por Luis Enrique Alcalá | Mar 21, 2012 | Argumentos, Política |
Actualización: Una voz entona una melodía disonante del coro formado por Hinterlaces, Consultores 30.11, IVAD, Dinámica Venezuela (51,4% Chávez-33% Capriles) y GIS XXI: se trata de la respetada Consultores XXI, que ayer 22 de marzo fue citada por Bloomberg según información telefónica aportada por Saúl Cabrera, su Vicepresidente. El diario El Universal recoge hoy lo publicado por la agencia estadounidense: «Según un estudio de opinión de la firma Consultores 21, el presidente de la República, Hugo Chávez Frías, y el gobernador de Miranda y candidato opositor, Henrique Capriles Radonski, tienen un empate técnico cuando faltan siete meses para las elecciones presidenciales. Chávez y Capriles están empatados (46% a 45%) en la intención de voto, según la más reciente encuesta». Dice la nota que este dato proviene de una muestra de 2.000 entrevistados entre el 3 y el 13 de marzo. De Datanálisis, que terminó labor de campo hace cinco días, se conocerá su medición en breve.
Por su parte, El Nuevo Herald trae hoy la información de Consultores XXI y explicaciones adicionales de Patricia Ruggeri (Consultores XXI), Oscar Schemel (Hinterlaces) y José Antonio Gil (Datanálisis).

Briquet sabe lo que es imposible
denial. Psychology: failure to acknowledge an unacceptable truth or emotion or to admit it into consciousness, used as a defense mechanism: you’re living in denial.
Oxford American Dictionaries
En suma, un nuevo mensajero viene a traer malas noticias, muy malas, al candidato, la dirigencia y la clientela opositoras, que insisten en la polarización. Puesto a hacer mi propio pronóstico, creo que al menos el primero y la segunda se negarán a aceptar tan desalentadora lectura, con terco y estéril heroísmo.
HCF vs. HCR
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Los mecanismos de defensa clásicos, como los enumerara y describiera Sigmund Freud son, en orden decreciente de sofisticación, la sublimación, la proyección y la negación. El primero desvía o modifica el impulso instintivo de defensa de la culpa, para convertirlo en una actividad culturalmente superior o socialmente más aceptable. El segundo proyecta en otra persona la culpa que nos acosa; le atribuimos precisamente el defecto que tenemos. La negación es el mecanismo más primitivo; en el niño de corta edad lo lleva a decir «Yo no fui» cuando acaba de romper el jarrón, y en el adulto es una defensa que consiste, como dice el Diccionario Oxford, en un fracaso en reconocer una verdad o una emoción inaceptables o en admitirlas a la conciencia. Ante tres o cuatro reportes en fila que miden una considerable ventaja de Hugo Chávez sobre Henrique Capriles en lo tocante a intención de voto, han emergido ya las esperables negaciones.
Antonio Sánchez García, en artículo en el que ni siquiera escribe correctamente el apellido Radonski, cree despachar las mediciones calificándolas de «encuestas amañadas que enriquecen a personajillos inescrupulosos de muy triste fama». No ofrece ni un solo registro reciente que contradiga lo anunciado por Hinterlaces, Consultores 30.11 y, más recientemente, el Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD).
Otros elaboran teoremas. Luego de la nota en este blog sobre lo mostrado por IVAD, un estimado amigo me interpeló por Twitter: «@doctorpolitico ¿te has preguntado cuántos votos representa el 26% que le da IVAD a Capriles?» Él mismo se contestó en un tweet dirigido a sus seguidores en general: «Según la encuesta IVAD, @hcapriles (ergo, la oposición) sacaría hoy 3.591.000 votos. Hay que ser descarados, carajo». Este estilo lingüístico no es característico en mi amigo, habitualmente de disposición muy educada, por lo que el ajo delata un estado emocional perturbado. En el fondo, se le hace difícil creer que la cifra que IVAD expresara en términos porcentuales sólo equivaliera al doble de los votos obtenidos por HCR el 12 de febrero; según su infundado razonamiento el total de un poco más de tres millones de votos emitidos en esa fecha ha sido automática e instantáneamente transferido a Capriles, y por tal razón le parece que la atribución de sólo medio millón más es un descaro de Félix Seijas.
Otra amiga me escribió diciendo que no entendía las encuestas. Si Capriles «iba» a ganar seguramente en Miranda, Carabobo, Zulia y el resto de los estados más poblados ¿cómo era posible que Chávez le sacara una ventaja tan grande? Otro más preguntó: «¿no decían todas las encuestas que en las primarias votarían entre un millón y un millón y medio y, en realidad, 3 millones de personas se movilizaron a votar? ¿Por qué creer en estas encuestas? El punto es ¿se puede creer en encuestas en un ambiente político tan viciado como el venezolano?» A la primera le pedí que me informara de dónde obtenía la información de que Capriles ganaría indefectiblemente en los centros más poblados. ¿De alguna encuesta de las que dice no entender? No he recibido respuesta. Al segundo le puse:
No es verdad que todas las encuestas predijeran 1,5 millones de votantes en las primarias. Primero, porque las encuestas no predicen; son tan sólo una fotografía—mejor o peor tomada—del estado de la opinión en un momento dado. Segundo, por mencionar sólo un caso, Consultores 21 midió (5 al 15 de diciembre de 2011) una intención de ir a votar de 28,05%; como puse en Dos instantáneas (24 de enero), «Si el registro de la encuesta de hace un mes se tradujera en la asistencia efectiva de 28% del registro electoral, se presentaría a las mesas primarias un total de 5.134.895 electores», lo que es bastante más de 3 millones y, por supuesto, mucho más que 1 millón y medio.
Ud. puede hacer lo que le plazca. Es su elección creer o no en las encuestas, y hacerse la pregunta que me envía cuando sus resultados no se conforman a sus deseos. En general, las encuestas de empresas más o menos serias—Datos, IVAD, Consultores 21, Alfredo Keller, Hinterlaces, Datanálisis—, con equivocaciones ocasionales, han medido correctamente los estados de opinión. Por ejemplo, absolutamente todas midieron que el gobierno saldría airoso del referendo revocatorio, a pesar de lo cual la Coordinadora Democrática, madre de la MUD, optó por «viciar el ambiente político venezolano» con la infundada acusación de fraude. Vea, por favor, Suma contra gentiles abstencionistas.
Ayer me tropecé con una amiga en la espera de una agencia bancaria. Admitía que la candidatura de Capriles parecía ser una causa perdida y de inmediato añadió: «Pero hay que seguir apoyándolo».
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Todas las personas mencionadas son, como el suscrito—por ahora—, meros observadores del proceso político venezolano. Hoy ha salido un profesional a contrarrestar el impacto letal de las cifras conocidas: nadie menos que el Jefe del Comando de Campaña de Capriles Radonski, Armando Briquet. En declaraciones ofrecidas al diario El Universal, dijo: «Mal podemos salirnos de nuestro foco para responder lo que ellos quieren que les respondamos sobre sus encuestas de PowerPoint. Estamos en la fase de conversar, buscar esos consensos que nos van a llevar al progreso y no vamos a salir de ahí porque salgan encuestadores vinculados al Gobierno a decir que nos están ganando con unas cifras absurdas. Ninguna elección en Venezuela ha quedado con ese resultado que ellos pretenden decir que está sucediendo». (Chávez ganó a Rosales en 2006 por unos 26 puntos de ventaja: 62,84% a 36,9%; IVAD habla de 29,9 puntos de ventaja de Chávez sobre Capriles, pero Hinterlaces ha medido la cosa en la ganga de 18%). Briquet atribuyó a «la desesperación por la avalancha que se ha generado en la alternativa democrática» lo que califica de insistencia en crear una matriz de opinión falsa. Y a continuación argumentó. «Las primarias del 12F fueron la encuesta más importante, esos más de tres millones de votantes representan más del 54% de la votación alternativa que sacamos en 2010. El Gobierno y el PSUV no han logrado nunca esa convocatoria».

