El ojo clínico

Continuará mirando aun si lo hacen callar. Habrá que matarlo.

 

El bioanálisis es verdaderamente una gran cosa. Los exámenes de laboratorio son en extremo útiles; precisan cuantitativamente la cantidad de bilurrubina no conjugada en la sangre, pero el ojo clínico sabe que hay un problema de la función biliar con sólo ver el color amarillento de la piel. Lo mismo hacen las encuestas; si la muestra de población es tomada con esmero, con una buena estratificación, registran con bastante exactitud el estado de la opinión pública. Hablemos, pues, de dos exámenes de esa opinión relativamente recientes.

El más antiguo fue recogido el lunes 16 de julio por la inoportuna Reuters, en nota de Diego Ore y Daniel Wallis que reprodujeron varios medios internacionales. Por ejemplo, el Chicago Tribune, titulando Venezuela’s Chavez maintains poll lead over rival. Escribieron esos periodistas:

El presidente venezolano Hugo Chávez mantuvo una ventaja de 15 puntos porcentuales sobre su rival opositor Henrique Capriles en una encuesta cuidadosamente vigilada que se publicara el lunes, a menos de tres meses de la elección presidencial del 7 de octubre. El estudio de junio por la respetada encuestadora Datanálisis mostró 46,1 por ciento de votantes que apoyan a Chávez y 30,8 por ciento por Capriles, mientras que el resto estaba indeciso o no respondió. (…) Su ventaja de 15,3 puntos porcentuales fue ligeramente menor que el 15,9 por ciento registrado por Datanálisis en mayo, pero todavía dentro del margen de error de 2,7 puntos porcentuales. (…) La mayoría de los encuestadores mejor conocidos de Venezuela da a Chávez una ventaja de dos dígitos sobre Capriles, quien está prometiendo poner fin a las políticas estatistas y radicales y establecer una administración de ‘izquierda moderna’ al estilo brasileño.

Los números de Datanálisis implican que Capriles Radonski debiera, junto con un estancamiento de la candidatura socialista, crecer 1% cada cinco días para lograr un empate. Al cubrir la misma encuesta, Noticias 24 informó: «Según los números de la firma Datanálisis, la intención de voto a favor del militar retirado se incrementó en 2,5 puntos porcentuales, a 46,1 por ciento en junio respecto al mes anterior; mientras que Capriles subió 3,1 puntos a 30,8 por ciento en ese lapso». (Destacado de la agencia). Capriles, pues, logró un aumento neto de 0,6% en treinta días; o sea, su eficacia tendría que ser diez veces mayor en lo que queda de campaña si quisiera empatar.

La gente de Datanálisis hizo todo lo posible por no desanimar al campo caprilista. En la divulgación de la encuesta a una audiencia sin chavistas, José Antonio Gil Yépez hizo una comparación de corte «teórico» entre las ofertas de Chávez y Capriles para presentar favorablemente al segundo de los candidatos. Noticias 24 registró sus palabras:

“Los modelos de sociedad entre los candidatos Chávez y Capriles son muy distintos, de inclusión–excluyente versus inclusión–incluyente». Así lo definió, según la teoría sociológica y política y concluye que la propuesta del candidato oficialista es un Modelo de Comunidad Primitiva y en el caso del aspirante de la Mesa de la Unidad, plantea un Modelo de Sociedad Moderna. (…) «El margen de ventaja de Capriles está en su capacidad de acompañamiento y trabajo en equipo y las ventajas de Chávez radican en el dinero y las manipulaciones desinformadas“.

Por su parte, Luis Vicente León ofreció esperanzas para Capriles: «Chávez arranca la carrera en el puesto uno; eso no quiere decir que quien arranque en el puesto uno llegue en el puesto uno, lo que tiene es una ventaja de arranque» (El Universal, martes 17 de julio), y pintó la tierra prometida en el terreno de los indecisos: «Dijo que en apenas una semana de campaña los indecisos se redujeron 6% y de este sector 55% se fue al candidato opositor».

Bueno, no en una semana; la comparación de Datanálisis es referida a lo que midió un mes antes, y no toda la reducción de indecisos en un poco menos de 6%—5,6%; de 28,7% a 23,1%—fue a Capriles; 45% de este 6% aproximado se pronunció por Chávez. Si todo el 23% de indecisos remanentes se decantare en las mismas proporciones observadas el último mes—45% para Chávez y 55% para Capriles—, el candidato opositor terminaría añadiendo 12,65% a la intención de voto a su favor, mientras que Chávez obtendría 10,35% de esa supuesta decisión; en ese caso hipotético de cero indecisos, de difícil cristalización (ver en este blog ¿Una tragedia inescapable?), Capriles lograría una votación total de 43,45%, mientras que Chávez obtendría 56,45%, para una ventaja final de 13 puntos. (Otra manera de decir la misma cosa: si Chávez perdiera ventaja, en los 81 días que faltan para la elección, en la misma proporción que Datanálisis midiera en un mes, terminaría reduciéndola en 1,62% y ganaría entonces con una brecha de sólo 13,68 puntos, lo que sería una ganga, pero no como para que la Mesa de la Unidad Democrática decida poner una fiesta). A modo de consolación, León destacó algo que El Universal registró: «Dijo que la diferencia que tiene en contra el aspirante opositor no es irreversible, pero es importante, no obstante recuerda que la encuesta de arranque en la campaña de 2006 entre Chávez y Manuel Rosales, le daba al Presidente 46 puntos de ventaja y terminó en 26%». Es decir: «No se preocupe, Capriles Radonski, que la paliza no va a ser tan dolorosa».

Noticias 24 dio detalles técnicos: «La encuesta se realizó del 14 al 23 de junio con una muestra de 1.300 entrevistados en hogares, con un margen de error de +/- 2,72 puntos porcentuales», y cerró con una comparación: «La encuestadora GIS XXI, del ex ministro del actual gobierno Jesse Chacón, arroja 34,8 puntos de diferencia a favor de Chávez, mientras que Hinterlaces reduce esa ventaja a 21%. Al contrario, Consultores 21 asegura que ambos candidatos están igualados en 46% de preferencia».

………

En efecto, Hinterlaces reportó 21 puntos de diferencia en su Monitor País del mes anterior, con datos levantados entre el 14 y el 26 de junio. (Ver en este blog No sólo números, explicaciones). Ahora ha ofrecido, una vez más en presentación en el Hotel Marriott (hoy, 18 de julio), las mediciones de un estudio de seguimiento (tracking poll presidencial) concluido el pasado sábado 14 de julio. Veamos qué dice este último examen bionalítico.

