blanco y negro, nítidamente dentro de la caja de oposición. (Para evitar esto, no es en absoluto necesario meterse dentro de la del oficialismo). Además, si Capriles Radonski tuviera la menor capacidad de refutar a Chávez, ¿por qué habría esperado a esta fecha desde que emergiera a la escena política en 1999?
Ha tenido, por lo menos, la intención de denunciar el modelo rentista petrolero, ya agotado en Venezuela. Pero todavía existen muchos venezolanos, pobres, ricos, empleados, profesionales que desean ver a un país con tipo de cambio subsidiado, tasas de interés reguladas por el BCV, crédito del Estado, pero en otras manos. Y es que esos tiempos no volverán. Es necesario que futuros políticos tomen a la economía como centro de su debate, y que procuren hacer riqueza para salir de la pobreza y acabar ese mito de que somos un país rico.
Estoy de acuerdo con el Ing. Useche en la necesidad de dejar atrás el modelo rentista petrolero, que las sucesivas administraciones de Chávez sólo han exacerbado. Sin embargo, me cuesta creer que Capriles, que ha propuesto consagrar las misiones en ley especial, tenga una firme voluntad en este sentido. Y, otra vez, ¿sobre cuál base demoscópica establece el Ing. Useche que «muchos venezolanos»—¿cuántos son? ¿Cuántos pobres, cuántos ricos, cuántos empleados, cuántos profesionales?—sienten el deseo que describe?
Hace unos años atrás, con motivo del referéndum para la reelección de Chávez, una dama que hacía la limpieza en casa decía: “A mí no me gusta Chávez, pero Ud. podrá comprender que él me regaló la nevera, la lavadora, la tv y la cocina”. Ahora, estas elecciones ocurren en un ambiente muy distinto, con mucho más evidencia de la población sobre el fracaso de Chávez, el temor es mayor. El abuso de la opinión pública sobre la gestión de Chávez, y las posibilidades de poner en peligro los ingresos del gobierno, tanto de empleados, contratistas y la coacción desde el gobierno son factores que pesan, indudablemente. En procesos anteriores, hasta 1999, habia más libertades y menos temor.
El radicalismo y el revanchismo son factores que pesan en esta ocasión. Por ello no estoy seguro, me vienen dudas de si las encuestas están reflejando la realidad.
Bueno, una golondrina no hace verano. El recurso anecdótico a la declaración de una empleada doméstica en la casa del Ing. Useche no puede ser generalizado al estatus de ley de la sociología venezolana. No hay modo de inferir a partir de ese único caso que no hay gente que apoye a Chávez por razones distintas. De nuevo, es un acertado señalamiento del clientelismo que evidentemente practica el gobierno, asunto antes cubierto. Pero cabe preguntar al Ing. Useche, que cuestiona a nuestros encuestadores, ¿es que ha hecho él algún estudio de opinión científicamente diseñado que le permita afirmar que ahora «el temor es mayor»? ¿Pudiera ofrecernos él, en «presentación integral», los detalles de su estratificación, nivel de confianza y margen estadístico de error? En este punto, la crítica al gobierno que atinada y legítimamente sustenta es extrapolada, sin decirlo, a la postulación de un mítico voto oculto que pudiera manifestarse el 7 de octubre para dar un triunfo a Capriles. Es hipótesis vieja; en 2004, fue adelantada por Alfredo Keller para augurar un triunfo opositor en el referendo revocatorio de ese año, y su campeón fue Ibsen Martínez, quien ahora escribe artículos de apariencia erudita en los que intenta invalidar, entre alusiones irrelevantes y altaneras de intención ofensiva, los estudios de opinión pública que miden mayor intención de voto por Hugo Chávez, sobre la base de ocasionales y escasos errores pasados. Su lógica, aplicada a sí mismo, lo descalificaría.
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El Ing. Useche ha hecho un favor a los lectores de este blog: el de presentar sugerentemente el catálogo de motivos por los cuales negarse a la aceptación de una realidad simple. La gran mayoría de los registros de opinión en Venezuela, como lo han destacado sin queso que alabar varios medios extranjeros y agencias noticiosas como Associated Press y Reuters, reporta que la candidatura de Chávez Frías lleva una ventaja muy significativa a la candidatura de Capriles Radonski, y sólo faltan 76 días para el 7 de octubre. Si no está esa mayoría unánimemente equivocada, este candidato segundo tendría que sacar de la manga recursos milagrosos para siquiera empatar la votación.
Con argumentos como los del Ing. Useche, se consuelan quienes piensan políticamente dentro de la caja perceptual de los partidos de oposición y sus seguidores. Su esquema retórico es la proyección de un deseo, wishful thinking. Naturalmente, el que se esté en minoría no significa que se esté en el error. Pero algún significado tendrá que IVAD haya contabilizado (5 al 15 de julio) en 18% el voto opositor duro, ante 46,9% del chavismo firme o que, muy similarmente, Hinterlaces también consiga 18% de apoyo al total de los partidos de la MUD, frente a 42% a favor del PSUV.
Quizás sea una explicación de tan marcado y reiterado fracaso el asunto de los tabiques que encierran la percepción y el pensamiento de la oposición. El chavismo es muy pernicioso, pero no por ese mismo hecho convierte en buenos a sus opositores; a ambos hay que dejarlos atrás. LEA
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