La encuestadora de un golpista
Después mencionó a una sola encuestadora por nombre y apellido: GIS XXI, que dirige Jesse Chacón: «Cuando llega una encuestadora claramente identificada con el Gobierno, porque es un ex ministro el que la dirige, la gente no siempre dice lo que piensa». (Por cierto, este blog no se ha molestado en reportar cifras de esa firma). Finalmente adelantó su conclusión: «Ésta es una mentira más en la que el Gobierno se apoya para vender una realidad que no existe. Es imposible haber vivido las primarias y decir que eso es una minoría absoluta en Venezuela, eso no se compagina con la realidad». (Añadamos un comentario en la web de El Universal sobre las declaraciones de Briquet: «El chavismo no termina de entender el mensaje de la encuesta nacional más importante realizada en estos trece años: 52 vs. 48 en las elecciones de la AN»).
Bueno, recapitulemos comenzando por precisar esto último, que es argumento también usado por Sánchez García: «Es la impunidad de uno de los más graves crímenes de opinión y manipulación de la conciencia ciudadana que hayamos sufrido. Tolerado y hasta auspiciado incluso por las dirigencias opositoras, al extremo de que la misma encuestadora puede cubrir las demandas del gobierno y de la oposición, como sucede con muchas de ellas. En especial de las utilizadas en este caso, en que irrumpen en los medios, a días de que la oposición demostrara estar en posesión de un 30% de población electoral dura, fácilmente dimensionable al 52% obtenido en las elecciones parlamentarias de hace algunos meses, la insólita noticia de que Chávez aventaja a Capriles por 30 puntos».
Las elecciones del 26 de septiembre de 2010 contabilizaron 48,13% de los votos a favor del PSUV y sus aliados y 47,22% para los candidatos de la MUD. El PPT corrió aparte—Henri Falcón no había desechado de un todo su pretensión de ubicarse como líder de los no alineados—y obtuvo 3,14% de la votación. Es la suma de MUD y PPT lo que da 50,36% para lo no chavista, no 52%. La diferencia está en los votos nulos.
Pero es que no hay una correlación impepinable entre la votación de una elección presidencial y una para elegir otros cuerpos o mandatarios. Por ejemplo, en dos elecciones separadas por menos de un mes, las elecciones de gobernadores en 1998 (8 de noviembre) y las presidenciales de ese mismo año (6 de diciembre), la suma de votos a favor del MVR (14,26%), el MAS (10,42%), el PCV (0,68%) y PPT (3,01%) alcanzó a 28,37% en la primera oportunidad. Veintiocho días más tarde, la coalición nucleada alrededor del MVR llevó a Hugo Chávez, por primera vez, a la Presidencia de la República con 56,2% de la votación, o el doble en términos porcentuales de la elección regional.
Por otra parte, que el gobierno y el PSUV no hayan logrado nunca reunir a tres millones de votantes en unas elecciones primarias para seleccionar su candidato presidencial pudiera deberse al hecho simple de que jamás las han hecho para ese fin, puesto que Hugo Chávez prefiere ungirse a sí mismo. (En las que hizo para determinar sus candidatos en 2010 a la Asamblea Nacional, el PSUV reunió a 2.575.000 votantes). Y sugerir que los entrevistados por GIS XXI contestan con aprensión, suena a una explicación ad hoc que no cuestiona las cifras en sí mismas que haya podido obtener, así como destacar que el 12 de febrero votó el 54% de los que eligieron diputados de la MUD y el PPT equivale a reconocer que en esa fecha dejó de reportarse el 46% de los votantes de oposición.
Finalmente, ni mis angustiados corresponsales, ni el furibundo Sánchez García, ni el jefe Briquet han aducido un solo número proveniente de alguna otra encuestadora. Por lo menos para el público que se nutre de noticias en los medios de comunicación, las encuestadoras Datos, Datanálisis, Consultores 21 y Alfredo Keller protagonizan ahora una película silente, tal vez en la moda de The artist, ganadora del Oscar (y no precisamente Schemel). Todas ellas, Sr. Briquet, acostumbran usar el más difundido programa de presentaciones: MS PowerPoint.
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La amiga que insistió en que había que apoyar a Capriles a pesar de lo que indican los registros de opinión conocidos hasta ahora, no quiere bajarse del «Autobús del Progreso» que parece dirigirse inercialmente a un mortal precipicio. No deja de haber hermosura en su propensión al martirio, pero le sugeriría considerar el más famoso episodio de la generalmente absurda Guerra de Crimea.
El 25 de octubre de 1854 tuvo lugar la batalla de Balaklava. Tropas inglesas, francesas y turcas sitiaban Sebastopol, y el ejército ruso intentó romper el asedio y descalabrar el suministro británico desde el mar. (Negro). Dos empujones iniciales fueron repelidos, pero en un momento del tercero una orden mal emitida o interpretada condujo al desastre. Se ordenó que la caballería inglesa participara en un asalto especial, el que tenía como propósito impedir que los rusos pudieran salvar sus cañones en la previsible retirada. La misión recayó sobre la Brigada Ligera de Caballería, mandada por lord Cardigan y compuesta por un poco menos de setecientos jinetes, en su mayoría gente muy joven. Así cargaron, armados con lanzas y sables, cayendo sobre las baterías eslavas para verse irremisiblemente bombardeados por artillería desde todos los flancos. El resultado fue, por supuesto, una carnicería; Cardigan relataría después en un discurso: «En los dos regimientos que tuve el honor de conducir, todo oficial, con una excepción, fue o muerto o herido, o su corcel fue cañoneado bajo su monta o lesionado». Los que lograron reagruparse a duras penas, inexplicablemente sin apoyo inglés pero con el misericordioso rescate de los franceses, pudieron salvar apenas 195 caballos. Bajas humanas: 245 entre muertos y heridos, más de la tercera parte del cuerpo ligero.
Fue un momento táctico de tal dramatismo que tiene nombre propio escrito con mayúsculas—Carga de la Caballería Ligera—e inspiró, entre otras cosas, himnos, investigaciones parlamentarias, dos películas (1936 y 1968) y referencia en otras dos (The Eagle Has Landed, Saving Private Ryan), innumerables ensayos, varias piezas de música rock y los versos inmortales de Alfred Lord Tennyson: «¡Adelante, la Brigada Ligera! ¿Alguno desfalleció? No, aunque el soldado supiera que alguien cometió un error, no era cosa suya replicar, ni preguntarse el por qué, sólo cumplir con su deber y morir». (Theirs not to reason why / Theirs but to do and die). Jóvenes hermosamente uniformados fueron, en hermoso sacrificio, pasto de cañones.
Nada de lo antedicho pretende negar todo mérito en el esfuerzo de Capriles; debe aceptarse que el asunto es conmovedor. Miles de personas trabajan ahora noche y día para potenciar su candidatura con dedicación digna de mejor causa. Pero el mariscal francés Pierre Bosquet, destacado actor en la guerra de Crimea, herido él mismo, se pronunció sobre la suicida Carga de la Brigada Ligera en estos términos: «C’est magnifique, mais ce n’est pas la guerre». LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Mar 19, 2012 | Argumentos, Política |
Abajo se ha insertado una nota de actualización que toma en cuenta un artículo de Eugenio G. Martínez en el diario El Universal, del 22 de marzo, en el que se refiere a las cifras de IVAD y cita abundantemente del libro Investigación Electoral, de Félix Seijas.

