CS #166 – Turbulencia electoral

Cartas

En Para leer mientras sube el ascensor, colección de textos humorísticos por el español Enrique Jardiel Poncela, se encuentra una narración muy preocupante. Dos amigos discuten. Uno de ellos ha propuesto la siguiente descripción: «El hombre lleva siempre a la fiera atroz en su corazón».

La discusión lleva a una apuesta. Quien sostiene la tesis asegura que logrará hacer surgir tal bestia de dos tranquilos viejecitos, que conversaban sentados en un parque protegidos por una verja de hierro. Allá va a molestarles, llamando su atención con un bastón y constantes gritos: «¡Eh, fieras!»

Al principio, los ancianos respondían con gran paciencia y dulzura, siempre con calma y respeto, y argumentaban que puesto que sólo eran dos ancianos inofensivos se les permitiera conversar en paz. Al final, luego de un larguísimo período de hostigamiento verbal y punzante con el bastón, los ancianos rugían, echaban espuma por la boca, mordían los barrotes de la verja y amenazaban con la peor de las muertes a su torturador. Quod erat demostrandum.

Esta historia viene al caso porque las tempestades de la oposición fueron antes vientos sembrados por el gobierno. Desde la primera amenaza que profiriera en vivo, en su primera alocución desde el Salón Ayacucho en Miraflores, Hugo Chávez no ha cesado de puyar y vejar verbalmente al enemigo. Y la matriz de opinión de buena parte de quienes rechazan absolutamente al gobierno incluye la convicción de que el Consejo Nacional Electoral es tramposo, noción que el mismo CNE estimuló, bajo la insensible estrategia revolucionaria de inducir que la oposición se diera un tiro en el pie, propiciando en sus filas una abstención que daría triunfos fáciles y abrumadores al gobierno.

Toda la conducta del gobierno en materia electoral ha ido en esa dirección. La fase destemplada y amenazante de Carrasquero, el sojuzgamiento de la Sala Electoral por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, la impune admisión de Chávez de que la lista de Tascón había cumplido «su función».

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Primero Justicia ha emitido anoche un exquisito comunicado para anunciar, por boca de Gerardo Blyde—que el 28, el 28, el 28, aseguraba que el secreto del voto estaba protegido y había que ir a votar—el retiro de Primero Justicia de las elecciones previstas para el próximo domingo. La exquisitez consiste en haber encontrado un argumento para desdecirse. El comunicado dice: «Cuando le hemos pedido el voto a los venezolanos por Primero Justicia le hemos dicho también que se lo defenderemos, y lamentablemente, en virtud del terremoto político que está ocurriendo—otra vez la sismología borgiana—no podemos responsablemente pedir su voto sin tener la capacidad para defendérselo y eso nos obliga a reconocer la realidad del proceso del próximo 4 de diciembre y tomar la decisión de no poder participar en este proceso». Nada menos que una sola cláusula castellana con dieciséis verbos, requirió el partido de la nueva generación «centro-derechista» para exponer azoradamente el motivo de su retirada. En posterior remate de estudiado gesto, indica su apoyo a lo que puedan decidir candidatos presos o procesados.

¿Por qué ya no puede Primero Justicia defender el voto de los venezolanos al retirarse Accion Democrática, Proyecto Venezuela, COPEI y Venezuela de Primera de la contienda, que es lo que había cambiado desde que Blyde, como un Chamberlain ilusamente alborozado, certificaba que el secreto del voto estaba asegurado? ¿Cómo es que a pesar de que ahora no puede defender votos ciudadanos a su favor podría defender los que votarían por Julio Borges el año próximo? Porque es que el comunicado no omitió contestar inconsistentemente: «¿Qué le ofrece Primero Justicia a los Venezolanos? Seguir liderizando a una nueva generación, consolidarnos como la alternativa democrática, construir una nueva mayoría donde tengan cabida todos los venezolanos y por eso con más fuerza y mayor compromiso con Venezuela nuestro candidato presidencial a la cabeza de Primero Justicia será la alternativa del nuevo liderazgo para la elección presidencial del 2006».

Es lo mismo que me había escrito un protocandidato presidencial—aún no ha declarado formalmente que pretende la Presidencia de la República—sólo que no ayer, sino el 31 de octubre: «…estamos preparando un retiro masivo de candidatos… seguido de un evento espectacular de lanzamiento de campaña 2006». Es decir, hace un mes, bastante antes de la auditoría que pondría en evidencia la posibilidad de generar una nómina Tascón 2.0, que se preparaba lo que hemos visto en estos días.

La revisión en la que técnicos de Primero Justicia demostraron que la secuencia del voto quedaba almacenada en las máquinas de Smartmatic, no arrojó dudas sobre el respeto al voto en sí, sino sobre su carácter secreto. (Aparece a estas horas tardías, sí, el informe de un «grupo interdisciplinario», los nombres de cuyos miembros se mantienen «en reserva», donde se asegura haber probado, por fin, cómo es que un triunfo del «Sí» por cinco puntos porcentuales, fue convertido en uno del «No» por veinte el 15 de agosto de 2004). Esto es, los partidos que se han retirado de las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional no alegaron que habían descubierto cómo el CNE podía alterar la votación, sino que este organismo podría proporcionar al gobierno una herramienta de control social espiando la privacidad del votante, que quedaría expuesto a los métodos de un régimen paciente, que se toma su tiempo para apretar. La semana próxima habrá juicio contra María Corina Machado.

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El mismo 28 de noviembre—cuando una caricatura de Weil arengaba «¡Viva el 27 N! ¡Mueran los golpistas!»—la Organización de Estados Americanos decía en nota de prensa: «…en una reunión del pasado domingo 27, la Misión recibió de los dirigentes de los partidos políticos que conforman la alianza Unidad la solicitud de transmitir al Consejo Nacional Electoral (CNE) la petición de no utilizar las máquinas captahuellas, para asegurar el secreto de voto y la plena participación de dichos partidos en las elecciones del 4 de diciembre. En la reunión participaron Henry Ramos (AD), César Pérez Vivas (COPEI), Julio Borges, Gerardo Blyde y Juan Carlos Caldera (Primero Justicia), Leopoldo Pucci (MAS), Adalberto Pérez, Enrique Márquez y Ana Ferrer (UNTC), y Enrique Mendoza. Como es habitual en toda Misión de la OEA, la mencionada petición fue transmitida a las autoridades del CNE. En el día de hoy la Misión estuvo presente en la reunión en la que el CNE accedió a dicha solicitud y los partidos políticos de la Unidad se comprometieron a participar en la contienda electoral y a instar a la ciudadanía a salir a votar el 4 de diciembre, afirmando que ‘el secreto del voto en este proceso no va ser vulnerado’. Además expresaron que de no ocurrir un hecho excepcional sobreviniente, las garantías ofrecidas hasta el presente permiten convocar a la participación de la ciudadanía en los comicios del domingo, sin realizar nuevas peticiones».

Habrá que ver que opinará la OEA después de que, sin mediar otro «hecho excepcional sobreviniente», la oposición haya ejecutado «un retiro masivo de candidatos», pero lo cierto es que el factor internacional está muy presente. Una firma local de analistas destaca: «Los partidos cristiano y socialdemócrata han alegado parcialidad pro gubernamental de parte del Consejo Nacional Electoral (CNE) para justificar el boicot. La movida llega justamente un día después de que el CNE concediera un número de exigencias técnicas adelantadas por los partidos de oposición y en medio de una escalada de tensión en las relaciones de Estados Unidos y Venezuela». (En la que el incidente de la comisión parlamentaria estadounidense en Maiquetía es un escalón).

¿Puede afirmarse que esa oposición partidizada está apostando a que la creación de una crisis fundamental llevaría a una intervención norteamericana? Muy probablemente no, pero en todo caso tal intervención sería opuesta por una importante defensa de Chávez en América del Sur. Ayer Luiz Inacio Lula Da Silva, en presencia de Kirchner, saludó el posible triunfo de Evo Morales en Bolivia y dijo: «Miren el retrato de las elecciones en Sudamérica en estos últimos tres años y vamos a percibir que en ningún momento histórico tuvimos tantas posibilidades de tener una Sudamérica realmente orientada a su gente… Le dije a Kirchner, hace poco, imagínate lo que significó la elección de Chávez en Venezuela; imagina lo que significa si Evo Morales gana las elecciones en Bolivia. Son cambios tan extraordinarios que ni nuestros mejores politólogos podrían escribir porque no había antecedentes mostrando que eso sería posible». Esto después de lo acontecido en Mar del Plata y la polémica Fox-Chávez y la polémica venta de equipos españoles a las Fuerzas Armadas de la República Bolivariana de Venezuela.

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En este momento se abre un cauce de posibilidades a partir del retiro de candidaturas oposicionistas. (Que puede ser producto de una estrategia anticipada o cascada ineludible de reacciones, como un «efecto dominó», como el comienzo inescapable de la Primera Guerra Mundial. Lo importante es que dejan al gobierno solo ante las urnas).

Primero, dentro de las filas gubernamentales mismas hay radicales que, estando muy molestos con Jorge Rodríguez porque se dejó cazar y habría hecho demasiadas concesiones a la oposición, propugnan la extremidad de un «fujimorazo», olvidados ya de instituciones burguesas como los parlamentos. El 28, el 28, el 28 había quienes preguntaban la dirección de María Corina Machado, para enviar allí motorizados a amedrentarle.