Intención de voto del 4 al 14 de julio (clic amplía)

La brecha entre los candidatos—al igual que midiera Datanálisis—disminuyó entre junio y julio, para pasar de 21% a 17%. Chávez bajó de 52 puntos a 47, y Capriles de 31 a 30. Y es que Hinterlaces, al contrario de la encuestadora de Gil & León que midió un crecimiento de ambas candidaturas y una disminución de los indecisos, registró un descenso de los candidatos y un movimiento ascendente de los indecisos, de 13% a 20%. (Más 3% de entrevistados que indicaron que no votarían por ninguno de los dos candidatos; sumados estos últimos a los indecisos, se obtiene la cifra de Datanálisis: 23%). Oscar Schemel dijo que a la distancia de poco más de dos meses de la fecha de los comicios, ya era posible proyectar los resultados electorales polarizados; es decir, retirando de la cuenta a quienes no han decidido aún por quién votarán. Las cuentas le dan a Chávez triunfador con 61% de los votos efectivos contra 39% de Capriles, lo que, recordó, correspondía a las proporciones que se han mantenido bastante estables del oficialismo y la oposición desde hace varios años.

Al menos la mitad de los indecisos propende a la abstención

También a diferencia de Datanálisis, Hinterlaces interpreta el papel de los indecisos como irrelevante a la hora de afectar los resultados. Para Hinterlaces, los indecisos no cambiarán los resultados del 7 de octubre. Schemel exhibió una lámina que escudriña la estructura de esta categoría. Dice la nota de prensa entregada hoy a los asistentes a su rueda de prensa:

El más reciente Monitor País de Hinterlaces arrojó un incremento de los indecisos de 13% a 20% en un mes. El análisis de los resultados del estudio revela que la mitad de este segmento podría abstenerse de votar, por lo que no incidirán en los comicios del 7 de octubre. El 75,8% de los indecisos no se identifica con ningún partido político; el 52,05% no apoya a ninguno de los candidatos y 49,32% no se identifica con «los ideales de ninguno de ellos». De la misma manera, las simpatías de los indecisos se distribuyen equilibradamente. Un 19,63% piensa que el presidente Chávez tiene las mejores ideas y proyectos y un 18,26% cree que quien las tiene es Henrique Capriles, mientras 22,37% cree que «ninguno de los dos» y un 39,73% «no sabe o no responde».

Histograma del apoyo en los indecisos

León y Schemel en el Marriott hoy. ¿Confabulación?

En síntesis, Oscar Schemel no pudo dorarle la píldora a Capriles Radonski, como hizo Luis Vicente León, haciéndole creer que los indecisos pudieran darle la victoria. En cambio, señaló al segmento de 34% de entrevistados con postura crítica ante el gobierno como el verdadero mercado a conquistar por cualquiera de los dos comandos de campaña.

Significativamente, a escasos 81 días de las votaciones del 7 de octubre, hay una proporción considerable de ciudadanos que no han decidido su voto, como también un porcentaje elevado de gente no alineada, en el sentido de no estar convencida por las ofertas de los partidos, sean éstos del lado oficialista o de la oposición. La última medición de Hinterlaces, recién salida del horno, obtuvo los siguientes porcentajes de apoyo a los partidos—pregunta: ¿Con cuál partido político se identifica Ud. más actualmente?—: PSUV, 38%; Primero Justicia, 7%; Un Nuevo Tiempo, 4%; Acción Democrática, 2%; Otros (con menos de 1%), 2%; con todos los partidos de oposición, 3%; ¡con ninguno, 42%! (No sabe o no contesta el 2% de la muestra). El partido NNN—Ninguno-No sabe-No contesta—, con 44%, supera por 6 puntos al partido del Presidente. Casi la mitad de los venezolanos pide a gritos una oferta que supere la mediocridad de las organizaciones existentes.

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Estos registros no sorprenden a un ojo clínico adiestrado. (El buen clínico conoce el funcionamiento del cuerpo humano; el buen político el del cuerpo social). El 10 de marzo de 2011—¡hace un año, cuatro meses y ocho días!—se escribió en este blog (El pelotón opositor):

…por supuesto, muchos nombres suenan como posibles candidatos. Además de los ya nombrados, puede enumerarse con facilidad a Eduardo Fernández, María Corina Machado (2,5% según IVAD), Ramón Guillermo Aveledo, Cecilia Sosa, Cecilia García Arocha, Pablo Pérez (6,3%), Henrique Capriles Radonski (7,3%, en el primer lugar)…

 (…)

Puede señalarse en cada uno de ellos algunas bondades, sin la menor duda, pero pareciera que ellas son insuficientes para la tarea de alcanzar la Presidencia de la República en un cotejo que, indefectiblemente, incluirá la candidatura de Hugo Chávez, quien repetirá y ampliará su comportamiento ventajista. No es un candidato “normal” quien puede derrotar al Presidente en ejercicio. Menos suficientes todavía serían esas bondades para manejar acertadamente el Poder Ejecutivo Nacional en las condiciones esperables para 2013, en el improbable caso de que éste cayera en sus manos.

Quienquiera hubiese practicado con responsable seriedad una política clínica habría arribado a la misma impresión diagnóstica y el pronóstico que de ella se deriva. No hay modo de que Capriles Radonski alcance la Presidencia de la República, y eso lo sabe más de un opositor inteligente. Entre avezados financistas de su campaña, hace rato que lo dan por perdedor; aunque recomienden seguir con el espectáculo hasta el final, ya saben que lo mejor que pueden hacer es prepararse a mediano plazo para una segunda elección, cuando se produzca la falta absoluta del Presidente de la República antes de los cuatro años contados a partir de la cuarta toma de posesión de Hugo Chávez.

Otros, menos inteligentes, dirigen sus baterías contra el Consejo Nacional Electoral, como un equipo de la Eurocopa que, en lugar de atacar la meta del contrario en procura de goles, se dedicara a quejarse del árbitro y los jueces de línea.* Es táctica de derrotado, la misma que en 2004 proclamó un fraude que jamás se comprobara; con eso logró apenas un aumento de la abstención oposicionista y la derrota en 21 de 23 estados el 30 de octubre de ese mismo año. Por lo demás, reman contra la corriente, como lo hizo otro Henrique al oponerse al proceso constituyente en 1998, cuando las encuestas medían una opinión mayoritaria a su favor. Hinterlaces midió en junio 71% de opinión positiva del Consejo Nacional Electoral, cifra que se coloca en 70% en el estudio de seguimiento presentado hoy. No luce aconsejable arrendar la ganancia a los impenitentes acusadores del CNE. LEA

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*El rector electoral Vicente Díaz ha escrito la siguiente nota:

En Venezuela no es posible, por ningún método, alterar la voluntad de los electores expresada en votos. Quien tenga los votos ganará, y así será proclamado.

Algunos hechos que fundamentan esta afirmación. Sólo unos pocos, dado lo limitado del espacio.

Registro Electoral: no es cierto que haya millones de electores inventados. Nuestro registro es plenamente consistente con la cantidad de población. Y tiene el mismo perfil de cobertura que los principales países de la Región. Lo que pasa es que ya Venezuela no es un país joven. Los partos por mujer pasaron de más de 5 hace 30 años, a poco más de 2 en la actualidad.