- Ficha técnica de la más reciente encuesta del IVAD
Puede señalarse en cada uno de ellos algunas bondades, sin la menor duda, pero pareciera que ellas son insuficientes para la tarea de alcanzar la Presidencia de la República en un cotejo que, indefectiblemente, incluirá la candidatura de Hugo Chávez, quien repetirá y ampliará su comportamiento ventajista. No es un candidato “normal” quien puede derrotar al Presidente en ejercicio. Menos suficientes todavía serían esas bondades para manejar acertadamente el Poder Ejecutivo Nacional en las condiciones esperables para 2013, en el improbable caso de que éste cayera en sus manos.
El pelotón opositor
Así hablaba Tío Conejo – 10 de marzo de 2011
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«Yo nunca tengo razón», solía decir el padre del arquitecto Juan Bravo Sananes; «yo siempre tenía razón». Cuando este blog reportó, el 11 de noviembre del año pasado, los resultados de la encuesta del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD, Félix Seijas) sobre un levantamiento de datos del 27 de octubre al 3 de noviembre, un cordial amigo distribuyó mi texto a su lista de corresponsales electrónicos. Entonces puso esta advertencia: «Tengo la impresión de que el análisis y conclusiones de LEA son prematuros. Que Chávez es un formidable animal político nadie lo pone en duda. Que hoy sus posibles contendores parecen no tener suficiente garra, es una percepción válida. Sin embargo, es factible que esa ventaja de Chávez hoy contra un potencial opositor (9-12 puntos), se quede ahí, en un pronóstico potencial pero que muy bien pudiera terminar alejado de la realidad. Considero prudente esperar pues las lluvias pueden desempantanar los lodos».
No dejaba de tener alguna sensatez esa postura aunque, naturalmente, las lluvias sólo traen más lodo; yo mismo he escrito, como hace poco recordé: «En todo caso, los próximos tres meses indicarán si existe alguna posibilidad de que Capriles supere a Chávez en las elecciones que sobrevendrán en ocho» (Triunfo rotundo, 12 de febrero de 2011), y expresé mis buenos deseos: «Este blog desea a Capriles la mejor de las suertes. Ojalá logre un desempeño convincente a breve plazo”. Después dije, equivocadamente, en Schemel, el aguafiestas: «Parece que al plazo más breve no se ha producido todavía ese desempeño que pudiera convencer, y que la oposición se encamina a una derrota que quizás no sea tan grave como la que experimentara con la candidatura de Manuel Rosales, que el 3 de diciembre de 2006 perdió hasta en el Zulia (en todo el territorio nacional, sólo pudo ganar en el municipio Maracaibo)». Creo que incluso esta inusual gentileza de mi parte está muy equivocada; Capriles Radonski no da; a lo que se encamina la Mesa de la Unidad Democrática, y él su candidato, es a una derrota bastante peor que la que sufriera Rosales, a juzgar por las mediciones sucesivas de Hinterlaces, Consultores 30.11 y, ahora, IVAD.

Intención de voto en marzo de 2012 (clic amplía)
La encuesta de IVAD adjudica a la candidatura de Hugo Chávez una ventaja de prácticamente treinta puntos (29,9%). Mide a treinta días de las elecciones primarias de la MUD una intención de voto de sólo 26, 6% a favor de Capriles Radonski, y la votación por Manuel Rosales del 3 de diciembre de 2006 fue de 36,9%, o 13,3% más que lo que Capriles marca ahora. Pero estamos hablando de fotografías, y lo más decidor es el registro dinámico de las tendencias.

Movimiento a favor de Chávez (ampliar)

Movimiento a favor de Capriles (ampliar)
La encuestadora resume así la autopsia anticipada de la candidatura de Capriles Radonski:
Tendencia de intención de votos y su proyección en los resultados de las elecciones del 7 de octubre en un escenario polarizado
– En el lapso de 6 meses, la brecha de intención de votos a favor de Hugo Chávez ha mantenido un crecimiento sostenido. De 18% en octubre de 2011 se incrementó a 29,9% en la medición cuyo trabajo de campo finalizó el 13 de marzo de 2012 (un incremento de 11,9%).
– En el lapso de 6 meses, la intención de votos hacia Capriles Radonski ha decrecido de manera sostenida. De 34,8% en octubre 2011, decreció a 29,9% en el mes de enero 2012 (una caída de 4,9%). Pero el hecho mas resaltante lo constituye que a un mes de celebrarse las elecciones primarias donde resultó electo candidato de la MUD sufre una caída de 3,3% en la intención de votos en relación a la medición de enero. De 29 9% cae a 26 6% en la encuesta cuyo trabajo de campo culminó el 13 de marzo de 2012.
– Una brecha de intención de votos de 29,9% a favor de un candidato, que crece sostenidamente en los últimos 6 meses a un promedio de 2% mensual, en combinación con un decrecimiento sostenido del candidato opositor en un promedio de 1,4% mensual, nos indica una tendencia prácticamente irreversible a menos de 7 meses de celebrarse las elecciones.
– La proyección de la brecha de 29,9% en un escenario polarizado, nos indica que de celebrarse hoy las elecciones presidenciales, Hugo Chávez ganaría con el 65% de los votos.
No deja de ser significativo, por otra parte, el grado de apoyo recabado por las organizaciones políticas actuantes en el escenario nacional. La suma de las simpatías por todos los partidos representados en la MUD equivale a poco más de la mitad del apoyo expresado al Partido Socialista Unido de Venezuela. A eso se reduce el mito de la unidad: una unidad para perder.

