«Un sector de la población tiene la expectativa de que la dirigencia le hable de igualdad, ética, productividad, respeto y diálogo”. Esto dijo a Hernán Lugo-Galicia, periodista de El Nacional, el abogado Henri Falcón en entrevista publicada el 2 de este mes de mayo.
Pues bien, si uno pone a Google a buscar «Hugo Chávez» + «igualdad», obtiene alrededor de 216.000 resultados; ese nombre junto con «ética» rinde 495.000 resultados. Si «ética» se cambia a «productividad», la búsqueda reporta sólo 87.600 resultados; si en lugar de este último término se pone «respeto», la cuenta sube a 636.000 páginas encontradas; si, por último, la conjunción se hace de Hugo Chávez con «diálogo», entonces Google halla 642.000 páginas en la Internet.
No todas las páginas identificadas por el poderoso buscador establecen asociaciones positivas entre los términos; por ejemplo, Google encuentra una página en la que se pregunta: «¿Es ético ante sus ciudadanos, que Hugo Chávez aporte miles de millones a otros países?» Pero, en general, la mayoría de las menciones tiene que ver con declaraciones, discursos, cadenas, artículos o tweets del locuaz presidente hablando de esas cosas. Chávez habla mucho de igualdad, ética—“Moral y ética son factores fundamentales de una Revolución», «La votación del referendo constitucional ayer en Venezuela demostró la ética de la Revolución bolivariana»—, respeto y diálogo («Hugo Chávezinsiste en que necesita tener diálogo personal con Marulanda», «Chávez dispuesto a diálogo con Uribe», «El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, reiteró este domingo su disposición de buscar el diálogo con el próximo Gobierno de Colombia»).
Por Google: «Julio Borges» + «diálogo» = 25.200 resultados; «Manuel Rosales» + «igualdad» = 14.400 páginas («Destacó [Manuel Rosales] que ante la autocracia, esta agrupación política construye una democracia social para todos, con todos y de todos, donde se imponga el pluralismo y la igualdad»); «Teodoro Petkoff» + «respeto» = 46.900 menciones; «Henri Falcón» + «productividad» = 7.270 hallazgos; «Henry Ramos Allup» + «ética» = 1.140 resultados.
Se habla mucho en el país—unos más, otros menos—de «igualdad, ética, productividad, respeto y diálogo”. Uno no ve por qué «un sector de la población tiene la expectativa de que la dirigencia le hable» todavía más de estas cosas.
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La población venezolana no quiere que se le hable; quiere que se le muestre. A ella se le ha hablado ya bastante. Lo que los venezolanos queremos es ver conductas, no escuchar palabras. Los políticos venezolanos, como los de cualquier parte del mundo, han hablado en exceso desde que se inauguró la República, y ahora el Presidente de la República no sabe callar.
Es acción y no palabra lo que se requiere. El país no está mejor porque un partido diga democracia social en lugar de socialdemocracia, o el gobernador de Lara mencione un socialismo ético y productivo en vez del socialismo del siglo XXI. No hemos progresado un ápice desde que se dice protagónico, endógeno, vertical (como adjetivo de gallinero), participativa, pentapolar o revolución.
De la trayectoria conocida de Henri Falcón puede decirse sin temer al error que es persona de diálogo y respeto. Es hombre que dialoga, sin duda, y su trato público es habitualmente respetuoso. Así lo saben los larenses, partidarios u opositores de sus acciones políticas.
Lo de productividad e igualdad no puede atribuírsele personalmente, puesto que ellas son propiedades de las cosas. (DRAE: igualdad.1. f. Conformidad de algo con otra cosa en naturaleza, forma, calidad o cantidad. productividad.1. f. Cualidad de productivo). Si acaso, pudiera medirse cuán eficazmente procura que todos seamos iguales o resultemos bastante productivos.
