por Luis Enrique Alcalá | Jun 21, 2007 | Cartas, Política |

Este número de la Carta Semanal de doctorpolítico es completamente anómalo, y tiene por fin recabar la opinión crítica de sus suscritores en torno a un proyecto de organización política de “código genético” diferente al de un partido convencional. En verdad, el diseño básico que se describirá más abajo estuvo formulado, en sus aspectos generales, hace ya veintidós años; precisamente, en febrero de 1985. Para la época ya se había producido un diagnóstico del proceso político venezolano que lo describía como insuficiente. (En términos de la solución de la mayoría de los problemas públicos más importantes). Ese diagnóstico creyó encontrar una explicación de la insuficiencia política venezolana en la “esclerosis paradigmática” de los actores políticos tradicionales. Esto es, postulaba que la insuficiencia política—en el mismo sentido que se habla de una insuficiencia cardiaca o renal—no se debía a una maldad intrínseca a la actividad política misma—“la política es muy sucia”—sino a que ella se produce a partir de un paradigma—la Realpolitik, o “política realista”—que ya era incapaz de permitir las soluciones requeridas. (Gráficamente, no era el caso de que, digamos, el Comité Nacional de COPEI se reuniera cada lunes para considerar, como primer punto del orden del día, cómo debía proceder el partido para fastidiar a los venezolanos. Ese honorable cuerpo procuraba, es hipótesis plausible, contribuir a un mejor país con lo que se le ocurría a sus miembros). El problema sería, por tanto, que estas ocurrencias estaban fundamentalmente impedidas de arribar a soluciones eficaces, puesto que se producían a partir de una concepción de la política irremediablemente obsoleta.
Para 1985 no era fácil a muchos interesados en nuestro devenir político percibir que las cosas eran así. Una de las objeciones más comunes al proyecto consistía en observar: “Ahora es cuando hay AD y COPEI para rato”. La situación actual, en cambio, no deja lugar a dudas. En el mercado político nacional se propone ahora, por un lado, un “partido socialista único”, anclado en un marxismo maquillado, un marxismo que ha sido objeto de cirugía plástica; por el otro, aventuras relativamente nuevas, como Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo, junto con un Movimiento Liberal y la presencia atávica de Acción Democrática y COPEI, que se niegan a entenderse muertos.
Pero las encuestadoras no mienten—a pesar de lo que digan, por ejemplo, Hugo Chávez y Willian Lara. Por lo que concierne a los partidos de oposición, Hinterlaces midió en el mes de marzo de este año que Primero Justicia logra concitar un apoyo de sólo 2,8% de los consultados; Un Nuevo Tiempo, 2,7%; AD, 1,1% y Copei 0,8%. (Un total entre los cuatro de 7,4%). Al mismo tiempo, al consultar a la muestra sobre identificación política, 34% de los encuestados dice ser chavista, 13% de oposición y 43% de ninguno de los dos bandos. (El resto no tuvo opinión). Es decir, hay un “mercado” enorme para una iniciativa cualitativamente diferente.
Abajo, pues, se transcribe el proyecto de acta constitutiva de una asociación diferente. Contiene más de un punto que causará, probablemente extrañeza. (Por caso, lo relativo a la duración de la asociación, o su nombre mismo). El suscrito ruega a los suscritores que formulen y le hagan llegar sus observaciones, sus críticas o, meramente, sus preguntas, y promete contestarlas con diligencia. Espera, por supuesto, que esas observaciones mejoren sustancialmente el proyecto.
He aquí el documento:
ACTA CONSTITUTIVA DE LA SOCIEDAD DE MEDICINA POLÍTICA DE VENEZUELA
Nosotros, los abajo firmantes, todos venezolanos, mayores de edad y de este domicilio, declaramos: que hemos convenido en constituir, como en efecto lo hacemos, una asociación civil, la cual se regirá por las disposiciones contenidas en la presente Acta Constitutiva así como en el futuro por los Estatutos que resultaren aprobados por la Asamblea Estatuyente que se llevará a cabo dentro de los doce meses siguientes a la protocolización de este documento.
Cláusula Primera.- DEL OBJETO.
La Asociación tiene por objeto llevar a cabo operaciones que transformen la estructura y la dinámica de los procesos públicos nacionales a fin de: 1. contribuir al enriquecimiento de la cultura y capacidad política de los venezolanos y especialmente de los que tengan vocación pública; 2. procurar la modernización y profesionalización del proceso de formación de las políticas públicas; 3. facilitar la emergencia de actores idóneos para un mejor desempeño de las funciones públicas 4. estimular un acrecentamiento de la democracia en dirección de límites que la tecnología le permite; 5. aumentar la significación y la participación de la sociedad venezolana en los nuevos procesos civilizatorios del mundo.
Cláusula Segunda.- DE LOS ASOCIADOS
Para ser miembro de la Asociación bastará expresar voluntad de pertenecer a ella y general aprobación de los métodos y normas de la misma.
Cláusula Tercera.-DE LA DURACIÓN
La Asociación tendrá una duración de doce meses, contados a partir de la protocolización de este documento, al cabo de los cuales se habrá determinado sobre la prórroga de su existencia según lo decidido por la Asamblea Estatuyente estipulada en la cláusula siguiente.
Cláusula Cuarta.- DE LA CONVENCIÓN
Dentro de los doce meses siguientes a la protocolización de la presente Acta Constitutiva, la Asociación llevará a cabo una Asamblea Estatuyente para la que se convocará a los miembros registrados hasta ese momento y la cual considerará un proyecto de Estatutos de la Asociación y decidirá sobre la continuidad de la misma.
Cláusula Quinta.- DE LA DIRECCIÓN Y ADMINISTRACIÓN
La dirección y administración de la Asociación estará a cargo de una Junta Directiva de ocho miembros, la que elegirá de su seno un Presidente, quien decidirá en los casos de votación empatada.
También del seno de la Junta Directiva se elegirá a un Director Ejecutivo, sobre quien reposará la responsabilidad cotidiana de conducir las actividades de la Asociación, según los lineamientos que apruebe la Junta Directiva.
En general la Junta Directiva actuará para dar expresión práctica a todas y cada una de las disposiciones de la presente Acta Constitutiva y a tal fin tomará las decisiones que considere pertinentes. La Junta Directiva se encargará de proveer todo lo necesario a la convocatoria y realización de la Asamblea Estatuyente, incluyendo la preparación del proyecto de Estatutos.
Para ser miembro de la Junta Directiva será necesario prestar juramento del Código de Ética de la Política, cuyo texto se adjunta y se considerará parte integrante de esta Acta Constitutiva. La Junta Directiva determinará cuáles de los funcionarios de la Asociación deberán cumplir con este mismo requisito.
Cláusula Sexta.- DEL PATRIMONIO Y DE SU EMPLEO
La Asociación obtendrá fondos, principalmente, de la economización de algunas de sus operaciones. A este fin establecerá empresas o actividades lucrativas cuyas ganancias pasen, por la vía de dividendos preferidos, a una fundación que establecerá los fondos necesarios a cada tipo de operación. Estos fondos serán un fondo de operaciones estatutarias, un fondo de operaciones programáticas, un fondo de operaciones electorales y un fondo de seguridad social de los funcionarios de la Asociación.
Los miembros de la Asociación podrán contribuir también financieramente al patrimonio de la misma. De este aporte de los miembros sólo podrá emplearse un porcentaje, a determinar reglamentariamente, para fines de operaciones electorales.
La Asociación podrá asimismo recibir contribuciones financieras en numerario o en especie de personas naturales o jurídicas ajenas a la misma.
Los estados financieros de la Asociación tendrán carácter público.
La Asociación remunerará a sus funcionarios con un criterio de dignidad económica de la Medicina Política, según la importancia de la labor que desarrollen y de un modo tal que permita la total dedicación a la tarea, sin que ésta deba ser menoscabada por necesidad del funcionario de recurrir a fuentes distintas de ingreso
Cláusula Séptima.- DE LAS OPERACIONES
A. De las operaciones en general
Las operaciones de la Asociación deberán ser definidas explícitamente como tareas: es decir, con una condición que permita finalizarlas una vez que hayan cumplido con su misión. Incluso las operaciones definidas como estatutarias deberán formular periódicamente sus metas de un modo tal que éstas sean evaluables y se pueda determinar si los objetivos planteados están siendo alcanzados o si el servicio que tales operaciones estatutarias involucran está siendo prestado con el alcance que sea posible.
B. Operaciones Estatutarias
La Asociación llevará a cabo operaciones consideradas básicas o estatutarias. Así, se tendrá por una operación estatutaria el establecimiento y operación de medios y espacios de comunicación de la Asociación, los que deberán cumplir con la misión estatutaria de elevar el conocimiento político del público en general y servir como canales de consulta periódica de la opinión general sobre tratamientos a problemas públicos que serán propuestos a su consideración por estos medios.
Se tendrá también como operación pautada estatutariamente un programa de educación en Medicina Política abierto a todos los miembros y exigible como de obligatorio cumplimiento para autoridades y funcionarios de la Asociación, en el que se les provea del lenguaje necesario para acometer el análisis de los problemas públicos con arreglo a criterios modernos y en lo posible científicos, según un enfoque de la Medicina Política que la entienda como profesión y arte que se justifica o legitima tan sólo en la medida en la que busque por encima de cualquier otro objetivo la identificación, explicación, consulta y aplicación de tratamientos eficaces a problemas de carácter público.
Finalmente, será considerado una operación estatutaria el establecimiento y operación de un centro público de análisis, desarrollo y consulta de tratamientos a problemas de carácter igualmente público.
C. Operaciones Programáticas
La Asociación realizará operaciones que formen parte de programas establecidos explícitamente por ella. A este fin, la Asociación instrumentará el ambiente necesario para dar alojamiento a la invención médica política y para que las proposiciones que por ella surjan puedan ser adoptadas luego del más estricto análisis y la consulta más amplia posible.
De este modo, cualquier miembro podrá en cualquier instante elevar proposiciones programáticas a los órganos competentes de la Asociación, a fin de que éstas sean evaluadas y convertidas en programas si se las encuentra importantes y conmensurables con los recursos que pueda la Asociación arbitrar.
Para esto se instrumentará una normativa que permita la comparación crítica de proposiciones alternas o competidoras y que asegure un máximo de objetividad.
Por tanto, no será objeto de sanción de ninguna naturaleza aquel miembro que sustente una opinión diferente o aun opuesta a lo que sean los programas de la Asociación.
Los órganos de dirección de la Asociación tendrán la responsabilidad primaria en la generación de proposiciones de operación
D. Operaciones Electorales
La Asociación en ningún caso postulará a persona alguna para cargos públicos electivos, pero podrá apoyar técnica y financieramente la postulación de miembros suyos a tales cargos siempre y cuando los miembros en cuestión soliciten ese apoyo luego de que hayan obtenido la postulación de un Grupo de Electores. Esta condición deberá expresarse en un número de electores superior al que determinen las leyes electorales venezolanas como definición de un Grupo de Electores, según reglamentación que la Asociación elaborará al respecto.
Igualmente, los miembros que aspiren al apoyo de la Asociación deberán haber completado un programa de formación análogo al descrito en la cláusula de operaciones estatutarias para autoridades y funcionarios de la Asociación.
Finalmente, quienes aspiren al apoyo de la Asociación en su postulación para cargos públicos, deberán someter sus programas o plataformas a la consideración y evaluación de una comisión técnica provista por la Asociación, según reglamentación que ella elaborará al respecto.
En complemento de lo antedicho, la Asociación contará con los mecanismos por los cuales sea posible promover en los electores el conocimiento de nuevos e idóneos actores públicos.
Ninguna autoridad o funcionario de la Asociación podrá postularse a cargos públicos electivos mientras mantenga su condición de autoridad o funcionario.
Cada miembro de la Asociación retendrá su derecho de apoyar electoralmente a quien desee, aun cuando la persona objeto de su apoyo no sea miembro de la Asociación.
Cláusula Octava.- DEL DOMICILIO
La Asociación podrá establecer su domicilio en cualquier lugar de la República de Venezuela. A su constitución el domicilio está ubicado en la ciudad de Caracas.