Votación: no se puede alterar el voto, ni agregársele votos a la máquina. El elector comprueba su voto con el comprobante que le da la máquina y lo deposita en la caja de resguardo. Al terminar la votación se imprimen los resultados, se cuentan cuántos electores sufragaron según el cuaderno de votación y se agrega a mano al acta de escrutinio, se conecta la máquina y se transmiten los resultados; esa acta se le entrega a los testigos de  los partidos, qiuienes la reportan a sus comandos. Luego de todo esto se sortean manualmente las cajas que se abrirán para la auditoría ciudadana. Si se alteraran los votos se comprobaría en el conteo manual, nunca ha sucedido. No puede suceder. Y si se le agregaran votos, no coincidirían los votantes (registrados a mano) con los votos. Por cierto, la máquina es bidireccional, siempre ha sido. No es un secreto. Es una garantía de seguridad, pero siempre está desconectada, hasta la transmisión.

Totalización: no se pueden alterar los votos  Ya no tiene capacidad de transmision inalámbrica, es como un teléfono fijo: si no se conecta no transmite. Y todo esto se verifica exaustivamente en las auditorías de producción y predespacho, por  los técnicos en la transmisión ni en la sala de totalización. No hay salas de totalización paralelas y clandestinas. La de la Bolivariana siempre ha existido, es de respaldo; es auditada y certificada por los técnicos representantes de los candidatos, y al igual que en la de Plaza Caracas  siempre hay testigos de los partidos. La del antiguo Teleport está por inaugurarse, se acaba de construir, nunca ha funcionado. Además, y principalmente, ni que las rectoras y yo quisiéramos cambiar los resultados podríamos hacerlo: el boletín de totalización incluye las hojas complementarias con el resultado acta por acta y mesa por mesa. La totalización es la suma de los resultados de cada mesa. No se puede cambiar el total sin cambiar los de las mesas. Los de las mesas no se pueden cambiar porque todos los partidos tienen las actas.

Por razones de espacio no puedo hablar de tonterías como el cable submarino o el satélite Simón Bolivar.  Tal vez más adelante vuelva sobre el tema. Y con toda seguridad escribiré en torno al SAI. Estoy a la orden para conversar sobre cualquiera de estos  temas.

Las puertas de mi oficina, mi correo y mi tuiter están a la orden para aclarar dudas o escuchar sugerencias.

@vicentedz

Rectoriavd@cne.gob.ve

(Recibido de Sadio Garavini di Turno)

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Para descargar .pdf del Tracking Presidencial de Hinterlaces: MCS – MONITOR PAIS – JULIO 2012 – REPORTE ELECTORAL (18-07-2012)

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¿Una tragedia inescapable?

El risueño saludo de los insuficientes

A menudo, los desastres se acompañan de situaciones en las que hay inconvenientes para prácticamente toda decisión que se necesite hacer.

Yehezkel Dror

La toma de decisiones bajo condiciones desastrosas, 1988

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En julio de 1972 venía por primera vez Yehezkel Dror a Venezuela; luego repetiría sus sustanciosas visitas casi una vez por año hasta 1994. En aquella ocasión, el experto de clase mundial en policy sciences dictó durante tres días su famoso Taller para Tomadores de Decisiones de Alto Nivel, y ya entonces había presentado, con un nombre decidor, la situación que enfrenta quien toma decisiones públicas cuando todas las opciones son de resultado previsible negativo: a esa circunstancia se la llama opción trágica (tragic choice). Es una situación de esa clase la que se eleva el próximo 7 de octubre frente a los electores venezolanos: ni Hugo Chávez Frías ni Henrique Capriles Radonski son una opción satisfactoria. Para traducir el tecnicismo de Dror con viejo vulgarismo caraqueño: pareciera que si no nos agarra el chingo, nos agarra el sin nariz.

La foto de la portada es ya una mentira (clic amplía)

El Presidente de la República ha impreso y distribuido su «Propuesta del Candidato de la Patria—Comandante Hugo Chávez—Para la gestión Bolivariana socialista 2013-2019». Típica: grandilocuente, irremisiblemente anacrónica y falaz, narcisista. Ahora se autoproclama en la portada, y en vallas y carteles, como «El corazón de mi patria». Hay que ser fatuo.*

El propio título del documento ya delata un doble anacronismo, además de expresar una mentira. La insistencia en Bolívar equivale a fijarse patológicamente en el pasado, en la gloria de una persona que murió hace 182 años, a quien ya debiera dejarse descansar. Cuando un joven adquiere madurez, el Derecho dice que se emancipa de la tutela de sus padres; por mayor que sea la deuda que los venezolanos tengamos con el Libertador, hace mucho que es hora de emanciparnos del emancipador, de entrar en el futuro sin la enfermiza y constante referencia pretérita. Claro que «el corazón de su patria» pretende ser personaje de epopeya, la más primitiva de las literaturas. De allí su insistencia megalómana en asociarse con Simón Antonio de la Santísima Trinidad.

Luego, el socialismo es anacrónico y no basta que se le proclame «del siglo XXI» para ponerlo al día. El socialismo, como toda otra ideología, es medicina antigua, panacea vencida. Toda ideología se arroga títulos para conocer cuál sería la sociedad perfecta y quién es el culpable de que una concreta no lo sea; los liberales dicen que es el Estado, los socialistas que es la empresa privada. Ambos están equivocados, como lo están las medias tintas de los socialdemócratas y los demócrata cristianos. La política responsable es hoy transideológica; el último artículo que se publicara de Carlos Fuentes, dos días antes de su muerte, señalaba «este nuevo desafío, el de una sociedad que al cabo no se reconoce en ninguna de las tribus políticas tradicionales: izquierda, centro o derecha».

Pero asociar a Bolívar con el socialismo es una distorsión histórica de primera magnitud. El Libertador declaró a Fco. Iturbe al cabo de la Campaña Admirable: “No tema usted por las castas: las adulo porque las necesito; la democracia en los labios y la aristocracia aquí”, señalando el corazón. (José Domingo Díaz, Recuerdos de la rebelión de Caracas, Madrid, 1829). Simón Bolívar era, sépase, muy capaz de demagogia. La identificación del Padre de la Patria con el socialismo es una falsificación manipuladora, tal vez ignorante.

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Un buen muchacho

Ante tamaño desatino se yergue un candidato gris, escaso. Ha creído Capriles, como muchos otros antes que él, que a la proposición totalizante de Chávez debe oponerse programas específicos, como sus planes de Seguridad para Todos y Empleo para Todos. Los programas de gobierno son importantísimos para eso, para el gobierno, pero no son los elementos que ganan elecciones. Es mucho más determinante la imagen que los electores se formen del carácter del candidato, y la que Capriles proyecta es lamentable: la de un muchacho bueno, decente, que no insulta, que preservará las misiones (quiere consagrarlas en una ley), pero que tiene dificultades para hilar las ideas—que le llevan a silencios inexplicables en sus oraciones de campaña—y promete nociones tan vagas y vacías como los lugares comunes que repite en sus insulsas arengas. No calza los puntos de un estadista, no ha refutado jamás el discurso chavista, y en más de una ocasión se ha notado muy confundido, como cuando anunciaba en agosto de 2009 un imposible referendo abrogatorio de la Ley Orgánica de Educación y la formación, en lastimosa ocurrencia a imitación de Chávez, del Comando Moral y Luces que lo promovería. Jamás llegó a constituirse.