La paranoia gubernamental tiene cómo alimentarse. Hace unos meses que leía en el «Informe Waller»: «Para las elecciones de 2006 debe ponerse en práctica un nuevo proceso y modelo electoral para desanimar o por lo menos entorpecer la clase de fraude que ocurrió en 2004. Es probable que el régimen sabotee la implementación de cualquier nuevo proceso. Esto, por sí mismo, ayudará a consolidar el cambio de paradigma en la percepción precisa del gobierno venezolano como una dictadura». Muy poco tiempo después (31 de mayo), María Corina Machado era recibida en la Oficina Oval por George W. Bush, en vísperas de una reunión de la OEA en Florida, cuando el gobierno norteamericano intentó, sin conseguirlo, introducir un mecanismo interamericano que permitiera monitorear y certificar—o más bien descertificar—al gobierno venezolano.

Esos radicales del chavismo aducirán que la conducta de la oposición es consistente con su expectativa de que el gobierno saboteara los cambios, y que al ser desarmada por las concesiones de Rodríguez (auditoría de 47% de las urnas, limitación de los cuadernos electrónicos y eliminación de máquinas «captahuellas»), habrían tenido que delatarse al retirar sus postulaciones. No habrían previsto los opositores, para su desconcierto y desesperación, que el CNE no se cerraba como pensaban que lo haría y necesitaban.

Pero la oposición también alberga radicales paranoicos, que encuentran signos que confirman sus peores presunciones. De allí que probablemente quieran presumir que la retirada, el «vuelvan caras» que iniciara Acción Democrática y ha terminado por acatar Primero Justicia, es un golpe que pondrá muy mal al gobierno, al punto de que sería el preludio de su caída. Que de la ausencia electoral habría que pasar a la activación del artículo 350 constitucional.

Entre estos extremos estarán las líneas principales de lado y lado. A pesar del drama—María Corina Machado reitera ominosamente su invitación a los templos y el Arzobispo de Caracas se apresura a declararlos impropios para actividad política—todavía no ha llegado la sangre al río. COPEI llegó a sugerir la posposición de las elecciones, y es de suponer que Primero Justicia aspira a que el sorpresivo movimiento táctico de la retirada inicie una reformulación aceptable de todo el mecanismo electoral, dado que pretende perseverar con la candidatura Borges, que tendría que ser administrada por un sistema del que ahora dice desconfiar. Lo que no deja de ser ingenuo, puesto que un nuevo Consejo Nacional Electoral sería escogido por una nueva Asamblea Nacional, en la que la mayoría oficialista sería enorme.

Por el lado gubernamental, la propaganda se centrará en un hecho fácilmente comprobable: los estudios de opinión indicaban que la oposición no habría arrastrado, en cualquier caso, un significativo caudal de votos a su favor. Esto sería, ha destacado el propio Chávez, la razón del repliegue opositor: «las uvas están verdes», como habría apuntado Samaniego. Ya antes de conocerse la decisión de Primero Justicia, el CNE había sacado las cuentas y señalaba que las organizaciones que se retiraban de las elecciones eran un 0,6% de los partidos inscritos (446) para participar. (También acusó el golpe, al excusar al CNE asegurando que este organismo desconocía la vulnerabilidad encontrada en la auditoría fatal).

Del lado opositor la cosa estará más complicada. El asunto será mostrado como triunfo heroico de la oposición, y como tal varios actores querrán reivindicar su propiedad. En la medida en que hayan sido más tardíos, esta pretensión será más difícil de mantener. Por ejemplo, Acción Democrática sostendrá que tiene más títulos que Primero Justicia, que se sumó de último, ya que los blancos iniciaron el movimiento. Pero también los recalcitrantes competirán por el trofeo: Tulio Álvarez, Oswaldo Álvarez Paz, Alejandro Peña Esclusa, pues mucho antes desahuciaron la vía electoral que ahora abandonan los partidos de oposición. (Salvo un chiripero exiguo e insignificante).

Aunque tal vez un ente de posicionamiento «intermedio» emerja como campeón: Súmate, que sin haberse enredado en lo del 350, emite señales de sintonía religiosa que resonarán con Castillo Lara, y que emprendió una larga y consistente campaña totalmente enfilada contra el Consejo Nacional Electoral. En la lógica oposicionista profunda, quien logre echarle más vaina al gobierno se legitimaría como el líder, como el San Jorge que vence al dragón de Barinas. Sólo que en vez de jinete varón, una Juana de Arco tecnocrática y mantuana, María Corina Machado, aspiraría a la Presidencia desde ese aura triunfadora.

Si hay elección el domingo, como parece que habrá, va a depender de la capacidad de movilización del gobierno que pueda sobreponerse al imprevisto ataque oposicionista. Lo que logre por encima de una participación de 30%—la encuestadora Hinterlaces medía intención abstencionista de 71% en octubre—podría presentarlo como triunfo, sobre todo cuando se viene de una abstención admitida por el CNE de 73% en las últimas elecciones. En este caso, los partidos de oposición habrían cometido, una vez más, un «suicidio post mortem», para emplear el agudo concepto de Luis Alberto Machado. De lo contrario, una concurrencia muy delgada señalaría una acusada debilidad del gobierno, y una base de legitimidad harto precaria de la próxima Asamblea Nacional.

Pero claro, quien certificará el grado de la abstención será el mismo Consejo Nacional Electoral en tela de juicio y ¿quién querrá creerle? El 2006 tal vez sea, en estimación de Primero Justicia, un año muy sísmico. Quizás no tanto, pero por lo menos turbulento y huracanado.

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CS #165 – Oscuridad doméstica

Cartas

Si se quisiera tomar una fotografía al mundo de hoy es seguro que saldría movida. Mucha cosa pasa en estos días en todas partes. Una mera enumeración exhaustiva agotaría el espacio habitual de esta publicación, pero piénsese en el arresto «alcapónico» de Augusto Pinochet, por asunto impositivo y no por los asesinatos que ordenara (unas 165 cuentas tiene el ex dictador en los Estados Unidos solamente, y en una sola guarda unos 8 millones de dólares); piénsese en el cambio de mando en Alemania, con el laborioso trabajo que debió hacer Angela Merkel para constituir gobierno antes de salir de inmediato a Francia e Inglaterra y dejar sentado así que lo exterior será prioritario durante su mandato; o en la renuncia de Ariel Sharon a su partido para formar uno centrista, propio, que le apoye en su agenda para la liberación de Palestina; o en el revuelo causado por Lord Goldsmith al amenazar a la prensa inglesa con la Ley de Secretos Oficiales, porque se hubiera publicado parte de una conversación entre Tony Blair y George Bush (de abril del año pasado), en la que este último sugiere el bombardeo de al Jazeera, la red árabe de televisión; o en la agitación vaticana por la inminente emisión de un instructivo sobre la admisibilidad de homosexuales en seminarios de formación sacerdotal (quienes hayan tenido bajo control célibe, durante tres años, su concupiscencia homosexual, podrían ser admitidos). El mundo, pues, eppur si muove.

Nuestro gobierno nacional, por su parte, se ocupa mucho más de la dimensión internacional que de atender problemas venezolanos. En un nuevo Pacto de Punto Fijo—que no de Tiro Fijo—Hugo Chávez acordará con Álvaro Uribe Vélez acelerar el proyecto de gasoducto (primera fase de un poliducto con vocación pacífica, esto es, asiática, esto es, china) entre el Complejo Refinador de Paraguaná y Punta Ballenas en la Goajira colombiana. Ambos mandatarios van a la reelección el año que viene, por lo que tendrán que tolerarse por más tiempo, de ser exitosos, a pesar de ser, en gran medida, polos opuestos. (Alí Rodríguez, tan ocupado con el impasse entre Chávez y Vicente Fox, califica el encuentro de hoy como «la continuación de una positiva y cada vez mejor relación entre los dos países». Así lo demostraría la denegación definitiva, por parte de Uribe, del asilo de militares venezolanos acusados por golpistas, entre quienes se encuentran el vicealmirante Héctor Ramírez Pérez y el coronel aviador Silvino Bustillos). A pesar de que el asunto del ALCA y la proximidad diplomática con los Estados Unidos parecían haber rasgado a Suramérica de arriba abajo—una cuenca pacífica pro norteamericana, una atlántica en contra—las recientes debilidades (domésticas e internacionales) de George Bush han hecho mella en la negociación andina de un tratado de libre comercio con la potencia norteña, al punto de haberse detenido ayer las conversaciones, que han sido pospuestas para el año que viene. Uribe está leyendo las encuestas, que reflejan un descenso de su aprobación popular respecto de esa integración andino-estadounidense. Por otra parte, a pesar de que Venezuela, en vísperas de ser admitida como miembro pleno de MERCOSUR, ha expresado su desprecio por la Comunidad Andina de Naciones (que en estos momentos preside pro tempore), la realidad del tráfico fronterizo, sea comercial o de contrabando, impide que Colombia arriesgue una mala relación con su vecino oriental, por más pro norteamericano que Uribe pueda ser.