Igualmente, la Asociación podrá establecer oficinas en cualquier lugar de la República de Venezuela.
Cláusula Novena.- DEL NOMBRE
La Asociación llevará por nombre el de Sociedad de Medicina Política de Venezuela.
LEA
por Luis Enrique Alcalá | Jun 14, 2007 | Cartas, Política |

Antes que Google (2001), el más usado y potente “motor de búsqueda” en la red de redes era Yahoo (1994). Los diccionarios del inglés reportan el término yahoo como interjección de júbilo o exaltación, y naturalmente convenía la asociación emotiva con el éxito de una búsqueda en la enmarañada Internet. Fue un uso que se registró académicamente por primera vez en la década de 1970, y todos nosotros aprendimos su significado y hasta lo gritábamos entusiasmados a partir de las películas norteamericanas, en especial los cortos de dibujos animados. Había habido, no obstante, un uso más antiguo y persistente, el principal, por el que la palabra denota a una persona ruda, ruidosa o violenta. El origen de este uso tiene fecha precisa, pues la palabra había sido inventada por Jonathan Swift al escribir Los viajes de Gulliver, obra publicada por vez primera en 1726.
Lemuel Gulliver, un capitán de barcos cuya formación original era la de cirujano, es el protagonista de lo que probablemente sea la más mordaz sátira acerca de la naturaleza humana y la sociedad y la política europeas, principalmente inglesas, a comienzos del siglo XVIII. En la cultura común se recuerda, entre todos sus viajes, con mayor frecuencia el primero de todos, el que hiciera hasta el reino de Liliput; en segundo término, el que le lleva a la tierra de los gigantes de Brobdingnag. Pero es la cuarta parte del libro la que encierra observaciones más penetrantes sobre la conducta y el carácter de los hombres. En este último viaje, Gulliver es víctima de un motín y es abandonado en las costas del país de los houyhnhnms.
Los houyhnhnms no son seres humanos; son caballos, aunque dotados del poder de la razón y la capacidad lingüística. (La fonética equina produce, por fuerza, palabras de esa clase, que más bien suenan a relinchos, los que, dicho sea de paso, son más fáciles de articular en inglés que en español. Su nombre, houyhnhnms, significa, precisamente, caballos). No son los primeros seres con los que Gulliver se topa, sin embargo. Antes de conocer a los houyhnhnms, debe escapar de un amenazante ataque de ciertos humanoides que luego sabrá son conocidos como yahoos. Éstos son prácticamente animales, la concentración y el resumen de todo lo peor de los hombres, y son tratados como bestias peligrosas por los houyhnhnms. Un houyhnhnm, que luego se convertirá en el amo de Gulliver—siempre termina como súbdito, sea de liliputienses, gigantes o caballos—le salva de una banda de yahoos que le acechan en cuanto pone pie en tierra.
Entre el amo—o captor—equino y Gulliver se establece una interesante relación. Gulliver va a descubrir para su houyhnhnm anfitrión y cicerone la insospechada realidad de los humanos en otras tierras, desconocidas por completo para éste y sus congéneres. Por su parte, Gulliver aprende rasgos sorprendentes de la sociedad de los houyhnhnms.
Pero lo primero que aprende es a odiar a los yahoos. Así refiere, por ejemplo: “Y muy de veras me asaltó el temor de morirme de hambre si no acertaba a encontrar algún ser de mi misma especie, pues por lo que hacía a aquellos inmundos yahoos, aunque por aquel tiempo había pocos amantes de la Humanidad más ardientes que yo, confieso que no vi nunca un ser sensible tan detestable en todos los aspectos; y durante toda mi estancia en aquel país, cuanto más me acercaba a ellos, más aborrecibles se me hacían”. Los yahoos eran en verdad especie humana, aunque salvaje, agresiva, primitiva y no muy dada a la higiene. A pesar de esto Gulliver se sentía mucho más cerca de los caballos que de sus semejantes. Los houyhnhnms estaban dotados de la razón que estaba ausente en los yahoos.
Recuenta Gulliver: “Mi amo tenía curiosidad extrema por saber de qué parte del país había llegado y cómo me habían enseñado a imitar a un ser racional, pues se había observado que los yahoos—a quienes veía que me asemejaba exactamente en la cabeza, las manos y la cara, que eran lo solo visible—, que presentaban alguna apariencia de astucia y la más decidida inclinación al mal, eran los animales más difíciles de educar”. Y también: “Le expresé el disgusto que me causaba oírle designarme tan a menudo con el nombre de yahoo, repugnante animal, por el que sentía el odio y el desprecio más absolutos”.
El amo quiso saber de dónde Gulliver venía, y éste tuvo que explicar: “…yo continué, asegurándole que el barco lo habían hecho seres como yo, los cuales, en todos los países que había recorrido, eran los únicos animales racionales y dominadores, y que al llegar a la tierra en que nos hallábamos me había asombrado tanto que los houyhnhnms se condujesen como seres racionales cuanto podría haberles asombrado a él y a sus amigos descubrir señales de razón en una criatura que ellos tenían a bien llamar un yahoo; animal éste al que me reconocía parecido en todas mis partes, pero de cuya naturaleza degenerada y brutal no sabía hallar explicación… en nuestra nación difícilmente creería nadie en la existencia de un país donde el houyhnhnm fuera el ser superior y el yahoo la bestia”.
La reacción que Gulliver causa en su amo es de profunda sorpresa: “Me oyó mi amo con grandes muestras de inquietud en el semblante, pues dudar o no creer son cosas tan poco conocidas en aquel país, que los habitantes no saben cómo conducirse en tales circunstancias. Y recuerdo que en frecuentes conversaciones que tuve con mi amo respecto de la naturaleza humana en otras partes del mundo, como se me ofreciese hablar de la mentira y el falso testimonio, no comprendió sino con gran dificultad lo que quería decirle, aunque fuera de esto mostraba grandísima agudeza de juicio. Me argüía que si el uso de la palabra tenía por fin hacer que nos comprendiésemos unos a otros, este fin fracasaba desde el instante en que alguno decía la cosa que no era; porque entonces ya no podía decir que nadie le comprendiese, y estaba tanto más lejos de quedar informado, cuanto que le dejaba peor que en la ignorancia, ya que le llevaba a creer que una cosa era negra cuando era blanca, o larga cuando era corta. Éstas eran todas las nociones que tenía acerca de la facultad de mentir, tan perfectamente bien comprendida y tan universalmente practicada entre los humanos”.
A pesar de estar atónito, su penetrante inteligencia le permitía comprender lo que nunca había visto: “Dijo que si era posible que hubiese un país donde solamente los yahoos estuvieran dotados de razón, sin duda deberían ser el animal dominador, porque, a la larga, siempre la razón prevalecerá sobre la fuerza bruta… él había observado que en su país todos los animales aborrecían naturalmente a los yahoos, que eran evitados por los más débiles, y apartados por los más fuertes”.
Más dificultad le causaban, en cualquier caso, las descripciones de la maldad de los hombres: “No le cabía en la cabeza cuál podría ser la conveniencia o la necesidad de practicar aquellos vicios, lo que yo intenté aclararle dándole alguna idea de los deseos de pobres y ricos, de los efectos terribles de la lujuria, la intemperancia, la maldad y la envidia. Tuve que definirlo y describirlo todo poniendo ejemplos y haciendo suposiciones; después de lo cual, como si su imaginación hubiera recibido el choque de algo jamás visto ni oído, alzó los ojos con asombro e indignación. El poder, el gobierno, la guerra, la ley, el castigo y mil cosas más no tenían en aquel idioma palabra que los expresara, por lo que encontré dificultades casi insuperables para dar a mi amo idea de lo que quería decirle”.
Cuando el amo necesitó entender por qué existía la guerra, Gulliver ofreció varios motivos. Después de recitar los más comunes, explicó: “La diferencia de opiniones ha costado muchos miles de vidas. Por ejemplo: si la carne era pan o el pan carne; si el jugo de cierto grano era sangre o vino; si silbar era un vicio o una virtud; si era mejor besar un poste o arrojarlo al fuego; qué color era mejor para una chaqueta, si negro, blanco, rojo o gris, y si debía ser larga o corta, ancha o estrecha, sucia o limpia, con otras muchas cosas más. Y no ha habido guerras tan sangrientas y furiosas, ni que se prolongasen tanto tiempo, como las ocasionadas por diferencias de opinión, en particular si era sobre cosas indiferentes”. Aunque también añadió después: “Las naciones pobres están hambrientas, y las naciones ricas son orgullosas, y el orgullo y el hambre estarán en discordia siempre. Por estas razones, el oficio de soldado se considera como el más honroso de todos; pues un soldado es un yahoo asalariado para matar a sangre fría, en el mayor número que le sea posible, individuos de su propia especie que no le han ofendido nunca”. No era hermosa la imagen que Gulliver pintaba de la humanidad.
El amo fue sorprendido nuevamente, como ocurría con cada trozo de la descripción de Gulliver. Así dijo “que cualquiera que conociese el natural de los yahoos podía fácilmente creer posible en un animal tan vil todas las acciones a que yo me había referido, si su fuerza y su astucia igualaran a su maldad. Pero advertía que mi discurso, al tiempo que aumentaba su aborrecimiento por la especie entera, había llevado a su inteligencia una confusión que hasta allí le era desconocida totalmente. Pensaba que sus oídos, hechos a tan abominables palabras, pudieran, por grados, recibirlas con menos execración. Añadió que, aunque él odiaba a los yahoos de su país, nunca los había culpado de sus detestables cualidades de modo distinto que culpaba a una gnnayh (ave de rapiña) de su crueldad, o a una piedra afilada de cortarle el casco; pero cuando un ser que se atribuía razón se sentía capaz de tales enormidades, le asaltaba el temor de que la corrupción de esta facultad fuese peor que la brutalidad misma”.
Pero el amo del infortunado viajero adolecía de una dificultad aun más fundamental: no tenía concepto de qué era tener una opinión. Esto es reportado por el igualmente sorprendido Gulliver: “Como estos nobles houyhnhnms están dotados por la Naturaleza con una disposición general para todas las virtudes, no tienen idea ni concepción de lo que es el mal en los seres racionales; así, su principal máxima es cultivar la razón y dejarse gobernar enteramente por ella. Pero tampoco la razón constituye para ellos una cuestión problemática, como entre nosotros, que permite argüir acertadamente en pro y en contra de un asunto, sino que los fuerza a inmediato convencimiento, como necesariamente ha de suceder siempre que no se encuentre mezclada con la pasión y el interés u obscurecida o descolorida por ellos. Recuerdo que tropecé con gran dificultad para hacer que mi amo comprendiese el sentido de la palabra ‘opinión’, y cómo un punto podía ser disputable; pues decía él que la razón nos lleva exclusivamente a afirmar o negar cuando estamos ciertos, y más allá de nuestro conocimiento no podemos hacer lo uno ni lo otro. De este modo, las controversias, las pendencias, las disputas y la terquedad sobre proposiciones falsas o dudosas son males desconocidos para los houyhnhnms”.
………
En territorio venezolano hubo—¿hay?—nuestros propios yahoos. Los makiritare han inventado una palabra para referirse a los yanomami. Les llaman waika, que sencillamente significa infrahumano. (Makiritare significa hombre). Por eso se sienten con derecho a exterminarlos. Cuando Hugo Chávez pretende, como Evo Morales, cobrar a los hombres blancos de estas tierras, en venganza ancestral, las tropelías cometidas por conquistadores en ellas, pinta una periclitada imagen inocente de los primeros pobladores de América, Éstos fueron, asimismo, muy capaces de crueldad y de saña; muchos fueron genocidas, aunque no tuviesen en sus rústicos cerebros ni la capacidad de pronunciar la palabra equivalente a genocidio ni la de siquiera concebirla, no digamos escribirla.
Si en algo ha tenido Hugo Chávez un éxito indiscutible es en levantar el odio entre hermanos de una misma nación. Si en algo ha sido eficaz es en el contagio de sus resentimientos biográficos, de sus reconcomios infantiles. Pues, en dinámica prevista por Hegel, estudioso del conflicto humano, los enemigos terminan por parecerse al cabo de prolongada lucha. Es bastante más de uno el opositor a Chávez que se conduce idénticamente poseso por el odio y el rencor. Este país no era así antes de Chávez, ni siquiera en los días posteriores a la trágica explosión del Caracazo.