Capriles tuvo una actitud dudosa en 1999 cuando, Presidente de la Cámara de Diputados, prosiguió en su cargo después de la decapitación del Congreso de la República electo en noviembre de 1998, en la llamada Pre-eliminación del Senado perpetrada inconstitucionalmente por decreto de la Asamblea Constituyente. Su propia cámara no había sido tocada; él seguía teniendo salario presidencial, despacho, carro y escolta presidenciales y continuó despachando como si nada hasta el año siguiente, cuando las elecciones de julio de ese año establecieron una flamante Asamblea Nacional. No parece demasiado carácter, y tampoco fueron muy felices sus actuaciones por los días del Carmonazo, cuando permitió que su antiguo compañero de partido y Alcalde de Chacao, Leopoldo López, saliera de su jurisdicción para detener en Baruta, predio de Capriles, al Ministro del Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín, y sacarlo fuera de su residencia sin ninguna orden judicial que le autorizara.

Pero, apartando esos detalles reveladores de su personalidad, Capriles carece de panacea. El «Socialismo del siglo XXI» es tan engañoso como el Pacto Social de Jaime Lusinchi y la Democracia Nueva de Eduardo Fernández, pero al menos posa como remedio sistémico. Capriles no ha podido sintetizar su proposición, que en el fondo no es sino el hecho evidente de que él no es Hugo Chávez; a sus seguidores les basta, pero por eso solamente no ganará las elecciones.

Capriles es la oposición a Chávez; no tiene otra razón de ser. Es miembro de un Partido ideologizado—¡hizo su congreso ideológico!—de centro-derecha; está clara su orientación general ante un candidato que ha admitido sin el menor pudor: «Soy marxista». Así estamos en el siglo XIX.

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Ésos son los términos de nuestra opción trágica del 7 de octubre. Una enorme proporción de los electores no se convence con el discurso de Chávez y tampoco con el de Capriles. Voces sensatas han detectado este asunto y hablan con claridad. Teódulo López Meléndez acaba de declarar al diario El Informador de Barquisimeto: «Mi tesis es que la unificación de los viejos partidos no puede históricamente suplantar al proceso chavista, que es menester una unificación de país, pero ello no se logra sólo con alianzas sino con una oferta que luce inexistente».

En efecto, la oferta necesaria no se ha manifestado. Es posible, sin embargo; es más, ella existe y será anunciada. Entretanto, pudiera haber una expresión electoral de la gente no alineada: si, como parece irremediable, Chávez ganare el 7 de octubre, sería más sano que no sacara demasiada ventaja a Capriles y que su propia votación resultara disminuida mientras la abstención, signo de inconformidad con los dos polos, fuese de proporción cercana a la que los candidatos recaben. Por ejemplo, Chávez 38%, Capriles 32%, abstención 30%.

A futuro no muy lejano, una proposición sensata y moderna, responsable y sin arrogancia, puede interesar en primer término a la gran población no alineada—que al cese de los procesos electorales se mide como la mitad o más del país—y luego a quienes apoyan circunstancialmente, con baja intensidad de convicción, a la insuficiente pareja de candidatos.

Chávez ganará la elección del 7 de octubre, pero su falta absoluta como Presidente de la República se producirá antes de enero de 2017—quizás bastante antes—y la Constitución mandará en ese caso una nueva elección. Entonces deberá haber disponible una figura convincente, una que pueda enrumbar al Estado, no altaneramente al país, en una dirección que lo aleje del anacronismo de opciones ideológicas, como las que ahora nos atenazan.

Hay quien supone que puede modificarse el texto constitucional para eliminar esa condición de nuevo sufragio, pero la más mínima enmienda debe pasar por referendo del Pueblo y tal intento fracasaría. Chávez no podría salirse con la suya para dejar un sucesor de su agrado al decirnos: «Pueblo, no tú, sino yo, escogeré a quien me suceda». La Corona, el Pueblo soberano, titular y asiento del Poder Originario, no lo permitirá. No estamos condenados a la tragedia. LEA

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*fatuo. Lleno de presunción o vanidad infundada y ridícula. (Diccionario de la Lengua Española, 22ª edición).

Para descargar .pdf de este artículo: ¿Una tragedia inescapable?

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No sólo números, explicaciones

Intención de voto en el mes de junio

Acepté con gusto la amabilidad de Oscar Schemel, «el mejor conceptualizador de los encuestadores venezolanos» (José Rafael Revenga dixit), quien me invitó a la rueda de prensa en la que presentó los hallazgos fundamentales del Monitor País de Hinterlaces correspondiente al mes de junio (levantamiento de campo entre el 16 y el 24 de junio), recién salido del horno. Se trató de 1.500 entrevistas directas—con muestra estratificada, semi-probabilística, polietápica y aleatoria—de las que el 76% se hizo en hogares y 24% por consulta telefónica. (Hinterlaces comenzó en 2006 sus sondeos telefónicos—de amplio empleo en los Estados Unidos—y ha logrado construir una base de datos de 12 millones de teléfonos fijos y celulares plenamente estratificados). Además hace Hinterlaces estudios cualitativos—focus groups—que le permiten desentrañar significados y motivos para las respuestas que obtiene con sus encuestas; su aproximación a tal tomografía de la opinión nacional es psicosocial, cultural, lo que mejor aprecia la premisa de que el país ha cambiado su cultura política. «Hay un nuevo país», dijo Schemel.

Naturalmente, la cifra más esperada era la de intención de voto para el 7 de octubre; la recentísima medición registra que la brecha entre las candidaturas del oficialismo y la oposición se ha ampliado algo más: ahora es de 21 puntos la ventaja de Hugo Chávez sobre Henrique Capriles. He aquí los datos de las respectivas trayectorias (que sólo corresponden a intención de voto por Capriles después del 12 de febrero):

Recorrido histórico de la intención de voto

En el último mes, la ventaja del adelantado se amplió en cuatro puntos desde la formalización de las postulaciones ante el Consejo Nacional Electoral; la intención de voto a favor de Chávez aumentó en 1%, mientras que bajaron tres puntos quienes anuncian que votarán por Capriles. Dos informaciones complementarias son la propensión a votar en las elecciones presidenciales y el juicio acerca de quién ganará en ellas.