Preferencias por partidos (ampliar)
En suma, un nuevo mensajero viene a traer malas noticias, muy malas, al candidato, la dirigencia y la clientela opositoras, que insisten en la polarización. Puesto a hacer mi propio pronóstico, creo que al menos el primero y la segunda se negarán a aceptar tan desalentadora lectura, con terco y estéril heroísmo. Entre los opositores de a pie, habrá quienes se consuelen con la sabiduría política que se manifiesta en profundas máximas como «Hay que arar con los bueyes que tenemos» o la más escueta «Eso es lo que hay». Es flojera estratégica. Las alarmas vienen encendiéndose una tras otra, y no paran de sonar. Como no habría muerte hasta el 7 de octubre, es aconsejable un alto para repensar, para ejercer lo que nunca ha estado en la burocracia opositora: la imaginación política y el atrevimiento de encontrar soluciones alternas, no convencionales. No es un candidato “normal” quien puede derrotar al Presidente en ejercicio, y una clave para el pensamiento imaginativo es preguntarse: ¿qué pudiera pasar en un escenario no polarizado? LEA
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Nota
Me complace admitir que aprecio mucho la consistente contribución de Eugenio G. Martínez al mejor análisis del acontecer político nacional; admiro su perspicacia y su valor para decir lo que piensa. El Universal ha publicado hoy, 22 de marzo, su artículo Las encuestas no ganan elecciones. En él dice al comienzo acerca de la encuesta de IVAD aquí reseñada:
La guerra de encuestas—o la guerra de análisis sobre las encuestas—comenzó antes de lo esperado. El más reciente estudio del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD)—con campo en la primera quincena de marzo—desató la nueva polémica, antes lo hizo Hinterlaces y en febrero las encuestas preprimarias. Con relación al último estudio del IVAD se deben hacer dos consideraciones: 1) Las cifras de intención de voto publicadas, especialmente por los medios oficiales, son correctas y corresponden al estudio realizado en el mes de marzo—el análisis de las causas de esta brecha entre Hugo Chávez y Henrique Capriles Radonski es materia para otro artículo—; 2) No es cierto que la encuestadora concluyera en su informe que la tendencia de votación registrada en marzo es irreversible y por lo tanto el Presidente tiene la reelección asegurada, o que la intención de voto por Capriles Radonski no puede aumentar (de ahí la importancia de ver todo el estudio y no las respuestas a una sola pregunta).
El destacado en cursivas en la cita es de este blog. El segundo punto hecho por Martínez parece estar equivocado; como consta arriba en esta entrada, la lámina de conclusiones elaborada por IVAD dice a la letra: «Una brecha de intención de votos de 29,9% a favor de un candidato, que crece sostenidamente en los últimos 6 meses a un promedio de 2% mensual, en combinación con un decrecimiento sostenido del candidato opositor en un promedio de 1,4% mensual, nos indica una tendencia prácticamente irreversible a menos de 7 meses de celebrarse las elecciones». Quizás quiera Martínez hilar fino para decir que no es lo mismo escribir «es irreversible» que «prácticamente irreversible». Vale
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por Luis Enrique Alcalá | Mar 9, 2012 | Argumentos, Política |
Actualización: La encuestadora—Consultores 30.11—que comanda Germán Campos hace con frecuencia, por encargo del gobierno, estudios con muestras bastante mayores que las habituales de mil o mil doscientos entrevistados. Hoy (12 de marzo) anunció por Venevisión sus últimos resultados: la intención de voto para el 7 de octubre es de 57,5% a favor de Hugo Chávez, y de 26,6% a favor de Henrique Capriles Radonski. La ventaja del actual titular de la Presidencia de la República es de casi 31 puntos porcentuales. (Hugo Chávez regresa de Cuba antes de la llegada a ésa de Benedicto XVI, quien no podrá administrarle la Unción de los Enfermos).
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Con todo y tumor, Chávez será candidato… y resultaría electo
Cuenta la leyenda que en un antiguo y remoto país del oriente había un rey muy cruel y, por lo tanto, injusto. Todo aquello que lo fastidiara lo destruía de inmediato. Así también, cada vez que recibía un mensajero proveniente de los confines de su reino, si este le traía una mala noticia lo hacía matar de inmediato. De esta manera, confundiendo el mensaje con el mensajero y la realidad con la sombra de la misma, logró que nadie se atreviera a decirle lo que realmente pasaba. Fue así que ni siquiera se enteró de que había dejado de ser rey, tal era el pánico que aún provocaba ese tipo de comentarios. Fue así también que cuando su pueblo lo condenó a muerte ni el verdugo se atrevió a comunicarle la sentencia. Nadie sabe si tuvo tiempo de sorprenderse cuando su cabeza cayó sin anuncio previo.
Carlos Besanson
No matar al mensajero
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El futuro es plural. Antes de convertirse en presente para colapsar rápidamente como pasado, es posible el acontecimiento de cosas disímiles.
No todo es posible, sin embargo. No es posible, por ejemplo, que Rómulo Betancourt sea de nuevo candidato a la Presidencia de la República, ni tampoco Aristóbulo Istúriz o Nelson Mezerhane. No es posible que el mundo se acabe en 2012, a pesar de los crédulos y supersticiosos, y tampoco que la Academia de Ciencias Físicas y Matemáticas acoja en su seno a la Federación Venezolana de Astrólogos. En verdad, son sólo unos pocos cauces de un delta de posibilidades los que pueden desaguar la actual situación política nacional, que el 7 de octubre se convertirá en momento electoral. La estructura del futuro no es un abanico de superficie continua sobre la que sea posible trazar, en principio, un número infinito de escenarios. La disposición del futuro es arborificada.
Por supuesto, no es imposible que el régimen venezolano se desplome súbitamente antes de la fecha de los previstos comicios; tampoco que se produzca la falta absoluta del Presidente de aquí a allá. Pero lo que parece la boca más ancha, el Caño Araguao de la política nacional, se destaca en el mapa del cartógrafo Oscar Schemel, que a juicio del Chamán del Guaraira Repano es el «mejor conceptualizador» y explicador entre nuestros encuestólogos. (El mismo chamán, cuyos certeros augurios hemos publicado varias veces en este blog, se animó hace una semana a sugerir que el presidente Chávez permanezca en Cuba, alargando su estancia terapéutica en la isla de los Castro, para recibir el 26 de marzo la visita de Benedicto XVI y solicitarle la Unción de los Enfermos—antes Extremaunción—en lo que sería, sin duda, un sacramento de lujo, administrado por nadie menos que el Sumo Pontífice).
Hinterlaces, la firma de Schemel, recogió datos entre el 24 de febrero y el 1º de marzo para componer su Monitor País del 5 de los corrientes. Este estudio, por consiguiente, es posterior a la celebración de las primarias opositoras (12 de febrero) y al anuncio del nuevo tumor en la humanidad presidencial, acaecido a la conclusión del Carnaval.