El asunto de la extinta concesión de RCTV ha reavivado estos odios. Más allá de las razones de peso para oponerse a la medida en contra de las Empresas 1BC, afloran ahora pasiones ciegas, amarguras diversas, recíprocas condenas sin retorno. El mundo de los blogs, los sitios web y el correo electrónico hierve con la indignación y el anatema.
Uno de los blancos de esta furia desatada es el joven director de orquesta Gustavo Dudamel. Quienes hasta hace nada elogiaban sus destacados y precoces logros, hasta hace poco copaban el aforo del Teatro Teresa Carreño para verlo conducir, ahora le condenan porque TVes, el descarado canal oficialista que se apropió de las frecuencias asignadas antes a RCTV y, en arrebatón condonado por el Tribunal Supremo de Justicia, de los equipos de su red de transmisión, escogió iniciar su programación con un video en el que Dudamel dirige a la Orquesta Nacional Juvenil Simón Bolívar para una ejecución de nuestro Himno Nacional.
Las críticas, varias, llegan hasta la pretensión de enseñar a Dudamel los rudimentos del oficio de la dirección orquestal. Pontifica anteayer un articulista, por cierto perito en Derecho Penal, disciplina que exige seriedad y justicia en la atribución de culpas: “La dirección orquestal de hoy no sólo es una técnica para fijar el tiempo y el ritmo de la ejecución, el director pretende comprender la intención del compositor para trasmitirla a la orquesta y por medio de ella a la audiencia”. Y también recurre a la equiparación, absolutamente desproporcionada, entre la persona de Gustavo Dudamel y la de Wilhelm Furtwängler, el director alemán presuntamente pro-nazi: “El director orquestal es responsable tanto de la dirección como de la música como bien de la cultura. Por esta razón Arturo Toscanini se negó a empuñar la batuta para la dirección orquestal en la Alemania y la Italia fascistas. Furtwängler, en cambio, no dudó en dirigir con manifiesta perfección técnica y no menor traición a las ideas del compositor la Novena Sinfonía de Beethoven, que él mismo reservaba para las grandes ocasiones, para la celebración del cumpleaños de Hitler un 20 de abril… En 1946 Furtwängler, quien había sido director de la Filarmónica de Berlín, de la Filarmónica de Viena y de las orquestas del Festival de Bayreuth y de la Ópera de Berlín, fue sometido al comité de desnazificación y formalmente exonerado de las acusaciones de nazismo, pero hubo de renunciar a la dirección de la Filarmónica de Nueva York y el público nunca olvidó su complacencia nazi fascista”.
Otro articulista agrupa a Gustavo Dudamel con Gustavo Cisneros, para escribir: “Pienso en Gustavo Dudamel, el joven director de orquesta venezolano, y en Gustavo Cisneros, el hombre de negocios, y solía sentirme bastante bien con ambos, aunque ahora tengo algunas dudas”. (El articulista también responde al nombre de Gustavo, cosa que no hace sino repetir—¿egocéntricamente?—a lo largo del artículo, pues la coincidencia nominal es el hilo retórico de su pieza). Y sigue: “El caso de Dudamel es menor pero preocupante. Él dirigió la orquesta que tocó el Himno Nacional de Venezuela en la apertura de la estación televisora gubernamentalmente controlada que reemplazó a la estación independiente RCTV, ilegalmente clausurada por Chávez. Al hacerlo, el joven Dudamel exhibió, en el mejor de los casos, un juicio pobre y, en el peor, carencia de fortaleza moral”.
………
Los humanos sí tenemos opiniones, a diferencia de los houyhnhnms, y ya Gulliver había reseñado que vamos a la guerra por ellas. Es de vieja tradición en la filosofía occidental, dicho sea de paso, el establecimiento de la distinción entre opinión y conocimiento. Aristóteles, por ejemplo, propone que si lo opuesto de una proposición no es imposible o no conduce a la autocontradicción, entonces la proposición y su contraria son asunto de opinión. Este criterio excluye las proposiciones de suyo evidentes, así como las demostrables, y ambos tipos de proposición no expresan opinión, sino conocimiento. (Lo único que existía para los houyhnhnms).
Lo que ha estado en discusión en torno al caso RCTV, sin embargo, no es la libertad de conocimiento. Es la libertad de opinión. Cuando hablamos de libertad de expresión lo que queremos decir es que sentimos tener derecho a manifestar nuestras opiniones. No estamos diciendo, en cambio, que esperamos poder sostener que dos más dos son cuatro o que el sol es el centro para la traslación de la tierra. (Aunque, en alguna época, este conocimiento fue confundido con opinión y estuvo a punto de asignar a Galileo Galilei, muy religiosa e indignadamente, el caluroso final que tuvo Giordano Bruno).
Los articulistas aludidos, por ejemplo, podrían sostener que están en su derecho de opinar como lo han hecho contra Dudamel, por más que con sus escritos vayan en contra de que el Sr. Dudamel pueda tener sus propias opiniones, que para ellos, presuntamente, serían favorables al gobierno, a pesar de que no las haya expuesto.
Pero, ¿puede realmente alguien con derecho acusar al Sr. Dudamel, odiosamente, de carecer de fortaleza moral? Eso ya no es una opinión: es una condena. Una opinión sería decir: “Lamento que el Sr. Dudamel haya creído que no había nada indebido en dirigir el Himno Nacional para uso del nuevo canal del gobierno”. Y una defensa de la libertad de expresión u opinión hubiera sido decir: “Y el Sr. Dudamel tiene derecho a esa creencia”.
El suscrito presume, por otra parte, y sin saberlo a ciencia cierta, que el video empleado por TVes estuvo pregrabado. Así, al menos, lo presenta Wikipedia, en el artículo biográfico (en inglés) que dedica al director: “Trivia: A prerecorded video of Gustavo Dudamel conducting the Venezuelan national anthem was employed in the first transmission of TVes, the new state television channel, on 28 May 2007”.
Pero supongamos que Dudamel hubiera dirigido expresamente la interpretación del himno a sabiendas de que sería transmitido en la primera emisión de TVes. ¿Ha debido negarse? Esto es, naturalmente, asunto de opinión. Si se cree que tal cosa habría sido grave pecado—equivalente al de Furtwängler—entonces habría que repudiar a cada uno de los jóvenes ejecutantes, a cada miembro del coro, a cada técnico participante en la grabación.
Ahora, resulta que las orquestas juveniles son sostenidas por el Estado venezolano. ¿Querremos sostener, igualmente, que se debe execrar a José Antonio Abreu porque no rechaza, para su maravillosa obra, los aportes y dádivas del gobierno? ¿Querremos desahuciar y exponer al escarnio público al cardenal Urosa porque la iglesia católica venezolana acepta donaciones estatales, o al padre Ugalde porque Fe y Alegría hace lo mismo, y además reclama cuando se las rebajan? ¿No trabajó Juan Fernández para la PDVSA chavista cuatro años antes de declararse en rebeldía?
………
El problema es de otro tenor. Hay perversos mecanismos psicológicos que operan en la condena ritual de cualquier cosa que provenga del gobierno, especialmente si éste se asocia con cosas que consideramos entrañables.
Por una parte, los chavistas son, para muchos opositores, los yahoos de la actualidad. Debieran estar encerrados, aislados, impedidos. Con ellos no puede hablarse—aunque los estudiantes que han protestado el cierre de RCTV, si algo han traído de refrescante lección, es su expresa disposición a dialogar—y debe negárseles el acceso a la verdad o la belleza. Deben ser mantenidos como lo que serían, como bestias.
Luego, quienes condenan cualquier persona o ente que se asocie de cualquier modo al gobierno, niegan lo que dicen defender: la libertad de expresión, la libertad de opinión. Hay quienes dicen defender la democracia y proponen que para salir de Chávez es preciso establecer “una dictadura férrea de dos años”, lo que naturalmente es contradictorio de la más elemental noción de democracia.
Finalmente, muchos entre quienes hacen eso obtienen una satisfacción vicaria, relativa, con la condena. Mientras más encuentran motivo de censura en el adversario se sienten, en términos relativos, con mayor estatura moral; mejores, en una palabra. Al escribir o vocear sus anatemas reivindican, implícitamente, su propia superioridad moral. No necesitan hacer cosas buenas; les es práctico y conveniente que el otro haga cosas muy malas, mejor mientras sean peores. Hitler me hace santo.
Y resulta que no sólo se opina y se condena; también se propone ir a los hechos, ejecutar hazañas patrióticas. No debe merendarse en la pastelería Saint Honoré porque los dueños son chavistas; fíjate que no cerraron su negocio durante el paro. (El sitio es más concurrido que nunca, a pesar de la ridícula consigna). Ya habrá quien exija un boicot de inasistencia a los próximos conciertos de Dudamel. (Y bajarán de la Internet, por LimeWire, y escucharán una versión de la novena sinfonía de Beethoven, en ignorancia de que fue dirigida por Furtwängler).
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Para quien escribe, el peor de los rasgos del presidente Chávez es, precisamente, la soberbia que exhibe en asuntos de moral personal y ciudadana. Él se siente y se proclama mejor que todos nosotros y él sabe lo que es bueno. Ser rico es malo; desprenderse de algunos dólares que le diera Kadaffi junto con algún diploma intrascendente es bueno. Sobre la convicción de superioridad moral asienta sus arbitrariedades.
Por supuesto, el gobierno buscó manipular los sentimientos del público al asociar su nuevo y redundante canal con la imagen admirada de Gustavo Dudamel. Este gobierno que dirige Chávez es un maestro en las artes de la manipulación. No está solo en la práctica, no obstante. ¿O qué eran las estampitas de la Virgen María que el ya poco recordado Juan Fernández blandía ante las cámaras durante el paro petrolero? ¿Qué era la insinuación del difunto y golpista cardenal Velasco, cuando decía en sermón catedralicio que los deslaves que sembraron muerte y destrucción en el estado Vargas eran un claro castigo de Dios a la soberbia presidencial?
Lo peor que puede hacer un opositor a Chávez es parecerse a él. LEA
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por Luis Enrique Alcalá | Jun 7, 2007 | Cartas, Política |

Este artículo nace—diría Michel Foucault—de la lectura de un texto, no de Borges, sino de Alexis Márquez Rodríguez. El ilustre académico escribió la semana pasada (Tal Cual, viernes 1o. de junio): “Habrá que esperar que Chávez salga del poder, cualquiera que sea la vía, para que se ponga al desnudo su debilidad como líder y gobernante. La engañosa fortaleza de Chávez, su pretendida habilidad y astucia, no son sino la debilidad y la penuria de sus opositores, que aparte de su gran fuerza cuantitativa, han exhibido la más lamentable incapacidad y el más grande desacierto”.
En esta ocasión discreparemos del maestro Márquez en la mitad de sus afirmaciones. Creo que Hugo Chávez es un líder harto capaz, y de esto son prueba sus numerosos triunfos políticos, de los que no es el menor el haber regresado al poder cuarenta y ocho horas después de haber sido depuesto por un golpe de Estado en abril de 2002. Hasta ahora no hay elección que él o sus candidatos no hayan ganado, siempre con ventaja muy suficiente. Chávez se toma muy en serio la política, y trabaja y planifica sin descanso y con bastante antelación, auxiliado por sofisticados aparatos de información y análisis—las famosas salas situacionales—, toda batalla y todo conflicto. Tres meses después del revocatorio de 2004 advertía a una reunión de líderes regionales y municipales recién electos—30 de octubre de 2004—que el enemigo a derrotar sería la abstención. Tenía razón; trece meses después, el 4 de diciembre de 2005, las tres cuartas partes de los electores decidieron no ir a votar.
De modo que no es nada prudente desestimar a Chávez. Puede cometer errores, de hecho los ha cometido, pero en tanto político convencional, cultor de la Realpolitik—la que se ocupa de la adquisición y el aumento de poder en desmedro del adversario—Chávez es un contendor formidable.