Lo de ética ya es más peliagudo. Es muy poco probable que alguien pueda juzgar con autoridad la ética de otra persona, a pesar de que alegremente sea precisamente eso una práctica común de los políticos convencionales, que se la pasan acusando a sus enemigos de falta de esa cualidad. No tengo la más mínima base para sugerir siquiera que la personalidad de Henri Falcón sea en su conjunto carente de ética; es más: presumo justamente lo contrario.
Pero sí encuentro poco ético que busque posicionarse como el representante de una mayoría no alineada, que «rechaza los extremos radicales de la oposición y del Gobierno» (entrevista a Lugo-Galicia), como líder de una avenida nueva. («¿Llamarlo jefe de los ni-ni sería un mote correcto?», le preguntó Ernesto Campo, e insistió Falcón: «Hay una mayoría de venezolanos que rechaza los extremos y está pidiendo a gritos diálogo, entendimiento, productividad. Está pidiendo respeto. Sobre la base de esa mayoría se puede lograr la construcción de una opción que le hable al país en esos términos»). Otra vez hablar, otra vez lo mismo.
No es ético después de que apoyara a Hugo Chávez durante once años, e hiciera abundante usufructo político de su asociación con él. (“Recibo este triunfo con mucha humildad y sólo pido que me dejen trabajar de la mano del Presidente de la República, Hugo Chávez Frías”. Henri Falcón, 24 de noviembre de 2008). A mí me suena eso a oportunismo. (DRAE: oportunismo.1. m. Actitud o conducta sociopolítica, económica, etc., que prescinde en cierta medida de los principios fundamentales, tomando en cuenta las circunstancias de tiempo y lugar. U. t. en sent. peyor. 2. m. Actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias para obtener el mayor beneficio posible, sin tener en cuenta principios ni convicciones).
Y Henri Falcón sí parece ser hombre de circunstancias. Cuando Hernán Lugo-Galicia le preguntó si no era verdad que un gobernante sectario (en alusión a Hugo Chávez) es peligroso para la democracia, lo primero que vino a la boca de Henri Falcón fue esta respuesta: «Eso depende del momento y sus circunstancias». Ahora cree que éste es su momento. LEA
All animals are equal, but some animals are more equal than others.
George Orwell
El día 3 de mayo apareció en este blog el artículo Ford Falcón modelo PPT, y en él se hizo la siguiente promesa: “Este blog promete y anuncia que dedicará, próximamente, todo un artículo a desmontar y discutir esta última enumeración”. La enumeración aludida se encuentra en respuesta de Henri Falcón a pregunta de Hernán Lugo-Galicia, en la entrevista que éste le hiciera y saliera publicada en El Nacional del día anterior, domingo 2 de mayo. Lugo-Galicia pregunta: “¿Y en lo electoral no es así: blanco y negro?” A esto responde Falcón: “Si se revisan [sic] los estudios de opinión, la mayoría rechaza los extremos radicales de la oposición y del Gobierno. Un sector de la población tiene la expectativa de que la dirigencia le hable de igualdad, ética, productividad, respeto y diálogo”. En verdad, para no hacer un texto demasiado largo, necesitaré una serie de artículos para el análisis completo de esta declaración. Luego de la siguiente observación de corte general, este artículo de hoy se contraerá al tema de la igualdad.
Un primero y muy importante nivel de análisis permite comprender que un buen político, a pesar de que sea probable que sólo un sector de la población sea receptivo a su discurso, debe dirigirlo a todo el cuerpo social, pues su responsabilidad es para con la sociedad entera. Al sugerir Falcón que hablaría a “un sector de la población”, mayoritario y distinto de “los extremos radicales de la oposición y del gobierno”, se muestra dispuesto a la exclusión de estos últimos, más o menos la mitad de la población en tiempos no electorales, más de ella cuando vienen elecciones.