Aprobación en ascenso (clic amplía)
El efecto de esta noticia ha sido, como era de prever, positivo para la evaluación del Primer Mandatario como gobernante… y también como candidato. Dice Hinterlaces: «Sube de 64% (enero 2012) a 66% la valoración positiva de la gestión del presidente Chávez. Casi 7 de cada 10 venezolanos aprueban la labor presidencial». Y también apunta: «6 de cada 10 venezolanos está «de acuerdo» con la gestión del Presidente Chávez y un tercio del país está en «desacuerdo». La enfermedad vuelve a concentrar la atención en el liderazgo personal de Chávez y desplaza el cuestionamiento de las fallas de gestión».
Sorprende de lo encontrado por Schemel el incremento, favorable a Chávez, en las clases más altas de la población. La décima lámina del Resumen Ejecutivo del reciente estudio asienta:
EVALUACIÓN DE LA GESTIÓN PRESIDENCIAL
Entre enero y febrero, observamos que en la clase E y quienes se autodefinen como independientes hay un desplazamiento de una «valoración de balance crítico» a una «posición de respaldo» a la gestión del Presidente Chávez.
Desde octubre, hemos venido observando un aumento en la valoración positiva de la gestión del Presidente Chávez en el grupo AB.
El rechazo a la gestión del Presidente Chávez tiende a concentrarse en la clase media C+.
Este movimiento de la opinión no podía dejar de causar efecto sobre la intención de voto en los actuales momentos. Naturalmente, el efecto de las elecciones primarias de la Mesa de la Unidad Democrática prestó algo de aliento a la figura de Henrique Capriles Radonski, quien se colocó a sólo 12 puntos por debajo de Chávez—49% a 37%—una semana después de las primarias (19 de febrero), recortando la distancia del promedio de las encuestas en tres puntos. Pero ahora ha crecido la ventaja del adelantado a 18 puntos sobre, hasta ahora, su único contendor.

Henrique Capriles Radonski: ligero ascenso y peor caída
El cuadro es realmente desalentador para la población opositora. El mismo 12 de febrero por la noche, conocidas ya las esperanzadoras cifras anunciadas por Teresa Albánez, multada por incendiaria, se comentó aquí: «En todo caso, los próximos tres meses indicarán si existe alguna posibilidad de que Capriles supere a Chávez en las elecciones que sobrevendrán en ocho; ya algunas encuestas han mostrado la disminución de la ventaja de Chávez a números de un solo dígito, cuando hasta hace nada le adjudicaban 15 puntos sobre Capriles. Este blog desea a Capriles la mejor de las suertes. Ojalá logre un desempeño convincente a breve plazo». (Triunfo rotundo).
Parece que al plazo más breve no se ha producido todavía ese desempeño que pudiera convencer, y que la oposición se encamina a una derrota que quizás no sea tan grave como la que experimentara con la candidatura de Manuel Rosales, que el 3 de diciembre de 2006 perdió hasta en el Zulia (en todo el territorio nacional, sólo pudo ganar en el municipio Maracaibo).

Esperanzas puestas en un tercero
Falta, no obstante, un buen trecho por recorrer. Hay que continuar observando el curso de la opinión para saber si el Caño Araguao mantiene el caudal que ahora se le mide, si lo aumenta o experimenta disminución. Digamos, hasta el 12 de mayo, tres meses de desempeño posterior a las primarias. Entonces habrá que decidir si es aconsejable dirigirse al matadero para acompañar al Gobernador de Miranda, quien deberá abandonar este cargo para el 1º de julio. Una medición de Hinterlaces pareciera desestimular en algo la imaginación de una tercera candidatura: la de un outsider, o de un «independiente» en terminología de la encuestadora. Casi la mitad de los entrevistados cree que ese tercero o tercera no tendría chance aunque, naturalmente, la pregunta fue formulada para el caso de que Chávez no pudiera ser candidato y, también, en ausencia de una figura concreta. (La suma de quienes creen que sí lo tendría—37%, equivalente al apoyo a Capriles luego de su triunfo primario—y quienes dicen no saber o no contestaron alcanza a 51%).
Con todos los buenos deseos de este blog para Capriles Radonski, acá se dijo hace un año (El pelotón opositor) acerca de quienes pescueceaban ya—Herman Escarrá, Oswaldo Álvarez Paz, Eduardo Fernández, María Corina Machado, Ramón Guillermo Aveledo, Cecilia Sosa, Cecilia García Arocha, Pablo Pérez, Henrique Capriles Radonski, Julio Borges, Leopoldo López, Manuel Rosales, César Pérez Vivas, Henri Falcón, Henrique Salas Feo, Henry Ramos Allup, Miguel Ángel Rodríguez, Teódulo López Meléndez, etcétera, etcétera, etcétera—para alzarse con la candidatura de oposición: «Puede señalarse en cada uno de ellos algunas bondades, sin la menor duda, pero pareciera que ellas son insuficientes para la tarea de alcanzar la Presidencia de la República en un cotejo que, indefectiblemente, incluirá la candidatura de Hugo Chávez, quien repetirá y ampliará su comportamiento ventajista. No es un candidato ‘normal’ quien puede derrotar al Presidente en ejercicio. Menos suficientes todavía serían esas bondades para manejar acertadamente el Poder Ejecutivo Nacional en las condiciones esperables para 2013, en el improbable caso de que éste cayera en sus manos».