Antes ha recibido el presidente venezolano, sin embargo, al argentino, Néstor Kirchner, que vino a cobrar la entrada de Venezuela al MERCOSUR, que no es nada barata. El gasoducto entre Venezuela y Colombia es un enano comparado con el que pretende establecerse entre Venezuela y Argentina, de doce mil kilómetros de longitud; nuestro país comprará 300 millones de dólares adicionales de bonos de la deuda argentina (ya había adquirido casi mil millones); enviará al sur cinco millones anuales de barriles de gasoil que cobrará en transferencias tecnológicas agropecuarias. El billete de acceso al pacto económico de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, se paga generosamente, sobre todo cuando la visita misma de Kirchner es una señal favorable a Chávez a poco de su espectáculo en Mar del Plata y su diatriba con Fox. El presidente argentino no puede ignorar este efecto.

Pero la magnanimidad de Chávez no se limita a la punta inferior de América del Sur. En sorprendente—aunque anunciada—movida, CITGO ha ofrecido hasta doce millones de galones de combustible para calefacción destinados a los sectores pobres de Boston y Nueva York ¡con un 40% de descuento sobre los precios de mercado! La astuta oferta, oportuna ante el inmediato invierno, es no sólo una bofetada más al gobierno de Bush, sino que pone presión a las firmas petroleras norteamericanas, que en medio de sus extraordinarias ganancias por causa de los altos precios del petróleo, no han tenido un gesto similar. El director del Consejo de Asuntos Hemisféricos con sede en Washington, Larry Birns, considera muy difícil una retaliación de la Casa Blanca porque Chávez ofrezca mantener a la gente pobre protegida del invierno, y califica la estrategia de éste como «bastante brillante».

Y todavía tendrá tiempo Chávez de ocuparse de las elecciones bolivianas. Tal vez intentando copiar la actuación de Vicente Fox, el principal opositor de Evo Morales (que ahora puntea las encuestas con 33%), Jorge Quiroga, ha hecho abiertas críticas a Chávez. El encargado de negocios de Venezuela en La Paz, Azael Valero, decidió reconvenir a Quiroga por sus evaluaciones negativas del presidente venezolano, y tal cosa produjo la citación de Valero a la cancillería de Bolivia para que escuche la lectura de la cartilla: «El Ministerio de Relaciones Exteriores comunica que considera ese hecho como una clara injerencia en asuntos internos que no competen a un representante diplomático extranjero en nuestro país», indicó sin ambages un comunicado boliviano. Más o menos de lo mismo que se acusa al embajador Villegas, recién traído de México para declarar ante la Asamblea Nacional que no ha interferido en la política interna mexicana, sin haber convencido.

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Hace nada ha fallecido en Caracas el muy notable personaje Don José Antonio Giacopini Zárraga, cuyas particularísimas dotes lo distinguieron entre muchos venezolanos. Tal vez su más notable peculiaridad era su asombrosa memoria, desde la que disertaba con igual riqueza de detalles y propiedad acerca de historia militar y política de Venezuela, su secuencia constitucional, las dinastías y sectas religiosas del Cercano Oriente, los caballos de paso, las armas, el petróleo, la geografía o las alfombras persas. Fue un hombre excepcional, de preclaro pensamiento y paciente tino pedagógico. No escribió nunca, y por tal cosa se ha perdido su memoria. Más de una vez se le propuso que permitiera registrar magnetofónicamente sus impares disertaciones, y consintió en ello para un libro de apuntes de historia petrolera de Venezuela, en la que era experto. Porque la charla de Don José tenía una desusada cualidad: si se transcribía cualquier cosa que dijera ante auditorios nutridos o a un solo y afortunado interlocutor, el texto resultante venía con comas y puntos y puntos y comas, con signos de admiración e interrogación, con puntuación completa, precisa y clarísima, tan perfecta era la construcción de sus oraciones. Es el mismo rasgo distintivo de la palabra de otro venezolano excepcional, el maestro José Antonio Abreu, su tocayo. Una conferencia del Dr. Abreu, expresiva como pocas, sin apuntes, pareciera leída de un perfecto y cabal texto escrito.

Así hay cabezas venezolanas excepcionales, cuyo discurrir en voz alta es un privilegio para quienes tienen la fortuna de escucharlas disertando. Ayer por la tarde el suscrito tuvo la suerte de oír el análisis y la interpretación de uno de estos venezolanos inigualables, que ponía en perspectiva la intensa y numerosa actividad internacional de Chávez. Y es que no tanto la estimaba en exceso extendida, sobrestimada, como irrelevante para su destino político interno. Después de pasearse por medio planeta en inteligente, profundo y coherente y detallado inventario, me hizo notar que nunca ha sido la política exterior venezolana cosa que quite el sueño al ciudadano venezolano promedio, y que, por lo contrario, aquellos líderes de nuestra historia que concedieron atención preponderante a lo internacional, empezando por Bolívar y Miranda, se desplomaron al cabo de no mucho tiempo, y perdieron el poder político.

De este modo me sugería que mucho éxito exterior de Chávez pudiera coincidir con su fracaso local, interno. Cada vez es más difícil de explicar a los venezolanos, a los pobres ciudadanos a quienes se exacerbara sus expectativas, cómo es posible que Chávez dispense fortunas más allá de nuestras fronteras, se preocupe por el transporte público del Bronx o la deuda de los argentinos, cuando aquí crece la miseria y aumentan las necesidades. Éste es el filón político que, por ejemplo, ha encontrado William Ojeda, lanzado en campaña electoral, y que con penetración en las capas populares, pone a pensar a los electores en ese desmedido caso de brillantez afuera y oscuridad en la casa.

Hace nada, por otra parte, que un psiquiatra del MVR hablaba ante un organismo latinoamericano sobre los procesos que estarían «matando» a su partido: la mentira—y señaló como ejemplo las declaraciones de Nicolás Maduro sobre un presunto soborno a la jueza que lleva el caso de la imputación de Nelson Mezerhane—y la corrupción, que ejemplificó con la adquisición de un pent house en el edificio La Corniche de Altamira por parte de un alto funcionario del Estado.

No es casualidad la pedrada que acaba de lanzar José María Aznar al mandatario venezolano desde Ecuador, al sugerir que la conflictividad y el protagonismo internacionales de Chávez sirven para el disimulo de sus problemas internos. Se avecina la campaña electoral presidencial, y Chávez no podrá ganarla cómodamente si sólo tiene para mostrar a los electores las concesiones y el dispendio, las pendencias y alianzas, de su muy poco diplomática diplomacia.

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CS #164 – La cosa es compleja

Cartas

El término «paradigma» y su empleo en la expresión «paradigma político» se ha hecho de uso bastante generalizado. El sentido en el que se emplea es el propuesto por Thomas S. Kuhn en su obra de 1962 The Structure of Scientific Revolutions. Kuhn se refiere con el término paradigma al núcleo esencial de una determinada teoría o doctrina científica. Por ejemplo, en materia del fenómeno de la gravitación, el paradigma de la física aristotélica quedaba definido por el concepto de causa final; Aristóteles explicaba que los cuerpos cayesen porque todos los cuerpos buscarían ir hacia su lugar natural, la tierra, dado que todos los cuerpos estarían hechos del «elemento» tierra. Sobre el mismo fenómeno el paradigma de Newton sustituye el concepto de Aristóteles por la idea de «acción a distancia», que permite concebir una «fuerza de gravitación universal» existente entre dos cuerpos cualesquiera. Einstein prescinde de esa noción de acción a distancia y la sustituye, a su vez, por la proposición de que la presencia de masa en el espacio induce una curvatura en éste; sería esta curvatura la que seguirían los astros al girar en derredor de cuerpos de mayor tamaño, y no una fuerza de gravitación.

El famoso ensayo de Kuhn describe el progreso de la ciencia entre épocas de estabilidad conceptual, de permanencia de un determinado paradigma, hasta que una crisis en el poder explicativo del paradigma conduce a la formulación de uno nuevo. Esta idea ha sido extendida para explicar la sucesión en el tiempo de las distintas concepciones sobre lo político.

Los paradigmas, pues, son los marcos mentales básicos a partir de los cuales se interpreta la realidad. Obviamente, de ellos depende la conducta humana. Dice John Stuart Mill: «Es lo que los hombres piensan lo que determina cómo actúan». (Ensayo sobre el gobierno representativo).

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La crisis de los paradigmas sociopolíticos tuvo una grave expresión en el descrédito que sufrió la llamada planificación estratégica. Comúnmente se acostumbra fechar la primera derrota importante de los planificadores estratégicos con el embargo petrolero árabe de fines de 1973. Las predicciones dejaron de ser confiables, al generalizarse la impresión de volatilidad o impredecibilidad del mercado petrolero. A comienzos de la década de los ochenta el Presidente de Exxon declaraba que predecir el futuro era «tan difícil como tatuar una pompa de jabón».

La discontinuidad, por otra parte, comenzó a manifestarse en el mundo político. La caída del régimen del Shah de Irán fue la primera «sorpresa» de cierta magnitud, la que inicia la serie de acontecimientos «impensables» que incluye cataclismos tales como el derrumbamiento del Muro de Berlín y la desmembración de la Unión Soviética como secuela de la perestroika de Gorbachov.