Apuesta al ganador (clic para ampliar)

Una buena mayoría del país piensa que Hugo Chávez será el triunfador. En mayo, 61% de los consultados pensaba eso mismo; en junio, 60% cree que tal será el resultado. Sólo 24% de la muestra piensa que Capriles vencerá. En términos del padrón electoral, 4.300.000 personas creen que Capriles ganaría, lo que no es una cifra despreciable. Esa fue la cantidad de votantes que sufragó por Manuel Rosales en diciembre de 2006, y seguramente hay un buen número de electores que votarán por Capriles aunque crean que perderá. Con toda probabilidad, sacará más votos que Rosales en números absolutos.

Disposición de ir a votar (clic amplía)

En cambio, parece muy elevado el porcentaje de quienes aseguran que depositarán su voto el 7 de octubre. Los que dicen que votarán con seguridad alcanzan 86% de los encuestados, y si se suma quienes afirman que lo harán probablemente, la cosa se monta en un total de 94%. Estas respuestas hacen presumir a Hinterlaces que la abstención del 7 de octubre equivaldrá a 20% de los electores.

Quien hace este blog, en cambio, se inclina por pronosticar 30% de abstención y que, tal vez, Chávez gane a Capriles por menos de diez puntos y él mismo alcance 40% de los votos o un poco menos. Esto, obviamente, puede ser un caso de wishful thinking; veremos si puede ser más preciso el ojo clínico de Dr. Político que el bioanálisis del laboratorio de Hinterlaces. Reconoceré mi error si se produce, pero apuesto a alguna forma de manifestación de la gente no alineada con el gobierno y tampoco con la oposición.

En una de las tantas informaciones que Schemel aportó acerca de la importancia de ese grupo, llamó mi atención la que refiere porcentajes de identificación con tres posibilidaes; Hinterlaces preguntó: «¿Cuál de las siguientes frases se parece más a su manera de pensar? 1. El resultado de las próximas elecciones presidenciales decidirá mi futuro; 2. Gane quien gane, mi situación personal se mantendrá igual; 3. Los cambios en mi vida personal no dependen de estas elecciones». Estos fueron los resultados: 1. 35%, 2. 24%, 3. 38%. Casi 40% del país cree que construye la forma de su vida a pesar de lo que pase políticamente.

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El solo Resumen Ejecutivo del Monitor de Hinterlaces se compone de 49 láminas (abajo se encuentra un enlace para descargarlo en formato .pdf). Creo interesante mostrar algunas de las que corresponden a la opinión de los ciudadanos acerca de ciertos grupos e instituciones. Aquí se ha seleccionado las que presentan la estimación de los venezolanos acerca de los tribunales de justicia, la policía, el Consejo Nacional Electoral, el PSUV y la oposición, así como un cuadro de simpatías por los principales partidos. No será fácil la cosa para quienes preparen su grito de fraude, con los números que ahora obtiene el CNE.

Cuando los periodistas presentes en la rueda de prensa preguntaron a Schemel si la brecha de 21 puntos entre Chávez y Capriles, a escasos tres meses de las votaciones, era superable por el segundo, se resistió a desahuciarlo por completo. Destacó que Capriles había tenido éxito en posicionarse como «candidato potable», que no genera mucha resistencia y ha asegurado la continuidad, en términos generales, de los programas sociales del gobierno. Y pudiera haber, dijo, eventos imprevistos que modificaran la situación a favor de Capriles. Si hubiera sido yo a quien hubiese sido dirigida la interrogante, habría sacado una cuenta muy simple: Capriles tendría que captar 7% de los electores cada mes faltante, mientras Chávez no convenciera ni un solo votante más, para lograr un empate. (Y no me refiero a un «empate técnico» como el que ha declarado Consultores 21, sino real).

Hace nada declaró Saúl Cabrera, el Director General de esa encuestadora: “Tengo en la cara una sonrisa y es que nuestros estudios reflejan que los candidatos tienen una diferencia de 2, 3 o 4 puntos; pero otros estudios, realizados a la misma población, señalan una diferencia porcentual de 27 o 30 puntos, eso es imposible, alguien está mintiendo“. (En Noticias 24). Bueno, la admisión de rostro sonriente equivale a admitir para quién trabaja. Por su lado, Schemel no tenía en la cara una sonrisa cuando habló hoy, con mucha seriedad, en la rueda de prensa del Hotel Marriott, y aprovechó para destacar que sus más de 60 clientes son todos empresas privadas nacionales e internacionales, que no trabaja para ninguno de los comandos y ninguno de los partidos. Tampoco habló de 27 o 30 puntos de brecha; sólo de 21, el número de la consultora de Capriles.

LEA

Aprobación de los tribunales

Aprobación de la policía

Aprobación del Consejo Nacional Electoral

Aprobación del PSUV

Aprobación de la oposición

Simpatías partidistas de los venezolanos

Descargue aquí el Resumen Ejecutivo, que no sólo contiene números, sino explicaciones: MONITOR PAIS – JUNIO 2012 – REPORTE MCS (28-06-2012)

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Primero Impudicia

Comienzo a escribir esto a las 5:22 a. m. de hoy. A mis 69 años despierto temprano, pero habrá sido mi Ángel de la Guarda la causa de que abriera repentinamente los ojos a las 3 menos diez minutos de la madrugada. Algo hizo que me sentara ante el computador y abriera mi aplicación de correo electrónico. Un mensaje que entró en mi buzón a las 2:43 a. m. tenía este título: Pillaron a Oscar Schemel» de Hintelaces. Tan patriótica y mal escrita advertencia llevaba un escueto texto; primero: La prueba de que Hinterlaces de Oscar Shemel , Pasa a ser asalariado del PSUV !Ruedalo! Después de una imagen que pretendía ser facsimilar de un documento del Ministerio de Comunicación e Información, esto: Hinterlaces, una empresa del grupo «Comunismo Corporation manipulation services». Finalmente, el remate: “Las botas solo aplastan a quienes se arrastran y nada pueden contra las conciencias elevadas” Padre Ugalde.

El «documento» supuestamente incriminador

La anatomía preliminar y somera del «documento» revela un burdo trabajo de falsificación: no hay, por supuesto, firma de nadie en lo que pretende ser un punto de cuenta de Dora Rojas, Directora General de Responsabilidad Social y Producción Nacional Independiente, para Andrés Izarra, Ministro del Poder Popular para la Comunicación y la Información. El texto habla de sendos foros en Argentina y España (no especifica ciudades ni títulos) cuyo propósito sería «proyectar en la prensa internacional los resultados de las encuestas electorales, así como propiciar encuentros con actores claves y periodistas». Ya esto último es risible; recientemente las agencias Reuters y EFE han publicado «resultados de las encuestas electorales» que molestan a la campaña de Capriles Radonski sin necesidad de viajes de nadie. (Hasta Business Week, del Grupo Bloomberg, admite hace diez horas en un artículo en general sesgado a su favor: «Capriles ha emergido de una relativa oscuridad para alcanzar un empate estadístico en una encuesta de marzo conducida por Consultores 21 en Caracas, mientras otras encuestas conceden al titular una ventaja de dos dígitos»).