Pero vayamos ahora a la enumeración misma. Falcón asegura que “un sector de la población” espera que los dirigentes políticos “le hablen de igualdad”. Una primera pregunta que surge es quiénes no quieren que se les hable de eso. Se me pone que éstos serían poquísimos. Ya en febrero de 1985 (hace 25 años) escribía el suscrito:
Tal vez el mito político más generalizado y penetrante sea el mito de la igualdad. Hay diferencia entre las versiones, pero en general ese mito es compartido por las cuatro principales ideologías del espectro político de la época industrial: el marxismo ortodoxo, la socialdemocracia, el social-cristianismo y el liberalismo. Sea que se postule como una condición originaria—como en el liberalismo—o que se vislumbre como utopía final—como en el marxismo—la igualdad del grupo humano es postulada como descripción básica en las ideologías de los distintos actores políticos tradicionales. El estado actual de los hombres no es ése, por supuesto, como jamás lo ha sido y nunca lo será. Tal condición de desigualdad se reconoce, pero se supone que minimizando al Estado es posible aproximarse a un mítico estado original del hombre, o, por lo contrario, se supone que la absolutización del poder del Estado como paso necesario a la construcción de la utopía igualitaria, hará posible llegar a la igualdad. (…) La realidad social no es así. Tómese, para el caso, la distinción entre “honestos” y “corruptos” que parece tan crucial a la actual problemática de corrupción administrativa. Si se piensa en la distribución real de la “honestidad”—o, menos abstractamente, en la conducta promedio de los hombres referida a un eje que va de la deshonestidad máxima a la honestidad máxima—es fácil constatar que no se trata de que existan dos grupos nítidamente distinguibles. Toda sociedad lo suficientemente grande tiende a ostentar una distribución que la ciencia estadística conoce como distribución normal de lo que se llama corrientemente “las cualidades morales”: en esa sociedad habrá, naturalmente, pocos héroes y pocos santos, como habrá también pocos felones, y en medio de esos extremos la gran masa de personas cuya conducta se aleja tanto de la heroicidad como de la felonía. Si no se entiende las cosas de ese modo la política pública se diseña entonces para un objeto social inexistente. (…) Es necesario entonces que esa óptica dicotómica e igualitarista sea suplantada por un punto de vista que reconoce lo que es una distribución normal de los grupos humanos.
Apartando esta refutación general de las prédicas o pretensiones igualitaristas, no es verdad que una proporción muy significativa de nuestra población está a la espera de que “la dirigencia” le hable de igualdad, puesto que esto es tema trillado hasta el cansancio por Hugo Chávez desde hace rato. Por ejemplo, la agencia AFP lo citaba el 4 de mayo de 2005: “La verdadera democracia es imposible con el capitalismo, porque son unos pocos poderosos sobre las mayorías débiles… Donde la mayoría es explotada, esa no es democracia, que la llamen democracia es una cosa, pero no es democracia. La ruta es el socialismo, la democracia verdadera, la igualdad. No puede ser democrático un sistema que privilegia a una minoría y mantiene en la pobreza a la mayoría. Por el contrario, el socialismo es democrático porque procura el acceso de todos a la alimentación, la salud, la educación, la vivienda y el trabajo”.
Todavía no había desechado a Heinz Dieterich, entonces su mentor intelectual favorito. Éste decía en una entrevista concedida a Luis Juberías Gutiérrez (AVANT) el 7 de abril de 2004: “El ideal de justicia de que todos tengan la misma gratificación por el mismo esfuerzo laboral, a mi juicio, sólo se consigue en el comunismo. Para que esto suceda no es suficiente la voluntad, sino que se exigen unas condiciones objetivas. Para que cada uno pueda aportar lo mismo con igual esfuerzo, necesitas niveles semejantes de alimentación, educación, participación, etc., es un proceso de voluntad política y de condiciones prácticas que te hacen una sociedad homogénea en cuanto a realizar y aportar más o menos lo mismo».