Medición del 27 de octubre al 3 de noviembre de 2011
Claro que al reportar (Reiteraciones con pretexto), el 11 de noviembre del año pasado, la medición del Instituto Venezolano de Análisis de Datos publicada el día anterior por el diario El Nacional—intención de voto para Chávez de 49,3% ante 37,1% que votaría en su contra—, una amable dama caraqueña preguntó a quien le hiciera llegar mi artículo: «¿Qué credibilidad tiene LEA? Si no tiene mucha y su visión es siempre pesimista, no me parece muy válido este artículo y menos difundirlo».
Eso es bastante más inocuo que matar al mensajero, por más que haya quienes deseen la desaparición de Oscar Schemel o Félix Seijas. Me ofrezco solidariamente para ser sacrificado en su compañía. A fines de tal solidaridad, excitaré a la jauría opositora reproduciendo un trozo del artículo principal de la Carta Semanal #100 de doctorpolítico (Bofetada terapéutica), posterior en cuatro días al infructuoso referendo revocatorio del 15 de agosto de 2004:
Si tuviéramos, Dios no lo permita, un pariente con tan grave dolencia que ameritara la atención de toda una junta médica; si este cuerpo de facultativos intentase primero una cierta terapéutica y con ella provoca a nuestro familiar un paro cardiaco; si a continuación prescribe un segundo tratamiento que le causa una crisis renal aguda; si, finalmente, aplica aún una tercera prescripción que desencadena en nuestro deudo un accidente cerebro-vascular, con toda seguridad no le querremos más como médicos.
Y esta es la estructura del problema con la Coordinadora Democrática. La constelación que se formó alrededor de ella, no sin méritos que hemos reconocido, nos llevó primero a la tragedia de abril de 2002, luego a la sangría suicida del paro, finalmente a la enervante derrota del revocatorio. (Para no agregar al inventario una nutrida colección de derrotas menores). No hay vuelta de hoja. No podemos atender más nunca a esa dirigencia.

Mala praxis
Y eso que todavía no había decidido la locura de abandonar la elección de Asamblea Nacional en 2005 y reivindicar después que la abstención de 75% era ¡un sonado éxito! (Schemel, por cierto, había medido 71% de posible abstención en octubre de 2005, un mes antes de la estampida de Fila de Mariches que desencadenara Henry Ramos Allup y que, por tanto, añadiera a lo sumo 4% a la ausencia de votantes). Todavía, tampoco, había producido esa misma dirigencia la menesterosa candidatura de Manuel Rosales, ni la inexplicable derrota del 15 de febrero de 2009 ante la enmienda constitucional de reelección indefinida u otros fracasos menores. Hasta el 15 de agosto de 2004, sólo había fracasado en la elección de diputados constituyentes, en el referendo de 1999 sobre la Constitución, la presidencial de 2000, el Carmonazo, el suicida paro petrolero y el referendo revocatorio.
Se trata de la misma gente, de los mismos conceptos estratégicos. No ha atinado a otra cosa que a concebirse como oposición—Henry Ramos Allup: “La política suele hacer extraños compañeros de cama. Hoy compartimos propósitos, no ideales ni visiones”—, no ha podido hacer otra cosa que acusar a Chávez, incapaz de refutar su discurso, que es lo que siempre se ha necesitado. Ahora parece que el candidato que recibió 1.800.000 votos el 12 de febrero—y que por tanto tendría que añadir 5.200.000 el 7 de octubre para ganarle a Chávez—ha decidido no confrontarlo, proyectarse como «chavista light» y eludir pacíficamente el combate. No es imposible que con tal estrategia logre su propósito. Aquí mismo se dijo el 12 de febrero: «Tampoco puede haber duda de que una presidencia de Capriles Radonski, a pesar de sus limitaciones, sería muy preferible a la continuación de Chávez en el poder. Es posible, por otra parte, que una mayoría del electorado crea el 7 de octubre que conviene la paz al país; si Capriles se distingue por algo de la opción continuista es, precisamente, porque representaría la disolución del clima pugnaz y agresivo que ha caracterizado el tiempo de Chávez. Quizás eso sea suficiente».
Realmente no lo creo. Esa posibilidad lleva el cauce de un caño muy secundario de nuestro delta político. El Caño Araguao sigue siendo un triunfo de Chávez el 7 de octubre de 2012, seguido por su falta absoluta—por muerte o incapacitación por razones de salud—en un plazo no mayor de tres años, lo que implicaría una nueva elección. (Artículo 233 de la Constitución). Si los factores que pueden impulsar otra candidatura se cierran en sus actuales posiciones, quizás logren entrar en razón al momento de que Chávez no esté para presidir la República. De todos modos, y por si acaso, se recomienda por enésima vez la lectura de Retrato hablado (30 de octubre de 2008). Allí se describe los rasgos de una contrafigura con posibilidades de ser exitosa.
Por ahora, estoy dispuesto a morir a manos de un rey cruel e injusto, que mata mensajeros. LEA
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Para descargar este artículo en .pdf: Schemel, el aguafiestas
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por Luis Enrique Alcalá | Nov 22, 2011 | Argumentos, Política |

El único con ranking de estadista
El cognomento del título es justificado con orgullo en el generalmente benévolo artículo de Wikipedia en Español sobre Diego Arria: «Su gestión contra las construcciones ilegales en el DF, con sus respectivas demoliciones inmediatas sin mediar tribunales y su rigidez en el manejo del poder entonces le dio el sobrenombre de ‘Diego Mandarria’. El juego de palabras es por Manda-Arria, pero en Venezuela se conoce como mandarria a un tipo de mazo de hierro pesado usado para demoler paredes». En ocasión de candidatearse por segunda vez a la Presidencia de la República, parece venir con todos los hierros. (La primera vez lo hizo en 1978, aunque anunció privadamente su intención a un pequeño grupo reunido en su casa en noviembre de 1974, cuando el gobierno al que servía como Gobernador del Distrito Federal no había cumplido siquiera un año. De los 5.332.712 votos emitidos en aquella oportunidad, Arria obtuvo 90.060, o 1,69% de la votación. Todavía no se había mudado «a vivir con su familia a la ciudad de Nueva York en donde se convierte en socio de negocios de Donald Trump»).