Al «foro» en Argentina, que contaría «con el apoyo de la Universidad de la (sic) Plata» y se llevaría a cabo el 31 de los corrientes, asistirían «los encuestadores venezolanos Germán Campos y Juan Scorza», mientras que «por Argentina participarán especialista (sic) e intelectuales para abordar temas como el control informativo, entre otros». En cambio, el 8 de junio se celebraría un segundo foro «en España conjuntamente con la Universidad Complutense»,* y en él tomarían parte Germán Campos y, of course, Oscar Schemel.

Alejandro Fonseca de Cabudare

Las dos líneas finales de la falsificación dicen: «En este sentido se solicita la autorización para tramitar todo lo concerniente a boletos aéreos, hospedaje, viáticos y bolso de gastos imprevisto, de los invitados…» Allí concluye el patrañoso texto, supuestamente emitido el 21 de mayo, el mismo día de las declaraciones de Tomás Guanipa aduciendo la existencia del  “Punto de Cuenta que será entregado al ministro de Comunicación e Información, por parte de la directora de Responsabilidad Social y Producción Nacional, en el que se solicita el financiamiento de viajes a Argentina y España, de los encuestadores Germán Campos de Consultores 3011 y Oscar Schemel de Hinterlaces, para que vayan a hablar de los datos falseados en las que dan como ganador indiscutible del 7-O al actual presidente de la República”. La fecha en la imagen distribuida por correo y desde la dirección de Twitter de Alejandro Fonseca, dirigente estudiantil de la Universidad Fermín Toro en Cabudare, estado Lara, está escrita con un tipo de letra distinto del tipo sans serif empleado en el resto de la falsedad.

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Naturalmente, las aviesas mentes que cocinaron esta mentira** esperan que Oscar Schemel pierda la calma y desespere por obtener desmentidos de las universidades Complutense y de La Plata, muy prestigiosas, por cierto. Pero es Guanipa, el acusador, sobre quien recae la carga de la prueba; eso puede enseñarle Julio Borges, abogado que saltó a la fama simulando ser un juez sabio e imparcial en un viejo programa de televisión, su jefe. Es a ellos dos a quienes corresponde demostrar su insinuación calumniosa e insidiosa. Son ellos, y quienes repitan su difamación, quienes tendrían que comprobar fehacientemente, sin espacio para la duda, que Schemel, como insinúan cobardemente, construye datos falsos para ayudar al candidato del PSUV.

Recibí el correo mencionado al comienzo de un querido amigo al que llamaré para reconvenirle y reclamarle; con frecuencia me habla con solemnidad acerca de la importancia y necesidad de lo que él llama «los valores», que según él «se han perdido». Le exigiré que los encuentre para que nunca más me envíe cochinadas de esa calaña.

Quisiera tener acceso al MINCI para sustraer copias de la forma que allí emplean para presentar puntos de cuenta, aunque no es esto tan necesario, en la época de Photoshop, para una travesura que me divierte realizar. Por este medio convoco a concurso a diseñadores gráficos que me suministren imágenes construidas, y por supuesto falsas, de tres puntos de cuenta que deberán solicitar fondos para, primero, un viaje a Miami de la Sra. Rosa Junyent de Borges y su esposo, el Dr. Julio Borges Iturriza, padres del mandamenos de Primero Justicia; segundo, para el agasajo que Tomás Guanipa prepara el próximo 31 de mayo en honor del Sr. Embajador de Irán en Venezuela; tercero y último, para sufragar el palangre de «especialista y autoridades» de la Universidad Fermín Toro en Cabudare que escriban los peores insultos a Henrique Capriles Radonski, la familia Capriles y el Circuito Radonski. (Se dice que a Julio Borges y a Leopoldo López les interesa que Capriles pierda para eliminarlo como competidor; de allí que no corrijan lo que a todas luces es una campaña incompetente. No creo que el primero de ellos se preste para esa retorcida traición).

Ojalá encuentren los diseñadores atractivo lo único que puedo ofrecer como primero y único premio de este concurso maluco: un ejemplar de mi libro Las élites culposas (¡de venta en librerías!) En el caso de Primero Justicia, se trata de una élite culpable. LEA

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*Agenda Complutense – junio 2012 (Otro ejemplar de mi libro a quien logre encontrar agendado el «foro» español al que Schemel asistiría).

**No había querido mencionar una posibilidad porque no me consta y no debo incurrir en conductas que critico, pero Guanipa ha señalado que obtuvo el presunto punto de cuenta de funcionarios del gobierno preocupados por las acciones de éste. Varios corresponsales me han preguntado si no pienso que la cizaña ha sido sembrada por el oficialismo y los ingenuos primojusticieros se han comido el cuento. No puedo decir que eso sea imposible. Si tal cosa hubiera ocurrido, no podría condenar a Guanipa y compañía por falsarios aunque sí echarles en cara que se chupan el dedo.

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La calumnia: refugio del incompetente

We can do it! We can slander!

Es un hombre débil, inseguro y deshonesto aquel que busca parecer realizado no por su propio esfuerzo sino difamando a otros.

Irene Roche

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No he tenido demasiados roces con eso que llaman guerra sucia. He sabido solamente de tres trucos o golpes bajos particulares, todos dentro de la familia socialcristiana que, según los Principios de la Democracia Cristiana de Enrique Pérez Olivares, debiera distinguirse por una moral política.

Durante la campaña electoral de 1993, subía por el comienzo de la Tercera Avenida de Los Palos Grandes, muy cerca de la Francisco de Miranda, cuando me tropecé con un simpático y voluminoso conocido— el Gordo M—que salía de Parque Cristal, donde quedaba la lujosa oficina de campaña de Oswaldo Álvarez Paz. (Antes había sido ocupada—era en realidad del banquero Gustavo Gómez López—por Eduardo Fernández, quien debió desalojarla abruptamente al perder en las elecciones primarias de febrero de ese año la candidatura presidencial copeyana a manos de su marabino compadre).

Al decirme que salía de la sede del comando, le señalé como coincidencia divertida que las oficinas de campaña de Rafael Caldera, ante quien Álvarez Paz terminaría perdiendo varios meses más tarde, quedaban en la acera de enfrente, en el más modesto y pequeño edificio Tecoteca. «Claro—respondió—, ¡y las tenemos cundidas de micrófonos para grabarles todo lo que dicen!»

Quisiera poder transmitir el alegre y complejo tono con el que me comunicó tal bajeza; una de las armónicas de su entusiasta voz era señal de que esperaba mis felicitaciones por la hazaña, lo juro. El Gordo M, claro, era hombre que disfrutaba lo soterrado y también lo violento: hacía años que me había mostrado, una noche en su casa, su colección de armas de guerra, entre las que destacaba un fusil automático Kalashnikov. Como diría Jimmy Hatlo, nunca falta alguien así.