Una turbulencia de tan grande magnitud dejaba mal parados los intentos predictivos de los más sofisticados centros de análisis. Junto con el agotamiento del recetario clásico, esa inestabilidad ha sido la razón principal de que cundiera el escepticismo hacia los intentos de manejar el ambiente social desde marcos generales como guía para la acción.

En Venezuela fue muy intenso el rechazo a los «habladores de paja» de los departamentos de planificación estratégica. Un centro local de doctrinas gerenciales publicó en 1985 un libro (El caso Venezuela: Una ilusión de armonía) en el que sus dos más notables líderes (Moisés Naím y Ramón Piñango) objetaban a la planificación estratégica del siguiente modo: «El mejoramiento de la gestión diaria del país requiere que los grupos influyentes abandonen esa constante preocupación por lo grandioso, esa búsqueda de una solución histórica, en la forma del gran plan, la gran política, la idea, el hombre o el grupo salvador. Es urgente que se convenzan de que no hay una solución, que un país se construye ocupándose de soluciones aparentemente pequeñas que forman eso que, con cierto desprecio, se ha llamado ‘la carpintería’. Si bien no hay dudas de que la preocupación por lo cotidiano es mucho menos atractiva y seductora que la preocupación por el gran diseño del país, es imperativo que cambiemos nuestros enfoques». Es decir, el remedio propuesto era el de sustituir los estrategas por los tácticos.

Entre 1989 y 1993, un período de intensa inestabilidad política que incluyó el «caracazo» en 1989 y los intentos de golpe de 1992, muy connotados profesores así como gerentes reconocidamente capaces del sector privado—el mismo Moisés Naím, Gerver Torres, Eduardo Quintero Núñez, Roberto Smith, etc.—ejercieron importantes funciones públicas. Por esta razón resulta interesante contrastar este caso local de miopía técnica con el juicio que mereció a Tocqueville la ceguera de los funcionarios del gobierno de Luis XVI cuando la Revolución Francesa estaba a punto de estallar: «…es decididamente sorprendente que aquellos que llevaban el timón de los asuntos públicos—hombres de Estado, Intendentes, los magistrados—hayan exhibido muy poca más previsión. No hay duda de que muchos de estos hombres habían comprobado ser altamente competentes en el ejercicio de sus funciones y poseían un buen dominio de todos los detalles de la administración pública; sin embargo, en lo concerniente al verdadero arte del Estado—o sea una clara percepción de la forma como la sociedad evoluciona, una conciencia de las tendencias de la opinión de las masas y una capacidad para predecir el futuro—estaban tan perdidos como cualquier ciudadano ordinario». (Alexis de Tocqueville: El Antiguo Régimen y la Revolución).

Pero no todos los estrategas estaban perdidos o confundidos. Para el caso venezolano tiene especial relevancia la intuición analítica de Yehezkel Dror, puesto que se trata de un investigador que vino frecuentemente al país entre 1972 y 1993 y se reunió con los miembros más representativos de sus élites de esa época. Dror no sólo describió adecuadamente la inestabilidad intrínseca del régimen de Palevi bastante antes de su desplome, sino que caracterizó el problema general de la «endemia» de las sorpresas en un brillante artículo de 1975. (How to Spring Surprises on History: «Eventos considerados como de baja probabilidad ocurren con frecuencia variable y la sorpresa llega a ser endémica»).

Si bien, pues, era evidente que la mayoría de los analistas no sabían qué decir respecto del futuro en ciertas áreas especialmente volátiles, unos pocos mostraban que era posible manejar satisfactoriamente el problema cambiando el punto de vista y la comprensión de la dinámica propia de los acontecimientos sociales.

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Es sólo muy recientemente que la «teoría de la complejidad», que incluye la llamada «teoría del caos», ha podido proporcionar un paradigma adecuado. Los primeros ejercicios analíticos de predicción eran fundamentalmente proyecciones en línea recta. (La estadística había proporcionado la herramienta de la «regresión lineal», mientras el «determinismo histórico» de las doctrinas marxistas contribuía a esa opinión de que el futuro era único e inevitable). Obviamente, sólo pocos fenómenos pueden ser adecuadamente descritos como una línea recta.

El reconocimiento de la multiplicidad del futuro llevó, más tarde, al desarrollo de la técnica de «escenarios» (principalmente por la Corporación RAND, en la década de los sesenta), en los que se exponía intencionalmente un conjunto de descripciones diferentes del futuro en cuestión. Sin embargo, aún la técnica de escenarios tiende a estar asociada con una percepción del problema en forma de «abanico» de futuros, según la cual se presume una continuidad de la transición entre los distintos futuros, al desplazarse por el área continua del abanico. Este modo de ver las cosas supone, por tanto, una enorme cantidad de incertidumbre, pues los futuros serían, en el fondo, infinitos.

El formalismo matemático (fractales) sobre el que se asienta la teoría de la complejidad, en cambio, permite describir el futuro como una estructura arborificada o ramificada, como una arquitectura discontinua en la que unos pocos futuros posibles actúan como cauces o «atractrices» por los que puede discurrir la evolución del presente. (Benoit Mandelbrot, investigador del Thomas Watson Research Center de la compañía IBM., presentó en 1982, en su libro The Fractal Geometry of Nature, la noción de «fractal»—en términos generales una línea que exhibe «autosimilaridad», que se parece a sí misma. La matemática fractal reproduce, con ecuaciones de extrema simplicidad, estructuras ramificadas complejas, sea ésta el perímetro de un helecho o la forma del aparato circulatorio humano. Cuando los investigadores de fenómenos caóticos—el clima, la turbulencia de los líquidos, los ataques cardíacos, etcétera—buscaban una herramienta analítica que les permitiera describir estos procesos, encontraron que la matemática fractal era justamente lo que necesitaban. Las «atractrices», o cauces del orden subyacente a los fenómenos caóticos, son líneas de tipo fractal).

Un modelo sencillo de un sistema de atractrices lo constituye un péndulo que oscila a poca distancia de una base hexagonal, en cuyos vértices se han colocado imanes de aproximadamente igual intensidad magnética. Tomando el péndulo entre los dedos se le dota de un impulso inicial que, al soltarlo, lo hace describir una trayectoria que bajo la acción de los imanes es típicamente errática. Al agotarse el impulso inicial el péndulo se detiene sobre uno de los vértices (una de las atractrices). Incluso en un sistema tan sencillo como éste, no es posible predecir cuál será la atractriz que predominará al final.

Incertidumbres de este tipo han llevado a la desesperante noción de que la predicción social es imposible. El hecho de que por lo atrayente del nombre, se haya popularizado más la teoría del caos que la teoría de la complejidad que la engloba, ha contribuido aún más a la desesperanza.

Pero esto es un conocimiento y una aplicación superficiales de tales teorías. Por una parte, aun los fenómenos caóticos transcurren por cauces que siguen un orden subyacente estricto. Por la otra, ya a niveles prácticos se ha tenido éxito en introducir estímulos que «sincronizan» procesos caóticos para hacerlos seguir trayectorias estables. En otras palabras, es posible dominar el caos. (Ver William L. Ditto y Louis M. Pecora, Mastering Chaos, Scientific American, agosto de 1993 y antes Elizabeth Corcoran, Ordering Chaos, Science and Business, Scientific American, agosto de 1991). Más aún, la proporción de caos dentro de los sistemas complejos es usualmente pequeña, y predomina en éstos un proceso opuesto y más poderoso de autoorganización, especialmente en sistemas que, como el social, son capaces de intercambiar información. (Ver Stuart A. Kauffman, Antichaos and Adaptation, Scientific American, agosto de 1991).

Naturalmente, ciertos episodios caóticos pueden tener consecuencias lamentables en magnitudes enormes. Los acontecimientos del 27 y el 28 de febrero de 1989, por ejemplo, son más fácilmente comprensibles si se les interpreta como un caso de proceso caótico, antes que como resultado de una acción subversiva intencional. En muchos sistemas físicos la transición de una fase ordenada a una fase caótica se produce al aumentar la magnitud de algún parámetro, la velocidad, por ejemplo. En el caso del más reciente crash del mercado de valores de Nueva York (octubre de 1987), ese parámetro ha podido ser la mayor velocidad de transmisión de datos que se había logrado luego de la completa computarización de las transacciones. El 27 de febrero de 1989 pudo observarse la propagación de la avalancha desde Guarenas, exacerbándose por la transmisión del evento a través de los medios de comunicación social, pero también a través de una cadena informal de transmisión de información: los mensajeros motorizados, que exhiben desde hace mucho una rápida solidaridad de conducta y que fueron propagando el descontento desde Guarenas a Petare, de allí a Chacaíto, a la estación del Metro en Bellas Artes, y así sucesivamente.

En contraposición a estas posibilidades caóticas, los sistemas sociales aprenden y se autoorganizan. A pesar de la larga acumulación de tensiones sociales en el país, el apagón masivo del sistema eléctrico venezolano del 29 de octubre de 1993 no condujo a disturbios dignos de ser mencionados. La ciudadanía intuyó tal vez que los disturbios, de producirse, proporcionarían un pretexto para la toma del poder político por autoridades militares. La comunicación telefónica sirvió esta vez para generalizar la impresión de que se estaba frente a la preparación de un golpe de Estado: la conciencia política lograda en años de gran sufrimiento social evadió la posible trampa.