Otra cosa es que sea un político positivo, aquél que sepa resolver problemas de carácter público. Acá Chávez demuestra una malignidad oncológica. La enfermedad política que es el chavismo es neoplásica, cancerosa. Más allá de la previa insuficiencia política—que fue lo que permitió su llegada al poder en 1998—los sucesivos gobiernos de Hugo Chávez han sido venenosos, tóxicos de la nacionalidad.
Pero estaré de acuerdo con Alexis Márquez cuando evalúa la oposición a Chávez como desastrosa. Es una evaluación que ha sido remachada en este espacio una y otra vez, de modo que no necesito abundar en el asunto. Los lectores lo recuerdan claramente, tanta ha sido mi insistencia.
………
En alguna edición anterior se ha contado acá que un cierto articulista de prensa ocasional propuso, el 21 de julio de 1991, la renuncia de Carlos Andrés Pérez a la Presidencia de la República, como vía de escape a la trágica disyuntiva que por aquellos días dominaba la psiquis venezolana: “O Pérez o golpe”. Su artículo, publicado en aquella fecha por El Diario de Caracas, concluía: “El Presidente debiera considerar la renuncia. Con ella podría evitar, como gran estadista, el dolor histórico de un golpe de Estado, que gravaría pesadamente, al interrumpir el curso constitucional, la hostigada autoestima nacional”.
Como es conocido, la proposición no tuvo acogida, aunque Herminio Fuenmayor, entonces Director de Inteligencia Militar, declaró a los medios que existía “una campaña”—un solo artículo—para provocar la salida de Pérez del gobierno. Los más importantes líderes de entonces desecharon la noción, al punto de que Arturo Úslar Pietri, en diciembre de ese año—a menos de dos meses del golpe fallido de Chávez y Arias Cárdenas—y consciente de la grave y evidente crisis, propuso que Carlos Andrés Pérez se pusiera “al frente de un gabinete de emergencia nacional” para conjurarla. Después de la intentona del 4 de febrero de 1992, el mismo Úslar Pietri, Rafael Caldera y Miguel Ángel Burelli Rivas encontraron, por fin, mérito en la salida de la renuncia, y así declararon al efecto. Burelli Rivas, cada vez que lo hacía, no dejaba de afirmar, falsamente, que la idea se le había ocurrido a él antes que a nadie.
Ahora estamos ante un caso similar de retraso político. El Gobernador del Zulia y líder máximo de Un Nuevo Tiempo, Manuel Rosales, ha querido contribuir a la tensa situación creada por la extinción de la licencia de televisión abierta que explotaba RCTV. Ha propuesto hace exactamente una semana que el Presidente de la República convoque un referendo consultivo para que el pueblo diga si está de acuerdo con el fin de las transmisiones de la emisora afectada. Esto es, post mortem.
No contento con eso, Rosales abundó con una señal de extrema debilidad política, al sugerir que tal referendo tendría que ser convocado por el propio gobierno, puesto que si tenía que hacerlo la oposición “tendríamos que salir a recoger el 10% de las firmas, y después van a decir que son planas, que están fallas y daría pie a otra lista Tascón. Que lo convoque Chávez, que le ordene a la Asamblea Nacional que apruebe el referéndum o que lo haga con la mayoría del gabinete ejecutivo. Esas son las dos salidas facilitas que él tiene para convocarlo”.
La proposición de Rosales pareciera escrita en La bemol menor, a juzgar por el número de sus bemoles. Por un lado, está creyendo que Hugo Chávez pudiera interesarse en consultar una medida que decidió ejecutar por su cuenta, en acto personalísimo. Rosales olvida que el Presidente había jugado él mismo, durante la campaña electoral de 2006, con la idea de consultar el arrebatón de RCTV en referendo. Una vez electo sintió, como lo ha hecho otras veces, que no necesitaba consultar nada. Rosales no es quien le va a convencer de lo contrario.
Luego, justamente lo que tendría que haber hecho la oposición es salido a la calle a levantar las firmas requeridas para activar un referendo consultivo, si es que quiere demostrar fuerza. Formulada como lo hace Rosales, la cuestión equivale a solicitar un favor, una gracia de Hugo Chávez, por más que la cosa haya sido propuesta en términos altísonos, como proferidos desde fuerte posición.
Pero la falla fundamental de la proposición de Rosales es que llega para la autopsia, demasiado tarde. Una vez decretado el término de la concesión a las Empresas 1BC ya no hay, en el fondo, nada que consultar. El acto administrativo ha sido consumado, y por tanto un referendo como el que Rosales propone equivale a preguntar si estamos de acuerdo con la muerte de Carlos Gardel. Lo que cabría es una abrogación de la medida, mas la mala noticia es que esto no es posible dentro del actual marco constitucional. El artículo 74 de la Constitución, que establece los referendos abrogatorios, los permite para la abrogación total o parcial de leyes o decretos con fuerza de ley, no para actos administrativos ordinarios como la decisión de no renovar una concesión radioeléctrica.
El referendo debió ser planteado, por iniciativa popular, antes del término de la concesión, no después del hecho. Así se propuso en esta carta (#221, 18 de enero de 2007): “En la campaña del año pasado, porque se interesaba [Chávez] en parecer democrático y amoroso, comentó que a lo mejor consultaba en referendo ciudadano si el pueblo quería que se negara la renovación de la licencia de señal abierta a Radio Caracas Televisión. Ya no quiere acordarse—seguramente no quiere que se lo recuerden—y ha escogido comenzar el año 2007, aun antes de las restantes amenazas, con el anuncio de que el término de la concesión a Empresas 1BC es una decisión tomada. ¿Consultar? ¿Para qué?… De nuevo, pues, lo mismo. Primero una fachada democrática para asegurarse apoyo electoral; una vez obtenido éste, la exhibición de su real temperamento autocrático. (Pregunta al margen: ¿no se le ha ocurrido a ninguno de los dirigentes opositores—que ahora convocan, cada quien por su lado, marchas y concentraciones de todo género—tomarle la vieja palabra y probar la convocatoria de un referendo consultivo sobre la concesión de RCTV por iniciativa popular? Se trata de reunir tan sólo un millón setecientas mil firmas, bastante menos que las que se logró recoger cuando se quiso revocar el mandato presidencial hace tres años)”.
Ahora una cita más extensa del mismo número, para mostrar que el reto no se planteaba sólo para el caso RCTV, sino para el manojo de medidas de vocación totalitaria que Chávez anunció, como avasallante aplanadora, una vez que hubiera sido reelecto el pasado 3 de diciembre:
“El socialismo del siglo XXI es la renacionalización de la CANTV, la estatización de todo el suministro eléctrico, la privación de su autonomía al Banco Central de Venezuela, la desaparición de las alcaldías, la terminación de la licencia de RCTV, el control de las operadoras de la Faja Petrolífera del Orinoco, el nombramiento ministerial de su hermano para que instruya a nuestros hijos en la ideología revolucionaria y mucho, pero mucho, gasto público.
Pero estas medidas, expuestas con el mayor engreimiento, son en su concreción elementos de un programa de gobierno que pudo anunciar y no lo hizo, que pudo presentar en su campaña y no lo hizo. Y es que Chávez no hizo en realidad campaña, si es que por esto se entiende la exposición de un programa de gobierno para el que se busca apoyo o aquiescencia. Ninguno de esos elementos, que debieron ser explicados de antemano a los Electores, fue mostrado en modo alguno. El único mencionado, el cierre de Radio Caracas Televisión, iba a ser decidido por los mismos Electores en referendo consultivo.
No es cierto, pues, que siete millones de venezolanos votaran por esas medidas. No es verdad que los caraqueños preferimos a la Electricidad de Caracas roja rojita, en manos del Estado de Chávez. Es mentira que queremos que se despoje al BCV de su autonomía, facultad sugerida por la sabiduría política acumulada en centenares de años. No es cierto que optamos por federaciones de juntas comunales como sustitutos de los alcaldes. Cada una de estas cosas, que por tratarse de medidas específicas debieron constituir un programa de gobierno conocido por el enjambre ciudadano, fue ocultada adrede, porque Chávez sabía que si las notificaba los resultados electorales hubieran sido otros. En lugar de descubrirlas las escondió, y ahora decidirá como jeque omnímodo cada una de ellas por sí solo, puesto que los borregos de la Asamblea Nacional enajenarán su función propia en el Presidente de la República.
Una vez más, entonces, Hugo Chávez se burla de los Electores y pretende engañarlos. Mientras estuvo en campaña, se limitó a mencionar lo impreso en la etiqueta de un frasco que contenía un menjurje genérico e indefinido, la panacea incógnita del ‘socialismo del siglo XXI’. Desde lejos asomaba ocasionalmente el frasquito, como antes sacaba a cada instante de un bolsillo de sus trajes de marca el librito azul que ahora cree defectuoso. (Idéntico a Jaime Lusinchi, que fue elegido sin más explicación que la del nuevo ‘pacto social’). Pero nunca reveló, al escamotearlas deliberadamente, qué medidas se proponía instrumentar. Para ninguna de ellas tiene consentimiento electoral, ni siquiera para que pueda de nuevo legislar según su único entender. Y si no, que pruebe a consultarlas. Como Caldera en 1998, él tiene la facultad de llamar a un referendo consultivo, y nada impide que en un solo acto referendario se consulte más de una materia ‘de especial trascendencia nacional’. (Artículo 71 de la Constitución).
Pero claro, no está en la naturaleza de Chávez el procedimiento democrático. Lo de él es pantalla y decreto, así que ¿por qué no emprende la oposición la convocatoria de un amplio referendo por iniciativa popular? ¿Qué tal si el triunvirato Borges-Petkoff-Rosales que ha vuelto a reunirse pone orden nuevamente en la incipiente cacofonía opositora y se atreve, aunque sea esta vez, a una iniciativa política audaz, profunda, de aliento? ¿No y que somos cuatro millones de los que menos de la mitad tendría que firmar? ¿No es cierto que la mayoría de los venezolanos—Datanálisis dixit—no quiere ni dictadores ni ‘mares de la felicidad’? Ése es un referendo que pudiera muy bien ganarse para la democracia en Venezuela, que no es otra cosa que el respeto a la inteligencia de sus Electores”. (Fin de la cita).
Es decir, ya en enero suponía esta carta lo que luego las encuestadoras dirían: que más de un elector que votó por Chávez debía estar, si no arrepentido, al menos escarmentado, vista la abusiva prepotencia del Jefe del Estado. A veces el ojo clínico se adelanta al bioanálisis.
Si entonces, desde que el año arrancara, se hubieran esforzado las organizaciones opositoras en recabar las firmas necesarias, hoy pudiéramos estar contando otro cuento. En lugar de eso, para estos momentos La Electricidad de Caracas es del Estado, así como—mucho más peligrosamente—la CANTV y la frecuencia y los activos de la red transmisora de RCTV.
A la semana siguiente de que la proposición apareciera en el #221 de esta publicación, Carolina Jaimes Branger me invitó al programa que conducía—ya no lo hace—en RCR, justamente para discutir el asunto. Con no poco realismo, adelantó la duda de que fuera posible recabar un millón setecientas mil firmas para activar el referendo propuesto. Adujo, con no poca razón, que la asistencia a los actos convocados recientemente por la oposición había sido más bien magra, que muchos ciudadanos temerían a una nueva lista de Tascón, o carecerían de la fe necesaria en el Consejo Nacional Electoral. En ese punto repuse que las elecciones de las que veníamos habían comprobado que ya no existía tanta desconfianza en el CNE, vista la afluencia electoral (la abstención pasó de 75% a 25% en un año), que una cosa era convocar a una marcha genérica desde el inevitable Parque Cristal y otra muy distinta organizar una acción concreta para impedir los planes específicos del gobierno y que, por supuesto, la tarea tendría por delante muchos obstáculos y dificultades, pero que precisamente era la tarea política algo que los vencía y las superaba.
Ahora, entonces, viene Manuel Rosales, en ocurrencia repentina, a plantear una consulta tardía, ineficaz. Lo peor, le da tanta flojera el asunto que le propone al gobierno que sea él quien lo convoque. No puede haber mejor demostración de su incompetencia como estratega y como líder.