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Álvarez Paz despojó a Fernández de su oficina porque jugó a decir, primero, que Rafael Caldera era el candidato ideal a la Presidencia de la República, con lo que disminuía al previo inquilino de Parque Cristal. La única condición que exigía al fundador de COPEI era que se lanzara dentro de su partido, y fue el hecho de que Caldera lo hiciera desde una alianza de partidos menores que rodeó a Convergencia, el pretexto para competir con su compadre por la candidatura copeyana. Pero en 1986, cuando ya eran evidentes las tensiones entre Caldera y Fernández por la candidatura verde en 1988 y se temía por la división de COPEI, Álvarez Paz declaró: «Prefiero una división a una hemiplejia». Luego añadió: «Caldera debe ponerse al frente de un movimiento nacional que trascienda los partidos». Es decir, el récipe para Convergencia, que censuraría en 1993 a modo de excusa para postularse.

Los esfuerzos de Álvarez Paz contra Fernández no dieron fruto entonces; éste derrotó a Caldera en 1987 en el Congreso Presidencial de su partido, celebrado en obra del gobierno de Caldera, el Poliedro de Caracas. Fernández fue el candidato de COPEI para las elecciones de 1988, y una de las primeras cosas que dispuso fue la constitución de un laboratorio de guerra sucia.

Sé por admisión y relato satisfecho de uno de sus miembros—en tono parecido al del Gordo M en lo de pescar elogios—algunos nombres de quienes lo componían y dos entre las varias tareas que se propusieron: prontamente se ocuparon en elaborar una lista de homosexuales de Acción Democrática; también en confeccionar una carta a este partido, simulando que era la que venía prometiendo enviar Luis Piñerúa Ordaz en denuncia de casos de corrupción, para darla a la circulación como si fuera de él. Aunque Piñerúa desmintiera su autoría, algo quedaría en creencias ciudadanas residuales.

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Mi primer tropezón concreto con alguna técnica de guerra sucia sucedió mucho antes. Por lo típico, creo que es útil reproducir a continuación la cuenta que di del suceso en Estudio copeyano, un artículo sobre la tragedia de COPEI que publiqué en octubre de 1994 en mi revista mensual referéndum, treinta años después de los incidentes narrados. He aquí los fragmentos pertinentes:

Era el año de 1964. Como todos los años, como en todas las universidades, la comunidad estudiantil de la Universidad Católica Andrés Bello se aprestaba para elegir las directivas de sus centros de estudiantes y de su federación de centros. Por aquella época el editor de esta publicación era independiente, aunque de tendencia socialcristiana. Algún trabajo hecho por mí en el seno del Movimiento Universitario Católico de las universidades de Mérida y Central de Venezuela, llevó a Eduardo Fernández, entonces Secretario General de la Juventud Revolucionaria Copeyana, a pedirme que coordinara un comité de cinco personas que manejaría la campaña de los candidatos copeyanos en esas elecciones de la UCAB de hace treinta años.

Por aquella época el grado de participación de la “base” en las decisiones de COPEI era bastante menor que la que es posible hoy, por lo que la determinación de quién sería el candidato del partido a la Presidencia de la Federación de Centros de Estudiantes estaba prácticamente en manos del Secretario General de la JRC. Cuando faltaban cuarenta y ocho horas para el cierre de la inscripción de planchas, COPEI todavía no había determinado la persona que sería presentada como candidato a esa posición de dirigencia estudiantil y tampoco existía ni una sola línea escrita o pensada respecto del programa que ese candidato inexistente presentaría al electorado como su oferta de trabajo.

Ante esta situación reuní en mi casa paterna, en Las Delicias de Sabana Grande (relativamente vecina a Punto Fijo, la casa de la familia Caldera) a dos de los miembros del comité copeyano de coordinación electoral de la UCAB, los hoy economistas Alejandro Suels y Rafael Peña. (Los restantes dos jamás trabajaron en nada). Allí les planteé que a mi juicio constituía una irresponsabilidad del partido presentar un candidato a última hora e improvisar a toda prisa, en la última madrugada del plazo, un programa de actividades. Eso era, dije, muy poco serio y por tanto contrario a toda ética política o, por lo menos, a la ética política que COPEI, en tanto partido demócrata cristiano, decía sustentar. Mi argumentación resultó persuasiva, por lo que Alejandro y Rafael estuvieron de acuerdo con mi siguiente proposición: que COPEI se abstuviera de presentar candidato a la Presidencia de la Federación de Centros, restringiéndose a presentar candidaturas a los centros de estudiantes de cada facultad, donde sí podía hablarse de un trabajo meritorio y una preocupación real por los problemas estudiantiles.

Al conocerse esta decisión en la jefatura de la JRC, naturalmente estalló una reacción inusitada. Comenzó a verse por los pasillos de la UCAB la figura de dirigentes copeyanos que no la visitaban desde hacía más de un año: Luis Herrera Campíns (a la sazón coordinador de las fracciones universitarias de COPEI), Edecio La Riva Araujo, y varios otros. Quien definitivamente no apareció por allá fue el Secretario General de la JRC, Eduardo Fernández. En cambio, ordenó la celebración de una asamblea de militantes copeyanos de la universidad, que presidió Adel Muhammad, como medio de buscar una salida a la crisis planteada.

Muhammad, quien hoy funge como Secretario de la Cámara de Diputados y antes como Presidente de CORPORIENTE durante el gobierno de Herrera Campíns, identificó el origen del problema en que Alejandro Suels y yo tendríamos una “concepción beatífica de la política”. Pedí la palabra, mientras blandía en una mano el libro de Enrique Pérez Olivares, Principios de la Democracia Cristiana. Expliqué que COPEI me había pedido que yo impartiese cursos sobre este tema principista a nuevos militantes del partido, y que en tales cursos el libro de Pérez Olivares era el libro de texto. Busqué en el capítulo de “principios para la acción” y leí lo correspondiente a “moral política”, moral sin la cual una organización demócrata cristiana no lo sería. Recuerdo también haber preguntado en esa reunión de hace treinta años, retóricamente: “Si no se hace caso a este principio de moral política, ¿qué diferencia entonces a COPEI de Acción Democrática?”

Sorprendentemente, un joven copeyano, que décadas más tarde ocuparía un puesto de Director en el Ministerio de Transporte y Comunicaciones del gobierno, otra vez, de Luis Herrera Campíns, (no lo identificaré en vista de la enormidad de lo que sigue), se levantó para proponer una solución práctica al problema. Su proposición consistía en redactar, reproducir y distribuir al estudiantado ucabista un comunicado en el que debía decirse que el retraso en la presentación de la candidatura copeyana se debía a maniobras obstruccionistas en el seno de la Comisión Electoral de la UCAB (su Consejo Supremo Electoral), la que estaría controlada por los oponentes. (Por aquellos años sólo había en la UCAB dos movimientos de cierta importancia: COPEI o Plancha 4, y la Plancha 2, de tendencia neoliberal y propiciada por Pedro Tinoco y la Electricidad de Caracas de la época, entre cuyos más notables miembros se encontraban los hoy doctores José Antonio Abreu y Marcel Granier. El candidato de la Plancha 2 a la Presidencia de la Federación de Centros era el bachiller Roberto Wallis Olavarría).