Es así como aun en condiciones de extrema complejidad es posible tanto predecir el futuro como seleccionarlo. Por el lado de la predicción social, el problema es ahora un asunto de identificación de las atractrices actuantes en un momento dado. Por el lado de la acción, se trata de evitar ciertas atractrices indeseables y de seleccionar alguna atractriz conveniente o, más allá, de crear una nueva atractriz altamente deseable. Eso es, fundamentalmente, la esencia de una imagen-objetivo. Eso es lo que deben proporcionar los estrategas políticos.

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CS #163 – Los muertos que vos enterráis

Cartas

Les gens que vous tuez se portent assez bien. («La gente que usted mata está bastante bien»). Así escribió Corneille en El mentiroso, y parece ser de esa frase que proviene la española «Los muertos que vos matáis gozan de buena salud». Ésta ha sido atribuida, erróneamente, al Tenorio de Zorrilla miles de veces; algo menos, también equivocadamente, a Cervantes. Igual pasa con una frase que Hugo Chávez, en su alegre barniz de erudición, gusta de repetir atribuyéndola a Don Quijote: «Ladran, Sancho, señal que cabalgamos». En ninguna de las partes de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha es posible encontrar tal declaración. En cambio, se encuentra en el diálogo de Don Quijote, película de Orson Welles estrenada en 1992, año del Quinto Centenario del Descubrimiento y el fracasado alzamiento de Chávez, lo que tal vez explique la fijación de éste con la frase.

En todo caso, el irónico concepto de Corneille, con ironía recrecida en castellano, se aplica perfectamente al presidente Chávez, quien anunció que sería enterrado el ALCA en Mar del Plata, y que dijera: «En la historia de Sudamérica habrá que hablar en el futuro antes de Mar del Plata y después de Mar del Plata. Ayer ocurrió un evento único, histórico e irrepetible que jalona el nuevo camino, la nueva historia para los pueblos del sur. El ALCA está muerto». También se vanaglorió: «De la cumbre me llevo el sabor de la victoria, el sabor a miel de la victoria. El gran derrotado es Bush. Se fue silencioso, con el rabo entre las piernas». Y también describió la resistencia de los cuatro países del MERCOSUR (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) más Venezuela como «una esgrima de cinco mosqueteros».

Pero la verdad es que el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) no ha fallecido, por lo que difícilmente pudiera habérsele enterrado. (A menos que se pretenda hacerlo mientras vive, como se asegura, otra vez falazmente, que ocurriera con el actor mexicano Joaquín Pardavé). La declaración final de la IV Cumbre de las Américas, aunque reconoce diferencias en el seno de los participantes sobre el tema, reconoce igualmente su compromiso con el ALCA. He aquí el texto pertinente de la Declaración de Mar del Plata:

«19. Reconociendo la contribución que la integración económica puede efectuar al logro de los objetivos de la Cumbre de crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática:

Algunos miembros sostienen que tenemos en cuenta las dificultades que ha tenido el proceso de negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), y reconocemos la contribución significativa que los procesos de integración económica y la liberalización del comercio en las Américas pueden y deben aportar al logro de los objetivos de la Cumbre de crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática. Por ello, mantenemos nuestro compromiso con el logro de un Acuerdo ALCA equilibrado y comprensivo, dirigido a la expansión de los flujos comerciales y, en el nivel global, un comercio libre de subsidios y de prácticas que lo distorsionen, con beneficios concretos y sustantivos para todos, teniendo en cuenta las diferencias en los niveles de desarrollo y tamaño de las economías participantes y el tratamiento especial y diferenciado de las economías mas pequeñas y vulnerables. Participaremos activamente para asegurar un resultado significativo de la Ronda de Doha que contemple asimismo las medidas y propósitos del párrafo anterior. Continuaremos promoviendo las prácticas y actividades establecidas en el proceso del ALCA, que garanticen la transparencia y promuevan la participación de la sociedad civil.

Instruimos a nuestros responsables de las negociaciones comerciales a reanudar sus reuniones en el primer semestre de 2006, para examinar las dificultades del proceso ALCA, a fin de superarlas y avanzar en las negociaciones, de acuerdo con el marco adoptado en Miami, en noviembre de 2003. Asimismo, instruimos a nuestros representantes en las instituciones del Comité Tripartito a que continúen asignando los recursos necesarios para apoyar la operación de la Secretaría Administrativa del ALCA.

Otros miembros sostienen que todavía no están dadas las condiciones necesarias para lograr un acuerdo de libre comercio equilibrado y equitativo, con acceso efectivo de los mercados libre de subsidios y prácticas de comercio distorsivas y que tome en cuenta las necesidades y sensibilidades de todos los socios, así como las diferencias en los niveles de desarrollo y tamaño de las economías.

En función de lo expuesto hemos coincidido en explorar ambas posiciones a la luz de los resultados de la próxima reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio (OMC). A tal efecto el gobierno de Colombia realizara consultas con miras a una reunión de responsables de negociaciones comerciales».

Es decir, Chávez miente, y por eso le es doblemente aplicable la frase de Corneille en Le menteur.

………………

Hubo, sí, en Mar del Plata, un espectáculo para 50.000 personas, entre cuyas estrellas estuvieron, además de Chávez, la muy desacreditada Hebe Bonaffini, el gordo cocainómano de Diego Maradona y el líder cocalero Evo Morales. (Consumidor y suplidor, demanda y oferta, pues). El encuentro estuvo pensado (y financiado) no tanto para oponerse al ALCA como para exaltar a Chávez. No sólo las banderas que flanqueaban el proscenio tenían las efigies del Che Guevara y Chávez, sino que éste mismo quiso sugerir, con un abominable juego de palabras parecido al del «método Chaaz», una «alianza contra el hambre» o ALCHA, cuando es evidente que propone tan poco eufónica fórmula porque incluye la primera sílaba de su apellido.

Con los reales gastados en el espectáculo, al que por supuesto ningún otro de los presidentes de la cumbre asistió, hasta Alejandro Peña Esclusa hubiera reunido 100.000 personas. Por lo demás, esta adulación transnacional no es única: hace nada que El Universal reportaba que, por iniciativa del emeverrista Luis Rafael Díaz Laplace, el Parlamento Andino había abierto un concurso para murales que resalten «la figura del presidente Hugo Chávez dentro de la Integración Latinoamericana». (Díaz Laplace es el Vicepresidente de la Cuarta Comisión del Parlamento Andino, que se ocupa de Asuntos Económicos, de Presupuesto y de Contraloría de los Órganos del Sistema Andino de Integración y de Turismo. Es decir, tiene que ver con viajes y reales. Los premios: 5 millones de bolívares al primer lugar, 3 al segundo, 2 al tercero. No se aceptarán proposiciones cuyas dimensiones sean inferiores a 2 metros de largo por 1,5 metros de alto).

Pero mientras la farándula revolucionaria tenía su día en Mar del Plata, Vicente Fox lograba reunir—con algunas presiones—a veintinueve países dispuestos a sumarse al ALCA. Son veintinueve guardias del cardenal contra cinco mosqueteros. El Presidente de México, naturalmente, fue criticado en su propio país por sus opositores de izquierda. López Obrador, por ejemplo, indicó que sentía «pena ajena» con la actuación de Fox en Argentina, la que no se reduce a la alineación de posibles remisos con el ALCA, sino que no ceja en una contra a Petrocaribe, que presenta como segunda fase del Plan Puebla-Panamá (PPP): «un plan de integración energética con Centroamérica que demandará una inversión de 7.500 millones de dólares e incluye la construcción de una refinería. Además de avanzar en lo contemplado en el PPP, ese programa busca aliviar la crisis que padecen los países de América Central debido a los altos precios internacionales de los combustibles». (EFE, AP).

Ni tampoco cree Lula que el ALCA está muerto y enterrado, puesto que conversa con su interlocutor a invitación suya y promete » continuar con los esfuerzos para promover la liberalización del comercio» y reafirma «su compromiso con el proceso del ALCA». Lula quería negociar con Bush bilateralmente, no dentro de un marco preestablecido para todos; por esto dijo que el ALCA no era un punto de la agenda de Mar del Plata. Brasil quería una ventaja, que lo sería también para Argentina: la reducción de los subsidios norteamericanos a sus agricultores. (Más las cosas que nunca se saben).

Por estas razones, medio chapeau para el presidente Bush. («Pero si Bush es capaz de aguantar el chaparrón que le espera en el sur del continente, y logra evitar su descalabro interno, habrá que quitarse el sombrero». Carta Semanal #162, 3 de noviembre de 2005). Para lo que le esperaba fue mucho lo que pudo lograr. No están muertos los muertos que Chávez entierra. Ni siquiera él mismo, las veces que se ha suicidado. Esta vez, con su lenguaje de peleón irredimible, quedó bastante aislado. Sus colegas entienden que no son suficientes ni su cheque de 10.000 millones de dólares (la tercera parte de nuestras reservas, en diez años) ni su percepción de que la gran contribución que puede dar es una pelea contra los Estados Unidos.