Pero es que hasta la Declaración de Independencia de la más grande entre las potencias capitalistas, sin ir muy lejos, declara justo al comienzo: “Sostenemos que estas verdades son evidentes por sí mismas: que todos los hombres son creados iguales…” Es decir, una igualdad original, y eso que los Estados Unidos no son socialistas, ni siquiera de la variedad “productiva” de Henri Falcón. Seríamos, según los gringos fundadores, iguales al nacer lo que, muy obviamente, es falso. En verdad, lo que los padres de los Estados Unidos querían decir es que todos los hombres debían ser iguales ante la ley, cosa que nunca fue así, sobre todo en las peores épocas de su discriminación racial, y aquí menos, según puede explicar abundantemente la jueza María Lourdes Afiuni.
Chávez, en cambio, sabe que los hombres no son creados iguales, pero quiere convertirlos en eso, en hombres iguales, en hombres de Dieterich, en hormigas idénticas y programables.
Ni la idea marxista de la igualdad final del socialismo ejemplificado en Chávez es posible ni jamás ha sido que los hombres nazcan iguales, ni jamás lo será. Gracias a Dios, porque no sería lo más conveniente. Ambos, el liberalismo capitalista, de un lado, y el socialismo indigenista de Chávez del otro, son formas de sostener la noción de que el estado ideal de la sociedad humana es aquél en el que todos los hombres son iguales. Esta formulación se cuela, asimismo, en frases tales como la de “desigualdad en la distribución de las riquezas”, empleadas con frecuencia por gente nada socialista, quienes a lo mejor no quieren implicar que la renta debiera, en principio, distribuirse igualitariamente. Una sociedad “sana”—esto es, la mejor sociedad posible—es una en la que la distribución de la riqueza aproxima la distribución de cualidades morales de una sociedad expresadas en la práctica y, como vimos, esta última es una distribución estadística gaussiana, nunca una distribución igualitaria.
En síntesis, ni la igualdad puede ser criterio político práctico o justo, ni tampoco es que nunca se ha hablado de ella en Venezuela, razón por la que habría ansias de oír de aquélla en “un sector de la población”. Si lo que Falcón quiso decir es que el tratamiento del gobierno a los ciudadanos no es igualitario, puesto que discrimina cruelmente entre partidarios y opositores, entonces tendría razón. Pero no dijo esto, pues parece experimentar dificultad para criticar a un gobierno del que estuvo pegado once años. Es preciso hablar claro; si no se hace así, quien hable un lenguaje ambiguo y timorato debe esperar que se le entienda mal. LEA
Como la vez anterior, primero que nada evaluemos la calidad de cada carga en esta mano.
El salidor, Sur, ha cargado 44 puntos, muy cerca del promedio matemático de 42. Tiene una mano de calidad regular hacia mala, siendo lo peor en ella la doble falla por dos y por tres.
Su oponente a la derecha, Este, ha cargado en cambio una mano bastante buena (41 puntos), sin dobles y sin fallas.
Norte posee la carga más liviana (31 puntos), y aunque falla por seis, posee una fuerza razonable en su juego de tres.
Finalmente, Oeste soporta la carga más pesada (51 puntos). Falla por los unos y tiene tres dobles. Si no logra complementar el juego del compañero, tendrá grandes dificultades.
Desde nuestro punto de vista privilegiado, podemos ver que la pareja Norte-Sur no dispone de una pinta en la que tenga mayoría determinante; por su parte, la pareja Este-Oeste tiene seis de los siete doses. Pero cada jugador ve sólo, al arrancar, la carga individual que le ha tocado.