Arria con CAP en tiempos idos (clic amplía)
De los seis candidatos a las elecciones primarias de la Mesa de la Unidad Democrática es Arria, sin duda, el político de más cartel: ex gobernador, ex presidente del Centro Simón Bolívar, ex ministro, ex candidato presidencial, ex embajador ante la Organización de las Naciones Unidas. En este organismo destacó como Asesor Especial de su Secretario General (Kofi Annan), y como hábil negociador en el Consejo de Seguridad, donde la «Fórmula Arria» designaba un exitoso mecanismo de consultas informales que se empleó durante la más reciente guerra en los Balcanes. Siempre ha sido un negociador eficaz: de las mazmorras del mismísimo Augusto Pinochet, Arria liberó a Orlando Letelier, ex ministro de Salvador Allende. Es una capacidad que puso de manifiesto tempranamente en la década de los sesenta, cuando era funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo.
Pero también es el candidato que Hugo Chávez preferiría confrontar, su más cómodo enemigo. Chávez no tendría problemas al catalogarlo como representante destacado de «la Cuarta República», y seguramente sacaría a relucir la estela de cuestionamientos que Arria dejó a su salida del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1978: «Su gestión como gobernador no está ausente de polémicas, entre éstas se cuenta el hecho denunciado que la adquisición de los autobuses importados no fué bajo licitaciones por ley, una adquisición por parte del CSB de unos terrenos en Antímano y otra con respecto a unas obras realizadas en el balneario de Camurí» (Wikipedia). Arria, el más redondo y experimentado de los precandidatos de la MUD, es también el más vulnerable.
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Ahora Arria quiere lograr tres cosas: la Presidencia, por supuesto; una nueva asamblea constituyente; sentar a Hugo Chávez en el banquillo de los acusados de la Corte Penal Internacional de La Haya, por presuntos «crímenes de lesa humanidad». Ya elevó su denuncia ante la comisión del tribunal encargada de procesar estos delitos, y la prueba principal que aduce es un conjunto de grabaciones del Presidente de la República en intervenciones por televisión: “Introducimos la denuncia en defensa de los miles de niños venezolanos que han sido afectados por Chávez (…) Nosotros no somos acusadores; eso le corresponde al fiscal. Nosotros venimos como defensores de los venezolanos». Bueno, eso tiene sus reglas y su proceso. Ya veremos si los magistrados de La Haya encuentran méritos para el enjuiciamiento y condena de Chávez según la pretensión de Arria, que es persona de fama internacional y contactos importantes.
Pero es otra cosa el asunto ese de una nueva constituyente. Arria se añade a la lista de proponentes de esa panacea: Herman Escarrá, Raúl Isaías Baduel, Ángel Lombardi, Teódulo López Meléndez… Cada uno—Arria también—concibe a ese mecanismo como el indicado para anular políticamente al régimen chavista que sería, en principio, derrotado electoralmente. Los procesos constituyentes, sin embargo, son para otra cosa: para redactar el proyecto de una constitución enteramente nueva. Quienes proponen la constituyente para realizar una teórica limpieza política indican un uso equivocado de un organismo tal. Cuando se discutía en 1998 el tema de la constituyente, varios errores de concepto salieron a relucir en el debate; entonces, escribí el 10 de septiembre de ese año un artículo (Contratesis, para el diario La Verdad de Maracaibo) con el peregrino propósito de enderezar las ideas. Uno de sus fragmentos es éste: «La constituyente tiene poderes absolutos, tesis de Chávez Frías y sus teóricos. Falso. Una asamblea, convención o congreso constituyente no es lo mismo que el Poder Constituyente. Nosotros, los ciudadanos, los Electores, somos el Poder Constituyente. Somos nosotros quienes tenemos poderes absolutos y no los perdemos ni siquiera cuando estén reunidos en asamblea nuestros apoderados constituyentes. Nosotros, por una parte, conferiremos poderes claramente especificados a un cuerpo que debe traernos un nuevo texto constitucional. Mientras no lo haga, la Constitución de 1961 continuará vigente en su especificación arquitectónica del Estado venezolano y en su enumeración de deberes y derechos ciudadanos. Y no renunciaremos a derechos políticos establecidos en 1961. Uno de los más fundamentales es, precisamente, que cuando una modificación profunda del régimen constitucional sea propuesta, no entrará en vigencia hasta que nosotros la aprobemos en referéndum».
Tan sencillos conceptos no fueron atendidos. La oposición a Chávez permitió que éste lograra un carácter «originario» para la Constituyente de 1999, que decapitó al Congreso de la República cercenándole el Senado—sin que Henrique Capriles Radonski, entonces Presidente de la Cámara de Diputados, protestara la barbaridad, pues su oficina permanecía incólume—en acto abusivo que dio en llamarse «la Preeliminación del Senado». (Los dirigentes de oposición parecían actuar en aquellos momentos desde una vergüenza y una conciencia culpable que permitió estas cosas. Henry Ramos Allup, por ejemplo, se postuló como candidato a diputado constituyente, con la intención de que su condición adeca pasara desapercibida, ¡como independiente por el estado Apure!)
Ahora quieren los opositores que propugnan una constituyente que ésta siga el equivocado modelo chavista. Arria ha señalado, por supuesto correctamente, que un candidato opositor triunfante en 2012 tendría que encargarse del gobierno en condiciones de muy difícil gobernabilidad: la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo de Justicia, la Contraloría General de la República, el Consejo Nacional Electoral, etc., estarían en manos de chavistas. Es por esto que propone la constituyente como modo de arrasar con ese dominio.
Pero, en cualquier caso, la elección de diputados a una nueva constituyente tendría que efectuarse según las reglas de la Ley Orgánica de Procesos Electorales promulgada en agosto de 2009, y ella estableció una estructura de distritos electorales que permitiría, de nuevo, que el Partido Socialista Unido de Venezuela obtuviera una cómoda mayoría en la hipotética constituyente, como pudo lograr la mayoría operativa en la Asamblea Nacional en las elecciones de 2010. (Con una diferencia a su favor que no llegó a 1% de los votos, el PSUV logró 98 diputados contra 65 de la MUD). Es un espejismo, por consiguiente, el control de una constituyente por la MUD, por la que se pronunció el 27,4% de los consultados por IVAD entre el 27 de octubre y el 3 de noviembre, frente a 37,1% que expresó preferencia por el PSUV.
Claro, el espejismo previo es la elección misma de Diego Arria como Presidente de la República. Ni siquiera ganará las primarias del 12 de febrero, lo que hace de esta nota, en verdad, un ejercicio innecesario. Posicionado como el más radical antichavista, como agente justiciero que quiere ver a Chávez en el lugar de Milosevic, ha optado deliberadamente por cortejar el apoyo de la minoría más furibunda. Así no se gana elecciones. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Nov 11, 2011 | Argumentos, Política |