Obviamente, lo propuesto por el astuto protofuncionario de Herrera Campíns era una patraña, una vulgar calumnia, pues no otra cosa que la desidia copeyana era la razón del retraso en la postulación. En vista de la proposición pedí de nuevo la palabra para decir que si tal comunicado se redactaba y repartía yo mismo tomaría un megáfono para vocear por toda la universidad la falsedad del documento. Acto seguido, me retiré de la asamblea y pocos días después hice saber de mi apoyo a la candidatura de Roberto Wallis.

Este comunicado, por supuesto, nunca llegó a redactarse. COPEI presentó a su candidato a última hora, quien, como era de esperarse, resultó a la postre derrotado. Lo sintomático, sin embargo, era que un militante de COPEI pudiera con total libertad hablar en una asamblea del partido y proponer una cosa tan contraria a los principios de su doctrina sin que a nadie se le ocurriera pedir su pase inmediato al Tribunal Disciplinario.

La guerra sucia es vieja arma de algunos socialcristianos. Lamentablemente, de los que más de una vez han prevalecido como sus autoridades y candidatos.

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La «familia socialcristiana» en Venezuela no ha podido cumplir el sueño de reconstitución que muchos de sus miembros han compartido largamente. Además de COPEI y Convergencia, se cuentan en esa parentela Proyecto Venezuela, de Henrique Salas Römer (antaño persona muy cercana a Caldera), y Primero Justicia, el partido poseído por Julio Andrés Borges Junyent. Esta agrupación prometió y se tomó su tiempo para celebrar un congreso ideológico—en imitación del copeyano de 1986—que aprobara los principios doctrinarios del partido. Éstos no son otros que los de la democracia cristiana, idénticos a los que satisfarían a un copeyano o a un exigente miembro de Proyecto Venezuela o Convergencia.

Primero Julio

Dentro de Primero Justicia mismo no han faltado acusaciones de prácticas indecorosas, algunas de ellas lanzadas contra el propio Borges por quienes fueron destacados miembros de su partido. Cuando el actual jefe del comando de campaña del primojusticiero Capriles Radonski, el ex alcalde Leopoldo López Mendoza, amenazaba con formar Primero Justicia Popular (cosa que nunca hizo) denunció manejos indebidos y ventajistas de Borges. Ramón José Medina, factotum de la Mesa de la Unidad Democrática, acompañó a López en su herejía y solía decir (en presencia de Liliana Hernández, otra que abandonó al partido) que ahora PJ no significaba Primero Justicia, sino Primero Julio.

Bueno, es el Secretario General de esa atribulada tolda política, Tomás Guanipa, quien ha salido a decir que Oscar Schemel, de la encuestadora Hinterlaces, sería financiado por el Ministerio de Comunicación e Información para viajar a España y llevar los números que mostrarían a Capriles Radonski en su papel de candidato perdedor. Hinterlaces ha reaccionado de inmediato, con justa indignación, mediante un sencillo y contundente comunicado que puede ser descargado en el enlace puesto a continuación.

HINTERLACES RECHAZA CAMPAÑA SUCIA DE LA OPOSICION (21 Mayo 2012)

Fue Primero Justicia quien nació, no Hinterlaces, financiada por el sector público nacional. Es ampliamente sabido que cuando era el embrión de lo que es hoy, una mera ONG, recibió fondos de la PDVSA de Luis Giusti—quien entonces buscaba la candidatura a la Presidencia de la República—gestionados por la señora madre de Leopoldo López, ejecutiva de la empresa estatal en la que su propio hijo era asimismo empleado. No recuerdo que el Sr. Guanipa haya repudiado airadamente alguna vez esa falla de origen; tampoco que lo haya hecho Julio Borges.

Éste ha optado, además, por no acogerse al deseo de la población opositora—que mayoritariamente quiere una tarjeta única—para capitalizar, con tarjeta separada y alianza con Podemos, el hecho de que Capriles es militante del partido que conduce de modo tan personalista como Henry Ramos Allup el suyo. De este modo poco unitario busca que Primero Justicia emerja como el partido más grande de la oposición. Primero Primero Justicia.

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Parece ser decisión del comando de campaña de Capriles emprender la guerra sucia contra las encuestadoras que miden su largo retraso, sin importar que en el proceso dañen reputaciones logradas a pulso de trabajo serio y responsable.

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El problema no son las encuestas, sino el candidato; es él quien recaba los números que miden aquéllas. Hasta hace nada se había quedado pegado en lo de «no se puede gobernar por Twitter». Bueno, ayer reaccionó a un Corto y profundo de Rafael Poleo—No camina—en ráfagas de su cuenta—@hcapriles—por ese medio, para ofrecer clisés que usaba hace un tiempo Hugo Chávez, imitándolo una vez más: «Si los perros ladran es señal de que estamos cabalgando».

También intentó refugiarse en una tesis original de Primero Justicia (que este partido sería «la nueva política»). Así tuiteó: «Mientras más nos ataque la vieja política más claro que vamos muy pero muy bien», y también «La vieja política y el actual Gobierno son la misma miasma…», de nuevo imitando la propensión procaz del Presidente de la República. Pero Primero Justicia es vieja política, como lo es el candidato de la MUD; ambos practican una política entendida como lucha por el poder con la justificación de una ideología. Son política tan obsoleta como la de Hugo Chávez.

Ayer emitió Actualidad de Unión Radio una entrevista a Oscar Schemel hecha por Vladimir Villegas, el compañero de Kico Bautista en la transmisión en la que este señor se expresó insultantemente de Schemel y su firma sin ninguna base. Le salía a Schemel el derecho a réplica y la planta concedió responsablemente el espacio para que lo ejerciera. (Bautista no participó; tal vez creyó que arriesgaba la bofetada de un caballero tan corpulento como el encuestador).

Schemel habló por sí mismo y por su empresa, por sus empleados, por la reputación de todos ellos, pero también habló por todo profesional de la política que se guíe consistentemente por principios éticos, diciendo la verdad por la que muchas veces es atacado. Yo me siento agradecido del profesionalismo, la contundencia y la altura de sus palabras. Acá se oyen bajo este párrafo. Bien harían los miembros del alto mando de la Mesa de la Unidad Democrática en escucharlas y meditarlas unos minutos. Creo que les caería la locha, percatándose de que habla muchísimo mejor que Capriles. Y si pensaran en la definición de Alexis de Tocqueville en El Antiguo Régimen y la Revolución—consiste el verdadero arte del Estado en «una clara percepción de la forma como la sociedad evoluciona, una conciencia de las tendencias de la opinión de las masas y una capacidad para predecir el futuro»—sabrían que Schemel es, muchísimo más que Capriles, un estadista. Entonces se persuadirían: «¡Coño! ¡Schemel Presidente!» LEA

Entrevista a Oscar Schemel – 21/05/12

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