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Sur sale de modo natural por el 5-5, su doble mayor acompañado, desprendiéndose de diez puntos. Este juega, pensando para anunciar que tiene otro cinco, el 5-2. Norte juega rápidamente el 2-3, pues no tiene otra opción. Oeste dispone de la piedra de cuadrar, el 3-5. El maestro Alfredo Fernández sostiene la tesis de que la piedra de cuadre debe ser usada, salvo escasas excepciones. En este caso, Oeste pudiera cuadrar a la mano, es decir, a la piedra del salidor jugando 3-5, o al pie, o sea a la piedra de Norte jugando 5-3. Entre los clichés del dominó existe la máxima «Cuadro al pie, pasa la mano»; Fernández apunta que el tal «principio» ya no se aplica entre buenos jugadores: la mayor parte de las veces, en vez de una gracia sale una morisqueta. Oeste, por tanto, poseyendo él mismo un cinco extra (el 5-6), y sabiendo por la pensada inicial de su compañero que éste dispone al menos de un cinco más, sabe también que en poder de Norte-Sur no pudo haber más de tres cincos, de los que el primero ha sido gastado en la salida de 5-5, y cuadra rápidamente a cinco (juega 3-5), indicando de paso que se queda sin treses. Esta jugada, por otra parte, proveerá a Este de una nueva pinta servida por Sur, lo que facilitará su juego.
Sur juega rápidamente 5-0, su último cinco. Este juega rápidamente el 0-1, informando que no lleva más blancos y manteniendo abierta la pinta a la que su compañero cuadró, iniciando al mismo tiempo su juego de tres unos. (Las dos jugadas de Este han sido de puntas bajas; esto es generalmente bueno cuando los contrarios juegan piedras altas). Norte, sin embargo, teniendo la piedra de cuadre en el 5-1, la juega contra el cuadro de Oeste, aunque lo haga contra la salida, pues para él resulta obvio que al revés encabezaría a uno de los enemigos. Oeste pasa.
Sur piensa para indicar que posee otro uno y acuesta el 1-1, librándose de su incomodidad. En posesión de una carga defectuosa, entiende que su misión es la de facilitar el juego de treses iniciado por su compañero, y al dejar abierto el uno por ambas puntas permite, en principio, la jugada del 1-3 que aún no ha sido colocado. Para su mala suerte, es Este quien posee esta piedra y piensa también, puesto que tiene dos unos, y repone el dos de su primera jugada con 1-2. Norte debe cerrar rápidamente el uno con el 1-4. Oeste piensa para indicar que tiene otro cuatro (en este caso el doble) y cuadra con gran fuerza a los doses del compañero, quedándose, por otra parte, con la corrida de dos (las dos últimas piedra de una pinta incluyendo el doble).
Sur pasa irremisiblemente y Este juega su último dos, el 2-6. Norte pasa y Oeste acuesta el 6-6, liberándose de doce puntos incómodos mientras preserva el control de la cabeza de dos. (Luego veremos la variante de jugar el 6-5, que aparentemente hubiera sido más consistente con su cuadro a cincos).
Ahora Sur dispone de tres posibilidades: 6-4, 6-1 y 6-0. Piensa largo para señalar esta situación y opta por jugar el 6-1, buscando el 1-3 una vez más. (Si jugara 6-0, estaría colocando la posibilidad de la tranca a dos, y si pusiera el 6-4, aunque fue su compañero quien iniciara esta piedra, estaría invitando la entrada del 4-5). Esta vez lo consigue, pues Este debe jugar rápidamente 1-3 sin remedio. Entonces Norte mantiene abierto el tres acostándose con 3.3. (De nuevo, jugar 3-0 sería suicida, al servir la tranca, y por la pensada de Oeste por el cuatro cuando cuadró a dos sabe que al oponente que juega tras él le queda otra piedra de esa pinta y le facilitaría las cosas si jugara 3-4). Oeste acuesta 2-2 y preserva su cabeza.
Sur pasa nuevamente. Este coloca su último tres, el 3-6, forzando el pase de Norte. Ahora Oeste juega el 6-5.
Tal cosa propina un nuevo pase de Sur, y Este domina con el 5-4 por la cabeza de cinco. Este-Oeste ganan 30 puntos.