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por Luis Enrique Alcalá | May 31, 2007 | Cartas, Política |

Caracas, 30 de mayo de 2007
Al Ciudadano
Willian Lara
Ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información
República Bolivariana de Venezuela
Su Despacho
Estimado Sr. Ministro: ocurro a Ud. en acatamiento de las precisas instrucciones giradas por el Único Líder en el día de ayer, 29 de los corrientes, atinentes a la vigilancia extrema que el pueblo de Venezuela debe ejercer para impedir la conspiración en marcha—gringa, mediática y vendepatria—en contra de la revolución socialista.
Debo asentar placentera y agradecidamente, también, que estas líneas están inspiradas por su soberbia actuación de anteayer, cuando develó valiente y astutamente la incitación al magnicidio de la augusta persona presidencial. En efecto, tal y como lo establecieran los especialistas por Ud. consultados—es comprensible que Ud. no los identifique, sobre todo si son cubanos, para protegerlos de la ira del cubanófobo Sr. Alberto Federico Ravell—el análisis semiótico indica a las laras—perdón por el gazapo, quise decir “a las claras”—que se pretendió identificar la figura del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela con la del fallecido papa Juan Pablo II, en momentos cuando caía herido por las balas del pistolero turco Mehmet Ali Agca. (Como se sabe, Turquía está empeñada en ingresar a la Unión Europea, uno de los bastiones de la globalización).
La comparación es, por decir lo menos, enojosamente injusta y definitivamente tendenciosa. Juan Pablo II, una vez recuperado, fue hasta la prisión en la que se encontraba confinado su agresor para visitarle y entregarle su perdón. Ésta es una actitud blandengue que jamás correspondería a la señera implacabilidad revolucionaria de nuestro Único Líder. Es sabido que Hugo Chávez jamás incurriría en el sentimentalismo liberaloide que le llevaría a perdonar un enemigo. El Presidente es cristiano, pero sin exagerar.
Aleccionado, pues, por el inmarcesible ejemplo de su develación de tan criminales intenciones, y las de la cadena internacional de noticias CNN (Cable News Network) con sede en Atlanta—hogar de los Bravos, lo que en sí es una incitación al odio—decidí poner mi atención sobre las más recientes transmisiones de esta última.
Explico esta selectiva decisión. CNN es más poderosa que Globovisión. Es al gigante, y no al pigmeo, al que hay que vencer. Por otra parte, ya sobre Globovisión se ciernen, por expresas y públicas instrucciones del Único Líder en el día de ayer, sus fuerzas, Sr. Ministro, y las del ministro Chacón, así como las del ministro Carreño, las de CONATEL y las de los especialistas en semiótica que a Ud. digna y desinteresadamente sirven. Con esta callapa debiera ser suficiente para obliterar la insolente realenguería del canal de La Florida.
Por consiguiente, he concentrado mi atención sobre el material de CNN después que Ud. lograra escarmentarlos con su diligente y atinada demanda judicial. Debo informarle que el miedo ha hecho que esta cadena capitalista—¡Abajo cadenas!—se haya vuelto aun más subliminal que lo que fuera antes de su justiciera intervención. Paso a referir mi análisis parcial y provisional.
………
Por ahora reportaré los hallazgos semióticos—semiológicos, semánticos, sintácticos, hermenéuticos, heurísticos, logísticos y materialistas históricos—en el análisis científico socialista y revolucionario de un reportaje del periodista Harris Whitbeck, a sueldo de CNN, del 28 de mayo. (Es decir, desafiantemente, de anteayer, el día mismo del anuncio de su oportuno y salvador descubrimiento).
Se trata de una pieza audiovisual (video.ws 17-44-45) colocado en el sitio web de CNN—donde el archivo ocupa 11,1 megabytes de espacio informático—que reporta las protestas mercenarias de presuntos estudiantes contra la sabia decisión de no renovar la licencia de televisión abierta a las Empresas 1BC. El contenido de la pieza misma es el esperable. Una crítica despiadada a la medida libertaria de poner la frecuencia VHF del canal 2 y los activos de RCTV a disposición de nuestros gloriosos militares para uso exclusivo del nuevo canal-esperanza del pueblo: TVes.
Pero es lo periférico, lo subliminal, lo que es realmente ominoso y traicionero. De no habernos enseñado Ud. a leer entre líneas, a hurgar el trasfondo de los significantes y los significados, los venezolanos, como el mundo entero, seríamos fácil presa de la perfidia mediática, que una vez más, se ensaña contra nuestro Querido Único Líder.
Para empezar, la observación del video en cuestión en un computador requiere el empleo del programa Windows Media Player que, no ignoramos, pertenece al capitalista salvaje Guillermo Portones. (William Gates, mejor conocido como Bill). Es decir, que la posibilidad misma de observar la infamia exige nuestra inmersión en el fango liberal. (Era a esto que aludía hace poco Manuel Rosales, cuando prescribía como carta indispensable a los líderes de su movimiento que se llenaran los zapatos de barro).
Esto no es sino el comienzo. Acompañando al material pretendidamente noticioso se adosa al mismo un conjunto de piezas publicitarias a cual más aberrante y violenta, en clara instigación a la sedición y el ataque contra el gobierno dirigido por nuestro Líder Único Socialista Bolivariano en lucha. Veamos.
La primera de las piezas adosadas—inescapables para el vidente, esclavizado y degradado así por Ted Turner y Bill Gates actuando de consuno—es la más burda de las falsificaciones e incitaciones. Se trata de un aviso de CNN Traveler—The magazine for people going places—, ostensiblemente una revista de viajes. Pero la publicidad exhibe la portada de uno de sus números con la fotografía de un grupo de guerreros africanos ágrafos—probablemente bantúes u hotentotes—en primitivos y escasos trajes de combate, y el lema “Cara a la Fe”, con el que se reincide en la asociación con el papa Juan Pablo II y se establece la conexión semiótica fundamental, que es reforzada con el título de otro artículo de la edición: “Bosques de la noche”. (Es decir, del oscurantismo). En subliminales fracciones de segundo la imagen cambia para dar paso a un texto que reza: “Llevándole en un viaje visual a los más vibrantes lugares de la tierra”, con lo que laramente—perdón, claramente—se pretende sugerir la falsedad de que Venezuela es un país vibrante, esto es, un país agitado, exacerbado. Y, de inmediato, la puntilla con la consigna “Suscríbete”, que no puede ser interpretada sino como acto de proselitismo puro.
Una segunda pieza publicitaria que acompaña a la deformada noticia—ya nuestro LU (¡líder único, líder único!) advirtió: “Algunos dicen ser estudiantes. Vamos a creer que son estudiantes”—es más siniestra. En este caso, sobre sugerente fondo negro, se promociona “Las historias no contadas del mundo”, y se les define como “Una comprensión intuitiva de lugares rara vez captados por la cámara”, con lo que evidentemente se encadena esta nueva pieza con el tema de los lugares de CNN Traveler establecido en la publicidad precedente. A continuación, se atreve esta pieza subversiva a su invitación central: “Sea testigo de verdaderas historias de heroísmo, dedicación y determinación frente a los retos más acuciantes del mundo”. Lemas subalternos indican que se referirán a “tragedias humanas”. Para colmo, indica la promoción que Michael Holmes, a sueldo de CNN, presentará el capítulo “En asignación: Mes del desorden destructor”, y reiteran que este programa será aireado todas las semanas. (Reincidencia. Instigación en grado de continuidad).
Un tercer boicot reaccionario está presente en una pieza patrocinada por la petrolera Chevron, en altanera retaliación por la revolucionaria toma de la Faja Petrolífera del Orinoco. La aviesa compañía, cuyo lema es Human Energy—propugnando así el empleo de seres humanos como bestias de tiro—insinúa sibilinamente que la demanda de energía en el mundo se duplicará en los próximos cincuenta años. Establecido este peligroso y falso dato, procede a preguntar capciosamente: “¿Dónde conseguirla?” Para añadir el insulto a la afrenta sugiere la respuesta mediante una “rueda de la fortuna” que gira dejando ver coloridos sectores en los que se lee “diesel”, “hidrógeno”, “soya” y un signo de interrogación sobre el que, finalmente y sembrando incertidumbre, se detiene. La pieza cierra con una nada velada invitación a “descubrir, discutir, debatir”, consignas que aspiran a minar el pensamiento único del partido único de la revolución única, en cuyo seno por principio no se discute. Las insinuaciones de la pieza de Chevron no sólo son una falta de respeto a la línea contraria a los combustibles de origen botánico, expuesta en recientes artículos de nuestro Líder Emérito, el comandante Fidel Castro, sino que mediante su asociación semiótico-semiológico-semántica con un juego de azar lucrativo pervierten el espíritu socialista y son una obvia referencia al programa “¿Quién quiere ser millonario?”, de la extinta RCTV. (Se me ha ofrecido el dato—también, y siguiendo su ejemplo, he consultado especialistas, aunque no pude conseguir, como Ud., independientes—de que, en ignominioso desprecio de nuestra nacionalidad, Chevron planeaba bautizar a una compañía suya, que pretendía desangrar la faja petrolífera de nuestro río padre, con el nombre de Orinoco, siglas que corresponderían a la denominación comercial Orina Oil Company).
¿Creerá Ud. que eso es todo? No, Sr. Ministro; la maldad capitalista todavía dispara un proyectil más insidioso y letal. La cuarta pieza de publicidad-adosada (inescapable) es en apariencia un aviso de Clarion—un fabricante de sistemas de audio especializado en consumistas equipos para uso en automóviles (ser rico es malo)—con el lema “Me siento tan bien…” y un título central: “Sitio de campaña de Clarion-Jamiroquai”.
La asociación política de la palabra campaña es obvia. Menos lo es el sentido de la campaña misma. Por un lado, “clarion” equivale a nuestro clarín. (Definido en inglés: “Una aguda trompeta de guerra de tubo estrecho”). ¿Puede caber alguna duda de que esto es una invitación a la estrechez de una rebelión militar en nuestro país y a la guerra de los Estados Unidos contra Venezuela para “sentirse bien”?
La clave final se encuentra en el vocablo morfémico-semiótico “Jamiroquai”. Más allá de la evocación de “iro” – “ira”, debe entenderse que estamos ante un término compuesto. Sus componentes son “jam”, e “iroquai”. El término “jam” es polisémico en el idioma inglés. Entre sus significados están: “comprimir o empacar algo apretadamente en un espacio especificado”; “empujar algo brusca y forzadamente en una posición o espacio”; “apiñarse sobre una carretera para bloquearla”; “causar que las líneas telefónicas estén continuamente ocupadas con un gran número de llamadas”; “hacer imposible el movimiento al atascarlo”; “hacer ininteligible una transmisión de radio al causar interferencia”. He allí, en la riqueza semántica de “jam”—que también puede designar a un tipo de jalea o mermelada—un completísimo programa subversivo, que impulsa a la construcción de barricadas y al congestionamiento del espectro radiotelefónico-semiótico, con las incesantes llamadas de preocupados padres por la suerte de sus irresponsables hijos, dizque estudiantes, cuando tratan de ubicarlos frente a VTV, CONATEL o en la Plaza Brión, adonde se han dirigido para colocar obscenas pintas en las paredes y derrumbar estatuas de Colón. (Perdone el nuevo error: me refería a la estatua de José Martí).
Pero no está dicho todo: “jam” significa asimismo, sobre todo cuando se emplea la palabra en la expresión “jam session”, una reunión informal de músicos para improvisar, especialmente en jazz o blues. (También en rock: piedra, como las que llueven sobre nuestros heroicos y desprotegidos agentes de la Policía Metropolitana o efectivos de la Guardia Nacional). El tiro de gracia viene dado por el añadido del componente “iroquai”, que alude vagamente a la agresiva tribu norteamericana de los iroqueses, prefiguración de lo que luego sería el imperialismo yanqui. Y es que la conjunción de “jam” e “iroquai” en el nombre “Jamiroquai” designa, oiga Ud. bien, Sr. Ministro, ¡a una banda inglesa de jazz ácido! Dígame Ud. si esto no es una flagrante incitación a echar ácido en el rostro imperecedero de nuestro AUP. (No Arturo Úslar Pietri, de cuya obra recuerda con gran cariño nuestro Amado Único Presidente, con extraordinaria memoria, sobre todo una palabra de toda su obra pedagógica, la que denota al pelo “que nace en el pubis y en las ingles”. DRAE). Por si fuera poco, la banda en cuestión, que más que musical es terrorista, inició sus actividades proselitistas en 1992, el año procero de la gesta heroica que celebramos patrióticamente cada 4 de febrero.
