En la entrada inmediatamente anterior, del 9 de agosto, se lee: «La pestaña superior de este depósito daba cuenta de sus entradas sobre tema político hasta el 16 de febrero de este año: 2.322. A la fecha de hoy se ha añadido unas cuantas, y ésta es la última de todas. Estoy harto de no tener éxito con mis proposiciones».
La drástica decisión no duró ni un mes siquiera; hay gente que aprecia lo que escribo. Alguien me escribió el 30 de agosto: «Sigue adelante porque hay muchas personas que desean ver tu luz». Así que ofrezco mis excusas y retomo la tarea.
Este párrafo también pertenece a la entrada anterior:
Anteayer remití, a un apreciado amigo, una nota* en la que argumentaba a favor de una candidatura presidencial que prometiera una presidencia corta, de ocho meses tan sólo, al cabo de los cuales renunciaría luego de poner en práctica un esquema al estilo del descrito en Recurso de Amparo, sólo que esta vez yo no sería el candidato, sino un político profesional que admiro desde hace tiempo. Se trataría de una sorpresa que pudiera resultar ganadora.
La renuncia de Aveledo a su cargo de coordinación le ha debido reportar alivio. Como él mismo ha insinuado, no sólo le ha atacado el oficialismo; gente de la oposición le ha criticado, siendo lo más notable lo que María Corina Machado dijera a Germán Carrera Damas en la conversación que se les grabó el año pasado. (Ver María Corina me quiere gobernar). La «diputada desaforada»—así la llaman medios extranjeros—se quejó de que Aveledo no le permitiera dirigir las relaciones internacionales de la federación opositora. En su carta de renuncia, Aveledo asentó al comienzo:
En los últimos meses, una campaña artera y sañuda se ha desarrollado contra la Unidad y su instrumento, la Mesa de la Unidad Democrática, y se ha escogido a fin de golpearla, disparar contra la credibilidad de su vocero y servidor. Empezó en los laboratorios del poder arrogante, pero no se quedó allí, la insensatez lo acogió con lascivia. En la fuente o en la desembocadura, playas unitarias han sido mojadas por esas aguas contaminadas.
Ahora se ha liberado de la pesada carga que soportó con paciencia y acierto general y queda libre, como el «último en la fila» de los militantes de «la Unidad», para emerger oportunamente como su candidato presidencial. Esta candidatura pudiera darse en 2018, al término del actual período constitucional o incluso antes, si se produjere la falta absoluta del presidente Maduro por revocación de su mandato o por renuncia. En tal caso, sería esperable en él un desempeño mejor que los que ofrecieron Rosales y Capriles; a ambos, y al extraviado proponente del «progresismo» (Henri Falcón), les supera en inteligencia y preparación.
He dejado, pues, expresa constancia de mi longeva admiración por Aveledo desde hace unos cuantos años.
LEA
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* Ésta fue la respuesta del destinatario de mi nota:
Mi apreciado doctor político, querido Luis Enrique: Recibí ayer tu documento sobre el punto que habíamos conversado. Por cierto, he mencionado a diversas personas con las que me he reunido tu planteamiento sobre no ser oposición, sino tener un programa que supere esa dicotomía. No he dejado de hacer referencia a tu ilustre persona, con nombre y apellido, LEA.
Por mi parte, prefiero esperar a que ocurran (o no) las primarias propuestas antes de considerar otro escenario.
Este primer hijo ha sido apoyo fundamental, conceptual y tecnológico, del esfuerzo de treinta y seis años en mi peculiar política (…) le he encargado asegurarse de que este blog me sobreviva como repositorio abierto de los productos de una trayectoria intelectual que se remontan a 1969.
La pestaña superior de este depósito—En este blog—daba cuenta de sus entradas sobre tema político hasta el 16 de febrero de este año: 2.322. A la fecha de hoy se ha añadido unas cuantas, y ésta es la última de todas. Estoy harto de no tener éxito con mis proposiciones. En Citas favoritas se lee ésta de André Gide (El mito de Narciso): «Todas las cosas ya están dichas;pero como nadie escucha, siempre hay que empezar de nuevo«. He empezado de nuevo demasiadas veces.
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Anteayer remití, a un apreciado amigo, una nota en la que argumentaba a favor de una candidatura presidencial que prometiera una presidencia corta, de ocho meses tan sólo, al cabo de los cuales renunciaría luego de poner en práctica un esquema al estilo del descrito en Recurso de Amparo, sólo que esta vez yo no sería el candidato, sino un político profesional que admiro desde hace tiempo. Se trataría de una sorpresa que pudiera resultar ganadora. Maduro, Machado, Er Conde del Guácharo, Capriles, etcétera, pudieran relanzarse al año siguiente, para una presidencia de cinco años en lugar de seis.* Cerré mi comunicación con esta autocita de hace treinta y seis años:
A favor de esta posibilidad jugaría la amplificación que se daría por el efecto de novedad. Por el mismo hecho de plantearse una campaña de estilo diferente es como se daría la posibilidad de distinguir el mensaje en un mar de ruido electoral, en la cacofonía de las abrumantes campañas tradicionales, como un minúsculo flautín clarísimo lo hace dentro de un tutti orquestal.
* Artículo 233 de la Constitución vigente: «Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: la muerte, su renuncia, la destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia, la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional, el abandono del cargo, declarado éste por la Asamblea Nacional, así como la revocatoria popular de su mandato. (…) Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente o Presidenta de la República durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal y directa dentro de los treinta días consecutivos siguientes».