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Si en su tercera jugada Oeste, en lugar de acostar el 6-6, hubiera jugado 6-5, Sur habría pasado, Este hubiera jugado 5-4 y Norte el 4-3. Entonces Oeste hubiera jugado 2-2 y Sur habría pasado de nuevo. Este, que sabe que Norte pasa por seis, cerraría el tres con 3-6 y Oeste acostaría ahora el 6-6, lo que daría a Sur tres posibles jugadas. Si juega 6-4 encabezándose, le resuelva la vida a Oeste, quien acostaría el 4-4 quedándose con una sola piedra, la ganadora sobre la cabeza de dos (2-0). Si Sur jugara, en cambio, el 6-1, provocaría la llegada fulminante de Este con el 1-3 y se acabó la carrera. Si, finalmente, opta por jugar 6-0, Este pasaría, Norte jugaría sin remedio el 0-3 (acostarse en 0-0 es permitir la tranca) y Oeste reventaría la cabeza con 2-0, para que Sur jugara 0-4 y Este llegara con 3-1. Para Norte-Sur, la mejor de las opciones les habría llegado con la jugada de 6-0, pues Este-Oeste habrían capturado sólo 19 puntos.
Es decir, no había forma de que Norte-Sur impidieran el triunfo de Este-Oeste, pero fue mejor que Oeste acostara el 6-6 a la primera oportunidad.
Y lo antedicho no agota en absoluto las posibilidades de la mano. Por ejemplo, Sur ha podido optar, en lugar de acostar 1-1 en su tercera postura, por jugar 1-6. He aquí una de las variantes provocadas por esta decisión:
La pérdida sería bastante menor
Pero otros derroteros se abren si Norte no se acuesta con 3-3 en su cuarta jugada. (Jugar 3-0 es servir, otra vez, la tranca; pero dispone del 3-4). ¿Qué pasaría entonces? ¡Pues que Norte-Sur ganarían la mano y 2o puntos, en vez de perder! He aquí la ruta ganadora que desperdiciaron:
Un resultado muy distinto
Aunque Oeste sabe cuál es la piedra de su compañero—el cinco extra que anunció al pensar en su primera jugada—sabe también que los blancos que faltan están en poder de los contrarios; es decir, que Sur tiene uno de ellos y ganará de modo irrefragable (adjetivo que aprendí del presidente Chávez), puesto que no puede cerrarlo. Por eso no intenta hacer ganar a Este con el 6-5; se acuesta con 6-6 para descargar un punto adicional.
En síntesis, Sur puso la torta al acostarse en 1-1 en su tercera postura; con el 1-6 hubiera podido ganar la mano. LEA
Guillermo Bello: Boleíta, los predios del Muro Pintado
Guillermo Bello se llama como debe ser, puesto que su obra es bella. Y no otra cosa debe pedirse de un artista. Puede que una obra exprese emociones sublimes, que describa el mundo natural, que cargue contenido político importante pero, si no es portadora de belleza, esa obra no será arte. Ahora se verá cómo es que Guillermo Bello es un verdadero artista: la Fundación Cultural Ipiar Tumerem se apresta a exhibir una nutrida muestra de sus trabajos en su sede de Boleíta Norte (Calle Sta. Clara, Edf. Tulipán, Piso 5), entre el domingo 23 de mayo (inauguración a las 11:30 a. m.) y el sábado 10 de julio.
La colección que será expuesta, bajo la curaduría de Ovidio Ramella, David Bello y el propio artista, se compone de cuadros, tallas, baúles, vitrinas y otros objetos fabricados por Guillermo, cuyas manos traducen al medio que escoja la belleza que sus ojos privilegiados saben encontrar. Guillermo Bello es artista raigalmente petareño (nacido en 1953; en 2008 fue declarado Patrimonio Cultural Viviente de Petare). Quienes no viven tranquilos sin el recurso a una etiqueta dirán que es artista ingenuo, artista popular, pero él es, simple y cabalmente, un artista. Y esto ha sido reconocido muchas veces: Guillermo ha ganado el Primer Premio del Salón Anual de Pintura Gramoven (1984), una Mención Honorífica en la Primera Muestra de Pintura Popular 2000 y el Primer Premio Popular de la Galería Municipal de Maracay (1992).