No puede quedar duda, pues, de que la cadena CNN está metida hasta el cuello en una conspiración de largo alcance, quizás iniciada tan temprano como 1992, que persigue dar al traste con la revolución bonita. En corroboración de esta presunción puede apuntarse que una hipótesis lingüística hace descender el vocablo “jam”—en su sentido musical—de la lengua Wolof que, como Ud. sabe, es hablada únicamente en el África occidental. (Gambia, Mauritania y Senegal). Este dato confirma que los guerreros africanos exhibidos en la portada de CNN Traveler descrita al comienzo son una clave semiológico-semiótica-semántica, que contribuye a la conformación del rico—es malo serlo—mensaje golpista y magnicida.
He querido, Sr. Ministro, alertar, a través de su digno oficio, a los órganos de seguridad del Estado venezolano sobre la confirmación de lo que Ud. había ya barruntado con astucia y singular penetración. Pongo a su disposición, Sr. Ministro, y a la de los especialistas por Ud. consultados—incluyendo los dos independientes que Ud. también contactó—el archivo audiovisual objeto del análisis precedente y mis profusas notas técnicas, asentadas metódica y pacientemente a mano en un cuaderno salido de las prensas endógenas e indígenas de alguna cooperativa cuyo meritorio nombre olvido ahora culposamente. Así podrán ellos, en el sigiloso anonimato revolucionario, reconstruir los pasos de mi análisis y, de resultar, como estoy seguro que ocurrirá, que mi estudio ha puesto de manifiesto la horrible intención del dueño de CNN y los Bravos de Atlanta, podrá Ud. hacer una nueva solicitud a la Fiscalía General de la República para que siga causa penal contra la infame cadena, ante los tribunales de la República y la Corte Interamericana de los Derechos Humanos.
Con mi mayor admiración quedo de Ud., Sr. Ministro, y con las inolvidables palabras del diputado Saúl Ortega,
Patria, Socialismo y/o Muerte
Mercedes Frías
………
P. S. del 31 de mayo de 2007
Admirado Sr. Ministro: la extensión de la venenosa campaña de CNN contra nuestro Líder Único parece mucho mayor de lo que supuse en un principio. Prosiguiendo en mis estudios he hallado ahora que exactamente el mismo grupo de piezas publicitarias que acompañan, inescapables, las calumnias del Sr. Harris Whitbeck, adorna igual y absolutamente todos—extrapolo—los videos de cada noticia publicada en el sitio web de la cadena. El daño semiótico es incalculable.
Hasta ahora he podido comprobar que las piezas relativas a CNN Traveler, Chevron, “Las historias no contadas del mundo” y Clarion acompañan a:
1. La noticia sobre un pasajero con tuberculosis, embarcado originalmente en Atlanta hacia París—la que en sí misma es prueba de guerra bacteriológica desde la ciudad sede de CNN—y que deberá sufrir cuarentena. (El número cuarenta es una infeliz alusión a los ladrones denunciados por Sherezada ante el Emir de los Creyentes).
2. Un reportaje sobre la fuerza destructora de un huracán. ¿Podemos ignorar las fáciles y tendenciosas asociaciones que conducen a la irreverente expresión “el Huracán Hugo”?
3. Una nota sobre la inclemente caída de granizo en Denver. En este caso se pretende transformar las escasas lloviznas que han debido soportar los revoltosos opositores golpistas juveniles presuntamente estudiantes, en una imagen denver-gadura destructiva, para ocultar el verdadero significado semiótico-meteorológico de nuestro reciente clima: que se trata de, como recogiera Nuestro Amado Líder, que son los escuálidos que lloran.
4. La reseña de una señora muerta en Nueva Zelanda. La dama en cuestión empleaba una bomba eléctrica de oxígeno, que dejó de funcionar cuando fuese cortada la luz a su vivienda por falta de pago. Hasta las cercanías de Australia llega la cizaña que pretende oponerse a la valerosa nacionalización de La Electricidad de Caracas.
Lo más tramposo de todo es que todas las piezas publicitarias acompañan inescapablemente a una noticia sobre la designación del Sr. Robert Zoellick como próximo Presidente del Banco Mundial por parte del demonio mismo, el Sr. George W. Bush. Aquí busca CNN confundir nuestras pesquisas, con la pretensión de hacernos creer que también propician el magnicidio en contra de Bush, en postiza y engañosa pose de anarquistas contrarios a todo gobierno.
PS y/o M
MF
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P. S. 2 del 31 de mayo de 2007
Admirado Sr. Ministro: la infame cadena CNN, no contenta con el cúmulo de criminales incitaciones que he descubierto en celoso seguimiento de los métodos de Ud., ha colocado una manipulada encuesta—QuickVote—en su sitio web, en la que pregunta: “¿Ha sido dañada la democracia venezolana por la decisión del gobierno de cerrar una estación privada de televisión?” (La construcción de la pregunta ya es deforme: todo el mundo sabe que no se ha cerrado nada).
Vea Ud. las cifras adulteradas que aparecen en el sitio referido:
30 de mayo – 4:07 p. m. (Note Ud. el irrespetuoso uso de las siglas de la Policía Metropolitana, infiriendo capiti diminutio al escribirlas en minúsculas).
Sí: 5.412 votos (93%)
No: 389 votos (7%)
Total: 5.412 votos
30 de mayo – 4:59 p. m.
Sí: 6.083 votos (93%. ¡Qué coincidencia!)
No: 425 votos (7%. ¡Qué coincidencia!)
Total: 6.508 votos
31 de mayo – 1:18 a. m.
Sí: 28.390 votos (95%. Por fin disimulan).
No: 1.469 votos (5%. Note el avance del No en términos absolutos y porcentuales).
Total: 29.859 votos
A pesar de que la empresa golpista advierte que el QuickVote no es científico y refleja sólo las opiniones de aquellos usuarios de Internet que han escogido participar, que no se puede suponer que los resultados representan las opiniones de los usuarios de Internet en general, ni del público como conjunto, todo esto curándose en salud, no logra ocultar su grosera manipulación de las cifras.
Sigo acá de nuevo, Sr. Ministro, su magnífico ejemplo, cuando hace quince días deconstruyera Ud. falsas representaciones de la encuestadora Hinterlaces, la que levantó el falso testimonio de que el Presidente de la República tenía ahora menor apoyo de los ciudadanos que a comienzos del pasado diciembre, y que cuatro quintas partes de la población estaban en desacuerdo con la medida de extinción de la moribunda concesión de RCTV.
PS y/o M
MF
LEA
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por Luis Enrique Alcalá | May 24, 2007 | Cartas, Política |

Hace exactamente una semana, en salón del Ateneo de Caracas, el partido Un Nuevo Tiempo, cuya cabeza es el Gobernador del Estado Zulia, Manuel Rosales, llevó a cabo un primer pleno nacional dedicado a temas de organización, planificación y estrategia. Según reporta El Universal, se reunieron dirigentes de ese partido en los veinticuatro estados de la República, los encargados de promover “un movimiento popular de profundo arraigo democrático” que nace con la idea de “ser amigo” de otros partidos.
Esto último es lo indicado, si se toma en cuenta que el Secretario General de UNT es Gerardo Blyde, quien se refirió a la organización como “el principal partido de oposición”. No hace tanto—30 de noviembre de 2005—de que el mismo caballero leyese, en nombre de Primero Justicia—partido del que igualmente ejerció la Secretaría General—un comunicado en el que preguntaba y contestaba: “¿Qué le ofrece Primero Justicia a los venezolanos? Seguir liderizando a una nueva generación, consolidarnos como la alternativa democrática, construir una nueva mayoría donde tengan cabida todos los venezolanos y por eso con más fuerza y mayor compromiso con Venezuela nuestro candidato presidencial a la cabeza de Primero Justicia será la alternativa del nuevo liderazgo para la elección presidencial del 2006”. (Todavía no se había peleado con Julio Borges). Conviene, pues, que al menos haya amistad entre PJ y UNT; así podrá sumarse sus simpatías hasta alcanzar entre ambos 5,1% de las preferencias ciudadanas. (Monitor Socio-Político de Hinterlaces #16, marzo de 2007: Primero Justicia, 2,8%; Un Nuevo Tiempo, 2,3%).
El evento recibió las palabras orientadoras del Presidente de la Comisión Organizadora, Manuel Rosales. Reporta el mismo diario que Rosales habló media hora—una bendita concisión, si se le compara con los interminables soliloquios de Hugo Chávez—y “abordó las amenazas contra la libertad de expresión, el desabastecimiento, la reforma constitucional, la politización de la FAN, los referendos revocatorios y el perfil que él aspira que tenga el nuevo partido”. (La crítica ritual y el dibujo organizativo).
Y es aquí, en esto del perfil del partido, donde se encuentra una definición que vale la pena comentar. Rosales advirtió a todo aquel que tenga aspiración de liderazgo en Un Nuevo Tiempo que ese título, el de líder, sólo se lo ganará quien “se llene los zapatos de barro”.
Se trata de una formulación “políticamente correcta”, para usar el argot norteamericano, o una expresión comme il faut, si se quiere la cosa afrancesada. Esto es, una declaración efectista que corresponde a aquello del “profundo arraigo popular”, pues debe ser que en la interpretación rosalista del pueblo el lodo es un ingrediente que le es consustancial. Para corroborar la conveniencia de la amistad entre UNT y PJ, puede destacarse que la misma idea, puesta de otra forma, había sido mencionada por Julio Borges, con ocasión del lanzamiento de su candidatura presidencial, justamente en el patio de Rosales, en Maracaibo, en mayo de 2005, al decir que Primero Justicia: “se cansó de declararle a Marta Colomina por Unión Radio y de hacer política por televisión”. Es decir, a patear cerro y llenarse los zapatos de barro.
Rosales no indicó otro rasgo deseable en los dirigentes de Un Nuevo Tiempo; no exigió, por ejemplo, que los dirigentes del partido fuesen estudiosos de los problemas públicos y sus soluciones. Nada cambia. En 1998 escribía Argenis Martínez: “La característica general de la política venezolana hasta ahora es que si usted está mejor preparado en el campo de las ideas, es más inteligente a la hora de buscar soluciones y tiene las ideas claras sobre lo que hay que hacer para sacar adelante el país, entonces usted ya perdió las elecciones”. (Recordado el 27 de marzo de 2007 en la Ficha Semanal #137 de doctorpolítico). Para hacer política, muy especialmente en funciones de dirigente, lo imprescindible sería, calzado, atravesar por charcos en caminos de tierra, para llenar los zapatos de barro. No es política ideológica, no es política programática; es política de lodazal. (Y política de lugares comunes).
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Tanto Un Nuevo Tiempo como Primero Justicia son atávicos remedos de sus viejos modelos: Acción Democrática y COPEI. (Que comenzaron el año con simpatías de 1,1% y 0,7%, respectivamente, según el décimo sexto Monitor Socio-Político de Hinterlaces). Conceptual y estructuralmente, no representan innovación, un código genético organizacional diferente. Puede decirse de ellos, sin embargo, que son esfuerzos meritorios, puesto que acumulan incontables horas de trabajo, deliberaciones, buenas intenciones. Lo que no son es suficientes.
Una vez más, se trata de partidos de carácter ideológico. Esto es mucho más claro en el caso de Primero Justicia, para el que existe un “borrador”, redactado mayormente por Julio Borges, que debió ser discutido en su “congreso ideológico. (El congreso “Centrados en la gente” debió ocurrir, de acuerdo con anuncio oficial de PJ, para fines de 2005. Hasta ahora no se ha celebrado).
Pero también, aunque con menos precisión, Un Nuevo Tiempo pretende arrancar de raíces ideológicas. Omar Barboza definió su familia ideológica al indicar que UNT encarnaría la “nueva democracia social”. (O socialdemocracia). Esto es, se ubica en el campo que antaño ocupara Acción Democrática.