Jorge Luis Borges y María Kodama, su segunda esposa, ya fallecida.
El escritor que más admiro en lengua castellana es Jorge Luis Borges. Mario Vargas Llosa dijo de él: «Borges es uno de los más originales prosistas de la lengua española, acaso el más grande que ésta haya producido en el siglo XX». Menos dubitativo, otro Premio Nobel, Gabriel García Márquez, asentó: «Borges es el escritor de más altos méritos artísticos en lengua castellana». Pero quizás haya sido el tributo más honesto el de Julio Cortázar, que una vez dijo a un periodista, que buscaba malquistarlo con Borges al contraponerlos políticamente, algo que pudieran haber dicho todos los autores del Boom Latinoamericano: «No hay nada que yo haya escrito que no hubiera escrito antes Jorge Luis Borges».
Cuando hace poemas rompe la frase para preservar la consonancia de los versos, aun entre estrofas, como en las tres primeras y la última del Poema de los dones).
Poema de los dones
Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños a unos ojos sin luz, que sólo pueden leer en las bibliotecas de los sueños los insensatos párrafos que ceden
las albas a su afán. En vano el día les prodiga sus libros infinitos, arduos como los arduos manuscritos que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega) muere un rey entre fuentes y jardines; yo fatigo sin rumbo los confines de esta alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente y el Occidente, siglos, dinastías, símbolos, cosmos y cosmogonías brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca exploro con el báculo indeciso, yo, que me figuraba el Paraíso bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra con la palabra azar, rige estas cosas; otro ya recibió en otras borrosas tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías suelo sentir con vago horror sagrado que soy el otro, el muerto, que habrá dado los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema de un yo plural y de una sola sombra? ¿Qué importa la palabra que me nombra si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido mundo que se deforma y que se apaga en una pálida ceniza vaga que se parece al sueño y al olvido.
No sé suficientemente de poesía, pero los cuatro primeros versos de este poema son mis favoritos dentro de los pocos que he leído. La ceguera que sufrió el escritor—heredada de su padre—y la lectura, por supuesto, no son que se diga compatibles. Había gente amiga que le leía, y Borges excusó a la divinidad por irónica. LEA
Sólo quien está a la izquierda de la foto puede aprender o suicidarse
La encuestadora Delphos que dirige Félix Seijas ha provisto al Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, el pasado mes de junio, un estudio de opinión que pidió a los entrevistados que definieran su identificación política. Éste es su registro:
Encuesta Delphos (junio 2023)
Hace tiempo que quienes no se identifican con alguno de los polos son mayoría. Por ejemplo, esto medía Datanálisis hace algo más de dos años:
Ómnibus de Datanálisis (febrero 2021)
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Es prédica longeva del suscrito que antes que oposición lo que es requerido es una superposición:
En 1984, dije a Alfredo Keller, de visita en mi casa, que «el liderazgo tradicional operaba por oposición, mientras que el nuevo liderazgo debía actuar por ‘superposición’, al traer un nuevo paradigma político que cubría y hacía prescindible el anterior». (Krisis – Memorias prematuras, 1986).
Veintidós años después:
…la refutación del discurso presidencial debe venir por superposición. El discurso requerido debe apagar el incendio por asfixia, cubriendo las llamas con una cobija. Su eficacia dependerá de que ocurra a un nivel superior, desde el que sea posible una lectura clínica, desapasionada de las ejecutorias de Chávez, capaz incluso de encontrar en ellas una que otra cosa buena y adquirir de ese modo autoridad moral. Lo que no funcionará es “negarle a Chávez hasta el agua”, como se recomienda en muchos predios.* Dicho de otra manera, desde un metalenguaje político es posible referirse al chavismo clínicamente, sin necesidad de asumir una animosidad y una violencia de signo contrario, lo que en todo caso no hace otra cosa que contaminarse de lo peor de sus más radicales exponentes. Es preciso, por tanto, realizar una tarea de educación política del Pueblo, una labor de desmontaje argumental del discurso del gobierno, no para regresar a la crisis de insuficiencia política que trajo la anticrisis de ese gobierno, sino para superar a ambos mediante el salto a un paradigma político de mayor evolución. (Retrato hablado, 30 de octubre de 2008).
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Más importante que las ubicaciones en el espectro político es la opinión respecto de la eficacia terapéutica de los polos opuestos, y hace ocho años esto ya era muy significativa medición:
Datos levantados por Datincorp en mayo de 2015
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La siguiente banda musical, Cavatina, está tomada de la película El Cazador, dirigida por Michael Cimino, que contó con la actuación de Robert De Niro, Christopher Walken y la inevitable Meryl Streep. Uno de los personajes muere volándose los sesos en una apuesta de ruleta rusa. Su tema musical fue compuesto por Stanley Myers, y gustó mucho a mi esposa, quien hoy cumple años otra vez. (Es una de las citas más repetidas en este blog una tomada de Ella cantaba más allá del genio del mar: «No conozco gente que sepa de ella y no la quiera, y ella quiere—mis celos se desvanecen ante el hecho—estrictamente a todo el mundo y sobre éste distribuye su bondad»).
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* En conversación con un empresario relativamente joven, luego de argumentarle que no había habido fraude oficialista en el frustrado referendo revocatorio de 2004 contra Hugo Chávez, respondió: «Está bien, me convenciste; no hubo fraude. Pero hay que decir que lo hubo, porque a ese señor hay que negarle hasta el agua».
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