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La Fundación Cultural Ipiar Tumerem es iniciativa de su Presidente, Ovidio Ramella, un hombre de empresa que colgó los hábitos para sumergirse de lleno en el riquísimo mundo del arte popular venezolano, el que conoce como cartógrafo de la creatividad nacional. Desde siempre, ha contado con el aporte de David Bello, el decano de los artistas de la Fundación. Ahora ha reclutado la estrecha cooperación económica y ejecutiva de José Luis Alcalá, Vicepresidente de la Fundación (el mismo que tortura fraternalmente a quien escribe jugando dominó). Ellos han hecho un trío formidable que se apoya en la extraordinaria labor de, entre otros, Viviana Ghelman y Alejandro Blanco Uribe. Este último ha conformado una eficaz unidad audiovisual que registra y difunde, en magníficas piezas audiovisuales, la obra de los artistas populares venezolanos y las iniciativas de Ipiar Tumerem.
Este nombre viene a la Fundación de la lengua caribe, en la que dice Muro Pintado, obvia alusión al medio pictórico de nuestros aborígenes. La Fundación persigue, primordialmente, la reivindicación y seguridad social de nuestros artistas populares, y su reconocimiento y promoción a través del conocimiento de sus obras. La unidad audiovisual de la Fundación ha emprendido una serie documental de estas obras y sus creadores, inscribiéndola en el ciclo anual del folclore venezolano y destacando su relación con la cultura culinaria autóctona, ligada indisolublemente al calendario de las festividades tradicionales.
Un énfasis importante de la Fundación Cultural Ipiar Tumerem es el ecológico. Ha concebido la simbiosis del arte popular con la cultura del reciclaje de desechos (muchas obras hechas en los talleres de la Fundación son ejecutadas con materiales desechados), y combina actividades educativas, principalmente dirigidas a los niños, con un despliegue en espacios abiertos de un arte que cambie el espacio urbano hacia una mayor belleza y conciencia de conservación. Un nuevo sueño de Ramella y Alcalá apunta al establecimiento de un centro de tratamiento para artistas populares con problemas de adicción, en el que la recuperación sea posible mediante la recuperación de la autoestima y el estímulo de la producción artística.
En suma, es una fuerza insólita que estimula la formación de capital creativo, cuya presencia es rasgo característico de las ciudades más prósperas y adelantadas del planeta. El arte es el motor de la prosperidad. LEA
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El arte bello de Guillermo ídem (clic para ampliar)
El horario de la exposición Bello ingenuo será de lunes a viernes de 9:00 a. m. a 4:00 p. m., sábados y domingos de 9:00 a. m. a 2:00 p. m. La entrada es libre. El acto de inauguración incluirá un espectáculo de tambores y música afrocaribeña. La Fundación Cultural Ipiar Tumerem opera una galería de arte, y ofrece una terraza con estupenda vista al Parque Nacional El Ávila en la que es posible la degustación de gastronomía venezolana, así como un área de exposición y venta permanente de piezas de arte popular venezolano.
Una nueva amabilidad de William Echeverría nos reunió En la mañana, el programa que conduce en Globovisión, hace exactamente una semana. En esta ocasión, el foco de la entrevista estuvo sobre las recientes elecciones primarias de las formaciones políticas oficialistas y de oposición y, de algún modo, sobre su fin último, las elecciones de Asamblea Nacional del próximo 26 de septiembre. En uno que otro comentario, no obstante, se coló alguna observación sobre la necesidad de un nuevo tipo de organizaciones políticas en Venezuela. Y esta vez la entrevista fue transmitida en vivo. (La anterior, desusadamente conceptual para programas de opinión, fue grabada el 27 de enero de este año y transmitida dos días después; también puede verse—Entrevista con William Echeverría – 29/01/10—en este blog). Aquí está completa la entrevista del 6 de los corrientes, en tres segmentos colocados en YouTube en fraternal apoyo de María Elena Alcalá, mi hermana multimedia, quien primero grabó la entrevista con tal propósito. A ella, y a William, mi agradecimiento. LEA
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