En otras ocasiones se ha aludido acá a un trabajo de Amos Davidowitz—The Internet and the Transformation of the Political Process: MAPAM, a Case Study, 1996—que contiene una aguda observación acerca de la obsolescencia del formato convencional de los partidos políticos. El tratamiento del tema por Davidowitz es bastante informal, en el sentido de que en esencia es un relato de sus experiencias en el MAPAM, el ala radical del laborismo israelí. El autor confía al lector que una súbita toma de conciencia le hizo entender que no tener una posición política era un lujo que ningún israelita debiera permitirse, dada la muy tensa y peligrosa situación del Cercano Oriente. Así, Davidowitz “fue de compras”—party shopping—y terminó decidiéndose por el MAPAM: «a socialist party, left of the labor party». (El partido laborista israelí, conocido como Avoda, es el equivalente de Acción Democrática. MAPAM vendría siendo algo así como nuestro MAS original).
De este modo cuenta que al convertirse en “un miembro activo y asumir responsabilidades dentro del partido” se percató de que “la estructura organizativa del partido no estaba funcionando tan bien” como pensó que estaría. “Inicialmente, creí que era un problema gerencial, pero a medida que estudiaba los problemas en profundidad, me di cuenta de que las cuestiones patentes eran más profundas”.
Entonces Davidowitz inserta la siguiente descripción: “Los partidos políticos en el mundo son un fenómeno relativamente nuevo como desarrollo de la Revolución Industrial. Cada uno afronta los problemas creados por el nuevo orden social de acuerdo con su propia filosofía política. El MAPAM, como tal, operaba de acuerdo con este modelo. Un segundo aspecto de esto es que los partidos políticos clásicos, de los que MAPAM es uno, son una manifestación de los grandes movimientos sociales de comienzos de siglo. Todo esto implica una estructura organizativa de segunda ola. Al darme cuenta de esto, se hizo claro que el problema no era gerencial sino el de un sistema estructural inapropiado. En los partidos políticos de segunda ola, las cuestiones principales eran el control de los medios de producción, el trabajo y los recursos naturales. Un partido de segunda ola proporcionaba LA RESPUESTA: socialismo, capitalismo, marxismo, fascismo, y suponía que si todo el mundo seguía sus dictados todos los problemas del mundo se resolverían. No es necesario decir que ninguna de las agendas mencionadas trajo la era utópica que anunciaban. La cuestión es: ¿cuáles son los temas principales para un partido de tercera ola? Me pareció que, si un partido de segunda ola centraba sus actividades alrededor de la producción, el trabajo y los recursos en una estructura jerárquica centralizada, un partido moderno debía tratar con información, comunicaciones, medios y servicios en un sistema más abierto, interactivo y distributivo, un sistema que necesita los medios para procesar y distribuir información”. (Davidowiz alude, evidentemente, a la distinción establecida por Alvin Toffler en su libro de 1980 La Tercera Ola, entre una primera ola civilizatoria—en términos gruesos, iniciada al irrumpir la tecnología de la agricultura—una segunda ola—que corresponde a la época iniciada con la Revolución Industrial—y una tercera, caracterizada, entre otras cosas, por la emergencia de las tecnologías de información—con la sustitución de la identidad entre valor y producto por la de valor e información—y las de la bioingeniería, por el asedio al concepto del Estado-Nación y por una democracia más participativa).
El análisis de Davidowitz, sin pretensiones de gran sociología, es muy pertinente al caso venezolano que nos ocupa. Nada más obsoleto, si aplicamos su criterio, que el mentado “socialismo del siglo XXI” y su equivalente organizativo: el Partido Socialista Único de Venezuela. Todo el planteamiento “anticapitalista” de Hugo Chávez está irremediablemente vencido. Pero también se han encaminado en retroceso Un Nuevo Tiempo y Primero Justicia, al tratar de dibujarse como partidos ideológicos. Como apunta Davidowitz esquemáticamente, las ideologías—capitalismo o liberalismo, socialismo o comunismo, socialdemocracia o socialcristianismo—son excusas catequísticas para no pensar en concreto y profesionalmente los problemas de carácter público. De allí sus formulaciones abstractas—una “economía con rostro humano”, proposición de COPEI en febrero de 1992 para sustituir, como “paquete alternativo”, el paquete neoliberal del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez—y sus discursos vacíos y meramente efectistas, usualmente demagógicos. (“Voy a acabar con la pobreza”. Manuel Rosales, en el arranque de su campaña por la Presidencia en 2006).
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Hacer estas observaciones no equivale a sustentar una postura “antipolítica”. En cambio, es la constatación de una crisis de paradigmas, que es la verdadera razón de la insuficiencia política observable en Venezuela—y en muchos otros países—desde hace ya un buen tiempo. El 20 de octubre de 1991 ya Arturo Úslar Pietri se había dado cuenta del problema: “Esto significa, entre otras muchas cosas importantes, que de pronto el discurso político tradicional se ha hecho obsoleto e ineficaz, aunque todavía muchos políticos no se den cuenta”. No ofrecía solución, sin embargo: “Toda una retórica sacramentalizada, todo un vocabulario ha perdido de pronto significación y validez sin que se vea todavía cómo y con qué substituirlo… Hasta ahora no hemos encontrado las nuevas ideas para la nueva situación”.
Ahora redescubre el asunto la historiadora Margarita López Maya, escarmentada tardíamente de su chavismo original y contumaz e igualmente perdida, como Úslar: “ Las democracias liberales occidentales, limitadas por los condicionamientos impuestos por los sectores dominantes del capitalismo, son por sí solas incapaces de profundizar la democracia política. Y, el partido-Estado, que dominó los socialismos del siglo XX, y sigue vigente en China y Cuba, acabó con el pluralismo en las sociedades donde se impuso, fracasando como modelo libertario. Ante estos antecedentes, lo que prevalece hoy es la incertidumbre y la confusión. No se sabe cómo inventar partidos diversos, que no caigan en los vicios del pasado y puedan expresar políticamente la compleja, diversa, y plural sociedad que existe y que se moviliza con frecuencia. Necesitamos encontrar formas políticas creativas que calcen a nuestra democracia participativa”.
La profesora López Maya se escama ahora con el autoritarismo de Chávez, una vez que ha caído, con retraso considerable, de la mata proverbial. Ya no es la misma que hacía la apología del chavismo en Le Monde Diplomatique, la publicación del mayor palangrista de la izquierda europea, Ignacio Ramonet. Ya no se ocupa de defender las decisiones del Consejo Nacional Electoral, con falacias, sobre las “planillas de caligrafía similar”. Ya no habla como la conferencista magistral de los Encuentros en Defensa de la Revolución Bolivariana (2003 y 2004). Ya no firma cartas abiertas dirigidas a Hugo Chávez en defensa de Rodrigo Granda, en las que se lo describe pomposamente, con todas sus letras, como “miembro del equipo de relaciones internacionales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC”. (5 de enero de 2005).
Claro, no es que López Maya se distinga precisamente por su poder predictivo. Tan tarde como en enero de 2006 decía en el Foro Social Mundial que hay algunos países, entre los que citó a Perú y México, “casi a punto de sumarse a la ola progresista”. (Es decir, creía en el triunfo de Humala y López Obrador). Pero aunque usted no lo crea, ha terminado por despertar, mucho más tarde que Ángela Zago o los difuntos Alejandro Armas y Jorge Olavarría, y atisba ahora, aún algo dubitativamente—“No tengo claro si el socialismo chavista será democrático” (febrero 2007)—que “Chávez hoy impone las reglas de juego a sus aliados y opositores. Allí están como muestra el PSUV y las descalificaciones a los partidos afines, las leyes-decretos, sin pasar por ningún mecanismo de ‘democracia participativa y protagónica’. Algunos de los integrantes de la Comisión Presidencial de la Reforma Constitucional son máximas figuras de poderes públicos, pero han aceptado subordinarse al Presidente, acatando sin chistar un mandato de confidencialidad impuesto por él. Tienen listo un proyecto de reforma, que después que lo vea el Presidente pasará a la Asamblea Nacional, y será consultado en parlamentarismo de calle, mecanismo participativo insuficiente en una sociedad compleja, plural y diversa como la nuestra”. (Abril, 2007). Por estos días escribe en Últimas Noticias: “Vistas en conjunto estas tendencias, más otras, la recomposición de nuestro sistema político lo asemeja cada vez más a uno donde Estado, partido-Estado, y consejos comunales son una sola estructura, un modelo de Estado centralizado, donde las decisiones las toma una reducidísima elite—¿una sola persona?—que encarna los intereses de la mayoría. Dictadura de la mayoría, ‘democracia’ centralizada camino al viejo socialismo del siglo XX”. Cuando muchas otras voces decían exactamente eso bastante antes de que López Maya experimentara su reciente epifanía, la desenfadada historiadora las desechaba como reaccionarias.
Son observaciones, pues, que hace con repentina y atrasada lucidez. Bienvenida sea, no obstante, cuando por fin recibe una lengua de fuego del Espíritu Santo y comenta: “Comienza un año políticamente incierto, pues diciembre cerró con señales inquietantes. Había pensado disfrutar unas tranquilas fiestas, pero al Presidente le dio un arrebato revolucionario en el Teresa Carreño y prácticamente ordenó la creación del Partido Socialista Unido de Venezuela. Sin debate, sin consulta, y con tono arrogante al referirse a los partidos políticos aliados de su gobierno”. (Enero, 2007). Ahora dice: “existe la intención de subordinar todos los poderes a la Presidencia” y que Chávez “luce cada vez más unilateral y caprichoso”, en comentarios desmentidos por el aludido el día que anunciara, como regalo de Año Nuevo, un próximo aumento de los precios de la gasolina.
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Asistimos, entonces, a la descomposición de las viejas formas de hacer política, que más pronto que tarde serán sustituidas por maneras más sensatas y eficaces. Por supuesto, lo viejo se resiste a morir. Hace pocos días fue presentada una nueva versión del Partido Liberal—Movimiento Democrático Liberal—que insiste en plantear la acción política en los viejos términos. Marco Polesel, su cabeza visible—de regreso de peleas con la ex sindicalista Haydeé Deutsch por la botella vacía del Partido Liberal que fundara y abandonara Andrés Sosa Pietri—indica que en el movimiento tendrán cabida todas las personas y organizaciones “que comulguen y procuren defender al Liberalismo Clásico u Originario, la Democracia Liberal y el Liberalismo Económico o Capitalismo Liberal”. Toda una novela de Dickens.
Hace una semana el Secretario General de COPEI hizo lo suyo, y presentó la propuesta programática de una organización que ahora quiere llamarse Partido Popular—para marcar enfáticamente su identificación con el partido derechista de José María Aznar, del que COPEI recibe alguna ayuda desde hace unos años—lo que representa una instantánea competencia para Polesel—e indicó que aquélla queda sustentada en un «proyecto de centro reformista», basado en el humanismo cristiano (es decir, Maritain), que propone la economía social de mercado (es decir, Adenauer), tiene como norte la reconquista de la descentralización (es decir, Salas Römer), y contrapone al lema oficialista: «Patria, socialismo o muerte», el mensaje: «Democracia, libertad y vida». Periódico de ayer.
De Acción Democrática no se sabe nada últimamente. Pura pérdida.
Entretanto, altos dirigentes del chavismo—Adán Chávez, Jorge Rodríguez—ofrecen cifras contradictorias sobre el número de inscritos en el partido socialista único del jefe único de la única revolución. Como denuncia Margarita López Maya, “el gobierno utiliza los recursos públicos, y las misiones sociales como propios en la creación y coordinación a nivel regional y local del PSUV. Diversos funcionarios de alto rango convocan a los venezolanos a registrarse en ese partido. Esto recuerda demasiado el partido-Estado de los socialismos reales”. Genuino abusismo del siglo XXI.
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Pero es una sociedad cada vez más informatizada y aprendida la que terminará exigiendo e imponiendo una política clínica, ocupada principalmente de la solución de los problemas de carácter público, pues no otra cosa justifica—ciertamente no la mera lucha por el poder desde ideologías encontradas—la existencia del Estado y cualquier otra forma de instituciones y actores políticos. Lo que viene es la Medicina Política.