………………

Pero tampoco fue que Bush tuvo un resonado triunfo. En los Estados Unidos perciben la cumbre como otro fracaso, y es allá donde tal vez no logre «evitar su descalabro interno». The New York Times editorializa así: «Después de la desastrosa visita del Presidente Bush a Latinoamérica, es enervante darse cuenta de que su presidencia todavía tiene más de tres años por transcurrir. Ya sería suficientemente duro en el frente doméstico vivir con una administración sin agenda y sin competencia, pero el resto del mundo simplemente no puede darse el lujo de un gobierno americano tan malo por tanto tiempo». Es difícil concebir una cosa más pesada dicha a un presidente norteamericano. Ése es el nuevo temporal que Bush debe capear: salió de Wilma en Mar del Plata para enfrentar en Washington a Katrina. Ahora todo dependerá de la fortaleza de sus diques políticos.

El tema candente es Irak y los métodos norteamericanos para tratar a prisioneros que los Estados Unidos califican como terroristas. Y es ahora la Corte Suprema de Justicia la que entra de lleno en el asunto: ha acordado decidir sobre la legalidad de esos métodos. Bush ha sostenido que lo atinente a la detención, la interrogación, el juicio y el castigo a los sospechosos de terrorismo son asuntos que él debe decidir en tanto comandante en jefe. Ahora se sabrá cuánta falta le hace a Bush tener a Harriet Miers en la Corte Suprema.

Ahora bien, Bush acaba de declarar que los Estados Unidos no torturan. ¿Entonces qué significan las prácticas en Abu Ghraib y Guantánamo? ¿Entonces para qué son necesarias prisiones ocultas—black sites—en unos cuantos países? ¿Entonces por qué Dick Cheney busca que la CIA sea exceptuada de una prohibición de la tortura que un senador republicano propuso? ¿Por qué quiso el gobierno estadounidense que sus funcionarios no pudieran ser llevados a los tribunales internacionales de justicia? Si algo está muy establecido en esta guerra de Irak, y su subsecuente ocupación, es que la tortura de los prisioneros ha sido permitida reiteradas veces.

Por tanto, Bush miente; il est un autre menteur. Y si hay algo que el pueblo norteamericano detesta es la mentira. Hasta donde se supo, ya más de la mitad de los norteamericanos pone en duda la integridad de su Presidente.

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CS #162 – Maremoto plateado

Cartas

Mi padre coleccionaba laboriosa y avaramente sus libros, a los que consideraba su verdadera fortuna. También tenía especial aprecio por su colección de Selecciones del Reader’s Digest, en la que podía encontrarse la propaganda de los fabricantes de armamentos, pues la había iniciado durante la Segunda Guerra Mundial. El Lightning P-38 de Northrop, el Corsair F4-U de Chance-Vought y el P-39 Airacobra de Bell estuvieron entre los aviones vendidos en las páginas de Selecciones, y no podía faltar en cada número algún reportaje épico de la guerra, en el que las fuerzas norteamericanas—en menor medida las inglesas—triunfaban heroicamente.

Siempre la continuó aumentando, así que pude leer números de la inmediata posguerra, con sus consabidas viñetas, anécdotas y chistes. Uno de ellos siempre me pareció ingenioso: cunde el pánico en la Casa Blanca, el Departamento de Estado y la Junta de Jefes cuando los Estados Unidos reciben un pedido de la Unión Soviética, por cien mil gruesas de profilácticos de doce pulgadas. Tras dos o tres días de desconcierto se decide cumplir el pedido fielmente. En cada envoltorio individual irá impresa, en destacadas letras, la palabra Medium. Eran cosas de la Guerra Fría.

Recordé el cuento al saber que el primer funcionario Chávez había amenazado a los Estados Unidos una vez más: después de denunciar que éstos entorpecían el suministro de repuestos a los Gavilán Combatiente (Fighting Falcon F-16 de Lockheed-Martin) venezolanos, sugirió que pudiera enviar (vender, prestar, donar) algunos aviones de ésos a Cuba o a China.

No es de esperar que haya cundido el pánico en ningún estamento gubernamental norteño con esa declaración de intención. Tan sólo un comentario del embajador Brownfield acerca de una obligación contractual de consultar con su gobierno el envío de F-16 a terceros países. Nuestro gobierno aduciría, probablemente, que también es una obligación contractual la de suplir los repuestos requeridos, así que lo que es igual, un incumplimiento de contrato, no es trampa. (Si China quisiera averiguar todo sobre los F-16 ¿no serían suficientes 900 mil millones de dólares en reservas internacionales para obtener la información sin ayuda de Venezuela?)

Tampoco es de esperar que ambos presidentes terminen de reunirse en Mar del Plata, para la Cumbre de las Américas. No sería muy cómodo exponer al Presidente de los Estados Unidos a reclamos en esa dirección, o tal vez a recriminaciones más duras. Chávez ya debe saber, como reporta anteayer William M. Arkin, lo siguiente:

«El Pentágono ha iniciado planes contingentes para un potencial conflicto militar con Venezuela, como parte de una amplia evaluación post Irak de las amenazas estratégicas contra los Estados Unidos. Esta planificación ha sido precipitada por instrucciones generales y específicas giradas por el secretario de defensa Donald Rumsfeld y sus asistentes civiles de política. Documentos internos asociados con la Revisión Cuadrienal de Defensa en 2005 (QDR) y la preparación del plan de defensa futura para los años fiscales 2008-2013, identifican cinco ‘países-amenaza’ específicos en tres grupos que requieren planificación de ‘pleno espectro’. El primer grupo incluye a Corea del Norte e Irán, ambos justificados porque estarían involucrados en el desarrollo de armas de destrucción masiva. A China se la clasifica como ‘creciente par competidor’ y amenaza de mañana. Siria y Venezuela aparecen como ‘naciones forajidas’.»

Chávez pudiera enrostrarle a Bush esa «comprobación» de que los Estados Unidos planifican una invasión a Venezuela, cuando a juzgar por la información pudiera tratarse de una clásica profecía autocumplida, dado que la planificación en ese sentido ha recién comenzado. Chávez habría inducido la materialización de lo que ha venido denunciando.

Probablemente tal cosa dependa de si Chávez asiste no sólo a las sesiones de la cumbre oficial de mañana y pasado mañana sino a las de la paralela «cumbre de los pueblos», a la que ha sido anunciado junto con Evo Morales y Diego Maradona. Quizás dependa de si sólo tiene un encuentro fugaz con Bush en algún pasillo o el patio de fotografías. Si Chávez se atiene al protocolo de un presidente convencional, puede que se conforme con su objetivo estratégico fundamental: el «entierro» del ALCA. Pero si Chávez no aguanta la tentación teatral de hablar en el acto de protesta, y la cancillería de Kirchner no es capaz de «amarrar al loco», podemos tener la seguridad de que aprovechará para meter el dedo en las llagas de Bush, que no son pocas.

Para empezar, Bush va a territorio emocionado en su contra. El diario bonaerense Página 12 dio cuenta de una encuesta con 60% de argentinos que desaprueban la visita de Bush y la diseminación del American way of life, sobre todo «después de las imágenes de pobreza y discriminación racial vistas durante la destrucción que el huracán Katrina causó en Nueva Orleáns».

Por otra parte, Bush llegará seriamente averiado a Mar del Plata—y con no mucha plata que ofrecer—después de la pesadilla de su más reciente semana. Casi no hay medio de comunicación en el planeta, especialmente en los Estados Unidos, en el que no se enumere la baja número 2.000 en Irak, la renuncia de Harriet Miers y la acusación a Lewis «Motoneta» Libby, el conspicuo asistente del vicepresidente Cheney por asuntos que en último término tienen que ver con las razones aducidas por el gobierno estadounidense para justificar su invasión de Irak. Desde el Christian Science Monitor hasta el Wall Street Journal, los grandes periódicos norteamericanos analizan la viabilidad de la presidencia de George W. Bush. Horas antes de su partida hacia el sur, habrá leído en el Washington Post el descubrimiento de centros secretos de detención de gente calificada como terrorista operados por la CIA, en países democráticos de Europa oriental, Afganistán y Tailandia. (Unos treinta prisioneros en estos «sitios negros» en un total de ocho países, son mantenidos en aislamiento, no tienen representación ni gozan de derechos legales reconocidos ni pueden comunicarse con personas que no formen parte del personal de la agencia de inteligencia norteamericana).

Si tales cosas no fueran suficientes, los senadores demócratas llamaron la atención del mundo sobre el creciente cuestionamiento a Bush en torno a la guerra en Irak, al convocar a una sesión a puertas cerradas del Senado para molestia de los senadores republicanos, que no pudieron impedir la táctica. Los mismos senadores demócratas le han organizado una despedida calurosa, al señalar que su negligencia hacia América Latina y sus necesidades habría dejado un vacío que Chávez no ha tardado en llenar con sus ofertas petroleras a la región, que hace no mucho fueran elogiadas por Dominique De Villepin. (Quien ahora no sabe que hacer para controlar serios y crecientes desórdenes—seis días llevan ya—en las zonas parisinas de mayor densidad de musulmanes).