IVAD: encuesta del 27 de octubre al 3 de noviembre
El diario El Nacional publicó ayer, jueves 10 de noviembre, la información esencial de una encuesta del Instituto Venezolano de Análisis de Datos, que a criterio de este blog es una de las consultoras de opinión más rigurosas y atinadas del país. Las mediciones procedentes del levantamiento nacional de la opinión de venezolanos mayores de 18 años de edad, con alcance nacional, realizado entre el 27 de octubre y el 3 de noviembre, no pueden ser más desoladoras para la Mesa de la Unidad Democrática y sus precandidatos. En conjunto, confirman el diagnóstico adelantado acá el pasado 10 de marzo (exactamente hace ocho meses), reproducido como epígrafe en Realpolitik en viñetas. Hablando de lo que llamó El pelotón opositor, dijo el suscrito de quienes pescueceaban entonces por la candidatura presidencial de oposición a Chávez:
Puede señalarse en cada uno de ellos algunas bondades, sin la menor duda, pero pareciera que ellas son insuficientes para la tarea de alcanzar la Presidencia de la República en un cotejo que, indefectiblemente, incluirá la candidatura de Hugo Chávez, quien repetirá y ampliará su comportamiento ventajista. No es un candidato “normal” quien puede derrotar al Presidente en ejercicio. Menos suficientes todavía serían esas bondades para manejar acertadamente el Poder Ejecutivo Nacional en las condiciones esperables para 2013, en el improbable caso de que éste cayera en sus manos.
Empecemos precisamente por tales bondades. La encuesta del profesor Félix Seijas registra una competencia más o menos pareja entre Henrique Capriles Radonski y Pablo Pérez, y preguntó entre muchas otras cosas acerca de los rasgos más apreciados o esperados en los candidatos presidenciales. Claro que la gente espera que un candidato exhiba «preocupación por la gente»—rasgo apreciado por 96,1% de los entrevistados—y apreciará en él la presencia de «carisma» o simpatía (85,2%). Sin embargo, valora significativamente más la certeza de que combatiría la inseguridad (97,2%) y aun un poco más que sea «portador de futuro»: ¡97,4%! (Este tema, por cierto, fue tratado en este blog—El futuro no es historia (todavía)—el 7 de noviembre, tres días antes de la publicación de El Nacional. La cueva de Tío Conejo, por otra parte, no es cliente del IVAD, básicamente por escasez de fondos. No podía, por tanto, conocer los datos de la encuesta).
Bien; si ésos son los rasgos que los electores querrían ver en los candidatos a la Presidencia, ¿cómo son evaluados Capriles y Pérez al respecto?

Capriles y Pérez no calzan los puntos
En términos generales, el 70% de los encuestados no percibe esas cualidades en Capriles, y tampoco sus cuatro quintas partes en Pérez.
El empate virtual Capriles-Pérez—la lucha del nuevo AD (Un Nuevo Tiempo) contra el nuevo COPEI (Primero Justicia), la del estado Miranda contra el estado Zulia—se pone de manifiesto al preguntar por quién se votaría en las elecciones primarias de oposición, previstas para el 12 de febrero. Si la pregunta sugiere los nombres, 23,6% dice que votaría por Capriles y 20,6% por Pérez. (El error muestral se estima entre 1,03 y 2,37%, de modo que puede hablarse de empate técnico). Por Leopoldo López se pronunció el 11,2%, y 3,8% se inclinó por María Corina Machado, quienes ya lucen derrotados; El Nacional no reportó sobre las patéticas candidaturas de Diego Arria y Pablo Medina. Quienes dicen no saber por quién votarían, alcanzaron 41,3% de la muestra. Si los encuestados mencionan su candidato espontáneamente, entonces Capriles obtiene 14,6% de respaldo y, técnicamente empatado, Pérez recibe 13,3%. (López baja a 5,2%, Machado no es mencionada por la reseña de Maru Morales y ¡63,7% no respondió!)
Pero lo terrible es que a estas alturas 49,3% dice que votaría por Chávez hoy, contra 37,1% de quienes votarían en contra. Si confrontara a Capriles, esa intención bajaría 1,1%, hasta 48,2%, contra 38,6% de los que votarían por el gobernador de Miranda. Chávez sacaría ventaja de casi diez puntos (9,6%) a Capriles. En el caso de un cotejo con Pérez, aparentemente tendría Chávez peor desempeño (47,8%), pero el zuliano lo haría peor que Capriles con 36,1%. La ventaja de Chávez aumentaría a casi doce puntos (11,7%).
En dos platos: ninguno de los candidatos que pudieran hacerse con la candidatura de la Mesa de la Unidad Democrática es gallo para Chávez y eso, según se advirtió acá el 10 de marzo, era cosa sabida.
Como debía ser cosa sabida que la bendita unidad que garantizaría la derrota de Chávez era no más que un mantra que, repetido, sólo sirve para calmar corazones angustiados, con razón, por el chavismo. Aquí se le llamó «mito» el 20 de marzo (Primarias secundarias o El mito de la unidad). Y también se comparó lo que pudiera lograr la Mesa de la Unidad Democrática con una definición del comediógrafo Enrique Jardiel Poncela tan temprano como el 13 de julio de 2006 (Carta Semanal #194 de doctorpolítico) y, más recientemente, el 4 de junio de 2009, en artículo (Nacimiento o conversión) que, por casualidad, comentaba mediciones del IVAD:
…ni la federación del archipiélago opositor formal garantiza que Chávez será vencido. A pesar de la medición de Seijas, la gente no alineada sigue estando allí, insatisfecha crecientemente con el gobierno nacional, pero insatisfecha también, y muy especialmente, con el discurso de los partidos de oposición. Cuidado conque una reedición de la Coordinadora Democrática o el MUN de Ledezma se comporten según la definición de bote salvavidas propuesta por Enrique Jardiel Poncela: “Lancha que sirve para que se ahoguen juntos los que se iban a ahogar por separado”.
Cuando la encuesta que reseño preguntó por simpatías partidistas o por la identificación con chavismo o antichavismo, obtuvo los siguientes resultados:

Los no alineados le ganan a la MUD
Maru Morales redactó casi exhaustivamente: «Las toldas que hacen vida en la mesa de la Unidad (AD, PJ, UNT, Copei, Proyecto Venezuela, ABP, Podemos, Voluntad Popular y otros) aglutinaron a 27,4% de los consultados». He allí, medido, el mito de la unidad. La idea de la unidad como ingrediente imprescindible es un error estratégico, como también es una equivocación fundamental creer que el asunto es definirse como opositor a Chávez, creer en uno de los lemas de la campaña de Viene María: «Somos mayoría».
Acá se dijo en Retrato hablado (30 de octubre de 2008), sobre los rasgos imprescindibles en un candidato exitoso: «El primero de ellos, paradójicamente, es que no sea una contrafigura de Chávez. Es decir, que su razón de ser no sea oponerse al actual Presidente de la República. El discurso de una contrafigura exitosa, si bien tendrá que incluir una refutación eficaz del chavismo, deberá alojar asimismo planteamientos nacionales que debiera sostener aun si Chávez no existiese. El problema político venezolano es más grande que Chávez».
Por supuesto, los voceros de la Mesa de la Unidad Democrática—MUD, que en inglés significa lodo, barro—continuarán empantanados en sus rígidos marcos mentales y asegurarán—como su progenitora, la Coordinadora Democrática, hasta un día antes del referendo revocatorio de 2004—que Félix Seijas no es un buen encuestador o que es una ficha del gobierno, que ellos tienen encuestas que dicen otra cosa. Esperable, conmovedor, pero suicida.
Quienes todavía disponen de fondos, cada vez más escasos, para colocar en apuestas políticas y quieren algo mejor que el pernicioso e indeseable continuismo chavista, debieran ir pensando si no es tiempo de explorar otro planteamiento candidatural que no sea el de políticos tan indigentes. Penúltimo aviso.
LEA
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