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por Luis Enrique Alcalá | May 17, 2007 | Cartas, Política |

El Ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información, el ciudadano Willian Lara—que para su propio gusto debiera titularse Ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información de la Revolución Socialista Bolivariana, a juzgar por el nombre que ahora propone, aduladoramente, para el partido chavista único—se ha convertido en el gran desmentidor de la comarca, y se ocupa de contradecir cualquier manifestación que pudiera interpretarse como crítica del actual gobierno venezolano.
Por ejemplo, ha sido él el encargado de decir que las recientes palabras de Benedicto XVI en Brasil, condenando a los gobiernos de corte autoritario y a los experimentos marxistas—también, por cierto, a los salvajemente capitalistas—no tienen nada que ver con el régimen imperante en Venezuela. Por supuesto que tenían que ver.
Benedicto XVI no se caracteriza por la improvisación o el apresuramiento. Cuando pronunció un valiente discurso en la Universidad de Ratisbona (Regensburg, 12 de septiembre de 2006), en el que denunciaba como inconveniente—citando palabras de un antiguo emperador bizantino—la asociación del Islam con la violencia, tal oración estuvo perfectamente bien prevista por el Sumo Pontífice, y fue algo discutido de antemano por el Papa y su estado mayor. Si unas caricaturas danesas causaron disturbios escandalizados en áreas musulmanas, si en su momento Salman Rushdie recibió sentencia de muerte por sus Versos satánicos, el Vaticano no podía suponer que las palabras cuidadosamente escogidas por el papa Ratzinger pasarían sin pena ni gloria.
Naturalmente, los papas, como buenos diplomáticos, sueltan afirmaciones de corte general para que sean leídas entre líneas. Benedicto XVI no mencionó directamente a Venezuela, ni siquiera a Cuba, pero está meridianamente claro que en América Latina sólo hay dos gobiernos autoritarios: el cubano, decididamente dictatorial, y el de Chávez, en vías de serlo. (Falta ver cómo terminarán de desarrollarse los gobiernos de Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega). Adicionalmente, son esos mismos dos gobiernos los que beben del marxismo: el de Fidel, desde hace tiempo borracho de materialismo histórico, y el venezolano que, sin ir muy lejos, exaltaba los ideales comunistas de Marx y de Trotsky el pasado 5 de mayo, cuando la emprendía en un discurso contra SIDOR mientras destacaba que ese día era el del nacimiento de Karl Marx. ¿A quién pudiera estarse refiriendo el Papa en el continente, entonces? ¿A su anfitrión, el Presidente de Brasil? ¿A Uribe Vélez?
Es clarísimo que el mensaje estaba directamente referido a Castro y a Chávez. Lara, no obstante, quiere convencernos de que el sol sale por el oeste. Dijo que Benedicto XVI “se ha caracterizado por ser un hombre conservador, pero no necesariamente eso nos va a llevar de manera automática a pensar que cualquier palabra que diga, descontextualizada por los propagandistas de la derecha, es contra el gobierno venezolano”. (El canciller Maduro estuvo más duro y advirtió que si fuese cierto que Tarcisio Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, había no sólo repetido los conceptos del Papa, sino también mencionado concretamente a nuestro país, “tendrá una respuesta contundente de Venezuela”).
Como tiene su propio jefe aduladores que repiten y consagran sus desvaríos, el mismo Willian tiene los suyos. Como para reforzar la idea de que Benedicto XVI no ha podido estar refiriéndose al gobierno venezolano, la Cónsul General de Venezuela en Nueva York, Leonor Osorio, acusó al Gobierno de Estados Unidos de hacer uso político de las solicitudes de asilo que ciudadanos venezolanos han presentado desde 2004 para hacer ver al gobierno “socialista cristiano” (!) de Chávez como un estado opresor del que miles tienen que salir huyendo. Es decir, el Papa no puede estar en contra de un régimen “cristiano”, aunque sea socialista. Esto es el progreso de tapar el sol con tres dedos en vez de uno, el de Lara, el de Maduro y el de Osorio, a pesar de que es obvio que el discurso de Benedicto XVI ha debido prepararse en Roma bastante antes de su viaje brasileño, y sus palabras cuidadosa e intencionalmente escogidas.
Claro que el Consejo Episcopal de América Latina y el Caribe (CELAM), ha salido a decir que el Papa no había querido insinuar ejemplos específicos, como para desactivar la bomba representada por la transparente admonición pontifical. También ha señalado que “la distribución desigual de la riqueza es la causa de la pobreza en América Latina”. Algo así como explicar que el opio duerme porque tiene una virtud dormitiva—Vis dormitiva—y que es blanco el caballo blanco de Bolívar.
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Pero ahora Lara, en su nuevo papel de gran desmentidor, acomete la deconstrucción—ministro postmoderno—de los resultados de una encuesta recientemente revelada por Oscar Schemel, el Director de Hinterlaces. Muy apresuradamente ha salido el Sr. Lara a declarar que el estudio de opinión sólo sirve a intereses de clase y es una “mentira estadística”. El Gonzalo Barrios del régimen—con perdón de la memoria del Dr. Barrios—declaró: “Alguien habló una vez que hay en la vida mentiras capitales, veniales y estadísticas, por lo que creo que en Venezuela hace bastante tiempo y por razones de carácter político estamos frente a una mentira sistemática de la mentira estadística”. Igualmente insinuó que algunos dueños de encuestadoras, en función de sus posturas políticas, “inducen respuestas en la forma misma de formular la pregunta a la hora de hacer la entrevista al encuestado”. El Ministro del Poder Popular para Desmentidos y Rectificaciones no toma en cuenta que la metodología de Hinterlaces incluye el empleo de focus groups, en los que los participantes no están encajonados por preguntas cerradas y pueden explayarse al explicar lo que sienten.
¿Qué tiene de particular la encuesta en cuestión, que obliga al gobierno a tratar de descalificarla? Pues que registra una disminución de 9% en el apoyo a Chávez, y reporta que más o menos la tercera parte de quienes votaron por él el pasado 3 de diciembre está arrepentida.
Estos resultados eran previsibles. Carolina Jaimes Branger y el suscrito anticiparon exactamente eso en un programa conducido por ella en enero de este año en Radio Caracas Radio. No hay misterio en el asunto, o especial mérito profético. Ya para entonces era inocultable—inocultada—la insolente aplanadora de cinco motores con la que el Presidente reelecto había arrancado el año, sin que ninguna de las medidas específicas—eliminación de la autonomía del Banco Central de Venezuela, estatización de la CANTV y La Electricidad de Caracas, negativa a la renovación de la licencia en VHF para RCTV, etc.—había sido mostrada a los Electores durante la campaña electoral. (Había mencionado el caso de RCTV, pero había llegado a sugerir que sometería la decisión a referendo consultivo popular). La arrogante agresividad del Presidente debía ya haber escamado a más de uno de sus votantes.
Hinterlaces, que medía en noviembre de 2006 una aprobación a la gestión de Chávez de 49% de los consultados, registra en los primeros cinco meses del año su caída a 40%. Dijo Schemel a Unión Radio anteayer: “De alguna manera este proceso revolucionario, más que construir o iniciar una revolución, lo que ha hecho es reafirmar los valores democráticos de pluralismo, alternabilidad, consenso; más que un ciudadano socialista lo que está surgiendo es un ciudadano liberal”. Esto no le puede gustar a Chávez en nada y, automáticamente, no puede gustarle a su Goebbels, a Willian Lara. Éste ha salido a decir que las cifras han sido amañadas, que no se corresponden con la “realidad” de un consistente apoyo al Jefe del Gobierno—y de todo lo demás—aunque sin ofrecer de su parte referencia específica a ningún otro sondeo.
También dijo Schemel que se nota “fatiga, cansancio, desesperanza, frustración por el incumplimiento de las promesas y la falta de resultados” en la gestión gubernamental y que una de las razones de tal cansancio es que el Presidente concede la suprema importancia a una agenda ideológica “que no toma en cuenta los problemas de la gente”. Añadió: “De la votación del presidente Chávez, de cada diez personas, tres están arrepentidas, de cada diez, tres están molestas y decepcionadas, y la valoración del gobierno de forma positiva ha bajado 9 puntos”. Otro clavo para la urna: el encuestador, habitualmente muy acertado—incluso para anticipar triunfos electorales de Chávez—indicó que la agenda ideológica de éste “tiene un rechazo del 67 %. El socialismo no logra cautivar a la mayoría de la población, más bien lo asocian con programas sociales y solidaridad y no como un nuevo orden económico y social”. Otro más: que las últimas mediciones de Hinterlaces miden un 81% de desacuerdo con la decisión presidencial de suspender la concesión de Radio Caracas Televisión. “Incluso los chavistas consideran que es una decisión arbitraria y personalista del Presidente Chávez, que limita la posibilidad de contar con opciones diversas no sólo de entretenimiento, sino de información y opinión”.
Se ha dicho mucho que Chávez sí cree en las encuestas y en su importancia. Sabedor de que ya su propio electorado desconfía del excesivo poder que concentra, ha comenzado a desacelerar uno de los cinco motores de la revolución “que no para nadie”. Es decir, ha comenzado a pararla él mismo. Ya no es tan inminente la reforma constitucional a la que había impuesto un cronograma de urgencia, y la cosa no será sometida a referendo, como había anunciado, en este año de 2007.
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Aun las más férreas dictaduras pueden desplomarse súbitamente. La del Shah de Irán, Reza Pahlevi, por ejemplo, contaba con una policía política que era envidia del más autoritario de los gobernantes de su época, pero ella no pudo evitar su caída. (El hecho fue una sorpresa para las más avezadas cancillerías occidentales). Ferdinand Marcos, el autócrata filipino que era el esposo de la dueña de cinco mil pares de zapatos, se vino abajo tan rápidamente como Pahlevi, como una máquina de escribir que fuese lanzada desde una torre del Parque Central. La opinión pública, normalmente estable, puede experimentar, con no poca frecuencia, un comportamiento pendular.
¿Qué puede pasarle a un gobierno que ha tenido dificultades en la formación de su ansiado partido único; que ha tenido roces importantes con Lula, con Bachelet y el Senado chileno, con el gobierno de Uribe, con García, con Calderón, con las petroleras internacionales, con Bush, con SIDOR y su dueño argentino, con la banca nacional; que ha disminuido marcadamente las reservas internacionales en lo que va de año; que preside sobre la inflación, la escasez y una delincuencia en deslave; que ha alienado a gran parte de los militares con su estúpido lema de “patria, socialismo o muerte” y la altanera advertencia de que quienes no gusten de él deben irse; que es el obsceno centro de un desbocado culto a la personalidad que repite su efigie en cada rincón del país?
No puede esperar, como sueña Lara, que el apoyo pre-electoral a su favor se haya mantenido incólume. Ya antes el apoyo a Chávez se ha desplomado verticalmente en breve lapso. Así ocurrió poco después del 11 de septiembre de 2001, cuando inició una de sus innumerables giras por el exterior, llenas de imprudentes declaraciones. En Londres quiso lucirse con una improvisación sobre el caso del Sierra Nevada, buque obsequiado por Carlos Andrés Pérez a Bolivia durante su primera presidencia bajo sospecha grave de corrupción. Chávez preguntó retóricamente en la capital inglesa cuánto habría costado el voto que había salvado a Pérez, impensadamente, y no faltó quien recordara que ése había sido el voto de su entonces canciller, José Vicente Rangel. Llegó hecho una mapanare enfurecida contra el diario El Nacional porque había reportado el acto fallido—a pesar de que muchos otros medios habían destacado lo mismo—y pronto las huestes de Lina Ron fueron a sitiar, amenazantes, el periódico que antes estaba de Puente Nuevo a Puerto Escondido. Pocos meses después Chávez estaba caído.
Pareciera estar incubándose una nueva crisis de la legitimidad del gobierno de Hugo Chávez. En la anterior, una conducción opositora soberbia y equivocada llevó al desastre del carmonazo. Hay que rezar porque esta vez no se cometa los mismos errores.
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