El mismo Bush ha debido admitir en una entrevista concedida la víspera de su partida que las negociaciones a favor del tratado continental de libre comercio se han «estancado». Por su lado, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, ve difícil algún progreso en esa dirección durante la cumbre en tierras argentinas, lo que significará la ausencia de una postura americana unificada para la inminente cita en Doha de la Organización Mundial del Comercio. La agencia cubana Prensa Libre se atreve a más, al aludir a fuentes cercanas a la reunión sureña que ven peligrar incluso su objetivo ostensible: la creación de «empleos decentes» para enfrentar la pobreza y fortalecer la «gobernabilidad democrática».

No parece, pues, escampar para el atribulado presidente Bush, a quien ya se le ofrecen tres consejos para salvar su asediada administración: reconocer errores, cambiar su gabinete—¿Rice por Greenspan?—y rectificar políticas. Está por verse que esto sea política o psicológicamente transitable para el mandatario más poderoso del planeta.

Entretanto, su ambiente no cesa de enrarecerse, tanto en el flanco doméstico como en el internacional. Esta debilidad creciente es lo que habrá percibido el Chávez iraní, el presidente Mahmoud Ahmadinejad, que en retórica tan agresiva como la que atizó la Guerra de los Seis Días en 1967, declaró que Israel debía ser borrado del mapa, atreviéndose a tal gravedad justamente en momentos cuando Irán arriesga sanciones por su terca independencia en materia nuclear. (No es que el atronado presidente iraní represente la opinión unánime de sus compatriotas. Una pieza satírica producida en Irán encontró espacio en Internet: «En un golpe estratégico maestro nuestro presidente ha roto el nuevo orden mundial unipolar y creado un mundo bipolar. Ahora está Irán de un lado, y Europa, América, Asia, África y Oceanía del otro en nuestra contra».)

Para nuestra propia circunstancia nacional un importante descalabro del gobierno estadounidense en la Cuarta Cumbre de las Américas nos reportará un Chávez más locuaz y presuntuoso que nunca. Regresará con cenizas del ALCA en un puño, desenlace nada improbable que marcaría la tercera derrota norteamericana en el dominio de la diplomacia continental, luego de que fracasara sucesivamente al tratar de imponer un candidato distinto a Insulza en la OEA y luego un mecanismo de «monitoreo de la democracia», visiblemente pensado para lidiar con el «problema Chávez».

El semanario canadiense Embassy percibe como inevitable la confrontación Bush-Chávez: «Los dos más divisivos, y en consecuencia los dos más acaparadores de atención entre los asistentes serán el Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, y el de Venezuela, Hugo Chávez. Ambos estuvieron presentes en la Cumbre de Québec en abril de 2001, pero mucho ha cambiado desde entonces. El Sr. Bush, ahora en su segundo período, ha conducido una política exterior estadounidense que ha exacerbado extendidos sentimientos antinorteamericanos en todas partes, y en gran medida olvidado o descuidado a América Latina. El Sr. Chávez, con su inflamatoria retórica, ha capitalizado estos sentimientos y se ha posicionado como el líder de los desposeídos, mientras militariza su país y erosiona las instituciones democráticas». Es decir, la clásica pelea de perros de la que Canadá preferirá mantenerse distante.

Después de Mar del Plata el presidente Bush recalará en Brasilia y Panamá, pero es difícil que cualquiera de estas dos visitas pudiera disimular un sonado fracaso en Argentina. Regresará entonces a su país, donde toda cábala opositora estará exacerbada. Esta carta decía en su edición número 117 del 16 de diciembre de 2004: «Por ahora George W. Bush parece tan firmemente atornillado en el poder como Hugo Chávez, pero ¿quién sabe? Tal vez un país tan especial como los Estados Unidos encuentre a la vuelta de unos meses alguna razón para enjuiciarle (impeachment), quizás con ayuda de la FOIA». (Freedom of Information Act).

Pero si Bush es capaz de aguantar el chaparrón que le espera en el sur del continente, y logra evitar su descalabro interno, habrá que quitarse el sombrero. Ha anunciado que hará proposiciones concretas para la creación de un número significativo de empleos en América Latina—con un ingreso per cápita promedio de 3.000 dólares por año, contra 40.000 en Estados Unidos—pero no le bastará proponer maquilas para la producción local de millones de preservativos de talla regular. El único ALCA viable sería el de un acuerdo bilateral entre dos bloques más proporcionados: el norteño agrupado en NAFTA (EEUU, Canadá. México) ante el sureño que Chávez llama ALBA. Si los Estados Unidos quisieran retomar su extraordinario aporte civilizatorio, no tendrían mejor opción que propiciar, no impedir, la integración de América del Sur.

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CS #161 – El Castillo de Cardenales de Lara

Cartas

En el argot automotriz el término «tres cincuenta» (350) denota un cierto tipo de camión liviano originalmente producido por la compañía Ford. Como ocurre con términos específicos que luego se hacen genéricos (Osterizer, Gillette, Frigidaire), un tres cincuenta se refiere ahora a camiones livianos de tamaño equivalente al Ford, así hayan sido hechos por General Motors, Chrysler o Toyota.

Pero en la Venezuela política actual (post 1999) «el tres cincuenta» no designa otra cosa que el artículo de la Constitución que llama a desconocer a los gobiernos malucos. Así dice el texto del Artículo 350: «El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos».

No es un secreto para nadie que el más reciente campeón del empleo de nuestro tres cincuenta es el cardenal Rosalio Castillo Lara. (Antes lo han propuesto muchos, incluidos los militares que acamparon en la plaza Francia de Altamira. Poco antes de la emergencia de Castillo Lara como «ancla» del 350, la gente de la poco popular «Alianza Popular»—Oswaldo Álvarez Paz—ha manejado la noción, y más recientemente aún, el infaltable Alejandro Peña Esclusa ha publicado incluso un pequeño libro contentivo de instrucciones para establecer núcleos de resistencia en «cinco mil puntos» de la geografía nacional. Serían miríadas de «guarimbas» organizadas a la manera de células, con comisionados logísticos y de comunicación y todo).

El cardenal Rosalio ha reeditado, pues, la prescripción, y su indudable prestigio ha servido para causar un impacto considerable en la opinión. El ilustre prelado se suma así al criterio de Samaniego—»las uvas están verdes», Carta Semanal #145 de doctorpolítico del 7 de julio de este año—y aconseja el desconocimiento del gobierno porque está seguro de la imposibilidad de elecciones transparentes. Después de un polémico cruce de declaraciones con el presidente Chávez, ha hablado ante 600 personas—Patricia dixit—en el hotel Meliá a puertas cerradas, lo que propició la declaración pública de sus voceros, entre quienes el exégeta principal es el papá de Patricia, el editor Rafael Poleo.

Ya había comentado el número 146 de esta publicación lo siguiente: «Pero también confirman las encuestas otro rasgo que hace que las uvas electorales sean vistas como muy verdes por los ojos de la oposición. Mientras la suma de preferencias por Primero Justicia (9%), Acción Democrática (6,7%) y COPEI (1,5%) llega a 17,2%, la aceptación del Movimiento Quinta República se sitúa en 41,7%, para una ventaja de 24,5 puntos porcentuales. (Consultores 21). He allí el verdadero fondo del problema». A pesar de esto los líderes de la alianza opositora para las elecciones de diputados se reunieron ayer y, sin mencionar al cardenal, confirmaron que transitarán la ruta electoral.

Ya antes de este claro deslinde—»Ya el país ha experimentado que los intentos por conseguir una salida rápida al modelo autoritario que encarna el presente gobierno han resultado ineficaces y han contribuido a producir un desgaste en la capacidad y espíritu de lucha de la sociedad venezolana», dice el comunicado de los partidos de oposición— había comentado el Presidente de Acción Democrática (según registra El Nuevo País) que el cardenal «se deja rodear mal y ‘no es un diseñador de políticas’», para disgusto de su nuevo secretario de prensa, el director de ese diario.

Poleo, que es hombre hábil y mordaz con la palabra y la pluma, intentó refutar esa apreciación de Jesús Méndez Quijada con la siguiente exageración: «Castillo Lara pudo diseñar políticas con Juan Pablo II para disolver la Unión Soviética…» No obstante, ninguno de los muchos honores y cargos que recayeron sobre uno de nuestros más admirados cardenales—Secretario de la Pontificia Comisión para la Revisión del Código de Derecho Canónico y luego, ya cardenal, Presidente de la Pontificia Comisión para la Interpretación Auténtica del mismo código; Presidente de Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica y Presidente de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano (estos últimos cargos estrictamente administrativos)—le relaciona con la disolución del poder de los comunistas rusos, por lo que Poleo está muy mal informado a este respecto o distorsiona los hechos a conciencia por razones de eficacia retórica.

Pero también quiso refutar que Castillo Lara anduviese en mala compañía. Se lo tomó para sí, sin embargo: «¿Quiénes acompañamos al Cardenal en el evento del sábado? En primer lugar yo, que presenté y moderé el acto y a quien el prelado puso en un apuro cuando decidió que fuera yo quien diera a la prensa una versión de lo que él había dicho». Luego esgrime una hiperbólica y conmovedora defensa paternal: «Después está Patricia, vaso de cristal a quien Venezuela conoce como incapaz de esconder intenciones ni cosa alguna». Prosigue con elogio algo más extenso del novísimo héroe de Oscar Pérez («…un luchador de los barrios que por ese origen y ese estilo popular no gusta a los sifrinos»). Completa su argumentación exhibiendo a Antonio Ledezma: («En AD, a Antonio Ledezma le tienen mucho miedo, pero ahí le tienen miedo a todo el que calce un punto más del nivel medio».) Tal vez Méndez Quijada leyó, y Poleo no lo hizo, la reseña sobre el más reciente estudio de Félix Seijas que publicó El Universal el pasado domingo: «La imagen del ex gobernador de Miranda, Enrique Mendoza, y el parlamentario Willian Lara son evaluadas como ‘negativas’ por los venezolanos; mientras Antonio Ledezma y Teodoro Petkoff entran en la calificación de figuras ‘muy negativas’.» (Eugenio Martínez).

………

Es muy significativo que, ya no actores políticos locales, sino la mismísima Conferencia Episcopal Venezolana se haya inclinado por aclarar que el cardenal Castillo Lara no habla por la iglesia venezolana, y que nadie menos que el representante directo de Benedicto XVI, el nuncio apostólico Giacinto Berlocco, también haya dicho que el purpurado natural de San Casimiro, estado Aragua, interviene a título exclusivamente personal, como cualquier hijo de vecino, sin comprometer para nada con sus opiniones a la Santa Sede.

Ahora Venezuela tiene como Embajador ante esa sede, en ese enclave vaticano de Roma, a Iván Rincón Urdaneta—a quien se la ha añadido concurrentemente hace ocho días la embajada ante el Gobierno de los Caballeros de Malta—el antiguo Presidente del Tribunal Supremo de Justicia y el autonombrado ponente por su Sala Constitucional para dilucidar un recurso de interpretación, precisamente, sobre el significado y los alcances del Artículo 350 de la Constitución. Se trató de una decisión del 22 de enero de 2003, sobre recurso de interpretación elevado por Elba Paredes Yéspica y Agustín Hernández el 27 de junio de 2002. Y este asunto tiene doble relevancia: primero, naturalmente, porque la decisión trata exactamente de la aplicación del récipe asumido por Castillo Lara; segundo, porque éste ha insistido en que debe desconocerse al gobierno venezolano de modo absolutamente pacífico y muy apegado al ordenamiento legal, especialmente el ordenamiento constitucional, que especifica sin lugar a dudas la atribución de interpretar la Constitución a la sala que Rincón presidiera. Cabe acá, entonces, reproducir algunas de las provisiones de esa decisión del máximo tribunal.

Los accionantes habían sugerido, por ejemplo, que en la redacción del artículo por interpretar la noción de «pueblo» era difusa o ambigua. Pero así escribió el colega recíproco de Berlocco (¿tendremos este Nuncio en razón de la fonética castellana de su apellido?):

Por lo expuesto, debe concluirse que el sentido que debe asignarse al pueblo de Venezuela es el conjunto de las personas del país y no una parcialidad de la población, una clase social o un pequeño poblado, y menos individualidades.

Por otra parte, en la medida en que la soberanía reside de manera fraccionada en todos los individuos que componen la comunidad política general que sirve de condición existencial del Estado Nacional, siendo cada uno de ellos titular de una porción o alícuota de esta soberanía, tienen el derecho y el deber de oponerse al régimen, legislación o autoridad que resulte del ejercicio del poder constituyente originario que contraríe principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos; y así se decide.

b) El desconocimiento al cual alude el artículo 350, implica la no aceptación de cualquier régimen, legislación o autoridad que se derive del ejercicio del poder constituyente originario cuando el resultado de la labor de la Asamblea Constituyente contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos. Este «desconocer» al cual refiere dicha disposición, puede manifestarse constitucionalmente mediante los diversos mecanismos para la participación ciudadana contenidos en la Carta Fundamental, en particular los de naturaleza política, preceptuados en el artículo 70, a saber: ‘la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocación del mandato, las iniciativas legislativa, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas’.

Lo que sí considera imprescindible esta Sala, en función de los argumentos expuestos supra, es precisar el sentido de esta modalidad de resistencia democrática, en congruencia con el texto Constitucional considerado en su integridad, a fin de que su interpretación aislada no conduzca a conclusiones peligrosas para la estabilidad política e institucional del país, ni para propiciar la anarquía. A tal respecto, esta Sala aclara que el argumento del artículo 350 para justificar el ‘desconocimiento’ a los órganos del poder público democráticamente electos, de conformidad con el ordenamiento constitucional vigente, es igualmente impertinente. Se ha pretendido utilizar esta disposición como justificación del ‘derecho de resistencia’ o ‘derecho de rebelión’ contra un gobierno violatorio de los derechos humanos o del régimen democrático, cuando su sola ubicación en el texto Constitucional indica que ese no es el sentido que el constituyente asigna a esta disposición.

Y también aprobaron los magistrados constitucionales:

Aparte de la hipótesis antes descrita sólo debe admitirse en el contexto de una interpretación constitucionalizada de la norma objeto de la presente decisión, la posibilidad de desconocimiento o desobediencia, cuando agotados todos los recursos y medios judiciales, previstos en el ordenamiento jurídico para justiciar un agravio determinado, producido por ‘cualquier régimen, legislación o autoridad’, no sea materialmente posible ejecutar el contenido de una decisión favorable. En estos casos quienes se opongan deliberada y conscientemente a una orden emitida en su contra e impidan en el ámbito de lo fáctico la materialización de la misma, por encima incluso de la propia autoridad judicial que produjo el pronunciamiento favorable, se arriesga a que en su contra se activen los mecanismos de desobediencia, la cual deberá ser tenida como legítima sí y solo sí –como se ha indicado precedentemente- se han agotado previamente los mecanismos e instancias que la propia Constitución contiene como garantes del estado de derecho en el orden interno, y a pesar de la declaración de inconstitucionalidad el agravio se mantiene.

No puede y no debe interpretarse de otra forma la desobediencia o desconocimiento al cual alude el artículo 350 de la Constitución, ya que ello implicaría sustituir a conveniencia los medios para la obtención de la justicia reconocidos constitucionalmente, generando situaciones de anarquía que eventualmente pudieran resquebrajar el estado de derecho y el marco jurídico para la solución de conflictos fijados por el pueblo al aprobar la Constitución de 1999.

En otros términos, sería un contrasentido pretender como legítima la activación de cualquier medio de resistencia a la autoridad, legislación o régimen, por encima de los instrumentos que el orden jurídico pone a disposición de los ciudadanos para tales fines, por cuanto ello comportaría una transgresión mucho más grave que aquella que pretendiese evitarse a través de la desobediencia, por cuanto se atentaría abierta y deliberadamente contra todo un sistema de valores y principios instituidos democráticamente, dirigidos a la solución de cualquier conflicto social, como los previstos en la Constitución y leyes de la República, destruyendo por tanto el espíritu y la esencia misma del Texto Fundamental.

Esta publicación ignora si el cardenal Castillo Lara ha leído esa decisión del TSJ, pero puede adelantar que sus prohibiciones no vulneran el derecho a colgar esqueletos de papel en ambientes urbanos, actividad que seguramente promete mucho en el intento más airado por terminar de una vez por todas con la dominación de Hugo Chávez.

………

Por supuesto que la ponencia de Rincón Urdaneta buscaba limitar las manifestaciones de un descontento popular, y prescribía que éste sólo podría expresarse por los canales que estipula. Aquí peca de inconsistencia e incomprensión al considerar que el Pueblo puede estar limitado por la Constitución. No lo está. En su carácter de Poder Constituyente Originario el Pueblo sólo está constreñido por los derechos humanos y los compromisos internacionales válidamente contraídos por la república. De resto puede hacer cualquier cosa. Como ha sido explicado acá más de una vez, el Pueblo podría incluso abolir el gobierno, aun cuando la figura de la abolición no esté contemplada en el texto constitucional que rige ahora al poder constituido. (De la misma manera que la Corte Suprema de Justicia interpretó—19 de enero de 1999—que sí podía preguntarse al Soberano si era su voluntad convocar una asamblea constituyente, aunque que tal figura no estuviera contemplada en la Constitución de 1961).

Por lo demás, ya el antecesor de Monseñor Giacinto Berlocco, Monseñor André Dupuy, había adelantado: «Con el mayor respeto, podríamos decir de la Constitución de un Estado lo que el Señor decía del sábado: así como el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado, así una Constitución está hecha para el pueblo y no el pueblo para una Constitución». (Citado en la Ficha Semanal #50 de doctorpolítico, del 14 de junio de 2005).

Pero el Pueblo, que en la práctica es imposiblemente unánime, no puede ser tenido por menos que la mayoría absoluta de una opinión. Es sólo una mayoría de la Nación políticamente hábil la que puede decretar el rechazo radical de un gobierno o régimen, y de nuevo es éste el verdadero problema. Castillo Lara y quienes le rodean o hablan por él están en minoría, como todas las encuestadoras serias del país lo saben. Todavía Hugo Chávez es apoyado por la mayoría de los electores.

Que primero el cardenal solitario y quienes piensan como él restituyan la mayoría que una vez fuimos quienes repudiamos a Chávez y lo consideramos mayormente pernicioso; una vez logrado esto, ya no sería necesario actuar dentro de la caja definida por el Artículo 350 y el encierro provisto por Rincón Urdaneta. Cuando seamos mayoría podremos mandar. LEA

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